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Los límites

Cada niño es único e incomparable, aunque tengan el mismo sexo y edad. Así también cada
familia es única
y vive una realidad diferente a las demás. Por eso, cuando se trata de la crianza de los niños , las
recomendaciones válidas para una familia pueden no serlo para otra, aunque a simple vista parezcan muy
similares
Los límites no son ajenos a esta realidad… pero existen puntos claves sobre los que se debe
reflexionar.
Al nacer, los niños se enfrentan a un mundo desconocido e inundado de estímulos y
aprendizajes que van a adquirir por sus propios medios. Lo que está bien y lo que está mal no es intrínseco al
ser humano, sino algo que nosotros, los adultos, debemos transmitir a los pequeños/as. Es algo social y
culturalmente preestablecido, que varía según el momento histórico y el lugar.
Para la crianza de un niño es necesario estar presente de manera física, psíquica, emocional y
espiritual. Esta presencia debe ser concreta, activa y rectora. El roce o contacto que se genera, las reglas de
juego, la proposición y el respeto de las normas son elementos importantes. Los padres no pueden delegar
estas funciones: orientar, contener, limitar, canalizar búsquedas, confrontar, acompañar, sostener, condicionar
y responder.

“A muchos papás les cuesta fijar límites a sus hijos ya que ellos anhelan ofrecerles siempre lo mejor,
pero sucede que muchos de esos papás sufren mucho por su experiencia personal con sus respectivos padres,
éstos les fijaron límites muy estrictos y los límites estaban relacionados en muchas ocasiones con amenazas y
castigos. Por temor de exponerlos a las mismas experiencias imponen pocos límites a esos hijos y de esta
manera, no le hacen ningún beneficio ni a sus hijos ni a ellos mismos por la sencilla razón que los niños/as no
encuentran “resistencia” al estar los limites ausentes”

“La herramienta indispensable para poner límites es la autoridad. La autoridad se gana a través de la
coherencia y la responsabilidad. Responsabilidad es la capacidad para responder, la facultad para hacerse
cargo ante las consecuencias de sus propios actos, decisiones y elecciones”

¿Porqué son necesarios los límites?

Porque el niño se siente seguro y protegido. El límite debe ser entendido como una “protección” para
los niños/as y para su medio ambiente (el cuidado del propio cuerpo, el respeto por los demás seres
vivos, no lastimarse ni lastimar a nadie; cuidar las cosas de los demás). Lo importante para el niño/a, es
que existan normas, que las pueda comprender e internalizar, que sean estables (aunque puedan ser
cambiadas con el tiempo) y que le sirvan como referencia. Esto les da tranquilidad y los contiene.

Porque las normas les ofrecen una estructura sólida a la que aferrarse y son una referencia constante.

Si el niño ve que los padres son fuertes y consistentes y se sentirá mucho más inclinado a identificarse
con ellos.

Enseñan al niño que debe renunciar a veces, que debe aceptar el “no” y es una forma de enseñarle a
enfrentarse luego a las frustraciones de la vida.

El niño aprende valores (orden, respeto, tolerancia)

Los límites socializan. La firmeza con que los padres hacen respetar a sus hijos/as las normas que
regulan las actividades cotidianas, hace que ellos comprendan que existen estructuras, que no todo es lo
mismo. De esta manera, los niños/as van incorporando las "reglas de juego" de la sociedad.
Los límites y el amor

Antes de proponerse marcar un límite, se debe estar convencido de que se hace por el bien del niño/
niña. Con este acto de amor, se le están dando herramientas y estrategias para que ellos sepan adaptarse y
vivir en sociedad. También, ese amor es el que lleva a no agredirlo/a, degradarlo/a ni lastimar su frágil
autoestima. Es importante no afectar el proceso de construcción de su personalidad, para que sea saludable.

Muchas veces mantener un “no” es más difícil que decir un “sí”

Mantener el límite tiene una importancia decisiva. Si ante la insistencia del niño/a el límite se
rompe, éste
pierde totalmente su valor.
Para el niño/a, el cuidado de la salud, de sus dientes, la alimentación adecuada y todo lo que se le
explicó al respecto, deja de tener sentido. Y además, enseguida comprende que al insistir, sus padres o tutores
cambian de opinión… y por ende va a seguir haciéndolo siempre.
La coherencia que el niño/a perciba con respecto a los límites es clave y fundamental. No es bueno que
los adultos se contradigan entre sí o desdigan frente al niño/a. Por eso es muy importante que los modelos
que se propongan sean coherentes, firmes y sostenidos, lo que no quiere decir que los padres no se
puedan equivocar (un gran aprendizaje para el niño, es saber que sus padres se equivocan y lo reconocen).
Si existen límites diferentes con papá y otros con mamá ¿Qué limites uso cuando voy a lo de la abuela? ¿Y
cuando voy a la escuela? Al suceder esto, los límites dejan de tener el valor de conducción, de transmisión de
valores, de mostrar lo que está bien y lo que está mal. Dejan de tener un valor formativo y de contribuir al
desarrollo del niño
.
Algunos consejos útiles para los padres

La crianza debe ser un trabajo de equipo, cómo lo decíamos anteriormente, debe haber acuerdo
entre los cuidadores en relación con la puesta de límites y las consecuencias si éstos se trasgreden.

No olvidar algo primordial: tratar al niño/a con respeto. Estimular siempre sus conductas positivas,
resaltar sus logros y su autocontrol.
Cuando se deba marcar límites usar consignas simples, claras y breves. “tal cosa no se hace”, “dije
No y es No”, “lo que hiciste no me gusta”, “lo que hiciste está mal”.

No festejarle cuando hace algo malo. Al niño/a le debe quedar bien claro cuáles conductas son las
esperadas y cuáles no.

No es el niño/a sino la acción lo que está mal. No decirle “sos malo/mala” sino “eso que hiciste
está mal”. La diferencia es importante, se debe desaprobar lo que hizo y no a su persona. Así
conservará el respeto a sí mismo/a y podrá intentar hacer las cosas de una manera diferente la
próxima vez. Si permanentemente se lo/a califica de manera negativa (“sos malo/a, sos terrible, sos
un demonio”, etc.) terminará asumiendo ese rol.

Se debe explicar de manera muy sencilla, siempre de acuerdo al nivel de comprensión del niño/a, el
porqué se exige o se rechaza determinada conducta.

Si se tomó una decisión no se debe ceder. Si el niño o niña hace un berrinche, se pone insistente o
incluso desafiante es importante mantener la calma y el control de la situación sin usar la violencia
física o verbal. Si justamente queremos enseñarle a controlar sus impulsos es muy importante el
ejemplo que le damos.

Tratar de ser constante y coherente: porque las normas se deben cumplir siempre.
Otro aspecto importante: la reprimenda ante la conducta incorrecta debe ser inmediata. De esa
manera, hay asociación con lo ocurrido. El castigo impuesto debe ser acorde y proporcional a la falta
y edad del niño. Por ejemplo se puede imponer una “penitencia” breve (aprox. 1 minuto por año de
edad del niño) como aislamiento en “el rincón”, suspender un paseo o un programa de TV.

Ante la pérdida del control por parte del niño/a es bueno asirlo con firmeza y llevarlo a otro lugar.

Si el niño/a estar por hacer algo inadecuado es bueno intentar distraerlo/a, mostrándole otra
alternativa de entretenimiento.

Fomentar que en el ámbito familiar los sentimientos se puedan decir libremente. “¿Por qué estás
enojado/a?” “¿Qué te parece si en vez de quitarle los juguetes a tu hermanito le pedís de jugar
juntos?”. Cuando los niños y niñas ya saben hablar, preguntarles a diario cómo se sienten o qué
piensan es la mejor manera de ejercitar la palabra (y no la violencia) como la manera humana de
expresar los afectos y defender las ideas.

Rol del equipo de salud

Sabemos que es frecuente la consulta por temas de educación, de conducta y disciplina. Y cuando no
surge espontáneamente, es importante generar el tema para realizar acciones preventivas, teniendo como
objetivo evitar el maltrato y estimular el vínculo amoroso y la construcción de autoridad por parte de los
padres.

Se pueden hacer preguntas disparadoras: ¿tienen dificultades para ponerle límites? ¿Juancito está
difícil de manejar? ¿A veces los agota o sienten que los saca de quicio? ¿Le dan ganas de pegarle cuando se
porta mal?
Es conveniente hablar con los padres sobre sus ideas acerca de la educación, a qué consideran
indisciplina y cuáles son los métodos que utilizan ante una actitud no deseada de sus hijos.
El agente de salud debe tratar de buscar con la familia, de acuerdo a sus costumbres y valores
socioculturales, la forma más adecuada para establecer límites “saludables”.
Es apropiado observar durante la consulta cómo se relacionan los cuidadores con los chicos/as, desde
permitirles participar de la visita, respondiendo preguntas, contando lo que les pasa, hasta cómo se manejan
ante un berrinche o una pelea entre hermanos.
En el caso de los niños mayores es importante darles la palabra, para que puedan contar cómo se les
ponen límites. Ante la sospecha de maltrato físico o psicológico será necesario entrevistar al niño o a la niña a
solas, para que pueda relatar sus vivencias. Los niños y niñas no mienten. Si se sospecha que sufren malos
tratos, desde el equipo de salud, tenemos la obligación de procurar medidas de protección

Conclusiones

El poner límites implica renuncia y en ocasiones la posibilidad de elegir. El mensaje tiene que ser el
cuidado y la confianza. Si las pautas que se imparten son acompañadas de una postura coherente, y con apoyo
afectivo, serán incorporadas por los chicos/as y los acompañarán a lo largo de su vida.
Hay algunos puntos que se deben mantener para lograr la adquisición de límites: hablar claro,
respaldar las palabras con hechos, establecer reglas de juego, brindar amor y tener
sentido del humor. No se trata de imponer castigos, sino de ir gradualmente poniendo límites que
promuevan el autocontrol y la adquisición de responsabilidades.

Debemos aspirar a desterrar la violencia hacia los niños, nada la justifica. “Vivimos en
una sociedad
violenta. Cuando les enseñamos a los chicos que resolvemos nuestros desacuerdos con violencia,
nosotros, como adultos, estamos fomentando la violencia como forma de vida”