Simientes de transformación interna Una persona está contando un sueño y tiene la duda de si ese sueño viene de la mente, si es mental

, o si es un mensaje del espíritu. ¿Como se hace para diferenciar esto?. El sueño que viene del espíritu siempre es algo evolutivo, nunca es depresivo y cuando muestra algo, no se refiere nunca a las cosas del pasado. Si empezamos a recibir situaciones pasadas, recuerdos del pasado, no viene del espíritu, lo que viene del espíritu no toca el pasado, siempre viene del presente, de un presente tan pleno que incluye lo que fue y lo que va a ser vivido, pero no en forma de premonición, el espíritu no está avisando lo que va a acontecer, la premonición es de otro plano, de otro nivel, no del espíritu. El espíritu muestra el presente, solo que es un presente tan pleno, que en la visión de ese presente nosotros percibimos el futuro, pero no porque el espíritu lo esté mostrando sino porque la visión de él lo contiene todo. Esto es muy diferente. Si tenemos una visión que viene del espíritu, o él nos da una señal, o nos muestra algo, puede ser que, aunque no sepamos los hechos, nos prepare para lo que vemos y para lo que viene. O seamos curamos de todo lo que pasó. Entonces, el espíritu no habla ni del pasado ni del futuro, la presencia de él lo incluye todo, incluye la cura del pasado y la preparación para el futuro. El espíritu no tiene nada que ver con los hechos materiales, él es la vida de todo esto. Entonces, si un sueño muestra el pasado o cosas deprimentes, eso viene del plano astral, del plano mental inferior, del subconsciente de la persona, de algún nivel premonitorio de ella, pero no del espíritu. Y cuando este, muestra un hecho, sea lo que fuera, en lo que esta mostrando, nunca hay juzgamiento, no hay crítica, solo nos muestra con toda claridad la situación, y no tiene ningún juicio sobre lo mostrado. El espíritu no juzga, no critica. Solo muestra. Si tenemos un sueño y después nos sentimos deprimidos, arrepentidos, tristes, esto no viene del espíritu. Cualquier cosa que venga del espíritu sea lo que fuera no nos deja en ese estado, nos renueva, hace que nos reencontremos con nosotros mismo, y con la vida. Otra persona dice que su parte sensitiva esta desapareciendo. Que él era una persona que tenía sueños, tenía premoniciones, conocimiento de lo que iba a pasar para poder ayudar, y que ahora no tiene nada de eso, acabó como si una fuente se hubiese secado, y sin que ella hubiera hecho nada para desmerecer esas dotes que tenía. Una de las formas que el espíritu usa para purificar nuestra parte sensitiva, astral, de los sentidos, es debilitándola. Podemos tener muchas dotes; de premonición, videncia, percepción, pero, si necesitamos evolucionar, cambiar de punto, llegar a percibir las cosas de otra manera, y no por esas vías sensitivas, si esto está en nuestro camino, el espíritu debilita estas dotes, termina con esto, y esa especie de purificación que precede a otro nivel de comprensión y división, esta purificación, viene, y es ahí cuando la persona se siente un tiempo como vacía. La nueva forma de ser, de percibir, de comprender las cosas, no viene inmediatamente. Nos es sacada esta forma vieja, antigua, que no corresponde mas a nuestra conciencia, es pasada en limpio, es purificada y por un tiempo nos quedamos sin nada. Y la nueva forma no viene inmediatamente, necesitamos estar un tiempo en ese vacío en el que ni sabemos ni dejamos de saber. Es un estado un poco incómodo para quien estaba habituado a ver, a percibir, a presentir, para quien era sensitivo, para quien era sensible. Entonces, la persona está en este estado en el que no pasa nada, esto se mantiene un tiempo así, un período, hasta que las cosas se acomoden en el individuo, hasta que muden de ritmo, o por lo menos hasta que salgan del ritmo antiguo de aquella vieja manera de hacer, de sentir y de percibir. La persona necesita salir completamente de esto, necesita ser limpiado para poder comenzar la nueva forma. Este vacío dentro de si mismo, puede durar más, o menos tiempo, dependiendo del ritmo que el espíritu está imprimiendo en nuestro desarrollo, o del servicio que el alma tendrá que prestar. Esto mismo ocurre con nuestra capacidad de orar, de reflexionar. Podemos desarrollar esta capacidad de oración, de reflexión, estar habituados a leer, a reflexionar sobre lo que leemos, de hacer silencio después, en fin, todos estos ejercicios espirituales que muchos practicamos, hasta que aprendemos a hacer estas cosas. Y esto queda incluido en nuestros hábitos. Cuando la persona eventualmente esta orando con facilidad, cuando puede llegar a una vida de oración sustancial, sacar mucha fuerza, mucha energía de su vida de oración, de sus reflexiones, de sus lecturas...., esto va haciendo dentro de nosotros un trabajo, vamos creciendo con esto, van pasando muchas cosas, y la conciencia se va ampliando, pero todo esto tiene un tiempo, tiene un ciclo que cumplir. Y de repente, puede pasar que llegue un ciclo en el que vamos a

ampliar la conciencia, vamos a comprender o aprender mejor las cosas, pero no mas por esa vía. Entonces ahí, nuestra vida de oración va quedando vacía. Aunque queramos orar con intensidad, no conseguimos hacerlo mas, aunque tomemos un libro, nos concentremos, quedemos en silencio para reflexionar, para vivir aquello –porque hay personas que hacen esto, estudian así, procuran vivir lo que están leyendo, esta es una forma de perfeccionamiento, una forma de estudio, es una forma de madurar los propios órganos internos de percepción. Toman por ejemplo un libro de los místicos o un libro inspirado en los hermanos del cosmos, allí tiene citas, tiene situaciones que podemos no solo leer, sino vivir, podemos introducirnos allí, podemos entrar en aquella situación y vivirlas con la imaginación. Hay muchos estudiosos que hacen eso para lograr ciertas transformaciones- y todas estas formas, estas vías, de repente se pueden acabar aunque no queramos. Ocurre entonces también, con la oración, el estudio y la reflexión. Tenemos, en esos momentos, que estar atentos, porque surgirá una forma nueva para hacer este trabajo, una forma mas adecuada para nuestro momento actual. Puede ser también que se nos dé este período de vacío para dar a los núcleos internos o a nuestros cuerpos sutiles, un momento de distensión, para que podamos tener una posibilidad, una oportunidad de otros contactos, y no a través de nuestra voluntad mental. Nuestra voluntad mental no puede mas hacer esos trabajos y nuestros núcleos internos, nuestros cuerpos sutiles, van a encontrar otras formas de hacerlo. Y necesitamos saber vivir estos ciclos, estas etapas, sin desligarnos de nuestra intención, de nuestra aspiración, de saber, de perfeccionarnos, de crecer en conciencia, de servir. Aunque nos encontremos en una situación de estas, indefinida, o en un final de un ciclo, nunca tenemos que perder la inspiración. Nos tenemos que mantener atentos, aspirando, porque de un momento a otro recomienza, y recomienza de alguna otra forma, y a esa forma, solo la veremos después que surgió. Y si entramos en conflicto, si estamos preocupados, deprimidos, inquietos, pensando que hicimos algo mal, esto va a perjudicar nuestra percepción de lo que esta realmente sucediendo. Y en esos períodos en que parece que no pasa nada, que parece que las cosas están medio estancadas, en ciertos casos, las cosas están sucediendo mas velozmente, solo que en un nivel tan profundo, tan interno, que no conseguimos percibir. Porque no estamos entrenados, o no estamos preparados para percibir las cosas de un nivel mas allá de aquella percepción normal que tenemos aquí, mas allá de aquella cosa medio psíquica, medio sensitiva, y no estamos habituados, no estamos preparados, no tenemos experiencia para percibir un movimiento interno en un plano, en un nivel no fenoménico, que no se mezcla con nuestra parte emocional o etérica. Puede ser que estemos muy seguros en nuestra forma de orar, de leer, de reflexionar y que de pronto esto quede debilitado, que no encontremos en esa práctica más fuerza, mas vigor, mas seguridad. Esto no es importante, lo importante es que no perdamos la meta, que no perdamos la intención, que no dejemos de estar ofrendándonos, disponibles, de estar flexibles, abiertos, esto es lo importante. Porque si en ese momento tuviéramos conciencia de lo que esta pasando –porque siempre esta pasando algo, el espíritu no para, la evolución no para- de repente comenzamos a percibir otra cosa y vamos a ver que hay un modo diferente en que las cosas pasan con nosotros. Pero para eso no tenemos que entrar en conflicto, ni estar en desarmonías con esos momentos, con eso estados de aridez, de vacío inusitados. Estos estados no afectan solamente a la personalidad, no involucran solo al ego, esto involucra al alma también. Porque el alma puede estar en camino de tener comprensión de muchos hechos internos, el alma puede tener una percepción del camino evolutivo que está haciendo, y ella también puede pasar por estos momentos. Y esto debe ser así, para que ciertas imperfecciones, tanto en la personalidad como en el alma, sean redimensionadas. Entonces, una personalidad, un ego, o una mente que esta habituada a sentir ciertos procesos, a percibir ciertos procesos, puede crear en ella ciertas imperfecciones, por estar en esta situación, puede crear en ella cosas como la vanidad, el orgullo, un sentido de seguridad que hacen que el individuo deja de hacer esfuerzos. En ese punto, podemos estar tan convencidos de nuestro ser interior y de nuestra vida interior, podemos estar tan seguros de esto, que dejamos de hacer el esfuerzo que tenemos que hacer en nuestra vida externa, dejamos de manifestar aquello que nuestro potencial puede manifestar. Entonces, muchas cosas nos son imposibilitadas, son retiradas de nuestra percepción para que aquí afuera hagamos un esfuerzo,

trabajemos un poco, pongamos nuestro potencial en movimiento, cosa que puede no pasar si estamos muy seguros de lo que esta dentro y de lo que nos pasa adentro. Muchas veces se nos da una tarea, o existe una tarea en vista para nosotros para la cual fuimos relativamente entrenados y ahora esta tarea se va a presentar, va a llegar para que la asumamos de una forma mas total, mas entera. Entonces, para que asumamos esta tarea de una forma mas entera, y para evolucionar con ella, para darle eventualmente a esta tarea, mas valor, para que tengamos mayor campo de servicio a través de ella, tal vez necesitemos hacer un poco de esfuerzo. En estos momentos no es que nos son sacadas estas teorías con las que contábamos... las teorías siguen ahí, pero nos son sacadas la percepción de estas teorías, nos es sacada esta percepción de que estamos seguros de una determinada cosa. Y muchas veces, aun cumpliendo la tarea, aun realizando la tarea, no estamos seguros de lo que esta realmente pasando. Porque estábamos tan habituados a tener conciencia, inclusive de la energía que pasaba por nosotros... y de pronto, continuamos haciendo las cosas sin percibir mas nada. Esto va a exigir de nosotros un mayor empeño, una confirmación de votos, pero no solo una confirmación de votos interna, sino externa también, como ser humano. Es ahí que la frecuencia de aquello que el ser humano irradia, eso cambia, deja de ser una cosa tibia, debilitada, indefinida para ser algo mas definida, mas precisa, mas fuerte, mas firme. En fin, hay personas que pasan por estas crisis, como esta persona que esta preguntando, con todas esas cosas en falta. Y también, en esos momentos de desfallecimiento, de falta de claridad, de falta de seguridad, nos ayuda a tener mas devoción, delicadeza en el trato con las cosas sutiles, internas, nos lleva a redirigirnos, a volvernos para nuestro ser interno, para nuestros núcleos internos, con mas devoción, con mas cuidado, con mas fuerza, y principalmente, con un cierto recelo de que al final de cuentas, todo aquellos se agote y que no tengamos mas motivos para vivir. Porque los seres que tienen esos contactos, que tienen esa experiencia, que se sienten ligados con su propio internos, en el momento en que esto se debilita se sienten morir, no se sienten más vivos, y sienten exactamente la sensación de que van a desencarnar. Este es un punto. Otro punto es que en este acontecer no debemos entregarnos a esta lasitud, a esta inercia, a esta especie de pereza, de nuestros niveles intermedios, si reaccionaran a ciertas vibraciones o a ciertos cambios necesarias en nuestra vibración. Tenemos que, en todas estas situaciones, sean cuales fueran, y por el motivo que fueran, no olvidarnos de nuestra meta, no perder la actitud de entrega, de ofrecimiento y no dejar de lado nuestra aspiración a ser útil, a servir, a estar al servicio, no dejar que esto disminuya, alimentar esta aspiración porque en esos intervalos, sin sentido, en esas crisis, la aspiración no debe refrenarse, no debe apagarse, es mejor que no se apague, porque para volver a encenderla se necesita de una gracia. Una gracia especial. No hay que dejar esto apagar, y saber comprender estos períodos más densos que aquellos conocidos antes. En general, si atravesamos bien estas crisis, si tenemos paciencia y fe -porque ahí no distinguimos bien cual es el límite. Porque no se sabe cuando termina una cosa y comienza la otra- Entonces, paciencia y fe tienen que estar ahí muy presentes, muy vivas, y en un momento podemos usar esta fe, estamos bien vivos en esta fe, y cuando esta fe se debilita un poco debemos usar la paciencia, usar esta paciencia teniéndola siempre presente, siempre pronta, lo importante es no entrar en conflictos, es no entrar en fricciones con estas situaciones, porque sino se pierde el aplomo en todos esos movimientos que son naturales en la vida interior y que todos conocemos. Y en estos momentos de baja percepción, notamos la presencia de nuestras imperfecciones. Cuando estábamos muy activos, seguros de esos contactos, estas imperfecciones las dejábamos pasar por alto, no las notábamos demasiado, porque estábamos ocupados, muy ligados con todo lo positivo que estaba aconteciendo en nuestra vida interna. Con la auto observación, con nuestro propio estudio, con todo esto, las imperfecciones quedaban siempre en segundo plano... Porque estas imperfeccionas continúan, no desaparecen todas con todo este proceso de crecimiento. Podemos estar evolucionando, creciendo, nuestra conciencia creciendo, y estando en un movimiento ascendente, no notamos tanto las imperfecciones y pensamos que algunas de ellas ya las asumimos. Pero es una ilusión... porque cuando llega el momento de crisis, la imperfección esta allí y ahí tenemos ojos para verla y tenemos tiempo para prestarle atención. No desaparece de pronto. Nosotros hemos hecho un largo trabajo, un lento trabajo al respecto, pero la imperfección es intrínseca, de ciertas cosas de la materia, es intrínseca, en ciertas células nuestras, aun en las células sutiles, en las células mentales y también en el nivel del alma... ciertas imperfecciones van permaneciendo. Son imperfecciones que van a ser trabajadas después, o que serán

trabajadas indirectamente, después que estemos en un área de mayor seguridad. Porque involucrarnos con ciertas imperfecciones propias, en cuanto no estamos seguros de ciertas cosas, es muy peligroso, es un poco arriesgado. Para involucrarnos con ciertas imperfecciones, o mejor, para que seamos purificados, o para que ciertas imperfecciones sean transformadas, se necesita que estemos en otro punto evolutivo, para poder soportar aquella energía que viene un poco mas fuerte y que deja un cierto vacío, con ciertas cosas a las que estamos habituados. Porque nosotros estamos también habituados a nuestras imperfecciones, estas tienen muchas capas, y estamos habituados a estas ropas. Si fuéramos liberados totalmente de nuestras imperfecciones nos sentiríamos muy mal, porque no estamos preparados para ser perfectos, para ser puros. Entonces, realmente necesitamos tener mucha paciencia en estas situaciones. Cuando vamos viendo que trabajamos tanto, evolucionamos tanto, que comprendemos otras cosas, que la conciencia esta en otro punto, y estamos, en ciertas cosas, mas allá de aquel lugar, de aquel punto, de aquel modo , ahí debemos tener paciencia, y fe. Porque aquellas son cosas que van a comenzar a ser tocadas, cambiadas, o también que van a ser expulsadas, después que tengamos cierta seguridad, cuando nos involucremos menos con lo que pasa con nosotros. Y claro que a veces vemos estas imperfecciones con mas claridad, con mas nitidez, para que nos vayamos desplazando de ese estado. No vamos a desplazarnos de esta imperfección solo porque queramos ser puros. Esto esta impregnado en nosotros, esta pegado allí, es parte de nuestra terminación, de nuestra estructura psicológica y externa. Entonces, primero, se necesita que estemos frente a frente con aquello, que nos disguste, que reneguemos de aquello, y si rechazamos realmente esto, si lo llegamos a repeler, entonces empieza a desplazarse, comienza a desprenderse, porque no recibe mas alimento desde nosotros, y si esta fuerza no recibe alimento de nuestra parte, ella misma se desplazará. Y esto es un proceso muy armonioso y tranquilo cuando es vivido con fe y con paciencia, y sabiendo que la mente no es lo que decide estas cosas, la mente hace sus opciones, tomas sus decisiones, la mente pide, implora, ora, pero... lo que pasa, no depende de ello, depende del espíritu, del alma, que van haciendo estos cambios, que van produciendo esos desprendimientos, y por lo tanto, nuestra transmutación. Eso es así, porque para la total y completa liberación de un estado imperfecto, se necesita que a nivel del espíritu, a nivel de la mónada esté habiendo un cambio sustancial, se necesita que en aquel nivel, la mónada o el espíritu estén realmente pasando por un proceso de transformación, en el plano cósmico, para que esto fluya y entonces nuestras imperfecciones humanas, estas cosas humanas, que son parte de nuestro ser, puedan finalmente ser removidas o, transformadas, en el caso de que haya algún material rescatable en ellas. Todo esto que nos acompaña, hasta un cierto punto, y de lo que queremos liberarnos, no es siempre todo para ser jugado afuera. Las imperfecciones contienen en si mismas cosas que pueden ser simientes de futuras cosas positivas, de futuras cosas evolutivas. Dentro de nuestra imperfección, dentro de nuestra carga negativa, pueden tener simientes, simientes del bien que están allí dentro, mezcladas con otras cosas, y esas simientes pueden ser rescatadas, y ser transformadas en un bien futuro, en situaciones evolutivas del futuro. Y el espíritu esta viendo todo esto. Muchas veces nosotros queremos ser diferentes, a nuestro propio gusto, no, usted va ser a ser otro ser, pero dentro de su estado actual, hay simientes que son rescatables. Dentro de las cosas que a nosotros menos nos gustan, dentro de lo que menos nos gusta de nosotros, que mas detestamos, ahí en el medio –no todo, claro, ni la mayor parte-, mas ahí en el medio, puede tener al menos una simiente de una cosa que es evolutiva, y cabe a nosotros rescatarla!. No estamos libres de esta carga si no sabemos escoger de ahí adentro aquello que vale, aquello que es, aquello que sirve para otra cosa!. Esta es la transformación del ser. La transformación no se da por golpes, bruscamente, no se da tirando todo y recibiendo todo nuevo. En el viejo hombre, dentro del hombre viejo, dentro de las cosas negativas, dentro de las cosas superadas, hay algo rescatable, hay algo que necesita ser salvado y, que necesita ser elevado. Después de esto, lo que queda, el resto, puede caer. Pero en cuanto aquello no es resurgido, no es visto, si no nos pacificamos con aquello que esta dentro.....porque muchas de nuestras imperfecciones se transforman en esto, porque nosotros en el medio del camino cometimos un error, no comprendimos alguna cosa y distorsionamos todo en un impulso que se volvió otra cosa, viró a una imperfección, a algo involutivo. Pero ahí dentro, siempre hay algo válido, algo que sirve, y muchas veces, podemos ver esto, en la reacción de los otros.

Muchas veces estamos lidiando con nosotros mismos y no vemos en aquello que estamos haciendo o siendo nada de aprovechable, no lo podemos ver, queremos ser otra cosa, queremos la transformación -porque nadie que esta en este camino esta contento consigo mismo- Y ahí es que necesitamos un equilibro, porque en este descontento, en esta fuerte impresión de que tenemos que ser diferentes, no se puede incluir todo ahí. Hay simientes, hay puntos, que son inclusive necesarios en una estructura futura, que hacen puente con una situación futura. Y muchas veces vemos reflejadas en otras personas estas, nuestras buenas simientes. Nosotros mismos no sabemos lo que son ni donde están, porque nosotros ya trabajamos un poco la humildad o ya sufrimos lo suficiente, y si no estamos siendo humildes o si sufrimos, ahí aprendemos a desconfiar de nosotros mismos y nos pasamos al extremo opuesto: “yo no valgo nada” En este punto necesitamos continuar, proseguir aunque “no valgamos nada”, para nosotros mismos, claro, debemos continuar como si nada estuviese pasando, hacer como si fuésemos buenos, porque ahí vamos a recibir el reflejo en otro lo que tenemos de válido, el otro nos muestra lo que tenemos de válido, porque el otro recibe algo nuestro y se transforma. Veremos en la transformación del otro lo que recibió de nosotros, lo que fue que nosotros le transmitimos. Pueden ser pequeñas cosas, pero son las simientes, son las cosas que tenemos dentro que necesitamos aprender a distinguir, aquellos puntos válidos de un conjunto de fuerzas que estamos trabajando para trascender, que necesitamos trascender. Pregunta una persona. Cuando nos desapegamos de las cosas del mundo, ¿cómo distinguimos este desapego, de una subconsciente voluntad de abandonar el mundo y de desencarnar?. Bien, cuando empezamos a sentir desapego por las cosas del mundo, y este es un proceso saludable, a medida que este desapego crece, nuestra disposición de servir al mundo, también crece. Porque en la realidad, podemos servir al mundo, solo si estamos desapegados de él. ¡Que vamos a hacer de bueno para el mundo si estamos apegados a él!. Entonces, cuando empezamos a sentir desapego por las cosas del mundo, no es la hora de desencarnar, ¡es la hora de comenzar a servir finalmente al mundo!. Porque si estamos desapegados del él, de las cosas, de las personas, en fin, estamos desapegados, es ahí cuando podemos realmente servir. Ahí vamos a servir en lo que es necesario, en la hora cierta, en la cosa cierta, sin estar envueltos con el mundo y con las personas. En ese momento es que podremos servir correctamente. Entonces, este despego no es señal de abandonar todo, sino que es la hora de servir en la forma correcta de servicio. Más conferencias: www.conferenciastrigueirinho.blogspot.com