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Voces: DELITO ~ DELITOS CONTRA LA ADMINISTRACION PUBLICA ~ FUNCIONARIO PUBLICO ~

PASAPORTE ~ TIPICIDAD ~ TRAFICO DE INFLUENCIAS


Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, sala V(CNCrimyCorrec)(SalaV)
Fecha: 29/03/2005
Partes: Caprio, Mario
Publicado en: LA LEY 12/05/2005, 12/05/2005, 6 - LA LEY2005-C, 324 -
Cita Online: AR/JUR/173/2005

Hechos:
El juez de instrucción procesó como coautores del delito de tráfico de influencias a unas personas que
cobraban por agilizar los trámites para adquirir pasaportes o cédulas de identidad, utilizando para ello un
contacto que mantenían con un agente de la dependencia pública. La Cámara confirmó el auto apelado.

Sumarios:
1. A efectos del auto de procesamiento, corresponde calificar como tráfico de influencias la conducta de quienes
utilizan el contacto de un agente público para agilizar los trámites de expedición de pasaportes y cédulas de
identidad, sin que obste a dicha calificación el hecho de que los imputados no revistan la calidad de funcionarios
públicos, pues el sujeto activo del delito consagrado en el art. 256 bis del Cód. Penal puede ser cualquier
persona, pero la influencia con la que se negocia debe referirse a un funcionario público.

Texto Completo: 2ª Instancia. - Buenos Aires, marzo 29 de 2005.


Considerando: Viene a estudio de la sala la presente causa en virtud de las apelaciones interpuestas por las
defensas a fs. 3412/3417, contra los procesamientos de Mario Caprio, Carlos Victor Trócoli y José Luis Zamora
(fs. 3371/3390).
I. Se les imputa el tráfico de influencias para agilizar los trámites de expedición de pasaportes y cédulas de
identidad ante la Superintendencia de Policía Científica de la Policía Federal Argentina, función por la que
requerían dinero.
Las defensas se agravian ante la orfandad probatoria de la decisión recurrida y de su valoración arbitraria.
Asimismo, cuestionan la irregularidad de los secuestros del material probatorio y la calificación legal
atribuida, ya que consideran atípica la conducta por no ser los imputados funcionarios públicos.
A la luz de las reglas de la sana crítica, del análisis de las pruebas colectadas en autos, surge un plexo
cargoso suficiente para esta etapa procesal que da fundamento para arribar a la resolución de mérito impugnada,
conforme los extremos exigidos por el art. 306 del Código ritual.
En efecto, el material probatorio incorporado a la pesquisa (ver. punto IV, de la resolución fs. 3371/3390)
compromete a los encartados, ya que deja en evidencia que funcionaban como empresa y en colusión, utilizando
el contacto y las influencias de Isaac Mizrahi para conseguir los documentos en un menor tiempo y por un
procedimiento irregular, cobrando elevados honorarios por su gestión.
Ello permite concluir que los hechos investigados ocurrieron de la forma en que los valora el juez instructor
en su resolución y que los imputados deben responder por el delito de tráfico de influencia, por lo expuesto,
entiende la sala que el auto decisorio debe ser homologado.
Con respecto, a la detención y secuestro de las pertenencias de Zamora y Trócoli, que ambas defensas
atacan, no cabe duda de la licitud de los procedimientos y la correcta incorporación de ellos al sumario.
Lo dicho se corrobora con los elementos hallados en el interior del portafolio de Zamora enumerados y
fotografiados (ver. fs. 3063/72) y con los efectos incautados en el maletín de Trócoli descriptas por Baliño y
Rojo (fs. 3027/3030).
El defensor de Caprio, intenta un vano argumento para tratar de demostrar que la conducta desplegada por
su defendido era la de un simple gestor, mas esto se desvanece con la declaración de Salas quien asistió a una
reunión en el domicilio de Caprio. Ocasión en la que le hizo llenar un formulario donde constaba la rúbrica de
Isaac en el cuadro rectificaciones, explicándole cómo actuar en el tercer piso del edificio policial de Azopardo,
mencionando en varias ocasiones que debía decir que iba de parte de este último.
Al asistir al lugar mencionado fue preguntada por el personal si venía de parte de Isaac y si él retiraba la
documentación, lo que a todas luces demuestra que Caprio, al igual que sus consortes de causa, influían en los
funcionarios y obtenían el beneficio de agilizar los trámites.
Esto echa por tierra los argumentos defensistas, ya que no cabe duda que el nombre de "Isaac" fue
determinante para la obtención de los documentos gestionados, ya que es evidente que si no fuera por el
contacto de Isaac Mizrahi el trámite no se habría realizado, en ese sector del edificio al menos.

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II. Por otro lado, comparte el tribunal la calificación legal escogida por el "a quo", ya lo adelantó Carrara
que "se considera a la venta de influencia como una especie de concusión impropia, cometida por un particular
llamado asiduo, sicofante o vendedor de humo que, abusando de la familiaridad que tiene, o simulara tener, con
un funcionario o con el soberano mismo, va dispensando protección y promesas, jactándose de su influencia,
ejerciendo extorsión de dineros sobre los crédulos a quienes vende una influencia que realmente no tiene, y por
esto se le llama vendedor de humo, expresión esta última que proviene de derecho romano" (Delitos Propios de
los Funcionarios Públicos, Terragni, pág. 160, Ediciones Jurídicas Cuyo).
El sujeto activo del delito en estudio puede ser cualquier persona, pero la influencia con la que se negocia
debe referirse a un funcionario público. Por ello, para cometer este delito, no se requiere ser funcionario público
sino sólo se requiere tener la influencia que se ofrece.
Así, el art. 256 bis del Código Penal no requiere que el acto sea propio de un funcionario sino tan sólo que
sea relativo a tales funciones, capaz de afectar el bien jurídico tutelado por la ley penal al reprimir los delitos
contra la administración pública.
III. El planteo de nulidad efectuado por la defensa de José Luis Zamora, resulta inidóneo para la
impugnación de resoluciones judiciales (Guillermo Rafael Navarro-Roberto R. Daray, Código Procesal Penal de
la Nación, Pensamiento Jurídico, 1996, Tomo I, pág. 351).
En lo atingente a la nulidad introducida por la asistencia técnica de Caprio, procede la pertinente
sustanciación en la anterior instancia, la cual excluye el tratamiento en esta alzada, en las condiciones actuales.
IV. El "quantum" del embargo impuesto a Zamora por el juez de grado resulta ajustado a las previsiones del
art. 518 del Código ritual.
Por ello, y sin soslayarse que la investigación no reconoce avances respecto de la eventual participación de
funcionarios o empleados policiales, extremo que deberá considerarse en la primera instancia; el tribunal
resuelve: I. Confirmar el auto de fs. 3371/3390, puntos dispositivos I y II, en cuanto fueran materia de recurso.
II. Tener presentes las reservas efectuadas por la defensa de Zamora de recurrir por vía de casación y recurso
extraordinario. - Guillermo R. Navarro. - Mario Filozof. - Rodolfo Pociello Argerich.

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