Francisco Flernd.

ndez
ANTOJO DE. TRAMPA
Segunda antologia personal

letras mexicanas
FONDO DE CULTURA E,CONOMICA

DOMINGO
Me gustan los animales dom6sticos
de la casa de fieras de tu alma.

TnrsraN Tzana

AopuAs de raras, hay niflos en el parque. Yo quisiera como ellos estar bajola claridad y correr de un muslo a orro sin previo itinerario.
Pero estoy como las raras, a la sombra, y cuando muerdo una rebanada de jicama muerdo una pequefra mariposa blanca. Por mi pelaje fluye la sangre mineral del bosque. Los p6jaros me ven y levantan el vuelo de un bostezo.

En el agua podrida del estanque las nubes son los resros de algfn incendio recienremenre naufragado. El calor es azul, como el domingo, y una gran got^de sudor cn)za mi vientre recorddndome el beso de una joven muefta. A lo lejos, los nauseabundos muros de Mixcoac son azotados por el mar. Estoy tan solo, que cualquieradiria que estds conmigo. Pasa un avi6n tan cerca, que se lleva tus riltimas palabras.
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Pero arin asf la ciudad es un miserable ragafuego que impide el vuelo de la corolas amarillas.
2En qu6 pdramos estards diseminando rus orgasmos? Me rfo de quienes pasean a sus amanres y a sus perros

porque yo no rengo perro ni amanre que me ladre. Sudo miles de gotas de calor. i-Caminaft al anochecer sobre las aguas frescas? Husmeo entre los cafros y me encuentfo con una nifra que ha pasado toda su vida a la intemperie. Busco en tu mirada perdida y me encuenrro con un suefro que se insola bajo la protecci6n de tu memoria. Mds alIS de la lfnea del horizonre, alguien le venda el crdneo a la locura. La lib6lula escapa de mis labios y eso significa que ha llegado el momento de macerar la carne de la mosca. El amor es lo que estos niffos felices desconocen. Lo contrario del amor es una realidad olvidada en lo m6s amoroso de nosotros mismos. Limpio mis uflas y mi rabo en la huella que dejan los que aman. Estoy tan solo, que cualquiera dirh que regresar6 a roer las entrafras de los animales dom6sticos de la casa de fieras de tu alma. Pero no.

No regresar6 nunca. Desde mi madriguera veo c5mo el sol descubre los
cristales de la tierra y c6mo un pequeflo de cabellera oscura le arranca los ojos a un gorri6n.
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