Somos los rayos 07-06-2003 Y aquí me preguntan con respecto a los rayos.

La persona está estudiando los rayos, y ella leyó que existen rayos que se manifiestan como energías, y que existen rayos que no se manifiestan como energías, sino como leyes. Y es por eso que los rayos, siendo 21, no estudiamos los 21 seguidos. Primero estudiamos los siete que representan la energía de la manifestación. Los primeros siete rayos manifiestan las cosas. Son energías de manifestación. Del 7º en adelante están los rayos que no manifiestan las cosas, el 8º, el 9º, el 10º, el 11º y el 12º, no manifiestan nada, como lo hacen los siete primeros rayos. Nosotros estamos aquí manifestados por ellos. Cada uno de nosotros, tenemos estos siete rayos en la propia mónada, en la propia alma, en la propia personalidad, tenemos esos siete rayos en los cuerpos, y es por eso que estamos manifestados. No somos nosotros los que nos manifestamos a nosotros mismos, somos manifestaciones de los rayos. Entonces, para que estemos aquí manifestados, necesitamos de estos siete rayos obrando en nosotros, en todos los planos. Entonces tenemos uno de esos 7 rayos en la mónada, uno de esos 7 rayos en el alma, uno de esos 7 en la personalidad, uno de esos 7 rayo en el mental, uno de esos 7 rayos en el emocional, uno de esos 7 rayos en el físico, nosotros estamos manifestados, y existimos materialmente, por obra de estos rayos, que, se colocan en los diferentes niveles, y mantienen nuestra manifestaron. Son siete. Son los de más simple comprensión, porque están en el plano material, son responsables de la vida material, por toda la manifestación en este plano, entonces estos son rayos de manifestación, como esa persona leyó en el glosario. Ahora, del rayo 8º hasta el 12º no podemos decir que son rayos de manifestación, porque no manifiestan cosa alguna, esos rayos representan leyes, son leyes vivas, actuando en nosotros, cuando ya estamos manifestados. Entonces es otro tipo de rayo, es otra energía, son leyes que rigen las energías. Y la persona entonces, querría comprender mejor esto. Mire. Esos rayos, sean los siete primeros, sean los cinco, que vienen después, que no son materiales, y que no manifiestan nada, esos rayos, determinan como, cada núcleo de vida, por ellos vitalizados, se relaciona con el universo. Entonces los rayos, según actúen, como energía, o como ley activa, como ley viva, esto trabaja, después de habernos creado, para relacionarnos con el universo. Y esos otros cinco rayos, mas allá de ayudarnos a relacionarnos con el universo, como leyes que ellos son, de interrelacionamiento, ellos realizan en nosotros, el propósito de la creación. Si nos dedicáramos al estudio de los rayos, y percibiéramos que somos, manifestaciones de ellos, y que son los rayos, los que nos llevan a relacionarnos con el universo, vamos a estar muy fraternalmente unidos con ellos, y vamos a comenzar a percibirlos, nítidamente, no solo como energía en nosotros, vamos a empezar a percibir, como obramos, como vivimos, como pensamos. Si buscáramos la esencia de esto, veremos que son rayos obrando, trabajando, que son rayos manifestando, y aunque percibamos que es nuestra alma viva, o nuestra mónada o nuestro ser superior, si, esto es real, pero detrás de esto, están los rayos. Si no existen los rayos no tendríamos ni alma, ni mónada ni nada. Estamos realmente, delante de la divinidad. Entonces los primeros siete rayos, son el lado material de la divinidad, y los cinco siguientes también son aspectos de la divinidad, mas, son las leyes de la divinidad, no son el lado material. Cada idea que existe en la mente universal, cada idea, ella es revestida por la cualidad de un rayo, entonces, si estamos percibiendo los rayos en nosotros, esto es, si estamos percibiendo nuestros movimientos, no como cosas nuestras, como las personas normales perciben, sino, como hacemos un movimiento, cualquier cosa que esté sucediendo con nosotros, podemos procurar identificar allí, la energía del rayo, o la ley que el rayo está trayendo. Si es una cosa física, emocional o mental, encontramos allí, la energía de los siete rayos, de los siete primeros. Nos vamos a identificar con ese movimiento, nos vamos a unir con ese movimiento, y lo que va a suceder es que nuestra acción, va a ser más pura, cada vez más próxima a la voluntad del rayo, será cada vez más próxima al amor sabiduría del rayo, o a la actividad inteligente del rayo.

Entonces si nos unimos al rayo, o nos ponemos en camino de hacerlo, no diremos mas, estoy haciendo esto así, lo que estoy haciendo voy a verificarlo preguntándome, ¿que rayo es el que está obrando ahí?, ¿que tipo de energía es esta?, ¿que ley es la que se esta manifestando?, ¿que impulso de ley es lo que me está impulsando? Tengo que hacerme esta pregunta, porque ahí podemos ver, si estamos canalizando esta energía, o esta ley, correctamente, o si esta energía quedó ahí parada en algún nivel nuestro, y no se puede expresar como vino de su origen y de su fuente. Esto que esta siendo dicho es la base de la impersonalidad. El otro día una persona me dijo, yo no consigo ser impersonal. Y para ser impersonal no es cuando uno quiere, seremos impersonal cuando estamos observando, el tipo de energía que emitimos, que trabajamos, que vivimos, buscando allí el rayo que esta moviéndonos. Lo que va a tornar a una persona impersonal, es viéndose como rayo, y no continuar viéndose como una manifestación de los rayos. Porque ¿que es un individuo? Es una manifestación de los rayos. Y si el continúa viéndose como un individuo, queda muy limitado, queda circunscrito, y corre el riesgo de no comprender lo que pasa con el, de donde vienen las cosas que suceden con el. Entonces si reconocemos los rayos, si percibimos que en cada nivel nuestro, estamos como energía, que en el nivel del alma, estamos como inspiración, que en el nivel de la mente, estamos con el movimiento contrario, si estamos observando esto, mas, no como cosas nuestras, no como características de nuestras personalidades, no como tendencia de nuestra alma, esto es muy importante para el que está en el principio del camino, mas cuando en el camino estamos llegamos a ciertos impasses, a ciertos interrogantes, esto es, cuando no percibimos, no comprendemos, que esta pasando algo con nosotros, independientemente de lo que nos gustaría o de lo que haríamos, llegó la hora de reconocer estas cosas, porque en ese momento, vamos percibiendo esas cosas, esos movimientos, o esas leyes, con bastante precisión, o con mas o menos precisión. En ese punto, nos podemos ir dislocando de ese núcleo inferior que es el ego, o del núcleo menos inferior que es el alma, o del núcleo aun menos inferior que es la mónada. Todos estos núcleos son reflejos de los rayos, reflejos de aquello que realmente somos. Es claro que como individuos, no somos un rayo, en cuanto nos consideramos un individuo, y estamos luchando con esto, y pataleando con esto, adiós conocimiento de los rayos. Podemos saber que rayo es, y nada más, pero ser el rayo mismo es imposible, porque el rayo no es un individuo. Los rayos están más allá de esto, y por dentro de esto. Los rayos están en el origen de todo esto. Entonces, podemos ver esos rayos, esas energías, o esas cosas que recibimos como leyes, como impulso, podemos ver esto como energías, como leyes, como rayos. Mas, no es solo ver, en el momento que las percibimos, tenemos que identificarnos con ello y ver que somos. Y esta es la única forma en que entremos en un ascensor, y que el nos saque de este pantano que son estos núcleos individuales. Entonces, para salir de esto, para dejar de ser un núcleo, porque un núcleo puede ser muy complicado, si es el núcleo a nivel de personalidad es un nido de complicación, si es a nivel de la mónada es otra cosa, pero el núcleo es el núcleo y es algo que pertenece al plano individual. Los rayos están ahí para elevarnos de esta situación. Nunca hemos visto los rayos de esta forma. Se necesitó que esta persona preguntara para estar realmente de otra forma delante de los rayos. Los rayos realmente somos nosotros. No existen nosotros y los rayos, los rayos que funcionan en nosotros. Esto es para los neófitos, esto es para la gente que está comenzando a entrar en contacto con las energías. Comenzando este contacto viene una energía mayor, una energía del alma, una energía de la mónada, que comienza a despersonalizarnos, que comienza a convertirnos en seres impersonales. Y que es ser impersonal, ¿será que no seremos mas nada? no, si realmente trascendemos todos esos núcleos, y como consciencia nos expandimos, y no somos mas un individuo, seremos un rayo. Los rayos, no son cosas extrañas que están en el Planeta, como pareciera por los primeros estudios hechos sobre los rayos. Son cosas que vienen del universo, se estudian de esa forma, y son eso mismo, son eso mismo para una cierta comprensión. Mas, después, cuando empecemos a sentirnos insatisfechos con la aproximación a los rayos, sepamos que ahora deberemos comenzar a vernos como rayo. Y en ese punto, si estamos dispuestos a esto, adiós a los núcleos que nos dan trabajo. Porque nos dan trabajo la vida entera, todo el tiempo, y solo se refuerzan, como núcleos. Y los rayos, todos los rayos superiores, del 8º al 12º quedan ahí disponibles, en el universo y nosotros sin poder ser estos rayos.

Porque ellos no son algo diferentes de nosotros, no son cosas separadas, nosotros somos esos rayos, mas, para eso debemos trascender todos esos núcleos terrestres o celestes, porque la mónada está en el cielo, en el cosmos, pero es un núcleo también. Es así como vamos a trascender todo esto por obra de los rayos. Claro que este es un largo camino, no se hace de un día para otro, ni cuando nosotros lo decidimos. Es un camino que se va abriendo, comienza a suceder, y es un camino completamente diferente del que conocemos, porque el camino de los rayos nos llevará a un reconocimiento cada vez mayor sobre la unión con ellos, esto no es más el camino de la personalidad, no es más el camino del alma, no es más el camino de la mónada en sí, es el camino de los rayos, que vamos a comenzar a vivir. Y sabemos desde el principio de los estudios, que los tres rayos de aspecto, los tres rayos básicos para nosotros, el 1º,el 2º y el 3º , esto es, son básicos para nosotros, son fundamentales, como mónadas, como almas, como personalidades, como seres, es muy básico para nosotros el conocimiento de estos tres rayos de aspecto. El primero, la voluntad, el segundo, el amor sabiduría y el tercero, la inteligencia activa. Y nos quedamos entre el 1º el 2º y el 3º sin mucha posibilidades de realizar esta voluntad de otra manera, de realizar este amor de otra manera, y de realizar esta actividad también de otra manera, que no es individual, que no es fruto de un individuo, esta es otra voluntad, es otro amor, otra actividad, no es mas individual. Para ayudar a visualizar este asunto, para estar delante de este tema visualizando mas ampliamente, notamos que la voluntad, el amor y la actividad inteligente, son cosas que no se expresan solitas, y que esto se expresa con una coyuntura de rayos, y ahí es como vamos agrandando nuestra visión de los rayos. Porque yo puedo decir: yo comprendo la voluntad, comprendo teóricamente el amor, comprendo la actividad inteligente, mas, vivir y ser esto, no es directo, porque no conseguimos ir directo a la voluntad y recibir la voluntad pura, porque esto nos desintegraría en todos los planos. No podemos ir al encuentro de esta energía de amor, y entrar de repente, o ser tomado por este amor, porque esto te reuniría de tal manera que desapareceríamos, porque el amor es una inclusión, para la que no estamos preparados para ella. De la misma forma, con la inteligencia activa. Saber si estamos haciendo u obrando inteligentemente, esto es un problema para muchos, porque realmente no tenemos mucha claridad de que núcleo, cual de ellos, nos están influyendo, cual de ellos nos está predominando. No es un problema esto para las personas que comienzan a estudiarse a observarse, mas, en ese punto, cuando ven de donde viene esta actividad ¿qué resuelve esto? Parece que nada. Es apenas una constatación intelectual, una reflexión. Mas, para cambiar realmente la vida del individuo, se necesita trascender esa condición de ser un núcleo individual, que en cada plano, es otro tipo de núcleo, que vaya trascendiendo esto y que entre en una vida mayor. No se si está claro lo que es la vida de los rayos, o lo que es vivir la vida de los rayos. Entonces, la meta de todo individuo es vivir los rayos, porque ahí el va a trascender ese estado de individuo. Y aquí, esta coyuntura que está presentada, esto es, la voluntad que trabaja junto con la devoción, con el orden, y junto a la libertad, estas ya son palabras que tienen otra energía y que van a ayudarnos a aproximarnos más a la voluntad. Esta voluntad que estamos queriendo desarrollar y que estamos queriendo vivir. Solo con la fuerza de la voluntad no va, según los rayos. No basta con querer tener voluntad correcta para conseguirla, no vale la pena patalear en este punto, porque no va. Para realmente estar en ese punto, en esa voluntad, y ser esta voluntad, tenemos que trabajar junto con la energía de la devoción. La voluntad no es una fuerza que va a los tropiezos. La voluntad verdadera va por la devoción. Es esta la que trabaja. Esto nos da una llave muy importante. Y también el orden, porque nadie participa de una voluntad verdadera, sin orden, desordenadamente, caóticamente, sin tener las cosas muy ordenadas, mas, no este orden que cada uno hace como piensa, sino el orden del rayo, el 7º rayo, que es el orden del punto de vista de los rayos. Entonces este 7º rayo, que está hoy muy presente, y este 6º rayo (devoción) nos va a posibilitar realmente entrar en esta voluntad. Mas, no es la voluntad solita, ella necesita de todos estos condimentos, de todas estas cualidades, y del 12º rayo que es la libertad. Porque en ese punto, por la voluntad, la voluntad devota, ordenada, no ésta voluntad loca de impulsos, sino la voluntad ordenada, el 7º rayo es el que necesita entrar ahí para tener una voluntad entera y completa.

Para comprender la voluntad del rayo, que esta obrando en nosotros, que nos está trabajando. Basta que tengamos todos estos procesos presentes. Porque, que son estos procesos energéticos que vivimos, y los procesos espirituales que vivimos, no son esos procesos que reconocemos. Esos procesos que reconocemos, como procesos, esta palabra que hasta parece despreciativa, son confusiones, son productos, incomprensiones de nuestros núcleos. Debemos dejar de ser núcleos, necesitamos erguirnos por encima de esta cosa de ser núcleos, necesitamos ser los rayos, que crean, que manifiestan, que somos, y es este el camino, es para esto que vamos, cuando no seamos mas estos individuos circunscritos en esas características, de mónadas, de almas, de personalidad. Entonces es esto lo que es el camino de los rayos. Y esto es lo que esta en esa explicación sobre energía y leyes que está en el glosario y que la persona que preguntó vio que había algo mas por detrás. Ahora, el segundo rayo de amor sabiduría, tampoco es una energía que podamos recibir directamente, porque nos quemaría completamente. No tenemos la pureza aún, en un grado que podamos recibir el amor sabiduría como rayo. Recibimos reflejos de esta energía, mas, para comprenderla mejor y para estar mas hermanados con ella, más coligados con este amor sabiduría, debemos recordar que ella se presenta en conjunto. No existe el amor solito en los rayos, amor solito no existe, el amor va junto con la armonía y con la omnipresencia, el amor está junto con la omnisciencia, el amor implica ser armonioso, implica estar presente en todo, no estamos ausentes de nada a través del amor. Con la energía del amor sabemos todo, somos omniscientes, con ella estamos en todos los lugares, somos omnipresentes, el amor nos lleva a cualquier parte, a cualquier lugar, como consciencia, como vida y el amor nos enseña cualquier cosa, es omnisciente, es completo. Entonces el amor no viene solo. Este segundo rayo obra en conjunto con otros. Entonces, cuando se habla del amor sabiduría, se está hablando de una acción, de una ley conjunta que reúne esta atracción magnética del amor que es inseparable de la armonía. ¿Ustedes han visto un amor sin armonía? ¿Han visto un amor inarmónico? ¿Han visto un amor que se restringe a una situación o a un lugar? El amor es omnipresente, no esta ausente de nada ¿han visto un amor que sabe una cosa y no sabe otra? El amor sabe todo. Mas, esto es como los rayos, esto no es en los núcleos donde lo vamos a encontrar. Nuestros núcleos son alimentados por los rayos, y cada núcleo tiene un rayo, y tenemos esta opción, o quedamos núcleos como siempre fuimos, o entramos en la vida de los rayos, que están más allá de todo lo que ellos crearon. Que están más allá de lo que somos como su creación. Esto esta siendo elevado por el tercer rayo. Esta forma de llevar esta conferencia tiene que ver mucho con el 3º rayo. Este es un rayo que necesitamos mucho, porque el interacciona con los otros tres, que son importantísimos para la humanidad en este momento. Que es el rayo de la ciencia, porque es el momento de descubrir la ciencia, es la hora de no estar haciendo diferenciación entre ciencia, religión y otras cosas. Todo es ciencia. Tenemos que tener aquí otra visión de esta ciencia, que es mucho más que esta palabra religión. La religión es una ligazón, la ciencia es mucho más que esto, incluye todo. Entonces este tercer rayo, nos trae esta apertura, esta universalización a través de la ciencia, que tampoco no es personal, es universal. La ciencia de todo, no de un individuo, como es formado el individuo, la ciencia del todo, la ciencia del único, esto es infinito. Entonces esta inteligencia activa trabaja con este rayo, con el rayo de la ciencia, con el rayo de la transfiguración, que cuando nuestro yo consciente, cuando nuestros núcleos comienzan a desprenderse de estas leyes materiales y empiezan a dejar fluir sobe ellos, los núcleos, esta energías inmateriales. Entonces ahí viene esa transfiguración. Esto es muy básico para nosotros. Y la interrelación entre los universos, que trae el octavo rayo, que entra en esa composición en la que trabaja el 3º, tendríamos que hacer una unificación de todas estas tendencias, es decir, si tenemos este ideal, esta ligazón con la ciencia, nuestra ciencia total, que es un rayo, es una energía que muchos tienen, muchos tienen esto en la mente, este quinto rayo, esta ciencia, y esto tiene que ser comprendido, tenemos que entrar en este rayo para no hacer de la ciencia esto que es la ciencia terrestre, que va para cualquier parte. Entonces es necesaria una unión con este rayo, necesita una apertura para esto y ahí la interrelación con el universo comienza a suceder en nosotros.

(Hay una pregunta de alguien del público, inaudible) Las crisis son continuas, solo que son vistas diferentes en esta consciencia, crisis en el nivel de la personalidad, es señal de lucha, de sufrimiento e incomodidad, las crisis de la gente adulta es alegría. Porque en ese punto, dependiendo de la crisis, que ni se comparan con estas crisis humanas, cuando se está delante de la crisis, hay una alegría muy grande, y si entra en una crisis importante aumenta la alegría. Crisis tiene un significado diferente según donde esté el individuo. (Otra pregunta, inaudible). ¿Cuando deja de sufrir? Cuando deja de sufrir está entrando en las crisis adultas, que no tiene que ver con el sufrimiento, sino con la alegría. También se puede sentir alegría en estas mismas crisis humanas, es solo querer, y ver de qué lado estamos, si estamos del lado de la actuación o de la realidad. Y en esas crisis humanas vamos entreviendo esta alegría, porque si estamos en crisis, quiere decir que vamos a salir de ese punto. No hay forma de salir de un punto sin crisis. ¿Hay crisis? ¡Gracias a dios! Esto es señal de que está saliendo de ese punto. Ahora, esto lo entendemos, si, pero la alegría misma, llega un poquito después. (Risas) Podemos acordar con esto mas, en el momento, hacemos cara fea, y sino, cara de sufrimiento, y descontento. El descontento viene cuando no comprendimos el valor de la crisis. Más conferencias: www.conferenciastrigueirinho.blogspot.com