Machaq Mara, Inti Raymi y Calendario Aymara: Mitos y Realidades

Renato Aguirre Bianchi arica@bigfoot.com Introducción Este artículo nace de un intento por comprender la creciente popularidad del “Año Nuevo” aymara, Machaq Mara y sus supuestas raíces ancestrales, principalmente porque hoy aparece como una actividad reivindicativa, con orgullo por ser aymara y con cierta dosis de rebeldía. Siempre he reconocido en la cultura aymara peculiaridades extraordinarias, a la vez que observo con preocupación cómo los contemporáneos y diversas entidades religiosas ignoran y a la vez aprovechan el escaso conocimiento de la historia de este pueblo para destruir su identidad o hacerles creer que ésta sigue los preceptos que a ellas les conviene, e incluyo a ciertos líderes y organizaciones aymaras. Pese a todo, tengo el convencimiento de que esta etnia es eterna, habiendo demostrado por siglos su inmensa capacidad de adaptación y sincretismo cultural y religioso (ver Aymaras I a V en http://www.muniarica.cl/renatoaguirre/renatoaguirre.htm ). Pero, ante la posibilidad de que sus cualidades terminen por formar una “pseudocultura” basada en costumbres y creencias no autóctonas, creo que el futuro de esta etnia en el cambiante mundo actual no debe definirse sin remover la dura capa que mantiene a su pasado en el olvido. Poco se sabe de los aymaras porque poco se escribió de ellos durante la Conquista y porque muchos de sus gobernantes se “quechuizaron” bajo el dominio incaico. En décadas recientes se ha visto un creciente interés de y por los aymaras, pero los que de ellos se sabe no es fácilmente accesible al público. El afán de los activistas aymaras no debe limitarse a la adquisición de poder y capacidad de invocación, olvidando restaurar la identidad cultural tan eficientemente agredida en el pasado. Tal vez lo que expongo no agrade a algunos activistas, pero no dejarán de reconocer que no se es aymara sólo porque se tiene tal o cual apellido. Hay que sentirlo desde la profundidad de su cultura y no desde los resquemores de una minoría discriminada… Antigüedad de la cultura aymara Lo primero que debe definirse es cuál es la antigüedad de esta etnia porque, como bien lo expresa Thérèse Bouysse Cassagne en su Libro “La Identidad Aymara: Aproximación Histórica (Siglo XV, Siglo XVI)” (Hisbol, La Paz, 1987), algunas organizaciones aymaras “no cesan de repetir e inventar nuevos mitos”, identificándose con los tiwanakotas que los precedieron en el altiplano y aún los incas que los conquistaron ulteriormente. Figuran en la red y otros medios de publicación afirmaciones fuera de contexto que sugieren que la aymara es una de las etnias más antiguas del mundo, con 5.000 a 10.000 años de existencia. A menos que se quiera homologar a la mal llamada etnia aymara (designación producto de una confusión de los españoles que eliminó para siempre la correcta identificación de esta etnia como Jaqi Aru, pues el vocablo aymara identifica a mitimaes quechuas) con el Hombre Andino en general, lo que sería un craso error, debemos establecer lo siguiente: --Hace 10.000 años en el Mundo Andino sólo existían cazadores-recolectores con una difusa identificación étnica. Sólo piense que nuestros Chinchorros aparecen no antes de hace unos 8.000 años o menos y nadie se atrevería a designarlos como aymaras. --Hace 5.000 años recién aparecían los primeros Estados de América del Sur, casi simultáneamente con los de Mesopotamia, Egipto e India: me refiero a Caral en el valle de Supe en Perú y otros del centro-norte peruano (La Galgada cerca del río Santa, Kotosh en Huanuco, Tantamayo y Huaricoto cerca de Chavin de Huantar, El Paraíso cerca de Caral, etc.). De aymaras ellos no tenían nada más que la ocupación del mismo continente, pero separados por miles de años de evolución cultural andina. Los aymaras recién adquieren un contexto histórico notorio hace menos de 1.000 años, tras el colapso del Tiwanaku entre los siglos IX- XI . Si provenían de Tucumán y el interior de Coquimbo y Copiapó o del norte del Titicaca es materia de discusión y aún podría plantearse que no eran más que los chukilas (cazadores sin un consistente orden social) que deambulaban por el altiplano. Aunque un investigador ha propuesto recientemente que la magna organización social del Tiwanaku era obra de los aymaras, la inmensa mayoría de los expertos acepta que la etnia de entonces era otra y hablaba pukina, probablemente el mismo idioma de nuestros yungas costeros que dieron forma a la Cultura Arica y Chiribaya (sur del Perú) entre los años 1100 y 1400 aproximadamente. Que nuestros yungas no eran aymaras lo sugieren varios marcadores culturales como los estilos

muniarica. 2.htm ) estrechamente ligados al ordenamiento .cerámicos. cabe distinguir dos etapas en la historia aymara prehispánica: 1. de alguna manera representando a la jerarquía Inca y fuertemente influenciados en lo cultural y administrativo por éstos. En definitiva. cuando se hicieron dueños de nuestras tierras bajas. económica y familiarmente en el contexto de la marcada complementaridad entre múltiples nichos ecológicos que caracteriza al Mundo Andino. principalmente dedicados al cultivo del maíz. Pero esta clasificación es indispensable pues.htm ). 2. Agricultores altiplánicos (papas y quinua y similares casi exclusivamente). Agricultores de los valles con escasa actividad pastoril. Ciertamente no son el fundamento del Mundo Andino versión Circuntiticaca… Así pues.cl/renatoaguirre/02huaihuaraniyancopachane. 3.muniarica. sierra y tierras bajas: 1. estas no eran categorías estrictamente limitadas e interactuaban social. durante la cual coexistieron tal vez en forma tensa pero enriquecedora con nuestros yungas en la precordillera habitando poblados mixtos como el de Huaihuarani cerca de Belén (ver http://www. pobremente comprendida por el público y los mismos aymaras.cl/renatoaguirre/aritmeticasandinas. estando las creencias y la tecnología andinas (incluyendo sus conceptos matemáticos. La del Período Tardío (incaico). pues se encuentra entre dos períodos cuya espectacularidad arroja sombras a este interesante intervalo. ver http://www. Para entrar en el tema del (los) calendarios sin introducir más argumentos que pueden confundir al lector. si bien tras la conquista incaica del altiplano adquirieron privilegios sobre nuestras tierras y terminaron haciendo desaparecer a la tradición cultural costera. a menudo en eterno conflicto (lupacas versus collas. Sin embargo. hagamos una abstracción extrema para pensar en aymaras y yungas como etnias con una cosmovisión y costumbres similares. Lo que podríamos llamar el apogeo de la auténtica cultura aymara ocurre en esta etapa cultural. Aún así tendríamos que reconocer tres versiones socio-económicas de los pobladores del altiplano. arquitectónicos (tardía aparición en las tierras ariqueñas de las chullpas o mausoleos para la elite aymara) y otros. los aymaras constituyen una etnia de aparición tardía. Entre el colapso del Tiwanaku y la hegemonía incaica transcurrieron unos 4 siglos durante los cuales los aymaras forman diversos reinos altiplánicos. contemporánea con nuestros yungas de Arica y sur del Perú. Pastores altiplánicos. La del Período Intermedio Tardío entre la hegemonía Tiwanaku y la de los incas. por ejemplo) y conformados por diferentes proporciones de etnia aymara y pukina según se desprende de los documentos derivados de la magna gestión del Virrey Toledo iniciada en 1570.

pimientos y frutas. Aldunate. 3. tejer y pastar a sus animales para faenarlos en febrero o marzo. J. Jallu Pacha) entre diciembre y marzo. Recolectado el producto de las cosechas. Niemeyer. Nótese que “awti” implica “hambre”: la tierra está seca. con un régimen de lluvias algo diferente. provistos de maíz. el concepto de las estaciones anuales estaba definido por lo que les era más importante: la procuración de bienes de subsistencia. Naturalmente. C. 2. ocupando la mitad del año entre marzo y septiembre (de uno a otro equinoccio). Hasta no hace mucho los pastores del altiplano no “occidentalizados” bajaban a la precordillera con sus rebaños después del equinoccio de marzo para capear el invierno en la precordillera. hay que celebrarlo y agradecer a la Pachamama. En Culturas de Chile. Santiago. limitados al cultivo de tubérculos y gramíneas y fuertemente dependientes de las abundantes lluvias cíclicas. con los tejidos. es lógico suponer que el calendario anual más primitivo se basó más en los ciclos del recurso alimentario que en sofisticados parámetros astronómicos.. volvían a sus alturas a esperar el parto de los auquénidos (un poco antes o después de nuestro Año Nuevo). Limitándonos al territorio Lupaca. Juyphi Pacha). Sociedades Indígenas Contemporáneas y su Ideología. por ejemplo) que en las tierras más pobres del sur que ocupaban los Carangas. ciclo que persistía hasta no hace mucho en el último territorio aymara auténtico de Chile. porque no llueve. R. Calendario de los pastores altiplánicos. Por otra parte. durante la cual crecen las plantaciones. Editorial Andrés Bello. los cultivos no evolucionan de la misma manera en las riberas del Titicaca (territorio Lupaca. Eds.natural (“bio-lógico” según van Kessel). ampliamente estudiado por Juan van Kessel (“La Cosmovisión Aymara”. Etnografía. La Estación Seca (primavera.. Awti Pacha) entre septiembre y diciembre. residentes de los cerros y quienes anualmente realizaban un concilio para decidir el clima y régimen de lluvias del próximo período. construir sus viviendas principales. para el comercio cuando debían bajar nuevamente a la precordillera. dedicada a la siembra. Tras el solsticio de invierno (junio). que originalmente nada tenía que ver con la cruz cristiana (algo que ignoran los aymaras de Arica) sino con el arco con que se homenajeaba a los mallkus o espíritus titulares de cada terruño. De allí nuestra actual Fiesta de las Cruces de Mayo. la quinua en abril y las papas comunes en mayo (primera mitad de la Estación Fría). La Estación de las Lluvias (verano. obteniendo cuero. La Estación Fría (otoño e invierno. la quinua y las papas chuño. al interior de Iquique. durante la cual madura la producción agrícola y luego se le recolecta y se inicia la siembra. ocupando viviendas relativamente precarias (paskanas) precisamente en la zona de la cabecera de los valles donde han quedado tantos restos de poblados prehispánicos y allí interactuaban con sus “parientes” agricultores sedentarios “de la costa”. El año se dividía en dos períodos: labores de pastoreo en tierras altas durante los meses cálidos (septiembre a marzo) y en la cabecera de los valles durante los fríos invernales. charqui y grasa que utilizaban. . Schiappacasse.. Cada ciclo anual comprendía tres estaciones: 1. 1996). Dada la peculiar cosmovisión andina. concentrados en el cultivo del maíz. H. las papas tempranas se sembraban entre agosto y septiembre (a fines de la Estación Fría) y las papas comunes y la quinua entre octubre y noviembre (Estación Seca). hambrienta.: Hidalgo. la estacionalidad de los menesteres pastoriles era diferente de la de los agrícolas y ésta diferente en el altiplano en contraste con los valles y cuando se dependía de las lluvias en contraste con las obras de regadío o la permanente disponibilidad de agua de los valles bajos. Calendario de los agricultores altiplánicos. El ancestral calendario agrícola aymara se basa en la evolución estacional de las papas y quinua y similares. y Meger. F. por lo que no es estrictamente aplicable a los valles bajos. Las papas tempranas se cosechaban entre febrero y marzo (fines de la Estación de Lluvias).

Título: Una de las tantas Cruces de Mayo. en el Valle de Azapa. el gran propagandista del IX jerarca del Imperio. en función de la época de las cosechas. Inti. fácilmente comprensible para la gran diversidad de etnias dominadas. Así nos acercamos al tema en cuestión: el Año Nuevo aymara (Machaq Mara) que hoy se explota con fines turísticos y de reivindicación de la identidad aymara. impuesta por Pachakutiq según Juan de Betanzos. Pese a los conocimientos astronómicos de los incas. la cual puede variar de un año a otro según el clima imperante. Pachakutiq habría querido oficializar a lo largo del Tawantinsuyu a las ancestrales fiestas dedicadas a la cosecha que marcan el fin del año agrícola. pero vinculándolas al “Dios de conquista” incaico. estas fiestas no coincidían precisamente con el solsticio de invierno (21 de junio) y bien pudo haber tenido una fecha variable. como el Corpus Christi de los catóticos. Inti Raymi. junio. En efecto. Es la fiesta dedicada al dios Sol de los incas. era en el siglo XVI cuando en algunas regiones andinas se celebraba la cosecha de la papa. Cristóbal de Molina "el chileno" (por haber acompañado a Almagro en su expedición) y quien no . El mes siguiente. De ser así. Nótese el arco de la cruz misma y el remas de palmera que la rodea.

Lo señala el gran destructor de “idolatrías” (costumbres nativas) Pablo José de Arriaga. pese a que el Inti Raymi había sido prohibido por los españoles en su afán por destruir lo autóctono con fines de proselitismo religioso. juntó a lo largo de 20 años una valiosa información que transmitió en “Relación de las Fábulas y Ritos de los Incas” (1573). además de asesorar al obispo del Cuzco. fenómeno que técnicamente se conoce como “salida helíaca”. tras 20-30 años de trabajo. Estuvo en el Cuzco a fines del siglo XVI y comienzos del XVI.000 páginas y 400 ilustraciones acerca del mundo andino de entonces. También el cura Fernando de Avendaño hace la misma advertencia y ubica el evento para “cuando se descubrían mejor las Siete Cabrillas”. Todos ellos ubican la fiesta en junio. o por lo menos no estrictamente vinculada al solsticio de invierno como el Machaq Mara de hoy. al denunciar en 1621 que. entre ellos Murúa. Como párroco de indios pobres en el Cuzco. una crónica de más de 1. presenció el Inti Raymi de 1535 en abril “cuando en el valle del Cuzco se cogían los maíces y sementeras… a primer día de la luna”. Fray Marín de Murúa es el único cronista mercedario. Nótese que no figuran las efemérides solares. Su homónimo Cristóbal de Molina "el cuzqueño" comprendía muy bien el pensamiento religioso de los quechuas. El cuzqueño. pese a lo dispuesto por Pachakutiq. es uno de los principales cronistas de la época y tal vez el más entendido en costumbres indígenas. . aunque sus apreciaciones acerca de los aymaras están teñidas por su apego a los quechuas. tal vez no siempre y/o no en todas partes.distinguía con claridad entre quechuas y aymaras. Lo cierto es que. al virrey Toledo y a otros personajes. El cuzqueño ubica la fiesta en mayo. hablaba perfectamente bien el idioma y hasta pudo haber sido mestizo. la festividad tenía una connotación agrícola y no astronómica. tal como nuestras Cruces de Mayo. Bernabé Cobo era un jesuita que viajó por todo el Perú y el altiplano por más de 15 años y es el cronista que más preocupación mostró por los temas biológicos. Guamán Poma de Ayala pertenecía a la nobleza indígena y viajó extensamente por el virreinato con su hijo y su perro y trabajó para algunos religiosos. Escribió en 1615. por lo que los indígenas celebraban su propia fiesta haciendo creer que rendían culto al evento católico. Si hubo alguna relación con un parámetro astronómico. fue con la aparición de la constelación de Las Pléyades (Cabrillas para los españoles) en el crepúsculo matutino. destinada sólo al Rey Felipe III de España. los indígenas seguían celebrándolo “cuando aparecen las Siete Cabrillas”. En 1570 actuó como "extirpador de idolatrías". Esta fecha se aproxima a Corpus Cristo.

Esto está también consignado en el único documento que relata las costumbres prehispánicas en idioma nativo. el cual. Seguramente era un día significativo. tras la prohibición de la Iglesia de los Conquistadores que pretendía minimizar las expresiones místicas andinas. Hasta donde he podido averiguar. pues no hay datos consistentes respecto al calendario aymara de la época y sólo se describen las actividades agrícolas de los incas. el más consistente de los cronistas. dado el ciclo lunar de 28 días). Sin el aporte de las Pléyades la tierra no puede ser fértil. Los cronistas de la Conquista siempre se preguntaron cuál fecha representaba al “Año Nuevo” y no consiguieron una respuesta concreta. ¡las ruinas . Puede haber aquí una carencia de información. en cuanto a que los altiplánicos cuentan su año “de 10 en 10 meses”. la primera fuente consistente del idioma aymara (1612). si lo “bio-lógico” prima sobre las efemérides astronómicas. resucita como Machaq Mara durante la última década del siglo XX en las ruinas del Tiwanaku. en un enclave serrano. con días compensatorios para ajustarlo al año solar. es decir. una estricta correspondencia entre los 12 meses del calendario gregoriano y los 10 del calendario aymara (diciembre y marzo no tenían traducción). El Inti Raymi. Pero más tardíamente el calendario aymara aparece dividido en meses lunares (13. Cuesta seguir el hilo histórico de tantas versiones diferentes dada la gran cantidad de mitos a menudo discordantes y la diversidad de nichos ecológicos andinos en los cuales. se generan calendarios anuales con variaciones propias de los ciclos climáticos de cada lugar y la actividad productiva de sus habitantes. los que no son ajenos al fenómeno de la contemporánea instauración del Machaq Mara aymara. Machaq Mara. pero es de suponer que los incas le dieron aún más importancia para potenciar a su “Dios de Conquista”. templo de la etnia pukina.Título: Las Pléyades Desde entonces y por mucho tiempo. que pudo ser el antecedente de un “Año Nuevo” andino aunque más bien se refería al término de un ciclo agrícola y no a un evento contabilizador de años. tal vez en función de efemérides solares más que las más primitivas lunares a juzgar por las traducciones de Bertonio. como se desprende de la obra del sacerdote Ludovico Bertonio. era más o menos similar al de los agricultores aymaras del altiplano. las fiestas del fin del año agrícola adquirieron un contexto de rebeldía y reivindicación de la identidad indígena. el manuscrito de Huarochirí de compleja historia. Pero. como mediador entre la dimensión terrenal en que vive el andino (Akaj Pacha para los aymaras) y las fuerzas celestiales del Araj Pacha. se basa en un substrato aymara según Bouysse-Cassagne. Cobo describe que para los andinos los seres vivos sólo existían debido a la fuerza vital que Las Pléyades transmitían a la Pachamama. no es una festividad que se introduzca profundamente en el pasado andino. Por lo anterior supongo que el Machaq Mara coincidente con el solsticio de invierno que hoy se celebra es una invención relativamente reciente. Esto podría deberse a que el calendario de éstos. ni tampoco los cronistas de la Conquista. los andinos concedían gran importancia a las Pléyades. específicamente en el recinto Kalassaya por cuyos cuatro extremos aparece el sol en cada solsticio o equinoccio. Sólo existe la información de Cieza de León. como si se estuviera tratando de resucitar “en aymara” y basando en una efeméride solar a la fiesta incaica del Inti Raymi (costumbre quechua) y precisamente en las ruinas del Kalassaya. creando una ceremonia emblemática con elementos ajenos y situada en el tiempo por un evento astronómico en vez del resultado de una gestión productiva como parece haber sido originalmente. Como otras civilizaciones no americanas. si bien Molina “el cuzqueño” lo ubica a mediados de mayo. si bien escrito en quechua. No la menciona van Kessler entre las festividades del sector de Isluga. Ciertamente no hay. insisto. ¿Cuánta importancia tuvo el solsticio de invierno en el ámbito aymara preincaico?.

sino de efeméride ANDINA… Más que una genuina expresión de la ancestral mística aymara. En agosto se realizaban rogativas para buenas lluvias y ceremonias para el pronóstico meteorológico del siguiente ciclo. es más o menos el 24 de junio (San Juan) cuando se hacía la fiesta del floreo de los corderos de la zona de Isluga y de las llamas de las tierras altas. lo homologaron a un “Año Nuevo” en el contexto gregoriano. apoyando la proposición de que no existía por entonces un Machaq Mara en el contexto de un “Año Nuevo” que culminaba en el 21 de junio.de Tiwanaku son de la etnia pukina. La primera vez que un europeo presenció la ceremonia de Las Pléyades en el altiplano fue en 1547. en Lampez. con simbolismos que expresan la eterna interacción de los opuestos complementarios de la cosmovisión andina y el sacrificio de una llama de color puro.muniarica. cuyas entrañas servirán para que los amautas (sabios) pronostiquen el futuro de la cosecha del próximo ciclo. Profundizando en la búsqueda histórica ancestral del Machaq Mara (sin encontrarla). la comodidad con la cual se integra a la filosofía de los opuestos complementarios y a la interacción incompatible de éstos (“kuti” en contraste con “yanani”) lo llevó a adquirir bemoles de identidad étnica y el afán por exponerlo.htm ). anterior a los aymaras!. Aunque para van Kessel el primero de agosto marcaba el ciclo agrícola. al noroeste del Titicaca. Este evento y no el solsticio. junio es ciertamente una buena alternativa pues. pero no en forma precisa… La salida helíaca de Las Pléyades fue investigada por Bouysse-Cassagne para la época y la latitud del Collao en el Planetario de París y una fuente bibliográfica y concluye que ocurría entre fines de mayo y principios de junio. parece ser el verdadero antecedente del Año Nuevo aymara. el Machaq Mara nace como un elemento de atracción turística y pronto. su éxito mediático. se planificaba la producción agrícola del siguiente ciclo anual y tenía lugar la ceremonia de limpieza de los canales y acequias en la cual participaba toda la comunidad de cada ayllu (ver http://www. Cieza de León. En Arica aparece como algo importado de Bolivia hace algunos años. con “adornos” ceremoniales extraídos de las genuinas festividades aymaras. su contexto cósmico. este evento se relata como una festividad no vinculada al solsticio. Pero si ha de buscarse un “Año Nuevo”. en “La Crónica del Perú” (Capítulo CXVII) escrita en 1550. Una ulterior estacionalidad de origen incaico (posterior al apogeo cultural auténtico de los aymaras) que armoniza las labores . Pero. más la corta-de-vista conceptualización occidental. relegando entonces al Machaq Mara como hoy se practica a una invención tardía. No puede entonces hablarse de Año Nuevo aymara.cl/renatoaguirre/09cosmovisionandina3. Nos acercamos al solsticio del 21 de junio. relata con detalle lo que presenció el clérigo Marcos Otazo: una liturgia que enfatiza el orden social de la comunidad. terminadas las cosechas. mientras su sangre se derrama sobre papas ya cosechadas como para pedirle a la Pachamama que concentre su capacidad de dar y regenerar la vida en la producción agrícola. podemos resumir la evolución del calendario andino en cuatro etapas: Una estacionalidad ecológica inicial no basada en parámetros astronómicos sino “bio-lógicos” y definida sólo para el ámbito de la puna altiplánica.

debe inventar mitos para conseguir mediante una conceptualización colectiva la identidad y cohesión necesaria para mantener el orden establecido. Pero aún no puedo armonizar este número de eras con la mitología aymara y agradecería sugerencias. Este integra a los meses lunares con los solares y los parámetros agrícolas de cada nicho ecológico.cl/renatoaguirre/aritmeticasandinas. quechuas y occidentales) involucradas en tres esquemas calendáricos. El espacio-tiempo aymara mitológico comprendería tres períodos iniciales: La edad del Taypi. Un buen análisis de éste se encuentra en la referida publicación de Bouysse-Cassagne.muniarica. pero a priori me llama la atención el “cinco”. como lo hemos explicado en http://www. Según los cronistas. tres y cuatro estaciones. ¿de dónde salen “cinco” eras precisamente?. Pero. Es un “calendario de maíz y de Estado” para BouysseCassagne. El peor desastre del Mundo Andino fue ciertamente la Conquista. equilibrio. El mito actual dice que eso habría ocurrido precisamente en el año 5. Taypi es centro. de dos. hacen de las festividades litúrgicas andinas un enredo que cuesta descifrar. Después llegaron los “civilizados” imponiendo cuatro estaciones con festividades basadas en ciclos climáticos opuestos a los nuestros pues correspondían al hemisferio norte. aymaras. Cuando una etnia se nutre de mitos y tradiciones más que de registros históricos. excelente.agrícolas del maíz con los ciclos lunares. Cuatro etnias (pukinas. No he profundizado en el tema. La reestructuración radical del calendario impuesta por el Sapa Inca que en gran medida redefinió la historia y la organización del Imperio (Pachakutiq). aunque probablemente no la tenía. Había en el ámbito aymara una cierta obsesión por este número.000 años y subdivididos en dos períodos de 500 años por un cataclismo o evento (pachakuti) que invierte la polaridad del mundo. Como material de propaganda. interfase armónica entre los Opuestos Complementarios. y así los andinos adoptaron una actividad litúrgica estacional discordante con sus propias festividades. como ya vimos. en el taypi andino (lago Titicaca) se crean las diversas etnias ya provistas de su lengua. ¿De dónde sale esta cifra?. Para entusiasmar a las masas. cualquiera sea su ubicación en el planeta.000 y desde entonces se inicia una cuenta regresiva hacia la restauración del orden andino y se agregan los 512 años. Ese es el calendario que los cronistas de la Conquista conocieron y al cual le dieron una trascendencia panandina. Puede rescatarse de la mitología aymara (y andina en general) un conjunto de mitos que metafóricamente establecen la importancia del orden conseguido en su apogeo como Estado. ropaje característico. “ese gran incendio” según Pablo Neruda. cada uno de ellos de 1. Se dice que la evolución de los aymaras está marcada por cinco eras o “soles” sucesivos. Ni el tiempo transcurrido ni el evento son genuinos. Año Aymara 5512 (2004 en el calendario gregoriano).htm y como resalta de la lectura del Documento de Huarochirí. costumbres y actividad de subsistencia y El Creador les ordena descender bajo la superficie para reaparecer por un lugar específico que luego se . nada más eficiente que precisar con tanta exactitud la supuestamente espectacular longevidad de la etnia aymara precisamente en un evento mediático y emblemático.

en contraste con la espiritualidad del mundo occidental tras el Tiempo-Eje de Jaspers (ver http://www. por lo que la pequeña puerta de la “casita” estaba orientada hacia el Este. podríamos llegar a configurar las cinco edades. El término se refiere a tierras no preparadas. el conjunto nos sirve para insistir en la naturaleza mítica del Mundo Andino. La edad del Awka. Esta edad correspondería a lo precario que era el mundo antes de la aparición de los aymaras en el altiplano. Parece que sabían que éste habría de aparecer. La edad del Puruma.muniarica. inspirador del Wirakocha incaico y de un nivel superior al de Inti. guerras.512 años de historia aymara.htm ). Esta época está vinculada al mito de salvajes (enanos) que vivían en pequeñas casitas (las chullpas que hoy sabemos que eran mausoleos de dignatarios aymaras) cuando aún no existía el sol. no lo hay. desprovistos (o casi) de la categoría de humanos por parte de los aymaras de la época del virrey Toledo. A partir de estas tres edades. escarbando en la inconsistencia. Pero que no hay 5. Esta edad correspondería a la Génesis. El texto de Bouysse-Cassagne pierde el rumbo tras la edad de Awka y se centra en los conceptos de “tinku” (enfrentamiento enriquecedor de los opositores) y “kuti” (alternancia de opositores irreconciliables.cl/renatoaguirre/mundoandino. ¿Y El Creador. De todas maneras. las extrapolaciones tendientes a demostrar el intrínseco “catolicismo” de los andinos prehispánicos y otras ambigüedades y/o abiertas deformaciones de la realidad que nos han legado los cronistas.htm ) y que aquí reducimos drásticamente a un personaje: Tunupa. la agricultura. con la excepción de unos pocos que se refugiaron en el agua.venera como sagrado (“waka”) a ocupar los lugares que les habían sido asignados (Cobo. si realmente los andinos manejaron el concepto?: pues es un tema muy complejo que hemos resumido en los artículos Sincretismo Religioso 5 a 7 (http://www. pues nos falta el orden panandino conseguido por los incas.muniarica. El término implica confrontación. Estos pasaron a ser los Urus. como la de las piernas al caminar). por controvertido que sea el tema. se equivocaron y finalmente el sol apareció por donde hoy sigue saliendo cada día. adaptado por los cronistas al fundamentalismo católico de la época. matándolos con su luz/calor/energía. en contraste con el concepto de “yanani” (gestión armónica de las dos parcialidades. Awka Pacha sería entonces la era de las eternas confrontaciones entre los señoríos aymaras durante el Intermedio Tardío y de otras etnias andinas entre sí pues el período también lo individualiza Guamán Poma de Ayala en el ámbito quechua. incapacidad de una relación armónica. pescadores primitivos del Titicaca y el río Desaguadero. pero por el Oeste. representando tal vez las guerras de la expansión del imperio incaico de las cuales su linaje fue víctima pues provenía de un territorio conquistado a la fuerza. como el día y la noche).cl/renatoaguirre/renatoaguirre. Para resumir varios mitos. el “Dios de Conquista” incaico que podría considerarse en una extrema abstracción como la imagen visible del Creador (¿o más bien Organizador?). también explícitamente señalado en el Documento de Huarochirí). sin orden y rudimentarios conocimientos de la cimiente de las civilizaciones. Pero estos conceptos son realidades más bien que etapas en la gestión social andina y aún persisten esbozos de su práctica. por lo que connota un estado salvaje. La defensa de este concepto me ha traído más de una agresión verbal de .

simplemente porque “mi abuela me lo dijo”. En una sociedad no espiritualizada al estilo de Jaspers. Parece que tampoco eran las efemérides astronómicas (el solsticio de invierno del Machaq Mara) más poderosas que el orden “bio-lógico” de los diferentes estratos ecológicos. Sólo desearía que comprendieran su propia historia para que no cayeran en calidad de víctimas ante las imposiciones conceptuales del mundo occidental ni en el peor error de una gestión inversa. Si las festividades que se dice que lo originaron tienen alguna expresión actual desvinculada de los intereses estatales incaicos y de las organizaciones aymaras contemporáneas. Sólo un esfuerzo deliberado por conseguir la interacción armónica entre ambas versiones de la cosmovisión nos permitirá comprender en vez de convencer o imponer. sino a la autenticidad que permitiría una interacción enriquecedora con el mundo globalizado. De este análisis me queda además el convencimiento de que el conocido Calendario Inca no era aplicable ni estrictamente utilizado en todo el ámbito andino. imagínese quién perdería. Es difícil vencer a lo auténtico: conservémoslo sin sacrificar los principios. Enfrentamiento implica aniquilación del contrincante y. sirve para preservar la identidad. Eso es lo que define mi concepto de los aymaras: adaptabilidad ante las imposiciones pero persistencia de sus valores. Para eso es necesario conocer el pasado en vez de inventar nuevos mitos… . creo. Soy uno de los que no quieren ver desaparecer a una peculiar alternativa socio-cultural humana sólo por el afán de definirse utilizando el estilo mediático y/o impositivo de los occidentales. manejada con criterio por los líderes en un contexto yanani. como metáfora. lo que seguramente nunca ocurrirá porque carece de la connotación de rebeldía y reivindicación que ha adquirido el ulterior Machaq Mara. emergen en el ámbito aymara mitos irracionales que sólo llevan al enfrentamiento y entre los occidentales a actitudes peyorativas. ésta es en Arica la fiesta de las Cruces de Mayo y la deberíamos priorizar como un auténtico legado de nuestro pasado andino. tanto que hasta pudieron adoptar un calendario gregoriano y festividades diseñadas para el Hemisferio Norte sin sacrificar la atención que debían a la Pachamama.parte de personajes que manejan a su arbitrio el mito como una realidad histórica. Concluyendo En definitiva. más razonables y flexibles que los occidentales. de inspiración aristotélica. puneños. El problema surge cuando éste interactúa con el mundo contemporáneo. como están las cosas. serranos y costeros. no encuentro antecedentes históricos para aceptar al Machaq Mara de hoy como una costumbre ancestral y menos para otorgarle la capacidad de llevar la cuenta de los años de la existencia de los aymaras. Sin una adecuada comprensión del pasado. el mito. Los andinos eran. Esto no llama a la rebeldía ni a la sumisión.

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