You are on page 1of 3

Voces: DELITO ~ DELITOS CONTRA LA ADMINISTRACION PUBLICA ~ PECULADO ~

PROCESAMIENTO ~ TIPICIDAD
Tribunal: Cámara 1a de Apelaciones en lo Criminal de Paraná, sala I(C1aCrimParana)(SalaI)
Fecha: 05/10/2006
Partes: A., J. A.
Publicado en: LLLitoral 2007 (mayo), 431
Cita Online: AR/JUR/9497/2006

Sumarios:
1. Cabe procesar como coautores del delito de peculado a quienes en su calidad de intendente y tesorero
municipal sustrajeron fondos de una cuenta corriente perteneciente al municipio pues, el hecho de que dicha
suma hubiere sido posteriormente reintegrada no obsta a la configuración del referido delito por cuanto, el bien
jurídico tutelado no es la propiedad de los bienes públicos, sino la regularidad del desarrollo de las actividades
patrimoniales del Estado

Jurisprudencia Relacionada(*)
Ver Tambien
CNCasaciónPenal, sala I, "Cenizo, Carlos A. s/rec. de casación", 29/06/2006, Sup. Penal 2006 (setiembre), 82.
(*) Información a la época del fallo

2. Lo relevante a efectos de la configuración del delito de peculado no es la apropiación del bien sino el
apartamiento de la esfera de custodia estatal, exista o no alguna otra finalidad, e independientemente de la
posterior restitución

Jurisprudencia Relacionada(*)
Ver Tambien
CNCasaciónPenal, sala I, "Cenizo, Carlos A. s/rec. de casación", 29/06/2006, Sup. Penal 2006 (setiembre), 82.
(*) Información a la época del fallo

Texto Completo: 2ª Instancia. - Paraná, octubre 5 de 2006.


Considerando: 1. Que provienen estos actuados del Juzgado de Instrucción de Diamante, por apelación del
Agente Fiscal al Auto de falta de méritos dictado a fs. 147/150 del expte. principal (fs. 1/4 del presente
incidente), recurso este que es mantenido en esta Alzada por el Fiscal de Cámara en su escrito de fs. 22.
2. Los agravios del Ministerio Público consisten, básicamente, en su desacuerdo con el encuadre legal del
facto atribu¡do al co-imputado K., pues entiende que -en lo sustancial- este coincide con el hecho incriminado a
la encartada B. de H., debiendo escogerse también para el primer caso la figura del peculado (art. 261 Cód.
Penal) y no la de malversación culposa (art. 262 C.P.) como equivocadamente seleccionara el Juez Instructor.
Por otra parte, discrepa con la valoración de la prueba colectada en autos, sosteniendo que los elementos
positivos obrantes en la causa son serios y suficientes para disponer el procesamiento de ambos inculpados,
estimando que el a quo aprecia equivocadamente las pruebas reunidas, sobre todo, las actuaciones incoadas en
el Tribunal de Cuentas de la Prov. donde aparece un dictamen de la Fiscal Nº 2 -ctdra. E. B. de H.- hace
manifestaciones que, a criterio del recurrente, son claramente incriminatorias, haciendo notar asimismo el titular
de la acción pública la testimonial del Contador Municipal M. P., de neto contenido cargoso.
3. Al tiempo de resolver la cuestión sometida a la competencia de esta Alzada, examinado el auto
interlocutorio puesto en crisis y la totalidad de las actuaciones que, a este efecto, remitiera el Juzgado de
Instrucción de Diamante, entiende el Tribunal que dicho decisorio ha sido eficazmente cuestionado por la
Fiscalía, haciendo propias las valederas razones que invoca el Ministerio Público para considerar mínimamente
acreditados los extremos legales necesarios para disponer el procesamiento de los dos imputados en orden al
injusto que oportunamente se les endilgara, siendo entonces pertinente admitir la impugnación efectuada y, en
consecuencia, cabe revocar el decisorio de fs. 1/4, dictándose en su lugar el auto previsto en el art. 302 del
ritual.
4. No existe mayor controversia en lo concerniente al depósito de la suma de $8228,64 en la Cta. Cte. del
Municipio de Gral. Ramírez (757-4), fondos estos provenientes de la tercera coparticipación nacional, lo cual se
efectuó en el mes de enero de 2005.
Tampoco existe discusión acerca de la emisión del cheque 02.336.843 sobre la cuenta corriente ...-... de la
Municipalidad de Ramírez, para el cobro de la suma de $8228,64, instrumento cartular este endosado por el
Presidente Municipal (D. E. K.) y por la Tesorera Municipal (E. A. B.) -es decir, por ambos inculpados-. Tal

© Thomson La Ley 1
suma de dinero fue efectivamente cobrada el día 02 de mayo de 2005, según consta en el informe del Nuevo
Banco de Entre Ríos obrante a fs. 38, aunque la entidad bancaria desconoce o no puede precisar la persona que
efectuó el cobro del referido cheque. Por último, se encuentra igualmente acreditado que en fecha 10 de agosto
del mismo año se depositó en la sucursal del Banco BERSA de Gral. Ramírez la suma de $8824,64.
5. Corresponde aquí hacer una breve -pero fundamental- disgreción, vinculada a dos expresiones que en
forma reiterada se observa tanto en el expte. administrativo incoado por el Tribunal de Cuentas como en estas
mismas actuaciones. Una es la aparente "falta de perjuicio económico" para la Municipalidad de Gral. Ramírez,
y la otra es la afirmación de que "… los fondos no salieron de la esfera municipal…".
En relación al primer tópico, bueno es recordar que el bien jurídico tutelado por las normas penales en
examen, No es la propiedad de los bienes en cuestión, sino la regularidad del desarrollo de las actividades
patrimoniales del Estado; más específicamente, se protege en este Capítulo (VII) la seguridad de la afectación
de tales bienes a los fines para los cuales se los ha reunido (Núñez, "Derecho Penal", t. VII, p. 107). Por eso
bien decía el citado autor que todos los delitos comprendidos en este Capítulo tienen, como nota común, que la
acción punible de cualquiera de ellos se la puede caracterizar como "... un manejo anormal de esos bienes por
parte de quien está encargado de hacerles cumplir la finalidad a la que administrativamente están destinados".
Y en lo que al peculado específicamente corresponde, es harto ilustrativo lo que dice C. Creus: "Hay que
reconocer que en el peculado son varios los bienes jurídicos afectados: en primer lugar, la sustracción del bien
afecta la propiedad; se afecta conjuntamente la seguridad con que la Administración trata de preservar los
bienes públicos, la fe o confianza pública depositada en el funcionario encargado del manejo o custodia de esos
bienes; y también el normal funcionamiento de la Administración en su aspecto patrimonial. Pero de lo que no
cabe duda, es que predomina la preservación de la seguridad administrativa de los bienes públicos como
garantía del normal cumplimiento de la función patrimonial del Estado" ("Delitos contra la Administración
Pública", p. 324).
Finalmente, no podemos dejar de considerar que del informe de los Auditores del Tribunal de Cuentas
(obrante a fs. 53 del expte. apiolado por cuerda) se consigna que a la fecha no se habría producido ningún
perjuicio fiscal, habida cuenta que la suma dineraria en cuestión ya había sido reintegrada, "... más allá de los
intereses que (esos fondos) pudieran generar…".
En lo concerniente al segundo tema, diáfano es aclarar que "salir de la esfera municipal" no significa sacar
los fondos del edificio ni apropiárselos, sino simplemente separarlos o apartarlos de la esfera de la
Administración pública en la que legalmente se encuentra. Lo relevante en esta figura no es la apropiación o
apoderamiento del bien, sino la separación o apartamiento, quebrantando la esfera de custodia, exista o no
alguna otra finalidad, e independiente incluso de la posterior restitución.
Sin duda alguna, el ámbito natural o esfera donde la indicada suma de dinero debía estar, es la Cuenta
Corriente bancaria (...-...) de la cual se extrajo los referidos $8228,64, sin explicación alguna, restituyéndoselo -
también sin ninguna explicación- más de tres meses después.
Vale decir, en suma, que es esta una de las formas o modos posibles en que se consuma el ilícito de
Peculado, ya que en dicho injusto la acción de sustraer se conforma con la conducta de separar o quitar el bien
de la esfera de custodia en que se encuentra, que en el sub judice es la cuenta corriente bancaria.
En un caso similar al presente, dijo la Sala 2 de esta misma Cámara Penal: "Dicho o expresado de otra
manera: en esta oportunidad la esfera de custodia de los fondos de la Administración pública lo constituía el
depósito de los mismos en una cuenta de una entidad bancaria. Tales fondos podían ser retirados para aplicarlos
a sus destinos originarios -pero si se los extrae de la cuenta y no se les da ningún destino, durante bastante
tiempo, y aunque posteriormente se los devuelva, igualmente se ha perfeccionado el delito previsto en art. 261,
primer párrafo CPenal" (in re "Ugarte de Bude, Julia Elena s/Peculado", en fecha 26 de agosto de 2002).
Al igual que en el punto anterior, no puede dejar de considerarse que tanto la Auditora S. P. de G. (opinión
de fs. 52), los Auditores C. y R. (en dictamen de fs. 53), y la Fiscal Nº 2 del Tribunal de Cuentas de la Provincia
(ctra. E. B. de H.), discreparon con la conclusión del funcionario municipal (D.) en cuanto a su afirmación de
que la suma de $8228,64 "nunca salieron de las arcas municipales", ya que al momento del arqueo se los había
extraído de la cuenta bancaria...
Adviértase que exactamente lo mismo asevera el Contador de la Municipalidad de Gral. Ramírez, M. A. J.
P., quien a fs. 63/67 dice claramente que "... ese dinero (refiriéndose a los $8228,64) faltó de las arcas del
Municipio, la plata salió de la cuenta corriente sin motivo... ese dinero se sacó del Banco, reintegrándose meses
después... considero que hubo un perjuicio porque esa plata se sustrajo de la cuenta sin motivo...".
Por todo lo expuesto, y lo normado en los arts. 472, 475, siguientes y concordantes del C.P.P. se resuelve: I.
Hacer lugar al recurso de apelación deducido a fs 10/15, revocándose el Auto de Falta de Méritos dictado a fs.
1/4, disponiéndose en cambio el procesamiento de los imputados E. B. de H. y de D. E. K. por el supuesto delito
de peculado (arts. 302 C.P.P. y 261 Cód. Penal), manteniéndose el estado de libertad caucionada en el que
actualmente se encuentran. II. Encomendar al Juzgado de Instrucción actuante que fije el monto de embargo

© Thomson La Ley 2
correspondiente a las costas del proceso. - Hugo D. Perotti. - Juan M. Ascua. - Felipe M. Celli.

© Thomson La Ley 3