Nuestros 200 años… una gran historia

Norella Castro Rojas Coordinadora Fondo de Publicaciones, U.D.C.A

En la circulación del Periódico Universitario LA U.D.C.A, del mes de agosto, dimos comienzo a la remembranza de hechos, de acontecimientos y de personajes que hicieron la Historia de nuestro país y tener la posibilidad de unirnos al importante número de celebraciones y de actividades, que el Gobierno Nacional convocó, a través de la Alta Consejería, para conmemorar los 200 años de Independencia, en todo el territorio colombiano: La Exposición Confluencias, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, en la Colección del BBVA; el Atlas Histórico de Colombia, una colección de nueve mapas que agruparon la Revista Credencial, con el apoyo del Banco de Occidente; el III Salón BAT de arte popular, donde se premiaron a siete artistas empíricos y se entregaron 21 menciones de honor, en la Biblioteca Luis Ángel Arango; el Concurso Hispanoamericano de Ensayos Independencias de Cartagena de Indias y Mompox; la Exposición de planos, fotografías y pinturas, del arquitecto Dicken Castro; el Teatro Callejero, en las diferentes localidades de Bogotá; la Cátedra Bogotá e Historia Política de Colombia, realizadas por la Fundación Gilberto Alzate Avendaño; el Gran Espectáculo audiovisual interactivo y el concierto del Bicentenario, en la Plaza de Bolívar; la Obra de Teatro que el Ministerio de Cultura y la Alcaldía Mayor de Bogotá apoyaron, en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán; la Apertura de la Urna del Bicentenario; la presentación de la Orquesta Filarmónica de Bogotá en Miami, para los colombianos residentes en Estados Unidos; la Ruta de la Gran Convención y la Ruta el Camino de los Comuneros; el pomposo desfile de nuestras fuerzas armadas, simulando el Ejército Libertador y muchas otras más. Con esta segunda entrega, cerramos este ciclo y cumplimos con la agenda, que varias universidades, a nivel nacional, le otorgaron a esta conmemoración.

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POR LA RUTA LIBERTADORA

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“Para el logro del triunfo siempre ha sido indispensable pasar por la senda de los sacrificios”, Bolívar.

Si se perdieron la oportunidad de recorrer este trayecto que programó el Ministerio de Cultura, en conjunto con el Ministerio de Defensa, las Fuerzas Militares, las autoridades regionales y locales y que la denominó Por los Caminos de la Ruta Libertadora: Una historia con Futuro, en el marco de las celebraciones del Bicentenario, entre el 20 de julio de 2009 y el 7 de agosto de 2010, pues trataremos de describirles el panorama. Pore (Casanare): Municipio que recibió el título de capital de la provincia de la Nueva Granada, en 1818. Era el lugar donde acampaban las tropas de Santander con las de Bolívar. Tablón de Támara: Limita al norte con el municipio de Sacama, al sur con los municipios de Nunchía y Paya, al oriente con los municipios de Pore y Paz de Ariporo y al occidente con el departamento de Boyacá. Fue el paso de las tropas libertadoras, justamente, hacia Nunchía. Nunchía: Municipio ubicado entre los ríos Tocaría y Pauto, en el Casanare, donde el 24 de julio de 1819 llegó el ejército libertador y sus pobladores les abastecieron de comida, para continuar su camino.

Morcote (Boyacá): Después de parar en Nunchía, se le suma al Ejército Libertador más hombres, quienes contribuirán a la causa y armamento suficiente. Paya: Otro municipio de Boyacá, bautizado como la “cuna de la libertad”, pues allí se libró la primera batalla el Ejército Libertador, en el sitio Termópilas de Paya. Los españoles huyeron hacia Labranzagrande, después de su derrota. Pisba (Boyacá): El primero de julio arribó Bolívar con sus hombres, con la preocupación de enfrentar el tramo del páramo. Pueblo Viejo: Exactamente, el 4 de julio llegan a este punto las tropas de Ansuategui, cansadas, desalentadas, para enfrentarse a la travesía del páramo de Pisba. Muchos soldados mueren de frío y de hambre. Quebradas: Fue el municipio para el descanso de las tropas de Bolívar. Socha Viejo (Boyacá): La vanguardia del ejército, al mando del general Santander, llega a este municipio, luego de atravesar el páramo. La Iglesia, sus pobladores y los pueblos cercanos, suministran a las tropas,

comida y vestuario, ayudándoles en su recuperación. Tasco: Municipio de Boyacá, donde Bolívar reagrupa a sus hombres, equipándolo con más de 500 caballos del General José Antonio Valderrama, en el Puente sobre el río Gámeza. El pueblo y las autoridades de Tasco acogieron con patriótico entusiasmo al Ejercito Libertador, organizando el primer hospital de la Campaña del Libertador. Puente Reyes (Gámeza): Se encuentra con el ejército de Barreiro y entre el 7 y 11 de julio, se ubicaron tres de los sitios en los que se libraron las contiendas entre realistas y republicanos: La Peña de Tópaga, el Puente de Gámeza y los Molinos de Tópaga o de la Burriquera. Tutasá: Cuenta la tradición, que el Libertador llega a esta población buscando provisiones. Ante la imagen de la Virgen del Rosario pide protección para sus hombres. En la batalla del Pantano de Vargas, la invocó en los momentos más difíciles. Allí, se le suman a las tropas, el lancero Pío Morantes. Belén: En casa de Juan José Leyva, se hospeda Bolívar, para retomar la fuerza y aliento para continuar con

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En este sentido, la Ruta Libertadora hace alusión, precisamente, a los momentos más importantes de la campaña emprendida en 1819, que desencadenó en la Independencia definitiva de un pueblo que, para ese entonces, llevaba nueve años batallando por su libertad.

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n Colombia un sinnúmero de municipios son muy desconocidos, a pesar de que fueron fundamentales en el proceso que hoy nos permite ser habitantes de este país. Aunque la primera fase de la guerra emprendida por los defensores de la Independencia se dio entre 1810 y 1816, para este año los españoles obtuvieron nuevamente el control del Estado, conformado por las débiles Provincias que se habían declarado independientes, en 1810. Gracias a ello, el proceso final de expulsión del dominio español tarda hasta 1819.

sus Batallas. La historia registra que fue allí donde le solicitó a un niño de apenas 12 años de edad para que cuidara sus caballos, a quien más tarde nombrara héroe, por no dejarse sobornar con monedas por el coronel Barreiro, jefe de las tropas españolas, en la Batalla de Boyacá. Corrales: Cuando los españoles se enteraron de la invasión patriota, enviaron tropas hacia la región invadida bajo el mando del General Barreiro. Dos bloques de 800 hombres fueron enviados a Corrales y Gameza, lugar donde acaecieron, entre el 6 y el 10 de julio, tres fuertes combates con las tropas de Santander, que culminarían con la victoria del ejército patriota, a cargo del militar Justo Briceño. En su recorrido cruza por otros municipios como Cerinza, Busbanza, Floresta, Santa Rosa y Duitama, hasta llegar a Paipa, exactamente, al Pantano de Vargas, donde se llevó a cabo el mayor enfrentamiento armado, el 25 de julio de 1819, entre las tropas patriotas y las tropas realistas, en la campaña libertadora por la Independencia de Colombia. Esta batalla resultó difícil para los hombres al mando de Bolívar, quienes estuvieron muy cerca de la derrota, puesto que el ejército se encontraba desorganizado y agotado, tras el difícil ascenso al páramo de Pisba. Sin embargo, contó con la colaboración del destacamento de la legión británica, al mando del coronel James Rooke, quien resultó gravemente herido en el ataque y fallecería días después y la oportuna acción de caballería de los lanceros, del coronel Juan José Rondón. Toca: Al amanecer del 5 de agosto, el ejército patriota llegó a la Villana, sitio de obligada parada que conduce a Firavitoba. Allí, un escuadrón, por orden de Bolívar, se adelanta para ocupar Tunja.

de trascendental importancia en su momento, cuyo objetivo fundamental era la reforma de la Constitución de 1821, también recordado como la “Constitución de Cúcuta”. Vale la pena recordar la Ruta el Camino de los Comuneros. Como ya se registró en este documento, en 1781 tuvo lugar la insurrección de los comuneros, a causa de las reformas en la recolección de impuestos, llevadas a cabo entre 1776 y 1780, por el gobierno español, para atender las necesidades de la guerra con Inglaterra, Surgieron brotes revolucionarios en varias provincias. Así pues, esta ruta abarca los municipios de Socorro, Pinchote, Charalá, Mongotes, San Gil, Barichara, Guane, Aratoca, Confines, Oiba, Barbosa, Vélez, Puente Nacional, Chiquinquirá y Zipaquirá.

ales de emancipación fueron acogidos en Cartagena de Indias y encabeza la magna aventura de derrocar el yugo español de la Nueva Granada. Conoció otras naciones, como Jamaica y Haití, con el ánimo de buscar apoyo a su ambición de libertad. En Roma demostró su insubordinación, al violar el protocolo vaticano, por no arrodillarse ante el papa Pío VII. Viajó a Londres, en misión diplomática y en París, apaciguó su viudez en brazos de Fanny de Villar, otra de sus amantes. Después de escribir la Carta de Jamaica, en 1815, inició una campaña epistolar con rumbo a Inglaterra, para ganar su apoyo, convirtiéndolo en un gran escribiente y firmando con el grado de Brigadier de los Ejércitos de la Unión y ciudadano de la Nueva Granada, conferido en Cúcuta, en 1813. Corona la victoria de la Batalla de Boyacá y entró como todo un héroe a Bogotá, donde Decretó la Unión de la Nueva Granada y nombró vicepresidente a Santander. El 24 de junio de 1820 vence en Carabobo y entra, como todo un triunfador, a Caracas. Tuvo muchas amantes, como Josefina Machado, no la de Napoleón, Anita Lemoit y Manuela Sáenz. Bolívar fue excomulgado por el Arzobispo de Bogotá en 1814, ya que se pensaba que saquearía las iglesias para su propósito. Su ansia de poder lo llevó a decir “Si se opone la naturaleza, lucharemos contra ella…”, después del terremoto de Caracas, en 1812.

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EL LIBERTADOR, UNA PEQUEÑA BIOGRAFÍA
No pretendemos, en este punto, entregar una biografía de Simón Bolívar, pues existen sinnúmero de sitios Web donde se pueden consultar todos los temas relacionados con él, al igual, que libros que recopilan toda una vida y logros del Libertador. Vamos a destacar una serie de datos curiosos que lo enmarcaron, a pesar de su vida tan corta, pero llena de apasionantes historias, un político que defendió sus ideas con mosquetes, pistolas españolas y lanzas, entre cordilleras, páramos y pantanos y quien murió en su propia soledad. Catalogado entre los grandes, como Alejandro Magno y Napoleón, pues liberó cuatro naciones, pueblos hermanos. Su verdadero nombre Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, nació en Caracas el 24 de julio de 1783 y falleció en Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830, a la edad de 47 años, a la 1:03 de la tarde, según registra la historia.

A PROPÓSITO DE OTROS TEMAS
En pocas líneas queremos exponer las costumbres adquiridas durante tantos años de dependencia española, del arte y la cultura, de la arquitectura, la gastronomía, del comercio, la ciencia, entre otros, para mostrar la otra cara de la historia.

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No se debe olvidar la Ruta de la Gran Convención, que incluye el municipio Río de Oro, en el departamento del Cesar y los municipios Ábrego, El Carmen, La Playa y Ocaña, del departamento Norte de Santander, hecho histórico ocurrido en Ocaña en 1828 y que constituyó un acontecimiento político

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Tunja: El libertador, nuevamente, se abastece de municiones, de víveres y de armamento, rumbo al Puente de Boyacá, donde se forjó la Batalla de Boyacá, un enfrentamiento militar entre los Patriotas Independentistas y los Realistas, con grandes repercusiones políticas, para la definición de la independencia del mundo colonial hispanoamericano frente a la metrópoli española. Fue el lugar donde culminó la Campaña libertadora de 1819, realizada en un período de 77 días, desde el 23 de mayo, cuando Bolívar expuso su plan militar ante los Jefes del Ejército Patriota, siguiendo un itinerario militar. El 7 de agosto de 1819 es un fecha histórica y de gran trascendencia, por cuanto se definió el triunfo para los Patriotas Independistas de la Nueva Granada; culminó la Guerra de la Independencia; permitió la organización y consolidación definitiva de la República de Colombia y, finalmente, facilitó el desarrollo y triunfo para las campañas de Venezuela, de Quito, de Perú y del Alto Perú.

La crianza de Bolívar estuvo a cargo José María Espinosa, hablando de de Luisa de Mijares y después a Hipól- arte y cultura, realizó sus primeros ita, una mujer de raza negra, a quien bocetos durante el servicio militar, apreció profundamente. Recibió una para luego, en 1850, pintar cuadros al excelente educación por parte de sus padres, provenientes, ellos, de familias españolas y con fuertes nexos aristocráticos de la clase de Caracas, por ello, le encomendaron su formación a Simón Rodríguez, un acreditado ideólogo, formado bajo la Escuela de Rousseau. A los 20 años, pierde a su esposa María Teresa, por la grave enfermedad de la fiebre amarilla; este hecho y su conocido temperamento rebelde, lo lleva a incorporarse a diferentes movimientos populares, que se empezaban a gestar en Suramérica. Sus ide“Formémonos una patria a toda costa y todo lo demás será tolerable”, Bolívar.

óleo, retratando, una a una, las ocho contiendas en las que él participó; también de él se halla el retrato de Simón Bolívar, dibujado a lápiz. Hoy, se conocen más de 500 obras de este dibujante, grabador y caricaturista. Los temas que dominaron las décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX, se reflejaban en el paisajismo, los próceres, los retratos, el arte religioso y, claramente, las batallas de Independencia, siendo sus máximos exponentes Francisco Cano, Epifanio Garay, Ricardo Acevedo Bernal y el pintor Andrés de Santa María, uno de los más importantes del arte en Colombia, por sus retratos impresionistas. Muchos artistas fueron alumnos en la Escuela Nacional de Bellas Artes, fundada en abril de 1886, dirigida por Alberto Urdaneta, quien se le conoce como el fundador de El Papel Periódico Ilustrado. Estos nuevos virtuosos del arte fueron creando su tendencia y exploraron otros ámbitos, como los murales, las esculturas, los óleos con temas religiosos, populares y políticos. Se conocen nombres de artistas, como Gonzalo Ariza, Pedro Nel Gómez, José Domingo Rodríguez, Sergio Trujillo, entre otros.

describe el investigador gastronómico Gustavo Machado. Definitivamente, nuestra cocina criolla surgió de la influencia popular española, mas no de los suculentos menús, destinados a la nobleza y a la corte. Por ello, nuestros apetitosos platos, se remontan a “la olla podrida”, es decir, el sancocho o “los tres golpes”, como se conocía en España, para nosotros, el “puchero”. Desde antes de la Independencia, se podía gozar de la guayaba y del tamal, pero después de la recepción brindada al recién llegado Virrey José de Ezpeleta, se pudo constatar que todos los ingredientes de la cena, tenían herencia de España y, efectivamente, fue así: garbanzos, chorizos, salchichas, jamones, lenguas saladas y curadas, porrón de pasas, botijas de vino blanco, botijuelas de aceite, avellanas y almendras, tocino, terneras, pollas engordadas con leche; éstos y otros detalles, sumaron 4.466 pesos, que se quedaron en nuestras cocinas. Se debe aclarar que las fiestas o celebraciones nunca reunieron a la

espera. Hoy vivimos de una economía consolidada y fuerte, donde el dólar, el yen y el euro imperan por doquier; el carbón, el petróleo, el gas y la energía eléctrica, entre otros, impulsan las principales transacciones comerciales y exportaciones, a nivel mundial. Y un dato que sorprendió en el informe entregado por Proexport y que se convirtió en un sector de impacto económico, fue la carne de animales de la especie bovina, fresca o refrigerada, en canal o media canal. La modernidad del tercer milenio dejaría a don Diego Murillo, dueño del almacén Misceláneas de Honda, en 1810, totalmente vislumbrado de este comercio globalizado, pero sin sentir la menor de las envidias, dado que en su establecimiento, se podía adquirir telas inglesas y francesas, angaripolas, paños de Rovan y Bretaña crudo, medias de hijo, colchas y cintas de Sevilla, sombreros del Reino, linos de Vélez, sal de Inglaterra, aceite de camine, bermellón, coletas y otros muy especiales, como cotin, fripe, surgas, gante. Y qué decir de lo que pudiera pensar el español José González Llorente, otro comerciante

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Este es un tema que requiere ser expuesto por especialistas, por ello, no ahondamos más en él, pero sí queremos invitarlos a que revisen la historia del arte en Colombia. Respecto a la literatura, brevemente se cuenta que en el siglo XIX existían muchas mujeres escritoras, pocamente conocidas, pero que introdujeron su estilo europeo, costumbrista y romántico. Algunas de ellas fueron Silveria Espinosa de Rendón, Soledad Acosta de Samper, Agripina Samper de Ancízar, Josefa Acevedo de Gómez, Waldina Dávila de Ponce de León y muchas Nuestro tricolor, que representa la soberanía nacional y la justicia; la nobleza y el carácter leal del país, y el honor, el más. Se conocieron grandes valor y la generosidad, con la que el pueblo ofrece su sangre para conseguir la libertad y la victoria. obras, como El Carnero, Los Miserables, Ingermina o la Hija de Calamar, El Caballero de élite con el pueblo, pero gracias a ello exitoso y dueño del local de la Rauzán, Los Gigantes y también il- surgió nuestra cocina típica, ya que discordia, pero a quien le favorecían ustres escritores, como Jorge Isaacs, los indígenas mezclaban el puchero las transacciones comerciales, entre España y América. José María Vargas Vila, Tomás Carras- con algunas exquisiteces nativas. quilla, Gregorio Gutiérrez González... Y qué decir de las bebidas. Pasamos El oro y los metales son inversiones Respecto a la herencia arquitectónica, de la chicha criolla de 1810, a la var- en la bolsa, esperando que suba y se tienen como referentes la Casa del iedad de vinos, traídos desde España. baje el precio, mientras que para Florero, construida en el siglo XVI, “Tomar el refresco” era una invit- nuestros aborígenes ni siquiera llegó con un estilo mudéjar, adornada de ación para reunir a la élite a las 8:00 a calificársele de mercancía y, mucho balcones y el Capitolio Nacional, que p.m. y tomar una taza de chocolate, menos, de asignar un valor monetario. empezó su edificación el 20 de julio que se hacía con pastillas de cacao Toda esta situación cambió a la de 1847 y tardó casi ochenta años para traídas de Cúcuta, guardadas y mez- llegada de los españoles, debido a que terminarse, de la mano del arquitecto cladas con canela, humedecidas con el Nuevo Reino de Granada incursionó antillano Thomas Reed. Es imposible vino y depositadas en un arcón. Con- en el Nuevo Mundo. Honda, se no mencionar el moderno edificio del tundentemente, el resultado de la convirtió en el principal embarcadero Observatorio Astronómico, erigido gastronomía tiene como base la mez- por donde entraban las mercaderías en agosto de 1803, nada parecido a cla de cocinas, no solo española sino de Europa y, por ahí mismo, se las fachadas típicas de la Colonia; la americana, quienes nos acostum- llevaban la plata, el hierro, el cacao, el templo gótico de Nuestra Señora braron a aderezar con sal. Todos estos la panela, el azúcar, el algodón, la de Lourdes (1875) y la construcción efectos en nuestra cocina, se perci- quina, la miel y los palos de tinte, que de la catedral de Villanueva, bieron en el relato Las Tres Tazas, de “conquistaron” a los conquistadores. dos edificaciones de inspiración José María Vergara y Vergara, donde En fin, es la modernidad. medieval. En el presente contamos describe tres reuniones, de diferencon unos increíbles edificios, centros tes décadas, en las que se pasa del Pasamos del sombrero de copa y guantes al jean bajo de talle, hablando comerciales, mansiones y muchas chocolate al café y al té. de moda. No se platicaba de pasarelas más construcciones, sin pensar en lo Después de todas estas influencias y y de moda impulsada por grandes que nos espera. combinaciones gastronómicas, nos diseñadores, sino de la alta costura Gastronomía, tema exquisito. El quedó, a modo de usanza rusa, las que hacía escuela en Europa. Las altiplano cundi-boyacense fue el formas de servir la mesa, muchas mujeres, en 1810, usaban mantillas de paraíso de la quinua y el amaranto, de ellas, actualmente, rigen nuestra color azul o negro, faldas de bayeta, peinetas para el cabello, enaguas, plato típico de nuestros indígenas etiqueta. sombreros de fieltro y pendientes y suramericanos; el maíz, por supuesto, era la comida general, tal como lo El mercantilismo tampoco dio collares de oro. Los hombres, por su
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parte, lucían sombrero de copa, frac, chaleco, calzón apretado y a la rodilla y botas de caballería, que reemplazan a las medias de seda y zapatillas con hebilla, para una ocasión de gala. Claramente estamos describiendo la moda de los aristócratas, ya que la clase popular, representada por negros e indígenas, debían confeccionar sus vestimentas, diseños muy sencillos, con telas rústicas y alpargatas, prenda que, actualmente, se utiliza, junto con la ruana, el carriel y la mochila. En doscientos años son varios los avances que se han forjado en el mundo, destacándose, entre ellos, la ciencia. Y como reza el refrán popular “miren lo que nos trajo el río”, es precisamente contarles que por una tormenta tropical, una carabela de científicos que viajaba entre La Habana y Panamá, flotó y encallando en el golfo de Morrosquillo. En ella, logró sobrevivir el investigador alemán Alexander von Humboltd, quien inició su expedición por Colombia, abriendo, años después, el camino de la ciencia o la historia científica nacional. A su regreso, después de cinco años, sin duda alguna, cargó con tesoros botánicos, astronómicos y geológicos. Murió en Prusia sin poder vivir, nuevamente, bajo los trópicos, pero sus compañeros de aventura, se convirtieron en los titanes de la ciencia colombiana. El principal, Francisco José de Caldas, no solo un observador minucioso de plantas, montañas, pájaros y estrellas sino un excelente colaborador del médico y sacerdote español José Celestino Mutis, el ingente cerebro de la Expedición Botánica, que se instituyó en la extraordinaria obra científica de la época. No se debe olvidar que fue Mutis quien promovió numerosas campañas de vacunación contra la viruela. De meritorio reconocimiento también es el italiano Agustín Codazzi,

trazador excepcional de planos y de mapas, quien en su segunda visita se encontró con Bolívar y dejó con él un completo documento que reunía flora, fauna, paisajes colombianos, gente y clima. Hacia 1884 surge el nombre del joven científico francés Claude Véricel, quien creó la Escuela Veterinaria y clausurada durante la Guerra de los Mil Días; su trabajo abrió el camino a la Facultad de Medicina Veterinaria, de la Universidad Nacional de Colombia, al estudio de las enfermedades tropicales que afectan a los animales y que incidían en el hombre. En 1865 nace Julio Garavito, quien se convertiría en ingeniero, matemático, geómetra, astrónomo y economista, y que hoy lo podemos ver en el dorso de los billetes de veinte mil pesos y en la luna, si logramos distinguir el cráter que lleva su nombre. Muchos otros científicos extraordinarios cimentaron su nombre, gracias a la ciencia, como Federico Lleras Acosta, quien estudio la malaria bovina y la presencia del bacilo de Koch en la orina y otras investigaciones más; Salomón Hakim, descubridor del síndrome de Hakim e inventor de la válvula que controla la hidrocefalia; Rodolfo Llinás, un conocedor innegable del cerebro humano; Manuel Elkin Patarroyo, creador de la vacuna sintética contra la malaria; Jorge Reynolds, estudioso del corazón y pionero del marcapaso artificial y otros más. El campo de la ciencia y de la investigación es quizás el de mayor progreso de Colombia.

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La primera Acta de Independencia tenía dos firmas del canónigo Rosillo; una de ellas fue falsificada. La única copia del Acta se quemó en 1900; José Simón Cárdenas nuevamente la caligrafió y le incluyó, en miniatura, algunos retratos de los próceres firmantes. En Santafé ya se marcaba, claramente, la división política. Por un lado, Camilo Torres, capitaneando la élite criolla liberal, que fluctuaba entre la monarquía y la república y, por el otro, José María Carbonell, liderando el partido popular e independentista. En la ciudad se reconocían, como los “carracas” y los “chisperos”. Todos los hechos del 20 de julio de 1810 fueron publicados por José María Restrepo Sáenz, bajo el título Un Español narrador de los sucesos del 20 de julio. El español José González Llorente fue el traductor de los manifiestos escritos en idioma inglés para el virrey Armar y Borbón. Falleció en Cuba, después de su exilio en Jamaica. Un fiel testigo de la gesta de la Independencia es La Candelaria, barrio colonial y céntrico de la ciudad de Bogotá, D.C. Allí se instauró el Cabildo, hoy el Palacio de Liévano; la casa del virrey, la Aduana, colegios para la élite y, en actual Palacio de Justicia, estaban las casas de los más prestantes. La Casa del Florero era la tienda de González Llorente

NOTAS SOBRE LA INDEPENDENCIA
• Acta de Independencia fue firmada el 21 de julio de 1810 y no el 20, como se pensaba.

Sabemos que quedan muchos temas por hablar, pero lo importante de este artículo, fue destacar lo más representativo, de un acontecimiento que nos une como Nación, nuevamente, presentando disculpas por omitir algunas fechas, lugares y nombres importantes.

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BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA Y SITIOS CONSULTADOS
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