Diálogo Libre

SUNDAY, OCTOBER 24, 2010

Ana Guadalupe no debe ser rectora de Río Piedras. Punto.
"Me felicito a mí y felicito a la Junta de Síndicos y felicito a Puerto Rico por haber escogido una científica extraordinaria y una administradora extraordinaria." Con estas palabras el Presidente de la Universidad de Puerto Rico (UPR), José Ramón de la Torre, anunció ayer sábado la confirmación de la Dra. Ana Guadalupe como rectora del recinto de Río Piedras. Mientras el Presidente de la Universidad y la mayoría de los miembros de la Junta de Síndicos se congratulan entre sí, la comunidad universitaria mira horrorizada cómo los ejercicios democráticos de la administración de la UPR son pura apariencia y nada más. ¿Por qué molestarse en hacer un Comité de Búsqueda y Consulta si finalmente el Presidente nombró a quien le dio la gana? El rechazo de estudiantes, profesores y personal no docente al nombramiento de la Dra. Guadalupe como rectora fue claro y contundente. Una vez más queda de manifiesto la intransigencia de esta administración y la ausencia de diálogo con la comunidad universitaria. Una administración responsable hubiese descartado a la Dra. Guadalupe como candidata a rectora. Nada más basta con recordar que fue ella quien dio la orden de que el recinto de Río Piedras se mantuviera cerrado hasta finales de junio. Cabe mencionar también que la falta de cursos y secciones ahora mismo en Río Piedras es producto de una orden explícita de ella de reducir la oferta académica en aras de ahorrar dinero. Y como si no fuera suficiente esto, la Dra. Guadalupe está también bajo sospecha de haber cometido perjurio en unas vistas públicas celebradas el 15 de septiembre. Un rector genuinamente dedicado a la Universidad jamás hubiese permitido que la calidad de la enseñanza bajo su administración y la imagen de la Universidad se afectaran de la manera en que lo está haciendo ella. Y mucho menos apoyaría una cuota draconiana de $800 impuesta a todo estudiante para paliar la crisis económica generada por ineptitudes, malversaciones y fraudes cometidos por administradores de su estirpe. Por eso, ante los ataques claros a la autonomía universitaria, la transparencia institucional y a la democracia en la toma de decisiones administrativas, es ahora más que nunca que la UPR necesita gente comprometida con la educación superior pública de excelencia y accesible a toda persona sin importar su condición económica. Más que nunca hay que apoyar los justos reclamos de la comunidad universitaria. Y más que nunca Puerto Rico debe solidarizarse con sus estudiantes universitarios. Ahora mismo, somos lo mejor que tiene el País. Posted by Ángel Carrión at 8:02 PM

Labels: Ana Guadalupe, ciris fiscal, educación, José Ramón de la Torre, Junta de Síndicos, UPR

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