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RETIRO SOBRE EL EVANGELIZADOR

Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su
influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad: "He aquí que hago nuevas todas las
cosas"
-Evangelii Nuntiandi 18.

Nuestras comunidades continúan en la Iglesia la misión de Jesucristo enviado por el Padre a anunciar a los
pobres la Buena Nueva, a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar libertad a
los oprimidos (5), haciendo así presentes en el mundo los valores del Reino. (Constituciones 7)

Por nuestra vocación religiosa participamos en la misión que Jesús recibió del Padre: revelar a todos los
hombres su condición de hijos de Dios y hacer presente el Reino por la fraternidad universal, el amor, la
justicia y la paz.
Realizamos esta misión como miembros vivos de la Iglesia, comprometidas en su acción evangelizadora.
(Constituciones 51)

Agustina Misionera, Marta y María del Siglo XXI, a la escucha de la Palabra de Jesús y comprometida con
el Reino. Hoy eres llamada a evangelizar desde lo que eres y vives. Tu pastoral no se reduce a una
actividad concreta, tu pastoral es tu vida, esa vida entregada que, desde su sencillez y teniendo a Dios
como centro, nos habla de entrega y generosidad.

Tu compromiso con el Reino te invita a avanzar, a no detenerte en aquello que no es importante y a


mostrar con alegría aquello que vives.

Vives la pastoral y eres evangelizadora del Siglo XXI… Manifiestas lo que crees desde lo que vives. Das
fundamento a tu pastoral desde un profundo sentido de respuesta y envío…

Nos muestras lo que realmente significa la pastoral en tu vida…

… eres para los demás


Si no fuera por su fuerza, no se mantendría nuestra fe, no trabajaríamos por el Evangelio. “Vivir según el
Espíritu” es proyecto de vida para hacer fecunda tu tarea evangelizadora.

… al estilo del Espíritu Santo


Porque evangelizar no es un activismo descontrolado, donde colabora más el que más cosas hace y más
tareas desarrolla. Necesitas que el Espíritu vaya ahondando en ti mismo.

… llevas dentro a Jesús


A medida que crezcas en sencillez serás testigo de la fuerza transformadora del Espíritu. Déjate guiar por
Él, hablarás de lo que vives, trabajarás desde tu propia experiencia de fe, no separarás tu propia vida
espiritual de tu trabajo pastoral. Casi sin pretenderlo tu vida será el mejor testimonio de que crees lo que
anuncias.

… la fe es la raíz
Necesitas cultivar, cuidar y alimentar tu propia fe. La raíz de tu pastoral es la fe en Jesús.

… primero la oración
Para ser evangelizadora necesitas ser orante. Necesitas la Palabra de Dios; necesitas que esa Palabra se
convierta en tu corazón en fuente de vida; no sólo para transmitirla sino para saber escucharla, acogerla
con sencillez y guardarla en tu corazón para que te vaya haciendo testigo de su fuerza, de tu capacidad de
transformarte.

… coherencia entre fe y vida


Cuando te venga la tentación de abandonar porque descubres que no hay coherencia entre tu fe y tu vida,
entre lo que crees y lo que vives ¡párate!, date un respiro y descubre en esa situación una llamada a
profundizar y consolidar tu seguimiento de Jesús.

… somos por la llamada de Dios


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Llevas un gran tesoro en tu vasija de barro. Que la conciencia de tu arcilla no disminuya tu capacidad de
sorpresa y de asombro ante la cercanía de Dios. Él está en el comienzo de tu ser, en el inicio de tu fe y en
el comienzo de tu compromiso evangelizador.

… eres enviada al mundo


El envío se realiza en una actividad concreta, en el trabajo necesariamente sencillo y pequeño que realizas
cada día, es una pequeña parcela de realidad, pero el destino de tu envío es el mundo. Esto quiere decir
que no eres enviada sola, que formas parte del envío de toda la Iglesia, continuadora de la misión de
Jesús.

… para que el mundo crea


La comunión de unos con otros es, por sí misma evangelizadora. Jesús pidió al Padre que los apóstoles y
nosotros fuéramos “uno”, para que el mundo crea.
Cuando los evangelizadores nos dividimos entre nosotros y no rezumamos el gozo de la fraternidad, es
muy difícil que nuestro anuncio contagie. La comunión es un don de la misión y para la misión. Sólo
cuando produce admiración (“mirad como se aman”) tiene fuerza misionera.

… es necesario confiar en Dios


Quien pone su confianza en Dios lo hace desde su propia experiencia de ser pobre, pecador, perdonado,
necesitado. Cuando te sientes así en tu vida experimentas la necesidad de apoyarte en Dios, de hacer de
Él tu roca, tu alcázar, tu refugio…

… confiar en la vida, en el ser humano y en la comunidad


- Se trata de implicarse a fondo en el “misterio de la inquietud” y emplear toda nuestra capacidad de
suscitar en nosotras mismas y en los demás las preguntas fundamentales de la vida.
- Vivir el Evangelio como semilla que fecunda todo lo bueno, lo noble y lo bello del corazón humano, nos
hace descubrir nuestro alrededor con ojos nuevos.
- Desde la comunidad cristiana es desde donde evangelizamos. Ella es la que tiene que abrir su corazón al
Evangelio para convertirse y ser ella misma evangelizada.

… siempre a punto para compartir la vida


Muéstrate siempre disponible, que los demás te perciban como un hermano. Da siempre con abundancia,
date siempre con generosidad. En tu tarea pastoral crea profundas relaciones humanas: ofrece esperanza,
contagia alegría, sé cercana a los demás. No dejes a nadie en situaciones difíciles y haz también tuya la
alegría de los hermanos.

… la alegría es el estilo del evangelizador


Has ganado tu vida dándola, y eso es motivo de alegría desbordante. Jesús se desbordaba de alegría al
revelar a los sencillos el camino de las bienaventuranzas.

… empezar siempre de nuevo


No te dejes vencer por la rutina. A base de repetir las cosas puedes perder pasión y entrega; la rutina te
lleva a la pereza y al escepticismo de quien siempre está “de vuelta”. Se te pide empezar siempre de
nuevo, mirando al futuro con realismo.

… inculturación de la fe
No hay misión sin pasión por el hombre. Debemos acoger todo lo bueno de cada persona y de cada
cultura, pues en todo existen “semillas de la Palabra”; no dejes nunca de orar a tu padre Dios para que Él
dé crecimiento a esas semillas.

… no estás sola
Muchas te precedieron y muchas te acompañan. Dirige una mirada especial a quien nos presenta el
Evangelio vivo: María, la madre de Jesús. Tu tarea evangelizadora te acerca enormemente al misterio de
su maternidad.
Concibes la Palabra en la escucha, acogiendo en tu seno la semilla de Dios. La engendras en un
prolongado misterio de crecimiento interior, en el que vas adquiriendo “la forma de Cristo”. La das a luz con
el testimonio sencillo de vida y con la proclamación alegre de lo que Él hace por ti.

Para nosotras Agustín es un modelo de búsqueda de la verdad, de la auténtica felicidad que consiste en
dejarse invadir por Dios.
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Él quiso encontrar a Dios por sus propios caminos y solo lo halló cuando aceptó en su vida a Jesús,
Camino, Verdad y Vida

Señor, tú que nos diste el que te encontráramos


y el ánimo para seguir buscándote,
no nos abandones al cansancio ni a la desesperanza.
Haznos buscarte siempre y cada vez con más ardor.
Y danos fuerzas para adelantar en la búsqueda.

Manda y ordena lo que quieras,


pero limpia mis oídos para que escuchen tu voz.
Sana y abre mis ojos
para que descubran tus indicaciones.
Aparta de mí toda ignorancia
para que reconozca tus caminos.
Dime a dónde debo dirigir la mirada para verte a ti,
y así poder cumplir lo que te agrada

San Agustín
Sobre la Trinidad 12,28,5