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INTRODUCCION (RBPENSAMIENTO CRITICO Y (DEYCOLONIALIDAD Catherine Walsh Varios, camaradas, el juego europeo std defitivamente terminado, es necesario Frantz Fanon (1999) {Qué implica hablar del pefgamiento crtico en América Latin de hoy? LEs cierto, como argumentan algunos, que Ta teorfa crftica (0 por lo menos el Pensamiento critico posmoderaista) ha legado a su crepdsculo? Y si es asf, ideberemos abandonarla o, més bien, reconstruirla a partir de otros marcos cconceptuales y politicos y otfos sujetos no_pensados por Horkheimer.’ pero tarhpoco "por Tos (neo)marxistas y (pos)modernistas latinoamericanos tanto de antes como de hoy?* {Cémo ccuparse con un pensamiento critico no arrai- 1 Aqui nago referencia al texto de Max Horkheimer oiginalmentepubicado en 1939, Teor ta icons y teria ceca (Barcelona: Paid, 2000), 2. Apesarde a existencia de nuevas discusiones sobte el pencaiznto cco y lo que algunos dt timamene han Hamado el pensamieno eric revolsionaro, los referents sigoenanelades en Viejor modelos de ransformacign y en perepecsivas eurocéntricas(pcajmoderas, Esto se evi ‘nea clarameote en cl Fee dé Alejuno Morea sabre la mesa ce mbejo del Foro Social de las Americas (Quito, julio 2008). Comenta que “La eaida de lo regimenes de “seilismo real fo libero dels hipoteca del estalinismo y el profundo dislozo con eras corsenes clic takes como el pricoandlisslcaniano,ciertastendencas del posestretarlmo yan del lama. u | Catherine Walsh gado en el proyecto de la modernidad, sino en To que ha sucedido en sus mdr genes 0 fronteras, y con la necesidad de alumbrar su lado oscuro, es decir @ Ia colonialidad? {Qué ofreceria tal perspectiva para décofonializar la ps3 iccidn de conocimisho? ZY cémo, en esta produccién, tomar con seriedad {a eontHbUCiGn intelectual de los movimientos sociales, especialmente de los movimientos indigenas y afro? Marcarfan esta perspectiva y estas contribu- ciones un pensamiento critico distinto an Pensamiento critico ou Ode 165}, y por qué? Es decir, gun pensiimTeito critico cuyos propdsitos 0 fi- ines apuntan, en el espimitu del Foro Social Mundial y de las Américas. a un otro mundo posible y, ala vez, a 1a decolorialidad”? Estas preguntas, cntre otras, han venido animando tos debates y las dis cusiones al interior de la primera promoci6n del Doctorado de Estudios Cul turales Latinoamericanos de a Universidad Andina Simén Bolivar, Sede Ecuador, y, en sf, gufan los ensayos presentados en este libro, escritos duran- te la fase presencial. Mas que textos definitivos o terminados, los ensayos re- presentan reflexiones en una colectiva consiruccién; reflexiones que dialo- ‘gan entre sf y con un corpus definido de conceptos y autores preocupados por Ja problemitica de la geopolitica del conocimiento, es decir, por la relacién entre conocimiento, modernidad y colonialidad. A diferencia de la mayoriade programas de posgrado, este doctorado ha tenido caracterfsticas muy especiales, tal vez por el perfil de los alumnos —la ‘mayorfa con una larga trayectoria de trabajo comprometido con movimien- tos y procesos sociales— y tal vez. por el perfil de los profesores -1a mayorfa vinculada al proyecto colectivo de modernidad/colonialidad Jatinoamericatio (proyecto que describimnos a continuacién). Desde casi su inicio, el programa doctoral se convirtié en un espacio de reflexién colectiva tanto sobre la pro- blemética de la supuesta universalidad de las ciencias sociales y humanas, como sobre la realidad latinoamericana en tiempos de capitalismo transna- ional, imperialismo neoliberal y global, y de lo que Frei Betto recientemen- te ha llamado te “globocolonializaciin".* Buscar y trabajar hacia la configu- «do posmoserismo, le han abieto perspectvasiasospechatss de renovacién{.] Larigueza de 9s formalacione eicas que ocuparoalaescena inielectual = la tera critica, en el vactopro- ‘cao por la ausencia del marssio, tales como la tess de Foveall, Deleuze, elcanism a (Siica feminist yecologista han abierto el hoizorte de una Varicion de corientes critics, $0 cidlogo ess siendo ya extemacamente positive” (Mreano, 2004: ). 3, nrevistaDiaso El Comercio, 1 de agosto del 2004. Introduccién /(Re)pensamiento critice y (dedcoloniatidad racién de otros espacios de andlisis, intervencién y produccién de conoci- rmientos han sido, entonces, parte central de la praxis del programa. De hecho, estos procesos han implicadoa re-si in de lo que &> dctidemos por “esteilios cultarales latinoamericanss”. Esta re-significacién se CETETGIO” conocimientoyEI hecho de que est universalizacién y subalterni 4. Incuides estén Anibal Quijano (Pers), Eagardo Lander (Venezuela), Santiago Casto- Gomer, (sear Gunriola (Colombia, Farique Dussel (México) vir Sanjings (Bolivia), Zama Par ‘mo (Argentina). Catherine Walsh (Ecuador), Walter Mignolo, Amuro Escobar, Freya Schiwy, Femando Coronil, Nelson Maldorado-Torees, Agusta Lao Montes, Ramen Grosfoguel y Mar guritn Cervanes (EEUU). 1 18 | Catherine Waist _facién Yorman parte del proyecto de la modernidad, cuyas raices se encuen- “ran en el horizonte largo de la colonialidad, es panto central para organizar cel pensamiento del grupo y su trabajo hacia la descolonializacién de estos pa- trones del poder y saber. Implicita en este pensar esté la idea de que la colo- nialidad es constitutiva de la modernidad, es decir que la modernidad en ge~ }) neral, pero particularmente con relacién a América Latina, no puede ser en- /' tendida sin tomar en cuenta sus nexos con los legados coloniales y fag difs> dEicias étnice-racaTeS que el poder modemo/colonial han producido en esta En un articulo reciente sobre el trabajo del proyecto, Arturo Escobar (2003) hace una stil distinci6n entre el tratamiento de la modernidad como fendmeno esencialmente intra-europeo y su conceptualizaci6n como pers- pectiva planetaria que tiene, como dimensiéd ‘hecesaria, la dominacién de otros afuera del centro europeo. Desde la perspectiva “eurocentrada”, la mo- decnidad tiene sus orfgenes en el siglo XVII en Francia, Alemania e Inglate- 11a, procesos consolidados al final del siglo XVIII con la Revolucién Indus- trial. Su conceptualizacién parte de una nocién central en la cual “todas las culturas y sociedades del mundo son reducidas a ser la manifestacién de fa historia y cultura europea” (p. 57), parte de una creciente apropiacién y ra- cionalizacién cultural del mundo-vida, del “desmembramiento de la vida so- cial del contexto local y sus crecientes determinaciones por fuerzas translo- cales” (p. 55). El supuesto es “que la modernidad estd ahora en todas partes, constituyendo un ubicuo € ineluctable hecho social” (p. 57). Dentro de esta perspectiva, la globalizacién es nada més que la radicalizacién y universali- zaciSn de esta modemidad de la cual no existe un “afuera’. En cambio, la cconceptualizacién de la modemidad desde la colonialidad encuentra bases en tuna serie de hechos distintos. Citamos en extenso a Escobar por la claridad ‘que offece al respecto de estos hechos u operaciones: {..] Un énfasis en localizar los origenes de la modemidad en la Conquista de ‘América y el control del Atlintico después de 1492 ...] una atenciga persis- tente al colonialism y al desarollo del sistema mundial capitalsta como cons- titutivos de la moderidad |...} la identificacién de la dominacién de otros afucra del centro europeo [...] con la concomitante subalternizacié de! cono- cimiento y de las culturas de 6508 otros grupos; una eoncepci6n del eurocen- trismo como la forma de conocimiento de la modeenidad/colonialidad —una re- presentacién hegeménica y modo de conocimiento que arguye su propta wu versalidad y que descansa en una confusign entre una universaidad abstracta y el mundo concreto derivado dela posicin europea como centro. Introduccin |(Re)pensamiento cro y (dedeolonialidad | 19 Un nimero de nociones sltemativas emerge de esta serie de posiciones: a) un descentramiento dela modernidad de sus alegados origenes curope0s [1 'b) una nueva concepcidn espacial y temporal de la modemidad en términos del papel fundacional de Espatia y Portugal [..]e) un éafasis en la periferaliza- cin de todas la otras regiones del mundo [| eon Latinoamérica como el ini cial “oro lado” de la modemidad -el dominado y encubierto~;y 6) una relec- tara del “mito de la modernidad", no en ténninos de cuestionar el potencial ‘emancipatori de la razén modema, sino de la imputacin de superioridad de Ja civilizacibn Europea aticulada con el supuesto de que el desarrollo europeo debe ser unilateralmente seguido por toda otra cultura (...] (pp. 60:61) Desde esta perspectivabla sfiddemidad no es un fendmenoe - reno global con distintas localidades y temporalidades que no siderar la colonialidad como constitutiva de la modernidad —su “otra c ra, es reconocer, como dice Walter Mignolo (2000a: 37), que “en los hom bros de la modemidad esté el peso y responsabilidad de la colonialidad”. Por esta razén, no hay modernidad sin colonialidad. Hablar de la modernidad/co- lonialidad, entonces, implica introducir perspectivas invisibilizadas y subal- temizadas que emergen de historias, memorias y experiencias coleniales; historias, memorias y experiencias que no se quedan simplemente ancladas en un pasado colonial, sino que se (re)construyen en distintas maneras den- tro de la colonialidad del presente, dentro de un radelo hegeménico (y glo- bal) del poder “instaurado desde la Conquista, que articula raza y labor, es- pocio y gentes, de acuerdo con las necesidades del capital y para el beneficio. } de los blanco europeos” (Escobar, 2003: 62), Eso es lo que Anibal Quijano fa colonialidad del podes> CT USO trary COMO Cr) terio fundamental para la distrTbuciOn de Ta poblacidn en rangos, lugares y 10, Jes sociales, y con una li ta distri ‘acide y clasiicaci6n Forman parte dela configracin del capitalism mu-{ dial como modelo del poder global, concentrando todas las formas del con- trol de la subjetividad, la cultura y la produccién del conocimiento bajo su hegemon‘a occidental. Por es, Quijano habla también decfa colonialidad del> > ‘entendida como la represién de otras formas de produccidn del cono- fento (que no sean blancas, europeas y “‘cientificas”), elevando una pers- pectiva eurocéntrica del conocimicnto y negando el legado intelectual de los pueblos indigenas y negros, reduciéndolos como primitivos a partir de la ca-} tegoria bésica y naturgf de raay. En este sentido, y como argumenta Quijano, 20 | catherine Walsh La conceptualizacién intelectual del proceso de modernidad producfa una perspectiva de conocimiento y un modo de producir conocimiento que demucs tra el cardcter del modelo global de! poder: coloaial/moderno, capitalisa y eu- rocentrado, Esta perspectiva y modo concreto de producir conacimiento ¢s eu- rocentrisma [...J una racionalidad o perspectiva de conocimiento que se hizo slobalmente hegeménico, colonalizando y dominando otras formaciones con- ceplualesy sus conocimientos coneretos respectivos(Quijano, 2000: 549-550). La colonialidad del poder y del saber son conceptos centrales dentro de este proyecto de pensar compartido, lo que Escobar (2003) ha denominado 1 proyecto de investigacién de modernidad/colonialidad latinoamericano” Similarmente central es la nocién introducida por Mignolo de KCdiferenci Jo que implica pensar “a partir de las ruinas, las experiencias y los ‘Widrgenes creadas por la colonialidad del poder eh la estructuracién del mun- do moderno/colonial” como manera no de restituir conocimientos sino de “hacerlos intervenir en un nuevo horizonte epistemoldgico transmoderno* y | posoccidental” (Mignolo, 2000a: 23-24). Es desde esta condicidn hist6rico- { cultural-colonial que los otros conocimientos han sid WO solo subalvermiza- dos ¥ ERSIPEATE, sino que también re-construidos; lo que podemos entéhder como'la prodlucciGi Be HUEVOS CaROcImientos subalternos y nuevos modelos) (de anilisis, conceptualizacién y pensamiento que tienen un uso estratégico y/ \ politico (Walsh, 2002pf° Para Mignolo, la diferencia colonial sé refiere a “la clasificacién del planeta en el imaginario modemo/colonial, por la promul- ‘gacidn de la colonialidad del poder, una energla y maquinaria que transfor- rma diferencias en valores”. Como también explica, “si el racismdes la ma- triz que penetra cada dominio de] imaginario del sistema mundial moderno- colonial, “occidentalismo” es la metifora sobre la cual las diferencias colo- niales han sido articuladas y rearticuladas por medio de las manos cambian- tes de la historia del capitalismo y las ideologias cambiantes motivadas por Jos confictos imperiales (Mignolo, 20000: 13). Pensar desde Ja diferencia colonial requiere poner la perspectivas epistemol6gicas y las subjetividades subaltemizadas y excl 645;6 inferesarse con otras producciones ~0 mejor dicho, coi feduccionss ‘(6iFBS"— del conocimaienig que tienen como meta un proyecto distinto del po: , OS im te tie Sone |5._ uso de wansmodereo agus refer alos planteamientos de Barique Dussel en torn sls mites de aera posmodera a Ia moderidad,y la recesidal de pensat hacia a tant mode 1idad como proyecto ertca no euocentic dese Ia altri que busea la iberacié de os 1a humanidod (Duss, 1996) Introduccién | (Redpensamiento eritico y (de)colonialidad | 21 |_con_upa_condicién social del_conocimiento_ también distintal* sn este sentido, ayuda a marcar el significado alternativo o diferente de esia produccién y pensamiento. Es lo que laifiodernidad Ao podia (y to- davia no puede) imaginar; lo que es construido de&de lag experiencias histé- ricas y vividas deTcofonialismo y colonialidad; un pensamiento subversivo ¢ insurgente con claras metas estratégicas (Walsh, en prensa). Estos proyectos forman un paradigma otro porgue tienen en comin la perspectiva y la critica de la moderidad desde la colonialidad: estos, 90 ya la moderidad reflejada a s{ misma en el espejo, preocupada por los horrores ‘el colonalismo, sino vista por la colonialidad que Ia mira reflejarse asi mis- maen el espejo.’ ¥ parque cuestionan la propia Igica mediante la cual la mo- y también por el hecho de que busca conectar formas criticas de ensamiento no solo en América Latina sino con otros lugares del mundo donde la expansidn imperial/colonial y Ta colonialidad misma niegan ta uni- ‘versalidad abstracta del proyecto modermo y apuntan modos de pensar, set y actuar distintos. Como discutimos a continuacién, To que oftéce tn pensa- Imiento-otr0 es abrir las posibilidades eriticas, analiticas y utopisticas de tra- bajar hacia la descolonizacién de uno mismo, pero més especificamente ha- cia la decolonialidad de la existencia, del conocimiento y de! poder. tow pode seca sti )orma part cent de a ches de foe inagens de fa FeZn parGelarene det Ecuacr 9 Bolivia, En et Eee ct ‘movimiento tha refer axa constccin como em pineal del oye soil pote, coe inter de a neeatralisa (ver Walsh, 2002 2008) 7. Como expca Mignoo (2003), un paradigma oo inode a SE dain. “No digas. 1s mirada de ColGn mirando los indos mientras se aceraba ii cost, sno ede Ios dies mi rando este objeto extra, en el agua, que se azercaba hacia ellos" (p32). 22 | catere wat ‘DESCOLONIALIZACION, DECOLONIALIDAD. Y PENSAMIENTO-OTRO La nocién de “pensamiento otro” viene del érabe-iskimico Abdclkebir Khatibi (2001). Partiendo de las palabras de Fanon citadas al inicio de esta introduccién, Khatibi habla de esta necesidad de si encontrar otra cosa: “si- ‘tuarse segtin un pensamiento otto, un pensamiente quizé increfble de la dife~ rencia” hacia la liberacién (p. 71); un pensamiento que demanda una eludi- cacién radical, una estrategia-otra, “una estrategia sin sistema cerrado, sino construccién de un juego del pensar y de lo politico, que gana terreno silen- ciosamente sobre sus desfallecimienios y sus safrimientos. Descolonializar se, ésta es la posibilidad del pensamiento” (p. 75). Claro es que la perspectiva de Khatibi parte de un lugar geopolitico y cpistémico de enunciacién donde la descolonializacién no es simplemente un asuntd intetectual y politico, sino también un asunto de existencia Ja lucha confrontar (€n6-existencia, Ta existencia dom i in referentes claves, tal vez, en (re)pensar e] pensamiento Gritico 0 Tos ‘Ponsamientos criticos desde otro lugar, un lugar que la modemidad (0 inte- Jectuales como Hozkheimer) jams podfa o querfan imaginar, pero también desde otros sujetos, los que Fanon llamé los “dames”. Para Fanon la relacién colonialismo - (no) existencia, era muy clara. “Por el hecho de ser una negacién sistemitica de la otra persona y una deter- minacién fariosa para negat Ia otra persona todas los atributos de humanidad, el colonialismo obliga la gente que 1 domina a preguntarse: jen realidad, quign soy?” (1967: 50). En este sentido, “a originalidad del contexto colo- nial es que las realidades econémicas, las desigualdades, l2 enorme diferen- cia de los modos de vida, no Hegan nunca a ocultar las realidades humanas (Fanon, 1999; 34). Tal perspectiva también esta evidente en el trabajo del fi- 16s0fo jamaiquino Lewis Gordon (2000) cuando argumenta por la considera- ibn de “filosofias de existencia”, por una atencién a asuntos de libertad, an- gustia, responsabilidad, agencia encarnada y liberacién. Asuntos enraizados en lo que Nelson Maldonado-Torres (2004) nombra la colonialidad det ser. ‘Tomado conjuntamente con tf lasificacién racial ge la colonialidad del poder y Ia perspectiva eurocéntrica del conocimiento presente en la coloniali- dad del saber, la’Colonialidad del ser 3irve como, ‘mayor por el simple Feecho de que historicamente ha hegado ciertos grupos, kspecificamente los Introduccién /(Relpensamiento eritico y delcoloniatidad pueblos afro-descendientes pero en menor medida también los pueblos indi genas, el estatus y consideracién como. gente," una negacién que presenta pro- blemnas reales en término de libertad y liberacién. Al frente de esta negaciGn, que en América Latina en general y la regién andina en especifico y a peser de las leyes recientes de “reconocimiento”,* sigue tratando a estos pueblos co- mo atrasados, no-modemos y menos gente, es decit menos civilizados (ver Kowii, este volumen), descolonializarse tiene un lugar fundamental tanto en lo politico como en el pensamiento. Apunta ala afirmacidn y al fortalecimien- to de lo propio, de lo que ocurré“casa adeniro™) para utilizar la expresién del intelectual-activista afro-esmeraldeno Juan Garcia Salazar, y de lo que ha si- do subalternizado 0 negado por la colonialidad. Estos pracesos son constitti- vvos de una politica de diferencia que encuentra su base en el complejo nudo de Ia modemidad/colonialidad y la relacién entretejida que este nudo creaen término de existencia-pensamiento-accién, lo que Fanon se refirié como la di- ‘mensién accional, subjetiva y situada del ser humano (Gordon, 1995). ‘Tanto en el caso del movimiento indigena ecuatoriano (ver Noboa, Ko- wii y Ortiz, en este volumen), como en el caso de los afro-ecuatorianos (ver Walsh y Leén, 2004; Walsh y Garcia, 2001; Walsh, 2004), ha sido el uso so- 1 humano (el ser) de pensamiento y praxis “otros” que le ha permitido a estos grupos posicionarse estratégica- ‘mente desde su diferencia (colonial como también ancestral). Estos procesos Tepresentan puntos criticos para enfrentar los asuntos vivenciales de la exis- tencia, y también purtos criticos en Ta construccién de proyectos politicos, Gticos € intelectuales de iterculturalidad, con metas no solo para descolonia- lizarse sino también para impulsar una de-colonialidad de poder, existencia y conocimiento. En este sentido, laécolonialidag implica partir de Ia deshu- ini —del sentido de no-existeiivtx presente en la colonialidad (del po- der, del saber y del ser)—" para considerar las luchas de los pueblos histéri-! 8 Dehecho,enel context de eselavitu, los aicanos yao desendientes eselavizados era con- sierados como “cosas”, objets dl mercado para comercary poset. 9. Nos referimos aura las reforms constitucionales durante un poco mis de una década que de ef movimiento indigena;" segundo, porque refleja un pensamiento no ba- sado en Jos legados eurocéntricos o de la modernidad, y tercero, porque tie- 1né ju origen en e? sur, dando asf una vuelta ala geopolitica dominante del co- “> nocimiento que ha tenido su centro en el norte global” En esencia, la interculturalidad entendida como proceso y proyecto po- Intico, ético ¢ intelectual (ver capftulos de Albin, Garcés, Kowii, Noboa, Or- tiz, entre otros, en este volumen) ofrece un marco para sistematizar varios de los conceptos mencionados aqui con miras hi decoloni tantef Ia ¢ decolonialidaces un concepto que hasta el momenta 10 ha formada’ Parte de los debates dentro del proyecto de la modemidad/colonialidad, sf 14, Eso nos delimitar I proyeccién de I intercutualidad 31 movimiento indgens sino més bic conocer que a sido este movimiento el que, en el contexto ecuatorano ha venido dando ala intercultralidad un seacdo especticament ideolgico y pobice 26 | catherine Walsh tampoco en esta primera promocién del doctorado."* Por eso, hasta hace po- co, he venido pensando el proyecto de la interculturalidad principalmente desde la experiencia y propuesta indigena, como proyecto que apuntaba y partfa del cuestionamiento del poder dominante y la meta de la descoloniali- zavi6n, procesos vinculades con la necesidad de transformar © cambiar las relaciones, estructuras e institsciones dominantes, considerando que ¢s0 era suficiente para pensar un nuevo poder social (ver mapa 1). Mapa‘ +’ INTERCULTURALIDAD a? Reconocimiento y —— 4 Poder dominante fortalecimiento de lo propio | Relaciones equitativas| entre lo propio y ‘Transform: lo diferente Relaciones: Estructuras Instituciones. Nuovo proyecto y poder social {AB trina decline co descoiracinfe into pom peo » Ta Sateanse “ern aes dsolnatrasic” de Due Ue ge mayo a 200 de Pests cu es ogo cn con Enon Lat y Rel leo con ca | {rosea en Brac Fc Ean Lac an ca eas dso nace on ‘choc ne ays canner iso ans pli com cone emi Introduccion | (Repensamient critic y (dekolomialidad | 27 Ultimamente esta conceptualizacién mia ha venido maduréndose, to- mando en consideracién al rol del pensamiento-otro y pensamnientos-otr0s c ‘mo también al pensamiento fronterizo elaborado por Mignolo y lo que he re ferido recientemente como e! “posicionamiento crftico fronterizo”.En esta re~ conceptualizacién, y a partir de las discusiones anteriormente mencionadas,"* “el proyecto y proceso de Ia interculturalidad no tendrd reale®\ /posibitidades sin construir modos otros de poder, saber y ser, es decir, sin 1s strategia, accién y meta de la decolonialidad. Sin embargo, Ta ruta desde Ta transtormacran y Ta descolonializacidn es una que tadavia esta en discusién y, Por eso, he optado por no eliminarla, al menos en este momento. Miintento de subjetivamente mapear (asf dejando abierta la posibilidad de otros mapas también subjetivos) una perspectiva més compleja de Ia i terculturalidad como esté presentada a continuacién, parte del interés de-re- presentar en forma visual (y asf con fines pedag6gicos) una estructura abier- ta que no se cierre sobre si misma, sino que se abre a un proceso continuo. Es.un proceso donde‘el fin no es una “soci CORR Wrabstracto uni- versal, sino el cuestionamiento y la transformacién de la colonialidad del po-| der, saber y ser, siempre consciente de que estas relaciones del poder no de-) saparecen, pero que sf pueden ser transformadas y (re)consttuidas de otra ‘manera. jocimieAts y fortalecimiento de lo propio por parte de los ames S{OTCamenTe SubaTeInEadGS es paso exenctalen estos procesos de ‘cuestionamiento, transformacién y construccién, especialmente en Ja produc- cién de conocimiento y pensamiento propios, dandolos, como han venido ha- ciendo Tos movimientos indigenas y aff0 en el Ecuador, pero también en otras partes de las Americas en los dltimos afios, un uso estratégico y claramente politico (el pensamiento.atro). Pero, como est séfialado en él mapa, este pensamiento-otro no se puede quedar aislado dentro de los procesos de la in- terculturalidad. Es decir, la afirmacién de la diferencia y la transformacién de las matri- ces coloniales del poder requieren no quedar en posiciones encerradas (lo que alguna gente ha llamado “fundamentalismos étnicos”) sino navegar estratégi- ‘camente hacia un pensamiento fronierizo (Mignolo, 2000b), pero también ha- cia y por medio de Io que llamo un posicionamiento critica franterizo, una n0- ccidn que se diferencia en ciertos aspéctos Gon Ta que plantea Mignolo. 16, Incluyoaguf tanto la ciscusiones con Edizon Les. como las maatenidas cow Adoifo ln. mis dos colegas de fs Universidad Andina Simén Bolivar 28 | Catherine Walsh Mapa 2 ‘Cuestignar |. Poder Colorialidad det dominante _ poder, saber, ser Pensamiento propio, * Pensamiento otro + Identidades * Diferencia (colonial) conocer y fortalecer ‘Ruvevas condiciones sociales de poder; saber y ser (existencia), Desolonialiad Descolonializacion ‘Transtormar (relaciones, estructuras, instituciones, conecimientos) Construir (modos otros de poder, ‘saber, ser) eee Posicionamianto fronterizo Persamignto Relacionar lo propio y |yyys Persamiontos fronterzo, “| lo aileronte otros \ i El pensamiento fronterizo, como plantea Mignolo,” es el producto de los intentos desde la subalternidad y desde las fronteras 0 intersticios de dos -as de pensamiento (la dominante y la subaltera), de hacer visibles otras 16 17, La posicién de Mignoto se hasaprincipalmente en las nocones de pensamiento fronteriz0 into ‘duidas por chicanas en los Estado Unidos. especimente Gioia Anzaldia Introduccién | (Rejpensamiento criico y (de)coloniatidad I6gicas y maneras de pensar diferentes a la logica eurocéntrica y dominante, poniendo a ellas en didlogo y/o disputa con la dominante y, en este sentido, poniendo en cuestidn su hegemonta como tinica perspectiva de conocimien. to. Es una practica que intenta mediar (aunque bajo condiciones siempre de- siguales y verticales) entre e! pensamiento y conocimiento construido dentro de historias modernas coloniales —dentro de la modernidad/colonialidad~ y ‘conocimientos locales conectados a la diferencia colonial (Mignolo, 2000). En este sentido, parece que el pensamiento fronterizo marca solo (o princi ppalmente) procesos entre estas dos formas de pensar y no mediaciones 0 ne- gociaciones inter o intra subalternos." A diferencia del pensamiento-otro que habla Khatibi y que se construye ‘casa adentro”, el pensamiento fronterizo necesariamente se preocupa del pensamiento dominante, manteniéndolo pre- sente como referente, sujetindolo al cuestionamiento ¢ infecténdolo con ‘tras historias y otros modos de pensar. Su proyecto, entonces, es “abrir”, en sentido epistémico, el pensarnicnto eurocéntrico; una préctica que leva al pensamiento propio a una dimensién diferente en la ruta de Ia interculturali- zacidn, en una ruta “casa afucra”. En si coniribuye al proyecto de descolonia Tizacién, pero solo en forma limitada. Eso porque el pensamiento fronterizo como lo hemos descrito aqui, es una ruta de una sola via; rara vez ocurre una direeci6n de dos vfas 0 una direccién en reversa, donde, por ejemplo. tos blancos o blanco-mestizos pretenden abrir sus modos (dominantes) de cono- cer y pensar a perspectivas-otras, por ejemplo de afro o indigenas. Aunque un contraejemplo se encuentra en el proyecto de la modernidad/colonialidad y en algunos de los ensayos de este libro, tales esfuerzos no son usuales en la academia, tanto en América Latina como en otras partes. Por eso, considero al pensamiento fronterizo como componente de un proyecto de intercultura- lidad y descolonializacién, pero no como equivalente a ello. Dicho de otra saneracl Yeni ATO Tronterizo en sto cambia Tadicalmente [a eurocen- ‘ticidad, idmpoco Ta subalternizacion (y el trato de no-existencia) de sujetos ¥ conocimientos; simplemente permite un nuevo relacionar (inclusive inter- cultural) entre conocimientos, dtil y necesario en la lucha de descolonializa- Cin epistémica pero no suficiehte én sf para construir una nueva condici6n Social del conocifiigit6 oun nuevo poder social, © para lograr la decolonia- idad del poder, saber y ser. 18. No obstate en su comprensdn ampli, e! pensamiento fromteriza Bo necesariameate deja a uo Jado esta pesbiidad de pensar “ene” sualteros 29 | 30 | Catherine Walsh evar al pensamiento fronterizo a otro nivel, poniendo en debate y usin Ia direccionalidad de relaciones y condiciones desde las cuales dife~ rentes actotes y conocimientos llegan a la conversacién, como también Ja multiplicidad de fronteras, es lo que quiero proponer aqui. Para mi hablar de tin posisionaifente rico TronterizDypermite hacer resaltat la agencialidad de 16s ETUpOS subaTTernizados no solo para incidir en o para fronterizar et pensamiento hegeménico, sino también para moverse estratégicamente (in- ._ cluyendo entre ellos) en una variedad de esferas. Sefiala un posicionamiento | fuerte que ticne Ia meta de implosionar desde un lugar propio (poniendo asf los términos de la conversacién), yendo mis alld de las categorias sociales, politicas y epistémicas establecidas en el pensamiento eurocéntrico (al mis- ‘mo tiempo ocupdindose de ellas desde espacios exteriorcs ¢ interiores), y pre- tendiendo construir alternativas a esta eurocentricidad. Su meta cs intercultw: ralizar criticamente a partir de 1a relacién entr¢ varios modos de pensar,\in- cluyendo entre pensamientos-otros (en su pluralidad), una relacién conflict vay de lucha en, entre y alrededor de conocimientos no simplemente a nivel te6rico, sino dentro de contextos vividos de sujetos cuya agencia necesania~ ‘mente esta enraizada en una red compleja de relaciones del poder. En este sentido, el posicionar estratégico no tiene como principal fin pluralizar 0 abrir el pensamiento eurocéntrico y dominante (un fin tal vez asociado al pensamiento fronterizo), sino también, y atin ms importante, construir vinculos estratégicos entre grupos y conocimientos subalternizados, tre pueblos indigenas y pueblos Negros, Por ejeMpIG,o entre pueblos indi- genas de la Sierra y los de la Amazonia, fortaleciendo asi desde miltiples vas y fronteras, la estrategia-otra a Ja que Khatibi (2001) se ha referido y que apunta una transformacién critica y radical. i Iniciativas para establecer édgares epistemicos de pensamiento-otro to- mo la Universidad Intercultural o la etnoeducacién afro son ilustrativas del posicionamiento erftico fronterizo que ofrecen 1a posibilidad de poner |, “otros” conocimientos y cosmovisiones en didlogo critico con ellos, pero | También con los conocimientos y modos de pensar tipicamente asociados con | el Thin oveidenta™"Su punto de partda j de referencia no es el conoc- “fnvento eurocEntrico en sf (0 la necesidad de afectar este conocimiento). Mas Dien es la urgencia hist6rica de construir posibilidades de pensar desde posi: 19, Estos “lugares epstémicos” son indicativos de esfueras locales de eoviza ericament desde Ia rica sci, sfueransdistnos 3 ls de los académicos al apicar I ora erie a a prctca Introduecin /(Re)pensomiento eritico y (de)colonialidad cionalidades subjetivas y situadas hacia encuentros intersubjetivos de mii ple direcci6n que intentan “dialogar con”, dando la vuelta a las subaltemniza- ciones hist6ricas y promoviendo, a la vez, los bolsillos de resistencia de los que habla el subcomandante Marcos, dando de esta manera sentido a la exte- rioridad. Es pAMprOsD ara ve esti detrés, 0 mejor dicho, al interior del proyecto de “or lo tanto, la constnuccién de nuevas con- diciones sociales del poder, saber y ser no marcan el final del proyecto y pro. ‘ces0 porque la eurocentricidad y la colonialidad no simplemente desapare- cen. Es por esta misma razén que la interculturalidad y la decolonialidad tic ren que ser entendidas como procesos enlazados de una lucha continua. {Qué tiene que ver eso con el pensamiento critico y su repensar? Al ter- minar su articulo sobre “Teorfa eritica, teoria tradicional” y siguiendo la Ii nea del pensamiento de Horkheimer, Santiago Castro-Gémez argumenta que Jo que necesitamos ahora es una “ontologia critica del presente” (2000: 105). [No obstante, crear una ontologia critica mas, aunque seria bajo otros criterios ro considerados por Horkheimer como es la relacién modernidad/coloniali dad, no necesariamente asegura un cambio social 0 vivencial, especialmente para los dames de los que hablé Fanon, Tampoco asegura o exige que esta Ontologa tendra sy consis este gare orGe) sijaor ome) =) pacios y gente para que un pensamiento y praxis criticos sean (y son) asun- tos no simplemente de teorfa, sino de lucha —lucha en tomo a las condicion pricticas in este senti- do y con relacién a lo que hemos discutido aqui, la cuestién central es cémo incitar un (fe)pensamiento eritico que en términos de carécter, perspectiva, I6gica y préctica sea “otro”. Un pensamiento critico que tenga su fundamen- #8 y razén de ser en un proyecto de transformacién social, politica, epistémi- ay humana, y en un imaginario o visidn de un mundo de otro modo. Un Pensamiento critico que no parta de perspectivas eurocéntricas ancladas en Ja ‘modernidad (como Deleuze, Lacan y Foucaull, entre otros) sino un (re)pen- ‘Samiento eritico que se construya desde y con relaciGn a la colonialidad y la genig; incluyendo Tos movimientos sociales latinoamericanos y sus intelec- {RIES con fa idea de crear nuevas comunidades interpretatjvas; una nueva ‘eoria de real compromiso que, como ha argumentado Maldonado-Torres,” {os ayude a ver de mejor (y de otra) manera, £20, Comentarios en la reuniée “Teoria era y descolon izaci6e”, Deke Univesity, mayo 2004 | | 32 | Catherine Wash LA ORGANIZACION DEL LIBRO Pensar y trabajar hacia la interculturalidad y la decolonialidad” es lo que pretenden hacer la mayorfa de los ensayos presentados en este libro. Co- mo se mencioné al inicio, no tepresentan estudios empiricos sino reflexiones principalmente te6ricas y conceptuales que podrian abrir paso hacia futuros trabajos con mayores vinculos con Ja interculturalidad y la decolonialidad puesta en prictica. Ademds de socializar los debates y didlogos criticos tea- Tizados dentro del programa doctoral con una comunidad académica més am- plia, el propésito del libro es contribuir a la comprensién de laCratri2 COTO qatst’y Ja relacién modemidad/colonialidad como fundamentos para Un’ nuevo “Tejpensamiento cxtico. El libro esté estructufado en tres partes. La primera parte, “Dando vuel- tas a la problemitica madernidad/colonialidad”, ayuda a sentar las bases te6- ricas y conceptuales de esta visi6n critica. En e! primer capitulo, el colombia~ no Adolfo Alban habia desde el desencanto y las inquietudes personales, te6- rico-conceptuales y socioculturales con relaci6n a la modemnidad, hacia posi- bitidades teérico-conceptuales y humanas de pensar de otro modo. Patricio ‘Noboa (ecuatoriano), en el segundo capitulo, elabora en forma detallada los elementos y conceptos de la matriz colonial, dando la base central sobre 1a ‘cual estd organizado el libro. Al conectar eso con la experiencia y perspecti- vas polfticas ¢ intelectuales del movimiento indigena ecuatoriano, Noboa lo- 2 gra ilustrar la construccién de un pensamiento critico-otro desde y con rela- cidn a la préctica politica y con miras hacia una sociedad distinta. Finalmen- te, en su andlisis desde el pensamiento y filosoffa latinoamericanos, la ecua- toriana Catalina Le6n propone una mirada de 1a modemnidad desde 1a colo- nialidad, apuntando maneras de trascender 1a metahistora de lo Tatinoameri- ccano y tensionar Ia trilogia: modernidad-raz6n-totalidad, temporalizando y {erritorializando los fundamentos y las précticas cognoscitivos. 1. Cono he mension some mio "dna" nage ens dette y Fr or pea dss nepann dosurlan se fase pesercalAMOEAHDN y pores to el pe cae a ys amuse Mie Bere coe aerbaec Pee Be Eoveny won erparcempl Wash) Leon 2, como tu Peer ta ray ip el eyes mdrmeadctonate peal treme Nn Mldead- Tones) Wate Mist, Introduccién /(Re)pensamiento eritco y (decolonialidad La segunda parte, “Localizaciones latinoamericanas”, tiene su eje orga- nizador en este espacio “epistemolgicamente diagramado” que le Hamamos ‘América Latina, Femando Gareés (ecuatoriano/boliviano) inicia con un ané- lisis y discusidn de las relaciones entre las polticas del conocimiento y la co- onialidad lingufstica y epistémica dentro del marco de la heterogeneidad cul- tural de Abya Yala. Contrindose en las luchas alrededor de los idiomas in genas y el quechua en particular propone trabajar y lidiar a partir de la inter- culturalizacién de la palabra y la raz6n como camino de vida desde la con- frontaci6n, la critica, el aprendizaje y la crisis. A partit de una discusién en tomo a la cortiente de pensamiento que desde fines de la década del setenta empez0 a surgir en los margenes de la universidad y su estructura disciplinar, y desde una practica investigativa y politica participativa, la colombiana Pi- ‘ar Cuevas indaga respecto a la contribucién de esta corriente conocida como la (re)construcci6n colectiva de la historia al pensamiento critico latinoame- ricano y, ala vez, su relaci6n y diferencia con la via interpretativa moderno- colonial. El ensayo de Ia ecuatoriana Alexandra Astudillo, con el que termi- nha esta seccién, centra su enfoque en la problemética de la teorfa literaria la- tinoamericana. Analiza cémo asumieron los tedricos de la literatura latinoa- mericana su condicién de producir teor‘a en un contexto de modernidad “pe- riférica” o “limitada” y desde posiciones tradicionales y criticas, con el affin de entender y problematizar la configuracién de un locus de enunciacién la- tinoamericana Finalmente, cn la tltima parte det libro, “Conocimientos y pensamien- tos de otro modo”, el uruguayo Gabriel Kaplin oftece una reflexin sobre la ‘necesidad académica ¢ institucional de “indisciplinar” Ia universidad latinoa- mericana, particularmente en referencia a las ciencias sociales y con miras hhacia perspectivas emancipadoras y descolonializadoras. Poner en discusién Jas implicancias epistemol6gicas dentro de las demandas de autonomia y au- ‘odeterminacién de tos pueblos indfgenas del centro sur de la regién amazé- nica ecuatoriana, es el enfoque central del capitulo del ecuatoriano Pablo Or- liz, Buscando una aplicacién critica de los elementos te6ricos de la intercul- turalidad, del conocimiento y marcos epistemol6gicos fronteriaos, y en tomo la modernidad y transmodemidad pero pensando desde y con los sacha ru- zna (personas de la selva), Ortiz pone en evidencia tanto la operacién de co- ocimientos y pensamientos-otros como la posibilidades que éstos ofrecen Para repensat asuntos de autonomfa y sociedad nacional. Cerramos el libro con el ensayo del intelectual kichwa Ariruma Kowii, quien, a partir de la ma- 33 34 Catherine Walsh ‘riz cultural kichwa, explora las complejidades del mundo andino y su larga lucha por sostenerse al frente de la violencia “civilizatoria” de ta moderni- dag/colonialidad. Con et afin de contribuir a la identificacién de epistemoto- fas propias que ayuden a enfrentar los procesos de descolonializacién y rea- firmacién cultural, Kowii propone maneras de pensar y actuar hacia la inter- culturalidad, orientando asf una mayor democratizacién (una democratiza~ cidn-otra) y liberacién, y también asegurando una mejor vida. Bisliocrarta Dussel, Earigue. The Underside of Modernity. Atlantic Highlands, NJ., Humanities Press, 1996. Escobar, Arturo. “Mundos y conocimientos de otro modo. El programa de investiga- cin modernidad/colonialidad latinoamericano”, en Tabula Rasa. Revista de humanidades. Bogots, No. 1, enero-diciembre 2003. Fanon, Frantz. Los condenados de la tierra. México, Fondo Fconsmico, 1999, dt. ed. — Black skin, White Masks. New York, Grove, 1967. Gordon, Lewis. Existentia Africana. Understanding Africana Existential Thought New York, Routledge, 2000. —— Fanon and the Crisis of the European Man, Essays on Philosophy and the Hu- ‘man Sciences. 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