POSPARTO

Lo ideal es amamantar al niño en su primera hora de vida, a ser posible en el mismo paritorio.

El inicio de la lactancia
intercambian madre e hija. Las hormonas empiezan a funcionar y Clara, que tiene los ojos abiertos y está muy despierta y activa como todos los bebés en la primera hora tras el parto, empieza a reptar hacia el pecho de su madre olfateando, lamiendo y mirando su objetinacido. Ahora sí que la cogen para pesarla, acabar de examinarla y echarle en los ojos las gotas para evitar infecciones. Si se las hubieran puesto antes, no podría mirar a su madre como la ha hecho. Atrás han quedado las normas rígidas que se seguían en los hospitales de separar a la madre de su hijo durante horas, de administrar biberones o sueros antes de ponerle al pecho, de dejar que succione sólo unos minutos, o de establecer horarios para las tomas. Lo ideal es poner al niño al pecho lo antes posible.

C

lara acaba de nacer. Nada más salir la han colocado sobre Ana, su madre, que la mira embelesada mientras acaricia su piel desnuda. Una manta calentita las cubre a las dos. La matrona examina rápidamente a la niña, procurando no interferir en las miradas que se

vo. Al cabo de media hora de contacto piel con piel, ha cogido el pecho y está succionando con una técnica perfecta, y su madre está recibiendo un torrente de hormonas que le van a ayudar a vincularse a su hija de una manera especial, similar al enamoramiento que sentimos

Esta no es una historia de ficción, es la manera más fácil y natural de iniciar la lactancia materna, y por suerte ya no es un privilegio reservado a las mujeres que dan a luz en los paises nórdicos; cada vez más hospitales en España cumplen con los ‘10 pasos para la lactancia materna’ que promueve UNICEF, entre los que se incluye la práctica del método canguro en la sala de partos para recién nacidos a término. Este método se empezó a utilizar con los prematuros, cuando se comprobó que los bebés ingresados en las UCIs neonatales evolucionaban mejor si pasaban mucho tiempo en contacto piel con piel con la madre o el padre y, además, esto facilitaba la lactancia materna. Es un reflejo de nuestra condición de mamíferos, diseñados para guiarnos por el instinto, que se manifiesta y aporta sus beneficios cuando no se separa a la madre del neonato, a no ser que sea necesario. Hace dos horas que Clara ha

Un buen comienzo
● Conviene iniciar la lactan-

Dar de mamar al niño nada más nacer facilita la lactancia y previene complicaciones, como las grietas o la poca producción de leche

cia a solas o en compañía de una persona cercana que nos haga sentir cómodas, o bien con el apoyo de un experto en lactancia –la matrona, la enfermera, etc.– habituada a apoyar a las mujeres. ● No hay que tener prisa. Algunos bebés se enganchan rápidamente, pero otros necesitan su tiempo. A veces es bueno respirar hondo y disfrutar del contacto con el niño, él se va acercando al pezón olfateando y chupando, guiado por su instinto. ● Es importante colocarse en una posición cómoda, ya sea tumbada en la cama o sentada, con la espalda bien apoyada y el pie un poco elevado sobre un taburete bajo. 1. Tomar al bebé en brazos y aproximarlo al pecho, de forma que su tripa toque la nuestra (ombligo con ombligo). La cabeza del niño debe descansar entre el codo y la muñeca. Así, la mano del brazo

sobre el que reposa sujeta el culito y puede ayudar a mantener o cambiar su postura. 2. Con la mano que queda libre, coger un pecho e introducirlo en la boca del bebé. Comprobar que queda dentro todo el pezón y gran parte de la areola (la lengua debe quedar debajo de esta). 3. Una vez que el bebé empiece a mamar, hay que dejar de empujar el pecho, pues de lo contrario podríamos sacar el pezón de su boca y hacer que succione sólo la punta. Sí se puede sujetar el pecho un poco con la mano para estar más cómoda. ● Un niño está bien colocado si no se ve el pezón y tampoco la mayor parte de la areola, sobre todo la parte inferior. Los labios del bebé están evertidos hacia fuera, especialmente el inferior, que está tan doblado que llega a tocar su barbilla. Succiona tranquila y rítmicamente, se ve como mueve la mandíbula y el mo- 

En la lactancia no hay horarios. El niño decide cuánto dura cada toma y el tiempo que pasa entre una y otra. Sólo él sabe cuando tiene hambre

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vimiento llega hasta su oreja. No se oyen chasquidos, ni se le escapa el aire, y la succión no resulta dolorosa. ● Cuando la posición es correcta, se puede dejar al bebé todo el tiempo que quiera. Cuanto más succione, más estimulará la producción de leche. Las primeras tomas son a veces un poco anárquicas, pero luego, en general, acaban por soltar el pecho cuando no quieren más. Cuando ya hay leche abundante, a menudo lo dejan con expresión satisfecha de estar atiborrados, y a partir del mes y medio o dos meses lo agradecen con una sonrisa. ● Conviene ofrecerle el pecho cada vez que esté despierto, activo, o emita sonidos. No hay que esperar a que llore, es un signo tardío de hambre y de que tiene poca glucosa en el cerebro. ● Amamantar acostada resulta muy cómodo durante la noche. A veces, al producirse una descarga hormonal de prolactina, a la madre la invade un sueño irresistible, necesario para su descanso y recuperación, y se queda dormida. No pasa nada. No es malo compartir la cama con el bebé siguiendo unas mínimas normas de seguridad.

Secretos que ayudan
● Dar de un pecho todo el ra-

to que el bebé quiera. La leche del final es la que más engorda y sacia por su contenido en grasa, aunque la succión sea más lenta y el niño se quede medio dormido. Antiguamente se decía que esa leche ya no alimenta, hoy se sabe que es justo lo contrario. ● No continuar con la toma si causa dolor. Para finalizarla se aconseja meter el dedo meñique por un costado de la boca del niño para desha-

cer el vacío y retirar el pecho (sin tirar, pues esto podría lesionar el pezón). Es útil pedir ayuda a alguien que sepa cómo colocar al bebé. ● No lavar el pezón antes y después de la toma, ni aplicar cremas, ni frotarlo. Es suficiente con la ducha diaria. Tampoco necesita ninguna preparación en el embarazo. ● No poner horarios para las tomas; si le damos la mitad de veces de las que pide, tendremos mucha menos leche.

Es esencial que la postura al amamantar sea cómoda para los dos. Así, el bebé se agarra bien y la madre no tendrá dolor
● No interferir con chupetes

El calostro
En algunas culturas se creía que el calostro es perjudicial y se tenía a los bebés sin mamar hasta que se convierte en leche más madura. En realidad, el calostro es oro líquido, ya que es el alimento idealmente diseñado para ocupar por primera vez el intestino virgen del recién nacido, tiene una densidad inigualable de inmunoglobulinas y otras sustancias defensivas que protegen al bebé de infecciones y lleva un concentrado proteico y vitamínico reparador tras los esfuerzos del parto. Muchos recién nacidos hacen muchas tomas pequeñas en los dos primeros días con el objeto de tomar muchas minidosis de este preciado cóctel. Si el bebé llora con frecuencia, no hay que interpretar a la ligera que tiene gases, o está empachado; este líquido es muy fácilmente digerible y no produce estos trastornos. Lo más probable es que simplemente quiera más, y si le ofrecemos y lo toma, pues estaba claro.

o tetinas. El bebé en el primer mes se confunde con facilidad con los sustitutos de goma y puede rechazar el pecho, o colocar mal la boca y causar grietas y poca producción de leche. El pecho materno es el mejor chupete: proporciona alimento, consuelo, cariño, compañía, seguridad… ● Si la madre nota los pechos hinchados, conviene que amamante con frecuencia y no comprima las mamas con sujetadores a presión o discos absorbeleches, pues con ello se impide que funcione el mecanismo natural de que la leche gotee y no se retenga. Es mejor que se cambie de ropa amenudo, si se moja, y al menos durante la noche, no usar sujetador. 

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Foto: Julia Krüger, Rüffler, Wiler

El método canguro, que auna calor, amor y lactancia materna, fortalece el vínculo madre-hijo y ayuda a que el prematuro se recupere antes

Casos especiales
En ocasiones existen problemas o imprevistos que pueden entorpecer el inicio de la lactancia. Tienen solución. Pezones planos. Es útil recibir ayuda desde el principio. ● No es necesario prepararlos de ninguna forma especial durante el embarazo. Las hormonas del posparto y la succión potente del bebé ayudan, en la mayoría de los casos, a que el pezón salga y se alargue dentro de su boca, al menos durante las tomas. ● Fármacos. Si la madre toma alguna medicación, es conveniente que se asesore con el pediatra. Hay listados actualizados muy completos sobre el tema, por ejemplo el de la página del hospital de Denia en internet (www. e-lactancia.org). La mayoría de los fármacos se consideran actualmente compatibles con la lactancia materna.
● El bebé está ingresado.

Dónde pedir ayuda
Además de la ayuda que puede dar la matrona, en casi todas las ciudades existe un grupo de apoyo a la lactancia materna, constituido por madres bien formadas para aconsejar y ayudar en estos temas sin dar consejos médicos. Existe un listado bastante completo en la página web de la Asociación Española de Pediatría (que también tiene una guía de consejos para imprimir): www.aeped.es.

Cada día hay más UCIs neonatales que permiten la presencia de la madre y la puesta precoz al pecho. Si no es posible amamantar al niño, la mujer puede sacarse leche varias veces al día, y consultar si puede llevarla para que se la den al bebé. ● Cesárea. La madre debe intentar que dejen al bebé con ella lo antes posible; en algunos hospitales incluso ponen al recién nacido al pecho nada mas salir del útero, en el quirófano o en la sala de recuperación. Esto es más fácil si la cesárea se realiza con anestesia epidural. No es cierto que la leche suba más tarde en las mujeres que sufren esta intervención quirúrgica; sólo ocurre cuando se tarda mucho en amamantar

al bebé o se limita la frecuencia y duración de las tomas, porque esto hace que se produzca menos leche.
● Si aparecen complicaciones. No hay que desesperar-

se, siempre hay solución. La madre acabará disfrutando del bebé cuando todo se pase y puede retomar la lactancia incluso si su hijo ha tomado ya bastantes biberones. Si ha estado separada del niño durante horas o días, puede recuperar el tiempo perdido pasando todo el rato que pueda en contacto con su piel desnuda, y turnarse con el padre para proporcionarle ese calorcito tranquilizador.
Dra. Pilar de la Cueva ● Ginecóloga del Hospital Reina Sofía de Tudela, y miembro del grupo de apoyo a la lactancia materna Vía Láctea, de Zaragoza.