reportaje

DAKHLA DE UN FESTIVAL SINGULARIDADES

[Texto: Rubén Caravaca]

[Fotos: Amouage]

Daniel Jamel (ex-Mano Negra)

Winston Man Anuff desde Jamaica

A finales del pasado mes de diciembre nos cursaron una invitación para acudir al festival de Dakhla, un festival, sin lugar a dudas, especial. Nos costó poco aceptarla. Hace más de una década acudimos al primer festival que se hizo en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf. Con posterioridad hemos asistido a varios encuentros musicales en Marruecos. El acudir a un lugar tan polémico quizás no lo entiendan algunos, pero ¿por qué no podíamos tener las mismas posibilidades que los medios de comunicación franceses, ingleses, alemanes o de otros lugares? Cuando publicamos la Guía de las músicas del Magreb incluimos un capítulo específico del Sáhara con imágenes de los campamentos y de su realidad, solamente una persona en todo Marruecos nos reprochó el hacerlo. El acudir a nuestra antigua colonia era una buena oportunidad, quizás única, y allí nos aventuramos compañeros y compañeras de TVE, RNE-Radio 3, El Mundo, unos cuantos enviados de la prensa deportiva y de Canarias, y nosotros, que cubrimos la información para Cambio 16 y Ritmos del Mundo.

D

akhla, ciudad situada en el Sáhara occidental es una localidad que Marruecos reclama como propia y el Frente Polisario la considera como uno de los territorios ocupados junto a El Aaiún, Smara, Bucraa, Cabo Bojador y La Güera. Sus orígenes se remontan a 1502 cuando una bula papal se la concede a los españoles. A finales del siglo XIX, éstos la refundan con el nombre de Villa Cisneros en honor del Cardenal Cisneros, uno de los dirigentes más expansionistas que ha dado el país. Capital de Río de Oro, como se conocía la zona durante nuestra presencia, pasa a ser la capital de la región mauritana de Tiris alGharbiyya cuando Marruecos y Mauritania se reparten el antiguo Sáhara español. Cuando los mauritanos deciden abandonar el territorio, la ciudad pasa a ser controlada directamente desde Rabat, que no duda en invertir en la zona y en desplazar población desde el norte. No es una ciudad típica de desierto. Sus mezquitas compiten con una gran iglesia católica en el centro de la ciudad. Proliferan establecimientos con nombres en castellano donde se puede comer, por ejemplo, un excelente pulpo a la gallega. Enclave ideal para el disfrute de deportes acuáticos. Visita obligada para practicantes de surf, windsurf y kitesurf, que pueden ejercitar estos deportes en kilométricas playas, prácticamente desiertas, con fuertes vientos y grandes olas. Aprovechando

este tirón deportivo, desde hace tres años, se realiza el Dakhla Festival Mer et Désert, que combina música y deporte. En sus calles llama la atención que las mujeres no lleven chilaba y el típico hiyab, sino que su vestimenta sea la melfa, una túnica que la cubre de los pies a la cabeza, pero que no tapa el rostro, muy similar, lógicamente, a la de sus vecinas mauritanas. La derraa blanca o azul les diferencia e identifica a ellos. En un coche prestado se escuchan canciones de apoyo a la intifada saharaui y canciones que hablan de la revuelta de El Aaiún un 7 de julio. Preguntamos al dueño sobre los intérpretes de los temas y dice desconocerlos. Todos quieren hablar y comentarte sus realidades cuando se enteran de que eres español. El tema inicial de toda conversación es el omnipresente fútbol, para pasar en seguida a otros asuntos de mayor calado. Se reniega del papel jugado por nuestro país durante la colonización por sólo haberse preocupado de la construcción de instalaciones militares para controlar a la población. Alguno comenta que por esta circunstancia habría que llevar a España ante el Tribunal Penal de La Haya. La decepción es más implícita por la pésima política descolonizadora realizada, que ha llevado a un conflicto permanente durante más de tres décadas. Planteado el debate entre autonomía o

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[Foto: Christophe Bene]

Campamento donde se alojan los invitados, artistas, prensa, organización y los deportistas.
soberanía plena, las opiniones suelen expresase sin ninguna limitación ante el extranjero, manteniéndose opciones diversas y con matices, algunas difíciles de entender para el foráneo. No dudan en invitarte a sus casas, asociaciones, incluso acudimos a una boda… y mostrarte papeles para intentar confirmar sus opiniones. Lo mismo ocurre con el festival. Unos lo califican como una fuente de ingresos importante que permite dar a conocer la realidad a los asistentes que vienen de fuera. Para otros la inversión debería realizarse para mejorar infraestructuras y servicios locales antes que disiparla en eventos de estas características, también nos comentan que es un acto exclusivamente propagandístico. Los que hemos asistido ya a varios festivales en el Magreb, es evidente que a este lo consideremos, como mínimo, de singular. A la extraña conjunción deporte-música hay que añadir un componente político que en otros lugares no es tan evidente, y una puesta en escena peculiar. En los conciertos llama la atención la separación entre hombres y mujeres, nos dicen que es para que ellas puedan acudir sin ningún tipo de resquemor ante la masiva asistencia de público masculino. Esta particularidad hace extraño el escuchar salsa o boleros y mucho más el intentar bailar. Este debió ser el motivo por el que Yuri Buenaventura diera uno de los conciertos más paradójicos de su excelente carrera musical. O que grupos como Hoba Hoba Spirit, una de las bandas más aclamadas y con más seguidores de Marruecos, lograran trasladar su fuerza escénica sólo a una parte de los asistentes, los más jóvenes. En sus temas aúnan el rock occidental tipo The Clash, Mano Negra… con sonidos propios magrebíes, la inexistencia de emisoras musicales de FM en la zona, hace que a sus canciones sólo tenga acceso una parte limitada de la población. A pesar de ello la banda dirigida por Reda Allali dio un magnífico concierto que contó con la presencia de invitados como Daniel Jamet (Mano Negra) y Stati. Les antecedió en el escenario DJ Key, que demostró porqué está considerado uno de los mejores dj magrebís, que su presencia en festivales españoles como Sonar, BAM o Noches de Ramadán, no sea fruto de la casualidad. Tras el grupo de Casablanca, clausuró el festival Abdelaziz Stati, uno de los grandes de la música chaâbi. Su música, unida a una perfecta puesta en escena, cautivó a las miles de personas que habían acudido a la plaza Hassan II. Como lo hizo Dimi Mint Abba, cantante mauritana que pudimos ver por primera vez en Pirineos Sur en 1995, y Saïda Charaf artista natural de El Aaiún, que trabajó durante un tiempo para un medio de comunicación español, y que sorprendió a todos con su participación en el concierto que Jean Michel Jarre ofreció en las dunas de Merzouga en 2007. Músicas del Sáhara interpretadas en hasanía, dialecto árabe que se habla en los territorios de Sáhara y Mauritania, muy diferente de las otras lenguas que se hablan en el Magreb. La enfermedad de un familiar impidió la participación de la gran diva de la canción chaâbi Najat Aatabou, que debería haber compartido escenario con Faudel. El artista franco-argelino realizó un recital correcto con algunos tópicos innecesarios, difíciles de entender en un artista que pretende ser el continuador de la obra de Khaled o Cheb Mami. Speed Caravan protagonizaron algunos de los mejores momentos con sus propuestas de refundición de lo tradicional y lo contemporáneo. Electrorock con laúd y ordenadores. Música del desierto con sabor a Chemical Brothers. En este tipo de encuentros siempre es habitual descubrir nuevos artistas que suelen utilizar magníficamente la oportunidad de actuar con grandes medios que no están al alcance de todos. Ghislaine Andalous, amiga y manager, nos recomendó a Idriss El Mehdi. Una revelación muy grata. Música pop con toques gnaoui donde la presencia del guembri recrea un mundo de sonoridades y armonías de un músico que ha colaborado con Michel Delpech y Luz Casal. Sorpresa fue la actuación de los jovencísimos Mayara Band, que pese a su cortas edades tienen dos de los premios más prestigiosos de la música marroquí: Génération Mawazine y mejor artista de fusión del festival L’Boulevard 2008. Un tema suyo está incluido en el librodisco La diversidad de las músicas actuales de Marruecos, que se presentó en Casablanca el 4 de marzo.

FESTIVAL DAKHLA:
Tres días intensos de música y descubrimientos
Cuatrocientos visitantes conviviendo en un bivouac de jaimas instaladas en la playa. Artistas, deportistas, prensa e invitados confraternizando hasta bien entradas las madrugadas, con sonidos musicales dispares dentro de las jam sessions que se organizaban una vez terminados los conciertos. Playas y dunas impresionantemente blancas. Exquisito trato de la organización. Amabilidad intensa y sentida de la población.Tristeza por el papel desempeñado por nuestro país en la región y por comprobar in situ las dificultades para poder avanzar en las resoluciones internacionales referentes a la zona. Propuestas musicales que deben profundizarse y centrarse, para que el festival tenga su propia seña de identidad y no se instrumentalice para otros intereses, ayudando a superar ofuscaciones que permitan conocernos mejor. Ingredientes únicos que deben traducirse en espacios abiertos a la tolerancia. A la superación de todo tipo de trances. Al trabajo respetuoso de todos valorando la diferencia y que la misma tienda puentes para el acercamiento, la paz, redefiniendo el papel de la cultura –y la música–, en los tiempos en los que vivimos.

[Foto: Christophe Bene]

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