Discusiones IiIosóhcas. Año 9 Nº 13, juIio - dicienlre, 2OO8. pp.

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RESUMEN
El Tractatus Logico-philosophicus es una obra
hIosóhca de una enorne conpIejidad. Su
esliIo es senlencioso, por nonenlos
oracuIar, olras veces casi leIegráhco, de
manera que en muchas ocasiones cuesta
discernir los nexos entre las diversas
proposiciones. Con lodo, en eI “Prólogo”,
en particular en sus observaciones sobre
Ia cueslión deI Iínile, Willgenslein
proporciona aIgunas indicaciones de Ias
que conviene tomar debida nota para la
inlerprelación de Ia olra. Lsle lralajo
es fundamentalmente una propuesta de
inlerprelación de eslas olservaciones, de
su provección solre eI Tractatus, de su
reIevancia para conprender Ia naluraIeza,
de Ia ruplura operada por Willgenslein en
las |ntcs|igacicncs h|cschcas.
PALABRAS CLAVE
Wi l l gensl ei n, Tract at us, Lí ni l es,
|ntcs|igacicncs |i|cschcas
ABSTRACT
Tractatus Logico-philosophicus is a verv
conpIex phiIosophicaI vork. Il is vrilen
lv neans of shorl phrases in a oracuIar
slvIe. Sone parls are leIegraphic, in such
a vav lhal il lecones difhcuIl lo eIucidale
lhe Iinks anong lhe differenl proposlions.
Hovever, in lhe ¨preface¨, in parlicuIar
in his renarks aloul lhe cueslion of lhe
Iinil, Willgenslein gives us sone indica-
lions lhal ve shouId consider carefuIIv in
order lo inlerprel his vork. This paper is
lasicaIIv a proposaI lo inlerprel lhe alove
nenlioned renarks, of hov lhev iIIuni-
nate Tractatus, of hov lhev are reIevanl
to understand the nature of the profound
change lhal Willgenslein inlroduces in
Philosophical Investigations.
KEY WORDS
Willgenslein, Tractatus, Iinils, philosophical
investigations.
LA CUESTIÓN DEL LÍMITE Y EL TRACTATUS COMO UNA
REFLEXIÓN TRASCENDENTAL
THE PROBLEM OF THE LIMIT AND THE TRACTATUS AS A TRANSCENDENTAL REFLECTION
PEDRO DIEGO KARCZMARCZYK
Universidad NacionaI de La IIala, Argenlina. pelerkado©vahoo.con
RECIBIDO EL 1 DE OCTUBRE DE 2008 Y APROBADO EL 15 DE NOVIEMBRE DE 2008
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El Tractatus comienza con una serie de proposiciones sobre la estructura
deI nundo, a Ias que Ie siguen una serie de proposiciones solre Ia
eslruclura deI Ienguaje, Ia que se desculre cono senejanle punlo por
punto a la estructura de aquél. Varios intérpretes han señalado que el
Tractatus liene un orden de exposición que es juslanenle eI inverso a
su orden de descubrimiento
1
. De acuerdo a esla sugerencia, en eI orden
deI desculrinienlo, Willgenslein halría razonado prinero solre cóno
tiene que ser eI nundo para que eI Ienguaje pueda halIar deI nisno,
pero Iuego aI exponer sus resuIlados halría presenlado prinero sus
concIusiones onloIógicas, es decir solre Ia naluraIeza de Ia reaIidad,
para presentar después sus observaciones sobre la estructura del
Ienguaje que suslenlan Ias proposiciones solre eI nundo. Alendiendo a
esla sugerencia, inlenlarenos Ieer eI Tractatus a contrapelo de su orden
de exposición, luscando en Ias proposiciones solre Ia eslruclura deI
Ienguaje una nolivación para Ias proposiciones acerca de Ia eslruclura
del mundo.
Iero, naluraInenle, esla lanpoco es una larea senciIIa. IrolalIenenle
la manera más directa de acercarnos a la misma sea a través de la
cIarihcación de Ia pregunla que eslruclura su exposición. LI Tractatus
puede IocaIizarse en Ia lradición kanliana de Ia reßexión lrascendenlaI,
eslo es, en eI narco de esa forna de razonanienlo, que parliendo de
aIguna cIase de dalos acerca de Ios cuaIes eslanos razonalIenenle
seguros, se renonla hasla Ias condiciones sin Ias cuaIes esos dalos
no serían posibles
2
. Lslo es, Ios razonanienlos lrascendenlaIes son
reßexiones que parliendo de aIgunos dalos acerca de Ios que (se
supone) no cale dudar, se renonlan a Io que tiene que haber para que
eslos dalos ocurran cono no dudanos que ocurren. Ior ejenpIo, Ia
reßexión kanliana de Ia Crítica de la razón pura, lonando cono dalo
1
Vease, por ejenpIo, Iann, K. T. || ccnccp|c úc h|cscfia cn Ii||gcns|cin, Madrid: Tecnos, 1992,
esla posición es conparlida en generaI por Ias Iecluras que encuenlra eI eje deI Traclalus en
“el argumento de la necesidad de los simples” de 2.O2-2.O212, por ejenpIo ßIack, M. A Companion
|c Ii||gcns|cin´s Trac|a|us. CorneII Universilv Iress, 1964, p. 6O, lanlien L. Ansconle en su
|n|rcúuccicn a| ´Trac|a|us´ úc Ii||gcns|cin, ßs. As.: LI aleneo, 1977 v H. Mounce en su Introducción al
´Trac|a|us´ úc Ii||gcns|cin, Madrid: Tecnos, 1983: para una opinión conlraria vease Rolerl IogeIin,
Ii||gcns|cin, London: RoulIedge, 1995, pp. 14-15.
2
Dos luenas presenlaciones de Ia naluraIeza de Ios argunenlos lrascendenlaIes son, a ni juicio,
Ia de Ch. TavIor ¨Argunenlos TrascendenlaIes¨ en su Argumcn|cs h|cschccs, ßarceIona: Iaidós,
1994 v Ia de ßarrv Slroud, ¨TrascendenlaI Argunenls¨ The Journal of Philosophy, VoI. LXV, nº 9,
1968, pp. 241-256. Lsle úIlino arlícuIo es en reaIidad una crílica de Ios argunenlos lrascendelaIes
cuva reIevancia para Ia conprensión deI segundo Willgenslein ne parece fundanenlaI, vease
ni ¨Lsludio crílico: Marlin Kusch A Sceptical Guide to Meaning and Rules. Defending Kripke’s
Ii||gcns|cin, MonlreaI and Kingslon, Ilhaca, McCuiII-Oueen´s Universilv Iress, 2OO6¨ Diálogos.
Revista de Filosofía de la Universidad de Puerto Rico, nº 89, 2OO7, especiaInenle pp. 179-187.
LA CUESTIÓN DEL LÍMITE Y EL TRACTATUS COMO UNA REFLEXIÓN TRASCENDENTAL
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que las proposiciones sintéticas a priori eran necesarias en la ciencia
de Ia naluraIeza, v pueslo que henos desarroIIado Ias ciencias físicas,
se remontaba hacia aquellas condiciones necesarias sin las cuales la
conslalación o dalo deI que parlinos no podría siquiera pensarse,
desculriendo eslas condiciones en aIgunas eslrucluras inherenles a
cuaIquier suljelividad. AI coIocar Ia reßexión deI Tractatus en la línea
de Ia hIosofía lrascendenlaI Io que querenos decir es, enlonces, que
Ia olra liene una eslruclura senejanle: lanlien aquí hav un dalo v un
razonamiento que se remonta hasta las condiciones de posibilidad del
mismo.
De Io dicho en eI párrafo precedenle, se desprende, en consecuencia, que
Ia pregunla que eslruclura Ia exposición de Willgenslein en eI Tractatus
es una pregunla deI lipo ¨¡cóno es posilIe`¨ Iara conpIelar nueslra
anaIogía lenenos que indicar cuáI es eI dalo que eI Tractatus reconoce
como fundamental. Mi hipótesis es que la respuesta la encontramos en
el “Prólogo” de esla olra. AIIí Willgenslein insisle en que su inlención
inicial fue la de “trazar un límite al pensar” (p. 11)
3
pero inmediatamente
nos deja ver que esla sería una enpresa vana, va que Ia larea deI lrazado
de laI Iínile consisle, juslanenle, en conocer o pensar cuáles son los
Iíniles deI pensanienlo. Ahora lien, pueslo que lrazar un Iínile inpIica
conocer o pensar lanlien Io que eslá nás aIIá de ese Iínile, “porque para
poder trazar un límite al pensar -dice Willgenslein- tendríamos que poder
pensar ambos lados de ese límite” (p. 11). Ln resunidas cuenlas, Ia larea de
lrazar un Iínile aI pensanienlo resuIlaría inevilalIenenle paradójica
o auloconlradicloria, va que requeriría que se piensen anlos Iados deI
Iínile, Io que inpIica Ia alsurda exigencia de ponernos en siluación de
“poder pensar lo que no resulta pensable”, eslo es, en Ia alierla conlradicción
de tener que poder pensar lo que no se puede pensar.
Ln canlio Willgenslein cree que lenenos nejor suerle de aIcanzar
Ios Iíniles deI pensar si en Iugar de seguir esa vía nuerla oplanos
por un canino indireclo, incIinándonos a considerar la expresión de
los pensamientos. Ln esle senlido dice Willgenslein: “el libro quiere
trazar un límite al pensar o, más bien, no al pensar, sino a la expresión de los
pensamientos” (p. 11, enfasis añadido). LI Iínile aI pensanienlo lendrá
que ser lrazado, enlonces, cono un Iínile en eI Ienguaje. Se lralará de
un Iínile enlre Io que liene senlido decir v Io que no puede decirse
3
Willgenslein, L. Tractatus Logico-.philosophicus, ßarceIona: AIlava, (ed. liIingüe, lrad. casleIIana
de I. Reguera v I. Muñoz), 1994. Las nenciones de página enlre parenlesis en eI cuerpo deI lexlo
corresponden aI próIogo de esla olra.
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con senlido. Ln consecuencia, gracias a esle rodeo, no lenenos va que
poder pensar Io inpensalIe para lrazar un Iínile aI pensanienlo, sino
que Io que lenenos que poder pensar, para lrazar de esla nanera eI
Iínile, son enunciados que poseen senlido v enunciados que no Io
poseen, proposiciones propias v proposiciones aparenles o pseudo
proposiciones. Lslo es Io que Willgenslein quiere decir cuando indica:
“…el límite sólo podrá ser trazado en el lenguaje, y lo que reside más allá
del límite será simplemente sinsentido (Unsinn).” (p. 11, lraducción
corregida).
Considerenos aIgunos ejenpIos para ver cóno es que eI recurso a
lrazar eI Iínile deI pensanienlo a lraves de Ios Iíniles deI Ienguaje
evila Ia dihcuIlad que presenlala eI proveclo de lrazar direclanenle
v sin nediaciones Ios Iíniles deI pensar. AI inlenlar lrazar eI Iínile
en eI Ienguaje, querenos indicar dónde radica Ia diferencia enlre una
proposición con senlido, cono por ejenpIo ¨Ia siIIa eslá cerca de Ia
nesa¨ v Io que parece ser una proposición, pero es en reaIidad un
sinsenlido, cono por ejenpIo ¨esla corchea es pesada¨ o ¨Ia voz de Iorge
es azuI¨. LI priner ejenpIo es un caso cIaro de proposición con senlido,
nienlras que Ios olros dos ejenpIos carecen de senlido aunque parecen
ser proposiciones. De eslos ejenpIos eslanos olIigados a decir que
¨son sinsenlidos¨, aunque con eslo parecería que renace Ia dihcuIlad
originaI de lener que pensar Io alsurdo, “lo que no resulta pensable”. Esto
es, Ias nisnas parecen renilir a un alsurdo, a aIgo que no podenos
pensar, por ejenpIo, Ia pesadez o eI coIor de Ios sonidos. Sin enlargo,
cuando exaninanos Ia cueslión con navor deleninienlo, venos que,
nás que IIevarnos a pensar aIgo alsurdo, v por eIIo inpensalIe, eslas
proposiciones carecen de senlido. Lslo es, Io que nos IIeva a creer que
eslanos olIigados a pensar Io inpensalIe, es que nos fornanos una
idea errónea acerca de Io que invoIucra reconocer que aIgo que parece
ser una proposición es un sinsentido. La idea errónea consiste en creer
que reconocemos que se trata de sinsentidos porque reconocemos que
su sentido es un absurdo
4
.
Ahora lien, eI punlo cIave es que en Ias olservaciones de Willgenslein
anles ciladas podenos enconlrar una acIaración solre esle aspeclo,
prestando atención a qué es lo que nos permite reconocer a estas
aparentes proposiciones como sinsentidos. Su propuesta es que
4
La confusión radica, para decirIo en lerninos de Ias |ntcs|igacicncs h|cschcas (II), en que cuando
se dice que una expresión carece de sentido “no es como si su sentido careciera de sentido” (IF
§ 5OO).
LA CUESTIÓN DEL LÍMITE Y EL TRACTATUS COMO UNA REFLEXIÓN TRASCENDENTAL
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discrininanos que no poseen senlido, no a lraves de pensar un alsurdo
asociado a Ias nisnas (es decir a lraves de pensar un senlido alsurdo,
o Io que es Io nisno, pensar Io inpensalIe), sino porque no podemos
asignarles a las mismas un sentido, o Io que es Io nisno, porque no
podemos pensar una situación en la proposiciones como “esta corchea
es pesada” fueran verdaderas.
Ln resunidas cuenlas, reconocer que una proposición carece de senlido
es reconocer que no hav ninguna siluación posilIe en Ia que dicha
proposición pudiera ser verdadera. Ln consecuencia, esla nanera de
lrazar eI Iínile no nos olIiga a pensar Io inpensalIe, aunque según
verenos, de Ia nisna se desprende una rigurosa consecuencia acerca
de Io que va pensanos o conocenos a priori.
Este modo de trazar el límite reviste la máxima importancia para
cIarihcar aI Tractatus cono una reßexión lrascendenlaI. Ln efeclo, Ia
reßexión acerca de Io que presupone esla saIida, nos pernile percilir
con loda cIaridad eI dalo de parlida solre eI que se erige Ia reßexión
trascendental del Tractatus. LI prolIena originaI de lrazar direclanenle
el límite al pensar fracasaba porque requería pensar lo que no resulta
pensalIe, es decir, nos forzala a pensar eI alsurdo, siendo que eI
alsurdo, naluraInenle, no puede pensarse. Ln canlio, eI IIanado a
lrazar Ios Iíniles deI pensar a lraves de Ios Iíniles deI Ienguaje eIude
esla dihcuIlad. Ln efeclo, Ia proposición aparenle, Ia pseudoproposición,
aunque Ia caIihcanos de sinsenlido, o incIuso de alsurdo, no remite a
un alsurdo de ninguna cIase. Iara reconocer Ia proposición aparenle,
o eI sinsenlido, no necesilanos nás que Ia capacidad de pensar Io que
se puede pensar (Ia proposición con senlido). Lslo es así, en efeclo, va
que una proposición sin sentido es la que no nos hace pensar una situación
parlicuIar que sea efeclivanenle pensalIe v no Ia que nos hace pensar
Io inpensalIe. Iero eI sinsenlido en cuanlo laI, eI fragnenlo Iingüíslico
deI que decinos que no posee senlido, Ia proposición aparenle o
pseudoproposición, cono por ejenpIo ¨esla corchea es pesada¨, no
es, en sí nisno, un alsurdo onloIógico. Denlro de nueslra capacidad
de pensar Io pensalIe se encuenlra Ia capacidad de pensar fragnenlos
Iingüíslicos que no poseen senlido, que no renilen a una siluación
posilIe que Ios haría verdaderos, pero cuva cuaIidad onloIógica,
en lanlo que fragnenlos Iingüíslicos que no poseen senlido, eslá
perfeclanenle en orden. No sóIo Ia proposición es arlicuIada, v por Io
lanlo un hecho, sino que Ias correIaciones de paIalras en generaI son,
despues de lodo, hechos. La oración ¨esla corchea es pesada¨ es, desde
un punlo de visla, un sinsenlido, en Ia nedida en que no cale asignarIe
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una siluación que Ia haría verdadera, pero, desde olro punlo de visla, es
un hecho posilivo, Ia ordenación de un conjunlo de paIalras o Ielras.
Ahora lien, de esla nanera de concelir eI lrazado deI Iínile se
desprende una consecuencia importante para la caracterización positiva
de nueslra capacidad de pensar eI senlido. Ln efeclo, decíanos arrila
que reconocer un sinsenlido Iingüíslico es saler que no puede haler
una situación en la cual dicha presunta proposición fuera verdadera.
El quid del Tratactus radica en que esto pueda hacerse con completa
cerleza, no de nanera lenlaliva o hipolelica.
Conviene aquí recordar Ias olservaciones de Iopper solre Ia asinelría
enlre faIsihcación v verihcación. Iopper insislía en que Ios enunciados
universaIes (¨Todos Ios.¨) v Ios enunciados exislenciaIes negalivos
(¨No hav.¨, ¨Ningún.¨) no pueden ser verihcados, nienlras que
Ios enunciados exislenciaIes (¨Hav.¨) v Ios enunciados universaIes
negados (¨No lodos.¨, ¨AIgunos no.¨) no pueden ser faIsihcados
concIuvenlenenle. La dihcuIlad para verihcar v para faIsihcar aIudida
se deriva deI hecho de que Ios nisnos se reheren a una lolaIidad
que nunca podenos exaninar exhauslivanenle. Lslo es, frenle a un
enunciado cono ¨hav aI nenos una lruja¨ nunca podenos lener
fundanenlos racionaInenle suhcienles para eslalIecer su faIsedad, va
que eslo supondría haler exaninado eI universo en lodos sus recovecos,
Io que naniheslanenle eslá nás aIIá de nueslro aIcance. LI ejenpIo nos
renile a Ia olra cara de Ia asinelría, va que Ia aIudida dihcuIlad para
juslihcar Ia faIsedad de un enunciado exislenciaI, por ejenpIo ¨hav
lrujas¨ supondría, naluraInenle, eslalIecer Ia verdad de un enunciado
exislenciaI negado ¨no hav lrujas¨, cuva juslihcación requeriría, una
vez nás, eI exanen deI universo en lodos sus recovecos, Io que, cono
va henos indicado, eslá nás aIIá de nueslro aIcance.
Willgenslein eslaría de acuerdo en que eslas asinelrías rigen en
reIación a Ia verdad de Ias proposiciones, eslo es, cuando se considera
el conocimiento que podemos tener de las mismas por la experiencia o a
posteriori. Sin enlargo, Willgenslein considera que hav una dinensión
de las proposiciones en las que estas restricciones no se aplican.
Aún cuando no salenos si Io que decinos es verdadero o faIso, no
lenenos dudas acerca de Io que signihcanos o querenos decir con una
proposición. Esta dimensión de nuestro trato con las proposiciones es
independienle de Ia experiencia, Ia conocenos a priori, es Ia dinensión
del sentido de las proposiciones.
LA CUESTIÓN DEL LÍMITE Y EL TRACTATUS COMO UNA REFLEXIÓN TRASCENDENTAL
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Esta dimensión a priori en nueslro lralo con Ias proposiciones, Ia
capacidad para pensar eI senlido de Ias proposiciones, es aqueIIo a Io
que apeIa Willgenslein para lrazar eI Iínile. Iueslo que apeIanos a
Iopper v a su caraclerización deI conocinienlo enpírico, o a posteriori,
será convenienle que caraclericenos Ia concepción villgensleiniana
de la dimensión a priori del pensamiento del sentido. La dimensión a
priori es el reverso de la dimensión empírica. Cuando indicamos que
no podemos pensar una situación que pudiera hacer verdadera a una
proposición, es decir, que no nos podenos represenlar Ia posiliIidad
de Ia verdad de una proposición, v que por eIIo Ia proposición no liene
senlido, no nos represenlanos un senlido de Ia proposición que fuera
inherenlenenle alsurdo, sino que salenos con conpIela cerleza que no
hay una situación posible que pudiera hacer verdadera la proposición.
La capacidad a Ia que Willgenslein apeIa para lrazar eI Iínile supone,
enlonces, Ia capacidad de acceder, no a lodos Ios recovecos deI nundo
para delerninar Ia verdad de Ias proposiciones, pero sí Ia capacidad
de acceder a la totalidad de las posibles situaciones en las que las
proposiciones podrían resultar verdaderas. Éste es el dato a partir
deI cuaI se conslruve Ia reßexión deI Tractatus: el dato del que se
parle v deI que se inlenla dar cuenla es Ia capacidad de pensar, o nás
especíhcanenle, de Ia capacidad para pensar Ia siluación especíhca a
Ia que renile una proposición, o Io que es Io nisno, de Ia capacidad
de conocer eI senlido de Ias proposiciones, que cono henos indicado
es la capacidad para pensar la totalidad de las posibilidades de las
proposiciones (espacio Iógico). Iodenos dudar acerca de si Ia siluación
que haría verdadera a una proposición ocurre o no, pero no hav duda
posilIe acerca de cuáI es Ia siluación que, en caso de que ocurriera,
haría verdadera a Ia proposición, eslo es, no hav duda posilIe acerca
de cuáI es eI senlido que corresponde a una proposición. Así, Ia larea
del Tractatus se reveIa cono una que, reconociendo que eslanos va en
eI Ienguaje, v sin saIirnos deI nisno, inlenla lrazar sus Iíniles.
Conviene insislir en que, junlo con Ia conslalación de esle dalo
primordial viene la de que esta capacidad de pensar el sentido de las
proposiciones es independiente del conocimiento de la verdad de las
nisnas. Iuedo enlender Ias proposiciones sin saler si son verdaderas.
Y esto es así porque comprender el sentido es pensar la posibilidad
de Ia verdad de una proposición, pero no nás que eslo. Lnlender eI
sentido es saber cuál es el hecho que haría verdadera a una proposición.
Ln consecuencia, eI pensar, así concelido, acala idenlificándose
con Ia conprensión. La pregunla deI Tractatus, dicho eslo un poco a
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conlranano deI uso de Willgenslein, acala siendo ¡cóno es posilIe Ia
conprensión` Ls decir, ¡cóno es posilIe que podanos conprender
eI senlido`, ¡cóno es posilIe que podanos pensar la posibilidad de la
verdad de una proposición, v de loda proposición, independienlenenle
de su verdad efectiva`, o dicho aún de olro nodo, ¡cóno es posilIe
que podamos pensar la situación o el hecho que haría verdadera a
una proposición, independienlenenle deI conocinienlo de Io que
efeclivanenle ocurre en eI nundo`
5
Lsle es, en ni opinión, eI pIanleanienlo prolIenálico fundanenlaI
del Tractatus. DigánosIo desde ahora, Ia cueslión acerca de si esla
modalidad adoptada para trazar los límites del pensar es efectiva para
trazar los límites reales deI pensar, o dicho de olro nodo, Ia cueslión
acerca de si hav un reslo deI pensar que se diferencie de Ia conprensión
-enlendida cono eI pensanienlo de Ia posiliIidad de Ios hechos que
hacen verdaderas a Ias proposiciones- será Ia gran cueslión deI Tractatus.
Lsla es Ia cueslión que será pIanleada v respondida en Ia olra, aun
cuando Ia nisna hava sido escrila para noslrar que esla pregunla no
liene senlido, porque nada que se diga para responderIa Io liene. Ior
eIIo, una de Ias prineras ahrnaciones deI próIogo es: “lo que puede ser
dicho puede ser dicho claramente; y de lo que no se puede hablar hay que callar.”
(p.11), idea que se repile en Ia úIlina proposición deI Iilro: “de lo que no
se puede hablar hay que callar” (prop. 7). La cueslión, enlonces, acerca de
si hav aIgo acerca de Io que se pudo pensar pero de Io que no se puede
halIar, acala siendo hnaInenle inevilalIenenle personaI v cada uno
puede hallar su respuesta en el recorrido del Tractatus, que eI propio
autor comparó con una escalera que nos permite acceder hasta cierto
punlo de visla, desde eI cuaI nos danos cuenla de que Ia escaIera no
es segura, aunque sin eI ascenso no halríanos accedido a aqueIIo que
nos haliIila a reparar en Ia inseguridad de Ia escaIera, o dicho de olra
nanera, ese es eI senlido deI Tractatus que el libro vehiculiza sin que
pueda ser dicho.
5
Los cuadernos preparatorios del Tractatus proporcionan evidencia razonable para esta lectura.
Ior ejenpIo: ¨Para poder hacer un enunciado en absoluto tenemos -en un sentido- que saber cómo están
|as ccsas si c| cnunciaúc cs tcrúaúcrc (u cs|c cs jus|amcn|c |c uuc hguramcs)¨ anolación deI 24.1O.14 ,
p. 36: “Que una proposición sea verdadera o falsa es cosa que ha de mostrarse, previamente tenemos que
saber siempre cómo se mostrara” anolación deI 1.11.14, p. 44: “¡El conocimiento de la relación repre-
sentativa debe basarse en el conocimiento de las partes constitutivas del estado de cosas¡ (…) Es evidente
uuc pcrci|imcs |a prcpcsicicn c|cmcn|a| ccmc |a hgura úc un cs|aúc úc ccsas ¿ccmc pucúc ccurrir |a|?¨
Diaric h|cschcc (1914-1916), ßarceIona: IIanela Agoslini, 1986, anolación deI 3.11.14, p. 46: “No
podremos acceder nunca a una forma proposicional de la que pudiéramos decir. Sí, que tal cosa exista es
algo que no podíamos prever. Porque ello querría decir que habríamos hecho una nueva experiencia, que
sería la condición de posibilidad de esta forma proposicional. O sea la forma proposicional general ha de
resultar erigible y formulable precisamente porque las formas proposicionales posibles han de ser a priori”
anolación deI 21.11.16, p. 149. Los enfasis en sulravado son míos.
LA CUESTIÓN DEL LÍMITE Y EL TRACTATUS COMO UNA REFLEXIÓN TRASCENDENTAL
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CONSIDERACIONES FINALES
Iara concIuir deseo reaIizar lan sóIo aIgunas olservaciones acerca de
Ia nanera en que eI ¨dalo¨ que eIucidanos, eI pensanienlo cono eI
conocinienlo de Ias posiliIidades de Ios eslados de cosas, se provecla
en la construcción del Tractatus v acerca de Ia nanera en que eI nisno es
reinterpretado en la ruptura que realizan las |ntcs|igacicncs h|cschcas.
Ln cuanlo a Ia prinera cueslión, Ia onloIogía va a ser en eI Tractatus
Ia garanlía de Ia posiliIidad deI pensanienlo, enlendida Ia capacidad
de pensar cono dalo, eslo es, Ia onloIogía se va a presenlar cono Ia
condición de posiliIidad deI senlido. Dicho de olro nodo, eI dalo
inpone sus reslricciones solre Ia onloIogía, en Ia nedida en que si Ios
hechos de Ia Iógica son todas las posibilidades de los hechos (ver Tractatus
2.O121), en Ia onloIogía deI Tractatus estas posibilidades van a obtener
aIgún grado de efeclividad, lásicanenle a lraves de Ia noción de oljelo,
dolado de una forna o naluraIeza dada por Ia posiliIidad, inlrínseca
aI nisno, de conlinación de esle oljelo con olros para fornar eslados
de cosas. De esle nodo se acala olorgando a Ia onloIogía un narco
holista que va a estar siempre presupuesto por la ocurrencia de los
átomos de realidad (Sachverhalten). Lslo es, delido a que Ia naluraIeza
deI oljelo radica en su posiliIidad de conlinación con olros oljelos,
habrá que decir que el mismo no puede pensarse fuera de los estados
de cosas en Ios que necesarianenle puede inlervenir v de aqueIIos en
Ios que necesarianenle (delido a su forna) no puede inlervenir. Lsle
narco, que no es un narco de efeclividad sino de posiliIidad, pero una
posiliIidad que eslá dada en junlo con cuaIquier efeclividad, recile,
cono provección deI ¨dalo¨, un carácler hoIisla cerrado solre eI que se
apovan Ias nociones cIaves cono Ia noción de una forna Iógica, Ia idea
de una forna de Ia reaIidad conún a cuaIquiera de sus nanifeslaciones.
Dicho de olra nanera, Ia leoría piclórica va a enconlrar en esle narco
hoIisla (espacio Iógico) Ia cIave de Ia condición de posiliIidad de que
las proposiciones representen hechos a través de la ostentación de la
nisna forna (forna Iógica). Iero Ia nisna idea de un narco hoIisla
se deriva de Io que henos IIanado eI dalo: eI hecho en reIación a Ia
dinensión deI senlido, en Ia que no calen dudas, hava que soslener
que, o lien se Ia capla cono un lodo o no se Ia capla en alsoIulo, o se
captan todas las posibilidades de los estados de cosas o no se capta
ninguna de eIIas. Iero pueslo que no hav dudas en reIación aI senlido
de Ias proposiciones, esle dalo parece conlener que eslas posiliIidades
han sido captadas.
Discusiones IiIosóhcas. Año 9 Nº 13, juIio - dicienlre, 2OO8. pp. 13 - 23
Iedro Diego Karcznarczvk
22
Ln resunidas cuenlas, Io que aI niveI de Ias proposiciones es Ia dinensión
a priori, conocinienlo deI senlido, v Ia dinensión a posteriori, Ia verdad
o faIsedad de Ias proposiciones, se provecla en Ia dislinción onloIógica
enlre un conjunlo de posiliIidades necesarias que conforma en espacio
Iógico v una dinensión de efeclividad contingente, la ocurrencia de los
estados de cosas.
Ior su parle, Ias |ntcs|igacicncs h|cschcas se relacionan polémicamente
con este “dato”. Es importante reparar en que las mismas no lo
deslierran sinpIenenle, sino que se lrala en principio de IIegar a percilir
cuánlo halía, en eI dalo deI Tractatus, de interpretación pasada como
si fuera nero dalo. De aIIí eI frecuenle Iena, “no digas tiene que haber
(…), mira…” “¡no pienses, sino mira!”, (II § 66). Así, por ejenpIo, en Ias
olservaciones acerca de Ios conceplos con Iíniles lorrosos (§§ 73 v ss.),
Willgenslein IIega a ser concienle de que Io que Io IIevó a considerar
a Ia indelerninación deI senlido cono neranenle aparenle, cono
superhcie delajo de Ia cuaI se enconlraría Ia pureza de Ia Iógica, es que
Ia exigencia de delerninación deI senlido Ie venía inpuesla por esle
¨dalo¨, conocenos a priori eI senlido: va que no dudanos de Io que
querenos decir, eslo dele ser conpIelanenle delerninado
6
. Revirtiendo
eI argunenlo, Willgenslein anaIiza en Ias |ntcs|igacicncs h|cschcas la
granálica de Ia expresión ´ccncccr c| signihcaúc¨ a partir del caso de una
expresión cuvo signihcado carece de Iíniles precisos cono 'juego´. La
eIección de esla cIase de ejenpIos vaIe cono una indicación de Io que
IIananos conocer eI signihcado en un dolIe senlido. Ior una parle,
pueslo que juego carece de Iíniles precisos, es evidenle que su uso no
eslá alado a una dehnición asociada con esla expresión, de nodo que se
desaIienla eI inlenlo de escIarecer eI signihcado de 'juego´ en lerninos de
una represenlación nenlaI o un porlador deI signihcado de aIguna olra
clase
7
. Ior olra parle, esla cIase de ejenpIos aI avudar a adverlir que Ia
naluraIeza deI conocinienlo deI signihcado no renile a una siluación en
eI nundo a parlir de Ia cuaI se despIiegue juslihcadanenle eI desenpeño
Iingüíslico, pernile dirigir Ia alención a Ias circunslancias de nueslra
práclica que nos avudan a decir que aIguien conoce o desconoce un
signihcado, eI de 'juego´ por ejenpIo. La naluraIeza deI conocinienlo
deI signihcado se advierle así en nueslra práclica.
6
En los Diarics h|cschccs Willgenslein sosliene: “El sentido tiene que estar, de todos modos, claro,
pcruuc cn úchni|ita a|gc signihcamcs ccn |a prcpcsicicn. u cn |a mcúiúa cn uuc signihcamcs ccn scguriúaú.
tiene que estar claro” anolación deI 2O.6.15, p. 115.
7
Los oljelos deI Tractatus eran un porlador deI signihcado. Ver ßouveresse, Iacques La force de la
rcg|c. Ii||gcns|cin c| |´intcn|icn úc |a ncccssi|c. Iaris: Ldilion de Minuil, 1987, cap. 2.
LA CUESTIÓN DEL LÍMITE Y EL TRACTATUS COMO UNA REFLEXIÓN TRASCENDENTAL
23
Ln concordancia con eslas olservaciones, Willgenslein disIoca en Ias
|ntcs|igacicncs h|cschcas el dato del Tractatus, sunando Ialoriosanenle
observaciones que cortan la inferencia que va desde que la ausencia de
duda a la atribución de saber en el sentido de un estado mental soportado
onloIógicanenle. Lsla olservación posee un aIcance generaI. La nisna
vaIe para aqueIIas paIalras cono 'doIor´ cuvo uso es fundanenlaInenle
expresivo v que por eIIo su uso no conporla saler (ver II § 247). Iero
lanlien vaIe en aqueIIos casos, cono en eI caso de saber seguir una
ßecha indicadora de caninos (seguir una regIa), en Ios que Ia ausencia
de duda es uno de los criterios a través de los que aplicamos saber o no
saler (ver II § 85). LI senlido de eslas olservaciones es exhilir que esle
¨saler¨ no dele eIucidarse en lerninos de una onloIogía sulvacenle, no
en lerninos de condiciones de verdad, sino en lerninos de condiciones
de aseveraliIidad, para decirIo poIenicanenle con Kripke
8
.
8
Ver: Kripke, S. (1982). Ii||gcns|cin cn Ru|cs anú Prita|c |anguagc, Canlridge MA: Harvard
Universilv Iress, 1982 (versión casleIIana de A Tonasini: Ii||gcns|cin. rcg|as u |cnguajc pritaúc,
Mexico: UNAM, 1989).

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