DEMÓCRATA A SUELDO

Crónica Mercenaria de una Campaña Electoral

OSKAR GOETH

DEMÓCRATA A SUELDO Crónica mercenaria de una campaña electoral

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Al pueblo, por el pueblo, para el pueblo

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“Cuando era joven había decidido ser pianista en un burdel o político profesional. A decir verdad, no hay mucha diferencia.” Harry S. Truman

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NOTA DEL AUTOR

Aunque los nombres de algunas personas, entidades e instituciones han sido alterados para preservar la poca decencia que atesoraban, todos los acontecimientos descritos a continuación están basados en hechos reales ocurridos entre el once de abril de 2003 y el veintiséis de mayo del mismo año.

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me arrebujé de nuevo entre las sábanas y traté de retomar el sueño. por lo demás. Luego. pero en muy pocas ocasiones sobrevolábamos el puente abrazados el uno contra el otro mientras destruíamos la ciudad con nuestras miradas llameantes. La iba a besar cuando sonó el despertador y lo arruinó todo. Me encontraba con ella en sueños de vez en cuando. localizar a ciegas el interruptor de apagado del inoportuno aparato y pulsarlo rabioso. Lo primero que hice fue deslizar la mano hacia la mesilla de noche. que hubiera conseguido ponerme en pie a la hora previamente establecida para ello no significaba que tuviera algo que hacer. Ahora bien. Aquel día de primavera. Lo hubiera conseguido si mi vecino no hubiera tenido. Fue así como al fin salí de la cama. el ritual siempre se 6 . justo en ese instante. amor.11 DE ABRIL EL ÚLTIMO TREN Uno de los signos más evidentes de que una persona no se encuentra bien tiene lugar cuando a dicha persona le cuesta levantarse de la cama porque abrir los ojos y erguirse significa dejar de soñar. mi subconsciente me había deparado una hermosa historia sobre piroquinesis. la ocurrencia de irrumpir en mi duermevela a lo Chuck Norris pinchando a todo volumen en su equipo musical una horrísona canción de La Oreja de Van Gogh. Tan sólo era una forma de sentirme más humano. lugar donde tiempo atrás me había enamorado perdidamente de una muchacha a la que nunca me había atrevido a besar ni siquiera con alcohol de por medio. y vuelos rasantes sin motor en el Ponte Vecchio de Florencia. pero.

horrorizado. metí la mano por debajo del pijama y empecé a toquetearme.reducía a lo mismo: me tomaba una fruta y un vaso de leche y me enfrentaba a la peor de las pesadillas cotidianas: ¿y ahora qué? A veces. pero lo más habitual era que terminase haciéndome una gayola mañanera frente al programa de María Teresa Campos. un joven de mi ciudad y mi misma edad había desaparecido hacía tres días después de salir de casa para comprar cuchillas de afeitar. En la tele. otras. ejercía sobre mí un influjo sicalíptico incontestable. Su madre estaba desesperada e imploraba a los espectadores que si veían por casualidad a su hijo se pusieran en contacto con ella porque necesitaba ayuda psicológica con urgencia y podía cometer una locura. la periodista hablaba con Isabel San Sebastián y una señora gorda. intentaba escribir algo para entretenerme. en cierto modo. el tipo que en tiempos flanqueaba a Marcos por la derecha. que todavía no sé muy bien por qué. impresa en ella. Se me estaba poniendo morcillona cuando cambiaron de tema. Marcos. Por lo visto. Me repantigué en el sofá. de su desaparición. Al ver que la mujer mostraba una foto con la cara de mi viejo compañero de pupitre. Era Hernán. Sonó el teléfono. Tocaba la sección de sucesos. pequeña y fea acerca de la invasión de Irak. Me preguntaba si me había enterado de la noticia y le dije que sí. me conectaba a Internet o salía a la Oficina de Ayuda a la Juventud en busca de empleo. Ahora quería enmendar la 7 . No comprendía exactamente qué era lo que buscaba llamándome hasta que recordé cómo le atizaba capones en el colodrillo durante nuestra etapa escolar y llegué a la conclusión de que se sentía culpable. retiré la mano de mis genitales con el mismo asco que si hubiera confundido mi entrepierna con la de un travesti desaseado en una noche de borrachera.

nos lo confirmó. que aunque era un canalla traicionero. Por eso me interesaba tanto 8 . me perturbaba más el hecho de poder terminar como él.plana patrullando en coche por toda la ciudad en su busca. Además. que sí tenían maldad al asegurar haberlo visto solo y borracho a las tres de la tarde en los peores tugurios de la ciudad. Marcos se lo merecía. ni siquiera hablaba mucho. al menos avisaba con antelación. Tras el instituto. lo que había sucedido se me antojaba un reflejo de lo que podría sucederme a mí mismo si las cosas no cambiaban pronto. a quien Hernán llamó por teléfono en un par de ocasiones a medida que crecía su complejo de culpa. pero siempre con una sonrisa entre los labios. pero ahora no me quedaba más remedio que admitirlo. en un futuro más o menos próximo. Se limitaba a pulular entre nosotros como un fantasma. Y lo poco que sabíamos de su vida nos lo comunicaban otros antiguos compañeros de clase. una advertencia del destino. todos habíamos perdido el contacto con él en mayor o menor medida. Personalmente. Nunca había dicho una palabra más alta que otra… En realidad. Nunca había insultado a nadie. En este punto he de reconocer que. Nunca había pegado a nadie. nunca me lo había creído del todo. con el que siempre me había llevado de maravilla a pesar de su actitud abúlica. ya que su propio hermano. (o puede que por ella). Era uno de los pocos compañeros de clase de aquel prestigioso colegio de curas donde había tenido la desgracia de estudiar que había demostrado carecer de todo poso de maldad en su alma. No pude negarme. Cobarde y egoísta como era un servidor en aquella época. había que aprovechar. si bien apreciaba a Marcos. Para una vez que mi existencia podía servir de algo. que su propia desaparición.

presentar mi candidatura por tercera vez consecutiva al programa de becas de estudios de posgrado en el extranjero de una conocida fundación cultural. y no el pan o el periódico. nos despedimos con el plato todavía a medias y regresamos cada uno a su casa. como ya no teníamos mucho más de qué hablar. pues en un intento desesperado por huir de todo cuanto me rodeaba había decidido. el telediario de Hilario Pino informó de que nuestro viejo amigo había sido encontrado a más de trescientos kilómetros de distancia. había dos cartas procedentes del extranjero. según decían. Las dos ocasiones anteriores habían rechazado mi propuesta por algún motivo.localizar a Marcos. En el buzón de la mía. por ejemplo. días antes. por comparación. Durante una pausa para comer en un restaurante cutre que servía unos platos combinados tan grasientos que hacían del desastre del Prestige. nos hacía pensar a ambos que probablemente en una zanja con las muñecas cortadas. Y por eso. un derrame de aguachirle sin importancia. pero esta vez presentía que todo iba a cambiar. aunque el dato de que hubiera salido de casa precisamente para comprar cuchillas de afeitar. haciendo vida de anciano con síndrome de Diógenes en una cueva excavada en la falda de un monte. Hernán y yo invertimos todo el día tratando de descubrir dónde demonios se encontraba. Más que nada. Nuestras aspiraciones heroicas desaparecieron así de un plumazo y. de haber perdido la chaveta. Supe inmediatamente de qué se trataba. con síntomas visibles. concretamente de Reino Unido. porque había conseguido algo que no había conseguido con anterioridad y que descubrí con estupefacción al abrir las misivas: sendas preadmisiones para dos de las mejores universidades de 9 .

si no quería acabar sumergido en una depresión. lo cual no impedía que siguiera necesitando el dinero con el que sufragar los gastos del viaje a Finlandia que mi amigo Pelayo y yo soñábamos hacer desde hace años (la beca no sería efectiva hasta octubre). pero al menos estarás entretenido mientras buscas un trabajo mejor y tendrás algo para tus gastos. que siguiera necesitando el viaje a Finlandia en sí. preferiblemente joven y desesperada. ¿Te apetece ganar un poco de dinero? dijo con aire displicente mientras tendía la ropa en un aparato plegable modelo Sánchez y yo me preparaba un té verde de esos que nunca me habían gustado pero que se suponía que alargaban la existencia.Inglaterra. Entonces me explicó que la campaña electoral para los comicios municipales estaba a punto de comenzar. por lo que necesitaba gente. algo que había pasado de ser una vía de escape recomendable a una necesidad imperativa. Creo que no pagan mucho precisó sonriendo de forma amarga. como si se hubiera comido una monda de naranja y algunos restos se le hubieran quedado encartados entre los dientes. 10 . que le asistiera en dicho cometido. Teniendo en cuenta que era mucho más difícil obtener dichas aceptaciones que la beca en sí. Mi madre. como siempre a pesar de que ya tenía veinticinco años. fue quien me sacó las castañas del fuego. un buen amigo suyo. ni mucho menos. y que Pepe. mi futuro a corto plazo parecía asegurado. ¡Por supuesto! exclamé esperanzado. iba a ser el encargado de coordinar las acciones de uno de los principales partidos en liza por el poder. que trabajaba como responsable de los grupos de Protección Civil del ayuntamiento.

y su cráneo resplandeciente. Llamé por teléfono a Pepe y concertamos una cita en uno de los locales del partido a eso de las seis de la tarde. Mira Bustamante. con su mirada ligeramente estrábica. a quien en un pasado no demasiado remoto todos habían considerado un garante de futuro para la familia (tal vez sin demasiados motivos para ello). tuviera que pedirle dinero para comprarse unos pantalones o ir al cine. La pobre se ponía de los nervios cada vez que veía a alguno de mis compañeros de promoción retransmitiendo un partido por la tele o firmando una columna de opinión en el periódico. los hippies habrían desaparecido de la tierra hace eones. como los dinosaurios. Le dije a Pepe que sí conocía a alguien y yo mismo 11 . mira… Habitualmente. Antes de colgar. y no se hubieran convertido ellos mismos en unos diplodocus atontolinados y fuera de contexto. Así que haciendo de mi vida y de mis tripas corazón. Estaba harta de ver cómo su retoño. si me quitaba de en medio por una temporada. se materializó ante mí para recordarme que él tampoco tenía un duro. Laponia estaba en juego. Tienes que moverte más me repetía una y otra vez con tanta insistencia que a veces me entraban ganas de seguir el ritmo y ponerme al bailar. Al menos. mi madre vería que podía servir para algo más que desternillarme de risa con los contertulios del programa de José Luís Garci en el debate posterior a la película. En esta vida el que no llora no mama. sus ojos rasgados como los de un varano del Nilo en estado de hipervigilancia. sus observaciones eran acertadas. La imagen de Pelayo. acepté.Su actitud era lógica. me preguntó si conocía a alguien que también pudiera estar interesado en ganarse unas perras con aquel asunto. Claro que si fuera tan fácil cambiar una realidad hostil.

sino también la de tu padre y la mía propia. Ambos quedamos a las cinco y media en la plaza donde solíamos reunirnos antes de cualquiera de nuestros múltiples y anodinos planes. había terminado por lanzarle las gafas y el gorro de goma a la cara 12 . votamos también al partido. y golpes de silbato en que hiciera largos de un lado a otro de la piscina como si diera instrucciones a una foca de circo. No te portes como un crío… Los miedos de mi madre se remontaban a una vez que me había llevado con seis o siete años a la piscina municipal. Lo que me dijo certificó mis sospechas: No me dejes quedar mal imploró en tono dengoso. Supuse que todo se debía a que desde mi salida de casa le había dado tiempo a pensar detenidamente acerca de la pertinencia de que alguien como yo. Y así fue. el Partido Alfa. y yo. como yo. al fin y al cabo. que. y nos dirigimos con pasos firmes hacia el local del partido político de turno. cuyo encargado también era amigo suyo. a partir de ahora. además. ¿Qué quieres decir? pregunté a pesar de que ya barruntaba por dónde iban los tiros Quiero decir que no sólo está en juego tu reputación. Estaba seguro de que aceptaría por pura desesperación. alérgico a cualquier tipo de ideología. Mi madre me telefoneó durante el trayecto. aspavientos. pudiera colaborar en la campaña electoral de un partido que me daba absolutamente igual. empeñado mediante gritos.me encargué de llamar a mi amigo y proponerle la oferta de empleo. en vista de que aquel individuo no me dejaba flotar en paz. Pepe siempre se ha portado muy bien con nosotros. aunque trataba de ocultarlo. que era poco sociable por naturaleza y. Su voz sonaba algo nerviosa.

a modo de protesta ante el gusto de los agentes por endilgarme delitos de destrozo del mobiliario urbano que no había cometido. amotinamiento académico en un máster de documental para televisión contra cierta profesora cuyo nivel de conocimientos dejaba bastante que desear y a quien no dudé en tildar repetidas veces de estulta sincronizada. Cuando el tipo de marras me preguntó “de qué iba”. Ese fue el inicio de mis problemas con la autoridad. Y también de los quebraderos de cabeza de mi madre con respecto a mi comportamiento público.para. Algunos de mis grandes hits: expulsión del colegio por. me la chupas y me voy. arresto en la comisaría de la policía nacional por escándalo público y posterior reivindicación irónica. rescisión unilateral de mi contrato como teleoperador en un call-center tras haber despachado a un excitadísimo cliente con el argumento de que a mí también me sudaba el culo en verano y que no por ello iba dejando un rastro de sudor infecto allí por donde pasaba. espetarle desafiante que a mí no me daba órdenes nadie y que esperaba que la horrible braga náutica que lucía le produjera un tumor del tamaño de una fresa en al menos uno de sus testículos. yo le respondí lo siguiente: De Pink Floyd. en mis propias palabras. en palabras del jefe de estudios. “ser un violador en potencia” (amenacé de forma pueril a una chica de un curso inferior que no paraba de hacerme burla con agredirla sexualmente en una noche de helada si no cejaba en su empeño de humillarme). a continuación. de la autoría del crimen de los Marqueses de Urquijo. casi siempre rayano en la impertinencia cuando no en la irreverencia pura y dura. abandono de la clase de entrevista televisiva en la facultad de Ciencias de la Información por. “no haber nacido para entrevistar sino para ser entrevistado”. feminista 13 .

Y mucho más en aquella época. Si las traigo a colación es más para que se hagan a la idea del estado de asilvestramiento social en el que me encontraba cuando esta historia comenzó. me encuentro bastante avergonzado de haber sido el protagonista de muchas de ellas.demodé. Mi amigo Pelayo tampoco me andaba a la zaga a este respecto. entre otras cosas. Vamos. Por mucho que algunas de estas anécdotas puedan resultar graciosas. desavenencias irreconciliables con un productor de cine que. sólo por el placer catártico de proclamar a los cuatro vientos su malestar existencial. más recientemente. Teníamos tanta rabia acumulada dentro de nosotros que aprovechábamos cualquier ocasión para montarla parda importunando a 14 . un tipo patético al que no le ha quedado más remedio que ocultar su falta de autoestima mediante fachadas estentóreas y desafiantes. que para enorgullecerme de él. no dudó en convertir un ya de por sí mediocre guión de mi autoría en un monumento a la seborrea audiovisual. Acostumbraba. que ninguno de los dos podríamos lucir sobre el pecho una banda con el lema mens sana in corpore sano. Entiéndanme bien. a proferir gritos de afirmación vital en los contextos menos indicados para ello. lesbiana heterófoba y abandonada en su higiene personal. y. Siempre he sido un pobre hombre. como conferencias sesudas o exposiciones culturales. además de violentos. De hecho. con la diferencia de que sus exabruptos solían ser bastante más impredecibles que los míos. no justifican en absoluto mi comportamiento. y tenía también la fijación megalómana de subirse a los bolardos y contenedores de la ciudad para perorar de manera grandilocuente a los viandantes sobre cualquier tema que en aquel momento le crispara los nervios. aprovechándose de mi buena voluntad.

con asignaturas como Teoría y técnica del populismo. La única ventaja con la que contábamos era que a primera vista parecíamos normales… siempre y cuando quien nos observara no se hubiera leído algún libro de comunicación no verbal. tampoco me desagradaba. pues nuestra forma arrastrada de caminar. En el fondo. otra idea que. claro. huyó de la habitación donde nos encontrábamos. tras mirarme fijamente a los ojos en una fiesta donde sus sesiones de prognosis constituían el plato estrella. en concreto. Lo importante era que pasaran cosas. una supuesta vidente. y nuestros ceños aviesos. si esto fuera así. o Purgas sociales I. en honor a la verdad. berreando frases inarticuladas sobre la ponzoña que. convirtiéndome así en el mayor villano de la historia de la humanidad. claro que.quien se pusiera por delante. supongo que alguien habría mandado ya al pasado un Terminator sanguinario para eliminarme. Al principio me asusté. se había enredado en mi alma. con lágrimas en los ojos. pero enseguida comencé a fantasear con la idea de que tal vez aquella chica no fuera una farsante y yo estuviera realmente destinado a hacer algo tan malo que su mera presciencia desatara en ella escalofríos de terror. El local en cuestión se encontraba situado en la zona 15 . Pensaba. una manera como otra cualquiera de llamar la atención. nuestras muecas faciales rígidas. en la posibilidad de que mi viejo y absurdo proyecto empresarial de crear una escuela internacional de dictadores. Creo que fue precisamente por ello que. según ella. pudiera tener éxito en un futuro. enviaban al interlocutor avezado el mensaje de que nos encontrábamos a punto de reventar por falta de afecto. Todas estas tonterías se arremolinaban en mi cabeza mientras avanzábamos hacia el lugar de la cita. de pedir ayuda a gritos.

más fea del ensanche de la ciudad. Se trataba de una entreplanta desconchada a través de cuyos cristales traslúcidos podían apreciarse figuras fantasmagóricas. dado que estaba sucio y amarillento. y algún que otro mueble mal barnizado. también poseíamos la de ser unos paranoicos de mucho cuidado. 16 . probablemente durante los años de la transición. sobre todo. Uno de los interruptores del interfono mostraba la enseña del partido. ya de por sí feo hasta decir basta gracias a una gestión urbanística funesta y. lo cual hizo que nos asaltara un ataque de risa a todas luces estúpido. nos retiramos al unísono del área de sombra del cartel y nos refugiamos en el portal del edificio. Estaba cubierto de polvo y deyecciones de paloma. siempre manteniendo la distancia de seguridad. Un escalofrío recorrió mi cuerpo de pies a cabeza mientras aguardaba a que alguien respondiera. Nos miramos a los ojos. además de todas las virtudes antes descritas. y no transmitía precisamente la sensación de que pudiera mantenerse en pie allí arriba por mucho tiempo más. como enfermo. ¿Sí? dijo al rato una voz femenina no demasiado afable. que. un letrero mohoso con el nombre y el logo del Partido Alfa inscrito en su superficie. a un criterio estético que haría palidecer a los italianos aficionados a las camisetas de rejilla. Cuando logramos reprimir nuestros diafragmas acerqué mi boca al interfono. alguien había colgado. Lo pulsamos. luces titilantes. Pelayo y yo. En la cornisa. Mi dedo se quedo como pegado y tuve que hacer fuerza para retirarlo. y dije: Somos los nuevos.

¿Hola? dije para alertar de nuestra presencia a los fantasmas. que se enquistaba en nuestras pituitarias con la fuerza de una pezuña de lagarto gecko. Asentí. por el sonido metálico de una maquina de escribir. ¿Estás seguro de que es aquí? preguntó Pelayo. todo ello encubriendo un aroma a rancio. inquieto. Nos volvió a entrar la risa. como a entrepierna de obeso moribundo. esta vez más nerviosa que otra cosa. todo atisbo de risa desapareció de cuajo. ominoso. Había cajas de cartón apiladas por todos lados. unos metros más arriba. de la que procedía un resplandor febril a juego con el ambiente amojamado del conjunto. compuesta por escalones toscamente labrados en una piedra del mismo color cetrino que los botones del interfono. Un lugar tan tétrico como aquel no podía esconder nada bueno. que conducía hacia una puerta. Dentro no había ni rastro de la chica que nos había hablado por el telefonillo. todavía más lejos. Pelayo abrió la puerta. Reinaba un silencio absoluto. En cuanto empezamos a ascender por ella. y nos aventuramos en el interior del oscuro portal con pasos inseguros.La puerta se abrió con un sonido eléctrico de lo más perturbador. Luego eché un vistazo a mi alrededor hasta que mis ojos se detuvieron en una pared empapelada con viejos carteles electorales que 17 . Nadie me respondió. sólo rasgado de vez en cuando por el eco lejano de unas respiraciones entrecortadas en perfecta sincronía y. Frente a nosotros había una escalera mal iluminada. Las paredes estaban frías como los faldones de la muerte y olía a salfumán mezclado con alcanfor y orines.

El olor a rancio que nos había asaltado en las escaleras era ahora tan intenso que hasta se podría cortar en juliana. Los esfuerzos por disimular los lógicos efectos del poder y la edad sobre un rostro antaño angelical eran particularmente notorios en los carteles de las dos últimas legislaturas. En las fotos más antiguas. el tipo desprendía cierta ingenuidad. donde no contentos con tratar de reproducir una candidez perdida para siempre.evidenciaban el deterioro físico del candidato. los responsables de la campaña habían optado por exagerarla mediante el Photoshop. No pude evitar pensar en la película La invasión de los ladrones de cuerpos. de los papeles amarillentos que salpicaban las mesas. muy misteriosa ella. siempre el mismo. acentuaba la impresión de que aquel hombre no era trigo limpio. y no él. Las respiraciones y el sonido de la máquina de escribir. Eso. quien se veía obligado a recuperar esa ingenuidad de una manera un tanto ortopédica. y una última habitación. unido a un fondo negro muy poco halagüeño. hasta tal punto que era el fotógrafo. un vestíbulo enmoquetado en gris sobre el que descansaba el mostrador estilo prostíbulo en horas bajas más horrible que jamás hubiera visto. esta ingenuidad se hacía cada vez más impostada (tal vez porque con el tiempo había dejado de ser ingenuo). cerrada a cal y canto. procedían de la zona que nuestros ojos no alcanzaban a ver. de los 18 . al fondo de un pasillo recauchutado con placas añejas de linóleo. Procedía de las chaquetas de pana que había colgadas en un perchero. el local contaba con un despacho dotado de varios ordenadores pleistocénicos y decoración a juego. una especie de sala de reuniones reconvertida en almacén. pero a medida que pasaban los años. así como el progresivo ensanchamiento de su sonrisa. Por lo demás.

de los sofás desvencijados. cercenando con su tacto nuestras sonrisas flojas. del Ambi Pur de la misma época que nadie se había atrevido a cambiar. de la pintura costrosa que se caía como las postillas de las heridas de un niño sobre el suelo. de las moscas muertas que anegaban los rebordes de las ventanas. 19 . que seguro que huele mejor dijo la misma voz poco afable del interfono. de las lámparas apolilladas. de las alfombras alopécicas incapaces de realizar una concentración parcelaria en condiciones con sus múltiples calvas. de los ceniceros de pie rebosantes de mugre con más experiencia democrática que yo. del cuarto de los productos de limpieza. El baúl de los recuerdos de la vieja de Titanic huele más a nuevo que esto dije. de los motivos ornamentales del todo a cien. de los cuadros agrietados de antiguos mártires y dirigentes. No tuve más remedio que inclinar la cabeza en señal de asentimiento. ¿no? La que hablaba era una mujer gorda y rubicunda. del gotelé. y sobre todo. de las mesas crepitantes de carcoma. Gonzalo. de una antigua instalación de aire acondicionado que rebosaba tenias informes de pelusa. del sudor que tantas y tantas personas habían derramado a lo largo del tiempo en esas dependencias sólo aireadas cada cuatro años por una razón: conservar el poder a toda costa.teléfonos de los años ochenta. de unos veintidós años pero todavía con graves problemas de acné. Una mano gélida se posó sobre mi hombro. Siempre puedes volver a tu casa. Sus ojos intensamente azules se habían clavado de forma despiadada sobre los míos con la complicidad inestimable de una sonrisa demasiado ambigua para existir.

Al cabo de unos segundos. nene. Batiría demasiados records. sólo te estaba tomando el pelo. la reconocí: era la chica a la que había amenazado con violar en el colegio. los adolescentes tienen esas cosas… Pues espero que la edad te haya sentado mejor psíquica que físicamente se permitió el lujo de mirarme de arriba abajo con desdén. 20 . Por un lado me moría de ganas de hacer algún comentario cruel acerca de sus purulencias faciales. Te espera mucho trabajo. No sabía si hablaba en serio o en broma.Ya me han hablado de ti… ¿Pepe? pregunté fingiendo interés. ya sabes rumié con desgana. Ella negó y dejó escapar una risilla malévola. aunque no del todo. ¿Empezamos ya o qué? cambié de tema para evitar todo posible conflicto. Sí puede ser me contradijo ella. ¡Hay que ver las vueltas que da la vida! ¿No crees? Tú empeñado en violarme hace ya tantos años y ahora voy a ser yo quien finalmente te la meta doblada… Me quedé blanco. ¡No puede ser! exclamé. ¿Cómo coño se te ocurrió decirme algo así? Tardé en responder. algo ofuscado. No podía defraudarla tan rápido. ¿No te acuerdas de mí? Fruncí el ceño como para enmarcar mejor su rostro. La edad. Tranquilo me sacó ella de dudas. pero por otro sabía que si lo hacía dejaría en muy mal lugar a mi madre.

Tan sólo llevaba cinco minutos en aquella madriguera carpetovetónica y ya podía intuir que. aunque de momento parecía bastante tranquilo. y. La chica. es decir. iba a tener serías dificultades para completar la totalidad del trabajo que me acababan de encomendar: ni más ni menos que expandir la democracia por el mundo. quien detonara. nos sugirió que atravesáramos el pasillo oscuro y nos uniéramos a los demás mientras no llegaba Pepe. nos explicó con cierto regodeo que nuestro salario ascendería a tres euros con cincuenta por hora de trabajo. que se llamaba Nazareth. como Estados Unidos sólo que a lo cutre. no paró ni un segundo de esbozar sonrisas sarcásticas. o sea. El principal problema era que ni Pelayo ni yo creíamos en la democracia. como demostraba el hecho de que a mi abuela. sino un ser apelotonadizo por naturaleza. Tenía miedo de que fuera él. Yo me defendí mordiéndome los labios con disimulo. y no yo. escribió nuestros nombres y datos de contacto en una hoja cuadriculada manchada de grasa. Durante todo el proceso. Ambos pensábamos que el hombre no era un ser social por naturaleza. Apreté los puños y miré a Pelayo. en consecuencia.Primero tengo que tomaros los datos dijo indicándonos que la siguiéramos hasta uno de los despachos. creíamos que la democracia suponía la sublimación política de esa molesta tendencia al hacinamiento de los humanos. muy por debajo del salario mínimo que su partido defendía como parte de su sacrosanta cruzada por los trabajadores. una persona que en los meses previos a su muerte tenía una demencia senil tan acentuada que reñía con el Carlos Sobera de ¿Quiere usted ser millonario? porque creía que 21 . a continuación. y. una vez más. que no tenía ni pies ni cabeza. no vaya a ser que os perdamos de vista ahora que acabáis de conseguir el trabajo de vuestra vida.

sería una máquina mucho más lista que él la que se encargaría de seleccionar el voto más adecuado a su perfil ideológico después de haberle hecho rellenar un sencillo examen tipo test con preguntas cómo “Jean-Marie Le Pen es.. la igualdad y la fraternidad. Otro miembro de mi familia. nadie le hiciera ni caso dado su debilitado estado mental. me hizo reparar en el que tal vez sea el defecto más flagrante del sistema democrático: los votos paradójicos. C) Genera oligopolios D) Es lo que hay”. C) Viejuno. échale un poco de agua y ya verás como escapa con el rabo entre las piernas.. las urnas sí recibieran su voto con entusiasmo. a qué partido votar escogiendo su papeleta de entre múltiples opciones. Son como los gatos sólo que más sucios”. B) Huele a choto. Pelayo y yo dimos en pensar que los resultados de unas elecciones únicamente podrían ser representativos de las convicciones políticas de un pueblo siempre y cuando se sometiera a los votantes a una serie de preguntas computerizadas de cuyas respuestas dependería su voto. como hasta ahora. Es decir. si un individuo fuera racista. B) Facha. A la inversa también existen fenómenos semejantes. que en lugar de ser el propio individuo quien decidiera. cuya identidad mantendré en secreto para ahorrarle problemas. teóricamente basada en valores tales como la libertad. Así. A) Gordo.le metía mano desde la televisión. Este familiar al que me refiero es un tipo que dice cosas como “no te comas esa manzana sin lavarla antes que sabe Dios cuantos negros la han tocado” o bien “cuando un gitano te moleste. homófobo y machista. D) Un señor muy simpático” o “La economía de libre mercado me gusta porque… A) depende de la ley de la oferta y la demanda. Por ello. Me explico. y sin embargo. y sin embargo se vanagloria cada dos por tres de su filiación progresista. no podría votar 22 .

un Born. tampoco teníamos muchas ganas de iniciar un cambio social. y. todo el mundo querría molar de un día para otro y el mundo se convertiría en un lugar insostenible. pero teníamos dos graves problemas de carácter teórico que nos impedían desarrollarlo adecuadamente: de un lado. siguiendo la misma lógica. ¡Ni mucho menos! Juntos. sólo se nos ocurría aplicar el sistema de nominaciones típico de los reality estilo Gran Hermano sobre la propia gente. de otra. Nos habíamos convertido. no podría. una especie de Mercado de Fuencarral a gran escala. un retorno a la democracia. sabíamos que no nos 23 .a un partido de izquierdas. Para solucionar una situación tan apocalíptica. decidiera tatuarse en la nalga izquierda un retrato del Che Guevara. de algún modo. no sabíamos cómo responder a la pregunta “¿y quién determina quiénes molan y quiénes apestan?”. pues si la molocracia llegaba un día a instaurarse definitivamente. y si otro. Ahora bien. y como eso significaba. habíamos parido un sistema político alternativo: la “molocracia” o gobierno de los que molan. o peor aún. a fuerza de necesidad. sin mencionar nuestros propios nombres. irse de rositas y votar conservador ni aún tatuándose en la otra nalga el perfil dentón de Margaret Thatcher. no confundamos los términos. además de ser okupa. Que mi amigo y yo no creyéramos en la democracia no implicaba necesariamente que nos hubiéramos convertido en un par de garrapatas sociales protestonas que sólo criticaban y nunca aportaban nada constructivo. De aquella sabia decisión sólo quedaban ahora las cenizas. decidimos que sería mejor pasar directamente de la política y santas pascuas. en un par de aves fénix con muy poca confianza en su poder regenerador. Y aún con esas.

Ni siquiera nos miraron. Había dos mesas enormes de madera. 24 . no las tenía todas consigo.quedaba más remedio que autoinmolarnos hasta el tuétano para comprobar de una vez por todas si merecíamos un renacimiento. Un grupo de cinco personas. Sobre ellas. Pelayo. una cantidad sorprendente de cajas de zapatos repletas de sobres blancos o bien etiquetas adhesivas con los nombres de todo el censo de la ciudad impreso en su superficie. algo a lo que contribuía de manera notable la poca luz que penetraba a través de las ventanas traslucidas así como una decoración aséptica y blanca como la piel de un malo albino de película. Sobre todo cuando Nazareth nos condujo a través del pasillo de placas de linóleo hasta la única zona del local que aún no habíamos visto: la sala de trabajo. Ninguna de ellas se levantó para recibirnos. yo tampoco. Estaban tan absortos en su ridícula tarea que daban la impresión de haber perdido por completo el sentido de la realidad. con la diferencia de que en realidad no éramos reporteros. y muy posiblemente nadie nos creería si algún día tuviéramos que contar nuestra historia al resto de la humanidad. se encargaba de pegar las etiquetas en los sobres a una velocidad de vértigo. que desde hacía semanas venía insistiendo en su convicción de que algo malo estaba a punto de suceder. Y a decir verdad. sino chinos. Era como si de repente estuviéramos en la piel de dos reporteros de cámara oculta de un programa sensacionalista y nos hubieran enviado a un taller de chinos explotados por las mafias internacionales para denunciar la situación. casi invisibles entre las virutas de papel sobrantes. Únicamente un individuo encorbatado que paseaba por la estancia mientras hablaba a través de su teléfono móvil.

con el cráneo algo cuadriculado. un tipo cuarentón hierático en grado sumo. y luego desapareció en el interior de un pequeño cubículo. ojos intensamente negros. La frase tuvo el mismo efecto que un conjuro de teletransportación en un videojuego para freakies. forzó una sonrisa acartonada. si bien era posible que estuviera incluso más estresado que el resto de los presentes.parecía mantener la cordura. de cejas frondosas. y también una mujer de larga melena negra. con lo que se ahorró la indiferencia de ese pesado silencio estajanovista. que por alguna razón del todo desconocida sonreía todo el rato. tal y como demostraba tu histérica forma de hablar y de moverse. 25 . Nos miró con el rabillo del ojo. como de catador de vino moviendo el bigote para hacerse el interesante. Había una cría que no tendría más de quince años. Pelayo estuvo más listo y pasó de todo directamente. y dijo: Esos sobres deben estar etiquetados antes de las diez. Antes de ponerme a etiquetar sobres. muy delgada. Yo sonreí y me presenté. Supuse que se trataba de algún gerifalte del partido. sobre cuya puerta de acceso había una placa metálica con la leyenda “tesorería”. y un tono de piel macilento que reclamaba sol a gritos. En cuanto hubo terminado de pronunciarla. la mirada muerta. pero nadie me hizo caso. Nos quedamos solos con los trabajadores robotizados. recorrí con la mirada todos los rostros. lo cual la asemejaba un poco a esos espectros desaliñados de las películas de terror japonesas. Nazareth nos invitó a sentarnos con un gesto adusto. y expresión agreste. A su lado. se esfumó y no volvimos a saber nada de ella hasta que se hizo de noche. blindado con una gruesa capa de persianas negras.

o me conformaba con ser una molesta minoría que. También él daba la impresión de haber perdido su voluntad a cambio de la seguridad evanescente de un trabajo repetitivo e irracional. vivaracho y bien vestido. noté que una mirada enrojecida y huraña me vigilaba desde detrás de una caja de sobres. Su indumentaria y la puntillosa corrección de sus modales me hicieron pensar que no era español. exiliado en la mesa más próxima a la ventana como si no quisiera saber nada del resto. con un semblante delineado por la enajenación en sus ratos libres. Tuve que esperar algo así como dos semanas a que pronunciara su primera palabra para comprobarlo. un joven moreno. a primera vista. como si le hubieran convertido en un zombi. No pude mantenerle la mirada por más de cinco segundos. Me había quedado solo. me lo encontré etiquetando sobres con entusiasmo. Pegaba adhesivos en las cartas sin rechistar. que. por efecto directo de los ideales democráticos era igual de irrelevante que todos los demás… claro que eso es otra historia. y eso que debía de tener al menos siete años menos que yo.Mientras los observaba a todos. de hecho. Preferí centrarme en otro de sus compañeros. Uno de los periodistas más importantes de su país. O me unía a ellos. que eran la mayoría. Cuando me giré en dirección a Pelayo para leer en su cara qué pensaba de todo aquello. donde. Era un adolescente muy fornido. estaba condenada al fracaso político y la inoperancia más 26 . Descubrí entonces que era uruguayo. no tenía marcas visibles en las sienes de haber recibido tratamiento lobotómico pese a que Hannibal Lecter parecería una exploradora vendiendo galletitas a su lado. Al menos antes de acabar en aquel lugar olvidado de la mano de dios. como tal. No me ofreció ningún gesto de complicidad.

En un momento determinado. De lo que vino a continuación dieron buena fe los callos que me salieron en las manos de tanto manejar material de oficina. cogiendo un grueso manojo de sobres con la mano izquierda y unas cuantas hojas de etiquetas con la derecha. apenas lo reconocía. cuando regresaba. parecíamos un taller de manualidades para la tercera edad más que un grupo de trabajo electoral. claudiqué con docilidad. Si no fuera porque el tipo de la corbata salió a mitad de tarde de su cubículo para ordenarnos que pegáramos etiquetas con más garbo. sin que ni una sóla de ellas se inclinara nunca más de uno o dos milímetros hacia la izquierda o hacia la derecha. como uno más.absoluta. de paso. ya que. No resistió más de dos minutos y. hubiera alcanzado el nirvana sin problemas. sin ánimo revanchista de ningún tipo. Fueron algo así como cuatro horas de ausencia absoluta de pensamientos y voluntad. conseguía que uno se alejara tanto de su propio yo que. y él. yo adherí doscientas trece en el rato que tuvo a bien unirse a nosotros. redundando. en la idea de que nuestro ritmo de trabajo le parecía todavía muy lento. Recuerdo que cuando terminamos me fastidió sobremanera que nuestro mentor se hubiera largado con viento fresco dos horas antes. tan sólo ciento dos. pues al igual que el yoga o la meditación. pues a buen 27 . el muy tirano incluso se permitió el lujo de sentarse a nuestro lado. según él. en el mismo periodo de tiempo. algo relajante. En cierto sentido. Me sorprendí de lo poco que había tardado en interiorizar las reglas del juego político y. he de decir que aunque sus pegatinas estaban colocadas justo en el centro óptico de cada sobre. a fin de ilustrarnos como Dios manda en el noble arte del etiquetado de sobres.

que el próximo día tendréis que rellenarlos. Por fortuna. y dijo: No os relajéis tanto. Tuvo que detenerse apoyando las manos sobre sus propios muslos para recuperar el resuello. sentí una mezcla de ilusión. no tenía sentido que hubiéramos disfrutado tanto con aquella estúpida tarea. De otro modo. Sobre la mesa había al menos diez mil sobres etiquetados. 28 .seguro habría estado orgulloso de nuestro rendimiento. hasta el punto de que nuestras manos se movían como por inercia reproduciendo en el aire. Era Pepe. no tenía tabaco a mano. podría aplicar también sobre los sobres y la propaganda electoral. Sólo de pensar en el trabajo que aún quedaba por hacer. Los trabajadores comenzaron a desfilar por el pasillo de linóleo como un cortejo fúnebre bajo los efectos de un consumo compulsivo de Prozac. y fue entonces cuando comentó que tal vez lo que nos decían nuestras madres de pequeños con respecto a una supuesta relación entre los cromos que repartían a las puertas del colegio y la droga. Nos disponíamos a unirnos a ellos cuando alguien atravesó el corredor en dirección contraria. Y pese al esfuerzo. Resoplaba fatigado y tenía la frente cubierta de sudor. Pelayo consiguió salir del trance antes que yo. así que pude contenerme. Siento el retraso. el protocolo de adhesión de pegatinas. vicio que había abandonado dos meses antes. No quedó ni un mísero sobre sin etiquetar. mientras todos nos estirábamos satisfechos a fin de desentumecer los músculos. He tenido un día muy movidito. ansiedad. y ganas de fumarme un cigarrillo. aún nos sentíamos con ganas de continuar. con cierta nostalgia. chicos habló en cuanto estuvo en disposición de articular palabra. Nazareth llegó rápidamente.

Hemos comenzado de todas maneras. digamos. menos completo. Bueno… titubeó. Todo el mundo ha sido muy amable volví a mentir a modo de colofón en una especie de paroxismo del falso testimonio. el desaliño de su indumentaria.No hacía falta que nos lo dijera. En mi calidad de persona familiarizada con el estrés. Sólo trabajamos con personas afines al ideario para evitar problemas. ¿Cómo no íbamos a encajar? fingí indignarme. Su aspecto ojeroso. Incluso su abdomen parecía haber menguado en prominencia. personas de confianza. hablando de Pepe. un tragaldabas irredento. Es importante la convicción política para estas cosas. Nadie que no fuera yo habría podido decodificar su mensaje con claridad: le había sorprendido que Pepe 29 . y la rigidez atemorizada de su rostro daban buena cuenta de ello. tenía miedo de que no encajarais. habitualmente impecable. en el fondo. casi siempre. ya sabéis. Nazareth ha sido muy amable miré a la joven tomando como rehén una sonrisa que se resistió en salir a flote. Normalmente quienes colaboran con nosotros tienen un perfil académico. Pelayo me miró de una forma muy extraña. me di cuenta de inmediato de que aquel hombre se encontraba sometido a una tensión excepcional. lo cual. No te preocupes dije con educación. Gente del partido o próxima a él. la verdad es que no debe ser fácil para unas personas con vuestra preparación aceptar un trabajo como éste. era tan extraño como ver a José María Aznar compareciendo por la tele sin bigote. como vosotros. Me alegro respondió Pepe. tal y como me había recomendado mi madre. aunque ya os digo que por lo general no tan preparadas.

para bien o para mal. dado nuestro odio generalizado por el género humano. Con ello. como quien no quiere la cosa. Pepe se había precipitado en su calibración de nuestras tendencias políticas sugestionado por la pertenencia al Partido Alfa de mis padres. pero policías antidisturbios al fin y al cabo. si algún día lo hiciéramos tendría que pasar algo muy gordo para que apoyáramos al Partido Alfa. certificamos un engaño de consecuencias imprevisibles. en dos de esos animales 30 . que a un credo progresista. Nos ceñimos a asentir de manera tácita con una incómoda sonrisa bamboleándose a duras penas sobre nuestros labios. una ley universal que determina. cuando. para ser honestos. que los hijos de los revolucionarios sesentayochistas tienden a convertirse en policías antidisturbios. Al hacerlo. pues ya estábamos tan pasados de vueltas (por culpa de la posmodernidad.acabara de asumir como algo incuestionable que nos sentíamos solidarios con los valores defendidos por el Partido Alfa y que entrábamos dentro de su cupo de votantes. Nos acabábamos de convertir oficialmente. que ya ni nos motivaba contradecir a nuestros padres. había pasado por alto algo tan importante como el denominado “efecto hijo de picoleto”. que el vástago de un guardia civil o militar tiene todas las papeletas para convertirse en un porrero hippieflauta o desarrollar la homosexualidad latente de su padre y. tal vez con cierta afición a la poesía. pero si es cierto que nuestra “molocracia” estaba más próxima a valores reaccionarios. ambos sabíamos que aquel no era ni el momento ni el lugar para revelarle a Pepe nuestra naturaleza mercenaria. claro). No se trataba de que la ley nos afectara a nosotros de forma directa. con una efectividad de un noventa y nueve por ciento. En cualquier caso. en realidad. a la inversa. ninguno de los dos había votado en la vida y.

como si se acabara de quitar un gran peso de encima. calvo. era otro tipo encorbatado. pero estaba sucediendo de verdad. con un moreno artificial que podría rascarse con el canto de un duro. En cambio. que le lanzó una mirada asesina al bueno de Pepe. Aquí se viene a trabajar. el tipo se enfadó todavía más al posar sus ojos sobre nosotros con una mueca de desprecio. Además. ¿Qué demonios estás haciendo aquí? preguntó. ¡Te están esperando en la imprenta desde hace dos puñeteras horas! El interpelado tragó saliva al tiempo que su rostro perdía todo atisbo de color. el único espectador. La situación recordaba a una comedia de enredo cutre. Pepe nos observó a ambos con orgullo. éste más bajo y achicado que el anterior. no os creáis que os voy a tratar mejor que los demás. Luego me dio una palmada en la espalda y dijo: Eso sí. además de Nazareth. Tal vez esperaba que nuestra presencia ejerciera de bálsamo sobre la ira de aquel hombre. Ha habido mucho lío en el ayuntamiento se disculpó en tono deprecatorio. Asentimos religiosamente. delante de nuestros ojos alucinados.políticos de los que tanto despotricábamos. Sin embargo. A trabajar duro. había quedado con estos muchachos… La forma en la que Pepe nos introdujo en la conversación tuvo algo de último recurso. apelando a su prudencia. Se hizo el silencio. 31 . Pepe sonrió con satisfacción y yo pensé en lo orgullosa que estaría mi madre de mí si estuviera viendo aquella escena a través de un agujerito en el espacio-tiempo. feo y provisto de una irrisoria voz de pito.

Yo soy Belarmino Rana. Él esperó un par de segundos antes de reaccionar. ni aun llamándose Eflorescencio Gregorio de la Quintanilla y Lejarreta. motivo por el cual sentí un escalofrío de terror temiendo que éste fuera a contestarle en un tono semejante. ¿eh? dijo.¿Y se puede saber quiénes son estos caballeros tan importantes? dijo irónicamente a menos de cinco centímetros del rostro de Pelayo. hubiera logrado impresionarnos. Nos quedamos igual que estábamos. No estaba acostumbrado a lidiar con gente capaz de plantarle cara de aquella manera. Gonzalo y… En vista de que Pepe no se acordaba de cómo se llamaba mi amigo. Pelayo se tomó la libertad de hablar. Son dos de los nuevos fichajes para la campaña se apresuró a intervenir Pepe. pero es que en las fotos parece usted más… más bajo. arrostrando con un aplomo ciertamente irrespetuoso los ojos del encorbatado. El sulfurado concejal ni siquiera me dio la mano. El concejal de Cultura explicó Pepe. disculpe el despiste. 32 . ¡Ah!. a quien columbraba con el rabillo del ojo. sí dije. además de con la mirada divertida de Pelayo. y la apostilla tampoco pareció gustarle demasiado a su compañero de partido. Gonzalo y Pelayo. Nuestros conocimientos acerca de política municipal eran tan limitados que. Pronunció su propio nombre de forma lenta pero desafiante. Supuse que tampoco estaba acostumbrado. Tuve que luchar con mi propio estómago. para no desternillarme. Toparse frente a frente con la indiferencia total hizo que su rostro se contrajera en un mohín arisco.

Resulta que Pepe había entrado en el ayuntamiento gracias a que pertenecía al partido desde casi sus orígenes y había sabido ser lo suficientemente servicial y simpático para obtener a cambio un empleo más o menos estable. Belarmino Rana y la mayoría de concejales y cargos públicos afiliados al partido se encontraban en una situación semejante. Algo que en realidad quería decir: “No lo soporto. la imprenta está a punto de cerrar. añadiera con una sonrisa trastabillante: En el fondo es buen tío. El edil volvió a mirarnos desdeñosamente y luego entró en la misteriosa habitación sellada. y por eso ahora todo el mundo le trataba como un perro cojo y con pulgas. Por supuesto. El abuso que sufría era de tal gravedad que estaba obligado a trabajar casi veinte horas al día. pero a veces me saca de quicio. Su problema era que tal vez se había pasado de simpático. Si el partido 33 . el más vulnerable de los presentes. único modo que tenía de compaginar sus tareas como protector de la ciudadanía con la responsabilidad de gestionar la logística de la campaña electoral. Si no fuera por que me quedo sin trabajo si este impresentable y sus amigos no ganan las elecciones. le metía cuatro zurriagazos que lo iba a dejar mirando a Cuenca”. De ahí que al darse cuenta de que no nos habíamos volatilizado todavía.Será mejor que vayas moviendo el culo dijo volviéndose hacia Pepe. ¡Lo que hay que aguantar para tener un trozo de pan que llevarse a la boca! Hablaba como si no estuviéramos presentes. ¡Será mamón! rezongó Pepe una vez su compañero hubo cerrado la puerta. Pepe asintió en actitud reverencial. Mi madre me lo explicó todo mejor cuando llegué a casa.

conocían a la gente adecuada. y habían medrado de manera también adecuada. ni siquiera conocían otro idioma al margen del propio. Estaban en el lugar adecuado en el momento adecuado. Eso sí. que casi ninguno de ellos tuviera estudios superiores o una experiencia previa considerable en sus respectivos ámbitos de acción política.fracasaba en las elecciones. El efecto del conjunto no podía ser más rotundo: todo el mundo (o casi todo el mundo). sólo que ellos estaban por encima de Pepe. Y mientras tanto. investigando desde mi ordenador sobre los distintos cargos del partido. y aunque los fundamentos morales del partido al que representaban estipulaban claramente que había que plantar cara a los empresarios opresores mediante la revolución como único medio de progreso ético-social. Por ello. además de a sus trajes y corbatas. adiós a sus lucrativos y pomposos cargos. a cada una de sus miradas. de esta forma. habían descubierto que lo de oprimir tampoco estaba tan mal. Sólo eso. Habían aprendido de carrerilla eso de que en política todo es cuestión de imagen. dar la impresión de tener mil cosas importantes en la cabeza. Y aplicaban la máxima a cada uno de sus gestos. pensaba que se encontraban por encima del bien y del mal. a mí me 34 . Muchos. dotados de una erudición política y de un carisma natural que ningún paria de esos a los que defendían con ardor en los mítines podría nunca alcanzar. me resultó francamente curioso descubrir aquella misma noche. ni aun sometiéndose a un estricto programa de forja de líderes de masas patrocinado por el mismísimo Silvio Berlusconi. así que Pepe y otros como él les hacían todo el trabajo sucio mientras que ellos se limitaban a supervisar. y a cada uno de sus movimientos. con el ceño convenientemente fruncido para.

Aquella era la grandeza de nuestra democracia. No era necesario aprobar la selectividad. que a pesar de mis conatos de rebeldía siempre había sido un inocentón. Ahora comprendía. No era necesario tener el graduado escolar. que no hacía falta nada más que una jeta descomedida para dirigir los destinos de todo un país. licenciarse. aún con todos sus defectos. ¿Por qué nadie nos había hablado de eso en la escuela? Mi mundo se venía abajo. Yo. Por primera vez. Líderes ávidos de poder pero en el fondo poseedores de una inteligencia y una formación por encima de la media. ponerse una corbata alrededor del cuello. 35 . después de tantos y tantos lustros de ignorancia. la guiaban personas rancias pero sobradamente preparadas. Y al fin. había creído hasta entonces que la democracia. sonreír y esperar a la concesión de una concejalía. cursar másteres o hacer prácticas en empresas. comenzaba a comprenderlo. sustentado tradicionalmente sobre el trabajo duro. que el sueño americano. que me habían engañado. sentí la incómoda sensación de haber estado perdiendo el tiempo durante al menos diez años de mi vida. la constancia y el sacrificio. tenía su reverso tenebroso en su adaptación celtibérica.pedían cuatro idiomas para trabajar de teleoperador o experiencia previa para vender chopped en la plaza de abastos. como un Bruce Willis con cara de pánfilo al final de una versión de saldo de El Sexto Sentido. donde ese mismo sueño podía alcanzarse perfectamente sin dar un palo al agua desporrondingado en un sofá. Sólo era necesario afiliarse a un partido. que las cosas no eran como parecían a primera vista.

Lo que había anotado. Es decir. 36 . por lo visto. aunque la campaña electoral no comenzaba oficialmente hasta el nueve de mayo. Nazareth me esperaba dentro con cara de muy pocos amigos. Llegué al local del partido veinte minutos más tarde de lo debido. Comentó que no había nadie allí debido a que Pepe se había llevado a todos los colaboradores a la imprenta. al verme llegar. fastidiándome así mi tradicional cita con el programa de María Teresa Campos. había tanto trabajo que hacer que convenía ponerse manos a la obra cuanto antes.14 DE ABRIL ORGULLO E INSENSIBILIDAD Mi segundo día de trabajo para el Partido Alfa no comenzó demasiado bien. y me apremió a abandonar el local y unirme a ellos. había mucho trabajo. Tal y como me explicó en tono mordaz. Luego me la tendió para que firmara. anotó algo en ella. como en el colegio. Le agradecí la información y acto seguido me dirigí hacia la sala de trabajo. mi retraso tendría una repercusión proporcional sobre mi salario. Se trataba de una especie de parte de asistencia. junto a mi nombre y a mi número de DNI. que no cobraría por aquella hora tres con cincuenta euros. era mi hora de llegada. sino tres euros pelados. Ella me detuvo. donde. Nazareth me llamó a eso de las nueve de la mañana para avisarme de que requería mis servicios. Sostenía una libreta arrugada entre sus manos y. Según me explicó por teléfono.

Pude ver a Pelayo. pero ya en el segundo. Lo hicimos en unos siete u ocho viajes. y a todos los demás sacando cajas enormes de su interior y apilándolas unas sobre otras en la acera. al verme rebufar como un viejo achacoso. Lo hice de forma clandestina. Pensé en Darwin. y me dispuse a transportarlas hasta el exterior. Así que incliné la cabeza avergonzado. Menos mal que Pelayo. Estaba tan enfrascado en la confrontación que tan sólo me dirigió una mirada esquiva acompañada de un gesto del tipo “ponte a trabajar y no me marees” antes de golpear el mostrador con virulencia. Tuve que dejar una para no destrozarme la espalda. al tipo enajenado de la mirada torva. Concretamente. El tipo enajenado. pasaran de largo. pues la verdad es que no estaba demasiado acostumbrado a los esfuerzos físicos. esbozó una sonrisa irónica.La imprenta estaba situada a tan sólo diez minutos (veinticinco céntimos de euro menos. me acompañaba en el ocaso de nuestra especie: los inadaptados de sofá. todos los músculos de mis brazos se habían desgarrado. Era mejor salir de allí echando virutas. Pesaban muchísimo. en términos retributivos). sus compañeros y el propio Pepe. 37 . en que si su teoría evolutiva estaba en lo cierto. Pepe salió de la imprenta y nos indicó. Dentro del negocio. juguetonas ellas. cogí un par de cajas. mi existencia tendría incluso menos sentido del que yo le presumía. tras dejar que el enajenado de la mirada torva. que la transportáramos hasta el local electoral. Una vez hubimos amontonado toda la carga. amenazaban con descoyuntarse. y algunas de mis vértebras. Pepe discutía a voz en grito con el encargado. con el rostro húmedo y enrojecido por el esfuerzo. Él llevaba tres cajas en su regazo y ni siquiera pestañeaba. Tuve que sentarme para recuperar fuerzas. forzando amabilidad.

Sus ojos pequeños. saltaban sobre sus cuencas llamando mi atención. necesitaba un respiro. me senté en el bordillo de la acera. como de demonio miope. todo es cuestión de voluntad. ¿Qué demonios haces aquí sentado? preguntó iracundo Belarmino Rana. oscuros y rasgados. como un panoli de tres al 38 . había sabido mantener la ambigüedad suficiente como para no zambullirme de cabeza en su lista de enemigos. Entonces escuché a mis espaldas una voz de pito que me resultaba muy familiar. ¿No me diga que también ha sido concejal de Superación Personal? ironicé en un flirteo gratuito con el desastre.Deposité las cajas en el suelo. sin esfuerzo no hay gloria. Te lo digo yo. que no en vano he sido concejal de la materia. cuidándome de darle la espalda. no sin antes cubrirme las espaldas con un guiño de mi ojo izquierdo que buscaba deliberadamente minimizar su susceptibilidad ante el sarcasmo. Se rascó la barbilla. Belarmino tardó de nuevo en reaccionar. No tenía muy claro si creérselo o no. y respiré hondo. Soy asmático mentí. Aunque estaba claro que no era santo de su devoción. y recogí la carga. Finalmente sonrío de forma inquietante y dijo: El deporte es bueno para el asma. En esta vida. ya me siento mucho mejor… ¿Lo ves? sonrió él dándome una palmadita en el costado. Tanto podía ser un mindundi respondón con delirios de grandeza. La verdad es que tiene razón repuse entre resoplidos y sudores. Me puse en pie.

cerrar el envoltorio. Era una tarea 39 . y luego acumularlos en unas cajas dispuestas ad hoc. Personalmente. donde hasta el sonido del stand by de nuestros cerebros resultaba atronador. sólo que no había osos pandas bailando con los niños y la figura del redentor había sido sustituida por un retrato idílico del candidato. constaba de dos secciones. debidamente plegados. Todo en un entorno de trabajo casi monacal. en plan vaca viendo pasar el tren. quien lo controlaba todo desde el encabezamiento con la misma expresión devota que un cocainómano a sus rayas. aplanarlo con los dedos para evitar incómodas arrugas o protuberancias. Una era una carta pródiga en faltas de ortografía escrita por el propio alcalde a mayor gloria de su labor como presidente de la Corporación Municipal a lo largo de los últimos años. en esencia. Mientras fuera capaz de mantener la incertidumbre. introduciendo propaganda electoral en los sobres que habíamos preparado para tal menester dos días antes. de momento todavía no lograba hacerse una idea de lo que había en el interior de mi cráneo desgreñado. retirar la tira adhesiva de la solapa. que ellos preferían denominar “información de carácter político”. La propaganda en cuestión. pasaba por abrir los sobres. firma estandarizada y apelación a la lectura del programa adjunto incluida). El resto del día lo pasé en el interior del local. un tríptico desplegable de vivos colores salpicado de promesas para un futuro mejor. estaría a salvo de un posible despido. (fotografía de estudio.cuarto que no sabía lo que decía. Y por el modo en que me observaba. prefería lo de etiquetar. rellenar su interior con ambos documentos. Nuestro cometido. La estética era muy similar a la de los cuadernillos ilustrativos de las utopías de los Testigos de Jehová. y la segunda.

Tan sólo cuando este tipo de percances ocurrían. aquello se quedó en una mera “pausa que refresca” tras la cual todo el mundo volvió a sus labores. un proceso tan largo y complicado como el que acabo de describir. El clima competitivo en aquella mesa. requería una mayor concentración. ese desprestigiado placer. Y no fuimos los únicos en hacerlo. un tríptico que se resistía a plegarse. por ello mismo. sobre viene. los trabajadores dejaban lo que tenían entre manos por un par de segundos para regañar con la mirada al compañero perjudicado. Si el resto de la campaña iba a ser tan animada como los primeros dos días más nos valía buscar una forma de introducirnos nosotros mismos 40 . pues el cuarentón macilento.mucho menos compleja y. a nada que uno fuera exigente con su propio trabajo. facilitaba que uno lograra abstraerse para disfrutar sin complejos de las mieles de alienación. tanto Pelayo como yo mismo íbamos entrando en el juego. un sobre que te cortaba los dedos al abrirlo. Ya todo parecía perdido para nuestras respectivas dignidades cuando tuve una idea: busqué un par de folios en blanco. a lo tonto a lo tonto. hasta la llegada de la noche. Y lo peor era que. Con todo. sobre va. Fue la primera vez que Pelayo y yo nos reímos desde que nos habíamos sentado a trabajar. Siempre había alguna tira adhesiva que se rompía en el momento más inoportuno. seguida de diez números cardinales que presidían la nada más absoluta y luego los introduje en sendos sobres en sustitución del tríptico. excedía a toda ponderación pese a lo absurdo de las circunstancias. En cambio. y la chica de las cejas frondosas tuvieron serios problemas para mantener la compostura. escribí en ellos la palabra “programa”. o una carta con tendencia a mancharse de grasilla humana. y. podía terminar desquiciándose.

en mi caso reducido a tres euros pelados debido a una inoportuna falta de puntualidad. 41 . con un matasellos en el trasero.en un par de aquellos sobres. El tiempo. mucho nos temíamos. y decirle a alguien que nos enviara a Rovaniemi por correo postal certificado. No nos quedaba más remedio que esperar. ni siquiera nos daría para llegar a donde empieza lo verde en los Pirineos. vil escolopendra escurridiza. tenía la última palabra. aunque por el momento. Y eso hicimos. nuestro sueldo de tres euros con cincuenta la hora.

organizamos el itinerario por etapas. nos compramos un par de paveras mochilas. y nuestras cartillas de ahorro “cuenta joven” habían perdido el adjetivo calificativo. A medida que los días pasaban en el más perturbador de los silencios telefónicos. lo único que Pelayo y yo hicimos fue preparar meticulosamente nuestro viaje en tren a Laponia. en favor de un diseño sobrio y anodino al que sólo le faltaban los agujeros de las polillas para completar la indirecta). cuando yo apenas tenía seis años de edad.29 DE ABRIL DEMOCRACIA A DOMICILIO Tardaron más de diez día en volvernos a llamar. Consultamos el precio de los billetes por Internet. con sus correspondientes esterillas. que si no controlaban mi tendencia crónica a llamar la atención 42 . En todo ese periodo de tiempo. la congoja medraba en intensidad. devoramos todas las guías de viaje habidas y por haber. realizamos las reservas para algún que otro albergue de juventud (aunque teóricamente. y aprendimos a presentarnos ante terceros. El objetivo era tenerlo todo atado y bien atado para el día de la fuga. Pelayo llegó a insinuar que tal vez hubieran descubierto mi pequeña travesura con los programas y eso hizo que me sintiera enormemente culpable durante semanas. pedir la hora y decir “te quiero” tanto en finés como en lapón. Desde que un cura del colegio les había dicho a mis padres en tono profético. Sólo había una cosa que nos inquietaba: la posibilidad de que el Partido Alfa no estuviera contento con nuestros servicios y hubiera decidido prescindir de ellos sin avisar. e incluso su cubierta multicolor. ya no éramos jóvenes dado que nos habían cambiado el carné joven por el carné más.

me sentía todavía peor porque al hacer acto de contrición cobraba conciencia de que. estaba hecho un infantil de mucho cuidado. sufría cada vez que mi búsqueda irredenta del afecto de los demás causaba justo el efecto contrario. Quería con ello aspirar a una cierta redención capaz de hacerme sentir mejor con esa estúpida personalidad que el azar. la genética y los capones de los propios curas habían generado con el transcurso de los años. Nunca me habían pegado una paliza con toallas mojadas por la noche. La culpa la tenían mis cinco dioptrías en cada ojo. nunca había tenido el placer de 43 .iba a tener graves problemas en el futuro. sobre todo. y. hube de darle la razón. solía reírme de estas apreciaciones tan tópicas y poco elaboradas. por mucho que los organismos oficiales se empecinaran en envejecerme prematuramente. nunca me había emborrachado en una cantina como prolegómeno para ensalzar la amistad con un grupo de quintos venidos de todos los rincones del país. y sin embargo. y según mi padre se encargaba de recordarme cada vez que detectaba en mi comportamiento alguna laguna de virilidad. nunca había disparado un cetme vestido de marinerito en una fragata herrumbrosa bajo el sol del Mediterráneo. nunca me habían levantado de mañana por la fuerza para arrastrarme por el barro o hacer abdominales. Durante mi adolescencia. puesto que ellas habían sido las responsables de que me declararan incapacitado para el servicio militar. pondría todo mi afán en reprimir tales conductas. Prometí que si el Partido Alfa volvía a llamarme. pero a medida que me iba haciendo mayor y el complejo de Peter Pan seguía negándose a remitir. la mili era algo indispensable para que un niñato pusilánime pudiera dar el salto cualitativo a hombre de pelo en pecho hecho y derecho.

convirtiéndonos en unos seres débiles e incapaces de valerse por sí mismos. tanto Pelayo como yo. con una cuarentona despendolada entrada en carnes. nos teníamos que consolar con meras elucubraciones de carácter mitificador sobre lo que hubiera podido ocurrir si un exceso de consumo televisivo a lo largo de nuestra infancia no nos hubiera privado del acceso a los cuarteles. Eso nos consumía por dentro. sí. sin embargo.acudir a una casa de putas portuaria para practicar un “placa-placa ploc-ploc” que era como Pelayo denominaba a los tríos sexuales compuestos de dos chicos y una chica donde los genitales de los primeros rebotaban los unos contra los otros durante el proceso de doble penetración. el desparpajo con el que interactuaban con las mujeres. como ellos. claro que eso no valía de nada en un mundo donde primaban los exabruptos de borracho sobre los argumentos retóricos elaborados. Desde los albores del mundo. pero habíamos tenido la desgracia de recibir una educación que había amanerado nuestro ardor belicoso. esos peliculeros lugares donde se entraba hecho un marmolillo y se salía hecho un hombre. 44 . Queríamos ser guerreros agrestes. Supuestamente inteligentes. envidiábamos la seguridad con la que expresaban sus despropósitos. y la sonrisa sempiterna de sus rostros ajenos a la relación de proporcionalidad existente entre la inteligencia y la felicidad. Y. eso era más o menos lo que habían hecho generaciones enteras de jovenzuelos deseosos de emprender un viaje iniciático sin retorno al reino de la madurez mal entendida. Siempre que nos topábamos por los bares con alguien que sí había hecho la mili.

armado con pico y pala. me habría alegrado más que de oír. dentro de la propia ensoñación. El sueño acostumbraba a concluir entre gritos de terror con un viaje a un claro del monte. momento en el que solía recordar. mientras Pepe soportaba con estoicismo un nuevo rapapolvo de Belarmino Rana y del otro tipo encorbatado. en boca de aquella jovenzuela con acné. Me sentía enormemente culpable. La sensación de haber estropeado nuestro viaje a Laponia con mis bromas pueriles ya no me dejaba dormir. y me dirigí en compañía de Pelayo hacia la sede del Partido Alfa. Fue todo un alivio para mi subconsciente que Nazareth.Necesitábamos que el teléfono volviera a sonar. hasta el punto que empecé a soñar que encontraba dientes ensangrentados de difuntos en los cajones de mi habitación. pese a todo. que había cometido innumerables crímenes en el pasado. Sobre todo yo. Sólo si la voz al otro lado del hilo me hubiera dicho que Ben Affleck había decidido abandonar la interpretación. 45 . Dejé de inmediato lo que tenía entre manos (si les digo que estaban emitiendo el programa de María Teresa Campos. nos comunicó que la tarea del día consistiría en repartir sobres de propaganda por todo el municipio. que todavía seguíamos siendo útiles para la democracia. Nazareth tomó nota de nuestra hora de llegada y. no se hubiera olvidado de nosotros. que certificaba mis peores temores tras dar un par de paladas y encontrarme con los rostros putrefactos de varias chiquillas vestidas con el traje regional lapón. Y lo necesitábamos con urgencia. ya se pueden imaginar de qué se trataba).

Un desliz significa un voto menos. frente a un mapa donde aparecían delimitados con diferentes colores todos los distritos de la ciudad. que apareció en cuanto Pepe concluyó su explicación. Belarmino Rana. se volvió hacia Pelayo y hacia mí. así que no me vale con que depositéis las cartas en los buzones. rodarán cabezas. Antes de las diez de la noche todas las áreas tenían que estar cubiertas si queríamos beneficiarnos de un incremento de cincuenta céntimos por hora en nuestro salario. el otro hacía lo propio por el flanco derecho. nos miró a todos a los ojos. Asentimos con religiosidad. si veo folletos por los suelos o dentro de alguna papelera. porque estaré vigilándoos mientras decía esto. mientras uno de ellos se encargaba de repartir por el lado izquierdo de cada calle. no os supondrá mucho esfuerzo. 46 . El sistema de trabajo podía resumirse de la siguiente manera: a cada pareja de colaboradores se les encomendaba una zona y dos carritos de la compra destartalados rebosantes de “información de carácter político”. Pepe estaba cabizbajo. Traté de encontrar su mirada. pero no la encontré.Pepe nos dio más detalles una vez hubo terminado de ejercer de esparrin dialéctico para sus superiores. Quiero que todas las cartas lleguen a sus destinatarios. tenéis que subir piso por piso e introducirlas una por una por debajo de la puerta sonrió malévolamente antes de girarse en dirección a su despacho. Sois jóvenes. Todas. y apostilló: Más os vale no pasaros de listillos. con el ceño fruncido y las venas de las sienes remarcadas. como avergonzado. seguiríamos cobrando lo mismo que de costumbre. De otro modo.

se parecían a El Bola. y pintadas. Sus baches. casi siempre. un conglomerado elefantiásico de edificios de hormigón que alguien. el que contaba con la orografía más dificultosa. preguntándose en silencio qué hacían un par vagos declarados como nosotros con dos carritos de la compra a punto de reventar a la una del mediodía. Únicamente en desplazarnos hasta él. el hecho de que los carritos de la compra estuvieran cargados hasta los topes y de que nadie hubiera engrasado sus ruedas en cuatro años. Aquellos más remotos. Hasta los pocos niños que había por la calle. desconchones. coged los carros y a trabajar… A Pelayo y a mí nos tocó en suerte uno de los distritos de menor tamaño. nos encontramos con varios conocidos. se limitaban a observarnos con sorpresa.Vamos musitó desganado sin levantar la cabeza. La calle en cuestión pertenecía al polígono de viviendas de protección oficial por excelencia de la ciudad. que sabían quienes éramos pero preferían no saludarnos precisamente porque sabían quienes éramos. La primera calle del distrito que apareció ante nuestros ojos era una de las más deterioradas de toda la ciudad. empleamos casi hora y media. En ello influyó lo suyo. nos miraban suspicaces tratando de dilucidar qué demonios transportábamos en esos chirriantes vehículos y. y casi con total seguridad. tal vez después de haber 47 . además de nuestro pésimo estado de forma. Por el camino. llegando a la conclusión de que nada bueno. y aquellos que sí osaban saludarnos. sólo que también era el que se encontraba a mayor distancia del local electoral. todos con cara de haber hecho novillos. parecían haber sido diseñados a propósito para rodar allí alguna película de realismo social descafeinado a lo Fernando León de Aranoa o Achero Mañas.

con lo que no pude entrar en el portal. El resto de los vecinos se comportaron de igual manera. la verdad se encontraba en el término medio. ordinarias y brutas. Yo aproveché la oportunidad para introducir el pie entre el umbral y la puerta antes de que ésta se cerrara. No me prestó la más mínima atención. entré en el portal. ¿Qué? preguntó. Sólo abrió la puerta y accedió al interior del edificio arrastrando los zapatos. Yo el izquierdo. El viejo se 48 . cuando no de un lugar poco seguro. El resto de los habitantes de la ciudad solían decir que se trataba de un barrio de gente humilde. había decidido pintar de rojo chillón. y. un hervidero de delincuencia o un gueto de maleantes. Todo dependiendo del grado de corrección política del comentarista. El hombre colgó de inmediato. en tanto que sus compañeras sentimentales tenían fama de licenciosas. si bien el vecindario no inspiraría precisamente a un realizador de anuncios de desodorantes. Correo electoral respondí. Pelayo escogió el lado derecho. imaginándome que la palabra propaganda no iba a gustarle demasiado a mi interlocutor. Y es que los jóvenes de la zona tenían fama de pandilleros hiperviolentos. Comenzaba a desesperarme cuando un viejecillo entrañable se acercó lentamente hasta el lugar con un juego de llaves en la mano. ruda.digerido mal la película de Clint Eastwood Infierno de Cobardes. Como de costumbre. Una voz cazallera surgió de entre la estática con agresividad. A continuación. todavía estaba lejos de ser un suburbio marginal de Río de Janeiro. Tomé aire antes de desplazarme hasta el primer portal y llamé al telefonillo.

su cara se contrajo en un acceso de rabia y sus manos rompieron la información en ocho trozos. señalando con su dedo tembloroso un cartel que presidía la puerta y reafirmaba sus palabras. ¡El trabajo lo teníais que haber hecho antes! ¡Que sólo venís aquí cada cuatro años para prometer el oro y el moro y luego nada! ¡Mira cómo está el barrio! ¡Parece Belchite! No supe qué responder. Por un instante. ¡Aquí no queremos propaganda! dijo. Es información política traté de calmarlo con una sonrisa. Tan pronto como vio el logotipo del Partido Alfa. 49 . En su rostro arrugado ya no había nada que pudiera calificarse de entrañable. amenazando con arrearme un castañazo. Los argumentos de aquel hombre me parecían de lo más razonables. pero entonces recordé que Belarmino Rana había dicho que nos estaría vigilando y me mordí la lengua. tengo que hacer mi trabajo… El viejo extrajo su bastón y lo agitó en lo alto. A ver… tendió la mano en mi dirección. ¿Para las elecciones? preguntó. No es propaganda. me sentí tentado a condescender y soltarle esa frase que junto a “lo importante es tener salud” más gusta a los ancianos: “son todos unos hijos de puta”. Al fin y al cabo. señor. Efectivamente asentí. ¡Largo de aquí! exclamó. Extraje uno de los sobres del carrito y se lo di. Pero.volvió. se suponía que yo también era parte del partido.

Belarmino Rana confiaba demasiado en el género humano si pretendía que recorriera todo aquel distrito. y escruté su rostro mostrándole la mejor de mis sonrisas. Ni pestañeó. podría hacerlo. y por consiguiente su erudición. No sólo me encontraba en el interior del edificio. Sólo era una cuestión de paciencia. así que subí las escaleras con orgullo casi marcial. adulación y palabras rimbombantes como recurso infalible para la conquista de voluntades ajenas. y en cómo se había hecho con el poder en Alemania a pesar de su apariencia ridícula y de tener un solo testículo. que ya tiene sus años. hasta el cuarto piso. Cualquiera que con un poco de labia se dedicara durante cuatro años a recorrer todas las viviendas del país diciendo patochadas. anda. También pensé en que si yo no fuera tan vago. sino que acababa de ganar un voto para la causa que iba a financiar mi viaje a Escandinavia. Pensé en Hitler. También es cierto dijo al cabo de un rato. El triunfo me dio ánimos. Di gracias a los debates televisivos por haberme enseñado a mezclar demagogia. podría hacerme con el poder en España fácilmente. y usted. Había conseguido mi objetivo. dame otro sobre de esos. las piernas comenzaron a flaquear. pues a partir de ahí el resuello comenzó a faltarme. Al menos. y mi visión se empañó ligeramente. Era mucho más difícil vender productos de Avon o la salvación eterna de los mormones.¿Y cree que si ganan los otros las cosas estarán mejor? inquirí empingorotado. donde los ascensores brillaban 50 . Este es un barrio humilde. sabrá mejor que nadie lo que opinan esos desalmados de las clases más desfavorecidas.

pero tuve tan mala suerte que la puerta se abrió antes de que pudiera terminar mi cometido. me encargo yo… La única salida estaba en mostrar cierta seguridad en mí mismo. ¿Quién es? preguntó una voz femenina desde el interior. deslizando meticulosamente sobres de propaganda por debajo de la puerta de cada vivienda. sólo vivimos mi novia y yo. proyectó su sombra ominosa sobre mi cuerpecillo acuclillado. 51 . con lo cual creo que te has pasado con los sobrecitos. porque en esta casa pasamos de la política se me acercó dando botecitos sobre el suelo con el pecho proyectado hacia el exterior. no te preocupes. por pequeño que fuera. y ya tenía su pecho enquistado entre mi barbilla y mi tórax. para llevar adelante una empresa como aquella. Un graciosillo respondió el tarugo. ¿Qué coño te crees que estas haciendo. que emulaba la corona de espinas de nuestro señor Jesucristo.por su ausencia. Necesitaba que viera en mí algo que le recordara a su propia personalidad. por llamarlo de alguna forma. además. algo que fuera capaz de generar un fogonazo de empatía mediante el cual despertar su clemencia. No lo dudé ni un segundo a la hora de introducir veinte sobres en un piso que daba la impresión de estar desocupado. Se necesitarían más de quince días. pero sin excederme o llegar a resultar desafiante. con tatuajes en sus brazos y un peinado. Reparto correo electoral tragué saliva. además de unos riñones de acero. payaso? preguntó. Pues ya puedes ir recogiéndolo. Un veinteañero musculoso. los ojos anegados por una mueca de asco.

me autoconvencí 52 . vi cómo cerraba la puerta del piso con un sonoro portazo. A su término. La nariz me ardía a pesar de que la sangre que manaba de ella refrescaba todo mi rostro. Luego hice lo propio en el tronco de un árbol hueco. utilicé uno de los sobres de propaganda a modo de torniquete nasal. y no precisamente con admiración. quienes se creían que repartía algo realmente interesante y ponían una cara de decepción supina cuando se topaban con los folletos propagandísticos. Incluso aproveché que era la hora de salida de los colegios para hacer desaparecer unos cuantos sobres entre las manos ávidas de los niños. tío! me decidí por mostrarle el pecho siguiendo su estilo antes de rebotar contra él como una pelota de tenis contra un frontón. En ese momento. en un contenedor de vidrio (no levantar sospechas era imperativo). y salí del edificio. Recogí mi carrito.¡Hey. puse a Dios por testigo de que nunca más volvería a obedecer las instrucciones de Belarmino Rana en lo referente al reparto de programas electorales a domicilio. Me aseguré de que nadie me estaba siguiendo. y en la zanja de una obra que un grupo de trabajadores se disponían a rellenar de cemento. Soy un trabajador. que yo sólo trato de ganarme la vida. Esto no son manos de trabajador dijo toquetando mis dedos finos. como tú… Me observó de arriba abajo. Tardé un par de segundos en reincorporarme y huir escaleras abajo entre tambaleos. Tuve mala conciencia por ello durante unos segundos. y comencé a arrojar una caja entera de sobres al interior de un sumidero. suaves y apolíneos ¡Esto son manos de trabajador! alzó el puño izquierdo y me golpeó en plena cara con él ¡Puto gilipollas! Mientras caía.

¿Te acuerdas de Nicanor? Nicanor era un vecino con síndrome de Down al que una vez habíamos fichado como extra de una obra de teatro para hacer de policía nacional porque se nos habían acabado los amigos. ¿Y por qué tendrían que enterarse? ¿No te habrás creído esa patraña de que nos estarían vigilando? Eso es lo mismo que cuando nuestros padres nos decían de pequeños que si no parábamos de darles la barrila nos venderían a un gitano. Los he metido todos en esa papelera señalo una columna de humo que procedía de una masa borboteante de plástico verde adosado a una farola. había decidido aligerar trabajo por la vía rápida. pero a efectos prácticos se comportan de la misma manera que él ante la conciencia 53 . un majadero le había arrojado el carrito por el hueco de las escaleras). se perdió en el papel y la emprendió a porrazos con el resto del reparto. Pelayo estaba aguardándome al final de la calle. Era la única que seguía entera. a nadie le importará… Estás como una regadera dije. Su método para hacer desaparecer los sobres. había sido bastante más radical. si se enteran la llevamos clara.de que había hecho una gran labor de captación de nuevas generaciones de votantes y recuperé la indecencia. Control a través del miedo… Aun así no deberíamos arriesgarnos. En cuanto le calamos la gorra de rigor. y al igual que yo. Él también había tenido malas experiencias en su primer edificio (concretamente. todavía preocupado por las amenazas de supervisión omnisciente de Belarmino Rana. en cambio. ¿A qué viene eso ahora? Viene a que Rana y sus compinches tal vez no sean Nicanor.

nos sobraban. Redujo la velocidad mientras pasaba a nuestro lado. No podíamos arriesgarnos más. siempre había una pequeña posibilidad de que estuviera tan desquiciado como parecía. Era demasiado temprano para regresar al local electoral a cargar de nuevo los carros. preguntándonos con horror si Rana iba en ese coche. Era triste. aunque dudábamos de que se dedicara a perder la mañana revisando los portales de la ciudad. Nos quedamos paralizados el uno frente al otro. pero empezábamos a tenerle miedo. Ese ya está cansado de abusar rezongó Pelayo con descreimiento. Pepe le pone mucho más que nosotros. pues. lo sabes perfectamente. Si lo hiciéramos. A eso de las tres de la tarde nos quedamos sin sobres para repartir. Calles. Tardamos unas dos horas en completarla. porque al sentirnos perseguidos y observados. Sólo en uno de cada diez edificios hacíamos lo que Rana nos había dicho. más que nada. Ambos notamos una mirada sojuzgadora flotando en el ambiente. Tú fuiste camarero. Pero tampoco nos podían ver pululando por la ciudad con los 54 . Así que en la siguiente calle decidimos trabajar un poco para disimular. en cambio. quedaríamos en evidencia. Un mercedes negro con los cristales ahumados emergió tras un cambio de rasante. le dábamos algo de emoción a un asunto que no la tenía por ninguna parte. y a continuación desaparecimos a toda velocidad con los carritos a rastras. Poder y abuso son las dos caras de la misma moneda. Además. y eso que en lugar de subir piso por piso nos limitábamos a dejar un fajo de correspondencia en cada portal para que los residentes se abastecieran a su gusto.de la propia autoridad.

de modo que entramos en una tasca escondida entre las columnas de un garaje ruinoso y allí nos quedamos. Y aquel día no iba a ser la excepción. nos habrían pillado. tomando cañitas y viendo la tele hasta la llegada del crepúsculo.carros vacíos. si bien estábamos habituados a ingerir cantidades bastante más elevadas los viernes por las noches. existirían grandes posibilidades de que pudiéramos continuar consumiendo alcohol en horas de trabajo. nosotros no éramos más que un grupúsculo montaraz de porteadores simiescos. O tal vez no. en total. y. Entonces nos tomamos un té bien calentito para despejarnos y un paquete de chicles de clorofila para disimular el aliento a alcohol. Si no hubiera sido porque la caminata hasta el local electoral tonificó nuestra mente y nuestro espíritu a tiempo. que eran los reyes de la selva. que nos tenía un poco de ojeriza. por mucho que ya viniéramos tocados del trabajo. porque la verdad es que. Y siempre y cuando las cosas continuarán así. La única pega que se le podía poner a esta situación era que restaba intensidad a nuestro tiempo de ocio. había organizado una 55 . Fue Hernán quien me llamó por teléfono para anunciarme la buena nueva: el ayuntamiento. Nos habíamos tomado. ya que desde que habíamos dejado de jugar con el castillo de Playmobil. era una tarea harto complicada que los gerifaltes del partido posaran sus ojos sobre nosotros por más de dos segundos. a fin de dárselas de enrollado. Para ellos. con la excepción de Belarmino Rana. no hacíamos otra cosa en nuestros ratos de esparcimiento más que beber como locos. jugando a la brisca. más de seis cervezas. se nos notaba ligeramente que estábamos contentillos tanto en el brillo de los ojos como en la manera de trastabillar con el carrito a remolque.

con lo cual desentonábamos un poco. era buscar una alternativa al consumo masivo de alcohol más higiénica que el botellón. por nuestro modoso comportamiento. a pesar de que los ecologistas concienciados deberían ser los primeros en tomar nota de la situación ante la posibilidad. Y sin embargo. por ejemplo. denigre ahora a quienes poseían unas aficiones similares a las mías. La excusa. bebidas. que pocas líneas antes declaraba pasar buena parte de su tiempo libre entre botellines de cerveza. sobre todo si a uno se le daba por pensar que el futuro de nuestra especie estaba sobre los hombros de aquella masa enardecida de jóvenes descerebrados. y bailar el trenecito. de que ninguna persona en el futuro llegara a aprehender conceptualmente una noción tan compleja como la de “cambio climático”.macrofiesta para estudiantes. Hacía ya bastante tiempo que lo de cimbrearnos desnudos en público. y dadas las pavisosas circunstancias de nuestras vidas. e incluso gogós. entendiendo la higiene sólo de cuerpo para fuera. El lugar estaba a rebosar de jóvenes arrebolados indisolublemente unidos a sus botellas y/o a su conquista de turno. con Djs. conciertos. Puede resultar paradójico que alguien como yo. más que predecible. a nadie le parecía un fenómeno tan grave como lo del cambio climático. pero es 56 . no sólo por nuestra apariencia más sobria y elegante. En cualquier caso. Era un paisaje realmente apocalíptico. claro. en el principal pabellón polideportivo de la ciudad. competir para ver quien vomitaba más. por lo visto. de acuerdo con las estadísticas del propio Ministerio de Educación. había dejado de parecernos divertido. no podíamos desaprovecharlo. sino también. La media de edad era de unos diecinueve años. teníamos un plan para pasar la noche.

algunos 57 . ya que mientras ellos utilizaban la bebida como medio de alcanzar una diversión esquiva en estado sobrio. respiré hondo. Hernán se dio cuenta de que estaba dándome un vahído y acudió en mi rescate con una botella de agua. Ya fuera. Con el alcohol sólo buscaba dormir. como bailar salsa. La música atronadora. me apoyé sobre el capó de un coche. Me importaba un bledo seducir a gachís del sexo contrario. hicieron que comenzara a sentirme como una fina voluta de chocolate semihundida en un lecho gigantesco de merengue. Había parejitas dándose el lote por las esquinas.que su caso y mi caso no eran ni mucho menos análogos. Tal vez evadirme. y comencé a reanimarme mientras Hernán y Pelayo aguardaban pacientemente a que el cerebro se me oxigenara de nuevo. para narcotizarme y olvidar. yo la utilizaba para reafirmarme en mi creencia de que hoy en día las sociedades ya no son capaces de ofrecer ninguna diversión. pues estaba visto que nos habíamos equivocado de sitio. El trayecto hacia el exterior del pabellón fue una auténtica carrera de obstáculos con adolescentes semicomatosos y vomitonas humeantes haciendo las veces de vallas y fosos. las luces. La sensación de irrealidad no tardó en llegar. pero no del todo. olvidar mi propia miserabilidad. El olor a bilis mezclada con alcohol era insoportable. fue suficiente. Propuso que nos fuéramos a otro lugar. me daría el aire de paso. esto es. Y me derretía. anular mi conciencia. o encontrarme de golpe con la sorpresa de que podía hacer cosas que nunca creyera que pudiera hacer. como los alcohólicos. y así. por poner un ejemplo. Con cuatro cervezas. No estábamos solos en el parking. lubrificar mis relaciones sociales. y los movimientos erótico-festivos de una gogó a la que el deseo ajeno parecía electrizar.

Su caso tenía pinta de ser mucho más grave. pero siempre habíamos creído que aquello se le curaría con el tiempo. Era un admirador irredento de Mario Conde. Alrededor del vehículo.corrillos vociferantes de porreros.  …Ramón Taboada corroboró Hernán. Además. en trémula peregrinación etílica. tras haberse tomado demasiado en serio eso de que se puede andar sin cabeza. con la foto de un tío engominado estampada en su carrocería. ¿Ese tío no es…? dijo Pelayo. por su escasa relevancia en el arco parlamentario. y ya en los años ochenta. puesto que seguía manteniendo sus costumbres ochenteras aún cuando el 58 . ejerciendo de macho alfa pese a que representaba al Partido Omega. El vehículo lucía también las siglas de un partido político al que. en mitad de la explanada había una furgoneta de color verde. llamaremos a partir de ahora Partido Omega. se vestía y se peinaba como él. Todas sus miradas se dirigían hacia un tipo vestido de traje que se encontraba reclinado con aire chulesco junto a la furgoneta. habría ganado un campeonato internacional de existir la idolatría fallida como disciplina deportiva. bullía un grupo bastante nutrido de féminas. al fin y al cabo. creyendo que me favorecía. En todos los colegios hay siempre alguien que toma como modelo de referencia vital a una persona equivocada. alucinado. y los típicos borrachos solitarios y desnortados que avanzaban por avanzar. Hacía muchísimo que no lo veíamos. Ramón Taboada. yo mismo solía lucir por aquella época un peinado agitanado como el de Mel Gibson en Arma Letal. Asentí antes de que pudiera concluir la frase. Era el mismo tipo de la foto. a la sazón antiguo compañero de clase.

junto a un moreno de solarium de lo más aceitoso así como los efectos beatíficos de un blanqueamiento de dentadura excesivamente agresivo. adherido a la furgoneta verde como un subtítulo de una película de humor negro. aun así. se habían dejado engañar por las apariencias. mordiéndose los labios y pestañeando nerviosas sin mirarse las unas a las otras a la cara. alguien tan hortera como Ramón sólo podía ser un tipo importante o bien un pardillo. dejó escapar un eructo 59 .mundo revisitaba en ese momento los setenta. y todo ello. Nada más que eso. Jóvenes e incautas como eran. todavía mejor: la propia tele se encargaría de convertirlo en alguien importante. Y la verdad es que tenía su lógica que lo hubieran hecho. independientemente de que estas apariencias incluyeran aquel ridículo peinado y su no menos ridículo traje. no menos histriónicos. Las chiquillas reían histriónicamente cada uno de los gestos. Una de las chicas le pasó una botella de calimocho y el candidato deglutió la mitad del contenido de un trago entre los vítores de su entregadísimo auditorio. de Ramón. el siguiente eslogan: “Ramón Taboada: el futuro que estabas esperando”. y en caso de tratarse de la segunda opción. Lo miraban arrobadas. Cuando terminó. Él se hacía el interesante frunciendo el entrecejo a lo Clint Eastwood al tiempo que se pasaba la mano por sus cabellos apelmazados. Llevaba incluso una pulsera con chinos de la suerte alrededor de su muñeca derecha. sobre los cuales podía leerse. De acuerdo con la lógica televisiva. Las chicas que le rodeaban. no daban la impresión de haber sido pagadas de su bolsillo. le confería una apariencia a caballo entre el macarra tabernario y el héroe tragicómico en lucha perpetúa contra el tiempo.

y elevó la mano para saludarnos. a su manera. El rielar de sus piños marfileños nos cegó momentáneamente. tratando de dilucidar si debíamos reírnos de la situación o plañir por ella. No tan bien como a ti dijo Hernán. como los niños y las viejas que los políticos besaban sonrientes en los mítines. Pelayo resopló con fastidio al ver que nos había descubierto. Volvió a sonreír. Los más importantes: pavonearse siempre y en todo lugar con independencia de que la ocasión lo mereciera o no. Ya no se limitaba a saludar. lo había sido desde su más tierna infancia. no perder ni la más mínima oportunidad de ligar con una chica. Caminamos hasta él a regañadientes. ¿Qué hacemos? consulté con la mirada a Hernán. ¿Cómo te va? preguntó. y tener siempre un tarro de gel fijador a mano por si el viento soplaba con fuerza. ¿Nos acercamos a saludarle? Hernán también resopló. Ramón era un pobre hombre que sin duda movía a la hilaridad. ni siquiera convertido en político y. A mi modo de ver. era un programa tan respetable como otro cualquiera. Después de todo. había logrado conservar un halo de ingenuidad panfilona. 60 . Los aspavientos de Ramón eran cada vez más grandilocuentes.sobrecogedor. cada vez con más intensidad. formábamos parte de su electorado. casi infantil. era un hombre de férreos principios. exigía que acudiéramos hasta él para intercambiar unas palabras. pero a diferencia de muchos otros mentecatos con los que habíamos estudiado. también recibido con algazara por las chicas. No buscaba hacer mal a nadie. que le hacía caer más o menos simpático.

unos viejos amigos del colegio… se acercó a nosotros al tiempo que extraía unos adhesivos y un fajo de dípticos verdes del bolsillo de su americana. aquí os dejo unas cosillas para que os hagáis una idea de mi propuesta. ¿Cansados? ¡Si tuvierais que levantaros todos los días para dar entrevistas. en tono claramente hostil… O sea. que nos observaba en ese estado indefinido y expectante de quien no sabe muy bien si alguien es importante o no. Luego inclinó la cabeza. supongo que ya sabéis que me presento a las elecciones explicó henchido de orgullo. 61 . Pelayo se tuvo que restallar los dedos varias veces para no perder los estribos. ¿Tan temprano? ¡Si la fiesta acaba de empezar! Es que ya hemos estado bebiendo antes. Estamos un poco cansados.Chicas. que las cosas no van demasiado bien… Apreté los dientes con fuerza. ¿A qué os dedicáis vosotros. soltar mítines y atender a fotocalls sí que estaríais cansados de verdad! ¡Y ya me veis. pero de Pelayo y de ti hace un huevo que no tengo noticias… Digamos que nos dedicamos a nuestras labores intervino Pelayo. por cierto? preguntó. ya nos íbamos. aquí. Gonzalo y Pelayo nos introdujo a su público. dando el callo por el electorado! Certificó su discurso con un largo trago a su copa. estos son Hernán. frunció los ojos. ¿Os apetece una copa? Que va dije guardando todo el merchandising por donde podía. y nos envió una mirada curiosa. Hernán ya sé que es abogado. incapaz de asentir por culpa de un inoportuno arranque de orgullo.

A ninguno de los dos nos importaría lo más mínimo trabajar para él siempre y cuando pagara más que el Partido Alfa. Estábamos tan ensimismados en nuestro desprecio por aquel pimpín devenido en político peterpanesco que ni siquiera habíamos llegado a considerarlo un posible patrón. Me vendría bien un poco de ayuda… La propuesta nos cogió absolutamente desprevenidos. tal vez os interese trabajar para mí. mi cigarro y mis amigas. y en su mirada pude ver una especie de esperanza reticente. el trabajo no estaría remunerado dinamitó todas nuestras ilusiones. no soy ajeno a la realidad. en efecto. Lo que sí es que tras las elecciones no me olvidaría de vosotros. acabábamos engrosando sus filas electorales. La verdad es que todo me lo curro yo solo y es un poco agotador. aunque ahora me veáis así. y otra muy distinta que no me resultara terriblemente enternecedor que Ramón Taboada. con mi copa. Sí. pero seguro que nos trataría de una forma más respetuosa que Rana y los suyos si. Sé mejor que nadie lo difícil que es encontrar un empleo en condiciones. En la campaña. quiero decir. en su 62 . A ver. ya sabéis lo que quiero decir… Sonreí. Una cosa era que se hubieran esfumado todas nuestras posibilidades de no tener que lidiar nunca jamás con los del Partido Alfa. No sé. Pelayo me miró desconcertado. por mucho currículo que uno tenga. conciliador.No me entendáis mal prosiguió Ramón. Ramón podría ser un meapilas. la cosa está fatal rezongué con la esperanza vana de que una coletilla de aquel calibre pudiera poner fin de una vez a la conversación.

Se agradece la oferta dije. ¿Seguro que no os apetece una copa? Las camareras son todas amigas mías… 63 . Un voto es un voto. que éramos unos ignorantes como la copa de un pino en lo que a política se refería. Pues supongo que tampoco… Al menos votaréis por mí. Y en vosotros también. por lo que veo ironizó. Y el iluso de Ramón no tenía otra patria más que su espejo. ¿eh? hizo lo propio con Hernán y con Pelayo. La victoria me había convertido en el único alumno de la clase que tenía acceso a las huchas donde se guardaba el dinero del Domund. creyera que podía tener oportunidades de hacerse con una porción de la tarta del poder. Primero me leeré el programa mentí fingiendo una honestidad que por aquel tiempo aún no existía. Incluso nosotros. ¿no?. Ni siquiera bailaba en el festival de danza del colegio porque decía que el traje regional no hacía justicia a su culo. pero ya sabes que nunca hemos sido demasiado políticos. luego ya veremos lo que hago… Confió en ti me guiñó un ojo. recuerdo que te di mi voto cuando te presentaste a delegado en quinto. Yo también lo recordaba. sabíamos que el bipartidismo imperante no dejaba ninguna opción al resto de las candidaturas de gobierno salvo a los nacionalistas. Fui el único que se presentó puntualicé. y gracias a este privilegio había podido sufragar durante todo el curso todos mis gastos de repostería y gominolas. Aun así.ingenuidad. Ni trabajadores.

Negamos con la cabeza. me pregunté frente al espejo del cuarto de baño si un simple viaje a Laponia podría cambiar las tornas o si. por el contrario. 64 . Antes de meterme en cama. cariacontecidos. como siempre. hastiados. nos despedimos de él deseándole la mejor de las suertes en los comicios y emprendimos el regreso a casa. Tuve que tomarme dos pastillas de Dormidina para conciliar el sueño. Solos. nuestros buenos propósitos caerían en el mismo saco roto que las promesas de todos aquellos políticos que estábamos conociendo.

Los papeles volaban por todas partes al tiempo que las respiraciones se embravecían. por fortuna. ya que el coordinador fue inmediatamente relegado de la organización de la campaña. Lo primero que vimos al entrar en el local del Partido Alfa con la intención de etiquetar una nueva remesa de sobres fue a Belarmino Rana abalanzándose sobre Pepe con las garras extendidas a lo león rampante. Lo que hasta el momento había sido un trabajo mecánico y aburrido. o lo que es lo mismo.2 DE MAYO CHICAS NUEVAS EN LA OFICINA Transcurrido el fin de semana. en apenas un par de horas. El fragor de la batalla era tan enconado que tuvimos que terciar para separar a los combatientes e impedir que se desollaran mutuamente. no llegó a mayores. pero su saldo no pudo perjudicar más nuestros intereses. Nazareth. echando fuego por la boca. Nazareth. animaba al concejal en su arrebato de ira. para llamarnos catetos. Olía a violencia. desde una esquina. En aquel momento aún desconocíamos el motivo de la disputa (sabríamos pasados un par de días que había comenzado a raíz de que Rana hubiera escuchado por boca de Nazareth que Pepe nos trataba demasiado bien). forzarnos a acelerar nuestros 65 . un trabajo mecánico y aburrido severamente supervisado. pasó a ser. Rana desaprobó nuestra intervención con una mirada furibunda que. No hace falta decir que las cosas cambiaron bastante a partir de entonces. un trabajo en el que cada dos o tres minutos irrumpía alguno de los dos miembros de la pareja basura. siendo sustituido por el propio Rana y por su esbirra-espía.

era pequeña y menuda. Tal vez lo único positivo de la jornada fuera la incorporación al equipo de trabajo de dos nuevas asalariadas. toda la estancia olía 66 . respondían a los nombres de Mari Pili y Pamela. más que Pelayo y que yo. le habríamos respondido con idéntica cordialidad. y tenía un rostro de rasgos muy armoniosos. Su amiga Pamela no era tan extrovertida. Hablaba con voz grave. trataba de sobreponerse al yugo de las circunstancias forzando sonrisas.movimientos o amenazar con reducirnos el sueldo cuando no con sustituirnos por mano de obra asiática. pues el resto de los empleados seguían empecinados en evitar todo proceso de interacción social. La primera de ellas tendría unos treinta y cinco años. entre otras muchas lindezas. Era muy alta. pese a todo. pero la forma en que sonreía y suscribía en silencio cada una de sus palabras la situaba. como si de un dúo de niñas prodigio de los años setenta se tratara. Sus dientes habían amarilleado considerablemente por efectos del tabaco y tenía una tez tan pálida que parecía diluirse bajo la luz de los tubos de neón. y de no ser porque Rana y Nazareth montaban en cólera cada vez que tratábamos de comunicarnos con ella. lucía dos enormes ojeras y vestía de acuerdo con la moda vigente cinco años atrás. Rondaba los veinticinco. no daba la impresión de estar pasando un buen momento (por algo estaba allí). Al igual que nosotros. Cuando se pasaba las manos por el pelo. pero a diferencia de nosotros. muy por encima de los demás colaboradores en cuanto a capacidad de empatía. supongo que también a causa del tabaco. que. enmarcado en una melena morena brillante y sedosa. conversaciones y afabilidad. Fue el primer trabajador que nos habló desde el inicio de nuestra colaboración con el Partido Alfa.

Llegué a tener una erección de escándalo por su culpa minutos antes de la conclusión de la jornada laboral. como un psicópata en celo. insulso y carente de todo sentido. me sentí tan frustrado como el personaje de Kevin Spacey en American Beauty. No pude evitar sentirme atraído por ella desde el primer momento. 67 . Al regresar a casa y darme cuenta de que aquel había sido el punto álgido del día. sino un producto de vanguardia. escondiendo acto seguido sus preciosos ojos color almendra tras las virutas amontonadas de los adhesivos. con la diferencia de que yo ni siquiera contaba con el consuelo de protagonizar una entretenida película antiheroica sobre familias disfuncionales. En alguna ocasión.repentinamente a cerezas. al tiempo que etiquetaba los sobres. ella me correspondió. Me harté de mirarla una y otra vez. que no interesaría ni a los seguidores más atildados de Jean Luc Godard.

y sobre todo el cansancio que me producía tener que escucharlos de forma inmisericorde durante horas. moviera ciertos hilos a fin de que el destino volviera a sonreírme. del orgullo a la esperanza pasando por el dinero o la fe en el amor verdadero. El tres de mayo de dos mil tres. me obligaron a claudicar. Antes del tres de mayo de 2003 yo jamás había estado en mitad de un chanchullo o mamoneo que pudiera perjudicar a terceros a cambio de un beneficio egoísta. responsables casi siempre del resto de las pérdidas. pero no es hasta que la cosa se pone tan cuesta arriba que se ve obligado a deshacerse de sus principios morales. pero al final. pues no sólo era que considerase aquellas prácticas algo abominable desde el punto de vista ético. que durante tantos años había criticado duramente. en cambio. la capacidad de persuasión de mi progenitora. enfurecida porque no me hubieran concedido finalmente la beca a pesar de las cartas de preadmisión de las dos universidades extranjeras. entré de lleno en el juego de los nepotismos. sino que también estaba convencido de que habían sido justo esas prácticas las causantes de mi ruina personal (a alguien había que culpar). al aceptar que mi madre.5 DE MAYO SIN PERDÓN Un hombre puede perderlo todo. 68 . Opuse cierta resistencia al principio. con argumentos tan revenidos como “el mundo funciona así” o “si no te aprovechas tú alguien terminará aprovechándose por ti”. cuando empieza a dolerle realmente el alma por la debacle de la propia identidad.

Y al mismo tiempo. Y. No cabía duda de que el mundo funcionaba en los términos que había expuesto mi madre. y que. a fin de que asegurarse de que tal renuncia se produjera. 69 . La mala conciencia por haber cruzado la línea me atormentó durante todo el día. Puede que muchos otros se hubieran alegrado por la noticia. dicho funcionamiento no era estrictamente unidireccional. salvo por el hecho de que me había crecido un poco el pelo desde entonces con respecto a la foto del currículo. pasé de estar fuera de las listas de beneficiarios de la beca. pese a ello. como si. a ser el primer suplente. además. igualitario y legal que regía nuestra sociedad. me produjo una gran frustración saber que todos mis méritos no habían bastado ni para hacerme con el puesto de suplente.Cinco minutos de conversación telefónica más tarde. El mundo funcionaba así. a la espera de que alguien de los que me precedían decidiera renunciar. con lo cual también era posible que la madre o el padre del segundo suplente pudieran pagar a aquel mismo hombre para que me borrara del mapa. estaba obligado a rendir pleitesía sempiterna al Ministerio de Podredumbre por reubicarme en un lugar tan privilegiado de la lista. una auténtica proeza teniendo en cuenta que la documentación que había aportado para solicitar la ayuda seguía siendo la misma. pero yo no. debajo de todo el tejido democrático. insatisfactorio por su propia naturaleza. y sentí que un escalofrío me recorría la espalda al visualizar la escena de un burócrata frío y calculador degollando en la penumbra a un pobre empollón con un cuchillo de deshuesar jamones. Me imaginé a mi madre hablando de nuevo por teléfono. hubiera todo un Ministerio de Podredumbre rigiendo a dedo los destinos del mundo.

Le pedí que. en cambio. tendíamos a esquivar porque no sabían decir otra cosa más que “estáis hechos unos pollitos” o “de la nariz para arriba sois iguales que vuestro padre. se explicara mejor. Los interventores son las personas que durante las elecciones garantizan a cada partido que las votaciones son correctas. además de un bocata. Para más INRI. histérico y sobrevalorado. dentro de lo posible. y negué con la cabeza. pagamos setenta euros. en otras circunstancias. pues tenía una pronunciación levemente gangosa. clavaditos a vuestra madre”. así como la cara de bibliotecaria pusilánime que se le había quedado tras pasarse más de doce horas en el colegio electoral aguantando a todos los ancianos del barrio que. Nazareth se ocupó de colocarme de nuevo entre la espada y la pared. Yo no tenía ni idea de en qué consistía eso tan raro de “ser interventor”. y de la nariz para abajo. una especie de policías de las urnas.Me sentía como una película de Woody Allen: mediocre. corría el riesgo de regurgitar fango por el resto de mis días. Ya me había introducido demasiado en el cenagal de la política. Si seguía avanzando. 70 . aunque no me sonaba demasiado bien. Recordé que a mi hermana le había tocado en suerte más de una vez ejercer de presidenta de mesa en los comicios. ¿Quieres ser interventor el día de las elecciones? fue su pregunta. ¿Estás seguro? insistió ella. un refresco y una pera conferencia para la comida. Ahora entiendo por qué has terminado aquí dijo con sarcasmo. en cuanto hice acto de presencia en el local electoral del Partido Alfa.

Una persona que me odiaba insistía con buenas maneras en que realizara un trabajo no del todo mal remunerado. ¿Lo tomas o lo dejas? Como siempre que no era capaz de tomar una decisión. en compañía de mi mejor amigo. y con el aliciente de recibir por la cara un menú con pera conferencia incluida para el almuerzo. Era como meterse en una página pornográfica de Internet y que no comenzaran a saltar ventanas con links especulares de pago hacia los rincones más lúbricos del ciberespacio. sonrió con perfidia. Si quieres puedo ponerte en la misma mesa que él… Tanta amabilidad comenzaba a resultarme sospechosa. ¿En serio? pregunté muy escéptico. Reconozco que lo de la pera resulta tentador dije. Ni siquiera pude preguntarle a Pelayo si realmente él también había aceptado la oferta de 71 . En cuanto a mí. ¿Cuál es el truco? inquirí finalmente. Te lo prometo. No me lo creía. Pues tu amigo Pelayo me ha dicho que sí dejó caer. ya que Pelayo e “interventor” no eran conceptos que hasta entonces hubiera juzgado complementarios. me incorporé al trabajo en la sala de juntas y procedí a introducir más propaganda en la nueva remesa de sobres etiquetados dos días antes. como ofendida. Casi me convence. y desapareció. Salió que sí.Pronunció “pera conferencia” con el mismo enardecimiento con el que Joaquín Prat hablaría de un apartamento en Torrevieja en el programa El Precio Justo. pero creo que paso de todas formas… Puso las manos en jarras. No hay ningún truco. Nazareth me tomó los datos. saqué una moneda de un euro y me lo jugué a cara o cruz.

Me detuve por un momento. señor Rana le respondí en el tono más diplomático que logré encontrar en mi limitado repertorio de soniquetes conciliadores. más que nada. hacía que empezara a echar de menos el paisaje sonoro del resto de la realidad. La novedad estaba en que no era el único que parecía interesado en la muchacha. Esta tensa situación. ¿Cómo le va a las musarañas? preguntó. una vez más. es que se me ha ocurrido que tal vez sería una buena idea poner algo de música. escudriñando el fascinante rostro de Pamela mientras trataba de contener mis erecciones para que no perturbaran la paz espiritual de Rana. 72 . y no tuvieron más remedio que reemprender el trabajo. Disculpe que se me haya ido el santo al cielo. Rana se volvió hacia ellos. cada vez que alguien se atrevía a pronunciar cualquier palabra. desafiante. comenzaba también a observarla entre mirada amenazante y mirada amenazante a mis tímidos ojos. para hacer más entretenido el trabajo. miré a mi alrededor con atención.Nazareth porque Belarmino Rana estaba especialmente susceptible ante cualquier sonido no desencadenado por el contacto de nuestras manos contra los sobres y rugía hecho un basilisco. Así que me pasé la jornada. visiblemente enfurruñado. Belarmino Rana se dio cuenta al instante de que faltaba un instrumento en su sinfonía de ensobradores zombificados y se plantó frente a mí con la frente caramelizada por un montón de arrugas aviesas. a modo de protesta. Todos los empleados dejaron de ensobrar a la vez. y descubrí que sobre una estantería repleta de libros polvorientos había un viejo radiocasete. aderezada por un silencio plúmbeo y atosigante. pues el adolescente de la mirada torva.

se daba cuenta de que era una situación inhumana. como si entre ambos existiera algo más que una simple relación de esclavitud. Con esa reacción pretendía dar a entender que. el primero de los dos que retiro la mirada del enemigo. De acuerdo dijo.aunque esta vez mirando con el rabillo del ojo cómo discurría la conversación entre el concejal y yo. Iba a explicármelo de manera ya verbal cuando una voz a sus espaldas le arrebató la palabra. por Dios le supliqué. El muchacho tiene razón me defendió inesperadamente. que no vacilaba en mantenerle la mirada. que además de vosotros hay más gente trabajando. sólo que no le importaba lo más mínimo. Se trataba del cuarentón del cráneo cuadriculado. Un poco de música nos ayudaría a trabajar mejor. efectivamente. 73 . Le tenía más miedo al silencio que a aquel mequetrefe con delirios de grandeza. La impresión se vio ratificada por un asentimiento del propio Rana. ¿Acaso te parece esto una discoteca? ¡Menos samba e máis traballar! No me arredré. ¿Música? dijo con repugnancia Rana. Ponga aunque sea la sintonía del partido. ¿No ve que esto es inhumano? Su rostro adquirió un inequívoco matiz ladino al escuchar el adjetivo “inhumano”. El silencio entre ambos se prolongó durante unos segundos mientras sus ceños fruncidos se devoraban mutuamente. pero no muy alta. Yo me quedé anonadado observando la situación e intuí de inmediato que aquel cuarentón cabizbajo escondía más de un secreto.

en cierta manera. A regañadientes. De la pletina principal saltaron unas cuantas chispas. Las luces parpadearon por un breve instante y luego se apagaron por completo. en tanto que Rana. por ejemplo. lo enchufó y accionó el interruptor de encendido. me recordaba al personaje del inglés pretencioso y arrogante al que daba vida Richard Harris. Me di cuenta de que Rana se había caído de culo al suelo por el percance y me acerqué hasta él para ofrecerle mi ayuda. Entonces me fijé en algo que hasta el momento se me había pasado por alto. sacudiéndose la americana muy enfadado. ¡Vosotros. lo depositó sobre la mesa. consumimos otras diez horas de nuestras vidas que podríamos haber empleado. en leer el Ulises de James Joyce en lugar de en 74 . el concejal agarró mi mano y se puso en pie. para acatar la orden. al Clint Eastwood del inicio de Sin Perdón. Olía a cable quemado por toda la estancia. en compañía de una caricatura de demonio. pese a la cual no titubeaba en avanzar a través de la sala con la misma actitud desafiante de antes. sumidos en las tinieblas. ¡Que alguien vaya a mirar los fusibles! clamó fuera de sí ¡Aprisa! Fue el propio cuarentón quien se puso en pie. en mitad de la penumbra.A continuación cogió el radiocasete. con la salvedad de que el actor inglés jamás luciría un traje tan horrible como el del concejal ni siquiera por exigencias de guión. limpió su superficie polvorienta con la bocamanga de su americana. y es que aquel hombre arrastraba una cojera considerable en su pierna derecha. ¡Para ensobrar no se necesita luz! Y así. Me recordaba. más que al sheriff inclemente interpretado por Gene Hackman. seguid trabajando! ordenó.

sólo faltaba que ahora nosotros no lucháramos para que llegara convenientemente ensobrada a todos los domicilios. que yo sepa. hasta que solventáramos todas nuestras deudas con ella. pues. el tirano murió de viejo en su cama). La historia nos había tomado como rehenes y. Finlandia sólo sería un país más de los que nunca votaban a España en Eurovisión. Con lo que le habían luchado nuestros mayores por conseguir la democracia (es un decir.servir de correas de transmisión entre centenares de folletos propagandísticos y sus correspondientes e incautos destinatarios. 75 .

anodina y goyesca (no en el sentido clásico del adjetivo. Daba un poco de pena que esta amiga mía hubiera tenido que invertir cuatro años de su existencia estudiando psicología para llegar a una conclusión semejante. DIFFERENT DAY La muchacha de la que me había enamorado en Florencia se llamaba Carolina. sino en el sentido de que era tan aburrida que bien podría ganar un Premio Goya a la mejor película). claro que siempre era mejor eso que haber estudiado un máster de más de un millón de pesetas en cinematografía 76 . solía soñar con ella al menos una vez por semana. hasta el amanecer. Mi subconsciente se estaba desmadrando. me sugirió en su momento que. en mitad del sueño. durante el día de la díada. acompañado por un coro de aborígenes con elefantiasis genital. concretamente a un juego de gimnasia llamado Eye Toy Kinetic. Una amiga psicóloga. si bien no tanto como cuando había soñado que utilizaba el poder de ralentizar el tiempo a lo “bullet time” para cantar coplas vestido de faralaes en el Liceo de Barcelona. que solía desternillarse con el relato de estas ensoñaciones.6 DE MAYO SAME SHIT. Ya no respetaba ni los recuerdos idealizados de un pasado que nunca volvería. Y eso era grave. Lo que ya no me ocurría con tanta frecuencia era que. su rostro vestal transmutara en el del egregio político Manuel Fraga Iribarne y me obligara a jugar con él a la PlayStation. si mi imaginación perdía el norte con tanta facilidad y recurrencia por las noches. Como ya he dicho anteriormente. había una buena razón para ello: mantener el equilibrio con respecto a la vida real. desgarradoramente prosaica.

En cuanto al trabajo. y aunque yo deseaba con igual vehemencia la desgracia para el capitoste. como había hecho yo en uno de mis típicos alardes de inteligencia “memocional”. de producirse tal situación. Nazareth sí se encontraba en el local. con lo cual los números once y doce quedaban condenados a una ansiedad equina hasta el día de las elecciones. o dicho de una manera más eufemística. aprovechamos la tesitura para mantener las conversaciones que el día anterior Belarmino Rana nos había impedido mantener con nuestras nuevas compañeras de trabajo.que sólo servía para que te repudiasen aún más en el sector por pijo. tenían garantizada su permanencia en el ayuntamiento por el Partido Alfa entre diez y once concejales. no hubo grandes novedades. Lo comenté con Pelayo y éste manifestó su deseo de que alguno de esos dos puestos lo ocupara Belarmino Rana para que sufriera. No transcribiré nada de 77 . O algo similar. Y nosotros. De acuerdo con los sondeos. Sólo ensobramos dos horas y sin Belarmino Rana supervisándonos. nosotros fuéramos los principales perjudicados. claro está. Nada más que eso. Mari Pili y Pamela. pero estaba tan concentrada en sus chácharas con incautos a través de Internet que no nos prestaba atención alguna. puesto que estaba reunido con el alcalde y el resto de su equipo de gobierno para repartirse el bacalao postelectoral. por ello me conformaba con el anhelo de que lo abdujeran unos selenitas como conejillo de indias a fin de calibrar la calidad de sus equipamientos quirúrgicos para el prolapso severo de ano. temía en mi fuero interno que. para determinar el orden en que aparecerían los candidatos del partido en las listas electorales. Sonreía y babeaba frente a la pantalla mientras trataba de buscar en sus archivos alguna foto que diera el pego.

Y viceversa. franceses y españoles. lo cual animó al periodista uruguayo a hacer lo propio con chistes de gallegos.ellas porque la verdad es que dejaron bastante que desear. con razón. Uno se sentaba frente a la persona desconocida. ya que éste permitía la existencia de cierto misterio respecto a nuestras mediocres personalidades. En este sentido. la miraba de reojo. quedando así cada vez peor frente a Pamela. Pelayo se desmarcaba de la tónica habitual con chistes de mal gusto del estilo “¡mamá. entre chiste y chiste. dejaba escapar un monosílabo. el cuarentón se limitaba a decir de vez en cuando “ese ya me lo sabía”. Terminé echando de menos el silencio de día anteriores. Pero del mismo modo que el enamoramiento enfermizo se desvanece tras escuchar y oler la primera ventosidad de la persona amada (al menos eso dicen los expertos en la materia). la chiquilla de las cejas frondosas. Mari Pili nos acribilló con chistes de ingleses. simplemente. y elucubraba una posible biografía para ella. está comprobado que el interés por otros individuos aparentemente enigmáticos se resquebraja en cuanto dichos individuos empiezan a contar chistes para tratar de caer bien. quien ya ni se molestaba en mirarme al haberme tomado. una mayor abulia. la jovencita y el fantasma habían demostrado una mayor inteligencia o. la mujer con aspecto de espectro de película japonesa y el gorila adolescente permanecían inalterables ensobrando cartas tal cual tres tristes tigres. trataba de impresionar a las nenas con el relato hiperbólico de alguna correría del pasado de la que apenas me acordaba. por un idiota altisonante con ganas de dar la nota. mamá el vecino me ha dicho que si le chupaba la polla me daba estos pendientes!” y yo. a lo sumo. el cuarentón. Pamela asentía o. el bigardo. 78 .

Tal vez a causa de las diferencia dietéticas. sin embargo.Cuando la jornada concluyó y regresé a casa lo primero que hice fue conectarme a Internet y consultar mi correo electrónico. pero cuando consulté los resultados. (sobre todo teniendo en cuenta que los profesores que habíamos tenido en la escuela primaria y secundaria tenían una pronunciación y un nivel de fluidez en este idioma similar a la de un somormujo lavanco ebrio). Presentía que iba a toparme con otra mala noticia. El caso es que el examen se avecinaba y yo ni siquiera sabía en qué iba a consistir exactamente. Y por descontado. y mi inglés era decente. Aquello significaba. allí las cosas no funcionaban como aquí. sintonicé un canal de televisión inglés a través de mi proveedor de televisión vía satélite y caí en una especie de trance agónico al constatar que ya no me enteraba de nada de lo que decían en él. esto no había sido suficiente para que los severos burócratas británicos me permitieran saltarme el trámite. un examen de inglés para extranjeros (Test of English as a Foreign Language) que exigían la mayor parte de las universidades británicas como requisito para acceder a ellas. Un mensaje en la bandeja de entrada me alertaba de que en breve tendría que examinarme del TOEFL. acerté. Yo había tenido la suerte de haber estudiado un año en Estados Unidos justo después de concluir la licenciatura por medio de una bolsa de intercambio. 79 . mi puntuación había estado por debajo del listón establecido por las universidades como mínimo para el ingreso en ellas de estudiantes extranjeros. Lo intenté con otros dos canales y tampoco hubo progresos en la decodificación del idioma. Aturdido por la sorpresa. Respondí a todas las preguntas con gran seguridad en mí mismo. así que me conecté a la página web oficial del test de marras y me descargué un ejemplo de examen de otros años.

muchos de ellos mochileros de vacaciones procedentes de diversos países europeos. que iba a tener que estudiar para aprobar el examen y. Una vez conseguí relajarme. Yo.a efectos prácticos. y del programa de sucesos Gente. Luego me tuve que tender en el sofá y respirar cinco veces seguidas en profundidad para recomponerme. no se me ocurría de dónde iba a sacar el tiempo para hacerlo. Lo que vi me volvió a robar el aliento: un tren había descarrilado a las afueras de Helsinki. causando la muerte de más de cincuenta personas. no sé por qué. sentí que se me formaba un nudo en el estómago. Era algo absurdo tratar de no tomárselo como una señal. de las cuchillas de afeitar que había ido a comprar. seguro que. Si el insomnio no me hubiera impedido conciliar el sueño durante toda la noche pese a mi adicción a la Dormidina. con Manuel Fraga o sin él. con la lógica intensificación de los horarios de trabajo. habría tenido unas pesadillas de lo más interesantes… 80 . encendí la tele en busca de algo de distracción. También de Belarmino Rana. Por si esto no bastase. dado que la campaña estaba a punto de comenzar oficialmente. Me acordé de Marcos. que me había convertido en un hipocondríaco de record Guinness a raíz de una crisis de ansiedad sufrida con veinte años como consecuencia de la ingesta de un flan sazonado con sustancias estupefacientes variadas. explicando con todo lujo de detalles que este trastorno psiquiátrico se podía adquirir fácilmente tras una situación prolongada de estrés. uno de los comentarios de texto del examen de prueba hablaba sobre la esquizofrenia.

pero en cuanto lo pensé mejor. me congratulé por su fracaso. La buena ni siquiera podía asegurar que fuera buena realmente: Rana se había quedado fuera de los once primeros puestos de la lista electoral. que empleé en estudiar a conciencia el TOEFL. de nuevo. que se extendía en un radio de aproximadamente dos kilómetros alrededor de una superficie comercial famosa por su alto índice de hurtos y sus desfiles de moda con famosos de tres al cuarto como jurado en el que hordas de quinceañeras ligeras de ropa se disputaban cada estación variopintos títulos de Miss. Ésa era la mala noticia. pues Belarmino Rana ejercía de mano inocente en el reparto de distritos) otro de los sectores menos prósperos del mapa: también un polígono de hormigón coloreado. nos volvió a tocar en gracia (es un decir.8 DE MAYO ENCRUCIJADA Después de un día de descanso. de repartir propaganda por las calles de la ciudad. Se trataba. comencé a temer que su lógico estado de nerviosismo 81 . así que se jugaba su futuro político con aquella campaña. y de nuevo. de protección oficial. Al principio. consciente de que iba a ser la última oportunidad que tendría para hacerlo. O lo que es lo mismo: dependía de que nosotros realizáramos correctamente nuestro trabajo para sobrevivir en la jungla del poder. Alguien de su calaña no se merecía más. el Partido Alfa volvió a requerir mis servicios a las siete de la mañana (sospecho que Nazareth me telefoneaba desde la ducha a esta hora tan intempestiva sólo para fastidiarme) del día previo del arranque oficial de la campaña.

justo por debajo de Belarmino Rana. Y a juzgar por los rudos modales en que se dirigió a nosotros durante el reparto de tareas. había sido un miembro importante del partido. así como el hecho de que Germán estuviera trabajando en la campaña desde el primer día en las mismas condiciones de precariedad que nosotros. en una zozobra constante. siempre de acuerdo con la versión de Mari Pili. el tipo del cráneo cuadriculado. de nombre real Germán. hasta el punto de que los mandamases decidieron un buen día relegarlo varios puestos en el orden de prioridad de las listas electorales. su carácter se había agriado. quien. perdiendo numerosas simpatías políticas por ello. Otro jugoso rumor me lo proporcionó Mari Pili justo antes de abandonar el local electoral en dirección a nuestros respectivos distritos. Mis 82 . La rivalidad entre ambos era encarnizada. Lo que nadie sabía decir a ciencia cierta era si perseguía con ello salvar el propio pellejo o hundir a Belarmino Rana desde dentro. ocupaba el puesto numero trece. el cual aseguraba que el alcalde. descontento con el modo en que Rana acometía la campaña. En aquel momento. y explicaba en cierta medida la tensión que se respiraba en el ambiente cada vez que se veían obligados a interactuar.sumiera nuestro. Según ella. se había granjeado en menos de una legislatura el favor de la cúpula directiva de la organización casi al completo. ya de por sí ajetreado periplo democrático. sólo que tras haberse quedado cojo por culpa de un accidente de circulación. a diferencia de él. planeaba rehabilitar a Pepe como coordinador de la misma. mis miedos no estaban infundados. Parte de su mal humor lo había causado un murmullo que desde primeras horas de la mañana circulaba impunemente por los pasillos del local electoral del Partido Alfa.

quienes tenían que repartir cientos de folletos propagandísticos por toda la ciudad a fin de asistirle en su intento desesperado por conservar el cargo. Sólo había que esperar a que la hostilidad creciera y luego aprovechar para meter cuanta más cizaña mejor en contra de Rana. sino de asegurar al mismo tiempo que la carrera política de nuestro jefe no sobreviviera a la campaña electoral. y mucho peor todavía. si queríamos vengarnos del concejal. de cine para adolescentes made in Hollywood. y a la inversa. No podíamos obtener el dinero con el que sufragarnos la huida al país escandinavo si no realizábamos correctamente nuestro trabajo. se me escurría la sonrisa sólo de imaginar su fin. a lo largo de muchos años. ya que. Me excitaba sobremanera la idea de acabar con las aspiraciones municipales de aquel mamarracho trajeado. Pelayo. a modo de carta blanca. dejar 83 . casi podría decir que había encontrado una razón para vivir en mi odio y desprecio por él. vivíamos en un mundo imperfecto donde la justicia poética rara vez intercedía a favor de los desvalidos. Lamentablemente.esperanzas estaban depositadas en la segunda opción. Nos encontrábamos en un atolladero. Ya no se trataba únicamente de ganar el dinero necesario para ir a Finlandia en el menor periodo de tiempo posible. y propuso. podríamos llegar a contar algún día con un aliado de excepción en nuestros rifirrafes con el concejal. recurrió a la sabiduría que le había conferido el visionado. de ser así. no nos quedaba otra que tomarnos a chirigota nuestro empleo como asistentes de campaña. Nuestro interés por viajar a Finlandia era del todo incompatible con nuestro deseo de defenestrar a Rana. ante la gravedad de la disyuntiva. por lo que seguíamos siendo nosotros quienes estábamos sometidos a sus órdenes.

ya tan contaminado habitualmente que ni el vecino más observador vería en toda aquella basura sumergida algo fuera de lo común. aunque regresamos tan rápido como pudimos a nuestra pequeña porción de paraíso no fuera a ser que alguien nos la arrebatase. me pidió a gritos deshacerme del contenido de los carritos. e invertir la mañana tumbado a la bartola en el césped mullido de los alrededores del centro comercial. en su modalidad mayoría absoluta. La digestión se prolongó durante más de cuatro horas. avalados por el sistema democrático. Era curioso que el corazón de Pelayo hubiera tenido exactamente el mismo antojo. Para cuando llegó el crepúsculo. el fin de nuestra jornada laboral. después de todo. No nos quedó más remedio entonces que erguirnos para ir a comprar un par de hamburguesas y de refrescos en el McDonalds. y con él. sí que liberaba… 84 . introdujimos toda nuestra carga en varias bolsas de plástico repletas de piedras y las arrojamos al río. A continuación. buscamos un recodo de césped alejado de miradas indiscretas y nos tendimos a dormir en él hasta la hora de comer. Así que. pasar olímpicamente de mi trabajo. aquel día. Y mi corazón.de pensar y hacer lo que nos pidieran nuestros corazones. El trabajo. estábamos tan cansados de no hacer nada que nos permitimos el lujo de sonreír. Me pareció una buena idea.

nos convenía mantener la boca cerrada para evitar que el resto de los partidos se tomaran el asunto de los plazos de trabajo como algo personal y acabáramos pagando mercenarios por pecadores. de los capones. o donde fuera que apuntara su sueño. si la campaña arrancaba oficialmente la fecha que encabeza estas líneas. pero como necesitábamos trabajar cuantas más horas mejor. Lo importante era seguir acumulando monedas. a estas alturas. Si al final el Ministerio de Podredumbre conseguía que me concedieran la beca (y según mi madre. pero mucho. algo que seguía sin saber si debía alegrarme o no). 85 . en aquellos tiempos revueltos. había cerca de un noventa y nueve por ciento de posibilidades de que me llevara el gato al agua. tendría que cuidarme mucho. Por analogía con este caso delirante pero real. Sobre todo en mi situación. al igual que había hecho en su momento el primer panadero de la ciudad que se había atrevido a vender barras de pan los domingos y que. independientemente de que las pagaran a tres euros con cincuenta. nosotros ya llevábamos unos cuantos días dando el callo por el Partido Alfa. mucho. en ello. y puede que hasta ilegal. solían esperarle a la puerta de su establecimiento los fines de semana para propinarle capones en la sesera a modo de advertencia. que. riéndose de todos los negociantes que. Mi sexto sentido me decía que había algo antidemocrático. ya estaría instaladísimo en Laponia.9 DE MAYO DESASTRE ECOLÓGICO Nunca llegué a comprender demasiado bien cómo. no hicimos ningún tipo de pregunta o comentario al respecto.

para que todo el asunto de la campaña no se le fuera de las manos. así como un trasvase de responsabilidades a todas luces lenitivo. Pepe asintió con cierto regodeo. Rana se vio obligado a recauchutar su imagen pública recibiendo a Pepe mediante una sonrisa impostada y un abrazo de diseño. El coordinador desdeñado reapareció en el local electoral con el orgullo propio de quien se sabe imprescindible y una sonrisa victoriosa en sus labios. ¿no? le preguntó mientras nos señalaba con el rabillo del ojo. Desfiló altanero por el pasillo. pues por mucho que fuera un cargo electo supuestamente dotado de grandes habilidades organizativas. Ya te encargas tú de éstos. Me imagino que. y cuando hubo considerado que la escena ya había durado demasiado. además de un mayor trasiego en la sede del Partido Alfa. minaba su imagen como líder ante los trabajadores y el partido. La reincorporación de Pepe suponía una disminución de su volumen de trabajo. justo por ello. El ceño del concejal describió justo el movimiento contrario. saludó a todo el mundo y se puso a trabajar. Nos saludó enarcando las cejas amigablemente. la realidad acababa de demostrar que necesitaba los servicios del último mono de la organización. al mismo tiempo. bastante variado: de mañana nos dedicaríamos a pegar 86 .como todo el mundo sabe. la confirmación de los rumores del día anterior sobre Pepe. son enormemente perjudiciales para el correcto desarrollo cerebral de los doctorandos. después de haberlo despedido. por una vez. Belarmino Rana tragó saliva. El pistoletazo de salida de la campaña trajo consigo. pero. se exilió a su despacho. Pepe se dispuso entonces a organizar el plan de trabajo.

embutido en unos horrendos leotardos a imitación de los de Superman. aunque también ayudó aquella otra ocasión en la que. en cambio. pero. Poco podía hacer yo para cambiar las leyes del mundo salvo dejarme llevar. La realidad era lo que tenía. fui víctima de un traumatismo craneoencefálico grave muy poco peliculero. se me antojaba una suerte de sucedáneo ramplón de la vida bohemia. me había lanzado desde la ventana de mi casa y. éstos nunca tenían a un alcalde con cara de pánfilo como protagonista. esponjas y rollos de papel. sino a estrellas de la música. Yo nunca había pegado carteles.carteles y. igual que los chupas de Kojak. y eso de recorrer las calles de la ciudad armado con cubos. buzonearíamos por las zonas de la ciudad que aún quedaban pendientes. nada me faltaría… 87 . que siempre terminaba pervirtiéndolo todo. ya de tarde. me había parecido un trabajo de lo más interesante. se mantenían inmutables a través del tiempo. los pastelitos de la pantera rosa. Las decepciones. desde pequeño. La lección la había comprendido a una edad muy temprana después de verter leche sobre un tazón lleno de Krispies de Kellogs y comprobar que los duendecillos del anuncio de televisión no salían por ninguna parte. Mientras el Partido Alfa fuera mi pastor. Las sustancias viscosas como el pegamento de cola me apasionaban. por tratarse de una misión solitaria y a menudo nocturna. Claro que cuando de pequeño me imaginaba a mí mismo adhiriendo carteles a los muros de la ciudad. en lugar de alzar el vuelo hacia el infinito y más allá. el cine o el circo. y la insistencia de las parejas adulteras en negar por sistema sus pecados incluso con carácter retroactivo. Los motivos para decepcionarse cambiaban con los años.

pintándole a éste bigotes y perilla con rotulador. Toda la ciudad era un campo de batalla en el cual multitud de empresas jugaban al Monopoly de la persuasión visual. exposiciones. Pelayo se encargaba de todo lo referente a la disposición de los carteles en tanto que yo portaba la cola y la esparcía por las paredes con la ayuda de una esponja para que él se explayara. Había mucha competencia. de ideología nacionalista. tanto del partido de Ramón Taboada. como del Partido Beta. como se empeñaban en proclamar muchos analistas ante los crecientes índices de abstención en las urnas en las últimas 88 . el clamor hubiese sido insoportable. La ciudadanía estaba hasta el gorro de que los políticos los tomaran por el pito del sereno. Por no hablar de la publicidad de conciertos. Pensé que la gente no pasaba de la política. cursos de idiomas. conferencias. Lo primero que me llamó la atención de este nuevo cometido es que resultaba bastante difícil encontrar lugares donde adherir los pósters. pues comprobamos a lo largo de la mañana que las actitudes hostiles de las que habíamos sido víctimas el día de nuestro debut como repartidores no eran ni mucho menos residuales. Si no fuera porque la mayoría se conformaban con expresar su malestar limitándose a poner cara de asco al vernos pegar carteles del alcalde o. sectas. ciclos de cine. como mucho. espectáculos de striptease y demás. y del Partido Gamma. Y más si se trataba de asuntos políticos. principal rival del Partido Alfa. de que les prometieran el oro y el moro y de que sólo se acordaran de ellos a la hora de encarar los comicios.Empezamos a decorar la ciudad en el mismo barrio periférico donde habíamos repartido la primera partida de propaganda electoral. esforzándose por atraer la mirada de unos habitantes ya demasiado saturados de información como para sentir curiosidad por nada.

si repartir propaganda. ensobrar o pegar carteles. hermosa y grácil. Se me cayeron los carteles al suelo del susto. Si tuviera que decidir qué labor me resultaba más agradable. me iba embriagando poco a poco hasta el punto de que en un par de ocasiones me quedé aturullado frente al retrato del alcalde convencido de que en cualquier momento me iba a desvelar el tercer misterio de Fátima. pese a que el buzoneo me permitía más margen de holgazanería al no tratarse de un trabajo tan verificable como lo de los pósters.décadas. Fue entonces cuando la vi. De ahí la arraigada creencia popular acerca de que la política no se diferencia demasiado de una casa de lenocinio. El corazón empezó a latirme con la fuerza de un martillo pilón y las palmas de las manos se me 89 . sobre las baldosas cubiertas de chicles resecos. En cuanto Pelayo se dio cuenta de cuál era la situación. nos intercambiamos los roles y yo pasé a ocuparme de los carteles. simplemente. Caminaba por la acera de enfrente. Hablaba con alguien a través de su teléfono móvil mientras avanzaba. como quien no quiere la cosa. El motivo era el pegamento. me decantaría por esta última opción. con una carpeta debajo del brazo derecho y un abrigo negro de piel que le llegaba hasta las rodillas. se comportaban con ella como cualquier hijo de vecino al encontrarse con un amigo borracho y verboso en la barra de un club de alterne a las siete de la mañana: haciéndose el sueco para evitar el gorroneo indiscriminado de copas y tabaco así como el posible hurto de la cartera mediante distracción por perogrullada dialéctica. que.

supervisó sus movimientos durante unos cuantos segundos y. Si me acercaba a ella.humedecieron. Me bloqueé. le comunicaba todo lo que me había quedado en el tintero hacía ya tanto tiempo. Llevas más de cinco años dándome la paliza acerca de lo mucho que la cagaste al no besarla cuando tuviste la oportunidad. ¿Qué coño te ocurre? me preguntó Pelayo. Carolina… ¿La de Florencia? ¿Tu amor platónico? Incliné lentamente la cabeza. Hacía tanto tiempo que no la veía nada más que en sueños que. una práctica sexual de gran tradición entre las chicas de las Tierras Altas que consiste en introducirse los testículos de un hombre en la boca y luego interpretar. mediante una sofisticada técnica vocal. Es ella respondí. Pelayo miró en dirección a la chica. que no suponían más de un cinco por ciento del total. se volvió hacia mí con gesto de desconcierto. No quisiera pasarme otro lustro más aguantando el mismo rollo cada vez que te emborrachas. me arriesgaba a perder el único motivo por el que había merecido la pena vivir después de las películas de John Sturgess y el día en que un ligue escocés me introdujo en el maravilloso mundo de los “waahums”. 90 . a menos de diez metros en línea diagonal y a la izquierda. molesto por la falta de coordinación. al notarla tan cerca de mí. Aquella mujer vivía en mis recuerdos más hermosos. ¿Y no deberías decirle algo? propuso. se me ocurrió que tal vez estuviera alucinando por efectos de la inhalación del pegamento. y su reacción no era la esperada. por último. como si temiera que el ruido del movimiento pudiera alertarla de mi presencia.

eran la viva mirada de Dios. independientemente de su veleidades nihilistas. El juicio final.todo tipo de melodías. desde luego. desde el propio himno escocés hasta el Wish You Were Here de Pink Floyd. ¡Carolina! gritó ¡Aquí! Ella se detuvo. Y por otro lado. no me atreví a saldar mi deuda con el destino. Pelayo. debido a la situación del sol. decidió pasar directamente a la acción sin pedir permiso. ¿Qué coño haces? arreé a mi amigo con un rollo de carteles en la nuca ¡Me va a ver! ¡Ya va siendo hora de que te comportes como un hombre! ¿No crees? refunfuñó él. aquellos ojos que luchaban por encontrarme entre los rayos de luz directa. tenía la incómoda sensación de que mi memoria había manipulado los recuerdos de una simple amistad para convertirlos en un romance platónico imperecedero susceptible de dotar de sentido a mi propia cobardía. miró hacia atrás y se llevó la mano a la frente para evitar que el sol la deslumbrara. Para Carolina. devolviéndome la colleja. sin embargo. ajeno a mis dilemas. no se mostraría temeroso ante los escrutadores ojos del mismísimo Dios? Yo no. Pese a que me apasionaban esos momentos de las películas bélicas en los que alguien llega a la conclusión de que sin riesgo no hay gloria. para mí. ¡Vete allí y dile a esa chica lo que tienes que decirle! ¡Con un beso! Volví a quedarme patitieso. ¿Y quién. yo no era más que una silueta recortada a contraluz. así que comencé a sentirme igual 91 . Me asustaba demasiado el NAPALM del fracaso.

cuando había tratado de alertarla de mi presencia en el lugar. perdería de inmediato todo interés en mi persona. emocionante y bien remunerado. si algún día llegaba a descubrir lo gris y anodina que era mi rutina diaria. de un empleo estable.de vulnerable e inseguro que si estuviera desfilando en tanga de leopardo frente a un ejército de críticos de moda neoyorquinos. temiendo que todo se tratara de una broma cruel. Yo los podía ver a ambos. Luego eché a correr calle abajo y no me detuve hasta asegurarme. El agredido me explicó poco más tarde que. Con el pequeño inconveniente de que requería una capacidad de sacrificio sobrehumana. El motivo de su reacción era que nunca le había confesado que vivía en la ciudad donde he vivido casi toda mi vida. había recurrido a la violencia gratuita para escabullirse. sino que trabajaba como Buda del moroso en Amberes al servicio de una importante agencia de cobros muy bien relacionada con el sector de la alta joyería. como éste trataba de explicarle algo señalando en mi dirección. en teoría. Vi cómo ella se acercaba a mi amigo en actitud poco amistosa. Carolina se había sentido turbada por la invasión de su intimidad y. ya que el volumen de trabajo alcanzaba unos 92 . Así pues. había improvisado una historia rocambolesca en su honor según la cual yo no me dedicaba a mendigar un empleo decente entre contrato basura y contrato basura. desde detrás de un par de contenedores mugrientos. porque temía que. Se trataba. y como finalmente la chica de mis sueños montaba en cólera. le cruzaba la cara con una bofetada y desaparecía entre los edificios mientras Pelayo le llamaba “pelantrusca zampapollas” a voz en grito. de que ni Carolina ni Pelayo conocían mi nuevo paradero. a unos cien kilómetros de la suya propia.

de que las circunstancias no eran las más adecuadas para lanzarse a la piscina. y lo poco seductor que resultaba trabajar con veintitantos años 93 . iba yo. el efecto contrario. desagradecido como pocos. Todo para proteger un pedazo de orgullo enmohecido y conservar un fetiche no menos rancio de felicidad. Tuve que inventar un domicilio postal a marchas forzadas. los reconcomios y las poesías de amor escritas en servilletas de papel durante infinidad de tardes solitarias teñidas de melancolía. La mentira funcionó bastante bien hasta que un día se le ocurrió pedirme la dirección de correos. si es que realmente había existido en algún momento. Sólo aliviaba mis penas el hecho.niveles tan altos que rara vez me podía permitir el lujo de salir de Bélgica. las inseguridades causadas por la naturaleza quebradiza de la memoria. constatable a primera vista. consultaba con ansia al menos tres veces al mes el callejero de Amberes con la esperanza de que se inaugurara una nueva calle con el nombre que yo le había dado. Jamás encontré una calle ni siquiera similar. se extendieron así a lo largo de los años sin menguar nunca en intensidad. A la comprensible incertidumbre con respecto a la evolución de su vida en los últimos años. Al menos así podría viajar hasta dicho domicilio y reclamar mi correspondencia. y ahora que la suerte al fin había decidido mostrarme su cara. Dado que por aquel entonces el correo electrónico aún ocupaba un espacio marginal dentro del sector de las telecomunicaciones. Y en todo ese tiempo. y le enseñaba el culo. lógicamente. por si en algún momento le daba por mandarme una carta o visitarme. no tuve oportunidad de saber nada de ella durante años. creando. había que unir mis mentiras. Los lamentos. y fui tan idiota que ni siquiera me atreví a pedirle el suyo por miedo a sonar demasiado interesado en no perder el contacto.

sí. pues ella no 94 . el asno. Sobre todo en comparación con el empleo de Buda del moroso de alto copete que me había sacado de la manga aquel verano en la Toscana. Y cualquier persona con dos dedos de frente sabe de lo imprescindible que resulta preservar los sueños de la crisis cuando el resto del patrimonio personal ya hace tiempo que ha salido a subasta pública. “Una golfa prepotente con cara de estar oliendo mierda”. el alivio del sacrificio. De lo que se colige que nada de lo que le había dicho a lo largo de los años acerca de su belleza exterior e interior había calado con fuerza en su espíritu. Me acusó de masoca. Era el placer de la renuncia. pero no se encontraba a mi alcance. que era yo. A Pelayo todo esto le parecía una excusa barata y pretenciosa. en sus propias palabras. tirar de la cisterna y decirle adiós cañerías abajo. Por ello. Era lógico. no me importó tanto cómo había pensado el defecar sobre la posibilidad de convertir mis sueños en realidad. claro. con castrar las ansias de alcanzarla algún día antes de que esas mismas ansias se encargaran de estropearlo todo. pasó a despotricar de Carolina. como los testículos de un gato asilvestrado y problemático que luego accede a domesticarse sin problemas. Había perdido a Carolina. Únicamente aceptando que la miel no estaba hecha para el hocico del asno. de cobarde. pero mis sueños continuaban a buen recaudo. Nunca hasta entonces había comprendido que para ser feliz bastaba con convertir la felicidad en una entelequia inaprensible.como asistente de campaña electoral a tres euros con cincuenta la hora. la satisfacción de la insatisfacción. Y no contento con ello. Existía la felicidad. sí. de tonto del culo y de pusilánime. podía seguir imaginándose mil sabores excelsos para dicha miel.

se había andado con chiquitas y le había dejado una marca roja bastante visible en mitad de la mejilla derecha. Mis disculpas por los problemas que le había causado no le convencieron demasiado. Volvió a insultarme dos o tres veces. A continuación me robó unos cuantos carteles, me dio un sobre con polvos para fabricar más pegamento de cola y se fue con viento fresco a pegar carteles él solito. El resto de la mañana me las vi y me las compuse para realizar un trabajo pensado para dos, al que, por si fuera poco, no estaba acostumbrado, por los alrededores del polígono. Acabé de pegamento hasta las cejas. Por no hablar de que varios críos me robaron el carrito con los carteles en un descuido y me hicieron correr durante casi media hora cuesta arriba para recuperarlo. La lluvia apareció a última hora complicando las cosas todavía más. Pegué mi último cartel a eso de las tres y cuarto de la tarde. Pepe nos había dicho que regresáramos al local antes de las cuatro, así que aún tenía media horita para comer. Me decanté por uno de los numerosos comedores para estudiantes del campus universitario, ya que estos lugares tenían unos precios tan baratos como los engrudos que empleaban para crear sus menús de fritangas variadas. Me deprimí un poco recordando mi etapa en la universidad. Y eso que no había sido lo que se dice paradisíaca, puesto que mi facultad, al tener una política de números clausus demasiado exigente, había conseguido crear uno de los ecosistemas académicos más apolillados conocidos por el hombre. Mientras que en el resto de las carreras convivían personajes de lo más variopinto ávidos de nuevas experiencias, en la nuestra se habían arracimado todos los empollones y cerebritos de los que aquellos se reían por separado en una misma clase, con lo cual el ambiente no se

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parecía en nada al de las películas norteamericanas de universitarios pubescentes, sino más bien al armario de un seminarista que se hubiera quedado sin naftalina. Con todo, aquellos tiempos de aburrimiento supino, salpicado por alguna que otra fiesta en absoluto desparramada, le sacaban los colores a los tiempos preelectorales que se me habían venido encima. Al menos entonces no tenía que colocarme con pegamento de cola, como un crecidito meninho da rúa, a fin de olvidar mis miserias cotidianas, y, además, disfrutaba de una pelambrera mucho más frondosa, con lo que tampoco me veía obligado, como ahora, a someterme a extraños tratamientos capilares contra la alopecia inhibidores del deseo sexual en los que, pese a todo, seguía confiando de manera estúpida. Miré a mi alrededor y sólo vi sonrisas. Todo el mundo en el comedor parecía feliz excepto yo. A no ser que se tratara de una aparatosa conspiración orquestada para desquiciarme y llevada a cabo por intérpretes de primera fila, no daba la impresión de que hubieran logrado llegar hasta aquel estado renunciando a la felicidad. Mis estúpidas teorías se resquebrajaban. O salía de allí o el siguiente sería mi cerebro. Un estudiante con aspecto de estar a punto de terminar la carrera se me acercó cuando me disponía a abandonar el lugar y me pidió la hora. El detalle no hubiera tenido mayor importancia si no me hubiera tratado de usted al hacerlo. Me cabreé tanto que le dije que eran las cuatro y media cuando aún quedaban un cuarto de hora para las cuatro. Él me echaba años de más, yo le echaba minutos. Cerca del local electoral volví a encontrarme con Pelayo. Me estaba esperando en uno de los bares próximos para que llegáramos juntos y así no levantar ninguna sospecha. Seguía enfadado por lo de Carolina, pero yo lo

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conocía demasiado bien y barruntaba que el berrinche no iba a durarle mucho. Me necesitaba. Y yo a él. De la misma forma en que ambos necesitábamos al Partido Alfa tanto como él a nosotros. Poco antes de que entráramos en el piso, se disculpó por lo sucedido. Lo hizo justo a tiempo, pues arriba nos esperaba una dura prueba de la que nunca hubiéramos salido airosos en solitario. Todo comenzó con Belarmino Rana lanzándonos un periódico en plena cara. Yo arrostré la mirada del concejal lo mejor que pude para evitar que nos desollara con ella mientras Pelayo pasaba las páginas tratando de comprender qué demonios estaba ocurriendo, El rostro de mi amigo se descompuso frente a la página treinta y cuatro, que era donde comenzaba la sección correspondiente a las noticias de carácter local. ¡Puede que sea bajo, calvo y vista de traje graznó Rana, enojado, pero eso no me convierte en el payaso listo, a vosotros en los payasos tontos, y a esta campaña en un puto circo para niños retrasados! Supe lo que quería decir cuando vi que la imagen de unas aguas fluviales infestadas de trípticos propagandísticos del Partido Alfa presidía la sección. El cuerpo de la noticia decía más o menos lo siguiente:

DE PERDIDOS… ¡AL RÍO!

Las aguas del río han amanecido esta mañana cubiertas de cartas electorales con el remite del Partido Alfa. Según testigos presenciales, las cartas surgieron de un grupo de bolsas de plástico arrojadas por desconocidos al lecho del río. Las bolsas contenían en su interior numerosos programas electorales y cartas firmadas por el actual alcalde, Edelmiro Bigardo,

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donde, entre otras cosas, el político aseguraba a los destinatarios de las misivas que, de ganar los comicios, haría todo lo que estuviera en su mano por preservar la riqueza natural de los bosques, montes y ríos de nuestro municipio. Según Amadeo Perlasca, principal candidato a la alcaldía por el Partido Beta, Edelmiro Bigardo “está tan obsesionado con cumplir al menos una de sus promesas que no ha dudado en ensuciar el ecosistema para así tener que limpiarlo por fuerza”. Perlasca añadió que su principal contrincante político “se encuentra en el ocaso”, y llamó a los votantes a no prestar su apoyo a “una persona que ha demostrado en demasiadas ocasiones su irresponsabilidad civil y su incapacidad para mantener el orden, no ya en el ayuntamiento, sino dentro de su propio partido”. Por su parte, Bigardo manifestó su total desconocimiento de lo sucedido, que achacó a artimañas de dudosa moralidad procedentes de la oposición, y prometió hacer todo lo posible para depurar las responsabilidades del incidente. El candidato a las elecciones por el Partido Gamma, Nélido Pemán, calificó el suceso de “lamentable”, no sin antes asegurar que “se trata de una prueba más del escaso grado de compromiso político de Bigardo y su partido con esta tierra”. En términos similares se expresó Ramón Taboada, cabeza visible del Partido Omega, al referirse a la tragedia ecológica como “una consecuencia lógica del apoltronamiento político del Partido Alfa”, ya que según él, “Bigardo y su equipo viven de una imagen y unos méritos ya caducos”. En otro orden de cosas, un nutrido grupo de trabajadores de los equipos de limpieza del propio ayuntamiento, así como algunos voluntarios del entorno del Partido Beta, se encuentran trabajando en el lugar de los hechos desde ayer noche. Se espera que las labores de rehabilitación del río concluyan esta misma madrugada o bien mañana por la mañana, aunque de acuerdo con los técnicos en medioambiente consultados por este periódico, el daño ecológico causado por los componentes tóxicos de las tintas no biodegradables de los impresos, tardará meses en desaparecer.

Pepe, que también estaba presente mientras Pelayo y yo leíamos estupefactos la noticia, nos observaba con ojos entre resignados y escépticos, tal y como lo haría un padre que, después de haberse pasado media vida advirtiendo a su hijo adolescente de que se empieza fumando un 98

porro y se acaba en la cocaína, se encontrara con que éste es adicto al crack. Ni Rana, ni Nazareth, ni el resto de trabajadores, ni él mismo confiaban en nuestra inocencia. Y nosotros mucho menos que todos ellos, pues, de todos cuantos nos encontrábamos confinados en aquel piso que apestaba a rancio, éramos los únicos que sabíamos a ciencia cierta que habíamos pecado. Recordé entonces eso que nos decían en la facultad acerca de que una mentira convenientemente expuesta enseguida se convierte en una verdad y, encomendándome a Vincent Price, Steve McQueen, James Coburn y el resto de viejas glorias de la interpretación que conformaban mi panteón de inmortales, traté de devolver las aguas a su cauce. O mucho me equivoco o por aquí nadie ha oído hablar jamás de la presunción de inocencia dije con gran desparpajo, si quieren bajamos un momento a comprarnos un par de burkas en la tienda de todo a cien y luego subimos para que nos lapiden en condiciones. ¡No te pases de listo, Velasco! rugió Rana, con los puños apretados y casi de puntillas, única forma que tenía de situarse a mi misma altura si yo no me acuclillaba primero para facilitarle la tarea. ¡Sabemos que habéis sido vosotros! ¡Era vuestra zona! ¿Y qué si era nuestra zona? repuse desafiante. ¿Cómo que y qué? ¡Sois los únicos que habéis podido hacerlo! El resto se encontraba trabajando en otros distritos. Señor Rana hablé con diplomacia tras una breve pausa, buscando así ridiculizarlo por contraste con su exasperación, no quisiera dudar de sus habilidades lógico-deductivas, pero… ¿de veras piensa que si quisiéramos deshacernos de esos sobres lo haríamos dentro del mismo distrito en el que

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sería desplazarme al distrito de alguien con el que no simpatizara demasiado y pasarles el marrón arrojando allí el materialgiré ligeramente la cabeza para mirar al adolescente de los ojos torvos. No lo niego intervino Pelayo. que se enderezó al tiempo que un mohín sorprendido le hacía enarcar las cejas. al rescate. Si Pelayo y yo estamos trabajando con ustedes no es por dinero. Además. Había que hacer algo al respecto. Temía perder el control de la conversación de un momento a otro por culpa de la creciente ansiedad. pude ver cómo todos los presentes seguían observándonos suspicaces. Ambos pusimos cara de pena para forzar al máximo la capacidad de conmoción de nuestra pequeña performance. pues ya sabrán que el sueldo no da precisamente para comprarse un fueraborda. ¡Estamos aquí por compromiso político. Eso es algo que os apasiona a los jóvenes de hoy en día. Y por otro lado… ¿qué razones podríamos tener para hacer algo semejante? ¿No trabajar? preguntó el concejal en actitud claramente sarcástica. lo único que desea es trabajar.nos correspondía trabajar? Lo lógico. En el silencio que surgió luego. al menos lo que yo haría. por muy joven y ocioso que sea. Se me nubló la vista y empecé a sudar. pero cuando uno lleva tanto tiempo en paro como nosotros. le aseguro que. en una situación así. La cosa se ponía cuesta arriba. sin entrar en más detalles. por conciencia de pueblo! ¡Porque 100 . ¿Tanto tiempo habéis estado sin empleo? ¡Oh. déjenme que les diga una cosa intervine envalentonado. Una oleada de rubor invadió mis mejillas. Rana pareció calmarse un poco. sí! exclamó Pelayo.

¡Un momento! escuché la voz de Pepe. con lo cual corría el riesgo de meter la pata con la exageración. Ahora bien. culminando de esta forma el efecto dramático de la soflama. Dudó por un segundo. Me giré en dirección a la puerta de salida y le indiqué a Pelayo mediante un gesto que me siguiera. Sabía que antes de que diéramos dos pasos alguien nos impediría abandonar el piso. Creo que ha habido un malentendido… Encaré de nuevo al público con aire altivo. Salvo Rana y el adolescente de la mirada torva. mejor será que nos vayamos ahora mismo. Y tal vez los padres de los padres de nuestros padres no recordaba con exactitud la fecha de fundación del partido. todos demostraban en mayor o menor medida su empatía para con aquellos dos pobres diablos acusados de un crimen que nunca habían cometido. Sus rostros habían cambiado.creemos a pies juntillas en el ideario de este partido! Como creyeron nuestros padres. igual que en las malas películas policíacas. han recibido carta alguna del partido? 101 . ni su amigo Enrique. Y los padres de nuestros padres. Todavía hay una cosa que no comprendo muy bien. Suponiendo que digáis la verdad… ¿por qué ayer ni mi sobrino Abel. No tan deprisa se resistió el concejal a aceptar nuestra inocencia. si se nos va a retribuir por nuestros servicios con la moneda de la desconfianza. el recelo y la puesta en duda de nuestras más íntimas convicciones. que viven en la zona de reparto que os correspondía. pero finalmente lo hizo.

Me quedé a cuadros, incapaz de improvisar una respuesta en condiciones. Pelayo, en cambio, se acercó a Rana con gran seguridad en sí mismo y contempló su ridícula figura desde un ángulo casi cenital que intensificaba todavía más su grado de ridiculez. Existen varias explicaciones para eso declaró en tono firme y convincente. ¿Prefiere la explicación A o la explicación B? Ambas contestó Rana, con idéntica rotundidad. En primer lugar, las cartas se nos acabaron antes de que pudiéramos completar el barrio dijo Pelayo, lo cual quiere decir que deberían ustedes revisar el censo de vez en cuando o correrán el riesgo de perder más votos de los que las encuestas les auguran que perderán hizo una breve pausa para tomar aire. En segundo lugar continúo airado, esos rufianes del Partido Beta nos van siguiendo los talones y no se andan con contemplaciones a la hora de recolectar y destruir aquellas cartas que, por hache o por be, no logramos introducir por debajo de las puertas. Mi consejo al respecto, si se me permite dárselo, es que habría que formar un comando similar en nuestras filas que se encargara de reventarles a ellos el trabajo. No es justo que uno se pase todo el día trabajando como un negro, bueno, como una persona de color Pelayo conocía bastante bien la afición a los eufemismos políticamente correctos del Partido Alfa, para que luego vengan cuatro desalmados y se encarguen de convertir esas horas de trabajo en nada, o lo que es peor, en pérdida de votos. Esta vez incluso Rana se tuvo que dar por persuadido. La forma en que miró a Pepe, sugiriéndole algo así cómo: “el chico tal vez tenga razón”, fue inequívoca al respecto. Nos habíamos consagrado como oradores

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maquiavélicos y, para mayor gloria, ante un público cualificado en la materia. Todos aquellos que se habían reído de nosotros durante los últimos años de instituto porque habíamos escogido letras puras, estudiando las catilinarias de Cicerón en detrimento de la ley de Boyle-Mariotte, no sabían hasta qué punto habían perdido la oportunidad de adquirir unos conocimientos sobre retórica tan utiles para progresar adecuadamente en el mundo moderno. Cuando Rana, con la cabeza gacha, nos pidió disculpas por haber sospechado de nosotros, paladeamos la magnitud de nuestro triunfo. Les habíamos vencido con sus mismas armas. El lado negativo de la victoria era que, al menos durante unos cuantas jornadas de trabajo, tendríamos que cuidarnos bastante de no saltarnos las reglas del juego, pues al margen de nuestras habilidades innatas para la manipulación a través de la palabra, no creíamos que pudiéramos salir airosos de otra situación semejante. En consecuencia, aquella tarde hicimos una excepción y repartimos los sobres de la discordia con gran meticulosidad por debajo de cada puerta, subiendo a pie hasta los últimos pisos y enfrentándonos cara a cara con todos cuantos osaban cruzarse en el sacrosanto camino de la democracia por correspondencia, que no conducía a Roma, sino a Rovaniemi, Laponia, Finlandia.

Fue una tarde dura. Tal vez la más dura desde que habíamos empezado a ejercer de mercenarios políticos. Y además de dura, aburrida. No pasó nada de interés en casi siete horas de subir y bajar escaleras. A lo sumo, que en uno de los pasillos de un edificio me encontré con el fontanero de mi barrio, Luís, quien, influido por el resto del vecindario, siempre había visto en mí una

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joven promesa, y, al descubrirme repartiendo propaganda por cuatro duros mientras que él cobraba mil veces mi salario por aflojar un par de tornillos, (cuando no se beneficiaba a las clientas en plan película porno de las baratas), se mostró tan sorprendido que daba la impresión de que, en lugar de haberse topado con un vecino malhadado, se hubiera cruzado con Tom Cruise introduciéndose ratones envueltos en látex por el recto, tal y como sostiene la sabiduría popular que tienen por costumbre hacer las estrellas de Hollywood. ¿Qué haces? me preguntó. Trabajar le respondí. Hay que ganarse la vida. A continuación le entregué en mano una de las cartas del Partido Alfa, salí a la calle y me tiré un pedo. Tal vez no estuviera pasando mi mejor momento, pero no por ello iba a privarme de disfrutar del enorme placer que siempre me había proporcionado el peerme sin complejos en la vía pública. Pensé que si todos los que llevaban meses dando la murga por lo del Prestige y la Guerra de Irak se dejaran de tonterías e hicieran como yo, al unísono, tal vez consiguieran realmente cambiar el mundo. Y de no ser así, siempre les quedaría el consuelo de haber cambiado al menos el color de sus calzoncillos, una forma de protesta tan digna e inútil como otra cualquiera.

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10 DE MAYO BAJO LA HIGUERA

El teléfono móvil me sobresaltó sobre las siete y media de la mañana con un tono polifónico diferente al habitual y un mensaje en su pantalla que me hizo tragar saliva horrorizado: 10/05/03 10:00 EXAMEN TOEFL. Yo mismo había programado el recordatorio días antes en previsión de que se me olvidara la cita a causa del agotamiento físico y mental acumulado a lo largo de la campaña. La anticipación resultó ser todo un acierto, de los pocos que había tenido en los últimos años, pero aun así, seguían siendo escasamente halagüeñas las perspectivas de puntualidad: en un tiempo inferior a tres horas estaba obligado a ducharme, desayunar, estudiar el examen, cruzar toda la ciudad hasta el campus universitario y, dentro de lo posible, masturbarme religiosamente en algún momento del proceso a fin de alejar a los malos espíritus, tal y como mandaba la tradición. Iba a tener que ser muy rápido si quería cumplir con el horario. En mi opinión, lo fui. Llegué al aula de la facultad de filología donde tenía lugar el examen un minuto por debajo de la hora estipulada. Estaba tan nervioso debido a que apenas me había dado tiempo a repasar nada que sentí por un instante el impulso de gorronear un cigarro. Logré olvidarme de la idea pensando en las imágenes de la autopsia de un mendigo muerto por cáncer de pulmón que había tenido el dudoso placer de contemplar durante mi comparecencia como oyente en una clase de medicina legal, unos años atrás, y haciendo zoom sobre cada uno de sus alvéolos purulentos, bronquios ennegrecidos y, en especial, sobre ese liquidillo entre amarillento y descafeinado que brotaba de

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sus vísceras putrefactas cada vez que el escalpelo se hundía en ellas con cercenantes intenciones. Al final, el remedio fue peor que la enfermedad y, como no había desayunado más que una mandarina y un Donut de chocolate revenido, terminé vomitando casi a los pies de uno de los examinadores. Me salvó el hecho de que el tipo en cuestión fuera inglés, y no vasco, por poner un ejemplo, ya que su estricta educación británica no le permitía llamarme meapilas y pegarme una patada en la entrepierna por salpicarle los zapatos de tropezones a medio digerir, que era lo que en realidad deseaba. En su lugar, sonrió amigablemente, me preguntó si me encontraba bien, me ayudó a acomodarme en uno de los asientos y luego me trajo un botellín de agua del bar para que me reanimara antes del inicio de la prueba. Si todos aquellos protocolos filantrópicos formaran parte del examen, toda España y, en general, todo país mediterráneo, con su gusto por las trapisondas y la descortesía baturra e indiscriminada, suspendería a la vez. Era lo que Pelayo solía denominar, en uno de sus nada infrecuentes arrebatos de clarividencia políticamente incorrecta, “la superioridad de las civilizaciones no soleadas”. De acuerdo con su percepción del mundo, nuestro planeta se componía de países donde solía atizar el sol con fuerza durante la mayor parte del año y países donde, por el contrario, predominaban las lluvias, los nubarrones y el frío. Los primeros, casi siempre hispanoparlantes, eran pródigos en crímenes, analfabetismo, rudeza, corrupción, ruido e indisciplina social, como demostraban ciudades tan caóticas como Madrid o Ciudad de México. Cualquiera al que se le ocurriera respetar la legalidad vigente en esto lugares corría el riesgo de acabar internado en un sanatorio mental cuando no en la cárcel; los segundos, empero, hacían gala de un mayor refinamiento, de una

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franceses y españoles. al tener lugar en España. como miembros de una civilización soleada: nuestra pronunciación del idioma de Shakespeare era catastrófica. pero según él. los hippies malabaristas admiradores de Manu Chao. Personalmente. no valía de nada si ni siquiera podías salir de tu casa sin antes cerrar la puerta con cuatro cerrojos y una tranca o quedarte dormido tras una borrachera en un parque sin que una panda de maleantes te birlaran hasta los Kleenex. y toros). afables y extremadamente eficaces. A ojos de un individuo viciado por la cultura de charanga y pandereta de las civilizaciones soleadas. (ya saben. solían ser bastante más cochinos). ritmos calientes y sones latinos incluidos. aunque estas mismas reacciones. sol. creo que la teoría no era tan descabellada como las reacciones soliviantadas de mucha gente ante ella daban a entender. lo quisiéramos o no. en general. confirmaban de manera paradójica la tesis de Pelayo: un buen austrohúngaro se limitaría a escucharla en silencio respetuosamente o. de un mayor saber estar en lo tocante al comportamiento público (en privado. el Circo del Sol y las películas de Roland Emmerich. a glosar sus hallazgos y deficiencias mediante la publicación de un artículo ad hoc en alguna revista científica de prestigio. esto podía resultar aburrido o incluso perturbador. como mucho. igual que la de la mayoría de italianos. Pero por mucho que Pelayo y yo renegáramos de nuestros orígenes. lo cual hacía de sus sociedades entornos tranquilos. Algunos estudiosos del fenómeno trataban de excusarlo apelando a las grandes diferencias estructurales existentes entre lenguas romances y 107 . defendía Pelayo. paella. Lo demás.mayor coherencia y. para dar espectáculo ya estaban los performancers gafapastas. organizados. había una cosa que nos identificaba.

me 108 . La hipótesis se venía abajo como un castillo de naipes desde el momento en que España estaba llena de alemanes que hablaban perfectamente tanto inglés como español. mientras que los españoles que habían emigrado a Alemania durante los años sesenta. sería como una especie de certificado de excepcionalidad. algo que. No hacía falta ser sueco ni noruego para darse cuenta de que el gusto eminentemente ibérico por la vagancia. pese a llevar muchísimos años allí. sonaba bastante bien. en especial los de la parte superior del tronco. sino de la situación del país con respecto al sol y. todavía hablaban el idioma con dificultades. del cual comenzaron a salir conversaciones en inglés absolutamente incomprensibles para mí. se encontraban en el núcleo del problema. Pero en cuanto el examen comenzó y el profesor al que le había manchado los zapatos de vómito pulsó el interruptor de play de un viejo casete.lenguas germánicas. empecé a segregar sudor por todos los poros. convertía en una empresa proporcionalmente más heroica que un español consiguiera hablar con propiedad inglés antes que un alemán. así como la falta de aplicación en el aprendizaje y el desprecio por la cultura. aseguraban. supe que no era tan diferente a los demás como me había creído. por ejemplo. hiciera lo propio. a su vez. una prueba de que si no me adaptaba la culpa no era mía. habría dado un gran paso para desmarcarme definitivamente de mi civilización. Como incentivo. El pulso se me aceleró por los nervios. las axilas y las ingles. de la situación de alguien tan avanzado a su tiempo como yo con respecto a un país viciado de ranciedad. De ahí que fuera tan importante para mí aprobar aquel examen consiguiera o no la beca más tarde. Si superaba la prueba con una nota muy alta.

hasta un hombre desconocido dándole la vuelta a su cuerpo a través del ano como si fuera un calcetín. El broche de oro tuvo lugar con la prueba de redacción. supe que aprobaría sin problemas el examen. Me lo habían puesto a huevo.ruboricé. empleando como argamasa narrativa una trama rocambolesca sobre snuff movies y apuestas clandestinas. Iba con retraso. A medida que rellenaba las casillas correspondientes a las respuestas con mi lápiz del número dos. como responsables directos de la matanza. Al despertar. que tenía como tema “las teorías conspirativas” y me permitió dar rienda suelta a toda mis paranoias mediante la escritura de un artículo sobre el crimen de Alcasser que abochornaría. y cantautores del tipo Ismael Serrano. las manos comenzaron a temblarme y. a modo de colofón conmemorativo de los infaustos niveles de ansiedad a los que estaba llegando. respiré hondo. Lo que ya no tenía tan claro era si lograría obtener una calificación igual o superior a la requerida por las universidades para mi ingreso en ellas. pero todavía podía sobreponerme a la adversidad y superar con nota aquel maldito trámite. Todo 109 . En él apuntaba a antiguos dirigentes políticos. por su exacerbada poética de la sordidez. Toda clase de imágenes absurdas pasaron por mi cabeza durante este intervalo de tiempo. al mismísimo Pepe Navarro. miré el reloj y me obligué a mantener la calma hasta el final del examen. desde Dolly Parton esnifando rayas de cocaína dispuestas en zig-zag sobre el culo de George Michael. fui recuperando la confianza en mí mismo. me quedé paralizado durante más de media hora pensando en qué iba a suspender. cineastas de medio pelo que no soportaba. Cuando abandoné la facultad.

pues todos ellos se creían que después de mi estancia en los Estados Unidos. por supuesto. Con lo aficionados que eran los británicos al periodismo amarillo. de no ser porque la 110 . En caso contrario. Luego me miró con esa sonrisa de recochineo rijoso tan típica de los seres humanos jóvenes. Su actitud me puso de tan mal humor que. Una de las universitarias se dio cuenta de que mi mirada pugnaba por penetrar entre sus muslos turgentes y cerró las piernas. de la capacidad de seducción de mi relato conspiranoico. mi dominio del inglés me capacitaba para arrebatarle el empleo a Muzzy. Y nada mejor para amenizar la espera que ponerme de nuevo al servicio del Partido Alfa. confiaba plenamente en que así sucediera. Tendría que aguardar un par de semanas antes de conocer el desenlace final. que había rellenado prácticamente al azar.dependía de cuantos aciertos hubiera conseguido en la prueba de listening. mientras contemplaba las piernas de un nutrido grupo de universitarias faldicortas que tonteaban con un par de zangolotinos en el banco de enfrente. y siguió conversando con sus amigos como si yo no existiera. ya podía ir preparando otra milonga conspiranoica similar para explicarle a mis familiares y conocidos un fracaso tan estrepitoso. Nadie respondió. la nota final engordaría de manera considerable. Llamé a la sede desde un banco del campus. Lo intenté hasta tres veces más con el mismo resultado. Si éste era lo suficientemente escabroso como para secuestrar la atención del corrector hasta el punto de hacerle olvidar los deslices de ortografía y sintaxis. Y también. lozanos y bellos que todavía no se han planteado la posibilidad de terminar en un futuro haciendo las veces de floreros con pañales en la esquina de un geriátrico cualquiera.

había tratado de ilustrarme) en disciplinas tan dispares como periodismo deportivo. ¿Qué se te ha perdido por aquí? Antes de girarme para ver de quién se trataba. manipulación televisiva o dirección de documentales. sin desvelarle en ningún momento la naturaleza del trabajo más allá de que no tenía nada que ver con mi área de interés. me hubiera levantado para recordarle su condición mortal. Nunca nos habíamos llevado demasiado bien. me había ilustrado (bueno. sobre todo teniendo en cuenta que las agujetas 111 . no opuso más resistencia a mis intenciones de escaqueo que la de prestarse a llevarme en coche hasta el centro de la ciudad. Se llamaba Miguel Castelló y. ¡Gonzalo! dijo entonces una voz que me resultaba vagamente conocida. supongo que planeando sacarme la sangre mediante algún contrato de investigación con su departamento. Al fin y al cabo. pues me resultaba bastante humillante. años atrás. luego consulté el reloj y le dije que tenía que irme a trabajar. Le aguanté la barrila por cortesía durante unos cinco minutos. disimulé mi erección poniendo ambas manos sobre la entrepierna. como había hecho con tantos y tantos otros.erección que me había causado me impedía caminar. La verdad es que me venía bastante bien el ofrecimiento. A tu edad y ya estás hecho un viejo verde bromeó. quien me estaba hablando en ese tono era todo un señor profesor titular de la universidad. El recién llegado dirigió a continuación sus ojos hacia ellas. Para mi sorpresa. pese a que él se esforzaba en hacerse el simpático conmigo de una forma sospechosamente machacona. ¡cómo pasa el tiempo! Me ruboricé.

Si quieres puedo conseguirte un trabajo acorde con tu talento comenzó a meneársela. Mi imaginación se disparó en ese momento. Y por más que lo intentaba. Al menos no con palabras. se quitó el cinturón de seguridad y. dio a entender mucho más de lo que yo hubiera querido. Entre el olor. en erección. Había que ser agradecidos. nos encontrábamos en las afueras de la ciudad. con similar desparpajo. Con la sonrisa. claro. las estrías blanquecinas que agrietaban el tejido de su glande. no lograba contenerla. y la mueca de vicioso que hizo de su cara un papo de pavo. transcurridos casi quince minutos. noté que ni siquiera estaba cerca del centro. en cambio. El trayecto no duraría más de cinco minutos. me mostró su pene. de no ser así.del día anterior me estaban martirizando. ¿a dónde vamos? Respondió tomando un desvió por una pista rural embarrada al tiempo que se llevaba el dedo índice a los labios para instarme a que guardara silencio. pues. y pensé que nadie iba a morirse por aguantar a aquel pesado un rato más. que estaba surcado por varias venas palpitantes y olía como a una mezcla de corral y queso francés de supermercado barato. así que acepté. Mi percepción cambió cuando. Oye… ¿No nos estamos desviando demasiado? le pregunté. sentí de nuevo ganas de vomitar. En serio insistí. sólo que primero tendrás que demostrarme ese talento. como si con su soporífera conversación hubiera conseguido dar un pequeño salto en el continuum espacio-temporal. Él no dijo nada. Detuvo el coche. un cilindro carnoso de unos veinte centímetros. De hecho. Tuvo suerte de que ya no me quedaba nada en el estómago. a escasos metros del aeropuerto. le escaldaría gustosamente los genitales con 112 .

iría desvelando como detrás de cada arbusto. en las isletas de las autopistas. Hice balance del día y concluí que. era que aún llevaba el pene colgándole de la bragueta como una deposición a punto de desprenderse del culo de un perro. de cada árbol.mi bilis. y dio marcha atrás. Me conformé con manifestarle mi desagrado mediante un gesto exagerado de repugnancia y. dentro de cada casa. Luego. por las aceras. al menos habían pasado cosas. había alguien que le estaba practicando una felación a alguien cuyo miembro olía a esa vomitiva mezcla 113 . Castelló me miró con desprecio desde la ventanilla. para los integrados? Me imagine un plano secuencia en zoom out que. me imaginaba a mí mismo cediendo a su propuesta. a firmar una solicitud de empleo en el mundo de las ideas? ¿Y si lo que yo consideraba una perversión estaba a la orden del día para el resto de la humanidad. mis conspicuas tendencias a la paranoia volvieron a jugármela. Y el sabor imaginario de su miembro estaba a la altura de su olor. Lo último que pude ver antes que desapareciera entre la lluvia. Me cobijé debajo de un árbol aun a riesgo de que me cayera un rayo y me dejara frito. imagen no demasiado distante de la realidad. masculló algo que no terminé de entender. por las carreteras. ¿Y si lo que acababa de suceder era lo equivalente. en el mundo del Ministerio de Podredumbre. salí del coche como si me persiguiera el mismísimo diablo. partiendo de donde yo me encontraba. Lo más bizarro de todo es que mientras lo hacía. sin pararme siquiera a pensar en que fuera estaba cayendo el diluvio universal. a continuación. de cada vehículo. las azoteas de los edificios e incluso dentro de las antenas parabólicas. aunque nada había cambiado para bien. Tanto fue así que prometí que nunca más volvería a comer escalopines con salsa de cabrales.

Me emocionó que demostrara su preocupación por mi ausencia. al menos habría un responsable de campaña electoral que me echaría de menos porque no contaba con demasiada mano de obra para repartir programas electorales. Con la que estaba cayendo sólo se me ocurrió una cosa para pasar el rato. Me estremecí. Le pregunté cuánto tardaría en llegar y me contestó que unos quince minutos. pero al ver mi propio pene recordé el de Castelló y me olvidé de la idea antes de que las arcadas me obligaran a regurgitar mi propio estómago. no demasiado lejos. violarme y luego arrojar mi cadáver a una cuneta. Siempre era un alivio saber que. La impresión quedó reforzada cuando Pepe me pidió que le describiera mi situación con objeto de venir a rescatarme cuanto antes. y marqué de nuevo el teléfono de la sede. en caso de que algún día cualquier otro profesor de universidad poseído por el lado oscuro decidiera secuestrarme. sino Pepe. No me respondió Nazareth. quien se limpiaba la comisura de los labios mientras espetaba sonriente a la cámara: “el mundo funciona así”. La escena culminaba con un primer plano sobre la cara de mi santa madre. por fortuna. tarea en la que el resto de los colaboradores habían estado trabajando toda la mañana a pesar de las lluvias. 114 . me sentía querido. El motivo no era otro que la cobertura propagandística de las zonas rurales del extrarradio. aunque tengo mis dudas de que se hubiera ofrecido a algo así de no encontrarse ya en carretera y. Sonaba raro reconocerlo.de corral y queso de supermercado barato. entonces mi trabajo para el Partido Alfa era lo más de lo más. más o menos. Metí la mano en el bolsillo. Sentí un terror sobrehumano. pero por primera vez en bastante tiempo. seguido de un comprensible sentimiento de culpa por haber imaginado algo tan terrible. ansioso. Si el mundo realmente funcionaba así.

en una especie de trance amodorrante. lluvia torrencial. tal cual una caricatura rupestre del Buda Sakyamuni.Decidí entonces intentar por enésima vez reproducir los ejercicios de yoga que me había enseñado hacía tiempo un ligue hippioso. con un bolígrafo y un llavero de idéntica ideología política en el 115 . no todo iban a ser risas. y de ahí pasé a mi propio ser. con toda la orquesta de latidos. y bajo él. movimientos peristálticos y respiraciones herrumbrosas que comportaba. Estaba condenado a llamar la atención quisiera o no. cerré los ojos. No podía creerme que hubiera llegado hasta un estado de paz tan placentero después de la mañanita que acababa de vivir. un árbol en flor. Me senté bajo el árbol. en postura supuestamente sagrada. por una cuestión de karma. En cualquier caso. y adopté la postura del loto. que si la lluvia. Pronto caí. absolutamente discordante con la foto apanfilada del candidato. que si los animalillos buscando refugio. pero con la chorra fuera. a mí se me había olvidado enfundarme el pene. Las risas de los compañeros y del propio Pepe no cesaron en media hora. Acto seguido me concentré en los ruidos de la naturaleza circundante. Tal vez. Y con la tontería. Por ello. como la lluvia. un pobre desgraciado calado hasta las orejas. La escena no tenía desperdicio: diez tíos metidos con calzador en una furgoneta decorada con el horrible logotipo multicolor del Partido Alfa y el no menos horrible lema: “El futuro ya está aquí”. y nunca mejor dicho. en contra de todo pronóstico. que si el viento. Pepe me dio un chubasquero del partido. Habían llegado antes de lo previsto. cuando el claxon de la furgoneta de Pepe rompió la quietud de momento creí que se me iban a salir todos los órganos por la boca.

sólo que en lugar de desaparecer después de entablar contacto con algún incauto. una estrategia tal vez más aterradora. 2. Y siguieron pasando cosas. Avanzando solitarios y en silencio entre el orballo. ganados a pulso tras horas y horas de Playstation. Me salvaron mis reflejos felinos. Al menos a Pelayo y mí. Por otro lado. les dábamos la murga para que votasen al Partido Alfa. parecíamos un escuadrón de espíritus de la curva. abría la puerta trasera y abandonaba a alguien allí. todo un detalle. para que repartiera propaganda a todo cuanto se moviera hasta su regreso. dentro de nuestros chubasqueros raídos a modo de andrajos fantasmales. y me explicó en qué consistía el sistema de trabajo que llevaban toda la mañana siguiendo. tan simple y expeditivo como eficaz: Pepe detenía la furgoneta en un determinado tramo de carretera. expuesto a mil y un peligros e inclemencias climatológicas. pero sin que hiciera falta siquiera que traspasase los límites de su propiedad. Sorprendimos a varias parejas compuestas por cincuentón y veintañera entregándose al placer oral dentro de coches convenientemente aparcados para ello en recodos oscuros de la 116 . Entre ellas cabe destacar las siguientes: 1. 3. Una anciana armada con una hoz reaccionó de manera similar conmigo. Un perro mordió a Pelayo en la pierna después de que intentara saltar la verja de un chalet para deslizar propaganda por debajo de la puerta de acuerdo con las recomendaciones de Rana.interior de su bolsillo derecho.

rechazaron mi ayuda pese a que apenas tenían fuerzas suficientes para empujar el coche. Desde que recibió la noticia hasta que Pepe apareció para recogerle. Se trataba de uno de los vehículos del Partido Beta. Pelayo aseguró que había visto un OVNI. pero al menos. abandonados por aquellas ruinosas carreteras. acababa de fallecer víctima de un infarto. dejándonos al resto. En parte. lo cual terminó dando credibilidad. para mi desgracia. porque nos encontrábamos demasiado cerca del aeropuerto y la visibilidad no era buena. al verme con el chubasquero del Partido Alfa. Cuando me enteré de lo que había sucedido. 4. 5. justo antes de ponerle fin. a las visiones que había tenido debajo de la higuera. eso sí. 6. Hacia el final de la jornada. a quien apreciaba sobremanera. Tuvimos el tipo de conversación que se supone que hay que tener en esas tesituras hasta que. jamás logró que le creyéramos. el coordinador tuvo luego el detalle de llevarlo hasta su casa. me encontré con un coche calado en el arcén. y los muy fanáticos. Pelayo recibió una llamada de su hermana por la cual le informaban de que su tío. Por último. telefoneé a Pelayo para darle mis condolencias. pero como nadie le acompañaba en ese momento para corroborar si era cierto o no.carretera. transcurrió más de media hora. se me ocurrió preguntar lo siguiente: ¿Te referías a esto cuando decías que algo malo iba a pasar? 117 .

¿Te acuerdas del slogan de Akira? Hice un breve ejercicio de memoria.Tardó demasiado en contestar. esforzándome por visualizar el cartel de la película de Katsuhiro Otomo. Pues Neo-Tokio podía ser yo rezongó lapidario. ¿Neo-Tokio está a punto de explotar? dije. Yo tenía la misma sensación. Esta vez no se demoró en responder. que durante años había presidido la pared norte de mi habitación. 118 . Y luego colgó. Y yo supe que una reacción así implicaba una respuesta negativa incluso antes de que me lo dijera. La estática que puso punto y final a la conversación sonó más fuerte y aciaga que el ruido de lluvia.

como un trío de oficiales de la SS. luego me di cuenta de lo que yo creía que era una flor era en realidad un higo chumbo. En mi caso. junto al resto de mis compañeros. y otras. yo siempre había pensado que pertenecía a la primera categoría. cuando Pepe. en las que se encontraba circundada por la desventura más sobrecogedora.11 DE MAYO ASCENSO Mi abuelo solía decir que existen dos tipos de personas: las que nacen con una flor en el culo y las que no. sino tres: las que nacen con una flor en el culo. como yo. me agarró 119 . tienen la facultad de gozar de buena fortuna dentro del infortunio. me di cuenta finalmente de que mi abuelo estaba equivocado: no sólo había dos tipos de personas. la desventura era el hecho de tener que trabajar para un partido político en el que no creía (no creía en ninguna asociación de más de una persona. que estaba a punto de medrar en el escalafón simplemente porque alguien se había enterado de que había cursado estudios de periodismo en mi pasado universitario. y el tumor de fortuna contenido en ésta. de hecho) a cambio de cuatro duros. el tesorero y Belarmino Rana entraron en la estancia con rostro muy serio. Para este último grupo la suerte era una especie de diagrama de Venn: había zonas donde campaba a su libre albedrío. no sé exactamente si Pepe o el tesorero. y las que. Me encontraba etiquetando sobres en la sala de trabajo. las que nacen sin ella. y me rodearon. Uno de ellos. y cuando el 11 de mayo de 2003 al higo chumbo le dio por florecer. Hasta que terminé la licenciatura.

Imaginé que habían descubierto el engaño de lo de la propaganda arrojada al río. o como diría el propio director norteamericano: “una jodida mierda”. con las manos asentadas sobre sus rodillas mientras me observaba en actitud inquisidora 120 . me recordaron a un película de mafiosos. que cuando alguien perteneciente a la esfera de las autoridades trataba de tranquilizarte con la cantinela de que no iba a pasar nada. debido a mi larga trayectoria de alumno conflictivo en un colegio confesional. significaba en realidad que existían al menos un noventa por ciento de posibilidades de que estuviera a punto de pasar algo malo. pero sabía. Si se hubieran materializado en mitad de la sala unas letras con la leyenda: DIRECTED BY QUENTIN TARANTINO no me habría extrañado en absoluto. No pasará nada.por el brazo al tiempo que Rana me indicaba con un gesto de su cabeza que les acompañara al exterior. o tal vez que alguien se había ido de la lengua acerca de mis envíos de programas en blanco. Tenemos que hablar contigo un momento declaró en voz baja a fin de derribar toda resistencia. había de sobra. De modo que eres licenciado en Ciencias de la Información habló Rana. así como sus miradas ásperas. se trataba de todo lo contrario: iban a recompensarme. intensificaban la sensación. Ellos hicieron lo propio por donde pudieron. Si no hubiera dicho esto último no me hubiera asustado tanto. Tanto la siniestra disposición del lugar como su iluminación. Pero como ya he dicho. Me trasladaron al almacén y me invitaron tomar asiento sobre una caja de programas electorales. Los trajes de Rana y el tesorero. Motivos para someterme a un severo castigo.

no podía soltarla sin hacerme antes con unas cuantas castañas. Es curioso dijo el tesorero. El inconveniente estaba en que a lo largo de los años había demostrado innumerables veces mi incompetencia como 121 . pudiera haber alguien con una preparación académica superior a la suya y. Me dije a mí mismo que ahora que al fin había logrado sostener la sartén por el mango. Aquellos hombres aparentemente adustos no se imaginaban que entre los trabajadores a los que miraban con desprecio y trataban como si fueran la última capa de excrecencias de una fosa séptica. en su mayoría. Había estudiado tantas cosas y tan variadas. Tenía que sacar la mayor tajada posible de aquella situación. buscaban aprovecharse de la situación. sonrisas de postín.Asentí. eclipsados por diplomas. como buenas aves de rapiña que eran. justificar ante terceros su trabajo y atraer estudiantes de facultades ajenas mediante la oferta de absurdos créditos de libre configuración. escotes vertiginosos y otras cosas por el estilo. ¿no? Volví a asentir. chanchullos. lo cual daba absolutamente igual en una sociedad como la nuestra donde lo último que se valoraba eran los conocimientos. que apenas recordaba nada al margen de que muy pocas de las materias tenían que ver con el periodismo en sentido estricto. Ni los profesores ni los alumnos habíamos sabido nunca en qué consistía exactamente aquella carrera con más de veinte asignaturas inclasificables por curso. porque la verdad es que nos vendría bastante bien la ayuda de un periodista por aquí… Comencé a entender la naturaleza de la situación. Eso es como periodismo. improvisadas por los propios docentes para pasar el tiempo.

Me emocioné muchísimo ante las perspectivas reales de formar parte de una red de espionaje. Sin embargo. en calidad de espía. me atreviera a regatear. A pesar de que Rana asintió con la cabeza. Bueno. Desde muy pequeño. sabía que si me dejaba impresionar por las implicaciones peliculeras de la propuesta. ensanchando todavía más la brecha de mi desconfianza. ni siquiera cuando sabía a ciencia cierta que me estaban timando. algo de lo que daba fe que nunca. como elaborar dosiers informativos y acudir a los mítines de los rivales políticos. digamos que en teoría seguirías siendo un trabajador más. sin lugar a dudas. tal vez la palabra “contrato” no sea la más adecuada para describir los términos de la colaboración precisó el tesorero. esa había sido mi mayor ilusión junto con la de interpretar el papel de un muerto viviente en una película de terror postapocalíptico. durante el cual los tres interrogadores se miraron a los ojos como para decidir el próximo paso. Se produjo un silencio muy significativo. la economía no se beneficiaba de ninguna de ellas. tuve la sensación de que me estaban ocultando algo. te dedicarías a otras labores yo creo que mucho más gratificantes. para tomar notas con las que redactar los nuestros. pero. Y es que gozar de un sentido hiperdesarrollado de la justicia podía tener sus ventajas. ¿Debo entender que quieren ustedes contratar mis servicios como periodista? pregunté. sólo que en lugar de repartir propaganda. ni siquiera por un par calzoncillos descoloridos o unos deportivos Acidas en los mercadillos ambulantes. pegar carteles y etiquetar sobres. terminaría pagando el pato en 122 .negociante.

además de estar recogidos en la constitución. o bien no pagándome directamente. Y tenían razón. sin embargo. eran reconocidos y respetados por el resto de la ciudadanía. bien pagándome en sueldo por debajo de la media. y el tejido empresarial de una civilización tan soleada como la española solía aprovecharse de la tesitura. 123 . El triángulo dinerocoches-putas no ejercía sobre mí la misma fascinación que sobre el resto de los machos ibéricos. me habían sometido a un lavado de cerebro tan intenso desde la escuela primaria que. éstos sí se respetaban. Tardé mucho en comprender que precisamente el hecho de que hubiera que redactar una constitución para garantizar lo anterior. Que yo supiera. había llegado a creerme lo de que en una sociedad democrática no hacía falta que reivindicaras tus derechos porque se suponía que éstos. resultaba sintomático de la maldad inherente al ser humano. no se había redactado jamás ningún documento en respaldo de los derechos de los hijos de mala madre sin escrúpulos y. Todo el mundo me decía que mi problema estaba en que no defendía mis derechos con la suficiente vehemencia.términos económicos. En mi top-ten de prioridades. las aventuras emocionantes ocupaban el primer puesto (seguidas de cerca por el deseo a duras penas incontenible de hacerme con la espada que Arnold Schwarzenegger blandía en Conan el Bárbaro para servirme con ella mis propios kebabs después de instalar en el salón de mi casa un tenderete de comida turca). prácticas ambas muy arraigadas entre los productores audiovisuales. Claro que la culpa no era mía en absoluto. para mi infortunio. Era un consumado especialista en realizar trabajos que consideraba estimulantes a cambio de cuatro perras.

y no tendrían que recurrir a mí… Tampoco hace falta ser periodista para llevarlo a cabo intervino el tesorero.Tentador. y el de una persona escogida por mí. para esa tarde. Por supuesto que sí se apresuró a contestar Rana. Disculpen si he sonado desagradecido dije a regañadientes. iban a tener el detalle de alterar mi plan de trabajo. pero que en recompensa por haber aceptado la oferta. ¿Cuándo empiezo? Me explicaron que hasta el día siguiente no entraría en acción. como pensaba que ocurriría cuando entré en el local electoral. Ya veo que nos hemos equivocado… Tanta preocupación por mi bienestar personal estaba a punto de hacerme saltar las lágrimas. simplemente te lo ofrecemos a ti porque tienes más experiencia. me dieron las llaves de un coche equipado con un equipo de megafonía y me encomendaron la tarea de dar vueltas en él por toda la ciudad proclamando a los cuatro vientos las 124 . Y es admirable repuse. en realidad me siento muy honrado de que hayan pensado en mí. Así que en lugar de pasarme el resto del día ensobrando propaganda. sólo que entonces les valdría cualquiera para realizar este trabajo. pero me imagino que no cobraré lo mismo que el resto de mis compañeros. Creíamos que te alegrarías de no tener que buzonear ni ensobrar más. Habían recuperado el control de la sartén sin que yo hubiera logrado hacerme siquiera con una castaña. No tenía otra alternativa más que aceptar la oferta. Los muy maquiavélicos sabían cómo jugar sus cartas mucho mejor que yo. En este partido defendemos la igualdad entre los trabajadores. activando con ello las sonrisas protervas de Rana y el tesorero. sin duda dije.

hubiera obtenido el permiso. ¿Y qué hacemos ahora? me preguntó con ese acento suave y meloso propio de su país de origen. pero su reacción fue muy diferente a la que yo había esperado. eché un segundo vistazo al equipo de trabajo y decidí que Diego. mientras yo trataba de no estrellarme contra 125 . que ni siquiera nos habíamos planteado la posibilidad de que algo así llegara a suceder. Los dos estábamos tan acostumbrados a que todo el mundo. no tenía carné de conducir. Será mejor que te pongas el cinturón. Aquello sólo podía significar dos cosas: o bien era tan irresponsable como yo. podía ser una buena opción. Los problemas de verdad nos esperaban abajo.virtudes inconmensurables del Partido Alfa. Aceptó sin mayor problema. Me sorprendió que no opusiera ninguna resistencia a viajar en coche durante lo que quedaba de tarde en compañía de un tipo que el día anterior estaba haciendo ejercicios espirituales con el pene al aire debajo de una higuera en mitad de una tormenta y que. yo no quiero volver allí arriba. y dijo que prefería quedarse en la sala de trabajo ensobrando. había pensado que lo tendría él. el periodista uruguayo. Ni yo le dije introduciendo la llave en el contacto y girándola para activar el motor. lo cual me sentó como un tiro. entonces. escogí a Pamela como compañera. cuando nos metimos en el coche y nos dimos cuenta de que ninguno de los dos poseíamos el carné de conducir. por mi parte. excepto nosotros. además. o bien estaba tan harto de ensobrar que no le importaba morir en un accidente de tráfico si con ello variaba en algo su rutina laboral. Los comentarios que realizó a lo largo de la jornada. Dado que Pelayo se encontraba ausente por motivos familiares. Él había pensado que yo lo tendría y yo.

personas y mobiliario urbano. Si ya era duro para mí. no quería ni imaginarme lo mal que lo estaría pasando él. me inclinaron a creer en la segunda opción. Por ello me intrigaba bastante conocer el motivo que le había llevado a emigrar a España. era plantarse en España por sorpresa. Y el motivo. en principio. El pobre. se veía obligado ahora a tragar mierda a paletadas para llevarse a la boca algo de mejor sabor de cuando en cuando. como de costumbre. pero en la práctica. no era otro que el amor. después de haber saboreado las mieles del éxito en su Uruguay natal. Había tenido una aventura con una estudiante española de intercambio en Montevideo y no se le había ocurrido otra cosa mejor que perder la cabeza por ella (de nuevo dos posibilidades: o la chica en cuestión se manejaba con soltura descomedida en la cama o bien mi compañero era de los que no mojaban el churro muy a menudo y se enamoraban de la primera que pasaba disfrazando su temor a tener que volver a apañárselas sólo mediante idealizaciones caballerescas de la persona amada como único modo de subsistencia sexual). la cosa fue como sigue: se plantó en España por sorpresa. apareció en su casa de buenas a primeras. Tal y como pronunció la palabra “argentino” al contármelo. y proponerle matrimonio. Su idea. daba la impresión de que le había molestado más el hecho de que el tipo fuera bonaerense que el desengaño en sí. y él ratificó mi deducción al informarme poco después acerca de que lo único que le daba más asco que un argentino era 126 .vehículos. aparecer en su casa de buenas a primeras. Colegí enseguida que los uruguayos y los argentinos se llevaban tan bien como los franceses y los españoles. que nunca había sido nada en la vida más que un panoli con complejo de Peter Pan y delirios de grandeza. y se la encontró retozando tan ricamente con un argentino.

por consiguiente. enseguida empalmé el concepto “sudamericano” con el concepto “prejuicios” a fin de encontrarle algún sentido al despropósito. venía respaldado por un notorio prestigio internacional? Las opciones eran múltiples y variadas: de un lado. haciendo gala de mi característica desconfianza. como encargado de las tareas periodísticas relacionadas con la campaña. que además de contar con una enorme experiencia en el sector de la comunicación. se notaba que era periodista. Me vino entonces una pregunta a la cabeza: ¿cómo se explicaba que los gerifaltes del partido hubieran pensado en mí. Quizás tuviera algún giro de guión al 127 . lo cual. no le comenté nada. tal vez el partido no supiera de quién se trataba o prefiriera contar con los servicios de alguien más inexperto y. que no era precisamente el ojito derecho de Rana. Diego podía estar mintiendo cuando hablaba con nostalgia acerca de su antaño exitosa carrera profesional. sólo quedaba la posibilidad de que Rana se sintiera atraído por mí.un argentino limpiándose el trasero después de una defecación diarreica. en general). En cualquier caso. aun siendo un pensamiento descabellado. Lo último que me interesaba era crear rivalidades innecesarias entre el resto de los trabajadores y yo. Porque al margen de todas las opciones ya mencionadas. y no en mi copiloto. explicaría su actitud arisca para conmigo en clave de sublimación sustitutiva de sus deseos de posesión homoerótica. como si todo el rollo de la fraternidad entre el proletariado finalmente hubiera llegado a parecerme algo sensato. más manipulable. En frases como ésas. pero yo. de otro. Me convenía bastante más seguir escuchando su ridícula historia de amor transoceánico. al tiempo que un motivo más que suficiente para no volver a pensar nada parecido hasta el día del juicio final (e incluso para dejar de pensar.

unos avaros capaces de tomarle las medidas a un pincho de tortilla para determinar la conveniencia de cobrarle medio euro más o menos al cliente. unos rednecks endogámicos y poco cultivados. unos estultos y unos graciosillos. o bien unos alcohólicos o bien unos estirados. los austriacos. unos guarretes de estética casi siempre kitsch con la mente tan cuadriculada como perversa.final que la hiciera interesante como posible libreto cinematográfico. no compartí con Diego mis pensamientos. comprometidos e incordiantes. los ingleses. Los sudamericanos hablaban por los codos y presentaban una clara tendencia al psicoanálisis en sus conversaciones. los norteamericanos. devotos de las armas de fuego o unos progres buenrollistas. unos vagos. en general. Evidentemente. los franceses tenían boca de pitiminí y. los catalanes. esos catetos de insaciable afán de protagonismo. Ya había notado desde hacía bastante tiempo que el ser humano. unos chapuceros. unos trabajadores incansables solo interesados en el dinero y la reproducción. salvo contadas 128 . Eso me hizo pensar en los tópicos. aunque de existir tampoco me hubiera percatado de ello debido a que el tipo se enredaba tanto en su exposición que al cabo de media hora ya me había perdido por completo. muy poco sentido del humor. igual que los indios y los pakistaníes sólo que menos amuermados. y en cómo al final siempre acababan teniendo la razón en cierta medida. los rusos. los alemanes. y los españoles. los italianos eran unos marrulleros ruidosos que confundían el tocino con la elegancia. los chinos. unos ultraderechistas reprimidos. les pesara o no a las miríadas de asociaciones que los consideraban ofensivos. unos cabestros belicosos de orgullo exacerbado que no se andaban con miramientos.

El patrioterismo uno. se mostraba más bien reacio a criticar cualquier cosa relacionada con su identidad personal y social. y la gastronomía tomara como ingrediente base una harina compuesta de boñiga de mono y ortigas. al final. Uno nacía en un lugar determinado. Como consecuencia de esta mentalidad contraria a toda lógica. la lengua determinada poseyera un valor estético equivalente al de un concierto de eructos de marmota con flato. se tenían unas costumbres determinadas y se elaboraban unas comidas determinadas. al mismo tiempo que defendía por sistema las características de su entorno inmediato como si de repente todos nos hubiéramos convertido en antropólogos fascinados por su trabajo. se regía por una lógica tan determinista. En este sentido. tradicionalmente tan poco propenso a la razón. y parecía que estuviera condenado de por vida a defender todas esas cosas independientemente de que el lugar determinado fuera un pozo de estiercol poblado por gente moralmente reprobable. 129 . Ni siquiera el fútbol. salpicaba a los que menos les interesaba el asunto. grande y libre tenía ese problema: siempre acababa reventando en mitad del cerebro como un petardo barato en mitad de un excremento de perro y. el criterio personal desaparecía por completo ante el mero hecho de haber nacido en unas coordenadas espacio-temporales concretas. ya que era posible sentirse del Real Madrid habiendo nacido en Yokohama o defender los colores del Barça desde el barrio de Malasaña. la humanidad había adoptado una visión del sentimiento de pertenencia no muy diferente a la de los perros terruñeros. las costumbres determinadas incluyeran la punción de los testículos como iniciación a la pubertad.excepciones. donde se hablaba una lengua determinada. Es decir: a la gente como Pelayo y como yo.

Me hiperventilé. Las manos me resbalaban sobre el volante a causa del sudor y pronto me quedé sin fuerzas para cambiar de marchas. En un primer momento.Me concentré en conducir. probablemente espoleados por su animadversión al partido. Tanto era así que los transeúntes daban respingos a nuestro paso con la mano apretada contra el corazón. La sensación era similar a la que me sobrevenía cuando me pasaba demasiado tiempo frente a la Playstation. habría pasado por encima de una adorable ancianita para mayor indignación de los ya muy indignados ciudadanos que habían sido testigos del percance. escuchando en silencio lo que Diego tenía que contarme mientras sonaba de fondo la sintonía del partido. De no haberlo hecho. y comenzaron a llamarnos de todo menos bonitos. el videojuego de conducción era real y. Luego volví a apretar el acelerador y traté de abrirme 130 . pues el sistema de megafonía funcionaba a todo volumen. si me salía de la pista. comenzó a dolerme la cabeza. esta vez. y al final (no podía ser de otra manera). podía terminar cargándome a alguien sin que me dieran puntos extras por ello. Nos vimos obligados a cerrar las ventanas y apagar el casete. Varios de ellos se abalanzaron sobre el coche. una tarde en la que había reventado los bajos del coche de mi padre practicando volantazos en una explanada libre casi por completo de obstáculos. Me imagino que con tanto alboroto acabamos con la siesta de más de uno. pero conforme pasaba el tiempo y la cinta de casete volvía a soltar el mismo discurso apoyado sobre la misma música. sólo que. era divertido. El recuerdo de la última vez que había conducido. me puse tan nervioso que terminé cruzando un paso de cebra en verde. Diego estaba más despierto que yo y no dudó en abalanzarse sobre mis piernas para activar el freno. no hizo más que empeorar la situación.

Sobre todo. Me detuve de nuevo. Miré en un acto reflejo hacia el retrovisor derecho.camino entre el gentío tocando el claxon como un poseso. porque sólo había uno. así que sentí el impulso de huir de allí a toda pastilla antes de que nos alcanzara. como si hasta el momento no me hubiera dado cuenta de nada. Le juro que no me había dado cuenta. abrí la ventanilla. ¡Oh! ¡Vaya! exclamé. Ya se había hecho un hueco considerable. nuestra ruta hacia la libertad. y vi cómo se nos aproximaba al trote la figura de un policía que blandía una porra en su mano derecha. no le iba a resultar muy difícil dar con un vehículo de propaganda política del Partido Alfa. y me encogí de hombros estúpidamente. ¡Carné y papeles! ordenó . Luego experimenté un breve instante de lucidez y pensé que. cuando escuché un pitido a nuestras espaldas. Puso la misma cara que solían poner los policías corruptos en las películas antes de amenazar al pringado de turno. por mucho que nos diéramos a la fuga. Diego me lanzó una mirada agónica y deduje que su presencia en nuestro país no era del todo legal. Sus intenciones no parecían nada amigables. Los latidos de mi corazón se aceleraron. El rostro del agente se contrajo en gurruños de suspicacia. ¿Están ustedes locos? bramó el agente una vez hubo llegado hasta el hueco de la puerta. ¡Casi se llevan a esa señora por delante! Miré hacia atrás. por donde asomó la cabeza muy enfadado. Aquel 131 . apagué el coche y ensayé frente al espejo por unos segundos la sonrisa que iba a dedicarle a aquel hombre. que era la misma que en la realidad ponían cuando se encontraban una esquirla de costo en los bolsillos de un porrero adolescente y vacilón.

No tuve más remedio que abrir la guantera y fisgar a tientas en su interior para ver con qué me encontraba. Por otro lado. Afortunadamente. mirando de reojo a San Judas con el deseo imperioso de que intercediera. Le sobraban testigos de mi temerario estilo de conducción. dentro de lo posible. sin carné. ¡El carné y los papeles! repitió el policía en vista de que me había quedado paralizado. además de unas gafas ochenteras estilo David Hasselhoff en El Coche Fantástico. en menos de un mes tendría que inyectarme horchata en las venas para seguir viviendo. Creí por un instante que la táctica 132 . de que me las ingeniara de alguna manera para aplacar los ánimos del policía antes de que le pidiera a él también la documentación. con la publicidad añadida que algo así reportaría al caso.hombre dependía de mí. por no hablar de que el hecho de que se tratara de un coche al servicio del Partido Alfa sembraba la simiente del escándalo político. porque podría dejarme seco en caso de que se pusiera al servicio de la señora. yo no me encontraba en una situación mejor que la suya. encontré una carpetilla plastificada con los papeles del coche. para que aquel hombre se olvidase de pedirme el carné. Si algún abogado hubiera visto la escena. Yo estaba en manos del destino. pero al menos él tenía alguien de quien depender. patrón de las causas perdidas. y una postal de San Judas Tadeo. Conducía un coche que ni siquiera era mío. y había estado a punto de arramplar con una anciana en un paso de cebra. un paquete de Mentos revenido. Se los tendí al policía y respiré hondo. Diego podía mirarme con ojos de ternero degollado.

Noté de nuevo la mirada aterrada de Diego frente a mí. pero al cabo de unos segundos el policía me devolvió los papeles y dijo secamente: Ahora el carné. le estoy pidiendo que me enseñe su licencia de conducción. que también lo ha sido de deportes. y luego carraspeé antes de enfrentarme cara a cara con el policía. No le estoy pidiendo una limosna que pueda tener o nodijo. este coche no es nuestro. pertenece al Partido Alfa. Él asintió. La verdad es que no lo llevo encima declaré en tono despreocupado. pero él insistió y 133 . Todo el mundo que se encuentre al volante de un vehículo debe tener su licencia de conducción. El caso es que hoy el tipo que se encarga habitualmente de megafonear estaba enfermo. me ha pedido personalmente que lo sustituyera. como si acabara de confesarle mi pertenencia a un grupúsculo terrorista. Sus dirigentes nos pagan para trabajar a su servicio en la campaña electoral. así que Don Belarmino Rana. más que nada para evitar este tipo de situaciones. entre otros cargos. Diego? interpelé a mi compañero a fin de naturalizar al máximo la conversación. nuestro actual concejal de Cultura. por favor. tráfico y medioambiente. tamborileé con los dedos sobre el volante. Yo le comenté inmediatamente que hoy no llevaba el carné conmigo. ¡y en regla! Tal vez si me deja que le explique por qué no la llevo encima podamos arreglar este asunto… repuse mientras me limpiaba las babas que me había arrojado encima sin querer durante el rapapolvo. Sonreí para tranquilizarle.había funcionado. El agente reaccionó con una mezcla de incredulidad y rudeza. ¿no es cierto. Como puede observar.

si me permiten la expresión. sólo les pido que conduzcan con más cuidado lo que les quedé de jornada. El policía también sonrió mientras se retiraba de la ventana. el agente volvió a introducir la cabeza a través de la ventanilla. Por suerte. limitándose a mover la cabeza lentamente a izquierda y derecha muy asustado. Debí haberme negado de todos modos. ¡Ah! ¡Se me olvidaba! exclamó con una afabilidad que poco antes ni siquiera nos podíamos haber imaginado que escondiera. pues sabía que sin ella la escena quedaría muy poco creíble. Si es que no lo necesita precisé. Si ven al señor 134 . Diego reaccionó a tiempo y bosquejó algo parecido con sus labios. Ya no nos miraba como si fuéramos terroristas. En el último momento. ¿verdad? le di unas cuantas palmaditas en el hombro como para sacarle una sonrisa. aunque ya sabe cómo se las gastan los concejales… ¡Cualquiera les dice nada! El rostro del policía se distendió. como es el sobrino del alcalde lo llevan siempre a todas partes. ¿Y usted tampoco tiene el carné? Mi compañero ni siquiera se atrevió a pronunciar la partícula negativa “no”. sino como si fuéramos terroristas de su misma organización y acabáramos de pronunciar el santo y seña.me dijo que si algo ocurría se encargaría de solucionarlo. De acuerdo entonces dijo. Comprendo dijo antes de girarse en dirección a Diego. A las viejas de esta ciudad les encanta dar por culo. Asentí y encendí de nuevo el coche.

me llamo Perales. Entre nosotros. 135 . Era la prueba viviente de que lo de la “aldea global” iba mucho más allá de la mera metáfora sociológica. agente José Luís Perales. Cuando miré a través del espejo retrovisor. aunque por dentro sentía unas ganas enormes de romper a reír. Cerré la ventanilla. Lo que ha hecho no caerá en saco roto. aquel pobre empleado municipal seguía asintiendo como un autómata estropeado. Asintió con tanta intensidad que sus movimientos llegaron a parecerme reverencias. ya saben lo que quiero decir. Y a su tío también. Tranquilo dije. Esta ciudad no sería lo mismo con los otros… Usted no se preocupe me despedí con un ademán cordial. No se olviden. pisé el pedal del acelerador y salimos de allí a toda máquina. por supuesto. Los saludaremos a ambos.Rana denle saludos de mi parte. como el cantante miró hacia Diego. yo siempre he votado al Partido Alfa apostilló guiñándonos un ojo. pasados unos treinta segundos.

Iba siempre de traje. pero nadie en aquel partido tenía tanta imaginación. Para mi asombro. ni Rana. lo cual los acercaba más al espíritu de los Némesis de James Bond que al del MI5. La habían empleado toda en pensar lo que harían cuando colmaran sus ansias de poder. Se trataba de un tándem de ediles. diversas bandas sonoras de largometrajes de espionaje. uno podría tocar la Pastoreta a través de su cuerpo. como el resto de sus compañeros. quedaran conmigo en el canódromo o algún otro lugar resultón desde un punto de vista visual. en un acto reflejo. Los sondeos habían augurado esa misma mañana resultados menos positivos de lo esperado para el Partido Alfa y la organización. había enviado a dos de sus principales estrellas para reforzar el diseño de la campaña. ni Pepe. Si le pusieran una boquilla en el trasero y le practicaran unos cuantos agujeros en la espalda. ni el tesorero iban a ser los responsables de coordinar mis misiones. en el festival de villancicos de algún colegio de pago. sólo que sus 136 . a modo de flautín. Él se llamaba Julio César Montero. para entonarme.12 DE MAYO INFILTRADO El día de mi desvirgamiento como espía electoral tuve la ocurrencia de programar en mi reproductor de mp3. el de urbanismo y la de promoción económica. tenía unos cincuenta años. desde El Tercer Hombre hasta Misión Imposible. que curiosamente eran pareja y no residentes en la ciudad. Tenía la esperanza de que mis superiores se contagiaran de la atmósfera peliculera. y allí me dieran las instrucciones de la misión a través de un emisario en gabardina. la tez pálida y una complexión física enjuta hasta el decaimiento.

Y sus modales (esto ya era mucho más grave). Tal vez demasiada. Rondaba los cincuenta los años. Se comportaba como una especie de aristócrata condenado a moverse por unos estratos sociales inferiores para mantener su posición. la habrían colgado por bruja. Era ella quien nos transmitía sus órdenes. Se notaba a la legua que hasta su matrimonio con Montero había sido una mindundi.americanas. casi siempre mediante gritos histéricos y alharacas descontroladas. pero había envejecido bastante mal. Le colgaban hasta tres papos fláccidos de la barbilla. pues el síndrome del camarero autoritario era especialmente intenso en ella. con ese aspecto que tenía. Sus dientes jugaban a los castellets aglomerándose los unos sobre los otros. sus pantalones. siempre dando órdenes a voz en grito con ese desagradable tono córvido que revestía cada una de sus palabras. Lucía una aparatosa permanente del color que tendría un bote de mahonesa si alguien vaciara dos o tres cucharadas de ceniza en él y removiera. y sus zapatos tenían algo más de clase. Al principio creía que su comportamiento podía tener algo que ver con los rigores de un trastorno menopáusico. Nunca se dirigía a nadie directamente excepto a su mujer. pero luego alguien me dijo que la pareja había perdido un hijo recientemente y eso me hizo ser más comprensivo e incrementar mi grado de tolerancia hacia sus salidas de 137 . de tal manera que los incisivos sobresalían entre la melé tal cual los de un conejo. hacían juego con su imagen. su rostro estaba ajado por las arrugas y tenía unas cartucheras de gran tamaño que se bamboleaban a ambos lados de su cuerpo como si portara dos odres de agua. Me puso de los nervios la primera vez que la vi. de haber nacido en la Edad Media. Pensé que. sin que su desgracia le hiciera más accesible o humano. Su nombre era Telma Ramírez. sus camisas.

dotada de ordenador con conexión a Internet. asiento giratorio y todo tipo de material de oficina. Desde luego. prefería aquello a estar ensobrando o repartiendo propaganda. Yo imaginaba que todo se debía a que le impresionaba un poco que estuviera licenciado en periodismo.tono. tendría que hacer lo mismo con la prensa impresa y organizar toda la información obtenida en cuatro dosieres. Esto último me pareció una concesión enternecedora para con mi viejo amigo Ramón Taboada. rara vez perdía los papeles. Tal vez porque conmigo no las tenía con tanta frecuencia como con los demás y. otro para el Partido Beta. aunque he de reconocer que en ocasiones echaba de menos las 138 . otro para el Partido Gamma. si bien tampoco era que me tratara con cordialidad fraternal. que aunque yo no escribía los discursos de estos encuentros de manera directa. momento en el que comprendí que solamente se trataba de una cuestión de sentimentalismo. Aquel día me cedió una mesa de su mismo despacho. Ni yo mismo podía creerme cuánto había trepado en apenas un mes de trabajo. la tarea de replicar a la oposición. El objetivo de todo aquel trabajo no era otro que tomarle el pulso a la opinión pública para. detentaba cierto poder de mediación al estar en mi mano la selección de los temas a tratar. de ese modo. y me ordenó que navegara por el ciberespacio en busca de toda la información que pudiera recopilar sobre los partidos concurrentes a las elecciones. Cambié de opinión cuando un día me dijo que me parecía mucho a su hijo. Más tarde. y otro para el partido Omega. En otras palabras. uno para el Partido Alfa. ya que ella no tenía estudios superiores y se sentía un poco acomplejada por ello. como no dudó en comentarme en más de una ocasión. facilitarle al alcalde y al resto de los concejales que le acompañaban en sus mítines.

en paralelo. así que les propuse ampliar mi ámbito de acción a las emisiones radiofónicas. incluyendo las no digitales. Sólo había un problema. con música de fondo (se me permitía escuchar discos compactos a través del propio ordenador). se lo clasifiqué en unas carpetillas muy monas. Tardaba. o buscar un trabajo de verdad en Infojobs. Antes de irme a comer. se estaba haciendo con el control del partido sin que nadie se enterase de nada. meterme en blogs de cine. Y aceptaron. y es que las noticias sobre la campaña electoral se limitaban a un par de breves en la sección de información local. Así me pasé toda la mañana. menos de una hora y media en recopilarlas todas. me tomaba la libertad de consultar mi correo electrónico. accioné el mp3 y sintonicé Radio Tres. Todos estaban demasiado ocupados como para prestar atención a aquel arribista silencioso que. 139 . yo creo que sólo para que me estuviera callado y no les molestase. pero no podía correr el riesgo de comunicárselo a mis jefes porque sabía que me mandarían de vuelta a la sala de trabajo para realizar alguna tarea mucho más aburrida.conversaciones con Pelayo e incluso los sermones de Mari Pili o Diego. En aquel despacho nadie me hablaba más que para darme órdenes. Entonces me puse los cascos. les imprimí todo el material. En el Word escribía de vez en cuando la transcripción de alguna noticia falsa inspirada en los datos ya recopilados a través de la prensa y. mientras con los dedos cortaba y pegaba documentos en el portapapeles de manera mecánica. Entre noticia y noticia. Coser y cantar les dije. con lo que me pasaba las horas repantigado en mi mundo interior. seguía navegando impunemente por Internet. y me felicitaron por mi trabajo. en total. poco a poco.

pues hasta el momento aquello era prácticamente todo para lo que me había servido la licenciatura. Sólo escuché cómo refunfuñaba asqueado antes de desaparecer escaleras arriba. merecían cierto respeto. Que te sea leve… No hubo más conversación. cosa que. Cabía la posibilidad de que el resto de los trabajadores terminaran odiándome. Estaba baldado. a los que había detestado con ahínco a lo largo de toda mi vida. pues si bien su moral maquiavélica podía resultar cuestionable. Dejó bien claro con un gesto de desprecio que no me tenía en especial estima. por otra parte. Y eso que ni siquiera habían llegado ni a la mitad del trabajo. pero tampoco era necesario. si lo llego a saber también hubiese yo estudiado periodismo. junto al tipo de la mirada torva.Y salí del local muerto de risa. Por las escaleras me encontré con Pelayo. ya había comprendido desde el primer día. Fue entonces cuando llegué a la conclusión de que los trepas. eran de las pocas personas que en el seno de una sociedad tan tendente a la acumulación compulsiva como la nuestra. El chico de la mirada torva no refunfuñó. donde se coleccionan 140 . Alguna ventaja tenía que tener respondí en tono jocoso pero sincero. Le habían hecho descargar. un camión enorme lleno de cajas de propaganda electoral. igual que en la escuela y en la universidad yo mismo había odiado a quienes ejercían de tiralevitas del profesorado. Aquel encontronazo con mis compañeros me hizo pensar que tal vez lo de mi ascenso no fuera algo tan bueno. Tanto él como su compañero me miraron con cierto resquemor. mientras pensaba que me estaba convirtiendo poco a poco en un pícaro de mucho cuidado. Eres un cabrón rumió.

con idéntica frialdad objetos y sentimientos, eran capaces de sacrificar algo para alcanzar sus objetivos, desde amistades hasta noviazgos y matrimonios. Su coherencia y su resolución se me antojaron admirables, pero, al mismo tiempo, no deseaba convertirme en uno. Mi admiración carecía de componentes idólatras; no veía en ellos un reflejo de lo que me gustaría ser, un modelo a seguir, como me ocurría por ejemplo con Frank Sinatra, sino la satisfacción de ver que todavía existía gente por el mundo capaz de darlo todo por sus creencias, fueran éstas infames o no. Los Testigos de Jehová, los terroristas del 11-S, Mel Gibson en Braveheart, Hitler o el Santo Job, desataban este tipo de sentimiento en mí desde hacía bastante tiempo. Que los trepas se sumaran ahora a la lista era extraño, pero no por ello, menos admirable. En cualquier caso, no cabía ni la más mínima duda de que ningún partido político ingresaría nunca en este panteón de la coherencia llevada hasta el extremo; y el Partido Alfa, mucho menos que los demás, pues era sobradamente conocida por su darwiniana capacidad de adaptación al viento que soplara en cada momento, tal y como probaba el trabajo de bricolaje demagógico que realizaba para ellos. Al verme pensando en todas estas cosas, me estremecí. Sentí un miedo súbito y atroz a terminar posicionándome políticamente después de todo lo que había luchado a lo largo de mi vida porque los asuntos del poder me importaran un comino. ¿Y si acababa fanatizado, como aquel grupúsculo de nacionalistas radicales que, durante la universidad, me habían convencido para que tomara unas cuantas instantáneas de cómo la policía los avasallaba, sin que esto llegara a suceder realmente, hasta que uno de ellos le hubiera lanzado un adoquín en los testículos a un agente? ¿Y si acababa

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cobrando conciencia de pueblo, me convertía en un líder de masas revolucionario, moría estúpidamente a manos de algún ejército opuesto a mis ideas, y luego acababa estampado en las carpetas y camisetas de todos los universitarios protocompometidos del país? O lo que es peor, ¿y si al final se me ocurría votar? Casi me desmayo sobre la acera sólo de imaginármelo. Luego tomé aire, recordé lo que me había dicho mi psiquiatra tiempo atrás acerca de que el mero hecho de que siempre imaginara cosas terribles me inhabilitaba para llegar a protagonizarlas, precisamente porque yo las concebía como cosas terribles, y no como posibilidades reales, y me calmé. El restaurante japonés donde comí, con su decoración minimalista, sus electrizantes camareras en kimono, y su jarrita de sake caliente, templaron, si cabe, más mis nervios. Alrededor de las cuatro, regresé al local del Partido Alfa. No tenía ni idea de en qué consistiría mi trabajo vespertino hasta que Telma se me acercó y me dijo al oído: Necesitamos que vayas al tugurio del Partido Beta y consigas todo el material propagandístico que puedas. La cara se me iluminó. Al fin una misión de infiltración, como en esos juegos de la Playstation que tanto me gustaban, como en las películas setenteras de espionaje, como en todas las realidades alternativas que creía que nunca iba a conocer. Le dije a Telma que no se preocupase y salí a la calle con la promesa de regresar antes del cierre del local con las alforjas llenas de documentos vitales para el correcto desarrollo de las tareas

contrapropagandísticas del Partido Alfa.

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Nuestros enemigos políticos tenían varios fortines en la ciudad: uno de ellos era su sede propiamente dicha, donde los altos cargos de la organización tenían sus despachos y donde se celebraban las victorias o las derrotas, que había que vender como victorias, a los medios. Se trataba de un edificio nuevo, muy cuidado, situado cerca de la estación de tren y dotado de todos los servicios e infraestructuras que un prohombre pudiera necesitar. Nada que ver con el piso del Partido Alfa. Su segunda guarida era temporal. Se encontraba situada en el corazón de la ciudad, tal vez en la calle con mayor afluencia de personas por metro cuadrado. Era un local amplio y lujoso, con una decoración y un diseño de luces inspirado en los colores blanquiazules del partido, lo cual le confería una apariencia híbrida entre barra americana de extrarradio y tienda de productos ultracongelados. El inmueble había pertenecido con anterioridad a una empresa de enseñanza de idiomas, con centros en toda la geografía española, que había quebrado inesperadamente dejando a multitud de clientes furiosos en la estacada. Todo el mundo en la ciudad recordaba el escándalo, por otro lado, no muy lejano en el tiempo. Era realmente increíble que los asesores de imagen del Partido Beta hubieran consentido el alquiler del local, pues la asociación de ideas resultaba muy tentadora para el siempre malpensado ciudadano medio. Desde el exterior vi que había mucha gente pululando por el lugar, todos muy peripuestos y sonrientes. También pude escuchar, a modo de hilo musical, el eco insistente de una versión chill out del himno del partido que se te enquistaba en el cerebro como un tumor en bucle. Sin duda, no habían escatimado medios para modernizar su imagen, aunque el resultado se alejaba bastante de lo que podrían haber planeado en un principio, pues, en

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lugar de ejercer un influjo hipnótico y videoclipero sobre la juventud, generaban un rechazo visceral bastante generalizado. No pude evitar que mi memoria se replegara sobre sí misma hasta dar con el recuerdo del hermano Luís Miguel, un profesor de filosofía que había tenido en tercero de BUP y que había intentado durante todo el curso, de forma lastimera, desmarcarse del resto del profesorado, unos carcas postfranquistas que tenían dificultades para adaptarse a los nuevos tiempos, dándoselas de moderno con estrategias tan patéticas como salpicar sus frases de palabras tipo “coleguí”, “mola mazo” o “dabuten”, cuando no recomendándonos la última película de Almodóvar. Al final, según me habían comentado, se pasó tanto de moderno que acabó casándose con un guardia civil que resultó ser el primer transexual de la benemérita. A los del Partido Beta les ocurría algo muy parecido. Creían que con unos cuantos colorinches, una sintonía electrónica y la inclusión en sus listas electorales de un par de jovenzuelos tan modernotes como ineptos, iban a romper la pana entre la juventud. Eso les pasaba por sobrevalorar el intelecto de los jóvenes, pues se hubieran ahorrado mucho dinero y unos cuantos quebraderos de cabeza si pusieran en el escaparate un par de azafatas en tanga de lentejuelas, para los chicos, y un letrero de rebajas acompañado de un cesto de bisutería barata bien brillante para las chicas, que siempre son más complejas. Con eso y una mesa llena de pinchos, el electorado joven no se les escaparía a no ser que el Partido Alfa fichara a David Bisbal o Beyoncé Knowles, algo harto dudoso dado que sus dirigentes preferían rodearse de cantautores de tres al cuarto en su creencia afrancesada en la existencia de una relación directa entre el prestigio cultural y la capacidad para dar la murga década tras década con la misma cantinela.

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Crucé la calle, me situé en la entrada de una zapatería y, con el gentío como escudo visual, procedí a observar todos los movimientos que se producían en el interior del local. Salvo por el hecho de que un tipo trajeado le tocó el culo a una chica rubia y ésta, en represalia, le arreó una bofetada, no pasó gran cosa en cinco minutos. Entonces atravesé la calle de nuevo y asomé la cabeza por la puerta otra vez más. La pareja seguía discutiendo por lo del pellizco en el trasero. Tras ellos, un grupo de personas de diferentes sexos, complexiones, razas y edades (Benetton había influido más en la política que muchos filósofos de renombre), aporreaban los teclados de sus ordenadores, rebuscaban en sus cajones, y pululaban erráticas entre las mesas, como si formaran parte del decorado de unos informativos de televisión. Reconocí al menos a tres individuos: el primero era el tipo que le había tocado el culo a la chica rubia, un tonelete de tez harinosa, mirada mórbida y bigote hitleriano, bastante conocido en la ciudad tras haber hecho sus pinitos como humorista en un programa de la televisión local interpretando el papel del típico gordo bonachón, a lo Oliver Hardy, pese a que su aspecto de cacique de pueblo malencarado, y sus modales para con las jovencitas recordaban mucho más a la figura de Roscoe Fatty Arbuckle (para los profanos, un orondo actor de cine mudo que pasaría a la historia del celuloide, más por haber sido acusado del asesinato y violación de una jovencita con una botella de champagne durante el transcurso de una supuesta orgía desenfrenada, que por su buen hacer ante las cámaras); el segundo era uno de los autómatas de fondo, antiguo estudiante de mi mismo colegio y por tanto conocedor de mi nula propensión a la política. Su presencia constituía un escollo para el correcto desarrollo de mi misión, ya que podría llegar a desenmascararme,

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todo el mundo creyera también que yo seguiría con la tradición. por inercia.suponiendo. Juanjo. Primero tenía que garantizar mi anonimato. Si eso ocurría. por último. Fue entonces cuando eché a correr en dirección a mi casa y creé a mi alter ego: Juanjo Calasanz. la operación también se iría al garete. existían entre nosotros otro tipo de diferencias al margen de la apariencia física. que su compromiso con el partido rival fuera verdadero porque. podía encontrarse en una situación similar a la mía sólo que en un bando diferente. hasta dónde yo sabía. no podía infiltrarme todavía. que había estudiado en un colegio de pago mucho más exclusivo que el mío. aunque me moría de ganas por iniciar mi misión. Todo el mundo en la ciudad sabía que mi familia nunca había manifestado. De modo que. la menor simpatía política por el Partido Beta y lo lógico era que. históricamente hablando. estaba la chica rubia víctima de los tocamientos de Roscoe. Además. Juanjo procedía al cálculo de complejas fórmulas matemáticas como preludio para el trazado. pero era amiga de mi hermana y cabía la posibilidad de que pudiera reconocerme como el pequeño de los Velasco. claro está. No la conocía personalmente. Desde los 146 . llevaba camisas de Ralph Lauren siempre metidas por dentro y en combinación con unos holgados pantalones de pana marrón y zapatos castellanos a juego. con escuadra y cartabón. convertirme en una persona que nadie en el seno de aquel partido pudiera reconocer ni de lejos. combinada con unos vaqueros raídos y unas zapatillas deportivas. Juanjo usaba gafas de cristal grueso con montura dorada. de su raya al medio. mientras que yo acostumbraba a llevar la camisa por fuera. y mientras que yo ni me molestaba en peinarme o afeitarme por las mañanas después de la ducha. Mientras que yo solía usar lentillas.

En cuanto lo hice. todo el movimiento del interior se detuvo en seco. gesticulando y declamando ante el espejo. conversando con cualquiera que se me cruzara por el camino a modo de entrenamiento. Noté que las miradas caían sobre mí en chaparrón. ¿En qué puedo ayudarle? Buenas tardes respondí educadamente. El crujido desencadenó una reacción en cadena y poco a poco regresó la normalidad. libros y películas favoritas. Buscaba información sobre el programa electoral de su partido. con la manos sobre su abdomen y un gesto de alegría como criogenizado en mitad del rostro. El tiempo parecía haberse congelado. Juanjo Calasanz. miedos y obsesiones. hasta la voz. sonrió y se acercó hasta mí. anhelos. 147 . incluso me tomé mi tiempo para redactar en un post-it una biografía imaginaria de mi personaje. me dirigí hacia el local del Partido Beta. ligeramente nasal en su caso. Mi nombre es Calasanz. Me veía a mí mismo disfrazándome. Restallé los dedos de mi mano izquierda para asegurarme de que no había sucedido así. sino también su currículo laboral. Di un paseo por la ciudad para acomodarme a mi nueva personalidad. donde detallaba no sólo sus traumas infantiles. en Juanjo muchos más suaves. y entré sin más dilación. Buenas tardes dijo. sus preferencias culinarias y sus canciones. Antes de salir de casa.movimientos. y me sentía como una especie de Robert de Niro en pequeñito preparando su papel. Salí de casa convertido en un hombre nuevo al que ningún vecino era capaz de reconocer. que se llamaba realmente María. tal y como informaba una placa metálica en la solapa de su blusa. Todavía no tengo muy claro mi voto. La chica rubia.

Obedecí. Volví a ponérmelas de inmediato antes de que pudiera reconocerme. Tomé asiento. Ella cogió un disco de DVD de entre un montoncito que había en un rincón y pulso play. Suscribí cada una de sus palabras con asentimientos. Por el momento parecía que mi disfraz estaba surtiendo efecto. así que en esta legislatura hemos preferido utilizar la tecnología audiovisual para transmitir nuestro mensaje la terminología sectaria me sobrecogió. Me condujo a través de las mesas hasta una especie de reservado oculto tras unos biombos. Temí que aquel disco contuviera una sucesión deliberadamente estudiada de imágenes hipnóticas y sonidos lisérgicos capaces de lavarme el cerebro en un solo visionado. Allí había un moderno proyector y varias hileras de sillas. ni mi antiguo compañero de instituto. Por favor. está en sintonía con los tiempos que corren. 148 . Mientras esperábamos al inicio de la sesión. se comportaban en absoluto con suspicacia. ni Ana. Tan sólo estaban un poco sorprendidos porque un ciudadano de a pie se interesara tanto por el partido. pues ni el gordo. Ya ve que nuestro partido.En ese caso ha venido usted al lugar adecuado dijo ella. Luego me quité las gafas para limpiarlas con la manga de la camisa y percibí que me estaba observando con atención. pese a que se encontraban allí precisamente para atender a sujetos con ese perfil. dijo: Hemos pensado que los tradicionales programas escritos están algo demodé. a diferencia de otros. sígame. Su cara me suena dijo con una sonrisa.

de contenedores hasta los topes de bolsas de basura. y siempre que se me presentaba la oportunidad de ponerla en práctica. casi fúnebre. aunque eso sí.A mí la suya no repuse. si hubiera visto unos ojos tan bonitos como los suyos con anterioridad los recordaría. se colaban 149 . dejaba bastante que desear como detonante. esa simpática película de Steven Spielberg sobre un estafador de alto copete posteriormente reciclado como asesor en casos de fraude de los servicios secretos estadounidenses. Había aprendido la lección en Atrápame si puedes. nadie se enteraría de que se estaban volatilizando. Imágenes de alcantarillados desbordantes. lo hacía gustoso. Estaba seguro de que si algún día estallaba un holocausto nuclear y. Cuando la proyección comenzó. Se ruborizó y retiró la mirada. de proyectos urbanísticos bloqueados por falta de presupuesto. me quedé atónito al escuchar la sintonía del Partido Alfa. de pintadas obscenas sobre el patrimonio histórico artístico. Entre desgracia y desgracia. de carreteras con socavones. Eso seguro. Se había comprobado una vez más que no hay mejor manera de sortear conversaciones comprometidas que tirarle los tejos al interlocutor. A continuación. El megatón. cada vez más asustado por la progresiva necesidad de afecto del género humano. al lado del ego. Sonaba ralentizada y con un ritmo menos sandunguero de lo habitual. Yo esbocé una sonrisa de satisfacción. momentos antes de la explosión todo el mundo se pusiera de acuerdo para decirse los unos a los otros cuán hermosos eran. una voz en off comenzó a narrar el estado de ruina poco menos que postapocalíptica en que se encontraba nuestra ciudad tras varios años de gestión municipal a cargo del Partido Alfa. de jóvenes en pleno botellón y otras estampas similares. de atascos matutinos.

pero había que reconocer que el montador había demostrado ciertas dotes a la hora de alternar los planos de antiguos mítines de Edelmiro Bigardo. Y Juanjo Calasanz era tan crédulo e iluso como el público de los documentales de Michael Moore.de vez en cuando planos del alcalde y su plana mayor poniéndose hasta las botas de botillo de El Bierzo en algún acto oficial. No pude contener la risa cuando apareció Belarmino Rana con la comisura de los labios manchada de grasa al tiempo que se dirigía a cámara algo chispado. No mentía. dijo: No tienen vergüenza. Ana percibió mi reacción y. en los que éste prometía el oro y el moro. en lugar de una simple muestra de sana hilaridad (la imagen de Rana era descacharrante al margen de toda posible interpretación política). o bien no se habían cumplido. Iba dirigido a Juanjo Calasanz. escudándose en vaguedades terminológicas. Impresionante dije Usted espere aprovechó un fundido a negro para tratar de incentivar mi interés. o bien sólo lo habían hecho de manera tangencial. El video no iba dirigido a mí. relativamente falaz y tremendista. pero asentí de todas maneras. El video podía ser tramposo. expresiones 150 . ¿verdad? Me molestaba que trataran de manipularme de una manera tan burda. ahora viene lo mejor. con el estado actual de sus promesas que. al dar por sentado que venía a connotar mi desprecio por el Partido Alfa. Nunca se le pasaría por la cabeza que un partido político con un logo tan mono se dedicara a lavar el cerebro a la gente.

Pocas veces en mi vida me había sentido tan ridículo. con los ojos cerrados y las manos sobre las rodillas. El video terminaba con un breve discurso en el que básicamente se transmitía la idea de que otro futuro era posible y. durante aproximadamente un minuto. El punto de vista se volvía a partir de ahí mucho más pausado. a modo de corifeo sonriente. Una vez la exposición del problema hubo concluido. reducidos 151 . En el momento en que la versión electrónica del himno del Partido Beta volvió a sonar. Es sólo un juego. mostraba una visión idílica de todos los lugares que en el tramo anterior del show parecían condenados al deterioro total. éstos últimos. rodeado tan sólo al final por el resto del equipo de gobierno. cuando la cámara atravesó definitivamente el vórtice para descender con parsimonia sobre una recreación virtual de la ciudad. y la voz en off me pidió que cerrara los ojos e imaginara un futuro diferente. todo terminó pronto. La sensación de vértigo estaba tan lograda que temí despeinarme. la voz en off me ordenó que abriera los ojos. Estuve quieto. desapareció la sintonía del Partido Beta. Todo combinado con planos sobre fondo azul cielo del candidato en actitud beatífica de demiurgo comprensivo. Lo que vi a continuación fue aproximadamente lo mismo que vio Buck Rogers en su trayecto hacia el futuro: luces. Por suerte. imprevistos de última hora y demás procedimientos de clara inspiración rufianesca. se produjo una pequeña pausa en la narración. con un fundido a negro seguido por la sobreimpresión del logotipo del partido y los créditos. A través de un recorrido virtual de perfección técnica notable. estrellas y formas fosforescentes sobre un vórtice psicodélico que giraba sobre sí mismo a la velocidad de la luz. Adelante me incitó María a que obedeciera.ambiguas.

tendría que ser positivo. que resumía la historia de la iglesia mientras sonaba una música celestial y la cúpula cambiaba de color. el montaje. con su expresión mojigata. Allí. ¿Podría facilitarme una copia? 152 . pues los autores habían decidido preservar su identidad individual incluyendo únicamente el nombre de la empresa. el año y el copyright en una maniobra bastante comprensible. Me giré hacia ella y al verla allí. ¿Le ha gustado? escuché que me preguntaba María. después de intoxicar mis sentidos con aquella sobredosis de estética camp. me había quedado sin palabras. pues temía que cualquier movimiento de mis músculos faciales terminara desatando una risotada y los mormones se sintieran ofendidos hasta el punto de expulsarme a gorrazos del templo. En aquella ocasión. sin embargo. era inevitable no hacer algún comentario.a la mínima expresión. tan emocionada por la situación. y. y si quería salir de la sede con aquel tesoro fílmico. tuve la misma sensación de extrañamiento que cuando había visitado la iglesia central de los mormones en Salt Lake City. Esta vez. durante el invierno del año 1999. la música… Realmente más que un video institucional parece una pieza de arte y ensayo. con una estatua parlante del profeta en medio. dos amables y hermosas servidoras de Joseph Smith me habían conducido hasta una capilla abovedada de colores chillones. Utah. me habían formulado exactamente la misma pregunta que María. las animaciones en tres dimensiones. ¡Me ha encantado! dije fingiendo entusiasmo.

En realidad sólo tenemos este DVD por el momento respondió ella. Aguarde aquí un momento. Transcurridos 153 . De mi mayor o menor insistencia dependía el éxito o el fracaso de la operación. no podemos prescindir de ella en estos momentos… Mis padres y mi hermana forman parte de la ciudadanía repuse. con ojos de adolescente remilgada a la que su novio dos años mayor convence para que transija a un breve intercambio de fluidos. pero tiene que darse cuenta de que ésta es la única copia de que disponemos actualmente para mostrar a la ciudadanía. sólo sería media hora. aunque sólo sea por esta noche. que me miraba con el rabillo del ojo mientras negaba con la cabeza. Había conseguido que al menos comenzara a pensárselo. Tendré que consultarlo con mis superiores dijo poniéndose en pie. Se mordió los labios en un gesto dubitativo. El sonido de sus tacones contra el suelo resonó por toda la estancia. yo me encargaré de mostrárselo y muy posiblemente ganarán ustedes tres votos. Tenía que hacerme con el clip fuera como fuera. revelaron que sus defensas acababan de ceder. Si quiere puedo ponérselo otra vez. compungida. Me giré hacia el lugar donde el ruido se detuvo y la vi charlando con Roscoe. a lo sumo. si me lo deja. pero hasta entonces creo que… Por favor… no vacilé en interrumpir su discurso. La forma en que me miró. nadie va a venir por aquí en ese tiempo. hemos encargado una remesa para dentro de unos días. puedo salir un momento y hacerle una copia yo mismo propuse antes de que pudiera decirme nada. O si quiere.

con el ceño fruncido. los tenía a ambos frente a mí. Sin embargo. Hagamos una cosa. Había en su mirada un brillo ceniciento propio de alguien que ha visto cosas que los demás sólo podíamos aspirar a ver en las películas asiáticas de terror. El DVD es sin duda un trabajo excepcional hizo una breve pausa que aprovechó para escrutar mi rostro en busca de alguna señal de titubeo. déme sus datos y tan pronto cómo sea posible le mandaremos una copia para que la difunda entre sus familiares. y conocidos. me ha parecido impresionante tanto desde el punto de vista cinematográfico como político. todavía se trata de una información de uso interno. unos procedimientos. A todos nos gusta mucho el mundo del cine. amigos. Preferí no hacer ningún comentario acerca de su carrera televisiva.unos segundos. y menos en época de elecciones asentí por puro nerviosismo a pesar de que era evidente que me estaba dando largas. Comprendo se acomodó sobre la mesa donde descansaba el proyector. 154 . si le parece. Existen unos plazos. Así es respondí tratando de triangular la sonrisa menos avispada de mi repertorio a fin de que me tomara por idiota y abandonara toda suspicacia. Quisiera mostrárselo a mis familiares y conocidos. pues me parecía que era algo improcedente y de un mal gusto considerable. una serie de asuntos legales que no podemos saltarnos a la torera. Me ha dicho María que está usted bastante interesado en conseguir una copia de nuestro video declaró con cierto deje de desconfianza bajo cada una de sus palabras. Roscoe me estrechó la mano y se presentó como el número ocho del Partido Beta.

ya que era consciente de que si lo hacía podía azuzar sus sospechas. Lo vi muy claro al sorprenderlo examinando cada uno de mis movimientos. No podía dejar de pensar en que aquella bola de grasa me había descubierto pese a que de momento carecía de motivos suficientes para asegurarlo a ciencia cierta. certificaría irremisiblemente mi condición de sospechoso. y la introdujo en el bolsillo de su solapa. Volvió a estrecharme la mano y nos despedimos con un par de sonrisas distantes estilo Guerra Fría.Sus palabras no dejaban margen para el rechazo de la propuesta. y luego pegué la nota adhesiva a la mesa. de forma muy poco disimulada. Rellené el papel con datos falsos a toda velocidad. El número ocho la recogió. por el contrario. ¿eh?. Era en estas situaciones donde los verdaderos espías tenían que demostrar su valía. Si me alcanza un papel y algo para escribir le daré mis datos encantado dije con voz templada antes de que me diera tiempo a vacilar. Se trataba de una orden directa. Cuando desapareció. si en lugar de buscar un alivio inmediato para la tensión que me atenazaba. sentí una breve sensación de triunfo. Si lo hacía de forma rápida y atropellada. Roscoe me tendió un post-it y un bolígrafo. sin pararme a pensar demasiado en lo que estaba escribiendo. Me puse muy nervioso. tal vez 155 . pero enseguida se me ocurrió que tal vez fuera precisamente eso lo que Roscoe buscaba que pensara a fin de pillarme en un renuncio. Pero no se olvide. Desconcertado por la naturalidad de mis modos. continuaba merodeando por el local y retrasaba un poco más la salida. que los buenos políticos no hacen esas cosas. Era una especie de prueba final. cerca de la puerta. desde su nueva localización. la leyó por encima. Me puse en su pellejo y llegué a la conclusión de que estaba esperando a que saliera.

por supuesto. incluida su dirección y su número de teléfono escritas en el reverso de un tríptico propagandístico. La tensión sexual irresuelta que había generado entre María y yo. Le mostré mi agradecimiento con una especie de reverencia. en esta ocasión. La chica se perdió detrás de un mostrador y salió al rato con una bolsa de plástico llena de cosas. aunque no había logrado hacerme con el DVD. había seducido a una integrante del partido rival y. lo que fuera. Volví a decirle que era muy guapa. a propósito de lo bien que le quedaba el corte de pelo y lo mucho que me gustaba su forma de mirar. En líneas generales. Ella se cohibió como una colegiala y yo aproveché el hueco para pedirle más información sobre el partido: pasquines. y emprendí el camino de salida con la agradable sensación de haber estado a la altura de una película de James Bond. No podía regresar ante Ramírez y Montero con las manos vacías. recordaba perfectamente su contenido. saludé a Roscoe con cordialidad. el balance era bastante positivo: tenía una bolsa atiborrada de propaganda. me brindaba la excusa perfecta. pegatinas. Justo antes de abandonar el local. Opté por la segunda alternativa de todas maneras. Apreté los puños en señal de victoria y me dirigí al encuentro de mis jefes. listas electorales. Éste impostó un gesto igualmente cordial y me dijo adiós con un ademán de su mano derecha. merchandising. Siempre y cuando. no fuera tan inteligente como para interpretar algo así como un alarde de profesionalidad por mi parte. No tendría la presencia de Sean Connery ni la apostura de Pierce Brosnan pero.consiguiera de una vez por todas ganarme su indiferencia. George Lanzeby y Timothy Dalton hubieran tenido dificultades para arrebatarme el papel en un hipotético casting. 156 . Mi primera misión había concluido al fin. le besé la mejilla a modo de despedida. desde luego.

con sus DVDS. no iban dejando lo que se dice una estela de entusiasmo a su paso. al igual que los trabajadores contratados por el Partido Alfa. Caminé hasta el despacho de Ramírez y Montero pensando en que no podía olvidarme de robarle a mi padre esa misma noche el ambientador de abeto de su coche (si yo no tomaba medidas al respecto. sus recreaciones virtuales. y su cuidada puesta en escena a rebufo de la MTV. inusualmente intenso. Tal vez a causa del contraste con los fastos new age de nuestros enemigos. 157 . que equivalía al salario de casi tres trabajadores. Esperaba que tras el despliegue de medios al que había asistido en el local del Partido Beta. Me embargaba la esperanza en el futuro político de nuestra nación cuando hice mi entrada en la sede del Partido Alfa. me impedía respirar en condiciones. me topé con un grupo de jóvenes que arrastraban carritos llenos de carteles con el rostro de Amadeo Perlasca. lo cual demostraba que el consenso dejaba de ser una utopía existiendo mala voluntad de por medio. pero al parecer habían dilapidado todo el presupuesto para la campaña en aquellas florituras y les pagaban tan sólo cinco céntimos de euro más. en poner fin a aquella desagradable situación aromática) y abrí la puerta. Que yo recordara. Eran en total siete personas y. todo me pareció más cutre que de costumbre.De camino. nadie en aquel agujero infecto iba gastarse diez euros. La tentación de preguntarles cuánto cobraban era demasiado grande como para ignorarla. era la primera vez en mucho tiempo que ambos partidos estaban de acuerdo algo. la organización retribuiría a sus trabajadores con un sueldo superior al nuestro. me planté delante de uno de ellos y les planteé la cuestión. ni corto ni perezoso. así que. El olor a ranciedad.

158 . Merodeé un rato por el resto del piso pero tampoco encontré rastro alguno de vida humana. ¿Hay alguien aquí? pregunté al vacío. Con ella. lo hizo también una vaharada pestilente que casi me tumba. supervisados por Pepe. y los ojos enrojecidos. Rehusé amablemente con la excusa de que mis obligaciones como espía me lo impedían. que desde entonces no habían aparecido por el local.En el despacho no había nadie. cerrando la puerta avergonzada. Muy gracioso respondió ella. ¿Qué coño quieres? Le expliqué que estaba buscando a la parejita Ramírez-Montero. Nazareth salió del interior con el rostro morado. de modo que lo tenía bastante difícil para unirme a ellos. escuché un sonido apagado como el de una piedra cayendo al agua. mosquitos y cagarrutas de rata. Tan sólo me comentó que se habían ido unas tres horas antes. procedente de la puerta del cuarto de baño. la frente cubierta de sudor. Deberías ir al médico dije. aunque sí de vida animal. Deposité el botín propagandístico encima de la mesa de Telma Ramírez y me marché. Le siguió el rumor de una cisterna y el tintineo de una hebilla de cinturón sobre la cerámica de las baldosas. pero no supo decirme dónde se encontraban. Son personas muy ocupadas aclaró. El resto de los trabajadores se encontraban repartiendo propaganda por los alrededores de la ciudad. debido a la abundancia de moscas. Al fondo del pasillo. Nazareth me propuso como alternativa ensobrar una nueva remesa de correspondencia electoral para cubrir el tiempo de trabajo que aún me quedaba. y que dudaba mucho que lo hicieran en lo que quedaba del día.

los tópicos erraban.Aún me quedaba una cosa pendiente en la sede del Partido Beta. 159 . las chicas que trabajaban de cara al público. ni mucho menos. las afiliadas a las juventudes políticas de la formación. Como nunca hasta el momento había estado metido en política y. el destino. Y a veces. Según se rumoreaba. sino un bofetón y una patada en los testículos. que te daban el teléfono con una sonrisa y que parecían estar deseando que las poseyeras a la castrense encima del primer mostrador a mano. Jamás iba a olvidar esa dolorosa lección. en teoría recatadas. y modositas. la que yo había previsto. me había proporcionado aquella misma tarde una oportunidad única. eran unas auténticas gorrinas en la cama. No estaba dispuesto a dejarla escapar. Sin embargo. puritanas. Las leyes de las física decretaron que mi acción tuviera una reacción. sólo que esta no fue. sólo deseaban vender un producto. A veces. a quien yo llamaba cariñosamente Marcelino. no había tenido muchas oportunidades de comprobar si esa fama era merecida. Cuando lo hizo. la verdad es que tampoco ligaba mucho por las discotecas a causa de mis reticencias patológicas a aparearme mediante la danza. me acerqué a ella por detrás y le di un beso en los labios. Aguardé pacientemente en el portal de la zapatería que se encontraba frente al local del partido Beta a que María saliera por la puerta. O ganar un voto.

comenzaba a estar bastante salido. El orgasmo se 160 . Todas las mundanas preocupaciones que me habían crispado los nervios a lo largo de los últimos años habían tenido un efecto anestésico sobre mis hormonas sexuales y. De hecho. ni mis testículos.13 DE MAYO EL ONANISTA EN EL DESPACHO A pesar de que la entrepierna todavía me escocía lo suyo. a través de la televisión. daba que pensar. y el recuerdo idealizado de mi amor imposible por Carolina. como el pedernal y la yesca. ni mi pene se despabilaba con la misma energía que antaño. El pedazo de carne trémula que tenía entre mis manos estaba pagando el pato de toda aquella situación. En cierto modo. no habría problema alguno. me apabullaban con todo tipo de imágenes y sonidos eróticos. generar energía. aquellas dos hermosas bolas peludas siempre al tope de su capacidad. había que estar haciendo el amor todo el tiempo quisieras o no. Si tuviera cincuenta años. Si no existiera la publicidad. En una palabra: olvidar. lo necesitaras o no. lucían tan lozanos como en el pasado. pero con poco más de veinticinco. Pero sobre todo. lo primero que hice cuando me levanté fue masturbarme con ferocidad. Lo importante era mantenerse siempre en un estado de fricción constante. el asunto no sería nada del otro mundo. o incluso infiltrándose en mis sueños. tuvieras gonorrea o no. O en realidad no tanto. como si se tratara de un combate personal entre nosotros dos. convulsionarse. Entre los desplantes de María y Pamela. era así. rabioso. que ya fuera en las marquesinas de las paradas de autobús. habían comenzado a colgarme peligrosamente. El mensaje estaba claro: por debajo de la treintena.

En especial si luego lo contabas delante de un par de pobres diablos que se contentaban con el misionero o lo describías con pelos y señales en un blog. recién cumplidos los dieciocho. era absolutamente necesario convertir la posibilidad en un hecho. podías combinar a tu pareja de toda la vida con cualquier otro ser humano (o animal u objeto hinchable) dotado de orificios. cuando realmente no hacían otra cosa más que darles argumentos a cineastas independientes faltos de 161 . para ser absolutamente modernos. Todo era igual de cool y molón. igual que los bancos ante un cliente arruinado. en agujeros diferentes. Era una cuestión de conectividad. en especial las no lucrativas. la sociedad te pedía el respeto enseguida si no decidía excretarte directamente. creyéndose los más transgresores de la ciudad. La gente se había metido en esa dinámica. en la chispa de la vida. Las nuevas tecnologías permitían estar en contacto permanente con el mundo y. La mentalidad empresarial había llegado al sexo. Existían mil y una formas de conseguirlo: desde participar en orgías itinerantes para cincuentones posteriormente comercializadas en DVD.había convertido en la religión panteísta de moda. en un programa pornográfrico de medianoche inspirado en el formato de Operación Triunfo. e igual que te podías comprar un PC de sobremesa y combinar sus prestaciones con las de un portátil Mac. no de sentimientos. hasta cantar con la boca llena “mama quiero ser artista”. Había que meterla como fuera. mientras que el resto de las actividades. habían pasado a ser un mero sainete costumbrista entre eyaculación y eyaculación granguiñolescas. Y en caso de que no pasaras por el aro. a toda costa y de manera compulsiva. Al ser posible. o salir en la sección de sexo de El País de Las Tentaciones defendiendo las virtudes de introducirse patas de sillas rococó por el ano.

acababa de entrar en una especie de coma. Estaba sexualmente muerto. tal y como pintaban las cosas más allá de mi habitación. o bien hacía como si nada y esperaba tan ricamente un milagro mientras me distraía trabajando para el Partido Alfa. En la sede del partido todo seguía igual que el día anterior. para mi desgracia). Incluso la bolsa con la información de nuestros rivales políticos que les había conseguido a Telma Ramírez y su marido. Ni siquiera Pamela Anderson vestida de vigilante de la playa (y no se trata de una hipérbole. todavía seguía masturbándome como con quince. A mis veintiséis años. Traté de reanimarlo tres o cuatro veces pero no hubo manera. Los muy desagradecidos. O me había perdido alguna lección en el colegio. En lo que a apetito carnal se refería. Aquel no era el espíritu. Con un último estertor. Tenía dos alternativas: o bien me lo tomaba por la tremenda.ideas. Y eso. podría solucionar la papeleta. suponía casi un certificado de defunción biológica. ni siquiera la habían 162 . Scott se come una defecación en primer plano: una provocación gratuita y pasada de moda tratando de aparentar lo que no es. Eran como esa escena de American Pie en la que Sean W. De ahí que no me sorprendiera en absoluto que mi pene se desplomara sobre su lecho de pelos púbicos y me dejara en la estacada. por puro orgullo. sólo que además. mi propio pene se alzó un par de centímetros y respondió por mí antes de expirar definitivamente. Por eso me fastidiaba tanto tener que darle a la zambomba como un mono para empezar el día con buen pie. metía la cabeza en el horno y abría la espita del gas hasta el tope. o bien era tan inadaptado que no valía ni para evadirme mediante el sexo consentido con otra persona. sin ganas y de forma mecánica.

abierto y. Parecía mucho menos inquietante que en las fotos y carteles. ¿Para qué me habían investido espía entonces? ¿Cuál era el motivo por el que habían decidido prescindir de un repartidor en un momento crucial de la campaña a cambio de un periodista de investigación? ¿Por qué hiciera lo que hiciera. incluso cercano. la lógica sugería que no las consideraban importantes en absoluto. Si a nadie le importaba el éxito o el fracaso de mis misiones. estaba condenado per sécula seculorum a la inexistencia? En el momento en que el alcalde en persona entró por la puerta de la sede para recoger la bolsa y los dosiers con sus propias manos. trabajara donde trabajara. sí. El alcalde miró a Montero y éste orientó la cabeza en mi dirección. y no cabía duda de que el trabajo dejaba cierto margen para la emoción. La situación no tenía ningún sentido la mirase por donde la mirase. se notaba demasiado que tenía la cabeza en otra parte y que todos los 163 . Él negó con la cabeza. también tenía la impresión de que a mis dosieres tampoco les habían hecho demasiado caso. Pensé que el día anterior me había precipitado al creer que con mi nuevo trabajo podría llegar a hacerme poco a poco con el control de la organización. aunque. por otro lado. Era un espía. en el fondo. ¿Tú debes de ser el espía? preguntó al joven de la mirada torva. pero. Yo asomé los ojos por encima de la pantalla del ordenador y lo saludé elevando la barbilla en tono amistoso. supe que me había puesto nervioso sin motivo. sentía que mis misiones tenían menos importancia que cualquiera de las cartas que había repartido antes de ascender de puesto. aunque no podía saberlo a ciencia cierta. que por pura casualidad había entrado en el despacho en busca de unas tijeras.

Su actitud cordial tan sólo era lo que se suele conocer como una deformación profesional. No comprendí cómo iba a hacerlo. Para ellos. Los nuevos tiempos no se andaban chiquitas. me observaban como un grupo de proxenetas a un psicópata con predilección por las chicas de alterne. En la realidad. en cambio. eché un vistazo a mi alrededor y percibí un ambiente más hostil que de costumbre. Habría quien tal vez viera en ella un cierto aire de científico despistado. Ni siquiera me preguntó el nombre o me dio la mano. pero mi mirada era demasiado avezada como para dejarme engañar por una primera impresión agradable.que estábamos en aquel despacho. pasando por Nazareth. pues como se suponía que los padres todopoderosos velan por el beneficio de sus hijos 164 . Para algo había devorado al menos dos veces toda la filmografía de Alfred Hitchcok. le importaban un comino. algún día llegarás lejos. Excelente trabajo me dijo alzando los dosieres y la bolsa con expresión complacida. O al menos eso se pensaban. y yo. siempre le preguntaba al menos cómo se llamaba acompañado de un “chico” pronunciado con voz ronca antes de pervertirlo. Todos. el alcalde desempeñaba el papel de un padre todopoderoso al que trataban de agradar con todos y cada uno de sus actos. sin comerlo ni beberlo. En las películas de gángsters. desde Ramírez hasta el chico de la mirada torva. Si sigues así. En cuanto el alcalde se marchó. ni el alcalde se parecía lo más mínimo a Robert de Niro ni yo a una criatura ingenua y desangelada. incluidos sus hombres. Tardé en comprender que estaban celosos. me había convertido en algo así como su ojito derecho. como los hampones de toda la vida. el matón de turno que terminaba arrastrando a un crío inocente al mundo del hampa.

repantigado en mi asiento mientras escuchaba música a través de mi MP3 y hacía como que escribía cosas importantes cuando en realidad le escribía un e-mail a la chica escocesa de los waahums. apenas diez días antes tan prístina que daba grima verla. trataba de enmendar la plana desatando en mi interior un apetito insaciable por el poder político. en Vincent Price. El chiste del guardia civil que se pone un tricornio y empieza a sentir ganas de pegar a su compañero se quedaba en eso. sin saber muy bien si debía echarme a temblar o romper a reír. no se habían parado a pensar. Puso como excusa que su ordenador se había estropeado y necesitaba repasar unos documentos con carácter de urgencia. si unirme al resto de los trabajadores o buscar una actividad alternativa más afín a los cometidos de mi nuevo cargo.incluso por encima del suyo propio. y sobre todo. y ya que había anulado mi apetito sexual. me di cuenta de que si un gato se me subiera al regazo. La naturaleza era sabia. En todo caso. al lado de las mutaciones que se estaban produciendo en el seno de mi alma. el encuentro me había devuelto la ilusión de erigirme algún día en el maestro de marionetas del Partido Alfa. como yo. pero yo advertí enseguida un deje revanchista en su voz. en el cerebro en la sombra que todo lo controla sin que nadie se de cuenta de nada. en un chiste. que fuera igual de egoísta que el resto de la humanidad. Allí. Debió notárseme mucho la autosatisfacción porque Montero se me acercó muy alterado y me obligó a abandonar mi puesto. Me quedé de pie. y me tomaran una foto. con la esperanza de que me respondiera alguna guarrada capaz de reactivar mi libido. El concejal 165 . el retrato sería la viva imagen del lado oscuro. yo comenzara a acariciarlo. sin saber muy bien qué se suponía que debía hacer a continuación.

Se está bastante tranquilo y tienen impresora. Estaba chateando. esos sitios llenos de ordenadores que suelen regentar inmigrantes sudamericanos expliqué. ¿Y qué hay de los dosieres? protesté. Se me ocurrió una idea. Su mujer le dio un golpe en el hombro. le expresó con una leve inclinación de cabeza que tal vez estuviera llevando las cosas demasiado lejos. de modo que eché a andar en dirección a la sala de trabajo tal y como me había indicado. como si nunca hubiera escuchado la palabra. lapidario. ¿Un cíber? replicó Montero desconcertado. Tendrán que esperar dijo él. para variar. un cíber. Telma. ¡No seas así! exclamó al tiempo que introducía la mano derecha en un cajón del escritorio. hay uno aquí al lado. Sí. ya sabe.me miró con inquina y luego manifestó su preferencia por la primera opción señalando directamente hacia la sala de trabajo. de donde sacó una llaves ferruginosas al cabo de un 166 . pero la verdad era que con ello sólo conseguiría agravar la situación. que seguía sintiendo esa tenue y mórbida debilidad por mí. Bueno dijo finalmente. Montero miró a su mujer como para debatir el asunto con ella. Podía haberle contestado. Antes de enfilar el pasillo vi a Nazareth detrás del mostrador. con el rostro iluminado por la pantalla de su ordenador portátil. Puedo ir a un cíber propuse. siempre y cuando te lo pagues de tú bolsillo a mí me da igual.

no encontré nada fuera de lo común. Ni siquiera si me hubieran atado las manos. Yo me había apresurado a recoger las llaves y ahora descansaban en mi bolsillo. ya fuera sufragando los gastos de conexión de mi propio bolsillo o no. después de tanto lío. No se me había ocurrido en ningún momento que Telma Ramírez pudiera interceder por mí de la manera en que lo había hecho. habría podido resistirme a la tentación de fisgar. así que si te parece puedes trabajar en el ordenador de su despacho. pero ya era demasiado tarde. Montero censuró a su mujer con una mirada ruda. fue lo primero que hice. Tenía a mi disposición su ordenador. terminé retrepado en el cómodo asiento de cuero negro del despacho de Belarmino Rana. aquello no era lo que esperaba. mi némesis. Mi plan original consistía en alquilar un ordenador en el cíber por media hora. y alguna que otra foto de 167 . podría liberar su ordenador para poder trabajar desde allí en cuanto regresara a la sede del partido con la excusa de que el cíber estaba cerrado.rato. seducir desde allí a Nazareth a través del chat. mi reverso tenebroso. De este modo. con aquel sonido desquiciante que muy poca gente en el mundo se atrevía sin embargo a desprogramar. tal vez con la ayuda de alguna foto del catálogo de modelos de Zara. Sólo había documentos de trabajo. mi doppelgänger. Belarmino no está. Realmente. Tan pronto como Windows me dio la bienvenida. Así que. En mi primer vistazo a sus archivos. y a pesar de la oposición de Montero. y quedar con ella tan rápido como me fuera posible en la otra punta de la ciudad. noticias escaneadas. con todos los privilegios de acceso a su disco duro que eso me otorgaba. lo cual me hizo pensar que tal vez lo de mi parecido con su hijo no se tratara tan sólo de una paranoia postraumática.

alguien de la calaña de Rana tenía que guardar más de uno y más de dos secretos. todas ellas protegidas con una clave de acceso. Las Mama Ciccio. lentejuelas y música hortera de Telecinco). por accidente o no. pero no había forma de romper la barrera. Lo normal. Ángela Cavagna y en general toda mujer que hubiera salido durante la segunda mitad de los años ochenta y la primera de los noventa bien en la portada de la revista Interviú bien en los programas de confeti. sino hasta veintidós carpetas ocultas. Sabrina. 168 . si bien me costaba bastante imaginarme a alguien tan rupestre como él manejando sistemas operativos con soltura cuando hasta a mí me costaba pillarles el tranquillo. había notado que ya no era capaz de encontrar en mi tiempo ningún mito erótico capaz de colmar mis apetencias onanistas. con su cara de santurrón. lo habían pillado montándoselo con una prostituta en un coche y Joselito había acabado perdiendo su inocencia de ruiseñor a causa de la edad y las drogas. Yo mismo la usaba en mi casa a fin de que ningún familiar encontrara. y con ella. con lo cual decidí un buen día emular el ciclo de vida de las artes y volver la vista a los clásicos: Natalia Estrada. Todas las contraseñas que se me ocurrían.familia. por lo que no tenía nada de extraño que Rana pudiera valerse también de esta prestación. Me pasé buena parte de la mañana tratando de desvelar el enigma. mi colección de retroerotismo (desde que había abandonado la adolescencia. la capacidad de encontrarme las veinticuatro horas del día sumido en un estado de inagotable efervescencia sexual. En ese momento recordé que existía una función en el Windows mediante la cual ocultar archivos comprometidos. Samantha Fox. Carmen Russo. Al final encontré no una. yo sabía que si al panoli de Hugh Grant. Sin embargo.

La idea de no ser capaz de burlar un sistema de seguridad ideado por Belarmino Rana. que si aquello fuera un programa electoral en vez de una puntillosa librería de depravaciones. y anoté en un papel la fecha de nacimiento de Belarmino. de bondage. de negras. después de echarle un vistazo por encima. dada la cantidad de gente implicada en el asunto. y la mosca consiguió al fin atravesar el cristal como un tiro. Más aun tratándose de una incógnita planteada por un concejal megalómano sin demasiadas luces. que al menos el cincuenta por ciento de los conocidos de uno se dedicaban al negocio en la clandestinidad. de amateurs. introduzca contraseña”. penetré en las profundidades de una carpeta que ponía documentos personales. Hasta que recordé el infalible axioma según el cual la respuesta más acertada a una incógnita compleja es siempre la más sencilla. sólo que clasificado por temas. A mí me 169 . más listo que yo.hacían saltar el mensaje de error y me obligaban a pensar una clave alternativa. seco. de asiáticas… vamos. la sección de sadomaso. todo el mundo se sentiría identificado con él de una manera u otra y Rana terminaría ganando las elecciones. Me infiltré en el resto de las carpetas y todas contenían lo mismo. de un rifle de precisión. limpio. resultaba inevitable pensar. encontré un currículo. En lugar de seguir rebotando contra la ventana de error. Estaba la sección de fetichismo. la sección de zoofilia. me estrellaba una y otra vez contra la maldita ventana de error. la sección de sexo anal. de que aquel hombre fuera. comenzó rápidamente a desasosegarme. Dentro de la carpeta a la que accedí había una colección tan pantagruélica de pornografía que. después de todo. Como una mosca tratando en vano de traspasar un cristal. de pelirrojas. Luego la escribí en el campo dinámico inmediatamente por debajo del texto “por favor.

aquel que no podía montarse en un 170 . Scully aparecía en un montón de fotografías dejándose sodomizar por un grupo de traviesos alienígenas cabezones que empleaban para sus juegos toda clase de instrumentos cilíndricos y/o punzantes. en toda clase de suertes sexuales. Me saqué la verga y me puse a cimbrearla bajo la mesa con ahínco. encontré un álbum de fotos de Gillian Anderson. Recordé de pronto cuánto me excitaba su indumentaria mojigata. Volvía a ser el Gonzalo de los viejos tiempos. En ella. En otras. Entre el surtido. La mayoría eran trucajes bastante bien logrados.cautivó con la carpeta titulada Fakes de famosas. caí en un estado de excitación sexual si cabe más agudo. ¡la mosquita muerta! Aquel era el milagro que estaba esperando. actrices. la actriz pelirroja que interpretaba a la agente Scully en la conocida serie Expediente X. con Pamela Anderson beneficiándose a aquel rockero tatuado en la cubierta de un barco. y en la que hizo que casi se me saltarán los botones de la bragueta. y ese aparente desinterés con el que igual practicaba autopsias a cadáveres de conocidos como ignoraba las maniobras de acercamiento del agente Mulder. su carita de niña buena no del todo enemistada con el lado turbio de la vida. pero también había videos de fornicaciones reales. modelos y bon vivants (también de alguna que otra celebridad masculina). se cepillaba a Mulder en las oficinas centrales del FBI. hasta moderneces tan modernas que ni siquiera conocía a los protagonistas. Al abrir la carpeta. desde los clásicos. le mostraba su Expediente X al hombre que fuma. había infinidad de fotografías y videos de conocidas cantantes. Mi pene experimentó una especie de convulsión.

pero se trataba más de una obligación. No era que yo no me hiciera mis pajillas de vez en cuando. aquel que. de partenaire. había logrado ser feliz a rachas. dado que no había cerrado la puerta con el pestillo y cualquier gerifalte del partido podía entrar en cualquier momento al despacho de Rana. Me sentía en el pellejo de un sesentón achacoso que de repente cae en las redes de una femme fatale cubana de veinte años. si con ello me garantizaran que algún día volvería a sentir la catarata de placer que en esos momentos estremecía todo mi cuerpo. no hacía sino aportar una dosis extra de excitación al asunto. Ahora. aquel que cuando había realizado el Camino de Santiago no dudaba en dar rienda suelta a su frustración sexual en las habitaciones colectivas de los albergues por mucha gente que hubiera en ellas. aquel que pensaba con la entrepierna y no con la cabeza. Yo hubiera hasta participado en una competición de música salsa con Isabel Coixet. por el contrario. 171 . Lo morboso de la situación. Jamás me había imaginado que siguiera existiendo dentro de mí una vitalidad sexual tan grande. como debe ser. el panorama era bien diferente. que era la persona de sexo femenino que peor me caía por aquel entonces después de la cantante de Presuntos Implicados. lo cual demostraba la extendida teoría de que cuanto menos se goza de los placeres carnales menos se suspira por ellos. en tiempos. Y comprendía perfectamente porque esta clase de tipos terminaban abandonando a sus mujeres y a sus familias a cambio de los favores de una nínfula. que otra cosa. de un rito supersticioso. María Teresa lo sabía muy bien. incluido el propio Rana. luciendo chorreras y pantalones guayaberos.medio de transporte que produjera vibraciones porque sabía que si lo hacía la erección estaba garantizada.

pero el concejal seguía sin irse. gracias a la mesa. ¿Velasco? preguntó confundido al verme usurpando su despacho . había caído una densa lluvia de semen.Eyaculé enseguida.¿Qué haces aquí? Se encontraba en un ángulo visual en el que. La mención al Santo Padre evitó que montara en cólera y me echara a patadas de allí. abre las ventanas ordenó adoptando una mueca de desagrado. En su defecto. tengo mucho trabajo que hacer. le era imposible darse cuenta de que yo aún tenía mi pene moqueante y enhiesto entre las piernas. Por cierto. y que sea rápido. Tuve que morderme los labios y apretar los puños para no gritar. hacía lo que 172 . y sobre parte de los documentos de Rana. efectivamente. No parecía querer hacerlo hasta que viera con sus propios ojos que. Me permití el lujo de exhalar una bocanada de alivio en vista de que ya se iba. Apenas se me había reasentado el corazón sobre la caja torácica cuando Rana entró en la habitación. El resto de los ordenadores estaban ocupados Me limpié el sudor y respondí. la señora concejala de Promoción Económica me dijo que podía usar su despacho para trabajar en los dosieres informativos del alcalde. Asentí apresuradamente. Rana se volvió antes de que hubiera terminado de vaciar mis pulmones. con un chorro largo. al mismo tiempo que descubría con pánico que sobre el monitor. espeso y caliente. dijo: Avísame en cuanto termines. . Huele un poco mal.

donde pese a la adversidad. sí. 173 . lo importante no era cuál te tocara. sino tocarse. Durante lo que quedaba de jornada laboral no me ocurrió nada reseñable. Hacía muchos años que no me había sentido tan feliz. no hubo más escenas de sexo o violencia.me había dicho. Más que una caja de bombones. no sin cierta extrañeza en su rostro. como se empeñaba en titubear el gaznápiro de Forrest Gump. Y el hecho de que hubiera sido precisamente Belarmino Rana el artífice de mi resurrección dio alas de nuevo a mi defenestrada esperanza en el género humano. me puse en pie y abrí las ventanas. pues tras mis coqueteos con la política-fricción. la vida era una carpeta oculta. Nadie podía negar que los expedientes equis del concejal habían cumplido un excelente servicio a la ciudadanía en este sentido. Nunca sabías cual de ellos te podía tocar. así que toda vez hube concluido con los dosieres. pero en cualquier caso. en el que un degenerado había guardado subdirectorios pornográficos de todo tipo. todavía erecto. lo sitúe con disimulo de tal forma que no abultara demasiado. esto es. Pude entonces limpiar el esperma. Introduje como pude mi pene. dentro de un sistema operativo rutinario y aburrido. que ya empezaba a resecarse. y al fin se marchó. me enviaron a galeras. dentro de la bragueta. a ensobrar a la sala de trabajo. Belarmino sonrío. la sonrisa no desapareció de mi rostro en ningún momento.

Hoy vas a asistir a tu primer mitinme informó. Me dio un recorte de papel con el lugar y la hora del evento. que si bien me había encargado de surtir de pornografía en previsión de que algún día pudiera quedarme solo por allí. 174 . desde mi ordenador habitual. en un síntoma claro de que me estaba convirtiendo poco a poco en un sucedáneo de hijo y de que en cualquier momento la situación podía dar pie al argumento de un thriller de Hollywood del estilo de Atracción fatal o La mano que mece la cuna. con las exquisiteces erotómanas que contenía el de Rana. Necesitamos que afines bien el oído y que nos cuentes todo lo que se cueza en él. ni en calidad ni en calidad. cariñosamente. me deseó buena suerte y me despidió con los mismos modos que una madre dejando a su hijo a las puertas de la escuela. no había superado recientemente ningún rito de iniciación. Telma me hizo llamar y me dijo con una sonrisa cándida en los labios: ¿Estás preparado? Que yo supiera. así que me encogí de hombros. Ella rió y me pasó el brazo alrededor del cuello. por desgracia.14 DE MAYO AGENTE DOBLE Mi segunda misión de infiltración en las líneas enemigas comenzó después de otras cuatro horas recopilando noticias para el alcalde. Depende de para qué respondí. aunque esta vez. no podía competir.

Llegué tarde. Telma me había facilitado una especie de organigrama con las fotos y las descripciones de todos los integrantes de las listas electorales del Partido Beta. Parte de mi cometido. había un espacio en blanco para que yo anotara mis comentarios. evitaba además posibles charlas previas con miembros del partido. pero no se sabía a ciencia cierta quiénes de sus escuderos le asistirían en su charla.El mitin estaba programado para las seis de la tarde en el centro sociocultural de un pequeño barrio cercano a un frenopático. sólo que más de andar por casa y sin recompensa de por medio. Amadeo Perlasca era el cabeza de cartel. Con sólo la excitación de tener que pasar desapercibido en territorio enemigo. supe que la estrategia no había sido la más adecuada. A tal fin. además de tomar notas mentales y obtener toda la información posible. sugerencias y apreciaciones. tenía más que suficiente. como Roscoe o María. a mi me daba lo mismo. los escasos doce viejos que el partido Beta había logrado congregar dejaron de rumiar sus dentaduras y hasta el propio Amadeo Perlasca. No deseaba que se me notara demasiado la impaciencia para evitar suspicacias. Era un poco como el juego de naipes con las caras de los componentes de antiguo gobierno de Sadam Hussein que había organizado la administración Bush para incentivar el arrobo guerrero de sus tropas. perdió el hilo de sus despotriques en contra del 175 . Debajo de cada uno de los individuos. Cuando hice acto de presencia en el local y todo el mundo se giró al mismo tiempo en mi dirección. De esa forma. que pudieran ponerme en un compromiso. La acción se detuvo por un par de segundos para ver quién era ese jovenzuelo remolón que osaba interrumpir con su tardanza un acontecimiento tan importante. consistía en identificar a sus secuaces. molesto. Para el caso.

De todo ello se desprendía que lo de pasar desapercibido no iba a ser posible. Lo hice en la última fila. Tanto ellos como el resto de los asistentes fingían que escuchaban a Amadeo con atención. suponiendo. todo se limitaba a una especie de rezongo monocorde salpicado en ocasiones por gestos previamente ensayados con un asesor de imagen corporal anclado en los ochenta. si algo podía aportar aquel hombre a la corporación municipal era experiencia. Desde luego. Por lo demás. que los conceptos de senectud y experiencia se retroalimentaran. Me aburrí tanto que perdí el tiempo creando mentalmente una sopa de letras con los nombres de las chicas con las que había mantenido relaciones sexuales hasta el momento y luego resolviéndola. y con cara de bulldog hubiera sido escogido por sus compañeros de partido 176 . Me maravillé de que aquel hombre astroso. Amadeo aún seguía con su soflama. Para entonces. Su discurso fue un auténtico tostón. llamaba la atención en un grado tan supino que haría de King África cantando La Bomba en un velatorio una estampa sigilosa. y comencé a contar sus arrugas. Sólo brillaba cuando se dejaba de promesas vanas y pasaba a la descalificación personal de Edelmiro Bigardo. No al menos en aquel mitin. claro. Me concentré en su rostro. según demostraban la corbata y los zapatos escogidos por el político para la ocasión. desmañado. entre un anciano que olía igual que el local del Partido Alfa y un personaje vestido de traje al que luego identificaría como el número seis de las listas. No me desanimé por ello y procedí a tomar asiento. a modo de pasatiempo alternativo.Partido Alfa a fin de echarme el ojo. al margen de haberme convertido por imprudente en el blanco de todas las miradas. donde la media edad superaba los ochenta y yo.

Yo fui el último. No olvidemos que Operación Triunfo. catalizadora por excelencia de las frustraciones estéticas de todo un país. con sus rizos de El lago azul. pero aun más de que él mismo no se diera cuenta de que con su aspecto iba a ser muy difícil. como una aparición mariana. después de todo. poseía un sentido de la estética menos desarrollado. Mi nombre es Juanjo Calasanz. ¿vive por aquí? Más o menos le respondí. O simplemente. Luego pensé en Néstor Kichner. también se regía por un sistema de voto democrático en el que participaba. los miembros del Partido Beta comenzaron a aplaudir como locos. A usted no le conozco dijo mostrándome unos dientes marfileños. factoría de sueños de donde habían salido engendros de la música y de la imagen personal como David Bisbal. o Rosa. que se parecía a El Dioni y aún así había logrado hacerse con el poder en Argentina. David Bustamante. Quería verle en persona. y concluí que el electorado. para no ser menos. tal vez fuera menos superficial que yo. al margen de todo condicionante ideológico. con esa musculatura hipertrofiada a duras penas contenida en sus característicos trajes blancos de turista sexual. recién adecentados para la campaña. sus reviravueltas. y sus camisas prietas y aflamencadas de mafioso albanés. de tal manera que su selecto y senecto auditorio. se vio obligado a emularles. Cuando el discurso terminó. y estrechó la mano de todos los asistentes uno por uno.para concurrir a las elecciones en calidad de cabeza de lista. que el electorado se decantase por él. si cabe. 177 . mucha más gente. Su mano estaba helada a pesar de todos los apretones previos. Amadeo se deslizó entonces entre el gentío.

precisando asimismo que. O mucho me equivocaba. que los individuos regidos por la constelación del 178 . Si mi desconfianza para con los políticos no fuera incluso mayor que mi desconfianza para con las personas nacidas bajo el signo de capricornio (las estadísticas demuestran. en caso de una nueva victoria de Edelmiro Bigardo. Amadeo escuchó la protesta con atención y acto seguido se apresuró a prometerle que. Amadeo ladeó la cabeza. El compromiso político está demodé. ¡Ojalá todos los jóvenes fueran como usted! corroboró con sus palabras mi impresión. jamás podría retomar las obras. para bien o para mal. Un viejo vociferante. parecía ahora más caliente. Aunque no cabía duda de que era la primera vez que había escuchado la palabra perorar. que había surgido de entre el público con síntomas claros de agitación nerviosa. que tal vez a causa de los efectos vasodilatadores del halago. entrecerró los ojos. se interpuso entre Amadeo y yo. su problema quedaría inmediatamente resuelto. que la corporación de Edelmiro Bigardo había bloqueado las obras de ampliación de su casa por no adecuarse a la normativa urbanística en vigor. Ha sido un discurso excelente. o le había caído bastante bien. En absoluto sonreí. No me dio tiempo a responderle. a voz en grito. y cabeceó en actitud complacida. si salía elegido. Espero no haberle defraudado. Le contó.Un placer volvió a estrecharme la mano. Ahora lo único que les interesa a los de su generación es el botellón y el esparcimiento. Perora usted como los ángeles. y que algo así era una vergüenza porque violaba el derecho natural de su familia al lebensraum.

en cambio. Y mi experiencia personal con ellos. sí lo hizo. Un chalado babeante. lo confirmaba). y lo arrojó a unos cuantos metros de mí. Luego me ayudó a ponerme en pie y me devolvió el pasquín del Partido Beta. pero ni me sentía con ganas de continuar con la conversación. ni me parecía creíble que Juanjo Calasanz. Roscoe. por pardillo que fuese. lograron calmarlo. rugiendo como una hiena en celo. que acudieron enseguida para tratar de poner fin al ataque. se me acercó y me arrebató uno de los pasquines del Partido Beta. Así que me escabullí culebreando entre los presentes y salí al exterior. en mitad de un parque donde las monjitas solían llevar a los pacientes del frenopático a tomar el sol y empecé a tomar notas en mi cuaderno acerca de todo lo que había visto y oído. No sirvió de nada que le diera la razón o le jurara y perjurara que podía quedarse con el folleto. yo mismo me hubiera animado a arrancarle una promesa clientelista. Después de una breve caminata. llegara a unas cotas de idiocia tan elevadas como para creerse las baladronadas electorales de un político de tres al cuarto.carnero son unos trepas traicioneros de mucho cuidado. A la tercera intentona. Apareció de la nada. me senté sobre un banco de piedra. el hombre se abalanzó sobre mí. Ni siquiera sus cuidadoras. y en especial con ellas. agarró al paciente por el pescuezo. de rostro anguloso y pelo ensortijado. Traté de recuperarlo un par de veces pero no hubo manera. y se puso a golpearme la caja torácica con fuerza mientras defendía estentóreamente su derecho al voto. Estaba en mitad de un trance aporreante y no parecía dispuesto a atender a razones hasta que me hundiera el esternón a puñadas. izándolo con una sola mano. 179 . en plan pistolero de spaghetti western.

sólo que prefiero pensar que no iba dando la nota tanto como tú. que paga sus impuestos. sino a que había descubierto a qué me dedicaba. separa las basuras y recoge la mierda de su perro con una bolsita aunque en el fondo crea que es una chorrada.Hay que andar con más cuidado dijo. 180 . Únicamente te faltan los subtítulos explicativos. Roscoe rió con sorna y tomó asiento en el banco de piedra. Le echó un breve vistazo. Me sacudí la suciedad de la camisa. Cualquier espía con un mínimo de formación lo sabría. aunque interrumpí la frase al mirarle a los ojos y percatarme de que no se refería al percance con el loco. y enarcó las cejas mientras esbozaba un rictus de satisfacción. La garganta se me secó al instante y tuve que deglutir para no asfixiarme. Me quedé pálido. donde mi cuaderno descansaba al sol abierto de par en par. No deberías ir dejando pruebas por ahí continúo Roscoe. cogió varios de los folletos propagandísticos que había entre sus páginas. endurecí el rostro. No sé de qué me habla. yo también he sido espía electoral alguna vez. No te preocupes dijo. Yo sólo soy un ciudadano honrado. Le repito que no sé de qué me habla redundé en mi estúpida estrategia de negación de la evidencia. Tal vez sepas entonces de qué escribes arrojó el cuaderno a mis pies. y volví a posar mis ojos sobre los suyos con la esperanza de que un recurso tan evidente pudiera auxiliarme en la pronunciación de la mentira que estaba a punto de espetarle. Yo qué sabía que… empecé a decir por pura inercia.

hay muchos otros agentes. Recogí mis cosas y me puse en pie. careces de un trabajo estable y precisamente por ello esos desalmados del Partido Alfa se están aprovechando de ti para que les hagas el trabajo sucio. Sólo convertiría a Roscoe en Jesucristo y a mí en Pedro. pura demagogia. quedaría a la altura del betún. Tantos. Negar por tercera vez consecutiva la verdad no tendría un gran efecto dramático. Tenía que aceptarlo: la charada acababa de llegar a su fin. fuera éste de Judea o no. un mero discípulo pusilánime. ¿Cómo…? ¿Cómo ha sabido usted todo eso? me limité a titubear. sólo que eres un espía… ¡Mi nombre es Juanjo Calasanz! Tengo treinta y dos años y trabajo en una consultoría. tienes veintiséis años. amigo mío me pasó la mano alrededor de los hombros. Ya te lo he dicho repuso en tono despreocupado. La política. al tiempo que chasqueaba la lengua en señal de desaprobación. irónico. El diez por ciento restante. Me había pasado de 181 . Y además de nosotros dos. yo también he sido espía electoral. De eso nada repuso. ¡Deje de decir estupideces! Roscoe negó con la cabeza. Velasco.Nadie dice que no seas honrado. Estaba tan nervioso por mi desenmascaramiento que no sentía que pudiera mantener mi corazón operativo por mucho tiempo más delante de aquel tipo. Tu nombre es Gonzalo G. con lo cual él saldría ganando en calidad de ser uno y trino que todo lo sabe mientras que yo. es espionaje en un noventa por ciento. que no te podrías hacer una idea.

¿Qué quiere decir? pregunté para asegurarme. Velasco. Sabes perfectamente lo que quiero decir respondió él. trazando con sus labios una sonrisa taimada. por eso las busco en las pantallas de cine. esto es también un juego. como de costumbre. En ese caso será mejor que me vaya dije. No seas tan tremendista me tranquilizó con una voz cálida. sino todo lo contrario. Entendí desde el primer momento lo que estaba tratando de comunicarme. Era demasiado bueno para ser cierto. existen algunos juegos en los que se puede participar a dos bandas. Eso puede que sea cierto reconocí. Como espía del Partido Alfa. 182 . además de espionaje y demagogia. te encuentras en una posición inmejorable para ello.listo creyendo que corría más que el fracaso. como si fuéramos dos amantes despechados por la misma mujer que unen fuerzas para vengarse de ella. no podía creérmelo del todo. pero al final. aprecio y quietud. nunca he tenido una vida rica en emociones. el fracaso había terminado dándome alcance. Ya… y en cuanto acepte su oferta sacará una grabadora del bolsillo de su americana y llevará el caso a la prensa. En su mirada no había rencor o desconfianza. pero aun así. amistosa. y como sabes. Quiero que trabajes también para nosotros. Roscoe tiró de la pernera izquierda de mi pantalón y me obligó a sentarme de nuevo a su lado. ¿No es eso? Creo que has visto demasiadas películas.

el pago se me antojaba poco satisfactorio. Teniendo en cuenta lo que me pagaba el Partido Alfa. ¿qué saco yo de todo esto? Roscoe introdujo su mano de dedos achorizados en el bolsillo izquierdo de su pantalón. pero con cada una de sus intervenciones demostraba que. tal vez te podríamos conseguir 183 . Sin embargo. La verdad es que salvo ganarse el pan como francotirador profesional no se me ocurre nada dije.Si aceptas mi oferta eso puede cambiar hoy mismo sus pupilas centellearon. Diez euros es casi el triple de tu salario actual precisó él. era de los que tenía el don de penetrar en los recovecos más ocultos de la gente con apenas dedicarles un somero vistazo. intensificó su sonrisa. Tendré que pensármelo. No podía negar que el muy pícaro había descubierto de qué pie cojeaba. te daré diez euros. Claro que ahora que has mencionado lo de los francotiradores. Un sueldo más que razonable por filtrar un poco de información diaria. No es mucho… rezongué. Esto como adelanto habló lapidario. y me acercó dos billetes de cincuenta euros. por cada día de trabajo. la cartera de Roscoe tenía un volumen tan grande que. la oferta me pareció poco menos que multimillonaria. La abrió. Extrajo una cartera. así que pensé en negociar. aparte de emociones. ¿Existe algo más emocionante que trabajar como agente doble? A primera vista parecía que aquel hombre no tenía muchas luces. en el fondo. luego. por contraste. Ahora dígame.

184 . era. no pude evitar emocionarme con la promesa de Roscoe e incluso creer en ella. y una voz convenientemente modulada. Lo importante era no pensar. la cosa estaba tan mal que en cuanto aparecía alguien seguro de sí mismo. y superar con éxito unas cuantas pruebas de capacitación.un trabajo relacionado con. después de todo. depositábamos nuestras esperanzas en el primer mercachifle que afirmaba tener la llave de nuestra felicidad. Ambos éramos unos pobres diablos que. al no disponer por nosotros mismos de los medios. para convertirse en un francotirador profesional había que hacer carrera en el ejército o en la policía. con una dicción más o menos clara. Eso si ganamos la elecciones. Yo. En otras palabras. Hasta donde me habían explicado. nos lanzábamos a creer en él con fanatismo ciego. y aunque no acostumbraba a ir a misa los domingos. en la intimidad de mi casa. el dinero o las ilusiones para cumplir nuestros deseos. Pero. digamos. ni siquiera a bisbisear antes de irme a dormir. entrenar duro. simple y llanamente. A la mayoría de votantes les pasaba lo mismo. el sector. era confiar en que alguien tomara la iniciativa por nosotros. tanta diferencia. Entre el viejo que había abordado a Amadeo al final del mitin y yo no había. claro. era consciente de todo esto. el cuatro esquinitas tiene mi cama. aceptar nuestra condición de ceporros descarriados y permitir que un tipo con más luces nos pastoreara. en la llegada del mesías con su maletín de bricolaje existencial. a diferencia del anciano protestón. sentía una necesidad de creer en las palabras de Roscoe posiblemente mucho más intensa que la suya de creer en las promesas de Amadeo. pese a todo.

se hubiera sentido con más capacidad de respuesta que yo. observada a través de la lente de un microscopio por un luchador de sumo con cara de malo. igual que sabía. todo sobre mi vida. O la tomas o la dejas. o parecía saber. Puede que a Edelmiro Bigardo y a sus acólitos eso no les agrade. ¿Becario? repetí escéptico. Existe un grave problema en la zona monumental por culpa de sus excrementos. Y Roscoe lo sabía. Tengo entendido que pretendes visitar Finlandia con tu amigo Pelayo este verano prosiguió en tono sarcástico. ¡Mi palabra favorita! Ésa es mi oferta se parapetó tras una mueca inflexible. pero para ir practicando está bastante bien. No creo que perder tu única fuente de ingresos te ayude a preparar el viaje. así que se va a proceder en breve a su exterminio. que ya me situaba entre matojos y pedruscos apuntando con sigilo para reventarle la tapa de los sesos a los malos-malísimos El servicio municipal de limpieza cuenta con un departamento dedicado en exclusiva a la caza de palomas con rifles de aire comprimido explicó. o incluso que te quedaras sin trabajo se detuvo por un momento para deleitarse con el avance implacable de la angustia a lo largo de mi cara. incluidos los de la catedral y otros edificios históricos. Los francotiradores tienen acceso a todos los tejados de la ciudad. embriagado por mi propia imaginación. Una bacteria en el ocaso de su vida. Estaba absolutamente indefenso.¿Habla en serio? pregunté. No se trata de una guerra propiamente dicha. por lo que tampoco debería extrañarte que te sustituyeran por otro. e igual 185 . pero si la dejas. has de saber que no te resultará tan fácil como hasta ahora obtener información de nuestro partido. Serías una especie de becario del tiro a distancia.

a veces los mismos. sin embargo. Estaba seguro de que cualquier cargo público en mi situación. me permitiría ampliar mi radio de influencia sobre la campaña electoral más allá de lo que nunca hubiera soñado. En cualquier caso. estimulante y no demasiado exigente. nunca he sido como los demás. probablemente sea lo que algunos denominan “vocación política”. A la hora de regatear. ya fuera del Partido Alfa. “espíritu empresarial” y. ejerciendo de efectivísima pared de frontón. para mí sólo era una habilidad tan improbable como la de mover objetos con la mente o disfrutar de una epidermis efervescente. simplemente “desparpajo” o “salero”. en el sentido de que podía compaginarla sin problemas con mis obligaciones con el Partido Alfa. a ciencia cierta esta vez. era hasta posible que mis planes de convertirme en el maestro titiritero de los partidos electorales pudieran llegar a prosperar.que sabía. así que Roscoe ganó la partida. las abuelas. Yo no es que tuviera problema alguno en aceptarla. una y otra vez. Acepté su oferta y sellamos el pacto con otro apretón de manos. jamás he conseguido vislumbrarlo. Tan sólo me tocaba las narices una cosa: seguir siendo un cateto en mi faceta de negociador. habría sacado mucha más tajada del asunto que yo. del Partido Gamma o del Partido Omega. Ese don del que yo carezco. del Partido Beta. por lo que en tales situaciones solo soy capaz de ver a un individúo con una confianza en sí mismo superlativa que devuelve mis pelotas imperturbable. que no podía rechazar su oferta. además. La mayoría de la gente ve delante de sus narices (y decodifica correctamente) el complejo código de programación que rige el desarrollo de los intercambios comerciales. era una propuesta sustanciosa. otros. yo. Si me lo montaba bien. 186 .

Tanto era así que al entrar en el local electoral no tuve mayor reparo en saludar a todo el mundo con gran afabilidad y ponerme a despotricar del mitin del Partido Beta muy asqueado. Yo guardé los dos billetes de cincuenta euros en el bolsillo trasero de mi pantalón. Telma y compañía después de haberles traicionado. Roscoe y el resto de sus enemigos políticos. Luego dijo: Seré una tumba. todo esto debe quedar entre nosotros dos apostilló como si se hubiera asomado a los abismos de mi alma y hubiera descubierto la clase de tipejo que era. En 187 . Mi vida había sido una farsa durante muchísimo tiempo. Me producía un morbo terrible volverme a codear con Rana. en mi opinión. pedí disculpas a una de las monjitas por el altercado de antes y me puse a caminar en dirección a la sede del Partido Alfa con impaciencia. tan bajo como el del adoquinado del casco antiguo de Peñaranda de Bracamonte (pensaba lo mismo de Edelmiro Bigardo. Incluso Montero. Al menos si quieres seguir entrando en nuestros mítines. Siempre y cuando el silencio sea bidireccional no habrá problemaasentí. y también a mi progresiva falta de memoria. Preferiría que nadie en su partido supiera la verdad. recogí mis cosas. y gracias a ello. Roscoe rió.Por supuesto. sólo que no lo podía decir por razones obvias). más que nada. Todos los presentes rieron a pleno pulmón ante mis comentarios acerca de Amadeo. Por la emoción. que estaba comiendo un bocadillo de salchichón. casi se atraganta por culpa de un chascarrillo relacionado con el grado de carisma del candidato rival. cada vez me costaba menos mentir.

Esos momentos de placer sádico o masoquista. según uno desempeñara la función de papanatas alelado o hijo de perra sin escrúpulos. me hacía sentir superior el hecho de manipular a los hijos de perra sin escrúpulos.ocasiones. porque me reconfortaba el hecho de sufrir de vez en cuando las consecuencias de un embuste para sentirme mejor persona y justificar. y cuanto más profundo era el engaño. pero al mismo tiempo. Me sentía atraído de manera enfermiza por los giros de guión. hasta llegaba a creerme mis propios embustes a causa de la naturalidad con la que los dejaba caer. lo que nos hacía humanos. más me tentaba el pensamiento casi suicida de revelarles la verdad para ver que cara ponían. me preocupaba que ese mismo virtuosismo llegara a privarme del inmenso placer que siempre he sentido ante la contemplación del rostro de mis victimas cuando cobran conciencia de su ingenuidad. 188 . de este modo. probablemente porque cuando desempeñaba el rol de papanatas alelado. eran la sal de la vida. Lo que quiero decir con todo esto es que nunca antes había disfrutado tanto con un trabajo. Si engañaba. Engañar me ponía. en el fondo. no podía evitarlo. cuando ejercía de hijo de perra sin escrúpulos (la bipolaridad siempre es un grado). más sinceras las sonrisas de los del Partido Alfa. además de para cubrirme las espaldas. En tanto que escritorzuelo. si disfrutaba de dichos instantes. y en el caso contrario. Me estaba convirtiendo poco a poco en todo un canalla. era porque también gozaba de ellos cuando yo era la víctima. era para disfrutar de dichos instantes y. una nueva acción puñetera bajo el pretexto de la venganza o el rencor. y más cordiales sus actitudes. Yo disfrutaba por igual en cualquiera de las situaciones.

estaba que no me cabía el corazón en el pecho de tanta excitación. como si me hubieran templado los nervios con nitrógeno líquido. entré en mi cuenta de Hotmail y le envíe a Roscoe la información por correo electrónico. que previamente resumí de manera oral y deliberada a Telma y su marido. 189 . Ni siquiera si Roscoe se plantara frente a mí para cambiarme aquella agradable sensación por cien de los grandes. y comencé a escribir un informe acerca del mitin. pero en el fondo.El ordenador estaba libre. habría rehusado a seguir disfrutando de ella por lo que quedaba de campaña electoral: diez jornadas que harían de Los tres días del cóndor vividos por Robert Redford en la película homónima de Sydney Pollack. Yo hacía como que la conversación no me importaba en absoluto aunque. se la di a Montero y me despedí de Telma y de él hasta el día siguiente. concluí la crónica sobre el mitin. Luego. en realidad. una aventurilla para niños sin importancia a lo Barco de Vapor. Mientras tecleaba. ellos debatían de fondo las posibles estrategias de respuesta a las acusaciones de Amadeo. iba tomando nota de todo cuanto escuchaba en un nuevo archivo de texto. abrí el Word. Acababa de convertirme en un doble agente de facto. transcribí el veredicto. Hice ambas cosas con idéntica frialdad. Tomé asiento en el escritorio. Una vez la pareja hubo llegado a un acuerdo.

amenazaba con dormir hasta al altísimo con el mismo discurso del día anterior sólo que adaptado a la problemática del nuevo barrio. que en apenas media hora se iba a liar la de San Quintín en el templo. ni siquiera yo. belicosa y espeluznante. y que los responsables del conflicto iban a ser. tuvo lugar en el segundo mitin de Amadeo Perlasca al que acudí. si cabe (como estábamos en una iglesia. cuando la voz monocorde de un Amadeo Perlasca menos inspirado que de costumbre. que todos los caminos conducían a Roma y no 190 . se respiraba una quietud ascética en el aire. que si la víspera todo iba de culpar a Edelmiro Bigardo de los problemas que algunos pacientes del frenopático causaban durante sus paseos matinales. irónicamente. la más peligrosa. Lo bueno de estar en la oposición. Ninguno de los presentes se imaginaba. que íbamos a salir de allí por patas. pensé. donde iba a tener lugar el encuentro con los parroquianos. era precisamente eso.15 DE MAYO ASALTO A LA IGLESIA DE SAN PANCRACIO De entre todas las peripecias que me acontecieron a lo largo de mi relación laboral con el ejecutivo del Partido Alfa. un grupúsculo de pacifistas barbados descontentos con la intervención militar española en Irak. Y eso que cuando entré en la iglesia de San Pancracio. ahora se trataba de culparlo de que la gente se orinara en la puerta de la iglesia e incluso de que muchos parroquianos hubieran relajado sus costumbres de tal manera que ni siquiera se dignaban a acudir a misa los domingos. Todo comenzó alrededor de las siete y media de la tarde. había tenido el detalle de moderar la intensidad de sus exabruptos contra el alcalde). Es decir.

pese a todo.había que exprimirse demasiado la sesera para cautivar al personal. como un anuncio de detergente. habría contratado los servicios de una agencia de figuración a fin de no desmoralizar a su candidato. como si no le importara demasiado ganar o perder. Lo desconcertante era que. Me pregunté si la propia dirección del partido. Él. que ya en estado de ánimo normal transmitía una profunda sensación de desaliento. directo. y yo diría que también los de desatascatuberías y productos de higiene íntima contra las pérdidas leves de orina en la tercera edad. como si ni siquiera él confiara demasiado en sus posibilidades de alzarse con la victoria en los comicios (Edelmiro Bigardo le había derrotado hasta en dos ocasiones. Entonces eché un vistazo al paisanaje que había repartido por los bancos del templo y me dije que ninguna agencia de figuración española habría podido realizar un trabajo de casting tan 191 . la honestidad. por el contrario. la voz en off de estos comerciales resultaba mucho seductora que la suya. crápula e incompetente. Por desgracia. había logrado reunir a bastante gente en comparación con el día anterior. igualmente. eficaz. los anuncios de detergente. La gente había venido a escucharlo y el candidato lo reproducía gustoso una y otra vez. desolada por la escasa respuesta del público en el mitin inaugural. y el efecto déjà vu pesaba lo suyo) o al menos. sino terminar el discurso cuanto antes y desplazarse al servicio para hacer de vientre leyendo la prensa del día. y la competencia. Simple. Edelmiro Bigardo era malvado. No había otro mensaje en las soflamas de Perlasca más que ése. tenían más dominio de los recursos narrativos para la creación de suspense e interés en el auditorio que quien fuera que fuese el redactor de los discursos de Amadeo Perlasca e. ejemplificaba mejor que nadie la bondad.

Al principio ignoraba si el pinchazo se había producido de manera premeditada o accidental. células latentes de mala uva. si se les pinchaba. Lo que ocurrió cuando empezaron a escucharse cánticos en contra de la guerra de Irak a las puertas de la iglesia fue precisamente eso. explotarían como globos demasiado inflados generando una onda expansiva de consecuencias imprevisibles. Aquella gente había venido por su propia voluntad. tal vez movidos por un impulso inconsciente. Cualquiera persona con una mínima capacidad de observación y análisis se daría cuenta al instante de que. ya que. pero estaban allí porque querían. por no complicarse demasiado la vida). era visible en sus caras. pero los gritos de un jovenzuelo desgreñado que irrumpió en el templo llamando “fascistas hijos de puta” y “cipayos nauseabundos” a los presentes mientras ondeaba una bandera independentista sumergido en su enorme pañoleta palestina enseguida me 192 . en oposición. en oposición. además de que los buenos castings se caracterizan por su exhaustividad y los buenos españoles. Eran personas al borde de la detonación. por tanto. como consecuencia de una gestión más inteligente de su imagen pública. e incluso rupestres. (los buenos castings se caracterizan por su exhaustividad. Uno los miraba mientras cabeceaban obedientemente al ritmo de las palabras de Amadeo y no tenía más opción que temer su despertar. gigantes dormidos. se encontraban vociferando por todos lados. los ancianos presentes tenían unos rostros tan agrestes.espectacular. por no complicarse demasiado la vida. que echaban por tierra la hipótesis de una autenticidad impostada. A diferencia de sus adversarios ideológicos. quienes. los buenos españoles. El hartazgo. ellos vivían constreñidos por las circunstancias políticas en un malsano estado de frustración.

Amadeo y un par de militantes del Partido Beta luchaban por detenerlo. oponían una resistencia salvaje a la invasión. Palos. tras apoderarse de la bandera y arrearle unos cuantos zurriagazos con el palo que la sostenía. se enervaron al unísono como sacudidos por una descarga eléctrica y traspasaron también la puerta de la iglesia en busca de venganza. ¡Estamos en una iglesia! Lejos de amedrentarse. Se formó una trifulca de cuidado en apenas un minuto. hasta “ETA es amor” pasando por el clásico “¡OTAN no. Los viejos. El de mayor envergadura de todos los seguidores del Partido Beta se puso en pie y apuntó con su dedo al intruso. agitó su bandera unas cuantas veces y comenzó berrear proclamas libertarias inconexas y deslavazadas. insultos. banderas. Vi cómo uno de ellos hundía los dedos en los ojos de un enemigo. El resto de los manifestantes. trataba de introducírsela por la boca. vi cómo el viejo que antes había llamado la atención del revolucionario corría a grandes zancadas hasta el altar. bases fuera! ”. confiando en que el alboroto terminara cuanto antes y pudiera regresar a casa sano y salvo. y boinas volaban por todos los lados.sacaron de dudas. no atendió a razones. desde “¡aborto libre y gratuito! ”. El recital sumió a Amadeo y a la mayor parte de sus seguidores en un estado de total atonía. lo derribaba con un barrido de su codo y. botellas. el increpado se subió al altar. que hasta entonces se habían limitado a curiosear desde el exterior. cómo otro golpeaba con inclemencia la 193 . En ese instante. pero hasta que aquel hombre consiguió que se tragara la tela por completo. Yo observaba la escena desde el último banco. ¡Largo de aquí inmediatamente! ordenó muy alterado. aún con el lastre de sus achaques físicos e inferioridad numérica.

Me encogí de hombros. Puedo entenderlo de esos vejestorios. ¿No te da vergüenza ser un cerdo fascista que apoya el asesinato premeditado de niños inocentes? preguntó el dueño de los brazos con rudeza. descarnada. empleaban sus banderas de “No a la Guerra”. pero se extendía poco a poco como un reguero de pólvora y cada vez había menos rincones donde refugiarse. mientras que las hostias sagradas planeaban por el aire a modo de confeti tratando de esquivar a las no sagradas. así. cruda. pero un chico joven como 194 . San Pancracio me miraba desde lo alto como avergonzado de mi comportamiento. La violencia. Los más descontrolados no dudaban en emplear los ornamentos litúrgicos del templo para sus ataques. de “Nunca Máis”.entrepierna de un manifestante enmascarado. y alguna que otra con el rostro de Ernesto “Che” Guevara como armas arrojadizas y de proximidad. y cómo una mujer de permanente voluminosa utilizaba sus uñas afiladas para lanzar zarpazos en el rostro de quien se le ponía por delante. le expliqué por lo bajini que entre mis prioridades no figuraba liarme a tortas por motivos políticos y me acuclillé con las manos sobre la cabeza. Me asusté bastante. no invitaba en absoluto a participar. Las peleas johnfordianas que Pelayo y yo teníamos por costumbre iniciar por los bares de la ciudad cuando nos aburríamos y que tenían como único objetivo ensalzar el sentido de la comunidad eran una simple riña de borrachos al lado de todo aquel desbarajuste. Terminé parapetado contra el confesionario mientras se mataban entre ellos. el cáliz pasó volando junto a mi oído izquierdo antes de estrellarse contra la figura de un santo. por su parte. Los pacifistas. La cosa funciono durante un rato… hasta que unos brazos peludos y fornidos me elevaron dos palmos por encima del suelo.

en su locura antiglobalizadora. Nunca comprendimos demasiado bien la naturaleza de lo sucedido aquella noche. Sus cejas eran tan peludas que no había separación entre ellas.tú… me arrojó contra la pared. nos propinó sin más explicaciones una brutal paliza. donde reboté tal cual un fardo de grasa de camello. Cuando al fin lo hice. ¡Me das asco! Ni siquiera me había dado tiempo de verle la cara. la víspera de un viaje a Londres que Pelayo y yo habíamos planificado por aquel entonces con el mismo mimo que nuestra escapada a Finlandia ahora. reconocí una silueta vagamente familiar. De pronto. pero todos los indicios apuntaban a que nos había confundido por norteamericanos (lo cual demostraba que su nivel de inglés no era demasiado bueno. lo hacíamos en inglés. y blandía una especie de cachiporra. Salvo por la cachiporra. al grito de “¡putos imperialistas de mierda!”. casi dos metros de altura. ojos de loco. charlábamos sobre tonterías. todavía aturdido por el golpe. como siempre. emergió de entre las sombras y. Se trataba de un tipo de más de cien kilos de peso. Tenía el pelo rapado al cero. El encuentro se había producido en las postrimerías de una noche de fiesta. sólo que a diferencia de lo que era habitual. Entre calada y calada. había decidido ajusticiarnos por los crímenes cometidos por Estados Unidos 195 . Nos encontrábamos los dos apurando un cigarrillo en un parque cercano a mi casa. complexión maciza y rasgos prominentes. más de dos años atrás. todo estaba exactamente igual que la última vez que lo había visto. por eso de ir entrenando. pues ambos teníamos un fuerte acento español expresándonos en dicho idioma). la misma figura acongojante que ahora tenía ante mí. y a que.

era bastante probable que ahora. ¡Ni siquiera tienes huevos de defender las ideas en las que crees hasta el final! ¡Fascista! ¡Que no! ¡Que no! insistí al borde de la desesperación ¡Que soy un espía del Partido Alfa! Esta vez la sorpresa duró un poco más. Me aseguré antes de hacerlo de que nadie. salvo mi agresor. 196 . ¿No es eso lo que os gusta? ¿La mano dura? alzó la cachiporra. hacíamos como José María Aznar con el catalán y tan sólo hablábamos lenguas extranjeras en la intimidad. con la pinta de niño bien que lucía por culpa de Juanjo Calasanz.a lo largo de su historia. ¡No! ¡Por favor! exclamé. llegué a la conclusión de que lo mejor sería que yo mismo tomara la iniciativa. Si aquel tipo me había apaleado por utilizar un idioma diferente al vernáculo tanto tiempo atrás. En vista de que San Pancracio estaba demasiado atareado atendiendo las plegarias del resto de los implicados en la gresca. tras los cuales recuperó su actitud hostil inicial. claro ironizó. El peligro se incrementaba aun más en caso de que me reconociera. me rompiera los dientes contra la tarima. y habiéndome sorprendido en mitad de un mitin del Partido Beta. ¡Yo no soy del Partido Beta! El gigantón pareció sorprenderse. Empecé a sudar con fuerza. Te voy a destrozar dijo el tipo al tiempo que escupía un salivazo contra el suelo. que si me sacaba de aquel apuro nunca jamás le faltarían las velas a sus pies. Desde aquel día. pudiera escuchar lo que estaba a punto de decir. Así que me encomendé de nuevo a San Pancracio y le prometí. mientras el gigantón se acercaba para olisquearme. Ya. pero sólo por un par de segundos.

o si se encontraba. contra todo pronóstico. Miré hacia el cielo en señal de gratitud. Al girarme hacia la izquierda y descubrir que Amadeo Perlasca. ¡Otros que tal bailan! La cachiporra descendió sobre mis riñones como una exhalación. Los manifestantes se habían dispersado en su gran mayoría. por gañán. el bigardo ya no se encontraba frente a mí. Sólo quedaban algunos rezagados que se enfrentaban con altanería a la policía. a gatas. Cuando abrí los ojos. pero bastaron unos suaves porrazos para poner fin a su insurrección. era casi un milagro. las brechas en la cabeza. No se podía ir por la vida convirtiendo bonitas capillas en campos de batalla.¿El Partido Alfa? repitió al cabo de un rato. Mi balance de daños se limitaba a un simple moretón en los riñones y algún que otro rasguño. me apoyé sobre la fachada para respirar. yo no podía verlo. y maldije a San Pancracio. con sorna. San Pancracio no me había abandonado después de todo. una vez fuera. cubierto de polvo. De entre todos los supervivientes fui el que salí mejor parado de todos. resistir el ataque. Y mucho menos. Salí como pude de la iglesia. con ellos. Eso. pues el viejo le había atizado bien. Y yo. El Partido Beta había logrado. espeso y dulzón. pero de todas formas. y los ojos a la virulé. en un entorno donde abundaban las fracturas de tabique nasal. Protestaba a grito pelado por la detención alegando que él era la verdadera víctima. Pensé que había algo de razón en sus palabras. me contraje sobre mí mismo. Cuando mis ojos regresaron a tierra firme vi al chico de la palestina sostenido por dos agentes de policía. le decía justo esa frase a uno de los policías que 197 . en nombre de la paz. Grité de dolor. se había merecido todo eso y más. porque todo se había llenado de repente de un humo blanco. y.

me entró un escalofrío. que no me lo pensé dos veces a la hora de frenar a aquel desaprensivo con mi propio cuerpo.lo habían rescatado. el candidato del Partido Beta iba a recibir unos cuantos golpes. de una manera un tanto irreflexiva. Escuché un par de golpes. Whitney Houston. Juanjo Calasanz. pero en cuanto recuperé la visión. Tanto o más que él. me despeiné y dispuse la camisa por fuera del pantalón a modo de exorcismo. avanzaba a toda velocidad en dirección a Amadeo Perlasca. 198 . El cine me había metido en la mollera con tal fuerza la idea de que convertirse en un héroe era lo más fascinante que le podía pasar a un ser humano en edad de merecer. En concreto. Mis casi cinco dioptrías me impidieron ver cómo el alborotador que estaba siendo detenido se las ingenió para escabullirse de la policía. Si nadie hacía algo para evitarlo. Luego el prófugo gritó: ¡Asesino! ¡Puto asesino de mierda! ¡Acabaré contigo! Me puse las gafas para no perderme el espectáculo. terciar en la confrontación. resolví. me topé de bruces con una imagen de lo más hollywoodiense. con aquella escena absurda en la que Kevin Costner vuela a cámara lenta para interponerse entre una bala mortal y su protegida. En especial. El joven. Echaba espuma por la boca. con mis riñones. Acababa de ser político. pero el único pensamiento que me vino a la cabeza mientras me retorcía sobre el suelo presa de un dolor indescriptible era que había actuado como un idiota. La culpa la tenían las películas. hecho una fiera. sonido de cadenas y un trote acelerado. Y como el policía más próximo se encontraba demasiado lejos para intervenir. un forcejeo. Luego volví a pensar. Me quité las gafas. Lo achaqué todo a un exceso de celo en la interpretación de mi personaje. gruñía como un jabalí herido y tenía los ojos inyectados en sangre. El guardaespaldas.

escrutándome con desconcierto. Mejor así hablé finalmente. y luego dijo: Nunca me lo había planteado así… Lo cual demostraba que si a alguien no le interesaba que su quimérico programa llegara algún día a cumplirse. como si acabara de ver a Sharon Stone cruzando las piernas reflejada en mis pupilas. claro. los partidos políticos no tendrían demasiado sentido. en un Rasputín de baratillo. pero ojalá todos los jóvenes se parecieran a usted. y yo. La sonrisa forzada se me había congelado de tal forma entre los labios que apenas pude contestar al candidato. Mi imaginación echó a volar y aterrizó en un mundo similar al actual sólo que habitado en exclusiva por morralla humana a mi imagen y semejanza. era a él mismo. lo que es lo mismo. No lo contradije. sin barba ni poderes mágicos. Se rascó la sien. al menos para usted. En un mundo perfecto. En su opinión. tenía entre sus manos la vara de iridio y platino con la que Amadeo Perlasca 199 . Él me miró de cabo a rabo con sus ojillos hundidos. pese a todo. No había nada de idílico en él. ¡Vaya si lo sería! Sonreí con desgana. Por usted. y me espetó: Creo que ya se lo dije ayer. lo que sea gruñí. más bien al contrario. Su ritmo de promesas por minuto decreció de forma considerable a partir de aquel día.El propio Amadeo Perlasca me ayudó a levantarme toda vez los agentes redujeron de nuevo a la oveja descarriada. El planeta sería un lugar mucho mejor. que. así que suspendí de inmediato la fantasía. un humilde espía electoral. me convertí de la noche a la mañana en algo así como en su consigliere no oficial o. me había portado como un hombre de verdad.

medía a su votante ideal: Juanjo Calasanz. 200 . todo gran poder conllevaba una gran responsabilidad. Hasta que llegara ese momento. una parodia en origen devenida de pronto en modelo. no podía hacer otra cosa más que supervitaminizarme y supermineralizarme. como repetía una y otra vez Spiderman. Si. era evidente que más tarde o más temprano alguien iba a descubrir que bajo la piel del supuesto héroe habitaba en realidad un villano traicionero e irresponsable.

¿Quién era yo realmente? ¿Un traidor al Partido Alfa? ¿Un traidor al Partido Beta? ¿Un doble traidor? ¿O simplemente un hombre sin escrúpulos atrapado en mitad de campo de batalla electoral ajeno a mis propios intereses? La respuesta tenía su miga y variaba de un día para otro. compilaba datos sobre el resto de las formaciones concurrentes a las elecciones. “los pingüinos no se caen de espaldas al ver el vuelo rasante de un avión”. iba a la sede del Partido Alfa. al mismo tiempo. fingiendo ser un seguidor inofensivo y. Había leído tiempo atrás. me desplazaba hasta los mítines del Partido Beta. en ocasiones.16 DE MAYO WATERLOO DESDE LA VENTANA Llevaba tan sólo tres días ejerciendo de espía y ya comenzaba a tener serios problemas para dirimir cuál de mis identidades era la verdadera y cuál no. El Partido Alfa me daba. además de recopilar información útil para sus adversarios electorales. en la sección de noticias ridículas del periódico (ya saben. que un grupo de historiadores especializados en la 201 . por la tarde. tanto uno como otro me producían la misma sensación abotargada mezcla de nausea e indiferencia. y titulares por el estilo). me la jugaba de tapadillo enviando transcripciones de todo cuanto por el local acontecía al correo electrónico de Roscoe. era el Partido Beta el que me resultaba más vomitivo. “muere un policía tras jactarse de ser inmune a las balas”. redactaba resúmenes de los discursos de Amadeo y. Por las mañanas. me permitía el lujo de aconsejar al candidato con respecto a una gran diversidad de temas. luego. y entre medias. según mi estado de ánimo. más asco que el Partido Beta.

batalla de Waterloo habían descubierto en una vivienda cercana al campo de batalla, el diario de un hombre de la época que se quejaba, en sus páginas, de que tanto alboroto no le permitía dormir. A mí me pasaba lo mismo. Sólo deseaba que se mataran entre ellos y que la campaña electoral terminara cuanto antes, con la diferencia de que había resuelto intervenir, a mi modo, para acelerar los acontecimientos y darles un poco más de vidilla al mismo tiempo. Mi agenda para el día dieciséis de mayo incluía una nueva visita a un mitin. Todavía me dolían los riñones del anterior, así que esta vez decidí ir armado con un cúter por si las moscas. Se me ocurrió también que sería una buena idea llevarme un acompañante. Más que nada, porque si se producía otro ataque, el hipotético agresor tendría que escoger entre atizarle a él o a mí, con lo que gozaría de un cincuenta por ciento de posibilidades de salvarme. La idea parecía bastante buena sobre el papel, pero había un grave escollo para llevarla a cabo: nadie en mi entorno estaba dispuesto a aguantar un mitin de Amadeo Perlasca. Aquello era lo malo de que tus amigos, familiares y conocidos tuvieran estudios superiores, que sus egos estaban tan desarrollados que ni siquiera se planteaban la posibilidad de prestar atención a los vendedores de humo, ¡con lo mucho que tenían que aprender de ellos! Lo intenté con mi hermana, con mi madre, con mi vecino trekkie, con un travesti llamado Deborah Pollas que me debía un favor (no diré cuál), con antiguos compañeros de universidad venidos a menos, con gente a la que no había llamado en cinco años que montaba en cólera al conocer el verdadero motivo de la llamada, con mi primo, con el primo de Pelayo, e incluso con el hijo del kioskero de la esquina, quien se resistió a todos mis intentos de

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soborno con videojuegos de una manera harto heroica. Cuando ya apenas me quedaban opciones, llamé a Hernán. En un principio me dijo que no, que estaba muy ocupado cocinando una tarta de queso para el cumpleaños de su novia, pero luego parece ser que la tarta no cuajó (como tampoco terminaba nunca de cuajar la relación con su novia, sujeta a continúas discusiones y desavenencias) y fue él mismo quien me devolvió la llamada para aceptar mi invitación, a cambio, eso sí, de que luego me fuera a tomar unas cañas con él, algo que en realidad significaba que quería emborracharse y despotricar en la barra de un bar hasta altas horas de la madrugada acerca de lo brujas que eran las mujeres. El mitin del Partido Beta estaba programado para las ocho y media de la tarde en la plaza más importante de uno de los barrios periféricos de la ciudad. Había que ir en coche. Quedé con Hernán por teléfono a fin de que me viniera a recoger a eso de las ocho. Una airada conversación telefónica con su novia lo rezagó y no pudo venir finalmente hasta las nueve menos cuarto. Entre el tráfico, que tenía una densidad bastante alta debido a que comenzaba el fin de semana, y su obnubilado estado mental, que le hacía liarse cada dos por tres con las rotondas, los cruces, y los desvíos, llegamos al lugar del mitin cuando éste ya había concluido. No quedaba ni un alma en la plaza. Todo era silencio y desolación salvo por el rumor de los pasquines sin vida que revoloteaban por el suelo. En los quince minutos siguientes, Hernán y yo recorrimos los alrededores tratando de encontrar a alguien que hubiera asistido al encuentro, pero encontramos únicamente a un viejo que, ante la mención del Partido Beta, se puso a cantar la internacional con voz desaforada. Lo dejamos con su música y continuamos con la búsqueda, sin

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éxito. Entonces Hernán me recomendó que consultara más tarde los noticiarios de la emisora de televisión local para informarme sobre lo que habían dicho Perlasca y sus adláteres en el mitin. Me pareció una buena idea, así que regresamos a mi casa, serví un par de cervezas, preparé algo de comer, y encendí la televisión. No hubo ni una noticia relacionada con los comicios municipales. Me entró el pánico. Si al día siguiente no había un informe encima de la mesa de Montero, probablemente perdería aquel trabajo. Cuando se lo comenté a Hernán, que ya iba un poco piripi, sonrió y dijo: ¡Que les den! ¡Pásame una birra! A lo que yo respondí con un asentimiento irresponsable y una sonrisa ladina para luego brindar con él por el inicio de una larga noche de alcohol, despreocupación y misoginia autodefensiva. Concretamente, la número trescientos doce.

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17 DE MAYO CIZAÑA

Cuando me desperté todavía estaba borracho. No en vano, había llegado a casa a las seis de la mañana después de pasarme toda la noche de jarana con Hernán por los antros más infectos de la ciudad. Mi habitación olía a destilería de whisky barato mezclada con sudor. Me dolía la cabeza, el estómago, y notaba una sensación entre rasposa y amarga a lo largo de todo mi sistema digestivo. Las legañas que se me habían formado alrededor de los ojos eran del tamaño de almendras garrapiñadas, además de compartir su textura terrosa. Tenía la piel áspera como piedra pómez, hasta el punto de que necesité casi media pastilla de jabón de algas del mar muerto, y una ducha de más de veinte minutos, para devolverle su tersura natural. El contacto con el agua me sentó bien, pero ni con esas logré que mi sentido del equilibrio se restableciera. Iba tambaleándome por los pasillos, como un boxeador sonado, mientras que el hígado protestaba por la dureza de la prueba a la que le había sometido por medio de una serie de punzadas en sincronía perfecta con toda una partitura de contracciones musculares, crujidos de huesos, y migrañas. Mi cuerpo había amanecido convertido en mi enemigo más mortal, era un conjunto de piezas mal ensambladas dispuestas a fallar en cualquier momento. Órganos frágiles, corruptibles, interconectados a su vez por una cadena de nervios con flojera en absoluto leales a su amo. Los músculos que revestían mi caja torácica me dolían tanto que tenía miedo a que el corazón se me parase de un momento a otro. Me acongojaba incluso andar, pues en mi estado, el movimiento era una provocación. Y sin

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embargo, aquel cuerpecillo inestable y débil, tenía que transportarme en cuestión de minutos a la sede del Partido Alfa, donde ya podía ocurrírseme algo convincente para explicarles a mis jefes los motivos por los cuales no había redactado ningún informe sobre el mitin de sus rivales el día anterior o iba a pasarlo bastante mal. Ni Telma Ramírez ni su marido se encontraban en el local cuando llegué. Rana era el único jefazo presente, aunque parecía tener la cabeza en otra parte, pues se paseaba por el piso abstraído y circunspecto. Me habló simplemente porque tenía que hacerlo, sin prestar demasiada atención a lo que yo tenía que decirle. Por ello, cuando me preguntó si había escrito ya el informe del mitin y yo le respondí que todavía no, pero que estaría listo en un periquete, no dijo nada más que un seco “bien”. Siempre y cuando el cuerpo no me diera la espalda, era posible que lograra salirme con la mía después de todo. Me puse a trabajar en el ordenador de inmediato, inventándome sobre la marcha las declaraciones de los miembros del Partido Beta, insultos incluidos. Tardé menos de lo esperado en poner el punto y aparte, de tal manera que en el preciso momento en que los concejales ausentes aparecieron por la puerta, el informe ya se encontraba sobre sus mesas. Así que el Partido Alfa tiene un gabinete de gobierno más inoperante que las pelotillas de grasa que se forman en la boca de un pollino cuando tiene sed, ¿eh? leyó Telma en voz alta parte de mi trabajo, este Amadeo esta cada vez más ocurrente. Tendremos que responder con la artillería pesada. ¿Se te ocurre algo Velasco? Me sobresalté al escuchar mi propio apellido, pues empezaba a quedarme dormido frente a la pantalla del ordenador.

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Su indumentaria y su aspecto físico también podrían dar juego. por otro. leyó mi 207 . pero entonces.Velasco… ¿Te encuentras bien? Sí. o de haber apoyado en el pasado el régimen franquista. Tengo un insomnio galopante. de clase… ¿Clase? ¡A la mierda con la clase! exclamó Telma con virulencia ¡Después de todo lo que ha dicho de nosotros ese soplagaitas se ha ganado una respuesta! En ese caso les aconsejo que ataquen por dos flancos dije para evitar que perdiera los estribos y eso redundara en mi perjuicio. pueden cebarse con su avanzada edad. tal vez les convenga utilizar lo ocurrido en la iglesia de San Pancracio como una metáfora política de la incapacidad de su partido para escuchar la voz del pueblo. se puso a escribir un discurso al alimón con su marido. en mi opinión no deberían ustedes entrar al trapo. y no me lo tomen a mal. se convierte también en una verdulera. ellos lo tendrían bastante fácil para responder. con todo el respeto para las verduleras. claro. acusándolo de senil. Una ausencia de réplica a sus improperios le daría al Partido Alfa cierto poso de superioridad moral. Telma tomó nota de todas mis propuestas y. Te comentaba si se te ocurre algún insulto con el que atacar al impresentable de Amadeo Perlasca… Bueno… improvisé. El alcalde apareció poco más tarde. no es nada reaccioné a tiempo. al rato. de viejo verde. Cuando uno responde a los insultos de una verdulera. por un lado. es que no he dormido mucho.

El taxímetro marcaba tres euros con cincuenta cuando llegué a casa. todavía sin creerme del todo mi propia suerte. me parecía ahora demasiado grande para pagarla de mi propio bolsillo. le pareció demasiado moderada. y le pedí a mi padre que abonara el importe. pero estaba claro que tampoco le desagradaba. llamé a la puerta de casa con los nudillos. Allí pedí una horchata y llamé a un taxi para que viniera a rescatarme. Le dije al conductor que esperara. Amadeo Perlasca no me había hecho nada. y salí a la calle. La cama me recibió con los brazos abiertos. donde se descalificaba al candidato rival de una forma inclemente. aunque reconozco que no desplegué todo mi potencial cizañero en la revisión del texto porque. 208 . que antaño me hubiera parecido ridícula. En ellos me perdí por lo que quedaba de día mientras la discordia que había sembrado se extendía lenta.texto. Aquella cantidad. Vete a casa. Me caí tres veces al suelo antes de llegar al bar más cercano. por lo que se me encomendó la misión de enriquecer aquellas páginas con ofensas de mi propia cosecha. Asentí tímidamente. implacablemente. En recompensa. en el fondo. Te necesitamos fresco para mañana. por la ciudad. y montó en cólera. Montero no se pronunció al respecto a causa de su celos. duerme un poco y recupérate me dijo la concejala abriendo la puerta del despacho con una sonrisa despampanante. Telma y el alcalde se quedaron encantados con el resultado final. decidieron darme el día libre. de acuerdo con mis instrucciones. Su enfado fue de tal calibre que la réplica pergeñada por Ramírez y Montero. El trabajo me resultó bastante agradable.

Había entrado en contacto con los dirigentes del Partido Alfa al poco de llegar al país. Estaba demasiado enamorada como para poner pegas. jugar a videojuegos. donde se unió a todos mis 209 .18 DE MAYO EL FACTOR LAPÓN A raíz del éxito de mis improvisaciones tomé la decisión de reducir al máximo mi asistencia a los mítines del Partido Beta. acudía al local de la formación para echar un cable en las campañas electorales. de modo que no le importó en absoluto que Montero le indicara el camino de la sala de trabajo. siempre que se avecinaban comicios. a la que introdujo como “Anuska la finlandesa”. repartir propaganda o etiquetar sobres. aunque a decir verdad. Le daba igual redactar textos que pegar carteles. ya llevaba más de veinte años viviendo en España. tampoco es que me robaran mucho tiempo. Aunque la tal Anuska tenía un marcado acento escandinavo. limité el trabajo propiamente dicho (recopilación de dosiers informativos. de pelo rojizo y carrillos sonrosados. asesoría política) a las primeras horas de la mañana y pude dedicarme por las tardes a lo que realmente me interesaba: escribir tonterías que no iban a ningún sitio. e ir al cine. uno de ellos había conseguido camelársela para que se casara con él y. a partir de entonces. Tan sólo de vez en cuando tenía que interrumpir mi rutina para cumplir con mis obligaciones como topo del Partido Beta. Aquel día no habría habido ninguna novedad digna de mención de no ser porque Telma me presentó a una mujer enjuta. De este modo. escritura de crónicas falsas.

Con la excusa de que casi no había noticias que compilar. A tenor de la expresión de hastío que ensombrecía el rostro de la finlandesa. así que allí me senté. hasta cosas absurdas de las que ni ella misma tenía la más remota idea. El listo de Pelayo había hecho lo mismo en el otro costado. se había dignado a enviar un emisario para que nos ilustrase a Pelayo y a mí sobre los usos y costumbres fineses justo antes de emprender nuestro anhelado viaje a Laponia. que no se me caían los anillos por ayudar a las bases. por fuerza. tenía que responder a un deseo expreso del destino. Había un sitio libre justo al lado de Anuska. debía de llevar ya un buen rato dándole la murga.compañeros en la tediosa tarea de preparar correspondencia electoral para su envío. Su presencia en aquel piso no podía ser fortuita. Desde el primer momento en que la vi supe que tenía que hablar con ella. que en su ingente sabiduría. Yo le dije que no se preocupara. desde las típicas preguntas sobre el sol de medianoche. El concejal no opuso demasiada resistencia. trató de buscarme más tareas a fin de evitarme el mal trago de tener que ejercer un trabajo por debajo de mis posibilidades. Le inquirimos de todo. y me incorporé a galeras con pasos heroicos y grandilocuentes. Su mujer. le dije a Montero que yo también me iba a la sala de trabajo. pues seguía sin ser santo de su devoción. Mi irrupción no hizo sino intensificar su hartazgo. por el contrario. sino que. como el número de trofeos obtenidos por el atleta finés Paavo Nurmi a lo largo de su carrera deportiva o el procedimiento de supervivencia 210 . La principal consecuencia de esta fe ciega en los hados fue que terminé mi trabajo de oficina mucho más rápido que de costumbre. del viejo Marcelino.

nos dijo que ya estaba bien. La veíamos correteando con inocencia entre la nieve. Y creo que fue precisamente ese detalle el que conmovió a Anuska hasta el punto de hacer que se replanteara la situación. y que Santa Claus no existía. Le caen muy bien los españoles. que se parecía más a las películas de estética feísta de Aki Kaurismäki que a las estampas navideñas de las películas norteamericanas. el sueño de todo hombre hecho realidad. que se deslizaban entre nuestros dedos entristecidos con renuencia. así que os recibirá sin problemas.a seguir en caso de quedarse atrapado por accidente en una sauna. que vive allí y os podrá aclarar cualquier duda in situ dijo mientras garabateaba palabras con muchas diéresis en un pedazo de papel. Maya. Transcurridas más de dos horas de interrogatorio. (por algo se había ido de allí). cocinándose poco a poco al vapor. Creo que Anuska se dio cuenta de lo que estábamos pensando. Pelayo y yo levantamos la cabeza a la vez. Apenas podíamos levantar los ojos de los sobres. inevitablemente. sumiéndonos en un silencio doloroso y atroz. Ambos nos habíamos hecho un más que agradable retrato mental de Maya a partir de nuestros recuerdos de las rubias despampanantes que pululaban por las películas del destape y de los entrañables dibujos animados de Noeli. sus carrillos sonrosados y su cestito repleto de panecillos blancos. Escuchad. pero también en la sauna. Su soflama nos lleno de desazón. su vestido regional. por lo que 211 . con su pañoleta roja. Pelayo incluso tuvo problemas para contener las lágrimas. una suma de carnalidad y candor que daba como resultado. con su cuerpo turgente cubierto de sudor y de aceites naturales. si tanto os interesa Finlandia puedo daros la dirección de mi hija. que Finlandia no era el lugar idílico que nos pensábamos.

Nosotros inclinamos la cabeza sobre una nueva remesa de sobres para disimular y no le preguntamos nada más en lo que quedaba de jornada. ya no la necesitábamos. 212 . Ahora que teníamos a su hija Maya para que respondiera con su dulce voz a todas nuestras cuestiones.titubeó antes de darnos el papel. en medio de un silencio sepulcral.

ni yo mismo me acordaría de quién era. Me veía a mí mismo atravesando en tren las zonas lacustres del país con música de Sibelius como banda sonora. muñecas de faralaes. agarrándome una buena curda de vodka con los marineros del puerto de Helsinki. No podía dejar de pensar.19 DE MAYO DEUS EX MACHINA La excitación por nuestro inminente viaje a Escandinavia y por el ángel de carrillos sonrosados que allí nos aguardaba me impidió conciliar el sueño por la noche. trineos y musas rubicundas entonando cánticos populares fineses. buscar un trabajo como profesor de español o bailador de flamenco y 213 . pompones. paladearlo. Mi mente sobrecalentada imaginaba todo tipo de estampas esperanzadoras a partir de la poca información que tenía acerca de Finlandia. de la identidad groseramente prosaica que me había ganado a pulso tras años y años de inanidad existencial. agazapado en la oscuridad de mi habitación. Allí nadie me conocería y. diciéndole te quiero a Maya en su propio idioma (rakastan sinua) durante un viaje en barco por el báltico. como un enfermo terminal a la muerte. con suerte. tomando un baño de vapor en una sauna de uso individual al estilo de las que aparecían en los cómics de Zipi y Zape. llegando a la estación de Rovaniemi en mitad de la noche soleada para regalarles toros en miniatura. experiencias que en España sólo serían sueños inaprensibles. viviendo. en campos nevados. incluso. hincándole el diente a un sándwich de Reno bien aliñado con mahonesa y salsa tártara. en fin. quedarme a vivir en el país. Podría. y recetas de paella a los oriundos del lugar. Anhelaba tanto un cambio que ya podía presentirlo.

me sorprendió la mañana y volví a la vida real. Si le echaba valor al asunto. una caminata más rápida que de costumbre. Las ilusiones centrifugaban en mi cabeza a toda velocidad. a pesar de su edad estaba todavía de bastante buen ver. mientras trabajaba descamisado preparando el escenario para varios mítines. A cada segundo. monopolizada por mis compromisos con el Partido Alfa. de modo que todos los colaboradores esperábamos fuera a que comenzara la jornada de trabajo. tenía cincuenta y dos años. Todavía no había llegado ninguno de los jefes. La mujer en cuestión se llamaba Marimar Riera. En mi cerebro había un icono de reloj de arena que nunca llegaba a su fin. se me ocurría una nueva idea. Y entonces. también tendría la oportunidad de plantarme en las oficinas centrales de la productora de Aki Kaurismäki y venderle los derechos sobre mi vida para que hiciera una de esas películas sobre perdedores que tanto le gustan. y algún que otro traspié. Cuando le pregunté qué le ocurría trató de escurrir el bulto. Tras una ducha. Ni siquiera había visto nunca su foto en los periódicos. El corazón se me desbocaba. me hubiera colgado. pero yo insistí tanto que no le quedó más remedio que confesarme el motivo de sus desvelos: una de las concejalas del Partido Alfa le había estado acosando sexualmente los dos últimos días. Yo no la conocía. un vaso de leche. Ardían las neuronas a causa del exceso de flujo sináptico. Si fuera un ordenador. Los pensamientos crecían por doquier como una invasión de flores primaverales irrumpiendo por la fuerza en un vertedero.empezar de cero. Pelayo llegó un poco más tarde. llegué hasta la puerta del local electoral. Según Pelayo. Lo noté preocupado y taciturno. desperdigados sobre la acera. pero como me fiaba 214 . dos hijos y estaba casada con un importante empresario de la ciudad.

quién. La tía me gusta explicó. como para asegurarse de que no iba a reírme de lo que estaba a punto de decir y continuó. Le entra a todo lo que se mueve. en más de una ocasión.bastante del gusto de mi amigo y. Me gustan guarras. lo juro. Yo así no puedo concentrarme. y todavía tenía bastante frescos sus apasionados comentarios sobre la musa del porno ochentero Nina Hartley. Sencillamente. El problema es que… No le salían las palabras. sí. Incluso a Rana. y a los cinco minutos me la 215 . Ayer me tocó el paquete. pero que al menos tengan la decencia de venderme la moto de que sólo se comportan así conmigo. Tiene dónde agarrar y se la ve bastante rodada. (significando las equis lo mismo que en los sex shops). le dije que no. Me miró cara a cara por un momento. … no me hace sentir especial. pero no pude reprimir una carcajada. ¡No! ¡Ni mucho menos! exclamó indignado. O no quería que le saliesen. su preocupación no tenía mucho sentido. es que es muy golfa. ¿Entonces por qué quieres que te haga sentir especial? Tío. lamentos desgarrados por no haber yacido nunca en su vida con la madre de ningún amigo. Traté de evitarlo. no terminaba de comprender dónde residía el problema. Es una mera cuestión de morbo. ¿Te has enamorado de ella?pregunté. además sabía de buena tinta que era un vicioso tamaño XXL. a sus cuarenta y pico años de edad. Había escuchado de su propia boca. seguía ocupando un puesto de excepción en su ranking de musas zorripuercas particular.

en serio.encuentro magreando con el Diego detrás de unos forillos. ¡Me hace sentir como un obrero comunista despersonalizado! Lo que te ocurre es que pretendes ser un romántico sin dejar de ser un degenerado. olvidas que aunque se trate de una golfa. Viva la originalidad… No. sinceramente. correrás el riesgo de perder tu virginidad política. 216 . y eso difícilmente puede cuajar. Si te la cepillas. esa tía es también una profesional de la política. Mi consejo es el siguiente: donde tengas la olla no metas la polla. Tiene que existir otra alternativa. ¡Ya lo sé. Apliquemos el pensamiento inverso. no para que me psicoanalices. Si entras en ella. pero no en espíritu. Sería una pena que a estas alturas te ocurriera algo así… ¿Acaso no estamos metidos ya hasta el cuello en el juego democrático? Lo estamos. ella también puede correr el riesgo de despolitizarse. Con las medidas profilácticas adecuadas. terminarás entrando también en el juego democrático. uno puede entrar en el corazón mismo de la sífilis y no contagiarse. No quiero pasarme el resto de la campaña con los pantalones a punto de reventar… Yo creo que no. Igual que yo corro el riesgo de politizarme en caso de que haya fricción entre nosotros. Tu argumento tendría sentido si lo de la erótica del poder no jugase a su favor. De acuerdo. listo! Si te cuento esto es para que me des algún consejo.

Ella no podría echarte en cara el desplante. La conversación me animó bastante. La idea me gustaba. una especie de talento innato. de lo contrario. a duras penas comprensible dado lo mal que me había ido en la vida siguiendo mis propias intuiciones. Pelayo podía pensar con la misma energía y eficacia que cinco comités de sabios trabajando juntos en pro de la excelencia filosófica. que saciaba de alguna manera mi lado más humanitario y me evitaba el engorro de tener que afiliarme a ONGs o asistir a conciertos multitudinarios de viejas glorias de la música venidas a menos en éxtasis 217 . Finalmente. Cuando quería.Pelayo frunció el entrecejo y se rascó la perilla a fin de estimular al máximo su actividad intelectual. ¡Somos unos cracks! dijo ¡Hoy mismo me la paso por la piedra! No. Sobre todo si a la hora de la verdad te haces el avión y no votas aporté mi propio granito de arena. ¡Puedo venderle el voto a cambio de sus favores! exclamó. Debes ser el último y hacerte de rogar para ser especial. se descubriría. Primero has de esperar a que ella se pase por la piedra a todos los que pueda. aunque no puedo garantizarte nada. llegó a una conclusión alborozada. aunque participe en las elecciones. Así. Siempre había tenido un don natural para aconsejar a la gente. como de costumbre. Luego elevó una de sus manos y la entrechocó en el aire con otra de las mías en señal de alegría. hoy no ejercí de contrapunto racional. ¿Podrás resistir? Lo intentaré respondió con un deje amargo. seguiré siendo un mercenario hijo de puta. Mi amigo irradió una sonrisa mastodóntica.

La mujer con aspecto de espectro japonés sonreía bajo el umbral de una forma muy extraña.buenrollista. huesudo y ojeroso. pues tan pronto como Nazareth abrió la puerta del local. tomé asiento en el despacho. de buenas a primeras. si en los consejos propiamente dichos. y empecé a organizar el dosier del día a la espera de que llegaran los concejales. Lo que no se podía negar en cualquier caso era que a Pelayo mis palabras le habían sentado igual de bien que un baño de leche de burra seguido de un desayuno continental y una proyección en pantalla de plasma de The Rocky Horror Picture Show. no tenía mucho sentido que se plantara en el despacho. En cuanto a mí. sólo decía obviedades o frases lapidarias pero huecas del estilo “si dudas de tu poder. subió las escaleras a toda prisa y se puso a cargar entarimados. A veces me preguntaba dónde radicaba mi éxito. me conecté a Internet. Hola dijo. aquel rostro pálido. ya que. le darás poder a tus dudas”. No había ni recolectado una sola noticia cuando noté que alguien me estaba observando desde la puerta. o en la seguridad con los que los pronunciaba. pero aun así. atriles y demás parafernalia mitinera en la furgoneta del partido. ¿Y a qué viene eso ahora? le pregunté algo rudo. cubierto de pelos negros en estado de conservación más bien precario. Di un respingo. 218 . que tenían por costumbre retrasarse como mínimo media hora a fin de remarcar públicamente la diferencia de estatus entre ellos y nosotros. para someterme a una sesión de quiromancia cuando apenas habíamos cruzado dos palabras en toda la campaña. a decir verdad. seguía provocándome escalofríos. ¿Quieres que te lea la mano? Su voz era menos fantasmagórica de lo esperado. A fin de cuentas.

Si no te cuidas. La salud. Luego dio media vuelta y desapareció. Es posible que en algún momento caigas en una fuerte depresión y tengas tus coqueteos con la idea del suicidio. enarcó las cejas de manera antinatural. Como tampoco tenía demasiada prisa. que estaban gélidas. en compañía del cada vez más ausente Belarmino Rana y de Pepe. morirás joven. Tendrás graves problemas. y al cabo de un rato dijo: Has sido bendecido con un gran talento para la creación. pero eres muy vago y dependiente. que se desplomó sobre la mesa con un sonido sordo. dejándome a solas con la sensación de estar viviendo una contrarreloj por etapas hacia la ruina total. entraron en el local pasados unos veinte minutos. y sonrió como si todo lo que acabara de decirme fuera en realidad algo positivo. sino que sobrevivirás gracias a trabajos cutres que acabarán minando tu moral hizo una pausa para entrecerrar los ojos. El amor te tratará mal. www. acepté.laculpaesdelospadresquelasvistencomoputas. En general. Mi matrimonio de concejales favoritos. Rana se limitó a dedicarme una cara de malas pulgas y luego se dirigió a la sala de trabajo escoltado por Pepe. Los saludé a todos afablemente y abrí la ventana del Word presto para cortar y pegar noticias digitales. Ella se acercó hasta la mesa sin que yo pudiera apreciar ningún tipo de movimiento bajo su falda.No sé. por lo que nunca llegarás a ganarte la vida con ello. tu vida está marcada por el signo de la inestabilidad.com para 219 . ni hijos. por hacer algo contestó encogiéndose de hombros. también. ni una pareja estable. sobre todo digestivos y respiratorios. tomó mi mano entre las suyas. Soltó mi mano. No tendrás ni un empleo estable. Tuve que visitar una página web llamada relajarme.

a su término. en esos sórdidos microuniversos botelloneros que no sabían cómo erradicar y que ellos mismos. empezaron a debatir acerca de las distintas maneras en que el partido podía abordar la captación de votantes jóvenes. habían contribuido a crear (los jóvenes también tenían su parte de responsabilidad en el asunto porque gozaban todavía de menos imaginación que ellos justo en el momento en el que más imaginación deberían poseer. sonriente. con obras de teatro. la voz de los supertacañones oficial del partido. con su sosería pertinaz a la hora de generar alternativas de ocio mínimamente seductoras. no se les podía culpar de nada). tenían los programas del corazón poblados por hordas de famosos de medio pelo que se despellejaban a lo bestia entre ellos). por aquel entonces. Necesitamos calar en los votantes jóvenes. gracias a mis ideas. pues no podía decirse que estuvieran muy al día de lo que ocurría más allá de sus despachos.Telma y su marido me comentaron que. pero no sabemos cómo hacerlo. como si no le preocupara lo más mínimo que tanta pregunta pudiera trascender el ámbito de la mera consulta laboral para convertirse en una dependencia casi absoluta que ponía en serios apuros su capacitación para el puesto de edil. con mítines combinados con apariciones de famosos mediáticos. No les interesa lo más mínimo lo que 220 . y. Enseguida se quedaron bloqueados. con conciertos. pero al fin y al cabo eran zombis sin voluntad. En los últimos años lo hemos intentado de todas las formas posibles. como tales. y no hay manera. así que recurrieron a mí. el discurso de Edelmiro Bigardo había gustado mucho al público (lo cual no me sorprendió demasiado teniendo en cuenta los índices de audiencia que. tenemos un problema dijo Telma. hicieron unas cuantas llamadas y. Velasco.

el chascarrillo no pareció divertirles demasiado. pero ellos la digirieron sin mayor problema. ¿cómo crees que podemos solucionarlo? Bueno. no demasiado convencidos. En estos momentos no creo que podamos permitirnos un gasto de esa envergadura dijo Montero. que eres joven. si de verdad quieren lavarles el coco a los jóvenes la expresión me salió del alma. nos manifestábamos… ¡luchábamos por nuestras libertades! el flashback la dejó agotada. Mi rotundidad los descolocó. Tú.tenemos que decirles. a ser posible. Lo clandestino nunca pasa de moda. Ni siquiera me di cuenta de lo mal que había sonado. Pues en mi modesta opinión cualquier otra iniciativa está condenada al fracaso repuse. Ahora huyen de nosotros como de la peste. En cualquier caso. Protestábamos. sólo tienen una opción: fiesta con barra libre y pinchos sin publicidad directa. como bien saben. 221 . era una parte esencial de la vida universitaria. Se miraron una vez más y al término del encuentro visual ambos destilaban al menos el triple de convicción. con una mueca entre orgullosa y amarga en los labios. respetuoso. Habrá que ver lo que dice el alcalde dijo Montero. sólo subliminal. la gente acudía a los mítines sin que se les dijera nada. tal vez si se produjera un golpe de estado militar y un nuevo dictador se hiciera con el poder a los chavales volvería a interesarles la política me permití el lujo de bromear. En nuestra época eso no pasaba. tendría que ser una fiesta sin alcohol. y. así que adopté una actitud más circunspecta. Los concejales se miraron el uno al otro. No. Se lo garantizo. que no cierre hasta las siete de la mañana. en serio.

como también lo es que ustedes podrían entonces atacar al Partido Beta por donde más les duele: su falta de sintonía con la juventud. Y lo más simpático del asunto era que. Mi tradicional torpeza para desenvolverme en espacios sociales amplios había derivado. de entre todas las personas de la faz de la tierra. pero se contuvo en el último momento porque mi último argumento era inapelable. Él la miro algo enfadado.¿Sin alcohol? protesté. Tiene razón rezongó su mujer. o podría llegar a tener lugar. Creía que lo que querían ustedes era captar al público joven. Luego anotó un par de frases en un cuaderno y dijo: Lo estudiaremos. acusarán el golpe. mientras preparaba los dosieres de prensa e improvisaba el informe del mitin al que no había asistido el día anterior. me di cuenta de que comenzaba a estar cómodo en aquel local hediondo. Es cierto. ¡Ni soñarlo! apuntó Montero inquieto. de pronto. ¿Vigo qué? repitió Telma. El concejal estaba a punto de decir algo. Después de todo lo que han despilfarrado para modernizar su imagen. Si ofrecemos barra libre de alcohol le estaremos dando barra libre a Perlasca también para que nos despelleje. Aquel día. Me había convertido en alguien imprescindible tanto para el Partido Alfa como para el Partido Beta. en espacios sociales de tamaño más reducido. que a juzgar por la expresión de extrañeza de su rostro jamás había leído Cosmopolitan. no al público vigoréxico y metrosexual. en una habilidad casi sobrehumana para catalizar todo cuanto tenía lugar. no había otra a la que le importara tan 222 .

Sin embargo. a fin de prolongar mi agonía como creador frustrado hasta el infinito y más allá. Si en aquel momento no hubiera tomado aquella decisión. sacrifiqué unas perspectivas más que suculentas de ascender en la pirámide del poder y forrarme a costa del erario público. Por suerte para el mundo. en una especie de Conan de la política sólo que más frío y calculador. y lo cual. pero algo. me desollaba por fuera. mi vocación estaba tan marcada que deseché enseguida la posibilidad de dedicarme profesionalmente a la política. Aquello no era lo que realmente quería. lo cual. me hubiera ahorrado bastante trabajo. este libro no habría llegado jamás a existir. en cuanto a mi respecta. me hacía sentir como un guiñapo repleto de goma dos. comencé a escribir el primer capítulo de Demócrata a sueldo. me imagino. De modo que. La rabia me consumía por dentro. Crónica mercenaria de una Campaña Electoral. complacería a gran parte de sus personajes. una sensación como de ahogo atragantada en mis entrañas. Me había erigido en el rey de una patria que me la refanfinflaba. Para bien o para mal. una especie de 223 . en cuanto vi que Telma y su marido estaban lo suficientemente distraídos. no me sentía en absoluto satisfecho por mi triunfo. Resultaba francamente frustrante que en menos de un mes hubiera conseguido en el terreno de la política mucho más que todo lo que había conseguido en más de diez años estudiando y enviando currículos a empresas. en un tuerto entre los ciegos. Así fue como en un acto de abnegación sin precedentes en mi vida. en un pequeño dios. por lo que había luchado tanto tiempo. no fue así. Por aquel tiempo aún desconocía el desenlace de la historia.poco como a mí ambos partidos. ni mucho menos.

el final de todo aquel espectáculo no iba a desmerecer. me sugería que. en lo que a potencial surrealista se refería. con independencia de lo que Marcelino fuera a depararme en los últimos días de campaña. y me fui a casa. 224 . se había emocionado en exceso con lo de ser artista y ser protagonista y no dudaba en menstruar su ego herido sobre un viejo ordenador de dudosa memoria. En el espejo de mi habitación. poco a poco. muy. me había llevado a convertirme en lo que ahora era: una parodia de escritor maldito que. dentro de mí. no me aguardaba ninguna chica en camisón.corazonada flatulenta muy. al igual que Conchita Velasco. a la rocambolesca cadena de acontecimientos que. guardé el archivo en el disco duro. Puse punto y aparte.

aunque en mi rostro tal vez se adivinaba fácilmente que la situación no me seducía demasiado. excepcionalmente. subrayando cada palabra de la expresión con una gran sonrisa. Sólo quería fundirme con la gente. celebrado en centro sociocultural del distrito donde el gañán de la corona de espinas me había golpeado. al mismo tiempo. Lo hice más que nada por educación. tomar notas y desaparecer. El éxito de convocatoria beneficiaba sin duda mis intereses como mercenario. contribuía a evitar que Amadeo y sus hombres me reconocieran y me dieran la barrila. e incluso a su familia. empezó a presentarme al resto de los miembros del partido. El candidato. pero para mi sorpresa. y todo lo que dijo a continuación para 225 . con lo que. no se dio cuenta de ello. no parecía el barrio más adecuado para recibir con ardor los discursos de un partido con fama de defender únicamente los intereses de la gente con dinero. no me hubiera indicado con un gesto de su mano derecha que me acercara para hablar con él un rato. A priori. a varios empresarios locales y autonómicos. tras abrazarme con gran alegría. así que decidí. llenaron hasta la bandera. reencontrarme con los responsables de la formación en un encuentro más multitudinario que de costumbre. Y lo hubiera logrado si Amadeo. pues hacía más fácil la tarea de pasar inadvertido y. Estaba un poco saturado de interactuar con políticos después de los sucesos de los últimos días. Se refería a mí como “el chico que me salvó la vida”. enardecido por el éxito. en mitad de la ovación final.20 DE MAYO NOCHE DE FIESTA Tantos días ausentándome de los mítines del Partido Beta terminaron por crearme mala conciencia.

con los cristales ahumados y tapicería de cuero.introducirme en sociedad. con todo. y como sabían que. Me decanté 226 . Desde el principio. quien se limitó a adoptar un rictus adusto pero tuvo el detalle de no ponerme en evidencia. no le agradaba en exceso. En realidad. pero no demasiado. Acepté porque de lo contrario corría el riesgo de enfadarlos. se notaba que la buena relación existente entre su jefe y yo. El momento cumbre llegó cuando me presentó a Roscoe. era probable que tardara bastante más tiempo en salir de allí. con la plana mayor del Partido Beta prácticamente implorándome que me quedase con ellos para tomar unas copas. una condición no negociable antes de dejarme ir: que el propio chofer de Amadeo me llevara hasta mi destino. Decidí que lo mejor sería facilitarle una dirección próxima al Palacio de Congresos. no era una excusa. mantuvo ese mismo tono laudatorio. Tuve que disipar la vaguedad de mi supuesto “compromiso” alegando que tenía una importante cita romántica con una catequista polaca de buena familia para lograr escabullirme finalmente. Pusieron. Pasaron unos cuantos minutos antes de que me atreviera a decir que tenía un compromiso y debía ausentarme. tanto Pelayo como yo habíamos confirmado nuestra asistencia. El Partido Alfa había organizado una cena para sus afiliados en el Palacio de Congresos. de no invitar a sus colaboradores electorales. En nuestra convicción de que sería una buena oportunidad para manducar buenas viandas por la cara. tal y como pintaban las cosas. la publicidad no sería nada buena para ellos. terminé dentro de un Mercedes Benz Clase A negro. Aun así. habían optado por echar la casa por la ventana e incluirnos en la lista de comensales. sin saber muy bien qué destino indicarle al conductor. pero. sabía que mi decisión de acudir al mitin de Amadeo me retrasaría unos minutos. De este modo.

Él chasqueó los dedos para indicarle a un compañero que le acercara esa misma lista y buscó mi nombre. ya que seguía sin fiarse demasiado de mi apariencia. me hizo enseñarle el carné de identidad. casi todos de alta gama. Yo metí la mano en el bolsillo y comprobé con fastidio que lo había olvidado. sobre todo teniendo en cuenta la pátina de cutrez desacomplejada que. me encontraba en la lista de invitados.por un asador castellano de alto copete. que aquello era una fiesta privada. sin darme siquiera la oportunidad de pronunciar una palabra monosilábica. a escaso medio kilómetro del sarao organizado por el Partido Alfa. corbata y gafas de sol. donde sólo iban los nuevos ricos. Le respondí que aunque pudiera parecer un mindundi. Hasta cuatro hombres vestidos con traje. que me largara. los viejos ricos venidos a menos o los pobres que querían impresionar a sus novias aun más pobres. de donde salía un barullo considerable de voces. Llegué al cabo de cuatro o cinco minutos. controlaban el acceso al recinto. como una marca de agua. Uno de ellos me dijo. desde mi primer contacto con el Partido Alfa impregnaba. En la puerta había multitud de coches aparcados. y también alguna que otra moto de esas de coleccionista (no olvidemos que la mayoría eran progres revenidos de la generación de Easy Rider). En cuanto salí del vehículo. todo cuanto entraba dentro de su área de influencia. 227 . hice como que entraba en el restaurante para luego escaparme a toda velocidad y echar a correr en dirección al Palacio de Congresos. música y vajillas entrechocando. ya fueran personas. El ambiente era impresionante. bienes inmuebles o eventos. Luego le transmití a regañadientes la noticia y él decidió denegarme la entrada al recinto. Cuando lo encontró.

algo realmente extraño en los de su oficio. en cambio. Belarmino se volvió hacia él muy enfadado y berreó: ¡Ya lo sé. sino que tampoco valía para pavonearme de ella sin tenerla. Giró la cabeza hacia otro lado e hizo cómo si no hubiera escuchado nada en absoluto. Voy a echar una meada le dijo a uno de los custodios. Belarmino Rana. ¡con lo bien que se me habían dado hasta entonces ese tipo de cosas! Alguien salió del edificio en estado de embriaguez incipiente. si no me cree dije. pedazo de inútil! Luego caminó hasta la primera esquina y se dispuso a cambiarle el agua al canario. pero seguía sin ceder. Pero. ¡Esto es un ultraje! exclamé entonces henchido de cólera. Me imaginé que todo se debía a que padecía el síndrome de la meada tímida. Ya no era sólo que careciera de la importancia que me había arrogado dentro del Partido Alfa. Me puse de muy mal humor. Él. como si no tuviera claro si bromeaba o no. no pareció percatarse de mi presencia. Reconocí al momento el cuerpecillo achaparrado del concejal de Cultura. ¡Usted no tiene ni idea de quien soy! Su imperturbabilidad se resintió un poco al escuchar esto último.Consúltelo con algún concejal. que normalmente perdían el control de sus esfínteres ante la mención de frases similares. señor Rana. por el cual algunos hombres de pene no especialmente talludo 228 . ¡Que nadie me moleste! El hombre se quedó a cuadros. tiene usted servicios dentro del recinto se atrevió a decirle.

y me convertí en una hormiga más de aquel hervidero bullicioso. Como supuse que no. el síndrome podía estar asociado a la latencia de una homosexualidad fuertemente reprimida. me topé casi de frente con el concejal de Ciudadanía y Disciplina Urbanística. según había leído en algún artículo psicoanalítico especializado. lo cual explicaba hasta cierto punto la existencia de aquellas fotos de porno gay en sus expedientes equis. para dármelas de gracioso. respiré hondo. Se lo comenté a los vigilantes. lo cual. Estuve a punto de decirle que saliera fuera sólo para ver si aplicaba la misma sanción a su colega por orinar en la vía pública que a los borrachos y desarrapados con problemas de incontinencia urinaria tan habituales de la zona monumental. dejé correr el asunto y me adentré en las profundidades del edificio. con un buen chiste o un chascarrillo más o menos elaborado. hacen de nosotros un pandero. Había tanta gente que por un momento tuve miedo y pensé en huir. donde probablemente. No encontré ningún rostro familiar 229 . Un tipo puede ser el psicópata más sanguinario sobre la superficie del planeta Tierra que. tendría que cambiar esos mismos chistes de leprosos por chistes menos incorrectos como los del perro “Mistetas”. En ocasiones. y se rieron tanto que al final me dejaron pasar. Si algo tenemos los españoles es que. se le abren sin problemas hasta las puertas del despacho del presidente. por ejemplo. No tardé en llegar a un enorme comedor. Sin embargo. Nada más entrar en el palacio. pese a todo. me armé de valor.desarrollan una aversión patológica a orinar en mingitorios de pared cuando hay otros hombres delante. que charlaba animadamente con una mujer de aspecto pavisoso. siempre y cuando tenga un buen repertorio de chistes de leprosos o facilidad para proferir sandeces por vía oral. no restaría mérito al asunto.

Para encontrarlos. los votantes. Nadie más pareció advertir mi presencia. La concejala me saludó con amabilidad. así. En el fondo. aunque todo hay que decirlo: el estómago me rugía con fuerza ante la mera visión de los crustáceos. Los que gestionaban el stock de hortalizas debían estar en alguna otra parte. Estaban muy ocupados poniéndose a parir los unos a los otros en grupos de dos. No me apetecía nada de nada que a alguien se le diera por hacerme un hueco en la mesa y pudiera terminar emulando al Leonardo Di Caprio en Titanic cuando visita la cubierta de primera clase. que aquella gente sólo eran las bases del partido.entre la marabunta en más de cinco minutos de prospección. aguardé en una esquina el regreso de Belarmino Rana y lo seguí en silencio. me acerqué hasta el asiento de Telma. pero que únicamente alcanzaba la zanahoria cada cuatro años en las cenas preelectorales de confraternidad. probablemente. con mayor amabilidad aún. 230 . Comprendí. era mejor así. y tratando de predecir lo que ocurriría el día veinticuatro. beneficiándose de un menú más suculento que las tapas de embutidos. a lo largo de un pasillo en apariencia interminable que desembocaba en una sala de suntuosa donde los mandamases del Partido Alfa disfrutaban de una cena pródiga en marisco. sin que llegara a advertir en ningún momento mi presencia. y. me indicó la dirección a seguir para reunirme con mis compañeros. apurando botellas de champán. me preguntó cómo estaba y. la masa anónima e ilusa que soportaba estoicamente el peso de las alforjas políticas de ese gigantesco semoviente llamado Partido Alfa. queso y pulpo a la gallega presentes en todas las mesas del comedor. Discretamente.

todavía más largo que el anterior. Era un golpe demasiado duro para mi orgullo. se encontraban todos mis colegas de trabajo a excepción de Germán. El muchacho de la mirada torva despachaba botellas de vino de mesa sin cuartel para impresionar a las chicas. Ella puso de cara de pocos amigos y señaló hacia el interior de la propia cocina. seguía teniendo sus privilegios. pero Pamela.Siguiendo un nuevo pasillo. increíblemente. reía todas las gracias de aquel jenízaro y se acercaba cada vez más a él. sentados alrededor de una mesa redonda de plástico con mantel de papel. Incluso Pelayo se mostró un poco hosco. no tenía problema para introducir dos o tres en el mismo minuto. por un lado. y Mari Pili. como miembro de las listas. de modo que tuve que improvisar una patética estrategia de defensa consistente en autoconvencerme de que trataba de darme celos. como más tarde me confirmaría. Mari Pili no le hacía mucho caso. estaba empeñado en introducir alguna conversación articulada. con lo que ambos me distraían de mi cometido con tal fuerza que 231 . por lo que deduje que se había vuelto a obsesionar con Marimar Riera. llegándolo a mirar con devoción. llegué hasta los fogones. No hubo una recepción demasiado cordial en líneas generales. sin enterarse de nada. la muchacha de las cejas frondosas. así que le pregunté a una camarera por mis compañeros. ídem de ídem. por otro. el espectro japonés se limitaba a mordisquear pinchos de tortilla en los intervalos de tiempo en que no sonreía de forma inquietante o ponía caras extrañas. (daba la impresión de que fuera su primera cena lejos de casa y de que estuviera asustada por el ambiente etílico que se respiraba en la mesa). quien. No sabía por dónde continuar. pues eran demasiado joven y demasiado asilvestrado para ella. El problema era que Diego. En un rincón.

Mari Pili lo impidió arrojándose sobre mí en el preciso momento en que salí del retrete. dos salchichas bratwurst ya frías. un simple sorbo a mi copa de vino bastó para darme cuenta de que tenía un importante poso peleón. convenía ser precavido.acabé sufriendo un ataque de celos insoportable. Para cuando empecé a limpiarme el trasero ya había transcurrido. Aquello me hizo recordar la terrible resaca del día diecinueve. dejaba bastante que desear: pinchos de tortilla. y decidí con acierto no transitar aquella noche por la senda del etanol. aprovechando el ínterin para actualizar el tono y el salvapantallas de mi móvil vía SMS. más de media hora. me condujeron finalmente al servicio. dado que tanto el chico de la mirada torva como su amigo me sacaban dos cabezas cada uno. La falta de alternativas. 232 . Me tomé mi tiempo. unido al miedo cada vez más intenso a volver a fumar si seguía allí. Traté de refugiarme en la comida. En ese tipo de situaciones. donde me bajé los pantalones y procedí a hacer de vientre con religiosidad. La única opción que me quedaba era la borrachera. todavía muy reciente. pero ya apenas quedaba nada. trozos revenidos de chorizo. podía convertirme en un tipo impredecible y. Tiré de la cadena y al ver cómo mis heces desaparecían cañería abajo. patatas fritas aceitosas. pensé que sería una buena idea emularlas y desaparecer también. y un cuenco lleno de pistachos. como quien no quiere la cosa. como tenía por costumbre siempre que me ponía nervioso. terminaría obsesionándome todavía más con el tema de Pamela. Por fortuna. El acierto estaba en que no cabía duda de que. un bistec de lomo tan flexible como las tapas de la enciclopedia británica. y lo que quedaba. sí lo hacía.

Echó el cerrojo. No supe qué me estaba dando más grima. sus dientes amarillos. sin embargo. el sonido de una tapa de retrete al cerrarse. Al cabo de unos segundos empezaron los jadeos.¿Qué coño haces? protesté mientras pugnaba por expulsar su lengua de mi traquea. ¡Te voy a poner a vivir! Su declaración de intenciones culminó con un empujón que dio con mis huesos en el excusado. donde el aire no era precisamente primaveral. Traté de zafarme. ¿Ah sí? respondió una voz rijosa de mujer. tratando de que los pechos y las mollas de Mari Pili no se entrometieran en mi campo de visión. se quitó la camisa y el sujetador y empezó a meterme mano de forma compulsiva. retomando sus toqueteos. y un golpe sordo de cuerpos en celo contra la pared. Me indicó con un gesto de su mano que me mantuviera quieto y en silencio. pero no porque hubiera atendido a razones. No seas tonto se resistió ella. A ella. ¡Cállate! volvió a besarme. sus pechos con pelos en los pezones o el olor acre de sus axilas. y pude apreciar unas piernas de mujer y otras de hombre que avanzaban entremezcladas sobre las baldosas en dirección al cubículo de nuestro lado izquierdo. no le importaba lo más mínimo. Me incliné ligeramente. Sólo quiero hacerte bien. Se escuchó un portazo. sino porque alguien entró en el baño. si su lengua rasposa. 233 . ¡Pues este no es el tipo de bien que recomienda mi manual de karma! protesté yo. Se detuvo. ¡Me pones a mil! escuché la voz de Pelayo al otro lado de la puerta.

Eso. yo seguía siendo un caballero. Confiaba en que fuera lo segundo. Si la mujer que retozaba con Pelayo en el excusado contiguo era Marimar Riera. a secas. Dime… ¿Me votarás? Pelayo tardó en responder. nena… dijo con voz de actor porno recién salido de la fiesta de la espuma de un after-hours húngaro . lo cual significaba que todavía había esperanza. vi unos tobillos de mujer y unas zapatillas deportivas muy 234 . esta vez sí. ya en jaque. Había dejado de pensar con la cabeza para pensar con la entrepierna. Pelayo se encontraba en una situación muy delicada. Te votaría. En ese momento entró más gente en el cuarto de baño. (y tenía toda la pinta de que así era). De lo que estaba a punto de salir de su boca dependería su condena o su salvación. Pese a lo absurdo de la situación. Me entró un ataque de risa tan grande que. ¡Me van a reventar los huevos! La mujer se rió y a continuación dijo: ¡No! ¡Todavía no! Hasta que me digas a quién vas a votar no dejaré que me poseas. Mari Pili estuvo a punto de caerse. Mari Pili perdió el equilibrio y se cayó de la taza.¡Joder si me pones! insistió Pelayo. lo que pasa es que a mí lo que me va es el pucherazo… El fin de su sensacional respuesta coincidió con un gemido de placer casi agónico por parte de la edil. desde el mismo momento en que había entrado en el cuarto de baño junto a la concejala incapaz de resistirse a sus encantos. Di un respingo sobre el retrete. Por debajo de la puerta. así que le ofrecí mi mano para levantarse. ponía en jaque mate el plan que habíamos diseñado el día anterior.

me encontré con Diego. si creía que se trataba de Pamela y del chico de la mirada torva. me despedí con un ademán. como así ocurrió. pero todavía más cuando corrieron el cerrojo y se unieron a la fiesta. Se encogió de hombros. Además. sorprendidos. Poco más tarde me encontraba caminando a solas. El corazón se me aceleró cuando los recién llegados entraron en el cubículo de nuestra izquierda. Le dije que no tenía ni idea. a lo largo del arcén de la carretera. y puse pies en polvorosa. claro que yo había tenido varias asignaturas sobre percepción visual y sabía cómo se las gastaba el cerebro para ver lo que quería (o no quería) ver.horteras. por mucho que maniobrara por allí abajo. en voz baja. tenía claro que. parecían efectivamente Pamela y el chico de la mirada torva. Aparté a Mari Pili de un manotazo y salí del cuarto de baño a toda prisa en previsión de que el chico de la mirada torva pudiera habérselo tomado a mal. Le pregunté a Mari Pili. según demostraba mi altercado con los porteros y el vacío que me había 235 . Ése fue el instante que aproveché para subirme a la taza del váter a fin de columbrar algo en el excusado contiguo. algo enojado. Si nos poníamos a discutir era posible que me quedará sin conocer la identidad de los amantes. Desde una perspectiva cenital. Cuando los amantes elevaron la cabeza. dónde se había metido todo el mundo. Fuera. en mitad de la noche. que se preguntaba. hicieron saltar por los aires toda posible duda. ¡Que más da! me susurró al oído antes de sorberme el pabellón auditivo izquierdo y meter su mano huesuda en mi bragueta. no conseguiría escamotearme una erección. Estaba realmente abatido. tanto por la terrible revelación de que había sobreestimado mi poder dentro del Partido Alfa. La dejé hacer. de modo que silbé. Era imperativo contrastar la información.

cuando nadie miraba. Mi curiosidad por los bares del alterne se remontaba a mi adolescencia. el Penthouse y. logré contener todas mis ansias. de destrozar algo. pero.hecho la plana mayor de la formación durante la cena. la desmadrada revista Gozo. A partir de entonces. salido de las entrañas de lo pedestre. época en la que algunos de mis compañeros de instituto habían empezado a comentar con toda la naturalidad del mundo que sus padres los llevaban de putas para hacer de ellos unos hombres de provecho. que en un individuo de mi apostura. me quedé con las ganas. pero nunca lo hizo. en avanzar en paralelo a la línea de la carretera hasta que ésta me condujo. como por el duro golpe que había supuesto para mi autoestima el descubrir que la única compañera que me gustaba había visto más sex-appeal en un completo gañán. única y exclusivamente. Por si fuera poco. Yo esperé durante años a que mi padre se decidiera también a hacerlo. de lo inaccesible. Esas ganas. de gritar. Todas las señales encajaban. las barras americanas se convirtieron para mí en el epítome de lo prohibido. Era una sensación muy desagradable. a pesar de los pesares. 236 . y puesto que a lo largo de toda mi vida lo más parecido a un mentor del lenocinio que pude encontrar fue el kioskero que me vendía el Playboy. Tenía que entrar. Llegué incluso a sopesar la posibilidad de lanzarme de cabeza a la carretera. me temblaban las piernas y empezaba a arrepentirme de no haber cenado prácticamente nada. Las veía como unos lugares llenos de camioneros donde no podías entrar sin que alguien ejerciera de maestro de ceremonias en tu honor. concentrándome. de lo oscuro. como si Marcelino así lo hubiera previsto. Me asaltaban las ganas de llorar. a las puertas de un puticlub llamado San Pancracio.

con una media melena rubia que le sentaría estupendamente si se la cuidara. no tenían nada que ver ni con las meretrices fellinianas ni con la inocentona Alabama Worley que enamoraba a Christian Slater en Amor a quemarropa. por su parte. me resultaba muy estimulante la idea de irme de putas con el dinero del Partido Beta. Le dije al camarero que me pusiera una copa y tomé asiento en un extremo de la barra. Las señoras prostitutas. Lo hizo una mujer alta y desgarbada de aspecto ruso. Le pregunté cuánto cobraba. ese temor era ya canguelo del crónico. 237 . Además de que tenía dinero de sobra. pero que si quería sexo anal la tarifa subiría setenta y cinco. por si las moscas. Ella me dijo que sesenta euros la hora. grandes pechos y un buen culo. revolví en mis bolsillos a fin de comprobar de cuanto presupuesto disponía. en cuanto abrí la puerta del San Pancracio y vi el percal. Antes de asentir. tenía un cuerpo muy apetitoso: caderas anchas.con el tiempo. Rudas. desmañadas y con una mirada en sus ojos como de testigo de un asesinato múltiple de vuelta de todo. aunque no era tan iluso como para creer que me encontraba inaugurando nada. el más cercano a la puerta. No me arredré por nada de ello. se convirtieron en temor y. Lo aceptara o no. Perfecto. Parecía como si alguien hubiera clonado al chico de la mirada torva y lo hubiera distribuido de manera estratégica a lo largo de todo el espacio. me quedé quieto a la espera de que alguna de ellas viniera hasta mí. la genética me había programado para que esas tres cosas me gustaran. daban incluso más miedo que los camioneros. Como no sabía exactamente el procedimiento para hacerse con los servicios de una de aquellas chicas. Encontré en uno de ellos los dos billetes de cincuenta que Roscoe me había adelantado días antes. Aun así.

Ya a la desesperada. Pensé que no comprendía las razones por las qué se me había ocurrido una idea tan absurda como la de irme de putas cuando en realidad no me apetecía lo más mínimo. 238 . que en el fondo todo me daba igual. era difícil pensar en sexo. que no había nada de litúrgico. Le pregunte cuántos años tenía y me dijo que dieciocho. ya por último. en el sentido más literal del termino. Los resultados fueron igualmente fláccidos. Cuando ella hubo terminado de higienizarse los bajos. pero algo me sugería que no estaba siendo del todo sincera. y ya no se le levanta.La chica me llevó a una especie de habitación donde había una cama con sabanas de imitación de seda de color rosa. sólo que no había manera de conseguir la turgencia necesaria para llevar a cabo la maniobra. mágico o heroico entre aquellas cuatro paredes de colores cárdenos y. En esas condiciones. tal vez su manera de eludirme la mirada. y me dijo en perfecto español (la superioridad de las civilizaciones no soleadas se dejaba notar en todos los sectores de la economía) que me pusiera un condón. cuya terminación se balanceaba en el aire como un exceso de pasta de dientes de la comisura de un tubo de Colgate. No pude evitar fijarme en que tenía un par de cicatrices como de arma blanca en su espalda. se lavó la vagina en el bidé sin cerrar la puerta. Lo intenté. Debes ser un chico inteligente”. también. Las probabilidades de que mi pene entrara en erección menguaban en paralelo a mi deseo de desaparecer de allí cuanto antes. lo intentó con la boca. mientras la muchacha ponía su dedo índice debajo de mi miembro desinflado. acudió completamente desnuda a echarme una mano. y decía con su perfecto español: “a tu edad.

Fuera. ya me voy. 239 .Déjalo musité acariciándole el pelo con ternura impostada. había comenzado a llover.

el pasotismo al descuido de mis responsabilidades. Ahora bien. yo mismo me había metido en aquel lío. ya fuera por desidia. al miedo a perder el control de la situación. Resistir no iba a ser tarea sencilla atrapado como estaba en un emparedado electoral que. en un movimiento pendular imprevisible.21 DE MAYO TONGO PARA DOS Faltaban exactamente cinco días para el final de la campaña (suponiendo que lograra conservar mi puesto hasta ese bendito instante). impregnándome de su mugre. y esperar sentado el fin de la pesadilla. Lo más inteligente. y de si algo podía jactarme. en aquellos últimos días de trabajo empezaba a descomponerse a mi alrededor. tirase de él. además de poseer el don de escupir un gargajo hacia el cielo y volver a cogerlo con la boca sin que se me cayera al suelo. El hartazgo me condujo al pasotismo. era pasar de todo. que lucía unas espantosas ojeras violáceas y 240 . Ninguno de los concejales apareció por allí. Aquella mañana los dirigentes del Partido Alfa me lo pusieron fácil. ya que prácticamente me encontraba solo en el local. y ya estaba más que harto de tener que ganarme el pan con un trabajo tan absurdo y poco fruitivo. así las cosas. era de terminar todo cuanto empezaba. echarme a un lado (siempre y cuando mi natural tendencia a dar la nota me lo permitiera). por resaca. si ya había apestado a podrido desde el principio. y el descuido de mis responsabilidades. y todos sus miembros se enfadaran mucho conmigo. o por chulería. Lo dejaron todo en manos de Nazareth. Era posible que el Partido Alfa encontrara en cualquier momento alguno de los hilos que había tejido durante el ejercicio de mi trabajo.

Antes de la segunda canción. que ocultaba cosas. que también tocado por las secuelas de la jarana. El clima monástico me llevó a poner un disco de cantos gregorianos en el ordenador. organizó como pudo a los trabajadores para llevárselos a repartir CD-ROMs promocionales del partido por las aldeas de los alrededores. Entonces. A lo sumo. que algo raro estaba pasando. no era necesario que nos oliéramos el culo. yo también ocultaba muchas cosas. para detectar nuestra propia condición de maquinadores. Lo único que nos dijimos durante más de tres horas fue “hola”. Era libre para hacer lo que me diera la real gana.despedía un olor a alcohol mezclado con tabaco bastante intenso pese a que había tratado de disimularlo con un exceso de desodorante barato. tan pronto como me senté frente a él y observé el mohín malévolo que había encallado en su semblante. consumido por el aburrimiento. me acerqué a la sala de trabajo para ayudar a Germán en sus labores. supuse que a causa de su cojera. sólo que no tenía ganas de hacer nada en absoluto. La gente como nosotros. así que el sueño no duró demasiado. Lo pude divisar a lo lejos ensobrando propaganda con parsimonia. bastaban un par de 241 . que nadie vino a recoger y probablemente nadie leería jamás. Creció en mí la sospecha de que aquel hombre ocultaba algo. pensé en mis cosas durante un rato y me quedé dormido. Nazareth se había caído redonda sobre el teclado de su portátil. pero supe. Y me daba en la nariz que no se trataba de una sospecha caprichosa. Compilé los dosiers del día por pura rutina y redacté el informe del mitin del día anterior. se reconocía fácilmente. Al fin y al cabo. Tuve pesadillas con Pamela y el chico de la mirada torva. al igual que los perros. y de Pepe. Luego me retrepé sobre el asiento. El único que seguía por allí era Germán.

En cierta manera. claro que eso yo ya lo sabía desde hace tiempo. en el número doce de la lista. escrutador. Era una papeleta electoral con el nombre de todos los miembros del Partido Alfa concurrentes a las comicios. ¿no? cimenté mi impertinencia en un exceso de seguridad despreocupada. Él retiro sus ojos de los sobres por un instante. ¿Es verdad que estás en las listas? le pregunté entonces. tratando de que mis palabras sonaran lo más inocentonas posible. y repuso secamente: Sí. cogió un papel azul de los que se encontraba introduciendo en los sobres y me lo tendió. Nunca me hubiera 242 . su nombre se encontraba justo debajo del de Rana. siempre podría pasarle algo a Rana dije sin mirarle directamente a los ojos. Su laconismo me hizo plantearme el abandono de la conversación.miradas y unas cuantas frases cargadas de subtexto. dicen. cosa que hubiera hecho de inmediato si no me corroyera una curiosidad indómita. De ese modo tú pasarías a ocupar su lugar… Él se demoró en reaccionar. es verdad. en un tono a mitad de camino entre el comentario jocoso y la proposición indecente. Interpreté su tardanza como un signo de inquietud. Efectivamente. A-ha… Entonces lo tienes bastante difícil. a fin de forzar cierta fluidez Germán alargó el brazo. Bueno. Después de Rana. Sólo estaba calentando. como un triunfo personal. Esperé de todos modos hasta la tarde antes de entrar en materia. los hendió en los míos.

Sólo se necesita una impresora y un buen taco del mismo papel cutre que utilizan ellos cogió un sobre. ¿Las has hecho tú? Este tipo de papeletas son bastante fáciles de falsificar. sí señor! exclamé entre carcajadas. ¿Me ayudas a joder a ese cabrón? 243 . hubiera estado esperando desde hace tiempo la pregunta. Era como si de repente. que fuera a sincerarse tanto conmigo como lo hizo a continuación. así que dijo: Observa bien. sino el décimo segundo.imaginado que. e introdujo la suya. ¡Muy bueno. Por mi gesto de desconcierto. menos aun. y. retiró la papeleta original que había en él. ¿Como cuáles? inquirí. en realidad. Volví a repasar el contenido de aquel trozo de papel concienzudamente dos o tres veces más. supo que no había captado el mensaje. Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla y recriminarle su cripticismo. Era exactamente igual que la anterior. No seas burdo me espetó. aprovechando la ausencia del resto de la gente. El nombre que había en su lugar era el del propio Germán. Germán deslizó otra de las papeletas azules sobre la mesa. La recogí y me puse a leerla. Existen otras formas más sutiles de hundir a ese bastardo. se hubiera quitado la máscara para prender la mecha del barreno de farsa en el que él mismo estaba embutido. La referencia despectiva a Rana me sorprendió muchísimo pese a que conocía de antemano su animadversión mutua. percibí que el nombre de Rana ya no ocupaba el puesto undécimo de la lista.

Él sonrió. Por descontado dije haciéndome con un montoncito de sobres y papeletas. Los camaradas estamos para ayudarnos. buena parte de los días anteriores. 244 .Comprendí de este modo que el cambiazo que acababa de presenciar constituía tan sólo una parte infinitesimal del trabajo que el muy conspirador había estado realizando toda la mañana y. casi con total probabilidad.

necesitaba de mucha mano de obra. pero digno de confianza en cualquier caso. al corazón. se encontraba preparando la escenografía del último mitin. por tanto. con lo que no osaron oponer resistencia a la petición de que alguien me sustituyera aquella tarde en mis labores de espionaje. que el Partido Alfa había programado para el día siguiente en la plaza mayor de la ciudad como colofón espectacular de su campaña y. Tanto sacrificio desprendido les llegó. formado por el chico de la mirada torva y Diego. con un sol radiante presidiendo el más hermoso de los horizontes. a excepción de Pelayo. ya que me sentía un tanto anquilosado después de tantos días atrapado en el despacho. sino un poderoso y noble aliado. casi con aplausos. Ni siquiera Belarmino Rana veía ya en mí una amenaza inquietante. un poco mostrenco en mi abnegación. estirar las piernas y comulgar un rato con esa verde naturaleza de la que en realidad nunca me había sentido parte. El día. el segundo. inevitablemente. nos acompañara en el viaje. donde podría respirar aire fresco. La suerte volvía a estar de mi lado. acompañaba bastante para ello. y prefería irme con Pepe a repartir propaganda por las aldeas limítrofes. según les dije. tal vez. en cuanto entré por la puerta del local electoral. pero lo que ya colmó todos mis deseos fue que ninguno de mis compañeros. Pepe se había visto obligado a subdividir las tropas en cuatro batallones por motivos logísticos: el primero.22 DE MAYO HERALDOS DE LA MODERNIDAD Al quedarme junto a Germán hasta la una de la madrugada del día anterior para ayudarle a ensobrar conseguí un golpe de efecto tan demoledor que los gerifaltes del partido me recibieron. 245 .

ni se atrevían a tocarlo cuando se lo dábamos amablemente en la misma cuadra donde estaban ordeñando las vacas o capando cerdos. Pepe nos llevaba en furgoneta hasta un núcleo urbano de no más de cuatro casas. lo que en un principio me había parecido algo absurdo. como si fuera cosa del diablo. Muchos. Nuestro trabajo como cuarto comando era probablemente el más agradable de todos. y los que se atrevían a hacerlo lo arrojaban al suelo en menos de un segundo. el sobre con el voto y el plato fuerte del surtido: un CD-ROM multimedia envasado en un trozo de plástico con la cara de Edelmiro Bigardo estampada en su superficie. tenía como cometido preparar miles de votos para su envío inmediato por correo postal al mayor número posible de domicilios. nadie había visto un ordenador en toda su vida. menos letal. una pegatina. un bolígrafo. con agrado receloso ante la pegatina y el bolígrafo. Así. en su mayoría abandonadas. Germán. no por estar formado por un solo hombre. 246 . y nos soltaba por entre perros y boñigos para que repartiéramos nuestra mercancía: un precioso kit compuesto por el mismo periódico que las chicas difundían por la ciudad. Ya en nuestra primera parada advertimos que los lugareños reaccionaban con desconfianza ante el periódico. estaba encargado de repartir una especie de periódico tendencioso a todos los viandantes desde detrás de unos mostradores situados en enclaves estratégicos de la ciudad. y el tercero. donde la media de edad rondaba los setenta años y el aparato más sofisticado que conocían sus habitantes era el tractor. pues era evidente que en aquellas zonas regidas todavía por la economía de subsistencia. pero con un pánico casi cerval ante el CD-ROM. con indiferencia ante el sobre con el voto.donde militaban todas las chicas.

complemento fashion para espantapájaros. y las necesidades reales de éste. Y lo peor no era eso. buscándole usos alternativos al CD-ROM. sino que bajo un disparate como aquel subyacía un error conceptual todavía más grave: el de considerar que la modernidad. Algunos nos lo hicieron saber velando la reliquia durante horas. Edelmiro Bigardo y los suyos buscaban ser modernos con tanta impaciencia que se habían saltado el proceso modernizador propiamente dicho. De manera nada metafórica. el de no considerarla. un estado mental. por 247 . del mismo modo que los protagonistas de la película Los dioses deben estar locos. habían crecido demasiado. como si fuera un archivo de video. las cabezas pensantes del Partido Alfa (y también las del Partido Beta. los más ingeniosos. En aquel aspecto. la eficacia de un mensaje publicitario se mide de acuerdo con la nitidez e intensidad del recuerdo que dicho mensaje deja en el cerebro del destinatario potencial. todo aquello quería decir que la distancia práctica entre lo que el Partido Alfa ofrecía a su pueblo. completamente gratis. juguete para perros o tope de cancela. otros.pasó a parecerme de pronto una soberbia campaña de marketing agresivo. un disco que brillaba con un agujero en el medio. como por ejemplo. Si tal y como decían los manuales de persuasión. el Partido Alfa había triunfado por todo lo alto: aquellas pobres gentes jamás olvidarían el día en que dos tipos de la ciudad habían llegado al pueblo y les habían dado. podía contenerse en un CD-ROM multimedia. jamás olvidarían el día en que una botella de Coca Cola les había llovido del cielo. o en otras palabras. soltándonos a los perros en represalia y. pues lo bueno de la democracia es que todos los partidos que la defienden terminan. tal y como hasta entonces la habían considerado todos los avanzados a su tiempo.

no parecía una demanda demasiado exigente o una fórmula de la felicidad demasiado compleja. El lado negativo de este lado positivo estaba en que siempre nos había costado horrores. de ahí que termináramos comunicándonos única y exclusivamente con citas latinas. los humanos. ecologistas y defensores acérrimos de los derechos de cualquier materia orgánica viva que. gracias a ello. a defecar y a estar tranquilo. una vez nos metíamos en este tipo de dinámicas estrambóticas. Al lado de las complicadas y utópicas propuestas de la mayoría de movimientos políticos de la historia. aunque también. divertido.deformación profesional. salir del trance surreal. que gozábamos como enanos del humor absurdo. siendo fraternalmente iguales). Me pregunté si en aquella escena no estaría oculto el significado de la vida. unos performancers dadaístas de gran proyección. incluso con Pepe. que era lo que acababa de hacer esa vaca. infructuosamente. vi cómo una vaca pastaba en un prado al tiempo que dejaba escapar una deposición gigantesca y espantaba moscas con el rabo. en el momento de responder. habían sido unos destripaterrones filosóficos de mucho cuidado. no tuvieran una pizpireta 248 . o que se nos diera por jugar al zapatito inglés. disfrutamos de lo lindo con nuestro trabajo. pero también un día descorazonador en el sentido de que transcurrieron otras veinticuatro horas y no maduramos ni un ápice. que tantas y tantas personas habían intentado encontrar. ¿Por qué a los rumiantes le estaba permitido el paraíso en la tierra y a nosotros. Cuando nos marchamos. en mitad de un campo de remolachas. Pelayo y yo. no? Vegetarianos. reivindicar el derecho a comer. durante siglos. preferimos centrarnos en esta última apreciación y. sin mover las manos ni los pies. Fue un día relajante. feliz.

se pusieran como se pusieran las actrices bienpensantes de Hollywood. aunque en caso de que alguien le preguntara a la vaca acerca de mi estado mental. y no minando sus autoestimas poco a poco. ¿Me estás hablando a mí. a través de contratos basura. no me cabía la menor duda de que respondería algo más que “mu”. gozaban de una suerte envidiable y. con la diferencia de que a ellas se las mata de manera limpia y respetuosa. Aquellos bóvidos del diablo. 249 . Mientras la furgoneta se perdía en el horizonte y los últimos rayos de sol bañaban el cielo de la ciudad de un lánguido color rosáceo. tanto las vacas como los humanos. eh? ¿Me estás hablando a mí? le dije a la vaca apuntándole a los sesos con mi dedo índice a modo de pistola. Si me equivocaba en mi apreciación o no. Entonces. yo soy el único que está aquí ahora mismo ¿A quién coño te piensas que estás hablando? Por supuesto. tenemos el mismo destino. su muerte tenía mucho más sentido que nuestras vidas. en consecuencia. mediante la privación sistemática de todo por lo que merece la vida vivir. Pepe ladeó la cabeza en mi dirección y me preguntó si me encontraba bien. sin dudarlo. sólo el cielo lo sabía. pensé que aquella maldita campaña electoral estaba comenzando a volverme loco. Hasta ella sabía que a la gente como yo había que tratarla con indiferencia. hasta unos botarates newage como ellos estaban capacitados para entender que. que por compensación kármica por el amargo destino que solía aguardarles a las reses en el matadero municipal. mediante un tiro en la cabeza. contestarían. ¿a quién demonios le estás hablando? proseguí ajeno a todo ¿Me estás hablando a mí? Bien. pero en el fondo. la vaca ni se inmutó.solitaria abriéndose paso entre sus intestinos.

ya que toda procedía. Esta vez no llevamos a cabo ningún plan artero para aligerar peso o trabajo. por no hablar de que tampoco tenía acceso a dicha información. El único inconveniente de verme relegado a las labores de campo era que lo tenía bastante difícil para acceder a un ordenador y enviarle información fresca a Roscoe. Salí del local electoral con Pelayo. Era absolutamente necesario que todos los votos llegaran a su destino si 250 . y entré en el primer ciber-café que encontré. nos alejamos unas cuantas manzanas. o lo que es lo mismo. cierta independencia. Diego tenía que usar el ordenador para redactar el informe del mitin al que había acudido la tarde anterior y. en su mayor parte. para agilizarlo todo un poco. Eso suponía el fin de mi trabajo de oficina para el Partido Alfa (no de todo el trabajo. Luego regresé al exterior y nos pusimos al trabajo. del despacho de Montero y su esposa. me puse a escribirle a Roscoe un e-mail improvisado sobre los últimos movimientos del Partido Alfa y se lo envié. encontré una solución cuando Pepe me dio un carrito lleno de sobres con votos a fin de que los repartiera por la ciudad.22 DE MAYO RELACIONES PÚBLICAS Mi capricho bucólico-campestre tuvo como principal consecuencia la pérdida de mis privilegios como periodista y espía durante el último día oficial de la campaña. le habían encomendado también a él la compilación de los dosieres informativos. pues todavía nos quedaba pendiente ejercer de interventores el día de los comicios). Afortunadamente. Desde allí abrí mi cuenta de correo. lo cual me importaba un pimiento a menos de veinticuatro horas del cierre de la campaña.

víctima de un exceso de colesterol propagandístico. teñido de rabia. y con el noventa y cinco por ciento sobrante. (más torva que nunca) y de Diego. irónicamente. En segundo lugar. lo que solía ser una vía de comunicación de doble carril. Sentí escalofríos. de modo que seguimos. pero aún nos quedaba mucho trabajo. con lo que nos pasamos las tres horas siguientes en compañía del chico de la mirada torva. nada común en mí. sobre todo. las instrucciones de reparto que él mismo nos había transmitido en tono marcial al inicio de la campaña.queríamos expulsar a Rana de su poltrona municipal. En primer lugar. podrían erigirse al menos un millón de bustos de Tom Jones en cartón piedra para regocijo de todos sus fans. Telma me encomendó la tarea de publicitar la fiesta para jóvenes con barra libre de pinchos y alcohol que yo mismo le había sugerido días atrás. así que el 251 . Con un cinco por cierto de la respuesta en ambos casos. Había tanta basura en la calle al término del proceso que. Recordé lo que solía decirme mi abuela durante mi infancia acerca de que tirar el pan era pecado y tuve un ataque se sentido común. al alcalde le había gustado la propuesta. se convirtió en una de sentido único. buena parte del mismo físico. habría bastado para taponar de celulosa el agujero de ozono. unas siete horas más tarde. redacción y producción editorial. Me pregunté cuántos árboles se habrían talado para imprimir toda aquella basura que probablemente nadie leería y. cuánto dinero habría invertido el Partido Alfa en su diseño. CD-ROMS y demás sandeces al exterior. Pepe nos encargó que vaciáramos el local de toda la propaganda sobrante. estábamos extenuados. Para cuando terminamos. porteando cajas repletas de “información de carácter político”. Según parecía.

pero luego yo les expliqué que asistirían periodistas. Tienes pinta de conocer bastante bien esta ciudad me dijo. Cumplí con creces mi objetivo en menos de dos horas. diez. o de ponerme en la calle de los vinos a predicar la buena nueva. se asegurarían de que su voz fuera escuchada de una vez por todas en los medios de comunicación y cayeron sin problemas en la trampa. repártelas y asegúrate de que venga el mayor grupo de gente posible. se me ocurrió la malévola idea de darle las entradas a quienes más la necesitaban. y a los descerebrados residentes de una casa okupa. amigos y conocidos. Me dijo que sin problema. Sin embargo. me acerqué hasta uno de los pubs más pijos de la ciudad. sino que se necesitaba una invitación. más de ciento cincuenta. Miel sobre hojuelas. la entrada al sarao no era del todo libre. A cada miembro del Partido Alfa se le proporcionaron unas veinte. que acababa de abrir. ya que estaban en contra de todos los partidos políticos. Como para entonces todavía me sobraban unas cincuenta entradas.partido se había rascado finalmente el bolsillo para alquilar la mayor discoteca de la ciudad por una noche. a los colaboradores en la campaña. que él estaba de parte del Partido Alfa. La fiesta podría resultar un fiasco o un éxito 252 . recibí de manos de la concejal de Promoción Económica. Estos últimos opusieron algo de resistencia al principio. En lugar de echar mano de mis familiares. sólo que de una manera un tanto particular. y se las di al camarero para que la repartiera entre su clientela. y yo. a un notable grupo de mendigos alcohólicos. que si eran inteligentes y aprovechaban para montar un buen escándalo. estrato social que incluía a todos los yonkis de la ciudad. que a fin de cuentas era el cerebro de la operación.

todos los partidos salían a la calle la víspera. antes de la jornada de reflexión. una vez dentro. El motivo de tanta prisa era que durante la jornada de reflexión estaba prohibido hacer publicidad política. Pepe nos facilitó el material necesario para nuestra misión y luego nos advirtió en actitud muy seria: Tened cuidado. dejadlo correr. para luchar con uñas y dientes por cada esquina. y por tanto. Al fin y al cabo. junto al hecho de que allí se habían instalado unas grandes vallas de madera ex profeso. y no de lavado de cerebro. Si veis que se puede montar algún lío. para estampar por las paredes de la ciudad el mayor número de carteles del candidato. chicos. (por eso era una jornada de reflexión. A Pelayo. no sabéis cómo se excita la gente con esto de la pegada de carteles. Eran aproximadamente las once de la noche cuando decidí regresar a la sede del partido. Se trataba de una práctica tradicional en democracia según la cual se aprovechaban los últimos segundos de la campaña. cada muro y cada panel. a Diego y a mí nos tocó defender uno de los enclaves más céntricos de toda la ciudad. de que todavía quedaba una última tarea por hacer antes de echar el cierre a la campaña: la pegada de carteles final. Pepe nos informó. entre el ensanche y la calle de los vinos. situado a las puertas de la alameda. de que habría conflicto en ella. como el resto). cuatro carteles no van a darle el triunfo a nadie. convertía aquel sitio en el preferido de las formaciones políticas para desplegar su maquinaría publicitaria. De lo que no tenía ni la más mínima duda era de que se llenaría. armados con pósters y cubos de pegamento de cola. pero por supuesto. lo cual. ¡El pabellón del Partido Alfa debe quedar bien alto! 253 .rotundo. tampoco dejéis que os avasallen. y de que iban a pasar multitud de cosas.

el reloj marcaba las once y cuarenta y ocho minutos. en tantas secciones como partidos concurrían a las elecciones. que en absoluto parecían excitados por la situación. tan sólo viandantes medio borrachos y perros haciendo sus necesidades a la vera de los árboles. Según él. concluyendo nuestra labor a eso de las once y cincuenta y cinco minutos. una partida de Risk. en lugar de una práctica ridícula de última hora. más o menos lo de siempre. o al menos. hasta el panel estaba inmaculado todavía. Nos saludaron amablemente. Daba gusto trabajar así. Cuando llegamos a nuestro destino. Diego propuso que dividiéramos el panel. sentía algo de decepción dado que la advertencia de Pepe me había puesto ávido de emociones fuertes. Me pareció una buena idea. Al contrario de lo que había dicho Pepe. pensaba 254 . aunque. y que luego empapeláramos la nuestra. ¿Cómo se podía ser tan exagerado? Cuando regresase al local electoral. como si lo hubieran dejado allí para que hiciéramos lo que deseáramos con él. les explicamos lo de la subdivisión del panel. Abandonamos el local a las doce menos veinte. No había rastro de ningún partido rival por los alrededores. por otro lado. como no iba a tardar en descubrir. y aceptaron la propuesta sin mayor problema. de unos doce metros de largo. en el lugar se respiraba una gran tranquilidad. Mientras trabajábamos. De hecho. así que nos pusimos manos a la obra de inmediato. habían llegado los del Partido Beta. de este modo evitaríamos problemas con los demás y acabaríamos antes.Hablaba como si aquello fuera una guerra. ¿Quién podría haber tan cuadriculado como para tomarse aquello en serio? ¿Quién iba a excitarse por una chorrada de tamaño calibre? Pues más gente de la que pensaba.

justo encima de los nuestros a pesar de que todavía estaba libre más del setenta por ciento del panel. incapaz de reaccionar ante lo que estaba viendo.decirle cuatro cosas al respecto. Nos giramos sobresaltados y vimos que un Ford Fiesta blanco en pésimo estado de conservación había casi alunizado en mitad de la acera. nos apartó de un manotazo. golpeó al otro en la canilla izquierda. Una densa humareda alrededor del vehículo impedía discernir a sus ocupantes. A diferencia de un servidor. 255 . en parte. de aspecto igualmente desmañado. pues actuaban como si en pegar aquellos carteles encima de los nuestros se les fuera la vida. se puso a pegar carteles del Partido Delta (de importancia tan sólo un poco mayor que el Omega y sesgo ideológico entre progresista y revolucionario). Uno de ellos. hasta plantarse justo frente a nosotros. Y tanto Pelayo como Diego parecían pensar exactamente lo mismo. mientras que con su propio pie. Ayudado por su compañero. por lo que no se lo pensó dos veces y le arreó con el palo de su rodillo al que pegaba los carteles. que llevaba un jersey de pico con estampados de cervatillos y ocultaba su rostro tras una frondosa barba negra. Todo cambió con un agudo chirrido de ruedas a nuestras espaldas. dado que se ajustaban bastante al prototipo de maleante que las comisarías y los programas sensacionalistas se habían encargado de grabar a fuego en mi inconsciente. Pelayo gruñó. pero estos salieron rápidamente del interior. no tuvo a bien tolerar un atropello como aquel. Yo me quedé boquiabierto. avanzando en formación de zigzag con el rodillo a modo de fusil. porque aquellos tipos parecían peligrosos. En parte. por su fanatismo a todas luces desproporcionado.

¿pero se puede saber de qué pocilga habéis salido? Los del Partido Delta se recompusieron y contraatacaron. el Partido Beta. reforzaba de manera considerable el tono épico de la situación. así que tuve que intervenir para sujetar a uno de ellos. Pelayo y el otro energúmeno estaban enzarzados. Eran dos contra uno. entretanto. El pegamento de cola que llovía sobre sus cabezas después de cada envite. entrechocándolos para bloquearse mutuamente como si se tratara de un remake de medio pelo de una película de Errol Flynn. y tú. Con todo. o la madre que los parió a todos? rugió Pelayo contraatacando con brío. ¡Yo he trabajado por esta campaña sin cobrar ni un duro! ¡Incluso he tenido que poner dinero de mi bolsillo! ¡Por mí cómo si te autoinmolas introduciéndote por el ojete barrenos envueltos en papel de regalo con estampados de la cara de Mao! cercenó 256 . no podrás impedírmelo! ¿Necesitas que te paguen para luchar por tus ideales? ironizó el barbudo antes de intentar una estocada tendida a la altura del pescuezo. ¡Yo sólo quiero reunir dinero para irme a Finlandia. por lo que necesité la ayuda de Diego y de uno de los trabajadores del Partido Beta para reducirlo. ¡No pasarán! ¿Crees que me importa en algo el Partido Alfa. en un duelo de rodillos espectacular. ¡Y los de esos fachas de mierda también! señaló con su mano izquierda a los del Partido Beta.¡Nos preocupamos por reservaros un espacio y nos pagáis tocándonos los cojones! exclamó fuera de sus casillas. se me escapó un par de veces. ¡Tu partido sí que es una pocilga! exclamó el recién llegado. mamarracho.

¡Lo que has hecho no está bien! ¡Ser un borrego fanatizado no implica necesariamente ser un hijo de puta! ¡Mira los mormones qué majos son! ¡Ellos nunca pegarían sus carteles encima de los míos! Sonó la sirena de un coche de policía antes de que pudiera producirse una replica. el chico de la mirada torva. nos invitó a brindar con champán de supermercado barato. Pelayo arrojó el rodillo al suelo. Pese a que ya eran más de las doce. Pelayo pegó los carteles que nos habían sobrado por encima de los del Partido Delta a modo de venganza personal. Estábamos todos: Pamela. Mari Pili. Cuando entrechocamos nuestras copas para brindar por el futuro. donde Pepe. Para muchos. que parecía que le hubieran extirpado un tumor de ocho kilos de tan aliviado que estaba por el fin de la campaña. Diego. a todos nos dio un poco la risa tonta. Los dos militantes del Partido Delta abandonaron las hostilidades. ¡No es justo! Al rato llegó un policía. la película había llegado a su fin. nos recomendó que la próxima vez tuviéramos más cuidado y también desapareció. frustrado. y la anagnórisis o sorpresa 257 . tomó nota de todo ello en un cuaderno. Le contamos lo que había pasado.el ataque Pelayo. y huyeron en él tan rápido como habían llegado. el espectro japonés. Incluso a Pepe. Luego regresamos al local. ¡Ya casi lo tenía! protestó. Pelayo y yo. Germán. pero yo sabía que quedaban todavía dos escenas importantes: el anticlímax. la joven de las cejas frondosas. se escabulleron hacia el coche como dos ratas espantadas por un petardo.

y de esa felicidad bovina que tanto envidiaba. lo único que nos separaba de Laponia. Sólo había que tener un poco más de paciencia. de Maya.final. 258 .

Por ello. todo ciudadano tiene derecho a un día de reposo en teoría diseñado para que piense con detenimiento a qué partido votar. el motivo no acostumbra a ser que a un porcentaje de votantes se les haya dado por cambiar de partido tras un acalorado debate ideológico consigo mismos. en cambio. Uno puede bañarse en un río durante la jornada de reflexión y el agua que rodeará su cuerpo siempre será misma. nada evoluciona. pues todo el mundo sabe que los políticos se cansan con gran facilidad. La realidad. Nada cambia. si los resultados electorales de una determinada jurisdicción varían cada cuatro años. Basta con haber tomado parte al menos una vez en una discusión. sino que todo depende de una simple relación de proporcionalidad entre el número de votantes muertos y el número de nuevos votantes con respecto a legislatura anterior. estipula que si ese día existe es más bien para que los políticos puedan descansar antes del gran día de los comicios. a lo largo de las veinticuatro horas previas a las elecciones no dejé de sentirme igual que un niño poco observador tratando de resolver un pasatiempo de “busque las diez diferencias” en el periódico: me costaba discernir alguna particularidad entre aquel día y el resto de los que integraban el calendario de la campaña. una vez concluida la campaña electoral. Salvo por el hecho de que ya no estaba obligado a realizar 259 . para darse cuenta de que el ser humano raras veces cambia de su perspectiva sobre la realidad a no ser que haya un libro de autoayuda de por medio u otro tipo de manipulación sibilina.24 DE MAYO REFLEXIONANDO Los fundamentos de la democracia estipulan que. y también que.

Únicamente tenía conocimiento de que se trataba de un sábado especial gracias a que me lo habían recordado de antemano los medios de comunicación. en contra de nuestra voluntad. como siempre) no era posible vislumbrar ni el menor atisbo de reflexión. de los hermanos Wachowsky. Nosotros no íbamos a ser menos. Todo lo que queríamos era ver tiros. pero al final. que si liarse a bocinazos en los atascos… el pan de cada día. y por ende. Más bien al contrario. ramplón y anodino. si bien se percibía mucha reflexividad. terminamos arrepintiéndonos de nuestra elección y reflexionando de lo lindo. No llegamos a una conclusión clara porque tampoco llegamos a terminar la película. se dedicaban a toda clase de placeres en absoluto relacionados con la meditación o el razonamiento: que si meterle mano a la novia. los votantes potenciales parecían estar especialmente contentos de que los partidos remolonearan a su alrededor mareándoles la perdiz. me había olvidado de apagar el móvil antes de entrar en la sala. (la gente no dejaba de pensar más que en sí misma. era igual de vulgar.tareas absurdas. que si robar en los grandes almacenes. explosiones y efectos especiales de última generación. Por las calles. Como patán que era y aún soy. interrumpió al arquitecto justo en el momento en que llegaba al clímax de sus 260 . ¡hay que ver cómo son las cosas!. con lo que la musiquilla de la lambada que me había descargado como tono de llamada. de modo que decidimos refugiarnos en el cine para asistir a la proyección de la película menos sesuda que encontramos en la cartelera: Matrix Reloaded. acerca de si los discursos de un aparatoso personaje llamado “el arquitecto” eran más soporíferos que los de Amadeo Perlasca o viceversa.

su Power Point. Matrix podía esperar. desconocida. Pelayo y yo salimos del cine a toda prisa. nuestra bat-señal.despropósitos retóricos. abucheados por la masa (que para cuando se conocieron los resultados finales de las elecciones. lo comprendiéramos. al ser posible. Tomamos asiento en la zona de la sala de trabajo con menor densidad de futuros interventores por metro cuadrado. La sede del partido estaba llena de gente. a medida que Nazareth iba profundizando en el tema. (siempre y cuando tales alteraciones no beneficiaran al Partido Alfa. e hicimos como que tomábamos notas de sus palabras. los que iban a garantizar que la jornada electoral del día siguiente no sufriera alteración alguna en su desarrollo. quien nos miraba 261 . Era Nazareth. Cuando nos despertamos no había nadie más en la sala a excepción de la ponente. y un discurso ensayado mil veces el día anterior frente al espejo. de ahí que desconectáramos por completo para echar un par de cabezadas. seguían poniendo cara de haber entendido algo a fin de evitar que sus acompañantes los tomaran por retrasados mentales). junto a nosotros. en su mayoría. La finalidad de una puesta en escena tan elaborada era explicarnos punto por punto en qué consistía el trabajo de interventor y que. Eran. y acudimos a la llamada. dos días más tarde. aguardamos durante unos segundos a que apareciera Nazareth con su proyector. (tal y como indicaban los chistes de manual que soltaba cada dos párrafos y medio para seducir a la audiencia). El Partido Alfa nos necesitaba. claro). pero para ser honestos. tanto Pelayo como yo llegamos a la conclusión de que resultaba mucho más sencillo comprender por qué la mayor parte de la gente muerde el extremo del cucurucho de los helados aun a sabiendas de que por ahí les va a chorrear que todo aquello.

pero su advertencia ni nos afectó lo más mínimo ni nos hizo reflexionar más de lo que ya había hecho el visionado de Matrix Reloaded. necesitaban saber para impartir la ley. Steven Seagal.como si hubiéramos quedado por Internet para comernos nuestros penes en el sótano de una oscura casa de Rotemburgo. lo de ser interventor consistía. ya os apañaréis como mejor podáis. teníamos información de sobra. Si mañana os pasa cualquier cosa no quiero saber nada de vosotros dijo muy malhumorada. en impedir que la perfidia del resto de partidos lograra adulterar las elecciones. Luego se marchó y nunca volvimos a saber nada más de ella. con lo que para hacer como que estábamos dispuestos a impartirla hasta las últimas consecuencias. esencialmente. que era lo que íbamos a hacer el día siguiente. Chuck Norris y Jean Claude Van Damme (de Dolph Lundgren se nos habían quedado un par en el tintero). Eso era todo lo que unos justicieros como nosotros. Hasta donde habíamos comprendido. que habían visto todas las películas de Charles Bronson. 262 .

los interventores del resto de los partidos. Y más de uno. porque estaba que trinaba dado que le habían fastidiado el fin de semana con la novia. de tal manera que todos nuestros amigos. de que todos quienes les rodeaban podían ser en realidad enemigos políticos. porque se tomaban demasiado en serio su papel de custodios de la democracia. el segundo. El presidente. El ritual democrático 263 . los vocales. independientemente de su ideología. que en realidad no estábamos allí por gusto o fanatismo. el guardia de seguridad. por razones obvias. y los votantes. sino por necesidad. El primero de ellos era que había que levantarse a las siete de la mañana. y el tercero y tal vez más grave de todos. porque además de que les habían fastidiado el fin de semana con sus respectivas parejas. condenados irremisiblemente al hastío durante toda la jornada. porque tenían la impresión. porque tenía una resaca como un piano y lo único que quería era que la tercera edad dejara de preguntarle dónde se votaba cuando tenían las urnas en frente de sus mismas narices.25 DE MAYO EL DÍA EN EL QUE INTERVINIMOS PELIGROSAMENTE Nazareth nos había mentido al inicio de la campaña: sí que había truco en lo de los setenta euros que pagaba el Partido Alfa por trabajar como interventor a sur servicio. familiares y conocidos nos tomarían por seres políticos sin que nosotros pudiéramos precisar. que nadie en aquel lugar tenía el más mínimo sentido del humor. La principal consecuencia de este clima de rudeza y desconfianza era que allí hasta las papeletas tenían los nervios a flor de piel. que nos correspondía una de las mesas electorales de nuestro barrio. ni siquiera detentaban responsabilidad alguna.

o de que una pareja de adolescentes. pues aún hoy. casi con total seguridad procedentes de la fiesta de la juventud organizada por el Partido Alfa la noche anterior. En un entorno así de litúrgico. bajo los efectos de las drogas. 264 . lo que flotaba en el ambiente era una mezcla de miedo y agitación similar a la que a uno se le atraviesa en la garganta al contemplar la decoración inquietante de ciertas iglesias. Y eso que en todo el tiempo que duraron las votaciones no se produjeron más anécdotas. lejos de transmitir la idea de una celebración colectiva de los derechos individuales. después de casi seis años. A excepción. cuándo me lo inquirió.se había sacralizado tanto que. claramente ofendido por el bipartidismo inherente a la propuesta). nadie era incapaz de encontrarle la gracia al hecho de que una anciana acudiera a la mesa para preguntar a qué partido debía votar (de hecho. todos se me echaron encima para supervisar mi respuesta. como si se tratara de una hilera de comulgantes. El elevado número de monjas que acudían a las urnas cada dos por tres. por supuesto. de las que protagonizamos Pelayo y yo. circulan por la ciudad de boca en boca bajo la fórmula “conozco un amigo de un amigo que…” propia de las leyendas urbanas más inverosímiles. las cabinas para votar de aspecto confesional. lo cual desató la ira del interventor del Partido Gamma. y las colas de demócratas temerosos de lo que dictaminase el dios de los escrutinios que se formaban delante de las mesas. tan sonadas que sería injusto e inexacto considerarlas meras anécdotas. entraran en el colegio electoral para leer en alto los pies de foto de una revista pornográfica. que no fue otra que “échelo a cara cruz”. avalaban mi teoría.

Era la única persona de todo el colegio. optó por esto último. Me guiñó el ojo de forma cómplice mientras Amadeo se debatía entre echarme en cara mi desvergüenza (aunque esto supusiera reconocer su propia idiocia). Tuve que echar mano de toda mi capacidad de autocontrol para no descuajeringarme de risa allí mismo. asistió a la escena desde unos cuantos metros de distancia. un amigo de Montero. Finalmente. que sabía lo que estaba ocurriendo. muy sonriente entre una bandada de fotógrafos. Todos los reporteros gráficos de la región captaron el momento en que su mueca de alegría se le congeló en pleno rostro. atragantándose torpemente con la famosa pera conferencia incluida en el kit de supervivencia para interventores del partido y perdiendo 265 . aunque ninguno de ellos comprendía realmente el motivo. el candidato del Partido Beta se vio obligado a estrechar la mano de todos los integrantes de la mesa.La primera tuvo lugar más o menos a media mañana. cuando Amadeo Perlasca. junto con Pelayo. por protocolo. sobre todo cuando. incluido yo. pero no por ello se me ocurrió en ningún momento devolverle al apoderado del Partido Alfa gesto de complicidad alguno. El apoderado del Partido Alfa. a quien le correspondía votar precisamente en mi distrito por mediación de Marcelino. para quedarse de piedra a continuación al verme allí detrás con una enseña del Partido Alfa en la solapa. durante la pausa para la comida. Le tenía reservado algo mejor que todo eso. o deglutir la sorpresa poco a poco y en silencio como un mal bocadillo de tortilla. La segunda anécdota la protagonizó Pelayo en solitario. Su mirada rencorosa me recordó a la que solía ponerme mi perro Michael Donovan cuando le acercaba un mechero al hocico y apretaba el interruptor del gas. se plantó delante de mi mesa.

Era su particular manera de proclamar a los cuatro vientos que no había pasado nada. ajeno a que nuestros intereses no iban por ahí. un estentóreo. a 266 . cuando el presidente de la mesa electoral se puso en pie después de que las puertas del colegio se cerraran y dijo: Ahora es nuestro turno para votar. Vamos. En agradecimiento. Todos procedieron religiosamente a emitir su voto. Pelayo emitió.por unos segundos el conocimiento debido la falta de aire. Pelayo y yo nos miramos a los ojos. cuanto antes terminemos antes podremos salir de aquí insistió. Ambos temíamos que existiera. Se hizo un silencio sepulcral hasta que el presidente dijo: Dejaos de tonterías. largo y descarnado grito de afirmación vital que causó más de un sobresalto entre el electorado. sin preocuparse en absoluto por ocultarlo. tenéis que votar. en absoluto hilarante a ojos del Partido Alfa. impertérrito. hasta que sólo quedamos nosotros dos por pronunciarnos. tuvo lugar en las postrimerías de la jornada. interventores y él mismo. La tercera y última anécdota. De no ser porque uno de los vocales había sido socorrista en la piscina de un geriátrico. Toda la mesa frunció el entrecejo con asombro. tal vez hubiera muerto allí mismo. con lo que dominaba a la perfección la aplicación práctica de la maniobra de Heimlich. Nosotros no votamos dijo Pelayo. nada más recuperar la consciencia. algún tipo de normativa o cláusula electoral que nos obligara. Se refería a todos los integrantes de la mesa: vocales. efectivamente. Tuvimos que explicárselo.

Ni siquiera nos habíamos tomado la molestia de consultarlo. Era el único. pero nada más que eso… ¡no se confundan! ¡Los interventores representan a un partido! exclamó el presidente. En efecto ratificó el representante del Partido Gamma. además de nosotros mismos. Cuando le explicaron la naturaleza de la situación. nervioso. lo cual le impedía tomarse las cosas a la ligera. No tiene sentido. Le guiñé un ojo en plan socarrón. Tenéis que votar ordenó en tono censor. velando complacido por sus propios intereses. No podéis trabajar para un partido durante todo un mes y luego no votarlo.depositar un voto en la urna. puso la misma cara que poco antes había puesto Amadeo Perlasca. No le sentó muy bien. sólo que a diferencia de nosotros. Es una cafrada propia de cavernícolas. El presidente se rascó la sien. ¡Tenéis que votar! ¿Cómo no vais a votar? En realidad no tienen por qué hacerlo habló el interventor del Partido Beta. Somos interventores. a quien el resultado electoral le importaba un comino. Eso ni lo sueñe dije con rotundidad a pesar del miedo que comenzaba a agarrotarme. El susodicho hizo acto de presencia segundos más tarde. A nosotros nadie nos ha dicho que tuviéramos que votar. pues era evidente que él tampoco tenía ganas de líos. tenía un sentido de la responsabilidad civil más desarrollado. Será mejor que llame a vuestro apoderado propuso. 267 .

tratando por todos los medios de que nos sintiéramos unos hijos de perra desalmados por haberle dado la espalda al partido. Belarmino Rana. Los interventores de los dos partidos rivales suscribieron sus palabras con asentimientos divertidos. de ahí. que no voten! ¡Allá ellos con su problema! Todavía queda mucho trabajo por hacer en esta mesa. De modo que. Telma y Montero franquearon la puerta de entrada en un estado de gran excitación nerviosa. A continuación. pasaron a apelar a nuestra sensibilidad. El enojo de los miembros del Partido Alfa discurrió paralelo al orgullo que sentimos por la 268 . Todos trataron. de persuadirnos acerca de la amoralidad de nuestros actos. En el momento de mayor agitación. terminamos saliéndonos con la nuestra por desgaste. Rana y el apoderado). en cuanto vieron que sus amenazas no podían con nosotros. al presidente se le agotó la paciencia y bramó: ¡Ya está bien! ¡Si estos dos no quieren votar. Pepe. por turnos. y no pienso postergarlo más. aunque nadie de los presentes tenía muy claro si aquello era legal o no. pronto se llegó a la súplica (caso de Telma y Pepe) o al insulto personal (caso de Montero. La constitución nos avala.Que yo sepa vivimos en una democracia donde uno puede reservarse su derecho a votar si no le satisfacen las fuerzas políticas a concurso alegó Pelayo sin importarle lo más mínimo las posibles represalias. cuyo emblema teníamos la desfachatez de seguir luciendo en la solapa y. ¡Sois unos mercenarios! dijo el apoderado mientras marcaba un número de teléfono en su teléfono móvil. ¡Os prometo que pagaréis por esto! Al cabo de unos minutos.

el prurito en el ano del Partido Alfa. éramos nosotros quienes los habíamos sodomizado hasta el tuétano. pero en realidad. el odio y el reconocimiento de nuestra maestría traicionera. que todo nos daba exactamente lo mismo. En 269 . Los primeros exploradores del descaro electoral. la fiesta reventada esa misma noche por okupas. Éramos al fin los pioneros en algo. los informes sobre mítines que no se correspondían con las noticias de los periódicos etc… Creían que nos estaban dando bien por atrás. Habían tardado demasiado en comprenderlo. y lo único que podían hacer era contar la historia a sus allegados para luego quedarse a gusto despotricando sobre nosotros. En el primer recuento los resultados no complacieron a ninguno de los interventores. Nunca antes en la historia democrática de la ciudad había sucedido un acontecimiento semejante. sino que había dos huevos podridos en ella. Y nos sentíamos enormemente ufanos de nuestra proeza. La tortilla no sólo se había volteado por completo. algo de lo que no todos por allí podían presumir. Vi en sus miradas cómo todas las piezas empezaban a encajar al fin para ellos: la falta de entusiasmo en el trabajo. Ahora bien. de ahí no saldría nadie. pero en especial. Hasta que todos los miembros de la mesa electoral llegáramos a un consenso respecto al número y reparto de votos emitidos. los oxiuros de la democracia. el presidente estaba en lo cierto: aún quedaba mucho trabajo por delante. la humillación y la sed de venganza. discurrió paralelo al goloso placer de anuncio de Mágnum que ambos experimentamos al contemplar sus rostros a caballo entre la estupefacción y la cólera. los problemas con el reparto de propaganda.firmeza inquebrantable de nuestros principios. salvo a nosotros. Keyser Söze ya no estaba a su alcance.

y al igual que 270 . sentimos como si una llamita se apagara dentro de nuestros corazones. le siguió de cerca el Partido Beta. sus papeletas se habían quedado en el fondo). pero tampoco hubo consenso. Ramón Taboada. Con el cierre del recuento. gracias a que yo hice desaparecer un par de votos por arte de birlibirloque. y en su lema. Llevábamos mucho tiempo anhelando nuestra propia excreción. las cosas encajaron finalmente. el Partido Epsilon y las demás minorías. pues sólo alguien bajo los efectos de los estupefacientes podría gozar de una preclaridad política tan exacerbada como para ver en nuestro viejo compañero. y en el tercero. Aquella era la mejor prueba de que. el resultado cambió. obtuvo dos votos. nuestras opiniones tampoco eran tan importantes). venía el Partido Gamma. “el futuro que estabas esperando”. a una distancia ya más considerable. cierto. con un suave viento azotándonos suavemente esas caras tan grandes que teníamos. una verdadera garantía de futuro. pero no sería justo dejar de reconocer que en el preciso momento en que los esfínteres del poder nos expulsaron finalmente de su seno y atravesamos la puerta de salida. en el fondo. con su partido Omega. y detrás de éste. El Partido Alfa obtuvo la mayoría de votos en la mesa (después de todo. el Partido Delta.el segundo. Me aposté las glándulas suprarrenales con Pelayo a que los habían emitido la pareja de pornófilos drogados. con una remontada espectacular gracias a los votos de las monjas. mientras notábamos en el cogote las miradas reconcomidas de Rana y compañía. concluyó de una vez por todas nuestro atribulado periplo por los intestinos de la democracia. (como eran las más madrugadoras.

otros mercenarios con solera como Conan el Bárbaro. 271 . éramos unos sentimentales. o el gremio de abogados. el Equipo A.

los informes redactados y el resto de la parafernalia política desplegada por la formación. Así. los folletos y CD-ROMs repartidos. demostró a la postre ser de una irrelevancia abrumadora. se producía cada cuatro años una divertida paradoja: mientras que la democracia se vanagloriaba de ser un sistema político igualitario en el que todos los ciudadanos detentaban el mismo grado de importancia. y la mayoría de los jóvenes preferían quedarse en casa durmiendo la mona a depositar su voto en el colegio electoral.EPÍLOGO El escrutinio de la mesa electoral donde trabajamos como interventores no fue muy diferente del escrutinio global del municipio. lo cual demostraba mi teoría sobre la relación de proporcionalidad entre nuevos votantes y votantes muertos. pues como entre los cuatro años que mediaban entre la legislatura recién finalizada y la que estaba a punto de comenzar. sólo había servido para esquilmar un poco más los recursos naturales del planeta tierra. en gran medida abstinentes políticos. Si no hubiéramos movido ni un dedo. el destino de esos mismos ciudadanos. siempre a la alza. no había pasado a mejor vida tanta gente como en las anteriores. y justificar el pago de tres euros con cincuenta céntimos a la hora a un grupo heterogéneo de inadaptados sociales sin nada mejor que hacer. molestar a la gente. Todo lo que habíamos hecho en calidad de colaboradores electorales durante los meses anteriores. estaba en manos de una minoría que. por el 272 . el resultado hubiera sido el mismo. Los carteles pegados. el único porcentaje que había variado era el de la abstención. en beneficio o perjuicio del Partido Alfa.

que demostraba una capacidad de trabajo muy superior a la de cualquier edil en activo. éramos y seguiríamos siendo de por vida. lo que es lo mismo. el partido consideró un mero error de imprenta el intercambio de nombres en las papeletas y hubo de conformarse con olisquear de cerca el churrigueresco aroma de la gloria. Nos sentó bastante peor que Germán se quedara sin su porción de la tarta electoral. pero tampoco más que cuando un telediario se hacía eco de alguna alucinante veleidad del sistema judicial. De nada le valieron los abogados o las continúas cartas al director en un diario local: la 273 . o. unos individuos instalados en sus márgenes por decisión en principio unilateral y posteriormente biunívoca. nos evitaba cualquier tipo de remordimientos con respecto a nuestro comportamiento durante la campaña. de una elite. sí votaba. Que Belarmino Rana hubiera conservado finalmente su puesto a pesar de nuestros esfuerzos nos hacía sentir cierto malestar. a efectos prácticos siempre habíamos sido. pero por desgracia. en el sentido menos exigente de la palabra. o nuestra irresponsabilidad civil. al tiempo que respaldaba todas nuestras teorías sobre lo mal que funcionaba la democracia. habría merecido asentar sus posaderas en el pleno municipal. el mero hecho de que aquel tipo se hubiera enquistado en el poder. Por otro lado. Ésa era la coartada moralista mediante la cual todos aquellos que poseían algún interés político trataban de extorsionar a la gente como Pelayo y como yo para que votáramos. Sin embargo. Aunque sólo fuera por su paciencia y meticulosidad a la hora de planear el derribo de Rana. a nosotros nos importaba un comino que un batiburrillo de panolis gestionase la sociedad en la que supuestamente estábamos integrados porque.contrario.

Edelmiro Bigardo. tuvieron más que ver con cambios de poltrona que de personas. Las escasas alteraciones que se produjeron en la estructura de la corporación municipal. obtuvieron sustanciosas retribuciones a su esfuerzo en forma de concejalías. como si el alcalde hubiera llenado un bombo con una bola por cada departamento y hubiera organizado un sorteo en un bingo para repartirlas entre los presentes. donde confesaba a un periodista que hacía preguntas tan elaboradas 274 . Todos los cargos públicos que habían trabajado en la campaña. planea milimétricamente una sonora venganza. terminó por silenciar su voz. mucho más poderosa que él. como si los creadores de Pin y Pon hubieran dejado las granjas y las casitas para dedicarse a organizar ayuntamientos. Se podía entrar en la terna sin haber leído un libro en la vida y acabar trabajando de concejal de Cultura. Las malas lenguas dicen que entre venta y venta de kits de costura. con el apoyo del Partido Gamma. En aquel proceso con tantos puntos en común con el primer día de colegio. Ahora se dedica a despachar en la mercería de su madre. hasta cabía la posibilidad de que se inaugurara una nueva concejalía de nombre rimbombante a medida del interesado. Lo último que supe de él lo leí en el suplemento dominical de un periódico regional. la preparación de los cargos electos era lo de menos. por su parte. en la sección ¿qué fue de…?. Amadeo Perlasca. fue reelegido alcalde de un gobierno de coalición prácticamente idéntico al anterior.maquinaría de su propio partido. no tuvo más remedio que retirarse de la vida política tras su enésimo fracaso consecutivo. Y en caso de que el asunto resultara demasiado flagrante. a excepción de Pepe. o no tener ni el carné de conducir y erigirse en el mandamás de tráfico.

ante todo. Su compañero Roscoe. por lo que terminamos gorroneándole comida y alcohol a los indigentes de la estación de tren de Rovaniemi. todo hay que decirlo. En cuanto a nuestro viaje a Finlandia. que se perdería de no ser por gente como él. a jugar al paddle con otras viejas glorias de su partido y a la caza de tórtolas con horca. que con el edén). En primer lugar. 275 . tenía más puntos en común con las sórdidas y suburbanas películas de Aki Kaurismäki. las cosas no salieron exactamente como las habíamos planeado. lo convirtió enseguida en uno de esos tipos que cae bien a todo el mundo. que su vida se circunscribía a conferenciar allí donde le dejaran. por el contrario. y su soterrada habilidad para la maquinación. Su rostro también aparece con bastante asiduidad en los suplementos dominicales.cómo “¿cúal es su comida favorita?”. quienes no veían con muy buenos ojos nuestra competencia. incluso a la oposición (se rumorea que mantiene un tórrido romance con Marimar Riera. su don de gentes. o “¿qué es lo que le gusta más de la mujer española?”. y en la mujer española valora. inició una carrera política de gran proyección al conseguir hacerse con una concejalía residual. y. Su gracejo. porque el país que teníamos en mente no existía en realidad (tal y como nos había advertido Anuska. Le gusta la lengua de ternera asada con guarnición de patatas y pimientos. su sonrisa. una tradición. porque el dinero que habíamos acumulado tras tantos días de explotación no nos llegó ni para pipas. porque ni Maya tenía los carrillos sonrosados ni nos abrió la puerta cuando nos plantamos con nuestros mochilones delante de su casa. en segundo lugar. en tercer lugar. vecina de despacho).

las miradas recelosas y los suspiros de hartazgo resultaron en todo momento muy elocuentes. Ninguno de los dos podía perdonarle al otro que la mayor aventura de nuestras vidas hubiera sido una mera concatenación de días en los que nunca pasaba nada. con Edelmiro Bigardo y los suyos había aprendido tantas cosas que necesitaría un bolso como el de Doraemon para guardarlas todas. al tener tan cerca una campaña electoral donde. habríamos ganado más puntos de experiencia por la colaboración con el Partido Alfa que con un viaje de más de un mes por Escandinavia. aunque los tensos silencios. por eso de que en nuestra situación no nos convenía demasiado quedarnos sin nadie con quien hablar. si cabe más. La decepción general alcanzó unas cotas tan elevadas que al final acabamos culpándonos mutuamente del fiasco. Era frustrante saber que. lo cual dolía. Nunca dijimos nada hasta regresar a España. nuestra amistad se deterioró en un mes mucho más de lo que lo había hecho en los años anteriores. Frustrante a la par que innegable: mientras que por Laponia adelante tan sólo había aprendido que a veces es mejor no refugiarse en las idealizaciones de lugares o personas. nos convirtió en un par de guiñapos insomnes que iban dando tumbos por las horribles barriadas de estética postcomunista de la ciudad. pero lejos de ser algo que reconfortara nuestros espíritus. pasando de ser compañeros inseparables a apenas intercambiar un par de palabras por los bares donde nos encontrábamos. 276 . habíamos vivido toda clase de experiencias. y que el escapismo no soluciona los problemas de nadie. sin que apenas nos hubiéramos dado cuenta. si nuestras vidas fueran un juego de rol. Ellos habían hecho un hombre de mí. Como consecuencia.Lo único que no defraudó fue el sol de medianoche.

Mi visión de la realidad se agudizó. sólo tiro basura por doquier. creo que haré mejor retirándome del mundanal ruido. tal vez forme un partido político en consonancia con estas ideas. “en un mundo 277 . algún día me aburro demasiado.Ellos eran mi mili. lo sé. mis rivales probablemente me odiarían por proponer algo nuevo. Y sí. como Germán). Experimenté un cambio radical con respecto a mi relación con el mundo. sus responsables me comunicaron que ninguno de los candidatos había renunciado. Maduré. que éste no fuera factible (disponemos de la tecnología necesaria para llevarla a cabo a gran escala) o que ni yo mismo creyera en él (pulsaría el botón rojo sin dudarlo en caso de que me lo propusieran). o porque el Ministerio de Podredumbre beneficie a todo el mundo menos a mi (después de casi cinco meses a la espera de una resolución sobre la beca. Ahora ya no me escandalizo porque nada funcione como Dios manda. Aunque ya se sabe: basta con que uno tome la determinación de hacerse anacoreta para que al día siguiente lo convoquen por correo certificado como presidente de mesa electoral. Gracias a su providencial irrupción. sin separarla. se ensanchó. que ya está bien de que siempre sean ellos los que den la lata. Blackwar sería un buen nombre. más que nada por fastidiar a Greenpeace. Si en el ínterin que nos separa del apocalipsis. se volvió fría y penetrante como el acero. y gasto cuantos más litros de agua mejor para acelerar el fin de los días. había pasado de ser un recluta patoso zampabollos a una máquina de matar en toda regla. polémico y espectacular. Pasé de la teoría a la práctica. pues como dijo alguna vez algún sabio. Hasta entonces. quedándome así a las puertas del triunfo. pero ni el más enconado de sus líderes podría echarme jamás en cara que no tuviera programa (la autodestrucción la llevamos impresa en nuestros genes).

Palabra.donde la política ni duerme ni deja dormir. ni siquiera quienes duermen con un ojo abierto y otro cerrado pueden escurrir el bulto”. 278 .

…179 Asalto a la iglesia de San Pancracio ……………………………………..123 Infiltrado ……………………………………………………………………..…233 Tongo para dos …………………………………………………………….……217 Deus ex Machina ……………………………………………………………221 Noche de fiesta ………………………………………………………….. different day ……………………………………………………..... 7 El último tren …………………………………………………………………… 9 Orgullo e insensibilidad ………………………………………………………40 Democracia a domicilio ……………………………………………………..…212 El factor lapón …………………………………………………………..197 Waterloo desde la ventana ……………………………………………….…....ÍNDICE Nota del autor …………………………………………………………………..46 Chicas nuevas en la oficina …………………………………………………69 Sin perdón …………………………………………………………………… 72 Same shit.208 Cizaña ……………………………………………………………………..80 Encrucijada ……………………………………………………………………85 Desastre ecológico …………………………………………………………..253 Relaciones públicas ………………………………………………………..140 El onanista en el despacho ………………………………………….248 Heraldos de la modernidad ………………………………………………..165 Agente doble …………………………………………………………….89 Bajo la higuera ……………………………………………………………..258 279 .109 Ascenso …………………………………………………………………….

Reflexionando ……………………………………………………………… 267 El día en que intervinimos peligrosamente ………………………………271 Epílogo ……………………………………………………………………… 280 280 .

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