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Voces: ABUSO DE AUTORIDAD ~ DELITOS CONTRA LA ADMINISTRACION PUBLICA ~

INSTIGACION A COMETER DELITO ~ PARTICIPACION CRIMINAL ~ PARTICIPE NECESARIO


Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, sala
I(CNFedCrimyCorrec)(SalaI)
Fecha: 22/08/2002
Partes: Cavallo, Domingo F. y otros
Publicado en: LA LEY2002-E, 822 - LA LEY2002-F, 629 - DJ2002-3, 243 - Sup. Penal2002 (octubre), 9
Cita Online: AR/JUR/45/2002

Hechos:
El juez de primera instancia decretó el procesamiento de un ex ministro de economía, de un ex secretario de
la Secretaría Legal y Administrativa de ese ministerio y de una ex directora general de asuntos jurídicos también
de dicha cartera como autor, el primero y partícipes necesarios los dos restantes, al haber dictado las
resoluciones 850/2001 y 863/2001 que disponían que las entidades financieras sujetas a la Superintendencia de
Entidades Financieras y Cambiarias del Banco Central de la República Argentina debían aplicar restricciones
para dar cumplimiento a las órdenes emanadas de jueces de la Nación en relación con el decreto 1570/2001 e
instigando, con la publicidad de la resolución, a esas entidades a cometer el delito de desobediencia. Los
defensores apelaron la resolución y la Cámara de apelaciones la confirmó.

Sumarios:
1. Comete el delito de abuso de autoridad el ministro de economía que dictó las resoluciones 850/2001 y
863/2001 -Adla, LXII-A, 152; LXII-A, 154- donde se dispuso que las entidades sujetas a la Superintendencia de
Entidades Financieras y Cambiarias del Banco Central de la República Argentina debían aplicar restricciones
para dar cumplimiento a las órdenes emanadas de los jueces de la Nación en relación al decreto 1570/2001 -
Adla, LXII-A, 65-, en aquellas resoluciones que anularan, restringieran o alteraran las disposiciones del mismo,
alterando de esa manera el equilibrio que entre los poderes del Estado prevé la Constitución Nacional, pues el ex
ministro se habría perpetrado desde la órbita del cargo que ostentaba y con franca oposición, a sabiendas, de la
normativa estipulada en la Constitución Nacional y demás leyes que en consonancia con las primeras fueron
sancionadas.

Jurisprudencia Relacionada(*)
Ver Tambien
CNFedCrim. y Correc., sala II, "Camilión, Oscar H.", 1998/08/13, La Ley, 2000-B, 833 (42.454-S); DJ, 1999-2752; JA, 1999-
II-261.
(*) Información a la época del fallo

2. Resulta autor del delito de instigación a cometer delitos, previsto en el art. 209 Cód. Penal, el ministro de
economía que dictó las resoluciones 850/2001 y 863/2001 - Adla, LXII-A, 152; LXII-A, 154- donde se dispuso
que las entidades sujetas a la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias del Banco Central de la
República Argentina debían aplicar restricciones para dar cumplimiento a las órdenes emanadas de los jueces de
la Nación en relación al decreto nro. 1570/2001 -Adla, LXII-A, 65-, en aquellas resoluciones que anularan,
restringieran o alteraran las disposiciones del mismo, en la medida en que aquellas resoluciones cumplen con las
exigencias de haber sido dirigidas a personas indeterminadas, ya que tenía como destinatario a todas las
entidades bancarias que operen el sistema, cumpliendo también con el otro requisito para la configuración del
ilícito por cuanto los integrantes de los bancos, en el caso de proceder de conformidad con las pautas
establecidas en dichas resoluciones, negándose a cumplir en forma inmediata la orden judicial, incurrirían en el
delito de desobediencia previsto en el art. 239 Cód. Penal.
3. Corresponde considerar partícipe necesario de los delitos de abuso de autoridad e instigación a cometer
delitos al Secretario a cargo de la Secretaría Legal y Administrativa del Ministerio de Economía que asesoró al
entonces ministro de economía en el dictado de las resoluciones 850/2001 y 863/2001 -Adla, LXII-A, 152;
LXII-A, 154-por las cuales se impusieron restricciones a las entidades bancarias sujetas a la Superintendencia
del Banco Central para el cumplimiento de las ordenes judiciales emanadas en relación al decreto 1570/2001 -
Adla, LXII-A, 65-, si una de sus atribuciones era intervenir en la elaboración de todos los proyectos de leyes,
decretos, decisiones administrativas y resoluciones vinculadas con la cartera en la cual trabajaba, sin que el
hecho de alegar haber dedicado poco tiempo al análisis de las cuestiones referenciadas tenga entidad suficiente
para justificar su accionar, más aún parece redundar en su contra pues, en razón de su función, necesariamente
debió ocuparse con diligencia sobre el tema.
4. Resulta partícipe necesario de los delitos de abuso de autoridad e instigación a cometer delitos la Directora
General de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía que, con anterioridad de dictadas por el entonces
ministro de economía las resoluciones 850/2001 y 863/2001 -Adla, LXII-A, 152; LXII-A, 154- por las cuales se
impusieron restricciones a las entidades bancarias sujetas a la Superintendencia del Banco Central para el

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cumplimiento de las ordenes judiciales emanadas en relación al decreto 1570/2001 -Adla, LXII-A, 65-, firmó el
dictamen D.G.A.J. 139.424 pues, dado la importancia y el carácter ineludible que guardaba la actividad a la hora
de evaluar el apego a la normativa vigente de las disposiciones que se estaban gestando, la imputada no puede
escudarse bajo el exceso de labor para deslindar la responsabilidad que le cabe.

Texto Completo:

2ª Instancia. - Buenos Aires, agosto 22 de 2002.


Considerando: Llegan las presentes actuaciones a conocimiento del Tribunal en virtud de los recursos de
apelación interpuestos por las defensas de Domingo Felipe Cavallo, Alfredo José Castañón y María Ester Fanti
contra la decisión adoptada por el a quo en cuanto dispuso el procesamiento de los nombrados por considerarlos
"prima facie" responsables de los delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público en concurso
real con el delito de instigación a cometer ilícitos, en calidad de autor respecto de Cavallo y partícipes
necesarios en cuanto a Castañón y Fanti. Asimismo, debe señalarse que la defensa de Cavallo y Castañón
cuestionó el monto del embargo fijado en autos.
De la lectura de estos actuados se desprenden
diversos cuestionamientos que ameritan su análisis en forma independiente para su mejor entendimiento.
I. Domingo Felipe Cavallo
Con relación estrictamente al marco del recurso, debe señalarse que existen en la causa distintos elementos
que permiten al tribunal tener por acreditado, con el grado de probabilidad necesario para la etapa que se
transita, la comisión del delito imputado.
El nombrado se encuentra sometido a proceso en virtud del dictado, como ministro de Economía de la
Nación, de las resoluciones 850/2001 y 863/2001 en las que se excediera en la competencia asignada por los
arts. 14 y 103 y las facultades especiales otorgadas en virtud de lo normado en el art. 76 de la Constitución
Nacional, al disponer que las entidades sujetas a la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias del
Banco Central de la República Argentina debían aplicar restricciones para dar cumplimiento a las ordenes
emanadas de jueces de la Nación en relación al dec. 1570/2001 del primero de diciembre de 2001, sus
modificatorias y leyes complementarias, en aquellas resoluciones que anularan, restringieran o alteraran las
disposiciones del mismo, alterando de esa manera el equilibrio que entre los poderes del Estado prevé la
Constitución Nacional, e instigando, con la publicidad de la resolución, a esas entidades a cometer el delito de
desobediencia previsto en el art. 239 del Cód. Penal.
En ocasión de informar en los términos del art. 454 del Cód. Procesal Penal de la Nación, la asistencia
técnica de Cavallo hizo hincapié en las particularidades que debían revestir los pasos procedimentales en las
medidas cautelares instauradas a raíz del dec. 1570/2001 del Poder Ejecutivo Nacional y en consonancia con la
aplicación de la ley 16.986. Mas debe señalarse que no compete a esta alzada el análisis de las mentadas
cuestiones debiendo limitar su actuación al estudio de las disposiciones de las resoluciones 850/2001 y
863/2001, observando en particular la posibilidad de corroborar o no que en ellas se haya incurrido en abuso de
las facultades que le eran propias y establecer si éstas engendraron algún tipo de obligación, en los términos del
art. 209 del Cód. Penal, en aquellos a los que estaban dirigidas.
Al momento de brindar su descargo, Cavallo sostuvo que la intención del dictado de la resolución estaba
orientado a mejorar la asistencia del Estado, en virtud de que no estaba siendo notificado de las medidas
cautelares, desvirtuando así toda posibilidad de haber incurrido en el ilícito que se le imputa, máxime cuando
demuestra su buena fe y ausencia de dolo al modificar la norma.
Lo cierto es que, en primer lugar y como también lo sostuvo Cavallo en su declaración indagatoria, éste
desconocía si al momento de la resolución existía otro mecanismo para preveer la intervención del estado, lo
cual demuestra de inicio su falta de interés en cerciorarse sobre la existencia, o no, de herramientas que dentro
del marco de la ley permitieran obtener el supuesto fin perseguido por las resoluciones que aquí se investigan.
Ese es el caso de la resolución 139 de la Procuración del Tesoro de la Nación -dictada en la misma fecha que
la resolución 850/2001- por la cual se impartía instrucciones al cuerpo de abogados del Estado a los efectos de
establecer como debía procederse ante una apelación de una medida cautelar si el recurso se concediera con
efecto devolutivo sin declarar la inconstitucionalidad del art. 15 de la ley de amparo, dándole expresas ordenes a
los servicios jurídicos para que recurran todas las decisiones judiciales dictadas en procesos de amparo donde se
hubieran concedido los recursos de apelación de medidas cautelares con efecto devolutivo, debiendo ajustar las
presentaciones en los términos de la mencionada resolución (conf. fs. 337/347 de los autos principales).
Sin dudas, ese desinterés señalado previamente se traduce en la configuración de los requisitos exigibles por
los tipos penales sobre los cuales reposa su imputación, pues más allá de intentar circunscribir los motivos que
originaron el dictado de las resoluciones en la falta de intervención del Estado, tales conceptos se ven

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desvirtuados con la simple lectura de las mismas, especialmente el inc. d del art. 1° de la resolución
850/2001donde condiciona el cumplimiento de las mandas judiciales a la previa intervención del Estado
Nacional, dejando en manos de la Dirección General de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía el
discernimiento sobre la vigencia de las medidas cautelares dispuestas por los jueces.
En atención a las explicaciones brindadas por el nombrado, como así también por sus consortes de causa,
sobre la interpretación del término vigencia, y específicamente con relación a la doctrina que habría sido
elaborada por la Procuración del Tesoro de la Nación sobre este término, el magistrado de primera instancia
recibió un informe del procurador del Tesoro Nacional, doctor R. M. C., en donde se sostiene que "este
organismo asesor no ha desarrollado ninguna doctrina general en la cual delimiten los alcances del vocablo
referido, toda vez que esta Procuración del Tesoro limita su intervención a casos concretos y circunstanciados.
En este sentido, los asesoramientos emitidos por esta casa, vinculados con el término en consulta, han estado
referidos a aspectos puntuales...sin perjuicio de ello...de los diversos dictámenes emitidos por esta Procuración
del Tesoro, se desprende que el sentido de dicho término se encuentra reservado estrictamente para aludir a los
efectos de las normas en relación al tiempo, siendo por lo tanto, en esta materia, de seguimiento obligatorio lo
dispuesto en los arts. 2° y 3° del Cód. Civil que sienta las reglas generales sobre el particular" (conf. fs. 352/4).
De lo señalado precedentemente se arriba a la conclusión de que el nombrado, abusando de las facultades
que les eran propias en virtud del cargo que revestía, dictó la resolución 850/2001 a los efectos de implementar
un procedimiento administrativo por fuera de la legislación positiva procurando que al recibir las mandas
judiciales los bancos notificaran al Ministerio de Economía para que éste estableciera la "vigencia" de la medida
y que, a su vez, las distintas entidades comunicaran a los magistrados que se estaba dando cumplimiento con esa
resolución.
De lo expuesto se advierte, tal como lo hace el juez de grado, que esa posición implicaba no cumplir de
manera inmediata con una orden judicial en un trámite de naturaleza cautelar, la cual por su tipo y
características resulta de carácter urgente, dejándola así sujeta a una autorización previa de un órgano
dependiente del Poder Ejecutivo Nacional.
Por su parte la resolución 863/2001, dictada como consecuencia de las consultas suscitadas respecto de las
disposiciones de la resolución 850/2001, señalaba a los bancos que previo a su cumplimiento debía verificarse
la "vigencia" de la medida.
En ese sentido se concluye que el delito de abuso de autoridad se ve configurado, en principio por Cavallo
pues se habría perpetrado desde la órbita del cargo que ostentaba y en franca oposición, a sabiendas, de la
normativa estipulada en la Constitución Nacional y demás leyes que en consonancia con las primeras fueron
sancionadas.
En ese sentido Carlos Creus sostiene al momento de analizar los requisitos exigibles para el encuadre típico
que "...el agente asuma la conducta en la función que jurídicamente le es propia: el abuso típico es el mal
empleo de la autoridad de la función que ejerce otorga al funcionario. De manera que no cualquier funcionario
puede cometerlo, sino únicamente el que posee autoridad en orden a alguna de las... formas previstas"
Asimismo, sigue señalando que "Es delito doloso que en sus formas activas requiere el conocimiento de la
oposición a la ley, de la resolución o la orden...En el aspecto volitivo, el agente debe querer oponerse a la ley,
desconociéndola"(conf. autor citado "Derecho Penal" -parte especial-, t. 2, Edit. Astrea, 5ª Ed. Actualizada).
Con relación a la imputación que pesa a su respecto bajo las previsiones del art. 209 del Cód. Penal, resulta
adecuado traer a colación los conceptos desarrollados por el autor citado precedentemente en cuanto señala que
el objeto de la instigación es "la comisión de un delito determinado contra una persona o institución" asimismo
resulta exigible su publicidad destacándose que "Tal exigencia requiere que la conducta sea la instigación a la
comisión de un delito determinado, mas no dirigida a una determinada persona, sino formulada de un modo que
le dé aptitud para alcanzar un número indeterminado de personas, es decir, a una generalidad"(ver obra citada,
p. 102 y sgtes.).
En ese sentido es dable sostener que su conducta se ve alcanzada por el tipo penal de instigación a cometer
delito en la medida que las disposiciones de las resoluciones 850/2001 y 863/2001 cumplen con las exigencias
de haber sido dirigidas a personas indeterminadas ya que tenía como destinatario a todas las entidades bancarias
que operen en el sistema. A igual conclusión se arriba respecto del otro elemento de la instigación que es el
objeto de la misma, por cuanto los integrantes de los bancos en el caso de proceder de conformidad con las
pautas establecidas en las resoluciones señaladas, negándose a cumplir en forma inmediata la orden judicial,
incurrirían en el delito de desobediencia previsto en el art. 239 del Cód. Penal.
Por último, respecto de los cuestionamientos que se dirigen contra el monto del embargo trabado en autos,
ha sostenido este tribunal en reiteradas oportunidades que la naturaleza de esta medida precautoria tiene como
fin garantizar en medida suficiente una eventual pena pecuniaria o las costas del proceso y el aseguramiento de
las responsabilidades civiles emergentes, conforme lo establece el art. 518 del Cód. Procesal Penal de la Nación
(causa 30.629, "Giuseppucci, Carlos s/procesamiento", 22/04/1999; reg. 267).

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Lo señalado precedentemente conduce a afirmar que el monto fijado por el juez de grado resulta adecuado y
será confirmado.
II. Alfredo José Castañón
El nombrado se encuentra procesado por encontrarlo "prima facie" responsable del delito de incumplimiento
de los deberes de funcionario público en concurso real con el delito de instigación a cometer ilícito en calidad de
partícipe necesario(arts. 248, 209, 54 y 46, Cód. Penal), por haber asesorado, en su carácter de secretario a cargo
de la Secretaría Legal y Administrativa del Ministerio de Economía al entonces Ministro de esa cartera, el 14 de
diciembre de 2001 para el dictado de las resoluciones 850/2001 y 863/2001 del Ministerio a su cargo
excediéndose en la competencia asignada de conformidad con lo dispuesto por los arts. 14 y 103 y las facultades
especiales otorgadas en virtud de lo normado en el art. 76 de la Constitución Nacional, al disponer que las
entidades sujetas a la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias del Banco Central de la
República Argentina apliquen restricciones para dar cumplimiento con las ordenes emanadas de jueces de la
Nación en relación al dec. 1570/01 del primero de diciembre de 2001, sus modificatorias y leyes
complementarias, en aquellas resoluciones que anularan, restringieran o alteraran las disposiciones del mismo,
alterando de esa manera el equilibrio que entre los poderes del Estado prevé la Constitución Nacional, e
instigando con la publicidad de la resolución a esas entidades a cometer el delito de desobediencia previsto en el
art. 239 del Cód. Penal.
En primer lugar corresponde indicar que Castañón cuenta con la misma asistencia letrada que Cavallo y es
por ello que al haber ésta informado en los términos del art. 454 del Cód. Procesal Penal de la Nación, en
principio de un modo general abarcando la actuación de ambos, deberá estarse a las consideraciones formuladas
por el tribunal al analizar la situación procesal de su consorte de causa.
Por ello, delineando la intervención del tribunal a su respecto, resulta relevante establecer el grado de
responsabilidad del nombrado, en virtud del cargo que revestía dentro del Ministerio de Economía, en la
confección de las disposiciones introducidas en las resoluciones 850/2001 y 863/2001.
En ese sentido, de la causa se aprecia que las resoluciones señaladas fueron elaboradas en la Secretaría a su
cargo, y si bien sostuvo que no fue él quien las redactó, admitió haber dado las instrucciones para su redacción a
los efectos de regular la intervención del Ministerio de Economía en las medidas cautelares e instruir a los
bancos que informaran en un plazo perentorio la existencia de los amparos y permitir al servicio jurídico que
interviniera aún sin estar notificado y desconociendo la existencia de otro mecanismo que permitiera cumplir
con la debida actuación del estado.
Asimismo, de la declaración indagatoria de Domingo Cavallo surge que fue el Castañón quien lo asistió en
la implementación de las resoluciones cuyas disposiciones aquí se cuestionan.
A su vez, resulta relevante el informe obrante a fs. 352/354, por cuanto el procurador del Tesoro sostuvo que
las obligaciones que le son propias al Secretario Legal Administrativo ante el dictado de una resolución
ministerial "dependerán de la competencia específica discernida a dicho órgano dentro de la estructura
organizativa del Departamento de Estado pertinente" señalando además en cuanto a lo que aquí interesa
"Intervenir en la elaboración de todos los proyectos de leyes, decretos, decisiones administrativas y resoluciones
vinculadas con las actividades sustantivas del área de su competencia".
De conformidad con lo señalado anteriormente, no resulta factible deslindar su responsabilidad en el hecho
aducido al momento de ser indagado, pues sostener haber dedicado escaso tiempo a analizar las cuestiones allí
plasmadas, "deben haber sido 20 minutos", no reviste entidad suficiente como para justificar su accionar, más
aún parece redundar en su contra pues en razón de su función necesariamente debió ocuparse con diligencia
sobre el tema.
En virtud de las consideraciones expuestas en los parágrafos precedentes, en consonancia con la vertidas a la
hora de evaluar la conducta desplegada por Cavallo, el tribunal concluye que la decisión adoptada por el
magistrado de primera instancia resulta acertada y será homologada.
En cuanto a los cuestionamientos que giran en torno al monto del embargo, y guardando éstos
correspondencia con los analizados al resolver la situación procesal de su consorte de causa, deberá estarse a los
fundamentos allí desarrollados.
III. María Ester Fanti
Se imputó a la nombrada el haber firmado el dictamen D.G.A.J. 139.424, en su carácter de Directora
General de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía previamente a que el Ministro de Economía,
Domingo Cavallo, dictara las resoluciones 850/2001 y 863/2001 del Ministerio a su cargo excediéndose en la
competencia asignada de conformidad con lo dispuesto por los arts. 14 y 103 y las facultades especiales
otorgadas en virtud de lo normado en el art. 76 de la Constitución Nacional, al disponer que las entidades
sujetas a la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias del Banco Central de la República
Argentina apliquen restricciones para dar cumplimiento con las ordenes emanadas de jueces de la Nación en

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relación al dec. 1570/2001 del primero de diciembre de 2001, sus modificatorias y leyes complementarias, en
aquellas resoluciones que anularan, restringieran o alteraran las disposiciones del mismo, alterando de esa
manera el equilibrio que entre los poderes del Estado prevé la Constitución Nacional, e instigando con la
publicidad de la resolución a esas entidades a cometer el delito de desobediencia previsto en el art. 239 del Cód.
Penal.
De los elementos probatorios colectados en la causa surge que la nombrada admitió haber dictaminado en
sentido favorable a la implementación de las resoluciones cuestionadas, en consonancia con lo señalado por sus
consortes de causa que corroboran su intervención, sin que los descargos formulados resulten de una
envergadura como para desvirtuar su imputación.
En ese sentido se presentan como elocuentes las consideraciones volcadas en el dictamen D.G.A.J. 139.424,
en donde, en sus partes sobresalientes, sostuvo que "es del caso destacar que en dicho procedimiento esta
Dirección comunicará a la entidad de que se trate si la medida dictada se encuentra vigente, como también que
el cumplimiento de la misma se condiciona a la previa intervención del Estado Nacional en el juicio".
Asimismo, y a los efectos de establecer la responsabilidad de la nombrada, resultan de gran utilidad las
consideraciones expuestas por el doctor R. M. C., pues en su informe de fs 352/354 indicó que "la intervención
del servicio jurídico permanente de los Departamentos de Estado constituye un requisito de todo acto
administrativo que se dicte, en tanto pueda afectar derechos subjetivos o intereses legítimos de los
administrados" asimismo sostuvo que "el asesoramiento de los servicios jurídicos de los Ministerios debe
ceñirse al examen de la legalidad del proyecto del que se trate, sin ingresar al análisis de cuestiones de
oportunidad, mérito o conveniencia, ajeno a sus tares específicas" destacando que "el dictamen jurídico no
resulta vinculante para el funcionario competente para emitir el acto administrativo sometido a su opinión".
Por ello, y dado la importancia y el carácter ineludible que guardaba su actividad a la hora de evaluar el
apego a la normativa vigente de las disposiciones que se estaban gestando, no permiten escudarse bajo el exceso
de labor para deslindar la responsabilidad que le cabe y por la cual se encuentra procesada.
IV. Párrafo aparte merece el accionar desplegado por las autoridades de entonces del Ministerio de
Economía, arrogándose facultades que no le eran propias y llegando incluso, por su comportamiento a la hora de
tomar decisiones, a considerarse investido de "permisos" para incursionar en ámbitos que claramente les
resultaban vedados, violentando de ese modo el equilibrio que debe imperar entre los poderes del Estado.
Por todo lo expuesto, el tribunal resuelve: I. Confirmar el punto I del auto que -en fotocopias- luce a fs.
58/68 en cuanto dispuso el procesamiento, sin prisión preventiva, de Domingo Felipe Cavallo en orden al delito
de abuso de autoridad en concurso real con el delito de instigación a cometer delito en calidad de autor (arts.
248, 209, 54 y 45, Cód. Penal) y ordenó embargar al mismo hasta cubrir la suma de pesos veinte mil ($20.000).
II. Confirmar el punto II del auto que -en fotocopias- luce a fs. 58/68 en cuanto dispuso el procesamiento, sin
prisión preventiva, de María Ester Fanti en orden al delito de abuso de autoridad en concurso real con el delito
de instigación a cometer delito en calidad de partícipe necesario (arts. 248, 209, 54 y 46, Cód. Penal). III.
Confirmar el punto III del auto recurrido, en cuanto dispuso el procesamiento, sin prisión preventiva, de Alfredo
José Castañón en orden al delito de abuso de autoridad en concurso real con el delito de instigación a cometer
delito en calidad de particípe necesario (arts. 248, 209, 54 y 45, Cód. Penal) y ordenó embargar al mismo hasta
cubrir la suma de pesos veinte mil ($10.000). Sirva la presente de atenta nota de envío. - Gabriel R. Cavallo. -
Horacio Raúl Vigliani.

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