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El mundo árabe y el español

La gran influencia del Islam en la cultura hispánica no es nada


nuevo. Después de la prolongada presencia de los
árabes en la península ibérica, las huellas en la lengua –
sobre todo en el abundante léxico de origen árabe,
segundo en importancia tras el que procede del latín–
permanecen indelebles hasta la actualidad. Por
extensión, todos los países que hablan español deben
sentirse cercanos a la idea de un hermanamiento entre
lo árabe y lo hispánico.

Una breve historia


Hagamos un poco de historia: no solo la lengua fue enriquecida con nuevas
palabras y conceptos. Bajo los reinos de Alfonso X el Sabio y su padre Fernando III
el Santo, convivieron tres culturas: judíos, árabes y cristianos. En su corte, entre
Toledo y Sevilla, el rey sabio reunió a astrólogos, matemáticos y expertos en
ciencias y leyes. Así conoció Europa a los sabios griegos, como Aristóteles, y la
ciencia árabe, a través de la España musulmana.

Preludiando el Renacimiento que germinó siglos más tarde en Florencia, uno de los
focos culturales fue Córdoba, ciudad de la industria y de las artes, ciudad del
cordobán, ciudad luminosa de un millón de gentes, de mezquita y obras públicas
para ornato y comodidad de la población, ciudad de Averroes y Maimónides, dos de
sus nobles hijos que proclamaron su nombre por todas las universidades de la
oscura Europa del año mil. O del gran poeta Samuel ibn Nagrela, pues hay que
acordarse de nuestras deudas: la lírica española hunde sus raíces en la cultura
árabe, como ponen de manifiesto las jarchas, primeras manifestaciones poéticas en
romance insertas en poemas semíticos.

Recordemos por un momento estas jarchas y también al añorado Emilio Alarcos,


gran estudioso de este monumento de la lírica hispano-árabe en artículos
fundamentales como "Sobre las jaryas mozárabes" (Revista de Letras, XI, 1950,
pp. 297-299) o "Una nueva edición de la lírica mozárabe" (Archivium, III, 1953,
242-250). El gran lingüista y académico salmantino, Premio Príncipe de Asturias y
autor de las gramáticas más usadas por los estudiantes de filología, supo apreciar
bien la deuda cultural con el mundo árabe.

En Al-Andalus corrieron los caudales poéticos de ese mundo árabe añorado,


muchas de cuyas joyas se han perdido para siempre en la destrucción de la
Biblioteca de Bagdad. En palabras de la catedrática de Sevilla Ingrid Bejarano (EL
PAÍS, 16-04-2003, p.32), "han desaparecido manuscritos medievales de literatura
andalusí y de prosa rimada de valor incalculable". Poemas como los del cordobés
Ibn Hazm (994-1063): su obra El Collar de la Paloma puede que sea el más bello
libro de amor de la literatura árabe, un tratado casi ovidiano sobre el amor que
expresa una temática muy cercana al amour courtois provenzal, la modalidad
literaria del amor "udhrí". O como los de los grandes poetas y místicos que dio la
fértil tierra de Murcia: Ibn Wahbûn (1039-1138), Ibn Sîda (1006-1066), lexicógrafo
y literato, Safwân ibn Idrîs (1165-1202), autor de risalas, biografías y la antología
poética Zâd al-Musâfir, el sufí Ibn Sabin de Murcia (1218-1270), Ibn Hazîm de
Cartagena, (1211-1285) y, ocupando un lugar de honor, Ibn al-Arabî (1165-1240),
que escribió poesía erótico-mística, conversaciones con almas de muertos, el
Intérprete de los amores, la Perla preciosa o Libro del cero (que influyeron en
Ramón Llull) y que murió en Bagdad, emigrado a uno de los centros del saber
islámico. El ilustre filósofo, místico y poeta murciano es el paradigma de la España
integradora, opuesta a la España intolerante de la expulsión de los moriscos.

Influencia de la lengua árabe en el español


Publicat en Gener 14, 2008 per jonkepa

Varios estudios e investigaciones corroboran que no se puede obviar el hecho de


que existe un importante patrimonio de origen árabe en España, en su cultura e
idioma. Un patrimonio de carácter histórico cuya más genuina expresión está
contenida en el habla y reflejada en la lengua. En este artículo vamos a explicaros
esta influencia árabe que ha tenido en la lengua y cultura española.

La visión que el mundo árabe estableció en Al Andalus a través de la lengua afectó


no sólo a los musulmanes sino a todos los habitantes de la península. La huella de
esa forma de vivir, que fue la norma durante casi un milenio persiste aún hoy en
día. Teniendo en cuenta la diferencia de nivel cultural entre cristianos y
musulmanes durante la Edad Media, resulta lógico pensar que las palabras que
expresaban determinadas técnicas, objetos y situaciones que no existían entre los
cristianos, fuesen asimiladas por éstos directamente, ya que no podían ser
traducidas.

El avance cultural de los musulmanes en algunos campos hizo que se impusieran


términos jurídicos que no tenían correspondencia en las estructuras sociales de los
cristianos como las palabras: alcalde, alguacil, zalmedina, almojarife, albacea…
Formas comerciales como almacén, almoneda, quilate, arroba, quintal, azumbre,
almudes, cahices y fanegas. La transmisión de técnicas y oficios es patente en
alfarero, albéitar, albañil o alarifes que construían alcantarillas. En el ámbito de la
agricultura también se impuso el albaricoque, alcachofa, acelga, algarroba, naranja
y limón, que regaban con agua extraída mediante norias de las algibes y albercas, y
conducida a los campos y vergeles por excelentes acequias de albañilería.

En la garganta de los andaluces contemporáneos resuena todavía el eco de la


lengua árabe. La misma “h” aspirada que sustituye en el habla a la “h”, como en
hondo, o la “s” como “j” en sepia>jibia. En la lengua, el sufijo -í, como en nazarí o
andalusí, es de origen hispanomusulmán.
Pero no sólo los musulmanes impusieron el árabe como lengua de una cultura más
avanzada, sino que introdujeron palabras del latín y del griego, del persa y del
indio. La lista de los términos de origen árabe podría extenderse a más de cuatro
mil vocablos.

Aquí presentamos algunas palabras de origen árabe que aparecen en el Diccionario


de la Real Academia Española de la Lengua.

Glosario de algunos términos de origen árabe:

A: aceite, almohada, aceituna, alfombra, aduana, arroz


B: baño, barrio, bata, balde, baza, bellota
C: café, cifra, chaleco, chisme, cequia, cohol
D: dado, daga, diván, dante, destartalado-da, dinar
E: escabeche, elixir, elche, embarazar, engarzar, escaque
F: fideo, foz, falagar, faquir, farda, fulano-na
G: granadí, galima, guarismo, gabán, gandul-la, garroba
H: hola, harén, hachís, hazaña, hasta, harma
I: imam, islam, imela
J: jinete, jirafa, jarra, judía, jota, joroba
K: kermes
L: laúd, limón, lima, laca, leila, latón
M: meca, marroquí, mazmorra, mezquino, mezquita, muslim o muslime
N: nácar, nácara, nuca, noria, naranja, nazarí
O: olé, ojalá, otomano, olíbano, orzaga
P: paraíso
Q: quintal, quiosco, quilate
R: rehén, rabal, rasmia, rubia, ronda, rincón
S: sandía, serafín, sultán, sorbete, saharaui, siroco
T: tabique, taza, tambor, talco, taifa, tarima
U: ulema
V: valija, valí, visir
Y: yemení
Z: zanahoria, zoco, zafío, zoquete, zurrapa, zamacuco-ca

Fuente : Aulahispánica.

La toponimia es nutridísima, no sólo en olas zonas que estuvieron más tiempo


bajo el dominio musulmán, sino también en la meseta septentrional y
noroeste.Así podemos recordar ejemplos tales como: Algarbe (”Al - garb ” el
poniente); los muchos Alcalá (”Al - qalat” el castillo); los componentes de wadi
“rio” (Guadalajara: río de las piedras), gabal “monte” (Gibraltar: monte de
Tarik). Asamismo, abundan los que tienen por segundo elemento un nombre
personel (Medinaceli: Ciudad de Sélim, Calatayud: castillo de Ayub), así los del
tipo Benicásim “hijos de Cásim”. Muchos son híbridos arábigo-romances
(Guadalcanal: río del canal, Guadalupe: hijos del lobo), o añaden a una voz
romance el artículo árabe “al” (Almonaster, Almonacid).

El dialecto de los musulmanes de al-Andalus ofrece diferencias


regionales, tal como las divergencias entre el uso urbano y el
campesino. El elemento árabe es, después del latino, el más
importante del vocabulario español hasta el siglo XVI. El numero de
arabismos que pasaron al español es bastante difícil de calcular, pero
entre los simples y los derivados se alcanzara un total superior a
cuatro mil palabras.
A. El léxico español de origen árabe

La influencia árabe sobre la lengua fue muy amplia y ella se refleja, sobre
todo, en el léxico. Hay varios dominios en que se conservaron muchas
palabras árabes.
Las guerras proporcionaron muchos términos militares: los moros
organizaban expediciones llamada aceifas, los escuchas y centinelas eran
atalayas, la retaguardia del ejercito-zaga; la cabeza del guerrero se protegía
con un almófar de las saetas guardadas en aljabas. Las fronteras y ciudades
estaban defendidas por alcazabas, y los árabes acompañan sus ataques con
el ruido del tambor. Los caballeros o alferraces tenían caballos de color
alazán o rojizo con estribos cortos, que permitían cabalgar muy rápido.
De la agricultura han quedado términos como: acequia, aljibe, noria
alcachofas, alubias, zanahorias y chirimías. Los musulmanes trajeron
productos desconocidos hasta entonces por el Occidente, como el azafrán, la
cana de azúcar, el algodón y muchas especies de flores y árboles: azucenas,
azahar, alhelíes, alerce, jara alhucema. D los moros procede la palabra
tarea, denominando su laboriosidad y también nombres de joyas y
materiales: ajorca, alfiler, aljófar o marfil. La moneda árabe empleada en los
tiempos de la Reconquista fue el primitivo maravedí de oro.
Las casas árabes se agrupaban en arrabales o en pequeñas aldeas.
Términos domésticos de origen árabe son: albañil, tabique, azulejo,
almohada, alfombra, jofaina, alcuzcuz.

Las ciencias conocieron grandes progresos en el tiempo de la


ocupación árabe. En las matemáticas tenemos términos como cifra,
algoritmo y álgebra, alcohol y álcali, elixir en la alquimia; nuca,
piamadre y duramadre en medicina. La astronomía alfonsí registra
palabras como cenit, nadir, auge, acimut e, incluso, nombres propios
de estrellas: Aldebarán (la más grande estrella en la constelación del
Torro), Vega, Rigel etc.
Nos transmitieron también unos adjetivos (mezquino, baladí, baldío,
fulan), partículas de balde, en balde, hasta las interjecciones ya, ojalá
y las palabras referentes a sentimientos, emociones, deseos
(alborozo, alboroto, zalema, hazaña)

B. La toponímica peninsular de origen árabe

Los topónimos de origen árabe se preservan no solo en las zonas que


estuvieron bajo el poder musulmán, pero también en las zonas de la meseta
y en el Noroeste. Se pueden mencionar Algarbe (el poniente), Alcalá (el
castillo), Medina (ciudad), los compuestos de rió: Guadalajara (rio de las
piedras) y Guadalquivir (rio grande), Guadalupe (rio del lobo), Gibraltar
(monte de Tariq-el primer invasor arabe a Espana), Alborge (torre),
Almazan (el fortificado), los que tienen un nombre personal: Medinaceli
(ciudad de Selim), Calatayud (castillo de Ayud) y Castielfabib (castillo de
Habib).
En cuanto a la fonética, el español no ha incorporado ningún fonema árabe y
todos los arabismos, tomados al oído, fueron acomodados a las exigencias
de la fonología romance.

C. Aspectos morfológicos y sintácticos de influencia árabe

Si nos referimos a la morfología, debemos mencionar, en primer lugar, el


articulo árabe al- que los sustantivos españoles de origen árabe
incorporaron, de este modo al- perdiendo su valor de articulo y
convirtiéndose en una simple partícula en palabras simples ( almuerzo,
almendra, la alelí, un alacrán, estos alborotos) y derivados (alborotar,
alcaldada, acemilero, alevoso). También se da en las gramáticas la
terminación –í como parte de adjetivos: fatimí, yemení, marroquí, israelí,
iraní paquistaní, alfonsí, andalusí, zaragozí-usados en el siglo XIII y de
sustantivos: maravedí, muladí, jabalí, baladí. El prefijo español a- que
procede del árabe tiene valor causativo y dio verbos como: acalorar (causar
de hacer calor), ablandar (causar de ser blando), agravar, avivar (causar de
ser vivo).
En la sintaxis, los cambios de origen árabe proceden de las traducciones del
árabe al romance que son atribuidas a los judíos. Podemos recordar la
coordinación copulativa (“et detove mi mano de ferir e de aviltar e de rrobar
et de furtar e falsar. Et guarde el mi cuerpo de las mujeres, e mi lengua de
mentir…”) , la repetición de la conjunción subordinada QUE (“e non fue
seguro que, si me dexasse del mundo e tomasse rreligion, que lo non
pudiera cumplir”). Fenómenos que influyeron en el español, pero sin llegar a
ser norma son el uso de preposición pronombre personal tónico en vez de
abono (“ayuntaronse las aves a el”, “ya encontre a ellos”), DE+pronombre
personal en vez de posesivo (“las pisadas dellos”, “el cabdiello dellos”) y el
posesivo pleonástico (“su vida del hermitanno”).

D. Aspecto semántico y fraseológico de la influencia árabe

Aquí se trata de las palabras completamente románicas desde el punto de


vista del origen y de la evolución, pero que son arabizadas en su
significación. Se menciona aquí el antiguo poridat con sentido de
“intimidad”, “secreto; casa con sentido de “ciudad; infante que viene a
significar “hijo de noble” o “hijo de rey”. Como los árabes llamaban “hijo de
una cosa” a quien se beneficia de algo de aquí surgieron unas palabras como
ladrón-“hijo de la noche”, el rico-“hijo de la riqueza”, hijodalgo e
hidalgo-“hijo de bienes”.)
Entre las frases hechas heredadas o adaptadas del árabe son: con
bien-,“felizmente”, henchir o llenar el ojo- “agradarle, gustarle, satisfacerle”
y las de la vida religiosa: “que Dios guarde”, “que Dios mantenga”, “si Dios
quiere”, “bendita sea la madre que te parió”, “Dios le ampare”.

Theodora Dincov en http://www.e-scoala.ro/espanol/arab.html

La palabra naranja, cuyo origen dió pie a este estudio, procede en última
instancia del sánscrito “narang” o del Idioma tamil. La fruta tiene típicamente 11
piezas individuales, y en el idioma Tamil la palabra “orangu” se traduce como
“6 y 5″, implicando 11. Las naranjas se originaron en el sureste asíático, en
India, Vietnam o en el sureste de China. El fruto del Citrus sinensis es
denominado “naranja dulce” para distinguirlo del fruto del Citrus aurantium, la
naranja amarga.

http://es.wikipedia.org/wiki/Naranja_(fruta)

La influencia árabe en el español fue decisiva. Los musulmanes estuvieron más de


siete siglos en tierras hispánicas. El vocabulario español contiene unas cuatro mil
palabras de origen árabe:

Veamos: adalid, atalaya, zaga, tambor, alférez, acicate, alazán, acémila, acequia,
aljibe, alberca, noria, alcachofa, zahahoria, alfalfa, azafrán, azúcar, algodón, maquila,
azucena, azahar, arrayán, retama, mejorana, tarea, racamar, alfarero, taza, jarra,
arracadas, marfil, azufre, azogue, aduana, almacén, arroba, fanega, maravedí, aldea,
zaguán, alcoba, celosía, azulejo, alcantarilla, almohada, alfombra, almíbar, babuchas,
laúd, ajedrez, tahur, alcalde, alguacil, albacea, guarismo, álgebra, alambique, alcohol,
jarabe, elixir, cenit, baladí, baldió, añil, carmesí, fulano, en balde, hala, ojalá, alborozo,
Guadalajara (sí, Guadalajara es de origen árabe), Guadalquivir, Mancha, Calatayud,
Guadalupe, Guadiana, etc.

Como puedes observar, existen muchas palabras del árabe en nuestro idioma. Los
musulmanes también pasaron voces de otras lenguas a la nuestra. Del sánscrito es:
ajedrez, del persa: jazmín, naranja, azul; del griego: alambique y acelga.

Los romanos

Los romanos emprenden la conquista de Hispania en el año 206 A.C. Antes, en el 218 A.C., los
Escipciones habían desembarcado en Ampurias. La pacificación fue completa hasta el año 19
A.C., cuando Augustosometió definitivamente a los cántabros y astures. Así, Roma, al
conquistar nuevas tierras, acababa con las pugnas entre tribus, pueblos y ciudades,
imponiendo su cultura, que traía el concepto de la ley y la ciudadanía. Los romanos eran
maestros en administración y derecho. Debemos recordar que el Derecho Romano sentó las
bases de las legislaciones occidentales. Tampoco debemos olvidar que construyeron
admirablemente calzadas, puertos, puentes y acueductos que aún están en pie.

De hecho, los romanos transformaron completamente el modo de vida de los habitantes de


Hispania, llevando a dicho pueblo no sólo las formas de vida latinas, sino la cultura griega, que
ellos habían adquerido cuando conquistaron la región helvética.

Muy pronto empezaron a levantar ciudades latinas en la península ibérica; en 206 A.C.
fundaron Itálica. Se extendieron rápidamente por diversas regiones del país colonizado. Ya en
el año 90 A.C., nativos de Salduia (Zaragoza) luchaban como hermanos al lado de los romanos
en la guerra social de Italia.

El Latín

El latín lengua oficial de los romanos, se impuso rapidamente como intrumento de


comunicación en todo el Imperio Romano. Los toponímicos indican que también hubo mezcla
de elementos romanos con celtas y vascos. Por ejemplo "Gracchurris" (Alfaro) se formó del
nombre de sus fundador Tiberio Sempronio Graco y de la palabra vasca "urris". Elementos
romanos y celtas se combinaron para formar: Caesarbriga (Talavera) y Juliobriga (cerca de
Reinosa) y Augustobriga (Ciudad Rodrigo).

El latín, idioma claro y preciso, enérgico, práctico y ordenador, adquirió gracia cuando tuvo
contacto con la lengua griega, Hispania fue testigo del florecimiento de la literatura latina que
imitó, haciendolos suyos, los modelos de los grandes maestros griegos. De esta manera,
muchas palabras de origen griego, han pasado a nuestro idioma en este periodo por medio de
la imposición del latín. Por ejemplo: "philosophia" : filifosofía, "poesis" : poesía, "mathematica" :
matemática, "chorus" : coro, etc.

• Lenguas indoeuropeas

El latín pertenece a las llamadas lenguas itálicas que se hablaron antes de Cristo en la
península del mismo nombre. A su vez, dichas lenguas itálicas pertenecían al indoeuropeo,
originario de casi todas las lenguas que se hablan en Europa. Además de latín son
indoeuropeas: las lenguas célticas (que se hablaron en Hispania y hoy en Bretaña) y en la Gran
Bretaña (irlandés, galés, esocés); las lenguas germánicas (el desaparecido gótico, los
modernos alemán, inglés, holandés); las lenguas eslavas (ruso, polaco, checo, búlgaro y
serbocroata), la lenguas escandinavas y también el griego y el albanés.
Las lenguas que se hablan y hablaron en Europa que no pertenecen a la familia indoeuropea,
son: el etrusco (desaparecedo), el finlandés, el lapón, el estoniano, el húngaro y el vascuence,
fuera de Europa, pertenecen al tronco indoeuropeo el grupo de lenguas indias y el persa. De lo
que se concluye que gran parte del mundo actual tiene uno mismo antepasado lingüístico.

• Forma de la lengua latina

Existieron dos clases de latín: el culto y el vulgar. El primero


era usado por los escritores y gente preparada; el vulgar
era hablado por el pueblo de Roma. Este fue el que se
impuso en todas las colonias. Dicho latín presentaba
diversas modalidades según la época de conquista del
territorio, la procedencia de distintas regiones de la
península itálica, la cercanía o lajanía de comunicación con
la metrópoli, etc. De este modo, en cada territorio
conquistado -no se puede usar todavía el concepto de
nación- la lengua impuesta adquirió diversos matices de
expresión. Con el devenir del tiempo, la evolución del latín
vulgar, al lado de la conformación de las naciones, vino a El acueducto de Segovia es una muestra
dar lo que hoy llamamos lenguas romances, románicas o de las contrucciones hechas por los romanos
en España en los tiempos del emperador
neolatinas: español, francés, italiano, provenzal, catalán, Trajano. Foto: Secco Ellauri.
gallego-portugués, retrorrománico, rumano y sardo.

En la actualidad el latín convertido en lenguas romances, sobrevive con diversas modalidades


en España, Francia, Portugal, Italia, Bélgica, Suiza, Rumanía, Hispanoamérica, sur de Estado
Unidos, Filipinas y en otros muchos lugares del orbe, a donde fue llevado por los
conquistadores españoles, portugueses y franceses, así como por los judíos sefardíes que
fueron arrojados de España.

• Fin de la dominación romana

La dominación romana terminó en el siglo V d.C., cuando desmembró el imperio. En nuestros


días lo que se conserva de las lenguas prerromanas son unos cuantos sufijos: -arro, -orro,
-urro: nuharro, machorro, baturro, -asco: peñasco. Se presume que los sufijos -az, -ez, -oz, que
abundan en la toponimia peninsuullar española, también pertenecen al período estudiado. En el
mismo caso está la "-z" terminal de los apellidos.

Al caer el imperio Romano, y debido a las invasiones que sufrió Hispania, se dificultaron
notoriamente las comunicaciones entre Roma y todo el territorio que había conquistado. En tal
virtud, la cultura romana se resintió extraordinariamente . Este hecho permitió que el latín
vulgar, impuesto por los romanos, al dejar éstos de presionar su cultura, evolucionara con la
mezcla de otras lenguas de grupos humanos que fueron invadiendo la Península Ibérica
después de los romanos: visigodos, árabes, franceses, etc., hasta la consolidación del
castellano como lengua oficial, por el rey Alfonso X, en el siglo XIII.

Así pues, fueron dos -ya asentados- los motivos que ayudaron al latín vulgar para que fuera
evolucionando hasta convertirse en cada región en lenguas románicas: el aislamiento de Roma
y la contínua depresión de la cultura impuesta por los antiguos conquistadores. Cada región fue
agregando al latín vulgar que hablaban, formas de pronunciación de sus dialectos primitivos,
así como vocabulario de las lenguas prerromanas; además fueron introduciendo palabras y
usos lingüísticos de los subsecuentes invasores y colonizadores.

Los germanos
Los germanos invadieron España en el año 409 d.C,
representantes de los germanos eran los suevos, vándalos
y alanos. Estas agresiones germánicas se iniciaron desde
el siglo III, pero fue hasta el año señalado arriba
definitivamente cuando se incorporaron a la vida española.
Los alanos fueron exterminados a los pocos años. Los
vándalos permanecieron un poco más -se establecieron en
Bética-, pero pronto se fueron al Africa. Los suevos
permanecieron en territorio español más tiempo que los
alanos y vándalos: "Villalán" (Valladolid) "Bandaliés"
(Huesca). Suevos: "Puerto Sueve" en la región asturiana.

Al comenzar el siglo VI llegaron los Visigodos, más


civilizados que sus antecesores, se establecieron en la
meseta castellana.Al principio evitaron la mezcla con los
habitantes de Hispania porque tenían prohibido el
casamiento con otra raza que no fuera la visigoda.
Poco a poco esta actitud empezó a cambiar, hasta que en
Rutas tomadas por los pueblos invasores el año 655 se estableció la unificación jurídica para ambos
germánicos en la antigua España, los números grupos. Los visigodos transformaron las costumbres de los
representan el año de la invasión.
hispanorromanos, el derecho y la conciencia de Hispania
como unidad independiente.
Curiosidad histórica: Los vándalos eran un
pueblo especialmente temido en la antigüedad,
esto debido a los grandes destrozos que La influencia lingüística de los visigodos no fue muy
causaban en las villas que conquistaban. Por grande. En la fonética no hay huellas. En la morfología sólo
ello en la actualidad calificamos a una persona queda el sufijo "-ing": engo. Ejemplos: abolengo, realengo,
como vándalo, cuando actua de una forma de
poco respeto hacia las cosas o gente que le etc. En el vocabulario tenemos
rodea.

El español como lengua

En la formación del español cabe distinguir tres grandes periodos: el medieval, también
denominado del castellano antiguo, fechado entre los siglos X al XV; el español moderno, que
evolucionó desde el siglo XVI a finales del XVII, y el contemporáneo, desde la fundación de la
Real Academia Española hasta nuestros días.

El castellano medieval

El nombre de la lengua procede de la tierra de castillos que la configuró, Castilla, y antes del
siglo X no puede hablarse de ella. Por entonces existían cuatro grandes dominios lingüísticos
en la Península que pueden fijarse por el comportamiento de la vocal breve y tónica latina o en
sílaba interior de palabra como la o de portam que diptongó en ué en el castellano, puerta, y
vaciló entre ue, uo y ua en el leonés y aragonés (puorta) y mozárabe (puarta).

En términos generales, se mantuvo la o del latín (porta) en la lengua del extremo occidental, el
galaico-portugués -del que surgiría el gallego y el portugués-, y en el catalán del extremo
oriental, que ejercería su influencia posterior por las tierras mediterráneas, fruto de la expansión
política.

El castellano fue tan innovador en la evolución del latín como lo fueron los habitantes de
Castilla en lo político. A esta época pertenecen las Glosas Silenses y las Emilianenses, del
siglo X, que son anotaciones en romance a los textos en latín: contienen palabras y
construcciones que no se entendían ya.
Las primeras se escribieron en el monasterio benedictino de
Silos, donde para aclarar el texto de un penitencial puede
leerse "quod: por ke", "ignorante: non sapiendo"; las Glosas
Emilianenses se escriben en el monasterio de San Millán de
la Cogolla o de Suso. En el sur, bajo dominio árabe, hablaban
mozárabe las comunidades hispanas que vivían en este
territorio y conservaron su lengua heredada de épocas
anteriores.

La mantuvieron sin grandes alteraciones, bien por afirmación


cultural que marcara la diferencia con las comunidades judía
y árabe, bien por falta de contacto con las evoluciones que se
estaban desarrollando en los territorios cristianos. En esta
lengua se escriben algunos de los primeros poemas líricos
romances: las jarchas, composiciones escritas en alfabeto
árabe o hebreo, pero que transcritas corresponden a una
lengua arábigo-andaluza.

De los cambios fonéticos que produjeron en esta época en el


castellano, el más original consistió en convertir la f- inicial del
latín en una aspiración en la lengua hablada, aunque
conservada en la escritura.
Una hoja de las Glosas Emilianenses
El primer paso para convertir el castellano en la lengua oficial Para saber más de las Glosas
del reino de Castilla y León lo dio en el siglo XIII Alfonso X, Emilianenses:
que mandó componer en romance, y no en latín, las grandes
obras históricas, astronómicas y legales.El castellano San Millán de la Cogolla
medieval desarrolló una serie de fonemas que hoy han Del Milenario a la Cuna
desaparecido.

Distinguía entre una -s- sonora intervocálica, que en la escritura se representaba por s, como
en casa, y una s sorda, que podía estar en posición inicial de palabra como silla, o en posición
interna en el grupo -ns-, como en pensar o en posición intervocálica que se escribía -ss- como
en viniesse.

Las letras ç y z equivalían a los sonidos africados (equivalente a ts, si era sordo, y a ds, si era
sonoro), como en plaça y facer. La letra x respondía a un sonido palatal fricativo sordo, como la
actual ch del francés o la s final del portugués y también existía correspondiente sonoro, que se
escribía mediante j o g ante e, i: así dixo, coger, o hijo.

Distinguía entre una bilabial oclusiva sonora -b-, que procedía de la -p- intervocálica del latín o
b de la inicial sonora del latín (y que es la que hoy se conserva), y la fricativa sonora, que
procedía de la v del latín, cuyo sonido se mantiene hoy en Levante y algunos países
americanos.

Desde el punto de vista gramatical ya habían desaparecido las declinaciones del latín y eran
las preposiciones las que señalaban la función de las palabras en la oración.

El verbo haber todavía tenía el significado posesivo tener, como en había dos fijos y se
empleaba para tener y para formar las perífrasis verbales de obligación que originarían a partir
del siglo XIV los tiempos compuestos; por eso, entre la forma del verbo haber y el infinitivo
siguiente era posible interponer otro material léxico, hoy impensable, como en "Enrique vuestro
hermano habia vos de matar por las sus manos". Los adjetivos posesivos iban precedidos de
artículo; así se decía los sus ojos alza.

El español del siglo XII ya era la lengua de los documentos notariales y de la Biblia que mandó
traducir Alfonso X; uno de los manuscritos del siglo XIII se conserva en la biblioteca de El
Escorial. Gracias al Camino de Santiago entraron en la lengua los primeros galicismos,
escasos en número, y que se propagaron por la acción de los trovadores, de la poesía
cortesana y la provenzal.

El castellano moderno

La publicación de la primera gramática castellana de Elio Antonio de Nebrija en 1492, fecha del
descubrimiento de América y de la toma de Granada por los Reyes Católicos, establece la
fecha inicial de la segunda gran etapa de conformación y consolidación del idioma.

A esta época pertenecen el cambio de las consonantes que altera y consolida definitivamente
el sistema fonológico del español. Desaparece la aspiración de la h, cosa que testimonia la
versificación. Se funden en un único fonema la s sonora y sorda, prevaleciendo el valor sordo.

Las consonantes ç y z pasan a ser el fonema fricativo (con pronunciación equivalente a ts) que
se escribirá ç durante el siglo XVI y pasará a tener el valor de la z (con su pronunciación actual)
en el siglo siguiente, con lo que de esta manera se resolvió la vacilación ortográfica c, ç, z. Las
variaciones fonéticas que representaban x, g, j, se solucionaron también en favor del sonido
velar fricativo sordo que en el XVII pasa a tener la pronunciación y grafía actuales de g y de j.

Desapareció asimismo la distinción -b-, -v- que se neutralizó en -b- durante el siglo XVI. En la
morfología aparecieron los tiempos compuestos de los verbos, y se convierte en auxiliar el
verbo haber. En la sintaxis el orden de los elementos de la oración se hace más rígido, y se
anteponen los pronombres átonos a infinitivos y gerundios.

Desde el punto de vista del léxico adquirió una gran cantidad de neologismos, pues a estos
momentos correspondió la expansión de Castilla y, por lo tanto, el contacto con otras culturas.
Consiguió consolidarse como lengua dominante frente a otros dialectos peninsulares al llevarse
a cabo la unidad política de Castilla y Aragón y ser el castellano la lengua de los documentos
legales, de la política exterior y la que llegó a América de la mano de la gran empresa realizada
por la Corona de Castilla, ya fijada en la gramática normativa de Nebrija.

A partir de los primeros momentos del siglo XVI se prefirió la denominación de española para la
lengua del nuevo imperio, y la preocupación de los intelectuales del momento se refleja en la
enorme tarea de sistematizarla, analizarla y divulgarla.

Lo demuestran la publicación del gran Diccionario de Alcalá, obra de la Universidad


Complutense creada por Cisneros; la aparición de la Minerva de Francisco de las Brozas,
conocido por El Brocense, que es una gramática normativa y descriptiva más moderna que la
realizada por el grupo francés de Port Royal, y, a principios del siglo XVII, la publicación del
Tesoro de la lengua castellana o española (1611) de Sebastián de Covarrubias, primer
diccionario de la lengua, que contiene cuanta información histórica y sincrónica había
disponible en el momento de su publicación.

En Francia, Italia e Inglaterra se editaban gramáticas y diccionarios para aprender español, que
fue la lengua diplomática hasta la primera mitad del sigloXVIII. En esta etapa de la lengua se
llegó al esplendor literario que representan los autores del siglo de oro. El léxico incorpora
palabras originarias de tantas lenguas como contactos políticos tenía el imperio.
Del italiano entran en el español desde el sigloXV al XVII los nombres
de la métrica y preceptiva literaria como soneto, asonante, silva y lira,
palabras relacionadas con las bellas artes como fachada, escorzo,
medalla, piano. De otros campos léxicos son italianismos de la época
centinela, alerta, escopeta, aspaviento, charlar, estropear y muchas
más. Son galicismos paje, jardín, jaula, sargento, forja o reproche.

Los americanismos, que comienzan a entrar en el sigloXVI, ofrecen una


lista referida a las realidades que en Europa no se conocían y que son
españolismos tomados por las lenguas europeas como patata, cóndor,
alpaca, vicuña, pampa, puma, papa (denominación afincada en
Canarias para patata), que proceden del quechua y el guaraní.

Los términos más antiguos, como canoa, ya citado en el diccionario de


Nebrija, proceden de los arawak. A este conjunto pertenecen huracán,
sabana, maíz, cacique, colibrí, caribe, enagua y caníbal. De la familia
de lenguas náhuatl habladas por los nahuas, se incorporan hule,
chocolate, tomate, cacao, aguacate y petate.
El español contemporáneo
"OBRA COMPLETA" de En el año 1713 se fundó la Real Academia Española. Su primera tarea
Gonzalo de Berceo (1198 d.C.),
es la primer obra en castellano fue la de fijar el idioma y sancionar los cambios que de su idioma
de la que se conoce su autor habían hecho los hablantes a lo largo de los siglos, siguiendo unos
criterios de autoridad.
Para saber más de Gonzalo de
Berceo: En esta época se había terminado el cambio fonético y morfológico y el
Gonzalo de Berceo sistema verbal de tiempos simples y compuestos era el mismo que ha
Glosas estado vigente hasta la primera mitad del siglo XX.

Los pronombres átonos ya no se combinaban con las formas de participio y, gracias a la


variación morfológica, los elementos de la oración se pueden ordenar de formas muy diversas
con una gran variedad de los estilos literarios, desde la mayor violación sintáctica que
representan el barroco del siglo XVII, los poetas de la generación del 27 y el lenguaje
publicitario, hasta la imitación de los cánones clásicos, también violentadores del orden del
español, que incorporaron los neoclásicos o los primeros renacentistas.

Coincidiendo con otro momento de esplendor literario, el primer tercio del siglo XX, aparecieron
las nuevas modificaciones gramaticales que aún hoy están en proceso de asentamiento.

De ellas cabe citar: la reducción del paradigma verbal en sus formas compuestas de indicativo
y subjuntivo, la sustitución de los futuros por perífrasis verbales del tipo tengo que ir por iré, la
práctica desaparición del subjuntivo, la reduplicación de los pronombres átonos en muchas
estructuras oracionales y con verbos de significación pasiva, que están desarrollando una
conjugación en voz media como en le debo dinero a María; la posposición casi sistemática de
los calificativos, la reducción de los relativos, prácticamente limitados a que y quien en la
lengua hablada.

Junto a ello, la irrupción continua de neologismos, que nombran innovaciones técnicas y


avances científicos, tiene dos momentos: los anteriores a la mitad del presente siglo, que
contienen raíces clásicas como termómetro, televisión, átomo, neurovegetativo, psicoanálisis o
morfema, y los neologismos apenas castellanizados, siglas y calcos del inglés y fruto de la
difusión que de ellos hacen las revistas especializadas, la publicidad o la prensa, como filmar,
radar, módem, casete, anticongelante