Por Mardonio Carballo

las plumas de la serpiente

Estimado Andrés Manuel: He seguido tu carrera desde hace muchos años. Muchos de los cuales han tenido incidencia en mi formación política e ideológica. Recuerdo tus tomas a pozos petroleros en Tabasco, tu paso por la presidencia del PRD y los logros que llevaron a la izquierda a ganar el corazón de nuestro país. Recuerdo tu propia gestión al frente de la capital mexicana, lo hiciste bien, tus programas sociales fueron bien recibidos por la parte más vulnerable de la sociedad que conforma esta ciudad. Los niños, las mujeres, los ancianos y los pobres que nadie quiere voltear a ver. Recuerdo el proceso doloso de tu desafuero y recuerdo, maravillosamente también, a la gente colmando el Paseo de la Reforma para defender, lo que a todas luces, era una artimaña para sacarte de la jugada presidencial. Por supuesto recuerdo la contienda electoral de 2006, esa que tanto daño hizo a la sociedad mexicana y que no hemos podido remontar. El denuesto sigue aquí. La separación entre ricos y pobres; fresas e indios; pirrurris y gatos se quedó aquí. ¿Recuerdas ese chiste mala leche en el que te apodaban El Wiskas porque ocho de cada 10 gatos te preferían? Sí, eso ocurría en las calles porque tú llenabas plazas en aquel entonces —y para sorpresa de muchos, lo sigues haciendo ahora—. Después vino lo que ya sabemos, dijeron que no habías ganado y eso convirtió la esperanza en enojo y el número de personas convocadas a tus mítines aumentó. ¿Un millón? ¿Dos millones de personas en el Zócalo capitalino y calles aledañas? Sólo recuerdo que el primer cuadro de la Ciudad de México se había llenado de gente siguiéndote. Después vino el plantón de Reforma. Muchos te seguimos. Caminando por entre las tiendas de campaña se escuchaban discusiones que seguramente sabes bien, la gente te exigía llevar la protesta a mucho más que cerrar una calle. Muchos enojados hubo, incluso entre tus seguidores, ellos querían más, tú contuviste el enojo e hiciste bien. Lo que menos necesita este país es más sangre derramada. Muchos te seguimos. Muchos después nos desinflamos. No fue tu caso. Continuaste con la “Presidencia legítima”, los medios se te echaron encima. Aun así pusiste en ocho columnas el tema de la privatización del petróleo. Lo lograste y lo has logrado en muchos temas. Tu presencia y vitalidad política es incuestionable. Pero también algunos errores han marcado tu carrera. Es necesario enunciarlos. Tus espaldarazos a Zeferino Torre Blanca, en Guerrero, y Juan Sabines, en Chiapas, son de antología. Personajes siniestros que al final te dieron la espalda; terminaron haciéndole el caldo gordo a la derecha que tantas muinas te hace pasar. Los que —no de manera acrítica— creemos en tus postulados, podríamos pasar por alto estos graves errores, pero no, eso no contribuye, de ninguna manera, a una democracia en ciernes. Otro punto importante a considerar es el apoyo a la

Vuelo XXIII (ze poali uan eyi patlanililztli, naui poali)

Carta abierta a López Obrador

cultura. En los primeros años de gobernatura perredista en la Ciudad de México podíamos ver y escuchar en la plancha del Zócalo a muchos exponentes de la música mundial: Cesárea Évora, Madredeus o Buenavista Social Club, pero a partir de tu gestión esto cambió de manera sustancial. Artistas de plástico fueron los que coparon estos sitios. Artistas hechos a la usanza televisiva fueron los que ahondaron la profunda ignorancia en la que estamos sumidos la mayoría de los integrantes de esta ciudad. La cultura es fundamental para el desarrollo crítico de las sociedades. Dejar de lado su desarrollo sólo traerá más tristezas a los que menos tienen… Otro punto importante, que no has tocado, o bien, lo has hecho de manera muy discreta, es el asunto de la diversidad sexual. Al respecto, te hago llegar apuntes de Alejandro Juárez, coordinador de Ombudsgay: “AMLO ha dejado entrever una actitud poco amigable hacia los temas de la diversidad sexual y el derecho a decidir, no sabemos hasta qué punto en función de cálculos de rentabilidad política o convicciones personales. Es claro que durante su gestión al frente del GDF se opuso a las iniciativas de ley de sociedades de convivencia e interrupción legal del embarazo (…) Resulta impostergable un proyecto de nación que promueva las reformas legales y políticas públicas que posibiliten al colectivo LGBT(…) alcanzar plena igualdad con respecto al resto de los ciudadanos. Esto implica el derecho al matrimonio universal y la seguridad social, pero también, y sobre todo, la erradicación de la discriminación social, laboral, familiar, escolar y oficial que se expresa a través de una multitud de formas (…) y cuya cara más brutal son los crímenes de odio por homofobia”. El posicionamiento claro en temas nodales te dará más credibilidad ante sectores de la sociedad que aún no están convencidos de otorgarte el beneficio de la duda. Derechos para todos redundarán en una sociedad más justa y por supuesto más democrática, esa es tu lucha. Eso nos has venido diciendo: Para todos todo. Tlaskamati miak. ¶

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