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Agri Centuriati 5 2008_Impaginato 31/08/09 10:15 Pagina 3

AGRI CENTURIATI
an international journal of landscape archaeology
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Codirettore
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M. François Favory (Francia) · Hartmut Galsterer (Germania)
Robert Matijašić (Croazia) · David Mattingly (Inghilterra)
Gianfranco Paci (Italia) · Marinella Pasquinucci (Italia)
Paolo Sommella (Italia) · Giovanni Uggeri (Italia)
Domenico Vera (Italia) · Umberto Vincenti (Italia)

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con la collaborazione di
Jacopo Turchetto

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«Agri centuriati» is a Peer-Reviewed Journal.

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In copertina: dettaglio delle divisioni agrarie nell’area di Valencia
(immagine tratta dal contributo di R. González Villaescusa).
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AGRI CENTURIATI
an international journal of landscape archaeology

5 · 2008

P I S A · ROM A
FA B RI Z I O SER R A E D I TO R E
MMIX
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SOMM A RIO

Massimiliano Vinci, Autonomia e complementarità tra ius e ars gromatica 9


Ricardo González Villaescusa, Renacimiento del vocabulario técnico agrimensor
de la antigüedad y recepción del derecho romano en el siglo xiii 21
Daniela Cottica, Arianna Traviglia, Davide Busato, Dalla ricerca d’archivio
al remote sensing: metodologie integrate per lo studio del paesaggio antico. Il caso di
Costanziaco, laguna nord di Venezia 33
Ilaria Di Cocco, Aree ‘apparentemente’ centuriate della pianura bolognese 67
Carlotta Franceschelli, Dynamiques de transmission de la morphologie agraire:
‘pérennisation’ et ‘effacement’ de la centuriation romaine dans la plaine sud du Pô 77
Cristina Corsi, La centuriazione romana di Potentia nel Piceno. Nuovi approcci per
una revisione critica e per una comprensione diacronica 107
Xavier Bouteiller, L’intervention romaine sur le territoire de Sicyone: la question de
l’ager Corinthiacus précolonial 127
Recensioni e segnalazioni 145
Norme per gli Autori · Instructions to Authors 151
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RENACIMIE NTO
DEL VOCABULARIO T É C NIC O AG RIM E N S O R
DE LA ANTIGÜEDA D Y RE C E PC IÓ N
DEL DERECHO ROMANO E N E L S IG LO X III*

Ricardo González Villaescusa

Valencian Population cards were connected to the birth of the new Valencian Kingdom’s towns
and villages. These cards were rich in terms and concepts which are taken from the ancient Ro-
man land surveyors’ vocabulary.
The concepts that we find within this corpus are developed by the middle of xiii th century,
following to the conquest increase and occupation military campaigns. This was a logical con-
sequence of what is called the furor legalis and the renaissance of Roman right in Europe.
Some indices reveal a surprising correlation between Catalan law students at Bolonia (Italy)
and land surveyors who occupied the top of the profession hierarchy in Jaime I royal court. This
is a part of a slow and gradual process of the new monarchies growing at those times. In order
to ensure the legal and territorial construction of the State, by concentrating most of the aris-
tocratic and ecclesial power.

La riqueza del vocabulario de agrimensura


de las cartas pueblas valencianas

E n dos artículos redactados en 1995,1 planteé la singularidad de la terminología utili-


zada por los partidores valencianos del siglo xiii, que radicaba en el recurso a un
vocabulario infrecuente en las cartas pueblas anteriores y que hundía sus raíces en la
tradición clásica del corpus de los agrimensores romanos.2 Afirmaba que en el siglo xi
aparecían los primeros testimonios de términos técnicos ligados a la agrimensura, que
empezaban a frecuentar en el siglo xii pero que en el siglo xiii, y concretamente en la
conquista del Reino de Valencia por el rey Jaime I, eclosionaban encontrándose en
numerosas cartas pueblas. Intenté explicar esta situación por dos hechos que cristalizan
en el proceso de conquista valenciano: la gestión de vastos espacios conquistados con es-
casos pobladores y la reintroducción del derecho romano ligada a la incipiente y tímida
construcción del Estado a finales de la Edad Media, interpretación seguida por A. Soler.3
Un listado exhaustivo de los términos hallados en el País Valenciano y Cataluña y un
análisis semántico del vocabulario con la ayuda de la reciente revisión de G. Chouquer
y F. Favory, plasmada en un diccionario de más de 1300 entradas de los términos y
expresiones gromáticas de la antigüedad,4 revelan aspectos de gran interés.

* Université de Reims et de Champagne – Ar- 1 González Villaescusa 1996a, p. 285; Gon-


denne; e-mail: ricardo.gonzalez-villaescusa@univ- zález Villaescusa 1996a, pp. 326-327.
reims.fr. Este trabajo es la actualización de un capí- 2 González Villaescusa 2002, p. 83.
tulo de la Habilitation à diriger des Recherches del 3 Soler 1998, pp. 217-244.
Autor defendida en la Universidad Paris vii – Denis 4 Chouquer, Favory 2001, pp. 406-469.
Diderot en 2004: Transformations des paysages et mu-
tations sociales et économiques: l’exemple de l’Hispanie
préromaine et romaine.
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22 ricardo gonzález villaescusa


En primer lugar, aunque la frecuencia es alta, las expresiones no se hayan omnipre-
sentes en todas las cartas pueblas, o lo que es lo mismo, no toda la labor de repoblación
transcrita en las cartas pueblas produce una terminología propia de la agrimensura de
la antigüedad, lo cual ya es un hecho significativo en sí mismo.
En segundo lugar, se aprecia una evolución significativa entre la presencia de térmi-
nos descriptivos en las primeras cartas de población más antiguas, desde el siglo x, y la
presencia en las más tardías de frases o asociaciones de conceptos que indican una
acción por parte de los agrimensores que intenta transcribir un concepto de la anti-
güedad.
En tercer lugar, encontramos, de un lado, términos aislados y de otro, frases plenas
de contenido que remiten a la antigüedad sin ninguna duda. Como ya veremos la prin-
cipal de ellas es la asociación de datus et assignatus. Otros términos han sufrido desliza-
mientos formales por el uso de sinónimos o evolución de los vocablos dando lugar a
otros nuevos de gran uso. También es frecuente encontrar asociaciones inéditas de
términos latinos en época romana pero que adquieren un significado, quizá nuevo, en
época medieval. Finalmente, también encontramos términos diferentes por evolución
semántica. El más evidente es fita en lugar de terminus, terminus fictus, clavado.
En términos generales podemos clasificar los vocablos y expresiones en tres grandes
grupos.

1. Términos descriptivos del territorio: su presencia demuestra una expresión de la an-


tigüedad o un préstamo y evolución de términos antiguos pero tampoco puede cole-
girse una revitalización de los términos técnicos de los agrimensores sino más bien una
simple utilización de contenidos cuya expresión en latín sólo puede ser en el vocablo
propio de esta lengua. Son más frecuentes en las expresiones de las cartas pueblas más
antiguas.
- Acervis lapidum: montón de piedras. Se trata de un curioso deslizamiento de un
término atribuido a Boecio1 donde utiliza congerium petrarum, aunque quizá pueda
tratarse más bien de una expresión sinónima del escriba medieval.
- Cultis et heremis/Cultis et incultis: división entre el ager cultus y el ager incultus, entre el
suelo cultivable y el resto, pero manifestada en ocasiones con el término heremo o
eremo que dará en castellano yermo. En ocasiones se especifica qué significa incultus:
garicis, silvis, pasquis, liquis, lapidis…; pratis et pascuis; montaneis, planis, nemoribus,
pasquis, lignis, aquis…; prata et pasqua; seu adhuc heremo derelictis cum pascuis. En oca-
siones se expresa como las partes de un todo: terra erema, partem culta partem inculta.
Cultum atque heremum, rochas et petras, silvas et garricas atque boschos, prata simul ac
pascua vel molinares…
- Fitas: (sin. terminus, mojón): del lat. fictus, clavar, fijar.
- Metitur: del lat. metatio. Operación de agrimensura.
- Mojones et fitas: mojones y fitas.
- Mollonem: del lat. hispánico mutulus, diminutivo de mutus, mudo. En la Antigüedad
existe la expresión lapis mutus, muta lapis o mutus terminus. Designa las piedras sin ins-
cripciones.
- Partida: en Valencia designa un lugar por extensión de la partición.
- Pascua/Pascua/Patua: Pastos. Cf. Patua.
- Petra natural: responde a la expresión de los agrimensores naturales lapis petra, mojón
hecho de piedra natural.

1 Demonstratio artis geometricae, p. 401, 3 Lach., en Blume, Lachmann, Rudorff 1884.


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- Petras mobiles vel inmobiles: distinción algo extraña aunque imaginamos que las petras
inmóviles responden a los mojones.
- Possessiones: propiedades.
- Signes: asociada frecuentemente a cruces y hace referencia a los símbolos o signos que
cubren los mojones. En el vocabulario de los agrimensores antiguos encontramos los
signa terminorum que indican los diversos elementos del paisaje.
- Terminati: delimitación por medio de mojones.

2. Términos que rememoran conceptos de la antigüedad aunque por evolución de di-


ferentes sinónimos de la antigüedad o invención de nuevos términos que responden a
realidades antiguas. Su uso remite a un intento de imitación de los vocablos de la anti-
güedad aunque no necesariamente del concepto.
- Albarani: cédula, documentos de los partidores, asientos de las divisiones y asignacio-
nes, documentos acreditativos de las propiedades. Cf. Instrumenta.
- Civitatis: usado exclusivamente en la carta puebla de Tarragona, haciendo especial
diferencia entre civitas y territorio.
- Dividere: acción de dividir las heredades.
- Divisor (sin. agrimensor): el que divide las propiedades que serán asignadas.
- Instrumenta (sin. albarani): del latín. Instrumentum mensorum, documentos surgidos de
la división y asignación. Asientos de las divisiones y asignaciones.
- Partes et sortes: cada una de las partes en que es dividido el territorio para asignarlo a
los nuevos propietarios. Aunque no puede afirmarse que se realizaran por sorteo.
- Partidor, partidores: Agrimensor(es), aquellos que dividen el territorio en partes.
- Partitorem hereditatibum Regni Valentie: cargo delegado del rey para dirigir los trabajos
de división y asignación. Correspondería al vir egregius, iudices y advocati, de la clasifi-
cación de los agrimensores de la antigüedad realizada por Castillo Pascual.1
- Procuratori hereditatibum Regni Valentie: cf. Partitorem hereditatibum Valentie.
- Quiñoneros (sin. agrimensor): el que divide el territorio en porciones. De quiñón (lat.
quinio, -onis: reunión de cinco, suerte de cinco en el juego de los dados). Parte que al-
guien tiene con otros en una cosa productiva, especialmente una tierra que se repar-
te para sembrar. Porción de tierra de cultivo, de dimensión variable según la zona.
- Sogueador: (sin. agrimensor): El que mide con la soga o cuerda, instrumento de medida.
- Sors: Cada una de las partes que se asignan en la repartición, aunque por el contexto
de los textos no puede afirmarse que se realizara efectivamente un sorteo o sortitio
como en época clásica.
- Terminare: Amojonar, dividir las heredades y fijar los límites por medio de mojones o
bornes.

3. Finalmente se trata de expresiones cuyo uso sólo puede obedecer a una voluntad
expresa de reproducir conceptos y contenidos propios de la antigüedad. Remite nece-
sariamente a la acción de los agrimensores y partidores.
- Assignare: dar algo a alguien, adjudicar.
- Assignate, date et sogoxate: heredades asignadas, dadas y medidas.
- Assignatum et terminatum/terminamus et assignamus: heredades asignadas y medidas o
medidas y asignadas.
- Dare, assignare et dividere: dar, asignar y dividir.

1 Castillo Pascual 1993, p. 147; Castillo Pascual 1996, pp. 233-249.


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- Datas, divissas et assignatas: dadas, divididas y asignadas.
- Dedimus et assignavimus populatoribus: dimos y asignamos a los pobladores.
- Dividatur inter dictos populatores: sean divididas entre dichos pobladores.
- Donationes et assignationes: donaciones y asignaciones.
- Fitata et determinata: amojonada y determinada.
- Inventos d’aygües: sinónimo de agrimensor, que aparece en la carta puebla de Ifac (Ali-
cante, 1418): la única mención que repite el término – inventor – asociado a las técni-
cas de agrimensura, la encontramos en el plano catastral C de Orange. Designa un
magistrado municipal Quintus Curtius Rufus, denominado inventor – descubridor, au-
tor, fundador – de una zona localizada al sur de las insulae Furianae, situadas en el cur-
so del Ródano.
- Mollonatum: amojonado, amojonamiento. Del lat. hispánico mutulus, diminutivo de
mutus, mudo. En la Antigüedad existe la expresión muta lapis o mutus terminus.
- Partitas sortes terminatas et afixuratas: partidas, lotes, determinadas y amojonadas.
- Soguejades, soguiyatas: sogueadas, heredades medidas con la soga, instrumento del so-
gueador (sin. agrimensor).
- Terminatas, divissas et soguiatas: amojonadas, divididas y medidas.
- Territorio: usado exclusivamente en la carta puebla de Tarragona, haciendo especial
diferencia entre territorio y civitas, aunque tengamos que esperar al siglo xviii para
volver a ver un uso frecuente del término.1

En este listado encontramos asociaciones plenas de significado para la Antigüedad


como es el ager datus et adsignatus o ager divisus et adsignatus aunque nunca aparece el
término ager quizá debido a que el objeto de asignación no es un territorio extenso, un
ager, sino unas hereditates específicas. También se echa de menos la presencia del con-
cepto ager limitatus, imprescindible en la Antigüedad para proceder al siguiente paso,
cual es dar y asignar el territorio. Quizá es debido a que los escribas y agrimensores me-
dievales encuentran una expresión sinónima. Si el ager limitatus es aquel que recibe el
trazado en el suelo de los caminos para permitir el acceso a los campos y facilitar la me-
dida del suelo,2 parece probable que los términos frecuentemente asociados a datus et
assignatus: hereditates terminatas, determinatas o soguiyatas, expresen la realidad antigua
del ager limitatus o el ager divisus. Es decir, la división en partes del territorio o la ‘limi-
tación’, limitatio en latín, la reificación en el suelo de los límites que dividen los campos
y que dan acceso a las propiedades y permiten medirlos o cultivarlos es sustituida por
los partidores medievales por los conceptos de amojonamiento (terminatas o determi-
natas) o medidas por la soga o cuerda (soguiyatas). Parece una adaptación del vocabula-
rio a una realidad menor del territorio pues si sustituimos el instrumento de medida
propio de los agrimensores medievales, soga, por el que usaban los antiguos, pertica,
podríamos encontrarnos con una gran similitud entre ambos términos: ¿hereditates
soguiyatas respondería a la misma idea que pertica: territorio dividido para recibir una
limitación para una asignación?
De lo contrario, si no existe una división o limitación plasmada en el suelo, si el traba-
jo de los agrimensores se limita a describir un territorio o incluso medirlo nos podemos
encontrar en lugar de limites con rigores, «recta que el ojo sigue entre dos puntos, como
una línea» y más próximos con las descripciones de las primeras cartas pueblas conser-
vadas, cuyo tono es más descriptivo (Carta Puebla de Lavid, Castell d’Aguiló, 1051):

1 Leveau 2002, p. 12. 2 Chouquer, Favory 2001, p. 111.


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Et abet afrontaciones: de parte orientis in ipsa strada qui venit per ipsa serra de Montfred; de meridie in
termino de Bordel vel in ipsa petra natural vel in eius cruce et vadit a recta linea [el subrayado es mío]
usque ad ipsa serra de ipsa Lobatera et deinde usque ad ipsa strada qui vadet ad Sancta Columba; de
occiduo in istra (sic) strada iamdicta de Sancta Columba; de iiii vero circii in ipsa serra… usque ad ipsa
fita de ipso reguer de ipsa Vid ante ipso orto et vadit per ipsa strada qui vadit ad ipso Sanguinol usque ad
ipsa strada qui vadit ad Sancta Columba (…)
Y que contrasta claramente con el estilo, íntimamente ligado al terreno, de una carta
puebla valenciana de 1271, concretamente la de Olocau del Rei, donde la acción del agri-
mensor se plasma claramente en dividir, dar y asignar las tierras a los nuevos pobladores:
(…) concedimus et comitimus vobis, Dominico et Boneto de Seta, populationem castri nostri de Olocau.
Ita quod, vos adducatis ibi populatores qui sint simul vobiscum usque ad centum casatos et possitis vobis
et eis dare, assignare et dividere villam et totam terram seu hereditates dicti castri et termini sui…dona-
tiones et assignationes (…)
Los términos que remontan su significado a la Antigüedad no adquieren verdadero sen-
tido hasta principios del siglo xii, aunque no será hasta mediados del xiii cuando pre-
tendan revelar el significado que los antiguos le daban. Si bien es cierto que en la carta
de Balaguer (1118) hace aparición por primera vez la asociación divisione sic determinata;
en Vilanova Privadà (1166) el término assignare; y en Verdú (1192) partitas sortes termina-
tas et afixuratas; la primera asociación del término antiguo datus et adsignatus no lo ha-
ce hasta 1243 en Vilamalefa, y tres años más tarde, 1246, en Alzira, se asocian tres tér-
minos, …hereditates assignatas, datas, terminatas sive sogoyeratas…, que serán frecuentes
a partir de este momento y que vienen a traducir la idea antigua (aunque no la asocia-
ción) de ager limitatus, divisus, datus et adsignatus. En esa misma idea y en el mismo mo-
mento aparece otro concepto, la possessio, denominando las heredades como possessio-
nes, que surge por primera vez en la carta puebla de Denia 1257 y en la segunda carta
puebla de Alzira (1258). Si para los antiguos designa el estatuto de la tierra pública del
pueblo romano cuando ésta es arrendada por contrato a un adjudicatario que se com-
promete a pagar el vectigal a la res publica1 ¿qué intención tienen los partidores, en nom-
bre del rey, para utilizar a partir de este momento el término?
En lugar de encontrarnos frente a un desgaste y alejamiento del latín clásico nos en-
frentamos a una revitalización de las formas lingüísticas que rememoran expresamente
formas antiguas. En consecuencia, si las diferencias son tales en el plazo de unos 150 años,
qué ocurre en las cartas pueblas que pasan de utilizar unos términos que cuando coin-
ciden con los de la Antigüedad lo hacen circunstancialmente, a un uso y expresión vo-
luntariamente enraizados con el vocabulario de los agrimensores del Imperio Romano.
Siguiendo todavía los últimos trabajos de Chouquer y Favory2 podemos recordar los
pasos que daban lugar a la asignación de tierras a los colonos:
1. Confiscación de las tierras de un pueblo vencido por conquista.
2. La tierra conquistada se convierte por este hecho en ager publicus.
3. La delimitación, amojonamiento y plasmación de limites en el suelo (limites insti-
tuti) ofrece la garantía de la concesión a los nuevos possessores.
4. Dar y asignar lotes o suertes. Lo que genera las distintas categorías desarrolladas
en el suelo: ager datus et assignatus (a los colonos); ager redditus (retrocesión de las tierras
excedentarias de la asignación a los antiguos dueños indígenas); ager exceptus (no divi-
dido, excluido de la división); ager concessus (de jurisdicción de la colonia, no limitado).

1 Chouquer, Favory 2001, p. 452. 2 Chouquer, Favory 2001, p. 95 sgg.


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26 ricardo gonzález villaescusa


Los paralelos con la situación del nuevo reino de Valencia creado a expensas de los
musulmanes son numerosos. Conquista de sus propiedades, deportaciones, delimita-
ción y amojonamiento, nuevos pobladores en ocasiones aunque en caso de ausencia
de pobladores nuevos catalanes o aragoneses, se procedía a la retrocesión de las tie-
rras a los musulmanes pero no como dueños de las mismas. Como apunté anterior-
mente la conquista feudal de los nuevos reinos hispánicos y la reintroducción del de-
recho romano son procesos paralelos cuya afinidad conceptual va a retroalimentarse
como explicaba R.I. Burns.1 El furor legalis del xiii que viven los reinos de Castilla, Ara-
gón o Francia, se encuentra claramente ligado a la génesis del estado moderno.2 En el
caso de la Corona de Aragón definía y hacía evolucionar la cruzada y la guerra santa
desde el prisma de la ‘restauración’ y ‘reconquista’, legitimando legalmente la actua-
ción de los reinos cristianos como la “recuperación de porciones perdidas de la cris-
tiandad”; apreciable en la carta puebla de Tarragona, la antigua Tarraco, capital pro-
vincial de la Tarraconense: …ob restaurationem Terraconensis ecclesiae et civitatis…cum
territorio suo… civitate et extra civitatem…civitatis et sui territorii…. La romanización del
siglo xiii afectó incluso a las cartas pueblas3 y fue fruto de la importante actividad de
recepción del derecho romano desarrollada por Jaime I y la Corona de Aragón.
Los sabios en derecho formados en Bolonia eran enviados en ocasiones por la
Corona, la Iglesia o los nobles, de entre los cuales destacaron numerosos estudiantes
catalanes en leyes,4 que luego formaban parte del cuerpo de asesores legales del rey
como juristas y repartidores de las nuevas tierras. Muchos de los maestros en leyes
formados en Bolonia fueron asesores áulicos y partidores del nuevo reino como es el
caso más célebre del maestro en leyes Jacobo Giunta (o Junta) o Jacobo de las leyes,
que fuera ayo de Alfonso X el Sabio, asesor de Jaime I, redactor de las Siete Partidas
y gran repartidor del nuevo reino de Murcia, actuando como jurisperito en litigios
sobre propiedades y dirigiendo en nombre del rey los trabajos de repartición del
nuevo reino.
Igualmente ocurre con los lugartenientes de Jaime I, Assalit de Gúdar y Eiximen Pé-
rez de Tarassona, que son sabios en derecho formados en Bolonia y repartidores de las
tierras valencianas en nombre del monarca (cabe la duda de si el estudiante Guillem de
Vic que encontramos en Bolonia en 12185 sea el mismo Guillermum de Vico que ejerce de
partidor 33 años más tarde en Peñíscola en 1251). De esta forma, al igual que en el caso
de la Antigüedad, los repartidores tienen una formación legal.6
Pero aun cabe profundizar en las razones recónditas que explican esta legitimación
de la conquista. Un pleito canónico expuesto por Burns7 entre el metropolitano de Ca-
taluña y Aragón y el obispo de Tarragona, y el de Toledo por la jurisdicción de la nue-
va y recién creada diócesis de Valencia pone, en mi opinión, el dedo en la llaga de la ver-
dadera problemática, ilustrando convenientemente el problema de los repartos de
tierras y el papel otorgado al derecho romano por el nuevo monarca.
Muy brevemente. La diócesis de Toledo argumentó con pruebas de carácter históri-
co, remontándose a Plinio, Constantino o los Visigodos, para acreditar los derechos so-
bre Valencia, mientras que Tarragona, argumentaba, por boca de los especialistas ca-
nónicos de Jaime I, el derecho de conquista y el derecho de parte del posesor y

1 Burns 1981, p. 54. 5 Miret 1915, p. 155.


2 Gouron, Rigaudière (eds.) 1988. 6 Castillo Pascual 1996, pp. 233-249.
3 Burns 1981, p. 83, nr. 16. 7 Burns 1981, p. 77 sgg.
4 Miret 1915, pp. 137-155.
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renacimiento del vocabulario técnico agrimensor de la antigüedad 27


recordaba la distinción de los juristas latinos sobre la naturaleza del derecho de ocupa-
ción. Aunque no se trate de los mismos aspectos que los citados anteriormente, este
proceso ilustra claramente las diferentes forma de afrontar el problema entre la mo-
narquía castellana, también detrás de los intereses de Toledo, y la Corona de Aragón. Si
pudiéramos extrapolar (lo que merecería un estudio en profundidad) el derecho de con-
quista argumentado por el obispado de Tarragona y el ager occupatorius – ex occupatione
– o categoría técnica gromática, correspondiente a una forma de possessio,1 podríamos
entresacar algunas razones que atrajeron a los monarcas de los reinos hispánicos y es-
pecialmente a Jaime I por el derecho romano.
Es precisamente en el Reino de Valencia y en la Cataluña Nueva donde más influ-
ye el derecho romano y concretamente la recepción del derecho romano se produce
en el Reino de Valencia antes que en cualquier otro reino hispánico,2 precisamente son
estas mismas regiones las que se ven más impregnadas del vocabulario técnico de los
agrimensores en sus cartas pueblas. Esta simultaneidad de procesos, la ‘reconquista’,
la recepción de derecho romano y la romanización del vocabulario técnico de los
partidores bajomedievales debe entenderse como un intento de Jaime I por reducir y
reconquistar las prerrogativas feudales de los nuevos señores del nuevo reino en cons-
trucción.
Si recordamos los pasos necesarios previos a una asignación antigua: 1) conquista, 2)
constitución del ager publicus, 3) delimitación, 4) otorgar y asignar las propiedades, con
la consiguiente categorización de las tierras; puede pensarse que Jaime I quiso dar y asig-
nar a los nuevos pobladores aquellas tierras delimitadas que habían sido previamente
convertidas en ager publicus de la corona, ocupando el rey un lugar preeminente en la
construcción del nuevo reino, por derecho de conquista. Acto fundador que clasifica las
tierras y condiciona a los nuevos poseedores de las mismas, lo que sería hábilmente
complementado por una justicia homogénea, plasmada en la redacción de los Fueros
inspirados, cuando no basados directamente, en el Código de Justiniano y el Digesto.
A partir de aquí se hace necesario establecer una línea de investigación que permita
contrastar las hipótesis conjeturales y determinar los métodos de trabajo que permitan
confirmarlas o desecharlas definitivamente.
De un lado es necesario un análisis semántico exhaustivo de las cartas pueblas va-
lencianas y de la Catalunya Nova que permita confirmar la evolución de los contenidos
y significados de los nuevos términos. Por otro, determinar si los nuevos términos o
conceptos aluden a nuevas formas de explotación, propiedad de la tierra o a matices so-
bre las ya existentes. Esto debería fundarse en una explotación sistemática de los archi-
vos y de los contratos enfitéuticos así como de las exacciones en forma de impuestos
para determinar si la Corona es capaz de obtener nuevos ingresos o reducir las prerro-
gativas señoriales de alguna forma.
Otra línea de investigación simultánea debería determinar la existencia de formas
agrarias medievales ligadas a las zonas o poblaciones que aparecen en todas aquellas
cartas pueblas donde los términos podrían evocar la plasmación en el suelo de las
operaciones de agrimensura. Si las conjeturas anteriores se confirman solamente en
aquellas cartas pueblas que hablan de amojonamientos, divisiones y heredades dadas
y asignadas reflejarían operaciones en el terreno y estas deberían ser posibles de iden-
tificar en los paisajes actuales. En otras palabras, se hace necesario poder finalizar el
mapa del País Valenciano que contrasta las zonas donde los textos hacen mención de

1 Chouquer, Favory 2001, pp. 106-107. 2 García 1968, pp. 214-218.


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operaciones de agrimensura y los parcelarios bajomedievales detectados por análisis
morfológico.1

La diversidad de formas medievales


Ante esta situación reflejada por los documentos medievales ¿qué panorama ofrece la
morfología agraria del país valenciano? Recordaremos las principales propuestas de mis
trabajos en relación con la riqueza de las formas bajomedievales:
1. La existencia de formas aureolares en torno a los hábitats medievales en el sur de
Francia (Languedoc y Aquitania),2 y en el norte de España (Tierra de Campos y Cata-
luña) donde la presencia islámica es escasa o nula y la evolución histórica es más seme-
jante, a diferencia de las zonas donde la presencia islámica persiste durante siglos.
2. La presencia de menos formas supuestamente bajomedievales plasmadas como
parcelarios en bandas en el sur de Francia, en Languedoc (ejemplo de Marguerittes)3 y
ningún ejemplo en Aquitaine. Encontrándolas en España de forma paralela a los espa-
cios conquistados por la expansión feudal hacia el sur, la densidad de espacios agrarios
organizados de esta forma crece conforme avanzamos hacia el sur. No habiéndolos en-
contrado nunca, por ejemplo, en los paisajes estudiados en Marruecos.
3. Los parcelarios en bandas se localizan en torno a poblaciones de reconquista, or-
ganizando vastos espacios o pequeños espacios inmediatos a las poblaciones,4 deno-
tando la concentración de las tierras de cultivo en torno a los lugares de hábitat, donde
los nuevos pobladores tenían obligación de residir, bajo pena de perder los derechos
otorgados en la carta de población por parte del señor.5
4. Se encuentra especial abundancia de estas formas en las zonas de reconquista don-
de el conflicto en el momento de la conquista feudal, o años más tarde, como conse-
cuencia de revueltas moriscas, precedió a la deportación de los indígenas musulmanes
y la repoblación con nuevos elementos cristianos.6
5. Cerca de la ciudad de Valencia pudimos documentar un parcelario de drenaje pa-
ra desecar los marjales existentes en la zona de la desembocadura del río Turia, en La
Punta.7
6. Finalmente, los documentos y los análisis morfológicos permiten aventurar en
ocasiones hasta el hecho de conocer el autor material, como partidor de una determi-
nada forma agraria identificada sobre el terreno. Véase el caso que ha ilustrado diver-
sos trabajos de la población de Beneixama y del partidor Iacobum de Linaris, tierras asig-
nadas y divididas por el partitorem hereditatem Regni Valentie, a juzgar por la carta puebla
de 1280 (Figg. 1-3).8 Razón por la que no repito la ilustración habitual sino dos imáge-
nes aéreas oblicuas donde se aprecia la iglesia parroquial de Beneixama bajo la advoca-
ción de San Juan Bautista en el cruce de dos ejes principales del parcelario (Fig. 1). Y una
segunda ilustración donde se aprecia la subdivisión interna en parcelas transversales a
las bandas que estructuran el espacio al piedemonte de la sierra de la Solana (Fig. 2).

1 González Villaescusa 2002, p. 82, fig. 4. 6 González Villaescusa 2002, p. 452, fig. 102.
2 González Villaescusa 2002, pp. 120-128. 7 González Villaescusa 1999, pp. 51-61.
3 González Villaescusa 2002, p. 124, fig. 9. 8 González Villaescusa 1996a, p. 287; Gon-
4 González Villaescusa 2002, pp. 240, 242, zález Villaescusa 1996b, pp. 240-241; González
fig. 3 y 4.1. Villaescusa 2002, pp. 78-79, fig. 3.
5 González Villaescusa 2002, p. 452.
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renacimiento del vocabulario técnico agrimensor de la antigüedad 29

Fig. 1. Inserción de la población de Beneixama en parcelario de división del territorio.

Fig. 2. Detalle de la subdivisión en parcelas transversales a las grandes bandas


que dividen el valle de Beneixama.
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Fig. 3. Interpretación de la división del territorio de las alquerías islámicas


de Beneixama, Negret y Mirra. En el centro la población de Beneixama con indicación
de la iglesia de San Juan Bautista en el cruce de los ejes principales del parcelario.

Conclusiones
Como conclusión hay que insistir en la importancia de estas formas en el espacio del
antiguo Reino de Valencia, y sobre la importancia que tendría una modelización de to-
das estas formas como ha sido realizada por C. Lavigne para la región de Gascogne.1
Parece imprescindible un análisis exhaustivo al mismo tiempo de las formas medieva-
les repertoriadas en el País Valenciano, de los textos medievales, fundamentalmente las
cartas pueblas, y de la adopción del derecho romano. De manera que pueda precisarse
con precisión la fecha de aparición del vocabulario descrito anteriormente, unido a una
prosopografía de los principales personajes que estudiaron leyes en Bolonia para inten-
tar conectarlos con los partidores y agrimensores que trabajaron repartiendo y divi-
diendo las tierras del nuevo reino.
Parece evidente que esta incorporación del derecho romano a la práctica de la ges-
tión del espacio por Jaime I y la aparición de un nuevo vocabulario a mediados del siglo
xiii no es coincidencia y que las fuentes de inspiración deben buscarse en Bolonia. En
el mismo sentido ya argumentaba Max Weber a principios del siglo xx2 que la aparición
de capas de «políticos profesionales al servicio del príncipe en su lucha frente a los es-
tamentos», incluyendo entre ellos a los «juristas universitarios» llevarían a cabo la trans-
formación del Estado racionalizado:
Esto sólo se ha conseguido merced a la recepción por los juristas italianos de la antigua juris-
prudencia romana, producto de una forma política totalmente única que nace como ciudad-Es-

1 Lavigne 2002. 2 Weber 1998, pp. 112-113.


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tado para convertirse en Imperio mundial. Junto con esta recepción han coadyuvado también a
ese fin, por supuesto, el usus modernus de los canonistas y pandectistas de la Baja Edad Media y
las teorías jusnaturalistas, nacidas del pensamientos cristiano y secularizadas despues. Los gran-
des representantes de este racionalismo jurídico han sido el podestà italiano, los juristas del rey,
en Francia [a los que podríamos añadir los partidores valencianos], que crearon los medios
formales de que el poder real se valió para acabar con la dominación de los señores (…).
Sin embargo los extremos de la demostración no están realizados y deben, en mi
opinión, llevarse a cabo por alguien que combine en su formación una base de medie-
valista, un rigurosa formación en análisis arqueomorfológico y un conocimiento del
derecho romano adoptado en el siglo xiii.

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co m p o sto i n c a r att e re da nte m onotype da lla


fa b ri z i o se rr a e d i to re, pisa · ro m a .
sta m pato e ri l egato nella
t i p o gr a f i a d i agna n o, ag na no pisa no (pisa ).

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Giugno 2009
(cz 2 · fg 21)