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Facultades Forestales y Desarrollo Curricular Participativo Por: Rodrigo Arce1 Si quisiéramos tipificar los elementos básicos de una gran

visión forestal tendríamos que reconocer algunos de los siguientes factores: • El calentamiento global es una realidad irrefutable cuyas consecuencias ponen en duda cualquier propuesta de sostenibilidad si es que no convertimos el discurso y las políticas en acción colectiva • La constatación que los enfoques económicos actuales (no hay un único modelo) están llevando a exacerbar los problemas del calentamiento global por predominio de la codicia humana • El cambio y la incertidumbre son realidades con las cuales tenemos que aprender a convivir • El valor de las personas como factor clave de desarrollo organizacional • Necesitamos mejorar nuestras capacidades de gestión efectiva respetuoso de los sistemas ambientales y sociales Además de las tendencias globales arriba citadas tenemos que reconocer que existen variables que hay que tomar en cuenta: • El reconocimiento que como profesionales forestales tenemos que contribuir decididamente al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y donde nuestro aporte a la lucha por mejorar la distribución de la riqueza es fundamental • El reconocimiento que nos encontramos frente a un proceso de descentralización y las demandas por ciudadanización, democratización y participación cada vez se hacen más tangibles. En este mismo contexto se requiere luchar para construir la confianza factor clave para lograr cohesión social y capital social en torno a la gobernabilidad de los bosques. Requiere además una lucha frontal contra toda forma de corrupción independientemente de sus justificaciones. • El reconocimiento de que cada vez más los consumidores forestales están más informados y están más sensible a la procedencia legal de los productos de bosques manejados sosteniblemente. Pero también tenemos que reconocer que incursionar cada vez más con una participación en el mercado con productos de mayor valor agregado antes que sólo exportadores de materia prima. • El reconocimiento que cada vez cobran más auge el tema de los servicios ambientales y la deforestación evitada se tornan en temas estratégicos de conservación • El reconocimiento que el calentamiento global y el tema de desarrollo energético son variables a tomar en cuenta para los programas, planes y proyectos de desarrollo forestal.

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Ingeniero Forestal. rarcerojas@yahoo.es

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La pregunta inmediata es entonces que están haciendo nuestras facultades forestales para enfrentar esta realidad. Pero la pregunta también se hace extensiva a las organizaciones ambientales/forestales para gestionar el talento humano en esta dirección. Está claro que la gestión ambiental/forestal antes que gestión de recursos es gestión de personas, de procesos sociales conducentes a lograr los grandes acuerdos, administrar los disensos y gestionar los conflictos. La conservación es en esencia un fenómeno político – económico y tiene que ser abordado como tal y no sólo desde una visión que privilegie únicamente lo técnico o lo económico. La realidad del calentamiento global nos está haciendo recordar la necesidad de no perder de vista los enfoques sistémicos donde se conjugue apropiadamente el valor de cada factor (económico, sociocultural, demográfico, político-ideológico, institucional, tecnológico, ambiental). Lo que hacemos o dejamos de hacer tiene una indudable repercusión sobre el destino de bosques y personas y por ello hay una responsabilidad de asumir enfoques de gestión de procesos antes que enfoques que se limiten a las tareas. Pero este abordaje multidimensional no implica actitud ni conocimiento enciclopédico, como es lógico esperar por la magnitud de información que está en circulación y la que se produce exponencialmente. Significa desarrollar estrategias que lleven a interpretar el bosque y sus interacciones con la sociedad y la cultura a la luz de las variables que influyen y a su vez las variables que son influidas por los bosques. Parte del reconocimiento de que los bosques (naturales y plantaciones) no son parcela exclusiva de los profesionales forestales. Si bien es cierto hay responsabilidades específicas para los profesionales forestales en cuanto a garantizar la capacidad productiva permanente de los bosques, se requiere el concurso decidido de otros profesionales y sectores. De hecho ya ha estado sucediendo así y hay que celebrar esta diversidad. Obviamente estamos hablando de procesos en los cuales hay una preocupación genuina por el destino de los bosques y sus interacciones con la sociedad y la cultura y no nos estamos refiriendo a procesos de politización y mucho menos a la improvisación. Estos últimos fenómenos son absolutamente dañinos para la profesión y los bosques. Otras estrategias refieren a favorecer una estrategia de transversalización multidisciplinaria de los profesionales forestales. Esto implica posibilidad de llevar cursos de otras facultades o incluso de otras universidades nacionales o internacionales. Existen ya algunas experiencias en este sentido y hay que seguir promoviendo la formación más integral de nuestros profesionales de acuerdo a su propia orientación. Lo mismo es válido para maestrías y doctorados que siendo “no forestales” terminan por enriquecer la formación profesional forestal sea como personas o sea como gremio. En este último caso no estamos hablando de maestrías o doctorados como requisitos administrativos o académicos únicamente sino producto de una auténtica vocación interdisciplinaria y eso es absolutamente legítimo.

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Por hablar de dos extremos, un profesional estrictamente técnico puede tener dificultades cuando tenga que asumir responsabilidades de gestión efectiva. Lo mismo, un profesional estrictamente con formación gerencial podría eventualmente tener dificultades si es que no tiene un entendimiento cabal de los fundamentos ecológicos de la gestión de bosques. Por eso hablamos de conseguir un equilibrio que sin ser una media aritmética logre que el profesional pueda desempeñarse solvente y responsablemente en la función que le corresponda desempeñar. Entre estas funciones podemos reconocer: académica, investigación, gestión, promoción y desarrollo. Claro está que en algunas ocasiones estas funciones no se dan de manera aislada pero es importante reconocer cuál es la función predominante. Para responder apropiadamente a esta nueva realidad es importante que las facultades forestales tengan claridad en su visión y en su misión (para qué y por qué trabajan) y sepan reconocer apropiadamente sus clientes (saber para quién trabajan o para quién o quiénes desean trabajar). Mis interacciones con muchísimos forestales en el país me indican que no siempre resulta fácil contestar estas preguntas. Para superar esta situación se vuelve a traer a colación el tema del desarrollo curricular participativo en las facultades forestales. Podemos reconocer entonces que nos encontramos frente a escenarios complejos donde las exigencias de los aportes de los profesionales forestales son mayores o como los conocimos los que nos formamos el siglo pasado. Por ello se hace necesario también reconocer que debemos declararnos en formación permanente. No hay otra opción en esta era del conocimiento. El desarrollo curricular participativo en las facultades forestales implica saber reconocer procesos y actores sociales que nos lleven a ser más sensibles a las exigencias de nuestros clientes para servirlos con calidad. Tenemos que responder a las afirmaciones de que las universidades estamos de espaldas a la realidad, que no estamos a la altura de las exigencias o que frente a los grandes sucesos (problemas u oportunidades) no nos pronunciamos. No tiene sentido molestarnos por estas afirmaciones o gastar tiempo en desmentirlas. El análisis de percepciones de los actores debería formar parte de una estrategia de acción y una estrategia comunicacional ética. Reconocidos los actores y sus procesos (Cooperación internacional, Gobierno Nacional, Gobierno Regional, Gobierno Local, empresas, comunidades, grupos organizados o grupos informales) corresponde definir cuál es el perfil del egresado o cuál es el perfil de profesional que necesitamos en la organización para poder prestar servicios de calidad a nuestros clientes. En el perfil se consideran al menos las siguientes competencias: • • • • • Competencias técnicas Competencias gerenciales Competencias emocionales Competencias idiomáticas Competencias informáticas

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Las competencias técnicas es lo que hasta ahora han privilegiado nuestras facultades forestales. No es sino en los últimos años en la que se ha caído en cuenta en la necesidad del desarrollo de las competencias gerenciales. No obstante esta es una labor muy deficitaria aún y requiere mayor atención. No es posible que hagamos más efectiva nuestra contribución si es que no tenemos capacidades gerenciales. Las competencias idiomáticas y competencias informáticas son mayormente dejadas como responsabilidad de los propios estudiantes pero se requiere voluntad política de incursionar deliberadamente en el desarrollo de estas competencias con mayor decisión. El desarrollo de las competencias emocionales es algo que aún no se toma en cuenta pero cada vez es un factor que pesa más que incluso las propias competencias técnicas. El desarrollo curricular participativo es una forma concreta de acercar la sociedad a la universidad, de introducir las experiencias y propuestas de la sociedad al interior de la universidad. Requiere una flexibilización administrativa para incorporar las experiencias de la sociedad a través de docentes que forman parte de instituciones dedicadas al desarrollo de cadenas de valor o profesionales que forman parte de procesos sociales forestales en curso. Pero también es válido lo contrario, llevar la universidad a la fábrica, al gremio o al gobierno local. En la medida en que se pueda acompañar experiencias de proyecto-escuela, municipios-escuela, gremios-escuela favoreceremos culturas de aprendizaje y culturas de compromiso. La sociedad del conocimiento nos invita a extender el concepto de universidad y a extender los espacios de reflexión y de propuesta.

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