You are on page 1of 12

DESCARGAS ATMOSFERICAS... TEORIA Y DISEÑO DE SISTEMAS DE PUESTA A TIERRA.

Roberto
Ruelas
SISTEMAS DE PUESTA A TIERRA
- TEORÍA, DISEÑO, MEDICIÓN y MANTENIMIENTO -
5. Puesta a Tierra de Protección Atmosférica

Índice

5.1 DESCARGAS ATMOSFÉRICAS [5.4] y [5.12].


La descarga atmosférica conocida como rayo, es la igualación violenta de
cargas de un campo eléctrico que se ha creado entre una nube y la tierra
o, entre nubes.
Los rayos que nos interesan por su efecto, son los de nube a tierra, y en
éstos se pueden encontrar 4 tipos: 2 iniciados en las nubes, y 2 iniciados
en tierra, ya que pueden ser positivos o negativos. Los más comunes,
siendo el 90 % de los rayos detectados, son de una nube negativa hacia
tierra.
Los rayos que inician en tierra son relativamente raros y ocurren
normalmente en montañas o en estructuras altas, por lo que no los
tomaremos en cuenta en lo subsiguiente. En la referencia
http://sky-fire.tv/index.cgi/spritegallery.html pueden verse fotografías
de ellos y de los fenómenos electroatmosféricos llamados "sprites" y
"elves"
Los rayos iniciados en las nubes negativas, normalmente aparecen en nubes
de tormenta del tipo cumulonimbus convectivas que usualmente miden de 3 a
más de 50 km de largo, y son consecuencia de un rompimiento dieléctrico
atmosférico.
Este rompimiento una vez iniciado, avanza en zigzag a razón de unos 50
metros por microsegundo con descansos de 50 microsegundos.
Una vez que el rompimiento creó una columna de plasma en el aire, la
descarga eléctrica surgirá inmediatamente dentro de un hemisferio de unos
50 m de radio del punto de potencial más alto. Y, cualquier objeto puede
ser el foco de esta descarga hacia arriba de partículas positivas, aún
desde una parte metálica debajo de una torre.

La figura muestra el rayo producido por una nube cargada negativamente


contra tierra según el modelo de Hasbrouk [5.2].

Los rayos consisten usualmente de descargas múltiples, con intervalos


entre descargas de decenas a centenas de milisegundos. La primera descarga
es la que tiene mayor amplitud, mientras que las subsecuentes tienen
tiempos de ataque más rápidos, aunque la velocidad de las descargas se ha
encontrado que depende del lugar geográfico. La primera descarga está
entre 6 y 15 x 10E7 m/s y la segunda entre 11 y 13 x 10E7 m/s.
Las descargas atmosféricas pueden causar grandes diferencias de potencial
en sistemas eléctricos distribuidos fuera de edificios o de estructuras
protegidas. A consecuencia de ello, pueden circular grandes corrientes en
las canalizaciones metálicas, y entre conductores que conectan dos zonas
aisladas. Pero, aún sin la descarga, una nube cargada electrostáticamente
crea diferencias de potencial en la tierra directamente debajo de ella.
El campo eléctrico debajo de una nube de tormenta es generalmente
considerado entre 10 y 30 kV/m. Es importante, comparar estos valores con
el de 1.5 kV/m con el que las puntas empiezan a emitir iones.
Una nube de tormenta promedio podría contener unos 140 MWh de energía con
voltajes hasta de 100 MV, con una carga en movimiento intranube de unos 40
Coulombs. Esta energía es la que se disipa mediante los rayos, con
corrientes pico que van de unos cuantos kiloamperes a unos 200 kA con un
percentil (50) de 20 kA, de acuerdo con los datos del Sr. R. B. Bent
[5.7]. El Electric Power Research Institute (EPRI) en su Transmission
Line Reference Book, 345 kV and above. 2da. Edición, Págs. 545-552, maneja
una magnitud promedio de una descarga negativa de 31 kA, con una pendiente
promedio máxima de 24.3 kV/us. Y para las descargas que siguen a la
primera, una magnitud menor aunque más rápidas, con un promedio de 39.9
kV/us, y hasta 70 kV/us ha sido registrado.
Los rayos de una nube positiva hacia tierra contienen más carga que sus
contrapartes negativos, por lo que son muy estudiados. En general no
exhiben el mismo comportamiento de pasos de los negativos, y suceden más
frecuentemente en tormentas invernales con nieve y en latitudes altas.
Algunas particularidades aumentan la probabilidad de la caída de rayos en
un lugar. Por ejemplo, la frecuencia de descargas en un lugar es
proporcional al cuadrado de la altura sobre el terreno circundante. Esto
hace que las estructuras aisladas sean particularmente vulnerables.
Además, las puntas agudas incrementan también la probabilidad de una
descarga.

5.2 SISTEMAS DE PARARRAYOS [5.4].


La protección de estructuras es más tolerante que una protección
electrónica. Así, un edificio puede tolerar hasta 100,000 V mientras que
componentes electrónicos a 24 V se dañarán con voltajes sostenidos de 48
volts!
Los rayos ocurren con diferentes intensidades y un sistema que proteja
contra su efecto deberá ser diseñado tomando en cuenta los rayos promedio
o mayores del área en cuestión. Las descargas no pueden ser detenidas,
pero la energía puede ser desviada en una forma controlada. El intentar
proteger contra descargas directas puede ser excesivamente caro.
Un sistema de protección contra descargas, llamado de pararrayos, debe:
Capturar el rayo en el punto diseñado para tal propósito llamado
terminal aérea.
Conducir la energía de la descarga a tierra, mediante un sistema de
cables conductores que transfiere la energía de la descarga mediante
trayectorias de baja impedancia, y;
Disipar la energía en un sistema de terminales (electrodos) en tierra.
Cuando la energía de un rayo viaja a través de una trayectoria de gran
impedancia, el daño causado puede ser grave por el calor y las fuerzas
mecánicas que se crean [5.1].
Como la tierra no tiene una resistividad uniforme en todos los puntos,
dentro de un mismo predio puede existir un potencial entre dos placas de
metal enterradas. Por eso, en un sistema de electrodos múltiples
conectados entre sí, a manera de malla, existe la probabilidad de que
exista una diferencia de potencial entre algunos de sus puntos
aterrizados.
El problema de diferencia de potenciales entre electrodos se complica aún
más cuando una nube cargada pasa por encima de la malla. Además, una
descarga eléctrica que caiga cerca, causará grandes corrientes en la
tierra para restablecer el equilibrio de cargas. Al fluir esta corriente
por tierra, causará una diferencia de potencial entre los diferentes
electrodos y esta diferencia de potencial, a su vez, causará que fluya
corriente por los conductores de la malla.
Es conocido que un campo magnético se crea cada vez que existe un rayo, no
importando si es a tierra o entre nubes. Este campo induce una corriente
en cualquier conductor en la vecindad del rayo. Si existen electrodos al
final de ese conductor, fluirá por tierra la corriente cerrando el
circuito. Por ejemplo, un oleoducto puede transmitir la corriente de una
descarga a una gran distancia del punto donde la descarga tuvo lugar.
Los rayos son señales eléctricas de alta frecuencia, gran potencial y alta
corriente, por ello son causa de interferencia en sistemas electrónicos.
Son de alta frecuencia por la elevada razón de cambio de la señal, de
aproximadamente 1 us. Por ello, para dirigir a tierra las descargas
atmosféricas se utilizan las técnicas para señales en altas frecuencias.
La inductancia de los conductores de cobre usados para tierras es de
aproximadamente de 1.64 uH/m. A la frecuencia equivalente de los rayos, la
impedancia debida a la inductancia es muchas veces mayor que la impedancia
debida a la resistencia del conductor. Por lo que, para los rayos, los
conductores más largos de 10 m tienen una impedancia en términos prácticos
infinita, lo que impide que conduzcan la corriente [5.5]. Además, estas
señales de alta frecuencia no seguirán nunca una vuelta muy cerrada del
conductor, porque cada doblez incrementa la reactancia inductiva. De ahí,
que todos los cables de conexión a tierra de pararrayos deben tener curvas
generosas en lugar de esquinas cerradas. Por ello, se recomiendan curvas
con radio de unos 20 cm, y conductores múltiples conectados en paralelo a
tierra.
Como los rayos se reflejan como cualquier onda de alta frecuencia, es
básico que la impedancia a tierra sea baja para la descarga, ya que todas
las partes del sistema conectadas a tierra, elevarán y bajarán su
potencial con respecto de tierra al tiempo de la descarga. Como ejemplo
una malla de 30 x 30 m con 36 cuadrados, de cable de 0.5 cm de diámetro
tiene una inductancia de 400* 10-7 H, lo que dará una impedancia de 25
ohms bajo una onda triangular con tiempo de pico de 1.2 us. [5.8].

5.3 ESTÁNDARES DE PROTECCIÓN [5.4].


Tanto en Europa (donde caen menos rayos que en nuestros países
latinoamericanos), como en Norteamérica, se ha debatido mucho sobre los
métodos de protección, tanto así que en misma Europa permanecen los dos
estándares de protección, el llamado Franklin/Faraday, que es el
tradicional, y el de puntas de inicio (early streamers en inglés). En EUA,
el estándar aprobado por la asociación contra el fuego (NFPA) es el
Franklin/Faraday y, se conoce como NFPA-780. El otro, no fue aceptado como
parte del estándar, ya que se considera de efectividad igual que una punta
del tipo Franklin.
En México, tenemos desde el 2006 una Norma Mexicana al respecto emitida
por ANCE con el número NMX-J-549-ANCE (El Proyecto de Norma Mexicana de
Pararrayos fue un borrador anterior a la emisión de la norma NMX). Al no
tener carácter obligatorio esta norma, las compañías que promueven las
marcas de puntas de inicio Sante-Elme
<http://www.franklin-france.com/ESPAGNOL/indexesp.html> y Prevectron
<http://www.indelec.com/>, entre otras marcas en el mercado, están
instalando sus sistemas bajo normatividad francesa, o ninguna
normatividad.
En el mundo, existen muchos Códigos nacionales sobre Sistemas de
Pararrayos, que no concuerdan entre sí. Una lista de algunos de ellos,
puede encontrarse en:
http://www.lightningsafety.com/nlsi_bus/nlsi_pub1.html
5.3.1 ZONA DE PROTECCIÓN (Método Norteamericano)
En Norteamérica, los equipos y estructuras son clasificadas según su
necesidad de protección contra descargas atmosféricas. Referencia:
ANSI/NFPA 78-1989.
PRIMERA CLASE.- Las estructuras de esta clase, requieren de poca o ninguna
protección. El requisito es que verdaderamente estén conectados a tierra.
Ejemplos de esta clase son:
a) Todos las estructuras metálicas excepto tanques u otras estructuras que
contengan materiales inflamables.
b) Tanques de agua, silos y estructuras similares, construidas mayormente
de metal.
c) Astas bandera construidas de algún material conductor.
SEGUNDA CLASE.- Esta clase consiste de edificios con cubierta conductora y
estructura no conductora, tal como edificios con cubierta metálica. Este
tipo requiere de conductores para conectar la cubierta a electrodos en la
tierra.
TERCERA CLASE.- Esta clase consiste de edificios con estructura metálica y
cubierta no conductora. Este tipo requiere de terminales aéreas conectadas
a la estructura y fuera de la cubierta para actuar como terminales
pararrayos.
CUARTA CLASE.- Esta clase consiste de estructuras no metálicas, que
requieren una protección . Se incluyen en esta clase:
a) Edificios de madera, piedra, ladrillo u otros materiales no
conductores, sin elementos de refuerzo metálicos.
b) Chimeneas. Aún con elementos de refuerzo, éstas deben tener una gran
protección contra rayos, con terminales aéreas, cables de bajada y
electrodos de aterrizado.
QUINTA CLASE.- Una quinta clase consiste de aquellas cosas cuya pérdida
puede ser de consecuencias, y que normalmente recibe un tratamiento
pararrayos completo, incluyendo terminales aéreas, cables de bajada y
electrodos de aterrizado. Entre éstas están:
a) Edificios de gran valor estético, histórico o intrínsico.
b) Edificios conteniendo combustibles o materiales explosivos.
c) Estructuras conteniendo sustancias que pueden ser peligrosas si se
derraman como consecuencia de una descarga.
d) Tanques o conjuntos de tanques.
e) Plantas de energía y estaciones de bombeo.
f) Líneas de transmisión.
g) Subestaciones eléctricas.
La técnica usada para analizar la acción de las descargas en objetos a
tierra es el modelo electromagnético desarrollado originalmente por Golde
R.H. [5.13]. Y derivado de ese modelo, desde 1970 se emplea el método de
la esfera giratoria

para calcular la zona o distancia de protección de los pararrayos [5.1].


El equipo dentro de la zona de protección debe ser conectado a la misma
red de tierras para que no exista una diferencia de potencial entre puntos
en el sistema. Sin embargo, aparatos conectados a líneas eléctricas que
salen del área de mismo potencial pueden dañarse de no tener las
protecciones mencionadas en el capítulo sobre equipos electrónicos.

SISTEMA FRANKLIN
Benjamín Franklin fue el primero en darse cuenta que la altura era un
factor importante en el diseño de protecciones contra rayos.
El rango de atracción de un pararrayos es la distancia sobre la cual un
pararrayos sencillo vertical de una altura dada sobre un plano limpio,
atrae una descarga atmosférica. El espacio protegido por tal dispositivo
define el lugar en que la construcción no suele ser afectada por una
descarga directa.
El sistema más sencillo y más antiguo de pararrayos, es el que consiste en
terminales aéreas de cobre, bronce o aluminio anodizado terminadas en
punta, llamadas puntas Franklin, colocadas sobre las estructuras a
proteger de los rayos. Este sistema se aplica en iglesias, casas de campo,
graneros y otras estructuras ordinarias.

Estas terminales deben estar por lo menos 25 cm - las más pequeñas miden
30 cm - sobre la estructura [5.1] y, cuando esta altura mínima se emplea,
la distancia entre ellas debe ser como máximo de 6 m.
Para asegurarnos de una buena conexión y de una baja impedancia, por lo
menos cada terminal aérea debe tener dos trayectorias a tierra, y estas
trayectorias deben estar cuando más a 30 m de separadas entre sí.
De acuerdo con el estándar NFPA 780 [5.1], existen dos clases de
materiales (terminales aéreas, cables, accesorios y terminales de tierra).
Los materiales clase I se utilizan para la protección de estructuras que
no exceden de 23 m de altura, y, los materiales clase II, las estructuras
que si exceden dicha altura.
Entre las diferencias importantes de las dos clases de materiales se
tiene:

Clase IClase II
Terminales Aéreas, diá (mm) 9,5 Cobre, 12,7 Aluminio12,7 Cobre, 15,9
Aluminio
Conductor principal, peso278 g/m Cu, 141 g/m Al558 g/m Cu, 283 g/m
Al
calibre29 mm2 Cu, 50 mm2 Al58 mm2 Cu, 97 mm2 Al
tamaño mínimo de alambre17 AWG Cu, 14 AWG Al15 AWG Cu, 13 AWG Al
Los tamaños de los conductores más usuales son: 29 ó 32 hilos calibre 17
(65,6 kcm) de cobre para conductores de uniones, 28 hilos calibre 14 o más
grueso de cobre para conductores principales. Cuando se emplean
conductores de aluminio, se debe tener precaución en no llegarlos hasta el
suelo porque sufren corrosión.
Al respecto de la trayectoria, la NOM [1.3] dice que cualquier parte
metálica no conductora de corriente a una distancia menor de 1,8 m del
cable de los pararrayos debe tener puentes de unión a éste para igualar
potenciales y prevenir arqueos {250-46}.
Los conductores terminan en tierra en sendos electrodos, y para revisar el
estado de dichos electrodos, es una práctica recomendada utilizar
conectores de prueba a una altura de 1,0 a 1,5 m.
De acuerdo con la norma NFPA-780 [5.1], el sistema de electrodos para la
protección contra descargas atmosféricas depende también de las
condiciones del suelo. De ahí que, para estructuras ordinarias menores a
23 m de altura, en:
Arcilla Profunda y Húmeda.- Una simple varilla de 3 m es suficiente.
Suelo arenoso.- Se requieren dos o más varillas espaciadas más de 3 m.
Suelo con tierra poco profunda.- Se emplean trincheras radiales al
edificio de 5 m de largo y 60 cm de ancho en arcilla. Si la roca está
más superficial, el conductor podría colocarse sobre la roca.
Rocas.- En un suelo muy poco profundo, un cable en anillo se instala en
una trinchera alrededor de la estructura. Para mejorar aún el contacto,
es posible colocar placas de al menos 2 pies2.
SISTEMA TIPO JAULA DE FARADAY.
Para estructuras grandes, se utiliza una modificación al sistema Franklin
de pararrayos, al añadir a las terminales aéreas conductores que crucen
sobre la estructura a proteger como una caja de Faraday limitada sobre y a
los lados de la construcción, y todo ese conjunto resultante es conectado
a cables múltiples de bajada, que a su vez se conectan al sistema de
tierras perimetral del edificio.
Los edificios modernos con estructura de acero y con varillas embebidas en
concreto se acercan al concepto de la jaula de Faraday, y el riesgo de que
un rayo que penetre en un edificio protegido de esta manera es
extremadamente pequeño [5.6]. Aunque se debe notar que los rieles de los
elevadores no deben ser usados como el conductor de bajada de los
pararrayos, la NOM-001-SEDE-1999 permite que se unan al sistema de
pararrayos [1.3] {620-37b}.
Para hacer más efectiva la protección de este sistema, se usan puntas del
tipo Franklin o del tipo "paraguas" (patentadas).

5.3.2 ZONA DE PROTECCIÓN (Método de puntas de inicio)

En Francia, coexisten dos estándares para protección contra


descargas atmosféricas, la NFC 17-100 (1997), IEC 1024-1 (1990) que
está basada en la caja de Faraday mencionada en el punto 5.3.2, y,
la NFC 17-102 (Julio 1995) sobre puntas iniciadoras.
El estándar NFC 17-102 es aplicable para protección contra rayos,
usando puntas iniciadoras en estructuras de menos de 60 m de alto y
de áreas abiertas. E incluye la protección contra las consecuencias
eléctricas debida al flujo de corriente del rayo a través del
sistema de protección.
Las puntas iniciadoras, se dice, son las que inician la descarga
hacia arriba unos cuantos microsegundos (Delta T) antes de la
descarga principal. El efecto se traduce en una zona de protección
de forma parabólica alrededor de la punta, de radio (Rp) en un plano
horizontal.
De acuerdo con la peligrosidad de una descarga sobre la estructura a
proteger, el estándar preveé tres tipos de protección.
D = 20 m para un nivel de protección I.
D = 40 m para un nivel de protección II
D = 60 m para un nivel de protección III
Donde D es el radio de la esfera rodante del modelo
electrogeométrico, y h es la altura de la punta de emisión temprana
relativa al plano horizontal que pasa por el elemento a proteger.
La tabla siguiente con los radios de protección, contempla 3 tipos
de puntas iniciadoras (25, 40 y 60 us) y, los valores de altura (h),
en metros, sobre la estructura a proteger, donde de 2 a 4 metros son
fijos, los demás se calculan mediante la fórmula
metros.
Considerando que h no puede ser mayor que la D obtenida del tipo de
protección.

PUNTOS IMPORTANTES DEL ESTÁNDAR NFC 17-102


La punta debe estar por lo menos 2 m más alta que el área que protege,
incluyendo antenas, torres de enfriamiento, techos, tanques, etc.
Si la instalación comprende algunas puntas, éstas deben estar
interconectadas por un conductor de área de por lo menos de 50 mm2, a
menos de que el cable esté ruteado sobre un obstáculo estructural o
arquitectónico con una diferencia de más de 1.5 m
Cada punta debe estar conectada por lo menos con un conductor bajante. Dos
o más bajantes se requieren si:
La proyección horizontal del conductor es más grande que su proyección
vertical
El sistema está instalado en una estructura más alta que 28 m
Es importante notar que los bajantes deben estar instalados en dos
diferentes paredes.
5.4 PROTECCIÓN DE ESTRUCTURAS Y EDIFICIOS
5.4.1 PROTECCIÓN DE TORRES DE COMUNICACIÓN [5.4]
Se ha visto que las torres metálicas de comunicaciones incrementan
sustancialmente la densidad de descargas en el lugar donde son instaladas.
La probabilidad se incrementa aproximadamente con el cuadrado de la altura
de la torre [5.11].
Variaciones considerables existen en la forma de como proteger una torre.
Una manera es colocar una punta pararrayos en la cima de la torre y de ahí
un conductor de cobre por toda la longitud de la torre. Sin embargo, por
estar el cobre y el acero en contacto, se corroe el acero - 0.38 Volts de
la celda galvánica - y, la inductancia del cable tan largo crrea una
trayectoria de tan alta impedancia que no es efectivo como circuito a
tierra. Por lo que se recomienda usar la estructura con una punta
electrodo en su parte superior con conectores adecuados para su conexión
al acero estructural.

Y, como conexión a tierra, electrodos de tierra horizontales llamados


contraantenas o, el anillo de tierra utilizado por la puesta a tierra de
los equipos electrónicos.
Note que cuando se usan arreglos de puntas sobre antenas de radio, el
plano de tierra cambia, por lo que el patrón de emisión radial cambia
también y el arreglo puede evitar la recepción en ciertas zonas.
Para disipar rápidamente la energía de los rayos que pegan en las torres,
y con ello, elevar menos el potencial de tierra del sistema y para bajar
el riesgo a las personas cuando esas torres están en zonas densamente
pobladas, se acostumbra colocar radialmente conductores enterrados
horizontalmente bajo las mismas técnicas de aterrizado equipotencial
empleado en las subestaciones de potencia, los que reciben el nombre de
contraantenas. Estas contraantenas pueden ser menores de 30 m si el suelo
es adecuado y los electrodos son efectivos.
Si un rayo toca una torre, la torre conducirá la mayoría de la corriente a
tierra. La corriente remanente será conducida por las retenidas, alambrado
de las luces de alerta y por el blindaje del cable coaxial.
La NOM [1.3]{800-13} dice "cuando sea factible, se debe mantener una
separación de por lo menos 180 cm entre los conductores visibles de
sistemas de comunicación y los conductores de pararrayos".
Incrementando la distancia entre la torre y el edificio del transmisor y
usando blindajes tipo Faraday se puede reducir el impacto de la descarga
en el equipo.
La entrada del cable de comunicaciones al edificio debe ser a través de un
cabezal de tierras.
La conexión a este cabezal debe ser por lo menos de área igual a la
sección transversal de los cables coaxiales. Una trenza de 3 a 6 pulgadas
de ancho es usualmente empleada en este uso.

Las conexiones a tierra del cable coaxial se colocan en los cables de la


antena a una altura de 50m
y a cada 30 m hacia arriba después de esa altura. Otra conexión va en la
base de la torre y la otra en el cabezal de tierras. La altura de 50 m es
crítica debida al hemisferio de descarga del rayo ya mencionado. Además,
es preferible colocar el cable de señal por dentro de la estructura
metálica de la torre para reducir la corriente en su blindaje.
Las luces de alerta solamente requieren de supresores de picos en las
líneas de conexión eléctrica, los que también se deben aterrizar en el
cabezal.

5.4.2 PROTECCIÓN DE TANQUES [5.4].


Ciertos tanques están autoprotegidos contra rayos, como se menciona en
[5.4]. Por ejemplo, un tanque que es eléctricamente continuo y de por lo
menos 3/16" de grueso no puede ser dañado por las descargas directas.
Pero, el tanque debe estar sellado contra el escape de vapores que puedan
incendiarse [5.1].
Los tanques se conectan a tierra para alejar la energía de una descarga
directa así como para evitar las cargas electrostáticas. Tanques mayores
de 6 metros de diámetro en concreto, asfalto o en tierra están sin duda
conectados a tierra [5.9]. Tanques menores a esa medida, necesitan un
medio adicional para conectarlos a tierra. Esto puede lograrse de tres
maneras. La más simple es conectarlos a sistemas de tuberías que no tengan
uniones aisladas. El segundo método consiste en conectar un mínimo de 2
electrodos espaciados no más de 30m entre ellos radialmente al tanque. Y,
por último, el método más novedoso es el de emplear el acero de refuerzo
del muro de contención de derrames. Ver en el capítulo de Materiales, los
electrodos empotrados en concreto.

5.4.3 PROTECCIÓN DE ÁRBOLES.


Los árboles que crecen aislados o que tienen una altura tal que
sobrepasan cualquier estructura, son un blanco de las descargas
atmosféricas. Por ello, para esos casos se recomienda protegerlos como si
fuesen una estructura.
5.4.4 PROTECCIÓN DE LÍNEAS AÉREAS DE ENERGÍA ELÉCTRICA
La probabilidad de que un rayo caiga en una torre de transmisión, ha sido
ampliamente estudiada y, se han obtenido las siguientes ecuaciones
empíricas de los resultados encontrados.
Las líneas aéreas reciben descargas por 100 km de línea, según la relación
empírica encontrada por Eriksson [5.15]
donde
H es la altura de la línea
b el ancho de la línea
Ng es la densidad de rayos
De lo anterior se desprende que una línea alta recibe mayor número de
descargas que una baja.
También, se ha encontrado que las corrientes de descargas son mayores (>80
kA) en los lugares de índice isoqueráunico alto [5.10].
Los distintos componentes de una línea están definidos por sus
características de voltaje-tiempo o nivel básico de impulso (BIL:
iniciales en inglés). Si la descarga probable tiene un voltaje que excede
éstas, un flameo (flashover) aparecerá.
El método de diseño tradicional de líneas de transmisión consideraba un
flameo (flashover) por año, para lo cual se tomaba en cuenta el nivel
isoqueráunico de la zona multiplicado por alguna constante (0,25 a 0,5) y,
por otro lado, se tomaban en cuenta los parámetros probables de una
descarga de fuentes como Golde [5.13].
La protección contra descargas atmosféricas de líneas aéreas de energía
eléctrica se logra colocando un hilo puesto a tierra sobre ellas, llamado
hilo de guarda y, mediante apartarrayos. El ángulo de protección obtenido
al colocar un hilo de guarda es de 30 grados siempre y cuando el hilo se
conecte a una tierra de baja resistencia (25 ohms o menos). Hay que notar
que esta protección no protege a los equipos.
Los árboles altos y cerca de las líneas protegen las líneas de transmisión
contra descargas atmosféricas. En el oeste de los EU y Canadá con derechos
de vía en lugares boscosos, las líneas a veces no llevan hilo de guarda y
con los árboles son protegidas.
Por último, hay que considerar que cuando existen gasoductos u oleoductos
subterráneos en paralelo con líneas de transmisión, el uso de hilos de
guarda reducen en gran medida los voltajes inducidos en los tubos.
Para líneas de distribución, el uso únicamente del hilo de guarda es
económicamente aceptable en donde el terreno por donde pasa la línea tiene
una baja resistividad. En cambio, se utilizan los apartarrayos sin hilo de
guarda en terrenos donde se tiene resistencia a tierra de electrodos de
más de 25 ohms.
5.4.4.1 Caso de estudio 1.- Laboratorio de Oak Ridge Tennessee [5.18]
La red eléctrica del laboratorio en media tensión está alimentada en 13,8
kV y se tienen líneas en toda una gama de estructuras, desde 13,8 kV
hasta en estructuras para voltajes de subtransmisión (69 kV). Como los
edificios están ubicados en una zona rural en promontorios, las líneas
reciben descargas atmosféricas frecuentemente.
En una tabulación de disparos contra descargas de cada línea en los
últimos 40 años, se encontró que las líneas con menos salidas por
maniobras de "recierre" de los "restauradores" son aquellas que tienen el
tipo de construcción de voltaje más alto que el que les corresponde. Lo
que ahora se llama "Construcción Resistente a Rayos" (ver fotografías
siguientes) que consiste primordialmente en niveles más altos de
aislamiento y ángulos más pequeños de protección.
5.4.4.2 Caso de estudio 2.- Complejo Silao de General Motors de México.
En paralelo con el patio del ferrocarril corre una línea de 1 km de
longitud en postes de concreto de 13,8 kV, la cual alimenta subestaciones
en su mayoría sobre postes en el perímetro del complejo. La configuración
de los conductores es en línea recta sobre aisladores clase 15 kV
colocados sobre la cruceta normal de la misma clase (configuración T). Las
estructuras de la línea es lo más elevado en decenas de metros.
Al estar la línea protegida únicamente por cortacircuitos fusibles las
descargas atmosféricas cercanas abrían frecuentemente el circuito durante
la temporada de lluvias. Como solución, se propone protegerla mediante un
hilo de guarda aterrizado únicamente en los remates colocado sobre puntas
metálicas en las extremidades de los postes, sin mover ni hacia arriba, ni
hacia abajo las estructuras originales.
5.4.5 PROTECCIÓN DE SUBESTACIONES ELÉCTRICAS
Las subestaciones de potencia son protegidas por puntas pararrayos
colocadas sobre las estructuras, y por los hilos de guarda de las líneas
que rematan en la subestación. Los hilos de guarda están conectados
directamente a la malla de tierra de la subestación.
En el caso de las estructuras metálicas tipo rejilla (lattice), la mismas
estructuras forman una jaula de Faraday de protección.
Para el cálculo de las zonas de protección se emplea el método de la
Esfera Rodante tratado en el punto 5.3.1.
Las subestaciones de distribución no son protegidas contra una descarga
atmosférica directa, porque se ha comprobado que los rayos caen mayormente
sobre las líneas.
5.4.6 PROTECCIÓN DE EQUIPOS ELÉCTRICOS EN MEDIA Y ALTA TENSIÓN.
5.4.6.1 Apartarrayos [5.17]
Las descargas estáticas producen en los conductores una onda de
sobrevoltaje viajera en los dos sentidos, en su viaje a tierra. Cuando
esta onda llega a una discontinuidad en el circuito, que puede ser un
ramal sin uso, la onda de voltaje se refleja y en ciertos lugares puede
llegar a ser de hasta del doble de la amplitud original. Por lo anterior,
los apartarrayos, que son aparatos eléctricos que dirigen a tierra los
sobrevoltajes, deben colocarse uno por fase y lo más cerca posible del
equipo a proteger, como transformadores, interruptores, reguladores de
voltaje, etc. para ser mayor su efectividad.

Los apartarrayos están definidos por sus características de "flameo" y por


su voltaje cuando entran en operación. Estas características se coordinan
con las de los otros aislamientos para definir la clase de nivel básico de
impulso (BIL).

La NOM-001-SEDE-2005 [1.3] {280-24} observa que el conductor de puesta a


tierra directa del apartarrayos de un sistema de distribución, podrá
interconectarse al neutro del secundario siempre y cuando éste último
tenga una conexión a una tubería metálica subterránea de agua, o, siempre
y cuando sea un sistema secundario multiaterrizado. Y, que los conductores
no se lleven en cubiertas metálicas a menos de que se conecten a éstas en
sus dos extremos {280-25}.

5.4.6.2 Cuernos de Arqueo (Spark Gaps)


La teoría detrás de este método es que si el circuito de distribución va a
arquear de un modo o de otro, un circuito con un alto nivel básico de
impulso (BIL) con un lugar predefinido de bajo nivel causará que el arqueo
suceda en ese punto. Esto requiere de un interruptor para abrir la falla
en 60 Hz. Con la llegada de los restauradores automáticos de alta
velocidad este método de protección ha llegado a ser bastante utilizado
principalmente en países europeos.
Las desventajas son el ajuste mismo de la distancia de arqueo, y las
fallas por presencia de aves principalmente.
5.4.6.3 Restauradores (Reclosers)
En la fotografía un restaurador en SF6 tipo estación marca Siemens.
5.4.7 PROTECCIÓN DE EQUIPOS ELÉCTRICOS EN BAJA TENSIÓN.
5.4.7.1 Supresores de sobrevoltajes o de picos (TVSS)
Los supresores se seleccionan de acuerdo a su clase de protección. Así, en
un servicio con una capacidad de corto circuito muy alta, el supresor debe
tener una capacidad para conducir grandes corrientes a tierra.
En cambio, los supresores que se utilizan junto a las cargas sensibles a
los sobrevoltajes, son de pequeña capacidad.
Y, dichos supresores deben ofrecer una protección coordinada para ser
efectiva.
Para detalles sobre la protección de cables en comunicaciones ver: 3.3
PROTECTORES DE CABLES DE INSTRUMENTACIÓN Y DE COMUNICACIONES.
5.5 PRUEBAS DE SUSCEPTIBILIDAD A DESCARGAS ATMOSFÉRICAS.
Existen máquinas como los aviones que no pueden fallar a consecuencia de
una descarga atmosférica. Por esa razón, se debe probar su susceptibilidad
a falla en laboratorios especiales bajo normativa especial. Ejemplo de un
laboratorio: www.retlif.com
Actualmente la industria aeroespacial no tiene un estándar único para
pruebas, por lo que algunos de los estándares comúnmente aplicados son:
Boeing D6-16050-5
EUROCEA/ED-14E
FAA AC:20-136
MIL-STD-1757
RTCA/DO-160
SAE ARP5412/5413
SAE AE4L
5.6 REDES DE MONITOREO ATMOSFÉRICO
Para cualquier análisis de ingeniería se requiere del número de descargas
por unidad de tiempo y unidad de área, o la densidad de descargas (GFD por
las siglas en inglés de Ground Flash Density) regional expresada
normalmente como un promedio anual. Este parámetro se puede obtener
localmente utilizando contadores de descargas o cualquiera de las
versiones de los sistemas de localización de rayos comerciales.
Los contadores de descargas están limitados a unos kilómetros, mientras
que los sistemas de localización pueden obtener datos de áreas mucho más
grandes. Los sistemas utilizan un número finito de antenas remotas para
detectar los campos eléctrico y magnético al tiempo de la descarga, y, de
estos datos se puede determinar el lugar de la descarga.
Durante muchos años, los servicios meteorológicos del mundo han anotado
los días tormenta o niveles queráunicos. Un día tormenta es un día en que
un trueno es escuchado. Los datos queráunicos son compilados en cartas
geográficas con líneas de igual nivel queráunicos o líneas isoqueráunicas.

Con los años, se han propuesto relaciones matemáticas entre los días
tormenta al año (Td) registrados y la densidad de descargas a tierra (Ng)
(descargas a tierra/unidad de área/unidad de tiempo).
[5.15]
Durante los sesenta se desarrolló el contador vertical aéreo de descargas
atmosféricas. El CIGRE 500 Hz, el cual fue rápidamente adaptado como el
estándar mundial. Otros trabajos en Sudáfrica desarrollaron el contador de
descargas RSA 10, el cual rápidamente fue aceptado y renombrado CIGRE 10
kHz. En los setenta, varios sistemas para contar descargas fueron
inventados utilizando mediciones eléctricas y magnéticas.
La importancia de la densidad para el diseño de protecciones contra rayos
fue reconocida por la Electric Power Research Institute (EPRI) en 1982, en
su Lightning Research Plan. EPRI contrató con la Universidad de Nueva York
la obtención de datos de la densidad en los estados americanos contiguos a
través de una red de localización de rayos (SUNY US).
En México, la CFE y el Instituto de Investigaciones Eléctricas (IIE) han
mantenido los datos de índices isoqueráunicos. Pero, en Japón se ha
descubierto que los valores isoqueráunicos obtenidos hace años, han
perdido algo su validez con los cambios climáticos [5.10].
En los Estados Unidos, desde 1980, EPRI y el Bureau of Land Management
auspiciaron estudios sobre descargas atmosféricas que dieron como
resultado la National Lightning Detection Network (NLDN). Su propósito
fue recolectar datos de rayos nubes-tierra por un periodo de 11 años o
más, para coincidir con el ciclo de manchas solares, con la intención
original de localizar incendios potenciales forestales, iniciados por
rayos en zonas remotas del país.
La NLDN es un sistema probado de detección de rayos, grabando el instante
de tiempo, localización, polaridad y amplitud de cada uno de ellos. Los
datos históricos proveen de una referencia histórica que puede ser
utilizada para confirmar la caída de un rayo y, obtener los mapas de
densidad de rayos utilizados para proyectar el riesgo de los rayos. Esta
información está siendo utilizada por compañías eléctricas y de
telecomunicaciones para planear instalaciones de protección y, en tiempo
real, para preparar cuadrillas de mantenimiento de emergencia cuando
alguna tormenta importante se avecina. La cobertura actual (2005) es la de
los 48 estados contiguos de los Estados Unidos y, parte de las provincias
canadienses y estados mexicanos limítrofes.
En 1992 la red NLDN fue desincorporada del gobierno de los Estados Unidos
y, pasó a ser operada por una división del Grupo Vaisala
https://thunderstorm.vaisala.com/
Este nuevo sistema ha introducido la densidad de rayos a tierra (GFD por
sus siglas en inglés) con no. de rayos a tierra/km2/año como unidad de
medida.

Mapa de isodensidad de rayos en la República Mexicana elaborado en 1991


por CFE.

Índice

061003 © r.ruelas-gomez@ieee.org León, Gto. MÉXICO.