Mercenarios peruanos en problemas

Por: Johnny Ayala Editor de Internacionales – Diario La Primera

En investigación
La suspensión de Blackwater está sujeta a la investigación del incidente por el fuego cruzado entre agentes de la empresa y supuestos hombres armados, tras explosionar una bomba al paso mientras transitaba una caravana de funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos. El Gobierno norteamericano expresó a las autoridades de Bagdad su pesar por ese suceso al más alto nivel. Incluso, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, llamó al primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, para asegurarle la disposición de Washington de investigar lo sucedido junto a los responsables iraquíes de una forma “transparente”. Pero la investigación no será sencilla, ni fácil será tampoco la decisión final sobre las compañías de seguridad privadas. Una regulación conocida como Orden 17, dictada durante el Gobierno provisional de ocupación bajo la dirección de Paul Bremer, garantiza a esas compañías inmunidad ante los tribunales iraquíes. Esa orden está todavía en vigor.

No son considerados “combatientes” ni “no combatientes”, y por tanto no están protegidos por los respectivos Convenios de Guerra de Ginebra.

compañías de seguridad contratadas por el Departamento de Estado difícilmente puede ser sustituida por el trabajo de un Ejército al que le faltan efectivos y una policía iraquí todavía en formación.

Compatriotas ganan hasta 1,400 dólares por día en la convulsionada zona cuidando a funcionarios y empresas privadas

Triple Canopo
Al menos 647 mercenarios han muerto en Iraq entre marzo de 2003 y septiembre de 2006.

En los últimos años cientos de compatriotas decidieron arriesgar sus vidas para tentar mejor suerte en el extranjero, por unos cuantos dólares más que en un país tan pobre como el nuestro valen demasiado. Nuestros valientes paisanos aceptaron la propuesta de convertirse en mercenarios en el país más convulsionado del momento: Iraq.

N

o les importó que en dicho país los muertos se cuenten por cientos todos los días, por las luchas internas que no son contenidas a pesar de todos los millones y todas las tropas que impone Estados Unidos. Así estos peruanos pasaron a resguardar los edificios públicos y otras instalaciones, arriesgando sus vidas por sueldos que llegan en algunos casos –extremos– a los 1,400 dólares diarios. Sin embargo, en los últimos días los vigilantes están en el ojo de la tormenta y algunos vienen siendo expulsados por los excesos que han cometido en contra de la población civil, confundiéndolos con los extremistas, algo que fue condenado en todas partes. 38

Por ello, el gobierno iraquí revisará los permisos de todas las compañías privadas de seguridad, después de que la mayor de estas firmas, la estadounidense Blackwater, se haya quedado sin licencia por estar involucrada en la muerte de pobladores inocentes. La decisión de Bagdad de interrumpir la actividad de Blackwater y la amenaza de hacer lo mismo con otras empresas puede hacer aún más difícil de cumplir el calendario de salida de tropas, anunciado en los últimos días por Washington.

Temporal

El gobierno iraquí, que ya anunció que la prohibición contra Blackwater es

temporal, revisará la situación de todas las empresas de seguridad (al menos 30, según la lista del Departamento de Estado de Estados Unidos). Bagdad sospecha que los mercenarios de Blackwater usaron fuerza excesiva en los tiroteos que acabaron con la vida de nueve civiles –algunas fuentes elevan la cifra a 11– en el barrio de mayoría suní de Mansur, en Bagdad. Mientras Iraq investiga a las compañías, en Estados Unidos se preguntan quién hará el trabajo de este ejército privado, sobre todo ahora que el objetivo de la Casa Blanca es rebajar hasta los 130.000 los hombres desplegados allí de aquí a junio de 2008. La labor que cumplen actualmente las tres

Blackwater no es única. La Administración de George Bush paga a otras dos firmas por hacer el trabajo que su Ejército no está preparado para hacer o carece de fuerzas: Dyncorp y Triple Canopo, esta última es la que seleccionó a cientos de peruanos y algunas peruanas para dichas labores. Las empresas se dedican fundamentalmente a la protección de los trabajadores estadounidenses y extranjeros que laboran en la reconstrucción del país, así como a dar escolta a dirigentes políticos y funcionarios del Gobierno. Otras empresas privadas y otros países tienen contratados en Iraq sus propias compañías de seguridad. Aunque no existen cifras oficiales al respecto, se calcula que, en total, son decenas las firmas de este tipo que operan en el país, y alrededor de 25.000 mercenarios dedicados a esas misiones. Se trata de empresas estadounidenses, británicas, indias, iraquíes, surafricanas, australianas y de los Emiratos Árabes Unidos, entre otras nacionalidades, que suelen dar empleo a ex soldados y ex miembros de fuerzas especiales de países como Bosnia, Israel y Chile, atraídos por salarios que llegan a los 1,400 dólares diarios.

De acuerdo con diversas fuentes, más de medio millar de peruanos –en su mayoría militares en retiro– están en Iraq con el propósito de proteger empresas, escoltar funcionarios y garantizar el desplazamiento de convoyes.

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