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Mayordomos del Señor

Introducción.
Las actitudes hacen al discípulo del Señor, más de lo que nos imaginamos. El discipulado de Cristo
quiere afectar de manera positiva toda nuestra vida con sus enseñanzas, con sus principios, con sus
consejos. Todo maestro espera ver en sus alumnos las actitudes correctas en cuanto al aprendizaje y
también en cuanto a la práctica de lo aprendido. Estas enseñanzas que estamos recibiendo de
nuestro Señor todos los domingos son justamente para aquellos que somos sus discípulos, aquellos
que queremos aprender, que queremos crecer, que queremos obedecerle.
Hoy vamos a estudiar algunos principios de la mayordomía cristiana que encontramos en la palabra
de Dios, principios que, de ser atendidos y practicados van a traer bendición a tu vida, a tu familia y
a la iglesia en general.
Mayordomo: Criado principal a cuyo cargo está el gobierno económico de una casa o hacienda.
¿Cuáles son las cosas importantes en su vida? ¿En que invertimos el dinero? ¿Cómo lo gastamos?
¿Cuáles son nuestras prioridades? casa, auto, alimento, trabajo, salud, estudio, etc. Todas estas
cosas son importantes y valiosas, pero hay otras aun mas valiosas para nosotros como cristianos y
mas deseables. Tiene un valor mas duradero para nosotros como cristianos el amor de las personas
queridas, la paz de la conciencia, el respeto y la consideración que nosotros tengamos hacia otros y
que los otros puedan tener hacia nosotros, la satisfacción moral de saber que delante de Dios
estamos haciendo lo correcto, lo justo, lo que él aprueba, lo que él bendice, la seguridad de la vida
eterna y la alegría espiritual que resulta de saberse salvo por la eternidad.
¿Qué es la mayordomía cristiana? Es el justo equilibrio entre los valores espirituales y los valores
materiales, es decir, la mayordomía cristiana bien practicada nos hace poner cada cosa en su lugar y
con su valor correspondiente.
Vamos a aprender algunos principios de la mayordomía para nuestro beneficio.
Primer principio: Dios es Señor de todas las cosas.
cosas. El principio básico que rige la idea de la
mayordomía cristiana es este, “Dios
“Dios es el Señor de todas las cosas”,
cosas”, es el dueño de todas las cosas,
las cosas que vemos, las que tenemos no son nuestras, son de Dios, fueron de él antes que nosotros
lleguemos al mundo y van a seguir siendo de él cuando nosotros partamos de este mundo, por eso
tenemos que grabar a fuego en nuestro corazón este principio de la mayordomía: Dios es Señor de
todas las cosas.
cosas. 1 Crónicas 29:14 dice “Tú eres el dueño de todo”. Pero, ¿Cómo es que Dios se
ganó ese derecho de ser dueño de todo lo que existe? a) Por derecho de creación:
creación: Génesis 1:1 Dios
es el dueño de todo porque él lo creó, él formo cada cosa que existe hoy en nuestro mundo.
Nosotros entramos al mundo que ya está “fabricado” por él y disfrutamos de las cosas preciosas que
hay en este mundo, pero no es nuestro, es de Dios. Salmo 24:1 nos amplia la idea de la soberanía de
Dios en este mundo, dice que es propiedad del Señor “la
“la tierra”,
tierra”, “lo
“lo que hay en ella”,
ella”, “la
“la vida de
aquellos que habitan el mundo”
mundo” ¿Por qué será que todas estas cosas son del Señor? Porque él las
creó. Juan 1:3 nos afirma aun mas el concepto de que Dios creó todo lo que existe, todo fue hecho
por él. Dios es señor o dueño de todas las cosa porque él las hizo. El creó el mundo y todo lo que
hay en el mundo y en un momento determinado de la historia nos pone a nosotros a vivir un tiempo
determinado en un pequeño espacio de ese mundo tan inmenso que creó, pone a nuestro cuidado
una serie de cosas que ya estaban en este mundo antes que nosotros naciéramos y que se van a
quedar aquí cuando nos vayamos. Como discípulos de nuestro Señor debemos actuar reconociendo
con toda nuestra vida que Dios es dueño de todo lo que tenemos en este tiempo, tenemos que
entender que somos simplemente administradores de lo que él ha querido confiarnos. b) Por
derecho de redención:
redención: Efesios 1:21, Efesios 1:3-7, Colosenses 1:20. En la redención Cristo
reestablece su señorío sobre todas las cosas. El texto de Efesios 1:3-7 nos muestra algunas razones
para aceptar y reconocer en nuestra vida el señorío de nuestro señor. Dios es Señor de todo lo que
existe porque él lo ha creado y porque él lo ha redimido, comprado.
Segundo principio:
principio: Nosotros somos mayordomos de Dios.
Dios. 1 Corintios 6:19-20 todo lo que somos
y tenemos pertenece a Dios, esto cambia el concepto equivocado que tantas veces se mal enseñó en
las iglesias, este concepto decía que Dios era el dueño del 10 % del sueldo del creyente, el texto
dice que Dios es dueño de todo,
todo, todo el sueldo, toda la casa, toda la ropa, todas las cosas, que
nosotros simplemente administramos lo que él nos da en su amor y gracia. Querido hermano
grábate a fuego esto en tu corazón: no eres dueño de ninguna cosa que tienes, todo es del señor.
señor.
Ser mayordomo cristiano es ser una persona que practica la voluntad de Dios en el modo ganar, de
gastar, de invertir y de ofrendar sus bienes materiales.
a) Modo de ganar: la Biblia enseña algunas cosas en cuanto a la forma de obtener los bienes
materiales. * 2 Tesalonicenses 3:10 nos dice que debemos trabajar para conseguir el sustento
que necesitamos, no sirve y no está bien para el cristiano, dice Pablo, aprovecharse del amor de
los hermanos y andar de vagos. Un buen mayordomo del Señor trabaja para conseguir su
sustento. * La honestidad, la honradez:
honradez: Proverbios 14:31; Proverbios 11:1; Proverbios 20:10;
Proverbios 20:23. Ser un mayordomo fiel del Señor es ganarse lo que Dios nos permita tener por
los medios establecidos en su palabra para lograrlo. Un mayordomo del Señor no debe enredarse
en negocios de los cuales no está seguro si son honestos, no debería involucrarse en los juegos de
azar, porque constituye una manera de ganar dinero contraria a la voluntad de Dios, no a través
del trabajo, además es una mala manera de invertir el dinero que Dios le ha dado. * Libre de
ambición: con el corazón libre de la ambición que puede provocar todo tipo de males (1 Timoteo
6:10). Este texto nos muestra que la ambición vista como amor excesivo al dinero, vista como
codicia es la causa de toda clase de males, esos males pueden ser físicos (falta de descanso
suficiente, problemas cardiacos, úlceras, desgaste físico), los males también pueden ser
emocionales (intranquilidad, inseguridad), los males también son relacionales, es decir,
problemas de relación con otras personas (falta de honestidad en los negocios, desatención a los
derechos de otras personas) trae problemas en la familia donde lo importante pasa a ser
exclusivamente ganar y tener y no se presta atención a las relaciones familiares.
b) Modo de gastar: Hay una manera de no endeudarse que todos conocemos pero que
lamentablemente poco utilizamos. “no
“no gastar lo que no tenemos”.
tenemos”. Pablo recomendaba a los
romanos en Romanos 13: 8 a no contraer deudas, a no tener deudas pendientes con nadie. ¿Cómo
dividiríamos nuestros ingresos? Podemos hacer un plan teniendo en cuenta 3 partes básicas:
dinero para guardar,
guardar, dinero para gastar y dinero para dar.
dar. En cuanto al modo de gastar nuestros
ingresos veamos algunos principios de mayordomía que debemos aplicar, según la Biblia, si no le
convencen arregle con el Señor. * Primero debemos dar a Dios (Proverbios 3:9) las primicias,
recordando que él es el dueño de todo (Salmo 24:1). *Conviene
*Conviene vivir de acuerdo a un plan de
gastos,
gastos, evitando caer en la trampa del crédito y el fiado (Proverbios 27:23-24) el texto nos invita
a controlar lo que tenemos para saber cuanto podemos gastar. * Al comprar, distinguir entre:
Necesidades (1 Timoteo 6:7-8); Gustos (1 Pedro 3:3-4); Anhelos o ambiciones (1 Juan 2:15-
16). * Es aconsejable aprender a ahorrar (Proverbios 21:20). * Comprar solamente al contado
o con la menor cantidad de deuda posible al momento de comprar. (Romanos 13:8). * Rechazar
las decisiones rápidas (Proverbios 21:5). * En caso de haber contraído deudas,
deudas, debemos salir
de ellas lo antes posible (Romanos 13:7) porque el endeudamiento produce esclavitud financiera
(Proverbios 22:7) y nos hace perder hasta lo poco que tenemos (Proverbios 22:26-27). Estos son
algunos principios acerca de la mayordomía del creyente en cuanto a la manera de gastar lo que
Dios nos da.
c) Modo de invertir: En cuanto a la manera que debemos invertir aquello que el Señor nos entrega,
debemos primeramente diferenciar entre lo que es un gasto y una inversión. La inversión es la
utilización de dinero u otro bien material, mediante el cual, a través de un negocio, obtenemos
algún bien o elemento que nos proporcionará ganancias o beneficios en el presente o en el futuro.
El tema de las inversiones es muy amplio, pero hay algunos consejos bíblicos en cuanto a las
inversiones y a las sociedades. * Hacer la inversión con toda justicia y transparencia
(Proverbios 21:3); * No tomar decisiones apuradas (Proverbios 21: 5); * Cuidarse de las
sociedades con personas inconversas o creyentes de mal testimonio (2 Corintios 6:14-16); * No
salir como fiador de nadie (Proverbios 22:26-27)
d) Modo de ofrendar: aunque no parezca, hay creyentes que no son fieles al Señor en cuanto a la
manera de ofrendar, algunos de ellos ni siquiera ofrendan u ofrendan desequilibradamente y otros
ofrendan por obligación, por culpa, por ambición. 2 Corintios 9: 6-8 nos da un principio acerca
de la ofrenda, debe ser una decisión deliberada de la persona, además nos dice que nadie debe
dar de mala gana o por encontrarse obligado a hacerlo, porque Dios ama al que da con alegría.
1 Corintios 16:2 nos muestra otro principio en cuanto a la manera de ofrendar. No está
especificado en la Biblia cual es la cantidad que un creyente debe ofrendar al Señor, pero esta
definido que debe ser proporcional a los ingresos.
ingresos. Nunca es bueno dejar de ofrendar cuando los
ingresos disminuyen, la ofrenda al Señor debe ser constante y a él le interesa mucho mas la
fidelidad que la cantidad. También muestra este pasaje que la ofrenda del creyente tiene que ser
constante, que es necesario que “cada
“cada primer día de la semana”
semana” se aparte algo para el Señor.
Tercer principio: El diezmo pertenece al Señor (Levítico 27:30-32). Diezmo significa “el 10 % de
lo que tengo. El origen del diezmo en la Biblia, curiosamente, está en una entrega voluntaria, no en
un mandamiento de Dios (Génesis 14:17-20) Abraham decide entregar de manera voluntaria el
diezmo de lo que había tomado como botín de guerra. Luego vemos como Dios ordena el diezmo a
Israel en Deuteronomio 14:22. Según los textos del Antiguo Testamento, ¿Es legalismo diezmar?
Según el texto leído de Deuteronomio, es una ley dada por Dios, aunque sin pena o condena publica
para aquel que no la cumpliera, pero no cumplir o cumplir con esa ley tiene consecuencias
(Malaquias 3:10-11). Diezmar debe ser un acto voluntario del pueblo de Dios. ¿Por qué muchos no
diezman? Hay diversos argumentos para no obedecer voluntariamente al Señor en este sentido: *
Muchos argumentan tener poco dinero y no poder diezmar por esa razón. Dentro de este grupo
tan general hay quienes reconocen que no les sobra para dar al Señor; otros no tienen el diezmo
como una prioridad en su presupuesto. * Muchos no consideran el diezmo como una enseñanza
del Nuevo Testamento:
Testamento: argumentan que el diezmo era una ley dada a Israel y no al pueblo
cristiano. En este sentido es importante recalcar que Jesús enseñó acerca del diezmo en Mateo
23:23; Mateo 5:17
Los que son de Cristo, lo reconocen como Señor de todas las cosas que poseen.
Por ese motivo, santifican con alegría y confianza sus diezmos al Señor. El diezmo del cristiano
tiene que salir de un corazón que reconoce el señorío de Cristo sobre toda la vida y un termómetro
muy importante para descubrir qué grado de reconocimiento hay en un creyente hacia su Señor, es
la manera en que entrega sus diezmos o no al Señor.
Todo legitimo hijo de Dios entrega fielmente su diezmo al Señor o debería entregar fielmente sus
diezmos al Señor. En este sentido quiero transmitirles cuatro principios que tienen que ver con las
razones para darle al Señor nuestro diezmo y tienen que ver con el espíritu con el cual debemos
hacerlo.
• En obediencia a las enseñanzas de la Biblia:
Biblia: el padre sabe que no hay dolor de cabeza más
grande que un hijo desobediente, un hijo terco que no entiende que los límites que el padre le está
poniendo son beneficiosos y productivos para su vida. El creyente que obedece al Señor en la
entrega de sus diezmos está dando un paso de fe muy grande pues de esa manera reconoce que
confía en que lo que la Biblia enseña es real, es bueno y es beneficioso para su vida, lo hace
como prueba de su fe a la palabra de Dios.
• En reconocimiento a la soberanía de Cristo:
Cristo: ¿Cristo es nuestro Señor?, ¿Somos fieles a nuestro
Señor? El dar el diezmo al Señor es un acto de entrega y sometimiento al señorío de Cristo sobre
los bienes materiales que tenemos, es reconocer a Cristo como el soberano aun de nuestro dinero,
como aquel que merece recibir lo que le corresponde. Es una prueba de lealtad al Señor.
• En espíritu de adoración a Dios: La adoración tiene que ver con el sometimiento y el
reconocimiento de la soberanía que tiene Dios sobre nosotros sus hijos. No podemos orar
diciéndole que nos entregamos a él y no estar dispuestos a darle a él lo que le corresponde, es
como decir “te amo con todo mi corazón, quiero vivir para ti, pero no quiero que me digas lo que
tengo que hacer y no puedo dejar de robarte”. Entregar a nuestro Señor el diezmo es una
demostración de gratitud a él porque reconocemos que todo viene de él y le estamos
agradeciendo.
Veremos ahora cuales deben ser las motivaciones para dar al Señor lo que le corresponde.
¿Qué muestra nuestra fidelidad en cuanto al diezmo?
1. Tu fidelidad en cuanto a tus diezmos da prueba de la validez de tu fe: tenemos una fe, la fe
en nuestro Señor Jesucristo como salvador, como Señor y también como sustentador de nuestra
vida. nuestra fe es contraria en muchos aspectos a la forma de pensar de nuestra sociedad
incrédula y también es contraria a nuestra forma humana de pensar. Por estas razones, la
fidelidad a Dios en los diezmos revela:
• Que el Reino de Dios y su justicia están en primer lugar en tu vida (Mateo 6:33). Jesús hablaba
con sus discípulos acerca de que no debían preocuparse por las cosas necesarias porque Dios
sabia sus necesidades, luego concluye esta enseñanza haciendo ver e sus discípulos que lo que
realmente importa es poner toda la atención en el Reino de Dios y preocuparse por hacer lo
que es justo delante de él. El diezmo no es el único indicador, pero es uno de los indicadores
de que el Reino de Dios está o no está en primer lugar para ti y para mí.
• Que para ti, los valores espirituales tienen prioridad sobre los valores materiales (Gálatas 6:8).
En esta vida hay muchas cosas de valor, pero no todo vale lo mismo. Aunque nuestro mundo
mida el valor de las cosas desde el punto de vista económico, no sucede así en el Reino de
Dios. como ciudadanos del Reino de Dios tenemos que prestarle importancia a los valores que
imperan en este Reino. Sobre el valor de poseer está el valor de obedecer, sobre el valor de
ambicionar está el valor de sacrificar (ver Hechos 20:35)
• Que crees en las providencias de Dios, y no en tus propias fuerzas, para tu sostén y el de tu
familia (Filipenses 4:19). Decía yo que el diezmo es un acto de fe y lo repito nuevamente,
porque ese acto demuestra que creo que Dios me puede dar lo que necesito para vivir.
• Que para ti, los tesoros en el cielo valen mas que los tesoros en la tierra (Mateo 6:19-20) el ser
humano es eterno, es decir, creado con un espíritu que vivirá para siempre. Por eso es
importante que nosotros nos preparemos para la eternidad, para el cielo, haciendo desde ahora
tesoros en el cielo y no aquí, este lugar es temporal, el cielo es eterno. No debemos olvidarnos
lo que nos dice Mateo 6:21. “Lo que hacemos con nuestro dinero revela a quien realmente
amamos”.
2. Tu fidelidad en tus diezmos, expresa tu gratitud a Dios: Tenemos razones de sobra para
agradecer a nuestro Señor y tenemos diversas maneras de demostrarle nuestro agradecimiento. *
Nunca podrías haber conquistado tu propia salvación. Ef.2:8-9; * Nunca podrás invocar cualquier
merito tuyo delante del Señor. Tito 3:4-5; Nunca podrás comprar la GRACIA de Dios con tus
bienes materiales. 1Ped.1:18, lo único que puedes hacer durante toda la vida aquí en la tierra es
agradecer a Dios por lo que ha hecho y demostrarle esa gratitud de diversas maneras, entre ellas,
la entrega de tu diezmo a él.
3. Tu fidelidad en tus diezmos, sostiene el mayor emprendimiento del mundo: * Sostiene el
ministerio espiritual de tu iglesia. * Permite la cooperación de tu iglesia con las demás iglesias. *
Socorre a huérfanos, necesitados, y enfermos. * Promueve la obra misionera desde la
capacitación de obreros en los seminarios, hasta su sostén en los campos misioneros. * Sostiene
la evangelización de tu ciudad, tu departamento, tu país y el mundo.
mundo. Son razones más que
importantes para que seamos parte con nuestro aporte. Tu diezmo extiende tu testimonio del
evangelio durante todo el día y todos los días del año, al entregarlo fielmente pasas a ser parte de
la evangelizaron del mundo.
4. Tu fidelidad en tus diezmos, te ayuda a crecer cada día en la gracia de Dios: Hay algunas
cosas que tendrá el fiel mayordomo del Señor y que nadie le puede quitar, además de ser de
mayor valor que las cosas materiales: * Paz en la conciencia:
conciencia: esto solo se logra obedeciendo la
Palabra de Dios. * El mas elevado propósito de su vida:
vida: Por participar en la extensión del Reino
de Dios. * La más profunda y permanente alegría:
alegría: Por estar buscando el Reino de Dios y su
justicia en primer lugar. * La más segura dirección para cada paso en la vida:
vida: Por estar
cumpliendo el propósito de Dios.
Conclusión.
Es momento de hacer delante del Señor un compromiso en respuesta a lo que él nos ha estado
hablando en estas últimas semanas. Haz con Dios un pacto, un compromiso de fidelidad y
obediencia, del cual, te aseguro por experiencia propia, no te vas a arrepentir nunca. Desde hoy yo
seré fiel en la consagración de todos mis diezmos al Señor.