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Voces: DELITOS CONTRA LA ADMINISTRACION PUBLICA ~ PREVISION SOCIAL ~

SOBRESEIMIENTO
Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, sala I(CNCrimyCorrec)(SalaI)
Fecha: 22/08/2000
Partes: Fijman, Berta y otro
Publicado en: LA LEY2001-B, 270
Cita Online: AR/JUR/1637/2000

Sumarios:
1. Corresponde sobreseer a los imputados por el delito de defraudación a la administración pública -en el caso,
por presuntas irregularidades vinculadas con la concesión de beneficios previsionales-, si la perjudicada no llegó
a efectuar disposición patrimonial alguna en virtud de algún error provocado por los involucrados.
2. Es improcedente analizar la conducta de los imputados por el presunto delito de apropiación de cosa perdida
(art. 175, inc. 2º, Cód. Penal) -en el caso, irregularidades en la concesión de la jubilación- pues aun presumiendo
la existencia de alguna maniobra ilícita sólo se habrían apoderado del monto de sus respectivos haberes
jubilatorios mediante el aprovechamiento del error preexistente del organismo previsional.
3. Es procedente el sobreseimiento del testigo que intervino en una investigación criminal -en el caso, el fiscal
pidió su declaración como imputado- si los órganos a cuyo cargo la ley confía la persecución penal encaminó de
algún modo el procedimiento en su contra.

Texto Completo: 2ª Instancia.- Buenos Aires, agosto 22 de 2000.


Considerando: Vienen las presentes actuaciones a conocimiento del tribunal en virtud del recurso de
apelación deducido por el ente fiscal a fojas 12/vta. del legajo, contra el auto que en fotocopia luce a fojas 1/10
vta.,en relación a los sobreseimientos dictados respecto de María Losey; Petrona Giampetri; Antonio Serafini;
Carlo Arena; Armando Trebino; María Isabel Coria; Abraham Ponczoaznik; Orlando Armental; Rodolfo
Gerónimo Lira; Victoria Bernhardt; Florentino Álvarez y Bernarda Ríos, quienes junto a 24 personas más,
también sobreseídas en el mentado pronunciamiento, habrían resultado beneficiarios de jubilaciones tramitadas
por Fijman y Caparelli -a la sazón procesados en el "sub lite"-.
El "a quo" fundamenta su resolución en el supuesto previsto por el inc. 4º del art. 336 del ordenamiento
ritual, por entender que el hecho investigado no fue cometido por los susodichos.
En los principales se investigan irregularidades vinculadas con la concesión de beneficios previsionales,
gestionados con documentación apócrifa, y sin que se reunieran los requisitos para viabilizar su exigencia legal
de acuerdo a las previsiones de la ley 18.037.
El magistrado de grado arriba al temperamento propiciado aun cuando los sobreseídos declararon en la
causa en calidad de testigos. Ello, en tanto y en cuanto considera que el pedido rfectuao por el representante de
la "vindicta pública" a fojas 945/vta. para que se les recabase sus respectivas indagatorias, constituye una
imputación directa en contra de quienes no habrían estado comprendidos expresamente en los requerimientos de
instrucción, (fs. 819 vta.; 76/vta. y 624/vta.).
En consecuencia, les atribuye la calidad de imputados, reconociéndoles todos los derechos asignados a los
mismos, entre ellos, el de obtener un pronunciamiento que de modo concreto y definitivo descarte el estado de
sospecha erigido en su contra.
Se advierte que a fojas 8/9, el agente fiscal efectúa el relato fáctico de la maniobra denunciada y solicita,
entre otras, y como diligencia preliminar la declaración de los titulares de todos los expedientes denunciados y
la confección de un cuerpo de escritura. Pero es recién en oportunidad de corrérsele la vista del art. 346 del
ritual que peticiona se releve a los beneficiarios del juramento tomado, y que se les reciba sus respectivas
indagatorias -conf. pto. 3, fs. 945 vta.-.
En dicha inteligencia, y aplicando la jurisprudencia del tribunal, se colige que aun cuando a los citados no se
les hubiese recabado declaración en los términos de los arts. 294 ni 297 del ritual, revisten el carácter de
imputados porque las órganos a cuyo cargo la ley ha confiado la persecución penal, han encaminado de algún
modo el procedimiento en su contra (vide "Dadone, Aldo" del 30/04/97 -reg. 278-).
Es dable destacar que el remedio procesal deducido está dirigido únicamente contra alguno de los
desvinculados por el "judice", ello a pesar de advertirse, conforme las probanzas habidas en la causa, que las
circunstancias que habrían rodeado la eventual participación de los sindicados en el resolutorio de marras,
resultarían análogas para los 36. Y es que el agente fiscal estima que además de que no podían desconocer que
el beneficio que les fue finalmente otorgado no era legítimo, seguirían cobrándolo.
El tribunal ha de asumir una postura contrapuesta a la del representante del ministerio público, pues entiende
que los elementos analizados adecuadamente por el "a quo" en su pronunciamiento sean convincentes a la hora

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de desincriminar a los presuntos beneficiarios. El hecho por el que se ha formulado requerimiento de
instrucción se ha calificado como defraudación a una administración pública, figura legal que requiere
ineludiblemente de una secuencia causal, en donde el error por el cual la víctima efectúa la disposición
patrimonial perjudicante, resulta fundamental.
En el "sub examine", Losey, Giampetri, Serafini, Arena, Trebino, Coria, Ponczoanik, Armental, Lira,
Bernhardt, Álvarez y Ríos, habrían desconocido la presunta ilegitimidad de sus respectivos beneficios
previsionales, al menos hasta el momento en que fueron informados de lo acontecido en oportunidad de
recabárseles testimonio en sede policial, que más bien estaba orientado a desentrañar la actuación de Fijman y
Caparelli, como así también los pormenores de su intervención profesional.
Las mencionadas declaraciones fueron motivadas a partir de la investigación suscitada en estas actuaciones
por la denuncia impetrada por el apoderado del A.N.S.E.S.-conf. fs.4/6 vta.
Como se dijera, el agravio del fiscal trasunta en que los beneficiarios mencionados siguieron cobrando sus
jubilaciones.
Para rebatir tal argumentación y de conformidad a lo expuesto precedentemente, los elementos habidos en la
causa permiten afirmar, sin lugar para la hesitación, que la administración pública no llegó a efectuar
disposición patrimonial alguna en virtud de un error provocado por éstos, toda vez que se habría representado
can antelación a que los jubilados hubiesen podido conocer acerca de la existencia de una maniobra ilícita, y a
pesar de ello, continuó realizando los pagos en cuestión. Es más, en alguno de los supuestos recién se comenzó
a liquidar el beneficio referido con posterioridad a que se realizase una auditoria administrativa interna,
mediando reiteración de los controles pertinentes -conf. legajos de Serafini; Armental; Álvarez y Giampetri-.
Por su parte, Carlos Arena, inició los trámites para su jubilación ordinaria y accedió formalmente al
beneficio previsional, por invalidez en el mes de diciembre de 1994, en base al dictamen médico de fs. 47 -
expte. Nº 997-24746396-11-. En igual causal se fundamenta la jubilación de Abraham Ponczoasznik, conforme
se desprende de los dictámenes médicos de fs. 19 -0210/90- y fs. 39 -19/10/95- glosados en el expediente
administrativo Nº 997/5179545-.
Tampoco puede analizarse la conducta endilgada a la luz del art. 175, inc 2º, del ordenamiento sustantivo,
presuponiendo que a partir de que ellos hubiesen podido avizorar la existencia de alguna irregularidad, se hayan
apoderado de algo ajeno -el monto de sus respectivos haberes jubilatorios- mediante el aprovechamiento del
error preexistente del A.N.S.E.S.
Y es que no obran en las actuaciones principales, menos aún en los sumarios administrativos que corren por
cuerda, constancias probatorias que demuestren que se les haya comunicado efectivamente que los pagos
resultaban improcedentes. En síntesis, nada permite presumir que hayan podido conocer fehacientemente que el
dinero, en cuya tenencia hipotéticamente habrían entrado por un error no provocado por ellos, era ajeno, o al
menos que hayan dudado sobre esa circunstancia.

Por las razones expuestas precedentemente se resuelve: Confirmar el interlocutorio que en fotocopia glosa a
fojas 1/10 vta. en todo cuanto decide y ha sido materia de recurso.(art. 336, inc. 4º, Cód. Procesal Penal).- Luisa
M. Riva Aramayo.- Horacio R. Vigliani.

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