'lítulo oriSinal de h obra

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.JLtsfíne ou les ¡nalhctirs ale

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RoDUCCION

Diseño de cubierta: Djeflo Lxra Ilustración dc cLrbieltar Lucilno M^rtín

esta obra esiá Protcgiclo licsc'ñados todos los cicrechos El cLrrltcnick) cle

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¡Jr1n_\rlcl'r' 1., Iev üo(cnrl'rr'.cncnn\J' l_i\'or ) 'tmrrrrJs ' ..ii.r, l¡*"r"'In'l'nrri""'i nc'n^r --n Ai l(rirri i4' n¿r¿ (Jrcn r¡r'r-n, ¡l gt-r' n 'r5r_i'trlrr(r J ( mun ",,'...-,...¡ ,n trn'^l'r'rlrtcrJfi: ¡11''r'lr¡ir,. ',n,.'. ^l^ 'ir¡ar''e ()rrenllliL | ^"tr rlr'l'rr'Jr-ñr' rnlvronlJ' ivno(l!\rr'1on JI1r.l^. tJ'r,L_, r.rlqr'r tr¡oJc'o¡oncu('rntrn(¿or .rLr,vc. rr', rlqr"rImcJrL'inlr pre'rn'iva rulorrT¡rron

O Ediciores CátecLr, S. A., 1997 Junn Iglll|cb Lucx cle Tcnx, 15. 2¡1027 lvl:rdricl Depósito legrl: M. 2/ú7 1991 ISIIN, ¡J4'376 0518 0

Printed in

SP¿t¡t1

Lnpreso en Anzos, S. L. Fuenlabmdx (MxcLid)

rlos de Luis XV y Luis XVl, la Revolución y el Imperio, es de ci¡, el paso de una sociedacl de Antiguo Régimen a la ruina clcl sistema de producclón feudal, gue marca el comienzo teórico tle la igualdad económica y civil. Se cliría, pues, que un hombre como é1, víctima de Ia arbir rrrriedarl juclicial de los gobicrnos cle la mon¿rquía clue le h^n hc cho pasar casi cato¡ce años en prisión, y que plantex como cjc cle todo su pensamiento Ia libertad, colaborador además de la l{cvolución, habfa de ver resue'ltos todos sus problemas con el rrrlvenimiento de ésta. Sin embargo, la Revolución también lo cncarcel¿, y nún más, lo incluye en las listas de la guillotina. Pcro no sólo eso. Cuando diez mcscs clcspués es liberado, su

¡ \ vrJa ,1el m.rrqués de S,rdc {c de\arroll,r dur.rnrc un,r etxp.r L¡ I)ar(icularmrnre ;grt;da de la hisrori¿ de I r¿ncr¡: los rein"

lilrrtad no durará mucho, puesto que durante el gobierno de Nr¡:,olcón el marqués es clctcnido otr¡ vez v ve no sald¡i cle su
cncrerro hasta su muerte. No deja de se¡ so¡p¡cn(lente que tres regímenes Políticos tan distintos coincidieran en condenar a un mismo hombre, como t^mpoco es lógico que en pleno siglo xx se haya mante niclo Ia ceosu¡a sobre su obra por ei me¡o hccho <ie perteneccrle, dado que Sade es uno de esos autores cuyo nombre se ha llecho más célebre que los títulos de sus ob¡as. lntentendo, pucs, analizar al hombre y a la más conflictiva de sus novelas, procurando evitar los juicios apasionados en pro y e¡ contra

que provoca su solo nomb¡e, tratemos de averiguar, hasta donde nos sea posible, quién fue el marqués de Sade y el por
qué de su unánime contJena.

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1775, fecha cn quc co crisis económica quc sc Prolonga Por lo mcnos mienza una hasta 1790, l"rancia experimcnte un gran desarrollo económi co que no cesará dc c¡ear tcllsiones y desequilibrios al-transforÁ^, poco a po.,t l¿s rel¡cioncs cntre las fuerzas económicas

A lo largo del siglo xvIIt, y hesta

v socleles. l-os puntos esenciales (le estc tlesarrollo son los siguientcs: Iil auge clel comcrcio marítimo, que habia comenz¿clo.a - cobrai importancia a Partir cle la Guer¡¿ de Sucesión cle Hspaña, dürantc la quc se había lnrpulsado la am pliación- y mejora de la Armada F¡ancesa El alza de l¿s ñnanzas debicla al sistema de I-aw, que - hace que los valores inmobilia¡ios empiecen ¿ ser susti_ tuiclos en importancia por los valolcs mobiliarios' [-a const¡ucción clc nucvas carretcrils, a la que obliga cl - desar¡ollo del comercio,v, gracias a ella, el crecimiento de las problaciones urbanas, Por el tresvase clc h¡bitantes del campo a la ciudacl.

¡usticia ciel funcionamiento de sus mecanismos sociales v cco nómicos. A mediaclos de siglo la necesidad,-le una reforma profuncla sc hacc c¿da vez más patente. Y algunos la intentaron, como Iurgot, que quiso obligar a pagar impuestos a lrs clases privi lcgiaclas, o como quienes lograron suprimir los Parlamcntos cntrc 1771 y 1774, afianzando asíel poder real. Peroestastcn, 1¡ti', as sc vicron tiustradas por la muerte rle I-uis X V, y el gobier rro de su succsor v¿ a ce¡acte¡izarse por una debilidacl en au-

r),(nr'i frcnre.r l¡s ql¡.1' ¡rr,,rlegirLla. lista sjtuación, ya cle ¡xrr sí grave, se hace más insoportablc 1r>r Ias malas cosech^s que se darán casi sin interrupclón entre 1773 y 1789 (entre los peores años clestacan i788 y 17i19): Ios
cempesinos, ya sobrccargados dc impuestos, los ven aumentar ,rún más con el resurgir de antigLros derechos fcirdales, que los noblcs vuclven a reclamar para paliar su precaria situactón ccc¡nó¡nica. l-a crisis agricola repercute en la cconomí¿ urbana (r:omcrcio y artesanado), v simultáneamente la Declaración de Inrlcpenclencia americana provoca una rrultiplicación de libros (un centcnar entre i 776 y 1778) clue elogian la libertad y la to lcrancia, criticando así inclirect¿mente a1 régimen francés. 'lixlo ello se convic¡tc cn la causa inmcdi¡ta cle Ia Revolución

-

El desarrollo de un sector ciuclatlano inclustrial y arfcsanxl.

,tc

17119.

p¡ospe¡idacl del comcrcio

Pero cl Lstado no ParticiPa en la debicla proporción cie la y de los rentistas, y, aclemás de los
el

p.ob1a-^. 6nancieros inte¡nos, la gucrra dc América agrava
déficit.

La

¡tcit:dad

Por otra parte, la debilid¿d e incohe¡encia cle los suceslvos gobic¡nos lós haccn incapaces de a¡bitrar los antagonismos

q.re.. hen mu)tiplicatlo con el aumento

de la riqueza y la clesi gualded en su rePa¡to. Adcmás, tampoco se escucha a los cam óesinos (sobre lós que rccaen los impuestos Y cuyo malestar se acentúa especialmente a Partir cle 1740 con el crccimicnto clc

mográfico).

Én definitiva, el Estado se convierte cn l¡lanco de los

ata

;\un cu¡n<io l¿ sociedad del siglo xvrrr seguía siendo csen r'irrlmcntc ¿¡istocrática, basaclacn cl privilcgio dc nacimiento, con rrnrL noLrleze(1,5 por 1(Xlcle h pobltcicin total)<¡uc rcprcscntll;e l,r clase clominante, cargach dc <privilcgios honorílicos, econórnicos v fiscales: permiso para llcvar espacla, banco reservado cn la iglesia, <lccapitación cn lugar de horca en caso de concle nr a muerte es rara la aplicación de la pena capital a -(aunquc trn noble, como podcmos comprobar en el caso de Sade, dece
pitaclo en

ques dc los notrles (que conseguirán haccrse P¡ácticamcnte con Jl gobierno de Ia nación a t¡avés <le los Parlamentos), de los

efigieF y

sobre to<lo cxcnción de la talla, de los

ca,ipe.in.rr, y sobre toclo

la nueva fiiosofía, que ¡€chaza l¿s bases sobrenaturales quc justifican el ¡,oder reai y ll eficacia y
cle

rlcrccho de caza, monopolio de acceso ¿ los grados su¡:reriorcs rlcl ejército, a las digniclades de ia Iglesia y a los altos cargos de

¡tr¡es, de Ia obligación dc alojar a los soldados en camp¿ñe,

I'.1

IIIJ

la me€jistratu¡Dr, a lo que se uni¿ el Privilcllio cle rccibi¡ dcrechos teuclales, si se poscía un feudo, esta cstructura estab¿ mlnarla por la evolucién de u¡a economí¡ que acrecenlaba la im portancia de les ñnanzas y por cl pocler dc una burguesía que se imponia en los camPos administrativo, cconónrico v, sobre roclo, intelectual, va que los (grnncles) cscritores del siglo eran de extracción social bu¡fiuese v cn visperas dq la l{cvolución la clesc ¡ncrli¡ tbrnraba ¡rartc ya Llel púlrlico fibsófico, los salones habían siclo sustituiclos por los cetts, y las salas de lectura y bi

I'lr,'rrr

no inten,icne en ia vida ofrcial si¡o Plua Pxgar los lmPues tos y sigue someticlo en toclos los órdenes. Asi, e título rle ejemplo, mientras las <lccapitacioncs son fenónlenos

'1, 'n. Sin embargo, eltercer cstaclo P.trcce un cuetPo aPartc' Porqüe

r. .c

multi¡'lrc

muy ¡eros, porquc la policía sustrae la justicia orclinaria a ^ un gran númcro de jóvenes de buena f¿nilia qlle roban o
cometen algún clelito, v mientras los Iibertinos, que son siem pre ricos o noblcs burllucses, son cncarcelaclos o exili¿<los sin llegar jamrís a las manos ciel r'erdugo, las ejecuciones en la horca, resetvaclas para el pueblo, que carece cle aPovo y Protec ción, son frecucntes. De la misma mlnera, los ricos y los nobles, que clisponen dc cabaLlos ) car¡uajes, Pucclen atr^vesar las ci.rclacics a galope, rplastanclo o mutil^ndo a los Pextones (e¡ París el núÁero anual dc víctin-r¡s es de unas 100) a cembio cle multa, pero un Pobre que roira por hambre es una
PeqLreña

anofcaoo,

Además clc los grupos antcriores, están los m¿rllinaclos Por se hallan L¡s salteadores clc c¡nri nos, hé¡oes de romanccs populares, como Cartouche v sobre toclo Nlandrín, quc scilo asaltaba a los recaudado¡es cle inl-

(scgún Nlercier, e¡ st Tablear de Parit, el número de prostitu trrs en la capital en 1790 es de 40.000':y cl Jonu/ de [raace, uno de los periódicos que condenará la obra de1 marqués, hace ¡rublicidad de ellasr. Por otra p¿¡te, l¿s desviaciones sexuales cnt¡c los clientes de los prostíbulos son tiecuentes: <Una joven lre podiclo vivir tres años en medio cle la prostitución sin halxr conoci¡lo a un homb¡c cle la manera natural; hay prostitutas quc conservan su virginidad y, sin cmbargo, cstán lcjos dc po tler llan,arse vírgenes. Corramos un velo.)' junto a este prostitución cle ltajo nivel se clcsarrolla ot¡a: l¿ ,le las cortcsanas de altos vuelos, que, mezcladas con los artistrs y comediantcs, fo¡man un munclo aparte, y que a veces lle{rrn e influir en los asuntos cle estacloAdemás, se multiplican los nacimientos tie hijos naturales, hesra el punto cle que en l)arís luncionan una seric <ic casas, clir igidas por comadronas y qlre se anuncian con un c¿rtcl donde ligura una mujer con un recién naciclo en brazos, a dondc sc fctiran du¡ante los úkimos nrcscs de su embarazo las jóvenes rle bucna familia, p¿ra regresar a sus casas una vez aba¡clona<kr el niño. I)or lo gue ¡especta a las costumbres del alto clc¡o, <la vicla sc relaja y las abaclí¿s te¡minan por no ser habitadas más quc lxrr algunos religiosos, cle origcn noble normalmente, que go z¡n clc ¡entas considerables, utilize(las p¡r¿ la c<lificacicln, a lo lurgo de los siglos, dc innumcrables y a veces suntuosos eclifi ,r'ios conventuaies y palacios alxciales. Esta evolución levanta l)rotest¡s en todos los secto¡es>5.

laley (Out /att)' cntre los que

El/ nrct¡o P/aúettntienh¡ ndal
La Revoluclón tenderá a transfbrmar este csta(lo de cosas al

Puestos.

'

Ii.n cuanto a las costumbrcs de mor¡lidad scxual extram^tri monial (aspecto que nos interesa especia)mente, dado quc lpe rentemente están en la base de la condena y encarcelamiento cle Sade), a ñnalcs de sigio la prostitución se h¿ conveniclo cn una ve¡dadera institución en ciudades como París y i\larsella

rrtroclucir un nuevo planteamiento bas¿clo en el principio de
ilrulLldad:

'
,

r. \¡rFnrlc.

r r\ll)cn

Sol)oul. Hilto¡r. de /¿

Ritnlttiot Frat¡are' Ir¡r¡, Grlhm¡r'l'

col

'r '
i
s,

l.ouis S¿brs¡ic¡ Nl.fctct, fab/ed, d( Pnlt, P¿rís, I-ibr2iric dc la Bibliorh¿ 1884 1888, tomo I, p.ig. 1 10. \lcrcicr. ay'. .r., toúo I, prig 1 l7 ¡lercicr. /,1. ar., to¡nr I, p.ig. 1 15. ,\.d¡é Ljou.d., (l-cs 1-umi¡rcs,, cn alcorges Duby, I tn/ift d. /¿ l.id,d, P^
1970,

i(l¿cs, 1962, tomo I. Pág 2ó

l.fou\se,

pig.

309.

lr 2l

[',]

- vivir a costa de los campesinos y se ven sometloos imnue.to. ciuil, lo* c¡rgos reser\Jdos bles a todos;
lu l"y'

a fiscal: los estamentos privilegiados pierden su derecho

al

¡ lot

nohlcs se hacrn accesl

- ^.tt. clales; .."ná-i.u, - comercio,
r cl orincipio t
clc

iont.^

los al',"os en los procedimientos judi

supresión cle ptivilcgios y monopolios en el

liltrtatl:

--';J;fu";i, por las temil¡lcs lettre¡ ¿Je cacheln' producidas

qarantía coutra las detenciones arl¡itrarias

- ..llas ent.e lglesia ofici¿l y jansenistas y protestante-s' ¡Ju. .tU""" todo el':iglo h¡bian iJo remit iendo "r" ; ;.., para resoh e^e con l^ Publrc"idn Jel ;;;. 'F-.licro d. folei,ncia (l-8-l que 'la ¡ ¡ocio' lr llLertad -

(aunque las queiie opini¿n, incluso en materia religiosa

el culto dc conciencia, ti blen reterv¿ parl Io'c¡lólicn\ a los cargos reales); Y: público y el acceso permiá" l"t.Jt."' se suprime la'te"tttt" cstablecida' escribir c imprimir libre ,i.nái tn¿itid"n <hablar,

"i

l-,r slru¡cIós D¡l EscRIToRES'

IMPRESORES Y LIBREROS

."f i-p.",or..
vloienct^
cle la

(1685)' escritoDescle la revocación clel Edicto cle Nantes ¿ un régimen cle y libreros se ven sometidos

mryor i igrlancia

) rrgor. culns c¿us¿s pJreccn :tt '1 ,1"-t3::i-: pren..r en el cxlr¿iero y 5obre lodo cn los i'^l<c\ \'rrr¡\
contr¿
llcen-

B¡io'. ,londe si pul'lic'rn ¡anfleto' ¡olíticos' obr¿s ..ligion. -e-ot'á' t hlttorl¿' a¡ocriflt' e inclu'o
ciosas.

l'

y que han visto casi suprimidos los mecenazgos (concecliclos únicamente a algunos autores, gue no siempre son los mejo(es), continúan sujetos a una censura semcjante ¿ la que estaba en vigor bajo los reinados precedentes, y lo que aún es más grave, son las víctimas frecuentes de la ¿¡bit¡a¡iedad de las /¿¡tres de Mcl)et. En cuaflto ¿ imp¡esores y libreros, la lcgislación en materia de impresiones clandestinas y libros prohibidos cs draconiana, llcgando hasta la pena de muerte. Pe¡o durante la Regencia el temor desaparece poco ,t poco y aumentan las impresiones clandcstinas, sobre todo a favor clel janscnismo. También es frecuentc que muchas ob¡as de este tipo, editadas en París, como es el caso de Juslira, tparczca.n como impresas €n Holandx u otros paises, y tlue la m^yor par te de los libros rechazados ¡rrr la censura, o quc tcme¡ serlo, se impriman en el extranjero, sienclo los libreros franceses los cncargados de difuntljrlos. La t¡zó¡ de todo ello es que, aun cuando Ia legislación establecida en 1723 y en vigor hasta 1789 prohibía la vcnta de libros <ma1os>, las publicacioncs sin permiso clel jefe de policía, o l¿s obras sobre (disput¿s en mate¡ie religioso, lo cicrto cs que las sanciones oficialmc¡te cstablecides (azotes, galeras o pcna de muerte) só)o se mantcnien como ¡mcnazas y en la reaiiclad únicamcntc sc condenaba e multa, cárcel o exilio. l-a situación vuclve a endurecerse clura¡te cl reinado de I-uis XI (<Condenas ten célebres co¡no lns (lel LiP/rif de la¡ /eyet o d Emi/io y tantas otras que las prccedcn o las siguen recuerdan que cn l¿ F¡ancia de l-uis XV sc siguen quemando lilrros, al no poder quemar autores y que las más poclerosas pro lccc¡oncs no pueden asegu¡ar a vcces a un ¿uto¡ otra salicla clue la clenegación de patcrnidad de la obra o la huicla. La som lrra de la Bastilla se proyecta sobre la lire(atura de las luces))7, y
r¡uchos libros sc siguen imprimiendo en el exttaalero (La
Naem Elaísa, El Cantrato Jorial y el Disrurso ¡obre la Duigaaldad cntrc otros). l,a situación de los esc¡itores mejora, sin cmbargo, lenta nrcnte, y en 1777, durante cl ¡einado de Luis XVI, sc funda la r
Jenn l-rbre. (\Ji(li (les LDñ;¿r.s,..n Hi/o;re li¡t¿ldn¿ ¿¿ ld tuafre, 1715 ¿ | 7119, Pafís, I,cs Ildltio¡s Soci¿les, 1975, pág. 23.

la ProPleo¿o "..,;,or.'. Jetecho.. p¿r¡ quienc' no c'isre frictic¿mente qr...nJtn al librero su manu\crllo por una rnrelectual, ta

Ll.

qur no e'tán organrzador P1l1 itf:lt:-;:,:
\e¿ cu3r sc'r l¿

.r-r'l".t.t"ri".

difu'ión posterior de

la obra'

. .¡n¡s con cl sel|) rr¡l quc contcnirn li orl ¡ {lt tncxrccL¡f o cslr'er I unx cn'i"¡o o cl erilt¡ e¡ intlcfinrl¡¡ t",",.,' .i,, ,,1.¡,, t.-., r,r i¡rc convcnir ct
I I.1i

t/ihe I,

h

[,

s]

Socicdacl

uná asocle chais, que será el primer paso para la formaclón 'le a"i*ras, cncargarla clc tlt:fencler los intereses de .iJ" ,rJ g"tat
los escritores

de Autores Dramáticos, impulsada Por

Beaumar

l.¡ críticx, consideracla

como forma rcfinada cle la razón,

se

-"g'i l^-¡i., aParcntemente totel, sobrevienc en agosto cle 179i.;;..; "t iue los pcriódicos gc'zará¡ de un¿ libertacl infirn"l"',"".1^, .s't"ble.iia por cl erticulo XI de la Decl¿ración c\ {, 1 .r lrlrr( .omunlc¿cl'in 'l( |( Ir' trnicnto\ i oPlnlone\ .uno m.r' l,r(, i',{,s ,Il hurnLrc: lodo cru(la'l'4u ,le lo. derrchc,. escribir e imprimir. libremente' fr"d" art aott,'".tt"rt.ia h¡l.li^t' quc responder del abuso de esta

rllr(xlucc cn todos los campos: el método crítico de la Histori¿ sc r;í funtlaclo por el gren lxnedictino Nlabillon ( 1 632 1 707); la t rítica religiose y bíblica estí representada por Richartl Simon

lu
(

1.16.\8 1122); la cle las lcycs es ol¡¡a de Nlontesquicu (Z'Erpz7 Loi:, 1748); y Roussear: se enc¿¡gará de la cle la socieda<1, los cLiferentcs tipos de gobiernos v l¡ cclucación (!.e Cattrat So

ld

s¿lvo en cl caso cn que tuvicra que se lih¡tacl en los casos dctermi¡¿dos por la Le,v>)' pcro

\cr¡ \o^rlnd1 nut el mir'ln r lr quillorinr' cn ¡l^ulutu in¡u'trñc rdo :'on ¡rue Dc qr,c t¡' i"ar, nt "t, el cnc'r'ul¡m¡cn'o dc :r'le tn 'lrcrumLrc rlr 1,,'.ri,l.nt.. liq¡ u p.o.".o y eiccución ciel impresor LIc -fulina' lean' "l año' lrcus¿clo de Ios.pú Gito,tard, el 8 de cnero dcl mismo contratrevolucion¿ria y ;bres cle f,iJ.. ;n'pr..o ^ristocrxcil
ol^cenr'la,lc-

r <lc h,L,cr'. encnnrródo en \Ll c'\¡ ñlrr'rs "('l Ii nl( " ¡ envilctrr l r\ r( Prc\elr \ Lnena,l,,. .lc,r'.to., r\':.' \' n'l(

t¿ción nacion¿b>.

LL I ¡c¡no lol trl ócl' n El siglo xv¡r sc establece cntrc lngletcrra y Francia un \c ve ¿lecl r'n'lñr ler undo lnlcrc¡mLio dc lnflutntlts'quc nu ¡uer'¡ r(lrlLld lrllulí lLr'11' I.L rlr¡lidr,l politrc,r. A.r. itrnto ¿ l¿ '1" D*crrr< ' rlr.,lu.ro ,1. crr.rs,le lt'8u. herc'la IrmL'icn 'le

Ñcwton v l,ocke una te invencible en la razón y el derccho ,,r.¡. u mismo tiempo una co¡fianza absolutn en la exPc^t .i.."J fi", *",i.f"s i)e ahi 9"e todos los inteiectuales clc la el mólo(lo tenqan en comun una acrrvrdacl inspirada cn
éDoca

"

¡a

cierttífi.o

ll l¡usca l¡ correlación entre las cosas ¡ traves cle investig¿ción emPírica. foclos sc Un itoui-i".tio gene¡al arrastta a todo el mundo (luces)' y en los s^lo..*t.rr^" not ^.lq.riii, .ont'cirr-lictttos o (lc ,r.t i'^ no't" h¿l¡ii solamente cle arte y letras' sino tambi¿n mat;máticas, álgebra, astronomía y física
"qt,e

tlc I750 I 1772 ;tparece l^ Dncikpe¿id, obr¿ colectiva rle cli i ulgacrón, cluc ¡esume l:r cx¡rresión nucva del espíritu clásico, rnr>tlernizaclo 1' hecho materialista, y cn lu tlue colabora le ,, ,rur I'¡fle lc lo' rnr.le, ru.rlc:.,lc Iri¡nL r I)ero al prcscnter como único medio la razón y como úni c|l garantíe rle verd¿<l ll cviclencia, la ¡rgumcnt^ción t'ilosófir e aniquilerá cl irrperio cle los dogmes, las tradiciones y ll me t¡tlsica ----rlañ¡do seriemenlc por la obra clc Bayle (l)itfuttndre h¡.lrr¡qae el criliqlte), que hacía un cx¿men crí¡ico cle los tlognas \ Ias tradiciones, ccnsu¡abr la autoriclad )' legitimrba el librc r'xrmen y la libertad cle pensa¡nienro- y buscarí la vcrd¿cl en cl rnundo físico, tendicnclo a dcst¡ui¡ sistemátic¿mente los <prcjuicios> {luc (oscu¡ecí¡n) cl conocir¡icnb cle Ias cosas, al ,lcjlr tras de sí los siglos cle <l¡arb¿¡ie> v <fanatismo imbócibr, v r¡rlicar la razón v la nrturaleza a las rc¿lidades inmccliatas mal(rrrles, mor¡lcs, polítícas y sociales. Así, la critic¡ clc las luces llcgxrá pronto ¿ dcstruir la auto¡iclecl .le las convenciones, \, Lr¡ poco más tarclc la cle las instituciones mís vulnerablcs, dan ,lr lugar a la aparición cle un nrovimiento mlteriallsra, quc cn ün()s casos sc¡á cleísta ) cn otros ateo, l-os estudios cientificos sc desarrollen cn gran rneclida (maI crnáticas, astronomía, física, quírnica, historia natural), ccntra ¡Lrs cn la Academia cle las Cienci:rs, dc la que lrontenelle fuc \ccreta¡io perpetuo hasta 1740, \' qlre rivalizabe en sus trabajos rrrn le Sociccl¿d Rerl clc l-ondres, daclo que los 6lósofos toman como primcr objeto cie cstudio a h n;lturaleza. Así, tras haber intentado enconrrar cl sistemr tlel munclo lrliéndosc de las matcmáticas v l¿ ¡stronomia, los salrjos em

fíticll litcr¡¡ia y estilístic¿; el al¡atc Conclillac 1a\cl conocrnicnto (l ratado de /as .\iuaúne¡ 1151)... (.ono símlnlo y co¡o¡racirin de ¡ocla esta ectitud crítjca, en

y Enti/e, ambas de 17ó2); Dicleror, Voltai¡e y Buffon harán

l'6

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.oLrc lodo Por cu\ urigrnc\ ) \u hl\lorla' .iqlo ya 'e h.rn t l 'Lrur¡do \'¡rla\ Ie' 'rl r\ ¡l i., h"cr¡ medirdó. dc '...p".,.. S.nolt de \llllet (T¿ltiL't'¿ ' la\ I'awPrsaon (t ¿? un -i¡lir¡o la formaciri¡ clc lu¿¡o ,0, ,, llisionera l:rantls) cxplicaba lx retir¿(l^ <le las alyas-dcl mar' y le crcl lo, án"tirt"nt.,
nreTan ,l Preocupdr\e

el placer nos vicne di¡ectamente de la Providencia; por lo tan

to, cedcr al piacer no es ofcncle¡ al Crcado¡, sino asociarse y lo clesagradable. Así, e) resorte principal de las acciones hu

a

sus planes y colaborar en la economía universal. La distioción entre vicio y virtud se reduce a la oposición entre 1o agradable

Por sLrccsrción de los animdcs y el hombrc Por trenslorrn¿cloncs de las aguas quc hrlbiltl .o, d. lo, seres exist;ntcs en t:l seno .trti.rto la ti.rr^ drrrantc siglos' l)ortous de Nlairan prcc<xrizr tlcrrir rr ull ba la teoría del fuego, atribul'enclo el calo¡ dc la cle los volc¿ncs' lJt¡fk¡l fuego central q,t".^ií" ¡ro, los cráteres
'1uc ""ii."f.dcl .ol pur rl rhu.lur 'le un planrtr v \c h rl'r'r I'1" ( rr s;¡¡dn ir;^nao r tu¡tnn¡o '1. ,gua rD' La F'¡on'it'n d' /'" l'/"'t't" ¡:1r;. lir.,. L mr\mr(¡"cr. l¡ \lcrtrie (t/ llouhr¿ l'/tutt t El Líonbre Máquina) se eiforzó pot clemostrar qLrc il c(nr)ic¡rx) .L l.r, ,i.*p,t. ..t"^ planta se hat¡ía convcrtido cn pcz y cl 1tz srilo ¡rxlí:l scr en hombre, l que en consccucncla este homb¡c rlcctlt mris

manas es analizado en términos de amor propio (amor por sí mismo o bu5queda del propio interés), y <ie esto se deduce que tod¿ organización humana no es rrás que el pro<lucto del es-

f..,1o. rc.,ri,'. ¿firmrnd'

L ticrra.tc.lr'rl'r'r 'l<'

l)( .rn¡ máqrlina viva y organizada Por la naturalez^' i;;;q"-^ .lei ¿ni-at' aunque igualmentc clcs¡r.r'istrr tlc' ;; alma inmortal. El hombre forma parte, pues, cie la naturalcz¡ fisi¡l v llrrttc cn l)l¡ctcr rial de la <lue ha surgiclo. Por lo tanto, se convicrlc de l¡ misma [lrtn(rrt (]Lrc rle observación y experimentación r'irr ' li .lla i¡r,gr..o' dá l¡ mc,licin¡. l"lr'iolograr la ol''t rr '" r al mr'mr' tltrrrlt' '' n,.a , rrrri. ,l<l ,¡nálitl. d. c^r¿c¡erc'' iÑlr rr 'lc hn.e narticul¿r hrnc rpii en l¿ teori¡ dcl rundamcnlrt (ya esbzacla por l-a Bruyére)' que llcve 1I l^ I(lcx io,.j.^.,"r.. listc r¡rttc dc que la moral dependc cle la constitución físic¿ será D'tlolbech ('\'ittLrtu rtr /a rixlismo. cuvo melor rcpresentanrc

i),rr"tr*,illtl¡',9"e

(le nfirma que el hombrc está someti(lo nl tránsforma scglin sus terminismo natLlrei,v l¿ neturaleze crea y l"s lr ¡ ' ¡ropirt 1e1... "bre nuc\ u\ ( nminu\' norgue ¡lanjlisrsdc Iir.i cl de l¿t cotl umbrc'. v ¡ t r'r! i' rl( | e'rui lti " k lo' ieres.e .-rñ¿,

iund rrrrLrll ¡L LomDorramiento\ .c esr¡hlrcer't 9ur ln nrrur'tlezr por el instinto de conservactón v la ,lel hombre se caracteriza
br.rioueda de la feliciclacl

tcDc ahi .urge unn ñnr¿l nueva. eficúre¡' funJrd¡ en,' l el a'ccri'mo' ! en l¿ que cl homl'r. 'e ch¿zo drl hróñmo 1 .1.¡"

"..ort.^,

po, 1" pasión. La felicidad consiste en el Placcr' y
[,81

fuerzo de la razón del homb¡e por lograr la felicidad. Por lo tanto, todas las organizaciones (el gobierno entre otras) no tic nc un origen divino y deben justificar su existencia por el graclo cle su contritrución a Ia felicidad humana. De todo esto se infie¡e la nccesidad de un contrato social y la t¡ansformación cle una sociedad (la franccsa) que permite la pervivencia de tanta mise¡ia y ta¡t¿s desdich¡s. EI iniciador de estas idcas, que pasarán más t¿rde a la obra de Rouseau, es cl abate de Saint Pierre (Charles-lrénée Castel), y Jos partidarios de tal cambio social fundan el Club de l'En trcsol, que será ccrrado ñás tarde por orden del primer ministro, porgue anuncta ya una revolución próxima e inevit¿ble en todo el sisteme de la organización política y social. Como punto básico de su doctrina, rodos los filósofós hacen rlcpender la mejora cle la condición humana de la clifusión de lrs idcas filosóficas en la sociedad, pr:rquc la principal causa de ll esclavitud es la ignorancia. Peto para llevar a cabo tal ditu srón hay quc luchar contr¿ un obstáculo permancnte y funcla r¡ental: las religiones reveladas, el cristianismo en particular, y la iglesia católice en cspecial. Asi la actitud religiosa se rcsuel vc en dos posturas: los deístas, que tienden a destruir los preluicios que aún sojuzgan a Francia (la Revelación y la divinid¿d I fc.utrr.to cn¡re olfos] v los ateo.. qur \e reuncn \'¡ en cu niÍculo en París durante la Regencia. El representante de esta riltima escuela, que influyci profundamente en los enciclopedis t,rs y que puede ser considerado como el fundador de la incre rluliclad en F¡ancia, fue BoindinEn lo que todos coinciden es en rcclama¡ la tolerancia rcli r,.l()s¿ e intelectual. I)or último, en Ia segunda mitad del siglo se produce una rcección contra la filosofía materialista, cuyo principal repre

l'91

de basa¡se c¡ la inteltgen_ sent¿nte es Rousseau, que, en iugar *.titltnto, y gue,pro"ocará 'rna lucha al¡tcr ii",'i. rt"l"...r en ,.nti-.ntolismo v materialismo' reflciacla también

i"

"nt.. la novela contemPordnea'
I-¡

slcl-o r¡ovgl-,A. L'N EL Ú¡-TlMo rERclo DEL
hnlJl r

xvlll

<1c l" lltcr¿ru nad¿ nuevo' co¡trrdescubrir - inolÉ'.". v sus moclelos, sin ¡¡¡.1¡¡qras qur l' rroluciórr ;''li'1n " "''"'^'. h¡L'r' he' ho \ ír ''r\''recer ( n I r''nci r' i ;;., o ";r'rc'se mantiene durante el últlmo tcrclo It..,. a.to.lo cle cosas imlul\o' \¡ qu(.<(' J.i.,gt.,. .n quc Ir norcl r rr( rlrc un !rin mu'h¡' ol'r'{' lnquc nun( r \ \c lt 'dtrcun r ll'lafl¿n ¡." ¡¡]. mi' Lren"nJ\ r\x ielrnd v L'ocrher' \l :r:lii'.

I I tiqlo xvlll

r(Prc\rnl¡tlu '¿ 'er(l¡cldn

ii":il.;;'; ;:i.;;i;; ;

lr.

'. ';.-"", ti-¡,l""amente se escriben muchas obras' ""0.i".,1' ''"';;;:1";; ;i; ;.otia Iiteraria, los principios runcl¿mentales
en que se basa son los slqulentes: --

;;'".; 'i;n¡' t ,.Á""n rr¿'lutcionc' de novel * rL¡li rn ^ t '-

il

l¡ fliosofi¡ I-^ lir"r^,.t.^ clebciti ponerse ¿l servicio cle h rccr'e Jrdicric¡
Aclemás, la literatura ha cie ser

v

2.

mo¡¡l (todos los escrlto

implícitamente la res procleman, o al mcnos ¿dmiten ln' crrri'o' fn'.ii,n .r,,t rlu It lircr:rrurr' t 'o'lo' Hu rur'r'r''h rl\ \ \lrrclcl- r¡rl -lt,,u- "n\ ill!. l )l' l'rñ1. rmll)lc m.rn cr,tu h¡r qur nrc'(nl:rr I li rirlu'l'umo "lqn I r c{:rc'ci r m''r''l ' le ¡ r ¡l r tr' n como rlFo uulusu '' puru LlLl( el rrl¡ro

trco- se oponen entre sí, hab¡,i <¡ue sacrificar la per fccción artística a la fuerza de la imagrnación, ya quc iólo el genio es creador, mientras la fu¡rción del gusio, acle_ más de ser limirativa, sería impotcnte por sí sola para crear la belleza artística. i-a récnica cle composición es muy diversa, pero los subgéncros más frccuentes son el epistolar y ias memorias. Fil pri_ Incro, muy del gusto dc la burguesñ sentimcntal, porque pc¡ rrrrtL l¿ c\lr(.ton ,lc rmocionr. v p¿ston(s conrr.rdtctori¡.. u cl , r'Jn,lo. p,rrguc ,l r(lat¿r uni, menrori¡s soz.rndo,lt la f,cr. rr' rire rlur',1.. 1., dlsl.¡nci,t cronologrc:t. lu qrc permirc un.r rc. 'k !ún s¡l,rr lñr h(.ho,. n.rrrJ un/ e\pLrrrn.r. tlirrgrin,lost ,rl Inrsnro tlemfxr ¿ la cabeza y al corazón. ,,\demás se utiliza tant l,rén cl releto cn tercerx persona. Ll estilo prctende hace¡se más natural v simplc, pero así y trxlo abundan los clichis, transmitidos clc un xutor a otro,; (Jue son f¡ecuentes también cn los an¿iiisis psicológicos. I)or lo que respecta a los distintos conteniclos dcntro dc la rr(^ cl¡, ¿demis dc las oi:lr¿s históricas y filosóticas, a p¿rtir cle 1760 se impone Lrn nuevo ripo, clirigicio a un púltlico burguós: lir novela sentimental, clue rinde culto a Ia ingenuiclad v crec ciegamente en l¿ existencia de grandcs sentimientos, y que, en su .rf:úr clc verosimilirurl, sc p¡cscnri bajo la lbr-ma dc la conIlsitir.
l)ero al laclo de esta novela scntimental, de frrertc influenci¿ rnqlcsa, scgún Sacles, se rnanticne con ftLc¡za la novcla libe¡ti rrL'r, que a veccs sólo pretcncle .lilcrtir \, (listr¿lcr, con¡o en cl
inglcs¡s, lxs \ igóros¡s obr;rs (1c ltichrrdson I. I,ictiling, tos ir¿nccs.s guc no.s thr¡n(to t¡\ tr¡sr(tios¡s t¡ngujclcccs , ,I mor o l¡s ¡l¡urrul¡s conlersxcioncs (lc bs \¡toncs cono sc pucde otrencr , \ir,^ (lc cs¡c r1po, sino rrMndo crr¡crcres tlrnrc\. quc, lugucrcs ! víc¡tr¡¡s dc
\ In,eron

oLr¡ liler¿ri¡ sc dcrl\nr'r ma' dc l¡ crroclón tr c¡r''zón l ( l e"ef¿ f ro\ o( Jr un r r l.L l)lnr ur¡ clc lo.cJr'(

' (lrn iln. l¡! .ovcl¡s
. c.scñir ¡

J.l l.c',,r q"t dr r¿ leccron rml'l 'ir'' 9u' conr(n/J ,larr ¡ l¡'lLtrt ()t, , narle! t( nr(feriri la ¡inlura 'ie l' r trtu'1 más a hacer amar la primcra que a heccr .:¡'"'* ilJil
odiar
(lc consecución dc la tu.cirjn mor¡lirtntc rcrrl' r' lt cl ¡rtc rlcbcrá rcPresent¡r le litl¡. Iclll(l¡(l retlcilrrli la n¡tu¡llczl humenll cn sLl novcll '()ll
a1

segundo'

I' i;;" l;;';.,t jlr..'t,t."' it,

vcz nr pel'gros ! s6.lcrlichas (...) Son Rich¡,ttsr¡n v ficltling tos guc nos r u, cnsc'iado guc el cs¡udñ prf¡no .lelcor¡zúr hu¡r¡no, !cfttrdcro dútit., (tc ¡L n¡rur¡Lcz¡, cs .l hico quc ¡ucilc inspirar ¡t novctist¡, cuva obr¡ det¡ ¡rosri ,mos rl.h.mb¡e no rt¡nrcnrc cn 1o guc cs o tn to quc s. prcscnra! \^.luc cso ,\(l.bcr(lcl hisrori. or,snnrr¡t I co¡nr puc(le scr, r¡l co¡ro.tcl,cn Á¡c¡rlo l¡s ,¡rlrtic¡ci.,n.s (lcl \ icio \ ¡¡l¡s l¡s srcurt¡t¡s Ltr t¡s pisjonc\., S¡(tc, ¿¿? j,/ /¿r
L

,\.t clrrvesccnci¡ {lcl corx,ón conocicl¡ por ct nomlx" ,le ¡mor, nos mucs¡rcn

I

tcrrl¡orlincr' fucrza 4- D^io q,r. ei cspíritu creador -genio invcntilo 1y cl esPíritu cle métoclo cle la imaginación-gusto ^rtís t,.1

(ill .picufe^¡ro de lxs Ninon.lc t.cn.los, t¡ \h.io¡ {le Lormc, los nr¡¡ tt',.sfs dc Sú\'igna \ d. l.cir¡rc, los []h¿ulicu, tos Sxint Ij\rcmon(I, torh ¡gue|r

/ia,/,r, Pi.í\, Pili¡ug,c, tiss. 3l j.l.

l.'l

costumbrcs' caso cle }li¡abeu, o convcrtirse en una novela de de l-ouvet de Couvra-v, ,! que está dirigida a un ao-c, t^.r¡to ¡úblico dc a¡istócratas ' Paro novela evolucionerá, cargándose dc un contenido "rto negativo, Porque (¿nte la Poiencia cteclente de una frlosófico burE'uesia cle"mente iacionalista v práctica y corazón sensiblc y gen;roso, que conciliaba virtL.¡<1 y éxiLo, la aristocracia reaccio nó con la afirmación de sus privilegi.s 1' sc irizo dei cgoísmo una ley. Amenazados en sus dcrechos y su existencia, aquellos indiviáuos que por nacimicnro sc crcían dife¡entes clel resto de los hombres soñaron con utilizar las fuerzas de liberación metcrial 1, espiritual Para la clcstrucción de quienes las^habían

mocla se int¡oduce en FraÍcia a p¿rtir clc 1797: <Quizá deberlamos ¿naliz¿r aquí csas novelas, cuyo sortilegio y fantasma-

gorí2 rep¡esentan aproximadamente todo su mirito, situando eo cal:eza El Monje, cle Nfattew I"ewis, superior desde toclos los puntos de vista a los extraños ar¡ebatos clc Ia brillantc imaginación de Radcliffe (...) Convengamos en guc cstc géncto (...) se convertía en el f¡uto inevitablc de las sacucliclas revolucio narias de las que toda L,uropa se resentí,I. Para quicn conocra todas las desgracjas con quc los malvados pueclen agobiar a los homLrcs, la novela se hacía tan difícil cle componer como mo nótona de leer; no había ni un sol<¡ individuo que, cn cuatro o cinco años, no hubiera sufri<io alguno de los infor¡unios que el ¡nás famoso novelisra de la literatura ta¡ci¡ría no menos de un siglo en pintar. Pot lo tanto, había quc llamar en ayuda al in6crno, para componcr obras (lc interés y encontrar en el pais cle las qulmeras lo que todo el muncio podía conoccr, única

c..^,1o y ios ilirigí^,t tott,t^ ellos Desneturalizaban la filosofía de la lÍust¡ación y trastocaben su sentido por un.reflejo tle venciclos. F,l libertino de fin de siglo ¿sPire a un pocier absoluto Dara cierccr una meldad absoluta Esre inmo¡nllsmo' que por el resultado lógico de las idcas defendidas por o",^u ^ ","i.. i-a Nlettrie, Helvétius, D'l{olbach o DiLlerot, sólo es en re¡lr(le dacl su caricatura: eviclentementc es el dc los Personales también el de algunos de Restif cle l-a Bretonne v Sade. Dero ()lnitz, cteaclo Laclos, clei Vathek de Beckfo¡d o del barón de (..) Este libertinaje se maniflesta en lF por Révéroni Saiflt-Cvr lar^rtr.o oo. el hecho cie que Ia malclad monstruosa vlrelve a converti;se en un tema novelesco (como en la Flclacl Nfedia o del durante ias Guerras de Religión), al que sc asocian cl tem¿ y a menudo el cle la m:rgio r'). erotismo Al misi¡o tiemPo, recibirá la influencja de la novela negra

nlente con li¡ritarse a e¡aminar la histo¡i¿ del hombre cn
aquella edacl cle hierro>lr.

VIDA DEL l\lAReur;s Dri SADri

inljlesa, cie caracrcristic¡s nctamcnte prer¡ománticas
socie( (l cncin¡¡dorx.¡

y

cLly¿

l(1 ¡r 'mv 'lL' fñ t' rir 'rc'lu u- i1 { rrrr""rr 'l '',rn.,un,.rr'u!lru', l' ''n.\el r\clr!\''a¡ l{ r'n I (rr ''rn'rtl"l!' ! le\fu(. ^c, ¡ r-s"r u¡r:r¡' ' r'l' < '' r'-t 'n" wrl '' ""1" n-' ,"'r"'''. 't. l' | |l'r'r'Án 'l 'r ,-"' 's";".' '|' muI-'\'\ cr'¡n i'o¡tc clivcnir o corromper x es¡! mujercs quc scrvirlas o rlebarlxs cillo dc rnrrh lrr cimientos. cuadros v co¡vcrsxcrcnes más ¡co(les con cl cs¡íriru (\rl t !r"'f i .. 'd!.aun rro 'gr'1''i r'l n \'r''.\' ",.n,,"n...i"-"r" / l .rr rr'r. r'''. lr"¡1 .l-.. r.¡.r.¡.\ -r'qu ' ' i' tlcnr¡ Coutet. /-¿ R,z¡¿, i¡!q,'¿ /¿ llilo/'t¡"' PxrÍs, Arnr¡n'l(in$' c('l' tJ
19¿r7, 3."

fln, que. cansi'tx de l¡s l¡¡gurtlcc's dcl (lrcs ¡l( l^ _i ' 'ur'ñ cn lrrlf '

(ljlcrcs'

Iil 2 de junio de 1740 nace Donatien Alphonse Frangois de Sade, señor clc I-a Coste y dc Saurnane, cn París (flótcl clc (.ondé). r\ristócrate cle rancio abolengo, entre cuyos antepasa rlos la más célebre es l-aura de Noves, esposa de llu¡p de Sede, cantada por Petrarca. Se cduc¡ cn l)tovcnze, cn le lbaciít dc Léger cl'l-brcuily elclsttllo de Saumanc, bajo Ia dirección dc su tío paterno, el abad de Sacle, hombre erucliro, lil¡errino, y corresponsal cle Voltaire, que más tarde será encarcelado. Vuelve a P¿¡ís en 1750, cloncle ingresa en el lnstituto l-ouis Ie Grand, antiguo colegio de Clcrmont, regido por los jesuitas y consiclerado como el mejor mo clelo de enseñanza clásica. Dedicado casi exclusivamente a Ia cducación de nobles, su sjsteme de enseñanza se basa en las humanidades y la filosofía, concediendo también gran impor t¿ncia a l¿s representaciooes teatreles.
sN.lc. ,1.

e¿ició¡ .cvis¿¡2, tomo I' Pág '169

d;,

págs.

l9

10.

Irrl

[. r]

'[ras su paso Por l¡ Escue]a de Chevau Légers, cxclustva l'.'rr nol'1,., \ \L ¡ítrltctpaclon rn la trucrr¿ de Sirtc \ño'. el

Rcnce-l'rlrgie ( orJrer Je l rLrnr) (l( Nlont¡cuiÍ, tres haber fracasado su intcnto de hacerlo con la \rnorirn dc | ¿urai., c¿-l€llzni Je V Lcqurlrr'. Por nl\o'itinrl

l-,lc

m:Llo

....,i, .on

En 1777 vuelve a París. El día 13 de febre¡o es detenido y enca¡celadoen Vincennes, adondeson normalmenteconducidos los prisioneros dc estado.
embatgo, se lc manticnc preso. til 15 de julio se cvnde en Ve lence y vuelve a I-a Coste. Capturado, es ingresado de nuevo en Vincennes. En 1784 es trasladado a la Bastilla, donde provoca un tumulto cinco años después, al intentar amotinar al pueblo gri_ t;n,lo por la venr3ne que ib:n a degollar a lo. prr.ioneros 1 ¡i. dren(lo socorro. Tr;shd¿rlo ¡ Lh¡ren¡on. El 2 dc abril de 1 790 es libcrado por el Decreto de Ia Asam blea Constituyente s<¡l¡e 1as /etlres de cachel. A contjnuación se qcf¿r¡ de'u mulcr. Problemas económrcos. EI 17 de abrii estrcna L/ Marida Crhlala cn la Comédie Frangaise y se une a Ia joven actriz Nfa¡ie Constance Renelle. hn junio entra como <ciudadano xctivo) en la Sccción cle h plaza Vendóme, futura Sección cle Piquesr¿. En 179I cst¡ena cinco dc sus obras cle teatro en diversos es ccnerios cle París (entre ellos cl Thé¿itre \loliére v el I'héárrc I r.rngar.r. r en iunio clc e\e mt\mo .tñc¡ l,ul¡lic^ Jt ¡tina u tas l,tlortanic,s de /a Vi*d, 2 vols. in 8." en Holanda, por los libreros ;\sociados (París, Girouard). En septiembre de 1792 cs secrer¿¡io de Ia Sección de Piques. El 17 de octubre, comisario pata la organización de la caballería de la Sección de Pigues, y luepp comisario en la

cio de casación, quc se resuelve con una amonestación_ Sin

. En 1778 comparece en Aix por el asunto

cle Nfarsella.

Jui

familia, porque consi(lera guc las Poderosas influc'ncits tlc que disponen cn la corte los l\lontreuil le se¡án útiles lr'l 29 de ,r.t.rbte del mismo ¿ño se lc encarccla en el casrillo dc Vinccnnes por exccsos en un prostibulo ljl 13 cle noviembre quctla (lc l)¡rís en lii:,crrad provisional ]'es obligado ¿ instalrrrse fuera Numerosas cxPerlenctas amoros^s Vuclve a París en 1764. y teatreles. Sigue en libertad vigilada El 3 de al¡ril de 1768 l¡ viucla Rose Keller, joven mcncliga, ac ccde ecompañar ¿ Sade a su casita de Arcueil, crcyenclo, se_
clc su

^ eún ella, que allí cncontrará ün trabaio. Pero allí cs f-lagelacla Él matques es encarcelado en el castillo de Saumur y transfcri do posteriormeotc a la fortaleza de Pierre-lincisc, cerca cle Lyon. Después se le traslada a la Conciergeric' tle <londe se le liúera cl 10 de junio. En noviembre vuclve a su clstillo (lc I-a
Coste.

Du¡ante l¿ noche clel 27 al 28 de junio de 1772 participa en una orgíe en N{arsclla con su c¡laalo y clnco Prostlrutes! a les quc ofrece bombones con centriricla y Por qulenes cs dcnunclt-

do.

I-l 4 de jLrlio: decreto de arresto, acusaclo de envencnamicn to y sodomía. Huye a ltalia en egosto con su cuña(la' /\nne
P¡ospére de l-aunay, a la que ha seducidoEl 3 de septiempre se le condena muerte Por el xsunto cle ^ Nlarsella (cjecutado con su criado en efigie, en Aix, el l2 de septiembre). El 8 de diciemb¡e cs detenido y encarcelado en el casrillo clc \liolan:.. por orden Jel rcr de ( crdeñ,¡ Evadido la víspera, el I de mayo de 1773 llcga a (irenol;lc v se instala otra vez en La Coste. Su mujer se reúne con él en 1774. Nuevos csc¡ind¡los. Iiscc nas de libertinaje. La policía lo busca. Su sucgre, la ¡'¡cri'tltttlt de Nlontreuil, se ha convertido en su más encarnlz^(ix encñlg^ desde la seducción de Anne Ptospére de l-auney y obticnc una
leftr¿ de tacbel contr1
él,.

.¡.¡mblr¡ ;dmini.r r¡Lir'.r de hospir.rle.. . EI 2 dc agosto cle 1793, presidiendo un^ sesión, debate de una moció¡ inhuman2.
\,teñbrc: Peli¡ól

se niega al

Septiembre: Disac¡o a las Maxu de Maral .;¡ de pelletier. Node la Secciót de Piqaes a las repreurltafiter del prc b/a francás. Dicienbrc: cletenido por sospechoso y encarceiado

rr I-a ¡samblca (lonsútuyentc hxbía susrituido tos 60 distriros en que sc hat)ín ,lividrdo Prís en ¡bril dc lr89 para l¡s eleccio¡cs tlc tos Este(los cenc.atcs
.18 Seccion.s. IIech¿s para

f¡ciln¿¡

l¿s vorxciones, estas Secciones, aurónomas,

Por

,iúigrlas por sus coniirés ! sosrcnnl¿s por sus socied¿dcs, ticgrron a imponer su lolunrad á los Connis dc gobierno v i t¡ Convcndón, latiénd.se di.." -,

l'+l

l2|

en la prisión de Madelon¡ettes (figura en la lista de Ia guillotifia, pefo es tr¿nsferido tantas veces que nunca lo encuentran cuando van a buscarlo). En 1794: prisión de l-es Carmes, en la calle de Vaugirard t,ueeo p¡isión de Saint Lazare. El 21 de m¡rzcl enfermo, es tr".irdudo a la cas¿ de salud cle Picpus El 15 de octubre es li-

hijo mayor Donatien Cilaude-Armand aprovechan el hecho de que por error había sido incluido en las listas de emigrados para pedir su mue¡tc civil y apoderarse de todos sus bienes, asignándole una Pensión muy reducida (1796).
Publicación de La N*ua Jttúina
o

DerJoo. Su mujer y su

lat l4frtrtattios de

la Vittud,

rgtida En

de

la Hittoria

de

Ja/ieta, stt Hermana, en Holanda (París,

Nlassé, 1797).

1800 aparecen ataques contra dicha obr¿ en elJoana/ de

París,lo guc Provoca el secuestro dc un^ c(lición comPlct¡' El 6 dé marzo de 1801 es detenido y>r Jrctina y Juliefa ea casa cie su edito¡ N1assé. El 2 de abril es enc¿rcelado en Sain te-Pélagie como autor libe¡tino.
Un 1803 es t¡ansferido a Bicétre v finalmente a la c¿sa de salud per^ enfermos menrales de Charenton-Sai¡t Nlaurice, posible ;ente gracias a las gestiones realiz^das Por su familia' que clesc^ba que fuera declarado loco Pára qucdarse con los bicncs que lc había errebatado e impedir que sip¡.riera publicando obras pornográficas. Sade ya no sal<irá de Charenton, donde dirigirá rePresenta ciones teatrales desde 1808 hasta su muerle, ocurricla cl 2 rle dicieml¡re de 1814.
ALGU¡¡¡s n¿¡'¡-¡xloN¡s

producen una obesidad monsr¡uosa, y por últioro, rr¡rl'r(.,,,r ,r scntir problemas respiratorios (crisis de asfixia) <1uc L. ol,lr1i,rrr a dormir apoyado sobre una almohada muy gruesa. Pero aún más intensos son los t¡aumas morales. l,)n ¡rrirncl lugar, por la situación de injusticia en que se siente: <(,Lrurrlr os escrilrí clesde Burdeos para qtre me cnviaseis dinero ¡rlra ¡r:r sar a Iispaña y me lo negasteis, era orra prueba más clc quc [r que vos deseabais ¡o era mi alejamiento, sino mi detcncitin> (Carta a la presidenta de \lontreuil, Vincenncs, fel¡rero clc 1773)lr. En efecro, Sade conoce la costumbre de encerr¿r o cxiliar a los libertinos para evitar el oprobio de la familia, ya que los prejuicios son enormes en el siglo xvrrr, pero no acepta cl ensaña¡riento de su suegra, que le ha llevado a permanecer ¡ine die <e¡ una torre, encerrado t¡as diecinuevc pue¡tas de hierro, recibiendo la luz del clía pot dos ventanucos, guarnecidos por una veintena de barrotes cada uno (y disponiendo cluran, tc) cliez o doce minutos al día cle la compañía dc un homi¡re qLre me trae la comida. El resto del riempo Io paso lloranclo... Ilsa es mi vida...> (Carta a l\lme. de Sadc, Vinccnnes, febrero de 1779), y, sob¡e todo, sie¡te como dcmesurada la utiliz¿ción c1c una /el/re de cacbet, ya que (csos encarcelamientos a¡bitrarios c in<lefinidos no pucden caer, en el peor de los casos, más que sobre un número muy restringido de individuos, es decir, so l)rc los agentes públicos muy secretos cle los asuntos cle ljstaclo, cuando p¡evarican, o sobre aquellos cuya pluma o cuya
lcngua es demasiado indiscrctDrr. En segundo 1ugar, po¡que no se sienre en absoluto culpable: llil señor de Sade ha hecho lo que hace todo el mundo. I-as jó venes que ha f¡ccucntaclo cstaban y¿ completamenta rlepravadas o le eran aportadas por una comadre. Por lo tanto, no se trata cle ninguna seducción. Sin embargo, se castiga y se hace sufri¡ al señor de Sade como si fuera culpable de los crímenes ñás neg¡os (...) No soy culpable mds que de puro y simple li|lertinaje, tal y como lo practican todos los homtrres en mayor o

Los más impresionante de esta cro¡ología son los casitrclnta años que Sade pasa en prisión, y sobre todo los que van de 1177 a 1'/9O (entra cuando aún no ha cumplido los 37 años y es libe¡ado cuanclo está a punto de cumPlir los 50). Esos años debie¡on de t¡ansformarlo profundamente. Por lo que concierne a su salud, ya cn febrero de 1783 aparccen las primeras manifestaciones de su afección ocular. Ade más, la falta de ejercicio y, segin algunos críticos, la bulimia lc
lr(.1

rncno¡ razón de su mayor
rr'1

o meno¡
Cillfi

temperamento

o de l¡

od¿s las c,r¿s (lc l, corcstxrn(lcncia dc Sa(ie han sido roh¿(l¡s de tas ture¿tr^¿^s con un prcfrcio dc t.élv, perh. Unión Cé.ór,t. rll-ditrons, 1969. l\lcrcie¡,,1. dr, romo 2, pág. 27.

hB ahanier,

r

t.'t

nrayor o menor inclinación hacia eso que hayan podido recibir clc l¡ naturaleza. Cada cual tiene sus defectos (...) Sí, confieso que soy libertino. He conccbido todo lo concebible en ese tiPo cle cosas, pero aseguro que no he ller'¿do a la Practica todo l() que he imaginado y probablemente no lo haré j¿más) (Carta a \lme. de Sacle, Vincennes, fcbrero de 1781). Toclo esto, en un hombre que se confiesa (dominente, colé rico, extrema<lamente apesionado en to(lo y con una imaginación de sin igual desenfrcno por lo que concierne r las costumb¡esr hace que el odio y la dcsesperación vavan aumentanclo progresivamente y desemboquen en una actitud de total rcbeldia: <FIay mil ocasiones en que es P¡cciso tolerar un mal para destruir un vicio. Por ejcmplo, a¡rostaría a guc habéis creído

su carta de noviembre de 1783 a su mujer enumera los autores cuyas obras completas dcsca poseer: Buffon, X,{ontaigne, Deli-

obrar correctamente ¡cduciénclome ¿ una al¡stinenci¿ ¿troz en el pecado de la cameti. Pues bien, os habéis equivocaclo \le ha béis calentedo la cabez¿. Nle habéis hccho crerr unos f¿ntasmas a los que tendré que da¡ vida...> ((iarta a 1\'1me. de Sacle, Vincenncs, junio dc 17113). Es, pues, verosímil qveJ$liflt1 y to¿^s las obras pertenecien tes a este periodo fueran, además cle un moclo de agresión con tra un (pacto social> <1ue había hecho de él su víctima, una es prcic cle c"taAt.. ¡rra lil'erar.c.lc \u nnFu\ll¿. l-o cierto es que esta cstancia en prisión ha siclo definitiva, envejcci<lo, enfermo, ,va que al salir de l¿ cátcel, con 50 años, meclio cicgo, y casi impcdido como consecuencia de su obcsidad, va no conseguirá edaPtarse a l¿ vida normal: <En una pa labra: he perdido la vista, el pccho; por la falta clc ejercicio he aJqurrido una corPulcnciJ I In rnormc guc rl)en¡\ -i \ñ\ .lTr'1,/ de moverme; to(las mis sensaciones se han apa¡¡ado; ye no mc satisface n¿(la, no me ljusta nada; el mun(lo, que tenía la locurn de cchar tanto clc menos, me Parece de un tburrido. , dc Lrn triste... Ilay momentos cn los que mc dan gan^s dc cntr^r cn l-a Trapa (...) Nunca me he sentido tan misántroPo cor¡o (lcs dc quc he vuelto cntre los hombres> (Carta a Gaufricly, l)erís,
comicnzos de mayo cle 1790). Pero en la cárccl Sade no h¿ abanclonado sus lcctrrrls, l ¡t sar de que algunos de los libros que solicita le son ncglLtlos, en

lle, d'Arnaud, Saint f-amltrt, l)orat, Volteirc, Rousseau v acle más la conrinuación <lel Viajera e Historias de lrrancia y rlel Bajo Impcrio. Taml¡ién ha peclido y recibiclo la ob¡a de l-ucre cio. I-o que se le niega rotundamente, aunque se le ha enviado su refutación, es el .fi¡tet¡ta rJe /a Nafura/eaa, hecho gwe provoca reiteradxs p¡otestas del prisionero, que afirma guc esta obra es <real e includairlementc> l¿ l¡¿sc de su filosofía, siendo <un fanático cic cll¿ hasta cl marti¡io si fuera preciso> (Cara r Nlmc. tie Sade, Viccnnes, fin de noviembre cle 1783). AI mismcr liempo, sc ha afianzaclo en sus teorías: <Scgún clccís, mi mane ra de penslt no puede ser aprobade... iY eso c1uó nlc impor ta?... ul que adopra una m¡ncra clc pcnsa¡ en función de Ix de los.lemás cstá rem¿tad¿mente loco. I-a mia es cl fruto dc mis rellexiones; forrna ¡rarte de mi existencia, cle mi constitución, r' no soy clueño tle cambiarla. Pero eunque lo fuera, no lo haría. Ilsta mancra dc pcnsar que vos conclenáis es el único consuelo de mi vicla; mitiga mis pcnas en prisión, representa todos mis
placeres en el munclo,
ta a

\lme.

cle Sacle,

Vinccnncs, comicnzos de noviembre

l

lir

lprccio l-^

más que a mi propie

vidu ((iar
cle

17fi3).

()BRA

1169 I:l úaje a Halanda, etJotna de cartas. 17'76 Diertarionu crlicar, hitóricat .1 Jilurlliu: robre las dtdadet .Flarencia, Rama, Náfahr, e/t. I t-81 Í:/ ir.anrfante (tc^tro).

dc

)782
1183

m tacettlote 7 rt motibatdo (1.^ eclición 1926). Laisnl o El si/io de Beaauais (.ter.tro). Jean* El ?reraricador a El l,lagittrafu de otros fienpos (teltro).
Diálaga enre

La Prueba

lnsensata a
y'einte

| ,185 La¡ Ciento

El Marido Cridt/o (teatro). Janadat de .fodona a La Ljcrela
o

¿/e/

liber'

li86
li87

tinale (novela). timpieza Aline en 1795.

-1 Valcour

La Norc/a Fihsrfu, polllicada
cle

Lot hfortanio: de /a Virtrd (primera I'ersión

t

publicacla cn 1930 por Nlaurice Heine. 1188 Jastina a /o: Ixlotunio¡ de /a I.'irtú (publicacla

fustina),
1791).

en

Il1 subr¿vdo cs dcl ¡utor.

Eagirie

de

Franra/ (novela corta)

lrtll

tr9l

Catálaga raarnada de las abra¡ del ¡eior de J

..

1190 El sobonador (teatro). El n/irá ltupa par An1r

o Safía -7 Desfrancs

(tcatro)

que no constan en ella las obras que escribía y hacía represen_ t¿r en Le Coste antes de 1776 y rampoco aparecen los títulos de ias que produjo para el asjlo de Charenron. Aparte del teatro, tampoco se conserva la totalidad del resto de sus ob¡as: unas polque se perdieron o hicieron desaparecer du¡ante los traslaclos de Vincennes a ia Bastilla y de Ia Bastill¿ a Charenton, segin explica el mismo Sade a su abogado Gau_ frrdl en .u c¡r¿ de primero\ de mayorde l-q0 (.H;bi¿ rrah¿ t,rdo mucho dur¡nrc mi encierro. lmaginatc. qucrrdo ,bogadn: ¡enra 15 volúmenes para llevar a la imprenta. pero ai salir (de la cárcel), apenas si me queda la cuarta p¿rte de mis manuscri tos. Por un descuido impcrdonabJe, la señora de Sade ha per_ clido unos, ha dejado secucsrrar otros, y cso reptesenra trece eños perdidosr); otras, eritre las que se cncuenttin Lat Jamadas ¿le F/r¡rbe/le o I-a NaturaleTa desuelada, esctita en Charenton y ,lc.rrurd¿ ,r perrcion.de.u hrto m¿)or en 180-. porque la, hrzá ,lc\¿p¿recer \u lJmtlra: ) .rlgunar md.. sccue.rra_
Llxs

1191 Peticih Ell Ctnde Oxtierx a Lot
de

at tiadadano

de París al re1fu losfrarcens' Efectl¡ ¿el Libe inaje (te

trc)

l1()2

Ob¡eruaciatte! bospitalet. Idea ¡obre el nodo de la sanción de lat I'eyes 1'793 Petilón de la¡ .feai¡nu de París a la Co¡aencifu Nacirnal'

prer

tadar a /d Asanblea ad/,/itlishat¡'a de /0¡

Di¡carso a lo¡ Mane¡ de 'llarat 1 de Le Pelletier' Petilfu rle la Sectih de Piqtu a /0r repre¡entanles del p'eblo

1795 Publicación de La Filosaia en ¿l Ta.adzr, abra pós/'t')'t de/ (ionpañía' aator deJuttixa. En l-ondres, a cargo de I-a rle La nwua Jastina a Lat Infarnniot de la Vir' I 797 Publicación nd, segrida de la Hitaria de J ieta' * betmaxa

1199

1801 Et Autar tle las Crínene¡ del At¡rtr
París, Nfassé. 1803 Nata¡ Literaria|.

Amor, nauelas furliat ) lrágicar, precedidaJ la¡ noaelas.1 adomatlas can gtabadoq par D' A. ?. .lade, autrtr de Alinel Valcrar' París, Nf assé'
Los Crínenes del ¿le ara ld¿a sabrc

a Vi/h*rq*'

Joliaiartu,

1807 La: Jornadas
vela).

¿le

Florbelh o

La Nafuraleztt dttrclada (no

durante los frecuentcs ¡egistros que la policía llevaba a cal¡o en su habitación de Charénron, sob.. toio a parti¡ de l¿ orden de 1810 del Nlinistro del Interior, po¡ la gue ie prohibia el marqués <cualguier uso de lápiz, tinta, pluma y papelo. Adenás, en junio de 1814, el nuevo di¡ector del hospició también rlcbió dc incauter algún orro ma¡usc¡iro de la i-r¿bitación de
Sa<le.

¡osiblemente.

1812 Atlelaida de Bnrnswick, princesa de Sajania' aantecintieño del
stglo

X/.
de Battiera, reina de

1813 Hi¡toria ¡ecreta tle Isabel La narEnsa de Cange.

Frantil

l-a prueba de ello es que <la serie completa del Diaria, del 5 de junio de 1807 al 30 de noviembre de 1814, debía com_ ¡rrcnder cuatro cuadernos, ya que el pnmero de nuestros docu Incntos lleva el título dc <primer cuaderno> y el segunclo es l)rcsent¿do como el (cuarto)ló; pero, de hecho, sólo si conser
r rL¡l ,:los.

/tt¡tixa, Alixe y Va/cotr, Cuentos I Fábula¡ de un Tr@a¿or ptal)e ' '74/, La Carpita de m hombre de /etras (oltas conservadas en per te en las nóvelas cortas que comPonen ¿¿J Ctínetu del Anar) \ Lat ( ir a Veintc fnrnadat de fodoma De todas maneras, a pesar de su exte¡sión, la lista no reflci:r toda la produción de Sade, sobre todo en el ámbito teatral, va

Lo primero que hay que decir es qr.re Sade sólo confies¡ ser Valconr y de Los Crímexe¡ del Anor' St¡ em eI attor de Aline bargo, en el Catálago Raztmda dc 1788 apateccn yt el Diáh'gt en un Maribmdq las dos primeras versloncs de tre Sacerdofe

1

1

De cualquier manera, lo más interesante de esta obra son las y de cntre ellas, las tres ve¡siones de Jrctiaa, Alirc I l2hau o I,t Noyela Fik¡ófca, y Las Cieúa Veinte Jorxadas de Silun o La E¡cu¿la del Libertinaf.
novelas,

..,,i;tlf;rli^'

Prer^cio

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Íret rcfik)nes

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d,". r'¡cnhad¡ el I ,i iulio 'le l-¡-. c' un r ctf'ccie 'le tuent^ ¡lo.on.,..ul, Prolagonl'l,r "c llLmT Soñ¿' e'crirt'' ¡'rr" form:r una obr^ menos l^tre dc lor'Cirototl n¿t,l^ Se trata cle ica q,-,e hs siguicntcs, piro en La que los dii.-of",^ u .i".-ti i.."r1,"r.".o.r"... cie los personeics y¿ están definitivamentc las de
ir^r^ao., y las peripecias, i:n11:.. Ttn?t numetosas
qr'rc

I-a primera, Lot InJorratias de

Ia Virlul'

recláctad¿ en quince

r'l papa Pío Vl, Catalina II de Rusia, Fernando IV de Nápoles t, su muier Nfa¡i¡ Caroiina de Nápoles, hermana cle l\laría Anl(rnieta, Gustavo lll de Suecia, y el Gran L)uque Leopoldo de lbscana, hcrmano también de Nlarí¿ Antonicta.

A/ite 7 Valcotr

o

la naaela.filosrfiu

l¡'

'. lñrm l n ,¡o ,le.¡ui'. S¿,le rccltln-rr cl rul 'lo 'lrn'lul( l¿ se ilama Justina' ,v ampliando d" ,r,t" ,tot.l^i .rluo protagonisra
ot

r¡-

r < r.lonc

\on \'.r I ic

I(1(

nl l' o I llro

,

cl número de PeriPecias.

lnt-trri,¡

.e nuiill.¿ Ir rcrccr I r'crtion: L¿ \trta lo Vdt!¿' sc|mrta dc la Hi¡¡n'ia dc lulieta' su he'ry¡ana, d? aAn¿r(nrcmenre Iuc h ¡er'hdr d': /¿s Ciento hiatt /'hadat IercLr'r ver\l.n .\',inna I' qK im¡uls. r |"[ .r ricñv(r en unl contlnu^clon escanclalosa la hiito¡ia tle Justin¡ v a clarle como al no clisPoner yi clel testimonlo csenclal lx historia cle Julieta: qr. h^bia q,-re.ido d¿r' debió cle Pensar en sustituitlo Por algu L:n

l-'r-

lusttna " /n'

d,

(1)mpañe¡o de o¡gias, y, pam evitarlo, ella tcrmina por suici, ,irrse) y las memorias de Sainville, reco¡riladas cn dos inmen\rs c:rrtAs, que rclatan las pericias del personaje po¡ encont¡ar r l.conora, hcrmane de Aline, que ha siclo raptacla por los

lrs cl ¡esult¿do de Ia fusión de dos relatos: la novela propia_ rnente dicha, que sc presenra en forma epistolar y que narra la lristoria de Aline (Aline v Valcour se aman, pero el paclre de la ¡rrcn, Blamont, quierc casaria con el financiero Dolbourg, su

lrs rlifirentes mane¡as clc gobierno que sc dan cn los
,¡Lrc

l-^s memori¿s sin,cn clc justificación para la cxposición

cle

países

L'' na otra obra igual de comPletD

el tetLto se Prcsenta cn tcrcere Per drrce \a llistaria de -/n/ie/a, por la solicleri sona v los cliversos eplsotllos v¿n e¡caclenaclos u com¡lnr .rl.rc r ¡olit r' a' econumi r' ,l.rd ,lr lo' lrL'Lfl rnñ., cu) P(ro cn r" Hist''ir d' lttlhla lt nltr t'ton la Protaflonlsta le que u:.rclue á la pri-e.^ persona y es otr'l vez memorias dc Julieta empiezan con la cla unidad al ¡clato-Las lglc.ra

Ln La

Niia

ante¡ior c int¡o /rtstita, que anrplía ia versión

i tncic'ln'l

lrtri cn pocler del rcy y de los noblcs. ( i¡nside¡ada por muchos como la obr¿ más rica en peripe_ , rrs v peosami€ntos, estx novela no contiene ol¡scenidades ni
,

va visitendo Sainville cn su recorriclo, c1c los <1uc los más ( rrnctcrísticos son Ie uropía de T¿moé, cn los m¿ies del Sur, (luc cs una especte cle paraíso, y la (^ntiutopíD dc Batua, en '\lr-ica, sumici¿ en la más absoluta corrupción y doncle toclo

k

scripcioncs atrevidas. Toclo está simplemente sugerido.

Prnrhemonr' 'i"'.r'n.¡.".lc 'u' r'rt"r'l¡'le' cn Ir'rl'¡'l r dc v rl( ¡' hcrm¡n¿- 'c ' ia"aa ." .rn""a que c\lurll rron aml ráiir" , ,-l¡. t1c múltrL'le' epi'o'lio' r r r¿ic' P^r tnd ' I ur^' lr pr. 'crmin.rnJ. con ün.r crnl'¿clun dcl vicio l'r f¡rl( 'lc
r

Las ienta *iúejarnadat dz .\'odrnta a /a erue/a de /ibertinaje

orotagonlsta, ' Adimás, en esta ob¡a Sade ha prcsentaclo Personales iulcn ,i.,r. .t. io'lp.r.^, atribuvénclolcs toclos los vicios imaginables:
B¡t.illc, !t I'itt¿r¿l'tu et h ill¿/' P¡ris. C¿lh¡¡r(1, col pigs. l:a, 12i
l(14(s'

lrscrrta en la B¿stilla en 1785, desaparecida en el traslaclo a ( lr:rrcnton y encontrada en Alenrania por i\faurice Ileine cn publicada por primera vez, c¡r cuarro volumenes, en cle principios ,1, \iglo, pero tan transformada que se llegó a poner cn duda ,Lrlutenticidad. Es la histo¡ia de cuarro libe¡rinos: el duque de lllrngis, su herm,rno, el obispo cle Blangis, cl presidcnte Cunal
1').19, fue

rrr

i()31

y 1937, aun cuando existc otra edición

Lr (lcorges
l9 51,

l¡,l

[¡;

I

encicrran Para sus o¡gías cn el iastillo rie Silling, propiedacl de Durcct v totaimente aisl^do 4-' ¡er'ur.'' prrrenccienre' r 'l(l e\lcrior, '',rr u'r.crr"llt lc taptedls o ltraidas con eng¡familias ric¿s o incluso noblcs,

I

cl lln.rnciero Durcet, que

se

ños, y entre las quc se hallan sus r-ntricrt's c hiias i cuatro Pros titutas vieias, que rcciben cl notrllrrc '-lc <histortedoras> t'quc inician las orgías cotidian:rs clcscribientlo minuciosanrcnte cacla t¿rcle cinco perversiones scxualcs <lifcrentes' cliviciiclas cn cua tro cl^scs, que corresponrlen llrs cu¿tro partcs de la ol;ra pe^ sioncs de piinrera clasc o sencillas, dc segunda clasc o. cloblcs, de tercera clase o ctiminalcs v cle cuarta clase u homiciclas-

Este 1ib¡o, cuvo contcniclo fllosóltco es infe¡io¡ al de l¡s

otras obras, puede ser consicleraclo como un c^tálogo de Psico patología sc.'rual, precursor clel claborado por Krafft-libing "(Pslthipatltia rexua/iq 1886) v en gener.l de to(las las obras midic¡s dedic¡clas al tema.

.lustrn,r o Los runonruNlos DE I-A vlR'I

UD

Primera obra public¿da en vicla del autor, lpareció en 1791' <l-a edjcitin otiginal está adornada con un frontispicio alegóri

co de (lhé¡v, qu" r.p."."nt^ a la Virtucl entre 1a Lujuria v la Irreliqiosiclacl. Ll noml¡re tlel autor no figura cn la página del título; y, conro en el caso de muchos libros sin privilegio' el nomb¡e clel editor cstá sustituido Por la rúl¡rica l'ln I lolancla'
por los I-ibrcros Asociados>r3.

trrrnbién clc Lrna manera casi accidenral (pensemos en Rous_ seau, Nlarivaux o Laclos, entre otros), y e)lo para <iar mayor lcrosimilitud a sus obras, ya quc el escrito¡ de csta época tiene , orno primcra norma <pintar la naturaleza humana en su rc¿li tli¡(l contempo¡ánea). I)ero cn el c so (le Jlr¡/ind el procedirriento varía, porque cl .rutor no se limita a inform¿r al iecto¡ y desapareccr despuós, \rno quc sc manticne p¡escnte a lo largo de toda lá. acción, ¡r¡r¡o introcluctor clc la situación y los pcrsonajes primero, ( ()rno espectxdor clespuós, y como moralista por último. .Junto r ,l. orr,r n,rrr.,dor. r.l -¡.rrcnrico". Jusrin". r.r .r enc,rrg.ri.c d. r'. 1,' ul rrl.ro. ra.¡r-t l.L 1,.,.r',L l¿ nl,ra *,.r ,u. menrori.,\. Uno se pregunra el por quó de l¿ necesiclad <lc tai mcclida, y r r)n \ u( Lrrren ' lo\ \olu( iune\ ,,1 rc.Frlo: la prrmcra. un mrrri ,," \' nrt,io,Je r;urel., pur l¿fle,l( \.de. rl mismn que lo lle \¡l ¡ negar públicamente haber escrito la obra cn su ldea ytbn: /,t¡ t\tutelas. I-a seguncla, el hccho de qr,re, fiel al preccpro ex l)Lrcsto por él mismo cn el estudio qrre acabemos tle citrr, el . rrt,'r guisicra drt.'r.( un¿ puera rlricrr r p.rr,t r.rriar .runrcn r.r ,.r\ trl¿n.¡,lc.omlo.icion. Jc(.pr¿n.lu \rcml)rc guc¡ l^ nurr.r r,,.¡ 9ur \urlr Jur.rnrr l. er¡l,ur,rcion de Lr ul,r¡ l\u(,11.\r, t.rn l,u(Jr,l como la que ya estaba incluida en el esquema previo. l_a ¡,rrrr'lre de ello cs la clab¡¿ción <lc las tresJitlinat, t p".r.., lrrs exactos, de los ttcs h[.)rÍt/n¡at, v la rcrJaccic\n di ieta. J llrr¡ue cs.eviclcnte guc rescrvánciose el pLresto pri\.ilcgi;(lo rle ,J)rrscntedor nar¡ador comentacioo Sade se rcservat¡a a la vez .r lrosibilidad c1e emprendcr más tartic el rel¡to dc las mcmo, r r.Ls rle los demás personajes que nparecían en la obra_

La.fnrna I-os nor,elistas clcl siglo xvrtr acostu¡¡braben a avisar a sus lectores Por medio (le introducciones o aclvertencias (lc que el relato que les ofrecían consisría en la publicación cle unas me _encontradas mori¡s

L¡tnl./,/r¿
l.ir estructu¡¿ cle l¿ obr¿ es la de un relato en tcrcere perso hccho por un narraclor omnisciente, el eutor, v c.rn ,n" fi r rli<lecl concrcta expuesta en el cxordlo: (n¡cer quc el scnsxto, ,lrrt lce pro','echosamcnte, deduzca Ia lccción, ¡an úril, cle la su_ 'rrsrrjn e las leycs de Ia Providencia v la advcrtencia t'ital dc , rc r menudo el cielo golpea junto ¿ nosot¡os al ser que nos l'.r(ce heber cumplido pcrfectamente con sus deberci, para
r, r.

fortuitamente

o de

unas cartas hallacl¿s

r¡ (;ilbert t.¿lv, Ilrcf¡ci.,

x l¿

Fili.ión (lc/,v/t/¿ de l^ t lnr¡n (l'n'rrlc Lttrlt-

Ir+]

l¡rl

hacernos más conscientes de los nuestros>, en el qu{] se introducen las memo¡ias de uno de los personajes, y que concluye, tras la muerte del personaie en cucstión, con unas reflexioncs al lector, mostrándole la moraleja L¿ unidad cle esas memo¡i¿s no es otra que la propia indivi dualidad de la protagonista, nexo entre sltuaclones y escenas (narrador espectador actor) clue sólo se justifican Por su Pre sencia v que en rcalidad no son rnás que c¿lulas aisla.las, olganizadas en círculos concéntricos que sc amPlían en horror y barl¡a¡ie a metlida que av¿nzamos en cl escxlafón social .le los persona,es. En efecto: la actitucl del benciolero <(corazón de Ilierro> rcsulta casi caballerosa si la comparamos con la del méclico ltodin. Pero la b¡utalidacl de éste no llella cn absoluto al reñnaniento de l¿ mald¿d de los altos rePrcsentantcs de la nación: el clero, Ia nobleza y los m¿gistrados De ahí sc deriva una falta cle evolución en el clesar¡ollo de la ¡cción, porque, aún cuando hay PeriPecias, cl viaje de Justina

del_dinamismo dcl resto de la acción, presentánclola como un h< ho que ¡ueJ,r dar.e en curlgurcr rie_po y curlquier. lugl.. \ rr.ll¡n(lo d( átler¡r la nocion de riem¡o Jel lccror con un r\lilo ' lrramcnrc impresionisra que reflej,r el es¡¡rJo rJc ¡nrmo de l¿ .t¿rr¡dora. ¡ero qur raml,ien r<.rel¿ una e.pecie Llr rirual 1<Jrs no.rcicin de los gru¡os en l.rs orgr;s cn¡ el mrrmo rjs¡¡¡¡¡ que s¡ (e rrárrr¡ dr un¡ aco¡¿cicin rc.rrr¿lll y 2... el riempo de l.r dcs crlpctón cle acontecimientos o de la exposición ie las largas (lrgresiones filosóficas de los libertinos, p.rf..t"^"rrt" o.g"iizrdas en cascacla cle subordin¿das l:

v viso¡osxmenrc
stonls¡a,

tjl.ill,"-*il'

".,i.,r"a^..,-.," "Liff

J.',iij:

no lleva a ninguna parte, si no cs e la tepetición tle

una

const¿nte: el crimen, ya que las si¡uaciones son Perfectementc intercambiablcs tanto temPor¿l como cspacialmcnte -<lado qr.re únicamente se viaja para ser encerrado- y susceptible-s dc multiplicarse hasta el infinito, siempre quc se mantcnge el esquema mínimo de arresto juicio condena que pctmite llegar al
clesenlace.

De hccho, Lot Infarlrnia
que

de

la I''¿¡l¡¡l

¡io¡ cn extensión tJtttina y éstt

es scnsil¡lemente infe es tambión mucho más b¡evc

La NaeuaJrctina. Todo ello está sub¡ayado por el Particl¡la¡ uso de las coorcle nadas de ticmPo y cspacio. Porque en Jtstina hty un tlc¡lrPo real (cl del narraclor quc relata la histo¡ia cle Juliera y los pri meros y últimos momcntos de la de Justina v que Pl¿ne't sobrc la exposición cle las memorias) y cios tiemPos flcticios: el <le la
enumer¿ción de las peripecias de Justina, que se realiza cn una sola noche, y e] de las peripecias en sí,gue Presentan dos Planos pcrfectamentc diferenciados: 1.n, el est¿tismo, y Po¡ lo tantá la intemporalidad, de determin¿das situaciones, don(lc Sade abandona el pretérito indefinido o lo alterna con un Presente quc tiene I¿ doble función de señalar la emoción dcl na ¡rado¡ al revivir la escena que rclata, y de seParar dicha escena

/

tlc Roland?... Y es que, fiel ¿ la mode cle las utopías, frecuentes en las . rrl)ra.\ cle los autores clcl siglo xvrrr, Sacle p..senta c¿d^ uno de J\ lrlrrl|no\ rn ,u isl,r.le Uro¡ía. en nrru unr!.cr\o, h(cho " Dol m(dt,lt, tn ,londe ,e refugra p,r, ,lc.;rroll rr rocl¡ .r, '|\ i ,\u, v .r(-.r\'rrt.tü ¡t quc h.! do',r,lo Jc un .r.trm¿ ¡.rnrcul rr cle uo_ I rcnro ¡cfr la ex¡vrsi,ion de las rcgl.rs,ie il" '. ((nvento de Santa tr,la¡ía de los Bosques, fr.._i.,., .""i dondc todo, descle lr,'r rnos h;,tá m(nür\. e:r j f,crlecramente csr.rblecido;. l)r rhi c:.a I'o.ible s.nracrcjn ,lc ¡tonoront.á \ pe.¿nrez uLre t¡urz:i se experimente-al lec¡ l¿ obta. porque ,,.i"-p." p^^-io nrrs¡no>, cn unos ambientes calc¿dos los unos d. los otros, y lxrrquc se pierde uno de los alicientes m¿s tmportantes de une rr¡r'ela: la dinámica de una evolución hacia un'fin concrcto. . i(]uó deducir de tales observaciones?... eue Sade no conce ,liri Ia rrayor imponancia a la elaboración di .rnn .,ol,.1u, ,;no .c rirr ici,,le erre genero I qLre (n cl .rglo ¡' " x\ rr d.b. ;,; ;'' ."_ iv ÍrrnJoo ,t In ¡ttosoli¿. no Jo olr idemorr. , omo h¡rí¿ r¡mhicn ' ''lrl re.rrro,{cfr. Oxtier,t t, l¡ra ,lo, ol.,ier iu.. lri..n c.ncrcro.,

I.on cl e.l)ácio ocLrrrc orro r¿nro. , furque (cn que tldumo\ ,rifrrcncr¡r el eal,rner.,lc Dulrourg,lel,1.'\ri", Il;;;;,1-. ¿ü I)eftenecen a un mlsmo esquema los castillos de (iernancle

y

\lr^<rcton de una docrrin¿ filosofica

'. f'cro l¿mbten muv ex¿ccrbad¿ lor su\ condicio;¿mtenrL,. l1r\ñnrle\. l,orque lo cieflo c\ qLre \u\ prrm(r.r, nlrra\ no lle. l'rrron af paroxjsmo de Jtstita,.ni siqurcra pre¡endtan enc¿mi[¡

]li r

,']:^.qi

de agresividad, en.parte propia de su temperamen

y l¡ liber¡rion ,lc

l,

un¿

[¡cl

r]

narse por la ruta que siguió después. Son las obras de un inquieto y un erudtto. Je alguien qur quiere comenlar su. expe riencias de viajes, pero nada más Sólo tras seis años de prisión escrrbe d Diálogo entte /tt ¡acerd1re -l 4k lt,ribtfida' y esta obra

también se encuadtaba en la producción ferozmente anticlerical de otros contemPo¡áneos (cfr. Le Citatetr, de Pigault l-ebrun, o Z¿ Crcrre des Diettx, dc Parny). Lat Infortunios de la Virtad, prirneta',terión deJattira, serán escritos diez años después de su ingreso en Vincennes Algo que tener muy en
cuenta.

nt tos ruegos de sus esclavos. 2. Por el contra¡io, ias víctimas so¡ irreales. Todas son jó r,r ncs.,t6das son dr r:n¿ bellcza perfecra. ¡ero dercrrra a l,a.e rrc,.|lcne. gencr¿ttTJdores. ) ¡dcmj. c¡rccen d. un nombre rcal (los suyos están a veces tomados de la mitología y otras rr, ucrdan dema"i¡do lo" qtre sc emplran cn el re¿rór .le un ) .r.rru5 concr('^. .i¡do que. ¿l referrrsc a il, el ¿utor rr.urrr sicmpre a un lugar común: todas ellas pertenecen a una buena 1;rmiliaoalanobleza.

(lue no escucha, salvo en contadas ocasiones, porque, como .lmo\ quc son. no ¡icnen por qui eruchlr ni lo. ¿rgumen¡os

Los perrn ajeJ

l,os personaies refleian una sociedad ¡cal, contemPo¡dnea de que e*istió en Francia durante la juventud de Sade: por un la ladá, los libertinos, aristócratas, homl¡res dc negocios o finan cieros (los exPlotedores o vcrdugos); por el otro, sus víctimas' los <otrjetos>, que Pertenecen a la cl¿se del pueblo, o que, aún siendo nobles, han perdido su capacidad de reacción por la st tuación en que se hallan (raPto y encierro en un lu!3¡ desco-

El nexo ent(e las dos clases ¿ que pertenecen los .o.pon"n,.. de este segundo grupo cs la degradación, cirnocido).

cu.r.ta.t.i" que h¿ce aumentar el placer de sus oPresores y sin la que la víétima dejaría de serlo, perdicndo, por lo tanto, toclos los alicientes.

Estos dos grandes bloques de personaies están Perfectamen te diferenciados entrc sí: 1. l-os libertinos son seres de carne y hueso, con un físico, unas costumb¡es y un carácte¡ bien definidos Posecdores dc un nombre rcalista que los ideotifica y de un status dctermlnado, estos pcrsonajes, cuya edad es y¿ maclura (Porque P¿fece quc el *r"i. dc perfecc t.nam tent o en rl r icto ¿ument:L ctn lo'

,nor;.i"n gcn.ialmenr.

muy ricos tla rrque/J ¿Pxr(c( cumo símbolo deicrimen, ya que se Presenta como el resultacio dc áctivid¿des delictivas [cfi. la Dubois y Saint-Iilorent l) Además, y sobre todo, se tr¿ta de gente que habla, ya sea.para iustificar sus desviaciones, Pala exPoner un slstema cle Pcnse miento, o simplemente Para desahogarse en las orgias, Pero

, :-" j1ig" comun ¡ lo. tlos qrupn,. l; er.rgera, irin dc ru l"r'lelcz¿ Ir\tcJ. l,orque nr enrr¿ denrro dc lo rdzonJble qur lr cr¡rcles¿ rle.Gernande aguante cuatro años de sangrías en las '¡ttr I'irrJc dn. e.cudill¡r Jr s¡ngre c¿d¡ cu¡rrodr".. o el hrcho 'r, clue JLsttna .e¡ c¿f¿/ dc soportar las mordedur¡, de cu¿lro ,k)gos que se ensañan con eJia, pasc clespués una noche a Ia in ',r'r¡(ne ) ¡ueda.lleg;r ,rl dr¿ .iguienrc h¡,r¡ el ¡uel,lo m.,. l'r"\rmo. nr la mulri¡licidarl de lo, orga,mo,.le lo, librnino, o tl increíble apetito del concle de Gern¡nde. . l)crsonajes simbolicos, pues, de características desmesura r l:ls, pe¡o no cartcaturescas, cuya función consiste en señalar la ,ilx)slclón entre el Nlal, real, concreto y pocicroso, v el Bien, trrcrl ,,, víctima del primero, designada por la natu¡aleza. Ju.strn¿ es un caso aparte. Incluso sc podría llegar a pensar , ¡Lrc Sade cxperimenta cierra simpatía hacia ella. E-Á priÁer lu ''..r. ¡orquc.ella hahl.r y di:curc las opinione. dr lo, Iiherrinn. h,rcerlo r ver,e olrliga,l¡ ; reperir rus rrgumen¡o\ ,,rngue.¡l ,lrrrxnte la narración de sus memorias pucda llegar a itnvertir rc cn una cómplice involuntaria, ya que no solamente colabora , (nr sus preguntas en el desar¡ollo de la exposición de las doc r I rl¡s de óstos, que incluso se convie¡te en su divulgado_sino rr), )'en segunclo, po¡ Ia ertraña at¡acción que manifiestan ha
I

A la i¡¡ealidad física se une un sorprendenre murismo (ni si r¡uicra gritan más que cuando el dolór se hace infrahumano) y ur.r e\rrrñ¿ sumirion r'la liulencia qur ¿n¿re, e en la obr¡ er de .,rtrdo úntco: la que.e le. hacc ¡ ell.r.. l,rm¡ocu en ningun |lnmrnro :.e le. ocu_rre .rprorrch¿r la" r..c.¡.:. oporruniclade. rc nulda que se le\ ot¡ecen). '

[¡s]

t,tl

cia clla algunos de los personajes (cfr. las actitudes de Bressac y Rodin y los repetidos esfuerzos que hace la Dubois por salvar l^). Qulzá po( eso deba ser castigada cle la maner¿ más brut¿i: por la propia naturaleza, que ratifica así las ideas expuest¿s por los diferentes verdugos.

h/ anfeido

ldn.fustina hay dos niveles de contenido: 1. Una acumulación dc csccn¿s eróticas. 2. Un sistema filosóñco que las justiñca, ya que todos los lihrtinos que intervienen en la obra sienten la occesicl¿cl de defende¡ su actitud y sus pcrvcrsioncs cxplicánclolas clc un:r mancra ¡^cional, y que es fundamentalmente pesimista, basada en un conocimiento del hombre que le llcva a negar las teorías clc Rousscau. El primer nivel, el erótico, por no clecir pornográfico, no es más que la consccuc¡cia última a la gue conduce el sistema filosófico, cuyo resumen viene a ser el srgutente: 1. I-¿ natur¡lcza tiene sus leves, e¡tre las cuales la más importante es la clel eterno movimiento, ya que todo lo que vive se halla en perpetua metamorfosis. Así, la evolución natu¡¿l exige que haya dos fuerzas en continua acción: una clestructiva

y otra creadorx, que eslá slljet^ a la primera. Por lo tanto, el crimen está conforme con la naturaleza, porque a1 clestruir da lugar a la aparición dc nueva vida. Denr¡o de esta concepcióo,
palabras <bien> y <mal> pierden su significación. Esta naturaleza, a lx que pertenece el hombre, lo condicionx des(le su origen (<lis en elseno matcrno dontle sc cltlrran los órganos que van a inclinarnos a un capricho u otro)) v la educación <iue éste reciba no logrará modi{:icarlo, ya quc to(los los efectos morales tienen causas físicas. Por lo tanto, como e1 hombre sólo obedcce ¿ las leycs fisiológicas, nadie pucdc hr
1as

2.

sino que siguen ias leyes de unajevolución re, y de ahí nace una moral para la que el crimen es licito, va que no represente más que una colaboración en la obra de la naturaleza -porque destrui¡ al homb¡e será liberar a la naturaleza al devolverle la capacidad infinita de encontrar formas nuevas, capacidad que le pertenece ¡ror esencia-, para la que el único placer real es el que procede del cuerpo, y para quien las leyes no represen tan más que trabas que contrarían sistemáticamente sus de seos, dado que la única ley válida, la ley natural, es la clel más fuerte. 4. Porque entre los seres cxiste una desigualdad natural, que se da también entre los humanos, y que los divide en clos grupos; Ios fuertes y los débiles, los verdugos y las víctimas. Esta desigualdad inutiliza totalmente el pacto social y conduce ¡ un sistem¿ de agresión perpetua. 5. En efecto: la licenci¿ de dr'trurr .upone 9ue uno mr\mo también puede ser destruido. Por lo tanto, hay que luchar para dominar, en un mundo en que Dios no existe, porquc su cxistencia signiflcaría en I:l indiferencia, naldad o crucldad. Así, si la iclea de Dios aparece en la obra, sólo es para rechazarla o para provocar blasfemias o sacrilegios. Este planteamiento negativo del hombre, basado en el ma terialismo ateo de )a Ilustración, se manifiesta en la obra de Sede a través del erotismo y la c¡uelclacl rcpctidos hásta el infi nito, porque, si el único placer que puede experimentar clhombre cs ei que procede del cucqro, el libertino no sólo del¡e asumir srr anormalidad, sino incluso fomentarla y afi¡marla continua mcnte, y, basándose en que es el más fuerte, llevarla a sus últi mas consecuencias, aunque ello signiñque la supresión de la piedad y la aniquilación del otro, porque <desdc cl momento en que el crimen sexual dest¡uye el objeto de voluptuosidad, suprime también la voluptuosidacl, que soiámente existe en el momento preciso de la supresión. Entonces hay que someter a orro objeto y mata¡lo dc ¡uevo. Y a otro más. Y tras él a toda
la infinidad de objetos posibles>20.
¿.
Cd"d;¿e o de

cerlc responsable dc sus actos, puesto que la actitud gue

él

tome será la que le dicte la naturaleza, que nunca permite nacla que pueda contrariarla. 3. Así, ni cl hombre ni la naturaleza son buenos o n1¡los,
[+o]

ro

' Conrn el En;liú y el',pletu,to dl n¿l h! R¿ld.¡ús Pel¡rraldi

d¿

Bdr¿húlh,

\

en la misnú lúre¡

(iol. I.tóes, 1951. pág. 61. ,¡¡r(1,^lben

(l¡ñus, (l-n honhr. dc lcrrrcs', cn L Ha,]"r útut¡¿, l,^tis, Calli

l,1I

l

De esta manera, el erotismo y la crueldad se convierten en un medio par¿ demostrar la maidad natural del hombre, y sob¡e todo la del hombre civilizado, clcstruyóndole la imagen de
sí mismo quc se ha elaborado c intenrado mostra¡le su ¡éalidad última, a través de una provocación co¡tinLra <iue le haga en_ f¡entarse a sí mismo (descripción cxhausriva v ir,rd¿ de las cs ccnas erntic,s. rn¡urias o l,l.rsfcmr,. Llc lo. lr[rflinos, y elcccrcjn

I-^

¡_oRTUñA DE LA oBRA

frecucnte de la familia, célula social por excelencia, como lugar privilegiacJo para la celebración cle 1as orgías).
El prerrazaun,n,,

Hal¡l¿¡ de la fortuna de /a$ina es hablar cle la fortuna <lc toda Ia ob¡a de Sade, ya que fue esencialmente esta novela, en sus dos últimas versiones, la que provocó el rechazo virulento cle los críticos, el encierro dei marqués en Cha¡enton y el co mienzo de Lrna leyenda negra que habla de perdurar hasta
nuest¡os díes.

li no\el^ n(gr¡, cr¡v.r imprr.rón,le ¡rrc¿iiJ¿,1 ¡..,Ic n.r.e p¡eocupa en absoluto de atenuar o justificar, porquc, scgún é1, al esc¡ltor no se lc pide ser (verdadero), sino <verosinri|r, y, por lo.tanto, mientras lo quc se exponga no entrc en la c^tegoría de lo imposible, todo será admitido con tal cle c¡.,c cstó lrien exPuesto. . Lo único que respera, porquc él lo consjdera primor(li¡I, es la autenticidad geográñca, cuya precisión sólo se altcra la
de
invención del pueblo de Saint Niarcel, hecha
vias de scguridad.

(ilaro que, a pesar de su intención de hacer una obra fllosó_ fica y de subordinar, por lo rento, el ¡clato a la exposición de un sistema, Sade quería interesa¡ al mayor número posiblc de lectores. De ahí que echara mano de todos los recursos que se u.trb.rn ¡onrendo de mod,r en l¿ epoc/ pnrr rcnñ!dr l¡ n¿vrlr. Ue Jqui. f'ue.. \u ürrrom¿ntrcirmo..u cle..,dn de Jcrermln¡ dos ambientes: castillos o conventos aislados y casi innaccesi, bles, con pasadizos subterráneos; jardines convertidos en cc menterios o rodeados de murallas que los ensomlrreccn; sóta nos con lccesos semiocultos o cleco¡ados como maLrsolcos, donde se entierra ¿ las víctimas; casas aislad¿s y vacias e las que se lJega e¡ mitad de la noche; prisiones... Inciuso cuanclo la escena se desa¡¡olla en el exterior, el paisaje es también ca_ racterístico: bosques tenebrosos, riscos cscarpados, o lugares iluminados por inccnclios o por los ¡ayos de una torr¡cnta, cs dccrr. un¿ n.t¡urJI\r,/J r¡mbtén ominorr. que rc cnnr icr¡e .r .u \,e/ en un lug¡r cerrado 1 o¡'rcsi¡s... I n fin. rodu. Ins ru¡ico.

El 12 de junio de 1791, el marqués de Sade escribfa a Reinaud, su abogado en Provenza: <Actualmente están impri miendo L¡na novela mla, pero demasiado inmoral para ser en viada a un hombre tan piadoso y decente como vos. Necesitaba dine¡o2r. l\li editor me la pedía muy picante, y la he hecho como par¿ apcstar ¿l mismísimo cliablo. Se lla.l:la Jaiiaa o Lot lnforfnios de la úrfud. Si por casualidad cayera en vuestras ma
nos, quemadlá sin leerla. Reniego de ella)22. rtina er^ No hay duda, pues, de que, incluso para sü ^wtor, J algo desmedido y sobre todo peligroso, ya que se siente en la obligación de excusarse por su autoría, c incluso, posteriormente, acosado por el miedo a L¡na nueve detención por su irma de mode¡ado y de escritor pornográfico y po¡ su condición de ¿ristócrata que lo co¡vertí¿ en sospcchoso, de negar haberla escrito: <Mis pinceles, según dicen, son demasiado tuertes. Presto al vicio rasgos excesivamente ocliosos. iQucréis seber por qué?... Porque no quiero hacer amr¡ al vicio, porque

no tengo, como Crébil)on y Dorat, el peligroso Proyecto de in,pulsar a las mujeres a sentirse atraídas por los personajes que las engañan... Po¡ el cont¡ario: quiero que los detesten.
Porque es el único medio para impedir gue se deien arrastrar

rr l'or est¡ ob Sadc cobrarín 300 libras, segin conf¡ cn cl clocume.ro cn contrado por h Flicíe e¡ c¿sr (le Gituuard, du.ante su rJctcncrón: tliil prórimo l5 dc marzo p¿g¿ré ¡l scñor Sa.le o ¿ quicn lo rcprescnte la sum¡ de 300 libns. vrlor rccib(lo cn ne¡c¡ncÍ¿. lin l'j¡rís, x nucvc (lc rgosro.lc ll9l. 100 libr¡s., l'irm.rdo: Girouard, impresor, callc de Bout-du-Nfo¡dc
(Alf¡cd tscgis: (Pe^ccuciones dc los ¡eriodistas v libre.os durante cl I error: (;úouarl,Jcan-lo\cph, i¡nprcsor lihrc..D,, .n /-¿ rn¡a rudio dc 1881.) ?: C;ili)cn l-ih-,,1. .,7., pág. 9. [+r
]

por."ron..,rl,-

¡>or

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lx)r cll()s. Y parx conseguirlo! he hecho tan cspantosos a mis l.crrunaie' gu( \rgucn Id (rrrcr.r del !ici¡,. qu( c.ln) con\enci (k) (lc que no inspirarán pieclad ni amor. Nle atrevo a decir
quc cn eso soy más moral que los que se creen en el clcrecho rlc eml¡cllecerlos. (...) Janás, lo rc¡rito, jamás pintaré a1 crimen con otros colores que los dcl inñerno. Quiero que lo vean clcs nudo, que lo leman, que lo detesten_.. Y no.conozco otro me_ rlio parr llegar a esto que cl de mostrarlo con todo el hofro¡ quc lo.caracteriza. iPobres dcquienes lo ¡oclcan cle ros¿s1... Sus ¡ntencrones no son t¿n pu¡as como las mías. No los imitaré ja_ r¡ás. Por lo tanto, que cicjcn tle atribuinlc la novela del.. Nunca he hcch<¡ tales obras y cstov convencirlo cie quc jamás i¡s h:rri. Sólo los imbéciles o los pervertidos pucdcn suponer n1c aún su auto¡ o acusarmc cie ello, y cle aho¡e en adelantc la única a¡ma quc esgrimiró contra sus c¡lumnias será el ntás so_ I>crrno dcsprccio>rr. (]ue Ia oirta resultaba tambión clesmcclida para tocla la socie clacl fr¿ncesa contempordnea, y sobre to(lo parl la lievolución, cluccla clemostrado cn el inter¡og¡torio a guc fue someticlo su imprcsor, Jean .Josep Gtrouard: <rl)rcgunta.-iAcaso sois vos ci impresor cle una obra tituleda

(

rtcrque, ci 5 de enero de 1801, conclenando la obra, v al guc (xrtcstará con vi¡ulencia Sade en su <A Villcterque, folliculairr>r, hablan del <infamc autor de la <libro clctes ^trozJtrlinar) rrl)lc dc un hombre sospechoso dc haber esc¡ito ot¡o más horrible todaviu y (producción demonlaca de un autor c¡imi
I

J/rtit/a

0 lar l/i¿rtani)r de Respuesra: Sí.

/a llirtudl

Llna icica gcneral de la indignación de los críticos pod¡ía se¡ L'Ani de¡ Zaf, publicado el 29 de agosto de lJ99; <El corazón más depravado, la mentc más <lcgraclada, la rrr¡lg¡naclón más extrañamentc obscena no son capaces de inr rrrtar algo que ultrajc tanto ¿ l¿ razón, alpuclor y a la honestirlad. lrsrr obr¿ es t¿n pcligrosa como el pcrió(lico realista titulado ¿/ \rcesarh, porgue si el velor funcla las rcpúblicas, las bucnas , ostuml¡rcs las conservan, y su ruina conllcva sicmpre la cle l,,s inrperiosrrri. l)c toclas nraneras, esto no impiclió quc cn cliez años se hi, rcr¡n scis cdicioncs dc la ob¡e. \' /ltrlifia sc convirtió cn una no\¡el¿ maltlita, quc nruchos .rutorcs clel siglo xrx leyeron, y que quizá influyó cn su produc , rrh (iquién no picnsa cn clla ante algunas páginas dc Baude Lrirc, Barbey d'Aurevillv o Huysmaos?), pero que roclo el mun ,l, r rrantenía ocult¿ cn lo más recóndito cie su ltiblioteca. A pe
(

src cxtracto de

P.-iQuién es su ¿uror? R.-No só quién cs su autor, pero rne la h¿ r,endiclc¡ el seño¡
cle Saclc. qué vucstras p¡ensas pa¡cccn consagraoas a to(las ob¡as de ¿¡istocraci¿ contrarrevolucionaria y obscenitl:rclcs, guc son pruebl rle un hombre carcnte cle buenas costumb¡cs v srn lrurlur. ) qur c¡r,lclcfl/¡n :l Ln \crd,l,lrro (unlrrrrl'\ñ.u(iu

. P.-il)o¡ las

..Lr tle ello, a lo largo dcl siglo Sade aparece incluido eú los l)iccionarios y Biogr¿fías y, eunque la mayor parte rlc la crítice .rguc sienclo negativa, cmpicza ya a publicarse algún juicio más ulrl¡cr¿br sob¡e el auto¡: (Por muy grancles que hayan siclo sus

nario, ya quc es imposible scr repubtrcano con tatcs costu¡n bres?>lr, 1 cn la actitr-¡d clc ¿utorcs conternporáncos (Restif cle I-a B¡etonnc: La Anti -/tlsfina a LaJ Deliciat del Amrtr) ,v criticos literarios cle la época (Le Cerde, Janm/ du y'rt et des p/aisir:, Le Jounal de Pari¡ L'Ani de: Loit y Le Jonrnal du Arts, du .tcien¡er el.le l,ilty'rdtu/rr, donde aparecc e] cilcb¡e artículo cle Vi
S¡rlc.
/¿¿¿

sus vicios, se hxn visto sjngularmente agravaclos o ia credulidad pública. Tociavía en vida, rrruchos rumores populares le atribuyeron lxs nlás extreñas , rrrgcraciones, y la prcnsa sirvió lucgo para propagarlas. (...) l! ro no ha tenido otra superioridad sobre sus comp¡ñeros de
t

rr()rcs

y

¡x,r

Ja maligniclad

i rios que la dc haber hccho gala de ellos cle una mancra más ,,rtcnsible y ia de habcr tcniclo el suflciente talento como p¿¡¿ lrrrcer clc cllos un:r cspccic dc cucrpo dc cloctrina y la suliciente , I stechatez como para publicarlo>2ó.

ln h!

\l1r(lljcgis,

R,,r¿,r, tiáts. 5,. aE.

¿y' .,i..

pligs

18.1 l¡ja.

' l:n lrrangoisc l-¡ugxi-'lrlur. L..t"M ¿¿ .\r¿c, l]¡rís, Arnr¡n.l (iolnr, 1971, ¡',r¡ 51-52. ' tt a]Jl,e, .lrl)ktu,/o ¿ la b;a!tu,¿ ,"itúa/ | part¿/i,a de /¿! .a,tenfofti,u,
, {r¡r V,
1834,

pig. ó99, en l)r¡nEoise l-xug.¡- 1.¡ur,
[+ sl

ap. .1t.,

pig. 119.

t+-1j

A ñnales

<lc sigio se publican

\^ Lor

Crlmene¡ del

Anar

(en

Bruselas) y la ldea ¡obre las Naaelaq ambas en eclición restringida. Al mismo tiempo, ap¿recen los tratados médico-legalcs v psi<1uiátricos, de los que la mayor parte se refictc más o menos directamente al marqués. I)e ellos, el más importante es lx Pslchapatia J'exw/i: (1886), de Krafft lJbing, profesor de veries universiclacles, entre ellas le de \¡iena, creador del cuerpo clc médicos fo¡enses y fundador de Ia patología seruel, quc estu dia el masoquismo, va que, como contemporáneo dc i\lasoch, lo conoce indirecramentc v además h^ cncontrrdo la noción de <masoquismor cn una obra .lcl sec¡etario de II¿soch, Schlich Lcgroll, y que est¿blcce el rérmino p¿ralelo de <sr<1ismo> parl

definir la algolagnia ectiva (libertinaje o placcr libeitino por cl
dolor). |.,r l)sldtrpalia .\'cxrulri cs una enrologie dc los cesos cle pcr versión más abominables, quc su autor ha intcntado exponer con objetividad y rigor cientiñcos, xunquc no siemptc lo consrfln.

lrerr l-ély, los dos grancles estuciiosos de Saclc, cie los quc el pri nrc¡o localizó cl manusc¡ito c\c las Cienla VeinleJarnadas de .falonta, clesaptrecr)o hasta entonces, y el segunclo elaboró la bio qrat'la más complete, aún hoy en día, del marqués, y finalmcntc cl rcconocimiento clel valor significativo y la belleza literaria ,lc sus olrtirs, a tnvés de los esc¡itos cle Jean l)aulhan, l)ierre Klossowski y Nlaurice Blanchot. Pero toclo ello no impiclió que la obra siguiera condcnada, (1nro lo pructr¿ cl hccho clc quc 1a cdición dirigida por Gilbert l.úly v publicada por el Cercle clu l-ivre Précieux (16 tomos en 8 volúmenes), ya en 1962, prlmera eclición de las Obras comple/Llr (que no lo son totalmcntc, ya cluc faltan 12 ol¡ras de tea tlo), tuvicra quc limita¡sc a un público muy restrjngiclo de sus cri¡rtores (4. 500 ejemplarcs), sicnclo negaclo el permiso para ¡rrnerla a la vcnta Iibrc y p¿ra haccr publiciclacl de ella.

Ll"¡tu¡s *¡l'L¡xtcr*o,t
es algo p¡ácticamente inl en cualguier problema cuya base es un homb¡e y su lrrsiblc ,rl;ra y clonde, cn consecuenci¿, todo sc ccntra cn un jucgo de rrr(cnciones: las clel autor y las de su crítico.

En cualquier caso, a parrir

cle

(el t¡istcmente célebrc marqués). N{ás objerive parece Ia opinión clc l-ugen Duhren, quc, ba
sándose en el tral>ajo intelectual v físico que exige Ia extensión de las principales obras de Sade, la capacidad de memoria que

il

Sade queda clcfinido como

l-lcglr a conclusioncs definitiv¡s

implica Ia precisión de los cletallcs v el conocimiento deños 'trado dc lx literatur¡ cientíñca 1,filosófica contcmpo¡áneas,

concluye quc el marqués no estaba loco, aunque quizi pacleciera (le une neurosis hereditaria, aguclizacla por su larga reclu
srón. Sca como sea, la aportación de l¿ meclicina es nefl^tlvx para la fo¡tr.¡na cle l¿ ob¡a cle Sade... iPor qué le <ciencio, cluc no se

paga de palabras sino que atienclc a las cosas ha prefcrido sa tüsnxr.: rresoquisnro llgohgnia lc¡iva,/¡nsi,, e?... gui sc prefiere el nombrd cle la persona (ejempler, al tdrmino neu tro, impersonal, quc clcsigna la cosa?.

o

il)or

El Sr¡rrealismo, en su culto a Ia libertad, ¡rroclenró a Sacle como uno de sus precursores, y (cl tristemcnte cílebrc m¿r qués> se con,,'irtió en <el divino rrarqués>, <el cspíritu r.n:is Ii bre que haya existido jamás>, según Guillaume Apollinaire. Luego vendría cl inmenso trabajo de Nlaurice lleine v rlc Gil
[+t, ]

l.a tentación de ver la obra en función de la vida dcl csc¡i rr)r cs muy fjran(lc cn llcncral, ,v más aún en este caso, doncie rs innegable que una condiciona en cie¡ta meclid¿ a l¿ ot¡¿. l)tro, a pesar cLe ello, nos pa¡cce quc cn S¿dc hay algo más guc l;r rcbeldía de un prisioncro cargacio cle agrcsividad clue intenta ,rhrr en ca¡a a sus verclullos la injusticia x guc Io sometcn. \ rfamos po¡ partes. (irmo va dijimos en el análisis de los personajes, ,/rJrr¿ sc In-cscnta como un fresco social de su época, precursor dc algun,l rrl¿ner¿ clc lo que más t¿rdc scrán las grandes novelas rl:alrsrrrs del siglo xIX: todos los estamentos están retleiadbs cn ,lll: el mundo de las fina¡z¿s y los ncgocios, cl dc los eristó, r:rtls, el de la prostitución y las cortesanas t1e altos vuelos, el ,lc los marginados, y el clcro. Y están rcflejados en su rcalid¿d lristórica, subrayancio la corfupción quc sin duda tuvieror: la lclrjación en la aplicación de la justicia, la del alto ciero, y los
I+

-l

efectos nocivos de los gtandes mono¡xrlios del comercio. Aho

ra bien, precisamente porclue Saclt era noble, y como tal

quicud didáctica (quc hubo preocupación <iidáctica

se

colcctivo y acept¡do tícitnmentc por todo el mundo. Dcsdc esc punto de \,tst^,Jt¡/it¡d no sc¡ía más que un¿ obra perfecta_ mentc encajada cn la litcratura dicláctica dc su época, va quc el objctivo de crítica v rcproche conlleva¡ía un intención implicira de transformacjón y mejora.

sentí¿ en posesión de unos dé¡cchos comunes a todos los a¡is tócrat¿s de su ópoca, dercchos quc le son negados con su en carcelamiento, esta pintura social puc<le ser interpretada como un csca¡nio dc toda la sociedad conremporánca, por el hecho cic que cl prisionero, acusado tle cletcrminados delitos, se detJiquc a exponer ablertamcnte quc csos nrisntos delitos son algo

poránct el matc¡ialismo ¿teo, cuyo reprcsentantc ¡nás sistc

Por otro laclo, en fustina lny taml¡ién un reflejo c1c uno rlc los dos principales aspcctos de la icieologíx que lc fue contem

mático v virulenro, d'l lolbach, es considerado por Sade como un modclo quc imit^r, y cuyas tcorías son e\pucst¿s exhausti vanlente en Ia obre. Po¡ consiguienre, t¿mbién descle cste án, gulo la novela puede ser consiclerada como una obra clicláctica que dilulga una doctrina lllosófica. l,ll terce¡ nivcl de contcniclo, cl más llamativo a primera vis

ta, es cl erótico, present¡do

siste máticante

nte como

consc

cucncia lógica a la que se llega con la aplicación de la idcologír dererminisrá (le e'u nr,ter trli.mñ rl((. Decir, pues, cle Sedc que cs un auto¡ pornográt'ico v encasilla¡lo como tal, tal ! como se vicne hacicndo, es txn injusto como p¡ctencler lgnorar es¡ pornografta V cantar las excelen cias del autor, tománclolo por n-roclelo, como hicieron los su r¡ealjstas. El se¡ humano cs demasi¡do complejo pera poclcr aplicarle juicios de velor c{eñnitivc¡s }, por lo ranto, Sadc no es nr el monstruoso ¿utor ¡le ol¡¡as infern¡les ni <el espíriru más librc que haya exisri<lo jamás>, sino un nomDrc con unas crrcunstancias rnuy concrctas: su propia conclición de noble, cn una época en que Ia nobleza goza de un starus privilegiedo, pero en le quc ya hay una burguesía que te¡minará con esc es rJtlo,lc co\,,\l \u lrcmen.lo Iemlcrim(nro. que fe¡cciunr ,tnl(. ul .c,,o ' on l¿ mr'm¡ r irr,le nci¿ 1 el mismo exrrcmr\mo , ,,n quc lo hace ante las iclcas, y quizá un trasfondo de ciert¿ in
l.+8 I

\rrulentes en ese sentido, sino porguc le socieclacl burguesa, (luc se instauró con h Rcvolución y aún perdura, no puccle ,rceplar al hombre quc atenta contra las con\,e¡ciones esial¡lc , r'lr\ tor r,l,r \ :r s,cnrr en l,.r ol,lig,r. icin de m,Lrgrnrrlo... r.rutzr :c.r nru( t\,rrncnle c\,1 m.rginrcio,t l; qur ¡cru.rimcnlr l..r-,n ¡lr.ln r igenci.r ; l: oL,ra ,lcl m.,rquc,. l)orquc, des<le otro punto de vista, sería intcresantc pregun lrrrse qué pueclc aportxr Sxde a un lcctor ¿ctual, va quc lo quc ( \ rnnegeble es que la sociedad contenpo¡ánca -u"rt.^ poi él |rrx preocupaclón que no nr¡nifestaron otros tjempos. Buena r, u.l,.' ,lr cllo e. e' hecho de qur hguras cimer", rlel ¡cns¡_ | ,.. rro,le hu\ r5im.ne,lr B(,rui"ir. PhilifF rollrr.. \l¿urcu lillürchot y Rolancl Barthcs entrc otros) sé hayan visto inpul,I.r. ¿ ¡'¡ u,-l¡.¡¡16., ¡.; como l:r prnrilrracion Ji eclrcronr. rra ¡ Lrucctonec Ltc \L¡\ (ltSftnt¡! Lrbf.l\
t+9l

crcntemente demostrado si pensamos en ei cóleb¡e <Franccses, Lrn esfuerzo más, si queréis ser rcpublicanos> tle La Filo¡afk efi r/ fuadar). ¿Po¡ qué, pues, no se perdone, ni siquiera cn nuestros dí¡s, cn que la literatura pornográfica es un producto cle consumo Drlis, a un autor quc realmente presente ¿spectos tan positivos conro para halxt influiclo en hombres tan alejados cle ia porno gr^fíe como Nietzsche? l)osiblemente porque nuestra sociedad es aún hercdera <lcl r''.rmi.nr. I'ureucs ,lcl .rqlo xvlr, \ lr I,rrrgJ(.r:t rcchrT I l.l lu rl,'.otl¡ cienl¡'ic., v m.rcri¿jsr, de,irih, .rglo. ¿.r comñ ¡oclu rr(lucllo que puccla atentar contra un o¡den cstablccido... il)or c¡ué, si no, Ios manuales dc liter¡ture se centran siempre en de '(flnrn.,io. ¿urure.:... il'or que cl .iqln xv¡t e: el de ( ornerllc, ¡'rr',, nu cl ,it ( vr,Lno,lc Brrgcr.r,?... i\ ¡or que cl \vrr c. e, rlc los filósofos deístas, sol)re todo Voltaire y Rousscau, pcrcr rro cl ck c1'Holbach, por ejemplo?... ( _reemos quc est cs la razón qu{] explic^ la condena sistemá ¡¡c¡ cle Sade. No su pornografra (porquc tan pornográfica ( (nno l:l suylr cs alguna obra de Nli¡abe¿u o del ¿batc de Voise r()n, por cJefiplo, aunque dc pornografíl más velacla, v sobre t(xlo,cerentes cle la cmclclacl y agresividacl <le /u/ita), ni por *r r nl rclenc¿llsmo, ya que el siglo clesborcl¿ de obras n.rucho más

quccia sufi_

Las respuestas a esa pregunta poclrían ser múltiples: desde el reÍleio de esa actitud de rebeldla que le llevó a Ia cárcel du¡ante tantos años, y que también encaja con los movimientos contestatarios de nuestros días, hasta esa crue)dad y agresividad de las que tanto sabe el siglo xx y que pueden p¡esenta¡se como un revulsivo para la conciencia del hombre actual, indiferente muchas de l¿s cosas que ocurren en el mundo, con tal de ^nte sabe¡se seguro y tranquilo. Pcro tll vez el juicio más atinado al respecto, la razón por la que Sade atrae e nuestr¿ sociedad, en crisis de valorcs, razón que en cierta meclida compendia todas las hipótesis que se podrían emitir, sea csta ¿fl¡mación de Simone de Beauvoir: <El mé¡ito de S¿de ¡eside no solamente c¡ haber gritado Io que cada uno se confiesa vcrgonzosamente (...) Contra la indiferencia, prefirió la c¡ueldad. Por eso sin duda encuent¡a hoy tanto eco, en momefltos en que e) indivi duo se sabe menos la vlctima clc la maldad de los hombres que de su conciencia limpia (...) I-o que constituye el valor supremo de su tcstimonio es que nos inquieta. Nos obliga a volver a plantearnos el problema esencial, que bajo otras apariencias obsesiooa a nuestro tiempo; las vercladeras relacioncs <lel hom b¡e con el hombres>27.

Las traducciones de que tenemos constancia, publicadas en general después de la fecha anteriormente citaJa, son abun clr¡tes. Posiblemenre fue la publicación de las Obrat conphtat dcl marqués por Gilbert Lély, en 1962,la que dio luz veráade ra a le difusión cle l¿ obra cn el extrarlcro.

.l

raducianes de Justina

o los Infortunios de la virrucl

/ustirc, ttad. de Nlercedes Castellanos, Barcelona, A.

T.

8.,

19'/6 ./ ¡/ine, tra¿. de Pilar Calvo, NIadrid, Fundamentos, 1976 ,lrtine, t^d. de Emilio Agtiero, Nladrid, Club Internacional del

I-ib¡o,

1978

Tradrccioxe¡ de otra¡

¿tbras

'l-R]\DL(LrONIS

L\ ll\PAiOr

Iis posible que hubiera alguna traducción de la oltre de Sede al español durante el siglo xtx, pero lo cie¡to es que, si las
hu[¡o, debieron de ser tan clandestinas como las publicaciones realizadas en su época por muchos de sus contemporáneos. L¿ realidad es g:ae en el Catálago General de la Librerla Espaiola e Hitpam-Aneticatta (5 vols., Cámaras Oficiales del Libro de Nfadrid y Barcelona, 1932-1951), que enumera todas las publi caciones reálizadas entre los años 1901 y 1930, el noml¡re de Sade no aparece. Asimismo, en los archivos de la Bil¡lioteca Nacional de Nlad¡icl sólo se citan las ttaducciones posteriores

Oxtien¡ a Las Dedibas del Libertinaje y E/ Fi/úoJo m u apitión, t¡ad. de J¿cqueline y Rafael Conte, prccedido de Destntrción ¡ Libtrtad zn e/ ,llarr¡uls de Jade, por E. Conre, \ladricl, Cuadernos para e) diálogo, 1970. /,a I'larqtesa de Cange, Batcelooa, 1970. La ¡íiJllria reÍetd de Isabel de Bauiera, rina de Fratia, Barcelona, 1970. ldeat nbre la nuela, segúdo de El Aatar de lo¡ Crímeu¡ del Anor
cantra Villelerqae, foliulanir, trad. de Joaquín Jotdá, Barcelo na, Anagrama, 1971, con un prefacio de l\fichaus (Nora sobre Sarle>, en Biagrapbie (Jnit¡erselle Arcienne Jeune: el l,lo /erza, t. XXXIX, págs. 10-26 del texto de 1/ear. /.u Crínen¿¡ ¿el Amar, tt^¿t. de J. F. Vidal Jové, l\,lad¡id, AlBorak, 1973, 4.u ed., con una inrrodución de Rafael Conte: <Sade: una i¡t¡oducción>. 1.6 lllfart ni1J de la airtud y El Presidete barlado, trad. de César S¿ntos lrontenla, l\ladticl Akal, 1974, con un prefacio del

^

1970.
).

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il. .lc

la So¡¡, lluc

/.u Infirnúts

traductor.

de

la Vild,

h. D. A. Ir.,

trecl. de Juana llignozzi, NIadrid,

1977.

lrol

fr'l

Sade,

ulema

de

:#:.',i:il:ltÍi:::f ;;;,, re i,os.end n.q..". ts".
'i!"{!:í,:"'!í::í!";,"Á:;!i';{;-"r,"ra,/cs.,,,,tc,eMau
Tradaccines ¡rdameriana¡
tle

la agretiótr, fexlotf ksófiu po/itint, con una int¡o_ 1

púliaciái

et Etpaiia

,",::

ctxdylann. de /¿¡¡i. sin indic¿cicin de tra¿u¡¡.r, ¡. l: saflo, !)anta I elArgentin¿r. Aries. lqr,.l. doncle re incluven tA taca tobrc 4 M1dn d? Sanrionar las Leys, cl ?royrto de iai cik 1 Peticik de /as Jeccione¡ d¿ parí¡ a la
e^l

(]RITERIOS SEGUIDOS PARA LA PRESENTE EDICIÓN

taea ta'rc el modo dp ,aurianar /a¡ /-el¿¡. Diálago efltre t/r/ .tacerdlte 1 un Marifui,l0, trad. <le Rocjolfo AIon_ so, Buenos Aires, R;dolfo Alonso, 1975.

el-D*rito oro. ,t:n::do cn /1 fi: a pradamada por /a Sercidn de p¡ro, o loi íon", a¿ /úarat v dr Lp l'¿ktier ¡ la lairih de la te,¡tón dc pica¡ a /a¡ d?!.papb/a Frand¡, con un prefacio de l\icol¿s :?pftten:.an,kr ñosa: (s¿de o,bl.texro falso,r. y donde aparece rambiin la

t;t,ri, :,0::::,:'!:.,! dt /a.Jn¡icdatt tte kinlerior, cn )atnctc!. U?parlamenta dc la Charene

/a¡ dc/ibc,o,iancs ;;;; ;;;;;;;; lc tvaftonat y t'¿rmancnle de la jctridn de pica¡, la Setcion tle ptca¡ a
d¿

E:tu:l)

lot Registrot

Cottiáón

Nacional.

, El rexto urilizado par, I¿ rr¿ducción Un¡on (renerxle
d'Eclrrions

t""t¿,"il"d

rntroduccrón de Gilberr Lély. Lon ¡especto al trabajo, hay que hacer las obse¡vaciones si_ ¡lule¡tes: Ul de los rrempos r erb¿le* h¡ ,ido re.petado .-^,1.,^ "-0,|r¡clc¿menle en todos lo: c¿sos. aunquc ¿ rrces cllo pudier¡ hoc¿r at tccior. A es¡¡ Jecrsicin nos h¿n llev¿do ' do. irro.,.j, 'ie peso: l¡ pnmer¿, expuesr¡ ya en el análisis de la esrruc¡ura .j: t¿ oecesidad de. retle¡:rr tos ¡iempos <inremporales,, :_::ii .rurante tos que se derarrollan las esceoas di tibenina;e. t-a.e rund¡. l¿ de reproducir el estilo impre.ronrrt¿. irecuente en l¡ n¡rr¿oor¿. \obre Iodo en los momen¡or mds álgido. de la ac ir;n. gue. siguiendo el procedimienro ' cin.rnr,ogi;fi.o d. .r. r'lo)iJe pl¡nos., no re:peta en absoluro la onseatlil rcmporam.
la equrvalencia rcrual de rlgun;s medi_ nos parecla ¿n¿cr<inic¿ str"sceprible cle I t,,,tnper el e-guilibrro e\filis¡ico de la rraducción isi puede ha_ ¡)r¡r de.,esttto' en nuestro caro¡. por ello "e hemos m¿nrenido l¿ ,romencrarur¿ corre\pondienre, prefiriendo l¿ nor¡ ¡ pre de na grnr.¡ crtar en krlóme¡ro\ disrancias recorridas por'una jrli gcncia. Las únicas medidas traducidas han sido ta's pies y las pulgadas,. ya que nos r,^ p^,".ido'q,," "";r.;p;; :]';,:,::j,5 a conceptos e¡ centímetros cr¿s remrten muy ptóximos al l!c_ tur)actu¿1, pero gue gener¿lmen¡e estjn difuroJ6¡ 5u r¡aa¡a. ,. ¡.or .. (vosr ldentrcas ralones, hemos preferido conserr¡r la I.rrm¿ en lugar del acrual <,usted. . 4. El problema de las no¡as acl¿rarorias era grare. por un

lp¡fl\) en lqoq. ¡reccdido je

es el public¿do po¡ l¿
una

'n\

,^l ce peso y longrtud ..-,:1r:^oiu,?"

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iJ2l

tl

lado, las había de dos tipos: de autor y de t¡aductor. por el orro, existian.muchoc nombres geográfico\ que sobrecarg,ban et pre de pagtna (algo siempre incómodo de consuh.rr por l,r interrupción que conlleva). Por eJlo, nos hemos decidido: a) por tf.teÍtat presentar un mapa con la ruta seguida por la ptotagonista en su viaje y en el que se ha añadido la
localizacrón de las obras que se crran, y

ú) por suprimir todas las notas acla¡atorias a aspectos que no conciernen a l¡ civilización france.¡, salroen lo, c¿sos en que la aclaración nos ha parecido necesaria.

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JUSTINA O LOS INFORTUNIOS DE LA VIRTUD

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