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La danza del Volador

La danza del volador es una especie de prólogo a la ceremonia de vuelo, que se halla
extendida desde la región huasteca de México hasta Nicaragua, en América Central.
Tanto la danza, que consiste en un taconeo no muy distinto al usado en la danza de los
Viejitos y en la de los Negritos, como la ceremonia ritual que sigue a continuación, son
ejecutadas por cinco hombres, según algunos representan las cinco direcciones del
mundo: los cuatro puntos cardinales y la que va de la tierra al cielo. Esta última
dirección la representa un alto poste de hasta treinta metros, que es el punto focal de la
ceremonia. Esta probablemente es un rito relacionado con el calendario indígena, cuyo
síglo era de cincuenta y dos años, número que resulta de multiplicar las trece vuelts que
se deben efectuar durante el descenso, por los cuatro "voladores" que lo llevan a cabo.
La ceremonia puede comenzar desde el acto de la elección del árbol que se va a utilizar
para fabricar el poste. Dicho árbol es llevado en procesión hasta la aldea. Luego se cava
un hoyo en la plaza y ahi se coloca, bien asegurado, el poste. A veces se pone antes en el
hoyo un poco de maíz, un chorro de aguardiente y un guajolote vivo, que será aplastado
por el poste y cuya sangre se espera fortifique a los ejecutantes. A la hora de efectuar el
vuelo, sube primero el danzante principal, que no "volara", sino permanecerá en una
pequeña plataforma colocada en la punta del poste, ejecutando su baile mientras los
otros descienden. Hace invocaciones en dirección a los cuatro puntos cardinales, para
que la tierra sea fértil; luego se arrodilla e inclinado hacia atrás, toca la flauta y el
tambor en honor del sol. A continuación ascienden al poste los otros cuatro hombres
ayudándose, como el primero, de una cuerda enrollada en aquél. Se sientan en una
armazón de madera que está suspendida de la plataforma y puede girar sobre la punta
del poste. Se atan a las sogas correspondientes y, a una señal dada, se lanzan al aire, de
modo que van descendiendo hacia el suelo en circulos cada vez mas amplios conforme se
van desenrollando las cuerdas de las que penden. Esta ceremonia es propia de los
huastecos, los nahuas y los otomies.
Danza de los Quetzales

El nombre de esta danza se debe a la utilización de plumas de dicha ave en la confección


de los enormes penachos circulares que se usan para ejecutarla. El quetzal, ave nacional
de Guatemala, es propia de las regiones que ocuparon los mayas, pero en tiempos de la
hegemonía azteca, sólo los monarcas de esta tribu podían adornarse con sus largas y
hermosas plumas verdes. El resto de la ropa es de color rojo y los pantalones son
de origen esparñol. Los danzantes también usan capa y un pañuelo a través del pecho,
asi como maracas, con las que acompañan el ritmo del complicado taconeo del baile. Este
debe ser ejecutado con mucha precisión para que no se enreden unos con otros los
gigantescos tocados de los danzantes. Es propia de los estados de Veracruz y Puebla.

• Esta danza se baila en la sierra Norte de Puebla y tiene un sentido agrícola


astronómico, ya que los pasos, se ejecutan en cruz, como simbolo de los cuatro puntos
cardinales, y en circulos, para significar la rotación del tiempo. Se pienza que el nombre
viene del ave quetzal y el vestuario pretende imitar la belleza del plumaje del pájaro,
pero parece que este se deriva del nombre del pueblo en que se baila, Cuetzalán, Puebla.
El tocado de los danzantes es un armazón de carrizo por cuyos rayos están entretejidas
cintas de papel o listones de varios colores. Cada rayo está rematado por plumas y
borlas. El eje del círculo está sujeto a un gorro cónico con espejos a cada lado; el
pantalón rabon de color rojo con flecos dorados; el chaleco o mascadas cruzadas sobre el
pecho; una capa de color rojo o amarillo, en una mano una sonaja y en la otro una
mascada. Más a la costa en la tierra de los Totonacas, ésta danza lleva el nombre de
"Guaguas" y la bailan haciendo la señal de la cruz con el pie derecho y termina en un
juego en que cuatro danzantes se montan en las aspas de una cruz de madera montada
en un eje que gira; la música se toca con una flauta de carrizo y tamboril tocados ambos
instrumentos por un solo hombre.