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Colegio: Instituto Pedagógico Nacional

Alumna: Natalie Riaño

Curso: 1101

Fecha: 25 de Mayo de 2007

Materia: Filosofía

Profesor: Mario Munar

DESCARTES Y LAS MATEMÁTICAS

Desde siempre las matemáticas han sido una ciencia muy importante para la humanidad. Ya desde

la antigüedad Pitágoras había descubierto que son indispensables para comprender y estudiar

nuestro mundo y fue por esto mismo que declaró que el arjé del mundo eran los números. Así

mismo la escuela pitagórica desarrolló varios postulados matemáticos de validez actual como el

teorema de Pitágoras, que tendrían aplicaciones en múltiples áreas. Sin embargo, con el paso del

tiempo las matemáticas fueron perdiendo valor con la llegada de filósofos más espirituales que

dejaron de lado los cálculos para dar paso al pensamiento y la inducción. Esa situación se prolongó

durante siglos hasta que, en el siglo XVI, junto con otros científicos y eruditos, surgió un filósofo

que logró reconciliar las matemáticas con la filosofía y revolucionar la historia de las ciencias y el

pensamiento occidental, encaminándolas hacia la verdad. Ese filósofo fue Descartes.

Renato Descartes nació en Haye, Francia en 1596. Se hizo famoso principalmente por sus trabajos

metafísicos, su premisa “pienso, luego existo” y por supuesto su célebre método. Su principal

pretensión fue encontrar unos principios verdaderos e indudables sobre los cuales debía cimentarse

todo el conocimiento. Para esto se valió de dos herramientas: la primera fue su razón, la cual usó

para evaluar todo lo conocido y haciendo caso omiso a los juicios externos, encontrar la verdad; la

segunda fueron las matemáticas que constituyeron su guía y su modelo a la hora de plantear su
método y la prueba de muchos de sus hallazgos. En sus escritos hay varias pruebas de la

importancia e influencia de esta disciplina: “las ciencias matemáticas eran las que más me

agradaban, por la certeza y evidencia de sus razonamientos; pero no comprendía todavía su

verdadera aplicación y al pensar que no servían más que a las artes mecánicas, me admiraba de que

sobre tan firmes y sólidos fundamentos no se hubiera edificado algo de mayor trascendencia que

esas artes mecánicas1”. Siendo así, Descartes les dio mayor valor al declarar “…entre los que hasta

entonces se habían consagrado a la investigación de la verdad científica, sólo los matemáticos

pudieron hallar algunas demostraciones, es decir, razones ciertas y evidentes, que por lo menos me

servirían para acostumbrar a mi espíritu a las verdades demostradas con toda certeza y a rechazar

los errores y sus falsas apariencias2”. Descartes adaptó la estructura de los axiomas matemáticos

para justificar su filosofía y muchos de sus postulados, como por ejemplo la existencia de Dios: “…

yo debería tener la existencia de Dios por algo tan cierto, como hasta aquí he considerado las

verdades de la matemática, que no atañen sino a números y figuras (…) la existencia y la esencia de

Dios son tan separables como la esencia de un triángulo rectilíneo y el hecho de que sus tres

ángulos valgan dos rectos3”.

De esta forma se evidencia la estrecha y fructífera relación de Descartes con las matemáticas y la

forma como ésta no sólo cambió la historia de Occidente, ya que como es sabido el pensamiento

cartesiano desplazó el aristotélico y la escolástica y facilitó el posicionamiento de las matemáticas

sobre otras ciencias, lo cual permitió desarrollar el método científico actual, sino que le permitió a

Descartes desarrollar otras invenciones como el llamado plano cartesiano, que aún hoy empleamos.

Según todo lo anterior podemos concluir que el trabajo de Descartes en conjunto con las

matemáticas produjo excelentes resultados.

1
DESCARTES, Renato. Discurso del método. Ediciones Universales. Bogotá, 2004. Pág. 23.
2
Ibíd. p. 32
3
DESCARTES, Renato. Meditaciones metafísicas. Editorial Universitaria. Santiago de Chile, 1998. Pág. 65