¿Estás chi-mue-lo o chi-mue-la?

Más o menos a los 9 meses de edad nos empezaron a salir los dientes y poco a poco nuestra boca se fue llenando hasta completar 20 piezas dentarias que forman la dentadura temporal. Pero de repente como a los 6 años, ¡zaz!, los dientes, uno por uno se empiezan a aflojar y de repente se caen y salen como por arte de magia otros dientes nuevos que formarán la dentadura definitiva. ¿Sabes por qué? Porque los dientes definitivos se han estado formando dentro de la encía, son más fuertes que los anteriores y si los cuidamos bien nos durarán toda la vida. Al formarse y como necesitan un espacio para salir, lo que hacen es que van desgastando, es decir se van como ³comiendo´ la raíz de los dientes temporales, hasta que estas piezas ya no tienen como detenerse en la encía y se caen. Así, entre los 6 y los 11 años vas a estar orgullosamente chimuelo o chimuela y aunque para algunos niños es algo molesto porque les cuesta trabajo comer su dulce favorito, esto también tiene su lado divertido. La caída de los dientes no duele y es muy emocionante porque a muchos niños y niñas los visita un ratoncito travieso y muy hábil para hacerse invisible mientras cambia el diente que se les cayó, por alguna moneda, billetito de dinero o alguna otra sorpresita. ¿Pero, sabes acaso porqué al ratón de los dientes le gusta llevárselos? Pues dicen por ahí, que estos ratoncitos, que son de una especie muy especial y viven en una aldea muy poblada, construyen las casitas, condominios y caminos de su aldea ratonil con dientitos, porque son muy resistentes y si están bien cuidados se ven muy bonitos y son mejores que los ladrillos. Así que como necesitan muchos materiales para la construcción, están muy pendientes de todos los niños y niñas que pierden sus dientitos . Nadie sabe si esto es cierto, pero lo que sí es verdad es que cuando se cae un diente da mucho gusto y la ilusión de ponerlo debajo de la almohada o en un cajón para ver al día siguiente lo que trae el ratón es muy emocionante. ¿No crees? Pero para que los ratoncitos dientones se quieran llevar tus dientes, cuídalos mucho, porque rotos o picados no les sirve, así que cepíllalos bien después de cada comida y no los lastimes o golpees, porque así no les sirven. Ratoncito Pérez El ratoncito Pérez es un personaje de leyenda muy popular entre los niños hispanoamericanos y españoles. Al igual que el hada de los dientes de los países de habla inglesa, cuando a un niño se le cae un diente lo coloca debajo de la almohada mientras duerme y, según la tradición, este personaje se lo cambia por un regalo. Esta tradición es prácticamente universal aunque adopta formas diversas en distintas culturas. Se le reconoce como "Ratoncito Pérez" en los países hispanohablantes, con la excepción de algunas regiones de México y Chile en donde se le dice "el Ratón de los Dientes" y en Argentina, Venezuela, Uruguay y Colombia simplemente "El Ratón Pérez". En Francia se le llama "Ratoncito" (la petite souris), en Italia se le conoce como "Topolino", "Topino" (Ratoncito) o "Fatina" (Hadita) y en los países anglosajones este papel lo encarna el "Hada de los dientes" (Tooth Fairy). En Cataluña esta tarea es encomendada a "l'Angelet" (el Angelito), en el País Vasco -sobre todo Vizcaya-, se encarga "Maritxu teilatukoa" (Mari la del tejado) y en Cantabria es "L´Esquilu de los dientis" (La Ardilla de los dientes). En algunos lugares es tradición tirar los dientes de los niños a los tejados de las casas.

Se ha convertido de este modo en el primer personaje ficticio al que el Ayuntamiento homenajea con una placa del Plan Memoria de Madrid. Es que muchísimas familias aún conservan la tradición que le dice al niño que ponga el diente debajo de la almohada cuando se vaya a dormir. ¿de qué cuento estamos hablando? Todos conocemos la leyenda del ratoncito Pérez incluso todos alguna vez hemos puesto con gran ilusión un diente debajo de la almohada esperando impacientes el regalo que este entrañable personaje nos hubiese dejado. en el número ocho de la calle del Arenal. llegaba a las habitaciones del pequeño rey Bubi I (Alfonso XIII) y las de otros niños más pobres que habían perdido algún diente. antes de depositar un toisón de oro en su ilustre lecho. tras estar años y años llenando de ilusión los sueños de los más pequeños. y esperó impaciente la llegada del ratoncito. en el almacén de la entonces famosa confitería Prats. Coloma lo presenta como un bonachón personaje que muestra al Rey Buby (apodo con que la Reina María Cristina llamaba a su hijo) las miserias de los pobres. El ratón vivía con su familia dentro de una gran caja de galletas. se le cayó un diente. De todas formas el niño no se hace estas preguntas y menos aun si el ratoncito Pérez es generoso con él. Ya se había dormido cuando un suave roce lo despertó. allá por 1894. El ratoncito Pérez es de los pocos personajes de ficción que tiene residencia conocida. Mercedes López . con sombrero de paja. El pequeño roedor se escapaba frecuentemente de su domicilio y. que es de lo se trata. de Madrid. Lo que no conocíamos era que este famoso ratoncito de autor anónimo y de tiempo inmemorable. lentes de oro. sin perder esa gran ilusión que este ratón muy pequeño. Para la siguiente ocasión en que se le caiga otro diente el trauma será mucho menor. Tampoco sabemos por qué se llama Pérez (tal vez sea una tradición sólo española). Jeromín y otras piadosas y edificantes piezas). colocada a la espalda. Ahora los niños le dirigen cartas a su domicilio de la calle Arenal e incluso llegan a mandarle sus dientes por correo. Sería fácil explicar a los niños que el ratón es coleccionista de dientes de niños. zapatos de lienzo y una cartera roja. No sabemos qué sentido tiene el hecho de que un ratón se lleve los dientes de los niños.´ El Padre Coloma describe así el encuentro del pequeño rey protagonista del cuento con el Ratón Pérez. A los peques de la casa la caída de los primeros dientes les hace muchísima ilusión. en el corazón de Madrid. que siempre estaban al acecho. Mientras el niño duerme. en una caja de galletas. Desde Palacio. a unos cien metros del Palacio Real. número 8. pero«. pidieron al padre Coloma que escribiera un cuento cuando a Alfonso XIII. despistando a los gatos. esa tradición existe para calmar el posible dolor y el trauma que puede suponer la caída de un diente para algún niño. Ratón Pérez.Origen en España ³El rey niño Buby I colocó su diente debajo de la almohada. un nombre y unos apellidos. a través de las cañerías de la ciudad. que entonces tenía 8 años. Años después este ilustre personaje ha recibido un merecido reconocimiento. pero no sabemos cómo caería la explicación entre los mayores. siempre les ha hecho sentir. el Ratoncito Pérez se llevará el diente y en su lugar dejará un regalo. El Ayuntamiento de Madrid rindió un homenaje a este ratoncito de leyenda instalando una placa conmemorativa en la calle del Arenal. como es costumbre hacer. tuviese un origen. En realidad. con el siguiente texto: Aquí vivía. el mismo lugar donde el padre Coloma situó la vivienda del roedor. Su introducción a la mitología infantil se debe a una historia producto de la imaginación del jesuita Luis Coloma (el autor de Pequeñeces. según el cuento que el padre Coloma escribió para el niño Rey Alfonso XIII.

ratones pequeños... pero al fin lo encontró y le dejó al niño un bonito regalo. cuadros. se encontró con un enorme gato y no pudo entrar. . Y así fue como el ratoncito Pérez se fue haciendo famoso. Un día Pepito escuchó un gran alboroto en el piso de arriba. Allí vio un montón de aparatos. Lo siguió por toda la ciudad y cuando por fin llegó a la casa. Al pobre ratoncito Pérez le costó mucho encontrar el diente. Vivía con su familia en un agujerito de la pared de un edificio. por las noches él y su padre iban a coger harina y todo lo que encontraban para comer. ratones de ciudad con sombrero y bastón. A su madre le limpió muy bien los dientes. apareció en la clínica un niño con su mamá. Todos querían que el ratoncito Pérez les arreglara la boca. Y como ratón curioso que era trepó y trepó por las cañerías hasta llegar a la primera planta. Venían ratones de todas partes para que los curara. Miraba y aprendía. Y. En el piso de arriba habían puesto una clínica dental. Pero entonces empezaron a venir ratones ancianos con un problema más grande. El ratoncito Pérez encontró la solución: "Iré a la casa de ese niño y le compraré el diente". y todo lo que no podían comer desde que eran jóvenes. Y el ratoncito Pérez los recoge y les deja a cambio un bonito regalo. grandes. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.. A la mañana siguiente el niño vio el regalo y se puso contentísimo y se lo contó a todos sus amigos del colegio.. Esos dientes no eran de personas. El doctor se lo quitó y se lo dio de recuerdo. A partir de entonces todos los días subía a mirar todo lo que hacía el doctor José Mª. eran enormes y no le servían a él para nada. Allí vio como el doctor José Mª le ponía unos dientes estupendos a un anciano. flacos. Y a partir de ese día. pensó. El ratoncito Pérez pensó y pensó cómo podía ayudar a estos ratones que confiaban en él. subió a la clínica dental a mirar.. Después practicaba con su familia lo que sabía. Vivían junto a una panadería. Pero esos dientes. y lo había puesto debajo de su almohada. y descubrió algo que le gustó muchísimo. El ratoncito Pérez se esperó a que todos se durmieran y entonces entró a la habitación del niño.Ratón Pérez Cuento del Ratoncito Pérez Pepito Pérez era un pequeño ratoncito de ciudad. FIN. Entonces. parecía que alguien se iba a instalar allí. No tenían dientes y querían comer turrón. El agujero no era muy grande pero era muy cómodo. Ratones de campo con una bolsita llena de comida para él. El niño se había dormido mirando y mirando su diente. los hacían en una gran fábrica para los dentistas. El niño quería que el doctor le quitara un diente de leche para que le saliera rápido el diente fuerte y grande. almendras. cuando ya se iba a ir a su casa sin encontrar la solución. Al día siguiente Pepito volvió a subir a ver qué era todo aquello. a su hermanita le curó un dolor de muelas con un poquito de medicina. todos los niños dejan sus dientes de leche debajo de la almohada. como casi siempre que tenía una duda.. gordos. y allí no les faltaba la comida. flores. volvía a mirar y apuntaba todo lo que podía en una pequeña libreta de cartón. sillones.. nueces.