ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170

EPICURO: EPÍSTOLA A HERÓDOTO
INTRODUCCIÓN, TRADUCCIÓN Y NOTAS
EPICURUS: LETTER TO HERODOTUS. INTRODUCTION,
TRANSLATION AND NOTES
Sebastián Caro
Universidad de Chile
sacaro@uc.cl
Trinidad Silva
Pontificia Universidad Católica de Chile
tsilva1@uc.cl
Resumen
La Epístola a Heródoto, escrita por Epicuro (s. IV a. C.) y rescatada por Diógenes
Laercio (s. III d. C.) en un libro que reúne la vida y opiniones de los grandes
filósofos, es un resumen de carácter mnemotécnico dirigido a estudiantes ya
avanzados en la disciplina de la Física. El texto versa principalmente sobre los
principios básicos de la naturaleza comprendidos en su atomismo físico junto
con algunas consideraciones sobre psicología, epistemología y cosmología.
Presentamos una traducción anotada del escrito griego precedida por una
introducción que anuncia algunas dificultades pertinentes al tema.
Palabras clave: atomismo antiguo, griego, Epicuro, Epístola a Heródoto.
Abstract
The Letter to Herodotus, written by Epicurus (4th c. B.C.) and recovered by
Diogenes Laertius (3rd c. A.D.) in a book that collects the lives and opinions of
eminent philosophers, is a mnemonic summary intended for advanced students
Fecha de recepción: diciembre de 2007
Fecha de aceptación: marzo de 2008
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Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
in the field of physics. This text is mainly about the basic principles of nature
understood wthin the atomist doctrine along with considerations on psycho-
logy, epistemology, and cosmology. We present an annotated translation of the
Greek writing preceded by an introduction that anticipates some difficulties
related to the theme.
Key words: ancient atomism, greek, Epicurus, Letter to Herodotus.
1. INTRODUCCIÓN
1.1. Si consideramos la tradicional clasificación que distingue entre la
parte natural, moral y racional de un sistema filosófico cualquiera, la
Epístola a Heródoto de Epicuro queda ubicada, sin duda, en la parte
natural; es un resumen de su sistema físico. Sin embargo, numerosos
pasajes del texto dejan en evidencia la coyuntura que existe entre estos
temas propiamente físicos y cuestiones de la Canónica y de la Ética.
Y es que en Epicuro estos planos no son alienables entre sí, pues es
justamente en la naturaleza donde están dadas las reglas del verdadero
conocimiento y de la recta conducta. Es así como la observación de
los fenómenos y su modo regular de proceder se transforma en una
actividad primordial para efectos del buen vivir. La ignorancia es un
mal en la medida que perturba uno de los placeres fundamentales
para la felicidad: la tranquilidad del alma. De este modo, la Epístola
a Heródoto es un texto que, junto con prestar las bases para una com-
prensión atomista del universo, contiene los principios fundamentales
para la superación de todo aquello que amenaza nuestra tranquilidad.
Si comprendemos por medio de los criterios del conocimiento verda-
dero que el todo es átomos y vacío y que este todo se basta a sí mismo
por la constitución de sus propias leyes físicas, ahuyentaremos toda
ansiedad fruto de la ignorancia, el escepticismo y la superstición. El
compromiso que tiene Epicuro al ofrecer un tratamiento que explique
el despliegue de la naturaleza en consonancia con los fenómenos es
bastante serio y la Epístola a Heródoto es prueba de ello. Pero no es
el celo científico el que lo estimula a emprender tal proyecto, sino más
bien una motivación profundamente humana: Epicuro no se afana en
el saber por el saber, sino que por un saber en miras a la felicidad, y
es ahí donde reside especialmente su valor filosófico.
1.2. La Epístola a Heródoto presenta tres dificultades que entorpecen
una lectura llana y una comprensión acabada: su naturaleza de resumen,
su estilo tosco y su carácter conjetural. En efecto, el beneficio que presta
un compendio en términos de brevedad conlleva un importante costo:
la suposición de ciertos conocimientos. Al mismo tiempo, la sequedad
propia de un escrito con más valor técnico que literario, hace sumamente
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difícil y fatigosa la lectura. Por último, las numerosas corrupciones del
texto que alimentan el ánimo de los distintos editores para convertir las
lagunas en conjeturas, sólo presta espacio para que la interpretación
sea más problemática. Por lo tanto, si el objetivo es hacer un estudio
profundo sobre temas que se desprenden del texto, la presencia de
estos inconvenientes demanda casi obligatoriamente un tratamiento
filológico previo. Pues es evidente que lo que a primera vista aparece
como una ambigüedad textual puede derivar, si no se observa con cui-
dado, en una imprecisión o confusión conceptual. Así pues, para que
las vaguedades lingüísticas no se conviertan en meras suposiciones, es
necesario volver sobre el texto mismo y, mediante una lectura atenta,
determinar claramente lo que dice su autor, logrando en principio una
versión en extremo literal llena de notas referidas a problemáticas de
índole lingüística y textual; versión que se ajusta perfectamente al
precepto traductológico que el filósofo español José Ortega y Gasset
plasma en su ensayo Miseria y esplendor de la traducción (1951: 451):
“Imagino, pues, una forma de traducción que sea fea, que no sea fácil
de leer, pero sí que sea muy clara, aunque esta claridad reclame gran
copia de notas al pie de página”.
1.3. Si bien el tratamiento filológico es una condición necesaria para este
tipo de textos, no es suficiente. Pues aunque es cierto que el propósito
de una lectura fecunda requiere de un minucioso análisis lingüístico,
no alcanza para cubrir la intención filosófica que subyace a un nivel
especulativo. Y ya que Epicuro es un filósofo, el tratamiento formal que
se aplica sobre sus escritos sólo se justifica en la medida que contempla
poner en evidencia el sentido de su pensamiento. La traducción filosófica
no sólo exige un basto conocimiento de la lengua, sino que también y
especialmente un conocimiento sobre la materia en cuestión, de modo
que no sólo se exprese fielmente lo que dice el autor, sino también lo
que quiere decir. Conforme a este criterio, los extremos que representan
la absoluta literalidad y la excesiva libertad en el estilo al traducir, son
rechazados. Se busca, en cambio, una traducción que oscile sutilmente
entre ambos polos, una suerte de transacción en la cual el predominio
de uno u otro método variaría en razón del contenido de cada pasaje,
haciendo caso a lo que el insigne traductor y teórico de la traducción
Valentín García Yebra establece respecto del proceso traductológico en
el prólogo a su edición trilingüe de la Metafísica de Aristóteles (1982:
27): “La regla de oro para toda traducción es, a mi juicio, decir todo
lo que dice el original, no decir nada que el original no diga, y decirlo
todo con la corrección y naturalidad que permita la lengua a la que
se traduce”. Ya examinaremos en detalle las dificultades que nos ha
planteado tal criterio de traducción.
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1.4. Nos referiremos ahora sucintamente a tres aspectos que consideramos
fundamentales para una adecuada comprensión de las problemáticas
textuales de la epístola y nuestras soluciones a ellas, a saber: las difi-
cultades relativas al texto griego, una breve exposición de los criterios
de traducción adoptados y un pequeño estudio acerca de la versión de
ciertos términos a lo largo de la obra.
2. EL TEXTO GRIEGO
2.1. Aun cuando nos hemos atenido en forma prácticamente irrestricta
al excelente texto griego establecido por Peter von der Mühll en Epicuri
Epistulae tres et ratae sententiae a Laertio Diogene servatae, Stutgart:
Teubner, 1982 [1922]: págs. 3-27, basado fundamentalmente en los códices
Borbonicus Neapolitanus (B) y Parisinus (P), y cuyo aparato crítico no
pocas veces nos prestó grandes servicios en la lectura y comprensión de
determinados pasajes dudosos o definitivamente ambiguos, la extrema y
casi proverbial corrupción textual de la que adolece la epístola nos forzó
a considerar adicionalmente la soberbia edición que de los fragmentos
referidos al filósofo realizó hace más de un siglo el erudito alemán
Hermann Usener en su monumental obra Epicurea (1887: 3-32), texto
de manejo obligado y constante para el estudioso del sistema epicúreo.
Hemos hecho constar a pie de página las razones por las que en cada
ocasión nos hemos apartado de la edición de Von der Mühll.
2.2. No queriendo entrar en detalles acerca de las dificultades textua-
les que padece la epístola, sólo nos limitaremos a exponer a modo de
ejemplo algunos pasajes en los que los problemas de corrupción nos
parecen haber abandonado en forma notable el mero ámbito de la
crítica textual y de algún modo alcanzado el plano de lo estrictamente
filosófico, hecho que ha dado pie a diversas interpretaciones y com-
prensiones del texto.
2.3. En primer lugar, consideraremos el inicio del pasaje referido a la
constitución del universo (§ 39), en el cual la deficiencia de la trans-
misión del texto alcanza, a causa de la relevancia de tal temática para
el conjunto de la física epicúrea, uno de sus puntos más críticos:
Ἀλλὰ μὴν καὶ τὸ πᾶν ἐστι <...>
(Y es que además el universo es <…>)
Si bien es cierto la totalidad de los manuscritos concuerdan en la
lectura τὸ πᾶν ἐστι, es decir, con el verbo εἶναι utilizado en su sentido
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existencial, la mayoría de los editores ha considerado que a continuación
de tal expresión existe una laguna cuya discutida supleción trocaría la
mencionada predicación completa del ἐστι por una incompleta, es decir,
lo haría tomar su valor copulativo. De modo que, aceptada tal adición,
la dificultad radica en determinar mediante qué criterio establecer el
suplemento. Usener y Bailey, entre otros, optan por σώματα καὶ τόπος,
i. e. cuerpos y lugar, mientras que Von der Mühll lo hace por σώματα
καὶ κενόν, i. e. cuerpos y vacío.
Finalmente, y entendiendo que Epicuro no parece comprender ambas
expresiones, τόπος, lugar ocupado, y κενόν, vacío, como sinónimos,
dos referencias nos han persuadido de aceptar este último término: en
primer lugar, indicaciones del texto de la epístola misma, en las que el
término κενόν se postula, tal como aquí, complementario de los σώματα
en la constitución del universo (§ 40). En segundo lugar, por la alusión
que a este respecto hace Plutarco al extraviado libro I del Acerca de
la Naturaleza de Epicuro, al afirmar que ἐν ἀρχῇ δὲ τῆς πραγματείας
ὑπειπὼν τὴν τῶν ὄντων ϕύσιν σώματα εἶναι καὶ κενὸν ὡς μιᾶς οὔσης εἰς
δύο πεποίηται τὴν διαίρεσιν (Adversus Colotem, 114 a).
2.4. El segundo pasaje que examinaremos, y que abre la discusión sobre
el movimiento de los átomos (§ 43), representa un problema aun más
complejo en lo que a contenido filosófico se refiere:
Κινοῦνταί τε συνεχῶς αἱ ἄτομοι τὸν αἰῶνα, καὶ αἱ μὲν εἰς μακρὰν ἀπ’ ἀλλήλων
διιστάμεναι, αἱ δὲ αὐτοῦ τὸν παλμὸν ἴσχουσαι, ὅταν τύχωσι τῇ περιπλοκῇ
κεκλ[ε]ιμέναι ἢ στεγαζόμεναι παρὰ τῶν πλεκτικῶν.
(Y los átomos se mueven continuamente durante la eternidad, pero mien-
tras unos se distancian largamente de otros, otros conservan su vibración,
siempre que resultan fortuitamente encerrados por el enlace [atómico] o
cubiertos por los [átomos] enlazados.)
En primer lugar, Usener y Bailey suponen una laguna textual, fruto
tal vez del escolio que sigue, en la primera línea entre τὸν αἰῶνα y καὶ
αἱ μὲν que se referiría al concepto de clinamen o desviación atómica.
En este mismo sentido, mientras el primero interpreta el pasaje al inicio
de la tercera línea como τῇ περιπλοκῇ κεκλιμέναι, esto es, inclinados
por el entralazamiento, Von der Mühll lo hace como τῇ περιπλοκῇ
κεκλειμέναι, es decir, encerrados por el entrelazamiento. La diferencia
entre ambas lecturas no es insignificante, y genera la controversia de
si acaso Epicuro efectivamente se refirió alguna vez a algo como una
declinación en el movimiento de los átomos. Si bien es cierto la teoría
de la desviación atómica ha sido desde antiguo atribuida al filósofo,
no existe, al menos en la presente epístola, alusión alguna a ella, a no
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ser que, siguiendo a Usener, se considere este pasaje como una única
referencia.
No obstante, y de acuerdo a testimonios antiguos (Diógenes de
Enoanda, frag. xxxiii; Aecio, De placitis reliquiae, 1. 12. 5; y Plutarco,
De sollertia animalium, 964c 7 - 9), el término técnico que Epicuro
parece haber acuñado para la desviación de los átomos fue el de
παρέγκλισις (de παρεγκλίνειν), del cual no existe un solo ejemplo en
toda la obra propiamente epicúrea que ha llegado hasta nosotros. Nos
parece, pues, dudoso que se hubiera hecho alusión a una teoría de tan
suma importancia para el sistema, no sólo en el ámbito de la física
sino también en el de la moral, tan sólo una vez en toda la epístola, de
manera tan sucinta y, si hemos de creer a los comentaristas antiguos, tan
inexacta en cuanto a los términos, como pretende Usener. Descartamos,
en consecuencia, la lectura de este último.
2.5. Un tercer y último pasaje constituye, pese a los múltiples y deses-
perados intentos de la enorme mayoría de traductores y comentaristas,
un caso de corrupción a nuestro juicio insalvable, dificultad que se suma
a la ya compleja constitución teórica del pasaje acerca del movimiento
atómico (§ 60):
Καὶ μὴν καὶ τοῦ ἀπείρου ὡς μὲν ἀνωτάτω ἢ κατωτάτω οὐ δεῖ κατηγορεῖν
τὸ ἄνω ἢ κάτω. [...] εἰς μέντοι τὸ ὑπὲρ κεϕαλῆς, ὅθεν ἂν στῶμεν, εἰς ἄπειρον
ἄγειν [...] ὂν [...] μηδέποτε ϕανεῖσθαι τοῦτο ἡμῖν· ἢ τὸ ὑποκάτω τοῦ νοηθέντος
εἰς ἄπειρον ἅμα ἄνω τε εἶναι καὶ κάτω πρὸς τὸ αὐτό [...]
(Y en verdad, además, es preciso no declarar al arriba y al abajo del infinito
como [un punto] más arriba o más abajo [de éste]. [...] Ciertamente, hacia
lo [que va] sobre [nuestra] cabeza, desde donde sea que nos encontremos,
nunca nos [podrá] aparecer […] siendo […] [algo] que lleve al infinito, o
que lo [que va] bajo el percipiente al infinito [pueda] estar simultáneamente
arriba y abajo respecto de lo mismo […])
Aun cuando en un principio intentamos articular una versión
relativamente coherente del pasaje, pronto las numerosas corrupciones
del texto nos forzaron a abandonar tal empresa al no parecernos pru-
dente intentar reconstituir la argumentación a partir de un texto que,
tal como nos ha llegado, carece a todas luces de sentido por sí mismo.
Prueba de esta problemática lo constituyen, como decíamos, los múl-
tiples y diversos ensayos de configurar una traducción parcialmente
razonable: en efecto, existen tantas versiones e interpretaciones del
texto como traductores y comentaristas. Por consiguiente, y en razón
de tal disparidad de opiniones, hemos decidido finalmente renunciar
a la comprensión del texto como un todo inteligible y no intentar una
nueva interpretación por considerar que la cantidad de corrupciones
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que este presenta hacen imposible una lectura coherente. Es así que
nos limitaremos a verter el texto griego en forma prácticamente literal
a fin de dejar en manos del lector la tarea de organizar, si le parece,
una lectura satisfactoria.
3. CRITERIOS DE NUESTRA TRADUCCIÓN
3.1. Repasaremos ahora los principales criterios de traducción que
hemos seguido al preparar esta nueva edición a partir de nuestra ver-
sión original puramente instrumental de la epístola. En primer lugar,
es preciso remarcar que ha sido en atención a la extensión limitada que
suele requerir una publicación de esta índole y en especial al carácter
manifiestamente filológico de ésta que hemos decidido eliminar prácti-
camente todas las aclaraciones de corte netamente teórico y filosófico,
si bien hemos mantenido aquellas que nos parecen acompañar en forma
concomitante a problemáticas de tipo lingüístico o textual.
3.2. Nos hemos referido ya al criterio fundamental al que nos ajustamos
al realizar esta versión del texto. Sin embargo, a través de su lectura se
verá que la aplicación estricta y simultánea de los tres preceptos o reglas
de oro ha resultado, dadas las características de la presente epístola,
prácticamente imposible. Ya la primera de ellas, esto es, decir todo lo
que dice el original, constituye una tarea extremadamente ardua, pues
requiere de parte del traductor un dominio lo más acabado posible tanto
de las lenguas de origen y llegada como de la materia en cuestión: en
efecto, no basta simplemente con trasladar palabras de una lengua a
otra, sino también, y lo que es más importante aun, es necesario captar
el sentido y la intención expresiva de determinadas estructuras más o
menos complejas para luego transferirlos con la mayor fidelidad posible
a la lengua terminal.
Tomemos, a modo de ejemplo, la expresión πολλὴν ἔνδειαν ἔχειν
(§ 53). Considerada de modo literal, es decir, palabra por palabra, es
posible trasladarla al español por mucha necesidad tener. No obstante,
para la lengua griega el sentido de tal locución es uno radicalmente
distinto del señalado, al indicar una suerte de distancia respecto de lo
que se necesita. De manera que una posible versión que en nuestra
lengua conserve más cercanamente su intención significativa sería
estar muy lejos o distar mucho.
3.3. Mucho más complejo todavía resulta ceñirse a la segunda regla:
no decir nada que el original no diga. La extrema concisión de la
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lengua griega sumada al carácter particularmente elíptico del texto
hacen sencillamente imposible la no inclusión de palabras e incluso
expresiones completas absolutamente ausentes en el original. Como se
verá en el ejemplo que sigue, nos ha sido necesario recurrir constante-
mente a paréntesis cuadrados a fin de indicar las adiciones que a nuestro
juicio completan el sentido de gran cantidad de pasajes. Considérese
el siguiente texto (§ 45):
Ἀλλὰ μὴν καὶ κόσμοι ἄπειροί εἰσιν, οἵ θ’ ὅμοιοι τούτῳ καὶ ἀνόμοιοι.
(Y es que además los mundos infinitos son, los cuales tanto similares a éste
como disímiles)
que literalmente vertido parece un tanto ambiguo e inespecífico, pues
no queda claro si los mundos son infinitos en extensión o en número.
Además, la traducción de la segunda parte resulta un tanto forzada y
precisa de otros determinantes que completen su sentido, de manera
que reconstruimos una versión más inteligible:
Y es que además los mundos son infinitos [en número], [de los cuales]
algunos son tanto similares a éste [i. e. el nuestro] como disímiles.
No obstante, somos conscientes de la subjetividad que comportan
inclusiones de tal clase.
3.4. Además, una buena traducción exige decirlo todo con la corrección
y naturalidad que permita la lengua a la que se traduce. Aunque tal vez
esta sea la regla de la cual más abiertamente nos hemos distanciado,
creemos que la responsabilidad no es enteramente nuestra. Efectivamente,
la epístola carece de toda cuota de las pretendidas corrección y natu-
ralidad, mostrándose en múltiples tramos pesada y carente de la más
mínima noción de estilo literario. Es tal la distancia que, en cuanto a la
calidad literaria, separa esta obra de la celebérrima Epístola a Meneceo,
que muy bien puede hablarse, como sugiere Bailey (1964: 228), de un
estilo exotérico y otro esotérico en la obra de Epicuro.
Mas no nos parece tarea del traductor el intentar remediar tales
inconvenientes estilísticos, menos aún tratándose de una obra filosó-
fica. Esto no nos exonera, sin embargo, de mantener la corrección que
exige cualquier escrito en nuestra lengua. Creemos, no obstante, que
toda traducción debe reconocerse como tal y no aspirar a parecer un
texto que ha sido escrito en la lengua terminal: como señala Ortega
(1951): “Sólo cuando arrancamos al lector de sus hábitos lingüísticos,
y le obligamos a moverse dentro de los del autor, hay propiamente
traducción”.
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3.5. Finalmente, nos referiremos a ciertos criterios específicos que
hemos adoptado al llevar a cabo nuestra versión. En primer lugar, ha
sido principalmente por dos razones que nos ha parecido prudente
evitar toda traducción de términos que de algún modo pudiera tener
resonancias aristotélicas. Una general, dada la constante recomendación
de Epicuro de abstenerse de toda terminología técnica (§ 72), princi-
palmente de otras escuelas filosóficas, y aceptar la primera noción de
cada palabra (§ 38). Otra referida específicamente al aristotelismo,
por cuanto el sentido de ciertos términos varía radicalmente de un
sistema a otro. Ejemplo conspicuo de esto lo constituye el tecnicismo
συμβεβηκός: mientras para Aristóteles designa aquello que no deviene
ni por necesidad ni en la mayoría [de los casos] (Metaph., 1025a20),
es decir, un accidente, en el sistema de Epicuro manifiesta justamente
lo contrario, es decir, lo que acompaña esencialmente a las cosas,
esto es, un atributo esencial o propiedad, como se verá claramente en
la discusión acerca de las propiedades de los cuerpos (§ 68 ss). Del
mismo modo, evitamos la versión de κατηγορία por las fuertemente
peripatéticas versiones categoría o, incluso más, predicación, optando
por la más originaria y despojada de connotaciones filosóficas atri-
bución, en el sentido casi judicial de imputación o acusación que de
algo se hace en razón de algo.
3.6. En segundo lugar, hemos procurado traducir cada término griego
por un solo vocablo español. Conscientes, sin embargo, de la mayor
riqueza léxica de la lengua griega, nos vimos a menudo constreñidos
a recurrir a giros o perífrasis que retuvieran en lo posible el sentido de
ciertos términos del original. De todos modos, siempre será posible
hallar un par de inconsistencias al respecto.
4. NUESTRA VERSIÓN DE ALGUNOS TÉRMINOS
La mayoría de las siguientes explicaciones formaban originalmente
parte del cuerpo de notas al pie de la traducción. Sin embargo, hemos
decidido presentarlas en esta introducción a fin de reducir al mínimo
las interrupciones que para la lectura comportan tales notas.
a.1. Ei orNrko NrU1ko. De acuerdo al contexto, verteremos el género
neutro griego ya por expresiones residuales que en nuestra lengua hacen
referencia a tal género, prácticamente perdido en las lenguas romances,
tales como lo, ello, eso, esto, aquello, algo, nada, etc., ya por versiones
más tradicionales como cuestión, asunto, materia o cosa, entendidas
en el sentido sumamente amplio y vago de un cierto algo.
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4.2. Ei rrkirc1o. Puesto que el español cubre deficientemente el
sentido del perfecto griego, por ejemplo en el verbo εἰληϕέναι (§ 37),
i. e. haber realizado la acción de captar y cuyo resultado todavía dura
en el momento de la expresión actual, mediante el giro haber captado,
nos hemos visto forzados a remarcar tal duración hasta el presente, en
especial al tratarse de verbos de percepción, mediante el adverbio ya, el
que denota que lo expresado por el verbo a que se aplica está realizado
en el momento en que se habla. Otra posible solución la constituye la
ya en desuso perífrasis tener + participio, que resalta mucho más el
sentido perfectivo de la acción que la habitual con haber.
4.3. τὸ ὄν. A falta de un equivalente del participio griego ὄν se creó en
latín el neologismo ens en el mismo sentido de lo que es, lo existente.
A diferencia de otras lenguas romances, la española sí retuvo tal par-
ticipio en la voz ente, de modo que no existe razón para no proponer
y estimular la versión ente para ὄν, reservando el infinitivo ser para
el correspondiente εἷναι, pues así como no es posible identificar el
amar con el amante, tampoco es lícita la identificación de el ser con
el ente.
4.4. πᾶς–ὅλος. Sabido es que el español perdió tempranamente la dis-
tinción latina omnis–totus equivalente a la griega πᾶς–ὅλος, de modo
que reunió ambos sentidos en el solo término todo, omitiendo de
esta manera el sutil matiz mediante el cual estas lenguas distinguían,
dicho grosso modo, entre todo entendido como cada uno y todo como
entero, respectivamente. Si bien inicialmente nos propusimos retener
tal distinción mediante la duplicidad todo-entero, pronto nos pareció
que no siempre sería posible mantenerla sin violentar excesivamente
la expresión en nuestra lengua. Es así que finalmente, y considerando
que a lo largo del presente texto tal distinción de sentidos no es asunto
que dificulte su lectura y comprensión integral, hemos decidido verter,
siempre que el estilo lo permita, ambos términos por todo, reservando,
sin embargo, su posición normal antepuesta al nombre como equiva-
lente de πᾶς, como en todo hombre, es decir, todos y cada uno de los
hombres, y su posposición enfática como versión de ὅλος, de modo de
decir hombre todo en el sentido de hombre considerado integralmente,
todo lo que él es.
4.5. ϕύσις. En determinados pasajes de la epístola el sentido del térmi-
no ϕύσις parece apuntar más bien al ámbito de lo que comprendemos
tradicionalmente por οὐσία, esto es, como una naturaleza en cuanto
existente, un ámbito de la realidad (τὸ πᾶν) que posee una cierta entidad
o existencia efectiva.
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4.6. ἐπιβολή. Al comienzo del texto (cf. § 35), el término ἐπιβολή
parece poseer un significado muy directo y general, en virtud de lo
cual es lícito ajustarse al precepto epicúreo de usar las palabras en su
sentido primero (cf. § 38) y más obvio: una ἐπιβολή es principalmente
una proyección, una atención, y, desde el punto de vista del resultado
de tal proyección, una visión, o, más exactamente, una aprehensión.
No obstante, ya a partir de § 38 el término comenzará a adquirir una
connotación marcadamente técnica, razón por la cual será vertido en
el sentido más propiamente epicúreo de proyeción aprehensiva, esto
es, la intención o atención que presta la reflexión o algún otro de los
criterios, presumiblemente los sentidos (cf. § 50), a sus objetos de
conocimiento.
4.7. τύπος. El término posee a lo largo del texto dos sentidos. Uno general
y metafórico que hace referencia a una suerte de lineamiento general o
bosquejo aproximado que elabora la mente a fin de abarcar los rasgos
capitales de una realidad determinada (cf. § 35), y un segundo sentido
más estricta y originariamente físico referido al resultado de golpear
(τύπτειν) o hacer presión sobre algo, concepto que en la tradición ató-
mica anterior a Epicuro indicaba, de acuerdo a Teofrasto (De sensu et
sensibilibus, 49 – 50), una cierta impresión que los objetos sensibles,
especialmente los de la visión, producían como una réplica exacta de
sí mismos en el aire, viajando a través del cual podían alcanzar el ojo
para de este modo posibilitar la sensación visual (cf. § 49).
4.8. εἴδωλον. Vacilamos largamente acerca de la traducción más adecuada
del término εἴδωλον. Si bien en un comienzo nos pareció apropiado
mantener la exacta correspondencia entre las raíces griega √ἰδ-, latina
√spec- (estrictamente √vid-) y española √vi- (√espec-) mediante vocablos
tales como visión, especie o espectro, pronto comprendimos que el cri-
terio etimológico no resultaría en este caso el más satisfactorio, puesto
que el ámbito significativo de tales expresiones cubre imperfectamente
no tanto el sentido original del término griego (i. e. lo que es objeto de
la visión, lo visto) cuanto lo que Epicuro pretende significar, esto es,
la imagen que reproduce exactamente el objeto del cual proviene. De
manera que, descartadas las versiones imagen (que reservamos para el
término ϕαντασία) y la propia ídolo (que posee actualmente en nuestra
lengua connotaciones sumamente distintas), seguimos la adoptada
por Lucrecio simulacrum, la cual efectivamente indica esta similitud
(similitudo) de la imagen con el objeto: en efecto, el εἴδωλον asume la
apariencia de la cosa tal cual es, simula (simulat) ser ella.
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4.9. ὄγκος. Hemos procurado verter el término lo más vagamente po-
sible, pues pretendemos evitar introducir en él interpretación alguna.
Sin embargo, es posible, tal como ocurre con τύπος, definir dos usos
claramente diferenciados a lo largo del texto: uno, considerado en su
sentido más amplio (cf. § 52), que indica simplemente un conglomerado
(ἀθρόον) de átomos, portador de características similares (ὁμοιομερεῖς)
al cuerpo del cual proviene y que dada su relación simpatética con
otros ὄγκοι es capaz de producir la sensación o, más específicamente,
la percepción (ἐπαίσθησις). El segundo sentido del término, por otro
lado, hace referencia directa al tamaño: como se observa tanto en la
discusión acerca de los mínimos en el átomo como en la sobre sus
propiedades, la expresión ὄγκοι toma el sentido fuertemente técnico
de partículas corpóreas mínimas aprehensibles por la sensación (§ 56,
57), o bien de partes mínimas absolutas en el átomo (§ 54).
NOTA
La numeración que hemos establecido para referencias a la epístola
misma sigue la tradicional del libro X del texto de Diógenes Laercio
(ex. gr. § 35 es equivalente a la página 35 de tal obra), numeración que
hemos incluido en el texto del cuerpo entre paréntesis.
EPÍSTOLA PRIMERA A HERÓDOTO
(35) Epicuro saluda a Heródoto.
A quienes no puedan, Heródoto, precisar
1
cada una de las cues-
tiones descritas por nosotros acerca de la naturaleza ni examinar con
atención los libros mayores de los que [hemos] compilado les preparé
un epítome de [mi] obra toda para que retengan de modo suficiente
el recuerdo de las opiniones
2
más generales, a fin de que puedan
ayudarse a cada preciso momento en las cuestiones más decisivas
3
en
la medida que se apliquen a la especulación acerca de la naturaleza.
1
ἐξακριβοῦν, precisar en el sentido transitivo de fijar o determinar de un modo preciso, expresar
con exactitud y completos los detalles y circunstancias de algo. Respecto del uso intransitivo
de precisar, véase nota 5 infra.
2
δόξα en el sentido general de noción, opinión o juicio más o menos fundado (compárese la
obra atribuida a Epicuro Κύριαι ∆όξαι, i.e. Sentencias o Máximas Capitales). Respecto del
uso específico que el término adquiere en el marco del Canon o procedimiento cognoscitivo,
véase § 50 ss.
3
κύριος, decisivo en cuanto a que decide el curso de una cosa trascendental, es decir, que
constituye un objeto fundamental o dominante sobre determinado ámbito.
147 ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
Además, a quienes han progresado de modo suficiente en la revisión
de las cuestiones todas les es preciso recordar un esbozo
4
elemental de
[mi] obra toda, pues precisamos
5
más a menudo de una aprehensión
6

de conjunto, mas no (36) igualmente [de una] detallada. Así pues,
hay que dirigirse continuamente hacia tales cuestiones <y> producir
en el recuerdo aquello a partir de lo cual tal aprehensión tendrá más
autoridad
7
sobre los hechos
8
, además de [poder] alcanzar todo conoci-
miento exacto en detalle una vez bien comprendidos
9
y recordados los
esbozos más generales. Puesto que para el perfectamente iniciado [en
este estudio] el poder servirse rápidamente de aprehensiones, una vez
reducidas cada una de las cuestiones
10
a simples principios elementales
y fórmulas, constituye lo más decisivo de todo conocimiento exacto,
pues la concentración de un repaso continuo de las materias todas no
puede generar conocimiento
11
si no puede abarcar en sí misma, median-
te breves fórmulas, todo lo que [anteriormente] se hubiera precisado
en (37) detalle. Es por esto que, al ser ciertamente útil un método tal
a todos los familiarizados con el estudio de la naturaleza, [yo], que
recomiendo el ejercicio continuo en este estudio y que disfruto en
grado sumo de una vida tal, produje para ti este epítome y exposición
elemental de las opiniones todas.
Primero, por cierto, es preciso, Heródoto, haber ya captado
12
lo que
subyace a las palabras
13
para que refiriéndonos a ello podamos juzgar las
4
τύπος. Véase el punto 4.7 de la introducción.
5
Mediante la voz media del verbo δεῖν rigiendo genitivo indicamos la acción de precisar en el
sentido intransitivo de ser necesario o imprescindible, del cual proviene la forma impersonal
δεῖ, lit. se precisa o es preciso.
6
Véase el punto 4.6 de la introducción.
7
ἡ κυριωτάτη ἐπιβολὴ ἔσται, lit. la aprehensión será más dominante.
8
πρᾶγμα, hecho, acto, esto es, el resultado concreto de una πρᾶξις, es decir, una cosa realizada
o real y no meramente una cosa, como suele traducirse.
9
Resulta fundamental hacer notar, en vista de una adecuada comprensión de nuestra versión
del texto, que por el verbo περιλαμβάνειν entendemos comprender no necesariamente en el
sentido metafórico de entender, alcanzar o penetrar mediante la razón, sino en el más físico,
por decirlo así, y amplio de abrazar o abarcar algo por todas partes. Véase nota 25.
10
Leemos, siguiendo a Usener, ἑκάστων [...] ἀναγομένων, frente a la lectura de Von der Mühll
καὶ [...] συναγομένοις.
11
οὐ [...] οἷον [...] εἰδέναι, lit. no es tal de saber. Sin embargo, la lectura de Usener οὐ [...] οἷον
[...] εἶναι μὴ δυναμένου hace variar un tanto el sentido del pasaje: pues la concentración del
repaso continuo de las materias todas no puede ser de (o pertenecer a) quien no puede abarcar
en sí mismo, mediante breves fórmulas, todo lo que [anteriormente] se hubiera precisado en
detalle. No obstante la pequeña diferencia que presentan ambas lecturas, el propósito central
del pasaje continúa siendo evidentemente el mismo.
12
λαμβάνειν, captar en el sentido metafórico de aprehender o percibir mediante la razón el
sentido de una cosa.
13
ϕθόγγος, se refiere a todo sonido claro y distinto, especialmente la voz del hombre, es decir,
la palabra.
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Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
cuestiones que son objeto de opinión
14
, las relativas a la investigación
o a cuanto se mantiene en duda, a fin de que todas las cuestiones no
<resulten>, para nosotros que demostramos, indeterminadas al infinito
ni tengamos palabras (38) vacías, pues es de necesidad observar
15
la
primera noción de cada palabra y no precisar de ninguna demostra-
ción adicional si efectivamente vamos a tener algo a lo que referir las
cuestiones relativas a la investigación, lo que se mantiene en duda o las
cuestiones que son objeto de opinión. Y es preciso además preservar
totalmente tanto las sensaciones
16
como simplemente las presentes
proyecciones aprehensivas
17
, ya de la reflexión, ya de cualquiera otro
de los criterios, e igualmente las pasiones que [actualmente] se hallan
presentes
18
[en nosotros], a fin de que tengamos [algo] mediante lo
cual inferir por indicios tanto lo que espera [confirmación]
19
como lo
no evidente.
Y habiendo distinguido estas cosas, <es preciso> reparar
20
ahora
en lo no evidente. Primero, que nada deviene a partir de lo no ente,
pues todo devendría de todo, sin precisar además [en] nada de semillas.
(39) Y si lo que desaparece se corrompiese hacia lo no ente, todas las
cosas [reales]
21
se habrían ya destruido, al no existir algo en lo cual
disolverse. Y en verdad, además, el universo
22
fue siempre tal como
es ahora y siempre será tal, pues no existe nada hacia lo cual [pueda]
14
τὰ δοξαζόμενα, los supuestos elaborados por la facultad mental de la opinión (δόξα). Véase
§ 50 ss.
15
βλέπειν (generalmente medio en griego postclásico), ver, mirar. No obstante, aquí parece querer
significarse además la necesidad de aceptar o conservar tal primera noción (ἐννόημα), razón
por la cual el verbo observar cubriría perfectamente ambos campos de significación, pues
indica, por un lado, la acción de examinar atentamente y, por otro, la de guardar y cumplir
exactamente lo que se manda y ordena.
16
Esta vez la diferente lectura de Usener ἔπειτα κατὰ τὰς αἰσθήσεις δεῖ πάντα τηρεῖν, por lo
tanto es preciso preservar todas las cosas en relación a las sensaciones, revela una variación
bastante más sustancial en lo que al sentido del pasaje y, lo que es más, al Canon epicúreo
se refiere, pues lo que se estaría señalando es que todos los criterios de verdad en cuestión
deben referirse de algún modo a las sensaciones. Por su parte, la lectura de Von der Mühll
parece no ir tan lejos, estableciendo un mismo nivel para los diversos criterios.
17
La expresión τὰς παρούσας ἐπιβολάς se refiere a tales proyecciones en cuanto buscan apre-
hender lo presente (τὸ παρόν), es decir, aquello que por su cercanía se constituye en un objeto
de percepción claro y distinto (ἐναργές), cuya aprehensión, de acuerdo al Canon epicúreo, es
necesariamente verdadera. Respecto de ἐπιβολή, véase el punto 4.6 de la introducción.
18
La expresión τὰ ὑπάρχοντα πάθη hace referencia a las pasiones que en el momento se en-
cuentran actuando en nosotros.
19
El conocimiento anticipado más o menos carente de contenido sensible efectivo es lo que
Epicuro denomina τὸ προσμένον, esto es, aquella inferencia que espera la confirmación
(ἐπιμαρτύρησις) por parte de la sensación, garantía única de verdad.
20
συνορᾶν, reparar en el sentido de advertir, fijarse, notar, observar o percatarse. Cf. § 76 ss.
21
Véase nota 8.
22
τὸ πᾶν, lit. el todo, en el sentido generalísimo de ámbito en que ocurren la totalidad de los
hechos humanos, cósmicos y divinos.
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Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
cambiar. Pues no existe nada además del universo que, habiendo in-
gresado a éste, pudiera producir cambio.
Y es que además
23Sch.1
el universo es <cuerpos y vacío>
24
. Que
los cuerpos, por una parte, existen, lo testimonia la sensación misma
en todas las cosas, mediante la cual es necesario comprobar (40) a
través del raciocinio
25
lo no evidente, tal como dije anteriormente. <Y>
si no existiese, por otra parte, lo que denominamos vacío, espacio y
naturaleza intangible, no tendrían los cuerpos dónde estar ni a través
de qué moverse, tal como evidentemente se mueven. Y nada puede
inteligirse [como existente] al margen de estas cosas, ni de un modo
comprensible ni de un modo análogo a lo comprensible
26
, [siempre que]
se las comprenda como naturalezas integrales y no como [existencias]
que se dicen accidentes o propiedades de ellas
27
.
Y en verdad, además, de entre los
28Sch.2
cuerpos, unos son (41)
compuestos y otros aquellos a partir de los cuales se han producido los
compuestos. Y éstos son indivisibles
29
e inmutables, si es que en verdad
23

Sch.1
Esto lo afirma tanto al comienzo del Gran Epítome como en el libro I Acerca de la
Naturaleza.
24
Véase el punto 2.3 de la introducción.
25
El raciocinio (λογισμός) es la facultad del percipiente de inferir mediante indicios (shmeiou< sqai)
proporcionados por la sensación aquello que no es directamente aprehensible por los senti-
dos, lo no evidente (ἄδηλον). El resultado de tal operación lo constituyen las intelecciones
(ἐπίνοιαι).
26
La dificultad del pasaje radica ciertamente en una inadecuada comprensión de los diversos
modos de aprehensión del sistema epicúreo. Por tal razón, expondremos brevemente, en
consideración al reducido espacio del que disponemos para realizar un examen exhaustivo
del tema, nuestras hipótesis al respecto. En primer lugar, se encuentra esta aprehensión
sensible, que se verifica bajo la acción de los sentidos y que responde a lo que podríamos
significar con la expresión inteligir comprensiblemente (περιληπτῶς ἐπινοεῖν. Véase nota
9). Por otro lado, se halla la aprehensión propiamente inteligible, es decir, que se realiza a
través del solo pensamiento (νόησις), acción que recibiría el nombre de inteligir mediante
concepciones o concebiblemente (περινοητῶς ἐπινοεῖν). Por último, existe una tercera apre-
hensión absolutamente general derivada del mero observar (θεωρεῖσθαι), la cual recibe a
veces especificaciones que delimitan su campo de acción, ya sea en el ámbito de lo sensible
(κατὰ τὴν αἴσθησιν θεωρουμένος, § 59) ya en el de lo inteligible (διὰ λόγου θεωρητός; λόγῳ
θεωρητός, § 62). Útil será, por consiguiente, retener en la memoria estas distinciones, a fin de
comprender cabalmente el sentido de posteriores discusiones teóricas, en especial la acerca
del movimiento atómico (§ 46 ss.) y de los mínimos en el átomo (§ 56 ss.).
27
Las cualidades que se atribuyen a las existencias absolutas e independientes no pueden pensarse
como si existieran aparte de las cosas a las cuales acompañan, ni como compuestos corpóreos
independientes: son, para Epicuro, lo que acompaña esencialmente a las cosas (τὸ συμβεβηκός),
es decir, sus propiedades, o bien lo que las acompaña accidentalmente (τὸ σύμπτωμα), es
decir, sus accidentes. Para la traducción que hemos adoptado de los verbos fuente de tales
tecnicismos, συμβαίνειν y συμπίπτειν, véanse n. 117 y 120 (no calzan), respectivamente.
28

Sch.2
Esto también [lo afirma] en el I [libro] Acerca de la Naturaleza, y en el XIV y el XV, y en
el Gran Epítome.
29
Mantenemos el valor adjetivo de ἄτομος, insecable o indivisible, sin otorgarle aún el sentido
más técnico de átomo: en efecto, aquí lo átomo es meramente una propiedad de ciertos
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Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
no se van a corromper todas las cosas hacia lo no ente, sino que, fuertes
[como] son [tales cuerpos indivisibles], [van a] permanecer [incorruptos]
tras las disoluciones de los compuestos, al ser llenos en su naturaleza
y no tener por dónde o cómo disolverse. De modo que a los principios
indivisibles les es necesario ser naturalezas de los cuerpos.
Y es que además el universo es infinito, pues lo finito tiene ex-
tremo, y a un extremo se lo observa desde algún otro [extremo]. De
modo que, no teniendo extremo, no tiene límite, y no teniendo límite
será infinito y no finito
30
.
Y en verdad, además, el universo es infinito tanto por la multitud
de los cuerpos (42) como por la magnitud del vacío. Pues si el vacío
fuese infinito pero los cuerpos finitos, los cuerpos no permanecerían
en parte alguna, sino que serían arrastrados [y] diseminados a través
del infinito vacío, al no tener algo que los sustente y rechace mediante
choques
31
. Y si el vacío fuese finito, los infinitos cuerpos no tendrían
en dónde estar.
Y además de esto, de entre los cuerpos, los indivisibles y plenos,
a partir de los cuales se generan los compuestos y en los cuales se
disuelven, son incomprensibles en cuanto a las diferencias de sus
figuras, pues no es posible que se generen tantas diferencias [en los
compuestos] a partir de las mismas [cuantitativamente reducidas] figu-
ras ya comprendidas
32
[en los átomos constituyentes]. Y en virtud de
cada configuración, los [átomos] similares son simplemente infinitos
[en número], mas por sus diferencias no son simplemente infinitos
sino sólo (43) [cuantitativamente] incomprensibles
33Sch.3
, siempre que
alguien no pretenda simplemente proyectarlos al infinito también por
sus magnitudes.
σώματα. No será sino hasta § 43 que el término comience a ser utilizado específicamente
como sustantivo.
30
El pasaje se articula a través del matiz existente entre las raíces griegas √περ- y √ὁρ-, que
originalmente pretendimos mantener mediante la duplicidad √fin- y √limit-, respectivamente.
Sin embargo, tal distinción en nuestra lengua no resultó del todo eficiente, pues la versión
original del pasaje en cuestión (de modo que, no teniendo extremo, no tiene fin, y no teniendo
fin será infinito y no finito) requería explicar adicionalmente que por fin (πέρας) había que
comprender límite y que en el párrafo siguiente debería entenderse limitado (ὡρισμένον) por
finito, de modo que, en atención más a una mejor comprensión que a una disfuncional e inexacta
fidelidad al texto, hemos establecido la versión que finalmente figura en la traducción.
31
στέλλειν κατὰ τὰς ἀνακοπάς, lit. enviar de acuerdo a choques recíprocos. Sin embargo,
hemos decidido, en pos de una mejor comprensión, mutar un tanto los términos trasladando
la preposición que compone el sustantivo al verbo, obteniendo así una hipotética expresión
ἀναστέλλειν κατὰ τὰς κοπάς, que nos parece se adecua más al sentido del pasaje.
32
Véase nota 9.
33

Sch.3
Pues afirma más adentro [del presente epítome] que la división no ocurre al infinito. Y
lo dice porque las cualidades cambian. Véase § 54.
151 ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
Y los átomos
34
se mueven continuamente
35Sch.4
durante la
eternidad
36,37
, pero mientras unos se distancian largamente de otros, otros
conservan su vibración
38
, siempre que resultan fortuitamente encerrados
39

por el enlace [atómico] o (44) cubiertos
40
por los [átomos] enlazados.
Pues mientras la naturaleza del vacío, la cual delimita a cada uno [de
los átomos], suministra esto
41
sin ser capaz de producir un sustento,
la solidez presente en ellos produce un rebote
42
en virtud de su mutua
colisión, en razón de cuánto [sea] el restablecimiento
43
que el enlace
[atómico] otorgue a partir de la colisión mutua. Mas no existe principio
de estas cosas, al ser perpetuos
44
los átomos y el vacío
45Sch.5
.
(45) Tal fórmula fundamenta, una vez recordadas todas estas
cosas, un esbozo suficiente en <las> intelecciones <acerca> de la
naturaleza de los entes.
Y es que además los mundos son infinitos [en número], [de los
cuales] algunos son tanto similares a éste
46
como disímiles. Y siendo
infinitos los átomos, como recién se ha demostrado, son llevados [por
tal razón] incluso muy lejanamente. Pues tales átomos, a partir de los
cuales podría generarse un mundo o por los cuales se podría haber
34
A partir de ahora, siempre que el adjetivo ἄτομος aparezca substantivado (ἡ ἄτομος) tomará
el valor técnico tradicional de átomo. Es probable que ἡ ἄτομος sea una elipsis por ἡ ἄτομος
ϕύσις, es decir, la naturaleza o existencia indivisible, de donde la adjudicación del género
femenino.
35

Sch.4
Y afirma más adentro además que ellos se mueven igualmente rápido al proporcionar
el vacío un pasaje similar tanto al más leve como al más pesado. Véase § 61.
36
La expresión τὸν αἰῶνα, un acusativo de extensión, indica eternidad en el sentido de intem-
poralidad, como opuesto al término χρόνος, tiempo. Véase nota 40.
37
Véase el punto 2.4 de la introducción.
38
El término παλμός se refiere a un cierto sacudimiento interno que experimentan los cuerpos y
que en Epicuro se refiere a la incesante vibración que por naturaleza evidencian los átomos.
Cf. § 50.
39
Véase el punto 2.4 de la introducción.
40
Véase nota 108.
41
i. e. el movimiento eterno de los átomos.
42
El término ἀποπαλμός indica la vibración o sacudimiento (παλμός) que los cuerpos experi-
mentan entre sí una vez han colisionado mutuamente, es decir, su rechazo o rebote.
43
No hay que entender por el término ἀποκατάστασις, restablecimiento, un movimiento
que mediante un rebote devuelva al átomo necesariamente a la misma posición que tenía
antes de la colisión: se trata, en efecto, de un restablecimiento direccional, esto es, un
redireccionamiento.
44
ἀίδιος, eterno como siempre existente, es decir, perpetuo. Hacemos constar además que al-
gunos editores interpretan la lectura más unánime ἀϊδίων como αἰτίων, i.e. siendo principios
los átomos y el vacío.
45

Sch.5
Y afirma más adentro que no existe cualidad alguna de los átomos excepto la figura,
la magnitud y el peso (cf. § 54); mas afirma en Las Doce Exposiciones Elementales que el
color se altera por la posición de los átomos, pero que no toda magnitud existe para ellos
(cf. § 55): en efecto, jamás fue visto un átomo por la sensación (cf. § 56).
46
i. e. el nuestro.
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Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
producido, no se han consumido ni en uno ni en finitos [mundos], ni
en cuantos [son] tales como estos ni en cuantos [son] diferentes. De
modo que no existe nada que impida la infinitud de los mundos.
(46) Y en verdad, además, existen esbozos
47
de figuras similares
a los sólidos, que se apartan por mucho de los fenómenos
48
en cuanto
a su sutileza. Pues no es imposible que se generen tales constituciones
[atómicas] en el entorno
49
ni [que se generen] adaptaciones en las ela-
boraciones de las cavidades y sutilezas [de los sólidos] ni efluvios que
preserven sucesivamente la posición y la secuencia que precisamente tenían
en los sólidos. Y a tales esbozos llamamos simulacros
50
. Y en verdad,
además, el desplazamiento
51
[de los simulacros] a través del vacío que
ocurre sin oposición alguna de algo que pudiera oponerle resistencia
52

recorre toda extensión comprensible en un tiempo inconcebible[mente
corto]
53
, pues la resistencia y la no resistencia (47) se asemejan
54
a la
lentitud y la rapidez. Ni tampoco un mismo cuerpo que se desplace según
los tiempos observados por la razón llega simultáneamente a muchos
lugares (pues es inconcebible), [si bien el que] llegue completamente
55

en un tiempo sensible desde cualquier dirección del infinito no habrá
partido desde el lugar [de origen] que comprendamos el desplazamiento,
pues [este hecho] será similar al [efecto de] la resistencia, aun cuando
dejemos que la rapidez del desplazamiento permanezca [en su trayecto]
hasta un punto cualquiera
56
sin que algo le oponga resistencia. Útil [es]
sin duda retener también este principio elemental. Y que los simulacros
se han servido de sutilezas insuperables, ninguno de los fenómenos lo
contradice. Y tienen también una rapidez insuperable por [el hecho de]
tener todos un paso que se ajusta [a su tamaño] para que ninguno de ellos
47
τύπος, i. e. τὰ εἴδωλα. Véase el punto 4.7 de la introducción.
48
ϕαινόμενος, lo que efectivamente aparece a los sentidos, los objetos sensibles.
49
τὸ περιέχον, lo que rodea o circunda, i. e., el entorno o ambiente.
50
Véase el punto 4.8 de la introducción.
51
El término ϕορά no indica un simple movimiento (κίνησις), sino uno que se efectúa localmente,
esto es, una locomoción o traslación.
52
El verbo ἀντικόπτειν se refiere a la acción de golpear (κόπτειν) una cosa contra (ἀντί) otra,
en este caso, de los simulacros entre sí. Tal colisión mutua y contraria significa el retardo o
la aceleración de los simulacros comprometidos en la colisión, esto es, que a menor cantidad
de colisiones de un simulacro en movimiento contra otros, mayor será su velocidad, y vice-
versa. De manera que nuestra traducción de ἀντικόπτειν y ἀντικοπή por oponer resistencia
y resistencia hace referencia más al efecto de tales colisiones, es decir, el retardo, que a su
causa, el contragolpe.
53
πᾶν μῆκος περιληπτὸν ἐν ἀπερινοήτῳ χρόνῳ συντελεῖ. Véase nota 9.
54
ὁμοίωμα λαμβάνειν, lit. tomar similitud.
55
συναϕικνεῖσθαι, lit. llegar conjuntamente, y en este contexto, llegar completo, con cada una
de sus partes componentes.
56
μέχρι τοσούτου, la expresión es sumamente vaga y ambigua, imprecisión que hemos procurado
mantener en la traducción.
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Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
oponga resistencia [en su desplazamiento] o lo hagan pocos frente a los
[otros] infinitos [simulacros], si bien alguno [puede] oponer resistencia
al punto frente a los muchos infinitos [átomos]
57
. (48) Además de esto,
[ninguno de los fenómenos contradice] que la generación de los simu-
lacros ocurre esencialmente junto con el pensamiento. Pues la fluxión
continua desde la superficie de los cuerpos, que no se hace manifiesta por
mengua alguna
58
gracias al rellenado [de los simulacros], conserva por
mucho tiempo la posición y el orden que en el sólido [tenían] los átomos,
si bien algunas veces [la fluxión] puede resultar confusa
59
; también [se
forman] rápidas constituciones [atómicas] en el entorno a causa de que no
es preciso que su llenado ocurra en profundidad. Y existen además otros
modos generadores de tales naturalezas, pues cualquiera observaría que
ninguna de estas cosas, [como] de qué modo las percepciones claras y
distintas
60
y las simpatías
61
puedan hacer referencia desde cosas externas
a nosotros, es contradicha por las sensaciones.
57
Von der Mühll anota en su aparato crítico que πολλαῖς [...] ἀπείροις se refiere a los átomos de los
simulacros. El carácter extremadamente elíptico del pasaje nos ha hecho dudar continuamente
respecto de la correcta interpretación del pasaje, por lo cual hacemos constar en nuestra versión
una traducción lo más neutra posible, si bien, como se refirió en la introducción, las inclusiones
entre paréntesis siempre revelan una determinada y discutible compresión del texto.
58
Preferimos, en razón del sentido del pasaje, la lectura τῇ μειώσει, por alguna mengua, de
Usener a la de Von der Mühll σημειώσει, por alguna indicación. Efectivamente, la constante
sucesión de simulacros o su flujo continuo (συνεχὴς ῥεῦσις) disminuye su perceptibilidad o
claridad sensible al ir perdiendo los simulacros átomos constituyentes a lo largo de su trayec-
toria desde el objeto, ya sea por colisiones o por otras causas. Sin embargo, el compuesto no
llegará a quedarse sin átomos dado que el proceso contrario está continuamente operando:
átomos del entorno (τὸ περιέχον) del cuerpo están continuamente uniéndose al compuesto,
rellenando, de esta manera, los vacíos que dejan los átomos que han partido. Así, el rellenado
(ἀνταναπλήρωσις) conserva la sensación de un flujo continuo de simulacros, pues cualquier
disminución o mengua (μείωσις) de la cantidad de átomos podría hacer manifiesta tal sucesión
cinematográfica, por así decir, dificultando de este modo la sensación.
59
Conviene tener en cuenta el sentido original de συγχέω, pues es precisamente en tal sentido
que yace la noción que aquí se busca evidenciar. Literalmente considerado, el verbo συγχέω
significa verter conjuntamente, de donde mezclar una cosa con otra, desvanecer sus límites e
individualidades. El equivalente latino exacto lo constituye el verbo confundo, del cual proviene
el español confundir, que vulgarmente es sentido más bien en su acepción derivada de pertur-
bar o desordenar las cosas o los ánimos, y no siempre en la originaria mezclar o fundir cosas
diversas de manera que no puedan reconocerse o distinguirse. Extenso preámbulo que servirá
de marco para la elucidación del pasaje en cuestión: si bien es cierto el flujo de simulacros
conserva por mucho tiempo y espacio la disposición que tenían los átomos en el cuerpo del
cual proviene, nada impide que en determinadas circunstancias, y precisamente a causa de una
mayor extensión espacial y temporal, simulacros de distintos objetos se mezclen o fundan en
uno, originando de esta manera una nueva clase de simulacros, las constituciones (συστάσεις),
los cuales resultan, en razón de tal mezcla, conjuntamente fusionados, es decir, confundidos.
60
ἐνάργεια. Véase nota 17.
61
Con el término συμπάθεια indica Epicuro la pasión que guardan mutuamente dos o más
elementos durante la afección, es decir, la solidaridad o comunidad que éstos observan al ser
afectados, su compasión (compassio) o afinidad. Véase nota 59.
154 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
(49) Y es preciso además considerar que, al irrumpir [en nosotros]
cosas externas, vemos y y reflexionamos sus formas, pues las cosas
externas no podrían impresionar su [propia] naturaleza tanto del color
como de la forma a través del aire [que se encuentra] entre nosotros
y aquellas, ni a través de rayos o de flujos cualesquiera que puedan
presentarse desde nosotros [en dirección] hacia aquellas, como [efec-
tivamente impresionan] cuando irrumpen en nosotros ciertos esbozos
de similares color y forma desde las cosas [reales] en una magnitud
que se ajusta
62
a la visión o la reflexión, [esbozos] que se sirven ve-
lozmente (50) de sus desplazamientos, y que por tal causa entregan en
definitiva la imagen
63
de [algo] uno y continuo, y que conservan una
simpatía con el objeto en razón del ajustado impulso recíproco
64
[de
los esbozos que provienen] desde allí
65
[y que se origina] a partir de
la vibración
66
[del cuerpo] según la profundidad de los átomos en el
sólido. Y [ya sea] que aprehendamos tal imagen de la forma [del sólido]
o de sus propiedades en forma de proyección aprehensiva
67
mediante
la reflexión o los órganos de los sentidos, la forma que se genera por
una sucesiva concentración de simulacros o [por] un vestigio residual
[de estos] es aquella del sólido. Mas la falsedad y el error están siem-
62
ἐναρμόζειν, adaptar, ajustar, disponer una cosa con la tensión precisa (de donde afinar,
p. ej. un instrumento: ἁρμόζειν λύραν), es decir, poner una cosa en armonía (ἁρμονία) con
otra, hacer que cualquier cosa que tiene relación con otra sea exactamente de la extensión,
magnitud, etc., necesarias, sin nada sobrante o excesivo, sentido este que hay que considerar
en la presente expresión ἐναρμόττον μέγεθος.
63
ϕαντασία, aparición, designa la imagen producida por la aglomeración de sucesivos simulacros
que impactan en el ojo.
64
Resulta en extremo difícil, considerando los sutiles matices que por lo general adquieren
ciertos términos en el contexto de un sistema teórico, abarcar en sólo una palabra la dirección
precisa a la cual apunta el término ἐπερεισμός, derivado del verbo ἐπερείδειν, impulsar algo
contra algo a fin de darle un apoyo, el cual a su vez se compone de la preposición ἐπί (sobre,
contra) y la raíz √ερει-, que hace referencia básicamente a la acción de apoyar o apuntalar
algo, y que anteriormente (§ 42) encontramos en composición del verbo ὑπερείδειν (ὑπέρεισις,
§ 44), es decir, apoyar desde atrás, dar un sustento. De modo que el auténtico sentido del
término ἐπερεισμός será, en el contexto del desplazamiento de los εἴδωλα desde los objetos
hasta nosotros, el del apuntalamiento de un simulacro sobre otro, apoyo mutuo que desde
la perspectiva del movimiento representa la cadena de impulsos generada por el contacto de
simulacros contiguos, concatenación que finalmente genera la aludida συμπάθεια entre el
emisor y el receptor.
65
i. e. desde el objeto.
66
πάλσις, sacudimiento (παλμός) o vibración que en forma constante experimentan internamente
los cuerpos debido al incesante sacudimiento recíproco o rebote (ἀποπαλμός) de los átomos
que lo componen.
67
ἐπιβλητικῶς, lit. proyecto-aprehensivamente, i. e. por medio de una proyección
aprehensiva.
155 ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
pre en lo que se adiciona a la opinión
68.69Glos.1
. (51) Pues las imágenes
mentales que se aprehenden como en una representación
70
y que se
generan por sueños o por algunas otras proyecciones aprehensivas ya
de la reflexión ya de los restantes criterios, no se asemejarían
71
nunca
a cosas llamadas existentes y verdaderas si no existieran efectivamente
tales [realidades] hacia las que nos proyectamos
72
. Pero no ocurriría el
error si no aprehendiéramos adicionalmente algún movimiento [inte-
lectual] en nosotros mismos
73
, asociado ciertamente <a una proyección
aprehensiva imaginativa>, [movimiento] que sin embargo tiene una
distinción [respecto de ella]. Mas si a partir de este [movimiento]
74Glos.2

[la proyección aprehensiva de la imaginación] no es confirmada o es
contradicha se genera la falsedad; pero (52) si es confirmada o no con-
tradicha, la verdad. También es preciso, en efecto, retener firmemente
esta opinión, a fin de no eliminar los criterios [que están] de acuerdo
con las percepciones claras y distintas ni que un error validado como
[una verdad] perturbe todo.
Y es que además el oír se genera [a partir] de un flujo que viene
desde lo que emite voz, resuena, produce ruido o lo que de cualquier
modo suministra una pasión auditiva. Y este flujo se disemina en
partículas
75
de partes similares, que conservan al mismo tiempo una
simpatía entre sí, además de una unidad particular, [simpatía] que se
68
En el marco del Canon epicúreo el término δόξα designa la operación o movimiento (κίνησις)
espontáneo de la razón que constituye su función característica no sólo en la interpretación
de la sensopercepción, sino en todas las formas de pensamiento: la δόξα, que efectúa la
cognición asignando sensaciones pasivas a preconcepciones (προλήψεις, § 72), se encuentra
unida a una proyección aprehensiva de la reflexión (ἐπιβολὴ τῆς διανοίας), pero difiere de
ésta en ser reducto del error, cuando por ejemplo realiza una identificación errónea entre
sensaciones y preconcepciones. Así pues, el error no se debe a la sensación misma sino al
hecho de realizar una opinión adicional (προσδοξάζειν) al dato sensible, esto es, efectuar una
interpretación (σημείωσις) de los hechos antes de proveerse de suficiente material sensible.
Sobre el concepto de suposición (ὑπόληψις), véase nota 127.
69

Glos.1
…lo cual será confirmado o no desmentido; entonces, al no ser confirmado <o des-
mentido> por un movimiento [intelectual] en nosotros mismos, asociado a una proyección
aprehensiva de la imaginación, pero que posee una distinción [respecto de ella], a partir del
cual se genera la falsedad. Se trata de una glosa prácticamente textual de lo que líneas más
abajo se discute acerca del error.
70
εἰκών, reproducción exacta de algo, semblanza, de donde esp. ícono, signo que mantiene una
relación de semejanza con el objeto representado.
71
ὁμοιότης ὑπάρχειν, lit. acaecer una similitud, expresión que hemos sintetizado en el verbo
asemejarse.
72
Seguimos la lectura de Von der Mühll ταῦτα πρὸς ἃ βάλλομεν, tales cosas hacia las que nos
proyectamos, frente a la de Usener τοιαῦτα προσβαλλόμενα, tales cosas que se proyectan.
Nuevamente, la distinción es mínima y no cambia en lo fundamental el sentido del pasaje.
73
i. e. la opinión (δόξα).
74

Glos.2
el asociado ciertamente a una proyección aprehensiva de la imaginación pero que sin
embargo tiene una distinción [respecto de ella].
75
Véase el punto 4.9 de la introducción.
156 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
extiende hasta el emisor y a partir de él produce, en la mayor parte [de
los casos], la percepción [auditiva]. Pero si no [la produce], suminis-
tra (53) la sola evidencia [de algo] exterior [a nosotros], pues sin una
simpatía venida desde allí
76
no podría generarse tal percepción. En
efecto, es preciso considerar que el aire mismo no es modelado por la
voz pronunciada o incluso por algo de similar género (pues [el aire]
está muy lejos
77
de padecer esto bajo [la acción de] ésta), sino que [es
preciso considerar] que el impacto que se genera en nosotros cuando
liberamos la voz produce al punto la expresión
78
de ciertas partículas
que consuman un flujo similar a un soplo, [expresión] que nos sumi-
nistra la pasión auditiva.
Y en verdad, además, hay que considerar que la olfacción, tal
como la audición, no obraría nunca pasión alguna si no existieran ciertas
partículas venidas desde una cosa [real] y convenientes para poner en
movimiento este órgano del sentido, haciéndolo algunas de un modo
perturbador y ajeno, y otras de un modo no perturbador y familiar.
(54) Y en verdad, además, hay que considerar que los átomos no
exhiben ninguna [de las] cualidad[es] de los fenómenos, excepto la
figura, el peso, la magnitud y [todo] cuanto por necesidad es conna-
tural a la figura. Pues toda cualidad cambia pero los átomos en nada
cambian
79
, puesto que en verdad es preciso que algo sólido e indiso-
luble permanezca tras las disoluciones de los compuestos
80
, lo cual
81

no producirá cambios hacia lo no ente ni a partir de ello
82
, sino [sólo
cambios] por cambios de posición
83
en la mayoría [de los cuerpos]
ya sea por adiciones como por sustracciones de algunos [átomos]. De
donde [es] necesario que las cosas que no cambian de posición sean
incorruptibles y no tengan la naturaleza de lo que cambia, pero [sí es
necesario que tengan] partículas
84
y configuraciones (55) propias: tales
cosas, pues, [es] necesario que permanezcan. Pues se observa que la
76
i. e. desde el emisor.
77
πολλὴν ἔνδειαν ἔχειν. Véase el punto 3.2 de la introducción.
78
A falta de otra palabra que en nuestra lengua represente fielmente lo expresado por la griega
ἔκθλιψις, nos servimos del término expresión siguiendo su sentido original de acción de ex-
primir y no del derivado especificación, declaración de algo para darlo a entender, palabra
o locución. Ciertamente, una posible solución a una hipotética interpretación equivocada del
término hubiera sido neologizar en el vocablo exprimición, es decir, un derivado del verbo
exprimir y no de expresar, versiones respectivamente popular y culta del mismo verbo latino
fuente exprimere (part. expressum). Para θλίβειν, véase nota 83.
79
Cf. Sch. 3.
80
Cf. § 41.
81
i. e. lo sólido e indisoluble.
82
i. e. lo no ente.
83
μετάθεσις, lit. transposición (de elementos constituyentes).
84
i.e. partes constituyentes del átomo u ὄγκοι.
157 ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
figura continúa presente incluso en las cosas que, en lo que a nosotros
concierne, han cambiado de figura por la remoción [de átomos], si
bien las [restantes] cualidades no continúan presentes en esto que ha
cambiado como [efectivamente] permanece la [figura], sino que son
destruidas [con la destrucción] del cuerpo todo. Suficientes [son], en
efecto, estas cosas
85
que permanecen tras [los cambios] para producir
las diferencias de los compuestos, ya que en verdad [es] necesario que
algunas permanezcan y <no> se corrompan hacia lo no ente.
Y es que tampoco es preciso considerar que toda magnitud se halla
presente en los átomos
86
a fin de que los fenómenos no contradigan [tal
consideración], si bien hay que considerar que existen ciertas variaciones
de las magnitudes. Pues al haberse agregado este [último antecedente]
se dará mejor [cuenta] (56) de lo que ocurre en virtud de las pasiones
y las sensaciones. Mas tampoco es útil, en relación a las diferencias
de las propiedades [de los cuerpos], [considerar] que toda magnitud se
halla presente [en los átomos], pues, en tal caso, sería preciso que los
átomos hubieran llegado [a ser] visibles para nosotros, lo cual no se
observa haya ocurrido, ni [es posible] inteligir de qué modo un átomo
pudiera devenir visible
87
. Y además de esto, no es preciso considerar
que en un cuerpo limitado existen infinitas partículas ni de cualquier
tamaño. De modo que no sólo hay que eliminar la división de menos
en menos al infinito
88
para que no hagamos débiles todas las cosas
ni [ocurra que] en las composiciones de congregados forcemos a los
entes
89
, al comprimirlos
90
, a consumirse hacia lo no ente, sino que sólo
no hay que considerar que la progresión
91
en los [cuerpos] limitados
ocurra al infinito ni de menos (57) en menos. Pues si alguien dijera
alguna vez que en algún [cuerpo] resultan [haber] partículas infinitas
85
i. e. los átomos.
86
Cf. Sch. 5.
87
Ibid.
88
ἡ εἰς ἄπειρον τομὴ ἐπὶ τοὔλαττον, lit. la división al infinito sobre lo menor.
89
Discutida es la atribución del término τὰ ὄντα en este pasaje, pues bien puede referirse a los
compuestos por átomos o a los átomos mismos, pues en cierto modo también los átomos son
existencias compuestas (al menos a los ojos de la razón) por partes mínimas (τὰ ἐλάχιστα).
Sin embargo, parece un tanto inverosímil que las naturalezas compactas y carentes de vacío
o intervalos (διαστήματα) entre sus constituyentes puedan incluirse en el género de las cosas
compresibles.
90
Según parece, el verbo θλίβειν, comprimir, se refiere aquí al hecho de reducir algún cuerpo
compuesto a la nada mediante una fuerte compresión, acción que resulta imposible si efec-
tivamente se elimina la división de los cuerpos hacia un mínimo al infinito, como postula
Epicuro: por mucho que un compuesto sea comprimido hasta “hacerlo polvo”, como suele
decirse, los constituyentes nunca abandonarán el ser, sólo adoptarán una nueva forma, menor
a la anterior.
91
El concepto de μετάβασις señala, en este contexto, la transición (trans-itio) de una parte a
otra de algo. Véanse notas siguientes.
158 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
o de cualquier tamaño, no [habría] modo de pensar [que eso fuera
posible], pues ¿cómo podría ser finita tal magnitud [corpórea]? Pues
[es] evidente que las infinitas partículas son de un cierto tamaño, pero
[fueran] del tamaño que fueran, su magnitud será también infinita. Pero
teniendo lo finito un extremo distinguible, incluso si no se lo puede
observar en sí mismo, no es [posible] no pensar en otro [extremo] que
suceda a aquel ni que incluso avanzando desde éste que sucede [al
primero] hasta el siguiente [sea posible] que [la división] resulte al (58)
infinito ni que se pueda llegar a tal [punto] a través del pensamiento.
Y es preciso entender que lo mínimo en la sensación no es [similar] a
aquello que tiene progresiones [de un punto a otro]
92
ni total y abso-
lutamente disimilar, sino que [efectivamente] tiene un cierto carácter
común con lo que [permite] progresiones
93
pero sin tener distinción de
partes. Sin embargo, cuando en razón de la semejanza de tal carácter
común creyésemos distinguir algo de tal [mínimo], una [parte] aquí,
otra [parte] allá, es preciso que nos encontremos con lo mismo
94
. Y
observamos estos [mínimos] en forma sucesiva comenzando desde el
primero, pero no en el mismo [mínimo] y sin que sus partes entren en
contacto con [otras] partes, si bien [observamos] que [tales mínimos]
miden las magnitudes en [virtud de] su propio carácter particular
95
:
más [de ellos si la magnitud que miden es] mayor, menos [si es]
menor. Hay que considerar además que lo mínimo (59) en el átomo se
ha servido de una cierta analogía [con lo sensible], pues [si bien es]
evidente que aquello
96
difiere por [su] pequeñez de lo observado me-
diante la sensación, [igualmente] se ha servido de la misma analogía.
Puesto que también [el hecho de] que el átomo tenga magnitud [lo]
92
τὸ τὰς μεταβάσεις ἔχον, i.e. es capaz de ser atravesado, por tanto, extenso. Al analizar la
superficie de un objeto es posible proceder hacia partes cada vez más pequeñas hasta llegar
a un extremo perfectamente material y no meramente geométrico (ἄκρον), es decir, el punto
visible más pequeño posible. De sernos posible sobrepasar tal límite, traspasaríamos al mismo
tiempo el ámbito de lo perceptible: tal extremo, sin embargo, sólo es visible como parte de
un todo, esto es, constituye un punto distinguible pero no perceptible por sí mismo, y cuya
pequeñez es infranqueable (ἀμετάβατον). Por tanto, la superficie no es continua ni permite
progresión al infinito, sino que se compone de una serie de mínimos (ἐλάχιστα) discretos que
sirven tan sólo como unidad de medida. Véase § 59 ss.
93
μεταβατός, adjetivo verbal de μεταβαίνειν, lo transitable, lo que permite transitar de una parte
a otra de sí, i. e. lo extenso.
94
τὸ ἴσον, lit. lo igual, i. e. la misma parte que inicialmente habíamos distinguido, pues es
imposible distinguir (διαλαμβάνειν) sensiblemente partes concretas o, mejor dicho, discretas
en el átomo. Véase nota 85.
95
Se notará evidentemente que el término griego ἰδιότης, condición o característica peculiar
de algo, que hemos vertido por carácter particular, esto es, singularidad que presenta una
cosa respecto de otras, no guarda relación alguna con el concepto de ὄγκος anteriormente
analizado, pues se trata de un derivado directo de la voz particular y no de partícula.
96
i. e. lo mínimo en el átomo.
159 ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
hemos declarado a partir de esta analogía, sólo que proyectando más
lejos la pequeñez. Y aún es preciso considerar que los mínimos y sin
partes [son] límites
97
de las extensiones [y] que suministran, a partir
de ellos mismos [como unidades] primeras, la medida tanto para las
[extensiones] mayores como las menores mediante la observación a
través de la razón
98
de las cosas invisibles. Pues el carácter común
presente entre los [mínimos] y las cosas inmutables [es] suficiente
[para] completar lo [que se ha afirmado] hasta este punto, si bien no
es posible que llegue a haber una reunión
99
a partir de estas cosas
[aunque] tuvieran movimiento.
(60) Y en verdad, además, es preciso no declarar al arriba y al
abajo del infinito como [un punto] más arriba o más abajo [de éste].
[...
100
] Ciertamente, hacia lo [que va] sobre [nuestra] cabeza, desde
donde sea que nos encontremos, nunca nos [podrá] aparecer […] siendo
[…] [algo] que lleve al infinito, o que lo [que va] bajo el percipiente
al infinito [pueda] estar simultáneamente arriba y abajo respecto de
lo mismo […], pues es imposible reflexionar esto. De modo que es
posible observar un desplazamiento pensado hacia arriba al infinito
y otro hacia abajo, incluso si lo que es llevado desde nosotros hacia
los lugares sobre nuestra cabeza llega incontables veces
101
hacia los
pies de los [que están] sobre [nosotros] o [si] lo que es llevado desde
nosotros hacia abajo [llega] sobre la cabeza de los [que están] abajo.
Pues [cada] desplazamiento integral
102
se piensa [como uno] no menos
contrapuesto a otro al infinito
103
.
97
Como hemos notado en la introducción, ὄγκοι se dice de dos maneras. De una, como partí-
culas corpóreas mínimas aprenhensibles por la sensación en los cuerpos sensibles. De otra,
como partes mínimas en el átomo, partes que reciben aquí la sugerente denominación de
πέρατα, es decir, de límites discretos a partir de los cuales es posible medir (καταμετρεῖν),
sólo mediante la razón (διὰ λόγου), la extensión de los átomos, tal como los mínimos visibles
miden la extensión de los cuerpos sensibles.
98
ἡ διὰ λόγου θεωρία.
99
Si bien es cierto es posible concebir a los cuerpos compuestos como reuniones (συμϕορήσεις)
de partes constituyentes mínimas, es decir, de átomos, la analogía no alcanza a los átomos
mismos, pues es imposible que sus partes mínimas puedan reunirse (συμϕορεῖν) para formarlos,
pues, por un lado, éstas carecen de movimiento, condición sine qua non para la constitución de
compuestos y, por otro, los átomos son por definición indivisibles o insecables (ἄτομοι), esto
es, no constituidos por partes distinguibles. En efecto, los mínimos en el átomo no constituyen
partes componentes de él, sino sólo unidades de medida (καταμετρήματα) contemplables sólo
a través de la razón, como ya se ha dicho.
100
Véase el punto 2.5 de la introducción.
101
μυριάκις, lit. diez mil veces, pero como el número más grande expresado por una sola palabra
(μυρίος), toma metafóricamente el sentido de incontable, extremadamente grande.
102
ὅλη φορά.
103
i. e. que cada uno se extiende en direcciones opuestas al infinito.
160 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
(61) Y en verdad, además, [es] necesario que los átomos, siempre
que se desplacen a través del vacío sin que nada les oponga resisten-
cia, sean de igual rapidez
104
. Pues ni los pesados se desplazarán más
rápidamente, siempre que ciertamente nada se les oponga, que los
pequeños y leves, ni los pequeños [más rápidamente] que los grandes,
al tener todos un paso ajustado [a su tamaño], y siempre que nada les
oponga resistencia. Ni [tampoco será más rápido] el desplazamiento
hacia arriba ni el oblicuo
105
por causa de las colisiones, ni el hacia
abajo por causa de sus propios pesos, pues según cuánto retenga [cada
átomo] a cada uno [de los movimientos], tanto será el desplazamiento
[que ocurre] simultáneamente con el pensamiento [al menos] hasta que
muestre resistencia, ya sea [por algo venido] desde fuera, ya por su
propio peso, por (62) la potencia
106
de lo que lo haya impactado
107
. Y
es que además en relación a los compuestos, uno se dirá más rápido que
otro, aun siendo los átomos de igual rapidez, porque en los organismos
[atómicos] los átomos se desplazan hacia un solo lugar en un mínimo
tiempo continuo, si bien no a un solo lugar según los tiempos obser-
vados por la razón
108
, aun cuando a menudo [los compuestos] se ven
resistidos hasta generar en la sensación un desplazamiento continuo.
Pues lo que se adiciona a la opinión acerca de lo invisible, como que
los tiempos observables a través de la razón [puedan llegar a] exhibir
un desplazamiento continuo, no es verdadero sobre tales cosas, puesto
que ciertamente todo lo que se observa o aprehende por una proyección
aprehensiva a través de la reflexión es verdadero.
(63) Y después de estas cosas, es preciso reparar, refiriéndose
a las sensaciones y pasiones –pues así la convicción será más certe-
ra– en que el alma es un cuerpo sutilmente particulado, diseminado
por todo el organismo
109
y muy semejante a un soplo que tiene una
mezcla de calor, en parte semejante a este [calor], en parte semejante
104
Véase Sch. 4.
105
La expresión εἰς τὸ πλάγιον indica el movimiento diagonal u oblicuo causado por las colisiones
entre átomos, que los apartan de su tendencia natural a caer en línea recta (κατὰ στάθμην,
uno de los dos movimientos que de acuerdo a Estobeo [Anth. 19, 1] poseen los átomos) por
su propio peso.
106
Véase nota 103.
107
Usener señala que el texto πρὸς τὴν τοῦ πλήξαντος δύναμιν, esto es, en relación a la potencia
que lo haya impactado, constituye una glosa.
108
Supone nuevamente Usener glosa la expresión κατὰ τοὺς λόγῳ θεωρητοὺς χρόνους, i. e. según
los tiempos observados por la razón.
109
El concepto de ἄθροισμα se refiere a toda reunión o congregación (ἀθρόον) atómica que no es
un mero agregado de átomos, sino una nueva entidad más o menos organizada que en virtud
de una especial disposición de sus partes constituyentes adquiere potencias o facultades que
sus átomos componentes no poseían por sí solos, razón por la cual lo vertemos por organismo,
en el sentido de cuerpo organizado.
161 ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
a aquel [soplo], si bien hay una parte que ha alcanzado gran variación
[respecto] de tales [primeras partes] en razón de su sutil particulación
y [que es] más simpática con el restante organismo. Y todo esto lo
evidencian las facultades
110
del alma, sus pasiones, movilidades
111
,
reflexiones
112
y [cuantas cosas] privados de las cuales fenecemos. Y en
verdad, además, es preciso retener [en la memoria] que el alma tiene
la mayor causa de (64) la sensación, aunque no la habría conseguido
si no estuviera de algún modo cubierta por el restante organismo. Mas
tal restante organismo, que le ha suministrado [al alma] la causa [de
la sensación], ha tomado parte incluso él mismo de tal accidente
113
a
partir de ella, si bien no de todos los que aquella posee: por lo cual,
removida el alma, [el organismo ya] no tiene sensación, pues este no
poseía esta facultad en sí mismo, sino que se la suministró otro que
se generó simultáneamente con él
114
[y] que a través de una facultad
que [aquel tenía] en sí mismo [y] que hubo alcanzado su perfección
en virtud del movimiento, le entregó [la sensación] al consumar de
inmediato para sí un accidente sensitivo, en razón de su colindancia y
(65) simpatía, tal como dije. Por lo cual, ciertamente, estando presente
el alma [en el cuerpo] nunca falta la sensación, aun cuando se haya
removido alguna parte [de él]. Mas si [partes] de ella son totalmente
destruidas al disolverse la cubierta
115
, ya toda esta, ya alguna parte,
pero permanece [sin ser destruida] por completo [aún] conservará la
110
El término δύναμις posee, al menos en la epístola, dos sentidos claramente diferenciables.
En el ámbito de las mociones y desplazamientos atómicos, por una parte, se refiere al poder
de impactar (πλήττειν) que poseen los átomos en movimiento manifestado en sus incesantes
colisiones recíprocas, es decir, su potencia de impacto (cf. § 61, ἡ τοῦ πλήξαντος δύναμις). En
la esfera de la psicología, por otra, indica las facultades anímicas (ψυχικαὶ δυνάμεις) que el
alma posee, como la capacidad de padecer y la de producir los diversos movimientos psíquicos
que constituyen su campo cognoscente de acción. Al respecto, véase nota siguiente.
111
εὐκινησίαι, i. e. los procesos psíquicos tanto a nivel cognoscitivo, tales como las proyecciones
aprehensivas (ἐπιβολαί), la opinión (δόξα), los raciocinios (λογισμοί), entre otros, como a
nivel emotivo, por así decir, principalmente las pasiones (πάθη).
112
διανόησις, i. e. el resultado de la actividad de la διάνοια.
113
i. e. el accidente que para el organismo significa la sensación, esto es, el accidente sensitivo
(τὸ αἰσθητικὸν σύμπτωμα).
114
Nos apartamos nuevamente de la versión de Von der Mühll ἀλλ’ ἑτέρῳ ἅμα συγγεγενημένῳ
αὐτῷ παρεσκεύαζεν, sino que se la suministró a otro que se generó simultáneamente con él, a
favor de la de Usener ἀλλ’ ἕτερον ἅμα συγγεγενημένον αὐτῷ παρεσκεύαζεν, cuya traducción es
la que figura en el texto. La diferencia es mínima y no hace variar sustancialmente el sentido
del pasaje.
115
El término στεγάζον (de στεγάζω, véase § 43) indica, en general, la envoltura o cubierta
de átomos entrelazados que mantiene reunidos a los átomos que constituyen determinados
cuerpos y que contiene, de alguna manera, la constante fuga de éstos hacia el entorno (τὸ
περιέχον). En el caso del notabilísimo cuerpo que representa el alma, la cobertura recibe la
especial denominación de organismo (ἄθροισμα), continente y al mismo tiempo condición
necesaria del alma y sus movimientos.
162 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170
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Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
sensación. Pero el restante organismo que [no obstante] permanece [sin
ser destruido], ya sea todo él, ya sea en parte, no tendrá sensación [una
vez] se ha removido aquella [parte] que, [sea cual sea] su multitud de
átomos [componentes], contribuye a [constituir] la naturaleza del alma.
Y en verdad, además, disuelto el organismo todo, el alma se disemina y
ya no tiene tales (66) facultades ni se mueve, de modo que [ya] no posee
sensación. Pues no es posible pensar que este [organismo] sienta si no
[se encuentra] en tal constitución
116
ni se sirve de esos movimientos,
cuando las cubiertas y entornos, estando en los cuales [el alma] tiene
ya tales movimientos, no son tales. Y es que también
117Sch.6
es preciso
en verdad entender (67) adicionalmente esto, que llamamos incorpó-
reo, en virtud del mayor acuerdo [que existe en cuanto a tal] nombre,
a aquello que [puede] pensarse en sí mismo, aun cuando no es posible
pensar algo incorpóreo en sí mismo excepto el vacío: pero el vacío no
puede hacer ni padecer [nada], sino sólo proporcionar el movimiento a
los cuerpos a través de sí. De modo que devanean los que dicen que el
alma es incorpórea, pues nada podría hacer ni padecer si fuera tal [como
dicen]: pero ya hemos distinguido clara y distintamente que ambos
accidentes (68) [se dan] en el alma. En efecto, [si] alguien refiriera,
una vez recordado lo dicho al comienzo, todos estos argumentos acerca
del alma a las pasiones y sensaciones, vislumbrará que [tales asuntos
han sido] abarcados por los esbozos de modo suficiente [como] para
[poder] precisar en detalle a partir de ellos [y] con seguridad.
Y es que además no hay que tener la opinión de
118
que las figuras,
los colores, las magnitudes, los pesos y cuantas cosas se atribuyen
119

del cuerpo como sus propiedades, ya de todos, ya de los visibles y co-
nocibles ellos mismos por la sensación, son naturalezas por sí mismas
(69) –pues no es posible inteligir esto– ni [tampoco] que no existen en
absoluto, ni [hay que tener la opinión de que son] como cosas incorpó-
reas que ocurren adicionalmente al [cuerpo] ni como partes de él, sino
que [hay que suponer que] el cuerpo todo completo tiene su naturaleza
116
σύστημα, i. e. el compuesto alma-cuerpo.
117

Sch.6
Dice en otros [lugares] que ella está compuesta de átomos muy livianos y redondos
que se diferencian en mucho de los del fuego. Además, [hay una parte] irracional de ella
que [se halla] diseminada por el resto [del] cuerpo y otra racional [ubicada] en el pecho,
como [resulta] evidente [a partir] de los miedos y la alegría. Y [dice que] el sueño deviene
[a partir] de partes del alma que, diseminadas por todo el compuesto, son contenidas [en
un punto] o dispersadas, y que luego concurren [mediante] impactos. Y [dice que]la semilla
es traída desde cuerpos integrales. Dado que nos hemos apartado de la lectura de Von der
Mühll τοῖς ποργμοῖς, al no habernos sido posible hallar este último término en léxico alguno
ni tampoco relacionarlo con algún vocablo del cual pudiera derivar, nos inclinamos una vez
más por la de Usener τοῖς ἐπερισμοῖς, mediante impactos.
118
δοξάζειν.
119
κατηγορεῖσθαι. Véase el punto 3.5 de la introducción.
163 ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
sempiterna a partir de todas estas cosas, pero no que [tal cuerpo] es
algo que se ha reunido [a partir de ellas], –como cuando a partir de las
partículas se compone un organismo mayor, ya sea de [componentes]
primeros
120
, ya sea de magnitudes menores que el todo–
121
sino sólo,
como digo, que tiene su naturaleza sempiterna a partir de todas esas
cosas. Además, todas estas cosas existen teniendo proyecciones apre-
hensivas y distinciones particulares
122
, acompañándolas [siempre] el
congregado y sin abstenerse nunca [de él], si bien han adquirido la
atribución
123
de cuerpo en razón del pensamiento congregado
124
[que
de él tenemos].
(70) Y en verdad, además, [otras cualidades] muchas veces acom-
pañan accidentalmente
125
a los cuerpos pero no les son sempiternamente
concomitantes [...
126
] ni [se cuentan] entre los [entes] invisibles ni [son]
incorpóreas. De modo que, sirviéndonos ya del nombre en mayor uso
127
,
hacemos evidente que los accidentes ni tienen la naturaleza del todo
que una vez reunido [mentalmente] como un congregado llamamos
cuerpo ni la de cuantas cosas les son sempiternamente concomitantes,
sin las cuales no [es] posible pensar al cuerpo. Mas de acuerdo a ciertas
proyecciones aprehensivas cada [cualidad], (71) si el congregado es
concomitante, podría ser llamada [propiedad] siempre y cuando se
observe que tales [cualidades lo] acompañan esencialmente
128
, al no ser
120
i. e. los átomos, es decir, los componentes primeros de los cuerpos compuestos. Véase
§ 42.
121
i. e. los mínimos en el átomo, los componentes primeros de los átomos. Al respecto, véase
la discusión acerca de los mínimos atómicos (§ 56 - 59).
122
Es decir, que las propiedades (συμβεβηκότα) y los accidentes (συμπτώματα) son aprehendidos
por la mente mediante ἐπιβολαί y διαλήψεις propias y distintas de las de otros objetos.
123
Véase el punto 3.5 de la introducción.
124
Hemos buscado no interpretar la expresión κατὰ τὴν ἀθρόαν ἔννοιαν del modo objetivo, por
decirlo así, en que usualmente es comprendida y traducida, esto es, como el pensamiento que
la mente elabora de un cuerpo ya congregado, cuya versión griega aproximada sería κατὰ τὴν
τοῦ ἀθρόου ἔννοιαν, remarcando así la objetividad del proceso mediante un genitivo denominado
objetivo, valga la redundancia, sino del modo subjetivo que ella nos parece indicar, es decir,
como un pensamiento que congrega lo que en la realidad se halla desagregado: ὃ συλλαβόντες
κατὰ τὸ ἀθρόον σῶμα προσαγορεύομεν (§ 70).
125
συμπίπτειν, lit. caer juntamente, coincidir en algo adicionalmente, es decir, acompañarlo
accidentalmente, del cual deriva el sustantivo σύμπτωμα, que hemos vertido simplemente
por accidente.
126
Usener señala un hiato en el texto que, de acuerdo a Von der Mühll, haría referencia a lo
estipulado más arriba (§ 68 ss.) acerca de la definición de propiedad y accidente.
127
ϕορά, esta vez en el sentido de lo que se lleva, i. e. una tendencia.
128
συμβαίνειν, corresponder, seguir u ocurrir a algo generalmente en forma de atributo o ca-
racterística esencial, de donde el participio perfecto συμβεβηκός, atributo sempiternamente
concomitante a una cosa, i. e. propiedad. Si bien la accidentalidad en la compañía se opone
por la duración a la sempiterna concomitancia (ἀίδιον παρακολουθία) que caracteriza a lo que
acompaña esencialmente (συμβεβηκός), no hay que entender tal sempiternidad en un sentido
absoluto, es decir, que tales propiedades acompañen eternamente (τὸν αἰῶνα) a determinado
164 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
sempiternamente concomitantes los accidentes. Mas no hay que separar
de lo ente esta percepción clara y distinta [acerca de los accidentes]
porque [estos] no tengan la naturaleza del todo al cual acompañan
129

y que llamamos cuerpo ni la de cuántas cosas son sempiternamente
concomitantes
130
, ni tampoco hay que considerarlas [como existentes]
en sí mismas –pues no se puede reflexionar esto ni acerca de estos
[accidentes] ni acerca de las propiedades sempiternas– sino que hay
que considerarlos a todos, tal como aparecen, accidentes que no son
sempiternamente concomitantes ni que tienen tampoco el rango de
naturaleza en sí mismos, sino que [hay que] observarlos del modo por
el cual la sensación misma produce su carácter particular.
(72) Y en verdad, además, es preciso entender adicionalmente [y]
con firmeza que no hay que investigar al tiempo tal como a las restantes
cosas que investigamos, refiriéndonos a preconcepciones
131
observadas
en nosotros mismos, en algo subyacente
132
, sino que hay que analogar
aquella percepción clara y distinta según la cual declaramos mucho o
poco tiempo, vinculándola de modo congénere
133
[con la duración]. Ni
tampoco hay que tomar parte de modos de expresión como [si fueran]
cuerpo, sino en el sentido restringido de eternidad relativa a la duración del cuerpo mientras
permanezca constituido, tal como se señaló ocurre en el caso del organismo (ἄθροισμα) y la
propiedad de la sensación (αἴσθησις). Véase § 65.
129
El sentido del pasaje exige, en relación a lo señalado en la nota anterior, considerar al verbo
συμβαίνειν en su significación más general de concurrir en o acompañar a algo, pues resultaría
en extremo contradictorio afirmar que los accidentes pudieran acompañar esencialmente al
cuerpo.
130
i. e. las propiedades.
131
Hablan [los epicúreos] de preconcepción (πρόληψις) como de una aprehensión (κατάληψις)
o recta opinión (δόξα ὀρθή) o pensamiento (ἔννοια) o reflexión general almacenada (καθολικὴ
νόησις ἐναποκειμένη), esto es, un recuerdo de lo que desde fuera aparece muchas veces (μνήμη
τοῦ πολλάκις ἔξωθεν ϕανέντος), por ejemplo, que tal cosa es un hombre, pues junto con decir
hombre inmediatamente mediante una preconcepción se piensa (νοεῖται) su esbozo (τύπος) al
actuar de guía (προηγουμένων) los sentidos. En efecto, lo que primeramente se subordina (τὸ
πρώτως ὑποτεταγμένον) a todo nombre es claro y distinto (ἐναργές). Además, no podríamos
investigar lo que investigamos si anteriormente no (εἰ μὴ πρότερον) lo hubiéramos conocido,
por ejemplo, [si] lo que está a lo lejos (τὸ πόρρω) sea un caballo o un buey, pues es preciso
haber conocido alguna vez mediante una preconcepción la forma (μορϕή) del caballo o del
buey, ni podríamos denominar nada (οὐδ’ ἂν ὠνομάσαμέν τι) sin antes haber conocido (μὴ
πρότερον μαθόντες) su esbozo mediante una preconcepción. En efecto, las preconcepciones
son claras y distintas. (Diógenes Laercio, Vitae Philos. X. 33, 1 – 11). Se trata, como vemos,
de un concepto general que en sí posee el sujeto cognoscente que le permite, por un lado,
anticipar (προλαμβάνειν) la forma de una cosa, y, por otro, identificar las imágenes individuales
de la sensación con sensaciones anteriores.
132
ὑποκείμενον, lit. lo subyacente o subsistente por sí mismo.
133
Dadas las particulares características del tiempo, sólo es posible investigarlo mediante el
analogarlo (ἀναλογίζεσθαι) a la clara percepción (ἐνάργημα) de duración que ordinaria-
mente tenemos en nosotros, es decir, vinculando ambas realidades mediante el recurso de
hacerlos congéneres (συγγενικοί) o partícipes del mismo género que representa la extensión
temporal.
165 ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
mejores, sino que hay que servirse de los ya existentes acerca de él, ni
[tampoco hay que] atribuirle alguna otra cosa como [si esta] tuviera
la misma entidad [que el tiempo] en virtud del carácter particular [que
pudieran tener en común] –pues esto hacen algunos–, sino que más bien
hay que sólo hacer un razonamiento
134
de aquel [carácter particular
común] con el (73) cual combinamos [la noción de tiempo] y con el
que [lo] medimos. Pues lo [siguiente] tampoco precisa adicionalmente
de una demostración sino de un razonamiento: el que combinemos
[la noción de tiempo] con los días y las noches y sus partes, así como
también con las pasiones y las ausencias de pasión, y con los movimien-
tos y detenciones, [ocurre] porque tenemos la noción de un accidente
particular [común] entre tales cosas [y el tiempo], [accidente] en virtud
del cual lo llamamos [precisamente] tiempo
135Sch.7
.
Y luego de lo ya dicho, es preciso considerar que tanto los mundos
como todo compuesto finito que tiene un aspecto similar a las cosas
que a menudo se observan se han generado a partir del infinito luego
de haberse separado todos ellos, mayores y menores, de reuniones
[atómicas] particulares. Y que, inversamente, todos se disuelven, unos
más rápido, otros más lento, padeciendo unos bajo [la acción] de unas
cosas, otros bajo [la acción] de (74) otras.
136Sch.8
Y todavía es preciso
juzgar que los mundos no tienen por necesidad una [sola] configu-
ración
137Sch.9
, pues nadie podría demostrar que en un [mundo] tal no
[sea posible] abarcar tales semillas a partir de las cuales se forman los
animales, las plantas y todas las restantes cosas que se observan, y que
en otro [mundo tales semillas ni siquiera] puedan [existir]
138Glos.3
.
134
El término ἐπιλογίζεσθαι no parece tener un significado cognoscitivo especial o más técnico
que el general de calcular, razonar, tomar en cuenta o considerar mediante razonamientos
(ἐπιλογισμοί).
135

Sch.7
Y afirma también esto en el segundo [libro del] Acerca de la Naturaleza y en el Gran
Epítome.
136

Sch.8
[Es] evidente, en efecto, que <además en el [libro] <…> Acerca de la Naturaleza>
también afirma que los mundos son corruptibles, una vez cambiadas sus partes. Y en otros,
que la tierra está suspendida en el aire. Seguimos a Usener en la adición de δῆλον οὖν ὡς
καὶ como parte del escolio, pues tal frase, lejos de agregar contenido relevante al discurso,
puede perturbar innecesariamente la lectura.
137

Sch.9
sino que afirma [que son] diferentes en el [libro] XII del Acerca de la Naturaleza, pues
unos [son] esferoides, otros ovoides y otros de otras figuras, pero que ciertamente no tienen
la misma figura. Ni que son [seres] vivientes que han sido separados a partir del infinito.
(Cf. Aquiles Tatio, Isag. XIII. 2 ñ 4: τοὺς ἀστέρας δὲ ζῷα εἶναι […] οὔτε ∆ημοκρίτῳ ἐν τῷ
Μεγάλῳ ∆ιακόσμῳ δοκεῖ οὔτε Ἐπικούρῳ ἐν τῇ πρὸς Ἡρόδοτον Ἐπιτομῇ).
138

Glos.3
La lectura es sumamente dudosa. Seguimos a Usener quien considera toda la oración
ὡσαύτως δὲ καὶ ἐντραϕῆναι. τὸν αὐτὸν δὲ τρόπον καὶ ἐπὶ γῆς νομιστέον, criarse de tal manera.
Y del mismo modo hay que considerar sobre la tierra como una glosa. Von der Mühll, por su
parte, supone la primera parte de tal expresión como una solución o nota marginal. Además,
agrega en el aparato crítico luego de νομιστέον la explicación putandum est species animalium
166 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
(75) Y es que hay que suponer
139
que la naturaleza fue instruida
y forzada en muchos y diversos modos por los hechos, y que luego
el raciocinio desarrolló en detalle cuanto le fue transmitido por ella
y que descubrió adicionalmente [nuevas cosas], en algunos [lugares]
más rápido, en otros más lento, y en ciertos períodos y tiempos
140Glos.4

con mayores avances y en otros con menores. De lo cual [resulta que]
al comienzo los nombres no se generaron por convención, sino que
las naturalezas de los hombres, padeciendo pasiones particulares y
aprehendiendo imágenes
141
particulares según cada [uno de los] pue-
blos, emitieron de forma particular el aire dispuesto por cada una de
las pasiones e imágenes, a fin de que llegara a existir la diferencia [de
lenguas] según los lugares [de asiento] de (76) los pueblos. Y luego las
particularidades [de cada lengua] fueron establecidas en común según
cada pueblo a fin de que las indicaciones resultaran menos ambiguas
para [los hablantes] entre sí y se indicaran de modo más conciso. Pero
al introducir ciertos hechos en los cuales [previamente] no se había
reparado, quienes repararon en ellos transmitieron palabras que se
vieron forzados a exclamar, mientras otros que [las] eligieron mediante
et plantarum semper easdem exsistere, esto es, hay que considerar que las especies de los
animales y las plantas han existido siempre las mismas.
139
Considerando en forma progresiva, es decir, desde la perspectiva de su mayor proximidad a la
verdad, los distintos movimientos intelectuales que efectúa el alma, la suposición (ὑπόληψις)
ocuparía probablemente el nivel más bajo, al no contar con la solidez veritativa que suce-
sivamente muestran movimientos cognoscitivos como la opinión (δόξα), la preconcepción
(πρόληψις) o la sensación (αἴσθησις), conexión directa con la realidad y, por tanto, cúspide
de la actividad intelectual. Si bien ni en la sensación ni en la preconcepción, que no es más
que una acumulación de sensaciones, es posible el error, es en la opinión, y más aún en la
suposición, donde la falsedad comienza a imponerse, al constituir ambas operaciones simples
presunciones de verdad. Sin embargo, tales movimientos psíquicos distan mucho de compartir
un mismo valor veritativo, pues mientras la opinión constituye una noción fundamentada en
una señal o indicio (τεκμήριον) más o menos verosímil, la suposición no es sino una mera
creencia o parecer contingente y falto de todo fundamento, pero que representa una suerte
de punto de partida para la investigación. Ejemplo de la contraposición entre preconcepción
y suposición lo representa el siguiente pasaje de la epístola a Meneceo acerca de la noción
común acerca de los dioses: οὐ γὰρ προλήψεις εἰσὶν ἀλλ’ ὑπολήψεις ψευδεῖς αἱ τῶν πολλῶν
ὑπὲρ θεῶν ἀποϕάσεις (§ 124). Tal es, pues, el sentido del verbo ὑπολαμβάνειν, suponer, en el
marco del sistema epicúreo y, en consecuencia, el carácter extremadamente hipotético del
siguiente examen acerca del origen del lenguaje.
140

Glos.4
Seguimos una vez más a Usener en suponer glosa el texto ἀποτομὴν ἀπὸ τοῦ ἀπείρου,
una sección del infinito, que sigue a χρόνοις. Von der Mühll, por su parte, difiere un tanto
en la lectura al interpretarla como ἀπὸ τῶν ἀπὸ τοῦ ἀπείρου, de los [tiempos] del infinito,
catalogándolo de litterae in rasura scriptae. La lectura de Usener parece apoyarse en el pasaje
ἄστρα τε καὶ γῆν καὶ πάντα τὰ ϕαινόμενα περιέχουσα, ἀποτομὴν ἔχουσα ἀπὸ τοῦ ἀπείρου
presente en la segunda epístola a Pitocles (§ 88).
141
El término ϕάντασμα no parecer diferir mayormente de ϕαντασία, por lo cual mantenemos
la versión imagen.
167 ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
el raciocinio las expresaron del modo [en que lo hicieron] en atención
a una causa mayor
142
.
Y en verdad no es preciso considerar que, en los [fenómenos]
celestes
143
, el desplazamiento
144
, la revolución
145
, el eclipse
146
, el orto,
el ocaso
147
y las cosas correspondientes a éstas se generaron bajo el
mandato
148
de alguien que [lo] ordene o [lo] haya ordenado y que tenga
al mismo tiempo toda la dicha junto con la (77) incorruptibilidad –pues
las problemáticas
149
, las preocupaciones, las irritaciones y las alegrías
no están en consonancia
150
con la dicha, sino que [al contrario] tales
cosas se generan en la debilidad, el miedo y la necesidad adicional de
prójimos–
151
ni tampoco [es preciso considerar que tales objetos celes-
tes], que no [son sino] fuego concentrado
152
, puedan al mismo tiempo
poseer la dicha [y] controlar tales movimientos a voluntad, sino que
[es preciso] preservar toda majestad en cada uno de los nombres que
se refirieren a los pensamientos [acerca de los dioses], si no se quiere
suponer nada contrario a tal majestad a partir de tales [nombres]
153
.
Mas de no [ser así], tal contrariedad [en los supuestos] provocará la
mayor turbación en las almas. De lo cual, efectivamente, [resulta que]
142
πλείστη αἰτία, i. e. una causa mayor en cuanto a su complejidad, es decir, para articular
nombres más elevados que los surgidos por una mera constricción de la naturaleza.
143
Bajo el título de τὰ μετέωρα, lit. las cosas que se alzan (ἀειράμενα) más allá (μετά) del suelo,
i. e. que están en el cielo, reúne principalmente Epicuro el conjunto de los cuerpos celestes y
sus operaciones, además de fenómenos meteorológicos (en el sentido moderno del término)
tales como la lluvia, el trueno, el rayo, el granizo, la nieve, etc.
144
Acerca del término ϕορά, véase Epistula ad Pythoclem § 92.
145
El término τροπή se refiere en general a toda clase de giro, pero restringido al ámbito de los
fenómenos celestes (μετέωρα) designa la vuelta dada por un astro cualquiera al recorrer su
órbita, es decir, su revolución. La tradicional versión solsticio nos parece poco afortunada
por sólo hacer referencia al efecto de tales revoluciones, es decir, cada uno de los momentos
del año en los que el sol alcanza su máxima posición boreal, y no a su causa. Véase Epistula
ad Pythoclem § 93.
146
Sobre ἔκλειψις, véase Epistula ad Pythoclem § 96.
147
Respecto de los conceptos de ἀνατολή y δύσις, ibid. § 92.
148
El verbo λειτουργεῖν indicaba originalmente (al menos en Atenas) la acción de servir al
estado (πόλις) en calidad de servidor público (λειτουργός), y, en general, de actuar como
señor (κύριος) de algo o alguien. Las leyes que controlan el universo, contrariamente a lo
que indica la opinión vulgar, son absolutamente naturales y mecánicas, y no obedecen a la
voluntad (βούλησις) de ser divino alguno.
149
πραγματεῖαι, ocupaciones, negocios (nec-otia), y en sentido negativo, problemas o compli-
caciones. Para el singular, véase § 35.
150
συμϕωνεῖν, lit. consonar, armonizar, estar de acuerdo.
151
Considerado en estricto rigor etimológico, el término prójimo designa a quien se encuentra
próximo (πλησίος) a alguien, su vecino. Respecto de la noción vulgar de divinidad, véase
Epistula ad Menoeceum § 123 ss.
152
La diferente lectura de Usener πυρὸς ἀνάμματα συνεστραμμένου, incandescentes masas de
fuego concentrado, no hace variar en gran medida el sentido del pasaje.
153
Apunta Von der Mühll en su aparato crítico que el pronombre αὐτός en la expresión ἐξ αὐτῶν
está por ὀνομάτων.
168 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
es preciso suponer que la necesidad y el ciclo regular [de los cuerpos
celestes] se han llevado a cabo desde el comienzo [del universo] en
virtud de las intercepciones de tales concentraciones [ígneas concen-
tradas ya] en el origen del mundo.
(78) Y en verdad, además, es preciso considerar que es tarea de la
fisiología precisar la causa de las cosas más decisivas, y que la dicha en
el conocimiento acerca de los [fenómenos] celestes
154
yace en [esto que]
aquí [se ha afirmado sobre tales cosas], en [el hecho de conocer] qué
[clase de] naturalezas se observan en tales [fenómenos] celestes y [en]
cuántas cosas contribuyen
155
a la exactitud [del conocimiento] relativo
a la [dicha]
156
. Pero tampoco existe una multiplicidad [de causas] en
tales cosas ni [es] posible
157
que se den de alguna otra manera, sino
simplemente que en la naturaleza incorruptible y dichosa no existe
ninguna de las cosas que sugieren escisión o turbación. Y [es posible]
comprender cabalmente mediante la reflexión que esto es simplemente
[así como] es. (79) Mas lo que yace bajo el examen del ocaso, del
orto, de la revolución, del eclipse y [de] cuanto [es] congénere con
tales cosas no contribuye [en nada] a la dicha [que pudiera generar] su
conocimiento, sino, por el contrario, quienes han advertido tales cosas
pero desconocen cuáles [son] sus naturalezas y causas más decisivas,
pueden tener tantos miedos como si nunca [antes] las hubieran visto, e
incluso [pueden tener] más [miedos] cuando el estupor
158
[causado por]
el entendimiento adicional de tales cosas no permite dar una solución
[a tales miedos] gracias al manejo de los asuntos más decisivos. Por lo
cual, incluso si encontramos
159
muchas causas de las revoluciones, de
los ocasos, de los ortos, de los eclipses y de cuantas cosas son de tal
modo, así como también en las cosas que ocurren (80) en detalle
160
,
no es preciso considerar que el tratamiento acerca de tales cosas no
ha recibido la exactitud que contribuye a nuestra imperturbabilidad y
dicha. De modo que tomando en cuenta, en lo que a nosotros concierne,
de cuántas maneras [puede] generarse lo mismo, hay que investigar
154
Usener considera una glosa la expresión ἐν τῇ περὶ μετεώρων γνώσει, sin la cual, a nuestro
juicio, el pasaje pierde en claridad.
155
Seguimos el texto de Usener, quien lee συντείει en lugar de συγγενῆ.
156
τοῦτο, i. e. τὸ μακάριον. Acotación de Usener en el aparato crítico.
157
τὸ ἐνδεχόμενον, lit. lo que recibe la posibilidad, es decir, lo que permite o hace posible.
158
El término θάμβος indica por lo general un sentimiento de asombro originado por la curiosidad
o por aquello cuya razón nos es desconocida. En Epicuro, tal sentimiento se relaciona con
los fenómenos celestes, de los cuales nunca será posible tener un conocimiento cierto ni una
respuesta unívoca.
159
Adoptamos la lectura de Usener κἂν […] εὑρίσκωμεν, frente a la de Von der Mühll καὶ […]
εὑρίσκομεν.
160
i. e. que no pertenecen al ámbito de los fenómenos celestes.
169 ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
las causas
161
tanto de los [fenómenos] celestes como de todo lo no
evidente, despreciando a quienes no reconocen, al pasar por alto [el
hecho de que] la imagen [de tales cosas proviene] de distancias, lo
que se da o genera de una sola manera ni lo que esencialmente ocurre
de muchas maneras, y que incluso desconocen en qué [casos] no es
[posible] permanecer imperturbable <y en cuáles sí es posible>. En
efecto, si creemos que es posible que algo se genere de un cierto modo
y en qué [casos es posible] permanecer al mismo tiempo imperturba-
ble, reconociendo [sin embargo] que aquello se genera de múltiples
modos, permaneceremos impertubables, como si supiéramos que se
genera (81) de un cierto modo
162
. Y además de todas estas cosas, es
preciso entender en forma integral que la turbación más decisiva para
las almas humanas se genera en [el hecho de] tener la opinión de que
tales [fenómenos celestes] <son> dichosos e incorruptibles y que tienen
al mismo tiempo voliciones, acciones y causas contrarias a ellos, en [el
hecho de] que se espere o sospeche, de acuerdo a los mitos, un eterno
terror [en la muerte] [por parte de quienes] temen que la insensibilidad
que [acaece] al fenecer [efectivamente] exista para ellos
163
, y en [el
hecho de] padecer tales cosas no por opiniones sino por una exaltación
irracional. De lo cual [resulta que], si no limitamos tal terror, obtenemos
una turbación igual o (82) [más] intensa
164
que quien [sólo] ha obte-
nido por opinión estas cosas. Pero la imperturbabilidad [es] liberarse
de todas estas cosas y tener el recuerdo continuo de las cosas todas y
más decisivas. De lo cual [resulta que] hay que atender a las presentes
pasiones y a las sensaciones
165
, a las comunes en virtud de lo común [a
todos]
166
y a las propias en virtud de lo propio [para cada uno], además
161
αἰτιολογεῖν, lit. dar razón (λόγος) de las causas (αἰτίαι) de algo.
162
A fin de alcanzar la imperturbabilidad (ἀταραξία), propósito último de toda investigación,
respecto de los fenómenos celestes, es suficiente establecer la verdad general de que las acciones
de tales cuerpos están reguladas por causas puramente naturales, de modo que no es necesario
sindicar una causa única y asegurar que ella es la única en operación: efectivamente, en casos
donde sea posible mantener varias explicaciones (τὸ πλεοναχῶς) que sean consistentes con los
fenómenos no debemos intentar elegir entre ellas, sino más bien quedarnos satisfechos con
el conocimiento general de que en cada caso la actividad es en definitiva puramente natural
y atribuible a causas meramente materiales y mecánicas. Así pues, será posible, por un lado,
rechazar los mitos o cualquier tipo de explicación teoteleológica y, por otro, aceptar que un
determinado fenómeno puede ocurrir de varios modos. Cf. Epist. ad Pythoclem, § 86-88.
163
i. e. para quienes temen que sea posible sentir en la insensibilidad (ἀναισθησία).
164
ἐπιτεταμένη, lit. intensificada, perfecto participio medio/pasivo del verbo ἐπιτείνειν, aumentar
en intensidad.
165
Cf. § 38 ss.
166
Cf. Κύριαι ∆όξαι, XXXVI: κατὰ μὲν <τὸ> κοινὸν πᾶσι τὸ δίκαιον τὸ αὐτό· συμϕέρον γάρ τι
ἦν ἐν τῇ πρὸς ἀλλήλους κοινωνίᾳ· κατὰ δὲ τὸ ἴδιον χώρας καὶ ὅσων δήποτε αἰτίων οὐ πᾶσι
συνέπεται τὸ αὐτὸ δίκαιον εἶναι, i. e. de acuerdo a lo que [es] común para todos, lo justo es
lo mismo, pues era algo conveniente en la comunidad de unos con otros [hombres]. Pero de
170 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170
Sebastián Caro, Trinidad Silva:
Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas
de [atender] a cada percepción clara y distinta según cada uno de los
criterios. Pues si atendemos a ellas podremos investigar completa y
rectamente las causas del origen
167
de la turbación y el miedo, y nos
liberaremos, al investigar las causas de los [fenómenos] celestes y de las
restantes cosas que siempre acontecen incidentalmente
168
, de cuantas
cosas temen en forma extrema los restantes [hombres].
Estas son, Heródoto, las cosas más capitales resumidas para
ti sobre la (83) naturaleza de las cosas todas, de manera que si este
poderoso discurso razonado
169
llega a ser retenido con exactitud,
creo que cualquiera alcanzará una fortaleza incomparable respecto
de los restantes hombres, incluso si no se dirige hacia todos los
conocimientos exactos en detalle. Pues también podrá hacer claras
por sí mismo muchas de cuantas cosas hemos precisado en detalle
en [nuestra] obra toda, además de que esas mismas cosas, asentadas
en el recuerdo, [le] ayudarán continuamente. Pues estas cosas son
de tal clase, que quienes ya han precisado en detalle [toda la obra]
en forma suficiente o perfecta
170
[pueden] realizar los mayores
de los repasos sobre la naturaleza toda, una vez han reducido [su
conocimiento] a tales aprehensiones, y quienes no son [del grupo
de los] completamente consumados [en el estudio] pueden hacer, a
partir de tales cosas y de un modo no oral, un repaso simultáneo al
pensamiento de los asuntos más decisivos en relación al disfrute.
BIBLIOGRAFÍA CITADA
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Russell.
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Gredos.
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UsrNrk, Hermann, 1887: Epicurea, Stuttgart: B. G. Teubner.
VoN urk MUhii, Peter, 1982 [1922]: Epicuri Epistulae tres et ratae sententiae a
Laertio Diogene servatae, Stuttgart: B. G. Teubner.
acuerdo a lo propio de una región y de cualesquiera otras causas [semejantes a ella], no se
sigue que lo justo sea lo mismo para todos.
167
En vista de una mayor claridad, hemos sintetizado la expresión τὸ ὅθεν γίγνεσθαι, lit. aquello
de donde se genera, en el origen.
168
i. e. las opiniones falsas.
169
δυνατὸς λόγος.
170
Cf. § 36.

136

ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro, Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. Introducción, traducción y notas in the field of physics. This text is mainly about the basic principles of nature understood wthin the atomist doctrine along with considerations on psychology, epistemology, and cosmology. We present an annotated translation of the Greek writing preceded by an introduction that anticipates some difficulties related to the theme. Key words: ancient atomism, greek, Epicurus, Letter to Herodotus.

1.

INTRODUCCIÓN

1.1. Si consideramos la tradicional clasificación que distingue entre la parte natural, moral y racional de un sistema filosófico cualquiera, la Epístola a Heródoto de Epicuro queda ubicada, sin duda, en la parte natural; es un resumen de su sistema físico. Sin embargo, numerosos pasajes del texto dejan en evidencia la coyuntura que existe entre estos temas propiamente físicos y cuestiones de la Canónica y de la Ética. Y es que en Epicuro estos planos no son alienables entre sí, pues es justamente en la naturaleza donde están dadas las reglas del verdadero conocimiento y de la recta conducta. Es así como la observación de los fenómenos y su modo regular de proceder se transforma en una actividad primordial para efectos del buen vivir. La ignorancia es un mal en la medida que perturba uno de los placeres fundamentales para la felicidad: la tranquilidad del alma. De este modo, la Epístola a Heródoto es un texto que, junto con prestar las bases para una comprensión atomista del universo, contiene los principios fundamentales para la superación de todo aquello que amenaza nuestra tranquilidad. Si comprendemos por medio de los criterios del conocimiento verdadero que el todo es átomos y vacío y que este todo se basta a sí mismo por la constitución de sus propias leyes físicas, ahuyentaremos toda ansiedad fruto de la ignorancia, el escepticismo y la superstición. El compromiso que tiene Epicuro al ofrecer un tratamiento que explique el despliegue de la naturaleza en consonancia con los fenómenos es bastante serio y la Epístola a Heródoto es prueba de ello. Pero no es el celo científico el que lo estimula a emprender tal proyecto, sino más bien una motivación profundamente humana: Epicuro no se afana en el saber por el saber, sino que por un saber en miras a la felicidad, y es ahí donde reside especialmente su valor filosófico. 1.2. La Epístola a Heródoto presenta tres dificultades que entorpecen una lectura llana y una comprensión acabada: su naturaleza de resumen, su estilo tosco y su carácter conjetural. En efecto, el beneficio que presta un compendio en términos de brevedad conlleva un importante costo: la suposición de ciertos conocimientos. Al mismo tiempo, la sequedad propia de un escrito con más valor técnico que literario, hace sumamente

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difícil y fatigosa la lectura. Por último, las numerosas corrupciones del texto que alimentan el ánimo de los distintos editores para convertir las lagunas en conjeturas, sólo presta espacio para que la interpretación sea más problemática. Por lo tanto, si el objetivo es hacer un estudio profundo sobre temas que se desprenden del texto, la presencia de estos inconvenientes demanda casi obligatoriamente un tratamiento filológico previo. Pues es evidente que lo que a primera vista aparece como una ambigüedad textual puede derivar, si no se observa con cuidado, en una imprecisión o confusión conceptual. Así pues, para que las vaguedades lingüísticas no se conviertan en meras suposiciones, es necesario volver sobre el texto mismo y, mediante una lectura atenta, determinar claramente lo que dice su autor, logrando en principio una versión en extremo literal llena de notas referidas a problemáticas de índole lingüística y textual; versión que se ajusta perfectamente al precepto traductológico que el filósofo español José Ortega y Gasset plasma en su ensayo Miseria y esplendor de la traducción (1951: 451): “Imagino, pues, una forma de traducción que sea fea, que no sea fácil de leer, pero sí que sea muy clara, aunque esta claridad reclame gran copia de notas al pie de página”. 1.3. Si bien el tratamiento filológico es una condición necesaria para este tipo de textos, no es suficiente. Pues aunque es cierto que el propósito de una lectura fecunda requiere de un minucioso análisis lingüístico, no alcanza para cubrir la intención filosófica que subyace a un nivel especulativo. Y ya que Epicuro es un filósofo, el tratamiento formal que se aplica sobre sus escritos sólo se justifica en la medida que contempla poner en evidencia el sentido de su pensamiento. La traducción filosófica no sólo exige un basto conocimiento de la lengua, sino que también y especialmente un conocimiento sobre la materia en cuestión, de modo que no sólo se exprese fielmente lo que dice el autor, sino también lo que quiere decir. Conforme a este criterio, los extremos que representan la absoluta literalidad y la excesiva libertad en el estilo al traducir, son rechazados. Se busca, en cambio, una traducción que oscile sutilmente entre ambos polos, una suerte de transacción en la cual el predominio de uno u otro método variaría en razón del contenido de cada pasaje, haciendo caso a lo que el insigne traductor y teórico de la traducción Valentín García Yebra establece respecto del proceso traductológico en el prólogo a su edición trilingüe de la Metafísica de Aristóteles (1982: 27): “La regla de oro para toda traducción es, a mi juicio, decir todo lo que dice el original, no decir nada que el original no diga, y decirlo todo con la corrección y naturalidad que permita la lengua a la que se traduce”. Ya examinaremos en detalle las dificultades que nos ha planteado tal criterio de traducción.

traducción y notas 1. Introducción.. en el cual la deficiencia de la transmisión del texto alcanza. 2.138 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. 1982 [1922]: págs. y cuyo aparato crítico no pocas veces nos prestó grandes servicios en la lectura y comprensión de determinados pasajes dudosos o definitivamente ambiguos. texto de manejo obligado y constante para el estudioso del sistema epicúreo. consideraremos el inicio del pasaje referido a la constitución del universo (§ 39). la extrema y casi proverbial corrupción textual de la que adolece la epístola nos forzó a considerar adicionalmente la soberbia edición que de los fragmentos referidos al filósofo realizó hace más de un siglo el erudito alemán Hermann Usener en su monumental obra Epicurea (1887: 3-32). EL TEXTO GRIEGO 2. 2.3. con el verbo εἶναι utilizado en su sentido .. 2.4. Hemos hecho constar a pie de página las razones por las que en cada ocasión nos hemos apartado de la edición de Von der Mühll. basado fundamentalmente en los códices Borbonicus Neapolitanus (B) y Parisinus (P). una breve exposición de los criterios de traducción adoptados y un pequeño estudio acerca de la versión de ciertos términos a lo largo de la obra. uno de sus puntos más críticos: Ἀλλὰ μὴν καὶ τὸ πᾶν ἐστι <. No queriendo entrar en detalles acerca de las dificultades textuales que padece la epístola. 3-27. Aun cuando nos hemos atenido en forma prácticamente irrestricta al excelente texto griego establecido por Peter von der Mühll en Epicuri Epistulae tres et ratae sententiae a Laertio Diogene servatae. sólo nos limitaremos a exponer a modo de ejemplo algunos pasajes en los que los problemas de corrupción nos parecen haber abandonado en forma notable el mero ámbito de la crítica textual y de algún modo alcanzado el plano de lo estrictamente filosófico. Stutgart: Teubner. hecho que ha dado pie a diversas interpretaciones y comprensiones del texto. a causa de la relevancia de tal temática para el conjunto de la física epicúrea.1.> (Y es que además el universo es <…>) Si bien es cierto la totalidad de los manuscritos concuerdan en la lectura τὸ πᾶν ἐστι. Nos referiremos ahora sucintamente a tres aspectos que consideramos fundamentales para una adecuada comprensión de las problemáticas textuales de la epístola y nuestras soluciones a ellas.2. a saber: las dificultades relativas al texto griego. En primer lugar. es decir.

Introducción. es decir. representa un problema aun más complejo en lo que a contenido filosófico se refiere: Κινοῦνταί τε συνεχῶς αἱ ἄτομοι τὸν αἰῶνα. esto es. en la primera línea entre τὸν αἰῶνα y καὶ αἱ μὲν que se referiría al concepto de clinamen o desviación atómica. entre otros. dos referencias nos han persuadido de aceptar este último término: en primer lugar. τόπος. complementario de los σώματα en la constitución del universo (§ 40).) En primer lugar. 2. καὶ αἱ μὲν εἰς μακρὰν ἀπ’ ἀλλήλων διιστάμεναι. la dificultad radica en determinar mediante qué criterio establecer el suplemento. por la alusión que a este respecto hace Plutarco al extraviado libro I del Acerca de la Naturaleza de Epicuro. Von der Mühll lo hace como τῇ περιπλοκῇ κεκλειμέναι. y que abre la discusión sobre el movimiento de los átomos (§ 43). y genera la controversia de si acaso Epicuro efectivamente se refirió alguna vez a algo como una declinación en el movimiento de los átomos. traducción y notas 139 existencial.4. fruto tal vez del escolio que sigue. siempre que resultan fortuitamente encerrados por el enlace [atómico] o cubiertos por los [átomos] enlazados. Si bien es cierto la teoría de la desviación atómica ha sido desde antiguo atribuida al filósofo. (Y los átomos se mueven continuamente durante la eternidad. encerrados por el entrelazamiento. cuerpos y lugar. 114 a). El segundo pasaje que examinaremos. ὅταν τύχωσι τῇ περιπλοκῇ κεκλ[ε]ιμέναι ἢ στεγαζόμεναι παρὰ τῶν πλεκτικῶν. y entendiendo que Epicuro no parece comprender ambas expresiones. i. optan por σώματα καὶ τόπος. a no . es decir. no existe. inclinados por el entralazamiento. mientras que Von der Mühll lo hace por σώματα καὶ κενόν. otros conservan su vibración. e. e. Usener y Bailey. en las que el término κενόν se postula. Finalmente. La diferencia entre ambas lecturas no es insignificante. al afirmar que ἐν ἀρχῇ δὲ τῆς πραγματείας ὑπειπὼν τὴν τῶν ὄντων ϕύσιν σώματα εἶναι καὶ κενὸν ὡς μιᾶς οὔσης εἰς δύο πεποίηται τὴν διαίρεσιν (Adversus Colotem. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. cuerpos y vacío. alusión alguna a ella. tal como aquí. y κενόν. En segundo lugar. vacío. αἱ δὲ αὐτοῦ τὸν παλμὸν ἴσχουσαι. lo haría tomar su valor copulativo. lugar ocupado. En este mismo sentido. al menos en la presente epístola. indicaciones del texto de la epístola misma. Usener y Bailey suponen una laguna textual. i. aceptada tal adición. pero mientras unos se distancian largamente de otros.ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro. De modo que. mientras el primero interpreta el pasaje al inicio de la tercera línea como τῇ περιπλοκῇ κεκλιμέναι. como sinónimos. la mayoría de los editores ha considerado que a continuación de tal expresión existe una laguna cuya discutida supleción trocaría la mencionada predicación completa del ἐστι por una incompleta.

Descartamos. siguiendo a Usener. tal como nos ha llegado. Introducción. como pretende Usener..] μηδέποτε ϕανεῖσθαι τοῦτο ἡμῖν· ἢ τὸ ὑποκάτω τοῦ νοηθέντος εἰς ἄπειρον ἅμα ἄνω τε εἶναι καὶ κάτω πρὸς τὸ αὐτό [. Un tercer y último pasaje constituye. pues. y de acuerdo a testimonios antiguos (Diógenes de Enoanda. De sollertia animalium. dudoso que se hubiera hecho alusión a una teoría de tan suma importancia para el sistema. pronto las numerosas corrupciones del texto nos forzaron a abandonar tal empresa al no parecernos prudente intentar reconstituir la argumentación a partir de un texto que. No obstante. dificultad que se suma a la ya compleja constitución teórica del pasaje acerca del movimiento atómico (§ 60): Καὶ μὴν καὶ τοῦ ἀπείρου ὡς μὲν ἀνωτάτω ἢ κατωτάτω οὐ δεῖ κατηγορεῖν τὸ ἄνω ἢ κάτω. la lectura de este último. si hemos de creer a los comentaristas antiguos. los múltiples y diversos ensayos de configurar una traducción parcialmente razonable: en efecto. frag.] ὂν [. existen tantas versiones e interpretaciones del texto como traductores y comentaristas..] (Y en verdad.. pese a los múltiples y desesperados intentos de la enorme mayoría de traductores y comentaristas. un caso de corrupción a nuestro juicio insalvable. carece a todas luces de sentido por sí mismo. se considere este pasaje como una única referencia. tan sólo una vez en toda la epístola. tan inexacta en cuanto a los términos. 2..140 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro.. el término técnico que Epicuro parece haber acuñado para la desviación de los átomos fue el de παρέγκλισις (de παρεγκλίνειν). nunca nos [podrá] aparecer […] siendo […] [algo] que lleve al infinito. desde donde sea que nos encontremos. εἰς ἄπειρον ἄγειν [. no sólo en el ámbito de la física sino también en el de la moral.] εἰς μέντοι τὸ ὑπὲρ κεϕαλῆς.. y Plutarco. además. 5. Por consiguiente. ὅθεν ἂν στῶμεν. traducción y notas ser que. xxxiii. es preciso no declarar al arriba y al abajo del infinito como [un punto] más arriba o más abajo [de éste]. como decíamos.. [. en consecuencia.5. 964c 7 . Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto.. Aecio. [. o que lo [que va] bajo el percipiente al infinito [pueda] estar simultáneamente arriba y abajo respecto de lo mismo […]) Aun cuando en un principio intentamos articular una versión relativamente coherente del pasaje. 12. Nos parece.. De placitis reliquiae.. 1. del cual no existe un solo ejemplo en toda la obra propiamente epicúrea que ha llegado hasta nosotros. hacia lo [que va] sobre [nuestra] cabeza. de manera tan sucinta y. hemos decidido finalmente renunciar a la comprensión del texto como un todo inteligible y no intentar una nueva interpretación por considerar que la cantidad de corrupciones .] Ciertamente. y en razón de tal disparidad de opiniones.9). Prueba de esta problemática lo constituyen.

para la lengua griega el sentido de tal locución es uno radicalmente distinto del señalado. sino también. es decir. palabra por palabra. En primer lugar. constituye una tarea extremadamente ardua. pues requiere de parte del traductor un dominio lo más acabado posible tanto de las lenguas de origen y llegada como de la materia en cuestión: en efecto. es necesario captar el sentido y la intención expresiva de determinadas estructuras más o menos complejas para luego transferirlos con la mayor fidelidad posible a la lengua terminal. la expresión πολλὴν ἔνδειαν ἔχειν (§ 53). Mucho más complejo todavía resulta ceñirse a la segunda regla: no decir nada que el original no diga. si bien hemos mantenido aquellas que nos parecen acompañar en forma concomitante a problemáticas de tipo lingüístico o textual.3. 3. esto es. una lectura satisfactoria. decir todo lo que dice el original. Nos hemos referido ya al criterio fundamental al que nos ajustamos al realizar esta versión del texto. Repasaremos ahora los principales criterios de traducción que hemos seguido al preparar esta nueva edición a partir de nuestra versión original puramente instrumental de la epístola. No obstante. a través de su lectura se verá que la aplicación estricta y simultánea de los tres preceptos o reglas de oro ha resultado. 3. 3.2. prácticamente imposible. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. Considerada de modo literal. es preciso remarcar que ha sido en atención a la extensión limitada que suele requerir una publicación de esta índole y en especial al carácter manifiestamente filológico de ésta que hemos decidido eliminar prácticamente todas las aclaraciones de corte netamente teórico y filosófico. al indicar una suerte de distancia respecto de lo que se necesita.ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro. Ya la primera de ellas. traducción y notas 141 que este presenta hacen imposible una lectura coherente. y lo que es más importante aun. De manera que una posible versión que en nuestra lengua conserve más cercanamente su intención significativa sería estar muy lejos o distar mucho. Introducción. Es así que nos limitaremos a verter el texto griego en forma prácticamente literal a fin de dejar en manos del lector la tarea de organizar. Tomemos. La extrema concisión de la . Sin embargo. es posible trasladarla al español por mucha necesidad tener. CRITERIOS DE NUESTRA TRADUCCIÓN 3. a modo de ejemplo.1. dadas las características de la presente epístola. si le parece. no basta simplemente con trasladar palabras de una lengua a otra.

de un estilo exotérico y otro esotérico en la obra de Epicuro. 3. separa esta obra de la celebérrima Epístola a Meneceo. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. como sugiere Bailey (1964: 228). que muy bien puede hablarse. pues no queda claro si los mundos son infinitos en extensión o en número. Aunque tal vez esta sea la regla de la cual más abiertamente nos hemos distanciado. de mantener la corrección que exige cualquier escrito en nuestra lengua. . No obstante. Como se verá en el ejemplo que sigue. de manera que reconstruimos una versión más inteligible: Y es que además los mundos son infinitos [en número].142 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. Es tal la distancia que. Esto no nos exonera. sin embargo. Considérese el siguiente texto (§ 45): Ἀλλὰ μὴν καὶ κόσμοι ἄπειροί εἰσιν. creemos que la responsabilidad no es enteramente nuestra. la epístola carece de toda cuota de las pretendidas corrección y naturalidad. Introducción. la traducción de la segunda parte resulta un tanto forzada y precisa de otros determinantes que completen su sentido. Además. Creemos. Efectivamente. los cuales tanto similares a éste como disímiles) que literalmente vertido parece un tanto ambiguo e inespecífico. hay propiamente traducción”. el nuestro] como disímiles. no obstante. que toda traducción debe reconocerse como tal y no aspirar a parecer un texto que ha sido escrito en la lengua terminal: como señala Ortega (1951): “Sólo cuando arrancamos al lector de sus hábitos lingüísticos. Mas no nos parece tarea del traductor el intentar remediar tales inconvenientes estilísticos. una buena traducción exige decirlo todo con la corrección y naturalidad que permita la lengua a la que se traduce. [de los cuales] algunos son tanto similares a éste [i. e. mostrándose en múltiples tramos pesada y carente de la más mínima noción de estilo literario. Además.4. y le obligamos a moverse dentro de los del autor. nos ha sido necesario recurrir constantemente a paréntesis cuadrados a fin de indicar las adiciones que a nuestro juicio completan el sentido de gran cantidad de pasajes. menos aún tratándose de una obra filosófica. somos conscientes de la subjetividad que comportan inclusiones de tal clase. traducción y notas lengua griega sumada al carácter particularmente elíptico del texto hacen sencillamente imposible la no inclusión de palabras e incluso expresiones completas absolutamente ausentes en el original. οἵ θ’ ὅμοιοι τούτῳ καὶ ἀνόμοιοι. (Y es que además los mundos infinitos son. en cuanto a la calidad literaria.

De acuerdo al contexto. . En primer lugar. esto. eso. es decir. Sin embargo. siempre será posible hallar un par de inconsistencias al respecto. lo que acompaña esencialmente a las cosas. De todos modos. Finalmente. Ejemplo conspicuo de esto lo constituye el tecnicismo συμβεβηκός: mientras para Aristóteles designa aquello que no deviene ni por necesidad ni en la mayoría [de los casos] (Metaph.E .5. aquello. un accidente. prácticamente perdido en las lenguas romances. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. 4. Introducción. dada la constante recomendación de Epicuro de abstenerse de toda terminología técnica (§ 72). entendidas en el sentido sumamente amplio y vago de un cierto algo. En segundo lugar. Conscientes. asunto. en el sentido casi judicial de imputación o acusación que de algo se hace en razón de algo. un atributo esencial o propiedad. . . materia o cosa. hemos procurado traducir cada término griego por un solo vocablo español. sin embargo.6. etc. nos vimos a menudo constreñidos a recurrir a giros o perífrasis que retuvieran en lo posible el sentido de ciertos términos del original. optando por la más originaria y despojada de connotaciones filosóficas atribución. y aceptar la primera noción de cada palabra (§ 38). predicación. NUESTRA VERSIÓN DE ALGUNOS TÉRMINOS La mayoría de las siguientes explicaciones formaban originalmente parte del cuerpo de notas al pie de la traducción. algo. por cuanto el sentido de ciertos términos varía radicalmente de un sistema a otro. 3. tales como lo. incluso más. 1025a20). ello. como se verá claramente en la discusión acerca de las propiedades de los cuerpos (§ 68 ss). de la mayor riqueza léxica de la lengua griega. en el sistema de Epicuro manifiesta justamente lo contrario. nos referiremos a ciertos criterios específicos que hemos adoptado al llevar a cabo nuestra versión. evitamos la versión de κατηγορία por las fuertemente peripatéticas versiones categoría o. Otra referida específicamente al aristotelismo.. Del mismo modo.. nada. verteremos el género neutro griego ya por expresiones residuales que en nuestra lengua hacen referencia a tal género. esto es. ha sido principalmente por dos razones que nos ha parecido prudente evitar toda traducción de términos que de algún modo pudiera tener resonancias aristotélicas. hemos decidido presentarlas en esta introducción a fin de reducir al mínimo las interrupciones que para la lectura comportan tales notas.ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro. principalmente de otras escuelas filosóficas. Una general. traducción y notas 143 3. es decir. ya por versiones más tradicionales como cuestión.

traducción y notas 4. y su posposición enfática como versión de ὅλος. todo lo que él es. esto es. tampoco es lícita la identificación de el ser con el ente. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. Sabido es que el español perdió tempranamente la distinción latina omnis–totus equivalente a la griega πᾶς–ὅλος. entre todo entendido como cada uno y todo como entero. hemos decidido verter. como una naturaleza en cuanto existente. haber realizado la acción de captar y cuyo resultado todavía dura en el momento de la expresión actual. por ejemplo en el verbo εἰληϕέναι (§ 37). que resalta mucho más el sentido perfectivo de la acción que la habitual con haber. τὸ ὄν. todos y cada uno de los hombres.5. A diferencia de otras lenguas romances. 4. pronto nos pareció que no siempre sería posible mantenerla sin violentar excesivamente la expresión en nuestra lengua. lo existente. omitiendo de esta manera el sutil matiz mediante el cual estas lenguas distinguían. un ámbito de la realidad (τὸ πᾶν) que posee una cierta entidad o existencia efectiva.3. πᾶς–ὅλος. mediante el adverbio ya. de modo que no existe razón para no proponer y estimular la versión ente para ὄν. Introducción. es decir.2.144 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. y considerando que a lo largo del presente texto tal distinción de sentidos no es asunto que dificulte su lectura y comprensión integral. reservando el infinitivo ser para el correspondiente εἷναι. En determinados pasajes de la epístola el sentido del término ϕύσις parece apuntar más bien al ámbito de lo que comprendemos tradicionalmente por οὐσία. la española sí retuvo tal participio en la voz ente. reservando. como en todo hombre. dicho grosso modo. de modo que reunió ambos sentidos en el solo término todo. en especial al tratarse de verbos de percepción. ambos términos por todo. siempre que el estilo lo permita. Es así que finalmente. respectivamente. mediante el giro haber captado. su posición normal antepuesta al nombre como equivalente de πᾶς. e. Otra posible solución la constituye la ya en desuso perífrasis tener + participio.4. A falta de un equivalente del participio griego ὄν se creó en latín el neologismo ens en el mismo sentido de lo que es. de modo de decir hombre todo en el sentido de hombre considerado integralmente. ϕύσις. sin embargo. Puesto que el español cubre deficientemente el sentido del perfecto griego. pues así como no es posible identificar el amar con el amante. i. Si bien inicialmente nos propusimos retener tal distinción mediante la duplicidad todo-entero. el que denota que lo expresado por el verbo a que se aplica está realizado en el momento en que se habla. E . 4. . 4. nos hemos visto forzados a remarcar tal duración hasta el presente.

viajando a través del cual podían alcanzar el ojo para de este modo posibilitar la sensación visual (cf. el término ἐπιβολή parece poseer un significado muy directo y general. § 50). εἴδωλον. lo que es objeto de la visión. y un segundo sentido más estricta y originariamente físico referido al resultado de golpear (τύπτειν) o hacer presión sobre algo. No obstante. 4. una cierta impresión que los objetos sensibles. ἐπιβολή. traducción y notas 145 4. § 38) y más obvio: una ἐπιβολή es principalmente una proyección. la intención o atención que presta la reflexión o algún otro de los criterios. Vacilamos largamente acerca de la traducción más adecuada del término εἴδωλον. especie o espectro. más exactamente.ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro. o. . especialmente los de la visión. una visión. § 35). el εἴδωλον asume la apariencia de la cosa tal cual es. 49 – 50).8. 4. en virtud de lo cual es lícito ajustarse al precepto epicúreo de usar las palabras en su sentido primero (cf. Introducción. desde el punto de vista del resultado de tal proyección. puesto que el ámbito significativo de tales expresiones cubre imperfectamente no tanto el sentido original del término griego (i. Si bien en un comienzo nos pareció apropiado mantener la exacta correspondencia entre las raíces griega √ἰδ-. la imagen que reproduce exactamente el objeto del cual proviene. El término posee a lo largo del texto dos sentidos.7. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto.6. esto es. producían como una réplica exacta de sí mismos en el aire.(√espec-) mediante vocablos tales como visión. la cual efectivamente indica esta similitud (similitudo) de la imagen con el objeto: en efecto. razón por la cual será vertido en el sentido más propiamente epicúreo de proyeción aprehensiva. lo visto) cuanto lo que Epicuro pretende significar. esto es. Uno general y metafórico que hace referencia a una suerte de lineamiento general o bosquejo aproximado que elabora la mente a fin de abarcar los rasgos capitales de una realidad determinada (cf. seguimos la adoptada por Lucrecio simulacrum. descartadas las versiones imagen (que reservamos para el término ϕαντασία) y la propia ídolo (que posee actualmente en nuestra lengua connotaciones sumamente distintas). Al comienzo del texto (cf. a sus objetos de conocimiento. De manera que. una atención. una aprehensión. presumiblemente los sentidos (cf. § 35). simula (simulat) ser ella. ya a partir de § 38 el término comenzará a adquirir una connotación marcadamente técnica. y. concepto que en la tradición atómica anterior a Epicuro indicaba. pronto comprendimos que el criterio etimológico no resultaría en este caso el más satisfactorio. § 49).(estrictamente √vid-) y española √vi. e. latina √spec. de acuerdo a Teofrasto (De sensu et sensibilibus. τύπος.

NOTA La numeración que hemos establecido para referencias a la epístola misma sigue la tradicional del libro X del texto de Diógenes Laercio (ex. considerado en su sentido más amplio (cf. portador de características similares (ὁμοιομερεῖς) al cuerpo del cual proviene y que dada su relación simpatética con otros ὄγκοι es capaz de producir la sensación o. Sin embargo. la expresión ὄγκοι toma el sentido fuertemente técnico de partículas corpóreas mínimas aprehensibles por la sensación (§ 56. EPÍSTOLA PRIMERA A HERÓDOTO (35) Epicuro saluda a Heródoto. es posible. gr. véase nota 5 infra. opinión o juicio más o menos fundado (compárese la obra atribuida a Epicuro Κύριαι ∆όξαι. por otro lado. Respecto del uso específico que el término adquiere en el marco del Canon o procedimiento cognoscitivo. más específicamente. es decir. definir dos usos claramente diferenciados a lo largo del texto: uno.e. expresar con exactitud y completos los detalles y circunstancias de algo. § 52). pues pretendemos evitar introducir en él interpretación alguna. decisivo en cuanto a que decide el curso de una cosa trascendental. Sentencias o Máximas Capitales). A quienes no puedan.9. i. Heródoto. δόξα en el sentido general de noción. véase § 50 ss. traducción y notas 4. precisar en el sentido transitivo de fijar o determinar de un modo preciso. 1 2 3 ἐξακριβοῦν. o bien de partes mínimas absolutas en el átomo (§ 54). que constituye un objeto fundamental o dominante sobre determinado ámbito. El segundo sentido del término. numeración que hemos incluido en el texto del cuerpo entre paréntesis.146 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. κύριος. hace referencia directa al tamaño: como se observa tanto en la discusión acerca de los mínimos en el átomo como en la sobre sus propiedades. Hemos procurado verter el término lo más vagamente posible. Respecto del uso intransitivo de precisar. ὄγκος. que indica simplemente un conglomerado (ἀθρόον) de átomos. la percepción (ἐπαίσθησις). 57). § 35 es equivalente a la página 35 de tal obra). Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. . tal como ocurre con τύπος. a fin de que puedan ayudarse a cada preciso momento en las cuestiones más decisivas3 en la medida que se apliquen a la especulación acerca de la naturaleza. Introducción. precisar1 cada una de las cuestiones descritas por nosotros acerca de la naturaleza ni examinar con atención los libros mayores de los que [hemos] compilado les preparé un epítome de [mi] obra toda para que retengan de modo suficiente el recuerdo de las opiniones2 más generales.

Sin embargo.. que recomiendo el ejercicio continuo en este estudio y que disfruto en grado sumo de una vida tal. ἑκάστων [. al ser ciertamente útil un método tal a todos los familiarizados con el estudio de la naturaleza. Puesto que para el perfectamente iniciado [en este estudio] el poder servirse rápidamente de aprehensiones. haber ya captado12 lo que subyace a las palabras13 para que refiriéndonos a ello podamos juzgar las 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 τύπος. alcanzar o penetrar mediante la razón. ἡ κυριωτάτη ἐπιβολὴ ἔσται. Véase el punto 4.] συναγομένοις. que por el verbo περιλαμβάνειν entendemos comprender no necesariamente en el sentido metafórico de entender. la lectura de Usener οὐ [.] εἰδέναι. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. la aprehensión será más dominante. la palabra. captar en el sentido metafórico de aprehender o percibir mediante la razón el sentido de una cosa. y amplio de abrazar o abarcar algo por todas partes. mediante breves fórmulas. en vista de una adecuada comprensión de nuestra versión del texto. acto. frente a la lectura de Von der Mühll καὶ [. traducción y notas 147 Además. todo lo que [anteriormente] se hubiera precisado en detalle. por cierto. como suele traducirse. todo lo que [anteriormente] se hubiera precisado en (37) detalle. [yo]. por decirlo así. Véase nota 25.] οἷον [. a quienes han progresado de modo suficiente en la revisión de las cuestiones todas les es preciso recordar un esbozo4 elemental de [mi] obra toda.. una cosa realizada o real y no meramente una cosa. ϕθόγγος. el resultado concreto de una πρᾶξις.] οἷον [.. hay que dirigirse continuamente hacia tales cuestiones <y> producir en el recuerdo aquello a partir de lo cual tal aprehensión tendrá más autoridad7 sobre los hechos8.. Primero. mas no (36) igualmente [de una] detallada... hecho. esto es.] ἀναγομένων. Leemos. No obstante la pequeña diferencia que presentan ambas lecturas. es decir.. se precisa o es preciso.. πρᾶγμα. produje para ti este epítome y exposición elemental de las opiniones todas. Mediante la voz media del verbo δεῖν rigiendo genitivo indicamos la acción de precisar en el sentido intransitivo de ser necesario o imprescindible. especialmente la voz del hombre.6 de la introducción. Es por esto que. del cual proviene la forma impersonal δεῖ. siguiendo a Usener. además de [poder] alcanzar todo conocimiento exacto en detalle una vez bien comprendidos9 y recordados los esbozos más generales. οὐ [. lit. una vez reducidas cada una de las cuestiones10 a simples principios elementales y fórmulas.. lit. Resulta fundamental hacer notar. mediante breves fórmulas. pues la concentración de un repaso continuo de las materias todas no puede generar conocimiento11 si no puede abarcar en sí misma. no es tal de saber. el propósito central del pasaje continúa siendo evidentemente el mismo. sino en el más físico. es preciso. constituye lo más decisivo de todo conocimiento exacto.ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro. Heródoto.] εἶναι μὴ δυναμένου hace variar un tanto el sentido del pasaje: pues la concentración del repaso continuo de las materias todas no puede ser de (o pertenecer a) quien no puede abarcar en sí mismo. . pues precisamos5 más a menudo de una aprehensión6 de conjunto. Véase el punto 4. Introducción. se refiere a todo sonido claro y distinto. lit. Así pues... es decir.7 de la introducción.. λαμβάνειν.

lo que es más. Y en verdad. traducción y notas cuestiones que son objeto de opinión14. mirar. No obstante. en el sentido generalísimo de ámbito en que ocurren la totalidad de los hechos humanos. esto es. el todo. Y habiendo distinguido estas cosas. la de guardar y cumplir exactamente lo que se manda y ordena. lit. Y es preciso además preservar totalmente tanto las sensaciones16 como simplemente las presentes proyecciones aprehensivas17. aquella inferencia que espera la confirmación (ἐπιμαρτύρησις) por parte de la sensación. razón por la cual el verbo observar cubriría perfectamente ambos campos de significación. ya de cualquiera otro de los criterios. τὸ πᾶν. pues indica. La expresión τὰς παρούσας ἐπιβολάς se refiere a tales proyecciones en cuanto buscan aprehender lo presente (τὸ παρόν). la lectura de Von der Mühll parece no ir tan lejos. todas las cosas [reales]21 se habrían ya destruido.6 de la introducción. observar o percatarse. Véase nota 8. βλέπειν (generalmente medio en griego postclásico). que nada deviene a partir de lo no ente. por otro. Véase § 50 ss. La expresión τὰ ὑπάρχοντα πάθη hace referencia a las pasiones que en el momento se encuentran actuando en nosotros. aquí parece querer significarse además la necesidad de aceptar o conservar tal primera noción (ἐννόημα). cósmicos y divinos. la acción de examinar atentamente y. al no existir algo en lo cual disolverse. a fin de que tengamos [algo] mediante lo cual inferir por indicios tanto lo que espera [confirmación]19 como lo no evidente. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. Cf. a fin de que todas las cuestiones no <resulten>. los supuestos elaborados por la facultad mental de la opinión (δόξα). indeterminadas al infinito ni tengamos palabras (38) vacías. por lo tanto es preciso preservar todas las cosas en relación a las sensaciones. pues es de necesidad observar15 la primera noción de cada palabra y no precisar de ninguna demostración adicional si efectivamente vamos a tener algo a lo que referir las cuestiones relativas a la investigación. notar. el universo22 fue siempre tal como es ahora y siempre será tal. . Introducción. por un lado. lo que se mantiene en duda o las cuestiones que son objeto de opinión. Esta vez la diferente lectura de Usener ἔπειτα κατὰ τὰς αἰσθήσεις δεῖ πάντα τηρεῖν. es decir. ver. Por su parte. aquello que por su cercanía se constituye en un objeto de percepción claro y distinto (ἐναργές). sin precisar además [en] nada de semillas. garantía única de verdad. revela una variación bastante más sustancial en lo que al sentido del pasaje y. pues todo devendría de todo. El conocimiento anticipado más o menos carente de contenido sensible efectivo es lo que Epicuro denomina τὸ προσμένον. reparar en el sentido de advertir.148 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. § 76 ss. además. véase el punto 4. Primero. fijarse. es necesariamente verdadera. estableciendo un mismo nivel para los diversos criterios. pues no existe nada hacia lo cual [pueda] 14 15 16 17 18 19 20 21 22 τὰ δοξαζόμενα. de acuerdo al Canon epicúreo. <es preciso> reparar20 ahora en lo no evidente. (39) Y si lo que desaparece se corrompiese hacia lo no ente. pues lo que se estaría señalando es que todos los criterios de verdad en cuestión deben referirse de algún modo a las sensaciones. e igualmente las pasiones que [actualmente] se hallan presentes18 [en nosotros]. al Canon epicúreo se refiere. para nosotros que demostramos. las relativas a la investigación o a cuanto se mantiene en duda. συνορᾶν. Respecto de ἐπιβολή. cuya aprehensión. ya de la reflexión.

Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. nuestras hipótesis al respecto. Y en verdad.) y de los mínimos en el átomo (§ 56 ss. En primer lugar. insecable o indivisible. además. lo que acompaña esencialmente a las cosas (τὸ συμβεβηκός). Pues no existe nada además del universo que. a fin de comprender cabalmente el sentido de posteriores discusiones teóricas. La dificultad del pasaje radica ciertamente en una inadecuada comprensión de los diversos modos de aprehensión del sistema epicúreo. lo que denominamos vacío. Útil será. Introducción. en consideración al reducido espacio del que disponemos para realizar un examen exhaustivo del tema. lo no evidente (ἄδηλον). por consiguiente. <Y> si no existiese. pudiera producir cambio.ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro. συμβαίνειν y συμπίπτειν.2 Esto también [lo afirma] en el I [libro] Acerca de la Naturaleza. Y es que además23Sch.1 . Mantenemos el valor adjetivo de ἄτομος. Véase nota 9). § 59) ya en el de lo inteligible (διὰ λόγου θεωρητός. Para la traducción que hemos adoptado de los verbos fuente de tales tecnicismos. mediante la cual es necesario comprobar (40) a través del raciocinio25 lo no evidente. o bien lo que las acompaña accidentalmente (τὸ σύμπτωμα). [siempre que] se las comprenda como naturalezas integrales y no como [existencias] que se dicen accidentes o propiedades de ellas27.1 el universo es <cuerpos y vacío>24. Las cualidades que se atribuyen a las existencias absolutas e independientes no pueden pensarse como si existieran aparte de las cosas a las cuales acompañan. se halla la aprehensión propiamente inteligible. El resultado de tal operación lo constituyen las intelecciones (ἐπίνοιαι). Y éstos son indivisibles29 e inmutables. λόγῳ θεωρητός. Sch. no tendrían los cuerpos dónde estar ni a través de qué moverse. sin otorgarle aún el sentido más técnico de átomo: en efecto. existen. es decir. de entre los28Sch. tal como dije anteriormente. § 62). respectivamente. que se verifica bajo la acción de los sentidos y que responde a lo que podríamos significar con la expresión inteligir comprensiblemente (περιληπτῶς ἐπινοεῖν. expondremos brevemente. aquí lo átomo es meramente una propiedad de ciertos Sch. espacio y naturaleza intangible. ni de un modo comprensible ni de un modo análogo a lo comprensible26. traducción y notas 149 cambiar.). Que los cuerpos. es decir. por una parte. Por otro lado. ni como compuestos corpóreos independientes: son. se encuentra esta aprehensión sensible. sus accidentes. y en el Gran Epítome. Y nada puede inteligirse [como existente] al margen de estas cosas. acción que recibiría el nombre de inteligir mediante concepciones o concebiblemente (περινοητῶς ἐπινοεῖν). tal como evidentemente se mueven. El raciocinio (λογισμός) es la facultad del percipiente de inferir mediante indicios (shmeiou<qai) s proporcionados por la sensación aquello que no es directamente aprehensible por los sentidos.3 de la introducción. retener en la memoria estas distinciones. Por último. que se realiza a través del solo pensamiento (νόησις). si es que en verdad 23 24 25 26 27 28 29 Esto lo afirma tanto al comienzo del Gran Epítome como en el libro I Acerca de la Naturaleza. existe una tercera aprehensión absolutamente general derivada del mero observar (θεωρεῖσθαι). es decir.2 cuerpos. habiendo ingresado a éste. sus propiedades. en especial la acerca del movimiento atómico (§ 46 ss. Véase el punto 2. lo testimonia la sensación misma en todas las cosas. y en el XIV y el XV. para Epicuro. unos son (41) compuestos y otros aquellos a partir de los cuales se han producido los compuestos. Por tal razón. por otra parte. 117 y 120 (no calzan). ya sea en el ámbito de lo sensible (κατὰ τὴν αἴσθησιν θεωρουμένος. la cual recibe a veces especificaciones que delimitan su campo de acción. véanse n.

los [átomos] similares son simplemente infinitos [en número]. Sch. Y además de esto. de entre los cuerpos. Véase § 54.3. que originalmente pretendimos mantener mediante la duplicidad √fin. fuertes [como] son [tales cuerpos indivisibles].y √ὁρ-. traducción y notas no se van a corromper todas las cosas hacia lo no ente. no teniendo extremo. no teniendo extremo. al no tener algo que los sustente y rechace mediante choques31. lit. el universo es infinito tanto por la multitud de los cuerpos (42) como por la magnitud del vacío. a partir de los cuales se generan los compuestos y en los cuales se disuelven. Y es que además el universo es infinito. no tiene fin. El pasaje se articula a través del matiz existente entre las raíces griegas √περ. Sin embargo. al ser llenos en su naturaleza y no tener por dónde o cómo disolverse. Sin embargo. Véase nota 9. además. Y lo dice porque las cualidades cambian. de modo que. No será sino hasta § 43 que el término comience a ser utilizado específicamente como sustantivo. obteniendo así una hipotética expresión ἀναστέλλειν κατὰ τὰς κοπάς. en atención más a una mejor comprensión que a una disfuncional e inexacta fidelidad al texto. De modo que a los principios indivisibles les es necesario ser naturalezas de los cuerpos. mutar un tanto los términos trasladando la preposición que compone el sustantivo al verbo. pues la versión original del pasaje en cuestión (de modo que. y no teniendo fin será infinito y no finito) requería explicar adicionalmente que por fin (πέρας) había que comprender límite y que en el párrafo siguiente debería entenderse limitado (ὡρισμένον) por finito. Pues si el vacío fuese infinito pero los cuerpos finitos. mas por sus diferencias no son simplemente infinitos sino sólo (43) [cuantitativamente] incomprensibles33Sch. que nos parece se adecua más al sentido del pasaje. en pos de una mejor comprensión.y √limit-. y no teniendo límite será infinito y no finito30. Introducción. respectivamente. no tiene límite. tal distinción en nuestra lengua no resultó del todo eficiente. De modo que.3 Pues afirma más adentro [del presente epítome] que la división no ocurre al infinito. Y en virtud de cada configuración. Y si el vacío fuese finito. pues no es posible que se generen tantas diferencias [en los compuestos] a partir de las mismas [cuantitativamente reducidas] figuras ya comprendidas32 [en los átomos constituyentes]. 30 31 32 33 σώματα. [van a] permanecer [incorruptos] tras las disoluciones de los compuestos. enviar de acuerdo a choques recíprocos. los infinitos cuerpos no tendrían en dónde estar.150 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. y a un extremo se lo observa desde algún otro [extremo]. Y en verdad. siempre que alguien no pretenda simplemente proyectarlos al infinito también por sus magnitudes. pues lo finito tiene extremo. sino que serían arrastrados [y] diseminados a través del infinito vacío. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. στέλλειν κατὰ τὰς ἀνακοπάς. . son incomprensibles en cuanto a las diferencias de sus figuras. hemos establecido la versión que finalmente figura en la traducción. sino que. los cuerpos no permanecerían en parte alguna. hemos decidido. los indivisibles y plenos.

e. Y siendo infinitos los átomos. una vez recordadas todas estas cosas. . como opuesto al término χρόνος. la cual delimita a cada uno [de los átomos]. siendo principios los átomos y el vacío. i. e.37. al ser perpetuos44 los átomos y el vacío45Sch. ἀίδιος. § 55): en efecto. un esbozo suficiente en <las> intelecciones <acerca> de la naturaleza de los entes. el movimiento eterno de los átomos. la solidez presente en ellos produce un rebote42 en virtud de su mutua colisión. otros conservan su vibración38. Y es que además los mundos son infinitos [en número]. tiempo. indica eternidad en el sentido de intemporalidad. Introducción. i. un redireccionamiento. son llevados [por tal razón] incluso muy lejanamente. en razón de cuánto [sea] el restablecimiento43 que el enlace [atómico] otorgue a partir de la colisión mutua.4 Y afirma más adentro además que ellos se mueven igualmente rápido al proporcionar el vacío un pasaje similar tanto al más leve como al más pesado. Hacemos constar además que algunos editores interpretan la lectura más unánime ἀϊδίων como αἰτίων. como recién se ha demostrado. jamás fue visto un átomo por la sensación (cf. un movimiento que mediante un rebote devuelva al átomo necesariamente a la misma posición que tenía antes de la colisión: se trata.4 durante la eternidad36. la naturaleza o existencia indivisible. es decir. Véase § 61. eterno como siempre existente. de un restablecimiento direccional. Es probable que ἡ ἄτομος sea una elipsis por ἡ ἄτομος ϕύσις. El término ἀποπαλμός indica la vibración o sacudimiento (παλμός) que los cuerpos experimentan entre sí una vez han colisionado mutuamente.ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro. en efecto.4 de la introducción. Pues tales átomos. pero mientras unos se distancian largamente de otros. Sch. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. (45) Tal fórmula fundamenta. Véase el punto 2. Mas no existe principio de estas cosas. de donde la adjudicación del género femenino. Véase el punto 2. a partir de los cuales podría generarse un mundo o por los cuales se podría haber 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 A partir de ahora. Véase nota 40. es decir. su rechazo o rebote. pero que no toda magnitud existe para ellos (cf. Pues mientras la naturaleza del vacío. El término παλμός se refiere a un cierto sacudimiento interno que experimentan los cuerpos y que en Epicuro se refiere a la incesante vibración que por naturaleza evidencian los átomos. Cf. La expresión τὸν αἰῶνα. § 54). restablecimiento. No hay que entender por el término ἀποκατάστασις. [de los cuales] algunos son tanto similares a éste46 como disímiles. perpetuo.5. mas afirma en Las Doce Exposiciones Elementales que el color se altera por la posición de los átomos. Véase nota 108. siempre que resultan fortuitamente encerrados39 por el enlace [atómico] o (44) cubiertos40 por los [átomos] enlazados. esto es. i. § 50. el nuestro. traducción y notas 151 Y los átomos34 se mueven continuamente35Sch.4 de la introducción. un acusativo de extensión.5 Y afirma más adentro que no existe cualidad alguna de los átomos excepto la figura. la magnitud y el peso (cf. suministra esto41 sin ser capaz de producir un sustento. Sch.e. § 56). es decir. siempre que el adjetivo ἄτομος aparezca substantivado (ἡ ἄτομος) tomará el valor técnico tradicional de átomo.

Véase el punto 4. además. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. i. Y a tales esbozos llamamos simulacros50. i. ϕαινόμενος. . y viceversa. Introducción. lit. Y que los simulacros se han servido de sutilezas insuperables. esto es. Ni tampoco un mismo cuerpo que se desplace según los tiempos observados por la razón llega simultáneamente a muchos lugares (pues es inconcebible).152 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. Y en verdad. τὰ εἴδωλα. De modo que no existe nada que impida la infinitud de los mundos. no se han consumido ni en uno ni en finitos [mundos].8 de la introducción. los objetos sensibles. e. además.. πᾶν μῆκος περιληπτὸν ἐν ἀπερινοήτῳ χρόνῳ συντελεῖ. es decir. que a su causa. ὁμοίωμα λαμβάνειν. tomar similitud. que se apartan por mucho de los fenómenos48 en cuanto a su sutileza. τὸ περιέχον. ni en cuantos [son] tales como estos ni en cuantos [son] diferentes. e. Véase nota 9. traducción y notas producido. aun cuando dejemos que la rapidez del desplazamiento permanezca [en su trayecto] hasta un punto cualquiera56 sin que algo le oponga resistencia. De manera que nuestra traducción de ἀντικόπτειν y ἀντικοπή por oponer resistencia y resistencia hace referencia más al efecto de tales colisiones. Útil [es] sin duda retener también este principio elemental. El verbo ἀντικόπτειν se refiere a la acción de golpear (κόπτειν) una cosa contra (ἀντί) otra. llegar conjuntamente. lo que efectivamente aparece a los sentidos. existen esbozos47 de figuras similares a los sólidos. μέχρι τοσούτου. Véase el punto 4. (46) Y en verdad. con cada una de sus partes componentes. esto es. pues [este hecho] será similar al [efecto de] la resistencia. Y tienen también una rapidez insuperable por [el hecho de] tener todos un paso que se ajusta [a su tamaño] para que ninguno de ellos 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 τύπος. Tal colisión mutua y contraria significa el retardo o la aceleración de los simulacros comprometidos en la colisión. imprecisión que hemos procurado mantener en la traducción. de los simulacros entre sí. [si bien el que] llegue completamente55 en un tiempo sensible desde cualquier dirección del infinito no habrá partido desde el lugar [de origen] que comprendamos el desplazamiento. y en este contexto. el desplazamiento51 [de los simulacros] a través del vacío que ocurre sin oposición alguna de algo que pudiera oponerle resistencia52 recorre toda extensión comprensible en un tiempo inconcebible[mente corto]53. la expresión es sumamente vaga y ambigua. pues la resistencia y la no resistencia (47) se asemejan54 a la lentitud y la rapidez. Pues no es imposible que se generen tales constituciones [atómicas] en el entorno49 ni [que se generen] adaptaciones en las elaboraciones de las cavidades y sutilezas [de los sólidos] ni efluvios que preserven sucesivamente la posición y la secuencia que precisamente tenían en los sólidos. el contragolpe. el entorno o ambiente. una locomoción o traslación.7 de la introducción. mayor será su velocidad. en este caso. ninguno de los fenómenos lo contradice. lo que rodea o circunda. que a menor cantidad de colisiones de un simulacro en movimiento contra otros. El término ϕορά no indica un simple movimiento (κίνησις). lit. sino uno que se efectúa localmente. llegar completo. συναϕικνεῖσθαι. el retardo.

el verbo συγχέω significa verter conjuntamente. [ninguno de los fenómenos contradice] que la generación de los simulacros ocurre esencialmente junto con el pensamiento. como se refirió en la introducción. en razón de tal mezcla. si bien. ἐνάργεια. pues cualquiera observaría que ninguna de estas cosas. Introducción. conjuntamente fusionados. (48) Además de esto. es decir. Véase nota 17. Véase nota 59. por lo cual hacemos constar en nuestra versión una traducción lo más neutra posible.. si bien algunas veces [la fluxión] puede resultar confusa59. las inclusiones entre paréntesis siempre revelan una determinada y discutible compresión del texto. por alguna indicación. pues cualquier disminución o mengua (μείωσις) de la cantidad de átomos podría hacer manifiesta tal sucesión cinematográfica. en razón del sentido del pasaje.. las constituciones (συστάσεις). confundidos. Y existen además otros modos generadores de tales naturalezas. de donde mezclar una cosa con otra. ya sea por colisiones o por otras causas. la lectura τῇ μειώσει. que no se hace manifiesta por mengua alguna58 gracias al rellenado [de los simulacros]. Conviene tener en cuenta el sentido original de συγχέω. el rellenado (ἀνταναπλήρωσις) conserva la sensación de un flujo continuo de simulacros. los cuales resultan. si bien alguno [puede] oponer resistencia al punto frente a los muchos infinitos [átomos]57. desvanecer sus límites e individualidades. Preferimos.] ἀπείροις se refiere a los átomos de los simulacros. de Usener a la de Von der Mühll σημειώσει. por así decir. y precisamente a causa de una mayor extensión espacial y temporal. originando de esta manera una nueva clase de simulacros. y no siempre en la originaria mezclar o fundir cosas diversas de manera que no puedan reconocerse o distinguirse. rellenando.ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro. Así. conserva por mucho tiempo la posición y el orden que en el sólido [tenían] los átomos. Literalmente considerado. . su compasión (compassio) o afinidad. es contradicha por las sensaciones. del cual proviene el español confundir. Pues la fluxión continua desde la superficie de los cuerpos. los vacíos que dejan los átomos que han partido. la solidaridad o comunidad que éstos observan al ser afectados. [como] de qué modo las percepciones claras y distintas60 y las simpatías61 puedan hacer referencia desde cosas externas a nosotros. es decir. Efectivamente. Sin embargo. por alguna mengua. El carácter extremadamente elíptico del pasaje nos ha hecho dudar continuamente respecto de la correcta interpretación del pasaje. simulacros de distintos objetos se mezclen o fundan en uno. traducción y notas 153 oponga resistencia [en su desplazamiento] o lo hagan pocos frente a los [otros] infinitos [simulacros]. pues es precisamente en tal sentido que yace la noción que aquí se busca evidenciar. Extenso preámbulo que servirá de marco para la elucidación del pasaje en cuestión: si bien es cierto el flujo de simulacros conserva por mucho tiempo y espacio la disposición que tenían los átomos en el cuerpo del cual proviene. el compuesto no llegará a quedarse sin átomos dado que el proceso contrario está continuamente operando: átomos del entorno (τὸ περιέχον) del cuerpo están continuamente uniéndose al compuesto. de esta manera. también [se forman] rápidas constituciones [atómicas] en el entorno a causa de que no es preciso que su llenado ocurra en profundidad. la constante sucesión de simulacros o su flujo continuo (συνεχὴς ῥεῦσις) disminuye su perceptibilidad o claridad sensible al ir perdiendo los simulacros átomos constituyentes a lo largo de su trayectoria desde el objeto. nada impide que en determinadas circunstancias. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. Con el término συμπάθεια indica Epicuro la pasión que guardan mutuamente dos o más elementos durante la afección. 57 58 59 60 61 Von der Mühll anota en su aparato crítico que πολλαῖς [. que vulgarmente es sentido más bien en su acepción derivada de perturbar o desordenar las cosas o los ánimos. dificultando de este modo la sensación. El equivalente latino exacto lo constituye el verbo confundo.

i. Y [ya sea] que aprehendamos tal imagen de la forma [del sólido] o de sus propiedades en forma de proyección aprehensiva67 mediante la reflexión o los órganos de los sentidos. ajustar. magnitud. sacudimiento (παλμός) o vibración que en forma constante experimentan internamente los cuerpos debido al incesante sacudimiento recíproco o rebote (ἀποπαλμός) de los átomos que lo componen.154 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. hacer que cualquier cosa que tiene relación con otra sea exactamente de la extensión. como [efectivamente impresionan] cuando irrumpen en nosotros ciertos esbozos de similares color y forma desde las cosas [reales] en una magnitud que se ajusta62 a la visión o la reflexión. abarcar en sólo una palabra la dirección precisa a la cual apunta el término ἐπερεισμός. Introducción. poner una cosa en armonía (ἁρμονία) con otra. la forma que se genera por una sucesiva concentración de simulacros o [por] un vestigio residual [de estos] es aquella del sólido. necesarias. contra) y la raíz √ερει-. sin nada sobrante o excesivo. que hace referencia básicamente a la acción de apoyar o apuntalar algo. traducción y notas (49) Y es preciso además considerar que. Resulta en extremo difícil. el cual a su vez se compone de la preposición ἐπί (sobre. designa la imagen producida por la aglomeración de sucesivos simulacros que impactan en el ojo. y que conservan una simpatía con el objeto en razón del ajustado impulso recíproco64 [de los esbozos que provienen] desde allí65 [y que se origina] a partir de la vibración66 [del cuerpo] según la profundidad de los átomos en el sólido. p. sentido este que hay que considerar en la presente expresión ἐναρμόττον μέγεθος. apoyar desde atrás. proyecto-aprehensivamente. i. dar un sustento. § 44). es decir. ej. apoyo mutuo que desde la perspectiva del movimiento representa la cadena de impulsos generada por el contacto de simulacros contiguos. al irrumpir [en nosotros] cosas externas. . Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. por medio de una proyección aprehensiva.. un instrumento: ἁρμόζειν λύραν). es decir. πάλσις. desde el objeto. [esbozos] que se sirven velozmente (50) de sus desplazamientos. pues las cosas externas no podrían impresionar su [propia] naturaleza tanto del color como de la forma a través del aire [que se encuentra] entre nosotros y aquellas. lit. impulsar algo contra algo a fin de darle un apoyo. disponer una cosa con la tensión precisa (de donde afinar. en el contexto del desplazamiento de los εἴδωλα desde los objetos hasta nosotros. ϕαντασία. y que anteriormente (§ 42) encontramos en composición del verbo ὑπερείδειν (ὑπέρεισις. adaptar. Mas la falsedad y el error están siem- 62 63 64 65 66 67 ἐναρμόζειν. ni a través de rayos o de flujos cualesquiera que puedan presentarse desde nosotros [en dirección] hacia aquellas. De modo que el auténtico sentido del término ἐπερεισμός será. etc. el del apuntalamiento de un simulacro sobre otro. derivado del verbo ἐπερείδειν. e. aparición. considerando los sutiles matices que por lo general adquieren ciertos términos en el contexto de un sistema teórico. vemos y y reflexionamos sus formas. e. ἐπιβλητικῶς. concatenación que finalmente genera la aludida συμπάθεια entre el emisor y el receptor. y que por tal causa entregan en definitiva la imagen63 de [algo] uno y continuo.

Así pues. acaecer una similitud. produce ruido o lo que de cualquier modo suministra una pasión auditiva. expresión que hemos sintetizado en el verbo asemejarse. Mas si a partir de este [movimiento] 74Glos. traducción y notas 155 pre en lo que se adiciona a la opinión68. entonces. Introducción. lit. a fin de no eliminar los criterios [que están] de acuerdo con las percepciones claras y distintas ni que un error validado como [una verdad] perturbe todo. a partir del cual se genera la falsedad. [simpatía] que se 68 69 70 71 72 73 74 75 En el marco del Canon epicúreo el término δόξα designa la operación o movimiento (κίνησις) espontáneo de la razón que constituye su función característica no sólo en la interpretación de la sensopercepción. efectuar una interpretación (σημείωσις) de los hechos antes de proveerse de suficiente material sensible. además de una unidad particular. Glos. cuando por ejemplo realiza una identificación errónea entre sensaciones y preconcepciones. Y este flujo se disemina en partículas75 de partes similares. Sobre el concepto de suposición (ὑπόληψις). signo que mantiene una relación de semejanza con el objeto representado. véase nota 127. [movimiento] que sin embargo tiene una distinción [respecto de ella].1. sino en todas las formas de pensamiento: la δόξα. pero difiere de ésta en ser reducto del error. el error no se debe a la sensación misma sino al hecho de realizar una opinión adicional (προσδοξάζειν) al dato sensible. Y es que además el oír se genera [a partir] de un flujo que viene desde lo que emite voz. la verdad. que conservan al mismo tiempo una simpatía entre sí.1 …lo cual será confirmado o no desmentido. ὁμοιότης ὑπάρχειν. reproducción exacta de algo. la distinción es mínima y no cambia en lo fundamental el sentido del pasaje. asociado a una proyección aprehensiva de la imaginación. Pero no ocurriría el error si no aprehendiéramos adicionalmente algún movimiento [intelectual] en nosotros mismos73. la opinión (δόξα). retener firmemente esta opinión. pero que posee una distinción [respecto de ella].2 [la proyección aprehensiva de la imaginación] no es confirmada o es contradicha se genera la falsedad. Nuevamente. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. semblanza. ícono. Glos. se encuentra unida a una proyección aprehensiva de la reflexión (ἐπιβολὴ τῆς διανοίας). no se asemejarían71 nunca a cosas llamadas existentes y verdaderas si no existieran efectivamente tales [realidades] hacia las que nos proyectamos72. en efecto. resuena.2 el asociado ciertamente a una proyección aprehensiva de la imaginación pero que sin embargo tiene una distinción [respecto de ella]. esto es. εἰκών. . que efectúa la cognición asignando sensaciones pasivas a preconcepciones (προλήψεις. Véase el punto 4. al no ser confirmado <o desmentido> por un movimiento [intelectual] en nosotros mismos.69Glos. tales cosas hacia las que nos proyectamos. i. de donde esp. También es preciso. § 72). Seguimos la lectura de Von der Mühll ταῦτα πρὸς ἃ βάλλομεν. e. frente a la de Usener τοιαῦτα προσβαλλόμενα. asociado ciertamente <a una proyección aprehensiva imaginativa>. pero (52) si es confirmada o no contradicha. tales cosas que se proyectan. (51) Pues las imágenes mentales que se aprehenden como en una representación70 y que se generan por sueños o por algunas otras proyecciones aprehensivas ya de la reflexión ya de los restantes criterios. Se trata de una glosa prácticamente textual de lo que líneas más abajo se discute acerca del error.ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro.9 de la introducción.

el peso. [es] necesario que permanezcan. puesto que en verdad es preciso que algo sólido e indisoluble permanezca tras las disoluciones de los compuestos80. πολλὴν ἔνδειαν ἔχειν. A falta de otra palabra que en nuestra lengua represente fielmente lo expresado por la griega ἔκθλιψις. 3. (54) Y en verdad. Y en verdad. desde el emisor. no obraría nunca pasión alguna si no existieran ciertas partículas venidas desde una cosa [real] y convenientes para poner en movimiento este órgano del sentido. en la mayor parte [de los casos]. Introducción. suministra (53) la sola evidencia [de algo] exterior [a nosotros]. Para θλίβειν. pues sin una simpatía venida desde allí76 no podría generarse tal percepción. Cf. lo cual81 no producirá cambios hacia lo no ente ni a partir de ello82. lo sólido e indisoluble. expressum). μετάθεσις. e. haciéndolo algunas de un modo perturbador y ajeno.2 de la introducción. la percepción [auditiva]. . hay que considerar que la olfacción. Pues se observa que la 76 77 78 79 80 81 82 83 84 i. véase nota 83. declaración de algo para darlo a entender. i. Pues toda cualidad cambia pero los átomos en nada cambian79. palabra o locución. pues. De donde [es] necesario que las cosas que no cambian de posición sean incorruptibles y no tengan la naturaleza de lo que cambia. es decir. una posible solución a una hipotética interpretación equivocada del término hubiera sido neologizar en el vocablo exprimición. la magnitud y [todo] cuanto por necesidad es connatural a la figura. sino [sólo cambios] por cambios de posición83 en la mayoría [de los cuerpos] ya sea por adiciones como por sustracciones de algunos [átomos].e. es preciso considerar que el aire mismo no es modelado por la voz pronunciada o incluso por algo de similar género (pues [el aire] está muy lejos77 de padecer esto bajo [la acción de] ésta). partes constituyentes del átomo u ὄγκοι. Véase el punto 3. y otras de un modo no perturbador y familiar. además. excepto la figura. sino que [es preciso considerar] que el impacto que se genera en nosotros cuando liberamos la voz produce al punto la expresión78 de ciertas partículas que consuman un flujo similar a un soplo. versiones respectivamente popular y culta del mismo verbo latino fuente exprimere (part. lit. Sch. además. e. Cf. pero [sí es necesario que tengan] partículas84 y configuraciones (55) propias: tales cosas. traducción y notas extiende hasta el emisor y a partir de él produce. [expresión] que nos suministra la pasión auditiva. un derivado del verbo exprimir y no de expresar.156 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. Pero si no [la produce]. i. tal como la audición. nos servimos del término expresión siguiendo su sentido original de acción de exprimir y no del derivado especificación. hay que considerar que los átomos no exhiben ninguna [de las] cualidad[es] de los fenómenos. i. § 41. transposición (de elementos constituyentes). lo no ente. Ciertamente. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. e. En efecto.

Y es que tampoco es preciso considerar que toda magnitud se halla presente en los átomos86 a fin de que los fenómenos no contradigan [tal consideración]. traducción y notas 157 figura continúa presente incluso en las cosas que. sino que sólo no hay que considerar que la progresión91 en los [cuerpos] limitados ocurra al infinito ni de menos (57) en menos. no es preciso considerar que en un cuerpo limitado existen infinitas partículas ni de cualquier tamaño. a consumirse hacia lo no ente. Suficientes [son]. como suele decirse. ἡ εἰς ἄπειρον τομὴ ἐπὶ τοὔλαττον. Pues al haberse agregado este [último antecedente] se dará mejor [cuenta] (56) de lo que ocurre en virtud de las pasiones y las sensaciones. en este contexto. menor a la anterior. lit. estas cosas85 que permanecen tras [los cambios] para producir las diferencias de los compuestos. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. la división al infinito sobre lo menor. sólo adoptarán una nueva forma. la transición (trans-itio) de una parte a otra de algo. Mas tampoco es útil. parece un tanto inverosímil que las naturalezas compactas y carentes de vacío o intervalos (διαστήματα) entre sus constituyentes puedan incluirse en el género de las cosas compresibles. han cambiado de figura por la remoción [de átomos]. si bien las [restantes] cualidades no continúan presentes en esto que ha cambiado como [efectivamente] permanece la [figura]. en tal caso. De modo que no sólo hay que eliminar la división de menos en menos al infinito88 para que no hagamos débiles todas las cosas ni [ocurra que] en las composiciones de congregados forcemos a los entes89. Ibid. ni [es posible] inteligir de qué modo un átomo pudiera devenir visible87. Pues si alguien dijera alguna vez que en algún [cuerpo] resultan [haber] partículas infinitas 85 86 87 88 89 90 91 i. Según parece. e. Y además de esto. Véanse notas siguientes. El concepto de μετάβασις señala. en efecto. el verbo θλίβειν. Discutida es la atribución del término τὰ ὄντα en este pasaje. pues bien puede referirse a los compuestos por átomos o a los átomos mismos. 5. Cf. como postula Epicuro: por mucho que un compuesto sea comprimido hasta “hacerlo polvo”. pues. al comprimirlos90. [considerar] que toda magnitud se halla presente [en los átomos]. en relación a las diferencias de las propiedades [de los cuerpos]. lo cual no se observa haya ocurrido. ya que en verdad [es] necesario que algunas permanezcan y <no> se corrompan hacia lo no ente. . Introducción. en lo que a nosotros concierne. Sch. los átomos. comprimir. Sin embargo. los constituyentes nunca abandonarán el ser. sino que son destruidas [con la destrucción] del cuerpo todo.ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro. pues en cierto modo también los átomos son existencias compuestas (al menos a los ojos de la razón) por partes mínimas (τὰ ἐλάχιστα). sería preciso que los átomos hubieran llegado [a ser] visibles para nosotros. acción que resulta imposible si efectivamente se elimina la división de los cuerpos hacia un mínimo al infinito. si bien hay que considerar que existen ciertas variaciones de las magnitudes. se refiere aquí al hecho de reducir algún cuerpo compuesto a la nada mediante una fuerte compresión.

τὸ ἴσον. Se notará evidentemente que el término griego ἰδιότης. μεταβατός. es preciso que nos encontremos con lo mismo94. su magnitud será también infinita. condición o característica peculiar de algo. . sin embargo. i. si bien [observamos] que [tales mínimos] miden las magnitudes en [virtud de] su propio carácter particular95: más [de ellos si la magnitud que miden es] mayor. pero no en el mismo [mínimo] y sin que sus partes entren en contacto con [otras] partes. e. discretas en el átomo. la superficie no es continua ni permite progresión al infinito.158 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. lo mínimo en el átomo. sólo es visible como parte de un todo. es decir. incluso si no se lo puede observar en sí mismo. e.e. pero [fueran] del tamaño que fueran. pues es imposible distinguir (διαλαμβάνειν) sensiblemente partes concretas o. extenso. pues se trata de un derivado directo de la voz particular y no de partícula. [igualmente] se ha servido de la misma analogía. Puesto que también [el hecho de] que el átomo tenga magnitud [lo] 92 93 94 95 96 τὸ τὰς μεταβάσεις ἔχον. Y observamos estos [mínimos] en forma sucesiva comenzando desde el primero. constituye un punto distinguible pero no perceptible por sí mismo. Véase nota 85. Introducción. no guarda relación alguna con el concepto de ὄγκος anteriormente analizado. pues [si bien es] evidente que aquello96 difiere por [su] pequeñez de lo observado mediante la sensación. traducción y notas o de cualquier tamaño. adjetivo verbal de μεταβαίνειν. una [parte] aquí. no [habría] modo de pensar [que eso fuera posible]. i. lo que permite transitar de una parte a otra de sí. lo igual. i. que hemos vertido por carácter particular. la misma parte que inicialmente habíamos distinguido. Véase § 59 ss. otra [parte] allá. el punto visible más pequeño posible. lo extenso. mejor dicho. lo transitable. singularidad que presenta una cosa respecto de otras. no es [posible] no pensar en otro [extremo] que suceda a aquel ni que incluso avanzando desde éste que sucede [al primero] hasta el siguiente [sea posible] que [la división] resulte al (58) infinito ni que se pueda llegar a tal [punto] a través del pensamiento. menos [si es] menor. i. Pero teniendo lo finito un extremo distinguible. lit. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. traspasaríamos al mismo tiempo el ámbito de lo perceptible: tal extremo. esto es. Hay que considerar además que lo mínimo (59) en el átomo se ha servido de una cierta analogía [con lo sensible]. por tanto. sino que se compone de una serie de mínimos (ἐλάχιστα) discretos que sirven tan sólo como unidad de medida. e. Y es preciso entender que lo mínimo en la sensación no es [similar] a aquello que tiene progresiones [de un punto a otro]92 ni total y absolutamente disimilar. cuando en razón de la semejanza de tal carácter común creyésemos distinguir algo de tal [mínimo]. es capaz de ser atravesado. De sernos posible sobrepasar tal límite. sino que [efectivamente] tiene un cierto carácter común con lo que [permite] progresiones93 pero sin tener distinción de partes. Al analizar la superficie de un objeto es posible proceder hacia partes cada vez más pequeñas hasta llegar a un extremo perfectamente material y no meramente geométrico (ἄκρον). Por tanto. Sin embargo. pues ¿cómo podría ser finita tal magnitud [corpórea]? Pues [es] evidente que las infinitas partículas son de un cierto tamaño. esto es. y cuya pequeñez es infranqueable (ἀμετάβατον).

ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro. si bien no es posible que llegue a haber una reunión99 a partir de estas cosas [aunque] tuvieran movimiento. Y aún es preciso considerar que los mínimos y sin partes [son] límites97 de las extensiones [y] que suministran. Véase el punto 2. desde donde sea que nos encontremos. traducción y notas 159 hemos declarado a partir de esta analogía. diez mil veces. es decir. Pues [cada] desplazamiento integral102 se piensa [como uno] no menos contrapuesto a otro al infinito103. tal como los mínimos visibles miden la extensión de los cuerpos sensibles. Pues el carácter común presente entre los [mínimos] y las cosas inmutables [es] suficiente [para] completar lo [que se ha afirmado] hasta este punto. como partículas corpóreas mínimas aprenhensibles por la sensación en los cuerpos sensibles. De modo que es posible observar un desplazamiento pensado hacia arriba al infinito y otro hacia abajo. éstas carecen de movimiento. por otro. sino sólo unidades de medida (καταμετρήματα) contemplables sólo a través de la razón. lit. es preciso no declarar al arriba y al abajo del infinito como [un punto] más arriba o más abajo [de éste]. [. sólo mediante la razón (διὰ λόγου). pero como el número más grande expresado por una sola palabra (μυρίος). condición sine qua non para la constitución de compuestos y. . Si bien es cierto es posible concebir a los cuerpos compuestos como reuniones (συμϕορήσεις) de partes constituyentes mínimas. 97 98 99 100 101 102 103 Como hemos notado en la introducción. además. de átomos. los átomos son por definición indivisibles o insecables (ἄτομοι). (60) Y en verdad. por un lado. o que lo [que va] bajo el percipiente al infinito [pueda] estar simultáneamente arriba y abajo respecto de lo mismo […]. De otra. sólo que proyectando más lejos la pequeñez. toma metafóricamente el sentido de incontable. la medida tanto para las [extensiones] mayores como las menores mediante la observación a través de la razón98 de las cosas invisibles. hacia lo [que va] sobre [nuestra] cabeza. pues. i.5 de la introducción. como partes mínimas en el átomo. esto es.100] Ciertamente. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. a partir de ellos mismos [como unidades] primeras. como ya se ha dicho. es decir. pues es imposible reflexionar esto. pues es imposible que sus partes mínimas puedan reunirse (συμϕορεῖν) para formarlos.. de límites discretos a partir de los cuales es posible medir (καταμετρεῖν). De una. μυριάκις. incluso si lo que es llevado desde nosotros hacia los lugares sobre nuestra cabeza llega incontables veces101 hacia los pies de los [que están] sobre [nosotros] o [si] lo que es llevado desde nosotros hacia abajo [llega] sobre la cabeza de los [que están] abajo. En efecto. partes que reciben aquí la sugerente denominación de πέρατα. los mínimos en el átomo no constituyen partes componentes de él.. que cada uno se extiende en direcciones opuestas al infinito. la extensión de los átomos. no constituidos por partes distinguibles. ὄγκοι se dice de dos maneras. ἡ διὰ λόγου θεωρία. nunca nos [podrá] aparecer […] siendo […] [algo] que lleve al infinito. la analogía no alcanza a los átomos mismos. ὅλη φορά. Introducción. e. extremadamente grande.

Pues ni los pesados se desplazarán más rápidamente. ni el hacia abajo por causa de sus propios pesos. pues según cuánto retenga [cada átomo] a cada uno [de los movimientos]. diseminado por todo el organismo109 y muy semejante a un soplo que tiene una mezcla de calor. tanto será el desplazamiento [que ocurre] simultáneamente con el pensamiento [al menos] hasta que muestre resistencia. que los apartan de su tendencia natural a caer en línea recta (κατὰ στάθμην. razón por la cual lo vertemos por organismo. Pues lo que se adiciona a la opinión acerca de lo invisible. no es verdadero sobre tales cosas. Supone nuevamente Usener glosa la expresión κατὰ τοὺς λόγῳ θεωρητοὺς χρόνους. La expresión εἰς τὸ πλάγιον indica el movimiento diagonal u oblicuo causado por las colisiones entre átomos. en el sentido de cuerpo organizado. ya sea [por algo venido] desde fuera. además. puesto que ciertamente todo lo que se observa o aprehende por una proyección aprehensiva a través de la reflexión es verdadero. El concepto de ἄθροισμα se refiere a toda reunión o congregación (ἀθρόον) atómica que no es un mero agregado de átomos. 1] poseen los átomos) por su propio peso. al tener todos un paso ajustado [a su tamaño]. refiriéndose a las sensaciones y pasiones –pues así la convicción será más certera– en que el alma es un cuerpo sutilmente particulado. en relación a la potencia que lo haya impactado. porque en los organismos [atómicos] los átomos se desplazan hacia un solo lugar en un mínimo tiempo continuo. . en parte semejante a este [calor]. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. e. sean de igual rapidez104. (63) Y después de estas cosas. Usener señala que el texto πρὸς τὴν τοῦ πλήξαντος δύναμιν. Ni [tampoco será más rápido] el desplazamiento hacia arriba ni el oblicuo105 por causa de las colisiones. Introducción. siempre que se desplacen a través del vacío sin que nada les oponga resistencia. como que los tiempos observables a través de la razón [puedan llegar a] exhibir un desplazamiento continuo. uno de los dos movimientos que de acuerdo a Estobeo [Anth. y siempre que nada les oponga resistencia. en parte semejante 104 105 106 107 108 109 Véase Sch. esto es. sino una nueva entidad más o menos organizada que en virtud de una especial disposición de sus partes constituyentes adquiere potencias o facultades que sus átomos componentes no poseían por sí solos. 19. si bien no a un solo lugar según los tiempos observados por la razón108. [es] necesario que los átomos. ya por su propio peso. uno se dirá más rápido que otro. Véase nota 103. ni los pequeños [más rápidamente] que los grandes. i. aun siendo los átomos de igual rapidez. Y es que además en relación a los compuestos. traducción y notas (61) Y en verdad. según los tiempos observados por la razón. aun cuando a menudo [los compuestos] se ven resistidos hasta generar en la sensación un desplazamiento continuo. es preciso reparar. que los pequeños y leves. por (62) la potencia106 de lo que lo haya impactado107.160 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. constituye una glosa. siempre que ciertamente nada se les oponga. 4.

ya alguna parte. tal como dije. i. pues este no poseía esta facultad en sí mismo. tales como las proyecciones aprehensivas (ἐπιβολαί). cuya traducción es la que figura en el texto. e. es decir. se refiere al poder de impactar (πλήττειν) que poseen los átomos en movimiento manifestado en sus incesantes colisiones recíprocas. el resultado de la actividad de la διάνοια. removida el alma. al menos en la epístola. si bien no de todos los que aquella posee: por lo cual. su potencia de impacto (cf. véase nota siguiente. [el organismo ya] no tiene sensación. entre otros. estando presente el alma [en el cuerpo] nunca falta la sensación. ha tomado parte incluso él mismo de tal accidente113 a partir de ella. como la capacidad de padecer y la de producir los diversos movimientos psíquicos que constituyen su campo cognoscente de acción. Por lo cual. Y todo esto lo evidencian las facultades110 del alma. Mas si [partes] de ella son totalmente destruidas al disolverse la cubierta115. además. i. el accidente sensitivo (τὸ αἰσθητικὸν σύμπτωμα). la constante fuga de éstos hacia el entorno (τὸ περιέχον). Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. ya toda esta. principalmente las pasiones (πάθη). ἡ τοῦ πλήξαντος δύναμις). aunque no la habría conseguido si no estuviera de algún modo cubierta por el restante organismo. como a nivel emotivo. . La diferencia es mínima y no hace variar sustancialmente el sentido del pasaje. si bien hay una parte que ha alcanzado gran variación [respecto] de tales [primeras partes] en razón de su sutil particulación y [que es] más simpática con el restante organismo. διανόησις. en razón de su colindancia y (65) simpatía. continente y al mismo tiempo condición necesaria del alma y sus movimientos. Al respecto. por una parte. movilidades111. a favor de la de Usener ἀλλ’ ἕτερον ἅμα συγγεγενημένον αὐτῷ παρεσκεύαζεν. la cobertura recibe la especial denominación de organismo (ἄθροισμα). traducción y notas 161 a aquel [soplo]. El término στεγάζον (de στεγάζω. de alguna manera. los raciocinios (λογισμοί). ciertamente. indica las facultades anímicas (ψυχικαὶ δυνάμεις) que el alma posee. pero permanece [sin ser destruida] por completo [aún] conservará la 110 111 112 113 114 115 El término δύναμις posee. Nos apartamos nuevamente de la versión de Von der Mühll ἀλλ’ ἑτέρῳ ἅμα συγγεγενημένῳ αὐτῷ παρεσκεύαζεν. sino que se la suministró a otro que se generó simultáneamente con él. le entregó [la sensación] al consumar de inmediato para sí un accidente sensitivo. En la esfera de la psicología. véase § 43) indica. es preciso retener [en la memoria] que el alma tiene la mayor causa de (64) la sensación. i. En el ámbito de las mociones y desplazamientos atómicos. Mas tal restante organismo. En el caso del notabilísimo cuerpo que representa el alma. e. sus pasiones. Introducción. que le ha suministrado [al alma] la causa [de la sensación].ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro. el accidente que para el organismo significa la sensación. los procesos psíquicos tanto a nivel cognoscitivo. reflexiones112 y [cuantas cosas] privados de las cuales fenecemos. Y en verdad. § 61. por otra. esto es. por así decir. aun cuando se haya removido alguna parte [de él]. dos sentidos claramente diferenciables. la opinión (δόξα). la envoltura o cubierta de átomos entrelazados que mantiene reunidos a los átomos que constituyen determinados cuerpos y que contiene. en general. e. sino que se la suministró otro que se generó simultáneamente con él114 [y] que a través de una facultad que [aquel tenía] en sí mismo [y] que hubo alcanzado su perfección en virtud del movimiento. εὐκινησίαι.

y que luego concurren [mediante] impactos. i. ya de los visibles y conocibles ellos mismos por la sensación. Pero el restante organismo que [no obstante] permanece [sin ser destruido]. Y es que además no hay que tener la opinión de118 que las figuras. Y [dice que]la semilla es traída desde cuerpos integrales. Introducción.162 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. vislumbrará que [tales asuntos han sido] abarcados por los esbozos de modo suficiente [como] para [poder] precisar en detalle a partir de ellos [y] con seguridad. estando en los cuales [el alma] tiene ya tales movimientos. a aquello que [puede] pensarse en sí mismo. ya sea todo él. al no habernos sido posible hallar este último término en léxico alguno ni tampoco relacionarlo con algún vocablo del cual pudiera derivar. disuelto el organismo todo. [sea cual sea] su multitud de átomos [componentes]. nos inclinamos una vez más por la de Usener τοῖς ἐπερισμοῖς. en virtud del mayor acuerdo [que existe en cuanto a tal] nombre. además. [hay una parte] irracional de ella que [se halla] diseminada por el resto [del] cuerpo y otra racional [ubicada] en el pecho. sino que [hay que suponer que] el cuerpo todo completo tiene su naturaleza 116 117 Sch. Y [dice que] el sueño deviene [a partir] de partes del alma que. el alma se disemina y ya no tiene tales (66) facultades ni se mueve. los pesos y cuantas cosas se atribuyen119 del cuerpo como sus propiedades. traducción y notas sensación. Dado que nos hemos apartado de la lectura de Von der Mühll τοῖς ποργμοῖς. ni [hay que tener la opinión de que son] como cosas incorpóreas que ocurren adicionalmente al [cuerpo] ni como partes de él. [si] alguien refiriera. Pues no es posible pensar que este [organismo] sienta si no [se encuentra] en tal constitución116 ni se sirve de esos movimientos. ya de todos. como [resulta] evidente [a partir] de los miedos y la alegría. Dice en otros [lugares] que ella está compuesta de átomos muy livianos y redondos que se diferencian en mucho de los del fuego.6 118 119 σύστημα. que llamamos incorpóreo.6 es preciso en verdad entender (67) adicionalmente esto. Y en verdad. los colores. cuando las cubiertas y entornos. no son tales. Además. todos estos argumentos acerca del alma a las pasiones y sensaciones. el compuesto alma-cuerpo.5 de la introducción. pues nada podría hacer ni padecer si fuera tal [como dicen]: pero ya hemos distinguido clara y distintamente que ambos accidentes (68) [se dan] en el alma. las magnitudes. son naturalezas por sí mismas (69) –pues no es posible inteligir esto– ni [tampoco] que no existen en absoluto. mediante impactos. de modo que [ya] no posee sensación. De modo que devanean los que dicen que el alma es incorpórea. sino sólo proporcionar el movimiento a los cuerpos a través de sí. e. una vez recordado lo dicho al comienzo. En efecto. son contenidas [en un punto] o dispersadas. . Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. aun cuando no es posible pensar algo incorpóreo en sí mismo excepto el vacío: pero el vacío no puede hacer ni padecer [nada]. ya sea en parte. diseminadas por todo el compuesto. Y es que también117Sch. δοξάζειν. contribuye a [constituir] la naturaleza del alma. no tendrá sensación [una vez] se ha removido aquella [parte] que. Véase el punto 3. κατηγορεῖσθαι.

Véase el punto 3. i. ya sea de magnitudes menores que el todo–121 sino sólo. Además. caer juntamente. Usener señala un hiato en el texto que. en que usualmente es comprendida y traducida. es decir. los mínimos en el átomo. acompañándolas [siempre] el congregado y sin abstenerse nunca [de él]. (70) Y en verdad. συμπίπτειν. e. ϕορά. –como cuando a partir de las partículas se compone un organismo mayor. los componentes primeros de los átomos. podría ser llamada [propiedad] siempre y cuando se observe que tales [cualidades lo] acompañan esencialmente128. συμβαίνειν. véase la discusión acerca de los mínimos atómicos (§ 56 . no hay que entender tal sempiternidad en un sentido absoluto. e. e. propiedad. i.5 de la introducción. del cual deriva el sustantivo σύμπτωμα. lit. pero no que [tal cuerpo] es algo que se ha reunido [a partir de ellas]. (71) si el congregado es concomitante.ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro. atributo sempiternamente concomitante a una cosa. corresponder. e. [otras cualidades] muchas veces acompañan accidentalmente125 a los cuerpos pero no les son sempiternamente concomitantes [. coincidir en algo adicionalmente. de acuerdo a Von der Mühll. Véase § 42. por decirlo así. Si bien la accidentalidad en la compañía se opone por la duración a la sempiterna concomitancia (ἀίδιον παρακολουθία) que caracteriza a lo que acompaña esencialmente (συμβεβηκός). que hemos vertido simplemente por accidente. como el pensamiento que la mente elabora de un cuerpo ya congregado. los átomos. Es decir. Al respecto. los componentes primeros de los cuerpos compuestos. De modo que. todas estas cosas existen teniendo proyecciones aprehensivas y distinciones particulares122. una tendencia. remarcando así la objetividad del proceso mediante un genitivo denominado objetivo. al no ser 120 121 122 123 124 125 126 127 128 i. sin las cuales no [es] posible pensar al cuerpo. es decir. Mas de acuerdo a ciertas proyecciones aprehensivas cada [cualidad]. esta vez en el sentido de lo que se lleva. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto.) acerca de la definición de propiedad y accidente. hacemos evidente que los accidentes ni tienen la naturaleza del todo que una vez reunido [mentalmente] como un congregado llamamos cuerpo ni la de cuantas cosas les son sempiternamente concomitantes. si bien han adquirido la atribución123 de cuerpo en razón del pensamiento congregado124 [que de él tenemos].126] ni [se cuentan] entre los [entes] invisibles ni [son] incorpóreas. esto es. como un pensamiento que congrega lo que en la realidad se halla desagregado: ὃ συλλαβόντες κατὰ τὸ ἀθρόον σῶμα προσαγορεύομεν (§ 70). además. Hemos buscado no interpretar la expresión κατὰ τὴν ἀθρόαν ἔννοιαν del modo objetivo. sino del modo subjetivo que ella nos parece indicar. que tales propiedades acompañen eternamente (τὸν αἰῶνα) a determinado . que las propiedades (συμβεβηκότα) y los accidentes (συμπτώματα) son aprehendidos por la mente mediante ἐπιβολαί y διαλήψεις propias y distintas de las de otros objetos. seguir u ocurrir a algo generalmente en forma de atributo o característica esencial. haría referencia a lo estipulado más arriba (§ 68 ss. que tiene su naturaleza sempiterna a partir de todas esas cosas. cuya versión griega aproximada sería κατὰ τὴν τοῦ ἀθρόου ἔννοιαν. i. como digo. traducción y notas 163 sempiterna a partir de todas estas cosas... es decir.59). sirviéndonos ya del nombre en mayor uso127. Introducción. ya sea de [componentes] primeros120. es decir. de donde el participio perfecto συμβεβηκός. valga la redundancia. acompañarlo accidentalmente.

considerar al verbo συμβαίνειν en su significación más general de concurrir en o acompañar a algo. por un lado. Además. en relación a lo señalado en la nota anterior. Mas no hay que separar de lo ente esta percepción clara y distinta [acerca de los accidentes] porque [estos] no tengan la naturaleza del todo al cual acompañan129 y que llamamos cuerpo ni la de cuántas cosas son sempiternamente concomitantes130. sino en el sentido restringido de eternidad relativa a la duración del cuerpo mientras permanezca constituido. accidentes que no son sempiternamente concomitantes ni que tienen tampoco el rango de naturaleza en sí mismos. ὑποκείμενον. 129 130 131 132 133 . las propiedades. tal como aparecen. X. Dadas las particulares características del tiempo. Ni tampoco hay que tomar parte de modos de expresión como [si fueran] cuerpo. ni podríamos denominar nada (οὐδ’ ἂν ὠνομάσαμέν τι) sin antes haber conocido (μὴ πρότερον μαθόντες) su esbozo mediante una preconcepción. 1 – 11). las preconcepciones son claras y distintas. un recuerdo de lo que desde fuera aparece muchas veces (μνήμη τοῦ πολλάκις ἔξωθεν ϕανέντος). es decir. sino que [hay que] observarlos del modo por el cual la sensación misma produce su carácter particular. (Diógenes Laercio. vinculando ambas realidades mediante el recurso de hacerlos congéneres (συγγενικοί) o partícipes del mismo género que representa la extensión temporal. que tal cosa es un hombre. por ejemplo. lo subyacente o subsistente por sí mismo. lo que primeramente se subordina (τὸ πρώτως ὑποτεταγμένον) a todo nombre es claro y distinto (ἐναργές). de un concepto general que en sí posee el sujeto cognoscente que le permite. Vitae Philos. sólo es posible investigarlo mediante el analogarlo (ἀναλογίζεσθαι) a la clara percepción (ἐνάργημα) de duración que ordinariamente tenemos en nosotros. por otro. sino que hay que analogar aquella percepción clara y distinta según la cual declaramos mucho o poco tiempo. y. es preciso entender adicionalmente [y] con firmeza que no hay que investigar al tiempo tal como a las restantes cosas que investigamos. pues resultaría en extremo contradictorio afirmar que los accidentes pudieran acompañar esencialmente al cuerpo. vinculándola de modo congénere133 [con la duración]. ni tampoco hay que considerarlas [como existentes] en sí mismas –pues no se puede reflexionar esto ni acerca de estos [accidentes] ni acerca de las propiedades sempiternas– sino que hay que considerarlos a todos. Hablan [los epicúreos] de preconcepción (πρόληψις) como de una aprehensión (κατάληψις) o recta opinión (δόξα ὀρθή) o pensamiento (ἔννοια) o reflexión general almacenada (καθολικὴ νόησις ἐναποκειμένη). (72) Y en verdad. tal como se señaló ocurre en el caso del organismo (ἄθροισμα) y la propiedad de la sensación (αἴσθησις). Véase § 65. pues junto con decir hombre inmediatamente mediante una preconcepción se piensa (νοεῖται) su esbozo (τύπος) al actuar de guía (προηγουμένων) los sentidos. no podríamos investigar lo que investigamos si anteriormente no (εἰ μὴ πρότερον) lo hubiéramos conocido. además. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. e.164 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. esto es. por ejemplo. refiriéndonos a preconcepciones131 observadas en nosotros mismos. [si] lo que está a lo lejos (τὸ πόρρω) sea un caballo o un buey. Introducción. como vemos. i. pues es preciso haber conocido alguna vez mediante una preconcepción la forma (μορϕή) del caballo o del buey. En efecto. lit. El sentido del pasaje exige. identificar las imágenes individuales de la sensación con sensaciones anteriores. anticipar (προλαμβάνειν) la forma de una cosa. traducción y notas sempiternamente concomitantes los accidentes. en algo subyacente132. En efecto. Se trata. 33.

las plantas y todas las restantes cosas que se observan. Ni que son [seres] vivientes que han sido separados a partir del infinito. Isag. por su parte. otros ovoides y otros de otras figuras. tomar en cuenta o considerar mediante razonamientos (ἐπιλογισμοί).8 [Es] evidente. ni [tampoco hay que] atribuirle alguna otra cosa como [si esta] tuviera la misma entidad [que el tiempo] en virtud del carácter particular [que pudieran tener en común] –pues esto hacen algunos–. Seguimos a Usener quien considera toda la oración ὡσαύτως δὲ καὶ ἐντραϕῆναι. pues unos [son] esferoides. XIII.3 La lectura es sumamente dudosa. que <además en el [libro] <…> Acerca de la Naturaleza> también afirma que los mundos son corruptibles. [accidente] en virtud del cual lo llamamos [precisamente] tiempo135Sch. Aquiles Tatio.8 Y todavía es preciso juzgar que los mundos no tienen por necesidad una [sola] configuración137Sch. y con los movimientos y detenciones. pues tal frase. Y que. pues nadie podría demostrar que en un [mundo] tal no [sea posible] abarcar tales semillas a partir de las cuales se forman los animales. padeciendo unos bajo [la acción] de unas cosas. sino que hay que servirse de los ya existentes acerca de él. Y en otros. Seguimos a Usener en la adición de δῆλον οὖν ὡς καὶ como parte del escolio. τὸν αὐτὸν δὲ τρόπον καὶ ἐπὶ γῆς νομιστέον. [ocurre] porque tenemos la noción de un accidente particular [común] entre tales cosas [y el tiempo]. mayores y menores. razonar. otros bajo [la acción] de (74) otras. Y luego de lo ya dicho. Sch. de reuniones [atómicas] particulares. (Cf. traducción y notas 165 mejores.3. es preciso considerar que tanto los mundos como todo compuesto finito que tiene un aspecto similar a las cosas que a menudo se observan se han generado a partir del infinito luego de haberse separado todos ellos. 2 ñ 4: τοὺς ἀστέρας δὲ ζῷα εἶναι […] οὔτε ∆ημοκρίτῳ ἐν τῷ Μεγάλῳ ∆ιακόσμῳ δοκεῖ οὔτε Ἐπικούρῳ ἐν τῇ πρὸς Ἡρόδοτον Ἐπιτομῇ). Sch. así como también con las pasiones y las ausencias de pasión. que la tierra está suspendida en el aire. Y del mismo modo hay que considerar sobre la tierra como una glosa. lejos de agregar contenido relevante al discurso. y que en otro [mundo tales semillas ni siquiera] puedan [existir]138Glos. Introducción.7 Y afirma también esto en el segundo [libro del] Acerca de la Naturaleza y en el Gran Epítome.7. otros más lento. todos se disuelven. Además.9 sino que afirma [que son] diferentes en el [libro] XII del Acerca de la Naturaleza. Glos.136Sch. inversamente. puede perturbar innecesariamente la lectura. Von der Mühll. 134 135 136 137 138 El término ἐπιλογίζεσθαι no parece tener un significado cognoscitivo especial o más técnico que el general de calcular. pero que ciertamente no tienen la misma figura. supone la primera parte de tal expresión como una solución o nota marginal.ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. una vez cambiadas sus partes. unos más rápido.9. Pues lo [siguiente] tampoco precisa adicionalmente de una demostración sino de un razonamiento: el que combinemos [la noción de tiempo] con los días y las noches y sus partes. en efecto. agrega en el aparato crítico luego de νομιστέον la explicación putandum est species animalium . sino que más bien hay que sólo hacer un razonamiento134 de aquel [carácter particular común] con el (73) cual combinamos [la noción de tiempo] y con el que [lo] medimos. Sch. criarse de tal manera.

a fin de que llegara a existir la diferencia [de lenguas] según los lugares [de asiento] de (76) los pueblos. Sin embargo. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. pues mientras la opinión constituye una noción fundamentada en una señal o indicio (τεκμήριον) más o menos verosímil. suponer. es en la opinión.4 Seguimos una vez más a Usener en suponer glosa el texto ἀποτομὴν ἀπὸ τοῦ ἀπείρου. conexión directa con la realidad y. desde la perspectiva de su mayor proximidad a la verdad. Ejemplo de la contraposición entre preconcepción y suposición lo representa el siguiente pasaje de la epístola a Meneceo acerca de la noción común acerca de los dioses: οὐ γὰρ προλήψεις εἰσὶν ἀλλ’ ὑπολήψεις ψευδεῖς αἱ τῶν πολλῶν ὑπὲρ θεῶν ἀποϕάσεις (§ 124). hay que considerar que las especies de los animales y las plantas han existido siempre las mismas. es posible el error. una sección del infinito. donde la falsedad comienza a imponerse. sino que las naturalezas de los hombres. al constituir ambas operaciones simples presunciones de verdad. emitieron de forma particular el aire dispuesto por cada una de las pasiones e imágenes. tales movimientos psíquicos distan mucho de compartir un mismo valor veritativo. en el marco del sistema epicúreo y. y que luego el raciocinio desarrolló en detalle cuanto le fue transmitido por ella y que descubrió adicionalmente [nuevas cosas]. Von der Mühll. Glos. por lo cual mantenemos la versión imagen. Y luego las particularidades [de cada lengua] fueron establecidas en común según cada pueblo a fin de que las indicaciones resultaran menos ambiguas para [los hablantes] entre sí y se indicaran de modo más conciso. Introducción. al no contar con la solidez veritativa que sucesivamente muestran movimientos cognoscitivos como la opinión (δόξα). Pero al introducir ciertos hechos en los cuales [previamente] no se había reparado.4 con mayores avances y en otros con menores. padeciendo pasiones particulares y aprehendiendo imágenes141 particulares según cada [uno de los] pueblos. De lo cual [resulta que] al comienzo los nombres no se generaron por convención. La lectura de Usener parece apoyarse en el pasaje ἄστρα τε καὶ γῆν καὶ πάντα τὰ ϕαινόμενα περιέχουσα. y en ciertos períodos y tiempos140Glos. es decir. mientras otros que [las] eligieron mediante 139 140 141 et plantarum semper easdem exsistere. en consecuencia. que sigue a χρόνοις. los distintos movimientos intelectuales que efectúa el alma. Considerando en forma progresiva. El término ϕάντασμα no parecer diferir mayormente de ϕαντασία. por su parte. y más aún en la suposición. traducción y notas (75) Y es que hay que suponer139 que la naturaleza fue instruida y forzada en muchos y diversos modos por los hechos. la suposición (ὑπόληψις) ocuparía probablemente el nivel más bajo. catalogándolo de litterae in rasura scriptae. la preconcepción (πρόληψις) o la sensación (αἴσθησις).166 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. ἀποτομὴν ἔχουσα ἀπὸ τοῦ ἀπείρου presente en la segunda epístola a Pitocles (§ 88). la suposición no es sino una mera creencia o parecer contingente y falto de todo fundamento. Si bien ni en la sensación ni en la preconcepción. por tanto. en algunos [lugares] más rápido. el carácter extremadamente hipotético del siguiente examen acerca del origen del lenguaje. pues. . cúspide de la actividad intelectual. quienes repararon en ellos transmitieron palabras que se vieron forzados a exclamar. de los [tiempos] del infinito. esto es. en otros más lento. difiere un tanto en la lectura al interpretarla como ἀπὸ τῶν ἀπὸ τοῦ ἀπείρου. que no es más que una acumulación de sensaciones. Tal es. el sentido del verbo ὑπολαμβάνειν. pero que representa una suerte de punto de partida para la investigación.

puedan al mismo tiempo poseer la dicha [y] controlar tales movimientos a voluntad. las irritaciones y las alegrías no están en consonancia150 con la dicha. Apunta Von der Mühll en su aparato crítico que el pronombre αὐτός en la expresión ἐξ αὐτῶν está por ὀνομάτων. La tradicional versión solsticio nos parece poco afortunada por sólo hacer referencia al efecto de tales revoluciones. pero restringido al ámbito de los fenómenos celestes (μετέωρα) designa la vuelta dada por un astro cualquiera al recorrer su órbita. no hace variar en gran medida el sentido del pasaje. y no obedecen a la voluntad (βούλησις) de ser divino alguno. i. una causa mayor en cuanto a su complejidad. sino que [es preciso] preservar toda majestad en cada uno de los nombres que se refirieren a los pensamientos [acerca de los dioses]. Introducción. si no se quiere suponer nada contrario a tal majestad a partir de tales [nombres]153. véase Epistula ad Pythoclem § 96. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. § 92. e. Para el singular. en los [fenómenos] celestes143. es decir. ocupaciones. que no [son sino] fuego concentrado152. para articular nombres más elevados que los surgidos por una mera constricción de la naturaleza. . consonar. las preocupaciones. estar de acuerdo. el rayo. El verbo λειτουργεῖν indicaba originalmente (al menos en Atenas) la acción de servir al estado (πόλις) en calidad de servidor público (λειτουργός). es decir. Sobre ἔκλειψις. El término τροπή se refiere en general a toda clase de giro. Considerado en estricto rigor etimológico. cada uno de los momentos del año en los que el sol alcanza su máxima posición boreal. συμϕωνεῖν. e. el granizo. y en sentido negativo. su revolución. la nieve. el trueno. Y en verdad no es preciso considerar que. además de fenómenos meteorológicos (en el sentido moderno del término) tales como la lluvia. tal contrariedad [en los supuestos] provocará la mayor turbación en las almas. contrariamente a lo que indica la opinión vulgar. véase Epistula ad Menoeceum § 123 ss. el eclipse146. en general. ibid. negocios (nec-otia). Respecto de la noción vulgar de divinidad. lit. reúne principalmente Epicuro el conjunto de los cuerpos celestes y sus operaciones. πραγματεῖαι. Mas de no [ser así]. la revolución145. el término prójimo designa a quien se encuentra próximo (πλησίος) a alguien. son absolutamente naturales y mecánicas. el desplazamiento144. etc. Respecto de los conceptos de ἀνατολή y δύσις. de actuar como señor (κύριος) de algo o alguien. lit. incandescentes masas de fuego concentrado. Acerca del término ϕορά. el miedo y la necesidad adicional de prójimos–151 ni tampoco [es preciso considerar que tales objetos celestes]. sino que [al contrario] tales cosas se generan en la debilidad. véase Epistula ad Pythoclem § 92. [resulta que] 142 143 144 145 146 147 148 149 150 151 152 153 πλείστη αἰτία. las cosas que se alzan (ἀειράμενα) más allá (μετά) del suelo. el orto. traducción y notas 167 el raciocinio las expresaron del modo [en que lo hicieron] en atención a una causa mayor142. Bajo el título de τὰ μετέωρα. De lo cual. es decir. véase § 35. armonizar. y. y no a su causa. problemas o complicaciones. i. su vecino. efectivamente. el ocaso147 y las cosas correspondientes a éstas se generaron bajo el mandato148 de alguien que [lo] ordene o [lo] haya ordenado y que tenga al mismo tiempo toda la dicha junto con la (77) incorruptibilidad –pues las problemáticas149. Las leyes que controlan el universo. Véase Epistula ad Pythoclem § 93. que están en el cielo. La diferente lectura de Usener πυρὸς ἀνάμματα συνεστραμμένου.ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro.

sin la cual. Por lo cual. Acotación de Usener en el aparato crítico. sino simplemente que en la naturaleza incorruptible y dichosa no existe ninguna de las cosas que sugieren escisión o turbación. (79) Mas lo que yace bajo el examen del ocaso. lo que permite o hace posible. quien lee συντείει en lugar de συγγενῆ. de cuántas maneras [puede] generarse lo mismo. τὸ ἐνδεχόμενον. . (78) Y en verdad. quienes han advertido tales cosas pero desconocen cuáles [son] sus naturalezas y causas más decisivas. hay que investigar 154 155 156 157 158 159 160 Usener considera una glosa la expresión ἐν τῇ περὶ μετεώρων γνώσει. e. Adoptamos la lectura de Usener κἂν […] εὑρίσκωμεν. por el contrario. El término θάμβος indica por lo general un sentimiento de asombro originado por la curiosidad o por aquello cuya razón nos es desconocida. del orto. incluso si encontramos159 muchas causas de las revoluciones. así como también en las cosas que ocurren (80) en detalle160. i. En Epicuro. de los cuales nunca será posible tener un conocimiento cierto ni una respuesta unívoca. Y [es posible] comprender cabalmente mediante la reflexión que esto es simplemente [así como] es. frente a la de Von der Mühll καὶ […] εὑρίσκομεν. del eclipse y [de] cuanto [es] congénere con tales cosas no contribuye [en nada] a la dicha [que pudiera generar] su conocimiento. lit. e. τὸ μακάριον. pueden tener tantos miedos como si nunca [antes] las hubieran visto. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. de los ortos. Introducción. de los ocasos.168 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. y que la dicha en el conocimiento acerca de los [fenómenos] celestes154 yace en [esto que] aquí [se ha afirmado sobre tales cosas]. tal sentimiento se relaciona con los fenómenos celestes. en lo que a nosotros concierne. τοῦτο. de la revolución. no es preciso considerar que el tratamiento acerca de tales cosas no ha recibido la exactitud que contribuye a nuestra imperturbabilidad y dicha. De modo que tomando en cuenta. es decir. traducción y notas es preciso suponer que la necesidad y el ciclo regular [de los cuerpos celestes] se han llevado a cabo desde el comienzo [del universo] en virtud de las intercepciones de tales concentraciones [ígneas concentradas ya] en el origen del mundo. de los eclipses y de cuantas cosas son de tal modo. a nuestro juicio. sino. que no pertenecen al ámbito de los fenómenos celestes. i. lo que recibe la posibilidad. además. Seguimos el texto de Usener. en [el hecho de conocer] qué [clase de] naturalezas se observan en tales [fenómenos] celestes y [en] cuántas cosas contribuyen155 a la exactitud [del conocimiento] relativo a la [dicha]156. Pero tampoco existe una multiplicidad [de causas] en tales cosas ni [es] posible157 que se den de alguna otra manera. es preciso considerar que es tarea de la fisiología precisar la causa de las cosas más decisivas. e incluso [pueden tener] más [miedos] cuando el estupor158 [causado por] el entendimiento adicional de tales cosas no permite dar una solución [a tales miedos] gracias al manejo de los asuntos más decisivos. el pasaje pierde en claridad.

será posible. ad Pythoclem. sino más bien quedarnos satisfechos con el conocimiento general de que en cada caso la actividad es en definitiva puramente natural y atribuible a causas meramente materiales y mecánicas. i. despreciando a quienes no reconocen. En efecto. Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. reconociendo [sin embargo] que aquello se genera de múltiples modos. de acuerdo a los mitos. Epist. De lo cual [resulta que]. traducción y notas 169 las causas161 tanto de los [fenómenos] celestes como de todo lo no evidente. dar razón (λόγος) de las causas (αἰτίαι) de algo. y que incluso desconocen en qué [casos] no es [posible] permanecer imperturbable <y en cuáles sí es posible>. un eterno terror [en la muerte] [por parte de quienes] temen que la insensibilidad que [acaece] al fenecer [efectivamente] exista para ellos163. Cf. Cf. es preciso entender en forma integral que la turbación más decisiva para las almas humanas se genera en [el hecho de] tener la opinión de que tales [fenómenos celestes] <son> dichosos e incorruptibles y que tienen al mismo tiempo voliciones. es suficiente establecer la verdad general de que las acciones de tales cuerpos están reguladas por causas puramente naturales. e. de modo que no es necesario sindicar una causa única y asegurar que ella es la única en operación: efectivamente. lo justo es lo mismo. De lo cual [resulta que] hay que atender a las presentes pasiones y a las sensaciones165. por otro. lit. pues era algo conveniente en la comunidad de unos con otros [hombres]. por un lado. en [el hecho de] que se espere o sospeche. A fin de alcanzar la imperturbabilidad (ἀταραξία). para quienes temen que sea posible sentir en la insensibilidad (ἀναισθησία). § 38 ss. lit. Y además de todas estas cosas. además 161 162 163 164 165 166 αἰτιολογεῖν. i. Κύριαι ∆όξαι. respecto de los fenómenos celestes. aceptar que un determinado fenómeno puede ocurrir de varios modos. Así pues. propósito último de toda investigación. Pero la imperturbabilidad [es] liberarse de todas estas cosas y tener el recuerdo continuo de las cosas todas y más decisivas. Pero de . permaneceremos impertubables. Cf. rechazar los mitos o cualquier tipo de explicación teoteleológica y. obtenemos una turbación igual o (82) [más] intensa164 que quien [sólo] ha obtenido por opinión estas cosas. y en [el hecho de] padecer tales cosas no por opiniones sino por una exaltación irracional. § 86-88.ONOMÁZEIN 17 (2008/1): 135-170 Sebastián Caro. si creemos que es posible que algo se genere de un cierto modo y en qué [casos es posible] permanecer al mismo tiempo imperturbable. si no limitamos tal terror. como si supiéramos que se genera (81) de un cierto modo162. acciones y causas contrarias a ellos. Introducción. al pasar por alto [el hecho de que] la imagen [de tales cosas proviene] de distancias. aumentar en intensidad. de acuerdo a lo que [es] común para todos. XXXVI: κατὰ μὲν <τὸ> κοινὸν πᾶσι τὸ δίκαιον τὸ αὐτό· συμϕέρον γάρ τι ἦν ἐν τῇ πρὸς ἀλλήλους κοινωνίᾳ· κατὰ δὲ τὸ ἴδιον χώρας καὶ ὅσων δήποτε αἰτίων οὐ πᾶσι συνέπεται τὸ αὐτὸ δίκαιον εἶναι. e. perfecto participio medio/pasivo del verbo ἐπιτείνειν. lo que se da o genera de una sola manera ni lo que esencialmente ocurre de muchas maneras. ἐπιτεταμένη. a las comunes en virtud de lo común [a todos]166 y a las propias en virtud de lo propio [para cada uno]. intensificada. en casos donde sea posible mantener varias explicaciones (τὸ πλεοναχῶς) que sean consistentes con los fenómenos no debemos intentar elegir entre ellas.

Pues también podrá hacer claras por sí mismo muchas de cuantas cosas hemos precisado en detalle en [nuestra] obra toda. hemos sintetizado la expresión τὸ ὅθεν γίγνεσθαι. y quienes no son [del grupo de los] completamente consumados [en el estudio] pueden hacer. creo que cualquiera alcanzará una fortaleza incomparable respecto de los restantes hombres. 1964: The greek atomists and Epicurus.170 ONOMÁZEIN 17 (2007/1): 135-170 Sebastián Caro. BIBLIOGRAFÍA CITADA B G O U V . Stuttgart: B. Pues si atendemos a ellas podremos investigar completa y rectamente las causas del origen167 de la turbación y el miedo. . de manera que si este poderoso discurso razonado169 llega a ser retenido con exactitud. 1951: Obras Completas. G . y nos liberaremos. Y . a partir de tales cosas y de un modo no oral. aquello de donde se genera. . Madrid: Gredos. Cyril. asentadas en el recuerdo. que quienes ya han precisado en detalle [toda la obra] en forma suficiente o perfecta170 [pueden] realizar los mayores de los repasos sobre la naturaleza toda. i. G. M . Trinidad Silva: Epicuro: Epístola a Heródoto. las opiniones falsas. José. 1887: Epicurea. una vez han reducido [su conocimiento] a tales aprehensiones. Teubner. segunda edición. 1982 [1922]: Epicuri Epistulae tres et ratae sententiae a Laertio Diogene servatae. 1982: Metafísica de Aristóteles. incluso si no se dirige hacia todos los conocimientos exactos en detalle. Estas son. en el origen. segunda edición. [le] ayudarán continuamente. Stuttgart: B. e. G. además de que esas mismas cosas. traducción y notas de [atender] a cada percepción clara y distinta según cada uno de los criterios. Peter. § 36. lit. al investigar las causas de los [fenómenos] celestes y de las restantes cosas que siempre acontecen incidentalmente168. Hermann. no se sigue que lo justo sea lo mismo para todos. Pues estas cosas son de tal clase. En vista de una mayor claridad. las cosas más capitales resumidas para ti sobre la (83) naturaleza de las cosas todas. Cf. Introducción. Madrid: Alianza Editorial. Valentín. un repaso simultáneo al pensamiento de los asuntos más decisivos en relación al disfrute. de cuantas cosas temen en forma extrema los restantes [hombres]. Teubner. Heródoto. 167 168 169 170 acuerdo a lo propio de una región y de cualesquiera otras causas [semejantes a ella]. New York: Russell & Russell. δυνατὸς λόγος.