DEMÓCRATA A SUELDO

Crónica Mercenaria de una Campaña Electoral

OSKAR GOETH

DEMÓCRATA A SUELDO Crónica mercenaria de una campaña electoral

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Al pueblo, por el pueblo, para el pueblo

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“Cuando era joven había decidido ser pianista en un burdel o político profesional. A decir verdad, no hay mucha diferencia.” Harry S. Truman

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NOTA DEL AUTOR

Aunque los nombres de algunas personas, entidades e instituciones han sido alterados para preservar la poca decencia que atesoraban, todos los acontecimientos descritos a continuación están basados en hechos reales ocurridos entre el once de abril de 2003 y el veintiséis de mayo del mismo año.

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me arrebujé de nuevo entre las sábanas y traté de retomar el sueño. Fue así como al fin salí de la cama. pero en muy pocas ocasiones sobrevolábamos el puente abrazados el uno contra el otro mientras destruíamos la ciudad con nuestras miradas llameantes. que hubiera conseguido ponerme en pie a la hora previamente establecida para ello no significaba que tuviera algo que hacer. la ocurrencia de irrumpir en mi duermevela a lo Chuck Norris pinchando a todo volumen en su equipo musical una horrísona canción de La Oreja de Van Gogh. amor. el ritual siempre se 6 . Ahora bien. pero. Tan sólo era una forma de sentirme más humano. mi subconsciente me había deparado una hermosa historia sobre piroquinesis. Luego. Me encontraba con ella en sueños de vez en cuando. La iba a besar cuando sonó el despertador y lo arruinó todo. lugar donde tiempo atrás me había enamorado perdidamente de una muchacha a la que nunca me había atrevido a besar ni siquiera con alcohol de por medio. justo en ese instante. Lo primero que hice fue deslizar la mano hacia la mesilla de noche. y vuelos rasantes sin motor en el Ponte Vecchio de Florencia. localizar a ciegas el interruptor de apagado del inoportuno aparato y pulsarlo rabioso.11 DE ABRIL EL ÚLTIMO TREN Uno de los signos más evidentes de que una persona no se encuentra bien tiene lugar cuando a dicha persona le cuesta levantarse de la cama porque abrir los ojos y erguirse significa dejar de soñar. Lo hubiera conseguido si mi vecino no hubiera tenido. Aquel día de primavera. por lo demás.

pero lo más habitual era que terminase haciéndome una gayola mañanera frente al programa de María Teresa Campos. Se me estaba poniendo morcillona cuando cambiaron de tema. No comprendía exactamente qué era lo que buscaba llamándome hasta que recordé cómo le atizaba capones en el colodrillo durante nuestra etapa escolar y llegué a la conclusión de que se sentía culpable. Ahora quería enmendar la 7 . retiré la mano de mis genitales con el mismo asco que si hubiera confundido mi entrepierna con la de un travesti desaseado en una noche de borrachera. en cierto modo. Su madre estaba desesperada e imploraba a los espectadores que si veían por casualidad a su hijo se pusieran en contacto con ella porque necesitaba ayuda psicológica con urgencia y podía cometer una locura. horrorizado. Tocaba la sección de sucesos. metí la mano por debajo del pijama y empecé a toquetearme. Por lo visto. el tipo que en tiempos flanqueaba a Marcos por la derecha. un joven de mi ciudad y mi misma edad había desaparecido hacía tres días después de salir de casa para comprar cuchillas de afeitar. Era Hernán. Sonó el teléfono. intentaba escribir algo para entretenerme. impresa en ella. otras. que todavía no sé muy bien por qué. En la tele. Al ver que la mujer mostraba una foto con la cara de mi viejo compañero de pupitre. Marcos. la periodista hablaba con Isabel San Sebastián y una señora gorda.reducía a lo mismo: me tomaba una fruta y un vaso de leche y me enfrentaba a la peor de las pesadillas cotidianas: ¿y ahora qué? A veces. Me repantigué en el sofá. pequeña y fea acerca de la invasión de Irak. me conectaba a Internet o salía a la Oficina de Ayuda a la Juventud en busca de empleo. de su desaparición. Me preguntaba si me había enterado de la noticia y le dije que sí. ejercía sobre mí un influjo sicalíptico incontestable.

plana patrullando en coche por toda la ciudad en su busca. al menos avisaba con antelación. Marcos se lo merecía. Nunca había insultado a nadie. Nunca había dicho una palabra más alta que otra… En realidad. todos habíamos perdido el contacto con él en mayor o menor medida. nunca me lo había creído del todo. Por eso me interesaba tanto 8 . Era uno de los pocos compañeros de clase de aquel prestigioso colegio de curas donde había tenido la desgracia de estudiar que había demostrado carecer de todo poso de maldad en su alma. que aunque era un canalla traicionero. ya que su propio hermano. que sí tenían maldad al asegurar haberlo visto solo y borracho a las tres de la tarde en los peores tugurios de la ciudad. (o puede que por ella). Nunca había pegado a nadie. nos lo confirmó. Se limitaba a pulular entre nosotros como un fantasma. Para una vez que mi existencia podía servir de algo. había que aprovechar. Personalmente. lo que había sucedido se me antojaba un reflejo de lo que podría sucederme a mí mismo si las cosas no cambiaban pronto. En este punto he de reconocer que. que su propia desaparición. ni siquiera hablaba mucho. una advertencia del destino. en un futuro más o menos próximo. a quien Hernán llamó por teléfono en un par de ocasiones a medida que crecía su complejo de culpa. No pude negarme. Y lo poco que sabíamos de su vida nos lo comunicaban otros antiguos compañeros de clase. Además. Tras el instituto. me perturbaba más el hecho de poder terminar como él. Cobarde y egoísta como era un servidor en aquella época. con el que siempre me había llevado de maravilla a pesar de su actitud abúlica. pero ahora no me quedaba más remedio que admitirlo. si bien apreciaba a Marcos. pero siempre con una sonrisa entre los labios.

de haber perdido la chaveta. Más que nada. Durante una pausa para comer en un restaurante cutre que servía unos platos combinados tan grasientos que hacían del desastre del Prestige. como ya no teníamos mucho más de qué hablar. concretamente de Reino Unido. Hernán y yo invertimos todo el día tratando de descubrir dónde demonios se encontraba. un derrame de aguachirle sin importancia. Nuestras aspiraciones heroicas desaparecieron así de un plumazo y. Las dos ocasiones anteriores habían rechazado mi propuesta por algún motivo. el telediario de Hilario Pino informó de que nuestro viejo amigo había sido encontrado a más de trescientos kilómetros de distancia. por comparación.localizar a Marcos. nos hacía pensar a ambos que probablemente en una zanja con las muñecas cortadas. nos despedimos con el plato todavía a medias y regresamos cada uno a su casa. había dos cartas procedentes del extranjero. Y por eso. con síntomas visibles. En el buzón de la mía. por ejemplo. pues en un intento desesperado por huir de todo cuanto me rodeaba había decidido. presentar mi candidatura por tercera vez consecutiva al programa de becas de estudios de posgrado en el extranjero de una conocida fundación cultural. según decían. porque había conseguido algo que no había conseguido con anterioridad y que descubrí con estupefacción al abrir las misivas: sendas preadmisiones para dos de las mejores universidades de 9 . Supe inmediatamente de qué se trataba. pero esta vez presentía que todo iba a cambiar. aunque el dato de que hubiera salido de casa precisamente para comprar cuchillas de afeitar. haciendo vida de anciano con síndrome de Diógenes en una cueva excavada en la falda de un monte. y no el pan o el periódico. días antes.

por lo que necesitaba gente. y que Pepe. ni mucho menos. Mi madre. preferiblemente joven y desesperada. Creo que no pagan mucho precisó sonriendo de forma amarga. fue quien me sacó las castañas del fuego. que siguiera necesitando el viaje a Finlandia en sí. como siempre a pesar de que ya tenía veinticinco años.Inglaterra. algo que había pasado de ser una vía de escape recomendable a una necesidad imperativa. ¡Por supuesto! exclamé esperanzado. Entonces me explicó que la campaña electoral para los comicios municipales estaba a punto de comenzar. 10 . ¿Te apetece ganar un poco de dinero? dijo con aire displicente mientras tendía la ropa en un aparato plegable modelo Sánchez y yo me preparaba un té verde de esos que nunca me habían gustado pero que se suponía que alargaban la existencia. Teniendo en cuenta que era mucho más difícil obtener dichas aceptaciones que la beca en sí. si no quería acabar sumergido en una depresión. como si se hubiera comido una monda de naranja y algunos restos se le hubieran quedado encartados entre los dientes. que trabajaba como responsable de los grupos de Protección Civil del ayuntamiento. que le asistiera en dicho cometido. un buen amigo suyo. iba a ser el encargado de coordinar las acciones de uno de los principales partidos en liza por el poder. mi futuro a corto plazo parecía asegurado. lo cual no impedía que siguiera necesitando el dinero con el que sufragar los gastos del viaje a Finlandia que mi amigo Pelayo y yo soñábamos hacer desde hace años (la beca no sería efectiva hasta octubre). pero al menos estarás entretenido mientras buscas un trabajo mejor y tendrás algo para tus gastos.

si me quitaba de en medio por una temporada. Al menos. sus observaciones eran acertadas. los hippies habrían desaparecido de la tierra hace eones. mi madre vería que podía servir para algo más que desternillarme de risa con los contertulios del programa de José Luís Garci en el debate posterior a la película. Laponia estaba en juego.Su actitud era lógica. como los dinosaurios. Así que haciendo de mi vida y de mis tripas corazón. La pobre se ponía de los nervios cada vez que veía a alguno de mis compañeros de promoción retransmitiendo un partido por la tele o firmando una columna de opinión en el periódico. me preguntó si conocía a alguien que también pudiera estar interesado en ganarse unas perras con aquel asunto. En esta vida el que no llora no mama. y no se hubieran convertido ellos mismos en unos diplodocus atontolinados y fuera de contexto. Estaba harta de ver cómo su retoño. La imagen de Pelayo. mira… Habitualmente. Llamé por teléfono a Pepe y concertamos una cita en uno de los locales del partido a eso de las seis de la tarde. se materializó ante mí para recordarme que él tampoco tenía un duro. Tienes que moverte más me repetía una y otra vez con tanta insistencia que a veces me entraban ganas de seguir el ritmo y ponerme al bailar. tuviera que pedirle dinero para comprarse unos pantalones o ir al cine. Claro que si fuera tan fácil cambiar una realidad hostil. Le dije a Pepe que sí conocía a alguien y yo mismo 11 . con su mirada ligeramente estrábica. acepté. y su cráneo resplandeciente. sus ojos rasgados como los de un varano del Nilo en estado de hipervigilancia. Mira Bustamante. a quien en un pasado no demasiado remoto todos habían considerado un garante de futuro para la familia (tal vez sin demasiados motivos para ello). Antes de colgar.

me encargué de llamar a mi amigo y proponerle la oferta de empleo. alérgico a cualquier tipo de ideología. Pepe siempre se ha portado muy bien con nosotros. al fin y al cabo. y nos dirigimos con pasos firmes hacia el local del partido político de turno. Lo que me dijo certificó mis sospechas: No me dejes quedar mal imploró en tono dengoso. aunque trataba de ocultarlo. Su voz sonaba algo nerviosa. y golpes de silbato en que hiciera largos de un lado a otro de la piscina como si diera instrucciones a una foca de circo. Y así fue. Mi madre me telefoneó durante el trayecto. Supuse que todo se debía a que desde mi salida de casa le había dado tiempo a pensar detenidamente acerca de la pertinencia de que alguien como yo. a partir de ahora. en vista de que aquel individuo no me dejaba flotar en paz. y yo. el Partido Alfa. No te portes como un crío… Los miedos de mi madre se remontaban a una vez que me había llevado con seis o siete años a la piscina municipal. Ambos quedamos a las cinco y media en la plaza donde solíamos reunirnos antes de cualquiera de nuestros múltiples y anodinos planes. además. ¿Qué quieres decir? pregunté a pesar de que ya barruntaba por dónde iban los tiros Quiero decir que no sólo está en juego tu reputación. votamos también al partido. empeñado mediante gritos. había terminado por lanzarle las gafas y el gorro de goma a la cara 12 . Estaba seguro de que aceptaría por pura desesperación. que. como yo. aspavientos. sino también la de tu padre y la mía propia. pudiera colaborar en la campaña electoral de un partido que me daba absolutamente igual. que era poco sociable por naturaleza y. cuyo encargado también era amigo suyo.

“no haber nacido para entrevistar sino para ser entrevistado”. Algunos de mis grandes hits: expulsión del colegio por.para. Ese fue el inicio de mis problemas con la autoridad. en palabras del jefe de estudios. Cuando el tipo de marras me preguntó “de qué iba”. a continuación. abandono de la clase de entrevista televisiva en la facultad de Ciencias de la Información por. amotinamiento académico en un máster de documental para televisión contra cierta profesora cuyo nivel de conocimientos dejaba bastante que desear y a quien no dudé en tildar repetidas veces de estulta sincronizada. de la autoría del crimen de los Marqueses de Urquijo. espetarle desafiante que a mí no me daba órdenes nadie y que esperaba que la horrible braga náutica que lucía le produjera un tumor del tamaño de una fresa en al menos uno de sus testículos. en mis propias palabras. feminista 13 . “ser un violador en potencia” (amenacé de forma pueril a una chica de un curso inferior que no paraba de hacerme burla con agredirla sexualmente en una noche de helada si no cejaba en su empeño de humillarme). me la chupas y me voy. yo le respondí lo siguiente: De Pink Floyd. a modo de protesta ante el gusto de los agentes por endilgarme delitos de destrozo del mobiliario urbano que no había cometido. rescisión unilateral de mi contrato como teleoperador en un call-center tras haber despachado a un excitadísimo cliente con el argumento de que a mí también me sudaba el culo en verano y que no por ello iba dejando un rastro de sudor infecto allí por donde pasaba. arresto en la comisaría de la policía nacional por escándalo público y posterior reivindicación irónica. casi siempre rayano en la impertinencia cuando no en la irreverencia pura y dura. Y también de los quebraderos de cabeza de mi madre con respecto a mi comportamiento público.

no justifican en absoluto mi comportamiento. entre otras cosas. que para enorgullecerme de él. Si las traigo a colación es más para que se hagan a la idea del estado de asilvestramiento social en el que me encontraba cuando esta historia comenzó. que ninguno de los dos podríamos lucir sobre el pecho una banda con el lema mens sana in corpore sano. desavenencias irreconciliables con un productor de cine que. Y mucho más en aquella época. a proferir gritos de afirmación vital en los contextos menos indicados para ello. un tipo patético al que no le ha quedado más remedio que ocultar su falta de autoestima mediante fachadas estentóreas y desafiantes. Mi amigo Pelayo tampoco me andaba a la zaga a este respecto. lesbiana heterófoba y abandonada en su higiene personal. Por mucho que algunas de estas anécdotas puedan resultar graciosas. De hecho. sólo por el placer catártico de proclamar a los cuatro vientos su malestar existencial. Entiéndanme bien. como conferencias sesudas o exposiciones culturales. Siempre he sido un pobre hombre. además de violentos. me encuentro bastante avergonzado de haber sido el protagonista de muchas de ellas. y. con la diferencia de que sus exabruptos solían ser bastante más impredecibles que los míos. y tenía también la fijación megalómana de subirse a los bolardos y contenedores de la ciudad para perorar de manera grandilocuente a los viandantes sobre cualquier tema que en aquel momento le crispara los nervios. Teníamos tanta rabia acumulada dentro de nosotros que aprovechábamos cualquier ocasión para montarla parda importunando a 14 . no dudó en convertir un ya de por sí mediocre guión de mi autoría en un monumento a la seborrea audiovisual. Vamos. aprovechándose de mi buena voluntad.demodé. más recientemente. Acostumbraba.

con asignaturas como Teoría y técnica del populismo. convirtiéndome así en el mayor villano de la historia de la humanidad. La única ventaja con la que contábamos era que a primera vista parecíamos normales… siempre y cuando quien nos observara no se hubiera leído algún libro de comunicación no verbal. tampoco me desagradaba. o Purgas sociales I. claro que. Creo que fue precisamente por ello que. nuestras muecas faciales rígidas. Al principio me asusté. una supuesta vidente. en concreto. en la posibilidad de que mi viejo y absurdo proyecto empresarial de crear una escuela internacional de dictadores. según ella. huyó de la habitación donde nos encontrábamos. pudiera tener éxito en un futuro. Pensaba. con lágrimas en los ojos. enviaban al interlocutor avezado el mensaje de que nos encontrábamos a punto de reventar por falta de afecto. y nuestros ceños aviesos. de pedir ayuda a gritos. tras mirarme fijamente a los ojos en una fiesta donde sus sesiones de prognosis constituían el plato estrella. si esto fuera así. El local en cuestión se encontraba situado en la zona 15 . supongo que alguien habría mandado ya al pasado un Terminator sanguinario para eliminarme. se había enredado en mi alma. claro. pues nuestra forma arrastrada de caminar. en honor a la verdad. pero enseguida comencé a fantasear con la idea de que tal vez aquella chica no fuera una farsante y yo estuviera realmente destinado a hacer algo tan malo que su mera presciencia desatara en ella escalofríos de terror. Todas estas tonterías se arremolinaban en mi cabeza mientras avanzábamos hacia el lugar de la cita. berreando frases inarticuladas sobre la ponzoña que. Lo importante era que pasaran cosas.quien se pusiera por delante. una manera como otra cualquiera de llamar la atención. otra idea que. En el fondo.

Uno de los interruptores del interfono mostraba la enseña del partido. y dije: Somos los nuevos. un letrero mohoso con el nombre y el logo del Partido Alfa inscrito en su superficie. lo cual hizo que nos asaltara un ataque de risa a todas luces estúpido. Pelayo y yo. además de todas las virtudes antes descritas. Un escalofrío recorrió mi cuerpo de pies a cabeza mientras aguardaba a que alguien respondiera. que. alguien había colgado. como enfermo. Cuando logramos reprimir nuestros diafragmas acerqué mi boca al interfono. Se trataba de una entreplanta desconchada a través de cuyos cristales traslúcidos podían apreciarse figuras fantasmagóricas. Nos miramos a los ojos. En la cornisa. siempre manteniendo la distancia de seguridad. Lo pulsamos.más fea del ensanche de la ciudad. ya de por sí feo hasta decir basta gracias a una gestión urbanística funesta y. 16 . nos retiramos al unísono del área de sombra del cartel y nos refugiamos en el portal del edificio. y no transmitía precisamente la sensación de que pudiera mantenerse en pie allí arriba por mucho tiempo más. dado que estaba sucio y amarillento. también poseíamos la de ser unos paranoicos de mucho cuidado. a un criterio estético que haría palidecer a los italianos aficionados a las camisetas de rejilla. Mi dedo se quedo como pegado y tuve que hacer fuerza para retirarlo. luces titilantes. y algún que otro mueble mal barnizado. probablemente durante los años de la transición. sobre todo. ¿Sí? dijo al rato una voz femenina no demasiado afable. Estaba cubierto de polvo y deyecciones de paloma.

Las paredes estaban frías como los faldones de la muerte y olía a salfumán mezclado con alcanfor y orines. Reinaba un silencio absoluto. Un lugar tan tétrico como aquel no podía esconder nada bueno. Pelayo abrió la puerta. todo atisbo de risa desapareció de cuajo. Asentí. que se enquistaba en nuestras pituitarias con la fuerza de una pezuña de lagarto gecko. de la que procedía un resplandor febril a juego con el ambiente amojamado del conjunto. y nos aventuramos en el interior del oscuro portal con pasos inseguros. Había cajas de cartón apiladas por todos lados.La puerta se abrió con un sonido eléctrico de lo más perturbador. ¿Hola? dije para alertar de nuestra presencia a los fantasmas. Nadie me respondió. Dentro no había ni rastro de la chica que nos había hablado por el telefonillo. Nos volvió a entrar la risa. unos metros más arriba. todavía más lejos. que conducía hacia una puerta. inquieto. ¿Estás seguro de que es aquí? preguntó Pelayo. todo ello encubriendo un aroma a rancio. En cuanto empezamos a ascender por ella. como a entrepierna de obeso moribundo. compuesta por escalones toscamente labrados en una piedra del mismo color cetrino que los botones del interfono. esta vez más nerviosa que otra cosa. sólo rasgado de vez en cuando por el eco lejano de unas respiraciones entrecortadas en perfecta sincronía y. Luego eché un vistazo a mi alrededor hasta que mis ojos se detuvieron en una pared empapelada con viejos carteles electorales que 17 . Frente a nosotros había una escalera mal iluminada. por el sonido metálico de una maquina de escribir. ominoso.

esta ingenuidad se hacía cada vez más impostada (tal vez porque con el tiempo había dejado de ser ingenuo). el tipo desprendía cierta ingenuidad. quien se veía obligado a recuperar esa ingenuidad de una manera un tanto ortopédica. Las respiraciones y el sonido de la máquina de escribir. así como el progresivo ensanchamiento de su sonrisa. de los papeles amarillentos que salpicaban las mesas. muy misteriosa ella. acentuaba la impresión de que aquel hombre no era trigo limpio. Los esfuerzos por disimular los lógicos efectos del poder y la edad sobre un rostro antaño angelical eran particularmente notorios en los carteles de las dos últimas legislaturas. pero a medida que pasaban los años. En las fotos más antiguas. procedían de la zona que nuestros ojos no alcanzaban a ver. y una última habitación. Procedía de las chaquetas de pana que había colgadas en un perchero. El olor a rancio que nos había asaltado en las escaleras era ahora tan intenso que hasta se podría cortar en juliana. el local contaba con un despacho dotado de varios ordenadores pleistocénicos y decoración a juego. un vestíbulo enmoquetado en gris sobre el que descansaba el mostrador estilo prostíbulo en horas bajas más horrible que jamás hubiera visto. una especie de sala de reuniones reconvertida en almacén. Eso. cerrada a cal y canto.evidenciaban el deterioro físico del candidato. y no él. Por lo demás. de los 18 . unido a un fondo negro muy poco halagüeño. al fondo de un pasillo recauchutado con placas añejas de linóleo. los responsables de la campaña habían optado por exagerarla mediante el Photoshop. No pude evitar pensar en la película La invasión de los ladrones de cuerpos. donde no contentos con tratar de reproducir una candidez perdida para siempre. siempre el mismo. hasta tal punto que era el fotógrafo.

19 . Siempre puedes volver a tu casa. de las lámparas apolilladas. El baúl de los recuerdos de la vieja de Titanic huele más a nuevo que esto dije. Sus ojos intensamente azules se habían clavado de forma despiadada sobre los míos con la complicidad inestimable de una sonrisa demasiado ambigua para existir.teléfonos de los años ochenta. ¿no? La que hablaba era una mujer gorda y rubicunda. de las mesas crepitantes de carcoma. de unos veintidós años pero todavía con graves problemas de acné. de los cuadros agrietados de antiguos mártires y dirigentes. del cuarto de los productos de limpieza. No tuve más remedio que inclinar la cabeza en señal de asentimiento. de los ceniceros de pie rebosantes de mugre con más experiencia democrática que yo. del Ambi Pur de la misma época que nadie se había atrevido a cambiar. de la pintura costrosa que se caía como las postillas de las heridas de un niño sobre el suelo. cercenando con su tacto nuestras sonrisas flojas. Gonzalo. y sobre todo. de los sofás desvencijados. de los motivos ornamentales del todo a cien. de las moscas muertas que anegaban los rebordes de las ventanas. Una mano gélida se posó sobre mi hombro. de las alfombras alopécicas incapaces de realizar una concentración parcelaria en condiciones con sus múltiples calvas. que seguro que huele mejor dijo la misma voz poco afable del interfono. del gotelé. de una antigua instalación de aire acondicionado que rebosaba tenias informes de pelusa. del sudor que tantas y tantas personas habían derramado a lo largo del tiempo en esas dependencias sólo aireadas cada cuatro años por una razón: conservar el poder a toda costa.

sólo te estaba tomando el pelo. Batiría demasiados records. la reconocí: era la chica a la que había amenazado con violar en el colegio. aunque no del todo. La edad. Ella negó y dejó escapar una risilla malévola. ¿Cómo coño se te ocurrió decirme algo así? Tardé en responder.Ya me han hablado de ti… ¿Pepe? pregunté fingiendo interés. Al cabo de unos segundos. ya sabes rumié con desgana. ¡No puede ser! exclamé. Por un lado me moría de ganas de hacer algún comentario cruel acerca de sus purulencias faciales. pero por otro sabía que si lo hacía dejaría en muy mal lugar a mi madre. Te espera mucho trabajo. ¡Hay que ver las vueltas que da la vida! ¿No crees? Tú empeñado en violarme hace ya tantos años y ahora voy a ser yo quien finalmente te la meta doblada… Me quedé blanco. los adolescentes tienen esas cosas… Pues espero que la edad te haya sentado mejor psíquica que físicamente se permitió el lujo de mirarme de arriba abajo con desdén. Sí puede ser me contradijo ella. No sabía si hablaba en serio o en broma. ¿Empezamos ya o qué? cambié de tema para evitar todo posible conflicto. Tranquilo me sacó ella de dudas. algo ofuscado. No podía defraudarla tan rápido. ¿No te acuerdas de mí? Fruncí el ceño como para enmarcar mejor su rostro. 20 . nene.

que se llamaba Nazareth. es decir. Apreté los puños y miré a Pelayo. Tenía miedo de que fuera él. quien detonara. no paró ni un segundo de esbozar sonrisas sarcásticas. La chica. aunque de momento parecía bastante tranquilo. muy por debajo del salario mínimo que su partido defendía como parte de su sacrosanta cruzada por los trabajadores. o sea. nos explicó con cierto regodeo que nuestro salario ascendería a tres euros con cincuenta por hora de trabajo. en consecuencia. una persona que en los meses previos a su muerte tenía una demencia senil tan acentuada que reñía con el Carlos Sobera de ¿Quiere usted ser millonario? porque creía que 21 . a continuación. y no yo. iba a tener serías dificultades para completar la totalidad del trabajo que me acababan de encomendar: ni más ni menos que expandir la democracia por el mundo. no vaya a ser que os perdamos de vista ahora que acabáis de conseguir el trabajo de vuestra vida. y. y. Tan sólo llevaba cinco minutos en aquella madriguera carpetovetónica y ya podía intuir que. Durante todo el proceso. Ambos pensábamos que el hombre no era un ser social por naturaleza. Yo me defendí mordiéndome los labios con disimulo. como Estados Unidos sólo que a lo cutre. como demostraba el hecho de que a mi abuela. que no tenía ni pies ni cabeza. El principal problema era que ni Pelayo ni yo creíamos en la democracia. escribió nuestros nombres y datos de contacto en una hoja cuadriculada manchada de grasa.Primero tengo que tomaros los datos dijo indicándonos que la siguiéramos hasta uno de los despachos. sino un ser apelotonadizo por naturaleza. creíamos que la democracia suponía la sublimación política de esa molesta tendencia al hacinamiento de los humanos. nos sugirió que atravesáramos el pasillo oscuro y nos uniéramos a los demás mientras no llegaba Pepe. una vez más.

Son como los gatos sólo que más sucios”. y sin embargo. teóricamente basada en valores tales como la libertad. échale un poco de agua y ya verás como escapa con el rabo entre las piernas. las urnas sí recibieran su voto con entusiasmo. a qué partido votar escogiendo su papeleta de entre múltiples opciones. C) Viejuno. no podría votar 22 . como hasta ahora.le metía mano desde la televisión. Me explico. homófobo y machista. si un individuo fuera racista. Es decir. C) Genera oligopolios D) Es lo que hay”. sería una máquina mucho más lista que él la que se encargaría de seleccionar el voto más adecuado a su perfil ideológico después de haberle hecho rellenar un sencillo examen tipo test con preguntas cómo “Jean-Marie Le Pen es.. B) Facha. que en lugar de ser el propio individuo quien decidiera. Por ello. la igualdad y la fraternidad. me hizo reparar en el que tal vez sea el defecto más flagrante del sistema democrático: los votos paradójicos. A) Gordo. D) Un señor muy simpático” o “La economía de libre mercado me gusta porque… A) depende de la ley de la oferta y la demanda. Pelayo y yo dimos en pensar que los resultados de unas elecciones únicamente podrían ser representativos de las convicciones políticas de un pueblo siempre y cuando se sometiera a los votantes a una serie de preguntas computerizadas de cuyas respuestas dependería su voto. Este familiar al que me refiero es un tipo que dice cosas como “no te comas esa manzana sin lavarla antes que sabe Dios cuantos negros la han tocado” o bien “cuando un gitano te moleste. Otro miembro de mi familia.. y sin embargo se vanagloria cada dos por tres de su filiación progresista. cuya identidad mantendré en secreto para ahorrarle problemas. Así. nadie le hiciera ni caso dado su debilitado estado mental. B) Huele a choto. A la inversa también existen fenómenos semejantes.

decidimos que sería mejor pasar directamente de la política y santas pascuas. irse de rositas y votar conservador ni aún tatuándose en la otra nalga el perfil dentón de Margaret Thatcher. siguiendo la misma lógica. sabíamos que no nos 23 . una especie de Mercado de Fuencarral a gran escala. Para solucionar una situación tan apocalíptica. De aquella sabia decisión sólo quedaban ahora las cenizas. habíamos parido un sistema político alternativo: la “molocracia” o gobierno de los que molan. o peor aún. decidiera tatuarse en la nalga izquierda un retrato del Che Guevara. un Born. pero teníamos dos graves problemas de carácter teórico que nos impedían desarrollarlo adecuadamente: de un lado. tampoco teníamos muchas ganas de iniciar un cambio social. sin mencionar nuestros propios nombres. Ahora bien. y. pues si la molocracia llegaba un día a instaurarse definitivamente. en un par de aves fénix con muy poca confianza en su poder regenerador.a un partido de izquierdas. de otra. no sabíamos cómo responder a la pregunta “¿y quién determina quiénes molan y quiénes apestan?”. todo el mundo querría molar de un día para otro y el mundo se convertiría en un lugar insostenible. de algún modo. no podría. y si otro. y como eso significaba. no confundamos los términos. Que mi amigo y yo no creyéramos en la democracia no implicaba necesariamente que nos hubiéramos convertido en un par de garrapatas sociales protestonas que sólo criticaban y nunca aportaban nada constructivo. a fuerza de necesidad. ¡Ni mucho menos! Juntos. además de ser okupa. sólo se nos ocurría aplicar el sistema de nominaciones típico de los reality estilo Gran Hermano sobre la propia gente. Y aún con esas. Nos habíamos convertido. un retorno a la democracia.

una cantidad sorprendente de cajas de zapatos repletas de sobres blancos o bien etiquetas adhesivas con los nombres de todo el censo de la ciudad impreso en su superficie. yo tampoco. Sobre ellas. con la diferencia de que en realidad no éramos reporteros. Estaban tan absortos en su ridícula tarea que daban la impresión de haber perdido por completo el sentido de la realidad. Sobre todo cuando Nazareth nos condujo a través del pasillo de placas de linóleo hasta la única zona del local que aún no habíamos visto: la sala de trabajo. Ninguna de ellas se levantó para recibirnos. casi invisibles entre las virutas de papel sobrantes. algo a lo que contribuía de manera notable la poca luz que penetraba a través de las ventanas traslucidas así como una decoración aséptica y blanca como la piel de un malo albino de película. Era como si de repente estuviéramos en la piel de dos reporteros de cámara oculta de un programa sensacionalista y nos hubieran enviado a un taller de chinos explotados por las mafias internacionales para denunciar la situación. sino chinos.quedaba más remedio que autoinmolarnos hasta el tuétano para comprobar de una vez por todas si merecíamos un renacimiento. que desde hacía semanas venía insistiendo en su convicción de que algo malo estaba a punto de suceder. se encargaba de pegar las etiquetas en los sobres a una velocidad de vértigo. Pelayo. 24 . Y a decir verdad. y muy posiblemente nadie nos creería si algún día tuviéramos que contar nuestra historia al resto de la humanidad. no las tenía todas consigo. Un grupo de cinco personas. Únicamente un individuo encorbatado que paseaba por la estancia mientras hablaba a través de su teléfono móvil. Había dos mesas enormes de madera. Ni siquiera nos miraron.

un tipo cuarentón hierático en grado sumo. y expresión agreste. Pelayo estuvo más listo y pasó de todo directamente. Nos quedamos solos con los trabajadores robotizados. muy delgada. y un tono de piel macilento que reclamaba sol a gritos. Yo sonreí y me presenté. de cejas frondosas. Supuse que se trataba de algún gerifalte del partido. y también una mujer de larga melena negra. pero nadie me hizo caso. la mirada muerta. recorrí con la mirada todos los rostros. que por alguna razón del todo desconocida sonreía todo el rato. En cuanto hubo terminado de pronunciarla. Había una cría que no tendría más de quince años. Nazareth nos invitó a sentarnos con un gesto adusto. Nos miró con el rabillo del ojo. forzó una sonrisa acartonada. lo cual la asemejaba un poco a esos espectros desaliñados de las películas de terror japonesas. tal y como demostraba tu histérica forma de hablar y de moverse. se esfumó y no volvimos a saber nada de ella hasta que se hizo de noche. y dijo: Esos sobres deben estar etiquetados antes de las diez. si bien era posible que estuviera incluso más estresado que el resto de los presentes. sobre cuya puerta de acceso había una placa metálica con la leyenda “tesorería”. con el cráneo algo cuadriculado. Antes de ponerme a etiquetar sobres. como de catador de vino moviendo el bigote para hacerse el interesante. con lo que se ahorró la indiferencia de ese pesado silencio estajanovista.parecía mantener la cordura. 25 . y luego desapareció en el interior de un pequeño cubículo. ojos intensamente negros. A su lado. blindado con una gruesa capa de persianas negras. La frase tuvo el mismo efecto que un conjuro de teletransportación en un videojuego para freakies.

exiliado en la mesa más próxima a la ventana como si no quisiera saber nada del resto. Uno de los periodistas más importantes de su país. que. y eso que debía de tener al menos siete años menos que yo. que eran la mayoría. como si le hubieran convertido en un zombi. Su indumentaria y la puntillosa corrección de sus modales me hicieron pensar que no era español. Pegaba adhesivos en las cartas sin rechistar. me lo encontré etiquetando sobres con entusiasmo. no tenía marcas visibles en las sienes de haber recibido tratamiento lobotómico pese a que Hannibal Lecter parecería una exploradora vendiendo galletitas a su lado. Descubrí entonces que era uruguayo. Me había quedado solo. No me ofreció ningún gesto de complicidad. Preferí centrarme en otro de sus compañeros. Al menos antes de acabar en aquel lugar olvidado de la mano de dios. o me conformaba con ser una molesta minoría que. por efecto directo de los ideales democráticos era igual de irrelevante que todos los demás… claro que eso es otra historia. con un semblante delineado por la enajenación en sus ratos libres. Tuve que esperar algo así como dos semanas a que pronunciara su primera palabra para comprobarlo. También él daba la impresión de haber perdido su voluntad a cambio de la seguridad evanescente de un trabajo repetitivo e irracional.Mientras los observaba a todos. No pude mantenerle la mirada por más de cinco segundos. Era un adolescente muy fornido. Cuando me giré en dirección a Pelayo para leer en su cara qué pensaba de todo aquello. donde. noté que una mirada enrojecida y huraña me vigilaba desde detrás de una caja de sobres. vivaracho y bien vestido. un joven moreno. a primera vista. como tal. O me unía a ellos. estaba condenada al fracaso político y la inoperancia más 26 . de hecho.

claudiqué con docilidad. en la idea de que nuestro ritmo de trabajo le parecía todavía muy lento. parecíamos un taller de manualidades para la tercera edad más que un grupo de trabajo electoral. en el mismo periodo de tiempo.absoluta. cogiendo un grueso manojo de sobres con la mano izquierda y unas cuantas hojas de etiquetas con la derecha. he de decir que aunque sus pegatinas estaban colocadas justo en el centro óptico de cada sobre. yo adherí doscientas trece en el rato que tuvo a bien unirse a nosotros. hubiera alcanzado el nirvana sin problemas. Fueron algo así como cuatro horas de ausencia absoluta de pensamientos y voluntad. según él. a fin de ilustrarnos como Dios manda en el noble arte del etiquetado de sobres. sin que ni una sóla de ellas se inclinara nunca más de uno o dos milímetros hacia la izquierda o hacia la derecha. Recuerdo que cuando terminamos me fastidió sobremanera que nuestro mentor se hubiera largado con viento fresco dos horas antes. pues al igual que el yoga o la meditación. como uno más. No resistió más de dos minutos y. Si no fuera porque el tipo de la corbata salió a mitad de tarde de su cubículo para ordenarnos que pegáramos etiquetas con más garbo. De lo que vino a continuación dieron buena fe los callos que me salieron en las manos de tanto manejar material de oficina. el muy tirano incluso se permitió el lujo de sentarse a nuestro lado. En cierto sentido. En un momento determinado. redundando. de paso. cuando regresaba. pues a buen 27 . Me sorprendí de lo poco que había tardado en interiorizar las reglas del juego político y. ya que. tan sólo ciento dos. algo relajante. apenas lo reconocía. conseguía que uno se alejara tanto de su propio yo que. y él. sin ánimo revanchista de ningún tipo.

podría aplicar también sobre los sobres y la propaganda electoral. ansiedad. Por fortuna. vicio que había abandonado dos meses antes. Sólo de pensar en el trabajo que aún quedaba por hacer. con cierta nostalgia. Nos disponíamos a unirnos a ellos cuando alguien atravesó el corredor en dirección contraria. así que pude contenerme. chicos habló en cuanto estuvo en disposición de articular palabra. Siento el retraso. hasta el punto de que nuestras manos se movían como por inercia reproduciendo en el aire. 28 . mientras todos nos estirábamos satisfechos a fin de desentumecer los músculos. Y pese al esfuerzo. el protocolo de adhesión de pegatinas.seguro habría estado orgulloso de nuestro rendimiento. Los trabajadores comenzaron a desfilar por el pasillo de linóleo como un cortejo fúnebre bajo los efectos de un consumo compulsivo de Prozac. Era Pepe. No quedó ni un mísero sobre sin etiquetar. aún nos sentíamos con ganas de continuar. sentí una mezcla de ilusión. no tenía sentido que hubiéramos disfrutado tanto con aquella estúpida tarea. De otro modo. y fue entonces cuando comentó que tal vez lo que nos decían nuestras madres de pequeños con respecto a una supuesta relación entre los cromos que repartían a las puertas del colegio y la droga. y dijo: No os relajéis tanto. Pelayo consiguió salir del trance antes que yo. He tenido un día muy movidito. Sobre la mesa había al menos diez mil sobres etiquetados. Tuvo que detenerse apoyando las manos sobre sus propios muslos para recuperar el resuello. Resoplaba fatigado y tenía la frente cubierta de sudor. que el próximo día tendréis que rellenarlos. y ganas de fumarme un cigarrillo. no tenía tabaco a mano. Nazareth llegó rápidamente.

personas de confianza. hablando de Pepe. ¿Cómo no íbamos a encajar? fingí indignarme.No hacía falta que nos lo dijera. tenía miedo de que no encajarais. como vosotros. un tragaldabas irredento. habitualmente impecable. y la rigidez atemorizada de su rostro daban buena cuenta de ello. Todo el mundo ha sido muy amable volví a mentir a modo de colofón en una especie de paroxismo del falso testimonio. Hemos comenzado de todas maneras. lo cual. Es importante la convicción política para estas cosas. Nazareth ha sido muy amable miré a la joven tomando como rehén una sonrisa que se resistió en salir a flote. tal y como me había recomendado mi madre. Bueno… titubeó. menos completo. No te preocupes dije con educación. Pelayo me miró de una forma muy extraña. Incluso su abdomen parecía haber menguado en prominencia. casi siempre. ya sabéis. aunque ya os digo que por lo general no tan preparadas. me di cuenta de inmediato de que aquel hombre se encontraba sometido a una tensión excepcional. En mi calidad de persona familiarizada con el estrés. Sólo trabajamos con personas afines al ideario para evitar problemas. en el fondo. Gente del partido o próxima a él. la verdad es que no debe ser fácil para unas personas con vuestra preparación aceptar un trabajo como éste. digamos. Normalmente quienes colaboran con nosotros tienen un perfil académico. Me alegro respondió Pepe. el desaliño de su indumentaria. era tan extraño como ver a José María Aznar compareciendo por la tele sin bigote. Nadie que no fuera yo habría podido decodificar su mensaje con claridad: le había sorprendido que Pepe 29 . Su aspecto ojeroso.

que a un credo progresista. para bien o para mal. pero si es cierto que nuestra “molocracia” estaba más próxima a valores reaccionarios. en dos de esos animales 30 . pero policías antidisturbios al fin y al cabo. ninguno de los dos había votado en la vida y. dado nuestro odio generalizado por el género humano. pues ya estábamos tan pasados de vueltas (por culpa de la posmodernidad. que los hijos de los revolucionarios sesentayochistas tienden a convertirse en policías antidisturbios. Nos ceñimos a asentir de manera tácita con una incómoda sonrisa bamboleándose a duras penas sobre nuestros labios. Nos acabábamos de convertir oficialmente. Al hacerlo. certificamos un engaño de consecuencias imprevisibles. una ley universal que determina. Pepe se había precipitado en su calibración de nuestras tendencias políticas sugestionado por la pertenencia al Partido Alfa de mis padres. claro). con una efectividad de un noventa y nueve por ciento. En cualquier caso. si algún día lo hiciéramos tendría que pasar algo muy gordo para que apoyáramos al Partido Alfa. a la inversa. tal vez con cierta afición a la poesía.acabara de asumir como algo incuestionable que nos sentíamos solidarios con los valores defendidos por el Partido Alfa y que entrábamos dentro de su cupo de votantes. Con ello. como quien no quiere la cosa. que el vástago de un guardia civil o militar tiene todas las papeletas para convertirse en un porrero hippieflauta o desarrollar la homosexualidad latente de su padre y. No se trataba de que la ley nos afectara a nosotros de forma directa. cuando. en realidad. para ser honestos. que ya ni nos motivaba contradecir a nuestros padres. ambos sabíamos que aquel no era ni el momento ni el lugar para revelarle a Pepe nuestra naturaleza mercenaria. había pasado por alto algo tan importante como el denominado “efecto hijo de picoleto”.

Se hizo el silencio. Sin embargo. delante de nuestros ojos alucinados. el tipo se enfadó todavía más al posar sus ojos sobre nosotros con una mueca de desprecio. ¡Te están esperando en la imprenta desde hace dos puñeteras horas! El interpelado tragó saliva al tiempo que su rostro perdía todo atisbo de color. Pepe nos observó a ambos con orgullo. ¿Qué demonios estás haciendo aquí? preguntó. pero estaba sucediendo de verdad. Luego me dio una palmada en la espalda y dijo: Eso sí. Pepe sonrió con satisfacción y yo pensé en lo orgullosa que estaría mi madre de mí si estuviera viendo aquella escena a través de un agujerito en el espacio-tiempo. Ha habido mucho lío en el ayuntamiento se disculpó en tono deprecatorio. éste más bajo y achicado que el anterior. Aquí se viene a trabajar. La situación recordaba a una comedia de enredo cutre.políticos de los que tanto despotricábamos. además de Nazareth. que le lanzó una mirada asesina al bueno de Pepe. En cambio. feo y provisto de una irrisoria voz de pito. Asentimos religiosamente. el único espectador. con un moreno artificial que podría rascarse con el canto de un duro. como si se acabara de quitar un gran peso de encima. Además. calvo. A trabajar duro. había quedado con estos muchachos… La forma en la que Pepe nos introdujo en la conversación tuvo algo de último recurso. Tal vez esperaba que nuestra presencia ejerciera de bálsamo sobre la ira de aquel hombre. apelando a su prudencia. 31 . no os creáis que os voy a tratar mejor que los demás. era otro tipo encorbatado.

Son dos de los nuevos fichajes para la campaña se apresuró a intervenir Pepe. pero es que en las fotos parece usted más… más bajo. ¡Ah!. Nos quedamos igual que estábamos.¿Y se puede saber quiénes son estos caballeros tan importantes? dijo irónicamente a menos de cinco centímetros del rostro de Pelayo. para no desternillarme. Pronunció su propio nombre de forma lenta pero desafiante. No estaba acostumbrado a lidiar con gente capaz de plantarle cara de aquella manera. Él esperó un par de segundos antes de reaccionar. motivo por el cual sentí un escalofrío de terror temiendo que éste fuera a contestarle en un tono semejante. Nuestros conocimientos acerca de política municipal eran tan limitados que. disculpe el despiste. hubiera logrado impresionarnos. Pelayo se tomó la libertad de hablar. ¿eh? dijo. arrostrando con un aplomo ciertamente irrespetuoso los ojos del encorbatado. Tuve que luchar con mi propio estómago. ni aun llamándose Eflorescencio Gregorio de la Quintanilla y Lejarreta. El concejal de Cultura explicó Pepe. sí dije. 32 . Yo soy Belarmino Rana. Supuse que tampoco estaba acostumbrado. Gonzalo y… En vista de que Pepe no se acordaba de cómo se llamaba mi amigo. además de con la mirada divertida de Pelayo. El sulfurado concejal ni siquiera me dio la mano. Gonzalo y Pelayo. y la apostilla tampoco pareció gustarle demasiado a su compañero de partido. Toparse frente a frente con la indiferencia total hizo que su rostro se contrajera en un mohín arisco. a quien columbraba con el rabillo del ojo.

Será mejor que vayas moviendo el culo dijo volviéndose hacia Pepe. ¡Será mamón! rezongó Pepe una vez su compañero hubo cerrado la puerta. Pepe asintió en actitud reverencial. único modo que tenía de compaginar sus tareas como protector de la ciudadanía con la responsabilidad de gestionar la logística de la campaña electoral. añadiera con una sonrisa trastabillante: En el fondo es buen tío. y por eso ahora todo el mundo le trataba como un perro cojo y con pulgas. le metía cuatro zurriagazos que lo iba a dejar mirando a Cuenca”. El edil volvió a mirarnos desdeñosamente y luego entró en la misteriosa habitación sellada. la imprenta está a punto de cerrar. ¡Lo que hay que aguantar para tener un trozo de pan que llevarse a la boca! Hablaba como si no estuviéramos presentes. pero a veces me saca de quicio. el más vulnerable de los presentes. Si el partido 33 . Resulta que Pepe había entrado en el ayuntamiento gracias a que pertenecía al partido desde casi sus orígenes y había sabido ser lo suficientemente servicial y simpático para obtener a cambio un empleo más o menos estable. Belarmino Rana y la mayoría de concejales y cargos públicos afiliados al partido se encontraban en una situación semejante. Por supuesto. Algo que en realidad quería decir: “No lo soporto. El abuso que sufría era de tal gravedad que estaba obligado a trabajar casi veinte horas al día. Su problema era que tal vez se había pasado de simpático. Mi madre me lo explicó todo mejor cuando llegué a casa. De ahí que al darse cuenta de que no nos habíamos volatilizado todavía. Si no fuera por que me quedo sin trabajo si este impresentable y sus amigos no ganan las elecciones.

conocían a la gente adecuada. investigando desde mi ordenador sobre los distintos cargos del partido. Muchos. así que Pepe y otros como él les hacían todo el trabajo sucio mientras que ellos se limitaban a supervisar. que casi ninguno de ellos tuviera estudios superiores o una experiencia previa considerable en sus respectivos ámbitos de acción política. pensaba que se encontraban por encima del bien y del mal. Estaban en el lugar adecuado en el momento adecuado.fracasaba en las elecciones. Y mientras tanto. y habían medrado de manera también adecuada. dar la impresión de tener mil cosas importantes en la cabeza. Sólo eso. habían descubierto que lo de oprimir tampoco estaba tan mal. y aunque los fundamentos morales del partido al que representaban estipulaban claramente que había que plantar cara a los empresarios opresores mediante la revolución como único medio de progreso ético-social. me resultó francamente curioso descubrir aquella misma noche. dotados de una erudición política y de un carisma natural que ningún paria de esos a los que defendían con ardor en los mítines podría nunca alcanzar. a cada una de sus miradas. Por ello. a mí me 34 . ni siquiera conocían otro idioma al margen del propio. y a cada uno de sus movimientos. adiós a sus lucrativos y pomposos cargos. Y aplicaban la máxima a cada uno de sus gestos. además de a sus trajes y corbatas. El efecto del conjunto no podía ser más rotundo: todo el mundo (o casi todo el mundo). de esta forma. sólo que ellos estaban por encima de Pepe. Habían aprendido de carrerilla eso de que en política todo es cuestión de imagen. Eso sí. con el ceño convenientemente fruncido para. ni aun sometiéndose a un estricto programa de forja de líderes de masas patrocinado por el mismísimo Silvio Berlusconi.

35 . sustentado tradicionalmente sobre el trabajo duro. Y al fin. comenzaba a comprenderlo. después de tantos y tantos lustros de ignorancia. licenciarse. Por primera vez. Aquella era la grandeza de nuestra democracia. que a pesar de mis conatos de rebeldía siempre había sido un inocentón. donde ese mismo sueño podía alcanzarse perfectamente sin dar un palo al agua desporrondingado en un sofá. Yo. tenía su reverso tenebroso en su adaptación celtibérica. ¿Por qué nadie nos había hablado de eso en la escuela? Mi mundo se venía abajo. Ahora comprendía. sonreír y esperar a la concesión de una concejalía.pedían cuatro idiomas para trabajar de teleoperador o experiencia previa para vender chopped en la plaza de abastos. que no hacía falta nada más que una jeta descomedida para dirigir los destinos de todo un país. que me habían engañado. aún con todos sus defectos. que el sueño americano. como un Bruce Willis con cara de pánfilo al final de una versión de saldo de El Sexto Sentido. había creído hasta entonces que la democracia. Líderes ávidos de poder pero en el fondo poseedores de una inteligencia y una formación por encima de la media. la guiaban personas rancias pero sobradamente preparadas. No era necesario tener el graduado escolar. ponerse una corbata alrededor del cuello. que las cosas no eran como parecían a primera vista. sentí la incómoda sensación de haber estado perdiendo el tiempo durante al menos diez años de mi vida. No era necesario aprobar la selectividad. Sólo era necesario afiliarse a un partido. cursar másteres o hacer prácticas en empresas. la constancia y el sacrificio.

Ella me detuvo.14 DE ABRIL ORGULLO E INSENSIBILIDAD Mi segundo día de trabajo para el Partido Alfa no comenzó demasiado bien. Tal y como me explicó en tono mordaz. Comentó que no había nadie allí debido a que Pepe se había llevado a todos los colaboradores a la imprenta. donde. Luego me la tendió para que firmara. Nazareth me llamó a eso de las nueve de la mañana para avisarme de que requería mis servicios. fastidiándome así mi tradicional cita con el programa de María Teresa Campos. Se trataba de una especie de parte de asistencia. por lo visto. había mucho trabajo. Nazareth me esperaba dentro con cara de muy pocos amigos. había tanto trabajo que hacer que convenía ponerse manos a la obra cuanto antes. era mi hora de llegada. anotó algo en ella. Lo que había anotado. Le agradecí la información y acto seguido me dirigí hacia la sala de trabajo. Es decir. Llegué al local del partido veinte minutos más tarde de lo debido. Sostenía una libreta arrugada entre sus manos y. como en el colegio. junto a mi nombre y a mi número de DNI. que no cobraría por aquella hora tres con cincuenta euros. aunque la campaña electoral no comenzaba oficialmente hasta el nueve de mayo. sino tres euros pelados. y me apremió a abandonar el local y unirme a ellos. mi retraso tendría una repercusión proporcional sobre mi salario. Según me explicó por teléfono. 36 . al verme llegar.

Estaba tan enfrascado en la confrontación que tan sólo me dirigió una mirada esquiva acompañada de un gesto del tipo “ponte a trabajar y no me marees” antes de golpear el mostrador con virulencia. Menos mal que Pelayo. Era mejor salir de allí echando virutas. y me dispuse a transportarlas hasta el exterior. Lo hice de forma clandestina. mi existencia tendría incluso menos sentido del que yo le presumía. me acompañaba en el ocaso de nuestra especie: los inadaptados de sofá. esbozó una sonrisa irónica. juguetonas ellas. al verme rebufar como un viejo achacoso. Concretamente. en que si su teoría evolutiva estaba en lo cierto. que la transportáramos hasta el local electoral. cogí un par de cajas. El tipo enajenado. en términos retributivos). todos los músculos de mis brazos se habían desgarrado. y a todos los demás sacando cajas enormes de su interior y apilándolas unas sobre otras en la acera. Pude ver a Pelayo. Dentro del negocio. Pesaban muchísimo. amenazaban con descoyuntarse. pero ya en el segundo. y algunas de mis vértebras. Pepe salió de la imprenta y nos indicó. Lo hicimos en unos siete u ocho viajes. 37 . Pepe discutía a voz en grito con el encargado. al tipo enajenado de la mirada torva. Tuve que dejar una para no destrozarme la espalda. pues la verdad es que no estaba demasiado acostumbrado a los esfuerzos físicos. Pensé en Darwin. Él llevaba tres cajas en su regazo y ni siquiera pestañeaba. pasaran de largo. Tuve que sentarme para recuperar fuerzas. Así que incliné la cabeza avergonzado. con el rostro húmedo y enrojecido por el esfuerzo. tras dejar que el enajenado de la mirada torva. forzando amabilidad. sus compañeros y el propio Pepe.La imprenta estaba situada a tan sólo diez minutos (veinticinco céntimos de euro menos. Una vez hubimos amontonado toda la carga.

¿No me diga que también ha sido concejal de Superación Personal? ironicé en un flirteo gratuito con el desastre. todo es cuestión de voluntad. Se rascó la barbilla. Me puse en pie. No tenía muy claro si creérselo o no. saltaban sobre sus cuencas llamando mi atención. oscuros y rasgados. no sin antes cubrirme las espaldas con un guiño de mi ojo izquierdo que buscaba deliberadamente minimizar su susceptibilidad ante el sarcasmo. había sabido mantener la ambigüedad suficiente como para no zambullirme de cabeza en su lista de enemigos. Sus ojos pequeños.Deposité las cajas en el suelo. Belarmino tardó de nuevo en reaccionar. y recogí la carga. La verdad es que tiene razón repuse entre resoplidos y sudores. Entonces escuché a mis espaldas una voz de pito que me resultaba muy familiar. Tanto podía ser un mindundi respondón con delirios de grandeza. me senté en el bordillo de la acera. En esta vida. ya me siento mucho mejor… ¿Lo ves? sonrió él dándome una palmadita en el costado. Soy asmático mentí. y respiré hondo. necesitaba un respiro. Finalmente sonrío de forma inquietante y dijo: El deporte es bueno para el asma. cuidándome de darle la espalda. que no en vano he sido concejal de la materia. sin esfuerzo no hay gloria. ¿Qué demonios haces aquí sentado? preguntó iracundo Belarmino Rana. Te lo digo yo. como de demonio miope. como un panoli de tres al 38 . Aunque estaba claro que no era santo de su devoción.

en plan vaca viendo pasar el tren. prefería lo de etiquetar. firma estandarizada y apelación a la lectura del programa adjunto incluida). Una era una carta pródiga en faltas de ortografía escrita por el propio alcalde a mayor gloria de su labor como presidente de la Corporación Municipal a lo largo de los últimos años. aplanarlo con los dedos para evitar incómodas arrugas o protuberancias. Todo en un entorno de trabajo casi monacal. y luego acumularlos en unas cajas dispuestas ad hoc. quien lo controlaba todo desde el encabezamiento con la misma expresión devota que un cocainómano a sus rayas. La estética era muy similar a la de los cuadernillos ilustrativos de las utopías de los Testigos de Jehová. constaba de dos secciones. debidamente plegados. Y por el modo en que me observaba. cerrar el envoltorio. (fotografía de estudio. que ellos preferían denominar “información de carácter político”. sólo que no había osos pandas bailando con los niños y la figura del redentor había sido sustituida por un retrato idílico del candidato. Nuestro cometido.cuarto que no sabía lo que decía. de momento todavía no lograba hacerse una idea de lo que había en el interior de mi cráneo desgreñado. un tríptico desplegable de vivos colores salpicado de promesas para un futuro mejor. pasaba por abrir los sobres. donde hasta el sonido del stand by de nuestros cerebros resultaba atronador. en esencia. El resto del día lo pasé en el interior del local. rellenar su interior con ambos documentos. introduciendo propaganda electoral en los sobres que habíamos preparado para tal menester dos días antes. Era una tarea 39 . y la segunda. Personalmente. La propaganda en cuestión. estaría a salvo de un posible despido. Mientras fuera capaz de mantener la incertidumbre. retirar la tira adhesiva de la solapa.

un sobre que te cortaba los dedos al abrirlo. En cambio. requería una mayor concentración. seguida de diez números cardinales que presidían la nada más absoluta y luego los introduje en sendos sobres en sustitución del tríptico. Siempre había alguna tira adhesiva que se rompía en el momento más inoportuno. ese desprestigiado placer. a lo tonto a lo tonto. podía terminar desquiciándose. o una carta con tendencia a mancharse de grasilla humana. Con todo. tanto Pelayo como yo mismo íbamos entrando en el juego. Si el resto de la campaña iba a ser tan animada como los primeros dos días más nos valía buscar una forma de introducirnos nosotros mismos 40 . Ya todo parecía perdido para nuestras respectivas dignidades cuando tuve una idea: busqué un par de folios en blanco. Tan sólo cuando este tipo de percances ocurrían.mucho menos compleja y. sobre viene. los trabajadores dejaban lo que tenían entre manos por un par de segundos para regañar con la mirada al compañero perjudicado. aquello se quedó en una mera “pausa que refresca” tras la cual todo el mundo volvió a sus labores. Y lo peor era que. escribí en ellos la palabra “programa”. Fue la primera vez que Pelayo y yo nos reímos desde que nos habíamos sentado a trabajar. y. excedía a toda ponderación pese a lo absurdo de las circunstancias. sobre va. un tríptico que se resistía a plegarse. y la chica de las cejas frondosas tuvieron serios problemas para mantener la compostura. facilitaba que uno lograra abstraerse para disfrutar sin complejos de las mieles de alienación. hasta la llegada de la noche. por ello mismo. a nada que uno fuera exigente con su propio trabajo. El clima competitivo en aquella mesa. Y no fuimos los únicos en hacerlo. pues el cuarentón macilento. un proceso tan largo y complicado como el que acabo de describir.

aunque por el momento. mucho nos temíamos. tenía la última palabra. con un matasellos en el trasero.en un par de aquellos sobres. No nos quedaba más remedio que esperar. en mi caso reducido a tres euros pelados debido a una inoportuna falta de puntualidad. El tiempo. y decirle a alguien que nos enviara a Rovaniemi por correo postal certificado. nuestro sueldo de tres euros con cincuenta la hora. ni siquiera nos daría para llegar a donde empieza lo verde en los Pirineos. 41 . Y eso hicimos. vil escolopendra escurridiza.

Consultamos el precio de los billetes por Internet. organizamos el itinerario por etapas. nos compramos un par de paveras mochilas. Pelayo llegó a insinuar que tal vez hubieran descubierto mi pequeña travesura con los programas y eso hizo que me sintiera enormemente culpable durante semanas. En todo ese periodo de tiempo. A medida que los días pasaban en el más perturbador de los silencios telefónicos. la congoja medraba en intensidad.29 DE ABRIL DEMOCRACIA A DOMICILIO Tardaron más de diez día en volvernos a llamar. con sus correspondientes esterillas. que si no controlaban mi tendencia crónica a llamar la atención 42 . y aprendimos a presentarnos ante terceros. e incluso su cubierta multicolor. Desde que un cura del colegio les había dicho a mis padres en tono profético. ya no éramos jóvenes dado que nos habían cambiado el carné joven por el carné más. Sólo había una cosa que nos inquietaba: la posibilidad de que el Partido Alfa no estuviera contento con nuestros servicios y hubiera decidido prescindir de ellos sin avisar. y nuestras cartillas de ahorro “cuenta joven” habían perdido el adjetivo calificativo. lo único que Pelayo y yo hicimos fue preparar meticulosamente nuestro viaje en tren a Laponia. El objetivo era tenerlo todo atado y bien atado para el día de la fuga. devoramos todas las guías de viaje habidas y por haber. en favor de un diseño sobrio y anodino al que sólo le faltaban los agujeros de las polillas para completar la indirecta). cuando yo apenas tenía seis años de edad. pedir la hora y decir “te quiero” tanto en finés como en lapón. realizamos las reservas para algún que otro albergue de juventud (aunque teóricamente.

nunca había tenido el placer de 43 . Nunca me habían pegado una paliza con toallas mojadas por la noche. Durante mi adolescencia. pero a medida que me iba haciendo mayor y el complejo de Peter Pan seguía negándose a remitir. y sin embargo. la genética y los capones de los propios curas habían generado con el transcurso de los años. Prometí que si el Partido Alfa volvía a llamarme. la mili era algo indispensable para que un niñato pusilánime pudiera dar el salto cualitativo a hombre de pelo en pecho hecho y derecho. nunca me había emborrachado en una cantina como prolegómeno para ensalzar la amistad con un grupo de quintos venidos de todos los rincones del país. solía reírme de estas apreciaciones tan tópicas y poco elaboradas. me sentía todavía peor porque al hacer acto de contrición cobraba conciencia de que. puesto que ellas habían sido las responsables de que me declararan incapacitado para el servicio militar. por mucho que los organismos oficiales se empecinaran en envejecerme prematuramente. sufría cada vez que mi búsqueda irredenta del afecto de los demás causaba justo el efecto contrario. Quería con ello aspirar a una cierta redención capaz de hacerme sentir mejor con esa estúpida personalidad que el azar. nunca había disparado un cetme vestido de marinerito en una fragata herrumbrosa bajo el sol del Mediterráneo. pondría todo mi afán en reprimir tales conductas. La culpa la tenían mis cinco dioptrías en cada ojo. estaba hecho un infantil de mucho cuidado. hube de darle la razón.iba a tener graves problemas en el futuro. y según mi padre se encargaba de recordarme cada vez que detectaba en mi comportamiento alguna laguna de virilidad. y. nunca me habían levantado de mañana por la fuerza para arrastrarme por el barro o hacer abdominales. sobre todo.

Desde los albores del mundo. eso era más o menos lo que habían hecho generaciones enteras de jovenzuelos deseosos de emprender un viaje iniciático sin retorno al reino de la madurez mal entendida. claro que eso no valía de nada en un mundo donde primaban los exabruptos de borracho sobre los argumentos retóricos elaborados. Supuestamente inteligentes. como ellos. 44 . convirtiéndonos en unos seres débiles e incapaces de valerse por sí mismos. sí. Queríamos ser guerreros agrestes. Eso nos consumía por dentro. esos peliculeros lugares donde se entraba hecho un marmolillo y se salía hecho un hombre. el desparpajo con el que interactuaban con las mujeres. Y. pero habíamos tenido la desgracia de recibir una educación que había amanerado nuestro ardor belicoso. sin embargo. envidiábamos la seguridad con la que expresaban sus despropósitos. tanto Pelayo como yo.acudir a una casa de putas portuaria para practicar un “placa-placa ploc-ploc” que era como Pelayo denominaba a los tríos sexuales compuestos de dos chicos y una chica donde los genitales de los primeros rebotaban los unos contra los otros durante el proceso de doble penetración. con una cuarentona despendolada entrada en carnes. nos teníamos que consolar con meras elucubraciones de carácter mitificador sobre lo que hubiera podido ocurrir si un exceso de consumo televisivo a lo largo de nuestra infancia no nos hubiera privado del acceso a los cuarteles. Siempre que nos topábamos por los bares con alguien que sí había hecho la mili. y la sonrisa sempiterna de sus rostros ajenos a la relación de proporcionalidad existente entre la inteligencia y la felicidad.

Dejé de inmediato lo que tenía entre manos (si les digo que estaban emitiendo el programa de María Teresa Campos. que todavía seguíamos siendo útiles para la democracia. no se hubiera olvidado de nosotros. armado con pico y pala. La sensación de haber estropeado nuestro viaje a Laponia con mis bromas pueriles ya no me dejaba dormir. Y lo necesitábamos con urgencia. en boca de aquella jovenzuela con acné. dentro de la propia ensoñación. Me sentía enormemente culpable. Nazareth tomó nota de nuestra hora de llegada y. Sólo si la voz al otro lado del hilo me hubiera dicho que Ben Affleck había decidido abandonar la interpretación.Necesitábamos que el teléfono volviera a sonar. El sueño acostumbraba a concluir entre gritos de terror con un viaje a un claro del monte. y me dirigí en compañía de Pelayo hacia la sede del Partido Alfa. 45 . Sobre todo yo. nos comunicó que la tarea del día consistiría en repartir sobres de propaganda por todo el municipio. ya se pueden imaginar de qué se trataba). me habría alegrado más que de oír. mientras Pepe soportaba con estoicismo un nuevo rapapolvo de Belarmino Rana y del otro tipo encorbatado. que certificaba mis peores temores tras dar un par de paladas y encontrarme con los rostros putrefactos de varias chiquillas vestidas con el traje regional lapón. pese a todo. que había cometido innumerables crímenes en el pasado. hasta el punto que empecé a soñar que encontraba dientes ensangrentados de difuntos en los cajones de mi habitación. Fue todo un alivio para mi subconsciente que Nazareth. momento en el que solía recordar.

con el ceño fruncido y las venas de las sienes remarcadas. el otro hacía lo propio por el flanco derecho. frente a un mapa donde aparecían delimitados con diferentes colores todos los distritos de la ciudad. El sistema de trabajo podía resumirse de la siguiente manera: a cada pareja de colaboradores se les encomendaba una zona y dos carritos de la compra destartalados rebosantes de “información de carácter político”. 46 . porque estaré vigilándoos mientras decía esto. pero no la encontré. y apostilló: Más os vale no pasaros de listillos. así que no me vale con que depositéis las cartas en los buzones. De otro modo. Todas.Pepe nos dio más detalles una vez hubo terminado de ejercer de esparrin dialéctico para sus superiores. tenéis que subir piso por piso e introducirlas una por una por debajo de la puerta sonrió malévolamente antes de girarse en dirección a su despacho. Asentimos con religiosidad. seguiríamos cobrando lo mismo que de costumbre. nos miró a todos a los ojos. Antes de las diez de la noche todas las áreas tenían que estar cubiertas si queríamos beneficiarnos de un incremento de cincuenta céntimos por hora en nuestro salario. se volvió hacia Pelayo y hacia mí. Un desliz significa un voto menos. Sois jóvenes. Pepe estaba cabizbajo. si veo folletos por los suelos o dentro de alguna papelera. como avergonzado. que apareció en cuanto Pepe concluyó su explicación. no os supondrá mucho esfuerzo. mientras uno de ellos se encargaba de repartir por el lado izquierdo de cada calle. Quiero que todas las cartas lleguen a sus destinatarios. rodarán cabezas. Traté de encontrar su mirada. Belarmino Rana.

y aquellos que sí osaban saludarnos. Aquellos más remotos. Sus baches. se limitaban a observarnos con sorpresa. que sabían quienes éramos pero preferían no saludarnos precisamente porque sabían quienes éramos. nos miraban suspicaces tratando de dilucidar qué demonios transportábamos en esos chirriantes vehículos y. empleamos casi hora y media. y pintadas. coged los carros y a trabajar… A Pelayo y a mí nos tocó en suerte uno de los distritos de menor tamaño. nos encontramos con varios conocidos. Únicamente en desplazarnos hasta él. el que contaba con la orografía más dificultosa. preguntándose en silencio qué hacían un par vagos declarados como nosotros con dos carritos de la compra a punto de reventar a la una del mediodía.Vamos musitó desganado sin levantar la cabeza. Hasta los pocos niños que había por la calle. La primera calle del distrito que apareció ante nuestros ojos era una de las más deterioradas de toda la ciudad. y casi con total seguridad. Por el camino. tal vez después de haber 47 . parecían haber sido diseñados a propósito para rodar allí alguna película de realismo social descafeinado a lo Fernando León de Aranoa o Achero Mañas. En ello influyó lo suyo. desconchones. se parecían a El Bola. llegando a la conclusión de que nada bueno. todos con cara de haber hecho novillos. sólo que también era el que se encontraba a mayor distancia del local electoral. La calle en cuestión pertenecía al polígono de viviendas de protección oficial por excelencia de la ciudad. el hecho de que los carritos de la compra estuvieran cargados hasta los topes y de que nadie hubiera engrasado sus ruedas en cuatro años. además de nuestro pésimo estado de forma. un conglomerado elefantiásico de edificios de hormigón que alguien. casi siempre.

digerido mal la película de Clint Eastwood Infierno de Cobardes. Tomé aire antes de desplazarme hasta el primer portal y llamé al telefonillo. Pelayo escogió el lado derecho. con lo que no pude entrar en el portal. Yo el izquierdo. un hervidero de delincuencia o un gueto de maleantes. en tanto que sus compañeras sentimentales tenían fama de licenciosas. Yo aproveché la oportunidad para introducir el pie entre el umbral y la puerta antes de que ésta se cerrara. Correo electoral respondí. A continuación. Como de costumbre. entré en el portal. Y es que los jóvenes de la zona tenían fama de pandilleros hiperviolentos. ordinarias y brutas. Todo dependiendo del grado de corrección política del comentarista. si bien el vecindario no inspiraría precisamente a un realizador de anuncios de desodorantes. Comenzaba a desesperarme cuando un viejecillo entrañable se acercó lentamente hasta el lugar con un juego de llaves en la mano. la verdad se encontraba en el término medio. El resto de los habitantes de la ciudad solían decir que se trataba de un barrio de gente humilde. cuando no de un lugar poco seguro. No me prestó la más mínima atención. Sólo abrió la puerta y accedió al interior del edificio arrastrando los zapatos. imaginándome que la palabra propaganda no iba a gustarle demasiado a mi interlocutor. El hombre colgó de inmediato. ruda. El viejo se 48 . Una voz cazallera surgió de entre la estática con agresividad. El resto de los vecinos se comportaron de igual manera. ¿Qué? preguntó. y. había decidido pintar de rojo chillón. todavía estaba lejos de ser un suburbio marginal de Río de Janeiro.

Por un instante. señalando con su dedo tembloroso un cartel que presidía la puerta y reafirmaba sus palabras. Efectivamente asentí. ¿Para las elecciones? preguntó. Es información política traté de calmarlo con una sonrisa. tengo que hacer mi trabajo… El viejo extrajo su bastón y lo agitó en lo alto. 49 . amenazando con arrearme un castañazo. Extraje uno de los sobres del carrito y se lo di. Pero. se suponía que yo también era parte del partido. ¡Aquí no queremos propaganda! dijo. pero entonces recordé que Belarmino Rana había dicho que nos estaría vigilando y me mordí la lengua. Al fin y al cabo.volvió. No es propaganda. ¡Largo de aquí! exclamó. señor. En su rostro arrugado ya no había nada que pudiera calificarse de entrañable. Los argumentos de aquel hombre me parecían de lo más razonables. su cara se contrajo en un acceso de rabia y sus manos rompieron la información en ocho trozos. A ver… tendió la mano en mi dirección. me sentí tentado a condescender y soltarle esa frase que junto a “lo importante es tener salud” más gusta a los ancianos: “son todos unos hijos de puta”. ¡El trabajo lo teníais que haber hecho antes! ¡Que sólo venís aquí cada cuatro años para prometer el oro y el moro y luego nada! ¡Mira cómo está el barrio! ¡Parece Belchite! No supe qué responder. Tan pronto como vio el logotipo del Partido Alfa.

Al menos. y escruté su rostro mostrándole la mejor de mis sonrisas. Pensé en Hitler. Ni pestañeó. El triunfo me dio ánimos. podría hacerme con el poder en España fácilmente. También pensé en que si yo no fuera tan vago. Había conseguido mi objetivo. sabrá mejor que nadie lo que opinan esos desalmados de las clases más desfavorecidas. donde los ascensores brillaban 50 . y usted. También es cierto dijo al cabo de un rato. anda.¿Y cree que si ganan los otros las cosas estarán mejor? inquirí empingorotado. No sólo me encontraba en el interior del edificio. Di gracias a los debates televisivos por haberme enseñado a mezclar demagogia. sino que acababa de ganar un voto para la causa que iba a financiar mi viaje a Escandinavia. Era mucho más difícil vender productos de Avon o la salvación eterna de los mormones. adulación y palabras rimbombantes como recurso infalible para la conquista de voluntades ajenas. las piernas comenzaron a flaquear. hasta el cuarto piso. pues a partir de ahí el resuello comenzó a faltarme. que ya tiene sus años. y por consiguiente su erudición. podría hacerlo. dame otro sobre de esos. Belarmino Rana confiaba demasiado en el género humano si pretendía que recorriera todo aquel distrito. Este es un barrio humilde. y mi visión se empañó ligeramente. Sólo era una cuestión de paciencia. Cualquiera que con un poco de labia se dedicara durante cuatro años a recorrer todas las viviendas del país diciendo patochadas. así que subí las escaleras con orgullo casi marcial. y en cómo se había hecho con el poder en Alemania a pesar de su apariencia ridícula y de tener un solo testículo.

por llamarlo de alguna forma. Reparto correo electoral tragué saliva. ¿Quién es? preguntó una voz femenina desde el interior.por su ausencia. por pequeño que fuera. proyectó su sombra ominosa sobre mi cuerpecillo acuclillado. ¿Qué coño te crees que estas haciendo. para llevar adelante una empresa como aquella. me encargo yo… La única salida estaba en mostrar cierta seguridad en mí mismo. Se necesitarían más de quince días. que emulaba la corona de espinas de nuestro señor Jesucristo. Un veinteañero musculoso. además de unos riñones de acero. algo que fuera capaz de generar un fogonazo de empatía mediante el cual despertar su clemencia. No lo dudé ni un segundo a la hora de introducir veinte sobres en un piso que daba la impresión de estar desocupado. con tatuajes en sus brazos y un peinado. 51 . Un graciosillo respondió el tarugo. los ojos anegados por una mueca de asco. y ya tenía su pecho enquistado entre mi barbilla y mi tórax. Pues ya puedes ir recogiéndolo. sólo vivimos mi novia y yo. deslizando meticulosamente sobres de propaganda por debajo de la puerta de cada vivienda. porque en esta casa pasamos de la política se me acercó dando botecitos sobre el suelo con el pecho proyectado hacia el exterior. con lo cual creo que te has pasado con los sobrecitos. payaso? preguntó. Necesitaba que viera en mí algo que le recordara a su propia personalidad. pero tuve tan mala suerte que la puerta se abrió antes de que pudiera terminar mi cometido. pero sin excederme o llegar a resultar desafiante. no te preocupes. además.

Tuve mala conciencia por ello durante unos segundos. Luego hice lo propio en el tronco de un árbol hueco. Me aseguré de que nadie me estaba siguiendo. Soy un trabajador. utilicé uno de los sobres de propaganda a modo de torniquete nasal. y salí del edificio. La nariz me ardía a pesar de que la sangre que manaba de ella refrescaba todo mi rostro. Tardé un par de segundos en reincorporarme y huir escaleras abajo entre tambaleos. En ese momento. que yo sólo trato de ganarme la vida. y en la zanja de una obra que un grupo de trabajadores se disponían a rellenar de cemento. en un contenedor de vidrio (no levantar sospechas era imperativo). como tú… Me observó de arriba abajo. puse a Dios por testigo de que nunca más volvería a obedecer las instrucciones de Belarmino Rana en lo referente al reparto de programas electorales a domicilio. Recogí mi carrito. y no precisamente con admiración. suaves y apolíneos ¡Esto son manos de trabajador! alzó el puño izquierdo y me golpeó en plena cara con él ¡Puto gilipollas! Mientras caía.¡Hey. vi cómo cerraba la puerta del piso con un sonoro portazo. Esto no son manos de trabajador dijo toquetando mis dedos finos. quienes se creían que repartía algo realmente interesante y ponían una cara de decepción supina cuando se topaban con los folletos propagandísticos. Incluso aproveché que era la hora de salida de los colegios para hacer desaparecer unos cuantos sobres entre las manos ávidas de los niños. me autoconvencí 52 . tío! me decidí por mostrarle el pecho siguiendo su estilo antes de rebotar contra él como una pelota de tenis contra un frontón. y comencé a arrojar una caja entera de sobres al interior de un sumidero. A su término.

¿A qué viene eso ahora? Viene a que Rana y sus compinches tal vez no sean Nicanor. Pelayo estaba aguardándome al final de la calle. pero a efectos prácticos se comportan de la misma manera que él ante la conciencia 53 .de que había hecho una gran labor de captación de nuevas generaciones de votantes y recuperé la indecencia. Era la única que seguía entera. un majadero le había arrojado el carrito por el hueco de las escaleras). En cuanto le calamos la gorra de rigor. Él también había tenido malas experiencias en su primer edificio (concretamente. en cambio. a nadie le importará… Estás como una regadera dije. ¿Te acuerdas de Nicanor? Nicanor era un vecino con síndrome de Down al que una vez habíamos fichado como extra de una obra de teatro para hacer de policía nacional porque se nos habían acabado los amigos. había decidido aligerar trabajo por la vía rápida. Control a través del miedo… Aun así no deberíamos arriesgarnos. si se enteran la llevamos clara. Su método para hacer desaparecer los sobres. había sido bastante más radical. y al igual que yo. ¿Y por qué tendrían que enterarse? ¿No te habrás creído esa patraña de que nos estarían vigilando? Eso es lo mismo que cuando nuestros padres nos decían de pequeños que si no parábamos de darles la barrila nos venderían a un gitano. todavía preocupado por las amenazas de supervisión omnisciente de Belarmino Rana. Los he metido todos en esa papelera señalo una columna de humo que procedía de una masa borboteante de plástico verde adosado a una farola. se perdió en el papel y la emprendió a porrazos con el resto del reparto.

Ese ya está cansado de abusar rezongó Pelayo con descreimiento. Pero tampoco nos podían ver pululando por la ciudad con los 54 . quedaríamos en evidencia. Era triste. porque al sentirnos perseguidos y observados. siempre había una pequeña posibilidad de que estuviera tan desquiciado como parecía. pues. Ambos notamos una mirada sojuzgadora flotando en el ambiente. preguntándonos con horror si Rana iba en ese coche. y a continuación desaparecimos a toda velocidad con los carritos a rastras. Además. Sólo en uno de cada diez edificios hacíamos lo que Rana nos había dicho. Pepe le pone mucho más que nosotros. Poder y abuso son las dos caras de la misma moneda. lo sabes perfectamente. A eso de las tres de la tarde nos quedamos sin sobres para repartir. Nos quedamos paralizados el uno frente al otro. en cambio. Tú fuiste camarero. Era demasiado temprano para regresar al local electoral a cargar de nuevo los carros. le dábamos algo de emoción a un asunto que no la tenía por ninguna parte. Un mercedes negro con los cristales ahumados emergió tras un cambio de rasante. pero empezábamos a tenerle miedo. Tardamos unas dos horas en completarla. Calles. Así que en la siguiente calle decidimos trabajar un poco para disimular. y eso que en lugar de subir piso por piso nos limitábamos a dejar un fajo de correspondencia en cada portal para que los residentes se abastecieran a su gusto. No podíamos arriesgarnos más. aunque dudábamos de que se dedicara a perder la mañana revisando los portales de la ciudad. nos sobraban. Si lo hiciéramos. más que nada.de la propia autoridad. Redujo la velocidad mientras pasaba a nuestro lado.

por mucho que ya viniéramos tocados del trabajo. a fin de dárselas de enrollado. más de seis cervezas. Para ellos. y. nosotros no éramos más que un grupúsculo montaraz de porteadores simiescos. Nos habíamos tomado.carros vacíos. tomando cañitas y viendo la tele hasta la llegada del crepúsculo. porque la verdad es que. que nos tenía un poco de ojeriza. Si no hubiera sido porque la caminata hasta el local electoral tonificó nuestra mente y nuestro espíritu a tiempo. que eran los reyes de la selva. se nos notaba ligeramente que estábamos contentillos tanto en el brillo de los ojos como en la manera de trastabillar con el carrito a remolque. no hacíamos otra cosa en nuestros ratos de esparcimiento más que beber como locos. había organizado una 55 . nos habrían pillado. La única pega que se le podía poner a esta situación era que restaba intensidad a nuestro tiempo de ocio. existirían grandes posibilidades de que pudiéramos continuar consumiendo alcohol en horas de trabajo. era una tarea harto complicada que los gerifaltes del partido posaran sus ojos sobre nosotros por más de dos segundos. en total. Fue Hernán quien me llamó por teléfono para anunciarme la buena nueva: el ayuntamiento. jugando a la brisca. Y siempre y cuando las cosas continuarán así. Entonces nos tomamos un té bien calentito para despejarnos y un paquete de chicles de clorofila para disimular el aliento a alcohol. de modo que entramos en una tasca escondida entre las columnas de un garaje ruinoso y allí nos quedamos. si bien estábamos habituados a ingerir cantidades bastante más elevadas los viernes por las noches. con la excepción de Belarmino Rana. ya que desde que habíamos dejado de jugar con el castillo de Playmobil. Y aquel día no iba a ser la excepción. O tal vez no.

no podíamos desaprovecharlo. en el principal pabellón polideportivo de la ciudad.macrofiesta para estudiantes. Hacía ya bastante tiempo que lo de cimbrearnos desnudos en público. más que predecible. competir para ver quien vomitaba más. a nadie le parecía un fenómeno tan grave como lo del cambio climático. con Djs. El lugar estaba a rebosar de jóvenes arrebolados indisolublemente unidos a sus botellas y/o a su conquista de turno. con lo cual desentonábamos un poco. La media de edad era de unos diecinueve años. por ejemplo. denigre ahora a quienes poseían unas aficiones similares a las mías. que pocas líneas antes declaraba pasar buena parte de su tiempo libre entre botellines de cerveza. conciertos. La excusa. En cualquier caso. y dadas las pavisosas circunstancias de nuestras vidas. de que ninguna persona en el futuro llegara a aprehender conceptualmente una noción tan compleja como la de “cambio climático”. Puede resultar paradójico que alguien como yo. era buscar una alternativa al consumo masivo de alcohol más higiénica que el botellón. y bailar el trenecito. sobre todo si a uno se le daba por pensar que el futuro de nuestra especie estaba sobre los hombros de aquella masa enardecida de jóvenes descerebrados. Y sin embargo. no sólo por nuestra apariencia más sobria y elegante. por nuestro modoso comportamiento. e incluso gogós. de acuerdo con las estadísticas del propio Ministerio de Educación. claro. pero es 56 . a pesar de que los ecologistas concienciados deberían ser los primeros en tomar nota de la situación ante la posibilidad. entendiendo la higiene sólo de cuerpo para fuera. había dejado de parecernos divertido. teníamos un plan para pasar la noche. bebidas. Era un paisaje realmente apocalíptico. sino también. por lo visto.

Hernán se dio cuenta de que estaba dándome un vahído y acudió en mi rescate con una botella de agua. fue suficiente. lubrificar mis relaciones sociales. olvidar mi propia miserabilidad. para narcotizarme y olvidar. Ya fuera. y comencé a reanimarme mientras Hernán y Pelayo aguardaban pacientemente a que el cerebro se me oxigenara de nuevo. como los alcohólicos. Propuso que nos fuéramos a otro lugar. pero no del todo. me apoyé sobre el capó de un coche. y los movimientos erótico-festivos de una gogó a la que el deseo ajeno parecía electrizar. El trayecto hacia el exterior del pabellón fue una auténtica carrera de obstáculos con adolescentes semicomatosos y vomitonas humeantes haciendo las veces de vallas y fosos. La sensación de irrealidad no tardó en llegar. Con cuatro cervezas.que su caso y mi caso no eran ni mucho menos análogos. me daría el aire de paso. pues estaba visto que nos habíamos equivocado de sitio. Me importaba un bledo seducir a gachís del sexo contrario. respiré hondo. No estábamos solos en el parking. Había parejitas dándose el lote por las esquinas. o encontrarme de golpe con la sorpresa de que podía hacer cosas que nunca creyera que pudiera hacer. y así. Con el alcohol sólo buscaba dormir. El olor a bilis mezclada con alcohol era insoportable. Y me derretía. La música atronadora. las luces. como bailar salsa. ya que mientras ellos utilizaban la bebida como medio de alcanzar una diversión esquiva en estado sobrio. Tal vez evadirme. esto es. hicieron que comenzara a sentirme como una fina voluta de chocolate semihundida en un lecho gigantesco de merengue. algunos 57 . yo la utilizaba para reafirmarme en mi creencia de que hoy en día las sociedades ya no son capaces de ofrecer ninguna diversión. por poner un ejemplo. anular mi conciencia.

Además. Todas sus miradas se dirigían hacia un tipo vestido de traje que se encontraba reclinado con aire chulesco junto a la furgoneta. con la foto de un tío engominado estampada en su carrocería. a la sazón antiguo compañero de clase. creyendo que me favorecía. Era un admirador irredento de Mario Conde. ¿Ese tío no es…? dijo Pelayo. pero siempre habíamos creído que aquello se le curaría con el tiempo. al fin y al cabo. yo mismo solía lucir por aquella época un peinado agitanado como el de Mel Gibson en Arma Letal. llamaremos a partir de ahora Partido Omega.  …Ramón Taboada corroboró Hernán. y ya en los años ochenta. en mitad de la explanada había una furgoneta de color verde. En todos los colegios hay siempre alguien que toma como modelo de referencia vital a una persona equivocada. alucinado.corrillos vociferantes de porreros. ejerciendo de macho alfa pese a que representaba al Partido Omega. Era el mismo tipo de la foto. bullía un grupo bastante nutrido de féminas. por su escasa relevancia en el arco parlamentario. Ramón Taboada. Su caso tenía pinta de ser mucho más grave. Hacía muchísimo que no lo veíamos. El vehículo lucía también las siglas de un partido político al que. en trémula peregrinación etílica. Alrededor del vehículo. Asentí antes de que pudiera concluir la frase. y los típicos borrachos solitarios y desnortados que avanzaban por avanzar. se vestía y se peinaba como él. puesto que seguía manteniendo sus costumbres ochenteras aún cuando el 58 . tras haberse tomado demasiado en serio eso de que se puede andar sin cabeza. habría ganado un campeonato internacional de existir la idolatría fallida como disciplina deportiva.

independientemente de que estas apariencias incluyeran aquel ridículo peinado y su no menos ridículo traje. Cuando terminó. Nada más que eso. alguien tan hortera como Ramón sólo podía ser un tipo importante o bien un pardillo. De acuerdo con la lógica televisiva. de Ramón. mordiéndose los labios y pestañeando nerviosas sin mirarse las unas a las otras a la cara. dejó escapar un eructo 59 .mundo revisitaba en ese momento los setenta. junto a un moreno de solarium de lo más aceitoso así como los efectos beatíficos de un blanqueamiento de dentadura excesivamente agresivo. Llevaba incluso una pulsera con chinos de la suerte alrededor de su muñeca derecha. Jóvenes e incautas como eran. y todo ello. y en caso de tratarse de la segunda opción. Él se hacía el interesante frunciendo el entrecejo a lo Clint Eastwood al tiempo que se pasaba la mano por sus cabellos apelmazados. todavía mejor: la propia tele se encargaría de convertirlo en alguien importante. Las chicas que le rodeaban. le confería una apariencia a caballo entre el macarra tabernario y el héroe tragicómico en lucha perpetúa contra el tiempo. Una de las chicas le pasó una botella de calimocho y el candidato deglutió la mitad del contenido de un trago entre los vítores de su entregadísimo auditorio. Lo miraban arrobadas. Y la verdad es que tenía su lógica que lo hubieran hecho. no menos histriónicos. sobre los cuales podía leerse. adherido a la furgoneta verde como un subtítulo de una película de humor negro. Las chiquillas reían histriónicamente cada uno de los gestos. se habían dejado engañar por las apariencias. no daban la impresión de haber sido pagadas de su bolsillo. aun así. el siguiente eslogan: “Ramón Taboada: el futuro que estabas esperando”.

Ya no se limitaba a saludar. que le hacía caer más o menos simpático. había logrado conservar un halo de ingenuidad panfilona. ¿Qué hacemos? consulté con la mirada a Hernán. cada vez con más intensidad. ni siquiera convertido en político y. tratando de dilucidar si debíamos reírnos de la situación o plañir por ella. Ramón era un pobre hombre que sin duda movía a la hilaridad. como los niños y las viejas que los políticos besaban sonrientes en los mítines. también recibido con algazara por las chicas. ¿Cómo te va? preguntó. A mi modo de ver. No tan bien como a ti dijo Hernán. era un hombre de férreos principios. no perder ni la más mínima oportunidad de ligar con una chica. a su manera. El rielar de sus piños marfileños nos cegó momentáneamente. formábamos parte de su electorado. Los aspavientos de Ramón eran cada vez más grandilocuentes.sobrecogedor. era un programa tan respetable como otro cualquiera. pero a diferencia de muchos otros mentecatos con los que habíamos estudiado. y tener siempre un tarro de gel fijador a mano por si el viento soplaba con fuerza. Después de todo. ¿Nos acercamos a saludarle? Hernán también resopló. casi infantil. exigía que acudiéramos hasta él para intercambiar unas palabras. 60 . Volvió a sonreír. lo había sido desde su más tierna infancia. y elevó la mano para saludarnos. Pelayo resopló con fastidio al ver que nos había descubierto. No buscaba hacer mal a nadie. Caminamos hasta él a regañadientes. Los más importantes: pavonearse siempre y en todo lugar con independencia de que la ocasión lo mereciera o no.

¿Tan temprano? ¡Si la fiesta acaba de empezar! Es que ya hemos estado bebiendo antes. Estamos un poco cansados.Chicas. y nos envió una mirada curiosa. que nos observaba en ese estado indefinido y expectante de quien no sabe muy bien si alguien es importante o no. estos son Hernán. ya nos íbamos. dando el callo por el electorado! Certificó su discurso con un largo trago a su copa. ¿Os apetece una copa? Que va dije guardando todo el merchandising por donde podía. soltar mítines y atender a fotocalls sí que estaríais cansados de verdad! ¡Y ya me veis. incapaz de asentir por culpa de un inoportuno arranque de orgullo. Luego inclinó la cabeza. ¿A qué os dedicáis vosotros. aquí os dejo unas cosillas para que os hagáis una idea de mi propuesta. aquí. unos viejos amigos del colegio… se acercó a nosotros al tiempo que extraía unos adhesivos y un fajo de dípticos verdes del bolsillo de su americana. en tono claramente hostil… O sea. que las cosas no van demasiado bien… Apreté los dientes con fuerza. frunció los ojos. Gonzalo y Pelayo nos introdujo a su público. por cierto? preguntó. pero de Pelayo y de ti hace un huevo que no tengo noticias… Digamos que nos dedicamos a nuestras labores intervino Pelayo. Pelayo se tuvo que restallar los dedos varias veces para no perder los estribos. ¿Cansados? ¡Si tuvierais que levantaros todos los días para dar entrevistas. Hernán ya sé que es abogado. 61 . supongo que ya sabéis que me presento a las elecciones explicó henchido de orgullo.

Lo que sí es que tras las elecciones no me olvidaría de vosotros. Sí. Una cosa era que se hubieran esfumado todas nuestras posibilidades de no tener que lidiar nunca jamás con los del Partido Alfa. no soy ajeno a la realidad. y en su mirada pude ver una especie de esperanza reticente. Me vendría bien un poco de ayuda… La propuesta nos cogió absolutamente desprevenidos. tal vez os interese trabajar para mí. por mucho currículo que uno tenga. Sé mejor que nadie lo difícil que es encontrar un empleo en condiciones. quiero decir. y otra muy distinta que no me resultara terriblemente enternecedor que Ramón Taboada. en su 62 . con mi copa. conciliador. el trabajo no estaría remunerado dinamitó todas nuestras ilusiones. la cosa está fatal rezongué con la esperanza vana de que una coletilla de aquel calibre pudiera poner fin de una vez a la conversación.No me entendáis mal prosiguió Ramón. Estábamos tan ensimismados en nuestro desprecio por aquel pimpín devenido en político peterpanesco que ni siquiera habíamos llegado a considerarlo un posible patrón. La verdad es que todo me lo curro yo solo y es un poco agotador. pero seguro que nos trataría de una forma más respetuosa que Rana y los suyos si. A ver. acabábamos engrosando sus filas electorales. aunque ahora me veáis así. en efecto. En la campaña. A ninguno de los dos nos importaría lo más mínimo trabajar para él siempre y cuando pagara más que el Partido Alfa. Ramón podría ser un meapilas. ya sabéis lo que quiero decir… Sonreí. No sé. mi cigarro y mis amigas. Pelayo me miró desconcertado.

sabíamos que el bipartidismo imperante no dejaba ninguna opción al resto de las candidaturas de gobierno salvo a los nacionalistas. luego ya veremos lo que hago… Confió en ti me guiñó un ojo.ingenuidad. Incluso nosotros. Se agradece la oferta dije. creyera que podía tener oportunidades de hacerse con una porción de la tarta del poder. ¿no?. ¿eh? hizo lo propio con Hernán y con Pelayo. Y el iluso de Ramón no tenía otra patria más que su espejo. Ni trabajadores. Un voto es un voto. Yo también lo recordaba. pero ya sabes que nunca hemos sido demasiado políticos. por lo que veo ironizó. Primero me leeré el programa mentí fingiendo una honestidad que por aquel tiempo aún no existía. Fui el único que se presentó puntualicé. que éramos unos ignorantes como la copa de un pino en lo que a política se refería. Ni siquiera bailaba en el festival de danza del colegio porque decía que el traje regional no hacía justicia a su culo. ¿Seguro que no os apetece una copa? Las camareras son todas amigas mías… 63 . Aun así. recuerdo que te di mi voto cuando te presentaste a delegado en quinto. Pues supongo que tampoco… Al menos votaréis por mí. Y en vosotros también. y gracias a este privilegio había podido sufragar durante todo el curso todos mis gastos de repostería y gominolas. La victoria me había convertido en el único alumno de la clase que tenía acceso a las huchas donde se guardaba el dinero del Domund.

Solos. por el contrario. como siempre. cariacontecidos. Tuve que tomarme dos pastillas de Dormidina para conciliar el sueño. nos despedimos de él deseándole la mejor de las suertes en los comicios y emprendimos el regreso a casa.Negamos con la cabeza. hastiados. Antes de meterme en cama. me pregunté frente al espejo del cuarto de baño si un simple viaje a Laponia podría cambiar las tornas o si. 64 . nuestros buenos propósitos caerían en el mismo saco roto que las promesas de todos aquellos políticos que estábamos conociendo.

Los papeles volaban por todas partes al tiempo que las respiraciones se embravecían. en apenas un par de horas. No hace falta decir que las cosas cambiaron bastante a partir de entonces. o lo que es lo mismo. animaba al concejal en su arrebato de ira. no llegó a mayores. forzarnos a acelerar nuestros 65 . Olía a violencia. Nazareth. para llamarnos catetos. Lo primero que vimos al entrar en el local del Partido Alfa con la intención de etiquetar una nueva remesa de sobres fue a Belarmino Rana abalanzándose sobre Pepe con las garras extendidas a lo león rampante. Lo que hasta el momento había sido un trabajo mecánico y aburrido. Rana desaprobó nuestra intervención con una mirada furibunda que. En aquel momento aún desconocíamos el motivo de la disputa (sabríamos pasados un par de días que había comenzado a raíz de que Rana hubiera escuchado por boca de Nazareth que Pepe nos trataba demasiado bien). desde una esquina. por fortuna. un trabajo mecánico y aburrido severamente supervisado. ya que el coordinador fue inmediatamente relegado de la organización de la campaña. El fragor de la batalla era tan enconado que tuvimos que terciar para separar a los combatientes e impedir que se desollaran mutuamente. siendo sustituido por el propio Rana y por su esbirra-espía.2 DE MAYO CHICAS NUEVAS EN LA OFICINA Transcurrido el fin de semana. pero su saldo no pudo perjudicar más nuestros intereses. pasó a ser. Nazareth. echando fuego por la boca. un trabajo en el que cada dos o tres minutos irrumpía alguno de los dos miembros de la pareja basura.

Tal vez lo único positivo de la jornada fuera la incorporación al equipo de trabajo de dos nuevas asalariadas. Era muy alta. le habríamos respondido con idéntica cordialidad. pues el resto de los empleados seguían empecinados en evitar todo proceso de interacción social. Su amiga Pamela no era tan extrovertida. conversaciones y afabilidad. y de no ser porque Rana y Nazareth montaban en cólera cada vez que tratábamos de comunicarnos con ella. no daba la impresión de estar pasando un buen momento (por algo estaba allí). Rondaba los veinticinco. Cuando se pasaba las manos por el pelo. que. pero a diferencia de nosotros. más que Pelayo y que yo. La primera de ellas tendría unos treinta y cinco años. Fue el primer trabajador que nos habló desde el inicio de nuestra colaboración con el Partido Alfa. trataba de sobreponerse al yugo de las circunstancias forzando sonrisas. Hablaba con voz grave. toda la estancia olía 66 . Al igual que nosotros. lucía dos enormes ojeras y vestía de acuerdo con la moda vigente cinco años atrás. enmarcado en una melena morena brillante y sedosa. Sus dientes habían amarilleado considerablemente por efectos del tabaco y tenía una tez tan pálida que parecía diluirse bajo la luz de los tubos de neón. pese a todo. respondían a los nombres de Mari Pili y Pamela. como si de un dúo de niñas prodigio de los años setenta se tratara.movimientos o amenazar con reducirnos el sueldo cuando no con sustituirnos por mano de obra asiática. era pequeña y menuda. entre otras muchas lindezas. muy por encima de los demás colaboradores en cuanto a capacidad de empatía. pero la forma en que sonreía y suscribía en silencio cada una de sus palabras la situaba. y tenía un rostro de rasgos muy armoniosos. supongo que también a causa del tabaco.

Llegué a tener una erección de escándalo por su culpa minutos antes de la conclusión de la jornada laboral. que no interesaría ni a los seguidores más atildados de Jean Luc Godard.repentinamente a cerezas. insulso y carente de todo sentido. Al regresar a casa y darme cuenta de que aquel había sido el punto álgido del día. 67 . me sentí tan frustrado como el personaje de Kevin Spacey en American Beauty. escondiendo acto seguido sus preciosos ojos color almendra tras las virutas amontonadas de los adhesivos. No pude evitar sentirme atraído por ella desde el primer momento. Me harté de mirarla una y otra vez. como un psicópata en celo. con la diferencia de que yo ni siquiera contaba con el consuelo de protagonizar una entretenida película antiheroica sobre familias disfuncionales. al tiempo que etiquetaba los sobres. En alguna ocasión. ella me correspondió. sino un producto de vanguardia.

Antes del tres de mayo de 2003 yo jamás había estado en mitad de un chanchullo o mamoneo que pudiera perjudicar a terceros a cambio de un beneficio egoísta. me obligaron a claudicar. sino que también estaba convencido de que habían sido justo esas prácticas las causantes de mi ruina personal (a alguien había que culpar). 68 . responsables casi siempre del resto de las pérdidas. moviera ciertos hilos a fin de que el destino volviera a sonreírme. pero no es hasta que la cosa se pone tan cuesta arriba que se ve obligado a deshacerse de sus principios morales. pero al final.5 DE MAYO SIN PERDÓN Un hombre puede perderlo todo. y sobre todo el cansancio que me producía tener que escucharlos de forma inmisericorde durante horas. entré de lleno en el juego de los nepotismos. pues no sólo era que considerase aquellas prácticas algo abominable desde el punto de vista ético. la capacidad de persuasión de mi progenitora. Opuse cierta resistencia al principio. enfurecida porque no me hubieran concedido finalmente la beca a pesar de las cartas de preadmisión de las dos universidades extranjeras. al aceptar que mi madre. con argumentos tan revenidos como “el mundo funciona así” o “si no te aprovechas tú alguien terminará aprovechándose por ti”. que durante tantos años había criticado duramente. del orgullo a la esperanza pasando por el dinero o la fe en el amor verdadero. El tres de mayo de dos mil tres. en cambio. cuando empieza a dolerle realmente el alma por la debacle de la propia identidad.

No cabía duda de que el mundo funcionaba en los términos que había expuesto mi madre. dicho funcionamiento no era estrictamente unidireccional. pero yo no. El mundo funcionaba así. a la espera de que alguien de los que me precedían decidiera renunciar. una auténtica proeza teniendo en cuenta que la documentación que había aportado para solicitar la ayuda seguía siendo la misma. a ser el primer suplente. insatisfactorio por su propia naturaleza. y sentí que un escalofrío me recorría la espalda al visualizar la escena de un burócrata frío y calculador degollando en la penumbra a un pobre empollón con un cuchillo de deshuesar jamones. Puede que muchos otros se hubieran alegrado por la noticia. Y al mismo tiempo. como si. 69 . estaba obligado a rendir pleitesía sempiterna al Ministerio de Podredumbre por reubicarme en un lugar tan privilegiado de la lista. además. pasé de estar fuera de las listas de beneficiarios de la beca. salvo por el hecho de que me había crecido un poco el pelo desde entonces con respecto a la foto del currículo. Y. pese a ello. hubiera todo un Ministerio de Podredumbre rigiendo a dedo los destinos del mundo. a fin de que asegurarse de que tal renuncia se produjera. me produjo una gran frustración saber que todos mis méritos no habían bastado ni para hacerme con el puesto de suplente. con lo cual también era posible que la madre o el padre del segundo suplente pudieran pagar a aquel mismo hombre para que me borrara del mapa. La mala conciencia por haber cruzado la línea me atormentó durante todo el día. y que.Cinco minutos de conversación telefónica más tarde. Me imaginé a mi madre hablando de nuevo por teléfono. igualitario y legal que regía nuestra sociedad. debajo de todo el tejido democrático.

y negué con la cabeza. una especie de policías de las urnas. 70 . en cambio. ¿Quieres ser interventor el día de las elecciones? fue su pregunta. en cuanto hice acto de presencia en el local electoral del Partido Alfa. pagamos setenta euros. ¿Estás seguro? insistió ella. Ahora entiendo por qué has terminado aquí dijo con sarcasmo. clavaditos a vuestra madre”. Para más INRI. así como la cara de bibliotecaria pusilánime que se le había quedado tras pasarse más de doce horas en el colegio electoral aguantando a todos los ancianos del barrio que.Me sentía como una película de Woody Allen: mediocre. y de la nariz para abajo. aunque no me sonaba demasiado bien. pues tenía una pronunciación levemente gangosa. histérico y sobrevalorado. Los interventores son las personas que durante las elecciones garantizan a cada partido que las votaciones son correctas. un refresco y una pera conferencia para la comida. Ya me había introducido demasiado en el cenagal de la política. Nazareth se ocupó de colocarme de nuevo entre la espada y la pared. además de un bocata. Si seguía avanzando. Le pedí que. Recordé que a mi hermana le había tocado en suerte más de una vez ejercer de presidenta de mesa en los comicios. tendíamos a esquivar porque no sabían decir otra cosa más que “estáis hechos unos pollitos” o “de la nariz para arriba sois iguales que vuestro padre. dentro de lo posible. se explicara mejor. corría el riesgo de regurgitar fango por el resto de mis días. en otras circunstancias. Yo no tenía ni idea de en qué consistía eso tan raro de “ser interventor”.

Era como meterse en una página pornográfica de Internet y que no comenzaran a saltar ventanas con links especulares de pago hacia los rincones más lúbricos del ciberespacio. No me lo creía. y con el aliciente de recibir por la cara un menú con pera conferencia incluida para el almuerzo. como ofendida. Casi me convence. Nazareth me tomó los datos. Salió que sí. No hay ningún truco. ¿Lo tomas o lo dejas? Como siempre que no era capaz de tomar una decisión. ¿Cuál es el truco? inquirí finalmente. Si quieres puedo ponerte en la misma mesa que él… Tanta amabilidad comenzaba a resultarme sospechosa. ya que Pelayo e “interventor” no eran conceptos que hasta entonces hubiera juzgado complementarios. ¿En serio? pregunté muy escéptico. sonrió con perfidia. pero creo que paso de todas formas… Puso las manos en jarras. saqué una moneda de un euro y me lo jugué a cara o cruz. Una persona que me odiaba insistía con buenas maneras en que realizara un trabajo no del todo mal remunerado. Ni siquiera pude preguntarle a Pelayo si realmente él también había aceptado la oferta de 71 . me incorporé al trabajo en la sala de juntas y procedí a introducir más propaganda en la nueva remesa de sobres etiquetados dos días antes. En cuanto a mí. y desapareció. Reconozco que lo de la pera resulta tentador dije. Te lo prometo. en compañía de mi mejor amigo.Pronunció “pera conferencia” con el mismo enardecimiento con el que Joaquín Prat hablaría de un apartamento en Torrevieja en el programa El Precio Justo. Pues tu amigo Pelayo me ha dicho que sí dejó caer.

señor Rana le respondí en el tono más diplomático que logré encontrar en mi limitado repertorio de soniquetes conciliadores. visiblemente enfurruñado. Esta tensa situación. Todos los empleados dejaron de ensobrar a la vez. La novedad estaba en que no era el único que parecía interesado en la muchacha. es que se me ha ocurrido que tal vez sería una buena idea poner algo de música. más que nada. 72 . una vez más. Belarmino Rana se dio cuenta al instante de que faltaba un instrumento en su sinfonía de ensobradores zombificados y se plantó frente a mí con la frente caramelizada por un montón de arrugas aviesas. ¿Cómo le va a las musarañas? preguntó. para hacer más entretenido el trabajo. Me detuve por un momento. Disculpe que se me haya ido el santo al cielo.Nazareth porque Belarmino Rana estaba especialmente susceptible ante cualquier sonido no desencadenado por el contacto de nuestras manos contra los sobres y rugía hecho un basilisco. y descubrí que sobre una estantería repleta de libros polvorientos había un viejo radiocasete. Así que me pasé la jornada. pues el adolescente de la mirada torva. miré a mi alrededor con atención. Rana se volvió hacia ellos. comenzaba también a observarla entre mirada amenazante y mirada amenazante a mis tímidos ojos. cada vez que alguien se atrevía a pronunciar cualquier palabra. y no tuvieron más remedio que reemprender el trabajo. hacía que empezara a echar de menos el paisaje sonoro del resto de la realidad. escudriñando el fascinante rostro de Pamela mientras trataba de contener mis erecciones para que no perturbaran la paz espiritual de Rana. desafiante. aderezada por un silencio plúmbeo y atosigante. a modo de protesta.

Un poco de música nos ayudaría a trabajar mejor. Ponga aunque sea la sintonía del partido. Iba a explicármelo de manera ya verbal cuando una voz a sus espaldas le arrebató la palabra. como si entre ambos existiera algo más que una simple relación de esclavitud. ¿Música? dijo con repugnancia Rana. se daba cuenta de que era una situación inhumana. ¿Acaso te parece esto una discoteca? ¡Menos samba e máis traballar! No me arredré. que no vacilaba en mantenerle la mirada.aunque esta vez mirando con el rabillo del ojo cómo discurría la conversación entre el concejal y yo. sólo que no le importaba lo más mínimo. Le tenía más miedo al silencio que a aquel mequetrefe con delirios de grandeza. El silencio entre ambos se prolongó durante unos segundos mientras sus ceños fruncidos se devoraban mutuamente. Se trataba del cuarentón del cráneo cuadriculado. Con esa reacción pretendía dar a entender que. que además de vosotros hay más gente trabajando. El muchacho tiene razón me defendió inesperadamente. el primero de los dos que retiro la mirada del enemigo. De acuerdo dijo. efectivamente. 73 . pero no muy alta. Yo me quedé anonadado observando la situación e intuí de inmediato que aquel cuarentón cabizbajo escondía más de un secreto. por Dios le supliqué. La impresión se vio ratificada por un asentimiento del propio Rana. ¿No ve que esto es inhumano? Su rostro adquirió un inequívoco matiz ladino al escuchar el adjetivo “inhumano”.

con la salvedad de que el actor inglés jamás luciría un traje tan horrible como el del concejal ni siquiera por exigencias de guión. me recordaba al personaje del inglés pretencioso y arrogante al que daba vida Richard Harris. ¡Vosotros. al Clint Eastwood del inicio de Sin Perdón. seguid trabajando! ordenó. Me recordaba. y es que aquel hombre arrastraba una cojera considerable en su pierna derecha. A regañadientes. para acatar la orden. Me di cuenta de que Rana se había caído de culo al suelo por el percance y me acerqué hasta él para ofrecerle mi ayuda. ¡Que alguien vaya a mirar los fusibles! clamó fuera de sí ¡Aprisa! Fue el propio cuarentón quien se puso en pie. Olía a cable quemado por toda la estancia. consumimos otras diez horas de nuestras vidas que podríamos haber empleado. lo enchufó y accionó el interruptor de encendido. Las luces parpadearon por un breve instante y luego se apagaron por completo. sacudiéndose la americana muy enfadado. por ejemplo. sumidos en las tinieblas.A continuación cogió el radiocasete. en compañía de una caricatura de demonio. De la pletina principal saltaron unas cuantas chispas. el concejal agarró mi mano y se puso en pie. en cierta manera. en mitad de la penumbra. más que al sheriff inclemente interpretado por Gene Hackman. limpió su superficie polvorienta con la bocamanga de su americana. pese a la cual no titubeaba en avanzar a través de la sala con la misma actitud desafiante de antes. en tanto que Rana. lo depositó sobre la mesa. Entonces me fijé en algo que hasta el momento se me había pasado por alto. ¡Para ensobrar no se necesita luz! Y así. en leer el Ulises de James Joyce en lugar de en 74 .

La historia nos había tomado como rehenes y. hasta que solventáramos todas nuestras deudas con ella. pues. que yo sepa. el tirano murió de viejo en su cama). 75 . Con lo que le habían luchado nuestros mayores por conseguir la democracia (es un decir. Finlandia sólo sería un país más de los que nunca votaban a España en Eurovisión. sólo faltaba que ahora nosotros no lucháramos para que llegara convenientemente ensobrada a todos los domicilios.servir de correas de transmisión entre centenares de folletos propagandísticos y sus correspondientes e incautos destinatarios.

que solía desternillarse con el relato de estas ensoñaciones. Mi subconsciente se estaba desmadrando. Daba un poco de pena que esta amiga mía hubiera tenido que invertir cuatro años de su existencia estudiando psicología para llegar a una conclusión semejante. Como ya he dicho anteriormente. desgarradoramente prosaica.6 DE MAYO SAME SHIT. sino en el sentido de que era tan aburrida que bien podría ganar un Premio Goya a la mejor película). en mitad del sueño. me sugirió en su momento que. había una buena razón para ello: mantener el equilibrio con respecto a la vida real. durante el día de la díada. DIFFERENT DAY La muchacha de la que me había enamorado en Florencia se llamaba Carolina. su rostro vestal transmutara en el del egregio político Manuel Fraga Iribarne y me obligara a jugar con él a la PlayStation. claro que siempre era mejor eso que haber estudiado un máster de más de un millón de pesetas en cinematografía 76 . si mi imaginación perdía el norte con tanta facilidad y recurrencia por las noches. anodina y goyesca (no en el sentido clásico del adjetivo. concretamente a un juego de gimnasia llamado Eye Toy Kinetic. Y eso era grave. acompañado por un coro de aborígenes con elefantiasis genital. Lo que ya no me ocurría con tanta frecuencia era que. Ya no respetaba ni los recuerdos idealizados de un pasado que nunca volvería. hasta el amanecer. Una amiga psicóloga. si bien no tanto como cuando había soñado que utilizaba el poder de ralentizar el tiempo a lo “bullet time” para cantar coplas vestido de faralaes en el Liceo de Barcelona. solía soñar con ella al menos una vez por semana.

pero estaba tan concentrada en sus chácharas con incautos a través de Internet que no nos prestaba atención alguna. como había hecho yo en uno de mis típicos alardes de inteligencia “memocional”. En cuanto al trabajo. nosotros fuéramos los principales perjudicados. Lo comenté con Pelayo y éste manifestó su deseo de que alguno de esos dos puestos lo ocupara Belarmino Rana para que sufriera. de producirse tal situación. por ello me conformaba con el anhelo de que lo abdujeran unos selenitas como conejillo de indias a fin de calibrar la calidad de sus equipamientos quirúrgicos para el prolapso severo de ano. y aunque yo deseaba con igual vehemencia la desgracia para el capitoste. puesto que estaba reunido con el alcalde y el resto de su equipo de gobierno para repartirse el bacalao postelectoral. Sólo ensobramos dos horas y sin Belarmino Rana supervisándonos. Nada más que eso. Mari Pili y Pamela.que sólo servía para que te repudiasen aún más en el sector por pijo. No transcribiré nada de 77 . para determinar el orden en que aparecerían los candidatos del partido en las listas electorales. Y nosotros. claro está. con lo cual los números once y doce quedaban condenados a una ansiedad equina hasta el día de las elecciones. temía en mi fuero interno que. tenían garantizada su permanencia en el ayuntamiento por el Partido Alfa entre diez y once concejales. no hubo grandes novedades. o dicho de una manera más eufemística. O algo similar. De acuerdo con los sondeos. Nazareth sí se encontraba en el local. aprovechamos la tesitura para mantener las conversaciones que el día anterior Belarmino Rana nos había impedido mantener con nuestras nuevas compañeras de trabajo. Sonreía y babeaba frente a la pantalla mientras trataba de buscar en sus archivos alguna foto que diera el pego.

la chiquilla de las cejas frondosas. y elucubraba una posible biografía para ella. En este sentido. lo cual animó al periodista uruguayo a hacer lo propio con chistes de gallegos. con razón. Pelayo se desmarcaba de la tónica habitual con chistes de mal gusto del estilo “¡mamá. la miraba de reojo. la jovencita y el fantasma habían demostrado una mayor inteligencia o. quien ya ni se molestaba en mirarme al haberme tomado. Y viceversa. el cuarentón se limitaba a decir de vez en cuando “ese ya me lo sabía”. mamá el vecino me ha dicho que si le chupaba la polla me daba estos pendientes!” y yo. ya que éste permitía la existencia de cierto misterio respecto a nuestras mediocres personalidades. quedando así cada vez peor frente a Pamela. simplemente. la mujer con aspecto de espectro de película japonesa y el gorila adolescente permanecían inalterables ensobrando cartas tal cual tres tristes tigres. 78 . el bigardo. por un idiota altisonante con ganas de dar la nota. entre chiste y chiste. Pero del mismo modo que el enamoramiento enfermizo se desvanece tras escuchar y oler la primera ventosidad de la persona amada (al menos eso dicen los expertos en la materia). Pamela asentía o. dejaba escapar un monosílabo. está comprobado que el interés por otros individuos aparentemente enigmáticos se resquebraja en cuanto dichos individuos empiezan a contar chistes para tratar de caer bien. Mari Pili nos acribilló con chistes de ingleses. el cuarentón. trataba de impresionar a las nenas con el relato hiperbólico de alguna correría del pasado de la que apenas me acordaba. a lo sumo. franceses y españoles. Terminé echando de menos el silencio de día anteriores.ellas porque la verdad es que dejaron bastante que desear. una mayor abulia. Uno se sentaba frente a la persona desconocida.

y mi inglés era decente. acerté. El caso es que el examen se avecinaba y yo ni siquiera sabía en qué iba a consistir exactamente. sintonicé un canal de televisión inglés a través de mi proveedor de televisión vía satélite y caí en una especie de trance agónico al constatar que ya no me enteraba de nada de lo que decían en él. Presentía que iba a toparme con otra mala noticia. Lo intenté con otros dos canales y tampoco hubo progresos en la decodificación del idioma.Cuando la jornada concluyó y regresé a casa lo primero que hice fue conectarme a Internet y consultar mi correo electrónico. allí las cosas no funcionaban como aquí. Yo había tenido la suerte de haber estudiado un año en Estados Unidos justo después de concluir la licenciatura por medio de una bolsa de intercambio. Aquello significaba. un examen de inglés para extranjeros (Test of English as a Foreign Language) que exigían la mayor parte de las universidades británicas como requisito para acceder a ellas. (sobre todo teniendo en cuenta que los profesores que habíamos tenido en la escuela primaria y secundaria tenían una pronunciación y un nivel de fluidez en este idioma similar a la de un somormujo lavanco ebrio). pero cuando consulté los resultados. sin embargo. Aturdido por la sorpresa. Respondí a todas las preguntas con gran seguridad en mí mismo. así que me conecté a la página web oficial del test de marras y me descargué un ejemplo de examen de otros años. Tal vez a causa de las diferencia dietéticas. Un mensaje en la bandeja de entrada me alertaba de que en breve tendría que examinarme del TOEFL. mi puntuación había estado por debajo del listón establecido por las universidades como mínimo para el ingreso en ellas de estudiantes extranjeros. 79 . Y por descontado. esto no había sido suficiente para que los severos burócratas británicos me permitieran saltarme el trámite.

de las cuchillas de afeitar que había ido a comprar. Una vez conseguí relajarme. causando la muerte de más de cincuenta personas. encendí la tele en busca de algo de distracción. muchos de ellos mochileros de vacaciones procedentes de diversos países europeos. Yo. no se me ocurría de dónde iba a sacar el tiempo para hacerlo. uno de los comentarios de texto del examen de prueba hablaba sobre la esquizofrenia. con la lógica intensificación de los horarios de trabajo. con Manuel Fraga o sin él. Era algo absurdo tratar de no tomárselo como una señal. y del programa de sucesos Gente. que me había convertido en un hipocondríaco de record Guinness a raíz de una crisis de ansiedad sufrida con veinte años como consecuencia de la ingesta de un flan sazonado con sustancias estupefacientes variadas. seguro que. Lo que vi me volvió a robar el aliento: un tren había descarrilado a las afueras de Helsinki. Luego me tuve que tender en el sofá y respirar cinco veces seguidas en profundidad para recomponerme. También de Belarmino Rana. Si el insomnio no me hubiera impedido conciliar el sueño durante toda la noche pese a mi adicción a la Dormidina. no sé por qué. dado que la campaña estaba a punto de comenzar oficialmente. Me acordé de Marcos. habría tenido unas pesadillas de lo más interesantes… 80 . que iba a tener que estudiar para aprobar el examen y. sentí que se me formaba un nudo en el estómago. explicando con todo lujo de detalles que este trastorno psiquiátrico se podía adquirir fácilmente tras una situación prolongada de estrés.a efectos prácticos. Por si esto no bastase.

nos volvió a tocar en gracia (es un decir. de protección oficial. O lo que es lo mismo: dependía de que nosotros realizáramos correctamente nuestro trabajo para sobrevivir en la jungla del poder. de nuevo. comencé a temer que su lógico estado de nerviosismo 81 . Alguien de su calaña no se merecía más. pero en cuanto lo pensé mejor. Ésa era la mala noticia. pues Belarmino Rana ejercía de mano inocente en el reparto de distritos) otro de los sectores menos prósperos del mapa: también un polígono de hormigón coloreado. de repartir propaganda por las calles de la ciudad.8 DE MAYO ENCRUCIJADA Después de un día de descanso. La buena ni siquiera podía asegurar que fuera buena realmente: Rana se había quedado fuera de los once primeros puestos de la lista electoral. el Partido Alfa volvió a requerir mis servicios a las siete de la mañana (sospecho que Nazareth me telefoneaba desde la ducha a esta hora tan intempestiva sólo para fastidiarme) del día previo del arranque oficial de la campaña. Al principio. así que se jugaba su futuro político con aquella campaña. y de nuevo. que empleé en estudiar a conciencia el TOEFL. me congratulé por su fracaso. consciente de que iba a ser la última oportunidad que tendría para hacerlo. que se extendía en un radio de aproximadamente dos kilómetros alrededor de una superficie comercial famosa por su alto índice de hurtos y sus desfiles de moda con famosos de tres al cuarto como jurado en el que hordas de quinceañeras ligeras de ropa se disputaban cada estación variopintos títulos de Miss. Se trataba.

Según ella. Mis 82 . sólo que tras haberse quedado cojo por culpa de un accidente de circulación. descontento con el modo en que Rana acometía la campaña. perdiendo numerosas simpatías políticas por ello. ocupaba el puesto numero trece. a diferencia de él. su carácter se había agriado. ya de por sí ajetreado periplo democrático. Otro jugoso rumor me lo proporcionó Mari Pili justo antes de abandonar el local electoral en dirección a nuestros respectivos distritos. así como el hecho de que Germán estuviera trabajando en la campaña desde el primer día en las mismas condiciones de precariedad que nosotros. de nombre real Germán. La rivalidad entre ambos era encarnizada. en una zozobra constante. el cual aseguraba que el alcalde. siempre de acuerdo con la versión de Mari Pili. y explicaba en cierta medida la tensión que se respiraba en el ambiente cada vez que se veían obligados a interactuar. mis miedos no estaban infundados. Y a juzgar por los rudos modales en que se dirigió a nosotros durante el reparto de tareas. justo por debajo de Belarmino Rana. el tipo del cráneo cuadriculado. hasta el punto de que los mandamases decidieron un buen día relegarlo varios puestos en el orden de prioridad de las listas electorales. se había granjeado en menos de una legislatura el favor de la cúpula directiva de la organización casi al completo. Parte de su mal humor lo había causado un murmullo que desde primeras horas de la mañana circulaba impunemente por los pasillos del local electoral del Partido Alfa. En aquel momento. Lo que nadie sabía decir a ciencia cierta era si perseguía con ello salvar el propio pellejo o hundir a Belarmino Rana desde dentro. quien.sumiera nuestro. planeaba rehabilitar a Pepe como coordinador de la misma. había sido un miembro importante del partido.

Nuestro interés por viajar a Finlandia era del todo incompatible con nuestro deseo de defenestrar a Rana. ya que. Sólo había que esperar a que la hostilidad creciera y luego aprovechar para meter cuanta más cizaña mejor en contra de Rana. a modo de carta blanca. se me escurría la sonrisa sólo de imaginar su fin. y mucho peor todavía. por lo que seguíamos siendo nosotros quienes estábamos sometidos a sus órdenes. sino de asegurar al mismo tiempo que la carrera política de nuestro jefe no sobreviviera a la campaña electoral. de cine para adolescentes made in Hollywood. Pelayo. quienes tenían que repartir cientos de folletos propagandísticos por toda la ciudad a fin de asistirle en su intento desesperado por conservar el cargo. No podíamos obtener el dinero con el que sufragarnos la huida al país escandinavo si no realizábamos correctamente nuestro trabajo.esperanzas estaban depositadas en la segunda opción. podríamos llegar a contar algún día con un aliado de excepción en nuestros rifirrafes con el concejal. Nos encontrábamos en un atolladero. no nos quedaba otra que tomarnos a chirigota nuestro empleo como asistentes de campaña. Ya no se trataba únicamente de ganar el dinero necesario para ir a Finlandia en el menor periodo de tiempo posible. recurrió a la sabiduría que le había conferido el visionado. casi podría decir que había encontrado una razón para vivir en mi odio y desprecio por él. a lo largo de muchos años. Me excitaba sobremanera la idea de acabar con las aspiraciones municipales de aquel mamarracho trajeado. de ser así. y a la inversa. dejar 83 . si queríamos vengarnos del concejal. vivíamos en un mundo imperfecto donde la justicia poética rara vez intercedía a favor de los desvalidos. Lamentablemente. y propuso. ante la gravedad de la disyuntiva.

y con él. me pidió a gritos deshacerme del contenido de los carritos. e invertir la mañana tumbado a la bartola en el césped mullido de los alrededores del centro comercial. Así que. aquel día. pasar olímpicamente de mi trabajo. sí que liberaba… 84 . No nos quedó más remedio entonces que erguirnos para ir a comprar un par de hamburguesas y de refrescos en el McDonalds. aunque regresamos tan rápido como pudimos a nuestra pequeña porción de paraíso no fuera a ser que alguien nos la arrebatase. en su modalidad mayoría absoluta. Para cuando llegó el crepúsculo. Me pareció una buena idea. A continuación. introdujimos toda nuestra carga en varias bolsas de plástico repletas de piedras y las arrojamos al río. avalados por el sistema democrático. El trabajo. La digestión se prolongó durante más de cuatro horas.de pensar y hacer lo que nos pidieran nuestros corazones. buscamos un recodo de césped alejado de miradas indiscretas y nos tendimos a dormir en él hasta la hora de comer. el fin de nuestra jornada laboral. Era curioso que el corazón de Pelayo hubiera tenido exactamente el mismo antojo. Y mi corazón. estábamos tan cansados de no hacer nada que nos permitimos el lujo de sonreír. después de todo. ya tan contaminado habitualmente que ni el vecino más observador vería en toda aquella basura sumergida algo fuera de lo común.

ya estaría instaladísimo en Laponia.9 DE MAYO DESASTRE ECOLÓGICO Nunca llegué a comprender demasiado bien cómo. nos convenía mantener la boca cerrada para evitar que el resto de los partidos se tomaran el asunto de los plazos de trabajo como algo personal y acabáramos pagando mercenarios por pecadores. algo que seguía sin saber si debía alegrarme o no). Por analogía con este caso delirante pero real. 85 . que. Sobre todo en mi situación. Mi sexto sentido me decía que había algo antidemocrático. a estas alturas. solían esperarle a la puerta de su establecimiento los fines de semana para propinarle capones en la sesera a modo de advertencia. o donde fuera que apuntara su sueño. pero mucho. riéndose de todos los negociantes que. pero como necesitábamos trabajar cuantas más horas mejor. no hicimos ningún tipo de pregunta o comentario al respecto. en ello. había cerca de un noventa y nueve por ciento de posibilidades de que me llevara el gato al agua. independientemente de que las pagaran a tres euros con cincuenta. mucho. Si al final el Ministerio de Podredumbre conseguía que me concedieran la beca (y según mi madre. Lo importante era seguir acumulando monedas. y puede que hasta ilegal. al igual que había hecho en su momento el primer panadero de la ciudad que se había atrevido a vender barras de pan los domingos y que. en aquellos tiempos revueltos. de los capones. si la campaña arrancaba oficialmente la fecha que encabeza estas líneas. nosotros ya llevábamos unos cuantos días dando el callo por el Partido Alfa. tendría que cuidarme mucho.

Pepe se dispuso entonces a organizar el plan de trabajo. pues por mucho que fuera un cargo electo supuestamente dotado de grandes habilidades organizativas. son enormemente perjudiciales para el correcto desarrollo cerebral de los doctorandos. se exilió a su despacho. El pistoletazo de salida de la campaña trajo consigo. la confirmación de los rumores del día anterior sobre Pepe. pero. Pepe asintió con cierto regodeo. saludó a todo el mundo y se puso a trabajar. Belarmino Rana tragó saliva. además de un mayor trasiego en la sede del Partido Alfa. El ceño del concejal describió justo el movimiento contrario. por una vez. la realidad acababa de demostrar que necesitaba los servicios del último mono de la organización. minaba su imagen como líder ante los trabajadores y el partido.como todo el mundo sabe. Rana se vio obligado a recauchutar su imagen pública recibiendo a Pepe mediante una sonrisa impostada y un abrazo de diseño. Ya te encargas tú de éstos. ¿no? le preguntó mientras nos señalaba con el rabillo del ojo. Me imagino que. así como un trasvase de responsabilidades a todas luces lenitivo. y cuando hubo considerado que la escena ya había durado demasiado. después de haberlo despedido. para que todo el asunto de la campaña no se le fuera de las manos. El coordinador desdeñado reapareció en el local electoral con el orgullo propio de quien se sabe imprescindible y una sonrisa victoriosa en sus labios. Nos saludó enarcando las cejas amigablemente. al mismo tiempo. justo por ello. Desfiló altanero por el pasillo. La reincorporación de Pepe suponía una disminución de su volumen de trabajo. bastante variado: de mañana nos dedicaríamos a pegar 86 .

y la insistencia de las parejas adulteras en negar por sistema sus pecados incluso con carácter retroactivo. me había parecido un trabajo de lo más interesante. Mientras el Partido Alfa fuera mi pastor. que siempre terminaba pervirtiéndolo todo. los pastelitos de la pantera rosa. fui víctima de un traumatismo craneoencefálico grave muy poco peliculero.carteles y. embutido en unos horrendos leotardos a imitación de los de Superman. y eso de recorrer las calles de la ciudad armado con cubos. en cambio. se mantenían inmutables a través del tiempo. Los motivos para decepcionarse cambiaban con los años. sino a estrellas de la música. Yo nunca había pegado carteles. Las sustancias viscosas como el pegamento de cola me apasionaban. nada me faltaría… 87 . La realidad era lo que tenía. desde pequeño. aunque también ayudó aquella otra ocasión en la que. me había lanzado desde la ventana de mi casa y. ya de tarde. Poco podía hacer yo para cambiar las leyes del mundo salvo dejarme llevar. igual que los chupas de Kojak. Las decepciones. esponjas y rollos de papel. se me antojaba una suerte de sucedáneo ramplón de la vida bohemia. el cine o el circo. pero. La lección la había comprendido a una edad muy temprana después de verter leche sobre un tazón lleno de Krispies de Kellogs y comprobar que los duendecillos del anuncio de televisión no salían por ninguna parte. en lugar de alzar el vuelo hacia el infinito y más allá. Claro que cuando de pequeño me imaginaba a mí mismo adhiriendo carteles a los muros de la ciudad. éstos nunca tenían a un alcalde con cara de pánfilo como protagonista. por tratarse de una misión solitaria y a menudo nocturna. buzonearíamos por las zonas de la ciudad que aún quedaban pendientes.

Empezamos a decorar la ciudad en el mismo barrio periférico donde habíamos repartido la primera partida de propaganda electoral. principal rival del Partido Alfa. como se empeñaban en proclamar muchos analistas ante los crecientes índices de abstención en las urnas en las últimas 88 . de ideología nacionalista. Toda la ciudad era un campo de batalla en el cual multitud de empresas jugaban al Monopoly de la persuasión visual. de que les prometieran el oro y el moro y de que sólo se acordaran de ellos a la hora de encarar los comicios. el clamor hubiese sido insoportable. espectáculos de striptease y demás. La ciudadanía estaba hasta el gorro de que los políticos los tomaran por el pito del sereno. exposiciones. sectas. como del Partido Beta. ciclos de cine. Lo primero que me llamó la atención de este nuevo cometido es que resultaba bastante difícil encontrar lugares donde adherir los pósters. Había mucha competencia. Si no fuera porque la mayoría se conformaban con expresar su malestar limitándose a poner cara de asco al vernos pegar carteles del alcalde o. esforzándose por atraer la mirada de unos habitantes ya demasiado saturados de información como para sentir curiosidad por nada. conferencias. Y más si se trataba de asuntos políticos. cursos de idiomas. Pelayo se encargaba de todo lo referente a la disposición de los carteles en tanto que yo portaba la cola y la esparcía por las paredes con la ayuda de una esponja para que él se explayara. pintándole a éste bigotes y perilla con rotulador. Por no hablar de la publicidad de conciertos. y del Partido Gamma. tanto del partido de Ramón Taboada. pues comprobamos a lo largo de la mañana que las actitudes hostiles de las que habíamos sido víctimas el día de nuestro debut como repartidores no eran ni mucho menos residuales. como mucho. Pensé que la gente no pasaba de la política.

El motivo era el pegamento. me decantaría por esta última opción. nos intercambiamos los roles y yo pasé a ocuparme de los carteles. como quien no quiere la cosa. En cuanto Pelayo se dio cuenta de cuál era la situación. Si tuviera que decidir qué labor me resultaba más agradable. pese a que el buzoneo me permitía más margen de holgazanería al no tratarse de un trabajo tan verificable como lo de los pósters. Se me cayeron los carteles al suelo del susto. hermosa y grácil. ensobrar o pegar carteles. si repartir propaganda. El corazón empezó a latirme con la fuerza de un martillo pilón y las palmas de las manos se me 89 . Caminaba por la acera de enfrente. se comportaban con ella como cualquier hijo de vecino al encontrarse con un amigo borracho y verboso en la barra de un club de alterne a las siete de la mañana: haciéndose el sueco para evitar el gorroneo indiscriminado de copas y tabaco así como el posible hurto de la cartera mediante distracción por perogrullada dialéctica. me iba embriagando poco a poco hasta el punto de que en un par de ocasiones me quedé aturullado frente al retrato del alcalde convencido de que en cualquier momento me iba a desvelar el tercer misterio de Fátima. sobre las baldosas cubiertas de chicles resecos. con una carpeta debajo del brazo derecho y un abrigo negro de piel que le llegaba hasta las rodillas. Hablaba con alguien a través de su teléfono móvil mientras avanzaba. que. Fue entonces cuando la vi. simplemente. De ahí la arraigada creencia popular acerca de que la política no se diferencia demasiado de una casa de lenocinio.décadas.

90 . como si temiera que el ruido del movimiento pudiera alertarla de mi presencia. Me bloqueé. le comunicaba todo lo que me había quedado en el tintero hacía ya tanto tiempo. a menos de diez metros en línea diagonal y a la izquierda. Hacía tanto tiempo que no la veía nada más que en sueños que. una práctica sexual de gran tradición entre las chicas de las Tierras Altas que consiste en introducirse los testículos de un hombre en la boca y luego interpretar. molesto por la falta de coordinación. Llevas más de cinco años dándome la paliza acerca de lo mucho que la cagaste al no besarla cuando tuviste la oportunidad. se volvió hacia mí con gesto de desconcierto. Es ella respondí. Pelayo miró en dirección a la chica. Si me acercaba a ella. al notarla tan cerca de mí. supervisó sus movimientos durante unos cuantos segundos y. Aquella mujer vivía en mis recuerdos más hermosos. se me ocurrió que tal vez estuviera alucinando por efectos de la inhalación del pegamento. ¿Qué coño te ocurre? me preguntó Pelayo. Carolina… ¿La de Florencia? ¿Tu amor platónico? Incliné lentamente la cabeza. por último.humedecieron. No quisiera pasarme otro lustro más aguantando el mismo rollo cada vez que te emborrachas. me arriesgaba a perder el único motivo por el que había merecido la pena vivir después de las películas de John Sturgess y el día en que un ligue escocés me introdujo en el maravilloso mundo de los “waahums”. y su reacción no era la esperada. mediante una sofisticada técnica vocal. ¿Y no deberías decirle algo? propuso. que no suponían más de un cinco por ciento del total.

sin embargo. yo no era más que una silueta recortada a contraluz. eran la viva mirada de Dios. no se mostraría temeroso ante los escrutadores ojos del mismísimo Dios? Yo no. Pelayo. ¡Vete allí y dile a esa chica lo que tienes que decirle! ¡Con un beso! Volví a quedarme patitieso. ¿Qué coño haces? arreé a mi amigo con un rollo de carteles en la nuca ¡Me va a ver! ¡Ya va siendo hora de que te comportes como un hombre! ¿No crees? refunfuñó él. ¿Y quién. tenía la incómoda sensación de que mi memoria había manipulado los recuerdos de una simple amistad para convertirlos en un romance platónico imperecedero susceptible de dotar de sentido a mi propia cobardía. miró hacia atrás y se llevó la mano a la frente para evitar que el sol la deslumbrara. Y por otro lado. aquellos ojos que luchaban por encontrarme entre los rayos de luz directa. así que comencé a sentirme igual 91 . debido a la situación del sol. independientemente de su veleidades nihilistas. devolviéndome la colleja. desde el propio himno escocés hasta el Wish You Were Here de Pink Floyd.todo tipo de melodías. para mí. ajeno a mis dilemas. decidió pasar directamente a la acción sin pedir permiso. no me atreví a saldar mi deuda con el destino. El juicio final. desde luego. Para Carolina. ¡Carolina! gritó ¡Aquí! Ella se detuvo. Me asustaba demasiado el NAPALM del fracaso. Pese a que me apasionaban esos momentos de las películas bélicas en los que alguien llega a la conclusión de que sin riesgo no hay gloria.

Así pues. le cruzaba la cara con una bofetada y desaparecía entre los edificios mientras Pelayo le llamaba “pelantrusca zampapollas” a voz en grito. había recurrido a la violencia gratuita para escabullirse. en teoría. El agredido me explicó poco más tarde que. como éste trataba de explicarle algo señalando en mi dirección. de que ni Carolina ni Pelayo conocían mi nuevo paradero. Vi cómo ella se acercaba a mi amigo en actitud poco amistosa. y como finalmente la chica de mis sueños montaba en cólera. perdería de inmediato todo interés en mi persona. Se trataba. porque temía que. Carolina se había sentido turbada por la invasión de su intimidad y. emocionante y bien remunerado. si algún día llegaba a descubrir lo gris y anodina que era mi rutina diaria. a unos cien kilómetros de la suya propia. desde detrás de un par de contenedores mugrientos. había improvisado una historia rocambolesca en su honor según la cual yo no me dedicaba a mendigar un empleo decente entre contrato basura y contrato basura. ya que el volumen de trabajo alcanzaba unos 92 . sino que trabajaba como Buda del moroso en Amberes al servicio de una importante agencia de cobros muy bien relacionada con el sector de la alta joyería. Luego eché a correr calle abajo y no me detuve hasta asegurarme.de vulnerable e inseguro que si estuviera desfilando en tanga de leopardo frente a un ejército de críticos de moda neoyorquinos. El motivo de su reacción era que nunca le había confesado que vivía en la ciudad donde he vivido casi toda mi vida. de un empleo estable. Yo los podía ver a ambos. cuando había tratado de alertarla de mi presencia en el lugar. Con el pequeño inconveniente de que requería una capacidad de sacrificio sobrehumana. temiendo que todo se tratara de una broma cruel.

había que unir mis mentiras. creando. Al menos así podría viajar hasta dicho domicilio y reclamar mi correspondencia. constatable a primera vista. las inseguridades causadas por la naturaleza quebradiza de la memoria. no tuve oportunidad de saber nada de ella durante años. desagradecido como pocos. A la comprensible incertidumbre con respecto a la evolución de su vida en los últimos años. si es que realmente había existido en algún momento. Sólo aliviaba mis penas el hecho. La mentira funcionó bastante bien hasta que un día se le ocurrió pedirme la dirección de correos. Todo para proteger un pedazo de orgullo enmohecido y conservar un fetiche no menos rancio de felicidad. se extendieron así a lo largo de los años sin menguar nunca en intensidad.niveles tan altos que rara vez me podía permitir el lujo de salir de Bélgica. de que las circunstancias no eran las más adecuadas para lanzarse a la piscina. Y en todo ese tiempo. los reconcomios y las poesías de amor escritas en servilletas de papel durante infinidad de tardes solitarias teñidas de melancolía. por si en algún momento le daba por mandarme una carta o visitarme. Los lamentos. y ahora que la suerte al fin había decidido mostrarme su cara. iba yo. Jamás encontré una calle ni siquiera similar. lógicamente. el efecto contrario. Dado que por aquel entonces el correo electrónico aún ocupaba un espacio marginal dentro del sector de las telecomunicaciones. y lo poco seductor que resultaba trabajar con veintitantos años 93 . Tuve que inventar un domicilio postal a marchas forzadas. y fui tan idiota que ni siquiera me atreví a pedirle el suyo por miedo a sonar demasiado interesado en no perder el contacto. consultaba con ansia al menos tres veces al mes el callejero de Amberes con la esperanza de que se inaugurara una nueva calle con el nombre que yo le había dado. y le enseñaba el culo.

la satisfacción de la insatisfacción. Nunca hasta entonces había comprendido que para ser feliz bastaba con convertir la felicidad en una entelequia inaprensible. sí. Era el placer de la renuncia. Por ello. Me acusó de masoca. Existía la felicidad.como asistente de campaña electoral a tres euros con cincuenta la hora. que era yo. claro. como los testículos de un gato asilvestrado y problemático que luego accede a domesticarse sin problemas. pero mis sueños continuaban a buen recaudo. sí. pues ella no 94 . tirar de la cisterna y decirle adiós cañerías abajo. Y no contento con ello. de tonto del culo y de pusilánime. A Pelayo todo esto le parecía una excusa barata y pretenciosa. con castrar las ansias de alcanzarla algún día antes de que esas mismas ansias se encargaran de estropearlo todo. podía seguir imaginándose mil sabores excelsos para dicha miel. “Una golfa prepotente con cara de estar oliendo mierda”. no me importó tanto cómo había pensado el defecar sobre la posibilidad de convertir mis sueños en realidad. Sobre todo en comparación con el empleo de Buda del moroso de alto copete que me había sacado de la manga aquel verano en la Toscana. Y cualquier persona con dos dedos de frente sabe de lo imprescindible que resulta preservar los sueños de la crisis cuando el resto del patrimonio personal ya hace tiempo que ha salido a subasta pública. pero no se encontraba a mi alcance. en sus propias palabras. De lo que se colige que nada de lo que le había dicho a lo largo de los años acerca de su belleza exterior e interior había calado con fuerza en su espíritu. el alivio del sacrificio. Había perdido a Carolina. Únicamente aceptando que la miel no estaba hecha para el hocico del asno. Era lógico. el asno. pasó a despotricar de Carolina. de cobarde.

se había andado con chiquitas y le había dejado una marca roja bastante visible en mitad de la mejilla derecha. Mis disculpas por los problemas que le había causado no le convencieron demasiado. Volvió a insultarme dos o tres veces. A continuación me robó unos cuantos carteles, me dio un sobre con polvos para fabricar más pegamento de cola y se fue con viento fresco a pegar carteles él solito. El resto de la mañana me las vi y me las compuse para realizar un trabajo pensado para dos, al que, por si fuera poco, no estaba acostumbrado, por los alrededores del polígono. Acabé de pegamento hasta las cejas. Por no hablar de que varios críos me robaron el carrito con los carteles en un descuido y me hicieron correr durante casi media hora cuesta arriba para recuperarlo. La lluvia apareció a última hora complicando las cosas todavía más. Pegué mi último cartel a eso de las tres y cuarto de la tarde. Pepe nos había dicho que regresáramos al local antes de las cuatro, así que aún tenía media horita para comer. Me decanté por uno de los numerosos comedores para estudiantes del campus universitario, ya que estos lugares tenían unos precios tan baratos como los engrudos que empleaban para crear sus menús de fritangas variadas. Me deprimí un poco recordando mi etapa en la universidad. Y eso que no había sido lo que se dice paradisíaca, puesto que mi facultad, al tener una política de números clausus demasiado exigente, había conseguido crear uno de los ecosistemas académicos más apolillados conocidos por el hombre. Mientras que en el resto de las carreras convivían personajes de lo más variopinto ávidos de nuevas experiencias, en la nuestra se habían arracimado todos los empollones y cerebritos de los que aquellos se reían por separado en una misma clase, con lo cual el ambiente no se

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parecía en nada al de las películas norteamericanas de universitarios pubescentes, sino más bien al armario de un seminarista que se hubiera quedado sin naftalina. Con todo, aquellos tiempos de aburrimiento supino, salpicado por alguna que otra fiesta en absoluto desparramada, le sacaban los colores a los tiempos preelectorales que se me habían venido encima. Al menos entonces no tenía que colocarme con pegamento de cola, como un crecidito meninho da rúa, a fin de olvidar mis miserias cotidianas, y, además, disfrutaba de una pelambrera mucho más frondosa, con lo que tampoco me veía obligado, como ahora, a someterme a extraños tratamientos capilares contra la alopecia inhibidores del deseo sexual en los que, pese a todo, seguía confiando de manera estúpida. Miré a mi alrededor y sólo vi sonrisas. Todo el mundo en el comedor parecía feliz excepto yo. A no ser que se tratara de una aparatosa conspiración orquestada para desquiciarme y llevada a cabo por intérpretes de primera fila, no daba la impresión de que hubieran logrado llegar hasta aquel estado renunciando a la felicidad. Mis estúpidas teorías se resquebrajaban. O salía de allí o el siguiente sería mi cerebro. Un estudiante con aspecto de estar a punto de terminar la carrera se me acercó cuando me disponía a abandonar el lugar y me pidió la hora. El detalle no hubiera tenido mayor importancia si no me hubiera tratado de usted al hacerlo. Me cabreé tanto que le dije que eran las cuatro y media cuando aún quedaban un cuarto de hora para las cuatro. Él me echaba años de más, yo le echaba minutos. Cerca del local electoral volví a encontrarme con Pelayo. Me estaba esperando en uno de los bares próximos para que llegáramos juntos y así no levantar ninguna sospecha. Seguía enfadado por lo de Carolina, pero yo lo

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conocía demasiado bien y barruntaba que el berrinche no iba a durarle mucho. Me necesitaba. Y yo a él. De la misma forma en que ambos necesitábamos al Partido Alfa tanto como él a nosotros. Poco antes de que entráramos en el piso, se disculpó por lo sucedido. Lo hizo justo a tiempo, pues arriba nos esperaba una dura prueba de la que nunca hubiéramos salido airosos en solitario. Todo comenzó con Belarmino Rana lanzándonos un periódico en plena cara. Yo arrostré la mirada del concejal lo mejor que pude para evitar que nos desollara con ella mientras Pelayo pasaba las páginas tratando de comprender qué demonios estaba ocurriendo, El rostro de mi amigo se descompuso frente a la página treinta y cuatro, que era donde comenzaba la sección correspondiente a las noticias de carácter local. ¡Puede que sea bajo, calvo y vista de traje graznó Rana, enojado, pero eso no me convierte en el payaso listo, a vosotros en los payasos tontos, y a esta campaña en un puto circo para niños retrasados! Supe lo que quería decir cuando vi que la imagen de unas aguas fluviales infestadas de trípticos propagandísticos del Partido Alfa presidía la sección. El cuerpo de la noticia decía más o menos lo siguiente:

DE PERDIDOS… ¡AL RÍO!

Las aguas del río han amanecido esta mañana cubiertas de cartas electorales con el remite del Partido Alfa. Según testigos presenciales, las cartas surgieron de un grupo de bolsas de plástico arrojadas por desconocidos al lecho del río. Las bolsas contenían en su interior numerosos programas electorales y cartas firmadas por el actual alcalde, Edelmiro Bigardo,

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donde, entre otras cosas, el político aseguraba a los destinatarios de las misivas que, de ganar los comicios, haría todo lo que estuviera en su mano por preservar la riqueza natural de los bosques, montes y ríos de nuestro municipio. Según Amadeo Perlasca, principal candidato a la alcaldía por el Partido Beta, Edelmiro Bigardo “está tan obsesionado con cumplir al menos una de sus promesas que no ha dudado en ensuciar el ecosistema para así tener que limpiarlo por fuerza”. Perlasca añadió que su principal contrincante político “se encuentra en el ocaso”, y llamó a los votantes a no prestar su apoyo a “una persona que ha demostrado en demasiadas ocasiones su irresponsabilidad civil y su incapacidad para mantener el orden, no ya en el ayuntamiento, sino dentro de su propio partido”. Por su parte, Bigardo manifestó su total desconocimiento de lo sucedido, que achacó a artimañas de dudosa moralidad procedentes de la oposición, y prometió hacer todo lo posible para depurar las responsabilidades del incidente. El candidato a las elecciones por el Partido Gamma, Nélido Pemán, calificó el suceso de “lamentable”, no sin antes asegurar que “se trata de una prueba más del escaso grado de compromiso político de Bigardo y su partido con esta tierra”. En términos similares se expresó Ramón Taboada, cabeza visible del Partido Omega, al referirse a la tragedia ecológica como “una consecuencia lógica del apoltronamiento político del Partido Alfa”, ya que según él, “Bigardo y su equipo viven de una imagen y unos méritos ya caducos”. En otro orden de cosas, un nutrido grupo de trabajadores de los equipos de limpieza del propio ayuntamiento, así como algunos voluntarios del entorno del Partido Beta, se encuentran trabajando en el lugar de los hechos desde ayer noche. Se espera que las labores de rehabilitación del río concluyan esta misma madrugada o bien mañana por la mañana, aunque de acuerdo con los técnicos en medioambiente consultados por este periódico, el daño ecológico causado por los componentes tóxicos de las tintas no biodegradables de los impresos, tardará meses en desaparecer.

Pepe, que también estaba presente mientras Pelayo y yo leíamos estupefactos la noticia, nos observaba con ojos entre resignados y escépticos, tal y como lo haría un padre que, después de haberse pasado media vida advirtiendo a su hijo adolescente de que se empieza fumando un 98

porro y se acaba en la cocaína, se encontrara con que éste es adicto al crack. Ni Rana, ni Nazareth, ni el resto de trabajadores, ni él mismo confiaban en nuestra inocencia. Y nosotros mucho menos que todos ellos, pues, de todos cuantos nos encontrábamos confinados en aquel piso que apestaba a rancio, éramos los únicos que sabíamos a ciencia cierta que habíamos pecado. Recordé entonces eso que nos decían en la facultad acerca de que una mentira convenientemente expuesta enseguida se convierte en una verdad y, encomendándome a Vincent Price, Steve McQueen, James Coburn y el resto de viejas glorias de la interpretación que conformaban mi panteón de inmortales, traté de devolver las aguas a su cauce. O mucho me equivoco o por aquí nadie ha oído hablar jamás de la presunción de inocencia dije con gran desparpajo, si quieren bajamos un momento a comprarnos un par de burkas en la tienda de todo a cien y luego subimos para que nos lapiden en condiciones. ¡No te pases de listo, Velasco! rugió Rana, con los puños apretados y casi de puntillas, única forma que tenía de situarse a mi misma altura si yo no me acuclillaba primero para facilitarle la tarea. ¡Sabemos que habéis sido vosotros! ¡Era vuestra zona! ¿Y qué si era nuestra zona? repuse desafiante. ¿Cómo que y qué? ¡Sois los únicos que habéis podido hacerlo! El resto se encontraba trabajando en otros distritos. Señor Rana hablé con diplomacia tras una breve pausa, buscando así ridiculizarlo por contraste con su exasperación, no quisiera dudar de sus habilidades lógico-deductivas, pero… ¿de veras piensa que si quisiéramos deshacernos de esos sobres lo haríamos dentro del mismo distrito en el que

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sería desplazarme al distrito de alguien con el que no simpatizara demasiado y pasarles el marrón arrojando allí el materialgiré ligeramente la cabeza para mirar al adolescente de los ojos torvos. sin entrar en más detalles. ¿Tanto tiempo habéis estado sin empleo? ¡Oh. por conciencia de pueblo! ¡Porque 100 . Se me nubló la vista y empecé a sudar. déjenme que les diga una cosa intervine envalentonado. al menos lo que yo haría. ¡Estamos aquí por compromiso político. pero cuando uno lleva tanto tiempo en paro como nosotros. sí! exclamó Pelayo. lo único que desea es trabajar. Una oleada de rubor invadió mis mejillas. al rescate. Rana pareció calmarse un poco. pues ya sabrán que el sueldo no da precisamente para comprarse un fueraborda. Ambos pusimos cara de pena para forzar al máximo la capacidad de conmoción de nuestra pequeña performance. Temía perder el control de la conversación de un momento a otro por culpa de la creciente ansiedad. En el silencio que surgió luego. pude ver cómo todos los presentes seguían observándonos suspicaces. La cosa se ponía cuesta arriba. Había que hacer algo al respecto. Además.nos correspondía trabajar? Lo lógico. le aseguro que. Si Pelayo y yo estamos trabajando con ustedes no es por dinero. que se enderezó al tiempo que un mohín sorprendido le hacía enarcar las cejas. No lo niego intervino Pelayo. Y por otro lado… ¿qué razones podríamos tener para hacer algo semejante? ¿No trabajar? preguntó el concejal en actitud claramente sarcástica. por muy joven y ocioso que sea. en una situación así. Eso es algo que os apasiona a los jóvenes de hoy en día.

igual que en las malas películas policíacas. Creo que ha habido un malentendido… Encaré de nuevo al público con aire altivo. Salvo Rana y el adolescente de la mirada torva. ni su amigo Enrique. Y tal vez los padres de los padres de nuestros padres no recordaba con exactitud la fecha de fundación del partido. Suponiendo que digáis la verdad… ¿por qué ayer ni mi sobrino Abel. si se nos va a retribuir por nuestros servicios con la moneda de la desconfianza. mejor será que nos vayamos ahora mismo. ¡Un momento! escuché la voz de Pepe. Sus rostros habían cambiado. Ahora bien. Sabía que antes de que diéramos dos pasos alguien nos impediría abandonar el piso. Y los padres de nuestros padres.creemos a pies juntillas en el ideario de este partido! Como creyeron nuestros padres. Todavía hay una cosa que no comprendo muy bien. el recelo y la puesta en duda de nuestras más íntimas convicciones. No tan deprisa se resistió el concejal a aceptar nuestra inocencia. culminando de esta forma el efecto dramático de la soflama. han recibido carta alguna del partido? 101 . con lo cual corría el riesgo de meter la pata con la exageración. Me giré en dirección a la puerta de salida y le indiqué a Pelayo mediante un gesto que me siguiera. Dudó por un segundo. todos demostraban en mayor o menor medida su empatía para con aquellos dos pobres diablos acusados de un crimen que nunca habían cometido. pero finalmente lo hizo. que viven en la zona de reparto que os correspondía.

Me quedé a cuadros, incapaz de improvisar una respuesta en condiciones. Pelayo, en cambio, se acercó a Rana con gran seguridad en sí mismo y contempló su ridícula figura desde un ángulo casi cenital que intensificaba todavía más su grado de ridiculez. Existen varias explicaciones para eso declaró en tono firme y convincente. ¿Prefiere la explicación A o la explicación B? Ambas contestó Rana, con idéntica rotundidad. En primer lugar, las cartas se nos acabaron antes de que pudiéramos completar el barrio dijo Pelayo, lo cual quiere decir que deberían ustedes revisar el censo de vez en cuando o correrán el riesgo de perder más votos de los que las encuestas les auguran que perderán hizo una breve pausa para tomar aire. En segundo lugar continúo airado, esos rufianes del Partido Beta nos van siguiendo los talones y no se andan con contemplaciones a la hora de recolectar y destruir aquellas cartas que, por hache o por be, no logramos introducir por debajo de las puertas. Mi consejo al respecto, si se me permite dárselo, es que habría que formar un comando similar en nuestras filas que se encargara de reventarles a ellos el trabajo. No es justo que uno se pase todo el día trabajando como un negro, bueno, como una persona de color Pelayo conocía bastante bien la afición a los eufemismos políticamente correctos del Partido Alfa, para que luego vengan cuatro desalmados y se encarguen de convertir esas horas de trabajo en nada, o lo que es peor, en pérdida de votos. Esta vez incluso Rana se tuvo que dar por persuadido. La forma en que miró a Pepe, sugiriéndole algo así cómo: “el chico tal vez tenga razón”, fue inequívoca al respecto. Nos habíamos consagrado como oradores

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maquiavélicos y, para mayor gloria, ante un público cualificado en la materia. Todos aquellos que se habían reído de nosotros durante los últimos años de instituto porque habíamos escogido letras puras, estudiando las catilinarias de Cicerón en detrimento de la ley de Boyle-Mariotte, no sabían hasta qué punto habían perdido la oportunidad de adquirir unos conocimientos sobre retórica tan utiles para progresar adecuadamente en el mundo moderno. Cuando Rana, con la cabeza gacha, nos pidió disculpas por haber sospechado de nosotros, paladeamos la magnitud de nuestro triunfo. Les habíamos vencido con sus mismas armas. El lado negativo de la victoria era que, al menos durante unos cuantas jornadas de trabajo, tendríamos que cuidarnos bastante de no saltarnos las reglas del juego, pues al margen de nuestras habilidades innatas para la manipulación a través de la palabra, no creíamos que pudiéramos salir airosos de otra situación semejante. En consecuencia, aquella tarde hicimos una excepción y repartimos los sobres de la discordia con gran meticulosidad por debajo de cada puerta, subiendo a pie hasta los últimos pisos y enfrentándonos cara a cara con todos cuantos osaban cruzarse en el sacrosanto camino de la democracia por correspondencia, que no conducía a Roma, sino a Rovaniemi, Laponia, Finlandia.

Fue una tarde dura. Tal vez la más dura desde que habíamos empezado a ejercer de mercenarios políticos. Y además de dura, aburrida. No pasó nada de interés en casi siete horas de subir y bajar escaleras. A lo sumo, que en uno de los pasillos de un edificio me encontré con el fontanero de mi barrio, Luís, quien, influido por el resto del vecindario, siempre había visto en mí una

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joven promesa, y, al descubrirme repartiendo propaganda por cuatro duros mientras que él cobraba mil veces mi salario por aflojar un par de tornillos, (cuando no se beneficiaba a las clientas en plan película porno de las baratas), se mostró tan sorprendido que daba la impresión de que, en lugar de haberse topado con un vecino malhadado, se hubiera cruzado con Tom Cruise introduciéndose ratones envueltos en látex por el recto, tal y como sostiene la sabiduría popular que tienen por costumbre hacer las estrellas de Hollywood. ¿Qué haces? me preguntó. Trabajar le respondí. Hay que ganarse la vida. A continuación le entregué en mano una de las cartas del Partido Alfa, salí a la calle y me tiré un pedo. Tal vez no estuviera pasando mi mejor momento, pero no por ello iba a privarme de disfrutar del enorme placer que siempre me había proporcionado el peerme sin complejos en la vía pública. Pensé que si todos los que llevaban meses dando la murga por lo del Prestige y la Guerra de Irak se dejaran de tonterías e hicieran como yo, al unísono, tal vez consiguieran realmente cambiar el mundo. Y de no ser así, siempre les quedaría el consuelo de haber cambiado al menos el color de sus calzoncillos, una forma de protesta tan digna e inútil como otra cualquiera.

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10 DE MAYO BAJO LA HIGUERA

El teléfono móvil me sobresaltó sobre las siete y media de la mañana con un tono polifónico diferente al habitual y un mensaje en su pantalla que me hizo tragar saliva horrorizado: 10/05/03 10:00 EXAMEN TOEFL. Yo mismo había programado el recordatorio días antes en previsión de que se me olvidara la cita a causa del agotamiento físico y mental acumulado a lo largo de la campaña. La anticipación resultó ser todo un acierto, de los pocos que había tenido en los últimos años, pero aun así, seguían siendo escasamente halagüeñas las perspectivas de puntualidad: en un tiempo inferior a tres horas estaba obligado a ducharme, desayunar, estudiar el examen, cruzar toda la ciudad hasta el campus universitario y, dentro de lo posible, masturbarme religiosamente en algún momento del proceso a fin de alejar a los malos espíritus, tal y como mandaba la tradición. Iba a tener que ser muy rápido si quería cumplir con el horario. En mi opinión, lo fui. Llegué al aula de la facultad de filología donde tenía lugar el examen un minuto por debajo de la hora estipulada. Estaba tan nervioso debido a que apenas me había dado tiempo a repasar nada que sentí por un instante el impulso de gorronear un cigarro. Logré olvidarme de la idea pensando en las imágenes de la autopsia de un mendigo muerto por cáncer de pulmón que había tenido el dudoso placer de contemplar durante mi comparecencia como oyente en una clase de medicina legal, unos años atrás, y haciendo zoom sobre cada uno de sus alvéolos purulentos, bronquios ennegrecidos y, en especial, sobre ese liquidillo entre amarillento y descafeinado que brotaba de

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sus vísceras putrefactas cada vez que el escalpelo se hundía en ellas con cercenantes intenciones. Al final, el remedio fue peor que la enfermedad y, como no había desayunado más que una mandarina y un Donut de chocolate revenido, terminé vomitando casi a los pies de uno de los examinadores. Me salvó el hecho de que el tipo en cuestión fuera inglés, y no vasco, por poner un ejemplo, ya que su estricta educación británica no le permitía llamarme meapilas y pegarme una patada en la entrepierna por salpicarle los zapatos de tropezones a medio digerir, que era lo que en realidad deseaba. En su lugar, sonrió amigablemente, me preguntó si me encontraba bien, me ayudó a acomodarme en uno de los asientos y luego me trajo un botellín de agua del bar para que me reanimara antes del inicio de la prueba. Si todos aquellos protocolos filantrópicos formaran parte del examen, toda España y, en general, todo país mediterráneo, con su gusto por las trapisondas y la descortesía baturra e indiscriminada, suspendería a la vez. Era lo que Pelayo solía denominar, en uno de sus nada infrecuentes arrebatos de clarividencia políticamente incorrecta, “la superioridad de las civilizaciones no soleadas”. De acuerdo con su percepción del mundo, nuestro planeta se componía de países donde solía atizar el sol con fuerza durante la mayor parte del año y países donde, por el contrario, predominaban las lluvias, los nubarrones y el frío. Los primeros, casi siempre hispanoparlantes, eran pródigos en crímenes, analfabetismo, rudeza, corrupción, ruido e indisciplina social, como demostraban ciudades tan caóticas como Madrid o Ciudad de México. Cualquiera al que se le ocurriera respetar la legalidad vigente en esto lugares corría el riesgo de acabar internado en un sanatorio mental cuando no en la cárcel; los segundos, empero, hacían gala de un mayor refinamiento, de una

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como mucho. como miembros de una civilización soleada: nuestra pronunciación del idioma de Shakespeare era catastrófica. sol. al tener lugar en España. lo quisiéramos o no. esto podía resultar aburrido o incluso perturbador. el Circo del Sol y las películas de Roland Emmerich. para dar espectáculo ya estaban los performancers gafapastas. defendía Pelayo. organizados. y toros). confirmaban de manera paradójica la tesis de Pelayo: un buen austrohúngaro se limitaría a escucharla en silencio respetuosamente o. (ya saben. afables y extremadamente eficaces. en general. Pero por mucho que Pelayo y yo renegáramos de nuestros orígenes. los hippies malabaristas admiradores de Manu Chao. pero según él. Personalmente. igual que la de la mayoría de italianos. a glosar sus hallazgos y deficiencias mediante la publicación de un artículo ad hoc en alguna revista científica de prestigio. lo cual hacía de sus sociedades entornos tranquilos. aunque estas mismas reacciones. A ojos de un individuo viciado por la cultura de charanga y pandereta de las civilizaciones soleadas. Lo demás. Algunos estudiosos del fenómeno trataban de excusarlo apelando a las grandes diferencias estructurales existentes entre lenguas romances y 107 . había una cosa que nos identificaba. franceses y españoles. de un mayor saber estar en lo tocante al comportamiento público (en privado. paella. creo que la teoría no era tan descabellada como las reacciones soliviantadas de mucha gente ante ella daban a entender. solían ser bastante más cochinos). no valía de nada si ni siquiera podías salir de tu casa sin antes cerrar la puerta con cuatro cerrojos y una tranca o quedarte dormido tras una borrachera en un parque sin que una panda de maleantes te birlaran hasta los Kleenex.mayor coherencia y. ritmos calientes y sones latinos incluidos.

Si superaba la prueba con una nota muy alta. de la situación de alguien tan avanzado a su tiempo como yo con respecto a un país viciado de ranciedad. empecé a segregar sudor por todos los poros. por ejemplo. La hipótesis se venía abajo como un castillo de naipes desde el momento en que España estaba llena de alemanes que hablaban perfectamente tanto inglés como español. una prueba de que si no me adaptaba la culpa no era mía. sonaba bastante bien. pese a llevar muchísimos años allí. sino de la situación del país con respecto al sol y.lenguas germánicas. me 108 . Pero en cuanto el examen comenzó y el profesor al que le había manchado los zapatos de vómito pulsó el interruptor de play de un viejo casete. hiciera lo propio. del cual comenzaron a salir conversaciones en inglés absolutamente incomprensibles para mí. así como la falta de aplicación en el aprendizaje y el desprecio por la cultura. las axilas y las ingles. aseguraban. El pulso se me aceleró por los nervios. algo que. mientras que los españoles que habían emigrado a Alemania durante los años sesenta. en especial los de la parte superior del tronco. a su vez. supe que no era tan diferente a los demás como me había creído. convertía en una empresa proporcionalmente más heroica que un español consiguiera hablar con propiedad inglés antes que un alemán. sería como una especie de certificado de excepcionalidad. todavía hablaban el idioma con dificultades. Como incentivo. habría dado un gran paso para desmarcarme definitivamente de mi civilización. No hacía falta ser sueco ni noruego para darse cuenta de que el gusto eminentemente ibérico por la vagancia. se encontraban en el núcleo del problema. De ahí que fuera tan importante para mí aprobar aquel examen consiguiera o no la beca más tarde.

a modo de colofón conmemorativo de los infaustos niveles de ansiedad a los que estaba llegando. En él apuntaba a antiguos dirigentes políticos. respiré hondo. desde Dolly Parton esnifando rayas de cocaína dispuestas en zig-zag sobre el culo de George Michael. Toda clase de imágenes absurdas pasaron por mi cabeza durante este intervalo de tiempo. Cuando abandoné la facultad. que tenía como tema “las teorías conspirativas” y me permitió dar rienda suelta a toda mis paranoias mediante la escritura de un artículo sobre el crimen de Alcasser que abochornaría. supe que aprobaría sin problemas el examen. y cantautores del tipo Ismael Serrano. El broche de oro tuvo lugar con la prueba de redacción. Lo que ya no tenía tan claro era si lograría obtener una calificación igual o superior a la requerida por las universidades para mi ingreso en ellas. me quedé paralizado durante más de media hora pensando en qué iba a suspender. Iba con retraso. pero todavía podía sobreponerme a la adversidad y superar con nota aquel maldito trámite. hasta un hombre desconocido dándole la vuelta a su cuerpo a través del ano como si fuera un calcetín. Al despertar. Todo 109 . cineastas de medio pelo que no soportaba. por su exacerbada poética de la sordidez. las manos comenzaron a temblarme y.ruboricé. fui recuperando la confianza en mí mismo. Me lo habían puesto a huevo. miré el reloj y me obligué a mantener la calma hasta el final del examen. al mismísimo Pepe Navarro. empleando como argamasa narrativa una trama rocambolesca sobre snuff movies y apuestas clandestinas. A medida que rellenaba las casillas correspondientes a las respuestas con mi lápiz del número dos. como responsables directos de la matanza.

Luego me miró con esa sonrisa de recochineo rijoso tan típica de los seres humanos jóvenes. Llamé a la sede desde un banco del campus. de la capacidad de seducción de mi relato conspiranoico. mientras contemplaba las piernas de un nutrido grupo de universitarias faldicortas que tonteaban con un par de zangolotinos en el banco de enfrente. Con lo aficionados que eran los británicos al periodismo amarillo. Nadie respondió. Si éste era lo suficientemente escabroso como para secuestrar la atención del corrector hasta el punto de hacerle olvidar los deslices de ortografía y sintaxis. Y también. y siguió conversando con sus amigos como si yo no existiera. pues todos ellos se creían que después de mi estancia en los Estados Unidos. por supuesto. Lo intenté hasta tres veces más con el mismo resultado. confiaba plenamente en que así sucediera. lozanos y bellos que todavía no se han planteado la posibilidad de terminar en un futuro haciendo las veces de floreros con pañales en la esquina de un geriátrico cualquiera. Su actitud me puso de tan mal humor que. Una de las universitarias se dio cuenta de que mi mirada pugnaba por penetrar entre sus muslos turgentes y cerró las piernas. mi dominio del inglés me capacitaba para arrebatarle el empleo a Muzzy. de no ser porque la 110 . la nota final engordaría de manera considerable. Y nada mejor para amenizar la espera que ponerme de nuevo al servicio del Partido Alfa. Tendría que aguardar un par de semanas antes de conocer el desenlace final. que había rellenado prácticamente al azar.dependía de cuantos aciertos hubiera conseguido en la prueba de listening. En caso contrario. ya podía ir preparando otra milonga conspiranoica similar para explicarle a mis familiares y conocidos un fracaso tan estrepitoso.

me había ilustrado (bueno. Al fin y al cabo. Se llamaba Miguel Castelló y. años atrás. ¡cómo pasa el tiempo! Me ruboricé. pese a que él se esforzaba en hacerse el simpático conmigo de una forma sospechosamente machacona. pues me resultaba bastante humillante. manipulación televisiva o dirección de documentales. luego consulté el reloj y le dije que tenía que irme a trabajar. quien me estaba hablando en ese tono era todo un señor profesor titular de la universidad. A tu edad y ya estás hecho un viejo verde bromeó. Le aguanté la barrila por cortesía durante unos cinco minutos. como había hecho con tantos y tantos otros. ¡Gonzalo! dijo entonces una voz que me resultaba vagamente conocida. Nunca nos habíamos llevado demasiado bien. La verdad es que me venía bastante bien el ofrecimiento. había tratado de ilustrarme) en disciplinas tan dispares como periodismo deportivo. disimulé mi erección poniendo ambas manos sobre la entrepierna. ¿Qué se te ha perdido por aquí? Antes de girarme para ver de quién se trataba.erección que me había causado me impedía caminar. El recién llegado dirigió a continuación sus ojos hacia ellas. Para mi sorpresa. sin desvelarle en ningún momento la naturaleza del trabajo más allá de que no tenía nada que ver con mi área de interés. no opuso más resistencia a mis intenciones de escaqueo que la de prestarse a llevarme en coche hasta el centro de la ciudad. supongo que planeando sacarme la sangre mediante algún contrato de investigación con su departamento. sobre todo teniendo en cuenta que las agujetas 111 . me hubiera levantado para recordarle su condición mortal.

que estaba surcado por varias venas palpitantes y olía como a una mezcla de corral y queso francés de supermercado barato. pues. me mostró su pene. y la mueca de vicioso que hizo de su cara un papo de pavo. sentí de nuevo ganas de vomitar. noté que ni siquiera estaba cerca del centro. Mi imaginación se disparó en ese momento. de no ser así. Él no dijo nada. Detuvo el coche. le escaldaría gustosamente los genitales con 112 . El trayecto no duraría más de cinco minutos. se quitó el cinturón de seguridad y. Al menos no con palabras. ¿a dónde vamos? Respondió tomando un desvió por una pista rural embarrada al tiempo que se llevaba el dedo índice a los labios para instarme a que guardara silencio. Entre el olor. Si quieres puedo conseguirte un trabajo acorde con tu talento comenzó a meneársela. En serio insistí. Con la sonrisa. claro. las estrías blanquecinas que agrietaban el tejido de su glande. en cambio. Tuvo suerte de que ya no me quedaba nada en el estómago.del día anterior me estaban martirizando. Y por más que lo intentaba. Había que ser agradecidos. a escasos metros del aeropuerto. como si con su soporífera conversación hubiera conseguido dar un pequeño salto en el continuum espacio-temporal. un cilindro carnoso de unos veinte centímetros. y pensé que nadie iba a morirse por aguantar a aquel pesado un rato más. Mi percepción cambió cuando. así que acepté. con similar desparpajo. en erección. De hecho. transcurridos casi quince minutos. sólo que primero tendrás que demostrarme ese talento. no lograba contenerla. dio a entender mucho más de lo que yo hubiera querido. nos encontrábamos en las afueras de la ciudad. Oye… ¿No nos estamos desviando demasiado? le pregunté.

salí del coche como si me persiguiera el mismísimo diablo. Luego. iría desvelando como detrás de cada arbusto. era que aún llevaba el pene colgándole de la bragueta como una deposición a punto de desprenderse del culo de un perro. Me cobijé debajo de un árbol aun a riesgo de que me cayera un rayo y me dejara frito. Hice balance del día y concluí que. a continuación. en el mundo del Ministerio de Podredumbre. por las carreteras. sin pararme siquiera a pensar en que fuera estaba cayendo el diluvio universal. me imaginaba a mí mismo cediendo a su propuesta. Tanto fue así que prometí que nunca más volvería a comer escalopines con salsa de cabrales. Castelló me miró con desprecio desde la ventanilla. dentro de cada casa. masculló algo que no terminé de entender. ¿Y si lo que acababa de suceder era lo equivalente. las azoteas de los edificios e incluso dentro de las antenas parabólicas. Y el sabor imaginario de su miembro estaba a la altura de su olor. a firmar una solicitud de empleo en el mundo de las ideas? ¿Y si lo que yo consideraba una perversión estaba a la orden del día para el resto de la humanidad. Lo más bizarro de todo es que mientras lo hacía.mi bilis. por las aceras. en las isletas de las autopistas. de cada vehículo. Lo último que pude ver antes que desapareciera entre la lluvia. de cada árbol. imagen no demasiado distante de la realidad. partiendo de donde yo me encontraba. Me conformé con manifestarle mi desagrado mediante un gesto exagerado de repugnancia y. para los integrados? Me imagine un plano secuencia en zoom out que. y dio marcha atrás. al menos habían pasado cosas. había alguien que le estaba practicando una felación a alguien cuyo miembro olía a esa vomitiva mezcla 113 . mis conspicuas tendencias a la paranoia volvieron a jugármela. aunque nada había cambiado para bien.

no demasiado lejos. Metí la mano en el bolsillo.de corral y queso de supermercado barato. entonces mi trabajo para el Partido Alfa era lo más de lo más. Sentí un terror sobrehumano. sino Pepe. Siempre era un alivio saber que. Le pregunté cuánto tardaría en llegar y me contestó que unos quince minutos. ansioso. El motivo no era otro que la cobertura propagandística de las zonas rurales del extrarradio. La escena culminaba con un primer plano sobre la cara de mi santa madre. violarme y luego arrojar mi cadáver a una cuneta. Con la que estaba cayendo sólo se me ocurrió una cosa para pasar el rato. pero al ver mi propio pene recordé el de Castelló y me olvidé de la idea antes de que las arcadas me obligaran a regurgitar mi propio estómago. No me respondió Nazareth. Me emocionó que demostrara su preocupación por mi ausencia. quien se limpiaba la comisura de los labios mientras espetaba sonriente a la cámara: “el mundo funciona así”. al menos habría un responsable de campaña electoral que me echaría de menos porque no contaba con demasiada mano de obra para repartir programas electorales. más o menos. seguido de un comprensible sentimiento de culpa por haber imaginado algo tan terrible. en caso de que algún día cualquier otro profesor de universidad poseído por el lado oscuro decidiera secuestrarme. Si el mundo realmente funcionaba así. tarea en la que el resto de los colaboradores habían estado trabajando toda la mañana a pesar de las lluvias. Sonaba raro reconocerlo. me sentía querido. y marqué de nuevo el teléfono de la sede. pero por primera vez en bastante tiempo. La impresión quedó reforzada cuando Pepe me pidió que le describiera mi situación con objeto de venir a rescatarme cuanto antes. por fortuna. aunque tengo mis dudas de que se hubiera ofrecido a algo así de no encontrarse ya en carretera y. 114 . Me estremecí.

En cualquier caso. Por ello. cerré los ojos. en contra de todo pronóstico. y bajo él. pero con la chorra fuera. Habían llegado antes de lo previsto. un pobre desgraciado calado hasta las orejas. y nunca mejor dicho. No podía creerme que hubiera llegado hasta un estado de paz tan placentero después de la mañanita que acababa de vivir. y de ahí pasé a mi propio ser. absolutamente discordante con la foto apanfilada del candidato. no todo iban a ser risas. Pronto caí. tal cual una caricatura rupestre del Buda Sakyamuni. por una cuestión de karma. con toda la orquesta de latidos. La escena no tenía desperdicio: diez tíos metidos con calzador en una furgoneta decorada con el horrible logotipo multicolor del Partido Alfa y el no menos horrible lema: “El futuro ya está aquí”. con un bolígrafo y un llavero de idéntica ideología política en el 115 . Tal vez. Y con la tontería. lluvia torrencial. en una especie de trance amodorrante. en postura supuestamente sagrada. Estaba condenado a llamar la atención quisiera o no. a mí se me había olvidado enfundarme el pene. y adopté la postura del loto. que si los animalillos buscando refugio. Las risas de los compañeros y del propio Pepe no cesaron en media hora. que si el viento.Decidí entonces intentar por enésima vez reproducir los ejercicios de yoga que me había enseñado hacía tiempo un ligue hippioso. que si la lluvia. Acto seguido me concentré en los ruidos de la naturaleza circundante. cuando el claxon de la furgoneta de Pepe rompió la quietud de momento creí que se me iban a salir todos los órganos por la boca. Me senté bajo el árbol. como la lluvia. un árbol en flor. Pepe me dio un chubasquero del partido. movimientos peristálticos y respiraciones herrumbrosas que comportaba.

Me salvaron mis reflejos felinos.interior de su bolsillo derecho. dentro de nuestros chubasqueros raídos a modo de andrajos fantasmales. sólo que en lugar de desaparecer después de entablar contacto con algún incauto. Sorprendimos a varias parejas compuestas por cincuentón y veintañera entregándose al placer oral dentro de coches convenientemente aparcados para ello en recodos oscuros de la 116 . Avanzando solitarios y en silencio entre el orballo. 2. y me explicó en qué consistía el sistema de trabajo que llevaban toda la mañana siguiendo. parecíamos un escuadrón de espíritus de la curva. tan simple y expeditivo como eficaz: Pepe detenía la furgoneta en un determinado tramo de carretera. ganados a pulso tras horas y horas de Playstation. Una anciana armada con una hoz reaccionó de manera similar conmigo. abría la puerta trasera y abandonaba a alguien allí. para que repartiera propaganda a todo cuanto se moviera hasta su regreso. Por otro lado. Entre ellas cabe destacar las siguientes: 1. 3. pero sin que hiciera falta siquiera que traspasase los límites de su propiedad. expuesto a mil y un peligros e inclemencias climatológicas. les dábamos la murga para que votasen al Partido Alfa. Y siguieron pasando cosas. Al menos a Pelayo y mí. Un perro mordió a Pelayo en la pierna después de que intentara saltar la verja de un chalet para deslizar propaganda por debajo de la puerta de acuerdo con las recomendaciones de Rana. una estrategia tal vez más aterradora. todo un detalle.

4. Pelayo aseguró que había visto un OVNI. dejándonos al resto. el coordinador tuvo luego el detalle de llevarlo hasta su casa. porque nos encontrábamos demasiado cerca del aeropuerto y la visibilidad no era buena. Desde que recibió la noticia hasta que Pepe apareció para recogerle. 5. Cuando me enteré de lo que había sucedido. pero al menos. Pelayo recibió una llamada de su hermana por la cual le informaban de que su tío. jamás logró que le creyéramos. Tuvimos el tipo de conversación que se supone que hay que tener en esas tesituras hasta que. y los muy fanáticos. transcurrió más de media hora. me encontré con un coche calado en el arcén. se me ocurrió preguntar lo siguiente: ¿Te referías a esto cuando decías que algo malo iba a pasar? 117 . abandonados por aquellas ruinosas carreteras. a quien apreciaba sobremanera. pero como nadie le acompañaba en ese momento para corroborar si era cierto o no. rechazaron mi ayuda pese a que apenas tenían fuerzas suficientes para empujar el coche. Por último. telefoneé a Pelayo para darle mis condolencias. justo antes de ponerle fin. En parte.carretera. Hacia el final de la jornada. lo cual terminó dando credibilidad. 6. al verme con el chubasquero del Partido Alfa. a las visiones que había tenido debajo de la higuera. para mi desgracia. eso sí. Se trataba de uno de los vehículos del Partido Beta. acababa de fallecer víctima de un infarto.

Pues Neo-Tokio podía ser yo rezongó lapidario. ¿Te acuerdas del slogan de Akira? Hice un breve ejercicio de memoria. Esta vez no se demoró en responder. Y luego colgó. La estática que puso punto y final a la conversación sonó más fuerte y aciaga que el ruido de lluvia. Yo tenía la misma sensación. ¿Neo-Tokio está a punto de explotar? dije.Tardó demasiado en contestar. 118 . Y yo supe que una reacción así implicaba una respuesta negativa incluso antes de que me lo dijera. que durante años había presidido la pared norte de mi habitación. esforzándome por visualizar el cartel de la película de Katsuhiro Otomo.

como un trío de oficiales de la SS. y me rodearon. y otras. me di cuenta finalmente de que mi abuelo estaba equivocado: no sólo había dos tipos de personas. cuando Pepe. que estaba a punto de medrar en el escalafón simplemente porque alguien se había enterado de que había cursado estudios de periodismo en mi pasado universitario. las que nacen sin ella. Para este último grupo la suerte era una especie de diagrama de Venn: había zonas donde campaba a su libre albedrío. la desventura era el hecho de tener que trabajar para un partido político en el que no creía (no creía en ninguna asociación de más de una persona. no sé exactamente si Pepe o el tesorero. como yo. Me encontraba etiquetando sobres en la sala de trabajo. y el tumor de fortuna contenido en ésta. de hecho) a cambio de cuatro duros. y cuando el 11 de mayo de 2003 al higo chumbo le dio por florecer. me agarró 119 . Uno de ellos. el tesorero y Belarmino Rana entraron en la estancia con rostro muy serio. tienen la facultad de gozar de buena fortuna dentro del infortunio. junto al resto de mis compañeros.11 DE MAYO ASCENSO Mi abuelo solía decir que existen dos tipos de personas: las que nacen con una flor en el culo y las que no. en las que se encontraba circundada por la desventura más sobrecogedora. y las que. yo siempre había pensado que pertenecía a la primera categoría. En mi caso. luego me di cuenta de lo que yo creía que era una flor era en realidad un higo chumbo. Hasta que terminé la licenciatura. sino tres: las que nacen con una flor en el culo.

así como sus miradas ásperas. No pasará nada. Los trajes de Rana y el tesorero. había de sobra. Me trasladaron al almacén y me invitaron tomar asiento sobre una caja de programas electorales. significaba en realidad que existían al menos un noventa por ciento de posibilidades de que estuviera a punto de pasar algo malo. Tenemos que hablar contigo un momento declaró en voz baja a fin de derribar toda resistencia. Ellos hicieron lo propio por donde pudieron. que cuando alguien perteneciente a la esfera de las autoridades trataba de tranquilizarte con la cantinela de que no iba a pasar nada. Imaginé que habían descubierto el engaño de lo de la propaganda arrojada al río. o como diría el propio director norteamericano: “una jodida mierda”. De modo que eres licenciado en Ciencias de la Información habló Rana.por el brazo al tiempo que Rana me indicaba con un gesto de su cabeza que les acompañara al exterior. debido a mi larga trayectoria de alumno conflictivo en un colegio confesional. Motivos para someterme a un severo castigo. me recordaron a un película de mafiosos. Si se hubieran materializado en mitad de la sala unas letras con la leyenda: DIRECTED BY QUENTIN TARANTINO no me habría extrañado en absoluto. con las manos asentadas sobre sus rodillas mientras me observaba en actitud inquisidora 120 . se trataba de todo lo contrario: iban a recompensarme. pero sabía. o tal vez que alguien se había ido de la lengua acerca de mis envíos de programas en blanco. Pero como ya he dicho. intensificaban la sensación. Tanto la siniestra disposición del lugar como su iluminación. Si no hubiera dicho esto último no me hubiera asustado tanto.

improvisadas por los propios docentes para pasar el tiempo. en su mayoría.Asentí. no podía soltarla sin hacerme antes con unas cuantas castañas. porque la verdad es que nos vendría bastante bien la ayuda de un periodista por aquí… Comencé a entender la naturaleza de la situación. que apenas recordaba nada al margen de que muy pocas de las materias tenían que ver con el periodismo en sentido estricto. chanchullos. justificar ante terceros su trabajo y atraer estudiantes de facultades ajenas mediante la oferta de absurdos créditos de libre configuración. Me dije a mí mismo que ahora que al fin había logrado sostener la sartén por el mango. Había estudiado tantas cosas y tan variadas. escotes vertiginosos y otras cosas por el estilo. El inconveniente estaba en que a lo largo de los años había demostrado innumerables veces mi incompetencia como 121 . Tenía que sacar la mayor tajada posible de aquella situación. ¿no? Volví a asentir. pudiera haber alguien con una preparación académica superior a la suya y. Aquellos hombres aparentemente adustos no se imaginaban que entre los trabajadores a los que miraban con desprecio y trataban como si fueran la última capa de excrecencias de una fosa séptica. Es curioso dijo el tesorero. lo cual daba absolutamente igual en una sociedad como la nuestra donde lo último que se valoraba eran los conocimientos. buscaban aprovecharse de la situación. eclipsados por diplomas. como buenas aves de rapiña que eran. Ni los profesores ni los alumnos habíamos sabido nunca en qué consistía exactamente aquella carrera con más de veinte asignaturas inclasificables por curso. Eso es como periodismo. sonrisas de postín.

tal vez la palabra “contrato” no sea la más adecuada para describir los términos de la colaboración precisó el tesorero. Sin embargo. Y es que gozar de un sentido hiperdesarrollado de la justicia podía tener sus ventajas. sin lugar a dudas. ni siquiera por un par calzoncillos descoloridos o unos deportivos Acidas en los mercadillos ambulantes. la economía no se beneficiaba de ninguna de ellas. Desde muy pequeño. te dedicarías a otras labores yo creo que mucho más gratificantes. durante el cual los tres interrogadores se miraron a los ojos como para decidir el próximo paso. ¿Debo entender que quieren ustedes contratar mis servicios como periodista? pregunté. ni siquiera cuando sabía a ciencia cierta que me estaban timando.negociante. terminaría pagando el pato en 122 . pero. sabía que si me dejaba impresionar por las implicaciones peliculeras de la propuesta. en calidad de espía. pegar carteles y etiquetar sobres. Se produjo un silencio muy significativo. sólo que en lugar de repartir propaganda. algo de lo que daba fe que nunca. Bueno. como elaborar dosiers informativos y acudir a los mítines de los rivales políticos. esa había sido mi mayor ilusión junto con la de interpretar el papel de un muerto viviente en una película de terror postapocalíptico. ensanchando todavía más la brecha de mi desconfianza. me atreviera a regatear. para tomar notas con las que redactar los nuestros. A pesar de que Rana asintió con la cabeza. digamos que en teoría seguirías siendo un trabajador más. Me emocioné muchísimo ante las perspectivas reales de formar parte de una red de espionaje. tuve la sensación de que me estaban ocultando algo.

éstos sí se respetaban. El triángulo dinerocoches-putas no ejercía sobre mí la misma fascinación que sobre el resto de los machos ibéricos. para mi infortunio. Todo el mundo me decía que mi problema estaba en que no defendía mis derechos con la suficiente vehemencia. Era un consumado especialista en realizar trabajos que consideraba estimulantes a cambio de cuatro perras. o bien no pagándome directamente. Tardé mucho en comprender que precisamente el hecho de que hubiera que redactar una constitución para garantizar lo anterior. Que yo supiera.términos económicos. había llegado a creerme lo de que en una sociedad democrática no hacía falta que reivindicaras tus derechos porque se suponía que éstos. además de estar recogidos en la constitución. las aventuras emocionantes ocupaban el primer puesto (seguidas de cerca por el deseo a duras penas incontenible de hacerme con la espada que Arnold Schwarzenegger blandía en Conan el Bárbaro para servirme con ella mis propios kebabs después de instalar en el salón de mi casa un tenderete de comida turca). 123 . eran reconocidos y respetados por el resto de la ciudadanía. En mi top-ten de prioridades. resultaba sintomático de la maldad inherente al ser humano. Claro que la culpa no era mía en absoluto. bien pagándome en sueldo por debajo de la media. prácticas ambas muy arraigadas entre los productores audiovisuales. y el tejido empresarial de una civilización tan soleada como la española solía aprovecharse de la tesitura. no se había redactado jamás ningún documento en respaldo de los derechos de los hijos de mala madre sin escrúpulos y. Y tenían razón. sin embargo. me habían sometido a un lavado de cerebro tan intenso desde la escuela primaria que.

Ya veo que nos hemos equivocado… Tanta preocupación por mi bienestar personal estaba a punto de hacerme saltar las lágrimas. sin duda dije. En este partido defendemos la igualdad entre los trabajadores. Y es admirable repuse. pero que en recompensa por haber aceptado la oferta. ¿Cuándo empiezo? Me explicaron que hasta el día siguiente no entraría en acción.Tentador. en realidad me siento muy honrado de que hayan pensado en mí. pero me imagino que no cobraré lo mismo que el resto de mis compañeros. como pensaba que ocurriría cuando entré en el local electoral. simplemente te lo ofrecemos a ti porque tienes más experiencia. y no tendrían que recurrir a mí… Tampoco hace falta ser periodista para llevarlo a cabo intervino el tesorero. sólo que entonces les valdría cualquiera para realizar este trabajo. activando con ello las sonrisas protervas de Rana y el tesorero. y el de una persona escogida por mí. Disculpen si he sonado desagradecido dije a regañadientes. Creíamos que te alegrarías de no tener que buzonear ni ensobrar más. Habían recuperado el control de la sartén sin que yo hubiera logrado hacerme siquiera con una castaña. No tenía otra alternativa más que aceptar la oferta. Por supuesto que sí se apresuró a contestar Rana. Así que en lugar de pasarme el resto del día ensobrando propaganda. para esa tarde. me dieron las llaves de un coche equipado con un equipo de megafonía y me encomendaron la tarea de dar vueltas en él por toda la ciudad proclamando a los cuatro vientos las 124 . Los muy maquiavélicos sabían cómo jugar sus cartas mucho mejor que yo. iban a tener el detalle de alterar mi plan de trabajo.

Ni yo le dije introduciendo la llave en el contacto y girándola para activar el motor. yo no quiero volver allí arriba. Dado que Pelayo se encontraba ausente por motivos familiares. no tenía carné de conducir. Me sorprendió que no opusiera ninguna resistencia a viajar en coche durante lo que quedaba de tarde en compañía de un tipo que el día anterior estaba haciendo ejercicios espirituales con el pene al aire debajo de una higuera en mitad de una tormenta y que. había pensado que lo tendría él. Los problemas de verdad nos esperaban abajo. por mi parte. ¿Y qué hacemos ahora? me preguntó con ese acento suave y meloso propio de su país de origen. excepto nosotros. pero su reacción fue muy diferente a la que yo había esperado. entonces. Él había pensado que yo lo tendría y yo. podía ser una buena opción. eché un segundo vistazo al equipo de trabajo y decidí que Diego. además. el periodista uruguayo. Aquello sólo podía significar dos cosas: o bien era tan irresponsable como yo. escogí a Pamela como compañera. o bien estaba tan harto de ensobrar que no le importaba morir en un accidente de tráfico si con ello variaba en algo su rutina laboral. hubiera obtenido el permiso. mientras yo trataba de no estrellarme contra 125 . Los comentarios que realizó a lo largo de la jornada. que ni siquiera nos habíamos planteado la posibilidad de que algo así llegara a suceder. Los dos estábamos tan acostumbrados a que todo el mundo. lo cual me sentó como un tiro. y dijo que prefería quedarse en la sala de trabajo ensobrando. Será mejor que te pongas el cinturón. cuando nos metimos en el coche y nos dimos cuenta de que ninguno de los dos poseíamos el carné de conducir.virtudes inconmensurables del Partido Alfa. Aceptó sin mayor problema.

Por ello me intrigaba bastante conocer el motivo que le había llevado a emigrar a España. personas y mobiliario urbano. la cosa fue como sigue: se plantó en España por sorpresa. después de haber saboreado las mieles del éxito en su Uruguay natal. Había tenido una aventura con una estudiante española de intercambio en Montevideo y no se le había ocurrido otra cosa mejor que perder la cabeza por ella (de nuevo dos posibilidades: o la chica en cuestión se manejaba con soltura descomedida en la cama o bien mi compañero era de los que no mojaban el churro muy a menudo y se enamoraban de la primera que pasaba disfrazando su temor a tener que volver a apañárselas sólo mediante idealizaciones caballerescas de la persona amada como único modo de subsistencia sexual). no quería ni imaginarme lo mal que lo estaría pasando él. Si ya era duro para mí. y proponerle matrimonio. daba la impresión de que le había molestado más el hecho de que el tipo fuera bonaerense que el desengaño en sí. aparecer en su casa de buenas a primeras. Tal y como pronunció la palabra “argentino” al contármelo. se veía obligado ahora a tragar mierda a paletadas para llevarse a la boca algo de mejor sabor de cuando en cuando. apareció en su casa de buenas a primeras. Colegí enseguida que los uruguayos y los argentinos se llevaban tan bien como los franceses y los españoles. y se la encontró retozando tan ricamente con un argentino. en principio.vehículos. me inclinaron a creer en la segunda opción. y él ratificó mi deducción al informarme poco después acerca de que lo único que le daba más asco que un argentino era 126 . Y el motivo. El pobre. que nunca había sido nada en la vida más que un panoli con complejo de Peter Pan y delirios de grandeza. pero en la práctica. no era otro que el amor. como de costumbre. era plantarse en España por sorpresa. Su idea.

aun siendo un pensamiento descabellado. En frases como ésas. que no era precisamente el ojito derecho de Rana. Me convenía bastante más seguir escuchando su ridícula historia de amor transoceánico. enseguida empalmé el concepto “sudamericano” con el concepto “prejuicios” a fin de encontrarle algún sentido al despropósito. tal vez el partido no supiera de quién se trataba o prefiriera contar con los servicios de alguien más inexperto y. Lo último que me interesaba era crear rivalidades innecesarias entre el resto de los trabajadores y yo. por consiguiente. sólo quedaba la posibilidad de que Rana se sintiera atraído por mí. Diego podía estar mintiendo cuando hablaba con nostalgia acerca de su antaño exitosa carrera profesional. pero yo. y no en mi copiloto. más manipulable. venía respaldado por un notorio prestigio internacional? Las opciones eran múltiples y variadas: de un lado. lo cual. de otro. como si todo el rollo de la fraternidad entre el proletariado finalmente hubiera llegado a parecerme algo sensato. al tiempo que un motivo más que suficiente para no volver a pensar nada parecido hasta el día del juicio final (e incluso para dejar de pensar.un argentino limpiándose el trasero después de una defecación diarreica. como encargado de las tareas periodísticas relacionadas con la campaña. se notaba que era periodista. en general). haciendo gala de mi característica desconfianza. Quizás tuviera algún giro de guión al 127 . no le comenté nada. explicaría su actitud arisca para conmigo en clave de sublimación sustitutiva de sus deseos de posesión homoerótica. Me vino entonces una pregunta a la cabeza: ¿cómo se explicaba que los gerifaltes del partido hubieran pensado en mí. que además de contar con una enorme experiencia en el sector de la comunicación. Porque al margen de todas las opciones ya mencionadas. En cualquier caso.

Evidentemente. unos vagos. unos guarretes de estética casi siempre kitsch con la mente tan cuadriculada como perversa. Eso me hizo pensar en los tópicos. los italianos eran unos marrulleros ruidosos que confundían el tocino con la elegancia. unos cabestros belicosos de orgullo exacerbado que no se andaban con miramientos. Ya había notado desde hacía bastante tiempo que el ser humano. unos avaros capaces de tomarle las medidas a un pincho de tortilla para determinar la conveniencia de cobrarle medio euro más o menos al cliente. unos chapuceros. los norteamericanos. unos rednecks endogámicos y poco cultivados. los rusos. en general. les pesara o no a las miríadas de asociaciones que los consideraban ofensivos. Los sudamericanos hablaban por los codos y presentaban una clara tendencia al psicoanálisis en sus conversaciones. devotos de las armas de fuego o unos progres buenrollistas. muy poco sentido del humor. los franceses tenían boca de pitiminí y. los chinos. los austriacos. los ingleses. los alemanes. los catalanes. unos ultraderechistas reprimidos. salvo contadas 128 . no compartí con Diego mis pensamientos. esos catetos de insaciable afán de protagonismo.final que la hiciera interesante como posible libreto cinematográfico. igual que los indios y los pakistaníes sólo que menos amuermados. unos estultos y unos graciosillos. comprometidos e incordiantes. unos trabajadores incansables solo interesados en el dinero y la reproducción. o bien unos alcohólicos o bien unos estirados. y los españoles. y en cómo al final siempre acababan teniendo la razón en cierta medida. aunque de existir tampoco me hubiera percatado de ello debido a que el tipo se enredaba tanto en su exposición que al cabo de media hora ya me había perdido por completo.

El patrioterismo uno. Como consecuencia de esta mentalidad contraria a toda lógica. grande y libre tenía ese problema: siempre acababa reventando en mitad del cerebro como un petardo barato en mitad de un excremento de perro y.excepciones. las costumbres determinadas incluyeran la punción de los testículos como iniciación a la pubertad. se tenían unas costumbres determinadas y se elaboraban unas comidas determinadas. donde se hablaba una lengua determinada. el criterio personal desaparecía por completo ante el mero hecho de haber nacido en unas coordenadas espacio-temporales concretas. Es decir: a la gente como Pelayo y como yo. se regía por una lógica tan determinista. salpicaba a los que menos les interesaba el asunto. 129 . Ni siquiera el fútbol. se mostraba más bien reacio a criticar cualquier cosa relacionada con su identidad personal y social. al mismo tiempo que defendía por sistema las características de su entorno inmediato como si de repente todos nos hubiéramos convertido en antropólogos fascinados por su trabajo. al final. ya que era posible sentirse del Real Madrid habiendo nacido en Yokohama o defender los colores del Barça desde el barrio de Malasaña. la humanidad había adoptado una visión del sentimiento de pertenencia no muy diferente a la de los perros terruñeros. y la gastronomía tomara como ingrediente base una harina compuesta de boñiga de mono y ortigas. la lengua determinada poseyera un valor estético equivalente al de un concierto de eructos de marmota con flato. En este sentido. y parecía que estuviera condenado de por vida a defender todas esas cosas independientemente de que el lugar determinado fuera un pozo de estiercol poblado por gente moralmente reprobable. tradicionalmente tan poco propenso a la razón. Uno nacía en un lugar determinado.

pero conforme pasaba el tiempo y la cinta de casete volvía a soltar el mismo discurso apoyado sobre la misma música. era divertido. La sensación era similar a la que me sobrevenía cuando me pasaba demasiado tiempo frente a la Playstation. Luego volví a apretar el acelerador y traté de abrirme 130 .Me concentré en conducir. El recuerdo de la última vez que había conducido. sólo que. una tarde en la que había reventado los bajos del coche de mi padre practicando volantazos en una explanada libre casi por completo de obstáculos. Me imagino que con tanto alboroto acabamos con la siesta de más de uno. el videojuego de conducción era real y. no hizo más que empeorar la situación. Nos vimos obligados a cerrar las ventanas y apagar el casete. y comenzaron a llamarnos de todo menos bonitos. podía terminar cargándome a alguien sin que me dieran puntos extras por ello. me puse tan nervioso que terminé cruzando un paso de cebra en verde. y al final (no podía ser de otra manera). Tanto era así que los transeúntes daban respingos a nuestro paso con la mano apretada contra el corazón. En un primer momento. Diego estaba más despierto que yo y no dudó en abalanzarse sobre mis piernas para activar el freno. escuchando en silencio lo que Diego tenía que contarme mientras sonaba de fondo la sintonía del partido. Las manos me resbalaban sobre el volante a causa del sudor y pronto me quedé sin fuerzas para cambiar de marchas. De no haberlo hecho. Varios de ellos se abalanzaron sobre el coche. habría pasado por encima de una adorable ancianita para mayor indignación de los ya muy indignados ciudadanos que habían sido testigos del percance. esta vez. comenzó a dolerme la cabeza. pues el sistema de megafonía funcionaba a todo volumen. Me hiperventilé. si me salía de la pista. probablemente espoleados por su animadversión al partido.

porque sólo había uno. ¡Casi se llevan a esa señora por delante! Miré hacia atrás. y vi cómo se nos aproximaba al trote la figura de un policía que blandía una porra en su mano derecha. cuando escuché un pitido a nuestras espaldas. Le juro que no me había dado cuenta. no le iba a resultar muy difícil dar con un vehículo de propaganda política del Partido Alfa. por donde asomó la cabeza muy enfadado. Sus intenciones no parecían nada amigables. El rostro del agente se contrajo en gurruños de suspicacia. por mucho que nos diéramos a la fuga. y me encogí de hombros estúpidamente. ¡Carné y papeles! ordenó . apagué el coche y ensayé frente al espejo por unos segundos la sonrisa que iba a dedicarle a aquel hombre. Miré en un acto reflejo hacia el retrovisor derecho. así que sentí el impulso de huir de allí a toda pastilla antes de que nos alcanzara. Los latidos de mi corazón se aceleraron. Aquel 131 . como si hasta el momento no me hubiera dado cuenta de nada. ¿Están ustedes locos? bramó el agente una vez hubo llegado hasta el hueco de la puerta. Sobre todo. que era la misma que en la realidad ponían cuando se encontraban una esquirla de costo en los bolsillos de un porrero adolescente y vacilón. nuestra ruta hacia la libertad. Diego me lanzó una mirada agónica y deduje que su presencia en nuestro país no era del todo legal. abrí la ventanilla. ¡Oh! ¡Vaya! exclamé. Ya se había hecho un hueco considerable.camino entre el gentío tocando el claxon como un poseso. Puso la misma cara que solían poner los policías corruptos en las películas antes de amenazar al pringado de turno. Me detuve de nuevo. Luego experimenté un breve instante de lucidez y pensé que.

porque podría dejarme seco en caso de que se pusiera al servicio de la señora. Diego podía mirarme con ojos de ternero degollado. Creí por un instante que la táctica 132 . sin carné. No tuve más remedio que abrir la guantera y fisgar a tientas en su interior para ver con qué me encontraba. Se los tendí al policía y respiré hondo. dentro de lo posible. Afortunadamente.hombre dependía de mí. pero al menos él tenía alguien de quien depender. Si algún abogado hubiera visto la escena. ¡El carné y los papeles! repitió el policía en vista de que me había quedado paralizado. por no hablar de que el hecho de que se tratara de un coche al servicio del Partido Alfa sembraba la simiente del escándalo político. además de unas gafas ochenteras estilo David Hasselhoff en El Coche Fantástico. Le sobraban testigos de mi temerario estilo de conducción. mirando de reojo a San Judas con el deseo imperioso de que intercediera. para que aquel hombre se olvidase de pedirme el carné. yo no me encontraba en una situación mejor que la suya. Conducía un coche que ni siquiera era mío. con la publicidad añadida que algo así reportaría al caso. Por otro lado. de que me las ingeniara de alguna manera para aplacar los ánimos del policía antes de que le pidiera a él también la documentación. Yo estaba en manos del destino. y una postal de San Judas Tadeo. encontré una carpetilla plastificada con los papeles del coche. en menos de un mes tendría que inyectarme horchata en las venas para seguir viviendo. un paquete de Mentos revenido. y había estado a punto de arramplar con una anciana en un paso de cebra. patrón de las causas perdidas.

Él asintió. pertenece al Partido Alfa. ¿no es cierto. más que nada para evitar este tipo de situaciones. que también lo ha sido de deportes. Sus dirigentes nos pagan para trabajar a su servicio en la campaña electoral. como si acabara de confesarle mi pertenencia a un grupúsculo terrorista. ¡y en regla! Tal vez si me deja que le explique por qué no la llevo encima podamos arreglar este asunto… repuse mientras me limpiaba las babas que me había arrojado encima sin querer durante el rapapolvo. Diego? interpelé a mi compañero a fin de naturalizar al máximo la conversación. Todo el mundo que se encuentre al volante de un vehículo debe tener su licencia de conducción. Noté de nuevo la mirada aterrada de Diego frente a mí. Como puede observar. me ha pedido personalmente que lo sustituyera. entre otros cargos. nuestro actual concejal de Cultura.había funcionado. pero él insistió y 133 . La verdad es que no lo llevo encima declaré en tono despreocupado. por favor. El caso es que hoy el tipo que se encarga habitualmente de megafonear estaba enfermo. El agente reaccionó con una mezcla de incredulidad y rudeza. este coche no es nuestro. y luego carraspeé antes de enfrentarme cara a cara con el policía. pero al cabo de unos segundos el policía me devolvió los papeles y dijo secamente: Ahora el carné. Yo le comenté inmediatamente que hoy no llevaba el carné conmigo. le estoy pidiendo que me enseñe su licencia de conducción. tamborileé con los dedos sobre el volante. No le estoy pidiendo una limosna que pueda tener o nodijo. Sonreí para tranquilizarle. tráfico y medioambiente. así que Don Belarmino Rana.

Debí haberme negado de todos modos. En el último momento. limitándose a mover la cabeza lentamente a izquierda y derecha muy asustado.me dijo que si algo ocurría se encargaría de solucionarlo. El policía también sonrió mientras se retiraba de la ventana. Si ven al señor 134 . Comprendo dijo antes de girarse en dirección a Diego. Asentí y encendí de nuevo el coche. A las viejas de esta ciudad les encanta dar por culo. ¿verdad? le di unas cuantas palmaditas en el hombro como para sacarle una sonrisa. sólo les pido que conduzcan con más cuidado lo que les quedé de jornada. Diego reaccionó a tiempo y bosquejó algo parecido con sus labios. si me permiten la expresión. Si es que no lo necesita precisé. ¿Y usted tampoco tiene el carné? Mi compañero ni siquiera se atrevió a pronunciar la partícula negativa “no”. aunque ya sabe cómo se las gastan los concejales… ¡Cualquiera les dice nada! El rostro del policía se distendió. como es el sobrino del alcalde lo llevan siempre a todas partes. sino como si fuéramos terroristas de su misma organización y acabáramos de pronunciar el santo y seña. Ya no nos miraba como si fuéramos terroristas. ¡Ah! ¡Se me olvidaba! exclamó con una afabilidad que poco antes ni siquiera nos podíamos haber imaginado que escondiera. De acuerdo entonces dijo. pues sabía que sin ella la escena quedaría muy poco creíble. Por suerte. el agente volvió a introducir la cabeza a través de la ventanilla.

No se olviden. Esta ciudad no sería lo mismo con los otros… Usted no se preocupe me despedí con un ademán cordial. agente José Luís Perales. aquel pobre empleado municipal seguía asintiendo como un autómata estropeado. ya saben lo que quiero decir. pisé el pedal del acelerador y salimos de allí a toda máquina. aunque por dentro sentía unas ganas enormes de romper a reír. por supuesto. Entre nosotros. Cuando miré a través del espejo retrovisor. Tranquilo dije. como el cantante miró hacia Diego. me llamo Perales. pasados unos treinta segundos. yo siempre he votado al Partido Alfa apostilló guiñándonos un ojo. 135 .Rana denle saludos de mi parte. Los saludaremos a ambos. Asintió con tanta intensidad que sus movimientos llegaron a parecerme reverencias. Lo que ha hecho no caerá en saco roto. Y a su tío también. Cerré la ventanilla. Era la prueba viviente de que lo de la “aldea global” iba mucho más allá de la mera metáfora sociológica.

Para mi asombro. ni Pepe. el de urbanismo y la de promoción económica. diversas bandas sonoras de largometrajes de espionaje. sólo que sus 136 . desde El Tercer Hombre hasta Misión Imposible. había enviado a dos de sus principales estrellas para reforzar el diseño de la campaña. pero nadie en aquel partido tenía tanta imaginación. que curiosamente eran pareja y no residentes en la ciudad. La habían empleado toda en pensar lo que harían cuando colmaran sus ansias de poder. ni Rana. como el resto de sus compañeros. quedaran conmigo en el canódromo o algún otro lugar resultón desde un punto de vista visual. ni el tesorero iban a ser los responsables de coordinar mis misiones.12 DE MAYO INFILTRADO El día de mi desvirgamiento como espía electoral tuve la ocurrencia de programar en mi reproductor de mp3. para entonarme. a modo de flautín. Se trataba de un tándem de ediles. Tenía la esperanza de que mis superiores se contagiaran de la atmósfera peliculera. Él se llamaba Julio César Montero. Si le pusieran una boquilla en el trasero y le practicaran unos cuantos agujeros en la espalda. en el festival de villancicos de algún colegio de pago. Iba siempre de traje. la tez pálida y una complexión física enjuta hasta el decaimiento. lo cual los acercaba más al espíritu de los Némesis de James Bond que al del MI5. Los sondeos habían augurado esa misma mañana resultados menos positivos de lo esperado para el Partido Alfa y la organización. uno podría tocar la Pastoreta a través de su cuerpo. en un acto reflejo. tenía unos cincuenta años. y allí me dieran las instrucciones de la misión a través de un emisario en gabardina.

y sus zapatos tenían algo más de clase. Nunca se dirigía a nadie directamente excepto a su mujer. Me puso de los nervios la primera vez que la vi. Tal vez demasiada. Sus dientes jugaban a los castellets aglomerándose los unos sobre los otros. Y sus modales (esto ya era mucho más grave). siempre dando órdenes a voz en grito con ese desagradable tono córvido que revestía cada una de sus palabras. Le colgaban hasta tres papos fláccidos de la barbilla. sus camisas. la habrían colgado por bruja. Pensé que. Lucía una aparatosa permanente del color que tendría un bote de mahonesa si alguien vaciara dos o tres cucharadas de ceniza en él y removiera. Era ella quien nos transmitía sus órdenes. pero había envejecido bastante mal. de haber nacido en la Edad Media. con ese aspecto que tenía.americanas. Rondaba los cincuenta los años. sin que su desgracia le hiciera más accesible o humano. Se comportaba como una especie de aristócrata condenado a moverse por unos estratos sociales inferiores para mantener su posición. sus pantalones. Se notaba a la legua que hasta su matrimonio con Montero había sido una mindundi. de tal manera que los incisivos sobresalían entre la melé tal cual los de un conejo. Su nombre era Telma Ramírez. casi siempre mediante gritos histéricos y alharacas descontroladas. Al principio creía que su comportamiento podía tener algo que ver con los rigores de un trastorno menopáusico. pues el síndrome del camarero autoritario era especialmente intenso en ella. su rostro estaba ajado por las arrugas y tenía unas cartucheras de gran tamaño que se bamboleaban a ambos lados de su cuerpo como si portara dos odres de agua. hacían juego con su imagen. pero luego alguien me dijo que la pareja había perdido un hijo recientemente y eso me hizo ser más comprensivo e incrementar mi grado de tolerancia hacia sus salidas de 137 .

Tal vez porque conmigo no las tenía con tanta frecuencia como con los demás y. Esto último me pareció una concesión enternecedora para con mi viejo amigo Ramón Taboada. ya que ella no tenía estudios superiores y se sentía un poco acomplejada por ello. momento en el que comprendí que solamente se trataba de una cuestión de sentimentalismo.tono. otro para el Partido Beta. El objetivo de todo aquel trabajo no era otro que tomarle el pulso a la opinión pública para. si bien tampoco era que me tratara con cordialidad fraternal. aunque he de reconocer que en ocasiones echaba de menos las 138 . Cambié de opinión cuando un día me dijo que me parecía mucho a su hijo. que aunque yo no escribía los discursos de estos encuentros de manera directa. Ni yo mismo podía creerme cuánto había trepado en apenas un mes de trabajo. Desde luego. facilitarle al alcalde y al resto de los concejales que le acompañaban en sus mítines. detentaba cierto poder de mediación al estar en mi mano la selección de los temas a tratar. otro para el Partido Gamma. y otro para el partido Omega. tendría que hacer lo mismo con la prensa impresa y organizar toda la información obtenida en cuatro dosieres. como no dudó en comentarme en más de una ocasión. Yo imaginaba que todo se debía a que le impresionaba un poco que estuviera licenciado en periodismo. rara vez perdía los papeles. En otras palabras. dotada de ordenador con conexión a Internet. uno para el Partido Alfa. prefería aquello a estar ensobrando o repartiendo propaganda. Más tarde. y me ordenó que navegara por el ciberespacio en busca de toda la información que pudiera recopilar sobre los partidos concurrentes a las elecciones. Aquel día me cedió una mesa de su mismo despacho. la tarea de replicar a la oposición. asiento giratorio y todo tipo de material de oficina. de ese modo.

así que les propuse ampliar mi ámbito de acción a las emisiones radiofónicas. en total. mientras con los dedos cortaba y pegaba documentos en el portapapeles de manera mecánica. Coser y cantar les dije. Entre noticia y noticia. les imprimí todo el material. y es que las noticias sobre la campaña electoral se limitaban a un par de breves en la sección de información local. Tardaba. yo creo que sólo para que me estuviera callado y no les molestase. En el Word escribía de vez en cuando la transcripción de alguna noticia falsa inspirada en los datos ya recopilados a través de la prensa y. se estaba haciendo con el control del partido sin que nadie se enterase de nada. 139 . Todos estaban demasiado ocupados como para prestar atención a aquel arribista silencioso que.conversaciones con Pelayo e incluso los sermones de Mari Pili o Diego. Entonces me puse los cascos. se lo clasifiqué en unas carpetillas muy monas. menos de una hora y media en recopilarlas todas. meterme en blogs de cine. En aquel despacho nadie me hablaba más que para darme órdenes. en paralelo. Antes de irme a comer. con lo que me pasaba las horas repantigado en mi mundo interior. incluyendo las no digitales. Y aceptaron. Sólo había un problema. o buscar un trabajo de verdad en Infojobs. accioné el mp3 y sintonicé Radio Tres. me tomaba la libertad de consultar mi correo electrónico. seguía navegando impunemente por Internet. poco a poco. y me felicitaron por mi trabajo. pero no podía correr el riesgo de comunicárselo a mis jefes porque sabía que me mandarían de vuelta a la sala de trabajo para realizar alguna tarea mucho más aburrida. con música de fondo (se me permitía escuchar discos compactos a través del propio ordenador). Así me pasé toda la mañana.

Estaba baldado. Le habían hecho descargar. Aquel encontronazo con mis compañeros me hizo pensar que tal vez lo de mi ascenso no fuera algo tan bueno. Fue entonces cuando llegué a la conclusión de que los trepas. a los que había detestado con ahínco a lo largo de toda mi vida. Dejó bien claro con un gesto de desprecio que no me tenía en especial estima. ya había comprendido desde el primer día. igual que en la escuela y en la universidad yo mismo había odiado a quienes ejercían de tiralevitas del profesorado. Y eso que ni siquiera habían llegado ni a la mitad del trabajo. Eres un cabrón rumió. mientras pensaba que me estaba convirtiendo poco a poco en un pícaro de mucho cuidado. por otra parte. pero tampoco era necesario. si lo llego a saber también hubiese yo estudiado periodismo. Tanto él como su compañero me miraron con cierto resquemor. Que te sea leve… No hubo más conversación. cosa que. Alguna ventaja tenía que tener respondí en tono jocoso pero sincero. un camión enorme lleno de cajas de propaganda electoral. pues si bien su moral maquiavélica podía resultar cuestionable. merecían cierto respeto. Cabía la posibilidad de que el resto de los trabajadores terminaran odiándome. Por las escaleras me encontré con Pelayo. pues hasta el momento aquello era prácticamente todo para lo que me había servido la licenciatura. donde se coleccionan 140 . junto al tipo de la mirada torva. eran de las pocas personas que en el seno de una sociedad tan tendente a la acumulación compulsiva como la nuestra. Sólo escuché cómo refunfuñaba asqueado antes de desaparecer escaleras arriba.Y salí del local muerto de risa. El chico de la mirada torva no refunfuñó.

con idéntica frialdad objetos y sentimientos, eran capaces de sacrificar algo para alcanzar sus objetivos, desde amistades hasta noviazgos y matrimonios. Su coherencia y su resolución se me antojaron admirables, pero, al mismo tiempo, no deseaba convertirme en uno. Mi admiración carecía de componentes idólatras; no veía en ellos un reflejo de lo que me gustaría ser, un modelo a seguir, como me ocurría por ejemplo con Frank Sinatra, sino la satisfacción de ver que todavía existía gente por el mundo capaz de darlo todo por sus creencias, fueran éstas infames o no. Los Testigos de Jehová, los terroristas del 11-S, Mel Gibson en Braveheart, Hitler o el Santo Job, desataban este tipo de sentimiento en mí desde hacía bastante tiempo. Que los trepas se sumaran ahora a la lista era extraño, pero no por ello, menos admirable. En cualquier caso, no cabía ni la más mínima duda de que ningún partido político ingresaría nunca en este panteón de la coherencia llevada hasta el extremo; y el Partido Alfa, mucho menos que los demás, pues era sobradamente conocida por su darwiniana capacidad de adaptación al viento que soplara en cada momento, tal y como probaba el trabajo de bricolaje demagógico que realizaba para ellos. Al verme pensando en todas estas cosas, me estremecí. Sentí un miedo súbito y atroz a terminar posicionándome políticamente después de todo lo que había luchado a lo largo de mi vida porque los asuntos del poder me importaran un comino. ¿Y si acababa fanatizado, como aquel grupúsculo de nacionalistas radicales que, durante la universidad, me habían convencido para que tomara unas cuantas instantáneas de cómo la policía los avasallaba, sin que esto llegara a suceder realmente, hasta que uno de ellos le hubiera lanzado un adoquín en los testículos a un agente? ¿Y si acababa

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cobrando conciencia de pueblo, me convertía en un líder de masas revolucionario, moría estúpidamente a manos de algún ejército opuesto a mis ideas, y luego acababa estampado en las carpetas y camisetas de todos los universitarios protocompometidos del país? O lo que es peor, ¿y si al final se me ocurría votar? Casi me desmayo sobre la acera sólo de imaginármelo. Luego tomé aire, recordé lo que me había dicho mi psiquiatra tiempo atrás acerca de que el mero hecho de que siempre imaginara cosas terribles me inhabilitaba para llegar a protagonizarlas, precisamente porque yo las concebía como cosas terribles, y no como posibilidades reales, y me calmé. El restaurante japonés donde comí, con su decoración minimalista, sus electrizantes camareras en kimono, y su jarrita de sake caliente, templaron, si cabe, más mis nervios. Alrededor de las cuatro, regresé al local del Partido Alfa. No tenía ni idea de en qué consistiría mi trabajo vespertino hasta que Telma se me acercó y me dijo al oído: Necesitamos que vayas al tugurio del Partido Beta y consigas todo el material propagandístico que puedas. La cara se me iluminó. Al fin una misión de infiltración, como en esos juegos de la Playstation que tanto me gustaban, como en las películas setenteras de espionaje, como en todas las realidades alternativas que creía que nunca iba a conocer. Le dije a Telma que no se preocupase y salí a la calle con la promesa de regresar antes del cierre del local con las alforjas llenas de documentos vitales para el correcto desarrollo de las tareas

contrapropagandísticas del Partido Alfa.

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Nuestros enemigos políticos tenían varios fortines en la ciudad: uno de ellos era su sede propiamente dicha, donde los altos cargos de la organización tenían sus despachos y donde se celebraban las victorias o las derrotas, que había que vender como victorias, a los medios. Se trataba de un edificio nuevo, muy cuidado, situado cerca de la estación de tren y dotado de todos los servicios e infraestructuras que un prohombre pudiera necesitar. Nada que ver con el piso del Partido Alfa. Su segunda guarida era temporal. Se encontraba situada en el corazón de la ciudad, tal vez en la calle con mayor afluencia de personas por metro cuadrado. Era un local amplio y lujoso, con una decoración y un diseño de luces inspirado en los colores blanquiazules del partido, lo cual le confería una apariencia híbrida entre barra americana de extrarradio y tienda de productos ultracongelados. El inmueble había pertenecido con anterioridad a una empresa de enseñanza de idiomas, con centros en toda la geografía española, que había quebrado inesperadamente dejando a multitud de clientes furiosos en la estacada. Todo el mundo en la ciudad recordaba el escándalo, por otro lado, no muy lejano en el tiempo. Era realmente increíble que los asesores de imagen del Partido Beta hubieran consentido el alquiler del local, pues la asociación de ideas resultaba muy tentadora para el siempre malpensado ciudadano medio. Desde el exterior vi que había mucha gente pululando por el lugar, todos muy peripuestos y sonrientes. También pude escuchar, a modo de hilo musical, el eco insistente de una versión chill out del himno del partido que se te enquistaba en el cerebro como un tumor en bucle. Sin duda, no habían escatimado medios para modernizar su imagen, aunque el resultado se alejaba bastante de lo que podrían haber planeado en un principio, pues, en

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lugar de ejercer un influjo hipnótico y videoclipero sobre la juventud, generaban un rechazo visceral bastante generalizado. No pude evitar que mi memoria se replegara sobre sí misma hasta dar con el recuerdo del hermano Luís Miguel, un profesor de filosofía que había tenido en tercero de BUP y que había intentado durante todo el curso, de forma lastimera, desmarcarse del resto del profesorado, unos carcas postfranquistas que tenían dificultades para adaptarse a los nuevos tiempos, dándoselas de moderno con estrategias tan patéticas como salpicar sus frases de palabras tipo “coleguí”, “mola mazo” o “dabuten”, cuando no recomendándonos la última película de Almodóvar. Al final, según me habían comentado, se pasó tanto de moderno que acabó casándose con un guardia civil que resultó ser el primer transexual de la benemérita. A los del Partido Beta les ocurría algo muy parecido. Creían que con unos cuantos colorinches, una sintonía electrónica y la inclusión en sus listas electorales de un par de jovenzuelos tan modernotes como ineptos, iban a romper la pana entre la juventud. Eso les pasaba por sobrevalorar el intelecto de los jóvenes, pues se hubieran ahorrado mucho dinero y unos cuantos quebraderos de cabeza si pusieran en el escaparate un par de azafatas en tanga de lentejuelas, para los chicos, y un letrero de rebajas acompañado de un cesto de bisutería barata bien brillante para las chicas, que siempre son más complejas. Con eso y una mesa llena de pinchos, el electorado joven no se les escaparía a no ser que el Partido Alfa fichara a David Bisbal o Beyoncé Knowles, algo harto dudoso dado que sus dirigentes preferían rodearse de cantautores de tres al cuarto en su creencia afrancesada en la existencia de una relación directa entre el prestigio cultural y la capacidad para dar la murga década tras década con la misma cantinela.

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Crucé la calle, me situé en la entrada de una zapatería y, con el gentío como escudo visual, procedí a observar todos los movimientos que se producían en el interior del local. Salvo por el hecho de que un tipo trajeado le tocó el culo a una chica rubia y ésta, en represalia, le arreó una bofetada, no pasó gran cosa en cinco minutos. Entonces atravesé la calle de nuevo y asomé la cabeza por la puerta otra vez más. La pareja seguía discutiendo por lo del pellizco en el trasero. Tras ellos, un grupo de personas de diferentes sexos, complexiones, razas y edades (Benetton había influido más en la política que muchos filósofos de renombre), aporreaban los teclados de sus ordenadores, rebuscaban en sus cajones, y pululaban erráticas entre las mesas, como si formaran parte del decorado de unos informativos de televisión. Reconocí al menos a tres individuos: el primero era el tipo que le había tocado el culo a la chica rubia, un tonelete de tez harinosa, mirada mórbida y bigote hitleriano, bastante conocido en la ciudad tras haber hecho sus pinitos como humorista en un programa de la televisión local interpretando el papel del típico gordo bonachón, a lo Oliver Hardy, pese a que su aspecto de cacique de pueblo malencarado, y sus modales para con las jovencitas recordaban mucho más a la figura de Roscoe Fatty Arbuckle (para los profanos, un orondo actor de cine mudo que pasaría a la historia del celuloide, más por haber sido acusado del asesinato y violación de una jovencita con una botella de champagne durante el transcurso de una supuesta orgía desenfrenada, que por su buen hacer ante las cámaras); el segundo era uno de los autómatas de fondo, antiguo estudiante de mi mismo colegio y por tanto conocedor de mi nula propensión a la política. Su presencia constituía un escollo para el correcto desarrollo de mi misión, ya que podría llegar a desenmascararme,

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que su compromiso con el partido rival fuera verdadero porque. Juanjo usaba gafas de cristal grueso con montura dorada. convertirme en una persona que nadie en el seno de aquel partido pudiera reconocer ni de lejos. mientras que yo acostumbraba a llevar la camisa por fuera. pero era amiga de mi hermana y cabía la posibilidad de que pudiera reconocerme como el pequeño de los Velasco. Si eso ocurría. con escuadra y cartabón. por último. Primero tenía que garantizar mi anonimato. hasta dónde yo sabía. Todo el mundo en la ciudad sabía que mi familia nunca había manifestado. y mientras que yo ni me molestaba en peinarme o afeitarme por las mañanas después de la ducha. combinada con unos vaqueros raídos y unas zapatillas deportivas. podía encontrarse en una situación similar a la mía sólo que en un bando diferente. Mientras que yo solía usar lentillas. Juanjo. aunque me moría de ganas por iniciar mi misión. que había estudiado en un colegio de pago mucho más exclusivo que el mío. existían entre nosotros otro tipo de diferencias al margen de la apariencia física. Juanjo procedía al cálculo de complejas fórmulas matemáticas como preludio para el trazado. Desde los 146 . Fue entonces cuando eché a correr en dirección a mi casa y creé a mi alter ego: Juanjo Calasanz. todo el mundo creyera también que yo seguiría con la tradición. De modo que. no podía infiltrarme todavía. llevaba camisas de Ralph Lauren siempre metidas por dentro y en combinación con unos holgados pantalones de pana marrón y zapatos castellanos a juego. Además. la operación también se iría al garete. por inercia. la menor simpatía política por el Partido Beta y lo lógico era que. No la conocía personalmente. de su raya al medio.suponiendo. claro está. estaba la chica rubia víctima de los tocamientos de Roscoe. históricamente hablando.

anhelos. y me sentía como una especie de Robert de Niro en pequeñito preparando su papel. incluso me tomé mi tiempo para redactar en un post-it una biografía imaginaria de mi personaje. 147 . El tiempo parecía haberse congelado. me dirigí hacia el local del Partido Beta. sus preferencias culinarias y sus canciones. con la manos sobre su abdomen y un gesto de alegría como criogenizado en mitad del rostro. Mi nombre es Calasanz.movimientos. Di un paseo por la ciudad para acomodarme a mi nueva personalidad. sino también su currículo laboral. El crujido desencadenó una reacción en cadena y poco a poco regresó la normalidad. gesticulando y declamando ante el espejo. en Juanjo muchos más suaves. todo el movimiento del interior se detuvo en seco. hasta la voz. que se llamaba realmente María. Noté que las miradas caían sobre mí en chaparrón. Buenas tardes dijo. ¿En qué puedo ayudarle? Buenas tardes respondí educadamente. La chica rubia. Todavía no tengo muy claro mi voto. miedos y obsesiones. Buscaba información sobre el programa electoral de su partido. Salí de casa convertido en un hombre nuevo al que ningún vecino era capaz de reconocer. y entré sin más dilación. sonrió y se acercó hasta mí. Restallé los dedos de mi mano izquierda para asegurarme de que no había sucedido así. Juanjo Calasanz. Antes de salir de casa. Me veía a mí mismo disfrazándome. ligeramente nasal en su caso. donde detallaba no sólo sus traumas infantiles. conversando con cualquiera que se me cruzara por el camino a modo de entrenamiento. En cuanto lo hice. tal y como informaba una placa metálica en la solapa de su blusa. libros y películas favoritas.

Temí que aquel disco contuviera una sucesión deliberadamente estudiada de imágenes hipnóticas y sonidos lisérgicos capaces de lavarme el cerebro en un solo visionado. Tan sólo estaban un poco sorprendidos porque un ciudadano de a pie se interesara tanto por el partido. Ella cogió un disco de DVD de entre un montoncito que había en un rincón y pulso play. Ya ve que nuestro partido. pues ni el gordo. Por favor. Allí había un moderno proyector y varias hileras de sillas. ni mi antiguo compañero de instituto. Tomé asiento. Volví a ponérmelas de inmediato antes de que pudiera reconocerme.En ese caso ha venido usted al lugar adecuado dijo ella. se comportaban en absoluto con suspicacia. está en sintonía con los tiempos que corren. Por el momento parecía que mi disfraz estaba surtiendo efecto. Suscribí cada una de sus palabras con asentimientos. Mientras esperábamos al inicio de la sesión. Me condujo a través de las mesas hasta una especie de reservado oculto tras unos biombos. 148 . Luego me quité las gafas para limpiarlas con la manga de la camisa y percibí que me estaba observando con atención. dijo: Hemos pensado que los tradicionales programas escritos están algo demodé. pese a que se encontraban allí precisamente para atender a sujetos con ese perfil. ni Ana. sígame. a diferencia de otros. Obedecí. Su cara me suena dijo con una sonrisa. así que en esta legislatura hemos preferido utilizar la tecnología audiovisual para transmitir nuestro mensaje la terminología sectaria me sobrecogió.

nadie se enteraría de que se estaban volatilizando. de carreteras con socavones. Entre desgracia y desgracia. al lado del ego. El megatón. A continuación. Yo esbocé una sonrisa de satisfacción. y siempre que se me presentaba la oportunidad de ponerla en práctica. aunque eso sí. Imágenes de alcantarillados desbordantes. de contenedores hasta los topes de bolsas de basura. de atascos matutinos. Se había comprobado una vez más que no hay mejor manera de sortear conversaciones comprometidas que tirarle los tejos al interlocutor. de proyectos urbanísticos bloqueados por falta de presupuesto. una voz en off comenzó a narrar el estado de ruina poco menos que postapocalíptica en que se encontraba nuestra ciudad tras varios años de gestión municipal a cargo del Partido Alfa. de pintadas obscenas sobre el patrimonio histórico artístico. momentos antes de la explosión todo el mundo se pusiera de acuerdo para decirse los unos a los otros cuán hermosos eran. lo hacía gustoso.A mí la suya no repuse. dejaba bastante que desear como detonante. Había aprendido la lección en Atrápame si puedes. Cuando la proyección comenzó. cada vez más asustado por la progresiva necesidad de afecto del género humano. me quedé atónito al escuchar la sintonía del Partido Alfa. Estaba seguro de que si algún día estallaba un holocausto nuclear y. si hubiera visto unos ojos tan bonitos como los suyos con anterioridad los recordaría. casi fúnebre. Eso seguro. Sonaba ralentizada y con un ritmo menos sandunguero de lo habitual. esa simpática película de Steven Spielberg sobre un estafador de alto copete posteriormente reciclado como asesor en casos de fraude de los servicios secretos estadounidenses. Se ruborizó y retiró la mirada. se colaban 149 . de jóvenes en pleno botellón y otras estampas similares.

ahora viene lo mejor. No pude contener la risa cuando apareció Belarmino Rana con la comisura de los labios manchada de grasa al tiempo que se dirigía a cámara algo chispado. pero asentí de todas maneras. dijo: No tienen vergüenza. Ana percibió mi reacción y. ¿verdad? Me molestaba que trataran de manipularme de una manera tan burda. o bien no se habían cumplido. Impresionante dije Usted espere aprovechó un fundido a negro para tratar de incentivar mi interés. expresiones 150 . Iba dirigido a Juanjo Calasanz. No mentía. relativamente falaz y tremendista. al dar por sentado que venía a connotar mi desprecio por el Partido Alfa.de vez en cuando planos del alcalde y su plana mayor poniéndose hasta las botas de botillo de El Bierzo en algún acto oficial. o bien sólo lo habían hecho de manera tangencial. Nunca se le pasaría por la cabeza que un partido político con un logo tan mono se dedicara a lavar el cerebro a la gente. en lugar de una simple muestra de sana hilaridad (la imagen de Rana era descacharrante al margen de toda posible interpretación política). pero había que reconocer que el montador había demostrado ciertas dotes a la hora de alternar los planos de antiguos mítines de Edelmiro Bigardo. El video no iba dirigido a mí. Y Juanjo Calasanz era tan crédulo e iluso como el público de los documentales de Michael Moore. escudándose en vaguedades terminológicas. con el estado actual de sus promesas que. El video podía ser tramposo. en los que éste prometía el oro y el moro.

El punto de vista se volvía a partir de ahí mucho más pausado. a modo de corifeo sonriente. El video terminaba con un breve discurso en el que básicamente se transmitía la idea de que otro futuro era posible y. durante aproximadamente un minuto. todo terminó pronto. Estuve quieto. desapareció la sintonía del Partido Beta. Pocas veces en mi vida me había sentido tan ridículo. estrellas y formas fosforescentes sobre un vórtice psicodélico que giraba sobre sí mismo a la velocidad de la luz. éstos últimos. Lo que vi a continuación fue aproximadamente lo mismo que vio Buck Rogers en su trayecto hacia el futuro: luces. se produjo una pequeña pausa en la narración. y la voz en off me pidió que cerrara los ojos e imaginara un futuro diferente. imprevistos de última hora y demás procedimientos de clara inspiración rufianesca. con un fundido a negro seguido por la sobreimpresión del logotipo del partido y los créditos. Por suerte.ambiguas. reducidos 151 . Todo combinado con planos sobre fondo azul cielo del candidato en actitud beatífica de demiurgo comprensivo. Una vez la exposición del problema hubo concluido. rodeado tan sólo al final por el resto del equipo de gobierno. La sensación de vértigo estaba tan lograda que temí despeinarme. A través de un recorrido virtual de perfección técnica notable. mostraba una visión idílica de todos los lugares que en el tramo anterior del show parecían condenados al deterioro total. En el momento en que la versión electrónica del himno del Partido Beta volvió a sonar. la voz en off me ordenó que abriera los ojos. cuando la cámara atravesó definitivamente el vórtice para descender con parsimonia sobre una recreación virtual de la ciudad. Es sólo un juego. con los ojos cerrados y las manos sobre las rodillas. Adelante me incitó María a que obedeciera.

dos amables y hermosas servidoras de Joseph Smith me habían conducido hasta una capilla abovedada de colores chillones. Allí. ¡Me ha encantado! dije fingiendo entusiasmo. pues temía que cualquier movimiento de mis músculos faciales terminara desatando una risotada y los mormones se sintieran ofendidos hasta el punto de expulsarme a gorrazos del templo. con su expresión mojigata. la música… Realmente más que un video institucional parece una pieza de arte y ensayo. me había quedado sin palabras. ¿Podría facilitarme una copia? 152 . después de intoxicar mis sentidos con aquella sobredosis de estética camp. sin embargo. Utah. las animaciones en tres dimensiones. y. tendría que ser positivo. era inevitable no hacer algún comentario. pues los autores habían decidido preservar su identidad individual incluyendo únicamente el nombre de la empresa. tan emocionada por la situación. con una estatua parlante del profeta en medio. tuve la misma sensación de extrañamiento que cuando había visitado la iglesia central de los mormones en Salt Lake City.a la mínima expresión. durante el invierno del año 1999. y si quería salir de la sede con aquel tesoro fílmico. Me giré hacia ella y al verla allí. ¿Le ha gustado? escuché que me preguntaba María. que resumía la historia de la iglesia mientras sonaba una música celestial y la cúpula cambiaba de color. En aquella ocasión. el montaje. Esta vez. me habían formulado exactamente la misma pregunta que María. el año y el copyright en una maniobra bastante comprensible.

nadie va a venir por aquí en ese tiempo. Aguarde aquí un momento. La forma en que me miró. sólo sería media hora. hemos encargado una remesa para dentro de unos días. con ojos de adolescente remilgada a la que su novio dos años mayor convence para que transija a un breve intercambio de fluidos. O si quiere. Tenía que hacerme con el clip fuera como fuera. Si quiere puedo ponérselo otra vez. De mi mayor o menor insistencia dependía el éxito o el fracaso de la operación. yo me encargaré de mostrárselo y muy posiblemente ganarán ustedes tres votos. no podemos prescindir de ella en estos momentos… Mis padres y mi hermana forman parte de la ciudadanía repuse. si me lo deja. puedo salir un momento y hacerle una copia yo mismo propuse antes de que pudiera decirme nada. a lo sumo. pero tiene que darse cuenta de que ésta es la única copia de que disponemos actualmente para mostrar a la ciudadanía. compungida. El sonido de sus tacones contra el suelo resonó por toda la estancia. aunque sólo sea por esta noche. Me giré hacia el lugar donde el ruido se detuvo y la vi charlando con Roscoe. Había conseguido que al menos comenzara a pensárselo. que me miraba con el rabillo del ojo mientras negaba con la cabeza. Se mordió los labios en un gesto dubitativo. Transcurridos 153 . Tendré que consultarlo con mis superiores dijo poniéndose en pie. pero hasta entonces creo que… Por favor… no vacilé en interrumpir su discurso. revelaron que sus defensas acababan de ceder.En realidad sólo tenemos este DVD por el momento respondió ella.

Preferí no hacer ningún comentario acerca de su carrera televisiva. unos procedimientos. me ha parecido impresionante tanto desde el punto de vista cinematográfico como político. y menos en época de elecciones asentí por puro nerviosismo a pesar de que era evidente que me estaba dando largas. Me ha dicho María que está usted bastante interesado en conseguir una copia de nuestro video declaró con cierto deje de desconfianza bajo cada una de sus palabras. amigos. A todos nos gusta mucho el mundo del cine. si le parece. pues me parecía que era algo improcedente y de un mal gusto considerable. déme sus datos y tan pronto cómo sea posible le mandaremos una copia para que la difunda entre sus familiares. Hagamos una cosa. una serie de asuntos legales que no podemos saltarnos a la torera.unos segundos. Comprendo se acomodó sobre la mesa donde descansaba el proyector. Roscoe me estrechó la mano y se presentó como el número ocho del Partido Beta. El DVD es sin duda un trabajo excepcional hizo una breve pausa que aprovechó para escrutar mi rostro en busca de alguna señal de titubeo. Quisiera mostrárselo a mis familiares y conocidos. y conocidos. todavía se trata de una información de uso interno. 154 . Había en su mirada un brillo ceniciento propio de alguien que ha visto cosas que los demás sólo podíamos aspirar a ver en las películas asiáticas de terror. los tenía a ambos frente a mí. con el ceño fruncido. Así es respondí tratando de triangular la sonrisa menos avispada de mi repertorio a fin de que me tomara por idiota y abandonara toda suspicacia. Sin embargo. Existen unos plazos.

y la introdujo en el bolsillo de su solapa. Era en estas situaciones donde los verdaderos espías tenían que demostrar su valía. que los buenos políticos no hacen esas cosas. certificaría irremisiblemente mi condición de sospechoso. cerca de la puerta. Era una especie de prueba final. continuaba merodeando por el local y retrasaba un poco más la salida. Lo vi muy claro al sorprenderlo examinando cada uno de mis movimientos. Roscoe me tendió un post-it y un bolígrafo. de forma muy poco disimulada. Se trataba de una orden directa. Rellené el papel con datos falsos a toda velocidad. ya que era consciente de que si lo hacía podía azuzar sus sospechas. y luego pegué la nota adhesiva a la mesa. Si lo hacía de forma rápida y atropellada. por el contrario. Me puse muy nervioso. Pero no se olvide. sentí una breve sensación de triunfo.Sus palabras no dejaban margen para el rechazo de la propuesta. Volvió a estrecharme la mano y nos despedimos con un par de sonrisas distantes estilo Guerra Fría. ¿eh?. Me puse en su pellejo y llegué a la conclusión de que estaba esperando a que saliera. No podía dejar de pensar en que aquella bola de grasa me había descubierto pese a que de momento carecía de motivos suficientes para asegurarlo a ciencia cierta. pero enseguida se me ocurrió que tal vez fuera precisamente eso lo que Roscoe buscaba que pensara a fin de pillarme en un renuncio. tal vez 155 . Cuando desapareció. si en lugar de buscar un alivio inmediato para la tensión que me atenazaba. sin pararme a pensar demasiado en lo que estaba escribiendo. Si me alcanza un papel y algo para escribir le daré mis datos encantado dije con voz templada antes de que me diera tiempo a vacilar. Desconcertado por la naturalidad de mis modos. El número ocho la recogió. la leyó por encima. desde su nueva localización.

Ella se cohibió como una colegiala y yo aproveché el hueco para pedirle más información sobre el partido: pasquines. el balance era bastante positivo: tenía una bolsa atiborrada de propaganda. y emprendí el camino de salida con la agradable sensación de haber estado a la altura de una película de James Bond. había seducido a una integrante del partido rival y. Le mostré mi agradecimiento con una especie de reverencia. Éste impostó un gesto igualmente cordial y me dijo adiós con un ademán de su mano derecha. en esta ocasión. incluida su dirección y su número de teléfono escritas en el reverso de un tríptico propagandístico. por supuesto. 156 . En líneas generales. Mi primera misión había concluido al fin. lo que fuera. saludé a Roscoe con cordialidad. Siempre y cuando. No tendría la presencia de Sean Connery ni la apostura de Pierce Brosnan pero.consiguiera de una vez por todas ganarme su indiferencia. pegatinas. No podía regresar ante Ramírez y Montero con las manos vacías. a propósito de lo bien que le quedaba el corte de pelo y lo mucho que me gustaba su forma de mirar. Justo antes de abandonar el local. aunque no había logrado hacerme con el DVD. La chica se perdió detrás de un mostrador y salió al rato con una bolsa de plástico llena de cosas. no fuera tan inteligente como para interpretar algo así como un alarde de profesionalidad por mi parte. Volví a decirle que era muy guapa. me brindaba la excusa perfecta. recordaba perfectamente su contenido. Apreté los puños en señal de victoria y me dirigí al encuentro de mis jefes. listas electorales. merchandising. desde luego. La tensión sexual irresuelta que había generado entre María y yo. Opté por la segunda alternativa de todas maneras. George Lanzeby y Timothy Dalton hubieran tenido dificultades para arrebatarme el papel en un hipotético casting. le besé la mejilla a modo de despedida.

con sus DVDS. me planté delante de uno de ellos y les planteé la cuestión. sus recreaciones virtuales. me impedía respirar en condiciones. me topé con un grupo de jóvenes que arrastraban carritos llenos de carteles con el rostro de Amadeo Perlasca. no iban dejando lo que se dice una estela de entusiasmo a su paso. Eran en total siete personas y. El olor a ranciedad. todo me pareció más cutre que de costumbre. era la primera vez en mucho tiempo que ambos partidos estaban de acuerdo algo. Me embargaba la esperanza en el futuro político de nuestra nación cuando hice mi entrada en la sede del Partido Alfa. al igual que los trabajadores contratados por el Partido Alfa. La tentación de preguntarles cuánto cobraban era demasiado grande como para ignorarla. inusualmente intenso. lo cual demostraba que el consenso dejaba de ser una utopía existiendo mala voluntad de por medio. y su cuidada puesta en escena a rebufo de la MTV. Que yo recordara. que equivalía al salario de casi tres trabajadores. la organización retribuiría a sus trabajadores con un sueldo superior al nuestro. 157 . Tal vez a causa del contraste con los fastos new age de nuestros enemigos. en poner fin a aquella desagradable situación aromática) y abrí la puerta. Esperaba que tras el despliegue de medios al que había asistido en el local del Partido Beta. ni corto ni perezoso. nadie en aquel agujero infecto iba gastarse diez euros. pero al parecer habían dilapidado todo el presupuesto para la campaña en aquellas florituras y les pagaban tan sólo cinco céntimos de euro más.De camino. Caminé hasta el despacho de Ramírez y Montero pensando en que no podía olvidarme de robarle a mi padre esa misma noche el ambientador de abeto de su coche (si yo no tomaba medidas al respecto. así que.

En el despacho no había nadie. cerrando la puerta avergonzada. Son personas muy ocupadas aclaró. la frente cubierta de sudor. y los ojos enrojecidos. Tan sólo me comentó que se habían ido unas tres horas antes. Nazareth salió del interior con el rostro morado. Deposité el botín propagandístico encima de la mesa de Telma Ramírez y me marché. 158 . Con ella. y que dudaba mucho que lo hicieran en lo que quedaba del día. Nazareth me propuso como alternativa ensobrar una nueva remesa de correspondencia electoral para cubrir el tiempo de trabajo que aún me quedaba. debido a la abundancia de moscas. Rehusé amablemente con la excusa de que mis obligaciones como espía me lo impedían. Le siguió el rumor de una cisterna y el tintineo de una hebilla de cinturón sobre la cerámica de las baldosas. de modo que lo tenía bastante difícil para unirme a ellos. Merodeé un rato por el resto del piso pero tampoco encontré rastro alguno de vida humana. ¿Hay alguien aquí? pregunté al vacío. ¿Qué coño quieres? Le expliqué que estaba buscando a la parejita Ramírez-Montero. Muy gracioso respondió ella. mosquitos y cagarrutas de rata. pero no supo decirme dónde se encontraban. procedente de la puerta del cuarto de baño. Deberías ir al médico dije. El resto de los trabajadores se encontraban repartiendo propaganda por los alrededores de la ciudad. aunque sí de vida animal. que desde entonces no habían aparecido por el local. lo hizo también una vaharada pestilente que casi me tumba. supervisados por Pepe. escuché un sonido apagado como el de una piedra cayendo al agua. Al fondo del pasillo.

los tópicos erraban. puritanas. Y a veces. me había proporcionado aquella misma tarde una oportunidad única. O ganar un voto. A veces. 159 . sino un bofetón y una patada en los testículos. la verdad es que tampoco ligaba mucho por las discotecas a causa de mis reticencias patológicas a aparearme mediante la danza. Sin embargo. Jamás iba a olvidar esa dolorosa lección. sólo deseaban vender un producto. las chicas que trabajaban de cara al público. la que yo había previsto. me acerqué a ella por detrás y le di un beso en los labios. Cuando lo hizo. Como nunca hasta el momento había estado metido en política y. eran unas auténticas gorrinas en la cama. en teoría recatadas. a quien yo llamaba cariñosamente Marcelino. que te daban el teléfono con una sonrisa y que parecían estar deseando que las poseyeras a la castrense encima del primer mostrador a mano. no había tenido muchas oportunidades de comprobar si esa fama era merecida. el destino. Según se rumoreaba. Las leyes de las física decretaron que mi acción tuviera una reacción. sólo que esta no fue. No estaba dispuesto a dejarla escapar. y modositas. las afiliadas a las juventudes políticas de la formación. Aguardé pacientemente en el portal de la zapatería que se encontraba frente al local del partido Beta a que María saliera por la puerta. ni mucho menos.Aún me quedaba una cosa pendiente en la sede del Partido Beta.

En una palabra: olvidar. que ya fuera en las marquesinas de las paradas de autobús.13 DE MAYO EL ONANISTA EN EL DESPACHO A pesar de que la entrepierna todavía me escocía lo suyo. Lo importante era mantenerse siempre en un estado de fricción constante. El pedazo de carne trémula que tenía entre mis manos estaba pagando el pato de toda aquella situación. El orgasmo se 160 . lo necesitaras o no. rabioso. y el recuerdo idealizado de mi amor imposible por Carolina. habían comenzado a colgarme peligrosamente. ni mi pene se despabilaba con la misma energía que antaño. Pero sobre todo. Si no existiera la publicidad. tuvieras gonorrea o no. pero con poco más de veinticinco. como el pedernal y la yesca. comenzaba a estar bastante salido. Si tuviera cincuenta años. De hecho. lo primero que hice cuando me levanté fue masturbarme con ferocidad. generar energía. no habría problema alguno. había que estar haciendo el amor todo el tiempo quisieras o no. El mensaje estaba claro: por debajo de la treintena. Entre los desplantes de María y Pamela. me apabullaban con todo tipo de imágenes y sonidos eróticos. a través de la televisión. Todas las mundanas preocupaciones que me habían crispado los nervios a lo largo de los últimos años habían tenido un efecto anestésico sobre mis hormonas sexuales y. daba que pensar. como si se tratara de un combate personal entre nosotros dos. el asunto no sería nada del otro mundo. convulsionarse. lucían tan lozanos como en el pasado. aquellas dos hermosas bolas peludas siempre al tope de su capacidad. era así. o incluso infiltrándose en mis sueños. ni mis testículos. En cierto modo. O en realidad no tanto.

habían pasado a ser un mero sainete costumbrista entre eyaculación y eyaculación granguiñolescas. a toda costa y de manera compulsiva. igual que los bancos ante un cliente arruinado. no de sentimientos. La gente se había metido en esa dinámica. recién cumplidos los dieciocho. e igual que te podías comprar un PC de sobremesa y combinar sus prestaciones con las de un portátil Mac. Al ser posible. o salir en la sección de sexo de El País de Las Tentaciones defendiendo las virtudes de introducirse patas de sillas rococó por el ano. en agujeros diferentes. en especial las no lucrativas. podías combinar a tu pareja de toda la vida con cualquier otro ser humano (o animal u objeto hinchable) dotado de orificios. en un programa pornográfrico de medianoche inspirado en el formato de Operación Triunfo. creyéndose los más transgresores de la ciudad. En especial si luego lo contabas delante de un par de pobres diablos que se contentaban con el misionero o lo describías con pelos y señales en un blog. cuando realmente no hacían otra cosa más que darles argumentos a cineastas independientes faltos de 161 . para ser absolutamente modernos. mientras que el resto de las actividades. era absolutamente necesario convertir la posibilidad en un hecho. Todo era igual de cool y molón.había convertido en la religión panteísta de moda. Había que meterla como fuera. Era una cuestión de conectividad. la sociedad te pedía el respeto enseguida si no decidía excretarte directamente. hasta cantar con la boca llena “mama quiero ser artista”. La mentalidad empresarial había llegado al sexo. Existían mil y una formas de conseguirlo: desde participar en orgías itinerantes para cincuentones posteriormente comercializadas en DVD. Y en caso de que no pasaras por el aro. en la chispa de la vida. Las nuevas tecnologías permitían estar en contacto permanente con el mundo y.

sin ganas y de forma mecánica. metía la cabeza en el horno y abría la espita del gas hasta el tope. Tenía dos alternativas: o bien me lo tomaba por la tremenda. por puro orgullo. De ahí que no me sorprendiera en absoluto que mi pene se desplomara sobre su lecho de pelos púbicos y me dejara en la estacada. todavía seguía masturbándome como con quince. En la sede del partido todo seguía igual que el día anterior. En lo que a apetito carnal se refería. suponía casi un certificado de defunción biológica. Aquel no era el espíritu. Eran como esa escena de American Pie en la que Sean W. Ni siquiera Pamela Anderson vestida de vigilante de la playa (y no se trata de una hipérbole. Los muy desagradecidos. Scott se come una defecación en primer plano: una provocación gratuita y pasada de moda tratando de aparentar lo que no es. Traté de reanimarlo tres o cuatro veces pero no hubo manera. Estaba sexualmente muerto. sólo que además. tal y como pintaban las cosas más allá de mi habitación. Con un último estertor. ni siquiera la habían 162 . Por eso me fastidiaba tanto tener que darle a la zambomba como un mono para empezar el día con buen pie. o bien hacía como si nada y esperaba tan ricamente un milagro mientras me distraía trabajando para el Partido Alfa. para mi desgracia). Incluso la bolsa con la información de nuestros rivales políticos que les había conseguido a Telma Ramírez y su marido. O me había perdido alguna lección en el colegio. acababa de entrar en una especie de coma.ideas. mi propio pene se alzó un par de centímetros y respondió por mí antes de expirar definitivamente. o bien era tan inadaptado que no valía ni para evadirme mediante el sexo consentido con otra persona. podría solucionar la papeleta. A mis veintiséis años. Y eso.

supe que me había puesto nervioso sin motivo. por otro lado. La situación no tenía ningún sentido la mirase por donde la mirase. Parecía mucho menos inquietante que en las fotos y carteles. trabajara donde trabajara. ¿Tú debes de ser el espía? preguntó al joven de la mirada torva. ¿Para qué me habían investido espía entonces? ¿Cuál era el motivo por el que habían decidido prescindir de un repartidor en un momento crucial de la campaña a cambio de un periodista de investigación? ¿Por qué hiciera lo que hiciera. sí. El alcalde miró a Montero y éste orientó la cabeza en mi dirección. Era un espía. Yo asomé los ojos por encima de la pantalla del ordenador y lo saludé elevando la barbilla en tono amistoso. Si a nadie le importaba el éxito o el fracaso de mis misiones. aunque no podía saberlo a ciencia cierta. y no cabía duda de que el trabajo dejaba cierto margen para la emoción. estaba condenado per sécula seculorum a la inexistencia? En el momento en que el alcalde en persona entró por la puerta de la sede para recoger la bolsa y los dosiers con sus propias manos. aunque. se notaba demasiado que tenía la cabeza en otra parte y que todos los 163 . la lógica sugería que no las consideraban importantes en absoluto.abierto y. sentía que mis misiones tenían menos importancia que cualquiera de las cartas que había repartido antes de ascender de puesto. incluso cercano. Él negó con la cabeza. que por pura casualidad había entrado en el despacho en busca de unas tijeras. también tenía la impresión de que a mis dosieres tampoco les habían hecho demasiado caso. en el fondo. Pensé que el día anterior me había precipitado al creer que con mi nuevo trabajo podría llegar a hacerme poco a poco con el control de la organización. pero.

me observaban como un grupo de proxenetas a un psicópata con predilección por las chicas de alterne. Todos. En cuanto el alcalde se marchó. y yo. Habría quien tal vez viera en ella un cierto aire de científico despistado. O al menos eso se pensaban. pasando por Nazareth. Para algo había devorado al menos dos veces toda la filmografía de Alfred Hitchcok. algún día llegarás lejos.que estábamos en aquel despacho. Si sigues así. siempre le preguntaba al menos cómo se llamaba acompañado de un “chico” pronunciado con voz ronca antes de pervertirlo. Para ellos. pero mi mirada era demasiado avezada como para dejarme engañar por una primera impresión agradable. Ni siquiera me preguntó el nombre o me dio la mano. Su actitud cordial tan sólo era lo que se suele conocer como una deformación profesional. Los nuevos tiempos no se andaban chiquitas. me había convertido en algo así como su ojito derecho. Excelente trabajo me dijo alzando los dosieres y la bolsa con expresión complacida. No comprendí cómo iba a hacerlo. Tardé en comprender que estaban celosos. el alcalde desempeñaba el papel de un padre todopoderoso al que trataban de agradar con todos y cada uno de sus actos. en cambio. ni el alcalde se parecía lo más mínimo a Robert de Niro ni yo a una criatura ingenua y desangelada. En la realidad. eché un vistazo a mi alrededor y percibí un ambiente más hostil que de costumbre. el matón de turno que terminaba arrastrando a un crío inocente al mundo del hampa. como los hampones de toda la vida. incluidos sus hombres. desde Ramírez hasta el chico de la mirada torva. sin comerlo ni beberlo. En las películas de gángsters. le importaban un comino. pues como se suponía que los padres todopoderosos velan por el beneficio de sus hijos 164 .

repantigado en mi asiento mientras escuchaba música a través de mi MP3 y hacía como que escribía cosas importantes cuando en realidad le escribía un e-mail a la chica escocesa de los waahums. que fuera igual de egoísta que el resto de la humanidad. pero yo advertí enseguida un deje revanchista en su voz. Me quedé de pie. en Vincent Price. El chiste del guardia civil que se pone un tricornio y empieza a sentir ganas de pegar a su compañero se quedaba en eso. Puso como excusa que su ordenador se había estropeado y necesitaba repasar unos documentos con carácter de urgencia. El concejal 165 . yo comenzara a acariciarlo. no se habían parado a pensar. en el cerebro en la sombra que todo lo controla sin que nadie se de cuenta de nada. Allí. el encuentro me había devuelto la ilusión de erigirme algún día en el maestro de marionetas del Partido Alfa. con la esperanza de que me respondiera alguna guarrada capaz de reactivar mi libido. en un chiste. Debió notárseme mucho la autosatisfacción porque Montero se me acercó muy alterado y me obligó a abandonar mi puesto. el retrato sería la viva imagen del lado oscuro. En todo caso. y me tomaran una foto. sin saber muy bien si debía echarme a temblar o romper a reír. trataba de enmendar la plana desatando en mi interior un apetito insaciable por el poder político. apenas diez días antes tan prístina que daba grima verla. sin saber muy bien qué se suponía que debía hacer a continuación. me di cuenta de que si un gato se me subiera al regazo.incluso por encima del suyo propio. y ya que había anulado mi apetito sexual. como yo. si unirme al resto de los trabajadores o buscar una actividad alternativa más afín a los cometidos de mi nuevo cargo. y sobre todo. al lado de las mutaciones que se estaban produciendo en el seno de mi alma. La naturaleza era sabia.

Podía haberle contestado. Se está bastante tranquilo y tienen impresora. esos sitios llenos de ordenadores que suelen regentar inmigrantes sudamericanos expliqué. lapidario. Estaba chateando. con el rostro iluminado por la pantalla de su ordenador portátil. hay uno aquí al lado. Puedo ir a un cíber propuse. de donde sacó una llaves ferruginosas al cabo de un 166 . de modo que eché a andar en dirección a la sala de trabajo tal y como me había indicado.me miró con inquina y luego manifestó su preferencia por la primera opción señalando directamente hacia la sala de trabajo. como si nunca hubiera escuchado la palabra. Antes de enfilar el pasillo vi a Nazareth detrás del mostrador. para variar. ¿Y qué hay de los dosieres? protesté. Telma. pero la verdad era que con ello sólo conseguiría agravar la situación. Sí. Montero miró a su mujer como para debatir el asunto con ella. ¡No seas así! exclamó al tiempo que introducía la mano derecha en un cajón del escritorio. Su mujer le dio un golpe en el hombro. le expresó con una leve inclinación de cabeza que tal vez estuviera llevando las cosas demasiado lejos. que seguía sintiendo esa tenue y mórbida debilidad por mí. Se me ocurrió una idea. ya sabe. ¿Un cíber? replicó Montero desconcertado. un cíber. Tendrán que esperar dijo él. siempre y cuando te lo pagues de tú bolsillo a mí me da igual. Bueno dijo finalmente.

y quedar con ella tan rápido como me fuera posible en la otra punta de la ciudad. Ni siquiera si me hubieran atado las manos. De este modo. noticias escaneadas. pero ya era demasiado tarde. Así que. podría liberar su ordenador para poder trabajar desde allí en cuanto regresara a la sede del partido con la excusa de que el cíber estaba cerrado. Realmente. terminé retrepado en el cómodo asiento de cuero negro del despacho de Belarmino Rana. ya fuera sufragando los gastos de conexión de mi propio bolsillo o no. lo cual me hizo pensar que tal vez lo de mi parecido con su hijo no se tratara tan sólo de una paranoia postraumática. tal vez con la ayuda de alguna foto del catálogo de modelos de Zara. mi doppelgänger. después de tanto lío. habría podido resistirme a la tentación de fisgar. seducir desde allí a Nazareth a través del chat. no encontré nada fuera de lo común. mi némesis. fue lo primero que hice. En mi primer vistazo a sus archivos. aquello no era lo que esperaba. Sólo había documentos de trabajo. así que si te parece puedes trabajar en el ordenador de su despacho. No se me había ocurrido en ningún momento que Telma Ramírez pudiera interceder por mí de la manera en que lo había hecho. con aquel sonido desquiciante que muy poca gente en el mundo se atrevía sin embargo a desprogramar. y a pesar de la oposición de Montero.rato. Tan pronto como Windows me dio la bienvenida. Belarmino no está. y alguna que otra foto de 167 . con todos los privilegios de acceso a su disco duro que eso me otorgaba. Montero censuró a su mujer con una mirada ruda. mi reverso tenebroso. Tenía a mi disposición su ordenador. Yo me había apresurado a recoger las llaves y ahora descansaban en mi bolsillo. Mi plan original consistía en alquilar un ordenador en el cíber por media hora.

yo sabía que si al panoli de Hugh Grant. Me pasé buena parte de la mañana tratando de desvelar el enigma. Carmen Russo. había notado que ya no era capaz de encontrar en mi tiempo ningún mito erótico capaz de colmar mis apetencias onanistas. Sabrina. 168 . Lo normal.familia. lo habían pillado montándoselo con una prostituta en un coche y Joselito había acabado perdiendo su inocencia de ruiseñor a causa de la edad y las drogas. Sin embargo. En ese momento recordé que existía una función en el Windows mediante la cual ocultar archivos comprometidos. pero no había forma de romper la barrera. alguien de la calaña de Rana tenía que guardar más de uno y más de dos secretos. mi colección de retroerotismo (desde que había abandonado la adolescencia. Todas las contraseñas que se me ocurrían. Ángela Cavagna y en general toda mujer que hubiera salido durante la segunda mitad de los años ochenta y la primera de los noventa bien en la portada de la revista Interviú bien en los programas de confeti. y con ella. si bien me costaba bastante imaginarme a alguien tan rupestre como él manejando sistemas operativos con soltura cuando hasta a mí me costaba pillarles el tranquillo. Yo mismo la usaba en mi casa a fin de que ningún familiar encontrara. por accidente o no. todas ellas protegidas con una clave de acceso. sino hasta veintidós carpetas ocultas. Al final encontré no una. con lo cual decidí un buen día emular el ciclo de vida de las artes y volver la vista a los clásicos: Natalia Estrada. Las Mama Ciccio. la capacidad de encontrarme las veinticuatro horas del día sumido en un estado de inagotable efervescencia sexual. Samantha Fox. lentejuelas y música hortera de Telecinco). por lo que no tenía nada de extraño que Rana pudiera valerse también de esta prestación. con su cara de santurrón.

introduzca contraseña”. Me infiltré en el resto de las carpetas y todas contenían lo mismo. todo el mundo se sentiría identificado con él de una manera u otra y Rana terminaría ganando las elecciones. encontré un currículo. A mí me 169 . después de todo. y anoté en un papel la fecha de nacimiento de Belarmino. de pelirrojas. y la mosca consiguió al fin atravesar el cristal como un tiro. En lugar de seguir rebotando contra la ventana de error. limpio. de bondage. me estrellaba una y otra vez contra la maldita ventana de error. penetré en las profundidades de una carpeta que ponía documentos personales. Dentro de la carpeta a la que accedí había una colección tan pantagruélica de pornografía que. La idea de no ser capaz de burlar un sistema de seguridad ideado por Belarmino Rana. de negras. sólo que clasificado por temas. resultaba inevitable pensar. de un rifle de precisión. de amateurs. Estaba la sección de fetichismo. seco.hacían saltar el mensaje de error y me obligaban a pensar una clave alternativa. dada la cantidad de gente implicada en el asunto. la sección de sexo anal. comenzó rápidamente a desasosegarme. Como una mosca tratando en vano de traspasar un cristal. la sección de zoofilia. después de echarle un vistazo por encima. que si aquello fuera un programa electoral en vez de una puntillosa librería de depravaciones. Luego la escribí en el campo dinámico inmediatamente por debajo del texto “por favor. Más aun tratándose de una incógnita planteada por un concejal megalómano sin demasiadas luces. la sección de sadomaso. de asiáticas… vamos. más listo que yo. Hasta que recordé el infalible axioma según el cual la respuesta más acertada a una incógnita compleja es siempre la más sencilla. que al menos el cincuenta por ciento de los conocidos de uno se dedicaban al negocio en la clandestinidad. de que aquel hombre fuera.

la actriz pelirroja que interpretaba a la agente Scully en la conocida serie Expediente X. pero también había videos de fornicaciones reales. desde los clásicos. su carita de niña buena no del todo enemistada con el lado turbio de la vida. había infinidad de fotografías y videos de conocidas cantantes. con Pamela Anderson beneficiándose a aquel rockero tatuado en la cubierta de un barco. aquel que no podía montarse en un 170 . encontré un álbum de fotos de Gillian Anderson. Mi pene experimentó una especie de convulsión. ¡la mosquita muerta! Aquel era el milagro que estaba esperando. Scully aparecía en un montón de fotografías dejándose sodomizar por un grupo de traviesos alienígenas cabezones que empleaban para sus juegos toda clase de instrumentos cilíndricos y/o punzantes. Recordé de pronto cuánto me excitaba su indumentaria mojigata. hasta moderneces tan modernas que ni siquiera conocía a los protagonistas. actrices. Al abrir la carpeta. Entre el surtido. y ese aparente desinterés con el que igual practicaba autopsias a cadáveres de conocidos como ignoraba las maniobras de acercamiento del agente Mulder. La mayoría eran trucajes bastante bien logrados. En ella. caí en un estado de excitación sexual si cabe más agudo. modelos y bon vivants (también de alguna que otra celebridad masculina). se cepillaba a Mulder en las oficinas centrales del FBI. en toda clase de suertes sexuales. le mostraba su Expediente X al hombre que fuma.cautivó con la carpeta titulada Fakes de famosas. Volvía a ser el Gonzalo de los viejos tiempos. y en la que hizo que casi se me saltarán los botones de la bragueta. Me saqué la verga y me puse a cimbrearla bajo la mesa con ahínco. En otras.

Y comprendía perfectamente porque esta clase de tipos terminaban abandonando a sus mujeres y a sus familias a cambio de los favores de una nínfula.medio de transporte que produjera vibraciones porque sabía que si lo hacía la erección estaba garantizada. no hacía sino aportar una dosis extra de excitación al asunto. 171 . aquel que cuando había realizado el Camino de Santiago no dudaba en dar rienda suelta a su frustración sexual en las habitaciones colectivas de los albergues por mucha gente que hubiera en ellas. lo cual demostraba la extendida teoría de que cuanto menos se goza de los placeres carnales menos se suspira por ellos. Yo hubiera hasta participado en una competición de música salsa con Isabel Coixet. si con ello me garantizaran que algún día volvería a sentir la catarata de placer que en esos momentos estremecía todo mi cuerpo. había logrado ser feliz a rachas. dado que no había cerrado la puerta con el pestillo y cualquier gerifalte del partido podía entrar en cualquier momento al despacho de Rana. Me sentía en el pellejo de un sesentón achacoso que de repente cae en las redes de una femme fatale cubana de veinte años. pero se trataba más de una obligación. No era que yo no me hiciera mis pajillas de vez en cuando. aquel que pensaba con la entrepierna y no con la cabeza. que otra cosa. que era la persona de sexo femenino que peor me caía por aquel entonces después de la cantante de Presuntos Implicados. luciendo chorreras y pantalones guayaberos. por el contrario. como debe ser. aquel que. en tiempos. incluido el propio Rana. Lo morboso de la situación. Ahora. Jamás me había imaginado que siguiera existiendo dentro de mí una vitalidad sexual tan grande. el panorama era bien diferente. de un rito supersticioso. María Teresa lo sabía muy bien. de partenaire.

dijo: Avísame en cuanto termines. tengo mucho trabajo que hacer. Tuve que morderme los labios y apretar los puños para no gritar. y que sea rápido. No parecía querer hacerlo hasta que viera con sus propios ojos que. . la señora concejala de Promoción Económica me dijo que podía usar su despacho para trabajar en los dosieres informativos del alcalde. Apenas se me había reasentado el corazón sobre la caja torácica cuando Rana entró en la habitación. hacía lo que 172 . gracias a la mesa. con un chorro largo. y sobre parte de los documentos de Rana. ¿Velasco? preguntó confundido al verme usurpando su despacho . Huele un poco mal. abre las ventanas ordenó adoptando una mueca de desagrado. efectivamente. pero el concejal seguía sin irse. La mención al Santo Padre evitó que montara en cólera y me echara a patadas de allí. le era imposible darse cuenta de que yo aún tenía mi pene moqueante y enhiesto entre las piernas. había caído una densa lluvia de semen.Eyaculé enseguida. En su defecto. al mismo tiempo que descubría con pánico que sobre el monitor. Por cierto. Rana se volvió antes de que hubiera terminado de vaciar mis pulmones. Me permití el lujo de exhalar una bocanada de alivio en vista de que ya se iba. Asentí apresuradamente. El resto de los ordenadores estaban ocupados Me limpié el sudor y respondí. espeso y caliente.¿Qué haces aquí? Se encontraba en un ángulo visual en el que.

Belarmino sonrío. Nunca sabías cual de ellos te podía tocar. como se empeñaba en titubear el gaznápiro de Forrest Gump. la vida era una carpeta oculta. la sonrisa no desapareció de mi rostro en ningún momento. a ensobrar a la sala de trabajo. 173 .me había dicho. donde pese a la adversidad. Introduje como pude mi pene. Más que una caja de bombones. sino tocarse. y al fin se marchó. lo sitúe con disimulo de tal forma que no abultara demasiado. todavía erecto. Nadie podía negar que los expedientes equis del concejal habían cumplido un excelente servicio a la ciudadanía en este sentido. no sin cierta extrañeza en su rostro. que ya empezaba a resecarse. pues tras mis coqueteos con la política-fricción. Durante lo que quedaba de jornada laboral no me ocurrió nada reseñable. no hubo más escenas de sexo o violencia. lo importante no era cuál te tocara. pero en cualquier caso. me enviaron a galeras. Pude entonces limpiar el esperma. Y el hecho de que hubiera sido precisamente Belarmino Rana el artífice de mi resurrección dio alas de nuevo a mi defenestrada esperanza en el género humano. esto es. sí. así que toda vez hube concluido con los dosieres. me puse en pie y abrí las ventanas. en el que un degenerado había guardado subdirectorios pornográficos de todo tipo. dentro de un sistema operativo rutinario y aburrido. Hacía muchos años que no me había sentido tan feliz. dentro de la bragueta.

Ella rió y me pasó el brazo alrededor del cuello. en un síntoma claro de que me estaba convirtiendo poco a poco en un sucedáneo de hijo y de que en cualquier momento la situación podía dar pie al argumento de un thriller de Hollywood del estilo de Atracción fatal o La mano que mece la cuna. no había superado recientemente ningún rito de iniciación. no podía competir.14 DE MAYO AGENTE DOBLE Mi segunda misión de infiltración en las líneas enemigas comenzó después de otras cuatro horas recopilando noticias para el alcalde. Hoy vas a asistir a tu primer mitinme informó. que si bien me había encargado de surtir de pornografía en previsión de que algún día pudiera quedarme solo por allí. con las exquisiteces erotómanas que contenía el de Rana. por desgracia. 174 . ni en calidad ni en calidad. me deseó buena suerte y me despidió con los mismos modos que una madre dejando a su hijo a las puertas de la escuela. Necesitamos que afines bien el oído y que nos cuentes todo lo que se cueza en él. Depende de para qué respondí. desde mi ordenador habitual. Me dio un recorte de papel con el lugar y la hora del evento. aunque esta vez. cariñosamente. así que me encogí de hombros. Telma me hizo llamar y me dijo con una sonrisa cándida en los labios: ¿Estás preparado? Que yo supiera.

Cuando hice acto de presencia en el local y todo el mundo se giró al mismo tiempo en mi dirección. Llegué tarde. Parte de mi cometido. sólo que más de andar por casa y sin recompensa de por medio. a mi me daba lo mismo. Debajo de cada uno de los individuos. además de tomar notas mentales y obtener toda la información posible. A tal fin. De esa forma. sugerencias y apreciaciones. supe que la estrategia no había sido la más adecuada. La acción se detuvo por un par de segundos para ver quién era ese jovenzuelo remolón que osaba interrumpir con su tardanza un acontecimiento tan importante. Con sólo la excitación de tener que pasar desapercibido en territorio enemigo. perdió el hilo de sus despotriques en contra del 175 . los escasos doce viejos que el partido Beta había logrado congregar dejaron de rumiar sus dentaduras y hasta el propio Amadeo Perlasca. molesto. consistía en identificar a sus secuaces. pero no se sabía a ciencia cierta quiénes de sus escuderos le asistirían en su charla.El mitin estaba programado para las seis de la tarde en el centro sociocultural de un pequeño barrio cercano a un frenopático. Amadeo Perlasca era el cabeza de cartel. No deseaba que se me notara demasiado la impaciencia para evitar suspicacias. que pudieran ponerme en un compromiso. había un espacio en blanco para que yo anotara mis comentarios. evitaba además posibles charlas previas con miembros del partido. como Roscoe o María. Telma me había facilitado una especie de organigrama con las fotos y las descripciones de todos los integrantes de las listas electorales del Partido Beta. Era un poco como el juego de naipes con las caras de los componentes de antiguo gobierno de Sadam Hussein que había organizado la administración Bush para incentivar el arrobo guerrero de sus tropas. Para el caso. tenía más que suficiente.

al margen de haberme convertido por imprudente en el blanco de todas las miradas. No al menos en aquel mitin. entre un anciano que olía igual que el local del Partido Alfa y un personaje vestido de traje al que luego identificaría como el número seis de las listas. donde la media edad superaba los ochenta y yo. Sólo brillaba cuando se dejaba de promesas vanas y pasaba a la descalificación personal de Edelmiro Bigardo. y con cara de bulldog hubiera sido escogido por sus compañeros de partido 176 . según demostraban la corbata y los zapatos escogidos por el político para la ocasión. Amadeo aún seguía con su soflama. Para entonces. Me maravillé de que aquel hombre astroso. desmañado. que los conceptos de senectud y experiencia se retroalimentaran. Lo hice en la última fila. Me aburrí tanto que perdí el tiempo creando mentalmente una sopa de letras con los nombres de las chicas con las que había mantenido relaciones sexuales hasta el momento y luego resolviéndola. Tanto ellos como el resto de los asistentes fingían que escuchaban a Amadeo con atención. llamaba la atención en un grado tan supino que haría de King África cantando La Bomba en un velatorio una estampa sigilosa. claro. Desde luego. si algo podía aportar aquel hombre a la corporación municipal era experiencia. y comencé a contar sus arrugas. De todo ello se desprendía que lo de pasar desapercibido no iba a ser posible. a modo de pasatiempo alternativo. Por lo demás. todo se limitaba a una especie de rezongo monocorde salpicado en ocasiones por gestos previamente ensayados con un asesor de imagen corporal anclado en los ochenta. No me desanimé por ello y procedí a tomar asiento. Su discurso fue un auténtico tostón. Me concentré en su rostro.Partido Alfa a fin de echarme el ojo. suponiendo.

No olvidemos que Operación Triunfo. David Bustamante. de tal manera que su selecto y senecto auditorio. O simplemente. Quería verle en persona. Mi nombre es Juanjo Calasanz. ¿vive por aquí? Más o menos le respondí. al margen de todo condicionante ideológico. como una aparición mariana. si cabe. Luego pensé en Néstor Kichner. A usted no le conozco dijo mostrándome unos dientes marfileños. Yo fui el último. después de todo. también se regía por un sistema de voto democrático en el que participaba. pero aun más de que él mismo no se diera cuenta de que con su aspecto iba a ser muy difícil. y estrechó la mano de todos los asistentes uno por uno. mucha más gente. tal vez fuera menos superficial que yo. para no ser menos. Amadeo se deslizó entonces entre el gentío. 177 . los miembros del Partido Beta comenzaron a aplaudir como locos. con esa musculatura hipertrofiada a duras penas contenida en sus característicos trajes blancos de turista sexual. Su mano estaba helada a pesar de todos los apretones previos. recién adecentados para la campaña. o Rosa. con sus rizos de El lago azul. y sus camisas prietas y aflamencadas de mafioso albanés. y concluí que el electorado. que se parecía a El Dioni y aún así había logrado hacerse con el poder en Argentina. que el electorado se decantase por él. factoría de sueños de donde habían salido engendros de la música y de la imagen personal como David Bisbal. se vio obligado a emularles. poseía un sentido de la estética menos desarrollado. catalizadora por excelencia de las frustraciones estéticas de todo un país.para concurrir a las elecciones en calidad de cabeza de lista. Cuando el discurso terminó. sus reviravueltas.

se interpuso entre Amadeo y yo. que la corporación de Edelmiro Bigardo había bloqueado las obras de ampliación de su casa por no adecuarse a la normativa urbanística en vigor. No me dio tiempo a responderle.Un placer volvió a estrecharme la mano. a voz en grito. que tal vez a causa de los efectos vasodilatadores del halago. para bien o para mal. Aunque no cabía duda de que era la primera vez que había escuchado la palabra perorar. entrecerró los ojos. parecía ahora más caliente. si salía elegido. y cabeceó en actitud complacida. Ahora lo único que les interesa a los de su generación es el botellón y el esparcimiento. precisando asimismo que. En absoluto sonreí. Ha sido un discurso excelente. que los individuos regidos por la constelación del 178 . Un viejo vociferante. El compromiso político está demodé. Amadeo escuchó la protesta con atención y acto seguido se apresuró a prometerle que. o le había caído bastante bien. Espero no haberle defraudado. y que algo así era una vergüenza porque violaba el derecho natural de su familia al lebensraum. jamás podría retomar las obras. Amadeo ladeó la cabeza. su problema quedaría inmediatamente resuelto. Si mi desconfianza para con los políticos no fuera incluso mayor que mi desconfianza para con las personas nacidas bajo el signo de capricornio (las estadísticas demuestran. ¡Ojalá todos los jóvenes fueran como usted! corroboró con sus palabras mi impresión. Perora usted como los ángeles. O mucho me equivocaba. en caso de una nueva victoria de Edelmiro Bigardo. que había surgido de entre el público con síntomas claros de agitación nerviosa. Le contó.

el hombre se abalanzó sobre mí. yo mismo me hubiera animado a arrancarle una promesa clientelista. rugiendo como una hiena en celo. que acudieron enseguida para tratar de poner fin al ataque. Un chalado babeante. llegara a unas cotas de idiocia tan elevadas como para creerse las baladronadas electorales de un político de tres al cuarto. Traté de recuperarlo un par de veces pero no hubo manera. de rostro anguloso y pelo ensortijado. lograron calmarlo. izándolo con una sola mano. se me acercó y me arrebató uno de los pasquines del Partido Beta. Y mi experiencia personal con ellos. por pardillo que fuese. agarró al paciente por el pescuezo. Roscoe. en plan pistolero de spaghetti western.carnero son unos trepas traicioneros de mucho cuidado. y en especial con ellas. Ni siquiera sus cuidadoras. No sirvió de nada que le diera la razón o le jurara y perjurara que podía quedarse con el folleto. en cambio. y lo arrojó a unos cuantos metros de mí. Estaba en mitad de un trance aporreante y no parecía dispuesto a atender a razones hasta que me hundiera el esternón a puñadas. 179 . ni me parecía creíble que Juanjo Calasanz. me senté sobre un banco de piedra. Luego me ayudó a ponerme en pie y me devolvió el pasquín del Partido Beta. Así que me escabullí culebreando entre los presentes y salí al exterior. en mitad de un parque donde las monjitas solían llevar a los pacientes del frenopático a tomar el sol y empecé a tomar notas en mi cuaderno acerca de todo lo que había visto y oído. A la tercera intentona. y se puso a golpearme la caja torácica con fuerza mientras defendía estentóreamente su derecho al voto. Apareció de la nada. sí lo hizo. Después de una breve caminata. lo confirmaba). pero ni me sentía con ganas de continuar con la conversación.

Le echó un breve vistazo. Me sacudí la suciedad de la camisa. Yo qué sabía que… empecé a decir por pura inercia. sólo que prefiero pensar que no iba dando la nota tanto como tú. separa las basuras y recoge la mierda de su perro con una bolsita aunque en el fondo crea que es una chorrada. donde mi cuaderno descansaba al sol abierto de par en par. sino a que había descubierto a qué me dedicaba. Me quedé pálido. Roscoe rió con sorna y tomó asiento en el banco de piedra. Yo sólo soy un ciudadano honrado. Cualquier espía con un mínimo de formación lo sabría. No sé de qué me habla. que paga sus impuestos. endurecí el rostro.Hay que andar con más cuidado dijo. aunque interrumpí la frase al mirarle a los ojos y percatarme de que no se refería al percance con el loco. La garganta se me secó al instante y tuve que deglutir para no asfixiarme. cogió varios de los folletos propagandísticos que había entre sus páginas. Tal vez sepas entonces de qué escribes arrojó el cuaderno a mis pies. No deberías ir dejando pruebas por ahí continúo Roscoe. 180 . Le repito que no sé de qué me habla redundé en mi estúpida estrategia de negación de la evidencia. No te preocupes dijo. y enarcó las cejas mientras esbozaba un rictus de satisfacción. Únicamente te faltan los subtítulos explicativos. y volví a posar mis ojos sobre los suyos con la esperanza de que un recurso tan evidente pudiera auxiliarme en la pronunciación de la mentira que estaba a punto de espetarle. yo también he sido espía electoral alguna vez.

al tiempo que chasqueaba la lengua en señal de desaprobación. El diez por ciento restante. yo también he sido espía electoral. Velasco. con lo cual él saldría ganando en calidad de ser uno y trino que todo lo sabe mientras que yo. amigo mío me pasó la mano alrededor de los hombros. Tenía que aceptarlo: la charada acababa de llegar a su fin. es espionaje en un noventa por ciento. quedaría a la altura del betún. ¡Deje de decir estupideces! Roscoe negó con la cabeza. Estaba tan nervioso por mi desenmascaramiento que no sentía que pudiera mantener mi corazón operativo por mucho tiempo más delante de aquel tipo. Recogí mis cosas y me puse en pie. Ya te lo he dicho repuso en tono despreocupado. Tantos. que no te podrías hacer una idea.Nadie dice que no seas honrado. ¿Cómo…? ¿Cómo ha sabido usted todo eso? me limité a titubear. fuera éste de Judea o no. De eso nada repuso. un mero discípulo pusilánime. irónico. Tu nombre es Gonzalo G. Y además de nosotros dos. sólo que eres un espía… ¡Mi nombre es Juanjo Calasanz! Tengo treinta y dos años y trabajo en una consultoría. La política. Me había pasado de 181 . tienes veintiséis años. Sólo convertiría a Roscoe en Jesucristo y a mí en Pedro. Negar por tercera vez consecutiva la verdad no tendría un gran efecto dramático. pura demagogia. hay muchos otros agentes. careces de un trabajo estable y precisamente por ello esos desalmados del Partido Alfa se están aprovechando de ti para que les hagas el trabajo sucio.

además de espionaje y demagogia. pero aun así. pero al final. No seas tan tremendista me tranquilizó con una voz cálida. ¿No es eso? Creo que has visto demasiadas películas. como si fuéramos dos amantes despechados por la misma mujer que unen fuerzas para vengarse de ella. Eso puede que sea cierto reconocí. Roscoe tiró de la pernera izquierda de mi pantalón y me obligó a sentarme de nuevo a su lado. y como sabes. 182 . Velasco. nunca he tenido una vida rica en emociones. En ese caso será mejor que me vaya dije. esto es también un juego. existen algunos juegos en los que se puede participar a dos bandas. Entendí desde el primer momento lo que estaba tratando de comunicarme. amistosa. trazando con sus labios una sonrisa taimada. no podía creérmelo del todo. ¿Qué quiere decir? pregunté para asegurarme. Quiero que trabajes también para nosotros. Sabes perfectamente lo que quiero decir respondió él. En su mirada no había rencor o desconfianza. como de costumbre. sino todo lo contrario. aprecio y quietud. Como espía del Partido Alfa. Era demasiado bueno para ser cierto. Ya… y en cuanto acepte su oferta sacará una grabadora del bolsillo de su americana y llevará el caso a la prensa.listo creyendo que corría más que el fracaso. por eso las busco en las pantallas de cine. el fracaso había terminado dándome alcance. te encuentras en una posición inmejorable para ello.

pero con cada una de sus intervenciones demostraba que. luego. Esto como adelanto habló lapidario. aparte de emociones.Si aceptas mi oferta eso puede cambiar hoy mismo sus pupilas centellearon. el pago se me antojaba poco satisfactorio. ¿qué saco yo de todo esto? Roscoe introdujo su mano de dedos achorizados en el bolsillo izquierdo de su pantalón. ¿Existe algo más emocionante que trabajar como agente doble? A primera vista parecía que aquel hombre no tenía muchas luces. Tendré que pensármelo. por cada día de trabajo. La abrió. La verdad es que salvo ganarse el pan como francotirador profesional no se me ocurre nada dije. te daré diez euros. en el fondo. era de los que tenía el don de penetrar en los recovecos más ocultos de la gente con apenas dedicarles un somero vistazo. Un sueldo más que razonable por filtrar un poco de información diaria. Claro que ahora que has mencionado lo de los francotiradores. Sin embargo. por contraste. Teniendo en cuenta lo que me pagaba el Partido Alfa. No podía negar que el muy pícaro había descubierto de qué pie cojeaba. y me acercó dos billetes de cincuenta euros. la oferta me pareció poco menos que multimillonaria. así que pensé en negociar. tal vez te podríamos conseguir 183 . No es mucho… rezongué. la cartera de Roscoe tenía un volumen tan grande que. intensificó su sonrisa. Ahora dígame. Diez euros es casi el triple de tu salario actual precisó él. Extrajo una cartera.

era confiar en que alguien tomara la iniciativa por nosotros. simple y llanamente. entrenar duro. digamos. era. el dinero o las ilusiones para cumplir nuestros deseos. Yo. era consciente de todo esto. la cosa estaba tan mal que en cuanto aparecía alguien seguro de sí mismo. Pero. Hasta donde me habían explicado. ni siquiera a bisbisear antes de irme a dormir. después de todo.un trabajo relacionado con. a diferencia del anciano protestón. no pude evitar emocionarme con la promesa de Roscoe e incluso creer en ella. Eso si ganamos la elecciones. para convertirse en un francotirador profesional había que hacer carrera en el ejército o en la policía. Ambos éramos unos pobres diablos que. A la mayoría de votantes les pasaba lo mismo. pese a todo. con una dicción más o menos clara. en la intimidad de mi casa. sentía una necesidad de creer en las palabras de Roscoe posiblemente mucho más intensa que la suya de creer en las promesas de Amadeo. aceptar nuestra condición de ceporros descarriados y permitir que un tipo con más luces nos pastoreara. el sector. tanta diferencia. 184 . y superar con éxito unas cuantas pruebas de capacitación. claro. Lo importante era no pensar. al no disponer por nosotros mismos de los medios. nos lanzábamos a creer en él con fanatismo ciego. y aunque no acostumbraba a ir a misa los domingos. depositábamos nuestras esperanzas en el primer mercachifle que afirmaba tener la llave de nuestra felicidad. y una voz convenientemente modulada. el cuatro esquinitas tiene mi cama. Entre el viejo que había abordado a Amadeo al final del mitin y yo no había. En otras palabras. en la llegada del mesías con su maletín de bricolaje existencial.

¿Habla en serio? pregunté. Estaba absolutamente indefenso. ¿Becario? repetí escéptico. pero para ir practicando está bastante bien. Una bacteria en el ocaso de su vida. o incluso que te quedaras sin trabajo se detuvo por un momento para deleitarse con el avance implacable de la angustia a lo largo de mi cara. incluidos los de la catedral y otros edificios históricos. No se trata de una guerra propiamente dicha. observada a través de la lente de un microscopio por un luchador de sumo con cara de malo. O la tomas o la dejas. se hubiera sentido con más capacidad de respuesta que yo. No creo que perder tu única fuente de ingresos te ayude a preparar el viaje. Puede que a Edelmiro Bigardo y a sus acólitos eso no les agrade. igual que sabía. Tengo entendido que pretendes visitar Finlandia con tu amigo Pelayo este verano prosiguió en tono sarcástico. embriagado por mi propia imaginación. Existe un grave problema en la zona monumental por culpa de sus excrementos. que ya me situaba entre matojos y pedruscos apuntando con sigilo para reventarle la tapa de los sesos a los malos-malísimos El servicio municipal de limpieza cuenta con un departamento dedicado en exclusiva a la caza de palomas con rifles de aire comprimido explicó. has de saber que no te resultará tan fácil como hasta ahora obtener información de nuestro partido. todo sobre mi vida. por lo que tampoco debería extrañarte que te sustituyeran por otro. así que se va a proceder en breve a su exterminio. Y Roscoe lo sabía. Los francotiradores tienen acceso a todos los tejados de la ciudad. Serías una especie de becario del tiro a distancia. e igual 185 . pero si la dejas. ¡Mi palabra favorita! Ésa es mi oferta se parapetó tras una mueca inflexible. o parecía saber.

era hasta posible que mis planes de convertirme en el maestro titiritero de los partidos electorales pudieran llegar a prosperar. a ciencia cierta esta vez. otros. ejerciendo de efectivísima pared de frontón. Si me lo montaba bien. del Partido Gamma o del Partido Omega. Estaba seguro de que cualquier cargo público en mi situación. una y otra vez. sin embargo. “espíritu empresarial” y. A la hora de regatear.que sabía. nunca he sido como los demás. jamás he conseguido vislumbrarlo. las abuelas. habría sacado mucha más tajada del asunto que yo. en el sentido de que podía compaginarla sin problemas con mis obligaciones con el Partido Alfa. 186 . era una propuesta sustanciosa. En cualquier caso. que no podía rechazar su oferta. Tan sólo me tocaba las narices una cosa: seguir siendo un cateto en mi faceta de negociador. estimulante y no demasiado exigente. a veces los mismos. La mayoría de la gente ve delante de sus narices (y decodifica correctamente) el complejo código de programación que rige el desarrollo de los intercambios comerciales. del Partido Beta. Ese don del que yo carezco. por lo que en tales situaciones solo soy capaz de ver a un individúo con una confianza en sí mismo superlativa que devuelve mis pelotas imperturbable. ya fuera del Partido Alfa. simplemente “desparpajo” o “salero”. probablemente sea lo que algunos denominan “vocación política”. me permitiría ampliar mi radio de influencia sobre la campaña electoral más allá de lo que nunca hubiera soñado. además. Acepté su oferta y sellamos el pacto con otro apretón de manos. así que Roscoe ganó la partida. para mí sólo era una habilidad tan improbable como la de mover objetos con la mente o disfrutar de una epidermis efervescente. yo. Yo no es que tuviera problema alguno en aceptarla.

tan bajo como el del adoquinado del casco antiguo de Peñaranda de Bracamonte (pensaba lo mismo de Edelmiro Bigardo. Roscoe rió. cada vez me costaba menos mentir. Siempre y cuando el silencio sea bidireccional no habrá problemaasentí. que estaba comiendo un bocadillo de salchichón. Roscoe y el resto de sus enemigos políticos.Por supuesto. Preferiría que nadie en su partido supiera la verdad. Yo guardé los dos billetes de cincuenta euros en el bolsillo trasero de mi pantalón. Incluso Montero. Luego dijo: Seré una tumba. pedí disculpas a una de las monjitas por el altercado de antes y me puse a caminar en dirección a la sede del Partido Alfa con impaciencia. Por la emoción. Telma y compañía después de haberles traicionado. Al menos si quieres seguir entrando en nuestros mítines. casi se atraganta por culpa de un chascarrillo relacionado con el grado de carisma del candidato rival. Mi vida había sido una farsa durante muchísimo tiempo. todo esto debe quedar entre nosotros dos apostilló como si se hubiera asomado a los abismos de mi alma y hubiera descubierto la clase de tipejo que era. Todos los presentes rieron a pleno pulmón ante mis comentarios acerca de Amadeo. en mi opinión. sólo que no lo podía decir por razones obvias). Tanto era así que al entrar en el local electoral no tuve mayor reparo en saludar a todo el mundo con gran afabilidad y ponerme a despotricar del mitin del Partido Beta muy asqueado. En 187 . recogí mis cosas. y gracias a ello. más que nada. Me producía un morbo terrible volverme a codear con Rana. y también a mi progresiva falta de memoria.

Me estaba convirtiendo poco a poco en todo un canalla. más me tentaba el pensamiento casi suicida de revelarles la verdad para ver que cara ponían. Yo disfrutaba por igual en cualquiera de las situaciones. me preocupaba que ese mismo virtuosismo llegara a privarme del inmenso placer que siempre he sentido ante la contemplación del rostro de mis victimas cuando cobran conciencia de su ingenuidad. y en el caso contrario. era para disfrutar de dichos instantes y. no podía evitarlo. de este modo. en el fondo. probablemente porque cuando desempeñaba el rol de papanatas alelado. según uno desempeñara la función de papanatas alelado o hijo de perra sin escrúpulos. cuando ejercía de hijo de perra sin escrúpulos (la bipolaridad siempre es un grado). porque me reconfortaba el hecho de sufrir de vez en cuando las consecuencias de un embuste para sentirme mejor persona y justificar. y más cordiales sus actitudes. eran la sal de la vida. Me sentía atraído de manera enfermiza por los giros de guión. En tanto que escritorzuelo. pero al mismo tiempo. lo que nos hacía humanos. Lo que quiero decir con todo esto es que nunca antes había disfrutado tanto con un trabajo. Esos momentos de placer sádico o masoquista.ocasiones. una nueva acción puñetera bajo el pretexto de la venganza o el rencor. 188 . me hacía sentir superior el hecho de manipular a los hijos de perra sin escrúpulos. Engañar me ponía. además de para cubrirme las espaldas. era porque también gozaba de ellos cuando yo era la víctima. más sinceras las sonrisas de los del Partido Alfa. Si engañaba. si disfrutaba de dichos instantes. hasta llegaba a creerme mis propios embustes a causa de la naturalidad con la que los dejaba caer. y cuanto más profundo era el engaño.

Hice ambas cosas con idéntica frialdad. pero en el fondo. ellos debatían de fondo las posibles estrategias de respuesta a las acusaciones de Amadeo. entré en mi cuenta de Hotmail y le envíe a Roscoe la información por correo electrónico. en realidad. y comencé a escribir un informe acerca del mitin. que previamente resumí de manera oral y deliberada a Telma y su marido. Mientras tecleaba. Tomé asiento en el escritorio. Yo hacía como que la conversación no me importaba en absoluto aunque. habría rehusado a seguir disfrutando de ella por lo que quedaba de campaña electoral: diez jornadas que harían de Los tres días del cóndor vividos por Robert Redford en la película homónima de Sydney Pollack. una aventurilla para niños sin importancia a lo Barco de Vapor. abrí el Word. 189 . iba tomando nota de todo cuanto escuchaba en un nuevo archivo de texto. concluí la crónica sobre el mitin. Ni siquiera si Roscoe se plantara frente a mí para cambiarme aquella agradable sensación por cien de los grandes. Acababa de convertirme en un doble agente de facto.El ordenador estaba libre. estaba que no me cabía el corazón en el pecho de tanta excitación. se la di a Montero y me despedí de Telma y de él hasta el día siguiente. Luego. Una vez la pareja hubo llegado a un acuerdo. transcribí el veredicto. como si me hubieran templado los nervios con nitrógeno líquido.

donde iba a tener lugar el encuentro con los parroquianos. se respiraba una quietud ascética en el aire. Ninguno de los presentes se imaginaba. si cabe (como estábamos en una iglesia. que si la víspera todo iba de culpar a Edelmiro Bigardo de los problemas que algunos pacientes del frenopático causaban durante sus paseos matinales. la más peligrosa. irónicamente. pensé. belicosa y espeluznante. Y eso que cuando entré en la iglesia de San Pancracio.15 DE MAYO ASALTO A LA IGLESIA DE SAN PANCRACIO De entre todas las peripecias que me acontecieron a lo largo de mi relación laboral con el ejecutivo del Partido Alfa. un grupúsculo de pacifistas barbados descontentos con la intervención militar española en Irak. era precisamente eso. Lo bueno de estar en la oposición. ahora se trataba de culparlo de que la gente se orinara en la puerta de la iglesia e incluso de que muchos parroquianos hubieran relajado sus costumbres de tal manera que ni siquiera se dignaban a acudir a misa los domingos. cuando la voz monocorde de un Amadeo Perlasca menos inspirado que de costumbre. que en apenas media hora se iba a liar la de San Quintín en el templo. ni siquiera yo. amenazaba con dormir hasta al altísimo con el mismo discurso del día anterior sólo que adaptado a la problemática del nuevo barrio. había tenido el detalle de moderar la intensidad de sus exabruptos contra el alcalde). y que los responsables del conflicto iban a ser. que íbamos a salir de allí por patas. tuvo lugar en el segundo mitin de Amadeo Perlasca al que acudí. Todo comenzó alrededor de las siete y media de la tarde. que todos los caminos conducían a Roma y no 190 . Es decir.

crápula e incompetente. ejemplificaba mejor que nadie la bondad. tenían más dominio de los recursos narrativos para la creación de suspense e interés en el auditorio que quien fuera que fuese el redactor de los discursos de Amadeo Perlasca e. desolada por la escasa respuesta del público en el mitin inaugural. Edelmiro Bigardo era malvado. los anuncios de detergente. eficaz. No había otro mensaje en las soflamas de Perlasca más que ése. Lo desconcertante era que. que ya en estado de ánimo normal transmitía una profunda sensación de desaliento. Entonces eché un vistazo al paisanaje que había repartido por los bancos del templo y me dije que ninguna agencia de figuración española habría podido realizar un trabajo de casting tan 191 . como un anuncio de detergente. y la competencia. Me pregunté si la propia dirección del partido.había que exprimirse demasiado la sesera para cautivar al personal. La gente había venido a escucharlo y el candidato lo reproducía gustoso una y otra vez. Él. Simple. Por desgracia. igualmente. había logrado reunir a bastante gente en comparación con el día anterior. y yo diría que también los de desatascatuberías y productos de higiene íntima contra las pérdidas leves de orina en la tercera edad. como si ni siquiera él confiara demasiado en sus posibilidades de alzarse con la victoria en los comicios (Edelmiro Bigardo le había derrotado hasta en dos ocasiones. como si no le importara demasiado ganar o perder. y el efecto déjà vu pesaba lo suyo) o al menos. por el contrario. directo. pese a todo. la voz en off de estos comerciales resultaba mucho seductora que la suya. habría contratado los servicios de una agencia de figuración a fin de no desmoralizar a su candidato. sino terminar el discurso cuanto antes y desplazarse al servicio para hacer de vientre leyendo la prensa del día. la honestidad.

A diferencia de sus adversarios ideológicos. por no complicarse demasiado la vida. Lo que ocurrió cuando empezaron a escucharse cánticos en contra de la guerra de Irak a las puertas de la iglesia fue precisamente eso. como consecuencia de una gestión más inteligente de su imagen pública. ya que. explotarían como globos demasiado inflados generando una onda expansiva de consecuencias imprevisibles. se encontraban vociferando por todos lados. (los buenos castings se caracterizan por su exhaustividad. El hartazgo. Aquella gente había venido por su propia voluntad. por no complicarse demasiado la vida). Cualquiera persona con una mínima capacidad de observación y análisis se daría cuenta al instante de que. por tanto. pero estaban allí porque querían.espectacular. células latentes de mala uva. en oposición. los ancianos presentes tenían unos rostros tan agrestes. si se les pinchaba. e incluso rupestres. pero los gritos de un jovenzuelo desgreñado que irrumpió en el templo llamando “fascistas hijos de puta” y “cipayos nauseabundos” a los presentes mientras ondeaba una bandera independentista sumergido en su enorme pañoleta palestina enseguida me 192 . tal vez movidos por un impulso inconsciente. Eran personas al borde de la detonación. los buenos españoles. ellos vivían constreñidos por las circunstancias políticas en un malsano estado de frustración. Uno los miraba mientras cabeceaban obedientemente al ritmo de las palabras de Amadeo y no tenía más opción que temer su despertar. además de que los buenos castings se caracterizan por su exhaustividad y los buenos españoles. que echaban por tierra la hipótesis de una autenticidad impostada. gigantes dormidos. Al principio ignoraba si el pinchazo se había producido de manera premeditada o accidental. era visible en sus caras. en oposición. quienes.

Vi cómo uno de ellos hundía los dedos en los ojos de un enemigo. En ese instante. que hasta entonces se habían limitado a curiosear desde el exterior. confiando en que el alboroto terminara cuanto antes y pudiera regresar a casa sano y salvo. agitó su bandera unas cuantas veces y comenzó berrear proclamas libertarias inconexas y deslavazadas. y boinas volaban por todos los lados. Amadeo y un par de militantes del Partido Beta luchaban por detenerlo. pero hasta que aquel hombre consiguió que se tragara la tela por completo. lo derribaba con un barrido de su codo y. desde “¡aborto libre y gratuito! ”. trataba de introducírsela por la boca. Palos. cómo otro golpeaba con inclemencia la 193 . Yo observaba la escena desde el último banco. El de mayor envergadura de todos los seguidores del Partido Beta se puso en pie y apuntó con su dedo al intruso. no atendió a razones.sacaron de dudas. vi cómo el viejo que antes había llamado la atención del revolucionario corría a grandes zancadas hasta el altar. banderas. tras apoderarse de la bandera y arrearle unos cuantos zurriagazos con el palo que la sostenía. botellas. ¡Estamos en una iglesia! Lejos de amedrentarse. insultos. oponían una resistencia salvaje a la invasión. El recital sumió a Amadeo y a la mayor parte de sus seguidores en un estado de total atonía. Se formó una trifulca de cuidado en apenas un minuto. El resto de los manifestantes. Los viejos. el increpado se subió al altar. se enervaron al unísono como sacudidos por una descarga eléctrica y traspasaron también la puerta de la iglesia en busca de venganza. aún con el lastre de sus achaques físicos e inferioridad numérica. hasta “ETA es amor” pasando por el clásico “¡OTAN no. bases fuera! ”. ¡Largo de aquí inmediatamente! ordenó muy alterado.

pero un chico joven como 194 . cruda. Puedo entenderlo de esos vejestorios. Las peleas johnfordianas que Pelayo y yo teníamos por costumbre iniciar por los bares de la ciudad cuando nos aburríamos y que tenían como único objetivo ensalzar el sentido de la comunidad eran una simple riña de borrachos al lado de todo aquel desbarajuste. así. de “Nunca Máis”. ¿No te da vergüenza ser un cerdo fascista que apoya el asesinato premeditado de niños inocentes? preguntó el dueño de los brazos con rudeza. La cosa funciono durante un rato… hasta que unos brazos peludos y fornidos me elevaron dos palmos por encima del suelo. el cáliz pasó volando junto a mi oído izquierdo antes de estrellarse contra la figura de un santo. no invitaba en absoluto a participar. San Pancracio me miraba desde lo alto como avergonzado de mi comportamiento. Los más descontrolados no dudaban en emplear los ornamentos litúrgicos del templo para sus ataques. mientras que las hostias sagradas planeaban por el aire a modo de confeti tratando de esquivar a las no sagradas. y alguna que otra con el rostro de Ernesto “Che” Guevara como armas arrojadizas y de proximidad. Los pacifistas. La violencia. pero se extendía poco a poco como un reguero de pólvora y cada vez había menos rincones donde refugiarse.entrepierna de un manifestante enmascarado. por su parte. Terminé parapetado contra el confesionario mientras se mataban entre ellos. Me encogí de hombros. descarnada. le expliqué por lo bajini que entre mis prioridades no figuraba liarme a tortas por motivos políticos y me acuclillé con las manos sobre la cabeza. Me asusté bastante. y cómo una mujer de permanente voluminosa utilizaba sus uñas afiladas para lanzar zarpazos en el rostro de quien se le ponía por delante. empleaban sus banderas de “No a la Guerra”.

Salvo por la cachiporra. ojos de loco. nos propinó sin más explicaciones una brutal paliza. al grito de “¡putos imperialistas de mierda!”. todavía aturdido por el golpe. emergió de entre las sombras y. charlábamos sobre tonterías. en su locura antiglobalizadora. por eso de ir entrenando. como siempre. Se trataba de un tipo de más de cien kilos de peso. la misma figura acongojante que ahora tenía ante mí. ¡Me das asco! Ni siquiera me había dado tiempo de verle la cara. Cuando al fin lo hice. Entre calada y calada. más de dos años atrás. De pronto. reconocí una silueta vagamente familiar. había decidido ajusticiarnos por los crímenes cometidos por Estados Unidos 195 . pero todos los indicios apuntaban a que nos había confundido por norteamericanos (lo cual demostraba que su nivel de inglés no era demasiado bueno. casi dos metros de altura. Tenía el pelo rapado al cero. pues ambos teníamos un fuerte acento español expresándonos en dicho idioma). Sus cejas eran tan peludas que no había separación entre ellas. Nos encontrábamos los dos apurando un cigarrillo en un parque cercano a mi casa.tú… me arrojó contra la pared. y blandía una especie de cachiporra. y a que. todo estaba exactamente igual que la última vez que lo había visto. donde reboté tal cual un fardo de grasa de camello. Nunca comprendimos demasiado bien la naturaleza de lo sucedido aquella noche. sólo que a diferencia de lo que era habitual. El encuentro se había producido en las postrimerías de una noche de fiesta. complexión maciza y rasgos prominentes. la víspera de un viaje a Londres que Pelayo y yo habíamos planificado por aquel entonces con el mismo mimo que nuestra escapada a Finlandia ahora. lo hacíamos en inglés.

salvo mi agresor. Me aseguré antes de hacerlo de que nadie. era bastante probable que ahora. En vista de que San Pancracio estaba demasiado atareado atendiendo las plegarias del resto de los implicados en la gresca. pudiera escuchar lo que estaba a punto de decir. ¡No! ¡Por favor! exclamé. que si me sacaba de aquel apuro nunca jamás le faltarían las velas a sus pies. llegué a la conclusión de que lo mejor sería que yo mismo tomara la iniciativa. ¿No es eso lo que os gusta? ¿La mano dura? alzó la cachiporra. ¡Ni siquiera tienes huevos de defender las ideas en las que crees hasta el final! ¡Fascista! ¡Que no! ¡Que no! insistí al borde de la desesperación ¡Que soy un espía del Partido Alfa! Esta vez la sorpresa duró un poco más. y habiéndome sorprendido en mitad de un mitin del Partido Beta. con la pinta de niño bien que lucía por culpa de Juanjo Calasanz. Te voy a destrozar dijo el tipo al tiempo que escupía un salivazo contra el suelo. Ya. me rompiera los dientes contra la tarima. tras los cuales recuperó su actitud hostil inicial.a lo largo de su historia. ¡Yo no soy del Partido Beta! El gigantón pareció sorprenderse. hacíamos como José María Aznar con el catalán y tan sólo hablábamos lenguas extranjeras en la intimidad. Así que me encomendé de nuevo a San Pancracio y le prometí. mientras el gigantón se acercaba para olisquearme. Empecé a sudar con fuerza. Si aquel tipo me había apaleado por utilizar un idioma diferente al vernáculo tanto tiempo atrás. Desde aquel día. 196 . El peligro se incrementaba aun más en caso de que me reconociera. claro ironizó. pero sólo por un par de segundos.

Protestaba a grito pelado por la detención alegando que él era la verdadera víctima. ¡Otros que tal bailan! La cachiporra descendió sobre mis riñones como una exhalación. con ellos. Sólo quedaban algunos rezagados que se enfrentaban con altanería a la policía. o si se encontraba. espeso y dulzón. Miré hacia el cielo en señal de gratitud. me apoyé sobre la fachada para respirar. el bigardo ya no se encontraba frente a mí. Grité de dolor. era casi un milagro. se había merecido todo eso y más. Cuando abrí los ojos. Los manifestantes se habían dispersado en su gran mayoría. porque todo se había llenado de repente de un humo blanco. No se podía ir por la vida convirtiendo bonitas capillas en campos de batalla. y. Mi balance de daños se limitaba a un simple moretón en los riñones y algún que otro rasguño. Al girarme hacia la izquierda y descubrir que Amadeo Perlasca. Y yo. en un entorno donde abundaban las fracturas de tabique nasal. resistir el ataque. De entre todos los supervivientes fui el que salí mejor parado de todos. pero de todas formas. pero bastaron unos suaves porrazos para poner fin a su insurrección. pues el viejo le había atizado bien. con sorna. cubierto de polvo. contra todo pronóstico. me contraje sobre mí mismo. y los ojos a la virulé.¿El Partido Alfa? repitió al cabo de un rato. Cuando mis ojos regresaron a tierra firme vi al chico de la palestina sostenido por dos agentes de policía. yo no podía verlo. Y mucho menos. El Partido Beta había logrado. y maldije a San Pancracio. por gañán. a gatas. las brechas en la cabeza. Salí como pude de la iglesia. San Pancracio no me había abandonado después de todo. una vez fuera. en nombre de la paz. Pensé que había algo de razón en sus palabras. Eso. le decía justo esa frase a uno de los policías que 197 .

Echaba espuma por la boca. Y como el policía más próximo se encontraba demasiado lejos para intervenir. me entró un escalofrío. me topé de bruces con una imagen de lo más hollywoodiense. terciar en la confrontación. La culpa la tenían las películas. El joven. un forcejeo. 198 . Escuché un par de golpes.lo habían rescatado. En especial. El guardaespaldas. Acababa de ser político. con mis riñones. Si nadie hacía algo para evitarlo. Me quité las gafas. Lo achaqué todo a un exceso de celo en la interpretación de mi personaje. hecho una fiera. Luego el prófugo gritó: ¡Asesino! ¡Puto asesino de mierda! ¡Acabaré contigo! Me puse las gafas para no perderme el espectáculo. avanzaba a toda velocidad en dirección a Amadeo Perlasca. En concreto. Juanjo Calasanz. Whitney Houston. Tanto o más que él. de una manera un tanto irreflexiva. Luego volví a pensar. sonido de cadenas y un trote acelerado. El cine me había metido en la mollera con tal fuerza la idea de que convertirse en un héroe era lo más fascinante que le podía pasar a un ser humano en edad de merecer. Mis casi cinco dioptrías me impidieron ver cómo el alborotador que estaba siendo detenido se las ingenió para escabullirse de la policía. gruñía como un jabalí herido y tenía los ojos inyectados en sangre. el candidato del Partido Beta iba a recibir unos cuantos golpes. resolví. que no me lo pensé dos veces a la hora de frenar a aquel desaprensivo con mi propio cuerpo. con aquella escena absurda en la que Kevin Costner vuela a cámara lenta para interponerse entre una bala mortal y su protegida. pero en cuanto recuperé la visión. pero el único pensamiento que me vino a la cabeza mientras me retorcía sobre el suelo presa de un dolor indescriptible era que había actuado como un idiota. me despeiné y dispuse la camisa por fuera del pantalón a modo de exorcismo.

pero ojalá todos los jóvenes se parecieran a usted. más bien al contrario. escrutándome con desconcierto. No lo contradije. y luego dijo: Nunca me lo había planteado así… Lo cual demostraba que si a alguien no le interesaba que su quimérico programa llegara algún día a cumplirse. Su ritmo de promesas por minuto decreció de forma considerable a partir de aquel día. era a él mismo. me convertí de la noche a la mañana en algo así como en su consigliere no oficial o. y me espetó: Creo que ya se lo dije ayer. lo que es lo mismo. sin barba ni poderes mágicos. los partidos políticos no tendrían demasiado sentido. Mi imaginación echó a volar y aterrizó en un mundo similar al actual sólo que habitado en exclusiva por morralla humana a mi imagen y semejanza. tenía entre sus manos la vara de iridio y platino con la que Amadeo Perlasca 199 . Mejor así hablé finalmente. Por usted. La sonrisa forzada se me había congelado de tal forma entre los labios que apenas pude contestar al candidato. que. al menos para usted. En un mundo perfecto. un humilde espía electoral. Se rascó la sien. y yo. lo que sea gruñí. claro. en un Rasputín de baratillo. En su opinión. El planeta sería un lugar mucho mejor. como si acabara de ver a Sharon Stone cruzando las piernas reflejada en mis pupilas. así que suspendí de inmediato la fantasía. pese a todo. No había nada de idílico en él.El propio Amadeo Perlasca me ayudó a levantarme toda vez los agentes redujeron de nuevo a la oveja descarriada. Él me miró de cabo a rabo con sus ojillos hundidos. ¡Vaya si lo sería! Sonreí con desgana. me había portado como un hombre de verdad.

no podía hacer otra cosa más que supervitaminizarme y supermineralizarme. Si.medía a su votante ideal: Juanjo Calasanz. era evidente que más tarde o más temprano alguien iba a descubrir que bajo la piel del supuesto héroe habitaba en realidad un villano traicionero e irresponsable. Hasta que llegara ese momento. todo gran poder conllevaba una gran responsabilidad. 200 . una parodia en origen devenida de pronto en modelo. como repetía una y otra vez Spiderman.

¿Quién era yo realmente? ¿Un traidor al Partido Alfa? ¿Un traidor al Partido Beta? ¿Un doble traidor? ¿O simplemente un hombre sin escrúpulos atrapado en mitad de campo de batalla electoral ajeno a mis propios intereses? La respuesta tenía su miga y variaba de un día para otro. al mismo tiempo. redactaba resúmenes de los discursos de Amadeo y. me desplazaba hasta los mítines del Partido Beta. era el Partido Beta el que me resultaba más vomitivo. Por las mañanas. según mi estado de ánimo. en ocasiones. “los pingüinos no se caen de espaldas al ver el vuelo rasante de un avión”. luego. tanto uno como otro me producían la misma sensación abotargada mezcla de nausea e indiferencia. y entre medias. fingiendo ser un seguidor inofensivo y. me permitía el lujo de aconsejar al candidato con respecto a una gran diversidad de temas.16 DE MAYO WATERLOO DESDE LA VENTANA Llevaba tan sólo tres días ejerciendo de espía y ya comenzaba a tener serios problemas para dirimir cuál de mis identidades era la verdadera y cuál no. Había leído tiempo atrás. El Partido Alfa me daba. “muere un policía tras jactarse de ser inmune a las balas”. iba a la sede del Partido Alfa. y titulares por el estilo). por la tarde. compilaba datos sobre el resto de las formaciones concurrentes a las elecciones. más asco que el Partido Beta. me la jugaba de tapadillo enviando transcripciones de todo cuanto por el local acontecía al correo electrónico de Roscoe. en la sección de noticias ridículas del periódico (ya saben. que un grupo de historiadores especializados en la 201 . además de recopilar información útil para sus adversarios electorales.

batalla de Waterloo habían descubierto en una vivienda cercana al campo de batalla, el diario de un hombre de la época que se quejaba, en sus páginas, de que tanto alboroto no le permitía dormir. A mí me pasaba lo mismo. Sólo deseaba que se mataran entre ellos y que la campaña electoral terminara cuanto antes, con la diferencia de que había resuelto intervenir, a mi modo, para acelerar los acontecimientos y darles un poco más de vidilla al mismo tiempo. Mi agenda para el día dieciséis de mayo incluía una nueva visita a un mitin. Todavía me dolían los riñones del anterior, así que esta vez decidí ir armado con un cúter por si las moscas. Se me ocurrió también que sería una buena idea llevarme un acompañante. Más que nada, porque si se producía otro ataque, el hipotético agresor tendría que escoger entre atizarle a él o a mí, con lo que gozaría de un cincuenta por ciento de posibilidades de salvarme. La idea parecía bastante buena sobre el papel, pero había un grave escollo para llevarla a cabo: nadie en mi entorno estaba dispuesto a aguantar un mitin de Amadeo Perlasca. Aquello era lo malo de que tus amigos, familiares y conocidos tuvieran estudios superiores, que sus egos estaban tan desarrollados que ni siquiera se planteaban la posibilidad de prestar atención a los vendedores de humo, ¡con lo mucho que tenían que aprender de ellos! Lo intenté con mi hermana, con mi madre, con mi vecino trekkie, con un travesti llamado Deborah Pollas que me debía un favor (no diré cuál), con antiguos compañeros de universidad venidos a menos, con gente a la que no había llamado en cinco años que montaba en cólera al conocer el verdadero motivo de la llamada, con mi primo, con el primo de Pelayo, e incluso con el hijo del kioskero de la esquina, quien se resistió a todos mis intentos de

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soborno con videojuegos de una manera harto heroica. Cuando ya apenas me quedaban opciones, llamé a Hernán. En un principio me dijo que no, que estaba muy ocupado cocinando una tarta de queso para el cumpleaños de su novia, pero luego parece ser que la tarta no cuajó (como tampoco terminaba nunca de cuajar la relación con su novia, sujeta a continúas discusiones y desavenencias) y fue él mismo quien me devolvió la llamada para aceptar mi invitación, a cambio, eso sí, de que luego me fuera a tomar unas cañas con él, algo que en realidad significaba que quería emborracharse y despotricar en la barra de un bar hasta altas horas de la madrugada acerca de lo brujas que eran las mujeres. El mitin del Partido Beta estaba programado para las ocho y media de la tarde en la plaza más importante de uno de los barrios periféricos de la ciudad. Había que ir en coche. Quedé con Hernán por teléfono a fin de que me viniera a recoger a eso de las ocho. Una airada conversación telefónica con su novia lo rezagó y no pudo venir finalmente hasta las nueve menos cuarto. Entre el tráfico, que tenía una densidad bastante alta debido a que comenzaba el fin de semana, y su obnubilado estado mental, que le hacía liarse cada dos por tres con las rotondas, los cruces, y los desvíos, llegamos al lugar del mitin cuando éste ya había concluido. No quedaba ni un alma en la plaza. Todo era silencio y desolación salvo por el rumor de los pasquines sin vida que revoloteaban por el suelo. En los quince minutos siguientes, Hernán y yo recorrimos los alrededores tratando de encontrar a alguien que hubiera asistido al encuentro, pero encontramos únicamente a un viejo que, ante la mención del Partido Beta, se puso a cantar la internacional con voz desaforada. Lo dejamos con su música y continuamos con la búsqueda, sin

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éxito. Entonces Hernán me recomendó que consultara más tarde los noticiarios de la emisora de televisión local para informarme sobre lo que habían dicho Perlasca y sus adláteres en el mitin. Me pareció una buena idea, así que regresamos a mi casa, serví un par de cervezas, preparé algo de comer, y encendí la televisión. No hubo ni una noticia relacionada con los comicios municipales. Me entró el pánico. Si al día siguiente no había un informe encima de la mesa de Montero, probablemente perdería aquel trabajo. Cuando se lo comenté a Hernán, que ya iba un poco piripi, sonrió y dijo: ¡Que les den! ¡Pásame una birra! A lo que yo respondí con un asentimiento irresponsable y una sonrisa ladina para luego brindar con él por el inicio de una larga noche de alcohol, despreocupación y misoginia autodefensiva. Concretamente, la número trescientos doce.

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17 DE MAYO CIZAÑA

Cuando me desperté todavía estaba borracho. No en vano, había llegado a casa a las seis de la mañana después de pasarme toda la noche de jarana con Hernán por los antros más infectos de la ciudad. Mi habitación olía a destilería de whisky barato mezclada con sudor. Me dolía la cabeza, el estómago, y notaba una sensación entre rasposa y amarga a lo largo de todo mi sistema digestivo. Las legañas que se me habían formado alrededor de los ojos eran del tamaño de almendras garrapiñadas, además de compartir su textura terrosa. Tenía la piel áspera como piedra pómez, hasta el punto de que necesité casi media pastilla de jabón de algas del mar muerto, y una ducha de más de veinte minutos, para devolverle su tersura natural. El contacto con el agua me sentó bien, pero ni con esas logré que mi sentido del equilibrio se restableciera. Iba tambaleándome por los pasillos, como un boxeador sonado, mientras que el hígado protestaba por la dureza de la prueba a la que le había sometido por medio de una serie de punzadas en sincronía perfecta con toda una partitura de contracciones musculares, crujidos de huesos, y migrañas. Mi cuerpo había amanecido convertido en mi enemigo más mortal, era un conjunto de piezas mal ensambladas dispuestas a fallar en cualquier momento. Órganos frágiles, corruptibles, interconectados a su vez por una cadena de nervios con flojera en absoluto leales a su amo. Los músculos que revestían mi caja torácica me dolían tanto que tenía miedo a que el corazón se me parase de un momento a otro. Me acongojaba incluso andar, pues en mi estado, el movimiento era una provocación. Y sin

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embargo, aquel cuerpecillo inestable y débil, tenía que transportarme en cuestión de minutos a la sede del Partido Alfa, donde ya podía ocurrírseme algo convincente para explicarles a mis jefes los motivos por los cuales no había redactado ningún informe sobre el mitin de sus rivales el día anterior o iba a pasarlo bastante mal. Ni Telma Ramírez ni su marido se encontraban en el local cuando llegué. Rana era el único jefazo presente, aunque parecía tener la cabeza en otra parte, pues se paseaba por el piso abstraído y circunspecto. Me habló simplemente porque tenía que hacerlo, sin prestar demasiada atención a lo que yo tenía que decirle. Por ello, cuando me preguntó si había escrito ya el informe del mitin y yo le respondí que todavía no, pero que estaría listo en un periquete, no dijo nada más que un seco “bien”. Siempre y cuando el cuerpo no me diera la espalda, era posible que lograra salirme con la mía después de todo. Me puse a trabajar en el ordenador de inmediato, inventándome sobre la marcha las declaraciones de los miembros del Partido Beta, insultos incluidos. Tardé menos de lo esperado en poner el punto y aparte, de tal manera que en el preciso momento en que los concejales ausentes aparecieron por la puerta, el informe ya se encontraba sobre sus mesas. Así que el Partido Alfa tiene un gabinete de gobierno más inoperante que las pelotillas de grasa que se forman en la boca de un pollino cuando tiene sed, ¿eh? leyó Telma en voz alta parte de mi trabajo, este Amadeo esta cada vez más ocurrente. Tendremos que responder con la artillería pesada. ¿Se te ocurre algo Velasco? Me sobresalté al escuchar mi propio apellido, pues empezaba a quedarme dormido frente a la pantalla del ordenador.

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por otro. Tengo un insomnio galopante. pero entonces. o de haber apoyado en el pasado el régimen franquista. ellos lo tendrían bastante fácil para responder. El alcalde apareció poco más tarde. y no me lo tomen a mal. Cuando uno responde a los insultos de una verdulera. con todo el respeto para las verduleras. al rato. claro. en mi opinión no deberían ustedes entrar al trapo. leyó mi 207 . por un lado. es que no he dormido mucho. de viejo verde. pueden cebarse con su avanzada edad. Su indumentaria y su aspecto físico también podrían dar juego. Telma tomó nota de todas mis propuestas y. tal vez les convenga utilizar lo ocurrido en la iglesia de San Pancracio como una metáfora política de la incapacidad de su partido para escuchar la voz del pueblo. se puso a escribir un discurso al alimón con su marido.Velasco… ¿Te encuentras bien? Sí. Una ausencia de réplica a sus improperios le daría al Partido Alfa cierto poso de superioridad moral. no es nada reaccioné a tiempo. Te comentaba si se te ocurre algún insulto con el que atacar al impresentable de Amadeo Perlasca… Bueno… improvisé. de clase… ¿Clase? ¡A la mierda con la clase! exclamó Telma con virulencia ¡Después de todo lo que ha dicho de nosotros ese soplagaitas se ha ganado una respuesta! En ese caso les aconsejo que ataquen por dos flancos dije para evitar que perdiera los estribos y eso redundara en mi perjuicio. acusándolo de senil. se convierte también en una verdulera.

La cama me recibió con los brazos abiertos. Amadeo Perlasca no me había hecho nada. Telma y el alcalde se quedaron encantados con el resultado final. El trabajo me resultó bastante agradable. y le pedí a mi padre que abonara el importe. llamé a la puerta de casa con los nudillos. Te necesitamos fresco para mañana. En recompensa. por lo que se me encomendó la misión de enriquecer aquellas páginas con ofensas de mi propia cosecha. aunque reconozco que no desplegué todo mi potencial cizañero en la revisión del texto porque. me parecía ahora demasiado grande para pagarla de mi propio bolsillo. implacablemente. duerme un poco y recupérate me dijo la concejala abriendo la puerta del despacho con una sonrisa despampanante. Su enfado fue de tal calibre que la réplica pergeñada por Ramírez y Montero. que antaño me hubiera parecido ridícula. Allí pedí una horchata y llamé a un taxi para que viniera a rescatarme. Asentí tímidamente. de acuerdo con mis instrucciones. todavía sin creerme del todo mi propia suerte. En ellos me perdí por lo que quedaba de día mientras la discordia que había sembrado se extendía lenta. decidieron darme el día libre. 208 . Vete a casa. Me caí tres veces al suelo antes de llegar al bar más cercano. por la ciudad. y salí a la calle. pero estaba claro que tampoco le desagradaba. donde se descalificaba al candidato rival de una forma inclemente. en el fondo.texto. Aquella cantidad. le pareció demasiado moderada. Le dije al conductor que esperara. Montero no se pronunció al respecto a causa de su celos. El taxímetro marcaba tres euros con cincuenta cuando llegué a casa. y montó en cólera.

donde se unió a todos mis 209 . de modo que no le importó en absoluto que Montero le indicara el camino de la sala de trabajo.18 DE MAYO EL FACTOR LAPÓN A raíz del éxito de mis improvisaciones tomé la decisión de reducir al máximo mi asistencia a los mítines del Partido Beta. Le daba igual redactar textos que pegar carteles. repartir propaganda o etiquetar sobres. escritura de crónicas falsas. siempre que se avecinaban comicios. Aquel día no habría habido ninguna novedad digna de mención de no ser porque Telma me presentó a una mujer enjuta. De este modo. uno de ellos había conseguido camelársela para que se casara con él y. acudía al local de la formación para echar un cable en las campañas electorales. de pelo rojizo y carrillos sonrosados. Había entrado en contacto con los dirigentes del Partido Alfa al poco de llegar al país. Tan sólo de vez en cuando tenía que interrumpir mi rutina para cumplir con mis obligaciones como topo del Partido Beta. limité el trabajo propiamente dicho (recopilación de dosiers informativos. asesoría política) a las primeras horas de la mañana y pude dedicarme por las tardes a lo que realmente me interesaba: escribir tonterías que no iban a ningún sitio. a partir de entonces. Estaba demasiado enamorada como para poner pegas. aunque a decir verdad. Aunque la tal Anuska tenía un marcado acento escandinavo. jugar a videojuegos. ya llevaba más de veinte años viviendo en España. tampoco es que me robaran mucho tiempo. a la que introdujo como “Anuska la finlandesa”. e ir al cine.

hasta cosas absurdas de las que ni ella misma tenía la más remota idea.compañeros en la tediosa tarea de preparar correspondencia electoral para su envío. así que allí me senté. debía de llevar ya un buen rato dándole la murga. se había dignado a enviar un emisario para que nos ilustrase a Pelayo y a mí sobre los usos y costumbres fineses justo antes de emprender nuestro anhelado viaje a Laponia. tenía que responder a un deseo expreso del destino. que en su ingente sabiduría. Mi irrupción no hizo sino intensificar su hartazgo. Con la excusa de que casi no había noticias que compilar. A tenor de la expresión de hastío que ensombrecía el rostro de la finlandesa. El listo de Pelayo había hecho lo mismo en el otro costado. Había un sitio libre justo al lado de Anuska. El concejal no opuso demasiada resistencia. Le inquirimos de todo. Desde el primer momento en que la vi supe que tenía que hablar con ella. que no se me caían los anillos por ayudar a las bases. Su mujer. Su presencia en aquel piso no podía ser fortuita. desde las típicas preguntas sobre el sol de medianoche. por el contrario. como el número de trofeos obtenidos por el atleta finés Paavo Nurmi a lo largo de su carrera deportiva o el procedimiento de supervivencia 210 . Yo le dije que no se preocupara. y me incorporé a galeras con pasos heroicos y grandilocuentes. le dije a Montero que yo también me iba a la sala de trabajo. La principal consecuencia de esta fe ciega en los hados fue que terminé mi trabajo de oficina mucho más rápido que de costumbre. sino que. por fuerza. pues seguía sin ser santo de su devoción. del viejo Marcelino. trató de buscarme más tareas a fin de evitarme el mal trago de tener que ejercer un trabajo por debajo de mis posibilidades.

nos dijo que ya estaba bien. Le caen muy bien los españoles. Y creo que fue precisamente ese detalle el que conmovió a Anuska hasta el punto de hacer que se replanteara la situación. que vive allí y os podrá aclarar cualquier duda in situ dijo mientras garabateaba palabras con muchas diéresis en un pedazo de papel. una suma de carnalidad y candor que daba como resultado. sus carrillos sonrosados y su cestito repleto de panecillos blancos. La veíamos correteando con inocencia entre la nieve. Creo que Anuska se dio cuenta de lo que estábamos pensando. así que os recibirá sin problemas. su vestido regional. Maya. sumiéndonos en un silencio doloroso y atroz. Escuchad. que se deslizaban entre nuestros dedos entristecidos con renuencia. Transcurridas más de dos horas de interrogatorio.a seguir en caso de quedarse atrapado por accidente en una sauna. y que Santa Claus no existía. el sueño de todo hombre hecho realidad. pero también en la sauna. Apenas podíamos levantar los ojos de los sobres. Ambos nos habíamos hecho un más que agradable retrato mental de Maya a partir de nuestros recuerdos de las rubias despampanantes que pululaban por las películas del destape y de los entrañables dibujos animados de Noeli. por lo que 211 . con su pañoleta roja. que Finlandia no era el lugar idílico que nos pensábamos. Pelayo y yo levantamos la cabeza a la vez. cocinándose poco a poco al vapor. inevitablemente. Pelayo incluso tuvo problemas para contener las lágrimas. si tanto os interesa Finlandia puedo daros la dirección de mi hija. que se parecía más a las películas de estética feísta de Aki Kaurismäki que a las estampas navideñas de las películas norteamericanas. Su soflama nos lleno de desazón. (por algo se había ido de allí). con su cuerpo turgente cubierto de sudor y de aceites naturales.

Nosotros inclinamos la cabeza sobre una nueva remesa de sobres para disimular y no le preguntamos nada más en lo que quedaba de jornada. ya no la necesitábamos. Ahora que teníamos a su hija Maya para que respondiera con su dulce voz a todas nuestras cuestiones. 212 .titubeó antes de darnos el papel. en medio de un silencio sepulcral.

diciéndole te quiero a Maya en su propio idioma (rakastan sinua) durante un viaje en barco por el báltico. agazapado en la oscuridad de mi habitación. y recetas de paella a los oriundos del lugar. ni yo mismo me acordaría de quién era. experiencias que en España sólo serían sueños inaprensibles. en fin. buscar un trabajo como profesor de español o bailador de flamenco y 213 . Allí nadie me conocería y. pompones. hincándole el diente a un sándwich de Reno bien aliñado con mahonesa y salsa tártara. con suerte. No podía dejar de pensar. Anhelaba tanto un cambio que ya podía presentirlo. Podría. de la identidad groseramente prosaica que me había ganado a pulso tras años y años de inanidad existencial. paladearlo. viviendo. tomando un baño de vapor en una sauna de uso individual al estilo de las que aparecían en los cómics de Zipi y Zape.19 DE MAYO DEUS EX MACHINA La excitación por nuestro inminente viaje a Escandinavia y por el ángel de carrillos sonrosados que allí nos aguardaba me impidió conciliar el sueño por la noche. trineos y musas rubicundas entonando cánticos populares fineses. muñecas de faralaes. como un enfermo terminal a la muerte. Mi mente sobrecalentada imaginaba todo tipo de estampas esperanzadoras a partir de la poca información que tenía acerca de Finlandia. llegando a la estación de Rovaniemi en mitad de la noche soleada para regalarles toros en miniatura. agarrándome una buena curda de vodka con los marineros del puerto de Helsinki. en campos nevados. Me veía a mí mismo atravesando en tren las zonas lacustres del país con música de Sibelius como banda sonora. quedarme a vivir en el país. incluso.

un vaso de leche. mientras trabajaba descamisado preparando el escenario para varios mítines. una caminata más rápida que de costumbre. Si le echaba valor al asunto.empezar de cero. dos hijos y estaba casada con un importante empresario de la ciudad. Lo noté preocupado y taciturno. me sorprendió la mañana y volví a la vida real. Los pensamientos crecían por doquier como una invasión de flores primaverales irrumpiendo por la fuerza en un vertedero. llegué hasta la puerta del local electoral. Ardían las neuronas a causa del exceso de flujo sináptico. pero como me fiaba 214 . Todavía no había llegado ninguno de los jefes. El corazón se me desbocaba. Yo no la conocía. de modo que todos los colaboradores esperábamos fuera a que comenzara la jornada de trabajo. Ni siquiera había visto nunca su foto en los periódicos. a pesar de su edad estaba todavía de bastante buen ver. Cuando le pregunté qué le ocurría trató de escurrir el bulto. La mujer en cuestión se llamaba Marimar Riera. monopolizada por mis compromisos con el Partido Alfa. Según Pelayo. Si fuera un ordenador. En mi cerebro había un icono de reloj de arena que nunca llegaba a su fin. me hubiera colgado. y algún que otro traspié. desperdigados sobre la acera. se me ocurría una nueva idea. Las ilusiones centrifugaban en mi cabeza a toda velocidad. Pelayo llegó un poco más tarde. también tendría la oportunidad de plantarme en las oficinas centrales de la productora de Aki Kaurismäki y venderle los derechos sobre mi vida para que hiciera una de esas películas sobre perdedores que tanto le gustan. tenía cincuenta y dos años. pero yo insistí tanto que no le quedó más remedio que confesarme el motivo de sus desvelos: una de las concejalas del Partido Alfa le había estado acosando sexualmente los dos últimos días. Y entonces. A cada segundo. Tras una ducha.

Ayer me tocó el paquete. La tía me gusta explicó. además sabía de buena tinta que era un vicioso tamaño XXL. pero no pude reprimir una carcajada. en más de una ocasión. Sencillamente. su preocupación no tenía mucho sentido. Traté de evitarlo. (significando las equis lo mismo que en los sex shops).bastante del gusto de mi amigo y. Me miró cara a cara por un momento. Le entra a todo lo que se mueve. Tiene dónde agarrar y se la ve bastante rodada. ¿Entonces por qué quieres que te haga sentir especial? Tío. sí. Había escuchado de su propia boca. le dije que no. Es una mera cuestión de morbo. O no quería que le saliesen. es que es muy golfa. Incluso a Rana. pero que al menos tengan la decencia de venderme la moto de que sólo se comportan así conmigo. no terminaba de comprender dónde residía el problema. quién. Yo así no puedo concentrarme. y a los cinco minutos me la 215 . Me gustan guarras. seguía ocupando un puesto de excepción en su ranking de musas zorripuercas particular. … no me hace sentir especial. El problema es que… No le salían las palabras. y todavía tenía bastante frescos sus apasionados comentarios sobre la musa del porno ochentero Nina Hartley. lamentos desgarrados por no haber yacido nunca en su vida con la madre de ningún amigo. lo juro. a sus cuarenta y pico años de edad. ¿Te has enamorado de ella?pregunté. como para asegurarse de que no iba a reírme de lo que estaba a punto de decir y continuó. ¡No! ¡Ni mucho menos! exclamó indignado.

Tiene que existir otra alternativa. Tu argumento tendría sentido si lo de la erótica del poder no jugase a su favor. no para que me psicoanalices. en serio. Apliquemos el pensamiento inverso.encuentro magreando con el Diego detrás de unos forillos. terminarás entrando también en el juego democrático. Igual que yo corro el riesgo de politizarme en caso de que haya fricción entre nosotros. Si te la cepillas. Con las medidas profilácticas adecuadas. No quiero pasarme el resto de la campaña con los pantalones a punto de reventar… Yo creo que no. ¡Ya lo sé. uno puede entrar en el corazón mismo de la sífilis y no contagiarse. Sería una pena que a estas alturas te ocurriera algo así… ¿Acaso no estamos metidos ya hasta el cuello en el juego democrático? Lo estamos. ella también puede correr el riesgo de despolitizarse. pero no en espíritu. listo! Si te cuento esto es para que me des algún consejo. esa tía es también una profesional de la política. Mi consejo es el siguiente: donde tengas la olla no metas la polla. ¡Me hace sentir como un obrero comunista despersonalizado! Lo que te ocurre es que pretendes ser un romántico sin dejar de ser un degenerado. y eso difícilmente puede cuajar. Si entras en ella. 216 . De acuerdo. sinceramente. correrás el riesgo de perder tu virginidad política. Viva la originalidad… No. olvidas que aunque se trate de una golfa.

¿Podrás resistir? Lo intentaré respondió con un deje amargo. se descubriría. Finalmente. Primero has de esperar a que ella se pase por la piedra a todos los que pueda. Así. Mi amigo irradió una sonrisa mastodóntica. Ella no podría echarte en cara el desplante. una especie de talento innato. seguiré siendo un mercenario hijo de puta. Luego elevó una de sus manos y la entrechocó en el aire con otra de las mías en señal de alegría. Debes ser el último y hacerte de rogar para ser especial. como de costumbre. aunque participe en las elecciones. Sobre todo si a la hora de la verdad te haces el avión y no votas aporté mi propio granito de arena. Cuando quería. que saciaba de alguna manera mi lado más humanitario y me evitaba el engorro de tener que afiliarme a ONGs o asistir a conciertos multitudinarios de viejas glorias de la música venidas a menos en éxtasis 217 . Siempre había tenido un don natural para aconsejar a la gente. hoy no ejercí de contrapunto racional. de lo contrario. La conversación me animó bastante.Pelayo frunció el entrecejo y se rascó la perilla a fin de estimular al máximo su actividad intelectual. llegó a una conclusión alborozada. ¡Somos unos cracks! dijo ¡Hoy mismo me la paso por la piedra! No. La idea me gustaba. aunque no puedo garantizarte nada. a duras penas comprensible dado lo mal que me había ido en la vida siguiendo mis propias intuiciones. Pelayo podía pensar con la misma energía y eficacia que cinco comités de sabios trabajando juntos en pro de la excelencia filosófica. ¡Puedo venderle el voto a cambio de sus favores! exclamó.

A veces me preguntaba dónde radicaba mi éxito. no tenía mucho sentido que se plantara en el despacho. pero aun así.buenrollista. atriles y demás parafernalia mitinera en la furgoneta del partido. sólo decía obviedades o frases lapidarias pero huecas del estilo “si dudas de tu poder. si en los consejos propiamente dichos. le darás poder a tus dudas”. aquel rostro pálido. ya que. ¿Y a qué viene eso ahora? le pregunté algo rudo. seguía provocándome escalofríos. cubierto de pelos negros en estado de conservación más bien precario. a decir verdad. y empecé a organizar el dosier del día a la espera de que llegaran los concejales. huesudo y ojeroso. me conecté a Internet. Lo que no se podía negar en cualquier caso era que a Pelayo mis palabras le habían sentado igual de bien que un baño de leche de burra seguido de un desayuno continental y una proyección en pantalla de plasma de The Rocky Horror Picture Show. A fin de cuentas. Di un respingo. de buenas a primeras. 218 . tomé asiento en el despacho. Hola dijo. subió las escaleras a toda prisa y se puso a cargar entarimados. para someterme a una sesión de quiromancia cuando apenas habíamos cruzado dos palabras en toda la campaña. No había ni recolectado una sola noticia cuando noté que alguien me estaba observando desde la puerta. que tenían por costumbre retrasarse como mínimo media hora a fin de remarcar públicamente la diferencia de estatus entre ellos y nosotros. ¿Quieres que te lea la mano? Su voz era menos fantasmagórica de lo esperado. pues tan pronto como Nazareth abrió la puerta del local. En cuanto a mí. La mujer con aspecto de espectro japonés sonreía bajo el umbral de una forma muy extraña. o en la seguridad con los que los pronunciaba.

sino que sobrevivirás gracias a trabajos cutres que acabarán minando tu moral hizo una pausa para entrecerrar los ojos. ni hijos. que estaban gélidas. tomó mi mano entre las suyas. En general. El amor te tratará mal. Ella se acercó hasta la mesa sin que yo pudiera apreciar ningún tipo de movimiento bajo su falda. Luego dio media vuelta y desapareció. Rana se limitó a dedicarme una cara de malas pulgas y luego se dirigió a la sala de trabajo escoltado por Pepe. Como tampoco tenía demasiada prisa. sobre todo digestivos y respiratorios.com para 219 . Tuve que visitar una página web llamada relajarme.laculpaesdelospadresquelasvistencomoputas. por hacer algo contestó encogiéndose de hombros. también. enarcó las cejas de manera antinatural. www. Tendrás graves problemas. Es posible que en algún momento caigas en una fuerte depresión y tengas tus coqueteos con la idea del suicidio. Si no te cuidas. que se desplomó sobre la mesa con un sonido sordo. en compañía del cada vez más ausente Belarmino Rana y de Pepe. pero eres muy vago y dependiente.No sé. morirás joven. acepté. dejándome a solas con la sensación de estar viviendo una contrarreloj por etapas hacia la ruina total. La salud. tu vida está marcada por el signo de la inestabilidad. y sonrió como si todo lo que acabara de decirme fuera en realidad algo positivo. Mi matrimonio de concejales favoritos. entraron en el local pasados unos veinte minutos. Soltó mi mano. y al cabo de un rato dijo: Has sido bendecido con un gran talento para la creación. No tendrás ni un empleo estable. por lo que nunca llegarás a ganarte la vida con ello. Los saludé a todos afablemente y abrí la ventana del Word presto para cortar y pegar noticias digitales. ni una pareja estable.

Necesitamos calar en los votantes jóvenes. con conciertos. con obras de teatro. y. como tales. tenían los programas del corazón poblados por hordas de famosos de medio pelo que se despellejaban a lo bestia entre ellos). habían contribuido a crear (los jóvenes también tenían su parte de responsabilidad en el asunto porque gozaban todavía de menos imaginación que ellos justo en el momento en el que más imaginación deberían poseer. En los últimos años lo hemos intentado de todas las formas posibles. pero al fin y al cabo eran zombis sin voluntad. por aquel entonces. la voz de los supertacañones oficial del partido. a su término. el discurso de Edelmiro Bigardo había gustado mucho al público (lo cual no me sorprendió demasiado teniendo en cuenta los índices de audiencia que.Telma y su marido me comentaron que. Enseguida se quedaron bloqueados. pero no sabemos cómo hacerlo. sonriente. no se les podía culpar de nada). tenemos un problema dijo Telma. No les interesa lo más mínimo lo que 220 . con su sosería pertinaz a la hora de generar alternativas de ocio mínimamente seductoras. y no hay manera. empezaron a debatir acerca de las distintas maneras en que el partido podía abordar la captación de votantes jóvenes. así que recurrieron a mí. con mítines combinados con apariciones de famosos mediáticos. gracias a mis ideas. en esos sórdidos microuniversos botelloneros que no sabían cómo erradicar y que ellos mismos. como si no le preocupara lo más mínimo que tanta pregunta pudiera trascender el ámbito de la mera consulta laboral para convertirse en una dependencia casi absoluta que ponía en serios apuros su capacitación para el puesto de edil. hicieron unas cuantas llamadas y. pues no podía decirse que estuvieran muy al día de lo que ocurría más allá de sus despachos. Velasco.

Los concejales se miraron el uno al otro. Pues en mi modesta opinión cualquier otra iniciativa está condenada al fracaso repuse. era una parte esencial de la vida universitaria. En estos momentos no creo que podamos permitirnos un gasto de esa envergadura dijo Montero. tal vez si se produjera un golpe de estado militar y un nuevo dictador se hiciera con el poder a los chavales volvería a interesarles la política me permití el lujo de bromear. pero ellos la digirieron sin mayor problema. tendría que ser una fiesta sin alcohol. nos manifestábamos… ¡luchábamos por nuestras libertades! el flashback la dejó agotada. que no cierre hasta las siete de la mañana. así que adopté una actitud más circunspecta. Ahora huyen de nosotros como de la peste. Mi rotundidad los descolocó. sólo tienen una opción: fiesta con barra libre y pinchos sin publicidad directa. respetuoso. Se lo garantizo. si de verdad quieren lavarles el coco a los jóvenes la expresión me salió del alma. en serio. sólo subliminal. Tú.tenemos que decirles. Protestábamos. el chascarrillo no pareció divertirles demasiado. En cualquier caso. No. con una mueca entre orgullosa y amarga en los labios. que eres joven. En nuestra época eso no pasaba. a ser posible. Habrá que ver lo que dice el alcalde dijo Montero. Lo clandestino nunca pasa de moda. ¿cómo crees que podemos solucionarlo? Bueno. no demasiado convencidos. 221 . como bien saben. Se miraron una vez más y al término del encuentro visual ambos destilaban al menos el triple de convicción. Ni siquiera me di cuenta de lo mal que había sonado. y. la gente acudía a los mítines sin que se les dijera nada.

Aquel día. mientras preparaba los dosieres de prensa e improvisaba el informe del mitin al que no había asistido el día anterior. Después de todo lo que han despilfarrado para modernizar su imagen. Tiene razón rezongó su mujer. me di cuenta de que comenzaba a estar cómodo en aquel local hediondo. que a juzgar por la expresión de extrañeza de su rostro jamás había leído Cosmopolitan. El concejal estaba a punto de decir algo. de entre todas las personas de la faz de la tierra. como también lo es que ustedes podrían entonces atacar al Partido Beta por donde más les duele: su falta de sintonía con la juventud. Mi tradicional torpeza para desenvolverme en espacios sociales amplios había derivado. Es cierto. o podría llegar a tener lugar. no había otra a la que le importara tan 222 . ¿Vigo qué? repitió Telma. Me había convertido en alguien imprescindible tanto para el Partido Alfa como para el Partido Beta. Y lo más simpático del asunto era que. pero se contuvo en el último momento porque mi último argumento era inapelable. acusarán el golpe. Creía que lo que querían ustedes era captar al público joven. Él la miro algo enfadado.¿Sin alcohol? protesté. ¡Ni soñarlo! apuntó Montero inquieto. Si ofrecemos barra libre de alcohol le estaremos dando barra libre a Perlasca también para que nos despelleje. en espacios sociales de tamaño más reducido. en una habilidad casi sobrehumana para catalizar todo cuanto tenía lugar. de pronto. Luego anotó un par de frases en un cuaderno y dijo: Lo estudiaremos. no al público vigoréxico y metrosexual.

en cuanto a mi respecta. sacrifiqué unas perspectivas más que suculentas de ascender en la pirámide del poder y forrarme a costa del erario público. este libro no habría llegado jamás a existir. me imagino. Aquello no era lo que realmente quería. Por suerte para el mundo. en cuanto vi que Telma y su marido estaban lo suficientemente distraídos. pero algo. lo cual. y lo cual. Así fue como en un acto de abnegación sin precedentes en mi vida. en una especie de Conan de la política sólo que más frío y calculador. me hubiera ahorrado bastante trabajo. Sin embargo. por lo que había luchado tanto tiempo. Si en aquel momento no hubiera tomado aquella decisión.poco como a mí ambos partidos. una especie de 223 . Resultaba francamente frustrante que en menos de un mes hubiera conseguido en el terreno de la política mucho más que todo lo que había conseguido en más de diez años estudiando y enviando currículos a empresas. De modo que. complacería a gran parte de sus personajes. mi vocación estaba tan marcada que deseché enseguida la posibilidad de dedicarme profesionalmente a la política. ni mucho menos. comencé a escribir el primer capítulo de Demócrata a sueldo. Me había erigido en el rey de una patria que me la refanfinflaba. me hacía sentir como un guiñapo repleto de goma dos. La rabia me consumía por dentro. me desollaba por fuera. no me sentía en absoluto satisfecho por mi triunfo. Crónica mercenaria de una Campaña Electoral. no fue así. una sensación como de ahogo atragantada en mis entrañas. Por aquel tiempo aún desconocía el desenlace de la historia. en un tuerto entre los ciegos. Para bien o para mal. a fin de prolongar mi agonía como creador frustrado hasta el infinito y más allá. en un pequeño dios.

En el espejo de mi habitación. con independencia de lo que Marcelino fuera a depararme en los últimos días de campaña. en lo que a potencial surrealista se refería. a la rocambolesca cadena de acontecimientos que. no me aguardaba ninguna chica en camisón. guardé el archivo en el disco duro. se había emocionado en exceso con lo de ser artista y ser protagonista y no dudaba en menstruar su ego herido sobre un viejo ordenador de dudosa memoria. y me fui a casa. 224 .corazonada flatulenta muy. muy. el final de todo aquel espectáculo no iba a desmerecer. Puse punto y aparte. me había llevado a convertirme en lo que ahora era: una parodia de escritor maldito que. me sugería que. al igual que Conchita Velasco. dentro de mí. poco a poco.

no parecía el barrio más adecuado para recibir con ardor los discursos de un partido con fama de defender únicamente los intereses de la gente con dinero. El éxito de convocatoria beneficiaba sin duda mis intereses como mercenario. pues hacía más fácil la tarea de pasar inadvertido y. El candidato. no se dio cuenta de ello. tomar notas y desaparecer. a varios empresarios locales y autonómicos. e incluso a su familia. en mitad de la ovación final. Sólo quería fundirme con la gente. reencontrarme con los responsables de la formación en un encuentro más multitudinario que de costumbre. al mismo tiempo. con lo que. excepcionalmente. Se refería a mí como “el chico que me salvó la vida”. y todo lo que dijo a continuación para 225 . Lo hice más que nada por educación. aunque en mi rostro tal vez se adivinaba fácilmente que la situación no me seducía demasiado. tras abrazarme con gran alegría. empezó a presentarme al resto de los miembros del partido.20 DE MAYO NOCHE DE FIESTA Tantos días ausentándome de los mítines del Partido Beta terminaron por crearme mala conciencia. contribuía a evitar que Amadeo y sus hombres me reconocieran y me dieran la barrila. Estaba un poco saturado de interactuar con políticos después de los sucesos de los últimos días. subrayando cada palabra de la expresión con una gran sonrisa. no me hubiera indicado con un gesto de su mano derecha que me acercara para hablar con él un rato. llenaron hasta la bandera. enardecido por el éxito. celebrado en centro sociocultural del distrito donde el gañán de la corona de espinas me había golpeado. pero para mi sorpresa. Y lo hubiera logrado si Amadeo. así que decidí. A priori.

no era una excusa. Pusieron. En nuestra convicción de que sería una buena oportunidad para manducar buenas viandas por la cara. Tuve que disipar la vaguedad de mi supuesto “compromiso” alegando que tenía una importante cita romántica con una catequista polaca de buena familia para lograr escabullirme finalmente. con todo. Desde el principio. sabía que mi decisión de acudir al mitin de Amadeo me retrasaría unos minutos. El Partido Alfa había organizado una cena para sus afiliados en el Palacio de Congresos. se notaba que la buena relación existente entre su jefe y yo. sin saber muy bien qué destino indicarle al conductor. En realidad. de no invitar a sus colaboradores electorales. era probable que tardara bastante más tiempo en salir de allí. Aun así. pero no demasiado. Acepté porque de lo contrario corría el riesgo de enfadarlos. Decidí que lo mejor sería facilitarle una dirección próxima al Palacio de Congresos. pero. habían optado por echar la casa por la ventana e incluirnos en la lista de comensales. De este modo. la publicidad no sería nada buena para ellos. Me decanté 226 . Pasaron unos cuantos minutos antes de que me atreviera a decir que tenía un compromiso y debía ausentarme. y como sabían que. con la plana mayor del Partido Beta prácticamente implorándome que me quedase con ellos para tomar unas copas. tanto Pelayo como yo habíamos confirmado nuestra asistencia. El momento cumbre llegó cuando me presentó a Roscoe. mantuvo ese mismo tono laudatorio. tal y como pintaban las cosas. quien se limitó a adoptar un rictus adusto pero tuvo el detalle de no ponerme en evidencia. una condición no negociable antes de dejarme ir: que el propio chofer de Amadeo me llevara hasta mi destino.introducirme en sociedad. no le agradaba en exceso. terminé dentro de un Mercedes Benz Clase A negro. con los cristales ahumados y tapicería de cuero.

los viejos ricos venidos a menos o los pobres que querían impresionar a sus novias aun más pobres. controlaban el acceso al recinto. me hizo enseñarle el carné de identidad. ya que seguía sin fiarse demasiado de mi apariencia. casi todos de alta gama. Llegué al cabo de cuatro o cinco minutos. Uno de ellos me dijo. En la puerta había multitud de coches aparcados. Cuando lo encontró. desde mi primer contacto con el Partido Alfa impregnaba. a escaso medio kilómetro del sarao organizado por el Partido Alfa.por un asador castellano de alto copete. bienes inmuebles o eventos. de donde salía un barullo considerable de voces. música y vajillas entrechocando. donde sólo iban los nuevos ricos. sobre todo teniendo en cuenta la pátina de cutrez desacomplejada que. sin darme siquiera la oportunidad de pronunciar una palabra monosilábica. Yo metí la mano en el bolsillo y comprobé con fastidio que lo había olvidado. Hasta cuatro hombres vestidos con traje. y también alguna que otra moto de esas de coleccionista (no olvidemos que la mayoría eran progres revenidos de la generación de Easy Rider). que me largara. que aquello era una fiesta privada. Él chasqueó los dedos para indicarle a un compañero que le acercara esa misma lista y buscó mi nombre. En cuanto salí del vehículo. todo cuanto entraba dentro de su área de influencia. Luego le transmití a regañadientes la noticia y él decidió denegarme la entrada al recinto. corbata y gafas de sol. Le respondí que aunque pudiera parecer un mindundi. El ambiente era impresionante. ya fueran personas. como una marca de agua. hice como que entraba en el restaurante para luego escaparme a toda velocidad y echar a correr en dirección al Palacio de Congresos. me encontraba en la lista de invitados. 227 .

pero seguía sin ceder. como si no tuviera claro si bromeaba o no. Pero. que normalmente perdían el control de sus esfínteres ante la mención de frases similares. Belarmino se volvió hacia él muy enfadado y berreó: ¡Ya lo sé. ¡Que nadie me moleste! El hombre se quedó a cuadros. no pareció percatarse de mi presencia. por el cual algunos hombres de pene no especialmente talludo 228 . en cambio. Me imaginé que todo se debía a que padecía el síndrome de la meada tímida. Reconocí al momento el cuerpecillo achaparrado del concejal de Cultura. Él. pedazo de inútil! Luego caminó hasta la primera esquina y se dispuso a cambiarle el agua al canario. sino que tampoco valía para pavonearme de ella sin tenerla. señor Rana. Voy a echar una meada le dijo a uno de los custodios. Me puse de muy mal humor.Consúltelo con algún concejal. ¡Esto es un ultraje! exclamé entonces henchido de cólera. si no me cree dije. Belarmino Rana. ¡con lo bien que se me habían dado hasta entonces ese tipo de cosas! Alguien salió del edificio en estado de embriaguez incipiente. Ya no era sólo que careciera de la importancia que me había arrogado dentro del Partido Alfa. tiene usted servicios dentro del recinto se atrevió a decirle. Giró la cabeza hacia otro lado e hizo cómo si no hubiera escuchado nada en absoluto. algo realmente extraño en los de su oficio. ¡Usted no tiene ni idea de quien soy! Su imperturbabilidad se resintió un poco al escuchar esto último.

pese a todo. donde probablemente. Estuve a punto de decirle que saliera fuera sólo para ver si aplicaba la misma sanción a su colega por orinar en la vía pública que a los borrachos y desarrapados con problemas de incontinencia urinaria tan habituales de la zona monumental. siempre y cuando tenga un buen repertorio de chistes de leprosos o facilidad para proferir sandeces por vía oral. me armé de valor. por ejemplo. Sin embargo. Nada más entrar en el palacio. según había leído en algún artículo psicoanalítico especializado. no restaría mérito al asunto. Se lo comenté a los vigilantes. lo cual explicaba hasta cierto punto la existencia de aquellas fotos de porno gay en sus expedientes equis. En ocasiones. y se rieron tanto que al final me dejaron pasar. se le abren sin problemas hasta las puertas del despacho del presidente. lo cual.desarrollan una aversión patológica a orinar en mingitorios de pared cuando hay otros hombres delante. con un buen chiste o un chascarrillo más o menos elaborado. que charlaba animadamente con una mujer de aspecto pavisoso. No tardé en llegar a un enorme comedor. Había tanta gente que por un momento tuve miedo y pensé en huir. me topé casi de frente con el concejal de Ciudadanía y Disciplina Urbanística. Un tipo puede ser el psicópata más sanguinario sobre la superficie del planeta Tierra que. No encontré ningún rostro familiar 229 . Como supuse que no. Si algo tenemos los españoles es que. hacen de nosotros un pandero. respiré hondo. el síndrome podía estar asociado a la latencia de una homosexualidad fuertemente reprimida. tendría que cambiar esos mismos chistes de leprosos por chistes menos incorrectos como los del perro “Mistetas”. para dármelas de gracioso. y me convertí en una hormiga más de aquel hervidero bullicioso. dejé correr el asunto y me adentré en las profundidades del edificio.

aunque todo hay que decirlo: el estómago me rugía con fuerza ante la mera visión de los crustáceos. Para encontrarlos. me acerqué hasta el asiento de Telma.entre la marabunta en más de cinco minutos de prospección. La concejala me saludó con amabilidad. 230 . Estaban muy ocupados poniéndose a parir los unos a los otros en grupos de dos. me indicó la dirección a seguir para reunirme con mis compañeros. así. Comprendí. pero que únicamente alcanzaba la zanahoria cada cuatro años en las cenas preelectorales de confraternidad. apurando botellas de champán. la masa anónima e ilusa que soportaba estoicamente el peso de las alforjas políticas de ese gigantesco semoviente llamado Partido Alfa. sin que llegara a advertir en ningún momento mi presencia. era mejor así. beneficiándose de un menú más suculento que las tapas de embutidos. a lo largo de un pasillo en apariencia interminable que desembocaba en una sala de suntuosa donde los mandamases del Partido Alfa disfrutaban de una cena pródiga en marisco. aguardé en una esquina el regreso de Belarmino Rana y lo seguí en silencio. Discretamente. y tratando de predecir lo que ocurriría el día veinticuatro. Los que gestionaban el stock de hortalizas debían estar en alguna otra parte. queso y pulpo a la gallega presentes en todas las mesas del comedor. que aquella gente sólo eran las bases del partido. Nadie más pareció advertir mi presencia. y. me preguntó cómo estaba y. En el fondo. No me apetecía nada de nada que a alguien se le diera por hacerme un hueco en la mesa y pudiera terminar emulando al Leonardo Di Caprio en Titanic cuando visita la cubierta de primera clase. los votantes. con mayor amabilidad aún. probablemente.

así que le pregunté a una camarera por mis compañeros. reía todas las gracias de aquel jenízaro y se acercaba cada vez más a él. No hubo una recepción demasiado cordial en líneas generales. quien. El muchacho de la mirada torva despachaba botellas de vino de mesa sin cuartel para impresionar a las chicas. y Mari Pili. Mari Pili no le hacía mucho caso. de modo que tuve que improvisar una patética estrategia de defensa consistente en autoconvencerme de que trataba de darme celos. seguía teniendo sus privilegios. llegué hasta los fogones. estaba empeñado en introducir alguna conversación articulada. Era un golpe demasiado duro para mi orgullo. pero Pamela. como miembro de las listas. No sabía por dónde continuar. Ella puso de cara de pocos amigos y señaló hacia el interior de la propia cocina.Siguiendo un nuevo pasillo. llegándolo a mirar con devoción. el espectro japonés se limitaba a mordisquear pinchos de tortilla en los intervalos de tiempo en que no sonreía de forma inquietante o ponía caras extrañas. por otro. sin enterarse de nada. increíblemente. Incluso Pelayo se mostró un poco hosco. la muchacha de las cejas frondosas. En un rincón. (daba la impresión de que fuera su primera cena lejos de casa y de que estuviera asustada por el ambiente etílico que se respiraba en la mesa). por un lado. todavía más largo que el anterior. por lo que deduje que se había vuelto a obsesionar con Marimar Riera. pues eran demasiado joven y demasiado asilvestrado para ella. no tenía problema para introducir dos o tres en el mismo minuto. como más tarde me confirmaría. El problema era que Diego. ídem de ídem. se encontraban todos mis colegas de trabajo a excepción de Germán. con lo que ambos me distraían de mi cometido con tal fuerza que 231 . sentados alrededor de una mesa redonda de plástico con mantel de papel.

patatas fritas aceitosas. trozos revenidos de chorizo. Traté de refugiarme en la comida. todavía muy reciente. unido al miedo cada vez más intenso a volver a fumar si seguía allí. y un cuenco lleno de pistachos. dos salchichas bratwurst ya frías. Mari Pili lo impidió arrojándose sobre mí en el preciso momento en que salí del retrete. aprovechando el ínterin para actualizar el tono y el salvapantallas de mi móvil vía SMS. dejaba bastante que desear: pinchos de tortilla. pero ya apenas quedaba nada. convenía ser precavido. donde me bajé los pantalones y procedí a hacer de vientre con religiosidad. La falta de alternativas. y decidí con acierto no transitar aquella noche por la senda del etanol. como tenía por costumbre siempre que me ponía nervioso. un bistec de lomo tan flexible como las tapas de la enciclopedia británica. Me tomé mi tiempo. dado que tanto el chico de la mirada torva como su amigo me sacaban dos cabezas cada uno. podía convertirme en un tipo impredecible y.acabé sufriendo un ataque de celos insoportable. La única opción que me quedaba era la borrachera. Aquello me hizo recordar la terrible resaca del día diecinueve. En ese tipo de situaciones. Tiré de la cadena y al ver cómo mis heces desaparecían cañería abajo. sí lo hacía. terminaría obsesionándome todavía más con el tema de Pamela. me condujeron finalmente al servicio. más de media hora. pensé que sería una buena idea emularlas y desaparecer también. Por fortuna. El acierto estaba en que no cabía duda de que. Para cuando empecé a limpiarme el trasero ya había transcurrido. y lo que quedaba. 232 . un simple sorbo a mi copa de vino bastó para darme cuenta de que tenía un importante poso peleón. como quien no quiere la cosa.

retomando sus toqueteos. ¿Ah sí? respondió una voz rijosa de mujer. sus dientes amarillos. Sólo quiero hacerte bien. se quitó la camisa y el sujetador y empezó a meterme mano de forma compulsiva. Me incliné ligeramente. Al cabo de unos segundos empezaron los jadeos. Se detuvo. Traté de zafarme. No seas tonto se resistió ella. Se escuchó un portazo. Me indicó con un gesto de su mano que me mantuviera quieto y en silencio. ¡Pues este no es el tipo de bien que recomienda mi manual de karma! protesté yo. sin embargo. ¡Me pones a mil! escuché la voz de Pelayo al otro lado de la puerta. Echó el cerrojo. el sonido de una tapa de retrete al cerrarse. sino porque alguien entró en el baño. no le importaba lo más mínimo. ¡Te voy a poner a vivir! Su declaración de intenciones culminó con un empujón que dio con mis huesos en el excusado. donde el aire no era precisamente primaveral. No supe qué me estaba dando más grima. A ella. ¡Cállate! volvió a besarme. y pude apreciar unas piernas de mujer y otras de hombre que avanzaban entremezcladas sobre las baldosas en dirección al cubículo de nuestro lado izquierdo. y un golpe sordo de cuerpos en celo contra la pared. sus pechos con pelos en los pezones o el olor acre de sus axilas. tratando de que los pechos y las mollas de Mari Pili no se entrometieran en mi campo de visión. si su lengua rasposa. pero no porque hubiera atendido a razones. 233 .¿Qué coño haces? protesté mientras pugnaba por expulsar su lengua de mi traquea.

lo que pasa es que a mí lo que me va es el pucherazo… El fin de su sensacional respuesta coincidió con un gemido de placer casi agónico por parte de la edil. ponía en jaque mate el plan que habíamos diseñado el día anterior. vi unos tobillos de mujer y unas zapatillas deportivas muy 234 . nena… dijo con voz de actor porno recién salido de la fiesta de la espuma de un after-hours húngaro . desde el mismo momento en que había entrado en el cuarto de baño junto a la concejala incapaz de resistirse a sus encantos. Confiaba en que fuera lo segundo. En ese momento entró más gente en el cuarto de baño. Había dejado de pensar con la cabeza para pensar con la entrepierna. Dime… ¿Me votarás? Pelayo tardó en responder. Si la mujer que retozaba con Pelayo en el excusado contiguo era Marimar Riera. yo seguía siendo un caballero. Por debajo de la puerta. Pelayo se encontraba en una situación muy delicada. Te votaría. Me entró un ataque de risa tan grande que. Di un respingo sobre el retrete. Mari Pili estuvo a punto de caerse. ya en jaque. Mari Pili perdió el equilibrio y se cayó de la taza. ¡Me van a reventar los huevos! La mujer se rió y a continuación dijo: ¡No! ¡Todavía no! Hasta que me digas a quién vas a votar no dejaré que me poseas. De lo que estaba a punto de salir de su boca dependería su condena o su salvación. Pese a lo absurdo de la situación. esta vez sí. (y tenía toda la pinta de que así era). así que le ofrecí mi mano para levantarse.¡Joder si me pones! insistió Pelayo. Eso. lo cual significaba que todavía había esperanza. a secas.

no conseguiría escamotearme una erección. hicieron saltar por los aires toda posible duda. ¡Que más da! me susurró al oído antes de sorberme el pabellón auditivo izquierdo y meter su mano huesuda en mi bragueta. Estaba realmente abatido. me encontré con Diego. Aparté a Mari Pili de un manotazo y salí del cuarto de baño a toda prisa en previsión de que el chico de la mirada torva pudiera habérselo tomado a mal. y puse pies en polvorosa. Ése fue el instante que aproveché para subirme a la taza del váter a fin de columbrar algo en el excusado contiguo. tenía claro que. Era imperativo contrastar la información. me despedí con un ademán. sorprendidos. dónde se había metido todo el mundo. según demostraba mi altercado con los porteros y el vacío que me había 235 . pero todavía más cuando corrieron el cerrojo y se unieron a la fiesta. Se encogió de hombros. Poco más tarde me encontraba caminando a solas. Desde una perspectiva cenital. que se preguntaba. tanto por la terrible revelación de que había sobreestimado mi poder dentro del Partido Alfa. si creía que se trataba de Pamela y del chico de la mirada torva. en voz baja. Si nos poníamos a discutir era posible que me quedará sin conocer la identidad de los amantes. Además. algo enojado. Cuando los amantes elevaron la cabeza. claro que yo había tenido varias asignaturas sobre percepción visual y sabía cómo se las gastaba el cerebro para ver lo que quería (o no quería) ver. La dejé hacer. a lo largo del arcén de la carretera. parecían efectivamente Pamela y el chico de la mirada torva. Le pregunté a Mari Pili.horteras. de modo que silbé. como así ocurrió. por mucho que maniobrara por allí abajo. en mitad de la noche. El corazón se me aceleró cuando los recién llegados entraron en el cubículo de nuestra izquierda. Le dije que no tenía ni idea. Fuera.

época en la que algunos de mis compañeros de instituto habían empezado a comentar con toda la naturalidad del mundo que sus padres los llevaban de putas para hacer de ellos unos hombres de provecho. Esas ganas. la desmadrada revista Gozo. pero nunca lo hizo. Llegué incluso a sopesar la posibilidad de lanzarme de cabeza a la carretera.hecho la plana mayor de la formación durante la cena. salido de las entrañas de lo pedestre. las barras americanas se convirtieron para mí en el epítome de lo prohibido. concentrándome. Todas las señales encajaban. el Penthouse y. Me asaltaban las ganas de llorar. A partir de entonces. a pesar de los pesares. me temblaban las piernas y empezaba a arrepentirme de no haber cenado prácticamente nada. me quedé con las ganas. Era una sensación muy desagradable. de lo inaccesible. de lo oscuro. que en un individuo de mi apostura. Yo esperé durante años a que mi padre se decidiera también a hacerlo. cuando nadie miraba. de gritar. Por si fuera poco. Tenía que entrar. Mi curiosidad por los bares del alterne se remontaba a mi adolescencia. Las veía como unos lugares llenos de camioneros donde no podías entrar sin que alguien ejerciera de maestro de ceremonias en tu honor. a las puertas de un puticlub llamado San Pancracio. logré contener todas mis ansias. y puesto que a lo largo de toda mi vida lo más parecido a un mentor del lenocinio que pude encontrar fue el kioskero que me vendía el Playboy. como si Marcelino así lo hubiera previsto. como por el duro golpe que había supuesto para mi autoestima el descubrir que la única compañera que me gustaba había visto más sex-appeal en un completo gañán. de destrozar algo. en avanzar en paralelo a la línea de la carretera hasta que ésta me condujo. única y exclusivamente. pero. 236 .

Perfecto. el más cercano a la puerta. me quedé quieto a la espera de que alguna de ellas viniera hasta mí. en cuanto abrí la puerta del San Pancracio y vi el percal.con el tiempo. Lo aceptara o no. Parecía como si alguien hubiera clonado al chico de la mirada torva y lo hubiera distribuido de manera estratégica a lo largo de todo el espacio. ese temor era ya canguelo del crónico. Ella me dijo que sesenta euros la hora. la genética me había programado para que esas tres cosas me gustaran. tenía un cuerpo muy apetitoso: caderas anchas. Aun así. Le pregunté cuánto cobraba. por si las moscas. desmañadas y con una mirada en sus ojos como de testigo de un asesinato múltiple de vuelta de todo. No me arredré por nada de ello. Encontré en uno de ellos los dos billetes de cincuenta que Roscoe me había adelantado días antes. pero que si quería sexo anal la tarifa subiría setenta y cinco. Las señoras prostitutas. me resultaba muy estimulante la idea de irme de putas con el dinero del Partido Beta. 237 . Antes de asentir. Como no sabía exactamente el procedimiento para hacerse con los servicios de una de aquellas chicas. grandes pechos y un buen culo. Rudas. no tenían nada que ver ni con las meretrices fellinianas ni con la inocentona Alabama Worley que enamoraba a Christian Slater en Amor a quemarropa. se convirtieron en temor y. Además de que tenía dinero de sobra. revolví en mis bolsillos a fin de comprobar de cuanto presupuesto disponía. aunque no era tan iluso como para creer que me encontraba inaugurando nada. Lo hizo una mujer alta y desgarbada de aspecto ruso. Le dije al camarero que me pusiera una copa y tomé asiento en un extremo de la barra. daban incluso más miedo que los camioneros. con una media melena rubia que le sentaría estupendamente si se la cuidara. por su parte.

Las probabilidades de que mi pene entrara en erección menguaban en paralelo a mi deseo de desaparecer de allí cuanto antes. lo intentó con la boca. No pude evitar fijarme en que tenía un par de cicatrices como de arma blanca en su espalda. Cuando ella hubo terminado de higienizarse los bajos. y ya no se le levanta. tal vez su manera de eludirme la mirada. En esas condiciones. sólo que no había manera de conseguir la turgencia necesaria para llevar a cabo la maniobra. que no había nada de litúrgico. se lavó la vagina en el bidé sin cerrar la puerta. mientras la muchacha ponía su dedo índice debajo de mi miembro desinflado. mágico o heroico entre aquellas cuatro paredes de colores cárdenos y. Los resultados fueron igualmente fláccidos. y decía con su perfecto español: “a tu edad. Ya a la desesperada. Pensé que no comprendía las razones por las qué se me había ocurrido una idea tan absurda como la de irme de putas cuando en realidad no me apetecía lo más mínimo. que en el fondo todo me daba igual. ya por último.La chica me llevó a una especie de habitación donde había una cama con sabanas de imitación de seda de color rosa. también. en el sentido más literal del termino. Le pregunte cuántos años tenía y me dijo que dieciocho. y me dijo en perfecto español (la superioridad de las civilizaciones no soleadas se dejaba notar en todos los sectores de la economía) que me pusiera un condón. cuya terminación se balanceaba en el aire como un exceso de pasta de dientes de la comisura de un tubo de Colgate. Lo intenté. pero algo me sugería que no estaba siendo del todo sincera. Debes ser un chico inteligente”. era difícil pensar en sexo. acudió completamente desnuda a echarme una mano. 238 .

Fuera. 239 . había comenzado a llover.Déjalo musité acariciándole el pelo con ternura impostada. ya me voy.

el pasotismo al descuido de mis responsabilidades.21 DE MAYO TONGO PARA DOS Faltaban exactamente cinco días para el final de la campaña (suponiendo que lograra conservar mi puesto hasta ese bendito instante). Lo dejaron todo en manos de Nazareth. Era posible que el Partido Alfa encontrara en cualquier momento alguno de los hilos que había tejido durante el ejercicio de mi trabajo. El hartazgo me condujo al pasotismo. echarme a un lado (siempre y cuando mi natural tendencia a dar la nota me lo permitiera). en un movimiento pendular imprevisible. y de si algo podía jactarme. y ya estaba más que harto de tener que ganarme el pan con un trabajo tan absurdo y poco fruitivo. Aquella mañana los dirigentes del Partido Alfa me lo pusieron fácil. o por chulería. así las cosas. impregnándome de su mugre. que lucía unas espantosas ojeras violáceas y 240 . y todos sus miembros se enfadaran mucho conmigo. en aquellos últimos días de trabajo empezaba a descomponerse a mi alrededor. ya que prácticamente me encontraba solo en el local. Ninguno de los concejales apareció por allí. Ahora bien. era de terminar todo cuanto empezaba. tirase de él. al miedo a perder el control de la situación. Resistir no iba a ser tarea sencilla atrapado como estaba en un emparedado electoral que. era pasar de todo. yo mismo me había metido en aquel lío. ya fuera por desidia. Lo más inteligente. y el descuido de mis responsabilidades. si ya había apestado a podrido desde el principio. además de poseer el don de escupir un gargajo hacia el cielo y volver a cogerlo con la boca sin que se me cayera al suelo. y esperar sentado el fin de la pesadilla. por resaca.

Compilé los dosiers del día por pura rutina y redacté el informe del mitin del día anterior. Nazareth se había caído redonda sobre el teclado de su portátil. Tuve pesadillas con Pamela y el chico de la mirada torva. consumido por el aburrimiento. supuse que a causa de su cojera. tan pronto como me senté frente a él y observé el mohín malévolo que había encallado en su semblante. así que el sueño no duró demasiado. Entonces. me acerqué a la sala de trabajo para ayudar a Germán en sus labores. Creció en mí la sospecha de que aquel hombre ocultaba algo. no era necesario que nos oliéramos el culo. A lo sumo. Era libre para hacer lo que me diera la real gana. pensé en mis cosas durante un rato y me quedé dormido. Luego me retrepé sobre el asiento. para detectar nuestra propia condición de maquinadores. que algo raro estaba pasando. La gente como nosotros. Lo único que nos dijimos durante más de tres horas fue “hola”. Antes de la segunda canción. Lo pude divisar a lo lejos ensobrando propaganda con parsimonia. bastaban un par de 241 . pero supe. que ocultaba cosas. El clima monástico me llevó a poner un disco de cantos gregorianos en el ordenador. y de Pepe. al igual que los perros. que también tocado por las secuelas de la jarana. El único que seguía por allí era Germán. que nadie vino a recoger y probablemente nadie leería jamás. se reconocía fácilmente.despedía un olor a alcohol mezclado con tabaco bastante intenso pese a que había tratado de disimularlo con un exceso de desodorante barato. organizó como pudo a los trabajadores para llevárselos a repartir CD-ROMs promocionales del partido por las aldeas de los alrededores. Al fin y al cabo. sólo que no tenía ganas de hacer nada en absoluto. yo también ocultaba muchas cosas. Y me daba en la nariz que no se trataba de una sospecha caprichosa.

los hendió en los míos. su nombre se encontraba justo debajo del de Rana. Su laconismo me hizo plantearme el abandono de la conversación. Después de Rana. escrutador. A-ha… Entonces lo tienes bastante difícil. De ese modo tú pasarías a ocupar su lugar… Él se demoró en reaccionar. es verdad. a fin de forzar cierta fluidez Germán alargó el brazo. ¿no? cimenté mi impertinencia en un exceso de seguridad despreocupada. En cierta manera. Él retiro sus ojos de los sobres por un instante. Esperé de todos modos hasta la tarde antes de entrar en materia. Efectivamente. Nunca me hubiera 242 . Bueno.miradas y unas cuantas frases cargadas de subtexto. siempre podría pasarle algo a Rana dije sin mirarle directamente a los ojos. en un tono a mitad de camino entre el comentario jocoso y la proposición indecente. Era una papeleta electoral con el nombre de todos los miembros del Partido Alfa concurrentes a las comicios. Sólo estaba calentando. claro que eso yo ya lo sabía desde hace tiempo. cosa que hubiera hecho de inmediato si no me corroyera una curiosidad indómita. Interpreté su tardanza como un signo de inquietud. en el número doce de la lista. dicen. tratando de que mis palabras sonaran lo más inocentonas posible. y repuso secamente: Sí. como un triunfo personal. ¿Es verdad que estás en las listas? le pregunté entonces. cogió un papel azul de los que se encontraba introduciendo en los sobres y me lo tendió.

imaginado que. ¿Como cuáles? inquirí. Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla y recriminarle su cripticismo. sino el décimo segundo. El nombre que había en su lugar era el del propio Germán. retiró la papeleta original que había en él. Era exactamente igual que la anterior. se hubiera quitado la máscara para prender la mecha del barreno de farsa en el que él mismo estaba embutido. Volví a repasar el contenido de aquel trozo de papel concienzudamente dos o tres veces más. e introdujo la suya. aprovechando la ausencia del resto de la gente. Era como si de repente. así que dijo: Observa bien. No seas burdo me espetó. que fuera a sincerarse tanto conmigo como lo hizo a continuación. La recogí y me puse a leerla. La referencia despectiva a Rana me sorprendió muchísimo pese a que conocía de antemano su animadversión mutua. menos aun. ¡Muy bueno. Sólo se necesita una impresora y un buen taco del mismo papel cutre que utilizan ellos cogió un sobre. ¿Me ayudas a joder a ese cabrón? 243 . hubiera estado esperando desde hace tiempo la pregunta. percibí que el nombre de Rana ya no ocupaba el puesto undécimo de la lista. Germán deslizó otra de las papeletas azules sobre la mesa. y. Por mi gesto de desconcierto. ¿Las has hecho tú? Este tipo de papeletas son bastante fáciles de falsificar. en realidad. sí señor! exclamé entre carcajadas. Existen otras formas más sutiles de hundir a ese bastardo. supo que no había captado el mensaje.

Los camaradas estamos para ayudarnos. casi con total probabilidad. Él sonrió. 244 . Por descontado dije haciéndome con un montoncito de sobres y papeletas.Comprendí de este modo que el cambiazo que acababa de presenciar constituía tan sólo una parte infinitesimal del trabajo que el muy conspirador había estado realizando toda la mañana y. buena parte de los días anteriores.

ya que me sentía un tanto anquilosado después de tantos días atrapado en el despacho. pero lo que ya colmó todos mis deseos fue que ninguno de mis compañeros. por tanto. Pepe se había visto obligado a subdividir las tropas en cuatro batallones por motivos logísticos: el primero. necesitaba de mucha mano de obra. formado por el chico de la mirada torva y Diego. tal vez. donde podría respirar aire fresco. El día. nos acompañara en el viaje. estirar las piernas y comulgar un rato con esa verde naturaleza de la que en realidad nunca me había sentido parte. con un sol radiante presidiendo el más hermoso de los horizontes. se encontraba preparando la escenografía del último mitin. al corazón. casi con aplausos. Tanto sacrificio desprendido les llegó. que el Partido Alfa había programado para el día siguiente en la plaza mayor de la ciudad como colofón espectacular de su campaña y. según les dije. el segundo. sino un poderoso y noble aliado. y prefería irme con Pepe a repartir propaganda por las aldeas limítrofes. La suerte volvía a estar de mi lado. en cuanto entré por la puerta del local electoral. con lo que no osaron oponer resistencia a la petición de que alguien me sustituyera aquella tarde en mis labores de espionaje. un poco mostrenco en mi abnegación. a excepción de Pelayo. Ni siquiera Belarmino Rana veía ya en mí una amenaza inquietante. acompañaba bastante para ello. 245 . inevitablemente. pero digno de confianza en cualquier caso.22 DE MAYO HERALDOS DE LA MODERNIDAD Al quedarme junto a Germán hasta la una de la madrugada del día anterior para ayudarle a ensobrar conseguí un golpe de efecto tan demoledor que los gerifaltes del partido me recibieron.

con indiferencia ante el sobre con el voto. como si fuera cosa del diablo. pues era evidente que en aquellas zonas regidas todavía por la economía de subsistencia. 246 . Pepe nos llevaba en furgoneta hasta un núcleo urbano de no más de cuatro casas. Germán. ni se atrevían a tocarlo cuando se lo dábamos amablemente en la misma cuadra donde estaban ordeñando las vacas o capando cerdos.donde militaban todas las chicas. una pegatina. Nuestro trabajo como cuarto comando era probablemente el más agradable de todos. Ya en nuestra primera parada advertimos que los lugareños reaccionaban con desconfianza ante el periódico. Así. Muchos. un bolígrafo. no por estar formado por un solo hombre. y nos soltaba por entre perros y boñigos para que repartiéramos nuestra mercancía: un precioso kit compuesto por el mismo periódico que las chicas difundían por la ciudad. y los que se atrevían a hacerlo lo arrojaban al suelo en menos de un segundo. pero con un pánico casi cerval ante el CD-ROM. tenía como cometido preparar miles de votos para su envío inmediato por correo postal al mayor número posible de domicilios. lo que en un principio me había parecido algo absurdo. estaba encargado de repartir una especie de periódico tendencioso a todos los viandantes desde detrás de unos mostradores situados en enclaves estratégicos de la ciudad. el sobre con el voto y el plato fuerte del surtido: un CD-ROM multimedia envasado en un trozo de plástico con la cara de Edelmiro Bigardo estampada en su superficie. en su mayoría abandonadas. nadie había visto un ordenador en toda su vida. donde la media de edad rondaba los setenta años y el aparato más sofisticado que conocían sus habitantes era el tractor. y el tercero. menos letal. con agrado receloso ante la pegatina y el bolígrafo.

habían crecido demasiado. completamente gratis. buscándole usos alternativos al CD-ROM. juguete para perros o tope de cancela. podía contenerse en un CD-ROM multimedia. sino que bajo un disparate como aquel subyacía un error conceptual todavía más grave: el de considerar que la modernidad. tal y como hasta entonces la habían considerado todos los avanzados a su tiempo. el de no considerarla. las cabezas pensantes del Partido Alfa (y también las del Partido Beta. Si tal y como decían los manuales de persuasión. complemento fashion para espantapájaros. Algunos nos lo hicieron saber velando la reliquia durante horas. Y lo peor no era eso. y las necesidades reales de éste. como por ejemplo. todo aquello quería decir que la distancia práctica entre lo que el Partido Alfa ofrecía a su pueblo. jamás olvidarían el día en que una botella de Coca Cola les había llovido del cielo. la eficacia de un mensaje publicitario se mide de acuerdo con la nitidez e intensidad del recuerdo que dicho mensaje deja en el cerebro del destinatario potencial. los más ingeniosos. del mismo modo que los protagonistas de la película Los dioses deben estar locos. por 247 . o en otras palabras. un estado mental. otros. En aquel aspecto. soltándonos a los perros en represalia y. un disco que brillaba con un agujero en el medio. el Partido Alfa había triunfado por todo lo alto: aquellas pobres gentes jamás olvidarían el día en que dos tipos de la ciudad habían llegado al pueblo y les habían dado. pues lo bueno de la democracia es que todos los partidos que la defienden terminan. como si fuera un archivo de video. De manera nada metafórica.pasó a parecerme de pronto una soberbia campaña de marketing agresivo. Edelmiro Bigardo y los suyos buscaban ser modernos con tanta impaciencia que se habían saltado el proceso modernizador propiamente dicho.

Pelayo y yo. ecologistas y defensores acérrimos de los derechos de cualquier materia orgánica viva que. divertido. siendo fraternalmente iguales). preferimos centrarnos en esta última apreciación y. gracias a ello. en el momento de responder. una vez nos metíamos en este tipo de dinámicas estrambóticas. Al lado de las complicadas y utópicas propuestas de la mayoría de movimientos políticos de la historia. unos performancers dadaístas de gran proyección. Fue un día relajante. vi cómo una vaca pastaba en un prado al tiempo que dejaba escapar una deposición gigantesca y espantaba moscas con el rabo.deformación profesional. pero también un día descorazonador en el sentido de que transcurrieron otras veinticuatro horas y no maduramos ni un ápice. no parecía una demanda demasiado exigente o una fórmula de la felicidad demasiado compleja. aunque también. infructuosamente. feliz. los humanos. o que se nos diera por jugar al zapatito inglés. disfrutamos de lo lindo con nuestro trabajo. en mitad de un campo de remolachas. a defecar y a estar tranquilo. ¿Por qué a los rumiantes le estaba permitido el paraíso en la tierra y a nosotros. que era lo que acababa de hacer esa vaca. de ahí que termináramos comunicándonos única y exclusivamente con citas latinas. no? Vegetarianos. habían sido unos destripaterrones filosóficos de mucho cuidado. salir del trance surreal. reivindicar el derecho a comer. durante siglos. Cuando nos marchamos. El lado negativo de este lado positivo estaba en que siempre nos había costado horrores. Me pregunté si en aquella escena no estaría oculto el significado de la vida. incluso con Pepe. que tantas y tantas personas habían intentado encontrar. que gozábamos como enanos del humor absurdo. sin mover las manos ni los pies. no tuvieran una pizpireta 248 .

en consecuencia. Mientras la furgoneta se perdía en el horizonte y los últimos rayos de sol bañaban el cielo de la ciudad de un lánguido color rosáceo. que por compensación kármica por el amargo destino que solía aguardarles a las reses en el matadero municipal. Entonces. mediante la privación sistemática de todo por lo que merece la vida vivir. sólo el cielo lo sabía. con la diferencia de que a ellas se las mata de manera limpia y respetuosa. eh? ¿Me estás hablando a mí? le dije a la vaca apuntándole a los sesos con mi dedo índice a modo de pistola. Si me equivocaba en mi apreciación o no. y no minando sus autoestimas poco a poco. yo soy el único que está aquí ahora mismo ¿A quién coño te piensas que estás hablando? Por supuesto. ¿a quién demonios le estás hablando? proseguí ajeno a todo ¿Me estás hablando a mí? Bien. Hasta ella sabía que a la gente como yo había que tratarla con indiferencia. pero en el fondo. la vaca ni se inmutó. gozaban de una suerte envidiable y.solitaria abriéndose paso entre sus intestinos. sin dudarlo. Pepe ladeó la cabeza en mi dirección y me preguntó si me encontraba bien. Aquellos bóvidos del diablo. 249 . tenemos el mismo destino. tanto las vacas como los humanos. pensé que aquella maldita campaña electoral estaba comenzando a volverme loco. a través de contratos basura. contestarían. mediante un tiro en la cabeza. ¿Me estás hablando a mí. se pusieran como se pusieran las actrices bienpensantes de Hollywood. no me cabía la menor duda de que respondería algo más que “mu”. aunque en caso de que alguien le preguntara a la vaca acerca de mi estado mental. su muerte tenía mucho más sentido que nuestras vidas. hasta unos botarates newage como ellos estaban capacitados para entender que.

y entré en el primer ciber-café que encontré. cierta independencia. o lo que es lo mismo.22 DE MAYO RELACIONES PÚBLICAS Mi capricho bucólico-campestre tuvo como principal consecuencia la pérdida de mis privilegios como periodista y espía durante el último día oficial de la campaña. por no hablar de que tampoco tenía acceso a dicha información. Esta vez no llevamos a cabo ningún plan artero para aligerar peso o trabajo. del despacho de Montero y su esposa. encontré una solución cuando Pepe me dio un carrito lleno de sobres con votos a fin de que los repartiera por la ciudad. Desde allí abrí mi cuenta de correo. Salí del local electoral con Pelayo. Eso suponía el fin de mi trabajo de oficina para el Partido Alfa (no de todo el trabajo. me puse a escribirle a Roscoe un e-mail improvisado sobre los últimos movimientos del Partido Alfa y se lo envié. lo cual me importaba un pimiento a menos de veinticuatro horas del cierre de la campaña. le habían encomendado también a él la compilación de los dosieres informativos. para agilizarlo todo un poco. Afortunadamente. Luego regresé al exterior y nos pusimos al trabajo. Era absolutamente necesario que todos los votos llegaran a su destino si 250 . nos alejamos unas cuantas manzanas. pues todavía nos quedaba pendiente ejercer de interventores el día de los comicios). El único inconveniente de verme relegado a las labores de campo era que lo tenía bastante difícil para acceder a un ordenador y enviarle información fresca a Roscoe. en su mayor parte. Diego tenía que usar el ordenador para redactar el informe del mitin al que había acudido la tarde anterior y. ya que toda procedía.

porteando cajas repletas de “información de carácter político”. estábamos extenuados. Pepe nos encargó que vaciáramos el local de toda la propaganda sobrante. podrían erigirse al menos un millón de bustos de Tom Jones en cartón piedra para regocijo de todos sus fans. En segundo lugar. Recordé lo que solía decirme mi abuela durante mi infancia acerca de que tirar el pan era pecado y tuve un ataque se sentido común. se convirtió en una de sentido único.queríamos expulsar a Rana de su poltrona municipal. nada común en mí. sobre todo. y con el noventa y cinco por ciento sobrante. unas siete horas más tarde. habría bastado para taponar de celulosa el agujero de ozono. con lo que nos pasamos las tres horas siguientes en compañía del chico de la mirada torva. cuánto dinero habría invertido el Partido Alfa en su diseño. al alcalde le había gustado la propuesta. Telma me encomendó la tarea de publicitar la fiesta para jóvenes con barra libre de pinchos y alcohol que yo mismo le había sugerido días atrás. (más torva que nunca) y de Diego. así que el 251 . lo que solía ser una vía de comunicación de doble carril. las instrucciones de reparto que él mismo nos había transmitido en tono marcial al inicio de la campaña. de modo que seguimos. Sentí escalofríos. Había tanta basura en la calle al término del proceso que. víctima de un exceso de colesterol propagandístico. pero aún nos quedaba mucho trabajo. redacción y producción editorial. CD-ROMS y demás sandeces al exterior. irónicamente. teñido de rabia. Con un cinco por cierto de la respuesta en ambos casos. Según parecía. buena parte del mismo físico. Para cuando terminamos. Me pregunté cuántos árboles se habrían talado para imprimir toda aquella basura que probablemente nadie leería y. En primer lugar.

y se las di al camarero para que la repartiera entre su clientela. o de ponerme en la calle de los vinos a predicar la buena nueva. más de ciento cincuenta. que si eran inteligentes y aprovechaban para montar un buen escándalo. se me ocurrió la malévola idea de darle las entradas a quienes más la necesitaban. recibí de manos de la concejal de Promoción Económica. diez. Cumplí con creces mi objetivo en menos de dos horas. que él estaba de parte del Partido Alfa. y yo. que a fin de cuentas era el cerebro de la operación. La fiesta podría resultar un fiasco o un éxito 252 . ya que estaban en contra de todos los partidos políticos. En lugar de echar mano de mis familiares. Tienes pinta de conocer bastante bien esta ciudad me dijo. pero luego yo les expliqué que asistirían periodistas. a un notable grupo de mendigos alcohólicos.partido se había rascado finalmente el bolsillo para alquilar la mayor discoteca de la ciudad por una noche. me acerqué hasta uno de los pubs más pijos de la ciudad. estrato social que incluía a todos los yonkis de la ciudad. la entrada al sarao no era del todo libre. y a los descerebrados residentes de una casa okupa. Como para entonces todavía me sobraban unas cincuenta entradas. amigos y conocidos. A cada miembro del Partido Alfa se le proporcionaron unas veinte. Estos últimos opusieron algo de resistencia al principio. Miel sobre hojuelas. sino que se necesitaba una invitación. repártelas y asegúrate de que venga el mayor grupo de gente posible. que acababa de abrir. sólo que de una manera un tanto particular. se asegurarían de que su voz fuera escuchada de una vez por todas en los medios de comunicación y cayeron sin problemas en la trampa. Sin embargo. Me dijo que sin problema. a los colaboradores en la campaña.

todos los partidos salían a la calle la víspera. para luchar con uñas y dientes por cada esquina. dejadlo correr. Si veis que se puede montar algún lío. tampoco dejéis que os avasallen. cada muro y cada panel. junto al hecho de que allí se habían instalado unas grandes vallas de madera ex profeso. no sabéis cómo se excita la gente con esto de la pegada de carteles. y no de lavado de cerebro. Eran aproximadamente las once de la noche cuando decidí regresar a la sede del partido. y de que iban a pasar multitud de cosas. chicos. de que todavía quedaba una última tarea por hacer antes de echar el cierre a la campaña: la pegada de carteles final. Se trataba de una práctica tradicional en democracia según la cual se aprovechaban los últimos segundos de la campaña. De lo que no tenía ni la más mínima duda era de que se llenaría. a Diego y a mí nos tocó defender uno de los enclaves más céntricos de toda la ciudad. ¡El pabellón del Partido Alfa debe quedar bien alto! 253 . situado a las puertas de la alameda. Al fin y al cabo. Pepe nos facilitó el material necesario para nuestra misión y luego nos advirtió en actitud muy seria: Tened cuidado. armados con pósters y cubos de pegamento de cola. A Pelayo. y por tanto. lo cual. El motivo de tanta prisa era que durante la jornada de reflexión estaba prohibido hacer publicidad política. una vez dentro. convertía aquel sitio en el preferido de las formaciones políticas para desplegar su maquinaría publicitaria.rotundo. cuatro carteles no van a darle el triunfo a nadie. para estampar por las paredes de la ciudad el mayor número de carteles del candidato. Pepe nos informó. pero por supuesto. entre el ensanche y la calle de los vinos. antes de la jornada de reflexión. como el resto). de que habría conflicto en ella. (por eso era una jornada de reflexión.

por otro lado. o al menos. ¿Quién podría haber tan cuadriculado como para tomarse aquello en serio? ¿Quién iba a excitarse por una chorrada de tamaño calibre? Pues más gente de la que pensaba. y que luego empapeláramos la nuestra. Nos saludaron amablemente. pensaba 254 . Al contrario de lo que había dicho Pepe. que en absoluto parecían excitados por la situación. les explicamos lo de la subdivisión del panel. Daba gusto trabajar así. aunque.Hablaba como si aquello fuera una guerra. en lugar de una práctica ridícula de última hora. en el lugar se respiraba una gran tranquilidad. como no iba a tardar en descubrir. Abandonamos el local a las doce menos veinte. Me pareció una buena idea. sentía algo de decepción dado que la advertencia de Pepe me había puesto ávido de emociones fuertes. hasta el panel estaba inmaculado todavía. De hecho. concluyendo nuestra labor a eso de las once y cincuenta y cinco minutos. No había rastro de ningún partido rival por los alrededores. de este modo evitaríamos problemas con los demás y acabaríamos antes. habían llegado los del Partido Beta. tan sólo viandantes medio borrachos y perros haciendo sus necesidades a la vera de los árboles. así que nos pusimos manos a la obra de inmediato. Diego propuso que dividiéramos el panel. de unos doce metros de largo. ¿Cómo se podía ser tan exagerado? Cuando regresase al local electoral. una partida de Risk. Cuando llegamos a nuestro destino. y aceptaron la propuesta sin mayor problema. en tantas secciones como partidos concurrían a las elecciones. Mientras trabajábamos. el reloj marcaba las once y cuarenta y ocho minutos. como si lo hubieran dejado allí para que hiciéramos lo que deseáramos con él. Según él. más o menos lo de siempre.

Pelayo gruñó. de aspecto igualmente desmañado. Todo cambió con un agudo chirrido de ruedas a nuestras espaldas. pero estos salieron rápidamente del interior. Yo me quedé boquiabierto. Y tanto Pelayo como Diego parecían pensar exactamente lo mismo. que llevaba un jersey de pico con estampados de cervatillos y ocultaba su rostro tras una frondosa barba negra. pues actuaban como si en pegar aquellos carteles encima de los nuestros se les fuera la vida. Nos giramos sobresaltados y vimos que un Ford Fiesta blanco en pésimo estado de conservación había casi alunizado en mitad de la acera. avanzando en formación de zigzag con el rodillo a modo de fusil. por su fanatismo a todas luces desproporcionado. A diferencia de un servidor.decirle cuatro cosas al respecto. mientras que con su propio pie. dado que se ajustaban bastante al prototipo de maleante que las comisarías y los programas sensacionalistas se habían encargado de grabar a fuego en mi inconsciente. En parte. hasta plantarse justo frente a nosotros. porque aquellos tipos parecían peligrosos. por lo que no se lo pensó dos veces y le arreó con el palo de su rodillo al que pegaba los carteles. incapaz de reaccionar ante lo que estaba viendo. en parte. golpeó al otro en la canilla izquierda. nos apartó de un manotazo. Ayudado por su compañero. 255 . Uno de ellos. no tuvo a bien tolerar un atropello como aquel. se puso a pegar carteles del Partido Delta (de importancia tan sólo un poco mayor que el Omega y sesgo ideológico entre progresista y revolucionario). Una densa humareda alrededor del vehículo impedía discernir a sus ocupantes. justo encima de los nuestros a pesar de que todavía estaba libre más del setenta por ciento del panel.

Pelayo y el otro energúmeno estaban enzarzados. ¿pero se puede saber de qué pocilga habéis salido? Los del Partido Delta se recompusieron y contraatacaron. por lo que necesité la ayuda de Diego y de uno de los trabajadores del Partido Beta para reducirlo. se me escapó un par de veces.¡Nos preocupamos por reservaros un espacio y nos pagáis tocándonos los cojones! exclamó fuera de sus casillas. ¡Yo he trabajado por esta campaña sin cobrar ni un duro! ¡Incluso he tenido que poner dinero de mi bolsillo! ¡Por mí cómo si te autoinmolas introduciéndote por el ojete barrenos envueltos en papel de regalo con estampados de la cara de Mao! cercenó 256 . mamarracho. así que tuve que intervenir para sujetar a uno de ellos. entrechocándolos para bloquearse mutuamente como si se tratara de un remake de medio pelo de una película de Errol Flynn. en un duelo de rodillos espectacular. ¡Tu partido sí que es una pocilga! exclamó el recién llegado. y tú. no podrás impedírmelo! ¿Necesitas que te paguen para luchar por tus ideales? ironizó el barbudo antes de intentar una estocada tendida a la altura del pescuezo. ¡Yo sólo quiero reunir dinero para irme a Finlandia. el Partido Beta. Eran dos contra uno. ¡No pasarán! ¿Crees que me importa en algo el Partido Alfa. ¡Y los de esos fachas de mierda también! señaló con su mano izquierda a los del Partido Beta. Con todo. El pegamento de cola que llovía sobre sus cabezas después de cada envite. entretanto. o la madre que los parió a todos? rugió Pelayo contraatacando con brío. reforzaba de manera considerable el tono épico de la situación.

el chico de la mirada torva. la película había llegado a su fin. que parecía que le hubieran extirpado un tumor de ocho kilos de tan aliviado que estaba por el fin de la campaña. pero yo sabía que quedaban todavía dos escenas importantes: el anticlímax. el espectro japonés. la joven de las cejas frondosas. Para muchos. donde Pepe.el ataque Pelayo. Incluso a Pepe. Pese a que ya eran más de las doce. Luego regresamos al local. ¡No es justo! Al rato llegó un policía. nos invitó a brindar con champán de supermercado barato. Cuando entrechocamos nuestras copas para brindar por el futuro. Mari Pili. ¡Ya casi lo tenía! protestó. frustrado. ¡Lo que has hecho no está bien! ¡Ser un borrego fanatizado no implica necesariamente ser un hijo de puta! ¡Mira los mormones qué majos son! ¡Ellos nunca pegarían sus carteles encima de los míos! Sonó la sirena de un coche de policía antes de que pudiera producirse una replica. Los dos militantes del Partido Delta abandonaron las hostilidades. Le contamos lo que había pasado. y la anagnórisis o sorpresa 257 . y huyeron en él tan rápido como habían llegado. a todos nos dio un poco la risa tonta. Pelayo y yo. tomó nota de todo ello en un cuaderno. Germán. se escabulleron hacia el coche como dos ratas espantadas por un petardo. Pelayo arrojó el rodillo al suelo. Estábamos todos: Pamela. Pelayo pegó los carteles que nos habían sobrado por encima de los del Partido Delta a modo de venganza personal. nos recomendó que la próxima vez tuviéramos más cuidado y también desapareció. Diego.

lo único que nos separaba de Laponia. 258 . Sólo había que tener un poco más de paciencia. y de esa felicidad bovina que tanto envidiaba.final. de Maya.

Basta con haber tomado parte al menos una vez en una discusión. para darse cuenta de que el ser humano raras veces cambia de su perspectiva sobre la realidad a no ser que haya un libro de autoayuda de por medio u otro tipo de manipulación sibilina. La realidad. pues todo el mundo sabe que los políticos se cansan con gran facilidad. estipula que si ese día existe es más bien para que los políticos puedan descansar antes del gran día de los comicios. una vez concluida la campaña electoral.24 DE MAYO REFLEXIONANDO Los fundamentos de la democracia estipulan que. sino que todo depende de una simple relación de proporcionalidad entre el número de votantes muertos y el número de nuevos votantes con respecto a legislatura anterior. el motivo no acostumbra a ser que a un porcentaje de votantes se les haya dado por cambiar de partido tras un acalorado debate ideológico consigo mismos. todo ciudadano tiene derecho a un día de reposo en teoría diseñado para que piense con detenimiento a qué partido votar. Uno puede bañarse en un río durante la jornada de reflexión y el agua que rodeará su cuerpo siempre será misma. Nada cambia. en cambio. Por ello. nada evoluciona. si los resultados electorales de una determinada jurisdicción varían cada cuatro años. y también que. a lo largo de las veinticuatro horas previas a las elecciones no dejé de sentirme igual que un niño poco observador tratando de resolver un pasatiempo de “busque las diez diferencias” en el periódico: me costaba discernir alguna particularidad entre aquel día y el resto de los que integraban el calendario de la campaña. Salvo por el hecho de que ya no estaba obligado a realizar 259 .

ramplón y anodino. Por las calles. (la gente no dejaba de pensar más que en sí misma. de modo que decidimos refugiarnos en el cine para asistir a la proyección de la película menos sesuda que encontramos en la cartelera: Matrix Reloaded. terminamos arrepintiéndonos de nuestra elección y reflexionando de lo lindo. con lo que la musiquilla de la lambada que me había descargado como tono de llamada. Únicamente tenía conocimiento de que se trataba de un sábado especial gracias a que me lo habían recordado de antemano los medios de comunicación. No llegamos a una conclusión clara porque tampoco llegamos a terminar la película. que si robar en los grandes almacenes. en contra de nuestra voluntad. interrumpió al arquitecto justo en el momento en que llegaba al clímax de sus 260 . Todo lo que queríamos era ver tiros. como siempre) no era posible vislumbrar ni el menor atisbo de reflexión. de los hermanos Wachowsky. se dedicaban a toda clase de placeres en absoluto relacionados con la meditación o el razonamiento: que si meterle mano a la novia. acerca de si los discursos de un aparatoso personaje llamado “el arquitecto” eran más soporíferos que los de Amadeo Perlasca o viceversa. Como patán que era y aún soy.tareas absurdas. era igual de vulgar. me había olvidado de apagar el móvil antes de entrar en la sala. que si liarse a bocinazos en los atascos… el pan de cada día. ¡hay que ver cómo son las cosas!. Nosotros no íbamos a ser menos. y por ende. si bien se percibía mucha reflexividad. Más bien al contrario. explosiones y efectos especiales de última generación. pero al final. los votantes potenciales parecían estar especialmente contentos de que los partidos remolonearan a su alrededor mareándoles la perdiz.

abucheados por la masa (que para cuando se conocieron los resultados finales de las elecciones. aguardamos durante unos segundos a que apareciera Nazareth con su proyector. La finalidad de una puesta en escena tan elaborada era explicarnos punto por punto en qué consistía el trabajo de interventor y que. lo comprendiéramos. El Partido Alfa nos necesitaba. desconocida. dos días más tarde.despropósitos retóricos. Eran. y un discurso ensayado mil veces el día anterior frente al espejo. su Power Point. La sede del partido estaba llena de gente. Matrix podía esperar. seguían poniendo cara de haber entendido algo a fin de evitar que sus acompañantes los tomaran por retrasados mentales). e hicimos como que tomábamos notas de sus palabras. en su mayoría. de ahí que desconectáramos por completo para echar un par de cabezadas. quien nos miraba 261 . Cuando nos despertamos no había nadie más en la sala a excepción de la ponente. pero para ser honestos. (siempre y cuando tales alteraciones no beneficiaran al Partido Alfa. junto a nosotros. y acudimos a la llamada. nuestra bat-señal. (tal y como indicaban los chistes de manual que soltaba cada dos párrafos y medio para seducir a la audiencia). los que iban a garantizar que la jornada electoral del día siguiente no sufriera alteración alguna en su desarrollo. a medida que Nazareth iba profundizando en el tema. al ser posible. Pelayo y yo salimos del cine a toda prisa. Tomamos asiento en la zona de la sala de trabajo con menor densidad de futuros interventores por metro cuadrado. Era Nazareth. claro). tanto Pelayo como yo llegamos a la conclusión de que resultaba mucho más sencillo comprender por qué la mayor parte de la gente muerde el extremo del cucurucho de los helados aun a sabiendas de que por ahí les va a chorrear que todo aquello.

que habían visto todas las películas de Charles Bronson. teníamos información de sobra. Chuck Norris y Jean Claude Van Damme (de Dolph Lundgren se nos habían quedado un par en el tintero). Si mañana os pasa cualquier cosa no quiero saber nada de vosotros dijo muy malhumorada. esencialmente. 262 . ya os apañaréis como mejor podáis. que era lo que íbamos a hacer el día siguiente. Hasta donde habíamos comprendido. con lo que para hacer como que estábamos dispuestos a impartirla hasta las últimas consecuencias. en impedir que la perfidia del resto de partidos lograra adulterar las elecciones. Steven Seagal. lo de ser interventor consistía. Eso era todo lo que unos justicieros como nosotros. Luego se marchó y nunca volvimos a saber nada más de ella. pero su advertencia ni nos afectó lo más mínimo ni nos hizo reflexionar más de lo que ya había hecho el visionado de Matrix Reloaded.como si hubiéramos quedado por Internet para comernos nuestros penes en el sótano de una oscura casa de Rotemburgo. necesitaban saber para impartir la ley.

los interventores del resto de los partidos. independientemente de su ideología. por razones obvias. familiares y conocidos nos tomarían por seres políticos sin que nosotros pudiéramos precisar. el segundo. porque tenía una resaca como un piano y lo único que quería era que la tercera edad dejara de preguntarle dónde se votaba cuando tenían las urnas en frente de sus mismas narices. El ritual democrático 263 . el guardia de seguridad. El primero de ellos era que había que levantarse a las siete de la mañana. de tal manera que todos nuestros amigos. y el tercero y tal vez más grave de todos. que nos correspondía una de las mesas electorales de nuestro barrio.25 DE MAYO EL DÍA EN EL QUE INTERVINIMOS PELIGROSAMENTE Nazareth nos había mentido al inicio de la campaña: sí que había truco en lo de los setenta euros que pagaba el Partido Alfa por trabajar como interventor a sur servicio. ni siquiera detentaban responsabilidad alguna. que en realidad no estábamos allí por gusto o fanatismo. porque tenían la impresión. El presidente. La principal consecuencia de este clima de rudeza y desconfianza era que allí hasta las papeletas tenían los nervios a flor de piel. los vocales. porque estaba que trinaba dado que le habían fastidiado el fin de semana con la novia. y los votantes. sino por necesidad. de que todos quienes les rodeaban podían ser en realidad enemigos políticos. porque se tomaban demasiado en serio su papel de custodios de la democracia. Y más de uno. condenados irremisiblemente al hastío durante toda la jornada. porque además de que les habían fastidiado el fin de semana con sus respectivas parejas. que nadie en aquel lugar tenía el más mínimo sentido del humor.

nadie era incapaz de encontrarle la gracia al hecho de que una anciana acudiera a la mesa para preguntar a qué partido debía votar (de hecho. y las colas de demócratas temerosos de lo que dictaminase el dios de los escrutinios que se formaban delante de las mesas. avalaban mi teoría. tan sonadas que sería injusto e inexacto considerarlas meras anécdotas. después de casi seis años. o de que una pareja de adolescentes. cuándo me lo inquirió. casi con total seguridad procedentes de la fiesta de la juventud organizada por el Partido Alfa la noche anterior. de las que protagonizamos Pelayo y yo. En un entorno así de litúrgico. por supuesto. A excepción. lejos de transmitir la idea de una celebración colectiva de los derechos individuales. circulan por la ciudad de boca en boca bajo la fórmula “conozco un amigo de un amigo que…” propia de las leyendas urbanas más inverosímiles. entraran en el colegio electoral para leer en alto los pies de foto de una revista pornográfica. El elevado número de monjas que acudían a las urnas cada dos por tres. todos se me echaron encima para supervisar mi respuesta. como si se tratara de una hilera de comulgantes. lo que flotaba en el ambiente era una mezcla de miedo y agitación similar a la que a uno se le atraviesa en la garganta al contemplar la decoración inquietante de ciertas iglesias. las cabinas para votar de aspecto confesional. Y eso que en todo el tiempo que duraron las votaciones no se produjeron más anécdotas.se había sacralizado tanto que. lo cual desató la ira del interventor del Partido Gamma. 264 . pues aún hoy. bajo los efectos de las drogas. que no fue otra que “échelo a cara cruz”. claramente ofendido por el bipartidismo inherente a la propuesta).

sobre todo cuando. un amigo de Montero. el candidato del Partido Beta se vio obligado a estrechar la mano de todos los integrantes de la mesa. El apoderado del Partido Alfa. Todos los reporteros gráficos de la región captaron el momento en que su mueca de alegría se le congeló en pleno rostro. se plantó delante de mi mesa. cuando Amadeo Perlasca. aunque ninguno de ellos comprendía realmente el motivo. a quien le correspondía votar precisamente en mi distrito por mediación de Marcelino. Su mirada rencorosa me recordó a la que solía ponerme mi perro Michael Donovan cuando le acercaba un mechero al hocico y apretaba el interruptor del gas. pero no por ello se me ocurrió en ningún momento devolverle al apoderado del Partido Alfa gesto de complicidad alguno. Era la única persona de todo el colegio. atragantándose torpemente con la famosa pera conferencia incluida en el kit de supervivencia para interventores del partido y perdiendo 265 . por protocolo. para quedarse de piedra a continuación al verme allí detrás con una enseña del Partido Alfa en la solapa. La segunda anécdota la protagonizó Pelayo en solitario. Le tenía reservado algo mejor que todo eso. junto con Pelayo. Me guiñó el ojo de forma cómplice mientras Amadeo se debatía entre echarme en cara mi desvergüenza (aunque esto supusiera reconocer su propia idiocia). muy sonriente entre una bandada de fotógrafos. optó por esto último.La primera tuvo lugar más o menos a media mañana. durante la pausa para la comida. asistió a la escena desde unos cuantos metros de distancia. o deglutir la sorpresa poco a poco y en silencio como un mal bocadillo de tortilla. Finalmente. Tuve que echar mano de toda mi capacidad de autocontrol para no descuajeringarme de risa allí mismo. que sabía lo que estaba ocurriendo. incluido yo.

Vamos. en absoluto hilarante a ojos del Partido Alfa. sin preocuparse en absoluto por ocultarlo. Toda la mesa frunció el entrecejo con asombro. cuando el presidente de la mesa electoral se puso en pie después de que las puertas del colegio se cerraran y dijo: Ahora es nuestro turno para votar. un estentóreo. impertérrito. Pelayo emitió. nada más recuperar la consciencia. tal vez hubiera muerto allí mismo. Pelayo y yo nos miramos a los ojos. La tercera y última anécdota. De no ser porque uno de los vocales había sido socorrista en la piscina de un geriátrico.por unos segundos el conocimiento debido la falta de aire. cuanto antes terminemos antes podremos salir de aquí insistió. Todos procedieron religiosamente a emitir su voto. algún tipo de normativa o cláusula electoral que nos obligara. con lo que dominaba a la perfección la aplicación práctica de la maniobra de Heimlich. Era su particular manera de proclamar a los cuatro vientos que no había pasado nada. tenéis que votar. tuvo lugar en las postrimerías de la jornada. interventores y él mismo. efectivamente. Nosotros no votamos dijo Pelayo. En agradecimiento. Ambos temíamos que existiera. Tuvimos que explicárselo. Se hizo un silencio sepulcral hasta que el presidente dijo: Dejaos de tonterías. hasta que sólo quedamos nosotros dos por pronunciarnos. largo y descarnado grito de afirmación vital que causó más de un sobresalto entre el electorado. ajeno a que nuestros intereses no iban por ahí. Se refería a todos los integrantes de la mesa: vocales. a 266 .

El presidente se rascó la sien.depositar un voto en la urna. pues era evidente que él tampoco tenía ganas de líos. Le guiñé un ojo en plan socarrón. En efecto ratificó el representante del Partido Gamma. 267 . A nosotros nadie nos ha dicho que tuviéramos que votar. sólo que a diferencia de nosotros. No tiene sentido. Cuando le explicaron la naturaleza de la situación. No podéis trabajar para un partido durante todo un mes y luego no votarlo. Ni siquiera nos habíamos tomado la molestia de consultarlo. velando complacido por sus propios intereses. Es una cafrada propia de cavernícolas. puso la misma cara que poco antes había puesto Amadeo Perlasca. además de nosotros mismos. El susodicho hizo acto de presencia segundos más tarde. a quien el resultado electoral le importaba un comino. Tenéis que votar ordenó en tono censor. Será mejor que llame a vuestro apoderado propuso. tenía un sentido de la responsabilidad civil más desarrollado. Era el único. No le sentó muy bien. nervioso. Eso ni lo sueñe dije con rotundidad a pesar del miedo que comenzaba a agarrotarme. ¡Tenéis que votar! ¿Cómo no vais a votar? En realidad no tienen por qué hacerlo habló el interventor del Partido Beta. lo cual le impedía tomarse las cosas a la ligera. Somos interventores. pero nada más que eso… ¡no se confundan! ¡Los interventores representan a un partido! exclamó el presidente.

Belarmino Rana. terminamos saliéndonos con la nuestra por desgaste. pasaron a apelar a nuestra sensibilidad. En el momento de mayor agitación. en cuanto vieron que sus amenazas no podían con nosotros. Rana y el apoderado). De modo que. ¡Sois unos mercenarios! dijo el apoderado mientras marcaba un número de teléfono en su teléfono móvil. por turnos. al presidente se le agotó la paciencia y bramó: ¡Ya está bien! ¡Si estos dos no quieren votar. de ahí. Pepe.Que yo sepa vivimos en una democracia donde uno puede reservarse su derecho a votar si no le satisfacen las fuerzas políticas a concurso alegó Pelayo sin importarle lo más mínimo las posibles represalias. La constitución nos avala. A continuación. de persuadirnos acerca de la amoralidad de nuestros actos. que no voten! ¡Allá ellos con su problema! Todavía queda mucho trabajo por hacer en esta mesa. El enojo de los miembros del Partido Alfa discurrió paralelo al orgullo que sentimos por la 268 . y no pienso postergarlo más. Todos trataron. pronto se llegó a la súplica (caso de Telma y Pepe) o al insulto personal (caso de Montero. tratando por todos los medios de que nos sintiéramos unos hijos de perra desalmados por haberle dado la espalda al partido. cuyo emblema teníamos la desfachatez de seguir luciendo en la solapa y. Telma y Montero franquearon la puerta de entrada en un estado de gran excitación nerviosa. ¡Os prometo que pagaréis por esto! Al cabo de unos minutos. Los interventores de los dos partidos rivales suscribieron sus palabras con asentimientos divertidos. aunque nadie de los presentes tenía muy claro si aquello era legal o no.

pero en realidad. de ahí no saldría nadie. Los primeros exploradores del descaro electoral. discurrió paralelo al goloso placer de anuncio de Mágnum que ambos experimentamos al contemplar sus rostros a caballo entre la estupefacción y la cólera. la fiesta reventada esa misma noche por okupas. algo de lo que no todos por allí podían presumir. En el primer recuento los resultados no complacieron a ninguno de los interventores. Éramos al fin los pioneros en algo. Vi en sus miradas cómo todas las piezas empezaban a encajar al fin para ellos: la falta de entusiasmo en el trabajo. pero en especial. el prurito en el ano del Partido Alfa. Y nos sentíamos enormemente ufanos de nuestra proeza. la humillación y la sed de venganza. el presidente estaba en lo cierto: aún quedaba mucho trabajo por delante. Habían tardado demasiado en comprenderlo. En 269 . sino que había dos huevos podridos en ella. salvo a nosotros. Hasta que todos los miembros de la mesa electoral llegáramos a un consenso respecto al número y reparto de votos emitidos. los informes sobre mítines que no se correspondían con las noticias de los periódicos etc… Creían que nos estaban dando bien por atrás. y lo único que podían hacer era contar la historia a sus allegados para luego quedarse a gusto despotricando sobre nosotros. los problemas con el reparto de propaganda. Ahora bien. que todo nos daba exactamente lo mismo. La tortilla no sólo se había volteado por completo. los oxiuros de la democracia.firmeza inquebrantable de nuestros principios. éramos nosotros quienes los habíamos sodomizado hasta el tuétano. Nunca antes en la historia democrática de la ciudad había sucedido un acontecimiento semejante. el odio y el reconocimiento de nuestra maestría traicionera. Keyser Söze ya no estaba a su alcance.

y en su lema. Llevábamos mucho tiempo anhelando nuestra propia excreción. el resultado cambió. pues sólo alguien bajo los efectos de los estupefacientes podría gozar de una preclaridad política tan exacerbada como para ver en nuestro viejo compañero. Con el cierre del recuento. el Partido Epsilon y las demás minorías. pero no sería justo dejar de reconocer que en el preciso momento en que los esfínteres del poder nos expulsaron finalmente de su seno y atravesamos la puerta de salida. y detrás de éste. le siguió de cerca el Partido Beta. El Partido Alfa obtuvo la mayoría de votos en la mesa (después de todo. el Partido Delta. una verdadera garantía de futuro. “el futuro que estabas esperando”. Me aposté las glándulas suprarrenales con Pelayo a que los habían emitido la pareja de pornófilos drogados. y al igual que 270 . con un suave viento azotándonos suavemente esas caras tan grandes que teníamos. Aquella era la mejor prueba de que. y en el tercero. concluyó de una vez por todas nuestro atribulado periplo por los intestinos de la democracia.el segundo. Ramón Taboada. mientras notábamos en el cogote las miradas reconcomidas de Rana y compañía. nuestras opiniones tampoco eran tan importantes). con una remontada espectacular gracias a los votos de las monjas. obtuvo dos votos. (como eran las más madrugadoras. con su partido Omega. venía el Partido Gamma. sentimos como si una llamita se apagara dentro de nuestros corazones. a una distancia ya más considerable. sus papeletas se habían quedado en el fondo). las cosas encajaron finalmente. gracias a que yo hice desaparecer un par de votos por arte de birlibirloque. pero tampoco hubo consenso. en el fondo. cierto.

el Equipo A. o el gremio de abogados. 271 .otros mercenarios con solera como Conan el Bárbaro. éramos unos sentimentales.

por el 272 . el resultado hubiera sido el mismo.EPÍLOGO El escrutinio de la mesa electoral donde trabajamos como interventores no fue muy diferente del escrutinio global del municipio. demostró a la postre ser de una irrelevancia abrumadora. Así. no había pasado a mejor vida tanta gente como en las anteriores. Los carteles pegados. lo cual demostraba mi teoría sobre la relación de proporcionalidad entre nuevos votantes y votantes muertos. Si no hubiéramos movido ni un dedo. molestar a la gente. pues como entre los cuatro años que mediaban entre la legislatura recién finalizada y la que estaba a punto de comenzar. los folletos y CD-ROMs repartidos. y justificar el pago de tres euros con cincuenta céntimos a la hora a un grupo heterogéneo de inadaptados sociales sin nada mejor que hacer. en gran medida abstinentes políticos. el destino de esos mismos ciudadanos. los informes redactados y el resto de la parafernalia política desplegada por la formación. estaba en manos de una minoría que. y la mayoría de los jóvenes preferían quedarse en casa durmiendo la mona a depositar su voto en el colegio electoral. en beneficio o perjuicio del Partido Alfa. siempre a la alza. Todo lo que habíamos hecho en calidad de colaboradores electorales durante los meses anteriores. el único porcentaje que había variado era el de la abstención. sólo había servido para esquilmar un poco más los recursos naturales del planeta tierra. se producía cada cuatro años una divertida paradoja: mientras que la democracia se vanagloriaba de ser un sistema político igualitario en el que todos los ciudadanos detentaban el mismo grado de importancia.

Nos sentó bastante peor que Germán se quedara sin su porción de la tarta electoral. habría merecido asentar sus posaderas en el pleno municipal. en el sentido menos exigente de la palabra.contrario. el mero hecho de que aquel tipo se hubiera enquistado en el poder. nos evitaba cualquier tipo de remordimientos con respecto a nuestro comportamiento durante la campaña. a efectos prácticos siempre habíamos sido. o nuestra irresponsabilidad civil. Sin embargo. al tiempo que respaldaba todas nuestras teorías sobre lo mal que funcionaba la democracia. unos individuos instalados en sus márgenes por decisión en principio unilateral y posteriormente biunívoca. que demostraba una capacidad de trabajo muy superior a la de cualquier edil en activo. pero tampoco más que cuando un telediario se hacía eco de alguna alucinante veleidad del sistema judicial. lo que es lo mismo. o. el partido consideró un mero error de imprenta el intercambio de nombres en las papeletas y hubo de conformarse con olisquear de cerca el churrigueresco aroma de la gloria. De nada le valieron los abogados o las continúas cartas al director en un diario local: la 273 . éramos y seguiríamos siendo de por vida. Que Belarmino Rana hubiera conservado finalmente su puesto a pesar de nuestros esfuerzos nos hacía sentir cierto malestar. Aunque sólo fuera por su paciencia y meticulosidad a la hora de planear el derribo de Rana. pero por desgracia. Por otro lado. de una elite. sí votaba. Ésa era la coartada moralista mediante la cual todos aquellos que poseían algún interés político trataban de extorsionar a la gente como Pelayo y como yo para que votáramos. a nosotros nos importaba un comino que un batiburrillo de panolis gestionase la sociedad en la que supuestamente estábamos integrados porque.

no tuvo más remedio que retirarse de la vida política tras su enésimo fracaso consecutivo. a excepción de Pepe. como si los creadores de Pin y Pon hubieran dejado las granjas y las casitas para dedicarse a organizar ayuntamientos. hasta cabía la posibilidad de que se inaugurara una nueva concejalía de nombre rimbombante a medida del interesado. como si el alcalde hubiera llenado un bombo con una bola por cada departamento y hubiera organizado un sorteo en un bingo para repartirlas entre los presentes. Las malas lenguas dicen que entre venta y venta de kits de costura. mucho más poderosa que él. Todos los cargos públicos que habían trabajado en la campaña. en la sección ¿qué fue de…?.maquinaría de su propio partido. Edelmiro Bigardo. fue reelegido alcalde de un gobierno de coalición prácticamente idéntico al anterior. En aquel proceso con tantos puntos en común con el primer día de colegio. donde confesaba a un periodista que hacía preguntas tan elaboradas 274 . Lo último que supe de él lo leí en el suplemento dominical de un periódico regional. Amadeo Perlasca. Y en caso de que el asunto resultara demasiado flagrante. terminó por silenciar su voz. Ahora se dedica a despachar en la mercería de su madre. Se podía entrar en la terna sin haber leído un libro en la vida y acabar trabajando de concejal de Cultura. o no tener ni el carné de conducir y erigirse en el mandamás de tráfico. tuvieron más que ver con cambios de poltrona que de personas. la preparación de los cargos electos era lo de menos. con el apoyo del Partido Gamma. planea milimétricamente una sonora venganza. obtuvieron sustanciosas retribuciones a su esfuerzo en forma de concejalías. por su parte. Las escasas alteraciones que se produjeron en la estructura de la corporación municipal.

Su compañero Roscoe. y. en tercer lugar. lo convirtió enseguida en uno de esos tipos que cae bien a todo el mundo. o “¿qué es lo que le gusta más de la mujer española?”. que con el edén). su sonrisa. su don de gentes. las cosas no salieron exactamente como las habíamos planeado. En cuanto a nuestro viaje a Finlandia. 275 .cómo “¿cúal es su comida favorita?”. Su gracejo. Su rostro también aparece con bastante asiduidad en los suplementos dominicales. Le gusta la lengua de ternera asada con guarnición de patatas y pimientos. quienes no veían con muy buenos ojos nuestra competencia. tenía más puntos en común con las sórdidas y suburbanas películas de Aki Kaurismäki. y su soterrada habilidad para la maquinación. a jugar al paddle con otras viejas glorias de su partido y a la caza de tórtolas con horca. porque ni Maya tenía los carrillos sonrosados ni nos abrió la puerta cuando nos plantamos con nuestros mochilones delante de su casa. inició una carrera política de gran proyección al conseguir hacerse con una concejalía residual. en segundo lugar. por lo que terminamos gorroneándole comida y alcohol a los indigentes de la estación de tren de Rovaniemi. por el contrario. incluso a la oposición (se rumorea que mantiene un tórrido romance con Marimar Riera. En primer lugar. todo hay que decirlo. vecina de despacho). porque el país que teníamos en mente no existía en realidad (tal y como nos había advertido Anuska. que su vida se circunscribía a conferenciar allí donde le dejaran. que se perdería de no ser por gente como él. y en la mujer española valora. ante todo. una tradición. porque el dinero que habíamos acumulado tras tantos días de explotación no nos llegó ni para pipas.

con Edelmiro Bigardo y los suyos había aprendido tantas cosas que necesitaría un bolso como el de Doraemon para guardarlas todas. habríamos ganado más puntos de experiencia por la colaboración con el Partido Alfa que con un viaje de más de un mes por Escandinavia. 276 . lo cual dolía.Lo único que no defraudó fue el sol de medianoche. sin que apenas nos hubiéramos dado cuenta. Ellos habían hecho un hombre de mí. y que el escapismo no soluciona los problemas de nadie. Frustrante a la par que innegable: mientras que por Laponia adelante tan sólo había aprendido que a veces es mejor no refugiarse en las idealizaciones de lugares o personas. Como consecuencia. pasando de ser compañeros inseparables a apenas intercambiar un par de palabras por los bares donde nos encontrábamos. pero lejos de ser algo que reconfortara nuestros espíritus. al tener tan cerca una campaña electoral donde. por eso de que en nuestra situación no nos convenía demasiado quedarnos sin nadie con quien hablar. Ninguno de los dos podía perdonarle al otro que la mayor aventura de nuestras vidas hubiera sido una mera concatenación de días en los que nunca pasaba nada. habíamos vivido toda clase de experiencias. nos convirtió en un par de guiñapos insomnes que iban dando tumbos por las horribles barriadas de estética postcomunista de la ciudad. si nuestras vidas fueran un juego de rol. Era frustrante saber que. nuestra amistad se deterioró en un mes mucho más de lo que lo había hecho en los años anteriores. si cabe más. aunque los tensos silencios. las miradas recelosas y los suspiros de hartazgo resultaron en todo momento muy elocuentes. Nunca dijimos nada hasta regresar a España. La decepción general alcanzó unas cotas tan elevadas que al final acabamos culpándonos mutuamente del fiasco.

mis rivales probablemente me odiarían por proponer algo nuevo. que ya está bien de que siempre sean ellos los que den la lata. Gracias a su providencial irrupción. más que nada por fastidiar a Greenpeace. Hasta entonces. o porque el Ministerio de Podredumbre beneficie a todo el mundo menos a mi (después de casi cinco meses a la espera de una resolución sobre la beca. lo sé. se volvió fría y penetrante como el acero. “en un mundo 277 . sólo tiro basura por doquier. y gasto cuantos más litros de agua mejor para acelerar el fin de los días. Experimenté un cambio radical con respecto a mi relación con el mundo. sus responsables me comunicaron que ninguno de los candidatos había renunciado. pues como dijo alguna vez algún sabio. Y sí. algún día me aburro demasiado.Ellos eran mi mili. pero ni el más enconado de sus líderes podría echarme jamás en cara que no tuviera programa (la autodestrucción la llevamos impresa en nuestros genes). se ensanchó. tal vez forme un partido político en consonancia con estas ideas. Ahora ya no me escandalizo porque nada funcione como Dios manda. Pasé de la teoría a la práctica. que éste no fuera factible (disponemos de la tecnología necesaria para llevarla a cabo a gran escala) o que ni yo mismo creyera en él (pulsaría el botón rojo sin dudarlo en caso de que me lo propusieran). Si en el ínterin que nos separa del apocalipsis. quedándome así a las puertas del triunfo. Aunque ya se sabe: basta con que uno tome la determinación de hacerse anacoreta para que al día siguiente lo convoquen por correo certificado como presidente de mesa electoral. Maduré. Blackwar sería un buen nombre. había pasado de ser un recluta patoso zampabollos a una máquina de matar en toda regla. como Germán). polémico y espectacular. creo que haré mejor retirándome del mundanal ruido. sin separarla. Mi visión de la realidad se agudizó.

ni siquiera quienes duermen con un ojo abierto y otro cerrado pueden escurrir el bulto”.donde la política ni duerme ni deja dormir. Palabra. 278 .

248 Heraldos de la modernidad ……………………………………………….....80 Encrucijada ……………………………………………………………………85 Desastre ecológico …………………………………………………………...…212 El factor lapón ………………………………………………………….89 Bajo la higuera ……………………………………………………………...ÍNDICE Nota del autor ………………………………………………………………….123 Infiltrado …………………………………………………………………….208 Cizaña ……………………………………………………………………..253 Relaciones públicas ………………………………………………………...…233 Tongo para dos ……………………………………………………………. 7 El último tren …………………………………………………………………… 9 Orgullo e insensibilidad ………………………………………………………40 Democracia a domicilio ……………………………………………………..….…179 Asalto a la iglesia de San Pancracio …………………………………….140 El onanista en el despacho ………………………………………….. different day ……………………………………………………..46 Chicas nuevas en la oficina …………………………………………………69 Sin perdón …………………………………………………………………… 72 Same shit..197 Waterloo desde la ventana ………………………………………………..258 279 .……217 Deus ex Machina ……………………………………………………………221 Noche de fiesta ………………………………………………………….109 Ascenso …………………………………………………………………….165 Agente doble ……………………………………………………………...

Reflexionando ……………………………………………………………… 267 El día en que intervinimos peligrosamente ………………………………271 Epílogo ……………………………………………………………………… 280 280 .