CAMBIO CLIMÁTICO

Revista crítica de discusión teórica y política

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No 1 Año 1 No.. 3 Año 1
OOPERACI COOPERACIÓ N SIMB LICA SIMBÓ LICA
PESOS

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ÍNDICE

Cambio climático: Comunismo o Barbarie... 4 De sociedad consumista a la destrucción del ambiente... 8 Escasez o mala distribución... 10 Crisis de la humanidad: destrucción de la naturaleza... 12 Notas para la compresión del movimiento ecologista... 15 Ciencia, tecnología, sustentabilidad y crisis ecológica... 17

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Editorial
La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como un “enorme cúmulo de mercancías”. Carlos Marx, El capital.

Bajo los adoquines, la playa Pinta del mayo francés

En la actualidad, nuestra vida cotidiana es capitalismo puro, es decir, todas las relaciones sociales tienden a reproducir de una u otra forma el modo de producción capitalista. No sólo la producción de bienes materiales es mercancía, también se convierte en mercancía todo lo que el capital puede vender, de una u otra forma se va encontrando la manera de convertir al mundo en mercancía: los animales, las plantas, el aire, el agua, los sentimientos, entre muchas otras cosas más. Esta situación no es otra cosa que la degradación generalizada, producto de la relación social que impone el capitalismo, en donde el dinero es la expresión y restricción de la humanidad. ¡Si tienes dinero te desarrollas, si no lo tienes, no existes! La forma de vida capitalista está llegando a un punto de verdadera crisis, la vida se encuentra al borde del colapso, no puede durar mucho tiempo. Bajo esta lógica se vuelve imperiosa la necesidad de una transformación de la sociedad. La crisis del modo de producción capitalista puede olerse por todos los poros de su cuerpo, las reacciones, por supuesto, no se han hecho esperar. Constantemente surgen más grupos que cuestionan su dominación. Entonces, si todo o casi todo es mercancía, cabe esperar que el agua se privatice, que nuestros órganos se trafiquen, que a las mujeres en pleno siglo XXI se les considere un mero objeto de complacencia de los hombres, que la naturaleza se devaste imprudentemente, sin importar las consecuencias causadas al planeta, entre otras atrocidades. El principal culpable de este desequilibrio en la naturaleza, es provocado por el modo de producción capitalista, que no solamente se sustenta en la explotación y apropiación del trabajo ajeno, sino que además promueve el consumo irracional de la naturaleza para obtener ganancias. Pero como este sistema no es algo ajeno a nosotros, es decir, con nuestro accionar cotidiano contribuimos a reproducirlo, es importante entrar en un proceso de reflexión que nos permita tomar acciones, ésta es la razón por la que el nuevo número de Fénix está dedicado a discutir los desequilibrios naturales, producto del capitalismo: ¿qué pasa con el cambio climático? Revista Fénix

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Cambio climático: comunismo o barbarie
El mundo de hoy es la verdadera barbarie. La primera constatación de eso es la terrible miseria a la que ha sido condenada la humanidad: desempleos masivos, expropiaciones por parte de las grandes empresas a los pequeños campesinos; reducciones de los pagos a la jornada laboral (salario, seguridad social y educación, entre otros). Una segunda constatación sería la devastación natural que poco a poco nos obliga a usar máscaras de gas o paraguas anti-lluvia ácida, por ejemplo; la constante es un mundo cada vez más inhabitable. Y todo esto producto del sistema capitalista, que ante la crisis irremediable iniciada en los años setenta ha intentado reestructurarse, adoptando un nuevo modelo de acumulación identificado con el nombre de “neoliberalismo”. Bajo esta lógica no sólo inició una gran cruzada en contra de la clase trabajadora, sino que también se le ha declarado la guerra a todo ser viviente en el planeta. I. Hombre-naturaleza El hombre se clasifica dentro del reino animal, pero hay una característica que lo diferencia del resto de los animales: la razón. Esta diferencia nos permite ser conscientes de nuestras acciones, es decir, tenemos la capacidad de entender cuáles son nuestras necesidades y cómo vamos a satisfacerlas. Históricamente hemos tenido que modificar nuestro entorno para hacerlo más habitable, por lo que ha sido necesario transformar la naturaleza que, junto con nuestra capacidad transformadora (el trabajo), es la fuente de toda riqueza. Los primeros vínculos que desarrolló el hombre con la naturaleza se presentaron de manera más o menos armónica; la humanidad en sus orígenes no tenía un dominio pleno de la naturaleza, por el contrario, gran parte de sus actos estaban determinados por ella. Para que un grupo de hombres pudiera sobrevivir, era necesario transformar su entorno material, de donde se desprende la premisa antes

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II. ¿Qué es el cambio climático? El desarrollo acelerado de la tecnología, promovido por la sociedad mercantil y sistematizado desde el nacimiento del capitalismo, se sustenta en gran medida en un gasto de energía inmenso, por lo que se han buscado fuentes generadoras de la misma, tales como: las caídas naturales de agua, el viento y los residuos fósiles como el carbón, el petróleo y el gas. Éstos últimos son los que han predominado desde el siglo XIX y hasta nuestros días, y entre ellos destaca el petróleo, ya que la gigantesca industria capitalista no sólo obtiene de él una gran fuente de combustible, sino que también obtiene de sus derivados la materia prima de toda clase de productos que nosotros utilizamos cotidianamente, como los plásticos. El consumo de los combustibles derivados del petróleo genera partículas de bióxido de carbono (CO2), óxidos de azufre (SOx) y óxidos nitrosos (NOx), entre otras. Estas partículas, principalmente el CO2, son las causantes del llamado efecto invernadero. III. Una perspectiva sombría El calentamiento de la Tierra ha empezado a generar estragos, gran parte de las catástrofes afectan a sectores que no han podido ser absorbidos por el sistema. La situación de miseria obliga a la población que no puede asentarse en las ciudades a poblar las zonas aledañas a las mismas, que en un principio habían dejado para poder emplearse. En esta nueva dinámica, en la que los factores que inicialmente atraían a grandes capas de trabajadores a las ciudades ahora se convierten en su principal fuente de expulsión haciendo que, en el mejor de los casos, emigren hacia nuestro vecino del norte, sino es que antes la situación los lleva a robar a otros asalariados, se generan grandes cinturones de miseria, en los que los trabajadores construyen sus viviendas en condiciones muy lamentables, expuestos a que el mínimo cambio de la tierra pueda terminar devastando sus viviendas y sus vidas. Por ejemplo,
Villahermosa está convertida en una isla, luego de que la

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mencionada de Marx y Engels: que la fuente de la riqueza social es el trabajo en conjunto con la naturaleza. El dominio sobre esta última es, como ya hemos dicho, muy reciente. Un ejemplo claro lo tenemos en las comunidades indígenas, todavía existentes en muchas partes del mundo, cuya forma de vida está ligada estrechamente con los ciclos naturales del planeta, por lo que se consideran naturaleza viva, es decir, no hay separación entre el hombre y la naturaleza: son uno mismo. Lo que se ha entendido como “desarrollo moderno” pone en una encrucijada a todos estos grupos, ya que la mercantilización de la vida se ha extendido hasta esos espacios, rompiendo con su cosmogonía, llevándolos al extremo de morir exterminados o emprender un movimiento de resistencia, con acciones verdaderamente heroicas.

El planeta Tierra, al igual que todos los organismos vivos, tiene un mecanismo de autorregulación que la mantiene en equilibrio. En el aire hay una cantidad muy específica de bióxido de carbono y de oxígeno que mantienen a la Tierra a una temperatura que permite el desarrollo de la vida. Los árboles contribuyen con ese equilibrio, absorbiendo las cantidades de CO2 que la Tierra no necesita y transformándolas en oxígeno, el CO2 restante mantiene en la atmósfera la cantidad de energía solar que se necesita para la vida, sin el CO2, la energía que llega sería reflejada rápidamente y “nuestro planeta sería demasiado frío como para ser habitable”.1Así como el bióxido de carbono ayuda a mantener la temperatura de la Tierra, una cantidad cada vez mayor de éste deriva en un aumento excesivo de la temperatura terrestre, al no dejar escapar la energía solar hacia el espacio. A este fenómeno se le conoce como efecto invernadero. La alteración de este equilibrio del planeta es el llamado cambio climático.

Año 1 Número 3 madrugada de hoy se desbordó el río Grijalva, y sus aguas inundaron el primer cuadro de la capital […] La capital es como una olla, como Nueva Orleans […]. Estamos debajo de los niveles de los ríos.2 El director del British Antarctic Survey, Chris Rapley, ya hizo notar a principios de 2005 que la calota glaciar de la Antártida Oeste estaba a punto de fundirse. Este territorio [del tamaño de Groenlandia] contiene suficiente agua para aumentar hasta siete metros el nivel del mar, lo que significaría a mediano plazo la inmersión de vastas extensiones de tierra habitada en Tailandia, India, Holanda, EEUU. 3 Hace ya más de 30 años que la comunidad científica se ha volcado sobre este problema, y más de 10 que es unánime s o b r e l a constatación de la a g r a va c i ó n d e l calentamiento de la Tierra, ligado a la contaminación industrial.4

En el marco de esta preocupación, grandes sectores de la sociedad, incluyendo amplias capas de la burguesía por ejemplo, el ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, han mostrado gran preocupación por este problema. Bajo este panorama, el 11 de diciembre de

1997 los países más industrializados se reúnen en la ciudad de Kioto para tratar de consensar medidas que hagan frente a esta problemática, encaminadas principalmente a reducir la emisión de gases de efecto invernadero. De esta reunión surge el Protocolo de Kioto (PK), que entró en vigor el 16 de febrero de 2005. Estados Unidos, como buen garante de los intereses de los principales sectores burgueses del mundo, se negó a firmar este tratado. Es obvio que la producción capitalista, en el grado actual de desarrollo de las fuerzas productivas, necesita emitir este tipo de gases; firmar el PK implica bajar el ritmo de la producción y eso deriva en una caída de las ganancias, que ya de por sí han descendido por la crisis del sistema. La situación es muy complicada, “desde comienzos de la industrialización, la concentración de CO2 en la atmósfera ha aumentado en 25%”.5 Esto ha provocado que la temperatura media del planeta “tan sólo en el siglo XX [haya aumentado] en 0.6 grados. Según el consejo asesor del gobierno alemán, los e c o s i s t e m a s planetarios pueden llegar a tolerar un aumento medio de temperatura de dos grados centígrados respecto al nivel anterior a la Revolución Industrial. Más allá, se activarían consecuencias climáticas graves

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de impacto extendido”. “Para el siglo XXI se espera un aumento mínimo de 1.4 grados y 7 máximo de cerca de cinco. Si no cambian las normas de producción y de consumo, la temperatura del planeta aumentará más allá de los grados soportables; este cambio debe darse antes de que los desequilibrios sean irreversibles. El problema no es solamente de buena voluntad, ni de sembrar más árboles o pedirle al g obier no una explotación de la naturaleza más sustentable. El problema radica en un sistema social que lo mercantiliza todo; que quede claro que la finalidad de este sistema es la obtención de ganancias, no la satisfacción de las necesidades humanas. Por tanto, no se puede pensar bajo la lógica del capital en la sustentabilidad de la producción, en la medida en que no sea rentable, no importa que el

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planeta se esté quemando, la producción no se detiene. Un ejemplo muy claro es la negativa de Estados Unidos a firmar el PK. IV. Comunismo o barbarie Ante perspectivas tan desalentadoras, se nos presenta una disyuntiva: destruir el capitalismo y tratar de salvar la vida del planeta, o hundirnos en la barbarie, hasta ter minar destruyéndonos a nosotros mismos junto con la biósfera terrestre. Hoy más que nunca se vuelve imperiosa la necesidad de una revolución comunista; no hay marcha atrás, o revolucionamos o nos morimos en el intento. Es muy importante radicalizar nuestras acciones; tenemos que arrancar el cáncer (la sociedad capitalista) que invade nuestro cuerpo (el planeta), y de esa forma construir la asociación de productores libres. Por Anjel

Notas 1. Harvey, Diamond. Salud y ecología. Ediciones Urano. España 1991, p. 47. 2. La Jornada. “Vive Tabasco la 'peor catástrofe' en 50 años”. México, 1 de noviembre de 2007. Edición electrónica. http://www.jornada.unam.mx 3. Acción Proletaria, núm. 193, 15 enero-15 marzo de 2007. Edición electrónica. http://es.internationalism.org 4. Ibíd. 5. Pipitone, Hugo, El temblor interminable, CIDE, México, 2006, p. 146 6. Ibíd., pp. 149-150 7. Ibíd. p. 150

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De sociedad consumista a la destrucción del ambiente
El consumismo es la religión de la vida diaria contemporánea, es fetichista (de acuerdo con El Capital, de Marx), y por ende los recursos naturales son tratados en ella de modo consumista, sin pensar en el futuro: gaste ahora y pague después; destruya hoy y laméntelo mañana. Sólo que ese mañana no llegará a vivirse, si se sigue el ritmo de vida actual, esa manera de vivir dominada por el desperdicio, que contamina y es parte del mundo del cual todos formamos parte. En la actual sociedad capitalista (lo que incluye a los países llamados “socialistas”), las relaciones entre los hombres se presentan como si fueran relaciones entre cosas, porque lo más importante en ellas es generar dinero. ¿Se puede esperar que en dichas relaciones se respeten otros valores, como los derechos y la vida de los niños y las mujeres que tal sistema explota y prostituye a diario? ¿O de los trabajadores no legalizados del mundo? Si no se respeta la integridad humana, ¿se respetará la regeneración de recursos naturales que mantienen la vida? ¿Cómo evitar mayor daño ambiental? ¿Y qué hay de las lluvias torrenciales que son más frecuentes? Reciclemos la basura y no la arrojemos a la calle; coloquemos las pilas en espacios especiales, pero, ¿y la expoliación social y ambiental? El abuso de los recursos y de las personas (en su fuerza de trabajo) ha provocado hambre, violencia y usurpación, como las padece la etnia lenca hondureña, población indígena rica en diversidad y recursos naturales, y como ocurre también en Chiapas, México. De acuerdo con la ONU, 40 millones de personas en el mundo pertenecen a algún grupo autóctono, de los que 18 millones son niños y adolescentes. El Universal del 9 de agosto de 2007 dice que “el avance de la pobreza en comunidades aborígenes se hace evidente en la provincia argentina de Chaco, donde 11 indígenas murieron por desnutrición en el último mes”. Incluso “los indígenas argentinos han anunciado la usurpación de sus territorios, como en la lucha que libran los mapuches contra el empresario italiano Luciano Benetton”. Además, casos parecidos se presentan en Colombia y Ecuador, ya que grupos indígenas se enfrentan a empresas transnacionales que explotan crudo, gas natural y otros recursos en sus territorios, también ecosistemas ricos en diversidad. Los grupos autóctonos cuidan su entorno, pues ahí viven, y aunque se alimentan de él, en términos generales preservan naturalmente la riqueza que allí se encuentra. En cambio, las empresas monopólicas sólo buscan la explotación sin medida de recursos que se agotan rápidamente, que conlleva la contaminación del entorno del cual se extraen.

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La búsqueda de la ganancia por encima de todo y de todos, es la herencia del capitalismo depredador, que no da tregua bajo ningún concepto, ni propugna un lugar más humano, más justo y más equitativo donde vivir, ni permite la coexistencia con otras especies animales, a las que arrasa por su codicia desmedida. La mayoría de la gente no lo entiende, no vislumbra que este mundo se está agotando, y continúa apoyando a regímenes b á r b a r o s (imperialistas) como los de Estados Unidos, Francia, Alemania, Inglater ra, Rusia, Japón, China y España, entre los más desarrollados, pero los países de economía e m e r g e n t e, c o m o México, no están exentos de esa barbarie, y es de vital importancia reemplazar esos sistemas de gobierno por otros más justos. Una de las razones por las cuales a las naciones más “prósperas” no les importa el impacto ecológico que conlleva el descongelamiento de las zonas polares, es que ello hará posible nuevas actividades económicas. Por ejemplo, el gran norte canadiense sufre de una transformación radical, en Iqaluit, Nunavut, las oficinas reemplazan a los iglúes, y los autos a los trineos jalados por perros.1 Los países que poseen territorio en las zonas polares, como Estados Unidos, Dinamarca, Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia, Rusia, Sudáfrica, Chile y Argentina, se encuentran

ávidos y a la expectativa del descongelamiento del Ártico y de la Antártida, que harán visibles sus riquezas y, por ende, su inminente y absurda explotación. El subsuelo del Ártico podría contener un cuarto de las reservas mundiales de hidrocarburos todavía no descubiertas, cuya explotación contribuiría a un deshielo mayor que el actual, aunque este planeta ya no soporte más desequilibrios en sus ciclos naturales. Los países imperialistas no quieren contemplar la gravedad del asunto, lo importante es obtener más ganancia, aunque se pierdan vidas humanas y exting an especies de animales y plantas, rompiendo aún más nuestro frágil equilibrio ecológico. Las sociedades capitalistas como la nuestra viven una falsa realidad que propician sus gobiernos, en la que por su afán de convertir esos recursos que aún no tienen en mercancía, son víctimas de un embrujo2 que terminará por destruir una gran parte de nuestro planeta, un planeta que es nuestra casa.

Por Martín Arredondo

Notas 1. La Jornada. Ciencias, 3ª. 18 de agosto de 2007. 2. C. Marx, Teorías sobre la plusvalía, tomo III, editorial Cartago, Buenos Aires, 1975. pág. 423

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Escasez o mala distribución
El trabajo es la fuente de toda riqueza; es la condición básica y fundamental de toda la vida humana 1 El trabajo es el motor de la vida del hombre, este produce todo lo material que existe, la modernidad, la tecnología, el desarrollo y nos apoyamos de el para además de cubrir nuestras necesidades básicas, también vivir de la manera a la que nos hemos adaptado, pero esta es una practica insostenible que no procura nuestra existencia futura; es mas amenaza y destruye cualquier forma de vida actual, la dominación de la naturaleza tiende a que no haya mas que dominar. Gran parte que la contaminación nos afecte cada día mas se debe a que en algo tan sencillo como el que comemos, especialmente los productos animales, además de contribuir a una industria cruel se pone en riesgo nuestra salud. Con respecto al agua se dice que no será suficiente para que nuestros descendientes lleven la dieta occidental vigente. El Instituto Internacional del Agua Stockholm, (SIWI ) menciona “la creciente demanda de carne y productos lácteos es insostenible pues los animales necesitan mucho mas agua que granos para producir la misma cantidad de comida que alcanzaría para alimentar a mas gente”, sin embargo los empresarios opinan: “Si la gente quiere comer carne barata el planeta y los animales tendrán que pagar por ello”. Comentario hecho por relaciones publicas de Mc.Donald's Inc.

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El consejo para la alimentación mundial de las naciones unidas ha calculado que dedicar a alimentación humana el 10 y 15% del grano que se destina al ganado bastaría para llevar las raciones al nivel calórico adecuado erradicando el hambre.2

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Es como nuevas propuestas se debaten en las organizaciones de alimentos y nutrición, los datos sumamente reales contribuyen a que no es sostenible este consumo de productos derivados de al ganadería industrial. La solución no esta en alimentar con animales a quienes padecen hambre sino en liberar tierras de cultivo y enseñar a las comunidades a rotar las siembras y a combinar los alimentos de manera balanceada. Los subsidios que dan a la industria carnica se podrían usar para desarrollar programas de riego en zonas de sequía,4 reforestación, investigación , etc. Los problemas derivados son físicos, ambientales y hasta morales, los animales no humanos en este sistema económico se

Por Rocío

Notas 1. Engels Federico , El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, Progreso, Obras escogidas en dos tomos, Tomo II. 2. Revista Derecho Ambiental y Ecología, pág. 65. 3. Harvey, Diamond. Salud y ecología. Ediciones Urano. Barcelona, 1991. 4. Esquivel F. Leonora, “Un ejemplo de prácticas insostenibles”, en Revista Derecho Ambiental y Ecología, pág. 63

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Con la cantidad de cereal y soja empleada para alimentar a los animales cuya carne consumirá una persona podrían nutrirse veinte personal. “La cantidad de tierra dedicada a cultivar todo lo que sir ve de alimento al consumo humano en Estados Unidos es de 24 millones d e hectáreas, la cantidad de tierra de tierra dedicada a cultivar todo lo que se le da de comer al ganado es de 480 millones de hectáreas”. 3

consideran como recursos vulnerando sus intereses y su condición de vida. Así como el que comemos no es sustentable, podríamos entonces preguntarnos que vestimos, que u s a m o s , p o r q u e finalmente la contaminación n o e s consecuencia única de las fabricas, de las empresas, de algún país o del gobierno no asi estan exentos, s i n o d e millones de actividades que se desarrollan diariamente en el cual tu formas parte, es cuando el trabajo, se hace un fin sin saber para que nos sirve y como nos afecta.

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Crisis de la humanidad: destr ucción de la naturaleza
El desarrollo de la producción ha demostrado cabalmente, a estas alturas, su verdadera naturaleza como realización de la economía política: el desarrollo de la miseria, que ha invadido y arruinado el medio mismo de la vida. Guy Debord La transformación de la riqueza material y de las condiciones existentes que la naturaleza provee, ha sido el motor principal que ha impulsado al hombre a lo largo de su historia, permitiendo su evolución, ya que cuando trasforma las condiciones de existencia que lo rodean se transforma a sí mismo. Las necesidades del hombre lo han llevado al uso de los recursos naturales y a la modificación de la naturaleza misma, lo que ha generado efectos sobre el ciclo de reproducción natural del hábitat (aun Por: Pitufarecuando el hombre no era consciente de los efectos que su intromisión generaría sobre las condiciones naturales, hasta antes del capitalismo no se habían manifestado la destrucción y degradación global del medio ambiente). Sin embargo, la forma en la que los seres humanos han intervenido a lo largo de la historia, según su época, sobre la naturaleza, ha sido hasta cierto punto armónica, es decir, no se había roto el equilibrio natural de manera global: es verdad que los antiguos griegos talaron los bosques y destruyeron la capa de suelo fértil en gran parte de su territorio; el apetito voraz del Imperio Romano acabó por asolar los recursos de gran parte de África del Norte, mientras que ciertas especies de grandes animales usados como bestias de pelea en los circos se redujeron hasta casi desaparecer, y Lori E. Wright argumenta que la gran crisis ecológica fue un factor determinante del colapso de la civilización clásica Maya. Sin embargo la humanidad en sí no había rebasado los límites de sustentación del hábitat; las comunidades en general poseían mecanismos de regulación de los efectos que tenía su trabajo sobre la naturaleza. Así, cada sociedad, determinada por su forma de producción, había delimitado un tipo de relación hombre-naturaleza que conservaba esa relación armónica. Sin embargo, bajo el dominio del modo de producción capitalista1 se establece de manera formal una relación hombre-naturaleza muy específica, en donde el trabajo también adopta una especificidad histórica, que es el trabajo enajenado; así, en la producción y reproducción de sus

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condiciones de vida, el hombre no es consciente de la relación vital que existe entre él y la naturaleza, atentando sin saberlo en contra de sí mismo. En Marx encontramos que
La vida genérica, tanto del hombre como en el animal, consiste físicamente, de una parte, en que el hombre (como el animal) vive de la naturaleza inorgánica, y cuanto más universal sea el hombre, como el animal, tanto más será el campo de la naturaleza inorgánica de la que vive. Del mismo modo que las plantas, los animales, los minerales, el aire, la luz, etc., son, teóricamente, una parte de la conciencia humana, en parte como objetos de la ciencia natural y en parte como objetos del arte […], constituyen también, prácticamente, una parte de la vida y la actividad del hombre. La universalidad del hombre se revela de un modo práctico precisamente en la universalidad que hace de toda la naturaleza su cuerpo inorgánico, en cuanto es 1) un medio directo de vida, como 2) la materia, el objeto y el instrumento de su actividad vital. La naturaleza es el cuerpo inorgánico del hombre; es decir, la naturaleza en cuanto no es el mismo cuerpo humano. Que el hombre vive de la naturaleza quiere decir que la naturaleza es su cuerpo, con el que debe mantenerse en un proceso constante, para no morir. La afirmación de que la vida física y espiritual del hombre se halla entroncada con la naturaleza no tiene más sentido que el que la naturaleza se halla entroncada consigo misma, ya que el hombre es parte de la naturaleza. El trabajo enajenado, 1) por cuanto enajena al hombre la naturaleza, y 2) porque se enajena a sí mismo, su propia función activa, la actividad vital.

proceso de producción, como una mercancía más. Con esto el hombre ahora no sólo extrae de la naturaleza ciertos elementos para producir objetos necesarios para su vida, sino que el trabajo esta encaminado exclusivamente a la producción de mercancías con el objetivo de lograr su realización, para poder obtener las ganancias tan esperadas por los “grandes hombres de negocios”. Esta lógica ha provocado que el planeta entero haya sufrido transformaciones realmente radicales, de modo que han sido los ciclos antrópicos2 los que han provocado que la situación sea tan alarmante, dado: * El calentamiento global (causado principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero c o m o e l C O 2 , principalmente generadas por la industria y los automóviles); este fenómeno contribuye a los cambios violentos en el clima; los glaciares del mundo se están derritiendo y los casquetes polares se adelgazan y encogen generando un aumento del nivel de los mares, la inundación de zonas costeras se ha evidenciado; se han estado perdiendo tierras agrícolas fértiles por la erosión. * El adelgazamiento de la capa de ozono que protege la tierra contra la peligrosa irradiación ultravioleta; el daño causado a los bosques y sistemas de agua dulce por el agua ácida, la contaminación del aire y al agua, las montañas de desechos sólidos generados por las grandes ciudades y el creciente ritmo de desaparición de las especies. En estos tiempos sería casi imposible deslindar los ciclos naturales3 de los efectos de la práctica social. Así, la alta producción de gases tóxicos, contaminación del agua, destrucción de los diversos ecosistemas y especies, la aparición cada vez más recurrente de huracanes, sequías crónicas e

Al delimitar la propiedad privada de la riqueza material natural a las leyes del movimiento de la acumulación, la naturaleza se somete a la explotación, destrucción y degradación en el

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inundaciones que se comen a ciudades enteras, entre tantas otras deformaciones que aquejan al planeta, son el resultado de la lógica de producción y consumo que la sociedad ha llevado acabo desde ya hace varios siglos, que han roto con el ciclo natural de r epr od ucc ió n d e l a nat ura lez a, at e n t and o directamente contra la misma existencia de la especie

bajo las actuales condiciones de producción? La importancia de discutir sobre este tema se fundamenta en que la dominación del capital en todos los aspectos de la vida de los hombres es total, así de nuevo aparece la necesidad y la posibilidad de la transformación radical del sistema capitalista.

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humana. Ante esta realidad han surgido diversos movimientos sociales en contra de la destr ucción del med i o am b ie n t e, p r o p o ni en do sol u cio n es y realizando ciertas actividades para contribuir a solucionar uno de los tantos problemas que aqueja a la humanidad (limitadas o no se han expresado). El punto más importante a discutir sería: ¿Cómo se están planteando las distintas organizaciones combatir en contra de la degradación del medio ambiente?, porque es innegable que los brotes de inconfor midad a nivel mundial están presentes, pero ¿hacia a donde va su lucha?; ¿se puede realmente avanzar en ese aspecto de la lucha política

Por Pitufare
Notas 1. Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes. Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía dio un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. 2. Creados por el hombre en la construcción de su vida. 3. Son aquellas transformaciones espontáneas en las zonas liquidas, gaseosas y sólidas de la corteza terrestre. Son cambios que han permitido la autorregulación de la naturaleza.

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Notas para la comprensión del movimiento ecologista
s 1991. La guerra del Golfo Pérsico ha terminado, pero las tropas iraquíes en su retirada han incendiado cientos de pozos petroleros Kuwuaities; la nube negra que dejan tras de si cubrirá Kuwait, buen aparte parte de Irak, Irán y Arabia saudita durante meses y algunos hablan que por años, tiempo suficiente para que la temperatura de la región descienda entre 10 y 15 grados por efecto de la nube toxica; por el momento el alumbrado público permanece funcionando las 24 horas del día, los automóviles circulan con las luces encendidas debido a la escasa visibilidad, y el alto contenido de azufre del petróleo kuwaití hace peligroso que ancianos y personas con afecciones respiratorias salgan a la calle. Serán necesarios casi dos años para apagar los cerca de 500 pozos de petróleo que están ardiendo. La catástrofe en el Golfo Pérsico desata una ola de especulación sobre el efecto que tienen las emisiones de óxidos nitrosos, dióxido de carbono e hidrocarburos en el clima del planeta; a la vuelta de unas décadas los efectos de las potentes emisiones de gases contaminantes producidas por la “civilización moderna” se han materializado: inundaciones masivas, sequías y hambrunas se suceden cada vez a una escala mayor, afectando por igual a países desarrollados y a países pobres,

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como lo demuestran los desastres ocurridos a los países que bordean el océano Índico en 2004, la ciudad de Nueva Orleáns en 2005 y recientemente a los estados
de Tabasco, Veracr uz y Chiapas.La contaminación, como otros muchos aspectos de la descomposición capitalista, crean sentimientos de impotencia y angustia en la población, lo que ha llevado a que se incrementen las campañas y la fuerza de las organizaciones ecologistas y a un fortalecimiento del movimiento ecologista mundial. Conviene entonces revisar las posiciones y características del movimiento ecologista. En primer lugar resulta algo arbitrario hablar del movimiento ecologista1, puesto que su composición es muy diversa y sus expresiones varían mucho de un país a otro y entre las diferentes culturas; sus diferentes expresiones van desde los movimientos en pro de la conservación de la naturaleza, incluyendo a las movilizaciones de comunidades en defensa de su entorno, hasta la llamada política verde, organizada alrededor de los partidos políticos y su acción parlamentaria, pasando por el llamado ecologismo radical en el que destacan: las acciones de desobediencia civil, el ecofeminismo2 y el ecosabotaje, este ultimo dirigido principalmente hacia la construcción de presas, la tala inmoderada y la experimentación en animales. Mención aparte merece la organización ecologista Greenpeace,

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cuyo numero de miembros y cantidad de ingresos la convierten en la organización ecologista mas grande del mundo, movidos por un sentimiento de urgencia ante la desaparición de la vida en el planeta, y una actitud pragmática se centran en la organización de campañas con objetivos específicos acompañadas de a c c i o n e s espectaculares destinadas a atraer la atención de los m e d i o s d e comunicación. A pesar de las variadas manifestaciones que este movimiento tiene, podemos identificar dos rasgos característicos comunes a todas sus manifestaciones que pueden ayudarnos a valorar su potencial transformador. 1) La solidaridad intergeneracional inherente al movimiento, fundamentada en la noción de que alterar el equilibrio básico del planeta puede con el tiempo destruir el delicado sistema que regula la vida en la tierra, con consecuencias catastróficas para las generaciones futuras, noción donde incluso la idea de limitar el uso de los recursos a los de carácter renovable está revestido de un compromiso con las próximas generaciones de habitantes del planeta. 2) Al hacer frente a temas que no pueden resolverse nación por nación, propugna por una solución a nivel global del los problemas ecológicos; el principal enemigo del movimiento ecologista es el nacionalismo estatal; el Estado Nación por definición está destinado a afirmar su poder sobre un territorio determinado, por lo tanto rompe la unidad de la humanidad, así como la interrelación

natural de los territorios. Por último una característica propia del ecologismo es la de ser un movimiento basado en la ciencia. Aunque a veces no sea una ciencia muy rigurosa, no obstante pretende conocer cuales son los efectos de la contaminación en los seres humanos y el medio ambiente, revelando en el proceso los intereses ocultos creados por el capitalismo y la gran burguesía industrial. E l c a r á c t e r internacional de su lucha y la solidaridad con las generaciones futuras contribuyen a crear una conciencia de que los problemas del medio ambiente requieren una transformación del los modos de producción y de consumo. El peligro creciente que repr esenta la catástrofe ecológica, en lugar de crear sentimientos de impotencia y fatalismo, pueden llevar a una mayor reflexión política sobre la urgente necesidad de la transformación del sistema.La toma de conciencia sobre la gravedad de los problemas ecológicos actuales desempeñara un buen cometido en la transición entre una lucha proletaria defensiva a nivel económico y el combate político consiente contra el capital en su conjunto.3 Por Karski
Notas 1. Para una descripción detallada de diferentes expresiones y características del movimiento se puede consultar el libro de Manuel Castells, La era de la información. Economía Sociedad y Cultura (El poder de la identidad) Volumen II, en especial el capitulo 3. 2. El ecofeminismo considera a las mujeres victimas de la misma violencia patriarcal que se inflinge a la naturaleza y por lo tanto, el restablecimiento de los derechos naturales es inseparable de la liberación de la mujer 3. Revista Internacional, núm. 63.

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Ciencia, tecnología, sustentabilidad y crisis ecológica
“[La] sociedad burguesa moderna, que ha hecho surgir como por encanto tan potentes medios de producción y de cambio, se asemeja al mago que ya no es capaz de dominar las potencias infernales con sus conjuros.” 1

Las consecuencias de la crisis ecológica que aqueja a la Tierra son cada vez más evidentes al mismo tiempo que alarmantes. La contaminación del aire y del agua, los daños a la capa de ozono, la degradación de los suelos, la deforestación de bosques y selvas, el agotamiento de los recursos naturales, la desaparición de miles de especies de flora y fauna, el calentamiento global y el cambio climático con todos los desordenes ecológicos que trae aparejados (inundaciones y sequías de proporciones apocalípticas y descontrol en la temperatura del planeta), son fenómenos que amenazan con volver a la Tierra un lugar inhabitable, lo cual pone en riesgo la viabilidad de la humanidad misma. Este acuciante condicionamiento ha puesto en el centro del debate la problemática de la crisis medioambiental que hoy en día es abordada no sólo por los académicos y los científicos especializados en el tema, sino, cada vez más, por las personas comunes y corrientes, las ONG, los movimientos sociales, los gobiernos, las personalidades, los hombres de negocios, etcétera que son de una u otra forma afectados, individual o colectivamente, por esa crisis. De este debate han surgido dos posiciones que me parece entorpecen la posibilidad de encontrar al problema una solución real a la vez que integral. Por

una parte está la primera de esas posiciones, a la que denominaré ecologismo, cuya visión ecocéntrica parece exigir nada menos que el rechazo de la modernidad misma; por otra parte se encuentra lo que llamaré el siempre ilusorio reformismo del capital, que pretende que el desarrollo capitalista sea sustentable, es decir, que satisfag a las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de futuras generaciones. Ninguna de estas dos posiciones toma en cuenta de manera apropiada la relación que existe entre el hombre y la naturaleza enmarcada en el contexto del modo de producción capitalista, lo que constituye la base para entender la crisis ecológica. Dicho de otra manera ninguna de las dos posiciones aborda la problemática ecológica en relación con la dinámica de acumulación del capitalismo. Pero antes de ajustar cuentas con el ecologismo y el reformismo capitalista es necesario hacer un par de consideraciones: 1. La relación hombre-naturaleza está mediada por la producción y más directamente por las herramientas que han permitido a la humanidad la transformación consciente y

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universal de la naturaleza. 2. La producción, entendida dialécticamente, implica relaciones de producción, que en el capitalismo suponen explotación y expropiación de trabajo ajeno, así como opresión y deterioro progresivo de las condiciones de vida de la mayoría de la población vinculadas inextricablemente a la destrucción del medio ambiente. I. Ecologismo. ¿La lucha contra la ciencia y la tecnología o la lucha contra el capitalismo? El ecologismo pretende hacer que sean la ciencia y la tecnología quienes expíen las culpas del capitalismo, de manera simplista y unilateral funda en éstas las causas de la crisis ecológica, cuando en realidad es producto de la organización defectuosa de la producción social. Se supone que la ciencia y la tecnología liberan a la humanidad de la alienación a la naturaleza; en este sentido, la humanidad se libera del trabajo duro y embrutecedor, al mismo tiempo que su vida se hace más fácil y más segura. Sin embargo, la ciencia y la tecnología, en el marco del capitalismo, se han convertido en medios de represión y alienación, no de emancipación, como pretende el pensamiento ilustrado (por ejemplo, la tecnología en general eleva la explotación del trabajo y las tasas de utilidad y acumulación del capital y muchas tecnologías en par ticular atentan gravemente contra el medio ambiente). Pero ¿esto significa acaso que todos los aspectos de la ciencia y la tecnología son nocivos? No, la verdad es que la ciencia y la tecnología son menos culpables del desastre ecológico que la forma en que el capital las usa. Es evidente, pues, que existe una fuerte correlación entre la crisis ecológica y la forma de utilización capitalista de la ciencia y la tecnología. Siguiendo este razonamiento, la lucha contra las tecnologías indeseables y

nocivas para la humanidad y la ecología y su sustitución por tecnologías que mejoren la vida del hombre y respondan a sus necesidades reales sin alterar el espacio en que se desarrolla (su casa, la Tierra) dependen de la lucha en contra de relaciones de producción degradantes y enajenantes propias del modo de producción capitalista, de la lucha contra el capitalismo. Esto es así porque sólo la organización de la producción social por parte de los trabajadores, es decir, el control y la planeación democrática de la producción, hará posible el desarrollo de una ciencia y tecnologías libres de los vicios del capital. II. Reformismo ¿El capitalismo puede ser sustentable? La gravedad del problema de la crisis ecológica ha hecho que se organicen, cada vez más, encuentros internacionales donde gobiernos y dirigentes de grandes corporaciones expresan su preocupación por el futuro del planeta. De estos foros ha surgido el término sustentabilidad como

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Por Dr. Rouge
Notas 1. Karl Marx y Federico Engels, Manifiesto del Partido Comunista, Progreso, Moscú 1986. Página 116. 2. Uso la palabra crisis en el sentido grecolatino del término, es decir, como el punto crucial de una enfermedad en el que se decide si el paciente vive o muere, o si la enfermedad se convierte en otra más grave. 3. Los científicos advierten de que para que el calentamiento no suponga un problema realmente grave social, económico y ambiental, las emisiones tendrían que reducirse un 50% en 2030. Por ahora, el único compromiso concreto que existe es que los países desarrollados, bajo Kioto, reduzcan un 5,2% sus emisiones en 2008-2012 respecto a 1990, y EE UU rechaza el protocolo. Kioto cubre sólo un 35% de las emisiones del planeta.

Marx, tiene que acumular o morir. Para el capitalismo cualquier cosa o persona que interfiera con las ganancias, la inversión y la expansión del mercado representa una amenaza a la sustentabilidad del sistema. La cuestión es que una de esas cosas que se oponen a la sustentabilidad del sistema es precisamente el ambiente, las

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una de las respuestas viables a la crisis ecológica, lo cierto es que sustentabilidad es un término bastante ambiguo, que puede significar varias cosas, por ejemplo mantener o s o s t e n e r a l g o, conservar en el estado del ser. Entonces ¿de qué se habla cuando se expresa la necesidad de un capitalismo sustentable? La sustentabilidad puede discutirse en términos puramente económicos, pero también en términos ecológicos. La sustentabilidad económica del capitalismo, la cual supone un capitalismo en expansión, depende de la acumulación y de la tasa de ganancia, si la tasa de ganancia es negativa, la sustentabilidad está en crisis. El capitalismo, dice

condiciones naturales o externas de producción. Hasta ahora se han utilizado esas condiciones naturales de producción como si se produjesen como mercancías, pero, la naturaleza no se produce de acuerdo a las leyes del mercado. Esta restricción pone en jaque al capital y la pregunta es: ¿Es posible un capitalismo ecológicamente sustentable? La respuesta es no, hasta ahora ante la amenaza inminente a la sustentabilidad del sistema los Estados y el capital han tratado de racionalizar el acceso a las condiciones naturales de producción, por supuesto, sin ponerse mucho de acuerdo. La verdad es que no existe ninguna razón para esperar que el capital organice la producción de modo que sea ecológicamente sustentable, eso atentaría contra la lógica del sistema mismo, obstaculizaría la acumulación y la expansión, entonces, no tendría otra vía que la muerte.

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