EL SECTOR ELÉCTRICO A TRAVÉS DE UNESA (1944-2004

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Sede de UNESA en Madrid

EL SECTOR ELÉCTRICO A TRAVÉS DE UNESA (1944-2004)

ÍNDICE

Presentación Prólogo I PARTE 29 CAPÍTULO 1: EL NACIMIENTO DE LA INDUSTRIA ELÉCTRICA 1.1 Primeras aplicaciones de la electricidad 1.2 Los inicios de la electricidad en España 1.3 La electricidad entra en la industria 1.4 Las primeras empresas eléctricas 1.5 Las primeras estadísticas eléctricas en España CAPÍTULO 2: EL DESARROLLO DE LA INDUSTRIA ELÉCTRICA DURANTE LA PRIMERA PARTE DEL SIGLO XX 2.1 La aparición de nuevas empresas eléctricas 2.2 Desarrollo del parque eléctrico: la Cámara de Productores y Distribuidores de Electricidad 2.3 Hacia una Red Eléctrica Nacional 2.4 Del exceso de oferta al déficit de producción CAPÍTULO 3: LA CREACIÓN DE UNESA 3.1 Creación de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) 3.2 Organización de UNESA 3.3 Repartidor Central de Cargas (RECA) 3.4 Asociaciones de UNESA a) ASINEL y la Investigación Eléctrica (PIE) b) AMYS c) ADAE 3.5 Asociación Electrotécnica y Electrónica Española (AEE) 3.6 La Federación Empresarial de la Industria Eléctrica (FEIE)

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CAPÍTULO 4: EL SECTOR ELÉCTRICO DESDE LA CREACIÓN DE UNESA HASTA LA CRISIS ENERGÉTICA 4.1 Creación de nuevas empresas (1944-1973) 4.2 La autarquía (1944-1952) 4.3 La liberalización económica (1951-1959) 4.4 Los años de desarrollo (1960-1973) 4.5 El papel de UNESA: Planes Eléctricos Nacionales y otras actividades 4.6 Presencia progresiva de UNESA en los Foros Nacionales e Internacionales CAPÍTULO 5: LA CRISIS ENERGÉTICA Y SUS CONSECUENCIAS (1973-1982) 5.1 Diversificación energética y sustitución del petróleo 5.2 La Planificación Energética 5.3 Plan Energético Nacional de 1975: Acción Concertada del Sector Eléctrico 5.4 Plan Energético Nacional de 1979: Ley de Conservación de la Energía 5.5 La reducción del fuelóleo para la producción de electricidad: el Plan Acelerado del Carbón 5.6 Creación de ASELÉCTRICA 5.7 Efecto sobre los precios de la electricidad CAPÍTULO 6: LOS PROTOCOLOS Y EL MARCO LEGAL ESTABLE: UN PERÍODO DE IMPORTANTES CAMBIOS (1983-1990) 6.1 El Primer Protocolo Eléctrico 6.2 Plan Energético Nacional de 1983 6.3 Moratoria nuclear 6.4 La Creación de Red Eléctrica de España (REE) 6.5 Hacia el saneamiento financiero del sector a) Intercambio de activos b) Segundo Protocolo Eléctrico 6.6 Marco Legal Estable CAPÍTULO 7: LOS AÑOS ANTERIORES A LA LIBERALIZACIÓN (1990-1997) 7.1 Mercado Interior de la Energía 7.2 El Plan Energético Nacional (1991-2000): regulación de las Instalaciones de Régimen Especial 7.3 Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional de 1994 (LOSEN) 7.4 Reordenación del Sector Eléctrico a) Grupo Endesa b) Grupo Iberdrola c) Unión Fenosa d) Hidroeléctrica del Cantábrico e) Enel Viesgo

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CAPÍTULO 8: LA LIBERALIZACIÓN DEL SECTOR ELÉCTRICO (1997-2003) 8.1 Tercer Protocolo Eléctrico 8.2 La Ley del Sector Eléctrico 8.3 Principales agentes del sistema 8.4 El papel actual de las Administraciones Públicas 8.5 Órganos de Gestión del Sistema a) Operador del Mercado de Electricidad (OMEL) b) Operador del Sistema 8.6 Empresas comercializadoras 8.7 Transformación jurídica de Unidad Eléctrica, S.A. en la Asociación Española de la Industria Eléctrica CAPÍTULO 9: UN SECTOR ELÉCTRICO MODERNO Y EFICIENTE 9.1 El parque generador 9.2 La producción de electricidad 9.3 El consumo eléctrico 9.4 La red de transporte y distribución de electricidad. La calidad del servicio 9.5 Los precios de la electricidad 9.6 Algunos aspectos económico-financieros del conjunto de empresas asociadas en UNESA 9.7 El medio ambiente y el Sector Eléctrico 9.8 El Sector Eléctrico en el contexto internacional ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL FUTURO DEL SECTOR ELÉCTRICO ESPAÑOL

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II PARTE 183 PRESIDENTES Y DIRECTORES GENERALES DE UNESA

III PARTE 227 EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL SECTOR ELÉCTRICO ESPAÑOL A TRAVÉS DE UNESA Cronología de los hitos más importantes (1800-2004)

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ANEXOS
243 ANEXO I: Relación de Ministros responsables de la política energética: 1944-2004

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ANEXO II: Anexo Documental Proyecto de Ley para el Establecimiento de una Red Nacional de Distribución de Corriente Escritura de Constitución de Unidad Eléctrica, S.A. Escritura de Constitución de la Asociación Española de la Industria Eléctrica

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ANEXO III: Sociedades miembros de UNESA y sus Asociaciones ADAE, AMYS y ASINEL

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ANEXO IV: Protocolos de Acuerdo entre el Gobierno y el Sector Eléctrico: Primer Protocolo sobre la Nacionalización de la Red de Alta Tensión. 1983 Segundo Protocolo sobre el Programa de Actuación a Medio Plazo del Sector Eléctrico. 1986 Tercer Protocolo sobre el Establecimiento de una Nueva Regulación del Sistema Eléctrico Nacional. 1996

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BIBLIOGRAFÍA
Archivos de UNESA. La Energía Eléctrica en España durante el último cuarto de siglo y sus perspectivas futuras. UNESA. 1969. Publicaciones de UNESA. Memorias Estadísticas de UNESA. Memorias de las Asociaciones de UNESA (ASINEL, AMYS y ADAE). La Electricidad en España. 313 preguntas y respuestas. UNESA. 2003. Trabajar en el Sector Eléctrico. Íñigo de Oriol e Ybarra. 1988 ENDESA en su Historia (1944-2000) Cien años de Historia de Iberdrola. 2001. Los Hombres – Manuel Muriel Hernández. Los Hechos. Alvaro Chapa Primeros pasos de la Luz Eléctrica en Madrid. Unión Fenosa. José Mª García de la Infanta. 2002. Compañía Sevillana de Electricidad. Cien años de Historia. 1994. Desarrollo de la Industria Eléctrica en España. Revista “Energía”. J. Fraile Mora, P. García Gutiérrez, Fraile Ardany y J.R. Wilhelmi Ayza. 2001 Simposio sobre el “125 Aniversario de la Electrificación en España (1879-2004)”. Jornadas organizadas por el Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales. “Un empeño industrial que cambia a España. 1850-2000”. Siglo y medio de Ingeniería Industrial. José Mª Martínez-Val. 2001.

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PRESENTACIÓN

uando se acomete la aventura de editar un libro de historia generalmente se hace con el deseo de que lo escrito permita no sólo recordar hechos notables sino también suscitar en el lector una reflexión útil. En nuestro caso, más allá de efectuar un análisis histórico pormenorizado del Sector Eléctrico Español, el objetivo de este libro busca exponer los hitos más importantes que, vistos desde UNESA, han marcado su evolución.

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Como es lógico, la configuración actual del Sector Eléctrico Español viene a ser la consecuencia última de los hechos que se han ido registrando a lo largo de sus más de ciento veinte años de historia, por lo que un repaso de los mismos desde una institución sectorial puede ayudar a entender mejor cuál es su perfil social, institucional y empresarial en los momentos actuales y en el futuro previsible. A pesar de que la producción eléctrica a niveles industriales cuenta con algo más de cien años, la electricidad se ha convertido en un bien tan necesario para la vida y para la actividad económica en todos los países que han alcanzado un mínimo grado de desarrollo, que nos resulta casi imposible imaginar un mundo que carezca de ella. No están demasiado lejos en el tiempo las frecuentes restricciones eléctricas que, por razones que más adelante comentaremos, hubo que aplicar en España en las décadas de los años cuarenta y de los cincuenta.Y, sin embargo, cualquier interrupción en el suministro que pueda producirse en la actualidad es concebida ya como la carencia de un bien esencial, con la misma gravedad que conlleva la carencia de agua o de alimentos. Y es lógico que así sea. No hay que profundizar mucho para tomar conciencia del papel esencial que juega hoy la electricidad en la vida cotidiana de la práctica totalidad de los ciudadanos, hasta el punto de constituir un elemento fundamental en la consecución de la calidad de vida propia de un país desarrollado. De la misma forma, tampoco es preciso un excesivo ejercicio de imaginación para darse cuenta de que sin la electricidad la gran mayoría de las actividades industriales serían imposibles, o habría que efectuarlas en condiciones económicas y laborales que implicarían un coste social que hoy consideraríamos intolerable. En definitiva, si desde un punto de vista económico estricto esta afirmación podría resultar excesiva, desde una perspec-

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tiva social podemos sostener que la electricidad es un bien de primera necesidad en todos los ámbitos. No se pretende con todo lo anterior enfatizar el papel que ocupa el Sector Eléctrico en la vida económica y social de una nación, ni conseguir ningún tipo de reconocimiento especial para él por parte de la sociedad. Pero sí resulta conveniente llamar la atención sobre la paradoja que supone el que en el subconsciente de los ciudadanos no se asocie, de manera inmediata, la presencia de un bien esencial para la vida actual, con el trabajo que es preciso desarrollar para que ese bien sea disponible en la cuantía y momento preciso. Un trabajo que, por lo que se refiere a España, es llevado directamente a cabo por unas treinta mil personas, en un sector cuyo inmovilizado en explotación y desarrollo tiene hoy un valor superior a los 40.000 millones de euros, con unas instalaciones que están incorporando continuamente tecnologías avanzadas de primera fila. En definitiva, la electricidad es un bien tan consustancial ya a nuestra vida cotidiana y aparentemente tan poco tangible que se corre el riesgo de olvidar que es producto de una actividad industrial y profesional muy compleja, o de pensar que es un bien que siempre ha estado ahí, que carece de Historia humana. Por el contrario, detrás de ese simple y mecánico gesto con el que encendemos una bombilla al pulsar un interruptor hay –como en otros muchos sectores industriales de nuestro sistema económico y social– un ingente trabajo y una Historia relativamente reciente pero muy intensa. Una Historia que, además, para los españoles debe ser motivo de especial orgullo, por cuanto que el desarrollo de la industria eléctrica de nuestro país ha jugado, y sigue jugando, un papel de primera línea a nivel mundial en muchos aspectos, como se verá en este libro. Así, estas páginas van a intentar informar al lector de las características y datos más sobresalientes de ese trabajo y de esa Historia, describiendo cómo nació y se desarrolló el Sector Eléctrico español, cuál es su situación actual, cuáles son las líneas que previsiblemente van a caracterizar su desarrollo en el futuro inmediato y cuál es su configuración institucional. Sólo me queda agradecer esta aportación que resulta del trabajo bien hecho por los equipos de UNESA, bajo la dirección de un “histórico”como es el Ingeniero Vicente Gil Sordo.

Íñigo de Oriol e Ybarra Presidente de UNESA
Madrid, mayo de 2005

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presentación

PRÓLOGO

UNESA vista desde una perspectiva personal
Por Eduardo García de Enterría Catedrático Emérito de Derecho Administrativo De la Real Academia Española

I
no de los sucesos relevantes de mi vida, ya larga por la gracia del cielo, de los que debo confesar que me siento más satisfecho, fue mi incorporación a UNESA, como su Secretario General, a finales de 1948, comienzos de 1949, cargo en el que permanecí hasta 1953, aunque continué manteniendo con la sociedad desde entonces una relación constante, aunque ya fuese menos directa.

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Yo era entonces, 1948, un joven Letrado del Consejo de Estado, donde había ingresado año y medio antes. Quien me propuso para el cargo fue una persona a quien yo conocía por ser hermano de quien se había casado con una prima carnal mía, Juan Antonio de la Herrán y de las Pozas, persona en verdad de primera calidad, que había sido Secretario General de Hidroeléctrica Ibérica y que había jugado desde entonces un papel decisivo en la industria eléctrica: primero en la fusión de esa Sociedad, que era la tradicional en el País Vasco, con Saltos del Duero, S.A., formando Iberduero (de la que él pasó a ser Consejero); después había participado directamente en la creación de UNESA en 1944, cuyos Estatutos había redactado íntegramente de su mano. Juan Antonio de la Herrán sintió por mí un afecto especial y una fe en mis capacidades que no acababa de explicarme bien, afecto que le llevó, primero, a proponerme trasladarme a Bilbao para desempeñar la jefatura de la Asesoría Jurídica de Iberduero. Aunque él hizo lo posible por que yo aceptara ese ofrecimiento excepcional y un tanto sorprendente para quien no había cumplido aún los treinta años y carecía aún de verdadera experiencia profesional, yo logré resistirme, con el doble argumento de que me hacía una gran ilusión ejercer mi carrera del Consejo de Estado y, a la vez, prepararme para opositar a una cátedra de Derecho Administrativo, que sentía que era mi verdadera vocación. Durante semanas insistió conmigo, aunque el proyecto de una carrera docente le indujo a respetar, finalmente, mi decisión. Pero pocas semanas después me llamó, triunfante, para decirme que había encontrado el puesto óptimo para mí, que resultaría completamente compatible con mi proyectada carrera universitaria.

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Ese puesto era el de Secretario General de UNESA, cuyas funciones me resumió y que recuerdo que me dijo que tenía el más impresionante Consejo de Administración de España, compuesto por la totalidad de los Presidentes de las grandes entidades financieras, que lo eran, a la vez, de las más de veinte sociedades eléctricas que eran entonces las primeras empresas productoras y distribuidoras de la electricidad de España, más los Directores Generales de esas mismas empresas. Me describió un futuro profesional brillante, dada mi juventud y lo que él creía que eran mis capacidades. Tras meditarlo unos días, concluí aceptando. UNESA era entonces una organización mínima. Eran, exactamente, si es que no me olvido de alguien: el Director, José Luis Redonet Maura (que, aunque Ingeniero Industrial muy brillante, me recordó en la primera entrevista que tuvimos que había hecho por libre dos asignaturas de Derecho, Derecho Romano y Derecho Natural, con cuyos principios, dijo, creía que podía comprender la estructura general del Derecho, cuyos detalles, naturalmente, me confiaba), dos Ingenieros industriales (Enrique Roig Llop y Antonio Vidal), tres Peritos Industriales cuyo nombre no he retenido, dada mi escasa relación con ellos, pues se ocupaban en exclusiva del Repartidor de Cargas (que dirigía eficazmente Roig) en turnos que cubrían la jornada ininterrumpida; un contable y, en fin, tres mecanógrafos. Eso era todo el aparato de la sociedad, que cabía cómodamente en un piso no muy grande del número 9 de la calle Juan de Mena de Madrid (un suceso mayor, creo recordar que subsiguiente al Decreto básico de tarifas de 1951, fue el traslado de las oficinas al número 16 de la calle Serrano). No obstante esa sorprendente modestia de medios, lo que yo encontré allí me apasionó enseguida: se trataba, nada menos, que de gestionar la reconfiguración completa de un servicio público esencial, el de la electricidad, algo que se acomodaba perfectamente a mi naciente vocación de iusadministrativista, teniendo en cuenta que el Derecho Administrativo acababa de ser definido a principios del siglo por un formidable jurista francés, Leon Duguit, con influencia en todo el mundo occidental, como el Derecho propio precisamente de los servicios públicos.

II
UNESA tenía entonces por definir buena parte de su propio papel. Como es sabido, UNESA, creada como Sociedad Anónima en 1944, tenía un único título jurídico como uno de los protagonistas de la gestión en España del servicio de la electricidad, la sorprendente Orden ministerial de 2 de diciembre de 1944 (Boletín Oficial del Estado de 2 de febrero), cuyo texto relevante dice, simplemente: “Artículo 1º. Se aprueba el plan de conjugación de sistemas regionales de producción de energía eléctrica propuesto por Don José Mª de Oriol y Urquijo, Presidente de UNESA, a quien se encomienda su ejecución. Artículo 2º. La Dirección General de Industria dará las órdenes oportunas para el cumplimiento del plan aprobado en el artículo anterior”.

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Despedida homenaje a Eduardo García de Enterría, del Comité Jurídico de UNESA.

El art. 3º declara de urgencia la realización de tres conexiones eléctricas: la del sistema catalán y el sistema Iberduero, la de Energía e Industrias Aragonesas y el sistema Iberduero y la de la sociedad Hidroeléctrica Española y el de la sociedad Mengemor (que operaba entonces en Andalucía). En el art. 5º y final se encomienda a la Subsecretaría de Industria y a la Secretaría General Técnica “el urgente y exacto cumplimiento”de esta Orden. Esto era todo. No cabe más economía de conceptos y aun una mención más explícita de una determinada Sociedad, individualizada con el nombre de su Presidente, como punto de arranque de una experiencia que se revelaría enseguida esencial para la suerte del servicio de la electricidad en nuestra patria, uno de los sectores clave de su economía. La situación del servicio público (así calificado formalmente por el Real Decreto-Ley –rebajado a simple Decreto por la República– de 12 de abril de 1924) de la electricidad era hasta ese momento sumamente simple y, hay que decirlo ya, radicalmente ineficiente. La electricidad, producida casi en su totalidad mediante saltos de agua, se regía por el instrumento de una concesión propia de cada salto, que fijaba el caudal concedido y la potencia en caballos resultante de cada aprovechamiento, así como las tarifas (cada salto tenía unas distintas, atendiendo a su singularidad y al nivel de inversión y producción calculado) con las que podía venderse al público la energía producida. El Real Decreto de 14 de junio de 1921, que había sometido a un plazo temporal máximo (75 años normalmente y en algún caso 100) las hasta entonces concesiones perpetuas, había avizorado ya una “red general de distribución”a la que

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los concesionarios de saltos de agua deberían ceder “el sobrante de fuerza”, siempre que la concesión se hubiese destinado “a determinados servicios públicos”. El Ministerio de Trabajo e Industria, por Decreto-Ley de 9 de abril de 1925, abrió un concurso de proyectos para el establecimiento de una “Red Eléctrica Nacional”, concurso del que no salió nada positivo. La concesión integral de una cadena de saltos sucesivos en el Río Duero (Real Decreto-Ley de 23 de agosto de 1926) rompió por vez primera la perspectiva singular de cada salto y de su respectiva concesión, con su contenido regulativo propio, aunque referida sólo a un tramo de río cuyo “aprovechamiento integral”otorgaba. En 1929 se promueve, dentro del movimiento corporativista que promovió la Dictadura en sus últimos años, una organización nacional de las empresas eléctricas, que concluirían por constituir en 1930 una “Cámara Oficial de Productores y Distribuidores de Electricidad”, que es un modesto antecedente de UNESA, aunque sin ningún poder propio de gestión del servicio; como Secretario de UNESA tuve alguna intervención en la liquidación de esa modesta corporación, que ejerció funciones puramente informativas. El mecanismo institucional sobre el que reposaba el servicio entero de la electricidad era, pues, el de la concesión hidráulica, cada una con un régimen propio establecido en su clausulado, entre el cual las tarifas. En 1933, Decreto de 5 de diciembre, se dicta un “Reglamento de Verificaciones Eléctricas”, que unifica por vez primera ciertas reglas de aplicación del servicio, estableciendo un régimen de “tarifas de aplicación”a fijar por Industria, dentro de los límites permitidos por las “tarifas concesionales”. La guerra civil fue el factor determinante de la crisis de ese sistema jurídico tan elemental, tanto por las destrucciones que incidieron sobre muchas instalaciones como por la congelación de las tarifas eléctricas, unida a la entrada en una situación de inflación y de correlativa devaluación del dinero. Las tarifas concesionales de cada salto constituían un valladar difícilmente evitable. La Administración, por la concepción contractual estricta del instrumento de la concesión, pretendía que las empresas trabajasen a pérdida, pues habían consentido de modo expreso las tarifas. Recuérdese que fue esta concepción formalista de los instrumentos jurídicos, mantenida contra el más elemental sentido común, la que llevó a la crisis al servicio ferroviario (modelo primero de los servicios públicos prestados por concesionario), que determinó como salida forzosa la nacionalización del servicio en 1940, con la creación de Renfe. Esta experiencia constituía un verdadero y terrible fantasma para las empresas eléctricas tras el final de la guerra civil y el empeoramiento económico determinado por la posterior guerra mundial, que redujo casi en su totalidad las nuevas inversiones. La implantación de un inevitable régimen de “restricciones eléctricas”, con su gravísima incidencia sobre toda la actividad económica, fue el detonante de la crisis definitiva de todo el tradicional sistema de regulación. Como medios improvisados de fortuna, comienza a gestarse un cambio radical de perspectiva jurídica. En 1944 (Orden de Presidencia de 19 de julio) se divide el territorio nacional en “zonas eléctricas”, lo que que prevé ya la imposición forzosa de

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“interconexiones”entre empresas eléctricas para poder articular una respuesta global a la situación de restricciones, rompiendo así la perspectiva concesional aislada propia de cada salto, que era la base jurídica de todo el sistema, como sabemos, y comenzando con una modesta política de interconexión de redes dentro de esas zonas. La Orden de 2 de diciembre de 1944, que es la que ya citamos al presentar a UNESA como nuevo protagonista del sistema, impone ya un “plan de conjugación de sistemas regionales de producción de energía eléctrica”, que es ya a nivel nacional, plan que es el que patrocinó UNESA y la Administración acepta, lo que supone la ruptura completa del sistema casuístico de las concesiones por saltos; las “zonas regionales” establecidas cinco meses antes se han quedado estrechas ya y se impone una “conjugación”de todos los sistemas regionales (unos con déficits, otros con sobrantes, unos con aguas altas de otoño, otros de deshielo, etc.) en un único sistema nacional. A la vez, se inicia de forma sistemática en esos mismos años iniciales de 1940 la producción de energía térmica, que el Gobierno encomendó a empresas del Instituto Nacional de Industria, el INI recién creado (1941), las cuales entregan la energía producida a las empresas privadas distribuidoras a precios tarificados con liberalidad por el Ministerio de Industria, resuelto impulsor de esta fuente de energía que, ciertamente, había cultivado poco el sector privado. La petrificación de las tarifas hidroeléctricas originarias y su absoluta insuficiencia en las nuevas circunstancias económicas serán compensadas ocasionalmente mediante recargos lineales generales. Hay un momento en que la situación realmente crítica que está viviendo el sector lleva en la consideración del Gobierno a concebir una nacionalización completa de la producción y distribución de la electricidad, según el modelo de nacionalización que en esta materia ofrecían Francia, Inglaterra, Bélgica en la inmediata postguerra mundial, modelo que permitía una integración general de todo el sistema eléctrico de la nación, integración por sí misma beneficiosa y eficaz, pareciendo hacer posible el éxito que el INI había logrado con la construcción de las grandes centrales térmicas reguladoras. Se llegaron a formular textos normativos concretos de esta posible nacionalización, que seguramente no sería difícil localizar en los archivos. Éste es, justamente, el momento en que va a entrar en escena UNESA.

III
Cuando yo comienzo a trabajar en UNESA, 1948-1949, me entero inmediatamente de que la sociedad, como representante de las empresas (carácter que siempre ha ejercitado; sólo más tarde se dobló su papel con el de una Asociación de la Industria Eléctrica, que es la que actúa formalmente cuando es imprescindible una representación formal de las empresas), estaba negociando un nuevo régimen de tarifas, que implicaba, a la vez, y necesariamente, una nueva ordenación jurídica del sector. Este tema me interesaba especialmente, como administrativista en agraz que era.

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Inmediatamente entré en combate, si puede hablarse así. Había un equipo nutrido con personal de las distintas empresas y una dirección que aseguraba el Director de UNESA en persona, en contacto permanente con el Presidente (cuando yo comencé a trabajar allí lo era aún Don José María de Oriol, aunque ya por poco tiempo; inmediatamente lo fue Don Julio Aresti, Conde de Aresti, presidente de Iberduero), y del que formábamos parte un equipo técnico extraído de las empresas, uno de los Ingenieros de UNESA (el otro se dedicaba casi en exclusiva al dispatching y a la liquidación, complicadísima, de las cesiones y adquisiciones de energía que se producían por órdenes verbales del “Repartidor de cargas”o dispatching que aseguraba UNESA misma en aplicación de la Orden de 2 de diciembre de 1944, ya citada), y creo que yo solo, inicialmente al menos, como jurista; rápidamente se constituyó una comisión de Asesores jurídicos de las empresas que se implicó de lleno en el tema. Teníamos sesiones constantes en el Ministerio de Industria (allí el protagonista negociador era, casi en exclusiva, el Director General de Industria y más tarde Subsecretario del Ministerio Alejandro Suárez, hombre de muy buen criterio y de notable capacidad) y en UNESA. Permítaseme decir que yo participé en la redacción de innumerables papeles, alguno de los cuales pienso que quizás llegara a tener algún influjo en el texto final. Ese texto final, al que llegaron las partes tras muchos años de negociación y de debate, fue el básico Decreto de 12 de enero de 1951, BOE del 2 de febrero. Quien hoy se enfrente con este modesto texto reglamentario difícilmente podrá llegar a hacerse una idea de sus trascendentales efectos. Comienza por despistar su convencional título, que es éste: “Sobre ordenación en la distribución de energía eléctrica y establecimiento de tarifas de aplicación”, título que la “Recopilación Aranzadi”(que omitió, además, transcribir la trascendental Exposición de Motivos) mutó en el siguiente, igualmente inespecífico: “Por el que se modifican los arts. 82 y 83 del Reglamento de 5 de diciembre de 1933, de Verificaciones Eléctricas y Regularidad en el Suministro de Energía”. Su contenido normativo parece limitarse en una primera impresión a un complejo manejo de fórmulas técnicas, incluso de formulación algebraica puramente abstracta, aunque, naturalmente, se explique el significado de cada uno de los signos. Por su contenido parecería una simple regulación de un cálculo unitario de las tarifas eléctricas. Pero el texto es mucho más que eso, es una nueva y sustancial regulación de todo el servicio público de la electricidad en nuestro país. El contenido del Decreto verdaderamente relevante, donde es posible comprender su verdadera trascendencia, se encuentra en su Exposición de Motivos. Sobre ésta, a la que aludiremos inmediatamente, podemos calibrar la trascendencia de la nueva regulación. Las grandes aportaciones en el orden sistemático de este algo enigmático Decreto son: 1º La ruptura definitiva del anterior criterio central de regulación del servicio público de la electricidad a partir de los diversos y múltiples instrumentos concesionales (o autorizativos, para las centrales térmicas), que era el criterio de la regulación anterior, desde el origen mismo de la electricidad como energía industrial. Ahora el Decreto articula un sistema general y unitario, cuya principal manifestación pasa a ser la que llama “Red General Peninsular”, global y unitariamente regulada. El cambio de perspectiva es, pues, radical. Pocas veces podremos encontrar una alteración tan drástica del cuadro regulador de un servicio público.

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2º En la Exposición de motivos parece justificarse inicialmente ese verdadero “giro copernicano”en la conveniencia de establecer “un sistema general y unitario de tarifas”, al cual, por cierto, se echa la carga de soportar unitariamente los mayores costos de la energía térmica, cuyo estímulo se considera esencial y a la que se asigna “la función compensadora general de la energía de origen hidráulico”. Ello obliga a “modificar esencialmente la situación presente de la economía eléctrica”, debiendo incrementarse “la política de hacer posible y estimular las cesiones de energía entre empresas y zonas, no sólo en momentos de emergencia, sino con carácter de cierta permanencia y respondiendo a un programa de producción que tienda a garantizar un abundante suministro de energía en todo el país en condiciones de máxima economía”. 3º Echa igualmente sobre el nuevo sistema general y unificado la carga de compensar adecuadamente las nuevas construcciones, mucho más onerosas, aun en pesetas constantes, que las actualmente en servicio. 4º Enfatiza de manera expresa un principio que rectifica de forma radical la concepción puramente contractualista de la tarifa, en nombre de la cual habían perecido las tradicionales concesiones ferroviarias, proclamando un principio radicalmente contrario, el de que “las tarifas sean suficientes para obtener una adecuada rentabilidad”, justificando que para este objeto las tarifas deban ser móviles o revisables según un sistema de índices o coeficientes, que permitirán a la industria “adaptarse de forma automática a futuras condiciones en alza o baja” de los costos y de las condiciones del suministro. 5º Quizás el concepto esencial sea éste: “Siendo la industria eléctrica una de las actividades en las que la coordinación de los medios de producción y la concentración de redes y sistemas presenta mayores ventajas en los órdenes técnico y económico -siendo ésta la finalidad que invocan los países que han procedido a nacionalizar este servicio-, el Estado, que propugna y mantiene los principios generales de defensa de la iniciativa privada, ha de proceder en tal forma que, por medio de regulaciones y unificaciones como las que por este Decreto se establecen, se produzcan, en beneficio de los consumidores, resultados similares a los que se obtendrían por una concentración en una sola mano de los medios de producción”. Párrafo, en verdad, decisivo. No se puede ser más explícito: la constitución e integración de un nivel unitario de explotación de la “Red General Peninsular”, y de los medios de generación de energía que la nutren, busca “concentrar en una sola mano” la totalidad de los medios disponibles en “redes y sistemas”, buscando así los mismos resultados positivos que los que invocaron, con éxito, los países que habían procedido a nacionalizar toda la electricidad. Diré, al margen, que en varias de las reuniones internacionales de productores y distribuidores de electricidad a los que UNESA asistía mientras yo estuve, varios delegados de los entes nacionalizados (especialmente, creo recordar, los belgas) afirmaron que con el sistema español resultante de ese Decreto de 1951 no hubiese habido necesidad ninguna de proceder a una onerosísima nacionalización de la industria eléctrica (el mismo argumento de las ventajas de la unificación y la gestión conjunta del sistema se alegó más tarde en Italia cuando en 1962 se llegó a la misma nacionalización de la industria eléctrica, concentrada en la entidad pública ENEL, cuyo proceso de privatización, por otra parte, se ha iniciado ya, así como se ha consumado en Gran Bretaña). 6º El Preámbulo concluye diciendo: “En general, y a lo largo de los últimos años, las

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empresas eléctricas han respondido en forma satisfactoria a las medidas de ordenación y coordinación adoptadas por los organismos competentes para hacer frente a las constantes dificultades originadas por el incremento creciente de la demanda, superando constantemente a los muy elevados de la producción, sobre todo en años de excepcional sequía, y ello hace esperar fundadamente que esta disposición, que satisface lógicas aspiraciones y que representa un paso más y muy importante en el sentido de la racionalización de estos servicios, produzca los beneficiosos resultados que se persiguen”. Este párrafo es un elogio explícito a la función objetiva y racionalizadora que supieron cumplir las empresas desde 1944 a través del magnífico instrumento que resultó ser UNESA. La parte dispositiva de este capital Decreto precisó, por una parte, que la Red General Peninsular será “la integrada por los sistemas eléctricos de aquellas entidades que individualmente o por agrupación técnica de varias, mediante enlaces que permitan la cesión o intercambio de energía, produzcan o distribuyan una suma de energía eléctrica igual o superior a 25.000.000 kilovatios hora por año”. Estas empresas así integradas en la Red General Peninsular “vendrán obligadas a transportar a través de sus redes las cantidades de energía que, en atención de necesidades de utilidad pública, ordene el Ministerio de Industria... en las condiciones económicas que para cada caso serán fijadas, cuando no se llegue a acuerdo entre las empresas, para los transportes o desplazamiento de energía entre las mismas”. También en otro lugar del Decreto se define la obligación de las empresas de “adquirir energía disponible de origen térmico o hidráulico procedentes de reservas a favor del Estado o producidos por centrales de empresas públicas o privadas”. La actuación de todas estas órdenes se confía al Ministerio de Industria, aunque para no llegar a tales órdenes coactivas se prevé que las excluye el hecho de que las empresas puedan “establecer libremente acuerdos”, acuerdos cuya gestión constituirá (como ya lo habían hecho desde su mismo origen) una de las funciones preferentes de UNESA. Las “tarifas tope unificadas” serían uniformes en todo el territorio (como aún continúan siéndolo, por cierto, lo cual no parece ya razonable). Hay una referencia, ya histórica, a las “tarifas de concesión propias de cada salto hidroeléctrico”, para prever que dejarán ya de ser preceptivas, limitándose Industria a comunicar a los servicios hidráulicos cuáles son las “tarifas tope unificadas”, que serán las aplicables. Tales “tarifas tope unificadas” se forman a través de una fórmula polinómica que expresa el Decreto y que pretende descomponer el valor relativo de todos los factores de coste de producción de la energía, y ello a partir de un año-base, que se fijó en el de 1935; a cada uno de esos factores se asigna un coeficiente que intenta reflejar su importancia relativa en ese coste (de modo que el conjunto de los coeficientes suma uno). Esos factores son los siguientes: amortización del capital (incluyendo renta e impuestos), gastos de personal, gastos varios (excluidos los dos anteriores), relación entre kilovatios producidos y kilovatios facturados (o pérdidas de transporte, en sentido técnico). Esta fórmula polinómica se erige en base de la “tarifa suficiente” en cada momento y también para su revisión periódica cuando el precio medio actual “aumente o disminuya en un 5 por 100”. El sistema pretendía ser automático, pero el Tribunal Supremo negó en varias ocasio-

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nes (a partir de la Sentencia de la Sala 4ª de 6 de febrero de 1958; recuérdese que aun la Ley de la Jurisdicción contencioso-administrativa de 1956 no había producido aún sus capitales efectos) que las empresas, contra el mismo texto del Decreto, tuviesen un verdadero derecho a obtener la revisión de las tarifas una vez superado ese margen legal matemáticamente definido. A ese precio habría de añadirse lo necesario para constituir un fondo especial de nuevas construcciones, el mayor coste de la energía térmica y la protección de ciertos suministros especialmente protegidos (el más relevante, Renfe). Este sistema de compensaciones, que llegó a disponer de cantidades muy importantes, sería administrado por una “Oficina de Liquidaciones de Energía”, OFILE, a la que las empresas debían remitir los importes correspondientes a esta parte de la tarifa recaudada por ellas, sistema pronto modificado y posteriormente suprimido, con buen acierto. Se habrá notado que el sistema de unificación y coordinación de los medios de producción y de distribución, así como los costes respectivos, se remitían a órdenes (coactivas) del Ministerio de Industria, pero que antes de llegar a ellas se permitía que las empresas afectadas pudiesen llegar a “acuerdos”. Este margen de acuerdos fue el que inmediatamente pasó a gestionar -hay que decir que con toda eficacia- UNESA; creo que sobrarían dedos de las manos para enumerar los casos en que el Ministerio tuvo que llegar a intervenir en defecto de acuerdo. UNESA también gestionó desde el comienzo, según la técnica que tenía ya bien rodada desde su origen, del “Repartidor de Cargas”o dispatching, que supone la explotación conjunta de toda la energía disponible en el sistema global mediante órdenes ejecutorias inmediatas de transferencia, de peaje, de adquisición y enajenación forzosas de bloques de energía entre las distintas empresas, que es lo que supone la explotación conjunta de todo el sistema eléctrico nacional. Tampoco estas órdenes, inmediatamente ejecutorias, fueron nunca desobedecidas, sin perjuicio, naturalmente, de su puntual liquidación económica, que la propia UNESA aseguraba, muchas veces con tensiones serias, siempre resueltas finalmente. El sistema funcionó con una notable eficacia. Tras la aprobación final de las tarifas según el esquema del Decreto de 12 de enero de 1951, que se hizo por Orden de 23 de diciembre de 1952, el sistema de restricciones quedó rápidamente superado y la industria eléctrica española entró en un período de expansión que rindió a la economía nacional un servicio ejemplar, haciendo posible el espectacular desarrollo económico que se manifestaría ya, espectacularmente, en la década de los 60.

IV
En 1953 me vi en la necesidad de abandonar mi trabajo en UNESA para concentrarme en la preparación de una Cátedra de Derecho Administrativo (me había doctorado en 1952, estando aún en UNESA), que concluí ganando a finales de 1956. Después de esta vacación recibí aún el honor de un nuevo encargo de UNESA, ya como abogado fuera de sus plantillas, el de redactar un “Convenio general de arbitraje”entre todas sus empresas miembros que excluyese formalmente la necesidad de que la decisión fuese dictada imperativamente por el Ministerio de Industria. Se tra-

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taba, pues, de sustituir la posibilidad final de una intervención de la Administración en estas materias, en las que UNESA se había hecho maestra, como ningún funcionario podría llegar a conseguir. Era un perfeccionamiento del sistema de autogestión del sistema eléctrico, bajo la vigilancia de Industria. Tengo que confesar que para redactar lo que concluyó siendo el “Convenio General de Arbitraje”entre las empresas de UNESA acudí al modelo, bien rodado, del arbitraje internacional, lo cual, a mi juicio, subrayaba de paso el carácter verdaderamente “soberano” de cada empresa sobre sus propios medios, no obstante las técnicas de integración y de acción conjunta. El Convenio fue aceptado por las empresas de UNESA sin grandes variantes. Pero después de su adopción, UNESA y sus empresas miembros se empeñaron en que para aplicar el Convenio yo mismo debía figurar como árbitro único.Yo me opuse durante algún tiempo; conozco la experiencia de los arbitrajes forenses, en que todos son muy amigos y cordiales hasta que llega el momento ineluctable de dictar el laudo, que raramente convence a las dos partes. La perspectiva de tener que enfrentarme a alguna de las empresas con las que tan buenas relaciones había trenzado, me disgustaba. Pero, finalmente, presionado por los amigos, concluí aceptando. Durante varios años fui, pues, arbitro único de las empresas de UNESA, pero lo cierto es que ésta funcionaba tan objetivamente y tan apoyada en el consenso general de las empresas, con unos métodos perfectamente rodados, que sólo una vez tuve necesidad de ejercer funciones tan delicadas. Pero en el Convenio de Arbitraje, según es normal en la práctica de Derecho Internacional en que me había inspirado, el arbitraje formal va precedido de una fase de buenos oficios que busca la negociación de un arreglo pactado. Aunque las dos empresas enfrentadas eran de las más importantes del conjunto, conseguí acordarlas en esta fase previa, ahorrándome así la necesidad de dictar ejecutoriamente una decisión arbitral en favor de una y en contra de otra. Fue toda mi actuación en este nuevo y delicado papel que tan amablemente me confió UNESA. Nunca más me vi forzado a actuar en ese papel arbitral, que tanto me honró. Y, finalmente, hasta tiempos ya muy recientes, asistí mensualmente a las reuniones de la Comisión Jurídica de UNESA que integraban los Asesores Jurídicos de las empresas, de modo que UNESA continuó siendo para mí un tema ordinario de reflexión y de trabajo. Allí he podido seguir todas las siguientes fases de la espectacular evolución de la regulación del sistema eléctrico nacional desde aquel inicial de 1951 en cuya formulación tuve alguna intervención, siquiera fuese como colaborador técnico de UNESA y de las propias empresas del sector. En estas últimas transformaciones (Leyes de 29 de diciembre de 1984, de Explotación Unificada del Sistema Eléctrico Nacional, de 30 de diciembre de 1994, de Ordenación del Sector Eléctrico, de 27 de noviembre de 1997, del Sector Eléctrico) que han culminado la espectacular liberalización impuesta por las Directivas comunitarias, no he participado ya directamente, si bien he conocido, a través de esa Comisión Asesora, los principales problemas de aplicación que con el cambio de régimen en otro de sus elementos esenciales se han ido presentando a las empresas, siempre dispuestas y eficaces en su ejemplar adaptación a las nuevas circunstancias. Prácticamente, pues, puedo decir que toda mi vida profesional he trabajado en rela-

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ción con UNESA, más o menos intensamente. De esta experiencia me queda muy firmemente la impresión de la excelencia de sus métodos de trabajo, de la objetividad de su actuación, de la rara calidad de sus gestores y, correlativamente, del gran servicio que UNESA ha venido aportando durante más de medio siglo a toda la economía española. Haber contribuido, aun tan lateralmente como yo lo he hecho, a su admirable trabajo, que ya ha cumplido nada menos que sesenta años, y que continúa siendo esencial en el sistema energético nacional, constituye para mí un orgullo, como fue siempre una alegría trabajar con sus espléndidos y eficacísimos gestores.
Mayo de 2005

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Primer foco eléctrico, instalado en la Puerta del Sol, en Madrid (1875).

I PARTE

unesa y su capital humano

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CAPÍTULO 1

El nacimiento de la industria eléctrica

uchos de los avances producidos en la industria eléctrica han supuesto desarrollos científicos y tecnológicos de excepcional importancia para nuestra civilización. De hecho, puede afirmarse con toda propiedad que, en buena medida, el progreso tecnológico moderno ha sido debido, entre otras causas, a la electricidad, fenómeno que ha estado presente desde el comienzo del universo.

M

1.1 Primeras aplicaciones de la electricidad Sin tratar de abordar aquí con detalle el desarrollo histórico, en la búsqueda de los orígenes habría que remontarse más de seis siglos, cuando se conocen las primeras manifestaciones de la existencia de electricidad estática. Hacia el año 1600, se producen los primeros trabajos del médico británico William Gilbert sobre el magnetismo y las propiedades de atracción del ámbar. Estos efectos de la electricidad estática fueron, sobre todo, objeto de curiosidad y diversión en salones y ferias, quedando en un segundo plano como tema de preocupación por parte de científicos e investigadores. Habrá que esperar al siglo XVIII para que la electricidad se convierta en un auténtico campo de investigación científica. A partir de entonces, los avances se suceden con cierta continuidad. Los estudios más importantes de la época aparecen ya relacionados con descubrimientos referentes a las propiedades y aprovechamiento de la electricidad. Pero aunque se iban conociendo más propiedades de la electricidad, los científicos no sabían cómo producirla. Ése sería el empeño de las décadas siguientes. Los trabajos del italiano Luigi Galvani, en el siglo XVIII, y en especial los del fisico Alessandro Volta, de la Universidad de Pavía (Italia), que expuso los fundamentos de lo que hoy conocemos como pila voltaica, en una carta dirigida al Presidente de la Royal Society de Londres; los trabajos posteriores del alemán Georg Ohm (17891854), con su famosa ley, que es fundamental en el diseño de circuitos eléctricos; los descubrimientos del científico danés Hans Christian Oersted acerca de los campos magnéticos generados por toda corriente eléctrica; el avance que aporta el británico Michael Faraday, de la Royal Institution de Londres, al demostrar que también es

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posible el fenómeno inverso, es decir, que un campo magnético en movimiento produce una corriente eléctrica inducida, punto de partida de los generadores industriales de electricidad, construyendo en 1831 el primer aparato de este tipo; o los posteriores estudios del francés Hippolyte Pixii (1832), del británico E.M. Clarke (1835), del alemán Stöhrer (1839), del británico Charles Wheatstone (1840), del alemán Werner von Siemens (1856), del belga Zénobe Gramme (1870), etc., conducen la historia eléctrica hasta la Exposición Universal de París-1900, cuando el ingeniero francés Auguste Reteau presenta la primera turbina de vapor con éxito reconocido, a partir de la cual se inicia la etapa propiamente industrial de la electricidad. El aprovechamiento de la corriente eléctrica se orientó, en un primer momento, hacia el alumbrado. Así, en 1813, Humphry Davy realizó el importante descubrimiento del arco voltaico, mediante una enorme batería compuesta por unos dos mil elementos voltaicos, que fue capaz de suministrar una luz muy intensa, aunque por corto espacio de tiempo. Adquiere también gran desarrollo la electroquímica, a partir de la primera descomposición del agua por los ingleses Carlisle y Nicholson valiéndose de una pila de columnas. En 1838 el científico ruso Jacobe inicia la galvanoplastia, cuya industrialización fue casi inmediata. Basándose en el electromagnetismo se persigue la idea de obtener fuerza motriz, y también Jacobe construye en 1838 una primera máquina rotativa a base de electroimanes móviles, que tenían que pasar por delante de imanes fijos, resultando una rotación continua como consecuencia de una repetición, también continua, de cambios de polaridad. Jacobe utilizó esta máquina para transportar a doce personas en un barco por el río Neva, en San Petersburgo, pero con el problema de que la batería se le agotaba rápidamente. Después, este tipo de experimentos se utilizaría en los trenes. Así, el primer motor eléctrico para arrastrar vagones en el ferrocarril fue construido en 1879 por el alemán Warner Von Siemens. En este experimento el tren alcanzó la velocidad de 6,5 km/hora. Veinticinco años más tarde, en 1904, un motor experimental alcanzaría velocidades que duplicaban la de los modelos más rápidos de la época. Tenía la desventaja de que el motor eléctrico exigía la electrificación de la línea a lo largo de todo el trayecto. En esta misma época, el descubrimiento de la primera lámpara eléctrica incandescente destinada al alumbrado constituyó otro de los hitos que contribuyeron decisivamente al desarrollo de la electricidad. Aunque fueron muchos los investigadores que trabajaron en este campo, la bombilla fue inventada simultáneamente por Swan en Inglaterra y Edison en EEUU, aunque fue este último el primero en patentarla. El descubrimiento tuvo lugar en octubre de 1879. Después de muchas experiencias, Edison, utilizando un trocito de hilo carbonizado -tomado, según cuentan, del cesto de costura de su mujer- y doblado en forma de herradura, insertada en una de las bombillas selladas que él utilizaba para sus, hasta entonces, fracasados experimentos, logró que el improvisado filamento luciese durante cuarenta horas; previamente

Experimento de descarga eléctrica producida al girar una esfera de azufre. Siglo XVII. (Unión Fenosa).

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había ensayado sin éxito multitud de materiales, por lo que una vez más la “casualidad buscada”jugó una baza decisiva en el progreso de la Humanidad. Visto con ojos de hoy, llama la atención que la entonces prestigiosa revista Nature no diera mucha importancia a la bombilla en su presentación. Sin embargo, en 1883, es decir, cuatro años más tarde, Edison producía ya 100.000 bombillas al año, y diez años más tarde alcanzaba la cifra de 4.000.000/año. Para entonces las redes de distribución de electricidad se extendían por las principales ciudades norteamericanas. En el año 1913 se descubre que si la bombilla se llena de un gas inerte, como el nitrógeno, se reduce la velocidad de evaporación de los filamentos y se prolonga su vida útil. Posteriormente, en 1934, se introdujo el filamento en forma de doble hélice para mantener mejor la temperatura, constituyendo la base de las actuales bombillas en forma de pera. El invento de la bombilla ha sido, sin duda, uno de los más relevantes de la humanidad, ya que permitió la sustitución de velas, lámparas de aceite o gas y el fuego de las chimeneas, que constituían las únicas fuentes de luz en los hogares. El humo y el hollín ennegrecían las paredes de las casas, y las emanaciones de gas producían numerosos accidentes. En resumen, nos encontramos con que a finales del siglo XIX hay una divulgación rápida de la lámpara de incandescencia, desde su presentación simultánea en Inglaterra y Estados Unidos, por Swan y Edison respectivamente; por otra parte, Gramme había perfeccionado el arco voltaico para el alumbrado, y también existían aplicaciones de la electricidad como fuerza motriz. Se entabla entonces una batalla comercial entre la electricidad y el gas, ante lo cual muchas empresas gasistas se apresuran a producir ambos tipos de energía final y a desarrollar las tecnologías necesarias para su utilización. Comienza así el período industrial de la electricidad en el mundo. 1.2 Los inicios de la electricidad en España España no permaneció ajena a la rápida cadena de acontecimientos que se produjeron en el siglo XIX y que hicieron posible las primeras aplicaciones de la electricidad. El año 1852 tiene, en este sentido, una especial significación. La prensa catalana de la época recogió el asombro de los barceloneses al comprobar que el farmacéutico Francisco Doménech era capaz de iluminar su botica, situada en las Ramblas, empleando la electricidad. Por su parte, la sociedad madrileña se hizo eco en ese mismo año de la iluminación de la Plaza de la Armería y del Congreso de los Diputados mediante una “pila galvánica”. Al año siguiente, fueron instalados en el barrio de San Gervasio de Barcelona varios telégrafos eléctricos, ubicados en diversos establecimientos, que permitían dar la alarma en caso de robo.
Experimento de Oersted (1820). Desviación de una aguja imantada por la acción de una corriente eléctrica. (Unión Fenosa).

Pila de Volta para producir corriente continua (1800). (Unión Fenosa).

Estas instalaciones, que serían más tarde utilizadas por diversas entidades oficiales, constituyeron una de las primeras experiencias realmente prácticas de aprovechamiento de la electricidad. En efecto, aunque ya en 1858 un Real Decreto obligó a la

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inclusión de una nueva asignatura sobre “Aplicaciones de la electricidad y de la luz” en el programa de estudios de la Escuela Superior de Ingenieros Industriales, la energía eléctrica se encontraba todavía en una fase de experimentación; eran frecuentes las exhibiciones y demostraciones de alumbrado eléctrico de cara al público, pero no suponían todavía aplicaciones prácticas a gran escala de la electricidad. La “luz eléctrica”estuvo también presente en Madrid en los circos Price y Paul, en la ceremonia de inauguración del abastecimiento de aguas a Madrid por el Canal de Isabel II, en los festejos con motivo de la entrada del rey Alfonso XII en la capital tras la restauración de la Monarquía, etc. Un acontecimiento de importantes repercusiones para el desarrollo de las aplicaciones de la electricidad en España tuvo lugar en 1873. Se celebraba en dicho año la Exposición Universal de Viena y a ella acudió don Ramón Menjarrés Bofarull, director de la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona. En esta exposición se presentó a los especialistas la máquina electromagnética de corriente continua, diseñada por Zénobe Gramme, y citada en el apartado anterior. El Profesor Menjarrés Bofarull quedó vivamente impresionado por las posibilidades que ofrecía dicha máquina, ya que también se demostró su carácter reversible, es decir, que podía funcionar asimismo como motor. Por ello, la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona importó al año siguiente, por medio de los señores Dalmau –propietarios de un taller de instrumentos ópticos en Barcelona y divulgadores de las aplicaciones de la electricidad en España–, una pequeña dinamo “Gramme”para la Cátedra de Física Industrial de la citada Escuela, que dirigía el patriarca de la electrotecnia española, D. Francisco de Paula Rojas (1833-1909). Poco tiempo después, una segunda “Gramme”de mayor potencia fue adquirida por la Escuela, también por mediación de los señores Dalmau. Esta segunda máquina sería empleada por Francisco y Tomás José Dalmau para efectuar, en 1875, una demostración de alumbrado por arco eléctrico en Barcelona, que tuvo una gran repercusión social. La máquina fue instalada en la fragata Vitoria, que se encontraba anclada a tres kilómetros de distancia de tierra, y era accionada por medio de la máquina de vapor de la fragata. La luz proporcionada por la máquina Gramme logró iluminar las Ramblas, así como también el castillo de Montjuïc y parte de los altos de Gracia. Los empresarios Dalmau habían contratado ya para llevar a cabo esta experiencia al Ingeniero Narcís Xifré, que había sido formado en la Escuela de Industriales de Barcelona. 1.3 La electricidad entra en la industria Tras el éxito obtenido con la operación de demostración realizada en la fragata Vitoria, los señores Dalmau llevaron a cabo, seguidamente, la iluminación de varios locales comerciales en el Paseo de Gracia, y en la fábrica de los hermanos Batlló. Por fin, a últimos de septiembre de 1875, instalaron una máquina Gramme para alumbrar los talleres de La Maquinista Terrestre y Marítima, empresa que inmediatamente encargó otras cuatro máquinas para proporcionar luz eléctrica a su fundición. A comienzos del año 1876, los Dalmau comienzan a fabricar por su cuenta máquiExperimento de Faraday (1821). Introducción de corriente eléctrica por el movimiento de un imán. (Unión Fenosa).

Demostración del arco eléctrico para iluminación, realizado en 1813 por Humphrey Davy. (Unión Fenosa).

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el nacimiento de la industria eléctrica

nas electromagnéticas de diseño “Gramme”y se convierten en representantes legales en España de la firma Gramme-Ivemois. En 1879 instalan la primera “Fábrica de Luz”en la Rambla de Canaletas, de la que Narcís Xifré es el ingeniero. Tras La Maquinista Terrestre y Marítima, que puede ser considerada como la primera empresa española que suscribió un contrato de suministro de electricidad, vienen nuevos clientes: Tejidos Tolrá en Castellar, Hilados Ricart en Manresa, el Canal Imperial de Aragón, el Arsenal de El Ferrol… Los buenos resultados obtenidos hasta ese momento por los señores Dalmau y Xifré aconsejaron la constitución, el 30 de abril de 1881, de la primera empresa eléctrica del país: la Sociedad Española de Electricidad. Madrid siguió los pasos de Barcelona: en 1878 se lleva a cabo por primera vez el alumbrado eléctrico de la Puerta del Sol y, poco después, la Sociedad Española de la Electricidad de Dalmau e hijo lleva a cabo una serie de demostraciones en la capital con singular éxito. En 1882 se inaugura la iluminación del Palacio de Buenavista, sede del Ministerio de la Guerra, y a partir de ese momento, los avances se suceden en España con gran celeridad. En 1883 se ilumina la plaza de la Constitución de Valencia y se instala en Bilbao una central eléctrica para alumbrar el puerto del Abra. Al año siguiente, el

Primera lámpara incandescente de T.A. Edison (1879). (Unión Fenosa).

La “Fábrica de Electricidad” de Buenavista. Madrid (1882). (Unión Fenosa).

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Ministerio de la Marina decidió adoptar el alumbrado eléctrico para la iluminación de sus buques. El desarrollo de la electricidad, aun dentro todavía de unos esquemas y dimensiones un tanto artesanales, comienza a ser tan rápido que en 1885 se publica ya el primer Real Decreto regulador de instalaciones eléctricas. Tres años más tarde, una Real Orden regula el alumbrado eléctrico de los teatros españoles –cosa lógica, si se tiene en cuenta que las empresas teatrales figuran entre las que más interés mostraron desde un principio por la iluminación eléctrica–, prohibiendo expresamente el alumbrado con gas y autorizando las lámparas de aceite sólo como sistema de emergencia. No sólo en Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao se va imponiendo el alumbrado eléctrico con rapidez. Así, por ejemplo, en 1886, Gerona se convierte en una de las primeras ciudades grandes del mundo iluminada con corriente alterna. Se utilizan para ello las máquinas de Zipernowsky y Dery de corriente alterna, en lugar de la de corriente continua de Gramme, y se alimentan 193 lámparas incandescentes y cuatro focos arco-voltaicos. También en 1890 se inaugura el alumbrado público de la ciudad de Bilbao. Sin embargo, una importante barrera técnica impedía un mayor desarrollo del Sector Eléctrico: la electricidad producida hasta entonces lo era en forma de corriente continua, lo que hacía imposible su transporte a gran distancia. En otras palabras, las centrales de producción de energía eléctrica debían ser construidas en las proximidades de los centros de consumo, generalmente en las ciudades más importantes, y la mayor parte de las veces se basaban en motores térmicos que funcionaban quemando gas de baja calidad. En otros lugares, en los que existía un salto de agua cerca del centro de consumo, era posible también aprovechar el agua para generar electricidad, mediante turbinas hidráulicas que movían las máquinas generadoras. 1.4 Las primeras empresas eléctricas Como se ha indicado, la primera empresa eléctrica española –la Sociedad Española de Electricidad– fue fundada el 30 de abril de 1881 en Barcelona por don Francisco Dalmau y Faura y su hijo, don Tomás José Dalmau y García. La empresa se constituyó con un capital de 20 millones de pesetas, y promovió la construcción de una central eléctrica de 140 CV que daba trabajo a 200 empleados. Pero, además de dar el suministro eléctrico, la actividad de la empresa también abarca la construcción de máquinas Gramme, lámparas de incandescencia Maxim y acumuladores Kalbalth, así como aparatos de telegrafía y telefonía. Si tomamos este punto de arranque, puede decirse, por tanto, que el Sector Eléctrico español, desde el punto de vista empresarial, cuenta con más de un siglo de historia. Asimismo, otra empresa catalana, la Compañía General de Electricidad, Fuerza y Luz Eléctrica, creada en 1882, empieza a encontrar clientes en Madrid, comenzando por los comerciantes y empresarios de la calle del Príncipe, quienes le encargan el alumbrado de la misma. En 1883 se crea la primera empresa eléctrica madrileña: la Sociedad Matritense de Electricidad, auspiciada por los señores Dalmau y
Tomás José Dalmau y García, fundador, junto con su padre, de la Sociedad Española de Electricidad, primera empresa eléctrica (1981).

Primera máquina magnetoeléctrica “Gramme” (1878). (Unión Fenosa).

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el nacimiento de la industria eléctrica

representantes de sus intereses en la capital, que inmediatamente modernizará el alumbrado eléctrico del Ministerio de la Guerra y realizará la iluminación de los jardines del Buen Retiro. El auge que conocen las aplicaciones de la electricidad va haciendo necesaria la puesta en servicio de instalaciones de producción más capaces y costosas, lo que impulsa la creación de nuevas empresas eléctricas, algunas de las cuales son origen de sociedades hoy día existentes. Así, en 1889 se crea la Compañía General Madrileña de Electricidad, cuyo principal accionista era la Compañía General Madrileña de Alumbrado y Calefacción por Gas. Dicha empresa se fusionará en 1912 con la Sociedad de Gasificación Industrial y con Salto de Bolarque, dando lugar a Unión Eléctrica Madrileña. Por otra parte, en julio de 1894 se crea en Sevilla la Compañía Sevillana de Electricidad y otras compañías son constituidas durante los últimos años del siglo XIX: la Compañía Barcelonesa de Electricidad (que con la alemana AEG absorbe la Compañía Española de Electricidad fundada por los Dalmau), la Compañía Inglesa de Electricidad en Madrid, la Sociedad Eléctrica del Mediodía, la Compañía Eléctrica Madrileña de Alumbrado y Fuerza, la Sociedad de Electricidad de Chamberí, etc. 1.5 Las primeras estadísticas eléctricas en España A pesar del importante obstáculo que suponía la imposibilidad del transporte de la electricidad a distancia, fue tal el desarrollo del sector que en 1901 ya se elaboró la primera estadística oficial del mismo. Fue en mayo de 1902, en un número extraordinario con motivo de la subida al trono del Rey Alfonso XIII, cuando la revista “La Energía Eléctrica” recogió la “Estadística de la Industria Eléctrica en España en 1901”, elaborada por el Ministerio de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas. En este número de la revista se da cuenta también del continuado incremento del número de “fábricas de fluido”por la geografía española (ver Gráfico 1.1), a partir de la instalación inicial de Barcelona. Pero en las páginas de esta revista se informa de que los precios de los carbones en España son cada día más elevados, por lo que se estaban creando dificultades serias a las empresas eléctricas, obligando a aumentar el precio del

Exposición Internacional de Electricidad en el Palacio de la Industria. París. (1881).

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fluido y a buscar alternativas para evitar esta elevación. En este sentido, da cuenta de la utilización de saltos hidráulicos próximos a las instalaciones de motores de gas pobre. El artículo continúa explicando que la estrategia era utilizar los saltos de agua, aunque fuesen de pequeña potencia, para ser usados como fuerza motriz en las épocas del año en que su caudal lo permitiese, combinándose con motores de gas pobre en los meses de estiaje. De este modo el coste medio anual del kilovatio disminuía. Este procedimiento lo “están utilizando las grandes centrales de Madrid, todas ellas con generadores de vapor hasta ahora: la fábrica de Chamberí está ya a punto de terminar las instalaciones de fuerza hidráulica procedente del salto de Santillana, que permitirá disponer de 20.000 caballos-hora diarios durante nueve meses; la de la Castellana utilizará el salto del Jarama y en el estiaje grandes motores de gas Dowson; y la del Mediodía tiene en estudio la adquisición del salto de Algete, también sobre el Jarama”. Sin embargo, no era fácil ampliar el uso de la electricidad, y la mayor parte de la producción eléctrica en España se empleaba todavía para el alumbrado. Poco a poco van aumentando las instalaciones de motores eléctricos, y algunas grandes industrias comienzan a utilizar la electricidad como fuerza motriz, e incluso innumerables pequeños talleres lo comienzan a hacer. Las grandes ventajas de los motores eléctricos frente a los de vapor serán, indudablemente, causa de que sin pasar muchos años, su empleo se desarrolle extraordinariamente en España, al igual que sucede en otros países. De acuerdo con los datos expuestos en este artículo de “La Energía Eléctrica”, en 1901 existían 861 centrales eléctricas, que sumaban una potencia total de 127.940 CV (78.425 kW). El 61% de dicha potencia utilizaba energía térmica y el 39% restante, energía hidráulica. De la cifra total de centrales, 650 dedicaban su producción al servicio público y 211 a usos particulares. Más de la mitad de estas centrales (513) producían corriente continua, por estar situadas muy próximas a los pueblos a los que suministraban fluido; el resto utilizaba corriente alterna: monofásica, bifásica y trifásica. El consumo eléctrico del año 1901 correspondía a los siguientes usos: iluminación pública, 87.112 lámparas de incandescencia y 1.470 lámparas de arco; iluminación privada, 1.237.836 lámparas de incandescencia y 2.819 lámparas de arco; motores, 2.036 con una potencia total de 23.721 CV (17.459 kW). Además, este trabajo de “La Energía Eléctrica”resumía la fuerza motriz empleada en las distintas provincias para motores y para alumbrado, especificando el número de arcos y lámparas de incandescencia con los que contaba cada una de las provincias españolas (Gráfico 1.2).

Primera central hidroeléctrica. Niágara (Buffalo, EEUU) (1895). Agence Roger-Viollet, Paris). Sevillana.

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el nacimiento de la industria eléctrica

Gráfico 1.1. Incremento de la Industria desde 1880 a fin de 1901 (Unión Fenosa)

Gráfico 1.2. La potencia de los generadores de fluido eléctrico existente en las provincias (Unión Fenosa)

CAPÍTULO 2

El desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo XX

a generalización de la corriente alterna puso fin a la era artesanal de la producción y distribución de electricidad y facilitó el desarrollo a gran escala del sector. Sólo se podía efectuar el transporte de energía eléctrica a pequeñas distancias. Faltaba un elemento fundamental para el transporte de la electricidad: la invención del transformador, gracias al cual el generador pudo completar sus amplias posibilidades de utilización.

L

Aunque hubo varios prototipos anteriores, su presentación y primera aplicación tuvo lugar en la Exposición Nacional celebrada en Budapest en 1885, formando parte de una instalación de alumbrado de la misma. Fueron sus autores los científicos Carl Zipernowsky, Max Déri y Otto Titus Bláthy, ingenieros de la casa Ganz, patrocinadora del ensayo, los cuales habían patentado su invento en el mes de febrero anterior. Gracias a la utilización de los transformadores, en Estados Unidos se puso en servicio, en 1885, la Central de Niágara con corriente alterna bifásica, que permitía el transporte a distancia de la electricidad. En Europa el primer transporte de este tipo no se llevó a cabo hasta 1891, cuando en la Exposición Internacional de Frankfurt la compañía alemana AEG expuso un transformador trifásico, obra del físico croata Kikola Telsa, con el que se logró enviar electricidad desde el salto de Lauffen hasta la ciudad de Frankfurt, salvando una distancia de 175 kilómetros, a 15 kV de tensión y con un rendimiento de más del 75%. A pesar de que la importancia de este avance no escapa a las compañías eléctricas ni a los especialistas, el transporte de electricidad a distancia tardará todavía unos años en generalizarse. Así lo confirma el hecho de que en 1901, entre el Molino de San Carlos y Zaragoza, con una longitud de casi cuatro kilómetros, fue el primero que se llevó a cabo en nuestro país, y también uno de los primeros del mundo. Después, en 1906, se inaugura la primera línea férrea electrificada de España, que une Barcelona y Sarriá, con una distancia de cinco kilómetros. Tres años más tarde, en 1909, se transporta energía eléctrica a una tensión de 60.000 voltios desde la central de Molinar, en el río Júcar, a Madrid. La línea tiene un recorrido de 250 kilóme-

el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx

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Central de Molinar. Su energía se transporta a Madrid a 250 km. (1909). (Iberdrola)

tros, con lo que se convierte en el transporte de mayor extensión y longitud de Europa por aquel entonces. Este dato reviste especial interés, porque demuestra que España supo estar en la vanguardia de la Industria Eléctrica desde su nacimiento, muy especialmente en el terreno de transporte a distancia de la electricidad. La utilización de la corriente alterna y la posibilidad del transporte de electricidad a larga distancia iban a cambiar en pocos años el panorama. La posibilidad de construir mayores aprovechamientos hidroeléctricos en zonas de montaña alejadas de los centros de consumo permitía abaratar el precio de la electricidad y ampliar sus mercados, exigiendo a cambio la disponibilidad de grandes capitales, y por tanto, la creación de nuevas compañías. Así, al tiempo que tenía lugar un cambio de escala en la industria eléctrica, comenzó un proceso de concentración empresarial que terminó con la atomización y dispersión iniciales. La industria eléctrica podía obtener grandes economías de escala al concentrarse, pero exigía una utilización intensiva de capital, sobre todo en la actividad de generación. Como resultado de ese proceso, en los años treinta se constituirían la mayoría de las empresas que iban a ser, con el tiempo, protagonistas de la historia del sector eléctrico español. 2.1 La aparición de nuevas empresas eléctricas Gracias a las posibilidades que se abrían con el transporte y la consiguiente construcción de centrales eléctricas fuera de los principales centros de consumo, que además permitían el aprovechamiento de grandes saltos de agua, la industria eléctrica española entró en la fase industrial de su historia. De hecho, en la primera década del siglo XX la fisonomía del Sector Eléctrico comienza a cambiar de manera notable. Hasta entonces, tal y como quedó indicado, la mayor parte de las centrales se encontraban dentro de las ciudades y funcionaban a base de

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el desarrollo de la industria eléctrica durante la primera parte del siglo xx

Central de Quintana, primer salto de Hidroeléctrica Ibérica. (Iberdrola)

carbón o gas de baja calidad; a partir de este momento, la estructura de la producción empezará a mostrar un predominio de la electricidad de origen hidráulico. Sin embargo, para llevar a cabo las costosas obras civiles que se precisaban eran necesarias sociedades eléctricas más potentes desde un punto de vista económico. No se trataba ya de las pequeñas minicentrales, que habían sido pioneras en la incipiente electrificación de los núcleos rurales, sino de proyectos de mayor envergadura. Por ello, para acometer estos proyectos se crean nuevas sociedades, mientras que otras se fusionan en busca de un mayor potencial económico. Entre las que ven la luz en la primera década del siglo se encuentra la Sociedad General Gallega de Electricidad, creada en 1900 para la explotación de los saltos de Segad y Fervenza, y empresa antecesora de Fuerzas Eléctricas del Noroeste, S.A. (Fenosa). Un año más tarde, en julio de 1901, se constituye Hidroeléctrica Ibérica por iniciativa de Juan de Urrutia y Eduardo Aznar, con el objetivo de aprovechar los recursos hidráulicos de la cabecera del río Duero y que en los seis años inmediatamente posteriores ampliará su área de acción, obteniendo concesiones para el aprovechamiento de diversos saltos en los ríos Urdón, Júcar, Segura y Tajo. Sería posteriormente el origen, junto a Saltos del Duero, de Iberduero. Hidroeléctrica del Chorro se funda en Málaga en junio de 1903. Tenía en explotación el Salto del Chorro (2.000 CV) en el río Guadalhorce y suministraba su energía a Málaga. Se fusionaría en 1967 con Compañía Sevillana de Electricidad. Promovida por Carlos de Mendoza y Sáez de Argandoña y otros dos Ingenieros de Caminos, en 1904 se constituyó Mengemor, que disponía de varios saltos en los ríos Guadalimar, Guadalquivir y Ohanes, situados en Jaén y Almería. También se fusionaría, por absorción, con Compañía Sevillana de Electricidad en 1951.

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En enero de 1905 se crea en Madrid Hidráulica de Santillana, por el Marqués de Santillana; poseía dos saltos en el río Manzanares y distribuía su producción en Madrid capital. Por su parte, Electra de Viesgo fue fundada en Bilbao en julio de 1906, con unas instalaciones iniciales que se componían de una central hidráulica de 440 kV sobre el río Pas en Puente Viesgo, una línea trifásica de 25 km entre esta localidad y Santander, y una central en Santander de dos grupos de gas pobre acopladas a dinamos de 300 kW. Después construyó varios saltos en el río Urdón, y compraría tres más en los Picos de Europa con un total de 30.000 CV. Uno de estos aprovechamientos tenía el mayor salto neto de España en ese momento. Finalmente, en mayo de 1907 don Lucas de Urquijo, en colaboración con don Juan de Urrutia, crea Hidroeléctrica Española, con el objetivo fundamental de abastecer la demanda eléctrica de Madrid y Valencia, contando para ello con los derechos de construcción del Salto del Molinar (28.000 CV) en el río Júcar y el de Villoria (16.000 CV) en el Cabriel. Transportaba la energía producida a la zona de Madrid y Valencia, teniendo, además, varias concesiones en el río Tajo. Como puede observarse, en la denominación social de varias de estas empresas figura el término “hidroeléctrica”. No es un hecho casual, sino que pone de manifiesto el importante esfuerzo que las nuevas empresas llevan a cabo para el aprovechamiento energético de los saltos de agua existentes en el país. Se trata de una circunstancia que volverá a repetirse en las décadas siguientes. El segundo decenio del siglo XX va a consolidar la aparición de nuevas empresas eléctricas. En este proceso tendrá una importancia grande el sector bancario como

Presa y compuertas del Molinar. Era la mayor de Europa en su momento. (Iberdrola)

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instrumento de financiación de grandes inversiones. La posición neutral adoptada por España ante la I Guerra Mundial la situó en una favorable coyuntura económica que tuvo como consecuencia, entre otras, la consolidación definitiva de las instituciones financieras del país, las cuales contribuyeron a su vez al surgimiento de nuevas empresas eléctricas y al fortalecimiento de las existentes. Entre las sociedades constituidas más importantes se encuentra Riegos y Fuerzas del Ebro, fundada en Barcelona en diciembre de 1911, como filial de “Barcelona Traction Light and Power”, domiciliada en Toronto (Canadá), por lo que la llamaban popularmente la Canadiense. Empezó construyendo saltos en el río Noguera Pallaresa. También en Barcelona se constituye en noviembre de 1911 Energía Eléctrica de Cataluña. Con capital franco-suizo, esta empresa construye primeramente la central de Capdella en el río Flamisell, con 31.600 CV de potencia, y después absorbe la Sociedad Productora de Fuerzas Motrices, que había construido varios saltos en el mismo río. En este mismo año y dependiendo de Catalana de Gas y Electricidad, se crea en la Ciudad Condal la Sociedad General de Fuerzas Hidroeléctricas, que disponía de concesiones de saltos en el río Esera del Pirineo Aragonés. Después sería absorbida en 1928 por la sociedad catalana Cooperativa de Fluido Eléctrico. En Madrid se constituyó en febrero de 1912 Unión Eléctrica Madrileña, nacida de la fusión de la Compañía General Madrileña de Electricidad, primera entidad que distribuyó energía eléctrica en Madrid (1890), y la Sociedad de Gasificación Industrial y el Salto de Bolarque (14.000 CV), que suministraba a Madrid a través de una línea de 78 km. a 50 kV de tensión. Unión Eléctrica Madrileña controlaría después, a partir de 1930, Eléctrica de Castilla, Sociedad Saltos del Alberche y Eléctrica Centro de España. En Zaragoza se crea, en diciembre de 1911, Eléctricas Reunidas de Zaragoza, que comenzó explotando dos saltos de 6.000 CV cada uno en el río Gállego, y la energía se transportaba por una línea de 30 kV a Zaragoza. Y siete años después, en abril de 1918 se constituyó Energía e Industrias Aragonesas (EIASA), que era titular de diversos saltos en el río Gállego, para suministrar energía para la fabricación de compuestos químicos en las factorías de Sabiñánigo (Huesca) y cuyo excedente se distribuía en Zaragoza. Era, por tanto, una empresa autoproductora. En julio de 1918 se promueve la Sociedad Hispano-Portuguesa de Transportes eléctricos – Saltos del Duero, con el objetivo de construir los saltos del tramo internacional del Duero, que por un largo litigio con Portugal no se pudieron comenzar hasta agosto de 1926. Se fusionó en 1944 con Hidroeléctrica Ibérica para formar Iberduero. En diciembre de 1919 nace Hidroeléctrica del Cantábrico, constituida en Oviedo para la distribución de electricidad en el triángulo Oviedo-Gijón-Avilés. Surge de la compra de la empresa Narciso H.Vaquero, que tenía saltos en Somiedo y suministraba electricidad a Oviedo y Gijón. Más tarde, en 1929, absorberá a la Sociedad Popular Ovetense (1898), y en 1942 a la Compañía de Gas y Electricidad de Gijón (1900). En esta segunda década del siglo XX merece señalarse, además, que la Sociedad

Transformador Zipernowsky y Deri. Núcleo de hilos de hierro dulce con bobinas alternas para formar los devanados primario y secundario. (Unión Fenosa).

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General Gallega de Electricidad amplía su dimensión empresarial, mediante su fusión con Electra Popular de Vigo-Redondela y con la Sociedad de Gas y Electricidad de Santiago, y la adquisición de capital de Cooperativa Santiaguesa, Electra Pontevedra-Marín, Hulla Blanca y Eléctrica de Orense. Estas tres últimas sociedades serían posteriormente absorbidas por la Sociedad General Gallega de Electricidad en 1935. La tercera década del siglo XX puede ser considerada la del aprovechamiento integral de diversas cuencas, fundamentalmente los ríos Ebro y Duero. Este criterio de aprovechamiento integral marcará la evolución del parque hidroeléctrico español desde entonces. El desarrollo del Duero tiene como personaje central a José Orbegozo Gorostegui. El gran proyecto de Orbegozo era lograr su aprovechamiento integral, mediante la construcción de embalses de regulación en los ríos Esla y Tormes. El Duero ofrecía magníficas condiciones para su aprovechamiento; desde la cota de Ricobayo o Ledesma hasta la de Saucelle existen 600 metros de desnivel, con profundos cañones en donde almacenar el agua. En los 160 kilómetros de curso del Duero internacional el desnivel es de 400 metros. Estas condiciones naturales de excepción eran las que deseaba aprovechar Orbegozo, y con ello podría quintuplicar la producción nacional de la época, ya que su plan permitía una producción media anual de 10.000 millones de kilovatios-hora. Pero el aprovechamiento del Duero internacional implicaba contar con Portugal. Las negociaciones fueron difíciles. Como se indicó en párrafos anteriores, para conseguir este objetivo fue creada, en 1918, la Sociedad Hispano-Portuguesa de Transportes Eléctricos, con un capital social de 150 millones de pesetas. Tras largas y tensas negociaciones, se llegó finalmente a un acuerdo con el país vecino en el año 1927, y con ello se pudo acometer el aprovechamiento integral de este río, que se inicia con el salto hidroeléctrico de Ricobayo, que sería uno de los pilares básicos de la empresa propietaria durante muchos años. En este tercer decenio nacen además nuevas empresas eléctricas, produciéndose también fusiones en el sistema extrapeninsular. Entre los hechos más importantes en este sentido, cabe recordar la constitución de la Compañía de Luz y Fuerza de Levante (LUTE), fundada en marzo de 1930. Esta empresa absorbe a varias sociedades de la zona de Levante, como son, entre otras, Energía Eléctrica de Mijares (1923), Hidroeléctrica Castellonense, Sociedad Valencia de Electricidad (1901) y la Unión Eléctrica Levantina. Posteriormente fue absorbida por Hidroeléctrica Española. En 1927 se crea Compañía de Gas y Electricidad (GESA) como consecuencia de la fusión de la Sociedad de Alumbrado por Gas (Mallorca, 1858) y la Compañía Mallorquina de Electricidad (1903). En 1952, el Instituto Nacional de Industria (INI) toma el control de la empresa balear, que posteriormente se integraría en el Grupo ENDESA. Y en abril de 1930 se crea Unión Electrice Company (UNELCO) mediante la fusión de la Compañía Insular-Colonial de Electricidad y Riegos (CICER-1926), la Sociedad de Electricidad de Las Palmas (SELP-1898) y la Compañía eléctrica e

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Los primeros saltos hidráulicos se acometían con penuria de medios. (Endesa)

Industrial de Tenerife (1893). El INI adquirió también esta empresa, que se fusionará años más tarde con Riegos y Fuerzas de la Palma y, posteriormente, se incorporaría al Grupo ENDESA. Hay que poner de relieve el alto grado de concentración al que había llegado el Sector Eléctrico español en 1930. Las cinco empresas mayores de entonces (Unión Eléctrica de Cataluña, Hidroeléctrica Española, Hidroeléctrica Ibérica, Cooperativa de Fluido Eléctrico de Barcelona y Saltos del Alberche) representaban el 53% de la potencia total instalada en España y el 50% de la producción nacional. Además, estas sociedades habían tenido que construir grandes líneas de transporte para hacer frente a sus propias necesidades de abastecimiento. 2.2 Desarrollo del parque eléctrico: la Cámara de Productores y Distribuidores de Electricidad Como consecuencia del esfuerzo de las empresas eléctricas que se habían ido constituyendo, a comienzos de la década de los treinta el parque eléctrico español tenía un perfil muy diferente al de comienzos del siglo. Si la estadística oficial de 1901 registraba una potencia de 30,6 MW en centrales hidráulicas y 47,8 MW en térmicas –con una producción total de 154 GWh–, es decir, había una preponderancia de centrales térmicas, los datos oficiales del año 1930 reflejaban una significativa inversión de la situación. En aquella fecha la producción eléctrica se situaba en 2.616 millones de kWh, de los cuales más del 90% provenía de centrales hidroeléctricas y algo menos del 10% restante de centrales térmicas. Asimismo, en treinta años la producción total se había multiplicado por diecisiete, con un predominio de la generación hidroeléctrica. La capacidad de los embalses de interés hidroeléctrico alcanzaba ya en el año 1930 más de 700 hectómetros cúbicos.

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Cuadro 2.1. Evolución de la potencia y consumo de electricidad en España (Período 1901-1944)1
Años Potencia instalada (MW)
Hidroeléctrica Térmica Total

Consumo en GWh
Hidroeléctrica Térmica Total

1901 1902 1903 1904 1905 1906 1907 1908 1909 1910 1911 1912 1913 1914 1915 1916 1917 1918 1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 1926 1927 1928 1929 1930 1931 1932 1933 1934 1935 1936 1937 1938 1939 1940 1941 1942 1943 1944

30,6 – 33 – – – – 60 – – – – – – 202 – 220 – – – – – – – – – 555 – – – 809 916 966 992 1.102 1.154 – – – 1.350 1.355 1.376 1.408 1.412

47,8 – 68 – – – – 126 – – – – – – 109 – 156 – – – – – – – – – 227 – – – 327 350 372 361 378 373 – – – 381 385 395 410 415

78,4 96 101 102 128 162 179 186 197 206 230 234 260 285 311 336 376 477 487 497 507 517 575 633 690 736 782 843 899 1.095 1.136 1.266 1.338 1.353 1.480 1.566 1.527 1.568 1.551 1.731 1.740 1.771 1.818 1.827

– – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – 1.982 2.389 2.382 2.489 2.646 2.763 2.993 2.593 2.306 2.236 2.844 3.353 3.659 4.065 4.385 4.016

– – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – 451 227 299 315 251 263 279 203 166 512 267 264 231 373 433 704

154 170 179 198 212 235 250 291 332 357 424 462 500 533 567 705 848 815 672 957 874 1.040 1.186 1.352 1.539 1.622 1.768 2.410 2.433 2.616 2.681 2.804 2.897 3.026 3.272 2.796 2.472 2.784 3.111 3.617 3.890 4.438 4.818 4.720

Fuente: Revista “Energía”. AEE (J. Fraile, J.R. Wilhemi y otros). Año 2001.
1

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Posteriormente, en el año 1935 los datos oficiales seguían reflejando aún más el predominio de las centrales hidráulicas (1.102 MW de potencia instalada y 2.993 GWh de producción) frente a las térmicas (378 MW de potencia instalada y 279 GWh de consumo). Estos datos demuestran las importantes inversiones realizadas por las empresas en la construcción de centrales hidroeléctricas durante los primeros treinta y cinco años del siglo XX. Como se observa en el Cuadro 2.1, en este período de tiempo la potencia instalada se multiplica por un factor de diecinueve veces, mientras que la energía se multiplica por un factor de veintiuno. La política hidráulica estuvo basada en el ordenamiento jurídico existente entonces, que tenía como principal elemento la Ley de Aguas de 13 de junio de 1879, que ha sido considerada como texto modélico, manteniéndose en vigor durante más de un siglo, hasta el año 1985, cuando fue sustituida por la nueva Ley de Aguas vigente actualmente. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que hasta 1930 los crecimientos del consumo pudieron no ser tan importantes como se indica en el citado Cuadro 2.1. Parte de los incrementos eran consecuencia de una mejora en las estadísticas eléctricas, ya que su fiabilidad aumenta a partir de 1930, al ser elaboradas por la Asociación de Productores y Distribuidores de Electricidad, que obtenían información directa de sus empresas asociadas. La Asociación se transformaría después en la Cámara de Productores y Distribuidores de Electricidad, que sería el germen para la creación de UNESA en 1944. El incremento de la producción eléctrica era más que suficiente para cubrir la demanda. En efecto, aunque el consumo crecía a un ritmo bastante notable, se situaba en términos absolutos a niveles todavía modestos. El bajo índice de consumo por habitante mostraba que la electrificación del país, aun cuando avanzaba, era escasa en comparación con las naciones vecinas más desarrolladas. A pesar de ello, el uso de la electricidad se iba extendiendo: desde comienzos de siglo hasta el año 1922, la demanda nacional de energía eléctrica fue creciendo a una tasa media anual del 8%;. desde 1922 hasta 1930, el ritmo de incremento fue de un 10% medio anual, y entre 1930 y 1936 el aumento medio se situó en un 5%. Esta evolución de la demanda se encontraba en clara consonancia con el ritmo de crecimiento de la economía española en este período, lo que ponía de manifiesto ya la estrecha relación existente entre la actividad económica y el consumo eléctrico. Antes de continuar con este relato, resulta de interés detallar algunos aspectos significativos de la situación del parque eléctrico en esta etapa inicial del siglo XX. Como ocurrió en otras naciones de nuestro entorno, las empresas productoras y distribuidoras de electricidad, aisladas en sus orígenes, habían formado grupos o zonas regionales, al relacionarse entre ellas mediante contratos de compra-venta de electricidad, o a través de fusiones para obtener una dimensión más adecuada. Las estadísticas de aquel tiempo, en especial las elaboradas por la referida Cámara de Productores y Distribuidores de Electricidad, clasificaban el parque eléctrico español en ocho grupos o zonas eléctricas, que si se toma como referencia el año 1934, se caracterizaban cada una de ellas por las variables que se presentan en el Cuadro 2.2.

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Cuadro 2.2. Parque eléctrico existente en España peninsular (Año 1934)
Número de Centrales
Hidroeléctrica Térmica

Potencia
(kW)

Producción
(kWh Miles)

1) Zona Eléctrica Cataluña
Riegos y Fuerzas del Ebro Productora Fuerzas Motrices Cooperativa Fluido Eléctrico Fuerzas Hidroeléctricas de Andorra S.E. Construcciones Eléctricas Fuerza y Alumbrado Total Zona Eléctrica Cataluña 26 2 4 1 10 1 44 5 2 3 7 1 18 10 6 5 2 1 4 2 2 1 3 2 7 4 3 52 8 – 2 2 4 2 4 1 15 38 4 – 3 – – – 7 1 – – 2 1 4 1 5 1 – – 2 – – – – – – 1 1 11 2 2 – 1 1 1 – – 12 17 286.180 28.000 80.500 25.500 680 400 321.260 14.990 18.890 15.480 3.620 1.140 54.120 128.290 14.560 8.750 4.300 4.250 3.950 3.700 2.900 2.700 2.300 924 700 390 1.620 179.330 79.740 29.400 10.380 6.520 670 900 1.410 320 30.050 159.070 663.027 71.283 88.041 13.355 1.265 2.702 839.673 75.263 69.346 93.389 13.099 2.291 253.388 264.266 41.478 20.256 11.500 10.000 11.905 3.714 7.000 3.000 7.266 3.605 1.092 996 2.830 389.008 151.250 55.521 27.065 29.062 1.265 2.084 7.534 1.587 79.564 343.344

2) Zona Eléctrica Aragón
Eléctricas Reunidas Zaragoza Electro-Metalúrgica Ebro Energía e Industrias Aragonesas Hidráulica del Moncayo Hidroeléctrica de Huesca Total Zona Eléctrica Aragón

3) Zona Eléctrica Vasco-Navarra
Hidroeléctrica Ibérica La Papelera Española Cía. Eléctrica del Urumea Saltos del Cortijo Fuerzas Eléctricas de Navarra Distribuidora E. Guipuzcoana Electra Agüera Electra Recajo Hidráulica Urederra Electra de Pamplona Hidráulica Alavesa Irurak-Bat Saltos del Río Ondárroa Compañía. Eléctrica San Sebastián Total Zona Eléctr.Vasco-Navarra Electra de Viesgo Cooperativa Eléctrica de Langreo Saltos de Somiedo Popular Gas y Electricidad de Gijón Electra Vasco Montañesa Electra del Esva Ercoa Montaña Empresas Gallegas Total Zona Eléctrica del Norte

4) Zona Eléctrica del Norte (Santander, Asturias y Galicia)

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Cuadro 2.2. (cont.) Parque eléctrico existente en España peninsular (Año 1934)
Número de Centrales
Hidroeléctrica Térmica

Potencia
(kW)

Producción
(kWh Miles)

5) Zona Eléctrica de Centro
Hidroeléctrica Española (1/3) Unión Eléctrica Madrileña Saltos del Alberche Hidráulica Santillana Canales de Lozoya Hidroeléctrica Guadiela Total Zona Eléctrica del Centro 2 2 2 4 1 1 12 4 – 18 2 6 2 2 34 21 3 – 8 2 7 4 3 48 1 6 5 1 13 1 1 – – – – 2 2 1 9 1 1 2 3 19 – – 2 10 12 2 2 1 19 – 3 4 – 7 66.000 44.000 46.200 8.820 4.000 4.780 173.800 132.000 1.200 33.530 16.200 9.320 2.540 1.410 196.200 30.490 29.400 33.900 56.560 10.960 15.940 2.100 4.240 183.590 3.600 7.840 4.720 135.000 151.160 135.210 86.149 52.064 19.856 15.480 7.635 316.394 270.420 32 54.314 45.140 18.887 8.481 3.762 301.016 104.183 38.809 46.100 75.050 33.627 16.020 6.901 4.221 324.911 20 16.979 9.478 – 46.275

6) Zona Eléctrica de Levante
Hidroeléctrica Española (2/3) Electra Valenciana Sociedad Valenciana Electricidad Compañía de Riegos de Levante Eléctrica del Segura Energía Eléctrica del Mijares Teledinámica Turolense Total Zona Eléctrica de Levante

7) Zona Eléctrica Andaluza
Mengemor Canalizaciones Guadalquivir Sociedad Minera y M. Peñarroya Sevillana de Electricidad Hidroeléctrica del Chorro Fuerzas Motrices V. Lecrin Hidroeléctricas del Genil Hidroeléctrica Centro España Total Zona Eléctrica Andaluza

8) Zona Eléctrica Castilla-León
El Porvenir de Zamora Eléctrica Popular Vallisoletana H. Navarra-Salamanca Saltos del Duero Total Zona Eléctrica Castilla-León

Fuente: Archivos de UNESA.

Además, en el Cuadro 2.3 siguiente se hace un resumen de las capacidades de los equipos instalados en cada una de estas zonas eléctricas. En este año de 1934, la producción de las empresas asociadas a la Cámara de Productores y Distribuidores de electricidad representaba el 90% de la producción total española.

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Cuadro 2.3. Las zonas eléctricas en 1934
Centrales
Hidroeléctricas Térmicas

Potencia
(kW)

Producción
(kWh Miles)

Catalana Aragonesa Vasco Navarra Santander, Asturias, Galicia Centro Levante Andaluza Castilla-León Total

44 18 52 38 12 34 48 13 259

7 4 11 17 2 19 19 7 86

321.260 54.120 179.330 159.070 173.800 196.200 183.590 151.160 1.418.530

839.673 253.388 389.008 243.344 316.394 301.016 324.911 46.265 2.814.009

Anotemos que, años más tarde, esta subdivisión geográfica se reagruparía en seis zonas eléctricas (Catalana, Centro-Levante, Centro-Norte, Noroeste, Aragonesa y Andaluza), en base a las cuales tradicionalmente ha elaborado UNESA las estadísticas eléctricas del sistema peninsular. 2.3 Hacia una Red Eléctrica Nacional La idea de construir una Red Eléctrica Nacional (REN) no constituía un tema nuevo en España. De hecho, pueden localizarse antecedentes relativos a la misma en algunos artículos publicados en la revista “Ibérica”entre 1915 y 1920 por el Padre Pérez del Pulgar, fundador del ICAI, y por Juan de Urrutia, fundador de Hidroeléctrica Ibérica. En el año 1918, el Marqués de Cortina, entonces Ministro de Fomento, encargó a la Comisión Permanente de Electricidad un dictamen sobre los criterios básicos que debería tener la Red Eléctrica Nacional para recogerlos en una Ley. Esta Comisión había sido creada en 1912 mediante un Real Decreto en el que, entre otras, se le asignaban funciones consultivas y de asesoramiento al Gobierno en relación con “las aplicaciones de la electricidad”. También se le adscribía la misión de representar a España en los foros internacionales. Estaba compuesta por un Presidente, un Secretario Delegado, seis Profesores de electricidad de las Escuelas de Caminos, Minas, Montes, Agrónomos, Industriales y de la Universidad Central, cuatro representantes ministeriales y uno de las Compañías de Electricidad establecidas en España. En el Real Decreto en el que se formalizaba el encargo, Fomento definía que la red propuesta debía tener un desarrollo de 4.400 km, con un presupuesto de unos 130 millones de pesetas, comprendiendo las líneas de mayor interés, a la tensión de 120 kV, y constituyendo las arterias nacionales sin perturbar a las redes regionales ni locales. Su trazado era casi periférico a la península, con líneas radiales al centro (Madrid), enlazando las cuencas carboníferas e hidráulicas más importantes (ver Cuadros 2.2 y 2.3). Por su indudable valor documental, el informe que en relación

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con este encargo elaboró la Comisión Permanente de Electricidad está recogido en el Anexo IV de este libro. Sin embargo, la Ley prevista por el Ministerio de Fomento no llegó a dictarse finalmente, pero en el Congreso de Ingeniería celebrado en Madrid en 1919 se recogió, entre sus conclusiones, que la construcción de la Red Eléctrica Nacional era del máximo interés para el desarrollo económico de nuestro país. Posteriormente, en abril de 1920, el Padre Pérez del Pulgar publicó en la revista “Ibérica”un nuevo proyecto de REN, proponiendo la creación de una empresa para llevarla a cabo, con un capital de 200 millones de pesetas, adoptando la forma de sociedad anónima y que estaría intervenida por el Estado. En esta propuesta se calculaba que la longitud total de la red sería de unos 6.500 km y costaría del orden de 30.000 pts/km. En el esquema del proyecto se procuraba seguir el curso de los ríos y ferrocarriles principales, pasar cerca de los centros de producción y consumo y utilizar al máximo las líneas eléctricas ya existentes.

Una de las primeras centrales térmicas en las que se destaca el gran volante. (Endesa).

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Después de los anteriores intentos, mediante el Real Decreto de 4 de abril de 1926 y las RR.OO. de 9 de julio de 1925 y 25 de marzo de 1927, la Administración convocó un concurso invitando a tomar parte en él a las entidades nacionales interesadas en el tema. Se exigía que el proyecto presentado velara por los intereses generales del país. Además, se pedía una justificación de las razones y fundamentos de las soluciones propuestas. Las bases del concurso fueron: a) Que las redes eléctricas pudieran servir a las líneas ferroviarias actuales y a las futuras cuya electrificación pudiera preverse. b) Que los proyectos que acudan al concurso los estudie, e informe sobre ellos, la Comisión Permanente de Electricidad (entidad oficial dependiente del Ministerio de Fomento). c) Que los proyectos aceptados gozarán de las ventajas que otorgan en casos semejantes la Ley de Obras Públicas, concediéndose el derecho de tanteo. Entre los proyectos presentados a este concurso merecieron la mayor atención tres: el elaborado por la Cámara de Productores y Distribuidores de Electricidad, el firmado por Hullera Nacional y el correspondiente a la Sociedad Española de Montajes Industriales. Como cada uno de ellos tenía, lógicamente, sus ventajas e inconvenientes, la decisión final no pudo ser rápida. Pero entre los tres proyectos, la alternativa presentada por la Cámara Oficial de Productores y Distribuidores de Electricidad iba a tener años más tarde una especial relevancia en la creación de UNESA. En concreto, la Cámara proponía, en una primera fase, complementar las líneas ya previstas por las propias empresas eléctricas, con sólo tres nuevas líneas de transporte, que suponían una longitud total de 326 km. y un costo de unos 23 millones de pesetas; la tensión a utilizar sería entre 80 y 130 kV. (Véase Cuadro 2.4). Cuadro 2.4. Propuesta de REN por la Cámara de Productores y Distribuidores de Electricidad: 1ª fase
Línea
propuesta

Longitud
(en km)

Inversión
(en ptas.)

Línea 1: Lafortunada-Seira (Conectaba Zonas Catalana-Vasco/Navarra) Línea 2: Castellón-Tarragona (Conexión Catalana-Levante) Línea 3: Puertollano-Madrid Total

27 100 199 326

2.996.000 8.000.000 12.097.000 23.093.000

De acuerdo con los estudios que justificaban su propuesta, los responsables de la Cámara estimaban que esta ampliación, aparentemente modesta, permitía conectar las cuencas de regímenes hidráulicos distintos, y éstos con las zonas carboníferas más importantes, de forma que se alcanzaba el máximo aprovechamiento de los recursos energéticos del país, aumentando la disponibilidad del parque generador en casi un 50%.

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En la propuesta de la Cámara se ofrecía, además, ella misma para hacerse cargo de la gestión técnica, comercial y económica de la REN. Como alternativa, la Cámara proponía la creación de una nueva Sociedad con capital suscrito por las propias empresas, y financiada con préstamos blandos, para hacer viable la construcción de las líneas de transporte que no fueran rentables económicamente. La gestión a realizar requería líneas de actuación definidas por el Estado de acuerdo con los intereses generales, que permitieran obtener todas las ventajas de la interconexión: máxima eficiencia de las instalaciones, seguridad de los servicios, evitar duplicación de redes, planes de electrificación rural no viables económicamente, etc. Cabría decir que se trataba de una especie de dispatching, que contrataría la energía de intercambio o venta directa a modo de una “gran central de ventas”. Sin embargo, bien por el inicio de la guerra civil en 1936, bien por otras razones, no pudieron llevarse a efecto estos planes, que luego, en 1944, se relanzarían con la constitución de UNESA. 2.4 Del exceso de oferta al déficit de producción Como se anotaba en páginas precedentes, la situación al iniciarse el año de 1936 se caracterizaba por un exceso de oferta de electricidad frente a una demanda que, aunque crecía de manera constante, se mantenía aún a niveles bajos, como correspondía al débil desarrollo industrial del país. Un detalle anecdótico puede ser significativo a este respecto. Cuando en aquellos años se instaló la central hidroeléctrica de Ricobayo, en el río Esla, la mayoría de los especialistas de la época insistieron en que la producción que proporcionaría esta planta tardaría muchos años en poder ser aprovechada de manera eficiente, dada la debilidad de la demanda. El exceso de la producción parecía que iba a ser una característica que iba a marcar el desarrollo del sector por mucho tiempo. La guerra civil cambió de manera brusca este panorama. Aunque durante la contienda, por sorprendente que parezca, se construyeron algunas nuevas centrales eléctricas, no se pudo continuar con la expansión del parque eléctrico al ritmo de los años precedentes. Hay que tener en cuenta, además, que un número apreciable de instalaciones eléctricas quedaron destruidas o parcialmente inutilizadas. Como consecuencia de todo ello, en 1939 la potencia en servicio sumaba 1.551 MW, es decir, apenas 71 MW más que cuatro años antes. La situación no mejoró en los años inmediatamente posteriores. Como se ha recordado antes, por la difícil situación económica del país se tropezaba con importantes dificultades para la realización de grandes obras y sobre todo, para la importación de los bienes de equipo necesarios; se trataba de unos efectos que se veían, además, ampliados por los efectos del bloqueo económico internacional y por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, el Sector Eléctrico español padeció esta escasez, no sólo en lo que a equipos electromecánicos se refiere, sino también en otros elementos básicos de la construcción, como cemento, acero, cobre, medios de transporte, etc.

Poste de transformación y distribución en Coria del Río, Sevilla, en el año 1910. (Foto Hijos de Pérez Romero). (Sevillana).

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La industria eléctrica siempre creó puestos de trabajo. Fábrica de bombillas en los años treinta. (Endesa).

Como resultado de todo este conjunto de circunstancias, el crecimiento de la potencia instalada fue de tan sólo un 1,4% anual en el período 1940-1944. Pero en cuanto a la producción, la situación era aún peor. Los 3.272 millones de kWh de 1935 se convirtieron en sólo 3.111 millones de kWh en 1939: un descenso de 161 millones de kWh. A finales de 1944, la producción se cifró en 4.720 millones de kWh, lo que suponía un incremento del 4,6% anual acumulativo en el período 1940-1944. Esta evolución acortaba sensiblemente la diferencia que separaba hasta entonces la producción disponible y el consumo, ya que este último creció a un ritmo del 5,4% anual acumulativo en el mismo período. El panorama se agravó aún más debido a la sequía de los años 1944 y 1945, la más severa que había sufrido el país en mucho tiempo. Téngase en cuenta que, en esos años, la potencia en servicio del parque eléctrico español se distribuía entre un 92% en centrales hidráulicas y sólo un 8% en centrales termoeléctricas. Con tal estructura, es fácil comprender que la sequía terminara con las posibilidades de atender convenientemente a una demanda en alza. Además, como se recordaba en páginas precedentes, no existía realmente una red eléctrica de ámbito nacional, y las empresas explotaban sus propios sistemas de forma independiente. Los intercambios de electricidad entre ellos eran pequeños y las líneas de transporte importantes sólo conectaban a las centrales de cada empresa con sus propios mercados. A agravar la situación contribuía también, por una parte, la herencia que venía arrastrando la situación financiera de las empresas eléctricas desde los años difíciles de la preguerra y de la guerra; y por otra, la crisis que afectaba a otros muchos sectores económicos, que propiciaba el encarecimiento de los equipos y materiales autócto-

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nos. Todo ello, además, se producía sin la contrapartida de una adecuación de las tarifas a la nueva situación, ya que los precios de la electricidad no se movieron desde 1933 hasta 1953, fecha del establecimiento de las Tarifas Tope Unificadas. Había una gran dispersión entre las diversas zonas geográficas en materia de tarifas, que en aquellos años eran fijadas en función de las concesiones de los aprovechamientos hidroeléctricos y de las concesiones municipales, para establecer las canalizaciones que utilizaban las compañías en las zonas urbanas. La declaración del suministro de electricidad como servicio público, realizada por un Real Decreto-Ley de 1924, amplió las competencias de la Administración para una mayor intervención en la industria eléctrica. Las regulaciones administrativas se limitaban hasta entonces a velar por la seguridad de las instalaciones, pero a partir de esta declaración de servicio público podían exigir la obligatoriedad y regularidad de los suministros y fijar tarifas máximas “de aplicación”, que no excederían de las tarifas “de concesión” existentes. En definitiva, en apenas diez años, la situación de claro exceso de oferta se había invertido completamente.

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CAPÍTULO 3

La creación de UNESA

l escenario de dificultades señalado en el capítulo anterior tendía claramente a agravarse, dado que si la producción eléctrica resultaba insuficiente para atender una demanda que crecía a un ritmo del 5,4% hasta 1944, aún más difícil hubiera resultado satisfacer crecimientos del 18%, 22% y hasta el 27% anual, como efectivamente tuvieron lugar en años posteriores a 1945. Los expertos del Sector eran conscientes de que las únicas posibilidades de cubrir el consumo eran las de ampliar el parque existente, es decir, construir nuevas centrales, y utilizar de la manera más eficiente las instalaciones de producción y transporte que estaban en funcionamiento.

E

Pero como los períodos de construcción de una central, tanto hidráulica como térmica, se fijaban entonces en unos cinco años, el problema de las restricciones era ya una realidad prácticamente ineludible, dado que aún no se contaba con una red nacional adicional ni con suficiente capacidad de interconexión internacional, que hubieran podido aliviar coyunturalmente el problema. En tales circunstancias, las diecisiete principales empresas que en estos años componían el Sector Eléctrico comprendieron que la única mejora posible, sobre todo teniendo que actuar en el corto plazo, exigía una explotación más eficiente y racional, interconectando los medios de producción disponibles. Para ello, debía constituirse una sociedad de carácter sectorial que se encargara de esta tarea y que, en cierta forma, retomara las actuaciones que años antes había previsto la Cámara de Productores y Distribuidores de Electricidad. 3.1 Creación de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) El objetivo que se planteaba entonces era, por tanto, “coordinar el conjunto del sistema eléctrico nacional a nivel suprarregional y supraempresarial, de modo que las instalaciones de cada empresa se pusieran al servicio del abastecimiento integral de la demanda del país, y se pudieran, asimismo, efectuar los intercambios de energía eléctrica necesarios, consiguiendo que los excedentes de las zonas regionales en las que hubiera en un momento dado exceso de producción cubrieran el déficit de oferta existente en otras”. Para llevar a cabo

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Primera Sede Social de UNESA (1944-1969).

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esta coordinación, constituyeron Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA), formalizada mediante escritura pública autorizada el 3 de agosto de 1944, teniendo como accionistas a las empresas eléctricas (Cuadro 3.1), que se integraron de manera voluntaria, conservando su personalidad jurídica y capacidad de gestión en el desarrollo de sus intereses privativos. En el momento de la constitución, este conjunto de empresas representaba aproximadamente el 80% de la producción eléctrica total.
Primer logotipo de UNESA.

Aunque se juzgó conveniente adoptar la fórmula de Sociedad Anónima, UNESA no se concebía como una empresa mercantil lucrativa, puesto que en sus actividades no se contemplaba la obtención de beneficios; por el contrario, sus objetivos sociales radicaban en la coordinación de una serie de actividades comunes, tal y como se especificaba en sus estatutos, en los que quedaban fijados los objetivos de la Sociedad en los siguientes términos: — Conjugación de las producciones mediante los programas de utilización de la energía conducentes a lograr el aprovechamiento más completo posible de las fuentes generadoras y un amplio abastecimiento de los mercados. — Construcción de las interconexiones necesarias de los sistemas regionales y de éstos con las centrales térmicas, para completar con las que realicen las empresas aisladamente o agrupadas; la red eléctrica primaria se dedicará a conjugar económicamente los medios de producción de energía y a alimentar en toda la amplitud de sus necesidades los centros de consumo de la nación. — Estudiar la tipificación de los materiales e instalaciones eléctricas de más frecuente aplicación, con vistas a reducir su coste, nacionalizar su producción y perfeccionar los servicios eléctricos.

Cuadro 3.1. Sociedades fundadoras de UNESA
— — — — — — — — — — — — — — — — — Hidroeléctrica Española Sociedad General Gallega de Electricidad. Saltos del Duero. Hidroeléctrica Ibérica Electra de Viesgo. Mengemor. Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya. Energía Eléctrica de Cataluña. Compañía de Riegos y Fuerzas del Ebro. Compañía Sevillana de Electricidad. Compañía de Fluido Eléctrico. Eléctricas Reunidas de Zaragoza. Energía e Industrias Aragonesas. Compañía Eléctrica de Langreo. Unión Eléctrica Madrileña. Saltos del Alberche. Hidroeléctrica del Chorro.

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— Estudiar cuantas cuestiones de carácter general interesen a la economía y a la técnica eléctrica, creando para ello los centros de investigación y asesoramiento adecuados. — Ejercer todas las misiones y facultades que el Consejo de Administración estime de interés común para cumplir los fines señalados en los apartados anteriores. Como enseguida se pudo comprobar, la iniciativa que dio lugar a la creación de Unidad Eléctrica, S.A., de la que don José María de Oriol y Urquijo, entonces presidente de Hidroeléctrica Española, fue su principal impulsor, resultó de gran trascendencia. La idea de establecer una coordinación conjunta de la explotación de los sistemas eléctricos era una necesidad sentida en todos los países de nuestro entorno y que acabaría por imponerse. Para hacer frente a este reto, en la mayor parte de los países se optó por la tutela, cuando no directamente la intervención, del Estado, hasta el punto de que en no pocos casos se llegó por esta vía a la nacionalización de sus sectores eléctricos. En este sentido, los casos de Francia, Inglaterra, Portugal o Italia pueden ser ejemplos representativos, en los que las fórmulas nacionalizadoras se concretaron en la creación de empresas públicas en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Así nacieron entonces Electricité de France (EDF), Central Electricity Generating Board (CEGB), Electricidade de Portugal (EDP) y Ente Nazionale per l’Energia Elettrica (ENEL). En el caso español, para afrontar este reto de eficiencia, las razones eran incluso más urgentes, dado que los efectos ya se venían arrastrando desde nuestro conflicto bélico, anterior a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, a la hora de acometerlo se produjo un hecho diferencial muy relevante con respecto a las naciones vecinas: en nuestro caso, fueron los propios empresarios eléctricos quienes tomaron la iniciativa y ofrecieron al Gobierno, en fecha tan temprana como 1944, una vía original para coordinar el conjunto del sistema de una manera eficaz y racional. Se dio lugar así a un instrumento como UNESA, que resultó desde su inicio de gran importancia y utilidad para la aplicación de los criterios de política energética nacional, así como para otras actuaciones de carácter sectorial. Como si se retomaran las iniciativas pendientes desde la década de los años 30, promovidas por el marqués de Cortina, entre las primeras tareas que fueron encomendadas a UNESA se encontraba, precisamente, la de promover la construcción de las interconexiones de los subsistemas eléctricos regionales, que eran necesarias para completar la red eléctrica de transporte y distribución de energía, posibilitando la conexión entre los centros de producción y consumo de electricidad en todo el país. Este empeño, desarrollado con notable eficacia, quedó formalizado mediante el “Plan de Conjugación del Sistema Regional” de producción de energía eléctrica, aprobado por el Ministerio de Industria el 2 de diciembre de 1944 y encomendado en su desarrollo a UNESA, tanto en lo que se refería a la coordinación de los diferentes sistemas regionales como al impulso de la construcción de las líneas de interconexión necesarias.

Juan Antonio Suanzes Fernández, primer Presidente del Instituto Nacional de Industria (INI).

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Asimismo, en UNESA se decidió la creación de una Oficina Central de Coordinación para la explotación conjunta del sistema eléctrico nacional, que en cada momento decidía los intercambios de electricidad entre zonas de acuerdo con las necesidades para asegurar el abastecimiento del conjunto del país. Aunque la gestión de esta Oficina venía siendo ya de hecho responsabilidad de UNESA, en 1953 el Ministerio de Industria le asignó formalmente tal función con carácter permanente. La Oficina pasó entonces a denominarse Repartidor Central de Cargas (RECA) y asumió las competencias administrativas para la gestión de la Red General Peninsular y de los intercambios necesarios de energía a través de ella. En definitiva, esta coordinación puesta en marcha por las propias empresas eléctricas evitó la nacionalización del sector, a diferencia de lo ocurrido en otros países, como Gran Bretaña, Francia, Italia o Portugal. 3.2 Organización de UNESA Buena parte de las 17 Sociedades que habían constituido UNESA en 1944 fueron posteriormente concentrándose, al fusionarse entre ellas o con otras empresas públicas y privadas que se fueron constituyendo en los siguientes años. Estas reordenaciones empresariales venían obligadas por razones técnicas y económicas para, en definitiva, adecuarse mejor al marco regulador establecido en cada época. La propia organización de UNESA ha ido, también, adaptándose en el tiempo a las nuevas necesidades que se iban creando. Desde el primer momento se trató de que su organización fuese lo más ágil posible, para conseguir con ello la máxima eficiencia. Su esfuerzo estaba dedicado a resolver las cuestiones sectoriales de interés general por medio de Comisiones, Comités o Grupos de Trabajo formados por especialistas de las sociedades adheridas. En unos casos, éstos se creaban con carácter “adhoc” para tratar un tema en particular y, por lo tanto, una vez resuelto éste se disolvían; otras veces eran permanentes y servían como medio de relación constante entre las empresas y UNESA. Esta filosofía de organización, que se demostró adecuada, se ha mantenido inalterable desde el inicio hasta el día de hoy, cuando la antigua Unidad Eléctrica, S.A. se ha transformado en Asociación empresarial, una transformación que se hizo necesaria como consecuencia del proceso de liberalización del Sector en el período 1998-2003. Dentro de la organización y funcionamiento de UNESA tenían y continúan teniendo, por tanto, una gran importancia las Comisiones y Comités permanentes, que asesoraban al Consejo de Administración -en la actualidad, a la Junta Directiva- y han actuado establemente en estrecha relación con los distintos Departamentos o Direcciones de área del “staff”de cada una de las Empresas y de la propia UNESA. Las Comisiones y los Comités han ido evolucionando a lo largo de la historia de UNESA en función, lógicamente, de los asuntos sectoriales más importantes que van apareciendo en cada momento. Así, hay Comités de Directores, Planificación, Tarifas, Económico-Financiero, Jurídico, Compensaciones, Ponencia de Aplicación del Reglamento (PAR), Comunicación, Nuclear, Relaciones Laborales, Regulación, etc. Los Grupos de Trabajo dependen de estos Comités, y evolucionan con mucha

José María Oriol y Urquijo, impulsor y primer Presidente de UNESA.

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mayor flexibilidad, dada su menor vigencia en el tiempo del tema tratado por los mismos. La organización del “staff”de UNESA venía a ser un reflejo de la estructura organizativa de los Comités. Sin embargo, han permanecido siempre dos órganos fundamentales a lo largo de la historia de UNESA: el Consejo de Administración y la Dirección General. Como órgano máximo de gobierno de la sociedad, tras la Junta General de Accionistas, el Consejo de Administración tenía encomendada la administración de UNESA y estaba formado por las distintas Sociedades que se integraban en ella. Como es usual, el Consejo elegía a su Presidente; si bien en una primera etapa se mantuvo otro criterio, a partir de 1969 se optó por la fórmula de encomendar esta función a una Empresa, que como persona jurídica desempeñaba el cargo a través de su Presidente. El período de nombramiento solía ser de duración variable, dependiendo de las circunstancias concretas de cada momento. No existían, por tanto, unas reglas fijas en este sentido, tal y como puede verse en el citado Cuadro 3.2 adjunto. Cuadro 3.2. Presidentes del Consejo de Administración de Unidad Eléctrica, S.A.
1. D. José María de Oriol y Urquijo. Fue designado Presidente el 30 de agosto de 1944. Ocupó la presidencia hasta el 5 de abril de 1949. 2. D. Julio de Arteche. Desde el 5 de abril de 1949 hasta el 23 de marzo de 1955. 3. D. Pedro Barrié de la Maza. Desde el 23 de marzo de 1955 hasta el 18 de marzo de 1959. 4. D. Carlos Mendoza Gimeno. Desde el 18 de marzo de 1959 hasta el 26 de marzo de 1969. 5. Cía. Sevillana de Electricidad, S.A. (D. Carlos Mendoza Gimeno). Desde el 26 de marzo de 1969 hasta el 28 de marzo de 1973. 6. Hidroeléctrica Española, S.A. (D. José María de Oriol y Urquijo). Desde el 28 de marzo de 1973 hasta el 3 de octubre de 1977. 7. Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. (D. Juan Alegre Marcet). Desde el 3 de octubre de 1977 hasta el 21 de enero de 1987. 8. Hidroeléctrica Española, S.A. (D. Íñigo de Oriol e Ybarra). Desde el 21 de enero de 1987 hasta el 4 de octubre de 1989. 9. Iberduero, S.A. (D. Manuel Gómez de Pablos). Desde el 4 de octubre de 1989 hasta el 4 de octubre de 1990. 10. Unión Eléctrica-Fenosa, S.A. (D. Julián Trincado Settier). Desde el 4 de octubre de 1990 hasta el 1 de octubre de 1991. 11. Empresa Nacional de Electricidad, S.A. (D. Feliciano Fuster Jaume). Desde el 1 de octubre de 1991 hasta el 15 de octubre de 1992. 12. Cía. Sevillana de Electricidad, S.A. (D. Fernando de Ybarra y López-Dóriga). Desde el 15 de octubre de 1992 hasta el 21 de enero de 1994. 13. Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. (D. Luis Magaña Martínez). Desde el 21 de enero de 1994 hasta el 17 de enero de 1995. 14. Hidroeléctrica del Cantábrico, S.A. (D. Martín González del Valle y Herrero). Desde el 17 de enero de 1995 hasta el 21 de marzo de 1996. 15. Iberdrola, S.A. (D. Íñigo de Oriol e Ybarra). Desde el 21 de marzo de 1996 hasta el 24 de marzo de 1998. 16. Unión Eléctrica-Fenosa, S.A. (D. José Mª Amusátegui de la Cierva). Desde el 24 de marzo de 1998 a 13 de septiembre de 1999.

Repartidor Central de Cargas (RECA).

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Por su parte, la Dirección General de UNESA, junto a su propia actividad como responsable del funcionamiento del “staff”, es la encargada de llevar a la práctica los acuerdos del Consejo de Administración, así como la de coordinar la actuación de las Comisiones o Comités permanentes. Cuenta para ello con la colaboración de Departamentos o Direcciones de área, así como de una Secretaría General y de la Oficina Central de Coordinación de la Explotación, después llamada Repartidor Central de Cargas. Llama la atención la gran estabilidad que esta Dirección ha tenido a lo largo de los más 60 años de vida de UNESA. Baste recordar que, durante todo este tiempo sólo ha habido tres Directores Generales, como se refleja en el Cuadro 3.3. Cuadro 3.3. La Dirección General de UNESA
— D. José Luis Redonet Maura (desde la creación de UNESA hasta 1964) — D. Teodomiro González-Baylín (desde 1964 hasta diciembre de 1981) — D. Pedro Rivero Torre* (desde diciembre de 1981 hasta la transformación de Unidad Eléctrica, S.A., en agosto de 1999, y hasta la actualidad)
(*) Desde el 4 de octubre de 1989 es, asimismo, Vicepresidente Ejecutivo.

Enrique Roig, Director, durante más de veinte años, del Repartidor Central de Cargas (RECA).

Una reseña biográfica de los Presidentes y Directores Generales de UNESA se recoge en el capítulo final de este libro, dedicado al capital humano de la Sociedad. 3.3 Repartidor Central de Cargas (RECA) A pesar de las medidas adoptadas para la coordinación del sistema eléctrico, lo cierto es que la Oficina Central de Coordinación de UNESA tuvo inicialmente una actividad bastante limitada, debido fundamentalmente a la insuficiencia de líneas de transporte. Por ello, en sus primeros años de funcionamiento, los intercambios de energía eléctrica se llevaban a cabo principalmente entre empresas que operaban dentro de la misma zona eléctrica. Por otro lado, esta Oficina no funcionaba de manera permanente, sino únicamente en las horas del día, ya que para la noche no era necesario su concurso por el bajo consumo. Sin embargo, poco a poco se fueron ampliando las líneas de interconexión y aumentando el parque de centrales existente. Ello, unido a la continua expansión de la demanda –el consumo eléctrico de 1953 alcanzó la cifra de 10.047 millones de kWh, más del doble del registrado en el momento de la creación de UNESA–, fue haciendo que la Oficina adquiriera progresivamente importancia y fueran cada vez más intensas sus actividades. Así, en 1953 se consideró necesaria una reorganización global de la misma, pues su dimensión, medios y forma de funcionamiento resultaban ya inadecuados para que la oficina fuera realmente eficiente. En consecuencia, UNESA preparó en dicho año, a petición del Ministerio de Industria, un proyecto de ampliación de la Oficina Central. Como fruto de esta reforma, la oficina pasó a denominarse Repartidor Central de Cargas (RECA), y adquirió un auténtico carácter nacional. Fueron creados, además, cinco Despachos

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Regionales delegados del RECA, correspondientes a las zonas Andaluza, Catalana, Centro-Norte, Galicia-Ponferrada2 y Centro-Levante, quedando adscrito a la Dirección General de la Energía. El RECA estaba conectado telefónicamente con cada uno de estos Despachos Regionales, y éstos, a su vez, lo estaban con cada una de las empresas que funcionaban en las zonas respectivas, de manera que los Despachos Regionales transmitían a éstas las comunicaciones del RECA y este último recibía, por medio de dichos Despachos Regionales, las informaciones pertinentes de las empresas. Desde entonces, el RECA empezó a funcionar durante las veinticuatro horas del día y a lo largo de todos los días del año. Este carácter permanente, junto con el alcance nacional que registraba su actividad, hizo por fin realidad el objetivo de gestionar, bajo el control del Ministerio de Industria, el sistema eléctrico de manera unificada. A partir de ese año de 1953, el RECA se encargó de elaborar, de acuerdo con las directrices que recibía de la Dirección General de la Energía, los programas diarios de explotación; es decir, unos programas en los que se detallaban las centrales que debían estar en servicio en cada momento, de acuerdo con las fuentes energéticas que era conveniente utilizar y en función de la cuantía y localización del consumo. De estos programas se derivaban los intercambios que debían llevarse a cabo entre las diversas zonas eléctricas para atender de manera coordinada el conjunto de la demanda. Además, el RECA vigilaba el cumplimiento de estos programas y elaboraba un informe diario que reflejaba las incidencias horarias de la explotación, el cual era enviado para su conocimiento a la Dirección General de la Energía. Asimismo, el RECA coordinaba también los intercambios internacionales de electricidad que se hacían con Francia, Portugal y Andorra para adecuar el suministro, liquidando mensualmente la energía eléctrica entregada o recibida por cada una de las empresas de UNESA. Este impulso dado al RECA llegaba en el momento oportuno, pues se entraba en ese año en un período caracterizado por una expansión continua del parque generador y un ritmo alto de crecimiento de la demanda de electricidad. En el período que va desde 1944 hasta 1955, el consumo de electricidad se había multiplicado por 2,4, aumentando a un ritmo cercano al 8% anual acumulativo. 3.4 Asociaciones de UNESA Como complemento del espíritu de coordinación y colaboración entre las empresas eléctricas que dio lugar a la creación de Unidad Eléctrica, S.A. y con las previsiones estatutarias, en la década de los años sesenta y principios de los setenta se decidió la puesta en marcha de tres asociaciones de carácter supraempresarial, cuyas actividades complementaban las que ya desarrollaba de UNESA: la investigación y el desarrollo tecnológico en el campo eléctrico (ASINEL), la prevención de riegos laborales (AMYS) y el uso eficiente y aplicaciones de la electricidad (ADAE).

La prevención del riesgo eléctrico siempre ha sido una constante en las preocupaciones de las empresas de UNESA. En la foto, trabajos en Tensión.

Esta zona eléctrica se denominó posteriormente zona Noroeste.
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Conviene señalar que, desde el punto de vista organizativo, la filosofía utilizada en estas asociaciones era análoga a la de UNESA: estructura flexible del “staff”para acomodarse a las circunstancias existentes en cada momento, Consejo Rector y Comités técnicos que gestionaban los trabajos de cada asociación y Grupos de Trabajo “adhoc”, que desaparecían al concluir el tema tratado, o de tipo estructural, si así lo requería el asunto. Con objeto de que existiese una buena coordinación en los temas, el Director General de UNESA era, a su vez, el Presidente del Consejo Rector de las asociaciones. Tras muchos años de actividad de estas asociaciones y, como consecuencia del proceso de liberalización iniciado en 1998, ASINEL, AMYS y ADAE fueron disueltas en los años 1999 y 2000, pasando la mayor parte de sus actividades a ser realizadas en el seno de la nueva Asociación Española de la Industria Eléctrica, constituida en junio de 1999 a tal efecto. a) ASINEL (Asociación de Investigación de la Industria Eléctrica) y la Investigación Eléctrica (PIE) Para el Sector Eléctrico la investigación ha sido siempre una tarea permanente, asumida por las empresas desde el inicio de la industria eléctrica en España. En las páginas de este libro queda suficiente constancia del espíritu innovador que hizo posible que España protagonizara algunas de las primeras experiencias mundiales en el transporte de electricidad a distancia y en el alumbrado público urbano. Como fruto de esta labor, las empresas españolas protagonizaron en la primera parte del siglo XX algunos de los primeros y más importantes avances en el desarrollo eléctrico: — En 1886, Gerona se convirtió en la segunda ciudad de Europa totalmente iluminada con corriente alterna. — En 1901, se realizó entre el Molino de San Carlos y Zaragoza una de las primeras experiencias mundiales en el transporte de electricidad a larga distancia. — En 1909, España puso en servicio entre la central de Molinar y Madrid la línea de mayor tensión y longitud de Europa en ese momento — En los años 20, se iniciaron ya en aprovechamiento integral las cuencas hidráulicas españolas, empleando en una gran parte tecnología nacional. — En los años 40, comenzó, con la creación de UNESA, la explotación coordinada del sistema eléctrico a través una Red de Transporte Peninsular. — En los años 50, se consolidó en España la utilización de carbones nacionales de muy baja calidad para la producción de electricidad, lo que exigió un desarrollo tecnológico nacional adecuado a este tipo de combustible. — En el año 1968, se puso ya en servicio la primera central nuclear española, José Cabrera.

Vista general de las instalaciones de ASINEL.

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Relevo en la presidencia de UNESA. En la foto, pasa de Endesa, Feliciano Fuster, a Cía. Sevillana, Fernando de Ybarra.

No es de extrañar, por tanto, que en la década de los sesenta las empresas eléctricas integradas en UNESA creyesen conveniente la constitución de una asociación para desarrollar las actividades de investigación eléctrica a nivel sectorial, que complementase y potenciase las actuaciones que se realizaban individualmente en las empresas. Nació así, el 28 de abril de 1965, la Asociación de Investigación de la Industria Eléctrica (ASINEL), con el objetivo de realizar actividades de investigación, estudios, asesoramiento y otros servicios a sus empresas miembros. Formaban parte de ASINEL, además de las empresas integradas en UNESA, otras sociedades dedicadas a la fabricación de material eléctrico y a la realización de servicios para la industria eléctrica, hasta sobrepasar ampliamente el centenar de empresas. Las actividades de ASINEL han sido fundamentalmente los proyectos de investigación, los ensayos de laboratorio y diversas actividades de estudio y normalización que se realizaban a través de grupos de trabajo, formados por representantes de las empresas que componían la asociación. (Gráfico 3.1.) Los proyectos de investigación que se llevaron a cabo en ASINEL cubrían esencialmente las áreas de las energías renovables, la mejora del funcionamiento de las centrales eléctricas, el análisis de materiales y sus aplicaciones, el desarrollo de equipos eléctricos, el aprovechamiento de subproductos procedentes de las centrales de carbón, las mejoras de eficiencia en redes de distribución, el medio ambiente, etc. A partir de los años ochenta, buena parte de estas investigaciones se vieron reforzadas en el marco de un plan de investigación llamado Programa de Investigación y Desarrollo Tecnológico Electrotécnico (PIE). Este programa fue creado en 1980, y lo llevaron a cabo –con la coordinación de UNESA– las empresas eléctricas, ASINEL y

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otras asociaciones del sector, colaborando en su desarrollo numerosas entidades de I+D nacionales y extranjeras, tal y como se expone al final de este apartado. Los ensayos de laboratorio han constituido una actividad fundamental dentro de ASINEL, tanto por su volumen económico como por el número de personas a ello dedicadas. Se han realizado numerosos ensayos en cada uno de los once laboratorios con que contaba la asociación. La petición de estos ensayos provenía, además de las empresas asociadas, de entidades nacionales y extranjeras, pertenecientes a sectores de certificación, fabricantes de equipos eléctricos, empresas de montaje, etc. Merece destacar, por su prolongada actividad desde los comienzos de ASINEL, el Centro de Investigación y Ensayo de Torres (CIET), que gozaba de un gran prestigio a nivel internacional, conseguido a través de la gran cantidad de ensayos realizados sobre torres de tendido eléctrico para empresas extranjeras. ASINEL contaba con 16 Grupos de Estudio, en los cuales los técnicos de las empresas asociadas intercambiaban experiencias e información al mismo tiempo que elaboraron numerosos documentos necesarios para su trabajo, como por ejemplo procedimientos de ensayos químicos, guías de mantenimiento de centrales eléctricas, o normas de uso de nuevas tecnologías y materiales de telecomunicación. Estos grupos de estudio estaban agrupados en tres áreas referentes a centrales térmicas, centrales hidráulicas y comunicaciones. Respecto a los grupos de normalización, ASINEL llevaba las secretarías de dos Comités Técnicos de Normalización de AENOR: el CTN 206 sobre “Producción de Energía Eléctrica” y el CTN 207 sobre “Transporte y Distribución de Energía Eléctrica”. Dentro del CTN 206 había constituidos cinco grupos de trabajo y en el CTN 207 quince grupos, que celebraban numerosas reuniones a lo largo del año. Esta actividad normalizadora a nivel nacional se complementaba con la colaboración de los técnicos de ASINEL en grupos internacionales. Aparte de estas actividades principales que se acaban de señalar, ASINEL mantuvo colaboraciones con numerosas entidades nacionales e internacionales relacionadas con sus actividades, como fueron, entre otras, las siguientes: Nacionales: — — — — — — Asociación Española para la Calidad (AEC). Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR). Asociación de Usuarios de Telecomunicaciones (AUTEL). Coordinadora de los Laboratorios de Telecomunicaciónes (COLATEL). Entidad Nacional de Acreditación (ENAC). OCIDE, entidad encargada de la gestión del Programa de Investigación Electrotécnica (PIE).

Ensayo del colapso de un apoyo eléctrico en las instalaciones de ASINEL.

Internacionales: — Comisión Electrotécnica Internacional (CEI).

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Laboratorios eléctricos de ASINEL.

— Comité Europeo de Normalización Electrónica (CENELEC). — Conferencia Internacional de Grandes Redes Eléctricas (CIGRE). — Comité Internacional Especial para Perturbaciones Radioeléctricas (CISPR). — Instituto Europeo de Normas de Telecomunicación (ETSI). — Unión Internacional de Productores y Distribuidores de Electricidad (UNIPEDE). Asimismo, ASINEL tenía un extenso catálogo de publicaciones técnicas fruto de sus actividades, como eran guías y especificaciones para el funcionamiento de las centrales eléctricas, procedimientos en redes de distribución eléctrica y telecomunicaciones, regulación y control de equipos electromecánicos, etc. El personal de ASINEL era esencialmente técnico y varió su número a lo largo de sus 45 años de existencia en función del nivel de actividades realizadas en cada época. Una cifra orientativa podría ser la del centenar de empleados entre el personal fijo y el contratado para el desarrollo de proyectos específicos. El presupuesto anual de la asociación también variaba, lógicamente, en función de la carga de trabajo; un valor orientativo del mismo podría ser el de 6.000.000 de euros, de los que entre el 60% y el 70% se financiaba con los trabajos realizados tanto para las empresas asociadas como para las sociedades exteriores. Finalmente, cabe señalar que ASINEL ha desarrollado un amplio número de equipos eléctricos sobre telemandos, automatismos, transmisores de señales y otros elementos que han permitido incrementar sustancialmente la fiabilidad y seguridad del sistema eléctrico español.

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Como ya se ha indicado, en el año 1980 se estableció el Programa de Investigación de UNESA (PIU) mediante un Real Decreto que establecía que las sociedades eléctricas debían destinar el 0,3% de los ingresos por venta de electricidad al desarrollo de proyectos I+D. Posteriormente, en agosto de 1983, una Orden Ministerial cambió la denominación del mismo, pasando a llamarse Programa de Investigación Electrotécnico (PIE), y su gestión se encomendó a la Oficina de Coordinación de Investigación y Desarrollo Electrotécnico (OCIDE). En 1977 se suprimió esta asignación específica de I+D de la Tarifa, creándose entonces la Comisión Liquidadora para finalizar con los proyectos que estaban en curso. Desde que este Programa se puso en marcha hasta su final, un total de 1.285 proyectos de investigación fueron desarrollados dentro del mismo. Estos proyectos se repartieron en seis áreas de actividad: sistemas eléctricos (504), combustibles fósiles (215), energía nuclear (108), utilización racional de la energía (75), energías renovables (250) y planificación y proyectos diversos (133). La realización completa de estos 1.285 proyectos ha exigido una inversión total de 795 millones de euros, de los cuales con cargo al PIE fueron 435 millones. El resto, es decir 360 millones de euros, fueron financiados con las aportaciones directas de las empresas y, complementariamente, con las provenientes de otras entidades colaboradoras en la realización de los proyectos. La importancia de este Programa no se derivaba sólo del amplio número de proyectos que se desarrollaron, sino también de su efecto multiplicador sobre la capacidad investigadora del país. En efecto, al aunar los esfuerzos de empresas eléctricas, asociaciones sectoriales, empresas fabricantes de material eléctrico y centros de investigación y universidades, el PIE contribuyó a mejorar la actividad investigadora del país y a lograr una mayor independencia tecnológica y energética. b) AMYS (Asociación de Medicina y Seguridad en el Trabajo) Las empresas eléctricas integradas en UNESA han dado también gran importancia a la prevención de riesgos laborales, siendo pioneras en nuestro país en diversos temas de este campo, fundamentalmente en los relacionados con el riesgo eléctrico en la construcción de instalaciones eléctricas. Esta actividad, al igual que sucedía con otros temas, era llevada por el sector a dos niveles: individualmente por cada empresa a través de sus correspondientes departamentos, y sectorialmente en aquellas actividades que pudieran generar sinergias entre las empresas asociadas. Por ello, en el año 1969, las empresas de UNESA consideraron conveniente la creación de la Asociación de Medicina y Seguridad en el Trabajo de UNESA para la Industria Eléctrica (AMYS), que tenía como objetivo fundamental coordinar a nivel sectorial las actividades relativas a la prevención de los riesgos profesionales. Las empresas que se asociaron voluntariamente en AMYS en el momento de su creación fueron, además de las 21 sociedades que integraban entonces UNESA, otras tantas empresas relacionadas con la construcción y el montaje de instalaciones eléctricas, los trabajos en tensión, la seguridad e higiene en el trabajo, etc.

Unidad móvil del Servicio de Dosimetría de AMYS.

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Esta Asociación llevó a cabo numerosas actividades en las áreas de la medicina preventiva y asistencial, prevención de riesgos eléctricos, normalización de materiales de seguridad, protección contra incendios, prevención de riesgos mecánicos, trabajos en tensión, seguridad laboral en centrales eléctricas y en el montaje de líneas, protección radiológica, higiene industrial, etc. AMYS vio aumentadas sus actividades tradicionales en los años ochenta con una serie de trabajos relativos al área medioambiental y a la protección radiológica, destacando los estudios sobre modelos de difusión de gases en la atmósfera, los posibles efectos de la producción y el transporte de energía eléctrica sobre el entorno y la salud de las personas, estableciendo además un Servicio de Dosimetría Interna que disponía de dos contadores móviles. En estos trabajos cabe destacar los referentes a los posibles efectos biológicos de los campos electromagnéticos (CEM), en donde esta asociación fue una de las entidades pioneras de nuestro país. Además, ha desarrollado numerosos proyectos de I+D relativos al empleo de pantallas de visualización, posibles efectos de las bajas dosis de radiación, utilización de disolventes orgánicos, evaluación de riesgos en puestos de trabajo de instalaciones eléctricas, ropa de trabajo frente al arco eléctrico, posibles efectos de los CEM, etc. (Véase Gráfico 3.2). AMYS tuvo también una actuación intensa en el campo formativo, a través de cursos, seminarios y jornadas, elaborando anualmente una detallada estadística de los accidentes laborales habidos en el Sector Eléctrico, haciendo un seguimiento de los indicadores más interesantes. Asimismo, la asociación realizaba numerosas publicaciones como los carnets de seguridad, prescripciones para trabajos en tensión, folletos de carácter divulgativo, resultados de los proyectos de I+D, etc. Otra actividad significativa de la Asociación era la realización de una Asamblea anual en la que técnicos y expertos en prevención laboral procedentes de empresas del ramo de toda España intercambiaban experiencias y conocimientos sobre temas novedosos relacionados con la Prevención. AMYS representó al Sector Eléctrico en numerosos organismos nacionales e internacionales relacionados con la prevención y normalización de materiales de seguridad, como fueron el Comité de Prevención de Riesgos Profesionales (CEOE), el Grupo de Trabajo de Seguridad y Salud Ambiental de UNIPEDE-EURELECTRIC, el Comité de Prevención de Riesgos Laborales de la Asociación Internacional de Seguridad Social (AISS), Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR), Comité Europeo de Normalización Electrotécnica (CENELEC), etc. Cabe destacar que la siniestralidad laboral de las empresas eléctricas de UNESA es comparable, en muchos casos favorablemente, con la que tienen los países más avanzados de la Unión Europea. Finalmente debe indicarse que la plantilla y el presupuesto de AMYS han variado, lógicamente, a lo largo de su existencia. Como cifras orientativas para su etapa de mayor actividad puede darse una veintena empleados con un presupuesto de 1,5 millones de euros. Una gran parte de las actividades de AMYS se están realizando actualmente en el seno de UNESA.

Las Asambleas de AMYS siempre constituyeron una actividad muy importante en la Asociación.

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Jornadas de Prevención de Riesgos Laborales de 1964, que dieron lugar a la creación de AMYS. En ellas puede verse a D. Enrique Malnboysson, alma mater de AMYS; José González-Ruiz, Secretario General de UNESA; y a José Mª Zubeldia, Jefe de Dpto. TécnicoEconómico de UNESA, entre otras personalidades.

c) ADAE (Asociación de Aplicaciones de la Electricidad) La tercera asociación del Sector Eléctrico, cronológicamente hablando, fue la Asociación de Aplicaciones de la Electricidad (ADAE), creada en 1973 con el fin de informar, formar y asesorar a los consumidores sobre la mejor manera de utilizar la energía eléctrica y las instalaciones más adecuadas para su mejor aprovechamiento. Dado el año de su fundación –el del inicio de la primera crisis energética–, no resulta difícil entender que buena parte de los esfuerzos de esta asociación fueron encaminados a informar y formar, según los casos, a los consumidores para que hicieran un uso eficiente y racional de la electricidad, evitando gastos inútiles y despilfarros energéticos. Se asociaron también a ADAE, además de las empresas eléctricas de UNESA, fabricantes de equipos eléctricos, promotores inmobiliarios, instaladores y entidades públicas y privadas relacionadas con las aplicaciones de la electricidad y el ahorro energético. La asociación se estructuró en ADAE Nacional y en tres Delegaciones provinciales: ADAE Centro (Madrid), ADAE Norte (Bilbao) y ADAE Cataluña (Barcelona). Cada Delegación regional se especializó en alguna de las actividades objeto de ADAE: la Delegación Centro en formación, la Norte en asesoramiento y la de Cataluña en información y asesoramiento. Las actividades de ADAE Nacional se llevaban a cabo también, como en los casos de ASINEL y AMYS, mediante Grupos de Trabajo encargados de cada uno de los temas más importantes desarrollados en la asociación: Gestión de Demanda, Energía en Edificios Públicos, Domótica (viviendas),Vehículo Eléctrico y Formación. En ellos se estudiaron temas referentes al agua caliente sanitaria, aire acondicionado, calefac-

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ción eléctrica, alumbrado, bomba de calor, congelación, economía doméstica, energías renovables, así como cualquier otra actividad relacionada con las aplicaciones de la electricidad. (Ver Gráfico 3.3). ADAE organizaba también cursos, seminarios y otras actividades de formación; editaba publicaciones, folletos, boletines de carácter divulgativo; facilitaba asesoramiento técnico a profesionales y usuarios; desarrollaba investigaciones sobre iluminación y empleo de aparatos electrodomésticos, participando en las jornadas, ferias y certámenes relacionados con el ahorro energético y el uso racional de la electricidad. ADAE Nacional mantuvo colaboraciones con numerosas entidades relacionadas con sus actividades, tanto a nivel nacional como internacional, como fueron, entre otros, la Unión Internacional de Productores y Distribuidores de Electricidad (UNIPEDE), el Comité Español de Electrotecnia (CEE), la Agencia Internacional de la Energía (AIE), varias Universidades y Laboratorios de Investigación, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), etc. Respecto a la plantilla y el presupuesto anual de ADAE Nacional, debe señalarse que, al igual que el resto de las asociaciones de UNESA, varió sensiblemente a lo largo de su existencia. En las épocas de mayor actividad pueden darse como cifras orientativas las de unos 15 empleados, y un presupuesto anual del orden del millón de euros. Además contaba con presupuestos de carácter extraordinario para la realización de las campañas de promoción que se llevaron a efecto. 3.5 La Asociación Electrotécnica y Electrónica Española (AEE) La Asociación Electrotécnica y Electrónica Española (AEE) fue constituida en el año 1938, siendo adaptados sus Estatutos posteriormente a lo establecido en la Ley 1/2002 reguladora del Derecho de Asociación. Son socios de la AEE, además de las empresas eléctricas a través de UNESA, otras entidades relacionadas con la electrotecnia y la electrónica, como son el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), el Laboratorio del Ejército y la sociedad Fabricación y Estudios de Protección Eléctricas (FEPESA). Los principales fines de la AEE, tal y como se recogen en sus Estatutos, son los siguientes: — Estudio, preparación y redacción de documentos técnicos e instrucciones sobre aparatos, máquinas y otros elementos, relacionados con la electrónica y la electrotecnia. — Comprobación y vigilancia del cumplimiento de las condiciones impuestas en las autorizaciones administrativas, comprobación del proyecto y verificación de la ejecución de las instalaciones eléctricas. — Inspección y verificación de las condiciones reglamentarias en instalaciones eléctricas en servicio. — Asesoría y consultoría técnica referente a instalaciones y material eléctrico. — Investigación y desarrollo de la electrotecnia y electrónica en todas sus manifesADAE jugó un papel muy importante en el asesoramiento para el uso racional de la electricidad.

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taciones, divulgando sus procedimientos por medio de publicaciones, reuniones, congresos, cursos de instrucción, normas de fabricación e instalaciones, establecimiento de marcas de calidad etc., contribuyendo así al conocimiento científico, técnico, económico de sus aplicaciones industriales, agrícolas, de servicios sociales y domésticas. — Formar, para uso de sus asociados, bibliotecas especializadas en electrotecnia y electrónica y nutrirla con libros y revistas del ramo, nacionales y extranjeras, procurando abarcar todas las especialidades electrotécnicas y electrónicas. — Promover la publicación de revistas y libros que versen sobre temas concernientes a su misión específica. — Y, en general, desarrollar cualquier tipo de actividad que pueda representar un mejor conocimiento y utilización de la electrotecnia y electrónica. Es de destacar la labor realizada por la Asociación en el ámbito de la normalización electrotécnica y electrónica hasta el año 1985, año en que por Real Decreto del Ministerio de Industria y Energía queda reconocido y designado AENOR como Organismo de Normalización en nuestro país. A partir de esa fecha la AEE se ha incorporado de forma activa a los órganos de Gobierno y Comités Técnicos de AENOR, llevando hasta la fecha diversas presidencias y secretarías. Finalmente debe señalarse que la plantilla de empleados de esta entidad ha variado mucho a lo largo del tiempo, llegando en algún momento a alcanzar la cifra de 30 empleados. 3.6 La Federación Empresarial de la Industria Eléctrica (FEIE) La Ley 19/77 del año 1977 reguladora del derecho de Asociación Sindical y el Real Decreto 873/77 constituyeron el soporte jurídico para la sustitución de las anteriores estructuras sindicales y patronales, en cuyo seno funcionaba la Agrupación referente a las empresas eléctricas. Las nuevas realidades sociales, políticas y jurídicas requerían establecer para el Sector Eléctrico un nuevo enfoque en el tema patronal. Por consiguiente, en mayo de 1977 las principales empresas eléctricas suscribieron el Acta de Constitución de la Federación Empresarial de la Industria eléctrica (FEIE). En la FEIE, junto a las empresas fundadoras, Hidroeléctrica Española, Endesa y Unión Fenosa, se integraron casi inmediatamente la Asociación Catalana-Balear, FECSA, ENHER, GESA, ENDESA, HIDRUÑA, Hidroeléctrica del Cantábrico, Eléctricas Reunidas de Zaragoza, Sevillana, UNELCO,Viesgo, Ascó, Red Eléctrica de España, Central N. de Trillo y C.N. de Vandellós. La nueva Entidad nació como complemento de UNESA, sociedad anónima de distinta naturaleza jurídica, y con objetivos diferentes. La FEIE se encargó de las relaciones laborales, así como de la interlocución y concertación con los demás agentes sociales, especialmente las Centrales Sindicales. Sus objetivos principales eran los siguientes: — Representar, promover y defender en todos los órdenes los intereses profesiona-

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les de sus miembros. — Intervenir, sin perjuicio de las facultades que a cada empresa corresponden en su ámbito, en la negociación colectiva y en la regulación de las condiciones generales de trabajo entre sus miembros y el personal empleados, relacionándose con los Poderes y Administraciones Públicas, los Órganos Jurisdiccionales de cualquier orden, las Centrales Sindicales y los Organismos y Asociaciones Internacionales. — El estudio específico de los aspectos laborales relativos a salarios, conflictividad, contratación colectiva, seguridad social, productividad y seguridad e higiene, estableciendo las oportunas relaciones con Sindicatos, Administraciones Públicas y Órganos Jurisdiccionales. — Confederarse o integrarse en organizaciones empresariales de ámbito superior, tanto nacional como internacional y participar en Asociaciones, Fundaciones, Sociedades y Organizaciones Nacionales e Internacionales reconocidas legalmente, bien directamente o a través de otras en que se encuentren integradas. — Cualquier otra actividad lícita para la defensa de los intereses de sus miembros y los generales y comunes. Los órganos rectores eran la Asamblea General, la Junta Directiva y la Comisión de Asuntos Sociales, integrada por los Directores de Organización y Recursos Humanos de las empresas asociadas. Esta Comisión estaba encargada de coordinar los diversos temas relativos a la contratación colectiva, conflictos colectivos, relaciones laborales, sindicales y formación, así como dictaminar en materia de política laboral y sindical en todos los asuntos objeto de consideración por CEOE. A lo largo de sus veintidós años de servicio, la FEIE desarrolló sus actividades en las cuatro áreas siguientes: 1. Relaciones internas, coordinando la política socio-laboral de las empresas asociadas. 2. Relaciones con la CEOE, participando en la elaboración de las instrucciones generales de la política socio-laboral del movimiento patronal. 3. Relaciones institucionales, contactando con cuantas organizaciones de carácter público o privado estudiaban, participaban o decidían sobre temas de política socio-laboral. 4. Relaciones internacionales, manteniendo contactos con organizaciones empresariales sectoriales de naturaleza laboral de otros países y participando en Foros y Organizaciones de carácter internacional de dicha naturaleza. En el ámbito institucional, FEIE participó tanto en la CEOE como en otras instituciones y órganos de encuentro entre Gobierno y Agentes Sociales: Consejo Económico y Social, comisión Consultiva Nacional de Convenios Colectivos del Ministerio de Trabajo; Consejo General del Instituto de Seguridad e Higiene en el Trabajo; Consejo General de la Formación; Comisión Nacional de Elecciones; Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación, Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, etc.

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Entre los logros obtenidos a través de la FEIE, junto con su política de diálogo social y concertación, pueden citarse: la sustitución de la Ordenanza Laboral para la Industria Eléctrica por nuevos modelos de relaciones laborales; los acuerdos Sectoriales sobre Formación Continua suscritos entre FEIE, las Centrales Sindicales (FIA-UGT) y la Federación Minerometalúrgica de Comisiones Obreras que supusieron, durante el período 1985-1999, más de 7.000 millones de pesetas en subvenciones para actividades de formación en las empresas asociadas; el acuerdo Sectorial de la Industria Eléctrica sobre Solución Extrajudicial de conflictos Laborales, igualmente suscrito entre FEIE y las citadas Centrales Sindicales, que hizo posible la utilización por las empresas eléctricas del Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje, institución dependiente del Ministerio de Trabajo.
Cursos de Formación de ADAE.

En resumen, puede afirmarse que la FEIE contribuyó eficazmente al diálogo y negociación laboral tan necesaria para el buen funcionamiento y desarrollo de las empresas eléctricas. Finalmente, debe señalarse que la Federación Empresarial de la Industria Eléctrica fue disuelta por acuerdo de su Asamblea General de 24 de Junio de 1999. Sus contenidos quedaron recogidos en el estatuto jurídico de la Asociación Española de la Industria Eléctrica (UNESA).

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GRÁFICO 3.1 ESQUEMA DE ACTIVIDADES Y GRUPOS DE TRABAJO DE ASINEL

Área de Proyectos de Investigación • • • • • • • Energías renovables Funcionamiento de las centrales eléctricas Redes de distribución Análisis de materiales y aplicaciones Equipos eléctricos Medio Ambiente Diversos

Área de Ensayos y Laboratorios • Telecomunicación - Laboratorio de fibra óptica - Laboratorio de Telecomunicación y Teleprotección • Compatibilidad Electromagnética (CEM) - Laboratorio de CEM • Mecánica - Centro de Investigación y - Ensayo de Torres (CIET) - Laboratorio de Ensayos no destructivos • Electrotecnia - Laboratorio de Cables - Laboratorio de Fuego - Laboratorio de Material Eléctrico • Bomba de Calor - Laboratorio de Bomba de Calor • Ingeniería de Materiales - Laboratorio de Materiales • Medio Ambiente - Laboratorio de Protección Ambiental

Área de Grupos de Trabajo G.T. De Estudios • Generación de Centrales Térmicas - Producción - Mantenimiento - Química • Generación Hidráulica • Comunicaciones - Planificación - Fibra óptica - Tecnologías - Arquitectura de redes G.T. De Normalización • Producción Eléctrica (CTN 206)* • Transporte y Distribución de Energía Eléctrica (CTN 207)*
*CTN: Comité Técnico de Normalización de AENOR

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GRÁFICO 3.2 ESQUEMA DE ACTIVIDADES Y GRUPOS DE TRABAJO DE AMYS
Área de Medicina del Trabajo • Protocolos médicos y enfermedades profesionales • Estudios epidemiológicos Incapacidad y morbilidad en el Sector • Efectos biológicos CEM(1) • Asesoramiento y Mediciones de CEM • Legislación(4) Grupos de Estudio • Medicina preventiva y Asistencial • Grupo Médico de CCNN Proyectos de I+D • EURELEX (con EDF y ENEL) sobre evaluación de riesgos • Efectos CEM-mecanismos de acción a través de modelos de animales • Efectos CEM-posible efecto sobre la reproducción animal y la cancerogénesis Área de Seguridad en el Trabajo • Evaluación de Riesgos de la Industria Eléctrica • Auditorías de Seguridad • Informes de accidentes laborales • Planes de emergencia en las CCTT • Legislacion(4) Grupos de Estudio • Riesgo eléctrico • Protección de incendios • Formación en seguridad • Trabajos en tensión • Secretaría del CTN 204(2) sobre Seguridad Eléctrica Proyectos de I+D • Análisis de accidentes de trabajo • Ropa de trabajo frente al arco eléctrico Estadísticas de Accidentes de Trabajo • Evolución y clasificación • Indicadores más interesantes • Análisis estadísticos Área de Higiene Industrial y Ergonomía • Asesoramiento a las empresas • Toxicidad de productos • Mapas de ruidos en la Industria Eléctrica • Legislación(4) Grupos de Estudio • Higiene industrial y ergonomía Proyectos de I+D • Análisis de disolventes en la Industria Eléctrica • Pantallas de visualización • Trabajos en redes subterráneas Laboratorio de Higiene Industrial • Análisis de muestras y ensayos Área de Protección Radiológica • Actividades de coordinación y asesoramiento • Colaboración con el Consejo de Seguridad Nuclear • Procedimientos técnicos • Legislación(4) Grupos de Estudio • Protección radiológica Proyectos de I+D • Efectos de las dosis bajas de radiactividad en instalaciones nucleares • Varios Servicio de Dosimetría Interna(3) • Unidades móviles de dosimetría • Calibración de equipos

(1) (2) (3) (4)

CEM (Campos Electromagnéticos) Comité Técnico de Normalización de AENOR Contaba con una Unidad Móvil de Dosimetría interna para apoyar a las centrales nucleares en las recargas y paradas, simulacros de emergencia y calibración de equipos Este tema se canalizaba a través del Grupo de Trabajo de Aspectos Legales de la Prevención

GRÁFICO 3.3 ESQUEMA DE ACTIVIDADES Y GRUPOS DE TRABAJO DE ADAE

Área de Gestión de Demanda • Colaboraciones con el Ministerio de Industria y otros Organismos públicos y privados • Informes técnicos • Reglamentación • Representación en foros nacionales e internacionales

Área de Energía en Edificios Públicos • Prescripciones técnicas -Alumbrado -Calefacción -Climatización • Etiquetado energético • Asesoramiento de Clientes • Campañas de promoción

Área de Domótica • Prescripciones técnicas • Operaciones de demostración • Viviendas piloto • Etiquetado de electrodomésticos • Asesoramiento a clientes • Seminarios y Conferencias

Área de Vehículo Eléctrico • Campañas de Promoción • Exposiciones y Conferencias • Operaciones de Demostración • Representación en foros nacionales e internacionales

Área de Energías Renovables • Solar • Eólica • Fotovoltaica • Bomba de Calor

NOTA: En todas las áreas se desarrollaban numerosas actividades para la información y formación de clientes y del público en general, todo ello a través de los Grupos de Trabajo correspondientes

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CAPÍTULO 4

El sector eléctrico desde la creación de UNESA hasta la crisis energética (1944-1973)

urante el primer período de treinta años desde la creación de UNESA, pueden considerarse tres etapa de características distintas La primera, que comprende desde 1944 hasta 1952, se caracteriza por el modelo autárquico de nuestra economía; la segunda, que comprende de 1953 hasta 1959, en donde hay una mayor liberalización y estabilidad del marco económico; y, finalmente, los años de desarrollo de nuestra economía, que llegan hasta 1973, con el inicio de la primera crisis energética.

D

Durante la primera etapa, que se circunscribe a los años de postguerra, el Sector Eléctrico tuvo que desenvolverse en el marco de una política económica caracterizada por la autarquía, con un elevado grado de intervención por parte del Gobierno y en el marco de aislamiento internacional a que fue sometido nuestro país, todo lo cual dificultaba de manera especial el desarrollo de la industria eléctrica. Con todo, durante este período se crearon nuevas empresas para el aprovechamiento integral de las cuencas hidrográficas, mientras que el Instituto Nacional de Industria (INI) ponía en marcha nuevas empresas para la construcción de centrales térmicas que aprovecharan los carbones nacionales Este panorama comienza a cambiar al inicio de la década de los años cincuenta, muy en paralelo con el primer incremento significativo de la renta nacional. La tasa del crecimiento industrial fue, en algunos años, espectacular, superando claramente los índices de cualquier período anterior. Gracias a ello, la economía nacional pasó de ser mayoritariamente agraria a semi-industrial. Signifiquemos que al final de esta etapa se pudieron superar las restricciones eléctricas, que habían sido especialmente importantes en 1944 y 1945. Finalmente, entre 1960 y 1973 se produce una expansión continua del uso de la electricidad, por lo que el Sector, además de gestionar de manera eficaz el sistema en operación, tiene que incrementar en la cuantía necesaria la capacidad del parque eléctrico nacional para poder atender una demanda creciente. En estos trece años la potencia en servicio se multiplicó casi por cuatro, pasando de 6.567 MW a 23.207 MW.

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4.1 Creación de nuevas empresas Además de potenciar la coordinación de la explotación del sistema existente, era necesario, como se ha dicho, desarrollar nuevas instalaciones para hacer frente a la evolución de la demanda. En esta exigencia se encuentra el origen de la creación, en estos años, de una serie de importantes empresas, cuya puesta en marcha contribuyó a aumentar el aprovechamiento de los recursos energéticos de la península, que hasta entonces no estaban siendo utilizados. Las nuevas sociedades creadas, junto a un proceso de concentración que se produce a lo largo del período, van a configurar el Sector Eléctrico en 1973 de forma muy parecida a como ha llegado hasta años muy recientes. Así, en 1943 se crea la empresa Fuerzas Eléctricas del Noroeste, S.A. (FENOSA) -fundada por el Banco Pastor y las empresas Hijos de Olimpo Pérez e Industrias Gallegas-, cuyo objetivo inicial era el aprovechamiento de los recursos hidroeléctricos de los ríos Miño, Tambre y Eume, así como contribuir a garantizar el abastecimiento eléctrico de Galicia. En 1955, FENOSA absorbió a la Sociedad General Gallega de Electricidad y se convirtió en la mayor empresa de producción y distribución de electricidad en su región. Posteriormente, a comienzos de la década de los ochenta, FENOSA se fusionaría con Unión Eléctrica, S.A., dando lugar a la actual Unión Fenosa, S.A. Por su parte, el Estado comenzó su participación en el sector eléctrico creando en 1942 la Empresa Nacional Calvo Sotelo (ENCASO) con el objetivo de construir centrales térmicas para aprovechar el carbón nacional. Además, en 1944 funda la Empresa Nacional de Electricidad, S.A. (ENDESA), cuya primera actuación tuvo como objetivo instalar una central térmica en Ponferrada. El accionariado de ambas sociedades pertenecía al Instituto Nacional de Industria (INI). La utilización del carbón nacional en las centrales termoeléctricas venía a equilibrar la estructura del parque eléctrico nacional, que en esos años mantenía una fuerte dependencia de los recursos hidroeléctricos y determinaba que la producción de electricidad tuviera una componente de aleatoriedad excesiva. También en 1944 se produjo la fusión de Hidroeléctrica Ibérica con Saltos del Duero, que da lugar a Iberduero. Además, en julio de 1945 nace la sociedad Saltos del Sil, S.A. para aprovechar el tramo del río Sil desde la desembocadura del Cabrera hasta la confluencia con el Miño. Esta empresa sería absorbida en 1965 por Iberduero. De este modo, en la zona centro-norte actúan al final del período contemplado: Iberduero (País Vasco y Castilla-León), Electra de Viesgo (Santander) e Hidroeléctrica del Cantábrico (Asturias y parte de Galicia). Por otra parte, en 1946 se constituyeron dos compañías en la zona catalana. En primer lugar, Hidroeléctrica de Cataluña, S.A. (HIDRUÑA), creada por Catalana de Gas y Electricidad y los Bancos Urquijo e Hispano Americano; esta empresa se fusionaría en 1965 con la Compañía de Fluido Eléctrico. En segundo lugar, el Estado fundó también la Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana, S.A. (ENHER), con el objetivo de llevar a cabo el aprovechamiento integral del río Noguera Ribagorzana y sus afluentes, así como el de un tramo del río Ebro.

Red de Transporte e Interconexión existente en 1944. (Endesa).

Red de Transporte e Interconexión existente en 1950. (Endesa).

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Los medios que se utilizaban para la explotación del carbón nacional tampoco eran mejores que en el caso de los hidroeléctricos. En la foto se muestra la mina de lignito de Puentes de García Rodríguez en los años cuarenta. (Endesa).

Asimismo, como se recordará, en 1951 se produjo la quiebra y liquidación del grupo de la Barcelona Traction, que solicitó el financiero Juan March Ordinas. Como el grupo era propietario de Riegos y Fuerzas del Ebro -la popular Canadiense, constituida en 1911 y que era titular de algunos saltos en el Noguera Pallaresa-, este episodio propició, entre otras derivaciones, la constitución de la Sociedad Fuerzas Eléctricas de Cataluña (FECSA), para atender el abastecimiento eléctrico de una gran parte de Cataluña y algunas zonas geográficas colindantes. La nueva empresa, cuyo primer presidente fue don Juan March Servera, realizó entre otras actuaciones la construcción de varios saltos de agua en el Valle de Arán y la central térmica Badalona I. Asimismo, absorbió a Unión Eléctrica de Cataluña y a Productora de Fuerzas Motrices. En resumen, en Cataluña y en parte de Aragón actuarán FECSA, ENHER, HIDRUÑA y FUERZAS HIDROELECTRICAS DEL SEGRE, S.A. El resto de la zona aragonesa estará cubierta por Eléctricas Reunidas de Zaragoza, ENCASO (C.T Escatrón), y EIASA como autoproductora. En los años cincuenta se produjeron también algunos importantes cambios estructurales en el sector eléctrico. En este sentido, la Compañía Sevillana de Electricidad reforzó su presencia en Andalucía y en el sur de Extremadura, llevando a cabo la absorción de numerosas empresas distribuidoras en la región y, sobre todo, la fusión con Mengemor en 1952. Después, en 1967, se fusionaría, por absorción, con Hidroeléctrica del Chorro y adquiriría al INI las centrales construidas en Andalucía, quedando así configurada durante muchos años la zona eléctrica del sur de nuestro país. En la zona centro-levante, Hidroeléctrica Española (HIDROLA) adquirió pequeñas sociedades eléctricas de la costa levantina, fundamentalmente LUTE y sus filiales, hasta formar la Empresa eléctrica más importante de esta región. También Hidrola cubrirá el suministro eléctrico de la zona castellano-manchega y de Cáceres como consecuencia de construir centrales en el río Tajo en la década de 1960. Por otro lado, en la región centro actúa Unión Eléctrica Madrileña, que absorbe en la década de 1960 a Eléctrica de Castilla, Saltos del Alberche, Eléctrica Castellana y Saltos del Tajo y que en 1970 cambia su denominación por la de Unión Eléctrica, S.A., más acorde con los nuevos límites de su actuación empresarial y con una producción hidroeléctrica muy reforzada. 4.2 La autarquía (1944-1952) Como se recordó, la precariedad económica de España en los años cuarenta provocó importantes dificultades en el desarrollo del parque eléctrico. Además, pese a atravesar unos años de elevada inflación, los precios de la electricidad se mantenían muy estables, lo que originaba a las empresas dificultades añadidas. Se provocó así un desfase importante entre el ritmo de construcción de nuevas instalaciones de generación y el crecimiento de la demanda, por lo que el déficit de oferta de 1944 se convirtió en crónico durante los años siguientes. Así, aunque en el período 1945-1952 el incremento medio anual del parque generador fue del 6,7%, los crecimientos de la demanda fueron mucho más altos.

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Como en el caso de nuestro país se daba, además, la circunstancia de que las posibilidades de importación de energía eléctrica estaban muy limitadas, necesariamente hubo que acudir a racionalizar el consumo en las épocas de estiaje de los años en que la hidraulicidad fue baja o media. No pueden dejar de recordarse de nuevo las tremendas sequías de los años 1944, 1945 y 1949; en este último año las restricciones supusieron del orden del 20% de la demanda, y únicamente el año 1952, que fue muy húmedo, pudo transcurrir sin “apagones”(Cuadro 4.1). Como se puede observar en el cuadro adjunto, entre 1944 y 1950 la demanda creció a un ritmo anual del 9,95%, superior al que lo hizo la potencia instalada, que fue del 6,7%.
Central térmica convencional de Compostilla I.

Cuadro 4.1. Evolución del Consumo Eléctrico y de las Restricciones: 1943-1959
Años Potencia
(MW)

Consumo Bruto*
Total (GWh)

Restricciones
(Estimación) (GWh)

Demanda
Bruta Total (GWh)

Aumento Anual
de la Demanda Bruta

1943 1944 1945 1946 1947 1948 1949 1950 1951 1952 1953 1954 1955 1956 1957 1958 1959

1.818 1.827 1.876 1.937 2.112 2.334 2.481 2.553 2.660 2.963 3.302 3.436 4.103 4.722 5.510 6.073 6.384

4.940 4.881 4.443 5.681 6.217 6.322 5.793 7.246 8.615 9.884 10.032 10.512 12.250 13.643 14.635 16.715 17.707

0 300 1.200 370 350 600 1.533 645 90 0 534 475 34 10 250 40 0

4.940 5.271 5.643 6.051 6.567 6.922 7.331 7.891 8.735 9.884 10.556 10.987 12.284 13.853 14.885 16.755 17.707

5,1 6,7 7,1 7,4 8,3 5,4 5,9 7,6 10,7 12,9 7,1 4,0 11,8 11,1 9,0 12,2 5,6

(*) Incluye Consumos Propios de UNESA. Fuente: UNESA

Durante aquellos años fueron frecuentes las puestas en servicio de pequeñas unidades térmicas móviles, de entre 2,5 y 5 MW, que se montaban y conectaban a la red en pocos meses para paliar el déficit en varias regiones españolas. Algunas de estas unidades permanecieron en servicio, en distintos emplazamientos, hasta la década de los sesenta, y parte de ellas se montaban en barcos para facilitar su movilidad. Para paliar la dependencia que tenían las instalaciones hidráulicas –mayoritarias en estos años– de las condiciones climatológicas, las nuevas instalaciones de potencia térmica de carbón nacional crecieron más deprisa que las centrales hidráulicas, evolucionando, por tanto, hacia un parque generador más equilibrado y con mayor seguridad de suministro. Esta situación justificó, como ya se ha indicado, la creación por el INI de la Empresa Nacional Calvo Sotelo y de la Empresa Nacional de Electricidad en 1944 (posterior-

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mente la primera se integraría en la segunda), con el fin de potenciar la producción eléctrica a partir de combustibles fósiles en centrales térmicas. Se ponía de manifiesto el interés del Gobierno en corregir el déficit de producción existente en este período, sobre todo en algunas zonas geográficas de nuestro país. En los Cuadros 4.2 y 4.3 se recoge la evolución de la potencia instalada y de producción de energía eléctrica en España en el período total 1944-1973, objeto de análisis en este Capítulo. Cuadro 4.2. Evolución de la potencia del parque eléctrico de España: 1944-1973
Años 1944 1945 1946 1947 1948 1949 1950 1951 1952 1953 1954 1955 1956 1957 1958 1959 1960 1961 1962 1963 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973
Hidroeléctrica Térmica Nuclear Total

Las restricciones pudieron paliarse con pequeñas centrales móviles. En la foto, la central flotante Nuestra Señora de la Luz. (Endesa).

1.412 1.458 1.500 1.662 1.756 1.890 1.906 1.986 2.192 2.527 2.553 3.200 3.659 3.900 4.195 4.436 4.600 4.768 5.190 5.895 7.020 7.193 7.680 8.227 8.543 9.335 10.883 11.057 11.136 11.470

415 418 437 450 478 591 647 674 771 775 883 903 1.063 1.610 1.878 1.948 1.967 2.242 2.298 2.492 2.706 2.980 3.457 4.671 5.292 6.165 6.888 7.403 9.615 10.617

— — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — — 153 153 153 613 1.120 1.120

1.827 1.876 1.937 2.112 2.234 2.481 2.553 2.660 2.963 3.302 3.436 4.103 4.722 5.510 6.073 6.384 6.567 7.010 7.488 8.387 9.726 10.173 11.137 12.898 13.988 15.653 17.924 19.073 21.871 23.207

Fuente: Memoria Estadística de UNESA.

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Cuadro 4.3. Evolución de la producción de electricidad en España: 1944-1973
Años Hidroeléctrica Térmica Nuclear Total

1944 1945 1946 1947 1948 1949 1950 1951 1952 1953 1954 1955 1956 1957 1958 1959 1960 1961 1962 1963 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973

4.016 3.180 4.587 5.178 5.172 3.965 5.017 6.869 7.722 7.411 7.128 8.937 11.182 9.670 11.285 14.256 15.625 15.981 16.073 21.139 20.646 19.686 27.278 22.680 24.428 30.691 27.959 32.747 36.458 29.524

704 993 824 773 939 1.603 1.836 1.355 1.620 2.211 2.943 2.899 2.491 4.853 5.065 3.097 2.989 4.898 6.832 4.758 8.880 12.037 10.421 17.957 21.366 20.604 27.607 27.246 27.695 40.203

57 829 924 2.523 4.751 6.545

4.720 4.173 5.411 5.951 6.111 5.568 6.853 8.224 9.342 9.622 10.071 11.836 13.673 14.523 16.350 17.353 18.614 20.879 22.905 25.897 29.526 31.723 37.699 40.637 45.851 52.124 56.490 62.516 68.904 76.272

Fuente: Memoria Estadística de UNESA.

Por otra parte, las empresas eléctricas españolas iban utilizando los avances tecnológicos que se producían a lo largo del período. A este respecto, merece la pena señalar que de los 14,4 MW de potencia que tenía el mayor grupo de los que estaban en operación en 1945 -el primero de la central térmica de Figols-, se pasó a 25 MW en los grupos instalados al finalizar el año 1952 -primero y segundo de la central térmica de Compostilla, primero y segundo de la de Lada y primero de la de Escatrón-. Un salto mayor se produciría en los años siguientes, ya que al finalizar 1958, los grupos llegaron ya a los 140 MW de potencia unitaria -tercer grupo de la central térmica de Escombreras-. Esta evolución del Sector hacia un parque eléctrico más equilibrado y de mayor tamaño de los grupos no sólo estaba condicionada por la necesidad de alcanzar una

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En los años cincuenta y sesenta se construyeron grandes aprovechamientos hidroeléctricos. En la foto, presa y embalse de Aldeadávila. (Foto I. Aranguren).

mayor seguridad de suministro en el sistema, sino por conseguir un parque mixto hidráulico-térmico que proporcionara un menor coste de producción del kWh generado y una mayor capacidad en el suministro. 4.3 Liberalización de la economía (1951-1959) Al comenzar los años cincuenta se dan los primeros pasos para una mayor liberalización de la economía en España, consiguiéndose un significativo aumento de la renta nacional. Además, se inicia el desbloqueo internacional, fundamentalmente a partir de la visita del Presidente de los Estados Unidos a nuestro país. Algunos de los primeros créditos extranjeros, principalmente de EEUU, fueron empleados precisamente para la adquisición de equipos que las compañías eléctricas necesitaban de manera urgente. Por otro lado, la transformación de la política económica supuso para la industria eléctrica, entre otros efectos, una reforma y actualización de las tarifas -hasta 1953 fueron las mismas que existían en 1933- y con ello se abrió la posibilidad de la construcción de nuevas centrales eléctricas. Para consolidar el nuevo ciclo inversor, resultó necesario modernizar la gestión del sistema eléctrico y reformar, además de actualizar, sus tarifas eléctricas. Éste fue el

el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética

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Red de Transporte e Interconexión existente en 1970.

objetivo del Decreto de 12 de enero de 1951, que es de especial importancia en la historia eléctrica de nuestro país. En aquella disposición, el Gobierno comenzaba recordando que la nacionalización de la industria eléctrica acontecida en otros países tenía como razón económica la coordinación de los medios a través de las redes de transporte. Sin embargo, en nuestro caso el Estado, que se declaraba respetuoso con la iniciativa privada, se proponía conseguir esos mismos objetivos por medio de regulaciones que produjeran resultados similares a los que se obtendrían con la concentración de las empresas en una sola sociedad pública. Por ello, la nueva organización del servicio eléctrico mantenía la propiedad entonces existente de los medios de producción y la pluralidad de sus gestores, pero procedía a la unificación de su explotación en todo el ámbito nacional. A tal fin, este Decreto estableció y reguló el régimen de la Red General Peninsular, integrada por los sistemas eléctricos de las sociedades que produjeran o distribuyeran al menos 25 GWh anuales. Las empresas integradas en esa Red estaban obligadas a efectuar los transportes e intercambios de energía acordados con otras empresas u ordenados por la Administración por razones de utilidad pública. Este Decreto de 1951 estableció además un sistema único de tarifas, las denominadas Tarifas Tope Unificadas, de aplicación en todo el país, determinadas según una fórmula polinómica que tomaba en consideración los diferentes factores de coste de

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Central de José Cabrera. Primera nuclear construida en España.

la electricidad con referencia al año 1935. El valor resultante de la aplicación de esta fórmula se incrementaba en un porcentaje, “el recargo r”, destinado a una Oficina Liquidadora de Energía (Ofile), que ésta destinaba a compensar el mayor coste de producción de la energía térmica, el mayor coste de instalación de las centrales construidas a partir de 1939 y ciertos suministros especiales para los que la tarifa generaría pérdidas. Para compensar el mayor coste de la energía térmica, las empresas propietarias de este tipo de instalaciones tenían dos opciones. La “fórmula A”sólo compensaba los costes del combustible y dejaba a la sociedad propietaria de la central libertad de funcionamiento. La “fórmula B”garantizaba el pago de todos los gastos de explotación debidamente justificados, más un 6 por ciento del capital invertido en la instalación, pero condicionaba el funcionamiento de la central a las instrucciones del RECA, como central de reserva. En cualquiera de sus dos modalidades, la compensación del sobrecoste de la energía térmica era imprescindible para que ésta continuara generándose en un sistema de tarifa única nacional y explotación unificada. La prima que estableció el sistema para las nuevas construcciones fue decisiva para que las empresas intensificaran un amplio programa de aprovechamientos hidroeléctricos, dimensionados en algunos casos con potencia alta para percibir una mayor prima, pero que dotaron a nuestro parque generador de una gran flexibilidad, lo que permitió posteriormente satisfacer la demanda cuando se dieron condiciones críticas. En resumen, al término de la década de los años 50 y el comienzo de los 60, el parque eléctrico había experimentado una gran expansión, lo que permitió acabar con las restricciones en el año 1958, a la vez que daba pie a afrontar con más optimismo los tiempos de expansión económica que ya se anunciaban en esta época. 4.4 Los años del desarrollo (1960-1973) Aunque se había iniciado ya una cierta recuperación económica, todos los estudiosos coinciden en afirmar que el definitivo cambio de la política económica no se produjo hasta que se estableció el Plan de Estabilización de 1959. Posteriormente, los

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Central térmica de carbón Soto de Ribera.

Planes de Desarrollo jugaron también un papel relevante, pero el verdadero motor radicó en el Plan de Estabilización, cuyos resultados ya fueron apreciables a partir de 1961. Con el Plan de Estabilización se inicia la aparición del turismo y, sobre todo, la apertura al exterior de nuestra economía, hechos que dieron pie a una fase de crecimiento económico a ritmos muy elevados. Una de las consecuencias de esta nueva dinámica se localiza en los importantes incrementos de la demanda eléctrica que se produjeron. La nueva coyuntura energética puso claramente de manifiesto la ventaja que suponía contar ya con una importante red interconectada para atender una demanda creciente a elevado ritmo, permitiendo aumentar sustancialmente la garantía de suministro a los clientes, y aprovechar al máximo la potencia total disponible. A esto también contribuyó la reducción de costes por economía de escala que supuso el aumento de potencia unitaria de los grupos generadores. En los años que van de 1960 a 1973, se restableció el equilibrio oferta/demanda, efectuándose el suministro de energía eléctrica con una mayor calidad; se llega incluso, en años húmedos, a tener un superávit de potencia instalada, que permite exportar electricidad a Francia y Portugal, gracias a las interconexiones que se fueron construyendo durante este período. En definitiva, asistimos a un aumento muy importante de la potencia instalada, que pasó de 6.567 MW a finales de 1960 a 23.207 a finales de 1973, lo que permitió que la generación eléctrica se cuadruplicase, alcanzándose la cifra entonces récord de 76.272 GWh. La estructura de la generación se modificó también sustancialmente: la producción hidroeléctrica pasó de suponer un 84% de la producción en 1960 a tan sólo un 39%

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en 1973, a pesar de que durante esta década se continuó con el desarrollo del equipo hidroeléctrico. Juntamente con las centrales de carbón, se incrementaron también las centrales de fuelóleo, en un contexto de bajos precios del petróleo. Buena parte de las centrales construidas entre 1955 y 1973 siguen hoy en servicio y figuran entre las de mayor potencia del parque eléctrico español. Así, entre las hidroeléctricas pueden citarse las de San Esteban (265 MW de potencia), cuyos grupos entraron en servicio entre 1955 y 1957; Saucelle (285 MW), en 1956; Aldeadávila, en donde se pusieron en servicio varios grupos, con una potencia total de 718 MW, entre 1962 y 1963; Mequinenza (324 MW), en 1964; Puente Bibey (285 MW), entre 1964 y 1966; José Mª Oriol (915 MW), entre 1969 y 1970; Villarino, cuatro de cuyos grupos, con una potencia de 540 MW, se conectaron a la red en 1970; etc. Por su parte, entre las centrales termoeléctricas convencionales que fueron puestas en funcionamiento en esta misma etapa, cabe mencionar las de fuelóleo de Escombreras (858 MW), cuyos grupos fueron entrando en servicio entre 1956 y 1968; Santurce (936 MW), entre 1969 y 1972; y Castellón (1.083 MW), en 1972-1973. Y entre las termoeléctricas de carbón, fueron conectados a la red tres grupos de la central de Compostilla, con 612 MW de potencia conjunta, entre 1961-1972; dos de Soto de Ribera, con 322 MW, en 1962 y 1967; uno de Guardo, de 155 MW, en 1964; y otro de La Robla, de 270 MW, en 1971. Posteriormente, como luego se verá, estas últimas centrales de carbón vieron incrementada notablemente su potencia con la incorporación de nuevos grupos, como consecuencia de las actuaciones procedentes del Plan Acelerado del Carbón. Conviene recordar también que en el año 1968 se incorporó la primera central nuclear al parque de generación nacional: la Central José Cabrera, en Zorita de los Canes (Guadalajara). Después entrarían en servicio otros dos grupos nucleares más, Vandellós I y Santa María de Garoña, en los años 1971 y 1972, respectivamente. En definitiva, el Sector Eléctrico cerraba 1973 con un parque de 23.207 MW y una generación de 76.272 millones de kWh. Una etapa que, sobre todo desde 1955, se había caracterizado por una fuerte expansión de las actividades del RECA (Repartidor Central de Cargas de UNESA), de modo que el conjunto del sistema eléctrico nacional funcionaba de manera unificada, y con un considerable incremento en la capacidad del sistema, basado en la puesta en servicio de centrales hidroeléctricas, de fuelóleo –combustible entonces barato– y de carbón. Además, las primeras centrales nucleares españolas habían hecho ya su entrada en escena y el consiguiente reforzamiento de la Red Nacional Interconectada. 4.5 El papel de UNESA: los Planes Eléctricos Nacionales y otras actividades Para el Sector Eléctrico resultó también significativo en esta etapa la ya comentada aparición de un primer ensayo planificador en el ámbito de la energía, con ocasión del Plan de Desarrollo de 1964 y, sobre todo, el primer Plan Eléctrico Nacional de 1969 realizado en UNESA, que programaba las instalaciones de generación a acometer en los siguientes años. Otro hecho importante a destacar, en especial durante la última etapa del período, radicó en el gran impulso dado a la electrificación rural,

Central térmica de carbón La Robla.

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Uso de la electricidad en el sector residencial. Anuncios publicitarios de los primeros electrodomésticos (Revista Siemens. Hemeroteca Municipal. Sevilla). (Sevillana).

gracias al cual se consiguió prácticamente la universalización del servicio eléctrico en España. La labor de coordinación de UNESA fue necesariamente muy intensa. Las áreas de trabajo eran numerosas, pues junto a las actividades propias del RECA, se hacían trabajos sobre tarificación eléctrica, análisis económico-financieros, colocación de emisiones de obligaciones, estudios técnicos de cobertura de la demanda a nivel nacional, evaluación de los recursos energéticos autóctonos, optimización de los intercambios internacionales, etc. Además, como una labor complementaria del RECA se realizaban las liquidaciones dinerarias correspondientes a las energías intercambiadas diariamente entre las empresas. Para llevar adelante todos estos estudios y trabajos, la sección de estadística de UNESA estaba diariamente en contacto telefónico con las empresas, recogiendo información sobre los consumos de combustible, aforos más representativos de los ríos hidroeléctricos, curvas de carga diarias, etc. Era un trabajo de base fundamental para el resto de las actividades y que permitía la elaboración de las estadísticas del Sector. Por otro lado, el trabajo de UNESA alcanzó una gran importancia en lo que se refiere a su labor de coordinación de los planes de construcción de nuevas centrales y líneas de transporte y distribución, teniendo en cuenta la magnitud que alcanzaban las inversiones eléctricas. Como puede cotejarse en el Cuadro 4.4, las inversiones de la industria eléctrica española realizadas en el período 1953-1968 alcanzaron la cifra de 261.000 millones de pesetas; las correspondientes al año 1968 –año anterior al primer Plan Eléctrico Nacional– fueron de 40.000 millones de pesetas, cifra realmente considerable si se tiene en cuenta que suponía casi el 2% del Producto Interior Bruto de ese año. El

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encontrar estos recursos dentro de las propias empresas y en los mercados nacionales de capital constituía un reto muy importante. En cualquier caso, estas cifras ponen claramente de manifiesto el gran esfuerzo financiero que estaba realizando el Sector, especialmente a partir de los años cincuenta, que es cuando realmente se deja sentir más la labor coordinadora de UNESA en este campo, en la medida que resultaba esencial definir, a nivel sectorial, un plan óptimo para estas inversiones. La Administración del Estado también consideró importante para el país que estas inversiones fueran asignadas adecuadamente. Por ello, en el año 1968 el Ministerio de Industria encargó a UNESA la elaboración del Plan Eléctrico Nacional, que optimizase las inversiones del Sector. Lo hizo mediante la Orden del 30 de septiembre de 1968, en la que se fijaba un plazo de seis meses para que UNESA presentara una propuesta inicial del Plan Eléctrico Nacional. En el preámbulo de la Orden se decía lo siguiente: “Por Orden de este Ministerio –el de Industria– de 2 de diciembre de 1944 se aprobó el Plan de Conjugación de Sistemas Regionales de Producción de energía eléctrica, a efectos de un mejor aprovechamiento de las centrales térmicas e hidráulicas y de las redes de interconexión de alta tensión, encomendándose su ejecución a UNESA, habiendo demostrado la práctica que la explotación conjunta y coordinada

Uso de la electricidad en el sector transporte.

Cuadro 4.4. Evolución del PIB y de las Inversiones Eléctricas 1953-1968
PIB
Años Millones de ptas. corrientes

Inversiones Eléctricas
Millones de ptas. corrientes % del PIB

1953 1954 1955 1956 1957 1958 1959 1960 1961 1962 1963 1964 1965 1966 1967 1968
Fuente: INE y UNESA

489.508 515.630 533.434 565.879 605.312 633.432 654.895 679.188 777.522 905.972 1.069.196 1.208.794 1.402.135 1.626.756 1.842.059 2.079.659

4.963 5.535 6.237 6.732 10.406 9.125 10.742 9.320 9.490 13.776 16.431 20.056 26.924 33.800 38.137 40.010

1,0 1,1 1,2 1,2 1,7 1,4 1,6 1,4 1,2 1,5 1,5 1,7 1,9 2,1 2,1 1,9

el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética

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de las centrales eléctricas españolas ha constituido un importante avance en la técnica de la explotación y ha permitido obtener significativas economías en los costes de generación”. Este párrafo venía a ser un reconocimiento oficial de la eficaz labor que se había desarrollado en UNESA durante este período. En la mencionada disposición ministerial se enunciaban así los objetivos del Plan: — Una previsión de la demanda a lo largo del período considerado por el Plan. — Una optimización a escala nacional del reparto de la potencia que debe de instalarse para cubrir la demanda prevista entre centrales hidráulicas, térmicas convencionales y nucleares. — Una previsión del balance energético optimizado. — Previsiones de las centrales a construir de acuerdo con los estudios anteriores. — Una previsión del sistema primario de interconexión y transporte. — Previsión de las inversiones necesarias. — Previsión de los combustibles primarios requeridos. Además, la Orden añadía que, para lograr estos objetivos, se deberían tener en cuenta los criterios económicos y técnicos siguientes: — Los criterios de optimización se basarán en la economicidad de las soluciones, desde el punto de vista del coste de la energía suministrada al centro de consumo. — Se procurará la máxima utilización de los recursos nacionales compatibles con la economicidad de las soluciones. — Se estudiará el marco económico de las inversiones según los cálculos de financiación y rentabilidad deducidos de las condiciones del momento y de las previstas en el período objeto de estudio. — Se procurará obtener la máxima utilización posible de la potencia de las centrales actualmente instaladas y autorizadas, colocando en la base del diagrama de cargas las centrales nucleares y las centrales térmicas de carbón a bocamina. Conjuntamente con sus empresas asociadas, UNESA presentó al Ministerio de Industria su propuesta para el Primer Plan Eléctrico Nacional, que quedó aprobado por Orden Ministerial del 31 de julio de 1969. El Plan comprendía el período de 1 de enero de 1972 a 31 de diciembre de 1981, y establecía las previsiones de demanda y del equipo generador adecuado para hacer frente a la misma. De acuerdo con la propia Orden, el Repartidor Central de Cargas, que se había constituido en Unesa, continuaría como hasta entonces, efectuando la conjugación de las diferentes zonas de producción de energía eléctrica, utilizándolas como una sola unidad de explotación, para el mejor aprovechamiento de los recursos energéticos, siempre siguiendo normas y directrices de la Dirección General de Energía y Combustible, así como bajo la supervisión directa de los Servicios Energéticos del Ministerio de Industria. En concreto, se establecía que la prioridad de funcionamiento de las centrales se

Uso de la electricidad en el sector comercial.

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el sector eléctrico desde la creación de unesa hasta la crisis energética

ordenaría por costes marginales de menor a mayor, teniendo en cuenta los costes inherentes a la interconexión y transporte de energía, procurando la máxima utilización de los recursos nacionales compatibles con la economicidad de la explotación, y tendiendo a la colocación en la base del diagrama de cargas, de las centrales nucleares y de las centrales térmicas de carbón a bocamina. Este Plan Eléctrico se fue actualizando periódicamente, hasta que quedaron englobados en los Planes Energéticos Nacionales, que nacieron como consecuencia de la primera crisis energética. La realización de todos los trabajos derivados de la elaboración y seguimiento de estos Planes exigió una potenciación de los equipos de planificación económica y técnica, tanto de las empresas como en el “staff”de la propia UNESA. Por ello, expertos de UNESA, en colaboración con el Ministerio de Industria, participaron directamente en el proyecto MARKAL de análisis de sistemas energéticos, llevado a cabo por la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El objetivo principal de este proyecto radicaba en evaluar el impacto de nuevas tecnologías para la sustitución del petróleo. El trabajo se desarrolló durante tres años en el Brookhaven National Laboratory (EEUU) y en Kerforschungsanlage (Alemania), y permitió la utilización del Modelo MARKAL en la planificación de nuestro sistema energético. Además, se diseñaron nuevos modelos de planificación de carácter econométrico, de optimización de oferta (programación lineal -PL1 y PL2-, dinámica -SIMON-, etc.), de previsión de demanda, etc. El establecimiento de este “know how”permitió al Sector Eléctrico colaborar después con la Administración en la parte eléctrica de los Planes Energéticos Nacionales. En el Ministerio de Industria también se formó un equipo de planificación formado por grandes profesionales, dirigidos por el entonces Subdirector General de Planificación Energética, D. Joaquín Ortega Costa. La planificación eléctrica de 1969 hizo ver la necesidad de modificar el sistema de Tarifas Tope Unificadas, vigente hasta entonces. Por ello, el Gobierno sentó las bases para su perfeccionamiento ese mismo año y, mediante un Decreto de 16 de agosto de 1969, se establecieron Tarifas de estructura binómica, cuyo objetivo era estimular el uso racional de la electricidad y mejorar las condiciones de explotación de las instalaciones eléctricas. Con la nueva normativa se retribuía no sólo la energía consumida, sino también la potencia contratada, que es la que obligaba a las empresas a aumentar su capacidad instalada de generación y a realizar cuantiosas inversiones. Las tarifas binomias se aplicaron a partir del 1º de enero de 1971. El Sistema Integrado de Facturación de Energía, régimen tarifario que sustituyó a las Tarifas Tope Unificadas de 1951, no se implantó hasta más tarde, por Decreto de 21 de diciembre de 1972. El cambio del sistema de tarificación, por el que se modificó y racionalizó el sistema de compensaciones entre empresas, se aprovechó para suprimir las primas y compensaciones de Ofile y para extinguir este organismo, que arrastraba un gran déficit. Fue sustituido por la Oficina de Compensación de la Energía Eléctrica (OFICO), que al seguir siendo la tarifa única en todo el territorio

Uso de la electricidad en el sector agrícola.

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nacional, compensaría solamente el sobrecoste de la energía térmica, fuera convencional o nuclear, el de las instalaciones extrapeninsulares y ciertos suministros especiales (Cuadro 4.5). Cuadro 4.5. Precio medio de venta de la energía eléctrica: 1959-1973
Precio Medio Años
(pts/kWh) (pesetas corrientes) *

Índices Precios Medios Deflactor
1959=100 ** (ptas./kWh) (pesetas constantes) 1959=100

1959 1960 1961 1962 1963 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973

0,998 0,988 0,983 0,977 0,981 0,983 0,995 1,055 1,092 1,134 1,153 1,252 1,354 1,367 1,477

100,0 101,1 103,3 109,2 118,8 127,0 143,8 152,7 162,6 170,6 174,4 184,3 199,5 216,0 240,8

100,0 97,9 95,4 89,7 82,7 77,6 69,3 69,2 67,3 66,5 66,2 68,0 68,0 63,4 61,5

El Subdirector General de Planificación Energética, Joaquín Ortega Costa, visita con un ingeniero de UNESA,Vicente Gil, el Sandia Laboratory en New Mexico (EEUU.)

(*) Según estado de cuenta de OFICO (facturación ptas./facturación kWh). (**) INE. Índice de Precios al Consumo, valores medios. Fuente: UNESA.

Al dejar de aplicarse en abril de 1973 la “fórmula B”de OFILE, que era la utilizada para retribuir la electricidad generada por ENDESA, hubo que buscar alternativas para el pago de este suministro. Después de analizar varias opciones, se llegó a un acuerdo por el que el resto de sociedades de UNESA se comprometían a adquirir, conjunta y solidariamente, toda la electricidad generada por ENDESA, que en aquellos años aún no distribuía directamente a los consumidores finales. El contrato se firmó en junio de 1974 y se renegoció en diciembre de 1980, permaneciendo vigente, con algunas vicisitudes y controversias, hasta principios de 1988, en que entró en vigor el régimen tarifario establecido por el Marco Legal Estable. En UNESA se negociaron las compensaciones económicas y demás condiciones que dieron lugar al correspondiente acuerdo para finiquitar el contrato ENDESA-Grupo de empresas, que además marcó la entrada de ENDESA en la distribución de consumidores finales. Finalmente, conviene señalar que, por Orden ministerial del día 23 de diciembre de 1972, se establecieron las “Bases para el desarrollo y explotación conjunta del sistema eléctrico peninsular”. En ellas se reiteraban los criterios seguidos desde la promulgación del Decreto de 1951 –“la conjugación y puesta en común de las producciones”de cada empresa, para su explotación unitaria en el transporte y la distribu-

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ción–, avanzando en la gestión global del sistema eléctrico, y se aprobaba también la construcción de las nuevas instalaciones, conforme a las previsiones recogidas en el Plan Eléctrico Nacional. 4.6 Presencia progresiva de UNESA en Foros Nacionales e Internacionales En otro orden de actividad, una particular relevancia ha tenido en la historia de UNESA la misión de representar al Sector en numerosos foros de carácter nacional e internacional relacionados con la energía. Pero tan relevante como esta participación, que ha ido creciendo de forma progresiva, ha sido el papel impulsor que UNESA ha tenido en la creación y puesta en marcha de no pocas de estas organizaciones. En el ámbito nacional, algunas de las principales organizaciones con las que desde sus orígenes colabora habitualmente el Sector a través de UNESA son las siguientes: — Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR). Es el organismo encargado oficialmente de las actividades de normalización en España. — Sociedad Nuclear Española (SNE). Reúne a la mayoría de los profesionales nucleares del sector eléctrico y de la industria nuclear. — Comité Español de Iluminación. Representa a España en las organizaciones internacionales que desarrollan actividades en el terreno de la iluminación. — Foro de la Industria Nuclear Española. Agrupa a las empresas eléctricas que llevan a cabo actividades nucleares, y a empresas de fabricación de componentes y de suministro de servicios para instalaciones nucleares. Su objetivo principal es mejorar el estado de la opinión pública en relación con la energía nuclear. Cabe citar, asimismo, el Comité Español de Electrotermia, el Club Español de la Energía, la Sociedad Española de Protección Radiológica (SEPP), etc., sin olvidar la participación activa indirecta en otras organizaciones a través de FEIE, ASINEL, ADAE y AMYS, principalmente. Posteriormente, UNESA ha representado al sector en las nuevas entidades importantes que se han ido estableciendo a nivel nacional, como es el caso de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), el Operador del Mercado Eléctrico (OMEL), Red Eléctrica de España (REE), el Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de la Energía, el Consejo Nacional del Agua (CNA) y el Consejo Económico y Social (CES), entre otros. UNESA es también miembro de organizaciones profesionales y de estudios como la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA) y otras entidades en las que se participa a través de cuotas, ponentes u otras formas de colaboración. En el ámbito internacional el Sector participa, o ha participado, tanto como miembro de pleno derecho como en el desarrollo de actividades concretas, entre otras organizaciones, en las siguientes:

Centro de Cálculo de UNESA, en donde se elaboraron los primeros Planes Eléctricos Nacionales. 1970.

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Sedes centrales de los organismos internacionales relacionados con el Sector Eléctrico español. AEN de la OCDE: Agencia para la Energía Nuclear de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico. AIDN: Asociación Internacional de Derecho Nuclear. AIE: Agencia Internacional de la Energía. AISS: Asociación Internacional de la Seguridad Social. CEI: Comisión Electrotécnica Internacional. CENELEC: Comité Europeo de Normalización Electrónica. CIER: Comisión de Integración Eléctrica Regional. CIGRE: Conferencia Internacional de Grandes Redes Eléctricas. CIRED: Conferencia Internacional de Redes Eléctricas de Distribución. CME: Consejo Mundial de la Energía. ECOBA: Asociación Europea para el Uso de los Subproductos procedentes de Centrales Térmicas. EEI: Edison Electric Institute. EPRI: Electric Power Research Institute. EURELECTRIC: Unión de la Industria Eléctrica. INPO: Instituto de Explotación de Energía Nuclear. NEI: Nuclear Energy Institute. OIEA: Organismo Internacional de Energía Atómica. OLADE: Organización Latinoamericana de Energía. UCTE: Unión para la Coordinación del Transporte de Electricidad. UIE: Unión Internacional de Aplicaciones de la Electricidad. UNICE: Unión de Confederaciones de la Industria y de los Empresarios de Europa. WANO: World Association of Nuclear Operators. WANO MC: World Association of Nuclear Operators, Moscow Center. WANO PC: World Association of Nuclear Operators, Paris Center.

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Una actividad fundamental de UNESA es la presentación anual de su Memoria Estadística Eléctrica a los Medios de Comunicación.

— La Unión Internacional de Productores y Distribuidores de Energía Eléctrica (UNIPEDE) y la Agrupación Europea de Empresas Eléctricas (EURELECTRIC). — Como se sabe, UNIPEDE es una organización de la industria eléctrica europea, con afiliados de los otros cuatro continentes, dedicada a trabajos de carácter estratégico y experto. Fue creada en 1925 y agrupa a 28 miembros de pleno derecho, 27 miembros afiliados y 26 miembros asociados: en total se encuentran representados en UNIPEDE 58 países, de los cuales 39 son europeos. EURELECTRIC es la asociación que representa los intereses de la industria eléctrica de los países comunitarios ante las instituciones de la Unión Europea. Durante 1997 estas dos organizaciones desarrollaron un proceso de reestructuración común, que culminó con la fusión de ambas en 1999, formando la Unión de la Industria Eléctrica, con sede en Bruselas. — Una prueba de la intensa colaboración del Sector Eléctrico Español con estas instituciones es que la Presidencia de UNIPEDE ha sido ostentada dos veces por representantes de la Industria Eléctrica Española: D. Enrique Redonet, desde 1964 a 1967, y D. Pedro Rivero Torre, desde 1991 a 1994. — Comisión de Integración Eléctrica Regional (CIER), más tarde transformada en energética. Desde su creación en 1964, esta organización iberoamericana es el foro natural para el intercambio de informaciones, conocimientos y experiencias de interés para los sectores eléctricos de la región, así como el impulsor de proyectos de integración multinacional. Agrupa como miembros de pleno derecho a los diez sectores eléctricos iberoamericanos y, como afiliados internacionales, a

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UNESA siempre ha estado presente en los foros nacionales e internacionales relacionados con la electricidad.

entidades de Portugal, Francia, Italia, México, Reino Unido, Suecia y España, entre ellas UNESA en representación de las empresas eléctricas españolas. — Consejo Mundial de la Energía (CME). Creada en 1923, esta organización reúne a más de cien países de los cinco continentes. Sus objetivos son estudiar, analizar y debatir todos los aspectos relacionados con la energía y ofrecer sus puntos de vista y recomendaciones a Gobiernos, opinión pública y cuantos han de tomar decisiones en el campo energético. — World Association of Nuclear Operators (WANO). Organización de ámbito mundial a la que pertenecen todas las centrales nucleares en explotación. Promueve intercambio de información, conocimiento y experiencias entre las empresas que operan centrales nucleares para incrementar la seguridad, fiabilidad y eficacia de estas instalaciones. Está estructurada a través de cuatro centros regionales (París, Atlanta, Moscú y Tokio) y un centro de coordinación en Londres. Forman parte de WANO unas 130 empresas eléctricas de 29 países. Otras organizaciones internacionales con las que colabora, o ha colaborado, el Sector Eléctrico español con muy diversos grados de vinculación y cooperación, son la Unión Franco Ibérica para la coordinación de la Producción y el Transporte (UFIPTE), la Unión para la Coordinación de la Producción y el Transporte de Electricidad (UCPTE), el Comité de Energía Eléctrica de la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas, la Comisión Electrotécnica Internacional (CEI), el Comité Europeo de Normalización Electrotécnica (CENELEC), la Conferencia Internacional de Grandes Redes Eléctricas (CIGRE), la Conferencia Internacional de Redes Eléctricas de Distribución (CIRED), la Unión Internacional de Electrotermia (UIE), la

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Interconexión Eléctrica del Sudoeste de Europa (IESOE), la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el Nuclear Energy Institute (NEI), la Agencia para la Energía Nuclear (AEN) de la Organización para la cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Information System on Occupation Exposure (ISOE) de la AEN(OCDE, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el Edison Electric Institute (EEI), la Asociación Europea para el Uso de los Subproductos procedentes de Centrales Térmicas (ECOBA), el Electric Power Research Institute (EPRI), la UNESCO, la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), la Conferencia Internacional de Derecho Nuclear (IDN), la Asociación Internacional de la Seguridad Social (AISS), la International Federation of Industrial Energy Consumers (IFEC), el Fórum Atómico Europeo (FORATOM), el Foro de Transporte y Energía de la CE y otras.

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CAPÍTULO 5

La crisis energética y sus consecuencias (1973-1982)

l año 1973 constituye una fecha de excepcional importancia para los sectores energéticos de todos los países industrializados. En esa fecha comienza una espectacular escalada de los precios del petróleo, que no detendrá su camino ascendente hasta finales de 1983. Entre mayo de 1973 y marzo del siguiente año, el precio del barril de petróleo pasó de 1,62 dólares a 9,31 dólares, una subida que fue bautizada como “primera crisis del petróleo”.

E

Tras varios años de nuevos incrementos de precios, aunque menos espectaculares, en 1979 tuvo lugar la llamada “segunda crisis”. El barril pasó de 13,50 dólares en junio de dicho año a 35 dólares en enero de 1981. Como el petróleo era la principal fuente de energía primaria –el 44% del consumo final en 1973–, la economía mundial entró en una crisis de alcance sin precedentes, que obligó a los países más industrializados a adoptar serias medidas para contener el consumo de esta energía (Cuadro 5.1).

Montaje de un transformador de 132 kV en la Central de Burceña.

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Cuadro 5.1. Precios mundiales del petróleo - Período 1973-1984
Precio petróleo Dólares-barril Índice precio petróleo 1973=100

1973 – Enero 1973 – Mayo 1974 – Marzo 1975 – Febrero 1975 – Noviembre 1977 – Marzo 1977 – Julio 1979 – Junio 1979 – Julio 1980 – Enero 1980 – Julio 1981 – Enero 1981 – Abril 1982 – Enero 1983 – Enero 1983 – Octubre 1984 – Enero
(1)

1,62 1,62 9,31 10,14 11,17 12,10 12,70 13,50 18,00 (1) 28,00 (2) 30,00 35,00 (3) 35,00 35,00 35,00 29,00 (4) 29,00

100 100 575 626 690 747 784 833 1.111 1.728 1.852 2.160 2.160 2.160 2.160 1.790 1.790

La subida se establece dentro de un abanico, cuyo mínimo se fijó en 18 dólares y el máximo en 23,5 dólares. (2) Precio medio tras los acuerdos de Caracas.
(3) (4)

Precio medio tras la Conferencia de Bali.

Precio medio acordado en la Conferencia de Londres. Fuente: OCDE, INH y elaboración propia

Fue el fin de una era. Hasta entonces, la Humanidad había vivido como si la energía fuera un bien del que se pudiera disponer en grandes cantidades y a precios baratos. Los informes del Club de Roma, elaborados a comienzos de la década de los setenta, habían advertido además sobre un posible agotamiento físico de diversas materias primas básicas si el consumo mundial seguía creciendo de manera desordenada, lo que introducía nuevas incertidumbres. La creación de la OPEP y la “primera crisis”del petróleo demostraron que se había entrado en una nueva era marcada por una energía cara, debido a las limitaciones impuestas a su producción, sometida a presiones políticas internacionales y con el riesgo de que se produjera a medio plazo un agotamiento físico de sus reservas que, posteriormente, no se está viendo confirmado. La totalidad de los países industrializados –Estados Unidos incluido– se abastecían de combustible mediante importaciones procedentes de las naciones productoras de crudo, la mayor parte de las cuales se encontraban integradas en la OPEP. Es decir, naciones que intentaban obtener rápidamente cuantiosos ingresos amparadas en la fuerza que les daba el formar parte de un cártel. Países, por otro lado, situados en zonas geopolíticas de alta inestabilidad: recuérdese, por ejemplo, que la guerra entre Irán e Irak fue uno de los desencadenantes de la “segunda crisis”del petróleo.

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Las centrales de bombeo juegan un papel importante en la operación del sistema eléctrico. En la foto, la Central de Aguayo.

En esta situación, el entonces Secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, impulsó la creación de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), con sede en París, con objeto de fomentar políticas energéticas en los países desarrollados –eran los mismos socios de la OCDE, excepto Francia– orientadas hacia escenarios con menores consumos de petróleo. La idea, por tanto, era sustituir el consumo de derivados del petróleo por el de otras materias primas energéticas, potenciando el aprovechamiento de las fuentes autóctonas y diversificando también al máximo el abastecimiento procedente del exterior, tanto en lo que se refiere a las energías primarias utilizadas –carbón, gas, uranio, etc.– como en cuanto a los países de procedencia de las mismas.

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Central nuclear de Almaraz.

Cada país llevó a cabo, con mayor o menor fortuna, sus Planes Energéticos Nacionales, que también se formularon con carácter supranacional –UE, AIE, OCDE–, lo que sirvió para orientar las políticas energéticas de los principales países consumidores, así como sensibilizar a sus poblaciones. Conviene recordar también que se produjo un importante esfuerzo de exploración de hidrocarburos en todo el mundo para lograr nuevas zonas productoras, así como elevadas inversiones en el desarrollo de nuevas tecnologías de extracción. La consecuencia fue el descubrimiento de zonas productoras de proporciones importantes, tales como el Mar del Norte, Alaska, Brasil, Malasia, Egipto y el incremento de producción en países ya productores como Méjico, Oriente Próximo, Indonesia, etc. La mayoría de estas nuevas zonas se hubieran considerado anteriormente no explotables, bien por las profundidades y condiciones meteorológicas, como es el caso del Mar del Norte, bien por las bajas temperaturas, como ocurre en Alaska o Siberia, bien por los precios bajos entonces esperados para estas materias primas. 5.1 Diversificación energética y sustitución del petróleo En el campo económico general, la “crisis del petróleo”trajo consigo, en las naciones desarrolladas y de un modo particular en España, un incremento fuerte del precio de las materias primas energéticas, que condujo a un proceso inflacionario generalizado, acompañado del estancamiento o la recesión económica, altas cifras de desempleo y fuertes déficits de las balanzas de pagos.

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Para el Sector Eléctrico, en particular, la nueva situación se tradujo en el encarecimiento del combustible utilizado por buena parte de su potencia en servicio. Por ello, a partir de 1974 comenzó a plantearse como objetivo una menor dependencia del petróleo, y como consigna, una mayor diversificación. Entre 1955 y 1973 España había basado de manera significativa la expansión de su parque eléctrico en la puesta en marcha de centrales termoeléctricas que consumían fuelóleo. Pero nuestro país no era un caso excepcional: buena parte de las industrias eléctricas de las naciones desarrolladas habían fundamentado también el aumento de su potencia instalada en centrales que consumían productos petrolíferos, puesto que hasta entonces eran baratos y fáciles de transportar.
Pactos de la Moncloa. 1977.

Por tanto, la mayor parte de los sectores eléctricos eran muy dependientes del petróleo y, en consecuencia, de los países exportadores. Los expertos internacionales insistieron en la importancia de reducir al máximo esta dependencia, por dos motivos evidentes: por un lado, para no comprometer el necesario abastecimiento energético de los países; por otro, para que, reduciendo el ritmo de consumo de los productos petrolíferos, se aliviara la presión en el mercado de crudos; ya que, con la información existente en esos momentos, se temía por el agotamiento físico de sus reservas en apenas tres o cuatro décadas. Esta lucha por una mayor independencia energética, mediante la diversificación y el aprovechamiento de las fuentes energéticas nacionales, debía verse acompañada, según los expertos, por otras dos medidas generales: potenciar el ahorro energético, evitando todo despilfarro y consiguiendo una utilización eficiente y racional de los recursos existentes, y acabar con la aplicación de precios subvencionados de la energía. En lo que se refiere a la primera de estas dos medidas, el objetivo era, en otras palabras, reducir la elasticidad de la demanda energética respecto del crecimiento económico; es decir, reducir el consumo energético por cada unidad de Producto Interior Bruto generado. En cuanto a la segunda, consistía en aplicar lo que se conoce como “política de precios reales para la energía”. Hasta la crisis del petróleo de 1973, la tendencia general se encaminaba a aprobar precios subvencionados para las materias primas energéticas, esto es: por debajo de su coste real de producción, en la creencia de que incentivando el consumo de energía se aumentaba el ritmo de la actividad económica. Por ello, la política llevada hasta entonces no impulsaba precisamente un consumo racional y eficaz de los productores energéticos; pero dado que se consideraba que la energía era barata y existían grandes reservas, ello no importaba en exceso. Con la “crisis del petróleo”, el escenario cambió de manera radical y los expertos internacionales insistieron en que, para impulsar una utilización racional de la energía y lograr una correcta asignación de los recursos económicos, era preciso que los precios de los productos energéticos recogieran en su totalidad los costes de producción. Para la práctica totalidad de los sectores eléctricos de los países desarrollados, los criterios de actuación estaban, pues, claros: por un lado, sustituir el empleo de derivados del petróleo en la producción de electricidad, potenciando la utilización de fuen-

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tes energéticas alternativas, fundamentalmente entonces carbón y energía nuclear; por otro, aplicar tarifas eléctricas que permitieran que el precio del kWh resultante se correspondiera con los costes reales de suministro, y asegurar un uso racional de la electricidad. Se planteaba, no obstante, para España el hecho de que como consecuencia de las políticas anteriores, existía, construido recientemente, un moderno y eficiente parque de centrales de fuelóleo de más de 8.000 MW. La aplicación de estos criterios de política energética en España se plasmó en los Planes Eléctricos Nacionales y en el establecimiento de nuevas políticas tarifarias para el consumo eléctrico. Aquí se puede establecer el origen causal del ya analizado cambio del Sistema de Tarifas Tope Unificadas por el Sistema Integrado de Facturación Eléctrica (SIFE), realizado en 1973 y que permitía una mayor racionalidad en el establecimiento de los precios eléctricos, si bien, como se verá más adelante, su aplicación política con el correspondiente aumento de tarifas se retrasó más de lo deseado, sobre todo si se compara con las actuaciones que en este aspecto tuvieron la mayoría de los países desarrollados. 5.2 La Planificación Energética El ya comentado rápido crecimiento de la demanda eléctrica que se registró en la década de los sesenta había aconsejado una planificación del Sector que fijara los objetivos de desarrollo del parque eléctrico para un plazo determinado de tiempo y que en 1969 se tradujo en un primer Plan Eléctrico Nacional, como ya se dijo. A partir de la crisis energética y al igual que hacían los otros países de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el Gobierno español, comenzó a plasmar su política no sólo eléctrica sino energética, en este tipo de Planes, cuyas primeras experiencias habían aportado, además, resultados positivos. Se trataba de documentos cuya elaboración correspondía al Ministerio de Industria y Energía, que luego pasaban a ser debatidos y aprobados por el Congreso de los Diputados. En ellos se especificaban los objetivos fijados para un período móvil que habitualmente abarcaba diez años. Concluido todo el proceso de aprobación, eran también presentados en la Agencia Internacional de la Energía, dado que esta institución tenía, entre sus objetivos, el encargo de repartir el petróleo disponible en caso de haber escasez en su abastecimiento. En lo referente al Sector Eléctrico, los Planes Eléctricos quedaron englobados en los Planes Energéticos Nacionales, en los que se establecían las previsiones sobre la evolución de la demanda de energía eléctrica y se fijaban al sector los criterios de actuación, que abarcaban aspectos tan concretos como las centrales que debían ser construidas a lo largo del período de vigencia del mismo, los recursos autóctonos que debían ser desarrollados, las medidas de ahorro eléctrico a establecer, etc. La existencia de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) permitió que se pudieran canalizar hacia el Sector las directrices de la Administración en estas materias, la colaboración con ella para la realización de los Planes Energéticos, y que las mismas fueran implantándose de manera coordinada; un aspecto especialmente relevante en una época, como era ésta, con grandes dificultades.

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Jornadas internacionales sobre Planificación Energética en 1980. De izda. a dcha.: el Director General de Unesa, Teodomiro González-Baylín; el Comisario de Energía, Luis Magaña; el Presidente de UNESA, Juan Alegre; y el Ministro de Industria, Ignacio Bayón.

5.3 Plan Energético Nacional de 1975: la Acción Concertada del Sector Eléctrico El primer Plan Energético Nacional no fue aprobado por las Cortes Españolas hasta 1975, con cierto retraso sobre lo que resultaba aconsejable, en especial por la fuerte dependencia del petróleo en España –el 68% del consumo de energía primaria en 1974–. Sin embargo, las circunstancias políticas y sociales por las que atravesaba el país no dieron demasiado margen al Gobierno y se produjo esta demora en la aplicación de las medidas correctoras y de contención del consumo, teniendo que absorber las cuentas del Estado una parte relevante del incremento del coste de los productos petrolíferos. Mientras que la mayoría de los países industrializados se aprestaban a poner en práctica los criterios de política energética ya mencionados –reducción del consumo del petróleo, sustitución del crudo por otras fuentes, política de precios reales para la energía, etc.–, en España se asistía entre 1973 y 1977, es decir, tras la “primera crisis” del petróleo, a un incremento del consumo de crudo, que pasó de 39.455 miles de toneladas equivalentes de petróleo (tep) en 1973 a 47.353 miles de tep en 1976. También las medidas para aproximar los precios de la electricidad a los costes reales de la producción sufrieron retrasos apreciables. En lo que se refiere al Sector Eléctrico, frente a este factor negativo, un aspecto importante para paliar en parte este retraso fue la Acción Concertada, establecida por Decreto 175/1975. Con esta medida se establecía un régimen de concierto entre la Administración Pública y el Sector Eléctrico, en virtud del cual se concedían beneficios y desgravaciones fiscales para asegurar el cumplimiento de los objetivos fijados en el PEN-1975 que, como es

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lógico, trataba de reducir en lo posible la utilización del petróleo. Como contrapartida, las empresas eléctricas debían comprometerse al desarrollo del parque eléctrico contemplado en la planificación energética. 5.4 Plan Energético Nacional de 1979: Ley de Conservación de la Energía El agravamiento de la crisis energética, como consecuencia de la “segunda crisis”del petróleo, hizo aconsejable la elaboración de un segundo Plan Energético Nacional, que en este caso se estableció para el período 1979-1987. El PEN 1979 fue aprobado por el Congreso de los Diputados en julio de 1979 y comenzó a dar sus frutos muy pronto, ya que a partir de 1980 fue reduciéndose progresivamente el consumo de petróleo en el sector energético de España (Cuadro 5.2). Cuadro 5.2. Consumo total de derivados del petróleo en España: 1973-1984
Años Miles de tep

1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982 1983 1984

39.455 42.095 42.230 47.353 45.714 47.389 49.134 50.070 46.439 44.393 43.712 40.907

Fuente: Secretaría General de la Energía y Recursos Minerales (Ministerio de Industria y Energía).

Por lo que respecta al consumo de productos petrolíferos para la producción de electricidad, la trayectoria fue parecida: la utilización de fuelóleo en las centrales termoeléctricas clásicas pasó de 6 millones de toneladas en 1973 a un máximo histórico de 10,1 millones de toneladas en 1976. Tras la “segunda crisis”, el consumo volvió a aumentar, pasando de 6,3 millones en 1979 –un año eléctricamente húmedo– a 9 millones en 1980. A partir del este año comienza también a bajar el consumo de estos combustibles en el sector eléctrico. Estas consideraciones prueban que en España la nueva política, motivada por la crisis energética, se aplicó con retraso. Sólo tras la aprobación, en julio de 1979, del segundo Plan Energético Nacional, empezó realmente a ponerse en marcha una verdadera estrategia de diversificación y de sustitución del uso del petróleo. El PEN-1979 se complementó con el desarrollo normativo que regulaba numerosos aspectos relacionados con el sector energético en general, y el eléctrico en particular. Entre esta normativa destaca la Ley de Conservación de la Energía 88/1980, toda-

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vía vigente, y que perseguía tres objetivos: reducir la dependencia del petróleo en nuestro sistema, fomentar el ahorro de energía y promover las fuentes de energía renovable. En desarrollo de esta ley, se promulgó el R.D. 1217/1981 de abril para el fomento de las minicentrales hidráulicas, que contemplaba una simplificación en las tramitaciones de concesiones y beneficios –créditos blandos y exenciones fiscales– para las instalaciones menores de 5.000 kW, lo que permitió la rehabilitación y actualización de 1.400 MW en minicentrales desde su promulgación hasta el año 2000. También se promulgó el R.D. 907/1982 sobre el fomento de la autogeneración de energía eléctrica, definida como la realizada por aquellos agentes del sistema que, sin ser el fin primordial de sus actividades la producción de electricidad, puedan generar ésta por sus propios medios, utilizando subproductos energéticos o cualquier otro método que mejore la eficiencia del consumo energético. Esta norma fijó, en fin, las directrices para el fomento de la cogeneración y las energías renovables, es decir, la mayor parte de las tecnologías que actualmente se integran en el llamado “Régimen Especial”(*) de generación eléctrica, y que son: — Derecho a interconectar la instalación a la red de la empresa distribuidora. — Obligación de compra de la electricidad excedentaria por la empresa distribuidora. — Un precio fijado reglamentariamente que incentiva su fomento. 5.5 La reducción del fuelóleo para la producción de electricidad: el Plan Acelerado del Carbón En el ámbito específico de las actividades eléctricas, la política energética fundamentalmente perseguía, como en el resto de los países desarrollados, impulsar la construcción y conexión a la red de nuevas centrales de carbón y de tecnología nuclear, así como seguir aprovechando, en la medida de lo posible, los recursos hidráulicos del país, recursos que estaban ya siendo explotados en su mayor parte, y fomentar las otras energías renovables. Del esfuerzo realizado por las empresas eléctricas en este terreno son prueba los siguientes datos: entre 1980 y 1986 fueron conectados a la red cinco reactores nucleares con más de 4.500 MW de potencia conjunta –Almaraz 1 y 2, Ascó 1 y 2 y Cofrentes– y catorce unidades de carbón con más de 5.000 MW en total –siete de ellas, con 3.000 MW de potencia conjunta, pertenecientes a un Plan Acelerado de Centrales Térmicas de Carbón, elaborado en el año 1980 como complemento a lo dispuesto en el PEN-1979–. Formaban parte de este Plan las centrales de carbón nacional de Narcea III, Robla II, Soto de Ribera III y Guardo II, con 350 MW cada una, y Aboño II, con 543 MW. De carbón importado estaban Carboneras I y Los Barrios I, con 550 MW cada una.
(*) Se denominan así desde la aprobación de su desarrollo reglamentario por el RD 2366/1994, siendo recogido este término en la LOSEN (1994) y en la Ley del Sector Eléctrico (1997).

Las crisis energéticas obligaron a realizar fuertes inversiones, especialmente en el Sector Gas.

Como resultado de esta expansión del parque de generación, el consumo de fuelóleo fue reduciéndose a un ritmo muy superior al que se seguía en los demás sectores económicos. De hecho, se pudo pasar desde los 9 millones de toneladas de 1980 a

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algo menos de 2,8 millones en 1984 e, incluso, en 1986 bajó hasta los 1,5 millones de toneladas; por su parte, el de carbón pasó de 26 millones de toneladas a 39 millones de toneladas en el mismo período de tiempo (Cuadro 5.3). Resulta aconsejable resaltar que al término de 1986, el carbón, con el 45%, y la energía nuclear, con el 30%, se habían convertido ya en las principales fuentes energéticas para la producción de electricidad en España, mientras que en 1973, al inicio de la crisis energética, representaban solamente el 18% y el 8% respectivamente. Cuadro 5.3. Consumo de combustibles de las centrales térmicas de UNESA: 1973-1984
Años Hulla
(miles Tm)

Antracita
(Tm)

Lignito
(Tm)

Total
Carbón

Fuelóleo
(miles Tm)

Total Gaseosos*
(millones m3)

1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982 1983 1984

3.555 3.308 4.401 4.233 5.295 5.415 5.446 7.250 8.068 9.278 9.698 10.314

2.244 1.774 1.967 2.047 1.951 1.965 2.203 2.197 2.431 3.641 4.763 4.112

2.949 2.388 3.137 3.574 5.907 7.469 10.051 16.131 20.473 22.998 24.282 24.280

8.749 7.472 9.506 9.854 13.154 14.851 17.701 25.578 30.973 35.918 38.743 38.707

5.994 7.078 7.576 10.092 5.411 6.732 6.299 9.026 8.547 6.912 5.781 2.797

541 163 1.348 1.383 1.143 1.310 1.801 2.206 2.706 2.517 1.651 1.889

(*) Gas Natural + Gas de Altos Hornos Fuente: UNESA

Además, la Red de Transporte Peninsular, que a finales de 1973 alcanzaba 30.197 kilómetros, creció en los siete años siguientes más de un 30 por ciento y en 1980 contaba ya con una longitud de 39.964 kilómetros, de los que 8.517 km. (el 21 por ciento) eran a 380 kV, 14.124 km. (el 35 por ciento) a 220 kV y los restantes 17.323 km. (el 44 por ciento) a 110/132 kV. (Gráfico 5.1). Lógicamente todo ello había sido posible, en una medida fundamental, porque las empresas de UNESA realizaron un importante esfuerzo inversor. En este sentido, baste recordar que entre los años 1980 y 1986 las inversiones sumaron más de 3,5 billones de las antiguas pesetas, es decir, alrededor de 500.000 millones de pesetas anuales (unos 3.000 millones de euros) por término medio. Con todo ello se habían puesto en marcha unas instalaciones cuya característica fundamental radicaba en la sustitución de los costes variables por los costes fijos; es decir, instalaciones que exigían un elevado volumen de inversión por kilovatio instalado. Por eso, no sin razón algún experto afirmaba entonces que como combustible, el petróleo había sido sustituido por los intereses y amortizaciones derivados de la gran deuda que fue necesario asumir para atender a las inversiones. No pasa desapercibido que una actuación de esta naturaleza y dimensión originó importantes problemas de financiación. El mercado nacional de capitales no tenía

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Una de las múltiples jornadas celebradas en UNESA. Año 1980. De izda. a dcha. en la primera fila: el Director General de Aseléctrica, Antonio Gordon; el Secretario General de UNESA, José González-Ruiz; y el entonces Jefe del Dpto. Técnico-Económico de UNESA, Pedro Rivero.

dimensión suficiente –y mucho menos en medio de una situación de aguda crisis económica– como para que las empresas del Sector pudieran obtener de él todos los recursos financieros precisos para llevar adelante las realizaciones contenidas en el PEN-79. Por ello, se hizo necesario acudir a los mercados internacionales, en los que se contrataron numerosos préstamos en moneda extranjera, principalmente dólares americanos, que se vieron bruscamente encarecidos por la continua apreciación de la moneda estadounidense, cuya cotización respecto de la moneda nacional, pasó de 71 pesetas por dólar USA en 1980 a 183 en marzo de 1985; es decir, un incremento del 158% en cinco años. Estas circunstancias adversas se agudizaban al registrarse situaciones desiguales entre las empresas eléctricas, afectadas de diferente forma en función del esfuerzo inversor acometido por ellas. En general, las empresas que habían realizado mayores inversiones eran las que se encontraban en una situación más delicada. Por ello en UNESA se crearon unos sistemas de compensaciones entre Empresas (CEUN, FORFAIT, etc.) que hicieron posible la asimilación por éstas –habida cuenta de las diferentes estructuras de sus medios de producción y de una tarifa unificada– de los enormes encarecimientos de los combustibles fósiles, puesto que no sólo afectaron a los derivados del petróleo, sino que después se trasladaron también a los carbones. Aunque en determinados momentos existieron opciones enfrentadas entre algunas empresas, la estrecha relación entre ellas, gracias a la plataforma común que representaba UNESA, permitió que los problemas tuvieran solución e, incluso, que fuera posible la aplicación de acciones solidarias raramente existentes en otros sectores. Pero también el esfuerzo empresarial por introducir nuevos sistemas de gestión más eficaces permitió sustanciales ahorros en los gastos necesarios para poder absorber el pago de los costes crecientes y los inferiores aumentos tarifarios registrados respecto a la evolución del IPC. En la vertiente empresarial, en esta etapa se produce un nuevo proceso de concen-

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traciones en el Sector.Y así, en 1973, Saltos del Sil se fusionó con Iberduero, con lo que ésta reforzó la supremacía en la generación hidroeléctrica y, consiguientemente, la importante función que venía desempeñando en la regulación secundaria del sistema eléctrico en la mayor parte del territorio nacional. Dos años más tarde, en 1975, Hidroeléctrica Española absorbió a la Compañía de Riegos de Levante y en 1980 formuló una OPA sobre las acciones de la Compañía Eléctrica de Langreo. Por su parte, Unión Eléctrica y Fuerzas Eléctricas del Noroeste acordaron en 1981 fusionarse en Unión Eléctrica-Fenosa, que más tarde cambiaría de nombre por el de Unión Fenosa. 5.6 Creación de ASELÉCTRICA Como se ha relatado en páginas precedentes, UNESA asumió desde su creación la responsabilidad de aplicar el Plan de Conjugación de Sistemas Eléctricos Regionales, actividad precursora de la explotación unificada del sistema eléctrico nacional mediante la gestión del Repartidor Central de Cargas (RECA). En la revisión del Plan Energético Nacional en 1979, se vio que podía mejorarse la gestión del RECA. Por un lado, se transformó en 1980 en el Centro de Control Eléctrico (CECOEL); por otro, se dispuso que la responsabilidad de la gestión del CECOEL fuera realizada, a partir de entonces, por una nueva sociedad: la Asociación de Empresas para la Explotación del Sistema Eléctrico (ASELÉCTRICA), bajo la supervisión de un Delegado del Gobierno. Además, el acuerdo del Gobierno implicaba que la nueva sociedad se separara de UNESA. Desde el momento de su creación por Real Decreto de mayo de 1980, ASELÉCTRICA quedó integrada por las empresas del Sector que llevaban a cabo tareas de producción, transporte y distribución de energía eléctrica. La dirección de la sociedad era gestionada por un Consejo Rector compuesto por representantes de dichas empresas y de Unidad Eléctrica, S.A. Por su parte, el Delegado del Gobierno tenía derecho de veto sobre las decisiones adoptadas por el Consejo Rector. La nueva sociedad quedó encargada de la coordinación de la explotación del Sistema Eléctrico peninsular en su conjunto, con el objetivo de conseguir un aprovechamiento racional y eficaz de los recursos energéticos nacionales y obtener el mejor rendimiento posible de las instalaciones de producción, transporte y distribución de energía eléctrica. Para ello, la Dirección General de la Energía del Ministerio de Industria le comunicaba los criterios que debían seguirse en la explotación del Sistema y el CECOEL se encargaba de concretar esas directrices generales en programas diarios de explotación, que eran posteriormente controlados por la propia Dirección General. Asimismo, ASELÉCTRICA se ocupaba de los intercambios de energía eléctrica que eran necesarios realizar entre las distintas zonas peninsulares, así como de la autorización y programación de los intercambios internacionales de electricidad con Francia, Portugal y Andorra, pendiente aún la conexión eléctrica con Marruecos.

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El Plan Acelerado del Carbón complementó el equipo del PEN-1979. En la foto, la central térmica de carbón de Narcea.

5.7 Efecto sobre los precios de la electricidad Al brusco encarecimiento de los préstamos en moneda extranjera, derivados de la crisis económica internacional y que el Sector Eléctrico no podía obviamente controlar, se unió la insuficiencia de los ingresos por venta de energía eléctrica, tanto como consecuencia de la ralentización del crecimiento del consumo que tuvo lugar a causa de la crisis económica, como porque las tarifas eléctricas no fueron aumentadas en la cuantía necesaria. Los precios de la electricidad en España se encontraban totalmente regulados. Estaba en vigor un sistema de tarifas común para todas las empresas y zonas del territorio nacional, cuya cuantía era determinada por el Gobierno cada cierto tiempo –generalmente cada año–, una vez formulada la petición de subida por parte del Sector a través de UNESA y oídos los diversos sectores económicos, sociales e institucionales implicados en ellas. Pues bien, aunque desde 1973 los expertos internacionales venían insistiendo en que las tarifas debían reflejar la totalidad de los costes de producción del kWh, los precios eléctricos españoles no siguieron esa trayectoria, por entender la Administración que en esos años el objetivo prioritario debía ser la contención de la inflación. Como consecuencia de ello, y pese a que entre 1973 y 1983 se aprobaron varios incrementos de tarifas, las subidas resultaban insuficientes para cubrir los costes reales de producción de kWh y se relacionaban sólo básicamente con el aumento de los precios del petróleo. En el momento del inicio de la crisis, el precio medio del kWh en términos reales –es decir, en moneda constante– era un 38,5% inferior al existente en 1959. Paradójicamente, la recomendación de que eran necesarios “precios reales para la energía”no mejoró la evolución de estos precios, que siguieron descendiendo en términos reales hasta situarse en 1979 un 50,9% por debajo de los vigentes en 1959 y un 20,2% por debajo de los de 1973. Aunque en años posteriores a 1979 se registró un incremento en términos constantes del nivel de los precios eléctricos, muy especialmente tras la “segunda crisis”del petróleo, todavía seguía siendo insuficiente para recuperar los niveles de precios anteriores.

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Cuadro 5.4. Incrementos de las tarifas eléctricas: 1973-1984
% Tarifas(1) IPC(2)

1973 – Mayo 1974 – Marzo 1975 – Febrero 1975 – Noviembre 1977 – Marzo 1977 – Julio 1979 – Julio 1980 – Enero 1980 – Julio 1981 – Enero 1981 – Abril 1982 – Enero 1983 – Enero 1983 – Octubre 1984 – Abril
(1) (2)

5,00 15,85 15,00 16,50 13,80 5,36 21,19 17,00 19,50 19,17 7,68 12,60 7,50 6,00 8,75

14,65 17,62
(3)

14,23
(3)

26,30 15,43
(3)

15,4
(3)

14,55 13,92
(3)

12,33 8,97

Incremento medio de tarifas del Gobierno (BOE). Aumento acumulado en el conjunto del año. (3) No pueden compararse directamente. Fuente: Memorias Estadísticas de UNESA.

La situación, por lo tanto, resultaba difícil y preocupante. Por un lado, el Sector debía cumplir el compromiso, adquirido a través del PEN-1979, de la puesta en marcha de una urgente política de diversificación, como consecuencia de la política energética nacional, que se concretaba en la construcción y entrada en servicio de numerosas y costosas instalaciones. Por otro, se veía obligado a acudir a préstamos en moneda extranjera para financiar parte de estas cuantiosas inversiones, y se encontraba además con un encarecimiento de los mismos por la continua apreciación del dólar. Pero, además, el Sector veía cómo sus ingresos por venta de energía eléctrica no aumentaban en la cuantía necesaria, debido a que los incrementos de las tarifas eléctricas no recogían en su totalidad los costes de producción del kWh, ni tampoco se permitían la amortización ni las cargas financieras de la enorme obra en curso, que deberían ser “activadas”en los balances como mayor importe de las inversiones en construcciones hasta su entrada en funcionamiento, con lo que se retrasaba y agravaba el problema de la recuperación en años posteriores de las inversiones realizadas y su coste de reposición, cosa que no sucedía en otros países como Inglaterra, Francia, los países nórdicos, etc. Las consecuencias no pudieron ser otras que el deterioro de las Cuentas de Resultados y Balances de Situación de las empresas eléctricas y la bajada de sus cotizaciones en Bolsa. La coyuntura era, por tanto, delicada, y había trascendido a la opinión pública. Se puso en marcha, lógicamente, la única vía posible para superar esta situación: un esfuerzo importante de saneamiento financiero por parte de las empresas.

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Gráfico 5.1. Red de Transporte e Interconexión existente en 1980.

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CAPÍTULO 6

Los protocolos y el marco legal estable: un período de importantes cambios (1983-1990)

a sustitución del petróleo por fuentes energéticas alternativas, la racionalización del uso de la energía y la aplicación de una política de precios que trasladase las variaciones de los precios de sustitución y de los internacionales del petróleo al consumidor, habían sido los ejes básicos de las políticas energéticas de los países desarrollados y, en consecuencia, de la aplicada en España, durante la crisis energética

L

Esta estrategia constituyó uno de los pilares fundamentales del ajuste de la economía española, en su proceso de convergencia con los sistemas económicos de los países europeos integrantes de la CE, en la que España ingresaría a partir de 1985. Al comienzo de este período, año 1983, y de acuerdo con lo expuesto en apartados anteriores, el Sector Eléctrico español se encontraba en una situación que podía ser resumida de la siguiente forma: — Se había moderado el elevado ritmo de incremento del consumo eléctrico registrado hasta el año 1980, fruto de la menor actividad económica del país. — El nivel de endeudamiento del sector era alto, como consecuencia del esfuerzo inversor realizado en los años anteriores para cumplir la sustitución del petróleo, y ascendió en 1983 a 2,76 billones de pesetas. Los recursos ajenos se situaron en 2,13 billones de pesetas, cifra que representaba aproximadamente el 54% de los recursos permanentes del sector. — La continua devaluación de la peseta respecto a las principales monedas extranjeras tenía un efecto negativo sobre los intereses pagados por los préstamos exteriores y sobre las amortizaciones de estas deudas. Además, las expectativas de nuevas devaluaciones de la peseta, que luego serían confirmadas, oscurecían aún más la situación existente. — Resultaba necesario continuar con el importante esfuerzo inversor que estaba realizando el sector, tanto en la expansión de las nuevas instalaciones de generación como en la red de transporte y distribución. Así, la potencia instalada en 1982 ascendía a 30.949 MW, mientras que la prevista para 1987, según el PEN-

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79, era de 44.738 MW. Las inversiones necesarias para poner en operación este aumento de potencia se estimaban en torno a los 2,8 billones de pesetas de 1982, al corresponder en buena medida a nuevas centrales nucleares que estaban en construcción. — Era preciso reducir la inflación española a niveles más próximos a los registrados en los principales países europeos. Así, por ejemplo, el incremento del IPC en España en 1982 fue del 14,4%, tasa sin duda inferior a la registrada en 1976 (24,5%), pero aún muy alejada de las existentes en la CE (9,5%), Estados Unidos (6,0%) o Japón (2,7%). Cuadro 6.1. Endeudamiento del sector eléctrico; 1981-1986 (datos a 31-XII de cada año, en millones de pesetas).
1981 1982 1983 1984 1985 1986

Empréstitos Préstamos en moneda nacional Préstamos en moneda extranjera TOTAL

526.871 276.631

680.839 464.776

809.678 1.043.641 1.251.370 1.485.394 647.692 696.276 1.022.833 1.492.879

694.186 975.298 1.302.940 1.673.275 1.421.884 1.072.239 1.497.688 2.120.913 2.760.310 3.413.192 3.696.087 4.050.512

(*) No incluye endeudamiento a corto plazo.

La coyuntura del Sector era, por tanto, compleja y delicada. La estrategia que se puso en marcha desde UNESA fue la única posible: un esfuerzo muy importante de saneamiento financiero por parte de las empresas, en un marco de constante diálogo y negociación con la Administración. La política energética que aplicó el Gobierno del PSOE, que había tomado posesión a finales de 1982 tras su victoria electoral, abarcó tres aspectos en lo que afecta al Sector Eléctrico: acciones dirigidas a adecuar a los consumos eléctricos más moderados la capacidad del equipo eléctrico, mediante la revisión del PEN-79 vigente en esos momentos; actuaciones dirigidas a reordenar las empresas eléctricas, tanto en lo que se refiere a sus activos como a sus mercados; y propuestas orientadas a establecer un sistema de retribución tarifaria más estable y transparente. En este sentido, las bases de la política energética aplicada por el Gobierno se cristalizaron, fundamentalmente, a través del Protocolo de acuerdo entre el Gobierno y el Sector Eléctrico, suscrito en mayo de 1983, conocido como el “Primer Protocolo”. En él se acordó, fundamentalmente, la nacionalización de la red de transporte eléctrico, la necesidad de revisar el PEN-79 y el establecimiento de un marco tarifario más estable y transparente. Como consecuencia de ello, en marzo de 1984 se aprobó un nuevo Plan Energético Nacional (PEN-1983), en el que se revisaba la planificación energética del sector hasta el año 1992 y se establecía la moratoria nuclear. Por otro lado, se procedió a la constitución de una empresa con mayoría pública, Red Eléctrica de España, con el

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Se firmaron cuatro Protocolos de acuerdos entre la Administración y UNESA. En la foto, firma del Protocolo del gas-electricidad con el Ministro Joan Majó.

objetivo de gestionar la explotación unificada del sistema, a través de la red de alta tensión.Y, finalmente, se ponían las bases para realizar un intercambio de activos y mercados entre empresas eléctricas, para conseguir un mayor equilibrio económicofinanciero de las mismas, además de establecer un nuevo Sistema de Compensaciones entre las empresas. El Segundo Protocolo de acuerdo entre el Gobierno y el Sector Eléctrico, firmado en febrero de 1986, recogía, principalmente, un plan de medidas para reducir costes en el sector, así como el establecimiento de una política tarifaria que permitiese disminuir el desequilibrio financiero de las empresas, partiendo del reconocimiento de la buena gestión que habían realizado hasta entonces. Finalmente, se procedió al establecimiento del Marco Legal Estable, cuyo objetivo era incentivar a las empresas eléctricas a continuar realizando una gestión eficiente, a cambio de que la tarifa eléctrica permitiese la recuperación de inversiones a lo largo de la vida útil de las instalaciones y una adecuada remuneración de los capitales invertidos. Por otro lado, en el contexto en el que se desenvolvían las empresas eléctricas, parecía conveniente que se revisara también el contrato hasta entonces en vigor entre el Grupo de Empresas y ENDESA para la adquisición de la energía que generaba. Debe tenerse en cuenta que como consecuencia de los menores crecimientos de la demanda y de la entrada en servicio de las nuevas centrales, para el resto de las compañías del Sector era necesaria en menor medida esta energía. Por ello, tras una larga negociación, se pudo llegar a un principio de acuerdo en julio de 1983. Sin embargo, con posterioridad, en 1986, en el Grupo de Empresas hubo diferencias de criterio respecto al reparto de esta energía; incluso, ante la falta de acuerdo, una empresa, Electra de Viesgo, se desvinculó unilateralmente del contrato. Ante esta situación, las partes tuvieron que elevar sus diferencias al Ministro de Industria,

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quien en noviembre de 1986 dictó una resolución en base a la cual, un mes más tarde, se procedió a la firma de un nuevo contrato. No obstante, siguieron existiendo algunas diferencias, que de hecho persistieron hasta la extinción del Contrato, el 1 de enero de 1988, con la entrada en vigor del Marco Legal Estable. Finalmente, las divergencias se saldaron con un acuerdo amistoso, gestionado en el seno de UNESA, en febrero de 1988. 6.1 El Primer Protocolo Eléctrico En el mes de mayo de 1983 y como fruto de una larga serie de reuniones celebradas entre la Administración y UNESA como representante del Sector, el Ministro de Industria y Energía y los Presidentes de las principales empresas del sector firmaron el Primer Protocolo de acuerdo, que contenía aspectos muy importantes para el desarrollo eléctrico, entre los cuales figuraba la constitución de una Sociedad de mayoría pública encargada de gestionar el parque eléctrico español y los procedimientos más adecuados para la revisión del Plan Energético Nacional (PEN 79), vigente en aquel momento. Se establecían también principios referentes a la voluntad del Ministerio de aplicar “una política tarifaria que permita una rentabilidad suficiente a las empresas, garantice una remuneración de los capitales y asegure la adecuada dotación a amortizaciones”. En este Protocolo se acordaba, además, la nacionalización de la Red de Transporte a Alta Tensión y se establecía que esta intervención sería “la única programada por el Gobierno en dicho sector, quedando garantizada a las actuales empresas la propiedad y gestión del resto del mismo”. Asimismo, como puede comprobarse en el texto del Protocolo que se reproduce íntegramente en el Anexo IV, se recogían criterios sobre el desarrollo del parque eléctrico a medio plazo –en particular, los referentes a la expansión del parque electronuclear– y las medidas necesarias para lograr una adecuada rentabilidad y financiación del sector. En el ámbito empresarial, conviene destacar que, poco después de la firma de este Primer Protocolo, el Consejo de Ministros autorizó al INI a reordenar sus participaciones en el sector eléctrico y traspasarlas a ENDESA, por lo que esta empresa pasó a ser, en 1983, la sociedad matriz y cabecera del Grupo Eléctrico Público, que entonces comprendía, además de ENDESA, a las sociedades ENHER, GESA, UNELCO Y ENCASUR; posteriormente se incorporaría ERZ. Fue un paso más en el proceso histórico de concentraciones del sector eléctrico español, en el que también se registró en estos años la OPA formulada por Hidroeléctrica Española sobre Hidroeléctrica de Cataluña para tomar el control de la misma. 6.2 Plan Energético Nacional de 1983 Al Plan Energético Nacional de 1983, aprobado tras la correspondiente tramitación por el Consejo de Ministros en marzo de 1984, se le debe conceder una especial incidencia en el desarrollo de las actividades del Sector Eléctrico.

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Partía el nuevo PEN de realizar una previsión del crecimiento de la demanda de energía eléctrica del 3,3% anual durante el período 1983-1992, lo que suponía una disminución de 1,5 puntos anuales respecto al considerado en el Plan de 1979. Una primera consecuencia de esta nueva previsión fue la disminución del ritmo de crecimiento del parque de generación contemplado en el anterior PEN para el horizonte de1990. Traducido a términos económicos, esta estimación representaba una disminución de la inversión de, aproximadamente, 500.000 millones de pesetas constantes de 1982 durante el período de vigencia del nuevo Plan. La segunda consecuencia relevante radicó en el establecimiento de la moratoria nuclear, que afectó a 5 grupos cuya construcción había sido ya iniciada y estaban debidamente autorizados.
Presentación a los Medios de Comunicación de la Memoria Estadística Eléctrica en 2004 con los máximos representantes de UNESA.

Por otro lado, para el sistema peninsular el Plan de 1983 establecía, durante su período de vigencia (1984-1992), la conexión de los siete grupos que formaban el ya citado Plan Acelerado del Carbón –plan elaborado y puesto en marcha en 1980, principalmente para dar mayor rapidez al proceso de sustitución del petróleo en la generación de electricidad tras la “segunda crisis”–; además, contemplaba la puesta en operación del grupo V en la central de Compostilla, también de carbón, así como siete grupos nucleares: Almaraz 1 y 2, Ascó 1 y 2, Cofrentes,Vandellós 2 y Trillo 1. En efecto, a finales de 1986 se conectaron a la red todas estas centrales, salvo Vandellós 2, que lo hizo a finales de 1987, y Trillo 1, a comienzos de 1988. Cabe subrayar, por tanto, que las empresas eléctricas fueron conectando a la red todas las instalaciones de producción térmica contempladas para el período 1984-1992 dentro de los plazos, o incluso con antelación al calendario fijado por el propio Plan. En paralelo, se desarrolló de forma importante la Red de Transporte Eléctrico, en consonancia con la expansión del parque generador (Gráfico 6.1). Cabe destacar, asimismo, que la estrategia de reducción del consumo de petróleo para la generación eléctrica había tocado prácticamente su techo. La generación con fuelóleo era la mínima técnicamente posible. Así, por ejemplo, en 1986 se emplearon solamente 1,5 millones de Tm de este combustible, ya que en el sistema peninsular los grupos de fuelóleo funcionaban solamente como equipos de punta, para apoyo a la red o para mezcla con carbón. En lo referente al sistema extra peninsular, se produjeron en el mismo año de 1986 unos 3.000 millones de kWh con derivados del petróleo, debido a la inexistencia entonces de otras fuentes alternativas en cantidades suficientes. En definitiva, puede afirmarse que el Sector estaba ya consumiendo en 1986 la mínima cantidad de derivados del petróleo que los medios técnicos disponibles entonces permitían. 6.3 Moratoria nuclear Como ya se ha indicado, el parque electronuclear, aprobado en el PEN-83, contaba con siete grupos, que unidos a los tres que estaban ya en funcionamiento, representaban una potencia nuclear conectada a la red de unos 7.600 MW. Sin embargo, en el momento de la aprobación del Plan había otros cinco grupos con las obras ya empezadas y en período de desarrollo: los dos grupos de Lemóniz, próximos a entrar en servicio, pero cuyas obras se habían paralizado en 1982, porque se

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habían convertido en objetivo del terrorismo; los dos de Valdecaballeros, cuya construcción estaba bastante avanzada, y el grupo 2 de la central de Trillo, en fase de iniciación. En total, sumaban una potencia de 4.850 MW. El PEN-83 excluía, por tanto, la puesta en marcha durante su vigencia de estos cinco proyectos. Con todo, el Plan señalaba también que, de acuerdo con una llamada “cláusula de revisión”, en el caso de que la demanda eléctrica creciera por encima de las previsiones y su evolución aconsejase la adición de nueva potencia al parque en servicio antes de 1992, podría ser aprobada alguna de las unidades cuyas obras quedaban paralizadas como consecuencia de esta moratoria nuclear, extremo que finalmente no llegó a cumplirse. Para financiar esta moratoria nuclear, el Ministerio de Industria y Energía estableció la Orden Ministerial del 14 de octubre de 1983, por la que las empresas eléctricas habrían de ingresar hasta el año 2007 un porcentaje del incremento de las tarifas eléctricas (inicialmente se fijó un 2,89%, después fue del 3,9%) en una cuenta intervenida, cuyos fondos se destinarían a la mencionada financiación. Su efecto económico fue importante. Por una parte, se paralizó parcialmente el programa previsto, puesto que había que mantener la posibilidad de reactivar el esfuerzo inversor realizado hasta entonces en las centrales afectadas; por otra, originó un encarecimiento de la tarifa eléctrica a través del recargo establecido. A las compañías afectadas por la moratoria les causó, lógicamente, un grave perjuicio financiero. Once años más tarde, en 1996, se permitió la titularización de la deuda asociada a esta moratoria para paliar dicho perjuicio financiero. En este punto, resulta oportuno destacar que España había ido avanzando mucho en el desarrollo de una capacidad tecnológica y de construcción nuclear propia, lo cual tuvo su reflejo en la participación de la industria nacional en la construcción de las centrales nucleares que iban entrando en servicio. Así, en la “primera generación”de plantas –los tres primeros grupos–, el grado de participación global medio de la industria española fue aproximadamente de un 43%; en la “segunda generación” –los cinco grupos siguientes–, la participación media aumentó significativamente hasta un 80%: la construcción y obra civil eran enteramente nacionales, la ingeniería lo era en un 75% aproximadamente, y los equipos mecánicos y eléctricos tenían un 75% u 80%. Sin embargo, en lo que se refería al equipamiento específicamente nuclear, la industria española no llegó a alcanzar más que un 35%. En la “tercera generación”–los dos últimos grupos puestos en operación–, la participación nacional en los equipos mecánico y eléctrico alcanzaba ya un 90%; en ingeniería se situaba entre el 85% y el 95%. Puede afirmarse pues, que en conjunto, la participación nacional en la construcción y diseño de las últimas centrales nucleares llegó a casi el 90% del total invertido. Todo ello supuso el alto grado de formación adquirido por los expertos españoles en esta área, una experiencia y unos conocimientos que permitieron su participación en otros proyectos en distintos países.

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Una de las múltiples reuniones de Presidentes de las empresas de UNESA. En la foto, de izda. a dcha.: Julián Trincado, Presidente de Unión Fenosa; Juan Alegre, Presidente de FECSA y de UNESA; Manuel Gómez de Pablos, Presidente de Iberduero; Íñigo de Oriol, Presidente de Hidroeléctrica Española; y Manuel Cortázar, Presidente de Cía. Sevillana. Año 1986.

6.4 La creación de Red Eléctrica de España (REE) Para dar cumplimiento a uno de los puntos fundamentales del Primer Protocolo, el de la nacionalización de la red de transporte, el Gobierno aprobó, en el Consejo de Ministros celebrado el 9 de mayo de 1984, el Proyecto de Ley de Explotación Unificada del Sistema Eléctrico Nacional. En el proyecto se establecía la creación de una empresa mixta en la que el 51% del capital, como mínimo, habría de estar en manos del sector público, y se detallaban las bases de acuerdo según las cuales se habría de regir el reglamento técnico de explotación del sistema: las empresas habrían de presentar previsiones diarias y semanales de evolución de la demanda, así como sus programas de producción e intercambios; a partir de estos datos, la nueva empresa procedería a las sustituciones en los programas de producción e intercambios que fueran necesarias para obtener una explotación óptima del conjunto de las instalaciones de producción y transporte. Este Proyecto de Ley fue aprobado, con ligeras modificaciones, por el Congreso de los Diputados y, posteriormente, por el Senado, entrando en vigor con su publicación en el Boletín Oficial del Estado, en diciembre del año 1984. El desarrollo y concreción de ese texto legal fue determinado por el Real Decreto 91/1985, publicado en el BOE del 28 de enero de 1985, en el que se autorizaba la creación de la Empresa Red Eléctrica de España, S.A., bajo forma de Sociedad Anónima, y teniendo por objeto social “la gestión del servicio público de explotación unificada del sistema eléctrico nacional a través de la red de transporte de alta tensión”. En este Decreto se concretaban de manera detallada cuáles eran los objetivos de esta empresa:

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— Asegurar la optimización de la explotación del conjunto de las instalaciones de producción y transporte de energía eléctrica, garantizando la seguridad y calidad del servicio y consiguiendo un coste medio total mínimo en el abastecimiento del mercado eléctrico nacional. — Determinar y controlar el nivel de garantía nacional del sistema eléctrico español, definiendo en particular las pautas generales de explotación de las reservas hidroeléctricas. — Establecer directrices para la explotación del sistema eléctrico, comunicarlas a los despachos regionales –o, en su caso, a los despachos técnicos de las empresas eléctrica y comprobar su cumplimiento. — Aprobar y modificar los programas de generación y los convenios de intercambios de energía eléctrica programados anualmente por las empresas eléctricas, así como programar y disponer los intercambios de sustitución de energías. — Explotar, mantener y ampliar la red eléctrica nacional a 220 kV y tensiones superiores que desempeñen funciones de transporte e interconexión. — Coordinar los planes de mantenimiento de las instalaciones de producción y transporte de energía eléctrica y autorizar la interrupción voluntaria del servicio de las que puedan afectar directamente al transporte. — Realizar las operaciones de intercambios internacionales de energía eléctrica que se consideren convenientes para asegurar el servicio, reducir costes de producción a escala nacional, etc. La constitución jurídica de Red Eléctrica de España, S.A., se llevó a cabo al día siguiente de la publicación de este Decreto, esto es, el 29 de enero de 1985. Desde entonces, ha venido desarrollando su actividad, asumiendo a partir de esa fecha la propiedad y gestión del CECOEL y el resto de las actividades y competencias que realizaba desde el año 1979 ASELÉCTRICA, entidad que, en consecuencia, desapareció al integrarse en REE. De esta forma, la generación de electricidad y su transporte quedaban ahora separadas e independizadas funcionalmente de las empresas eléctricas. El proceso de creación de REE constituyó, asimismo, un ejemplo de colaboración entre el Sector y la Administración, ya que fue la consecución de los acuerdos en instalaciones, valoraciones de las mismas e integración de equipos humanos, que se realizó en el seno de la Comisión creada al efecto entre UNESA y la embrionaria REE, junto con los grupos de trabajo correspondientes, lo que supuso más un traspaso mejorado de personas y bienes que una operación pura de nacionalización impuesta. 6.5 Hacia el saneamiento financiero del Sector Para hacer frente a las dificultades planteadas por el enorme esfuerzo inversor realizado en condiciones económico-financieras muy desfavorables, se estableció un

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programa de trabajo en común de las empresas, desarrollado en el seno de UNESA, y de éstas con la Administración, con el objetivo de establecer unas pautas para iniciar un período de saneamiento financiero. El plan de saneamiento se acometió en las mismas fechas en que se aprobaba el PEN-83, en el que el Gobierno revisó las tarifas y destinó un porcentaje de las mismas a este programa, al que podían acogerse aquellas empresas que cumplieran determinados requisitos de transparencia y de carácter económico financiero. La Administración completó estas medidas estableciendo en 1984 un Nuevo Sistema de Compensaciones entre empresas, para tener en cuenta las diferencias de producción y mercado existentes entre ellas y su repercusión en los costes de abastecimiento del sistema. Asimismo, con el objetivo de reducir los costes de explotación, el Gobierno estudió una nueva configuración de los mercados de las compañías distribuidoras, dispersos y entremezclados en algunas áreas geográficas, pero finalmente se abandonó esta idea, sustituyéndola por un acuerdo para la reordenación del Sector y un saneamiento económico-financiero, negociado en el seno de UNESA, a la que el Ministerio se dirigió para solicitar una propuesta. En este contexto, la situación financiera en la que se encontraban algunas de las empresas del Sector determinó la conveniencia de realizar una importante operación de Intercambio de Activos, dirigida a conseguir un mejor equilibrio económico-financiero de las mismas. Este intercambio debería abarcar la titularidad de las centrales de generación o participaciones en ellas, instalaciones de transporte y distribución, terrenos e, incluso, mercados. a) Intercambio de activos El objetivo de esta importante operación solicitada por el Gobierno era la puesta en marcha voluntaria de una serie de compras y ventas de instalaciones eléctricas –y, en menor medida, de mercados–, entre las empresas del Sector, para lograr una más adecuada relación entre la capacidad de producción y el mercado de cada una de ellas y, paralelamente, alcanzar un mayor equilibro económico-financiero. La situación derivada de la crisis del petróleo había obligado a adoptar las medidas correctoras necesarias, que ya fueron analizadas y que tuvieron efectos muy dispares en cada una de las empresas eléctricas. Frente a esta realidad, la transferencia de una parte de la capacidad de producción de las empresas con excedentes a aquellas otras con déficit de producción permitió lograr dos objetivos simultáneamente: reequilibrar la producción y el mercado de las empresas y redistribuir el problema económico-financiero. La hipótesis de la que se partió para llevar a cabo esta operación fue determinar que el Sector Eléctrico en su conjunto era viable económicamente y que, por tanto, lo deberían ser todas y cada una de las empresas que lo integraban. El acuerdo de principio quedó diseñado en sus líneas maestras a finales de 1984 y recibió la aprobación del Ministerio de Industria y Energía en diciembre de ese mismo año. Como

El transporte eléctrico se integra en el medio ambiente. (Foto: I. Aranguren).

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Reunión de Presidentes y Altos Ejecutivos de UNESA con motivo de un relevo en la presidencia. Año 1990.

consecuencia de ello, el Ejercicio de 1985 fue escenario de intensas negociaciones entre las distintas empresas para concretar y perfilar en detalle las líneas maestras presentadas a la Administración y, muy especialmente, para llegar a un acuerdo sobre el cálculo del precio de las instalaciones que eran objeto de intercambio. El acuerdo exigió un notable esfuerzo por parte de las sociedades y de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA), hasta el punto de que esta última, como representante de los intereses del conjunto del Sector Eléctrico español, fue la encargada por las empresas para la función de arbitraje en la fijación del precio de las instalaciones objeto de compraventa, puesto que no se había logrado un acuerdo entre compradores y vendedores. UNESA emitió su arbitraje, que constituyó la base para que el 31 de diciembre de 1985, último día en que podía efectuarse con los beneficios fiscales de la Ley 49/1984, se procediese asimismo en UNESA a la firma ante notario de las escrituras en las que quedaba formalizada la compraventa. De la importancia de esta operación de intercambio, sin precedentes por su dimensión en la historia económica de España, cabe señalar que el precio total de los activos involucrados se acercó al billón de pesetas, y las centrales implicadas en el acuerdo alcanzaban una potencia cercana a los 7.000 MW (Cuadro 6.2)

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Cuadro 6.2. Resumen de los intercambios de activos
Instalación Vendedor Comprador

Centrales nucleares Almaraz I y II

Trillo I

Ascó I Ascó II Vandellós II

UE-FENOSA (16,66%) UE-FENOSA (2,68%) UE-FENOSA (2,68%) UE-FENOSA (33,5%) ENDESA (13%) ENDESA (7%) FECSA (40%) ENHER (40%) ENHER (54%) FECSA (8%) HID. SEGRE (10%) UE-FENOSA (33,33%) ENDESA (33,33%) UE-FENOSA (100%) UE-FENOSA (100%) UE-FENOSA (100%) UE-FENOSA (100%) UE-FENOSA (100%) UE-FENOSA UE-FENOSA UE-FENOSA IBERDUERO FECSA HID. ESPAÑOLA HID. ESPAÑOLA ENHER ENHER FECSA FECSA FECSA UE-FENOSA IBERDUERO FECSA ENDESA

IBERDUERO HID. ESPAÑOLA * CÍA. SEVILLANA IBERDUERO IBERDUERO HID. CANTÁBRICO ENDESA ENDESA ENDESA ENDESA ENDESA ENDESA CÍA. SEVILLANA ENDESA ENDESA ENDESA ENDESA ENDESA IBERDUERO IBERDUERO HID. CANTÁBRICO UE-FENOSA ENHER UE-FENOSA CÍA. SEVILLANA FECSA HID. SEGRE ENHER HID. SEGRE HID. CATALUÑA CÍA. SEVILLANA ENDESA ENDESA CÍA. SEVILLANA

Centrales térmicas Anllares Litoral de Almería Centrales hidráulicas Prada Porto San Agustín San Esteban Eume Instalaciones de distribución En Ávila y Madrid En León y Palencia En Asturias En Lugo En Aragón y Cataluña Terrenos En Almaraz En Almaraz En Vandellós En Vandellós En Ascó En Ascó En Ascó Acciones 475.000 de Guadisa 3.350.415 de ERZ 3.091.985 de ERZ 335.800 de Pucarsa

(*) Previamente a la operación de intercambio de activos, pero ya dentro del Plan de Saneamiento del Sector y como parte de dicho intercambio, Hidroeléctrica Española había adquirido el 80% del capital de Hidroeléctrica de Cataluña mediante una Oferta Pública de Adquisición de acciones realizada entre diciembre de 1984 y enero de 1985. Fuente: UNESA

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b) Segundo Protocolo Eléctrico. En este proceso de concertación, en febrero de 1986 se alcanza el acuerdo que permitió la firma de un Segundo Protocolo de acuerdo entre la Administración y el Sector Eléctrico, que contenía, entre otros puntos de interés, referencias a la “implantación de un Programa Cuatrienal, conducente a una reducción de costes y mejora de la gestión empresarial y las bases de una nueva política tarifaria. La elaboración del plan de reducción de costes contemplado en el Protocolo ocupó buena parte de las actividades conjuntas del sector en los meses siguientes, de forma que, en agosto de 1986, las empresas eléctricas presentaron a través de UNESA a la Administración un Programa definitivo de actuaciones para la mejora de la eficiencia. Consistió, fundamentalmente, en una reducción de costes en las cuentas de explotación de las empresas, retribuyendo sus recursos propios en función de los resultados de explotación y saneando los ajustes reconocidos por las auditorías establecidas a tal efecto. Sin embargo, la política tarifaria siguió prácticamente igual. Así, en los años 1986 y 1987, los aumentos de la tarifa eléctrica fueron inferiores en 1,5 puntos porcentuales a los registrados en el IPC y, aunque es cierto que en estos años descendió sustancialmente el precio de los productos petrolíferos, no lo es menos que por aquel entonces las centrales de fuelóleo aportaban solamente el 3,7% de la producción del parque eléctrico. En consecuencia, la reordenación del sector acometida con los intercambios de activos en 1985 no pudo alcanzar todos los efectos positivos previstos. Aunque las empresas disminuyeron el reparto de dividendos, FECSA no pudo hacer frente a su deuda, por lo que, tras la suspensión de su cotización en Bolsa el 10 de febrero de 1987, tuvo que poner en práctica un plan de saneamiento muy estricto en el que, además de interrumpir el pago de dividendos, solicitó de los Bancos acreedores la refinanciación de su deuda. La noticia tuvo gran repercusión entre inversores y entidades crediticias, españolas y extranjeras, con riesgo de endurecer y encarecer la financiación de todo el Sector, por lo que tanto éste como el propio Gobierno y la Generalitat hubieron de acompañar las gestiones para dar confianza respecto al Plan preparado por FECSA y sus acuerdos nacionales e internacionales. Las empresas eléctricas llegaron en UNESA al compromiso de suscribir ampliaciones del capital de la compañía catalana por un importe de 75.000 millones de pesetas, para que ésta incrementara sus fondos propios y pudiera reducir su endeudamiento, aplicando el plan de saneamiento estudiado por la dirección de la compañía. Estos hechos pusieron en evidencia que el problema del Sector ya no era exclusivamente financiero, sino que también iba siendo de carácter económico, como consecuencia de la insuficiencia del incremento de la tarifa eléctrica durante estos años para hacer frente a los elevados costes del sector, muchos de ellos ajenos a su gestión. Por ello, fijadas las tarifas para el año 1987, las conversaciones entre UNESA y el

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El Presidente de UNESA, Íñigo de Oriol, y el de ENDESA, Feliciano Fuster, firman en 1988 la extinción del contrato Grupo de Empresas-Endesa.

Ministerio de Industria y Energía convergieron en la necesidad de poner en marcha un nuevo sistema tarifario, que asegurara una revisión automática de los precios eléctricos en función de los costes y de las necesidades financieras del sector, y sustituyera, por tanto, a las negociaciones que cada año eran precisas para llegar a un acuerdo sobre la modificación porcentual de las tarifas eléctricas. 6.6 Marco Legal Estable Con el fundamento de un nuevo acuerdo de amplio alcance entre UNESA y la Administración, conocido como Marco Legal Estable (MLE), el Gobierno anunció la implantación de este nuevo sistema de cálculo de la tarifa eléctrica, que daría solución al problema de sobrecapacidad existente por el menor incremento de la demanda y la sustitución del petróleo por carbón y nuclear y aseguraría a las empresas una remuneración suficiente. La tarifa cubriría todos los costes estándares (es decir, normalizados de todas las ineficiencias de gestión) de explotación de las empresas eléctricas y garantizaría la total recuperación de sus inversiones, a lo largo de la vida útil de las instalaciones. Antes del establecimiento del Marco Legal Estable, un paso esencial fue el acuerdo al que llegaron la Administración y UNESA sobre la valoración de los activos netos de las empresas. Esta valoración resultaba imprescindible para la fijación de un marco tarifario que permitiera a las empresas la recuperación total de sus inversiones, puesto que, como se ha dicho, sólo deberían recuperarse aquellos costes de inversión y explotación que resultaran de una eficiente gestión por parte de las empresas.

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Merced a este acuerdo, la Administración y el Sector imputaron un valor determinado a los activos fijos netos –3,5 billones para los activos netos de producción y 1,2 billones para los de distribución–, que debería ser recuperado por las empresas durante la vida útil de los mismos mediante una tarifa anual automática, que recogería, además, los costes variables soportados por el sector en cada ejercicio –unos 250.000 millones de pesetas en 1987, según cálculo de previsiones consensuado por la Administración y UNESA–. El nuevo régimen tarifario se implantó en virtud del Real Decreto de 11 de diciembre de 1987 que desarrollaba el “Sistema para determinar la Tarifa de Suministro de energía Eléctrica”y entró en vigor a partir de 1º de enero del año siguiente. Un Decreto aprobado unos meses antes, el 11 de septiembre, había desarrollado la metodología del Marco Legal Estable, que estaba basado en la asignación de valores estándares a cada uno de los costes a los que debían hacer frente las empresas eléctricas para efectuar el suministro. De manera general, puede afirmarse que estos costes estándares serían los que, según la Administración, habrían tenido que afrontar dichas empresas si hubieran realizado una gestión razonablemente eficaz de sus recursos. Así, el MLE recogía cuál era el valor estándar de cada una de las instalaciones de producción, transporte y distribución del sector eléctrico. Una vez establecidos estos valores, la Administración se comprometía a garantizar la recuperación total del mismo –actualizado a través del índice de precios y remunerado mediante la aplicación de una tasa de retribución– a lo largo de la vida útil de las instalaciones –25 años en el caso de las centrales termoeléctricas clásicas y nucleares y 65 años en el caso de las hidroeléctricas– merced a un sistema de amortización anual. Como complemento de esta recuperación de costes de inversión, cada año se calculaban asimismo los costes de operación y mantenimiento fijos y variables del sector (es decir, los de combustibles, personal, estructura, etc.). Algunos costes variables y otros parámetros técnico-económicos, que influían asimismo en la determinación de la tarifa –por ejemplo, la estimación de cuál sería la demanda de electricidad o el crecimiento del índice de precios–, no podían tener la consideración de estándares. Por ello, el MLE incluía un sistema de corrección de las desviaciones que podían producirse entre las estimaciones iniciales de los costes y parámetros no estándares y los valores reales que finalmente tenían dichos conceptos al término del Ejercicio, puesto que las tarifas se fijan a primeros de año. Para ello, los excesos o defectos que hubieran tenido lugar en un año eran compensados en la modificación de las tarifas que se aprobasen en ejercicios posteriores. La suma de todos los conceptos de costes fijos y variables, estándares y estimados, que debían ser recuperados cada año, dividida entre la demanda de energía eléctrica prevista para el mismo, representaba el precio medio que debía tener el kWh para que las empresas pudieran recuperar sus costes y que, por tanto, debería repercutir en tarifa. El nuevo sistema establecido incorporaba importantes ventajas respecto al sistema anterior, aunque no estaba exento de inconvenientes. Entre las ventajas principales

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cabe destacar su transparencia, la incorporación de mecanismos que permitían trasladar los costes incurridos en los primeros años de operación de las centrales a los años posteriores, laminando así el efecto de acumulación de costes durante la obra en curso de las nuevas instalaciones que habían aprobado. En los anteriores sistemas de tarifas que no tenían en cuenta este factor durante los períodos de construcción (entre 5 y 8 años), se establecía un procedimiento que permitía la revisión de la tarifa aplicando criterios objetivos basados en parámetros estadísticos de tipo general, como IPC, coste de dinero, etc. Entre los inconvenientes destacaban la no transparencia en las fórmulas que determinaban la tasa de remuneración de las inversiones realizadas por el Sector, la discrecionalidad de la que gozaba la Administración para determinar la producción hidroeléctrica esperada en el año hidráulico medio, y el procedimiento especial de retribución aplicado a empresas fundamentalmente productoras, que se fijó en un 10%. En general, puede decirse que el MLE fue bien recibido por el Sector. Las críticas que éste formuló posteriormente fueron dirigidas, más que al sistema en sí, al reparto que hacía de la tarifa entre las diferentes empresas. Precisamente para corregir las desigualdades y falta de transparencia que se achacaban al MLE, éste sería modificado posteriormente en diciembre de 1993. Independientemente de las posibles críticas a este sistema, la conjunción del final de un ciclo inversor del Sector y la aplicación del Marco Legal Estable permitió a las empresas superar sus problemas financieros y sanear sus cuentas, de suerte que su situación económica en 1998, cuando el MLE dejó de aplicarse, era radicalmente distinta a la de diez años antes, cuando entró en vigor. Se hizo posible así que las empresas se encontraran ya en condiciones de hacer frente a la competencia, consecuencia directa de la liberalización del mercado eléctrico que iba a acometerse.

Red de Transporte e Interconexión existente en 1990.

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CAPÍTULO 7

Los años anteriores a la liberalización: 1990-1997

l iniciarse la última década del siglo, la empresa eléctrica como elemento básico y por su carácter estratégico se mantenía, en casi todos los países, como industria regulada e intervenida. En grandes líneas, esta intervención procedía, de un lado, de las políticas de planificación de las instalaciones de generación y transporte; de otro, del control de la tarifa eléctrica. En la mayoría de los casos, el modelo resultante consistía en estructuras empresariales verticalmente integradas, que abarcaban todas las actividades de producción, transporte, distribución y suministro de electricidad. En la mayor parte de los países europeos era de titularidad pública.

A

Este modelo estructural de la industria eléctrica, que también regía en España, aunque combinando empresas de titularidad pública y privada, comenzó a cambiar en los primeros años de la década de los noventa, cuando desde la UE se fomentaron los procesos de privatización de las empresas públicas y la liberalización gradual en las actividades de generación y comercialización de la energía eléctrica. Así, con la aprobación en febrero de 1986 del Acta Única Europea, se fijó el objetivo de alcanzar, el 1 de enero de 1993, un Mercado Interior Único en la UE y también, después de largo tiempo de deliberaciones sobre qué sectores quedarían excluidos del mismo, en un mercado único en el sector energético. Este mercado se presentaba como un medio para la adecuada asignación de recursos, la disminución del coste de la energía y como un factor que contribuiría a la seguridad de abastecimiento a través de la competencia entre empresas. Pero existía una evidente falta de homogeneidad entre los modelos de gestión de los sistemas eléctricos europeos y, fiscalmente, también se producían sensibles divergencias. A estas dificultades venía a sumarse una normativa medioambiental que afectaba económicamente de manera diferente a los países de la UE. Después de un proceso complejo de discusiones, un primer intento resultó fallido, al recomendar el Consejo de Ministros de Energía de la Comunidad que se pospusiera esta liberalización del sector, invitando a la Comisión a revisar sus propuestas, pero sin señalar un plazo determinado para el establecimiento del mercado único.

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En los sectores eléctricos de los países comunitarios, no es hasta 1990, con la publicación de la Directiva 90/547/CEE relativa al “Tránsito de electricidad por las Grandes Redes”, y, sobre todo, hasta 1996, con la Directiva 96/92/CE sobre “Normas comunes para el Mercado Interior de la Electricidad”, cuando se inicia realmente la equiparación en el tratamiento de la energía eléctrica, con cualquier otra mercancía o servicio en la consecución del Mercado Interior Único de la UE. Por lo que respecta al Sector español, en los primeros años de la década de los noventa tenía, de acuerdo con lo expuesto en capítulos anteriores, un marco regulador cuyas principales características podrían resumirse de la siguiente manera: — Planificación centralizada de la nueva capacidad de generación y transporte por parte de la Administración. Continuidad de las revisiones de los Planes Energéticos Nacionales (Plan Eléctrico Nacional de 1991). De esta forma se aseguraba el suministro de un servicio considerado estratégico. — Explotación unificada y despacho centralizado, gestionado por Red Eléctrica de España, teniendo en cuenta consideraciones de política energética y los costes reales de los combustibles. Esta sociedad de mayoría pública era el único agente capacitado para realizar intercambios internacionales de electricidad. — Marco Legal Estable. Existencia de unas tarifas únicas en todo el territorio nacional, fijadas con carácter anual que, en base a costes estándares, debían garantizar la recuperación de la totalidad de los costes de suministro. Como puede verse, el modelo de funcionamiento era el tradicional, existente también en una mayoría de países de nuestro entorno, y en el que la regulación presentaba a las empresas y consumidores unas posibilidades de gestión muy limitadas. Por ello, se formaron ciertas iniciativas en aras de una mayor liberalización. En este sentido, en 1994 se promulgó la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico (LOSEN), que representó un primer paso en la liberalización del sistema, aunque aún se mantenía lo sustancial de la regulación anterior, por más que su aplicación se hiciera compatible con algunos elementos de competencia. Por eso, se comenzó a hablar de un Sistema Eléctrico Integrado, en tanto se configuraba un nuevo “Sistema Independiente”, en régimen de libre iniciativa y competencia. La corta vigencia de la ley, derogada antes de que se cumplieran dos años desde su promulgación, hizo que los limitados elementos de competencia existentes en ella no llegaran a ponerse suficientemente en vigor. Sin embargo, debe reconocerse que la LOSEN sí dio solución satisfactoria al viejo problema de la moratoria nuclear, ordenando, en una de sus disposiciones adicionales, la paralización definitiva de las instalaciones en moratoria y compensando a las empresas propietarias con un porcentaje de la tarifa eléctrica, durante un plazo máximo de veinticinco años. Además, permitió la titulización de esta deuda. Por otro lado, aunque el denominado Régimen Especial nace con la Ley 82/1980 de Conservación de la Energía, fue el RD 2366/1994 el que verdaderamente establece todo el marco regulador de este tipo de instalaciones, dándoles condiciones de estabilidad en el tiempo.

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Asimismo, la estructura empresarial del sector era reflejo de la evolución histórica, que hasta el momento había vivido nuestro sistema. La construcción de grandes grupos –sobre todo de las centrales nucleares– en los años setenta y ochenta, exigió inversiones que sólo empresas de un determinado tamaño podían afrontar. Como el entorno económico fue bastante difícil debido a las crisis económica y energética, la consecuencia natural no podía ser otra que la de propiciar diversos procesos de concentración empresarial, animado también por la propia política de liberalización. 7.1 Mercado Interior de la Energía
Firma del Tratado de Adhesión a la Comunidad Europea el 12 de junio de 1985 en el Palacio Real de Madrid.

El tratamiento de la electricidad como mercancía o servicio en la consecución del Mercado Interior Único no comienza realmente hasta la aprobación de la Directiva de Tránsitos, de 1990, sobre el principio de libre acceso y utilización de las redes europeas por agentes compradores y vendedores de energía eléctrica ajenos a la propiedad de las mismas. Esto supuso el final de un derecho exclusivo para sus titulares y la consideración de la red eléctrica como soporte físico de transacciones comerciales, cualquiera que fuera el origen y destino de la energía implicada. Posteriormente se aprobó la Directiva de Normas Comunes, de 1996, que precisaba el papel de los operadores o gestores de las redes de transporte de cada sistema, e introducía conceptos decisivos, como son la separación jurídica (unbundling) de las actividades reguladas (Transporte y Distribución) y no reguladas (Generación y Comercialización) de las empresas eléctricas, y la exigencia a los Estados Miembros para que adoptasen “las medidas necesarias para garantizar una apertura de sus mercados de electricidad”. Un resumen de los principios fundamentales de la regulación de esta Directiva cabe establecerlo en los siguientes términos: — Libertad de instalación de centrales y construcción de nuevas líneas. Permite el establecimiento libre de nuevos grupos de generación y de líneas. La Directiva ofrecía a los Estados la elección de dos posibilidades: autorización reglada; o concurso mediante licitación (Arts. 5º y 6º). — Libertad de acceso de terceros a las redes (ATR). El contenido de esta libertad se manifiesta, de una parte, en el derecho de los agentes o empresas de acceder –mediante el pago del correspondiente peaje– a la red eléctrica propiedad de un tercero; y de otra, en la correspondiente obligación del titular de la red de ceder el paso, salvo casos especiales o excepcionales circunstancias debidamente motivados, al eventual peticionario. — El ATR no agotaba este principio básico del modelo de apertura eléctrica a la competencia, ya que la autoridad comunitaria permitía a los Estados que organizasen las fórmulas de acceso tanto a través del citado ATR (que podía ser negociado o regulado), como mediante el reconocimiento de un sistema de Comprador Único, defendido principalmente por Francia. — Gestión independiente de la red. La Directiva establecía que la red de transporte debía contar con un gestor independiente de las empresas que actuasen en ella,

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pero permitía, en aplicación del principio de subsidiariedad, que los Estados decidiesen las formas de implementación –responsable del nombramiento, plazo del mandato, etc.– de esta exigencia. — Libertad de importación y exportación de energía eléctrica. — Separación contable de las actividades eléctricas: generación, transporte, distribución y comercialización, a fin de evitar subvenciones cruzadas. — Libertad de elección de suministrador por parte de los clientes: estableciendo períodos graduales. Los plazos de apertura definidos en la propia Directiva determinaban actuaciones de transposición de la Directiva a las legislaciones de los Estados Miembros, por las que los derechos de libre suscripción de contratos de suministro en todo el ámbito de la Unión eran otorgados gradualmente a un número creciente de consumidores, llamados “consumidores cualificados”. Finalmente, el fomento de las interconexiones internacionales era una de las actuaciones comunitarias prioritarias para acelerar la creación del Mercado Interior de la Electricidad. 7.2 El Plan Energético Nacional (1991-2000): regulación de las Instalaciones de Régimen Especial Después de un período de reestructuración tan importante como el que había vivido el Sector Eléctrico, el Ministerio de Industria creyó conveniente elaborar un Plan Energético Nacional para el período 1991-2000 (PEN-1991), que fue redactado con un criterio de transitoriedad, por lo que tuvo más de indicativo que de concreto en la mayoría de los temas tratados.

Visita del Comisario Moser, de la Unión Europea, a UNESA en 1990.

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A pesar de que la previsión de crecimiento de la demanda de energía eléctrica para el decenio 1991-2000 se estableció en un 3,4% anual, el Plan pretendió reducir sensiblemente las inversiones necesarias en equipamiento de generación y en ampliación de las redes de transporte y distribución. Estas inversiones las valoraba en dos billones de pesetas constantes de 1992; de esta cifra, algo menos de la mitad estaba destinada a nuevas centrales de producción y el resto a instalaciones de transporte y distribución, para permitir una mejora en la calidad del servicio eléctrico. La cobertura de las necesidades de capacidad del parque generador corría, fundamentalmente, a cargo del equipo ya existente a principios de la década, que se mantendría operativo en su práctica totalidad a lo largo del período contemplado (19912003). El alargamiento de la vida útil del parque de las centrales existentes era considerado como la alternativa de menor coste, comparada con cualquier otra opción de nuevas construcciones. La opción del nuevo equipamiento intentaba conjugar los objetivos de minimización de costes –alargamiento de la vida útil de las instalaciones, importación de energía eléctrica de Francia, uso de turbinas de gas como potencia de reserva, etc.–, potenciación de recursos autóctonos –uso del carbón nacional y recursos hidráulicos–, protección medioambiental –aumento del uso del gas natural, hidráulica y de energía eléctrica importada, además de la utilización de nuevas tecnologías limpias en centrales de carbón nacional– y diversificación –aumento del peso del gas natural y reducción de la importancia relativa de la energía nuclear–. Esta alternativa del nuevo equipamiento debía permitir, asimismo, minimizar la inversión del sector y, por consiguiente, el impacto financiero sobre las empresas eléctricas. Además de la flexibilidad para la elección de la fecha de suministro del contrato de importación de energía eléctrica con Francia y la posibilidad de modular mejor el proceso de inversión, permitía adaptar el ciclo inversor del Sector Eléctrico a la evolución real de la demanda de electricidad a lo largo de la década. Asimismo, entre sus prioridades de política energética este Plan Energético Nacional incluyó la de aumentar la contribución de los autogeneradores, que debía pasar del 4,5 por 100 en 1990 al 10 por 100 para el año 2000, contemplando en este apartado dos tipos de actividad claramente diferenciados: la cogeneración y la generación a partir de energías renovables. La primera suponía un ahorro de energía primaria y contribuía a reducir pérdidas en transporte y generación. Por su parte, con las energías renovables se disminuiría, obviamente, el consumo de energía primaria convencional, y aportaban ventajas medioambientales. La participación de estas energías en la producción nacional, tenía una incidencia relevante en la explotación unificada, por lo que la gestión de sus instalaciones, considerando las especificidades que les eran propias, debería estar incentivada, para que su régimen de producción pudiera ajustarse a las necesidades del sistema eléctrico. Para todo ello se aprobó el Real Decreto 2366/1994 sobre “Producción eléctrica por instalaciones hidráulicas de cogeneración y otros abastecidos por recursos o fuentes de energía renovables”, que tenía por objeto el desarrollo reglamentario del Capítulo II de la Ley 82/1980 sobre Conservación de la Energía, en lo relativo a los requisitos

Jornadas Jurídicas celebradas en 1991 en colaboración con la UNESCO, presididas por el entonces Secretario General de esta Organización, Federico Mayor Zaragoza.

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y procedimientos para acogerse al Régimen Especial, a las condiciones de entrega de la energía y al régimen económico. La producción de las instalaciones de Régimen Especial en la década de los noventa se multiplicó por 15, alcanzando porcentualmente los valores medios existentes en la UE. En el Cuadro 7.1 se ha recogido la evolución de los excedentes de electricidad de este tipo de generación para el período 1990-2003. Cuadro 7.1. Excedentes de electricidad del Régimen Especial (GWh)
Año Demanda Total
Régimen Especial

%
Régimen Especial/Demanda

1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003

135.306 140.116 141.474 141.582 153.348 159.248 164.060 170.777 182.001 194.053 205.448 216.929 222.056 235.820

1.630 3.138 4.014 5.697 8.519 10.006 14.108 16.499 20.413 25.095 27.474 31.187 36.226 41.934

1% 2% 3% 4% 6% 6% 9% 10% 11% 13% 13% 14% 16% 18%

Fuente: Comisión Nacional de Energía.

Por lo demás, el PEN-1991 incluía también un modelo de reordenación del sector, cuyo marco regulador quedaría plasmado en una nueva Ley del Sistema Eléctrico (LOSEN), así como también unas estrategias de actuación para promover la mejora de la calidad del servicio eléctrico. 7.3 La Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional de 1994 (LOSEN) Cuando la Administración decidió la modificación del Marco Legal Estable en 1993, el Sector demandaba una solución al problema de la moratoria nuclear, que lastraba las cuentas de algunas empresas. Entre las opciones posibles, el Gobierno rehusó resolver el problema mediante una ley específica para ello, como jurídicamente parecía preciso, prefiriendo, en cambio, posponer la solución hasta que aprobara una nueva ordenación legal del sector eléctrico Esta ordenación era a todas luces necesaria, en primer término, para dar seguridad jurídica a un Sector que estaba siendo regido por normas dispersas de muy diverso rango. Pero, además, resultaba aconsejable consolidar y perfeccionar el modelo de regulación aplicado en los últimos años, así como avanzar en la adecuación de la

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legislación española a los criterios de liberalización y competencia que inspiraban las Directivas de la Unión Europea en fase de discusión en Bruselas. A estos objetivos respondía la iniciativa legislativa del Gobierno que se concretó en la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional (LOSEN), que tras la correspondiente tramitación parlamentaria se convirtió en la Ley 40/1994, de 30 de diciembre, y que entró en vigor en enero de 1995. La nueva Ley se configuró como una norma ordenadora de la legislación hasta entonces vigente, pero modificaba también las formas de operar en el Sistema Eléctrico, para converger con las iniciativas comunitarias. De este modo se contribuía desde la legislación española a la construcción del Mercado Interior de la Electricidad. Según quedó establecido, el Sistema Eléctrico Nacional comprendía dos modelos diferentes, denominados Sistema Integrado y Sistema Independiente. Las actividades comprendidas en el Sistema Integrado conservaban el modelo tradicional del ordenamiento de servicio público. Como tal, y salvo en lo referente a la explotación unificada, que se reservaba a la titularidad del Estado, podía ser prestado por los particulares en régimen de libre iniciativa, en un marco reglamentario que salvaguardase los intereses generales. Por su parte, el Sistema Independiente estaba definido por la libertad de instalación y operación económica, sólo restringido por la preservación de los derechos de terceros y por las limitaciones técnicas inherentes a la propia naturaleza de la industria eléctrica; en este caso, la energía producida no se integraba en un conjunto único, a diferencia del otro sistema. Por otro lado, las tarifas eléctricas, que se mantenían únicas en todo el territorio del Estado, seguirían siendo fijadas por el Gobierno con criterios de suficiencia y eficacia, aplicando un procedimiento uniforme y explícito previsto en la Ley. Las actividades comprendidas en el sistema independiente se retribuían en las condiciones pactadas por las partes. La Ley reconocía las competencias necesarias a la Administración del Estado para la aplicación de tarifas únicas y el cumplimiento de lo establecido en materia de retribución. Un aspecto importante recogido también en la LOSEN era la creación de la Comisión del Sistema Eléctrico Nacional con el objetivo de velar por la objetividad y transparencia de su funcionamiento, para lo cual garantizaba la independencia de sus miembros. La Ley también prestaba particular atención a la energía producida en Régimen Especial, atendiendo a su carácter accesorio de otra actividad industrial, a la energía primaria utilizada (renovable), o a la potencia reducida de la instalación. Por lo demás, la LOSEN no alteraba los principios generales de regulación de la explotación unificada del sistema eléctrico establecidos en la Ley 49/1984, que creó Red Eléctrica de España, pero, por razones sistemáticas, los incorporaba a su texto con las modificaciones que la ordenación general y la experiencia obtenida en los años de vigencia aconsejaba. La Ley facultaba también al Gobierno para regular, como actividad diferenciada dentro del Sistema Eléctrico Nacional, la comercialización de la energía eléctrica

Línea de dos circuitos a 380 kV de la central de Alcántara a la subestación de Morata de Tajuña.

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consistente en su venta a los usuarios y demás actuaciones relacionadas con el uso final de la energía. No obstante, la vía elegida por la LOSEN para introducir competencia y a la vez proteger a las empresas de las consecuencias de un cambio súbito –la coexistencia entre el sistema integrado y el sistema independiente–, se separaba de las fórmulas que se empezaban a emplear en otros países de la UE. Además tenía dificultades de implantación, a veces innecesarias. Por todo ello, esta Ley no llegó a desarrollarse por completo, aunque algunos de sus postulados fueron recogidos en el Tercer Protocolo Eléctrico de 1996 y en la Ley del Sector Eléctrico de 1997, que se establecerían posteriormente. 7.4 Reordenación del Sector Eléctrico Independientemente de las incidencias que la puesta en marcha del Mercado Único estaba sufriendo, la proximidad de la apertura a la libre competencia que propugnaba la UE empezó a calar durante los primeros años de la década de los noventa en el mundo empresarial. En el caso del Sector Eléctrico, la conveniencia de disponer de empresas fuertes y mejor preparadas para la competencia con las grandes compañías europeas aconsejó un nuevo proceso de reordenación del sector, que se llevó a cabo en los años 1991 y 1992, impulsado desde las más altas autoridades energéticas nacionales. Radica aquí el origen de los grandes grupos empresariales actuales, uno de capital público nucleado en torno a Endesa, que luego fue privatizado en su totalidad, y otros de carácter privado: IBERDROLA, UNIÓN FENOSA e HIDROELÉCTRICA DEL CANTÁBRICO. Posteriormente, como luego se verá, aparecerá en el año 2001 un quinto grupo de carácter privado, Enel Viesgo. a) Grupo ENDESA Como se sabe, en 1983 se había constituido ya el Grupo Endesa, mediante la adquisición de las acciones que el Instituto Nacional de Industria (INI) mantenía en las compañías de Enher, Gesa, Unelco y Encasur. Después, a lo largo de la década de los 90, siguió aumentando el tamaño de este grupo, a la vez que se fue privatizando. Algunas de las etapas más importantes de la adquisición de participaciones de otras empresas eléctricas son las siguientes: — 1991. Adquisición del 87,6% de Electra de Viesgo, 40% de Fecsa, 33,5% de Sevillana de Electricidad y 24,9% de Nansa. — 1993. Adquisición del 55% de la sociedad Hidroeléctrica de Cataluña (Hecsa). — 1996. Ampliación de la participación hasta el 75% del capital de FECSA y de Sevillana de Electricidad. — En abril de 1999 Endesa completa su integración corporativa, al aprobar la fusión por absorción en todas las Juntas Generales de Accionistas de las empresas participadas.

Fernando de Ybarra, presidente de Sevillana, y Feliciano Fuster, presidente de Endesa, tras la firma del Acuerdo suscrito entre ambas empresas (1991).

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En cuanto a la privatización del Grupo ENDESA, un hecho de suma importancia en la reordenación empresarial del sector eléctrico, pueden destacarse las siguientes fases: — 1988. Primera Oferta Pública (OPV) de Venta de acciones de ENDESA, por la que el Estado reduce su participación en la empresa al 75,6%. — 1994. Segunda OPV de acciones, por la que el Estado reduce su participación en el capital de ENDESA al 66,89%. — 1998. Tercera OPV por el 33% del capital de la empresa, con lo que ENDESA pasa a ser una compañía privada. Asimismo, durante este período, Endesa adquirió activos eléctricos en otros países como Argentina, Perú, Chile, Marruecos, etc., así como también compra participaciones de empresas con actividades en otros campos, como son telecomunicaciones, petróleo, aguas, etc. La privatización de Endesa constituyó un hito importante para lograr el paso a un mercado competitivo, como ya habían hecho otros países, especialmente Inglaterra, y permitía asegurar la competencia en el mercado libre al separar al Regulador de la propiedad de la primera empresa eléctrica por su tamaño, garantizando así la independencia del Regulador. b) Grupo Iberdrola En el año 1991, por mutuo acuerdo se decide la integración de Hidroeléctrica Española e Iberduero, creando Iberdrola, que quedó constituida formalmente en noviembre de 1992.

Relevo en la presidencia de UNESA: de Unión EléctricaFenosa, Julián Trincado, a Endesa, Feliciano Fuster. Año 1991.

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Esta empresa adquiere, también, activos eléctricos en otros países, como Bolivia, Chile, Brasil, Guatemala, Méjico, etc., y diversifica también sus actividades en otros sectores, como son el gas y las telecomunicaciones. c) Unión Fenosa Como ya se ha expuesto, Unión Eléctrica Fenosa nació como resultado de fusión, en noviembre de 1982, de Unión Eléctrica y Fuerzas Eléctricas del Noroeste (FENOSA). Posteriormente, en el 2001, pasó a denominarse UNIÓN FENOSA. Este Grupo comenzó en 1986 su actividad internacional en Uruguay y, al igual que los grupos anteriores, en 1992 inició sus inversiones internacionales en activos eléctricos y de otros sectores (gas, telecomunicaciones, servicios, etc.), inversiones que actualmente abarcan hasta un total de catorce países. d) Hidroeléctrica del Cantábrico Desde su creación en 1920 como Sociedad Anónima denominada Hidroeléctrica del Cantábrico-Saltos de Agua de Somiedo, HC ha ido creciendo y expansionándose a lo largo del tiempo paralelamente al resto del Sector Eléctrico. En el año 2000 vivió un proceso de OPAS, que transformó de forma significativa la estructura accionarial de la empresa. También ha diversificado sus actividades, constituyendo en 1987 la Sociedad HC Gas de Asturias, para la distribución de gas en numerosos municipios del Principado. Esta empresa cuenta también con una presencia importante en el Sector de las telecomunicaciones por cable, centrándose esta actividad en Asturias y Castilla y León. e) Enel Viesgo Posteriormente, en el año 2001, se creó la nueva empresa Enel Viesgo, mediante la compra de Viesgo Generación y Viesgo Distribución por parte de Ente Nazionale per l’Energia Elettrica, tal como se expone en el capítulo 8 de este libro.
UNESA colaboró con el Programa ADO de Barcelona’92. En la foto puede verse el equipo Olímpico de Remo con el Presidente y Vicepresidente de UNESA en 1990.

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Organigrama de la evolución (1880-2000) de las Sociedades de UNESA. Posteriormente, en 2001, se constituiría Enel Viesgo.

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CAPÍTULO 8

La liberalización del sector eléctrico: 1997-2003

l cambio de modelo estructural de la Industria Eléctrica en los países de la Unión Europea, que se comenzó a implantar en la década de los ochenta y sobre todo en los primeros años de los noventa, no era un hecho aislado en el ámbito geográfico del Viejo Continente. Desde hacía ya varios años, un conjunto amplio de naciones desarrolladas de otras partes del mundo –EEUU, Canadá, Australia, Noruega, Nueva Zelanda, Argentina, etc.– habían emprendido este mismo camino de liberalización y competencia.

E

En España, el nuevo impulso vino de la mano de la victoria electoral del Partido Popular en 1996, cuyo programa electoral contenía la liberalización del sector eléctrico.Y, en efecto, ésta fue una de sus primeras actuaciones al formar Gobierno. Las bases de la nueva regulación fueron discutidas con el Sector, acordándose un Tercer Protocolo, que el Ministro de Industria y Energía y los Presidentes de las empresas eléctricas y de UNESA firmaron en diciembre de 1996. Para poner en práctica los acuerdos de este Protocolo, el Gobierno preparó un proyecto de Ley del Sector Eléctrico que, tras su tramitación parlamentaria, fue aprobada el 27 de noviembre. Esta Ley 54/1997 liberalizaba el Sector e iba en muchos aspectos más allá de lo que exigía la Directiva 96/92/CE sobre Normas Comunes para el Mercado Interior de Electricidad que, en diciembre de 1996, había sido aprobada por la Unión Europea. En España se tenía, además, otro referente, como era la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional (LOSEN), de diciembre de 1994. El desarrollo práctico de las medidas contenidas en la nueva Ley suponía pasar de un sistema fuertemente intervenido por los poderes públicos a un sistema en el que las actividades eléctricas se realizarían sobre la base de criterios de mercado, sin otras limitaciones fundamentales que las que imponen determinados factores técnicos, ambientales y económicos, referentes al transporte y la distribución de electricidad. Una vez establecidas las bases de la nueva regulación y en cumplimiento también del planteamiento programático del propio Gobierno, se abría la puerta a la privati-

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zación mayoritaria del Grupo ENDESA. Antes de que esta privatización se produjera, se dio un nuevo paso más en el proceso de concentración empresarial del sector eléctrico español: en octubre de 1996, ENDESA tomó la mayoría del capital y el control de Fecsa y Sevillana. En este ámbito de reestructuración empresarial, debe destacarse el hecho de que en la segunda mitad del año 2000 se produjeron intentos de mayores fusiones y absorciones de sociedades eléctricas que no llegaron a buen fin; en mayo de 2000, el Gobierno desestimó la oferta pública de Unión Fenosa sobre Hidroeléctrica del Cantábrico; en septiembre de 2000, también Ferroatlántica lanza una OPA sobre Hidrocantábrico que fue rechazada; en septiembre, Endesa e Iberdrola plantean una fusión amistosa, con el objetivo de desarrollar un proyecto de expansión internacional y de diversificación, que en febrero del 2001 desestimaron como consecuencia de las excesivas restricciones impuestas por el Gobierno y la aprobación del RD Ley 2/2001, que, asimismo, desincentivaba este proceso. En el sentido inverso, es decir, de descentralización en septiembre de 2001, Endesa Generación adjudicó al Grupo ENEL la Sociedad de Nuevo Viesgo, vendiéndole los activos de generación compuestos por un 28% de hidráulica, un 32% de fuel-gas y un 40% de carbón. Posteriormente ENEL compró el 100% de las participaciones de Viesgo (Distribución), creándose la empresa Enel Viesgo. La nueva normativa ha supuesto una transformación radical del Sector, introduciendo la competencia en las actividades de generación y comercialización, y dando lugar a un vuelco conceptual respecto a la regulación existente en períodos precedentes. Baste decir que, desde el 1 de enero del 2003, todos los consumidores españoles (más de 25 millones) pueden elegir a su suministrador de electricidad, si así lo desean, o bien acogerse a la tarifa eléctrica regulada por la Administración. El Sector se enfrenta, así, por primera vez en su historia, a la competencia en y por el mercado. Las directivas europeas y la creciente globalización de los mercados han conducido a que esa competencia sea no sólo con las otras empresas españolas, sino también con sociedades extranjeras. En este escenario nuevo, los actuales agentes del sector han podido moverse mejor, gracias a la concentración empresarial que en él se ha producido a lo largo de su historia. Cada empresa puede y debe establecer sus propias políticas industriales y comerciales. De forma paralela, al tener que abandonar unas y modificar otras de las funciones que desempeñaba desde su creación, Unidad Eléctrica, S.A., acordó en 1998 su transformación jurídica en la Asociación Española de la Industria Eléctrica, con carácter, además, de patronal. 8.1 Tercer Protocolo Eléctrico La Administración consideró conveniente alcanzar un acuerdo básico con los principales agentes del sistema eléctrico, de cara a modificar el marco regulador existente en aquel momento, propiciando una mayor liberalización, asegurando la competencia entre las empresas integrantes del mismo y tomando las medidas oportunas para

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Los Presidentes de las cuatro empresas que protagonizaron la transformación de Unidad Eléctrica, S.A. en Asociación Española de la Industria Eléctrica, con el Vicerpresidente.

garantizar un menor coste de la energía eléctrica para el conjunto de la economía española. Por ello, el objetivo de este Tercer Protocolo Eléctrico para el Establecimiento de una Nueva Regulación del Sistema Eléctrico Nacional, acordado por el Gobierno con las empresas eléctricas ENDESA, IBERDROLA, FECSA, SEVILLANA y UNIÓNFENOSA a través de UNESA, y al que meses después se adhirió Hidroeléctrica del Cantábrico, era establecer las bases operativas que habrían de regir el funcionamiento del Sistema (véase Anexo IV). En el pacto suscrito se definían los plazos, medidas y salvaguardias que deberían ser puestos en práctica durante el período transitorio hasta alcanzar los objetivos de liberalización del mercado eléctrico; se establecían, además, criterios para definir la estructura del Sector, garantizando la competencia entre las empresas que lo integraban y la competitividad de las mismas, así como se sentaban las bases de retribución adecuada para cada una de las actividades que se realizaban en régimen de monopolio natural. Esta regulación trataba, a su vez, de contemplar los intereses de los consumidores, de los trabajadores y de los accionistas, que conjuntamente sustentan el negocio de la empresa eléctrica. También se establecía la aportación que, de manera puntual, las empresas eléctricas integradas en UNESA deberían realizar en 1997 como contribución a la competitividad de la economía española, vía reducción de un 3% en términos nominales de la tarifa eléctrica para dicho Ejercicio y otros porcentajes menores para los cuatro años siguientes. La normativa necesaria para el desarrollo del Protocolo fue elaborada por los Grupos de Trabajo creados al respecto, que presentaron sus conclusiones en marzo

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de 1997. Estos trabajos constituyeron la base del desarrollo normativo de la importante Ley del Sector Eléctrico de noviembre de 1997. 8.2 La Ley del Sector Eléctrico El nuevo modelo de funcionamiento del Sector Eléctrico español está basado, pues, en la Ley del Sector Eléctrico 54/1997, de 27 de noviembre de 1997, y en la numerosa normativa que la desarrolla. Los elementos del nuevo marco regulador abarcan multitud de aspectos, tales como el funcionamiento de un Mercado Mayorista de producción de electricidad, el tratamiento de la energía procedente de autoproductores, actividades realizadas en nuestro sistema por agentes eléctricos extranjeros nuevos entrantes, una nueva metodología para el cálculo de la tarifa integral, tarifas de acceso, etc. Ya en la exposición de motivos, la nueva Ley dejaba claro que si su fin básico respondía a objetivos tradicionales –garantía de suministro y calidad de éste, al menor coste posible–, la ley se asentaba en el convencimiento de que para lograr tales objetivos “no se requiere de más intervención estatal que la que la propia regulación específica supone”. Las características fundamentales del proceso de liberalización y competencia a que da lugar esta Ley y el desarrollo normativo posterior de la misma pueden resumirse del siguiente modo: — Se sustituye el concepto de servicio público por servicio básico esencial y universal con la expresa “garantía de suministro eléctrico a todos los consumidores”dentro del territorio español. — La explotación del sistema eléctrico nacional deja también de ser un servicio público de titularidad estatal, siendo ejercido por una empresa –Red Eléctrica de España– que deberá perder la mayoría pública en su accionariado. — La tradicional planificación estatal para la instalación de nuevas centrales eléctricas desaparece, siendo sustituida por la libertad de instalación sometida solamente a autorizaciones administrativas. Tan sólo el desarrollo de la red de transporte eléctrico queda sujeto a la planificación vinculante del Estado y condicionado por las exigencias de la planificación urbanística y de ordenación del territorio, manteniendo el carácter de monopolio. — Se establece el principio de la separación jurídica entre “actividades reguladas” –transporte y distribución– y “no reguladas”–generación y comercialización–. — El funcionamiento de las centrales generadoras deja de estar sometido a una gestión económica conjunta del sistema. En su lugar, la utilización de tales centrales pasa a basarse en las decisiones de sus titulares, en el marco de un Mercado Mayorista de Producción Eléctrica. Consecuentemente con ello, la retribución de las actividades de generación deja de hacerse en función de los valores estándares de costes reconocidos, pasando a basarse en los resultados del mercado mayorista.

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— Se establece el principio del Derecho de Acceso a Terceros a las redes de transporte y distribución, que pasan a considerarse monopolio natural en razón de la eficiencia económica que representa la existencia de una red única, la cual “se pone a disposición de los diferentes sujetos del sistema eléctrico y de los consumidores”. La retribución económica de estas actividades seguirá siendo fijada administrativamente. — La comercialización se identifica plenamente como actividad singularizada en la nueva ley, con arreglo a los principios de libertad de contratación y de elección de suministrador por el cliente, pero sometida a criterios de gradualidad en su implantación. El plazo previsto en principio para que tal libertad llegue a todos los clientes se fijó en diez años; sin embargo, este período ha sido acortado posteriormente por el Gobierno y, a partir del 1 de enero de 2003, todos los consumidores españoles pueden elegir a su suministrador de electricidad. — Libertad de comprar o vender electricidad a empresas y consumidores de otros países miembros de la Unión Europea.
Publicaciones de UNESA.

Un aspecto importante de esta Ley radicó en el reconocimiento de los denominados “Costes de Transición a la Competencia (CTS’s)”. Conviene recordar que las empresas eléctricas españolas iban a pasar, con la aplicaciones de la nueva regulación, de un sistema de intervención administrativa –en razón del cual se acometieron las inversiones programadas mediante planificación centralizada y cuya recuperación, según el Marco Legal Estable, estaba garantizada por el propio sistema–, a otro basado en el precio del mercado. En consecuencia, se hacía necesario que se garantizara la recuperación íntegra de aquellas inversiones realizadas en función de la planificación obligatoria, para poder acceder al libre juego del mercado. Además, la ley incorpora otros compromisos regulatorios, cuya recuperación completa tampoco quedaba asegurada por el nuevo sistema, como es la obligación de adquirir energía acogida al Régimen Especial a un precio primado, o la de aceptar determinados contratos de compra de energía de combustibles autóctonos, como el caso del carbón nacional, etc. Precisamente por esta razón se establece el importe de los costes pendientes de recuperar en el anterior sistema de estándares (1,73 billones de pesetas), estableciendo un plazo de transición (hasta el año 2010) en el que anualmente y por diferencias entre lo ingresado en la libre contratación del mercado mayorista, si el precio del pool supera el límite de 6 ptas/kWh (que era el coste estimado medio entre dos centrales eficientes de carbón y gas), no se tendrá derecho a percibir este importe diferencial, y se descontaría de la cifra correspondiente de los derechos de cobro pendientes por CTC’s. Sólo cuando el precio de mercado esté por debajo de un límite de 6 ptas/kWh se percibirá la diferencia correspondiente en concepto de CTC. Por consiguiente, los CTC’s aparecen como una consecuencia directa del cambio en las “reglas del juego”para garantizar los derechos adquiridos en la legislación anterior, y así es reconocido tanto en la Directiva de la UE relativa a Normas Comunes para el Mercado Interior, como en la legislación española: la disposición transitoria sexta de la Ley del Sector Eléctrico 54/1997 y el Decreto 2017 de 26 de diciembre de 1997 que la desarrolla. En esta normativa se reconoce la existencia de unos costes

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derivados del “tránsito de un sistema de retribución regulado a otro en el que el funcionamiento de la generación y comercialización eléctricas está organizado bajo el principio de libre competencia”. Finalmente, conviene señalar la complejidad de la normativa que ha desarrollado el nuevo modelo liberalizador del Sector, tal y como puede verse en el Gráfico 8.1 adjunto. 8.3 Principales agentes del sistema Como consecuencia del nuevo modelo regulatorio, creció el número de entidades y empresas que pasaban a jugar un papel relevante en el funcionamiento del nuevo sistema. El hecho se debía a que este modelo se caracterizaba por: la capacidad que tienen todos los consumidores de elección de suministrador; la libertad de instalación para las nuevas centrales; la creación de nuevos órganos de gestión y regulación del sistema; la liberalización de los intercambios internacionales de electricidad; la separación entre las actividades de transporte y distribución (reguladas) de las de generación o comercialización (totalmente liberalizadas), etc. Los agentes que a partir del ordenamiento de 1996 pasan a actuar en el sistema eléctrico son, fundamentalmente, los siguientes: — Los Agentes productores de energía eléctrica, cuya función es, lógicamente, generar energía eléctrica para ofertarla en el Mercado Mayorista de Producción, y por tanto, deberán construir, operar y mantener las instalaciones necesarias para ello. — Los Agentes productores del “régimen especial”. Son titulares de instalaciones de potencia no superior a 50 MW que generan electricidad a partir de sistemas de cogeneración, energías renovables, residuos, etc., y que tienen una normativa específica. La energía procedente de estas instalaciones está excluida de las reglas de competencia del Mercado de Producción, ya que ha de ser integrada obligatoriamente en el sistema, sin necesidad de pasar por el sistema de ofertas competitivas de dicho mercado. Además, en la mayoría de los casos, tienen un precio primado para fomentar su desarrollo. Entre estos agentes se encuentran los autoproductores, que son empresas de otras ramas de la industria que poseen plantas de producción para cubrir, fundamentalmente, sus propias necesidades energéticas. Deben estar autorizadas para entregar al sistema la energía excedentaria que generen con dichas plantas. — Los Agentes externos, es decir, sujetos de sistemas eléctricos extranjeros que venden o compran electricidad del sistema eléctrico español, en el marco de la liberalización de los intercambios internacionales de energía eléctrica. — Las Empresas Distribuidoras. Empresas cuya función principal es distribuir la energía eléctrica, y que deben desarrollar, operar y mantener las instalaciones necesarias para tal fin. Asimismo, pueden vender electricidad a los consumidores finales que optan por la tarifa regulada, o a otras empresas distribuidoras. — Las Empresas Comercializadoras. Empresas encargadas de vender energía eléctrica a los consumidores finales que optan por abastecerse de energía en el mercado

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Firma del III Protocolo Eléctrico con el Ministro, Josep Piqué, y altos representantes del Ministerio y del Sector.

liberalizado, o a otros agentes cualificados del sistema (empresas generadoras, distribuidoras u otras comercializadoras). — Los Consumidores. Actualmente todos los clientes finales tienen reconocida su capacidad para elegir el suministrador de la electricidad que consumen. También pueden optar por pagar la electricidad de acuerdo con lo fijado en la tarifa regulada establecida por la Administración. — Los Órganos de Gestión: el Operador del Mercado y el Operador del Sistema. Son los organismos encargados de la gestión económica y técnica del sistema, respectivamente. (En el punto 8.4 se exponen sus funciones). — Finalmente, los Órganos Reguladores del sistema. Fundamentalmente son la Administración General del Estado, a través del Ministerio responsable en materia energética, y de la Comisión Nacional de Energía (CNE). Asimismo, las Comunidades Autónomas van adquiriendo una participación cada vez mayor en el desarrollo y funcionamiento del sistema. Un esquema del flujo de Transacciones que son posibles entre los agentes del sistema en el Mercado de Electricidad viene reflejado en el Gráfico 8.2. 8.4 El papel actual de las Administraciones Públicas Desde el punto de vista ejecutivo, la responsabilidad máxima en materia de regulación quedó adjudicada a la Administración General del Estado, a través del Ministerio competente en materia energética, al que la nueva legislación define como el “Órgano Regulador Principal”del sistema. Algunas de las responsabilidades más importantes que la Ley del Sector Eléctrico le encomienda son:

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— Establecer la regulación básica de las actividades eléctricas. — Regular la organización y funcionamiento del Mercado de Producción de electricidad y los mercados que puedan derivarse de él. — Autorizar las instalaciones eléctricas cuando su aprovechamiento afecte a más de una comunidad autónoma. — Fijar la tarifa eléctrica regulada y los peajes por el uso de las redes. — Establecer los requisitos mínimos de calidad y seguridad del suministro. Por otro lado, la Administración General del Estado pasó a contar con un nuevo organismo, la Comisión Nacional de Energía (CNE), cuyo objetivo se cifra en “velar por la competencia efectiva en el sistema y por su objetividad y transparencia, en beneficio de todos los sujetos que operan en él y de los consumidores”. Respecto a las Comunidades Autónomas, el nuevo modelo les reconoce competencias de gran importancia. Entre ellas se encuentra el desarrollo reglamentario de la Ley del Sector Eléctrico en el ámbito de competencia de cada comunidad, la inspección de las instalaciones eléctricas que no afecten a otra comunidad autónoma, etc. También tienen un elevado nivel de participación en la promoción de las instalaciones de cogeneración y energías renovables, en la elaboración de planes de ahorro y eficiencia energética, y en el nivel de calidad de servicio en su ámbito territorial. 8.5 Órganos de Gestión del Sistema Dentro del esquema organizativo anterior, el funcionamiento diario de las centrales eléctricas era determinado por Red Eléctrica de España (REE), de acuerdo con los criterios de política energética elaborados por el Ministerio de Industria y Energía, y sobre la base de la optimización de los costes de explotación del sistema eléctrico, definida a través de valores estándares. Ninguna central podía enviar electricidad a la red si no estaba incluida en la programación de REE. En el nuevo sistema, la gestión económica del Mercado Mayorista de electricidad pasaba a estar gestionada por el Operador del Mercado, y la técnica y de seguridad correspondía al Operador del Sistema. a) Operador del Mercado de Electricidad (OMEL) En el Mercado Mayorista de Electricidad, y desde el 1 de enero de 1998, el funcionamiento de las instalaciones de producción de electricidad es el resultado de la “casación”de las ofertas y demandas de energía eléctrica que se lleva a cabo diariamente por la Compañía Operador del Mercado Español de la Electricidad (OMEL). En el Mercado Mayorista, las empresas productoras tienen la obligación de comunicar cada día libremente las condiciones, en cantidad y precio, a las que están dispuestas a vender la electricidad de sus instalaciones, en cada una de las veinticuatro horas del día siguiente. La selección del funcionamiento de estas instalaciones se
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Las Primeras Jornadas de Marketing del Sector Eléctrico se celebraron en 1990, previendo ya la liberalización del Sector.

lleva a cabo teniendo en cuenta los precios ofertados para cada período horario, hasta cubrir la demanda existente en dicho período, y se retribuye toda la energía en función del precio de la oferta marginal. Esta casación económica permite elaborar el “programa diario base”. Además, deben tenerse en cuenta las posibles restricciones técnicas y de seguridad de la red de transporte, por lo que el programa de casación es enviado al Operador del Sistema, para que con los mínimos cambios posibles cumpla todos los requisitos para dar un servicio de calidad adecuada. A este mercado tienen acceso los distribuidores, los comercializadores de electricidad y los propios consumidores. Para que sea posible acudir al mercado o establecer contratos con los comercializadores, se reconoce el libre acceso de terceros a las redes de transporte y distribución, que son las dos únicas actividades eléctricas que quedan reguladas. Los suministros a tarifa continuarán siendo efectuados por los distribuidores. Asimismo, el Operador del Mercado informa a los agentes de las liquidaciones de cobros y pagos que, como consecuencia de dichos precios, tienen que hacerse entre ellos. Además, ha de poner a disposición de los agentes del sistema toda la información relativa a las ofertas y demandas, casadas y no casadas, en cada sesión horaria; y publicar en los medios de difusión nacional toda la información de carácter público sobre el mercado que sea de interés general. Este mercado mayorista de producción es, pues, una pieza básica del nuevo esquema regulador español, y los principios de su funcionamiento se desarrollan en el Real Decreto 2019/1997 de 26 de diciembre. Para supervisar el funcionamiento de la gestión económica del mercado, existe un Comité de Agentes del Mercado. Sus funciones primordiales son comprobar los pro-

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cesos de “casación y liquidación”del mercado de producción, asesorar al OMEL y proponer las medidas regulatorias que puedan redundar en un mejor funcionamiento del mismo. El Comité de Agentes del Mercado está integrado por representantes de los diversos agentes que operan en el sistema (productores, distribuidores, comercializadores, generadores en régimen especial, autoproductores y consumidores cualificados), además del Operador del Mercado y del Operador del Sistema. OMEL es una sociedad mercantil en la que, a fin de garantizar su neutralidad e independencia, ningún accionista puede poseer más de un 30% del capital social; además, la suma de las participaciones directas o indirectas de los sujetos que llevan a cabo actividades eléctricas no pueden superar el 40% del mismo. b) El Operador del Sistema Al Operador del Sistema le corresponde garantizar la correcta coordinación del sistema de producción y transporte de electricidad, a fin de asegurar la calidad y la seguridad en el suministro de energía. Las funciones del Operador han sido encomendadas por la Ley a Red Eléctrica de España (REE), encargada también de las funciones de Operador de Transporte Único de la Red, es decir, de su gestión, de la planificación de su expansión y del mantenimiento de las instalaciones de tensión igual o superior a los 220 kV, así como de las interconexiones con otros países. El Operador del Sistema elabora el funcionamiento diario de las instalaciones de producción de electricidad a partir del “programa diario base” elaborado por el Operador del Mercado. Para ello, ha de tener en cuenta las restricciones técnicas existentes en la red de transporte, que pueden obligar a efectuar algunas pequeñas modificaciones en las “casaciones económicas”entre ofertas y demandas de energía. Sobre la base de todo ello y ajustados los desvíos, se elabora finalmente el “programa diario viable definitivo”del funcionamiento del sistema. Asimismo, gestiona los programas de intercambios internacionales de electricidad con otros países que sean necesarios para mantener o incrementar la seguridad y calidad del suministro. Este operador tiene la obligación de informar a los reguladores de la capacidad de transporte e interconexión del sistema eléctrico, así como de las necesidades de interconexión con otras redes eléctricas; analizar todas las nuevas solicitudes de conexión a la red y limitar el acceso a ésta cuando no se disponga de capacidad suficiente o existan riesgos para la seguridad del suministro; y establecer, en coordinación con los agentes del sistema, planes de maniobra para garantizar la reposición del servicio en caso de interrupciones. Como puede deducirse fácilmente, el Operador del Mercado y el Operador del Sistema han de funcionar con un elevado grado de coordinación. Esto es de especial importancia para hacer frente adecuadamente a todas las situaciones que puedan ocurrir en la red de transporte o en el sistema de generación.

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8.6 Empresas comercializadoras Otra de las bases principales del nuevo sistema radica en la liberalización de la actividad de comercialización, es decir, de todo lo relacionado con la contratación y venta del servicio eléctrico a los consumidores. La comercialización está considerada en la Ley como una actividad con naturaleza propia –al igual que la generación, el transporte y la distribución– y debe ser desarrollada de forma liberalizada, evitando, en consecuencia, su realización en régimen de monopolio y el disfrute de derechos exclusivos. No obstante, la Ley prohibe expresamente que un agente que efectúa operaciones en el ámbito de las actividades reguladas –es decir, transporte o distribución– pueda realizar también operaciones no reguladas –generación o comercialización–; unas y otras han de ser ejecutadas por empresas jurídicamente diferentes. Sí permite, en cambio, que una empresa que realiza actividades reguladas y otra que lleva a cabo actividades no reguladas pertenezcan a un mismo holding empresarial; y también que una misma empresa lleve a cabo las dos actividades no reguladas, es decir, generación y comercialización. La liberalización de la actividad de comercialización ha permitido la creación de un nuevo tipo de empresas, las comercializadoras, dedicadas exclusivamente al suministro de electricidad a través de la contratación con los generadores y consumidores. Estas empresas no necesitan disponer de generación ni de redes de distribución propias para el suministro de electricidad y se ocupan fundamentalmente de las relaciones con los clientes: contratación de las condiciones del suministro, facturación, cobro, otros servicios, etc. Además, las empresas comercializadoras deben fomentar el uso racional de la energía y poner en práctica los planes de gestión de la demanda que apruebe la Administración. Asimismo, pueden exigir a sus clientes que sus instalaciones cumplan con las condiciones técnicas y de uso adecuadas, a fin de que su utilización no perjudique la calidad del servicio a otros consumidores. 8.7 Transformación jurídica de Unidad Eléctrica, S.A. en Asociación Española de la Industria Eléctrica El nuevo marco sectorial hizo también necesario que UNESA dejara algunas de sus funciones y modificara otras de las que venía realizando desde su creación en 1944. Para ello se hizo necesario que en 1999 abandonara su forma de sociedad mercantil para convertirse en asociación empresarial. Con la denominación de Asociación Española de la Industria Eléctrica, pero manteniendo su anagrama tradicional de UNESA, pasa a ser una organización profesional de carácter sectorial y patronal, cuyos objetivos se centran en la coordinación, representación, gestión, fomento y defensa de los intereses empresariales y profesionales de sus miembros, dotada de personalidad jurídica y plena capacidad de obrar. Como correspondía al nuevo modelo sectorial, la Asociación no incluía aquellas cuestiones que son propias de la competencia entre las empresas asociadas. En cam-

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La electricidad fue decisiva en el brillo de la Expo-92 en Sevilla.

bio, sí incluyó entre sus nuevas funciones aquéllas que anteriormente eran realizadas por sus asociaciones –ASINEL, AMYS y ADAE–, y las de carácter patronal, que desarrollaba la FEIE. La Asociación se constituyó al amparo de la Ley 19/77 (BOE 4 de abril) y del Real Decreto 873/77 (BOE 28 de abril), normas declaradas vigentes por la Disposición Derogatoria de la Ley Orgánica 11/85 (BOE 8 de agosto) en cuanto se refiere a las Asociaciones Empresariales, y los estatutos fueron aprobados por su Asamblea General. Tiene carácter abierto, funcionamiento democrático, se declara apolítica, independiente de partidos y organizaciones políticas y carece de fines lucrativos. Entre sus funciones, acordes con la nueva regulación, que están recogidas en el artículo 5 de sus Estatutos, pueden citarse las siguientes: — La representación institucional del Sector Eléctrico, defendiendo los intereses de las empresas asociadas ante la Administración en todos sus niveles, los organismos jurisdiccionales, el Parlamento, los partidos políticos, las organizaciones sindicales y en aquellas entidades públicas y privadas que se considere preciso. — La representación en foros europeos e internacionales de carácter sectorial energético o de alcance general. — El ejercicio de todo tipo de acciones legales y jurídicas, así como formulación de consultas y escritos de toda clase ante las Administraciones Públicas y los órganos jurisdiccionales en todos sus órdenes, en representación de los intereses de sus miembros. — La elaboración de estudios e informes de oficio o a petición de sus asociados, sobre cualquier materia relacionada con sus fines.

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— La elaboración, mantenimiento y difusión de las estadísticas de naturaleza sectorial sobre las vertientes de la actividad eléctrica. — El desarrollo de las iniciativas de comunicación de naturaleza sectorial para fomentar el diálogo del Sector Eléctrico con los diferentes colectivos sociales y promover la imagen del Sector Eléctrico en los medios de comunicación social españoles y extranjeros. En resumen, la Asociación Española de la Industria Eléctrica (UNESA) ha dejado algunas funciones que tenía Unidad Eléctrica, S.A. (las no compatibles con un régimen de competitividad entre las empresas asociadas), ha modificado otras y ha asumido gran parte de las llevadas a cabo por las antiguas Asociaciones de Unidad Eléctrica, S.A.

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CAPÍTULO 9

Un Sector Eléctrico moderno y eficiente

ara alcanzar el nivel de eficiencia y modernidad que en la actualidad tiene el Sector Eléctrico español, han sido necesarios muchos años de una labor empresarial y técnica intensa, desde que se produjo el primer kWh en una farmacia catalana en el siglo XIX, pasando por la creación de UNESA, desarrollando la mayor parte de nuestro potencial técnico hidroeléctrico, construyendo centrales térmicas para aprovechar el carbón nacional o de importación, centrales de combustibles líquidos, de tecnología convencional o de gas natural con ciclo combinado, así como un parque nuclear notable, cuya primera central se puso en marcha hace treinta y cinco años. También se han desarrollado notablemente otras energías renovables, como es el caso de la energía eólica, en la que España es el segundo o tercer país del mundo en el aprovechamiento de esta fuente de energía. De todo ello, las empresas eléctricas y la propia UNESA han sido sus principales promotores.

P

Una valoración que puede desprenderse de estas páginas es la preocupación constante que las sociedades eléctricas han tenido siempre por dar el mejor servicio posible a los consumidores, cualquiera que fueran las circunstancias.Y eso, incluso en épocas de gran dificultad económica y técnica, como fueron la postguerra y los años de aislamiento internacional, o las dos crisis energéticas generadas por la escasez y carestía del petróleo. Sin embargo, y a pesar de algunas de estas singularidades, el Sector Eléctrico español ha podido siempre compararse en los aspectos técnico y económico con los sistemas de los países más desarrollados, en parte, quizá, porque la interconexión de los sistemas eléctricos, aunque históricamente limitada a la cooperación en el mejor aprovechamiento de energías primarias y mayor seguridad en condiciones difíciles, ha exigido una estrecha relación entre las empresas eléctricas de países vecinos. Además, se ha podido ver que en algunos temas y épocas, España ha estado a la vanguardia de determinadas tecnologías eléctricas. Tras este largo recorrido, el Sector Eléctrico español se encuentra a finales del año 2004 con un parque de generación que tiene una gran diversidad y flexibilidad de explotación, una red de transporte y distribución muy mallada, y con un modelo que

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fluye rápidamente a la liberalización, propio de un país que está actualmente entre los más desarrollados del mundo. 9.1 El parque generador La composición actual del parque generador eléctrico, es decir, en el año 2004, es el resultado de un adecuado aprovechamiento de nuestros recursos autóctonos, como pueden ser los hidroeléctricos, el carbón o los parques eólicos, así como de una intensa utilización del desarrollo tecnológico, como es el caso del parque nuclear o, recientemente, de las centrales de gas natural con ciclo combinado. Por todo ello, el Sector Eléctrico español tiene actualmente un sistema de generación eléctrica moderno, diverso y de una gran flexibilidad, capaz de hacer frente a situaciones difíciles por aumentos puntuales del consumo, condiciones climatológicas adversas, fallos no previstos en la disponibilidad de algunas unidades de generación, etc., en niveles similares e incluso superiores a los de otros países desarrollados. En diciembre de 2003, la potencia total de las centrales eléctricas españolas era de 66.438 MW, de los cuales 25.623 MW (38,6%) correspondían a centrales renovables (incluían la hidroeléctrica, 18.492 MW; la eólica, 6.214 MW; y la biomasa y otras, el resto), 26.922 MW (40,5%) a centrales térmicas (incluía las centrales de ciclo combinado y cogeneración) y 7.896 MW (11,9%) a centrales nucleares. (Cuadro 9.1 y Gráfico 9.1). Cuadro 9.1. Potencia instalada en España (MW) a 31-XII-2003
2003 %

Las centrales de ciclo combinado con gas natural juegan un papel muy importante en el desarrollo del Sector.

Renovables y Residuos Hidroeléctrica Eólica Biomasa y otras Residuos (RSU, RI, …) Cogeneración y otros (*) Térmica (**) Nuclear Total

25.623 18.492 6.214 475 442 5.997 26.922 7.896 66.438

38,6 27,8 9,4 0,7 0,7 9,0 40,5 11,9 100,0

Fuente: Memoria Estadística Eléctrica de UNESA. 2003. (*) Incluye la cogeneración y el tratamiento de residuos agrícolas y ganaderos. (**) Incluye centrales de gas con ciclo combinado.

Las empresas eléctricas miembros de la Asociación Española de la Industria Eléctrica (UNESA) son propietarias de un parque de centrales con 50.322 MW, lo que supone, aproximadamente, el 76% de la potencia total española en servicio. Por tipos de centrales, estas empresas poseen 16.812 MW de potencia hidroeléctrica, lo que supone el 91% de la potencia hidroeléctrica total, 25.614 MW de centrales térmicas y 7.896 MW (el 100%) de la potencia nuclear. El resto del parque eléctrico es propiedad de empresas eléctricas que operan, principalmente, en el llamado Régimen Especial, en el que están ampliamente presentes también las empresas

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eléctricas integradas en UNESA a través de empresas filiales, debido a exigencias normativas.

Las instalaciones hidroeléctricas españolas con mayor potencia en el año 2004 eran las de Aldeadávila, con un total de 1.139 MW; José María de Oriol, con 915 MW; el aprovechamiento de Cortes-La Muela, con 908 MW; Villarino, con 810 MW; Saucelle, 570 MW; Estany Gento, 451 MW; y Cedillo, 440 MW. Cabe también destacar que 23 de las centrales hidráulicas en servicio, con una capacidad conjunta de 4.858 MW, eran de bombeo. Asimismo, debe destacarse que la capacidad de los embalses de interés hidroeléctrico que hay repartidos en las distintas cuencas hidroeléctricas españolas es de unos 43.000 hectómetros cúbicos. Entre las centrales térmicas con tecnología convencional destacan, por su mayor potencia, las de carbón de Puentes de García Rodríguez, con 1.400 MW; Compostilla, con 1.312 MW; Litoral de Almería, con 1.100 MW; Teruel, con 1.050 MW; y Aboño, con 903 MW. En cuanto a las centrales de fuelóleo, están las de Castellón, con 1.083 MW; y Santurce, con 936 MW; también destaca la de San Adrián, que utiliza fuelóleo/gas, con 1.050 MW. Las centrales nucleares españolas actualmente en operación son: Trillo I, con 1.066 MW; Cofrentes, con 1.094 MW; Vandellós II, con 1.087 MW; Cofrentes, con 1.025 MW; Ascó I, con 1.032 MW; Almaraz II, con 983 MW; Almaraz I, con 980 MW; Garoña, con 466 MW; y José Cabrera, con 160 MW, que fue la primera central nuclear que entró en operación en nuestro parque, en 1968, y cuyo cierre está previsto para el año 2006. Asimismo, conviene señalar que en el año 2002 ya comenzaron a entrar en funcio-

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Equipo Directivo de UNESA en 2004.

namiento las primeras centrales de gas natural que utilizan la nueva tecnología de ciclo combinado. A 31 de diciembre de 2003, la potencia total instalada de estos grupos alcanzaba la cifra de 4.693 MW, de los cuales un alto porcentaje pertenecía a las empresas asociadas en UNESA, y el resto era propiedad de nuevos agentes incorporados como consecuencia del proceso liberalizador. Durante el año 2004 ha continuado la entrada en operación de nuevos grupos de ciclo combinado, instalaciones de energía eólica y otras energías renovables. Como muestra del esfuerzo realizado en la generación eólica por la industria eléctrica nacional, hay que señalar que España disponía a finales del año 2004 de 7.953 MW instalados en 405 parques eólicos, con un incremento en ese año de unos 1.745 MW. En potencia eólica instalada, España ocupa hoy la segunda posición en el mundo, solamente por detrás de Alemania. La industria eólica española, con sus más de 300 empresas relacionadas con esta tecnología, es líder mundial en fabricación de aerogeneradores, con una cuota de mercado del 13,1% de las ventas mundiales, que la sitúa como tercer país del mundo, sólo por detrás de Dinamarca y Alemania y por delante de los EEUU. La apuesta por la exportación será, sin duda alguna, fundamental para mantener este importante aumento previsto de la actividad. La industria eólica contribuye además de manera considerable al crecimiento económico español, al tratarse de una industria líder mundial, con un gran potencial exportador, generadora de empleo, y que contribuye intensamente a la inversión en I+D en España y a la formación de capital productivo. La inversión en I+D por parte de los fabricantes españoles asciende al 11% del valor añadido bruto de las empresas, superior al de otras industrias consideradas innovadoras.

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De cara al futuro próximo, la preservación del medio ambiente, el mayor fomento de la eficiencia energética, el desarrollo de nuevas tecnologías, fundamentalmente energías renovables y modernización de equipos de carbón, y el impulso dado a la utilización de gas natural en ciclos combinados para la producción de electricidad, van a marcar previsiblemente el desarrollo del parque eléctrico español. 9.2 La producción de electricidad La estructura de la producción eléctrica está, lógicamente, muy relacionada con la del parque generador.Ya se ha expuesto en estas páginas que durante el primer tercio del siglo XX fue fundamentalmente hidroeléctrica. Luego fue aumentando la producción térmica, y aproximadamente en los primeros años setenta superó a la producción hidráulica. En el año 2003, la producción total de energía eléctrica ascendió a 262.731 millones de kWh. De dicha cantidad, 92.357 millones de kWh (35,1%) procedieron de centrales de energías renovables y cogeneración, 108.480 millones de kWh (41,3) de centrales térmicas, y 61.894 millones de kWh (23,6%) de centrales nucleares. (Cuadro 9.2 y Gráfico 9.2). Hay que tener en cuenta que la estructura de la producción eléctrica puede variar de año en año, entre otros factores, por la aleatoriedad de la producción en las instalaciones de energías renovables (hidráulicas, eólicas, etc.). Cuadro 9.2. Producción de energía eléctrica en España en 2003
GWh %

En las Convenciones de UNESA siempre se han tratado temas de gran interés para la sociedad.

Renovables y Residuos Hidroeléctrica Eólica Biomasa y otras Residuos (R.S.U., R.I. …) Cogeneración y otros (*) Térmica(**) Nuclear Total

59.936 43.927 11.987 1.705 2.317 32.421 108.480 61.894 262.731

22,8 16,7 4,6 0,6 0,9 12,3 41,3 23,6 100,0

(*) Incluye la cogeneración y el tratamiento de residuos agrícolas y ganaderos. (**) Incluye centrales de gas con ciclo combinado. Fuente: Memoria Estadística Eléctrica UNESA. 2003.

Las centrales de las empresas asociadas en UNESA generaron en el año 2003, en Régimen Ordinario, 204.627 millones de kWh, lo que representa, aproximadamente, el 78% de la producción conjunta del país. El resto fue producido, principalmente, por instalaciones acogidas al Régimen Especial (energías renovables y cogeneración). Esta producción eléctrica está desigualmente distribuida entre las Comunidades Autónomas. Actualmente, en un año de hidraulicidad media, Cataluña, con aproximadamente el 18%; Castilla-León, con el 17%; Galicia, con el 11,5%; y Extremadura,

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con el 11%, son las Comunidades Autónomas que tienen una mayor participación en la producción de electricidad en España. 9.3 El consumo eléctrico El consumo eléctrico está muy relacionado con el incremento de la actividad económica del país, que puede medirse a través del Producto Interior Bruto (PIB) generado. Aun cuando las medidas de eficiencia energética y de ahorro de energía disminuyan la intensidad de esta relación, el crecimiento del PIB sigue siendo un factor muy importante en el consumo eléctrico. Se sabe que los períodos de elevado crecimiento económico van, generalmente, ligados a períodos de fuertes aumentos del consumo energético. En contrapartida, los períodos de estancamiento o recesión económica suelen ir acompañados de aumentos moderados de este consumo, si bien hay que esperar que los programas de ahorro y eficiencia energética, cada vez más importantes, atenúen estos procesos como medida importante para la conservación del medio ambiente. En el año 2003, el consumo neto de energía eléctrica en España fue de 228.796 millones de kWh; el 95,3% de dicho consumo corresponde al mercado atendido por las empresas distribuidoras y comercializadoras y el 4,7% restante a una estimación del autoconsumo de los cogeneradores del Régimen Especial. En el Cuadro 9.3 se muestra el porcentaje de participación de las Comunidades Autónomas en el consumo eléctrico, correspondiente a la energía distribuida por las empresas asociadas en UNESA. La Comunidad de Cataluña es la mayor consumidora de energía eléctrica, con una cuota del 18,3%. Le siguen en porcentajes las Comunidades de Andalucía y Madrid, cuyos consumos eléctricos suponen, respectivamente, el 14,0% y el 11,3% del total. Con cuotas situadas entre el 10% y el 5% se encuentran, en orden descendiente, la Comunidad Valenciana, Galicia, el País Vasco

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y Castilla-León. El resto de las comunidades registran cuotas de consumo por debajo del 5% del total de España. Cuadro 9.3. Estructura del consumo eléctrico por Comunidades Autónomas en el sistema UNESA. Año 2003
Comunidad Autónoma %

Vista general de la II Convención del Sector Eléctrico, celebrada en 2001.

Cataluña Andalucía Madrid Comunidad Valenciana Galicia País Vasco Castilla y León Castilla-La Mancha Principado de Asturias Aragón Canarias Región de Murcia Baleares Navarra Cantabria Extremadura La Rioja Ceuta y Melilla TOTAL
Fuente: Memoria Estadística Eléctrica UNESA. 2003.

18,3 14,0 11,3 10,0 7,6 7,4 5,0 4,4 4,2 3,5 3,3 2,8 2,2 1,8 1,7 1,6 0,6 0,1 100,0

La distribución del consumo de electricidad por sectores económicos ha ido variando con el tiempo. Ello es debido a que la consecución de mayores niveles de confort y calidad de vida suele exigir un mayor nivel de electrificación en las actividades domésticas y comerciales. Asimismo, los sectores industriales más tecnificados, que caracterizan el tejido industrial de los países desarrollados, exigen la utilización de tecnologías de punta que, en general, son mayores consumidoras de electricidad. En el año 2003 la desagregación del consumo de los más de 25 millones de clientes que hay en España, por grandes sectores económicos, correspondientes a la energía eléctrica distribuida por las empresas asociadas en UNESA, se muestra en el Gráfico 9.3. En dicho gráfico se observa cómo el mayor consumidor es el Sector Industrial, con un 37,4% del total, mientras que el consumo de los Sectores Comercial y de Servicios representa el 29,6% del total. Estos dos grandes sectores, junto con el Residencial, 25,4%, suponen el 92,4% del consumo eléctrico total. En el grupo de “otros”se incluyen los sectores de Agricultura, pequeños distribuidores, y la energía no clasificada estadísticamente.

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9.4 La red de transporte y distribución de electricidad. La calidad del servicio La red de transporte y distribución (líneas y centros de transformación) es fundamental para la seguridad y calidad en el servicio eléctrico, así como para la gestión de los excedentes de generación regionales. Además, su topología influye y es influida de forma importante en la elección del emplazamiento para las nuevas centrales. Desde que en 1901 tuvo lugar en Zaragoza el primer transporte de energía eléctrica a distancia, la red eléctrica española no ha dejado de crecer, tanto en longitud como en niveles de tensión.

UNESA ha orientado muchas actividades hacia la comprensión de la producción de electricidad en los jóvenes. En la foto, entrega de premios de un concurso escolar.

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Consejeros de la Asociación Española de la Industria Eléctrica (UNESA) en 2004. Sentados, de izda. a dcha.: Manuel Pizarro, Íñigo de Oriol y Antonio Basagoiti. Detrás, de izda. a dcha.: Pedro Rivero, Manuel Menéndez y Miguel Antoñanzas.

Cuadro 9.4. Longitud de las líneas de transporte (220-400 kV) y distribución (110-132 kV) por escalones de tensión. Año 2003
Km % s/Total

Renovables y Residuos 400 kV 220 kV 110 kV-132 kV TOTAL

25.623 16.560 16.242 20.914 53.716

38,6 30,8 30,2 39,0 100,0

La red de transporte eléctrico mayor de 110 kV alcanza, a finales de 2003, una longitud total de 53.716 kilómetros. Su distribución por escalones de tensión puede verse en el Cuadro 9.4; en el Gráfico 9.4 se recoge un mapa de España con la Red de Transporte actual de nuestro sistema. Las redes de transporte y distribución eléctrica necesitan importantes inversiones para su desarrollo, así como tener después un mantenimiento adecuado. La red de transporte y distribución española presenta, actualmente, algunos problemas de saturación en períodos de alta demanda, dado que su desarrollo se ha visto retrasado, en bastantes casos, por el excesivo alargamiento de las autorizaciones administrativas. Hay que tener en cuenta que el sistema de distribución español comprende más de 700.000 km. de líneas y más de 300.000 transformadores, sin contar los numerosos elementos eléctricos que se instalan para la protección, control de tensión, comunicaciones, etc., del sistema, lo que exige una logística de almacenamiento y rapidez

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de reposición importante. Aunque los aparatos que se instalan están homologados y son bastante fiables, la probabilidad de fallo de un conjunto tan numeroso de elementos no es despreciable. Los índices de calidad del servicio del sistema español han mejorado de forma notable durante los últimos veinte años, pudiendo compararse sus valores con los de los sistemas eléctricos más avanzados de los países europeos. Dado el nivel de calidad del suministro alcanzado, las mejoras en el mismo exigen cada vez inversiones proporcionalmente mayores. A modo de ejemplo de lo anterior, puede señalarse que la energía no suministrada en el sistema eléctrico español por incidencias en la red de transporte es inferior al 0,0004% de la energía eléctrica demandada, y el Tiempo de Interrupción Equivalente de la Potencia Instalada en media tensión (TIEPI, indicador sintético y global de las incidencias en el sistema de generación, red de transporte y de distribución) se ha reducido en los últimos años hasta niveles mínimos de 2-3 horas/año. En noviembre del año 2002, Red Eléctrica de España (REE) adquirió importantes activos de transporte pertenecientes a empresas asociadas en UNESA, con lo que, a finales de 2003, el 84% de la red de transporte de alta tensión era propiedad REE. En 2004 ha adquirido, asimismo, la red de transporte propiedad de Enel Viesgo y está en negociación la que es propiedad de Hidroeléctrica del Cantábrico. La adquisición de estos activos ha tenido gran influencia en la estrategia de REE, ya que supone un paso decisivo para posicionar a la compañía como transportista único en España, afianzarse en Europa como gran empresa transportista, y situarla en buenas condiciones para posibles futuros procesos de consolidación europea que, casi con toda seguridad, se irán produciendo a medio plazo en este campo del transporte. 9.5 Los precios de la electricidad A lo largo de las páginas de este libro se ha tratado con suficiente extensión la evolución de los precios medios de la electricidad en España. En general, puede afirmarse que la repercusión social de los aumentos de la tarifa eléctrica ha sido superior a su incidencia real en los presupuestos familiares. Este hecho ha constituido una característica tradicional que han tenido que soportar las empresas eléctricas en las negociaciones que, a través de UNESA, celebraban cada año con la Administración y otros colectivos afectados para determinar los incrementos de la misma. La tarifa eléctrica española ha crecido, en general, menos que el Índice de Precios de Consumo (IPC). Si se toma un período de tiempo suficientemente largo para sacar conclusiones válidas, se observa que, en veintitrés de los treinta ejercicios transcurridos desde 1973, año en que se implantó el Sistema Integrado de Facturación (SIFE), hasta 2003, el incremento de la tarifa eléctrica ha sido inferior al IPC. Esto significa que el precio de la electricidad ha contribuido a la moderación del IPC. Así, en el período indicado, el precio medio de la electricidad ha crecido en España, aproximadamente, un 27% menos que el Índice de Precios al Consumo (IPC). Conviene señalar a este respecto que, para el cálculo de la tarifa eléctrica media o de referencia, el año 2003 fue primero en el que se aplicó el Real Decreto 1432/2002, de

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27 de diciembre, por el que se establece una nueva metodología para el cálculo de esta tarifa, y que deberá aplicarse en los próximos años. 9.6 Algunos aspectos económico-financieros del conjunto de empresas asociadas en UNESA La Ley del Sector Eléctrico del año 1997 en la que se basó el cambio estructural del Sector hacia un modelo liberalizado estableció, por razones de transparencia, la separación jurídica por actividades –Generación, Transporte, Distribución y Comercialización–. Esta separación comenzó a llevarse a efecto, por parte de las empresas asociadas en UNESA, en el ejercicio de 1999 y fue terminada en 2000. De acuerdo con los balances consolidados a 31 de diciembre del año 2003, el valor del Inmovilizado material en instalaciones técnicas de energía eléctrica de las empresas asociadas en UNESA asciendía a 40.642 millones de euros. Su distribución por actividades se muestra en el Cuadro 9.5, pudiendo verse que la generación supera el 50% de esa cifra, mientras que la comercialización está todavía en una fase incipiente y, además, requiere menores inversiones. Cuadro 9.5. Distribución del Inmovilizado material en instalaciones técnicas. Año 2003
Actividad Millones de euros %

Vista del interior del edificio de la Bolsa de Madrid.

Generación Transporte y Distribución Comercialización Total

23.490 16.928 224 40.642

57,8 41,6 0,6 100,0

Fuente: Memoria Estadística Eléctrica UNESA 2003.

La cifra de negocios de las actividades eléctricas nacionales realizadas por las empresas asociadas en UNESA ascendió a 15.639 millones de euros en el año 2003. La deuda financiera de las actividades eléctricas desarrolladas en España por las empresas asociadas en UNESA era a 31 de diciembre de 2003 de 18.823 millones de euros. Su composición por tipo de instrumentos financieros se recoge en el Cuadro 9.6 y en el Gráfico 9.6. Las empresas han tenido que saber conjugar el control de su deuda, con el intenso proceso inversor de los últimos años; así, en el año 2003 se invirtieron 3.026 millones de euros, de los cuales 1.454 millones de euros se destinaron a aumentar la nueva capacidad de generación, y 1.572 millones para la ampliación y mejora de la red de distribución.

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Cuadro 9.6. Composición de la deuda financiera de las actividades eléctricas nacionales (Millones de euros)
2003 %

Obligaciones y bonos Préstamos y créditos Pagarés Total

1.729 15.914 1.180 18.823

9,2 84,5 6,3 100,0

El número de empleados que trabajan en las empresas asociadas en UNESA ascendía a unas 30.000 personas, cifra que supone, aproximadamente, el 80% del total de personas que trabajan en este sector. A finales del año 2003, el reparto por actividades era el siguiente: el 36% trabajaban en la actividad de Generación, el 62% en Transporte y Distribución y el resto, 2%, en Comercialización. Naturalmente, esta estructura irá evolucionando en el tiempo, de acuerdo con el desarrollo de cada una de estas actividades. Conviene señalar también que el Sector Eléctrico genera un importante volumen de empleo indirecto en la construcción de nuevas instalaciones de producción, transporte y distribución de electricidad (ingeniería, diseño y montaje) y, asimismo, en las empresas de servicios encargadas del mantenimiento de las instalaciones eléctricas, así como en otros tipos de actividades, como son lectura de contadores, actividades comerciales, etc. Finalmente, y con relación a la propiedad de las empresas eléctricas asociadas en UNESA, puede decirse que la misma está en manos de cientos de miles de accionistas, bien directamente o de forma indirecta, a través de fondos de inversión y de pensiones. Además participan las principales entidades financieras españolas y prestigiosas instituciones internacionales. Es muy complicado hacer un análisis pormenorizado de la estructura de su accionariado, ya que la globalización de los mercados conduce a continuos cambios, motivados por adquisiciones, fusiones o alianzas que hacen continuamente variar la composición del accionariado. 9.7 El medio ambiente y el Sector Eléctrico En un trabajo como éste no puede faltar un apartado referente al tema ambiental, aspecto que siempre ha sido del máximo interés por parte de las empresas eléctricas. A lo largo de los años contemplados en este libro, el concepto de medio ambiente ha ido adquiriendo una dimensión global. Como consecuencia de esta progresiva toma de conciencia, en el año 1970 se celebró una Conferencia internacional en Estocolmo en la que se abordó por primera vez a fondo la cuestión medioambiental. Esta Conferencia puede ser considerada, por tanto, como el origen de la preocupación mundial por los problemas medioambientales. En el año 1979 ya existía un reconocimiento generalizado de que la temática medioambiental tenía un carácter transnacional y debía contemplarse desde una perspectiva mundial. Este hecho quedó claramente reflejado en la firma, en noviem-

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bre de ese mismo año, del Convenio de Ginebra de la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas, sobre transportes transfronterizos a gran distancia de los contaminantes del aire. Es, pues, responsabilidad de los dirigentes de todos los países del planeta, tanto políticos como empresarios o responsables de cualquier entidad pública o privada, encontrar un equilibrio entre las necesidades del hombre y la preservación del medio ambiente. Un deterioro medioambiental al que el Sector Eléctrico ha dedicado especial atención es el derivado del fenómeno conocido como lluvia ácida. Aparece cuando se queman combustibles fósiles, ya que se producen óxidos de azufre y de nitrógeno que, al combinarse con el agua de las nubes, se precipitan en forma de lluvia ácida, pudiendo dañar los bosques, deteriorar la vida de los lagos o desertizar grandes superficies terrestres. Las empresas eléctricas de UNESA han tenido en cuenta, desde hace muchos años, este problema en sus centrales térmicas convencionales, tanto en la instalación de numerosos equipos de descontaminación para limpiar los gases resultantes de la combustión, como en la mayor utilización de combustibles de mejor calidad medioambiental. Desde el punto de vista del medio ambiente, siempre se ha considerado que la electricidad de origen hidráulico y la procedente del resto de energías renovables es una alternativa energética limpia. Sin embargo, estas tecnologías no son ajenas a determinados efectos ambientales, aunque en todos los casos se trata de efectos puntuales, siempre localizados en las proximidades del aprovechamiento y reversibles en el tiempo. Cualquier análisis con criterios globales pone de manifiesto las ventajas de estas alternativas para la generación de electricidad. Por lo que respecta a las centrales nucleares, debe señalarse que, en cada una de estas instalaciones, el potencial impacto de los efluentes gaseosos y líquidos generados son rigurosamente vigilados a través de los Planes de Vigilancia Radiológica Ambiental. Por otra parte, los residuos sólidos radiactivos de las centrales son gestionados por la Empresa de Residuos Radiactivos (ENRESA) a través de los Planes Nacionales de Residuos Radiactivos, bajo criterios muy estrictos establecidos por el Consejo de Seguridad Nacional. Un tema de gran importancia en la actualidad es el del cambio climático, que consiste en el aumento de la temperatura ambiental como consecuencia de una mayor concentración en la atmósfera de los gases de efecto invernadero (fundamentalmente, CO2, N2O, CH4). Esta mayor concentración de gases, aunque permite que la radiación solar llegue a la Tierra, impide que parte de la misma pueda volver al espacio, al ser reflejada nuevamente, provocando así el aumento de temperatura en nuestro planeta. Es, por tanto, un tema global. Aunque hacía tiempo que la alarma por el cambio climático había sido denunciada ante la opinión pública, no toman los Gobiernos medidas de compromiso hasta la celebración, en 1992, de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Clima en la Conferencia de Río de Janeiro. En ella, los países industrializados se comprometieron a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Cinco años más tarde, en diciembre de 1997, este esfuerzo común internacional se plasmó en la

Instalaciones de energía eólica. (Foto: I. Aranguren).

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firma del Protocolo de Kioto (PK). En el mismo, los países industrializados se comprometieron a reducir un 5,2% sus emisiones de gases de efecto invernadero en el período 2008-2012 con respecto a los niveles de 1990. La UE ha aprobado últimamente una Directiva para la introducción del comercio de emisiones en una serie de sectores industriales, entre ellos el Sector Eléctrico, con el fin de permitir esa reducción al menor coste posible. Dada la importancia que el tema del Protocolo de Kioto tiene en el Sector Eléctrico español, UNESA está realizando diversas actuaciones directas en este campo. A nivel internacional merece destacarse el proyecto europeo sobre “Metodología para la implementación de mecanismos flexibles de Kioto – Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL)”, acogido al Programa Synergy-2000 de la Comunidad Europea, y orientado hacia los países latinoamericanos. Este proyecto es liderado por UNESA y participan en él varias instituciones de prestigio europeas y latinoamericanas, y tiene como objetivo estudiar la aplicación del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) en los países Latinoamericanos. 9.8 El Sector Eléctrico en el contexto internacional El Sector Eléctrico español, al igual que ocurre en el resto de los sectores industriales, debe enfrentarse a un mundo cada vez más globalizado, que implica la competitividad a nivel internacional. La concentración empresarial llevada acabo, sobre todo en los últimos quince años, ha permitido a las empresas eléctricas españolas diversificar sus actividades en áreas geográficas cada vez más extensas, y con resultados al día de hoy muy esperanzadores. Ya se ha comentado que las empresas eléctricas asociadas en UNESA comenzaron en los años noventa el crecimiento de su actividad empresarial a través de la diversificación geográfica de los mercados y de los negocios. Aunque esta estrategia la llevó cada empresa acorde con sus mejores opciones, todas ellas se han encontrado en numerosas ocasiones con problemáticas comunes; así, en el área Latinoamericana pueden señalarse: — Mercados muy competitivos para la adquisición de empresas o concesiones. — Países con crecimientos económicos altos pero con variables macroeconómicas muy volátiles. — Precios de transacciones excesivamente elevados. — Inestabilidad regulatoria y jurídica. — Utilización de las tarifas eléctricas para mantener indicadores macroeconómicos. — Escasa retribución a los inversores en mejoras de las infraestructuras energéticas. Las empresas eléctricas asociadas en UNESA han ampliado las áreas geográficas de expansión en la propia Europa, Norteamérica y Africa, reforzando sus planes de rentabilidad país a país, y consiguiendo con ello una mejora sustancial en los resultados de sus actuaciones.

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Otro hecho muy importante en el área internacional es la creación del Mercado Ibérico de la Electricidad (MIBEL), el cual se concibe como un mercado supranacional impulsado por los Gobiernos de España y Portugal y como un avance regional en base a los siguientes criterios: — Ampliación de las interconexiones entre ambos países de acuerdo con un calendario fijado. — Creación de un mercado único basado en un mercado a plazo, un mercado spot y la posibilidad de negociación bilateral, en donde los sujetos de ambos países deben poder participar en condiciones de igualdad.
El Sector Eléctrico español, integrado internacionalmente.

— Gestión económica única del sistema, para lo que se crea un Operador del Mercado Único (OMI) con dos polos: uno en Lisboa, encargado del mercado a plazo, y otro en Madrid, encargado de los mercados diario e intradiario. — Gestión técnica separada, si bien sobre la base de un conjunto de procedimientos de operación armonizados. Después de la firma de un Acuerdo en julio de 1998, un Protocolo de Cooperación en noviembre de 2001 y un Entendimiento en noviembre de 2003, los Gobiernos de ambos países, España y Portugal, han firmado recientemente, el 1 de octubre de 2004, un Convenio para la constitución del MIBEL, que se espera empiece a funcionar el 30 de junio de 2005. Este convenio entrará en vigor por un período de dos años, renovándose automáticamente salvo denuncia efectuada por cualquiera de las partes. El funcionamiento del Mercado Ibérico es un paso importante para el desarrollo del Mercado Único de la Energía en la UE. Este mercado, con las Directivas adoptadas por el Consejo y el Parlamento en junio de 2003 –Directiva 2003/54/CE y Directiva 2003/55/CE sobre normas comunes para el mercado interior de la electricidad y gas, respectivamente–, ha dado también un avance sustancial, ya que desde el 1 de julio de 2004 todas las empresas de la UE pueden elegir libremente a su suministrador de electricidad y gas. Los consumidores domésticos podrán también hacerlo a partir de julio de 2007, a más tardar. España, junto a un grupo de países como Inglaterra, Alemania, etc., tomó la decisión de anticipar la apertura a 1 de enero de 2003. Como en la mayoría de los mercados donde existe una competencia arraigada, los precios eléctricos fluctuarán conforme a diversos factores relacionados con el mercado, como son la protección de los consumidores o del medio ambiente, la seguridad del abastecimiento. A largo plazo, los efectos del nuevo Reglamento sobre el comercio transfronterizo de electricidad, –Reglamento nº 1228/2003 relativo a las condiciones de acceso a la red para el comercio transfronterizo de electricidad–, y una mayor capacidad en la interconexión entre los países de la UE, contribuirán a seguir mejorando el funcionamiento del Mercado Interior de la Energía.

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Gráfico 9.4. Mapa del Sistema Eléctrico Ibérico en 2004.

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ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL FUTURO DEL SECTOR ELÉCTRICO ESPAÑOL

e han podido ver a lo largo de las páginas de este libro las numerosas vicisitudes y cambios por los que ha pasado el Sector Eléctrico español a lo largo de más de ciento veinte años de historia. Todo ello, desde la perspectiva global que puede darse desde una institución como UNESA, que durante sesenta años ha jugado un papel fundamental en su desarrollo.

S

El Sector Eléctrico español ha venido avanzando para conseguir una mayor eficiencia, aprovechando las oportunidades que ofrece el mundo económico actual, caracterizado por la creciente liberalización de los mercados, el crecimiento y globalización de los flujos financieros internacionales, la innovación tecnológica, y la evolución hacia una economía con un mayor uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones. El Sector Eléctrico ha asumido históricamente su cuota de responsabilidad en el mantenimiento de un servicio eléctrico de calidad a un precio razonable para los consumidores. Por todo ello, sus decisiones y planes de inversión se han ido adecuando en cada momento a las necesidades de la Sociedad española. Sin embargo, nuevamente el alto crecimiento del consumo eléctrico registrado en los últimos años debe tenerse muy en cuenta a la hora de afrontar un tema tan importante como es la garantía de suministro. En este sentido cabe considerar que, para asegurar el futuro suministro de electricidad, será aún más necesario que en el nuevo contexto las señales económicas enviadas al sistema sean las adecuadas en todo momento, que el marco regulatorio sea suficientemente estable para garantizar la competencia y mantener la confianza de los inversores, mediante una adecuada rentabilidad de las inversiones. En el caso particular del negocio de la distribución eléctrica, al ser una actividad regulada, la remuneración fijada por las Administraciones públicas debe permitir una calidad en el suministro eléctrico correspondiente al nivel de desarrollo alcanzado por España. Precisamente por este compromiso con la garantía y calidad del suministro, como constante histórica del Sector, la industria eléctrica ha continuado adelante durante

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los últimos años con su política de inversiones en el desarrollo de nuevas infraestructuras, tanto de Generación como de Transporte y Distribución. Además, el Sector Eléctrico español tendrá también que afrontar, a lo largo de los próximos años, la renovación del parque generador, en parte por la finalización de la vida útil de algunas instalaciones y en parte por la necesidad de adaptar las centrales existentes a las exigencias que se derivan de los compromisos asumidos por el Gobierno español y la UE en materia de reducción de gases de efecto invernadero, de acuerdo con el Protocolo de Kioto. Por consiguiente, el ciclo inversor deberá continuar adelante en los próximos años, y para que estos proyectos de inversión culminen con éxito, los poderes públicos deberán promover acciones que permitan una mayor agilización en la obtención de las autorizaciones correspondientes, armonizando los requerimientos medioambientales que emanan tanto de la Administración Central como de las Autonómicas y Locales. Asimismo, estos poderes deberán ayudar a superar las dificultades de aceptación social de las instalaciones e infraestructuras necesarias. Es importante reseñar, además, que desde el 1 de enero de 2003, todos los consumidores de España, más de 25 millones, pueden elegir su suministrador de electricidad, situación que acelera aún más el camino hacia la liberalización y competencia en los mercados. El Sector Eléctrico español tiene que hacer frente, pues, a importantes retos en el futuro. Baste tener en cuenta que en los próximos años deberán implementarse una serie de estrategias establecidas por la Administración, como son, entre otras: el Plan de Fomento de Energías Renovables, la Planificación de las redes en los Sectores Eléctrico y Gasista, el Plan de Eficiencia Energética, y la Estrategia Española del Cambio Climático para el cumplimiento del Protocolo de Kioto. Ahora bien, UNESA es consciente de lo mucho que en esta materia se ha avanzado durante los últimos años. Por ello, conviene señalar la importancia de que todos los agentes del sistema, Administraciones Públicas, empresas eléctricas, consumidores y resto de agentes, trabajen juntos y en la misma dirección, para poder dar la calidad de servicio que se corresponda con la España de hoy en día y que permita avanzar en la senda de su desarrollo sostenible. En definitiva, de cara al futuro, la posición del Sector Eléctrico español en los ámbitos español y europeo es clara: apoyar las acciones encaminadas a asegurar en cantidad y calidad el suministro eléctrico; y hacerlo sobre la base de fuentes de energía primaria diversificadas, introduciendo las nuevas tecnologías eléctricas con las interconexiones adecuadas con los países vecinos, y con un nivel de costes razonable. Todo ello en el contexto de un mercado liberalizado que funcione en condiciones de competencia, y con un marco regulatorio estable que permita atraer las inversiones necesarias. Además, el desarrollo del sector deberá ser sostenible y respetuoso con el medio ambiente y los derechos de los consumidores. Por su parte, la Asociación Española de la Industria Eléctrica (UNESA), se ha preparado para el próximo futuro, dejando algunas funciones que tenía la anterior Unidad Eléctrica, S.A. (las no compatibles con un régimen de competitividad entre las

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empresas asociadas), ha modificado otras y ha asumido gran parte de las llevadas a cabo por las antiguas Asociaciones y seguirá contribuyendo en el futuro al mejor desarrollo del Sector Eléctrico en el mejor espíritu de servicio y colaboración a los intereses de las empresas, para la mejor atención en cantidad, calidad y precio al cliente, compatible con las restricciones impuestas por los condicionantes ambientales y favoreciendo toda la estrategia de eficiencia y ahorro energético. Pedro Rivero Torre
Vicepresidente de UNESA Mayo de 2005

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Presidentes y Consejeros de las empresas asociadas en UNESA en 2004.

II PARTE
PRESIDENTES Y DIRECTORES GENERALES DE UNESA

INTRODUCCIÓN

nidad Eléctrica, S.A. (UNESA) ha sido la sociedad constituida por las empresas eléctricas para canalizar hacia la Administración y hacia la generalidad de los sectores sociales y económicos las inquietudes y aspiraciones del Sector durante un largo período de tiempo, que va desde su constitución en 1944 hasta su más reciente transformación jurídica en la Asociación Española de la Industria Eléctrica (UNESA).

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Pero UNESA también ha servido de plataforma para el intercambio multilateral de opiniones y criterios en torno a las directrices en política energética de los Gobiernos de turno. De hecho, en su seno se han analizado, y continúa haciéndose, las medidas de todo tipo que se consideran necesarias o convenientes para implementar la gestión energética, conjugando siempre el interés del Sector Eléctrico con el interés general. Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) fue creada el 3 de agosto de 1944 por las 17 empresas más importantes existentes en España en ese momento. En la escritura de constitución figuran como fundadores las siguientes personas y sociedades: — D. José María de Oriol y Urquijo, Presidente, en nombre y representación de HIDROELÉCTRICA ESPAÑOLA y de la SOCIEDAD GENERAL GALLEGA DE ELECTRICIDAD. — D. Ricardo Rubio Sacristán, en nombre y representación de SALTOS DEL DUERO. — D. Jesús María de Rotaeche y Rodríguez de Llamas, en nombre y representación de HIDROELÉCTRICA IBÉRICA. — D. Manuel Gutiérrez-Cortines, en nombre y representación de ELECTRA DE VIESGO. — D. Ángel García de Vinuesa y Díez, en nombre y representación de MENGEMOR. — D. José Agudo Gutiérrez, en nombre y representación de SOCIEDAD MINERA Y METALÚRGICA DE PEÑARROYA.

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— D. José Puig Domenech, en nombre y representación de ENERGÍA ELÉCTRICA DE CATALUÑA y de COMPAÑÍA DE RIEGOS Y FUERZAS DEL EBRO. — D. Manuel Fernández Campos, en nombre y representación de COMPAÑÍA SEVILLANA DE ELECTRICIDAD. — D. Manuel Lozoya y Janer, en nombre y representación de COMPAÑÍA DE FLUIDO ELÉCTRICO. — D. Francisco Fernández de Navarrete y Rada, en nombre y representación de ELÉCTRICAS REUNIDAS DE ZARAGOZA. — D. Francisco Bustelo Vázquez, en nombre y representación de ENERGÍA E INDUSTRIAS ARAGONESAS. — D. Pedro Hernández-Vaquero, en nombre y representación de COMPAÑÍA ELÉCTRICA DE LANGREO. — D. José Cabrera Felipe, en nombre y representación de UNIÓN ELÉCTRICA MADRILEÑA y de SALTOS DEL ALBERCHE. — D. Francisco Benjumea y Heredia, en nombre y representación de SOCIEDAD HIDROELÉCTRICA DEL CHORRO. Pero desde la creación de Unidad Eléctrica, S.A. hasta nuestros días, las empresas han sufrido numerosos procesos de concentración, para adecuarse mejor en cada momento a las variaciones del marco regulatorio del Sector y, lo que es más importante, las necesidades del país y de sus ciudadanos. La propia UNESA se transformó jurídicamente en agosto de 1999 en la Asociación Española de la Industria Eléctrica, como respuesta al proceso de liberalización del sector. Se disolvieron las asociaciones que en UNESA se habían ido constituyendo, es decir, ASINEL, AMYS y ADAE, y hubo una reestructuración del personal de UNESA.Y todo ello para adecuarse mejor a los objetivos de la nueva entidad. En la escritura de constitución como Asociación de UNESA figuran como fundadores las siguientes personas y sociedades: — D. Rodolfo Martín Villa, en nombre y representación de EMPRESA NACIONAL DE ELECTRICIDAD, S.A.; de EMPRESA HIDROELÉCTRICA DEL RIBAGORZANA, S.A.; de ELECTRA DE VIESGO, S.A.; de UNIÓN ELÉCTRICA DE CANARIAS, S.A.; de GAS Y ELECTRICIDAD, S.A.; de ELÉCTRICAS REUNIDAS DE ZARAGOZA, S.A., y de SALTOS DEL GUADIANA, S.A. — D. Íñigo de Oriol e Ybarra, en nombre y representación de IBERDROLA, S.A. — D. José María Amusátegui de la Cierva, en nombre y representación de UNIÓN ELÉCTRICA FENOSA, S.A. — D. Antonio Tuñón Álvarez, en nombre y representación de HIDROELÉCTRICA DEL CANTÁBRICO, S.A. — D. Rafael Miranda Robredo, en nombre y representación de COMPAÑÍA SEVILLANA DE ELECTRICIDAD, S.A. y de FUERZAS ELÉCTRICAS DE CATALUÑA, S.A. — D. Pedro Rivero Torre, Vicepresidente y Consejero de UNIDAD ELÉCTRICA, S.A.

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En la actualidad, y desde diciembre del año 2003 la Junta Directiva de la Asociación está formada por los siguientes miembros: Presidente: Íñigo de Oriol e Ybarra (Presidente de la Asociación y Presidente de IBERDROLA, S.A.) D. Manuel Pizarro Moreno (Presidente de ENDESA, S.A.) D. Antonio Basagoiti García-Tuñón (Presidente de UNIÓN FENOSA, S.A.) D. Manuel Menéndez Menéndez (Presidente de HIDROELÉCTRICA DEL CANTÁBRICO, S.A.) D. Miguel Antoñanzas Alvear (Consejero Delegado de ENEL VIESGO) D. Pedro Rivero Torre (Vicepresidente y Director General de la Asociación) Secretario: D. Pascual Sala Atienza (Secretario General de la Asociación).

Vocales:

Para alcanzar los objetivos encomendados a UNESA, tanto cuando era Sociedad Anónima como cuando es Asociación, su organización ha estado, y sigue estando, estructurada en Comités, Comisiones y Grupos de Trabajo, formados por representantes de las empresas eléctricas especialistas en los temas tratados. Ello ha permitido que a lo largo de estos 60 años de vida de UNESA, han sido miles los profesionales de la más alta cualificación de las empresas y de la propia UNESA que han colaborado conjuntamente para encontrar soluciones a los problemas sectoriales planteados. Por parte de las Administraciones Públicas han sido también numerosos los Ministros y altos cargos –Secretarios de Estado, Comisarios de la Energía, Subsecretarios, Directores Generales de la Energía, etc.– de la cartera de Industria, o en su caso, del Ministerio responsable de la política energética, que se han ido sucediendo para implementar las directrices del Gobierno existente en cada momento. Finalmente, resulta obligado hacer referencia al personal de UNESA, que a lo largo de su historia ha sido un colectivo que se ha distinguido siempre por su alta cualificación y disponibilidad, para poder apoyar, técnica y administrativamente, el desarrollo de los trabajos encomendados. En definitiva, detrás del trabajo desarrollado en el seno de UNESA durante estos 60 años, hay miles de personas que por sus funciones pueden asociarse en tres colectivos diferentes: Administraciones Públicas, Empresas Eléctricas y UNESA. Puede decirse, sin pecar de inmodestia, que la labor desarrollada por este capital humano ha sido tan importante que pertenece ya al acervo histórico del Sector Eléctrico, que es tanto como decir a la historia económica de nuestro país. Resulta imposible, lógicamente, enumerar a todos ellos, por lo que se ha creído conveniente presentar a las personas que han tenido institucionalmente la máxima responsabilidad en cada uno de estos colectivos: Ministros y altos cargos de la

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Administración encargados de fijar las directrices del Gobierno en política energética, Presidentes de UNESA y Directores Generales de la misma. En los Apartados I y II se han expuesto, respectivamente, una reseña biográfica de los Presidentes y Directores Generales de UNESA, haciendo énfasis, asimismo, en sus actuaciones más destacables en el ámbito del Sector Eléctrico. Creemos que esta información, además de complementar la historia del Sector recogida en la parte primera del libro, puede servir de estímulo a los miles de personas, directivos, técnicos y empleados que han conformado el capital humano de UNESA, y que siempre han trabajado con ilusión y profesionalidad en un mundo tan atractivo como es el de la electricidad.

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I. PRESIDENTES DE UNESA

RELACIÓN DE PRESIDENTES DE UNESA: 1944 – 2004
Presidentes Períodos de Presidencia

José María de Oriol y Urquijo Julio de Arteche y Villabaso Pedro Barrié de la Maza Carlos Mendoza Gimeno Juan Alegre Marcet Manuel Gómez de Pablos González Julián Trincado Settier Feliciano Fuster Jaume Fernando de Ybarra López-Dóriga Luis Magaña Martínez Martín González del Valle y Herrero José María Amusátegui de la Cierva Íñigo de Oriol e Ybarra

agosto 1944 marzo 1973 abril 1949 marzo 1955 marzo 1959 marzo 1969 octubre 1977 octubre1989 octubre 1990 octubre 1991 octubre 1992 enero 1994 enero 1995 marzo 1998 septiem. 1999 enero 1987 marzo 1996 junio 2002

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abril 1949 octubre 1977 marzo 1955 marzo 1959 marzo 1969 marzo 1973 enero 1987 octubre 1990 octubre 1991 octubre 1992 enero 1994 enero 1995 marzo 1996 agosto 1999 junio 2002 octubre 1989 marzo 1998

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José María de Oriol y Urquijo (1905 – 1985)
Presidente de UNESA Períodos de Presidencia: agosto 1944 – abril 1949 marzo 1973 – octubre 1977

osé María de Oriol y Urquijo nació en Santurce (Vizcaya) el día 12 de agosto de 1905. Era hijo de José Luis de Oriol y Urigüen y de Catalina de Urquijo y Vitórica, y contrajo matrimonio con María de Gracia de Ibarra y Lasso de la Vega, con la que tuvo siete hijos.

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Estudió el bachillerato en el Colegio de Areneros de los Padres Jesuítas, en Madrid, y posteriormente cursó la carrera de Ingeniería Industrial en la hoy Universidad Politécnica de Madrid. José María de Oriol, una vez acabados sus estudios, entró a trabajar en Hidroeléctrica Española, en la que fue nombrado consejero en el año 1928. Posteriormente, fue elegido miembro de la Comisión Ejecutiva y, en marzo de 1941, cuando tan sólo tenía 35 años, fue elegido Presidente del Consejo de Administración. Su dimensión empresarial queda bien reflejada con un solo dato: cuando José María Oriol accedió a su presidencia, Hidroeléctrica Española producía unos 570 millones de Kwh al año, y cuando falleció en 1985 generaba más de 18.400 millones de Kwh; es decir, multiplicó por treinta su producción anual eléctrica. Se trata de un trayectoria que pone en marcha desde el inicio de su mandato. Y así, cuando tomó la máxima responsabilidad en Hidroeléctrica Española, estaba casi agotado el potencial energético del río Júcar. Por eso, orientó la ampliación del parque generador en el área hidroeléctrica. Primero fue hacia el aprovechamiento integral del tramo inferior del río Tajo y sus afluentes, desde Talavera de la Reina (Toledo) hasta la frontera con Portugal. El empeño se realizó a través de los saltos de Valdecañas (1964), Torrejón (1966) y Alcántara (1970), que posteriormente, y a petición del Ayuntamiento de la villa de Alcántara, recibió el nombre de “José María de Oriol”; después se construyeron el salto de Azután (1972) y, en la frontera portuguesa, el de Cedillo (1976). Finalmente, el aprovechamiento integral del tramo se concluyó con la construcción en el río Alagón, afluente del Tajo, de las centrales de Gabriel y Galán, Guijo de Granadilla y Valdeobispo, complejo hidroeléctrico que se puso en marcha en su totalidad en el año 1976. La ampliación del parque generador de Hidroeléctrica Española mediante centrales térmicas comenzó en 1956, con la puesta en marcha de los grupos primeros de la central de Escombreras, completándose después esta planta con las unidades IV y V en 1966 y 1967, respectivamente. Asimismo, los dos grupos de la central térmica de Castellón se inauguraron entre los años 1972 y 1974, así como la central térmica de Aceca, que Hidroeléctrica Española construyó conjuntamente con Unión Eléctrica Madrileña.

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En el área nuclear, Hidroeléctrica Española constituyó, conjuntamente con Compañía Sevillana de Electricidad y Unión Eléctrica Madrileña, la Sociedad Centrales Nucleares (CENUSA), para la construcción de la central nuclear de Almaraz (Cáceres); su primer grupo se acopló a la red en mayo de 1981, y el segundo en 1983. Hidroeléctrica Española construyó también la central nuclear de Cofrentes, que se sincronizó a la red eléctrica nacional en octubre de 1984. Finalmente, cabe señalar en este campo de las plantas nucleares que en 1980 se iniciaron las obras para construir la central de Valdecaballeros (Badajoz), pero que en 1984 el Consejo de Ministros decidió parar las obras, de acuerdo con la moratoria contemplada en el Plan Energético Nacional de 1983. Pero durante el período de 1960 a 1965, Hidroeléctrica Española también adquirió varias sociedades productoras y distribuidoras de electricidad de pequeño tamaño, ubicadas en la zona del Levante y Centro del país. Posteriormente, en 1981 Hidroeléctrica Española adquirió la Compañía Eléctrica de Langreo (Asturias), que era propietaria de la central térmica de Lada y de un tercio de la central de Soto de Ribera, ambas de carbón. Dentro del intercambio de activos que se realizó entre empresas eléctricas en 1984, con el objetivo de lograr un mayor equilibrio financiero de las mismas, Hidroeléctrica Española adquirió el 80% del capital de Hidroeléctrica de Cataluña. Igualmente de una especial relevancia han sido unánimemente consideradas las actuaciones sectoriales de José María de Oriol, entre las que una de las más relevantes fue la de promover la constitución de Unidad Eléctrica (UNESA) en 1944, con el objetivo, como es bien sabido, de coordinar las actividades eléctricas del país. Gracias a esta iniciativa, secundada y apoyada eficazmente por los demás presidentes de empresas eléctricas, en España la superación de la grave crisis energética de los años 40 se realizó desde la propia iniciativa privada, a diferencia de lo ocurrido en los demás países de nuestro entorno, en los que los respectivos Gobiernos debieron optar por nacionalizar el Sector. José María de Oriol ocupó durante dos períodos de tiempo la Presidencia de UNESA: la primera, desde su fundación en 1944 hasta 1949; la segunda, desde 1973 a 1977. Durante su Presidencia en UNESA en la primera etapa, orientó y dirigió la organización de la sociedad para el cumplimiento de las actividades de coordinación encomendadas a la misma. Dados los tiempos difíciles por los que atravesaba España, pero también nuestro entorno europeo, el prestigio y carisma de José María de Oriol resultaron fundamentales para solventar los numerosos problemas que surgieron en la andadura inicial de UNESA. Entre sus numerosas actuaciones, cabría señalar los esfuerzos realizados para conseguir la aprobación por el Ministerio de Industria de las Tarifas Tope Unificadas, que permitieron acabar con una etapa en que las tarifas eran muy arbitrarias y diferentes en las regiones de España, basadas en antiguos criterios dispares –cánones de las concesiones, arbitrios municipales, etc.–. De esta forma pudo acometerse la ampliación del parque generador en nuestro país, que puso fin a las restricciones y constituyó un pilar importante para el desarrollo económico que tuvo España entre 1959 y 1973.

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Su segundo período como presidente de UNESA se inicia precisamente en 1973, año de comienzo de la crisis energética, por lo que en este período tuvo que dirigir la reorientación producida en la estrategia del Sector hacia la sustitución del petróleo por otras fuentes energéticas para la producción de electricidad. Un aspecto muy importante a destacar en la actuación de José María de Oriol fue la realizada en el ámbito laboral y social de las empresas que dirigió, a través de la creación de montepíos nacionales, la construcción de viviendas para empleados, la implantación de seguros de viudedad y orfandad, los planes de formación para el personal, la asistencia médica para las familias de los empleados, servicios de medicina y seguridad e higiene en el trabajo, etc. En no pocos casos, las instituciones establecidas para atender estos servicios sirvieron de modelo para otras empresas y sectores. En el Sector Eléctrico fomentó también la investigación eléctrica, la prevención de riesgos profesionales y, como consecuencia de la crisis, el uso racional de la energía, por lo que impulsó la creación de las tres asociaciones de UNESA que permitieron la coordinación sectorial de estas actividades. Estas asociaciones fueron: Asociación de Investigación de la Industria Eléctrica (ASINEL), Asociación de Medicina y Seguridad (AMYS) y Asociación de Aplicaciones de la Electricidad (ADAE). A las innovaciones tecnológicas, José María de Oriol prestó siempre una particular atención. Una muestra de ello fue la creación del Fórum Atómico Español, entidad de carácter privado cuyo objetivo era estudiar las aplicaciones de la energía nuclear. Presidió también, en 1966-1967, el Fórum Atómico Europeo, organización empresarial de la que formaban parte quince países. Además, impulsó otros proyectos empresariales, como fueron la creación de la Sociedad Patente Talgo y la constitución de varias empresas agrícolas, ubicadas principalmente en Andalucía. José María de Oriol tuvo una actividad intensa en el ámbito político para la renovación de las instituciones surgidas como consecuencia de la guerra civil. Fue alcalde de Bilbao entre 1939 y 1941, procurador en Cortes, en representación del Instituto de Ingenieros Civiles, y consejero de Economía Nacional. Rechazó, sin embargo, la cartera del ministerio de Industria. Asimismo, participó en numerosas instituciones culturales y científicas, tanto en España como en el extranjero. Fue defensor de la libre empresa, y su pensamiento económico-político quedó recogido en numerosos trabajos y conferencias. Merece destacarse su ingreso, en 1971, como miembro de número en la Real Academia de las Ciencias Morales y Políticas. Fue elegido, además, presidente del Instituto de Ingenieros Civiles de España, de la Asociación Nacional de Ingenieros Industriales, del Centro de Estudios Superiores, y de otras entidades de gran prestigio. A lo largo de su dilatada carrera profesional, José María de Oriol recibió numerosos títulos, condecoraciones y reconocimientos, como son la concesión de la Gran Cruz al Mérito Civil, miembro de Honor del Colegio de Economistas de España, “Hijo Adoptivo de Almaraz”(Cáceres), etc. Ostentó el título de Marqués de Casa Oriol. José María de Oriol falleció en Madrid el 4 de noviembre de 1985.

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Julio de Arteche y Villabaso (1878 – 1960)
Presidente de UNESA Período de Presidencia: abril 1949 – marzo 1955

ulio de Arteche y Villabaso nació en Bilbao en agosto de 1878. Una vez acabada la enseñanza secundaria, estudió en la Escuela Técnica de Ingeniería Industrial de Bilbao y en la Universidad de Deusto.

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Comenzó su actividad profesional en el Banco de Bilbao, siendo nombrado en 1903 Consejero de esta entidad. Desde este puesto colaboró en la expansión del banco en la década de 1920 – 1930, años muy difíciles para la Banca en general y el Banco de Bilbao en particular, debido a la primera Guerra Mundial. En 1928, Julio de Arteche dirigió el establecimiento de la primera sucursal del Banco de Bilbao en Londres, primera plaza financiera del mundo en aquel entonces. En esos años, contactó con José Orbegozo y Goróstegui, Ingeniero de Caminos, que había concebido el aprovechamiento integral del Río Duero. Julio de Arteche, convencido del interés de este proyecto, lo apoyó de forma determinante a través de la Sociedad Hispano-Portuguesa de Transportes Eléctricos, de la que era Vicepresidente de su Consejo de Administración. El acuerdo con los responsables portugueses para el aprovechamiento del tramo internacional del río Duero resultó dificil y las negociaciones arduas. Pero, finalmente, en 1926 se consiguió que se concedieran a la Sociedad Hispano-Portuguesa de Transportes Eléctricos los saltos hidroeléctricos de la parte que, con arreglo al tratado de 1912, correspondía a España. El gran proyecto exigía cuantiosas inversiones, por lo que fue necesario incorporar otros socios, tanto nacionales como extranjeros, como fueron United Electric Securities Co., Banco E. H. Rolling & Sons o el Banco Urquijo. Esta ampliación forzó una reestructuración de la empresa, que en el año 1928 pasó a denominarse Sociedad Hispano-Portuguesa de Transportes Eléctricos, Saltos del Duero, llamándose a partir de entonces, de forma abreviada, Saltos del Duero. En 1933, Julio de Arteche fue nombrado Presidente de Saltos del Duero, inaugurando un año más tarde el Salto del Esla (Ricobayo). Como esta sociedad no tenía un mercado propio de distribución, se firmó un contrato con numerosas empresas distribuidoras de la zona de Salamanca y Valladolid. Después, se amplió el contrato a otras sociedades distribuidoras de las zonas Centro y Norte, como Hidroeléctrica Española, Unión Eléctrica Madrileña, Electra de Castilla, Saltos del Alberche, Electra de Viesgo, Cooperativa Eléctrica de Langreo, etc. De hecho, Saltos del Duero, con su gran producción hidroeléctrica y una vez garantizada su venta con estos contratos, se había constituido en una de las empresas eléctricas más importantes del país. Desde 1934 se fueron incrementando las relaciones entre Saltos del Duero e Hidroeléctrica Ibérica, hasta que en 1944 Julio de Arteche promovió la fusión de

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ambas sociedades. Los Consejos de Administración aprobaron esta fusión en septiembre de 1944, creándose así Iberduero, de la que Julio de Arteche sería nombrado Presidente, manteniendo este cargo hasta su muerte en 1960. Durante este tiempo, Iberduero expansionó de manera notable su parque de generación, mediante la puesta en servicio de numerosos aprovechamientos hidroeléctricos, como fueron, entre otros de menor tamaño, los de Cereceda (1948), Villalcampo (1949), Bielsa (1949), Saucelle (1956), y el de Quintana-Martín Galíndez (1959). En el momento del fallecimiento de Julio de Arteche se encontraban en construcción los saltos del Sobrón, Aldeadávila, y el embalse de Santa Teresa. Durante la presidencia de Julio de Arteche, la producción de Iberduero pasó de unos 800 millones de kWh en 1944, a aproximadamente 3.200 millones de kWh en 1960, es decir, se multiplicó por cuatro su capacidad de generación. Además, amplió su mercado de distribución y el capital social de la sociedad creció, lógicamente, de forma paralela a estas ampliaciones. En abril de 1949, Julio de Arteche sustituyó en la presidencia de UNESA a José María de Oriol, cargo que ocupó hasta marzo de 1955. Durante este período se incrementaron de forma importante las actividades de coordinación de UNESA. Entre ellas merece destacarse la aprobación, en 1951, de las Tarifas Tope Unificadas, que permitieron la expansión del parque generador y de la red de transporte de nuestro sistema. Esta nueva política tarifaria permitió acabar con las restricciones eléctricas de períodos anteriores. Asimismo, Julio de Arteche fue Presidente de empresas pertenecientes a otros sectores económicos, como fueron la Sociedad Nitratos de Castilla (NICAS), Papelera Española, Construcciones Electrometalúrgicas (SECEM) y Sociedad Constructora Nacional de Maquinaria Eléctrica. También fue llamado a formar parte del Consejo de Administración del Banco de España, vicepresidente de la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) y de la Sociedad Española de Automóviles de Turismo (SEAT). En el ámbito político obtuvo, en 1923, el acta de Diputado por el distrito de Marquina (Vizcaya). Recibió numerosos reconocimientos y condecoraciones, entre los que cabe señalar la Gran Cruz de Isabel la Católica y las Medallas de Oro de Vizcaya y de la villa de Bilbao. Además, le fue concedido el título de Conde de Arteche. Julio de Arteche y Villabaso falleció en Bilbao el 12 de julio de 1960.

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Pedro Barrié de la Maza (1888 – 1971)
Presidente de UNESA Período de Presidencia: marzo 1955 – marzo 1959

undador y Presidente de FENOSA, Pedro Barrié de la Maza nació en La Coruña en diciembre de 1888. Después de realizar sus estudios de secundaria, se graduó en 1905 en la Escuela de Comercio en esta ciudad; complementó luego su formación en Inglaterra, Francia y Alemania, donde inició desde muy joven contactos con el mundo empresarial internacional.

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Al finalizar sus estudios en 1911, volvió a Galicia y comenzó a trabajar en el Banco Pastor, del que sería nombrado Presidente de su Consejo de Administración en 1937. Desde este puesto, y dada la amplia visión que su formación internacional le había proporcionado, impulsó numerosas empresas en los sectores de la construcción naval, fabricación del aluminio, hostelería, balnearios, transformación de productos, etc., localizados, fundamentalmente, en su tierra, Galicia. Su participación en el Sector Eléctrico se inicia en 1931 al ser nombrado Consejero de la Sociedad Gallega de Electricidad, pasando a ser Presidente de esta Sociedad en 1937. Desde este cargo promovió en 1943 la constitución de Fuerzas Eléctricas del Noroeste, S.A. (FENOSA), en la que quedaría posteriormente integrada la Sociedad Gallega de Electricidad. A partir de ese momento, FENOSA se consolida como la gran empresa productora y distribuidora de electricidad de Galicia. Durante su larga presidencia en Fenosa (1943-1971), fue el impulsor de una serie de obras de ingeniería hidroeléctrica de gran importancia en nuestro país. El salto de las Conchas, inaugurado en 1949, puede considerarse la primera gran obra de FENOSA, y en ella se utilizó la tecnología más moderna de la época. En este mismo año, el embalse del Tambre pasó a denominarse oficialmente “Embalse Barrié de la Maza”. En 1954 se inaugura el Salto de los Peares, en el río Miño, y en 1959 se construye el embalse del Eume, que fue el primero de España que utilizó el sistema de bóveda. En septiembre de 1963 se inaugura la más importante construcción de FENOSA: el embalse de Belesar (Chantada-Lugo) en el río Miño. Su presa, tipo bóveda y con 130 metros de altura sobre cimientos, representó un hito de la ingeniería civil española. Después se realizaron los Saltos de Velle, Vastrelo y Frieira, que integran el sistema del Miño inferior, el último de los cuales está muy próximo a la frontera portuguesa. Posteriormente, promovió en FENOSA la construcción de otros aprovechamientos hidroeléctricos importantes, como son: Portodemouros en el río Ulla; la Presa de Leboreiro en el río Mao; la Central de Regueiro en el Sil; el Salto de Salas –que permite el trasvase de agua, para el incremento de la producción en la Central de Las Conchas–, y el Salto de Alberellos en el río Avia. En el campo de las centrales térmicas, FENOSA inició en 1967 la construcción de una

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central térmica en el polígono de Sabón, que sería inaugurada en 1972, un año después del fallecimiento de Pedro Barrié de la Maza. En 1959 se estableció la conexión de las líneas de transporte eléctrico de FENOSA con la Red Nacional, a través de las instalaciones de ENDESA en Ponferrada. De esta forma FENOSA consiguió evitar las restricciones de consumo de electricidad en Galicia. En mayo de 1955, Pedro Barrié fue elegido Presidente de UNESA, sustituyendo a Julio de Arteche. En este cargo se mantuvo cuatro años, es decir, hasta mayo de 1959. Durante este período de tiempo, las actividades de coordinación de UNESA continuaron consolidándose y las empresas eléctricas españolas ampliaron de forma notable la capacidad de sus parques de generación y redes de transporte, actuaciones que acabaron con las restricciones eléctricas y, además, permitieron hacer frente a los grandes incrementos del consumo eléctrico que iban a producirse precisamente a partir del año 1959. Asimismo, Pedro Barrié de la Maza promovió e impulsó el establecimiento de nuevas empresas en otros sectores económicos, como son: Aluminio de Galicia, S.A., Compañía Española de Industrias Electroquímicas, S.A. (CEDIE), Compañía Madrileña de Alumbrado y Calefacción por Gas, S.A, Gas Madrid, S.A., Fabricaciones Eléctricas Navales y Artilleras, S.A. (FENYA), Hullas del Coto Cortés, S.A., Minero Siderúrgica de Ponferrada, S.A. y Barras Eléctricas Galaico-Asturianas, S.A.. Fue también Presidente de la Junta de Obras del Puerto de La Coruña, Consejero del Banco de España y Banco de Crédito Local, y miembro del Consejo Superior Bancario. La intensa labor desarrollada por Pedro Barrié de la Maza fue premiada con numerosos reconocimientos, como son, entre otros, las Cruces de Isabel la Católica, del Mérito Naval, del Mérito Civil, la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, y la Medalla de Oro de La Coruña. En el campo académico fue nombrado Doctor “Honoris Causa”por la Universidad de Santiago de Compostela y fue Académico de Honor de la Real Academia de Bellas Artes. Además recibió el título de Conde de Fenosa. Pedro Barrié de la Maza falleció en La Coruña en mayo de 1971.

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Carlos Mendoza Gimeno (1905 – 1985)
Presidente de UNESA Períodos de Presidencia: marzo 1959 – marzo 1969 marzo 1969 – marzo 1973

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arlos Mendoza Gimeno nació en Madrid en enero de 1905. Tras sus estudios de enseñanza secundaria, cursó la carrera de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos en Madrid.

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Comenzó a trabajar en el Sector Eléctrico en la sociedad eléctrica de Mengemor, empresa que había sido fundada por su padre, Carlos Mendoza Sáez de Argandoña, y otros dos Ingenieros de Caminos. Esta empresa contaba con varios saltos hidroeléctricos en los ríos Guadalhorce, Guadalquivir y Ohanes, y su producción se distribuía fundamentalmente en Jaén, Almería y Córdoba. Años más tarde, asumió la Presidencia de la Sociedad y tras una fructífera gestión en la misma, planteó con Pedro Galíndez, Presidente de la Compañía Sevillana de Electricidad, S.A., la fusión de ambas compañías. Esta operación fue refrendada por las Juntas de Accionistas de ambas empresas en noviembre de 1951. En el año 1952, fue nombrado Vicepresidente de Sevillana, pasando a ser Consejero Delegado en 1955; finalmente, en 1957, fue designado Presidente Ejecutivo, sustituyendo a Pedro Galíndez. Tras dieciocho años en la presidencia, renuncia en 1976 a su cargo, permaneciendo como Presidente de Honor hasta su fallecimiento en 1985. Durante su etapa en la presidencia de la Compañía Sevillana de Electricidad, S.A., se promovió en 1967 la fusión, por absorción, con la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro, Sociedad, que disponía de varios saltos en los ríos Genil y Guadalhorce, y distribuía la electricidad producida en el área de Málaga. Además, impulsó la compra por Sevillana de unas 140 empresas pequeñas distribuidoras por la zona de Andalucía y del sur de la provincia de Badajoz. El parque generador de la sociedad se amplió con las centrales térmicas de Guadaira (1957) y Cristóbal Colón en Huelva (1961-1964). Conjuntamente con el INI se crea la empresa ENECO para explotar los carbones de Peñarrolla y Bermes (Córdoba), mediante la central térmica de Peñarroya. Después se construyó la Central de Algeciras en Cádiz y otra en Puertollano. Además se amplió de forma importante la red de distribución de Sevillana. Todas estas actuaciones significaron que, con la fusión de Mengemor realizada en 1951, de la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro en 1967 y la adquisición en 1968 de las Centrales Térmicas de Auxini, localizadas en Cádiz, Málaga y Almería, Compañía Sevillana de Electricidad, S.A. consiguió formar un mercado eléctrico en Andalucía. Además, tenía distribución en el sur de Badajoz y el enclave de Puertollano en
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representación de la Compañía Sevillana de Electricidad, S.A.

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Ciudad Real, con lo que se establecía un equilibrio entre la capacidad de producción eléctrica y el mercado de distribución de la Sociedad. En el área nuclear, junto con Hidroeléctrica Española, S.A. y Unión Eléctrica, S.A., Sevillana constituyó la empresa Centrales Nucleares, S.A., (CENUSA), con el objetivo de construir la central nuclear de Almaraz, formada por dos grupos de 930 MW. El primer grupo entró en funcionamiento en 1981. Durante la presidencia, Carlos Mendoza llevó a cabo una política social importante para los empleados de Compañía Sevillana de Electricidad, S.A., basada en ayudas en educación y vivienda, estableciendo complementos en las pensiones de la Seguridad Social para el personal pasivo, viudas, huérfanos, etc. Asimismo dedicó un especial esfuerzo a la formación y capacitación del personal de la compañía. En marzo de 1959 fue nombrado Presidente de UNESA, en sustitución de Pedro Barrié de la Maza, ejerciendo este cargo hasta marzo de 1969. En este año, UNESA modificó sus Estatutos, estableciéndose que la presidencia sectorial pasaba a ser desempeñada por las empresas asociadas. En la misma Asamblea, al ser designada para la Presidencia Compañía Sevillana de Electricidad, Carlos Mendoza Gimeno, en representación de la misma, fue ratificado en su cargo hasta marzo de 1973. Durante su presidencia, y acabado el período de restricciones, la economía española se liberalizó, aumentando su tasa de crecimiento de forma importante y continua, por lo que las empresas eléctricas españolas debieron hacer frente a grandes aumentos en el consumo de electricidad, que exigían duplicar, en algunos casos, la capacidad del parque de generación cada siete años. Ello supuso una mayor coordinación entre las sociedades eléctricas, dado el gran volumen de inversiones que gestionaba el sector. Para ello, el Ministerio de Industria encargó a UNESA la elaboración de los primeros Planes Eléctricos Nacionales, con el objetivo de optimizar estas inversiones, teniendo muy en cuenta la capacidad industrial de nuestro sistema productivo. Carlos Mendoza ocupó, además, numerosos cargos de la máxima responsabilidad, como fueron los de Presidente del Consejo de Administración de la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (RENFE), y de la Compañía Metropolitana de Madrid, S.A. También fue vicepresidente del Banco de Vizcaya y del Banco de Financiación Industrial (INDUBAN). También desarrolló una notable actividad en el ámbito público, siendo nombrado, entre otros cargos, Procurador en Cortes en 1971 y Presidente de la Comisión de Obras Públicas. Como reconocimiento a la labor desarrollada, Carlos Mendoza recibió, entre otras, la Encomienda de la Orden de Cisneros al Mérito Político, la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil, la Orden de Isabel la Católica, y la Medalla al Mérito en el Trabajo. Carlos Mendoza Gimeno falleció en Madrid el 7 de noviembre de 1985.

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Juan Alegre Marcet
Presidente de UNESA Período de Presidencia: octubre 1977 – enero 1987

residente de UNESA en representación de Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A., Juan Alegre Marcet nació en Tarrasa (Barcelona) en diciembre de 1917. Después de los estudios de enseñanza secundaria, cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Barcelona.

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En el año 1941 ingresó en el cuerpo de Abogados del Estado, siendo destinado al Tribunal Contencioso-Administrativo de Barcelona. A finales del año 1950 pasó a la situación de excedencia a petición propia. Inició sus actividades profesionales en el ámbito privado, como asesor de la Banca Arnús, que más tarde fue absorbida por el Banco Central. Posteriormente, se incorporó a Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. como asesor Adjunto a la Presidencia. En el año 1958 entró a formar parte de su Consejo de Administración, y en enero de 1971 fue designado Director General de la misma. En el mes de abril del año 1974 fue nombrado Presidente de su Consejo de Administración, cargo que ocupó hasta 1987. Durante la presidencia de Juan Alegre, el parque generador de FECSA casi se duplicó, pues pasó de 2.600 MW en 1974 a más de 4.400 en el año 1987. Otro tanto ocurrió con su producción, ya que frente a los 11.800 GWh producidos en 1974, se generaron más de 20.000 GWh en 1987. En el período de su presidencia, de 1974 a 1987, se produjo la crisis energética, por lo que FECSA, y el resto de las empresas eléctricas, tuvieron que hacer un esfuerzo inversor de enormes dimensiones para sustituir el fuel-oil por plantas, fundamentalmente, nucleares y de carbón. Este proceso trajo consigo algunos desequilibrios financieros en determinadas empresas y se hizo necesario llevar a cabo un intercambio de activos entre las mismas, intercambio en el que FECSA vendió participaciones importantes de las centrales nucleares de Ascó I y Vandellós II. Sin embargo, no fueron suficientes para el saneamiento financiero de la Sociedad, ya que la política tarifaria que se establecería con el Marco Legal Estable llegó tarde, al tiempo que la devaluación de la peseta frente al dólar puso en aprieto a empresas que, como FECSA, se habían endeudado por la construcción de las nuevas centrales recogidas en el PEN-79. Al no poder hacer frente a su deuda en el año 1987, su cotización en Bolsa quedó suspendida por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, para a partir de ahí desarrollar el plan de reflotamiento. En octubre de 1977, Juan Alegre fue designado Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA), y ocupó este cargo hasta enero de 1987. Su entrada en la Presidencia de UNESA coincidió con uno de los momentos más difíciles para el sector eléctrico, tanto desde la vertiente energética (crisis 1973 y 1981) como de la política, pues España atravesaba en ese tiempo el período de la transición.

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Los nueve años en los que ocupó la Presidencia de UNESA coincidieron con el período de aprobación y aplicación del Plan Energético Nacional-1979, plan al que se le exigieron dos condiciones: que fuera aprobado por el Parlamento español y que constituyese una respuesta real a la crisis energética. Con este PEN se implantó una política de diversificación energética y de sustitución del petróleo en nuestro sistema energético. Por lo que afecta al sector eléctrico, esta política consistió –como en el resto de los países desarrollados– en instalar nuevas centrales de carbón y nucleares, aprovechando asimismo los recursos hidroeléctricos remanentes. Ello permitió, por ejemplo, pasar de consumir 9 millones de toneladas de fuel-oil en 1980 a solamente 1,5 millones en 1986. Las empresas de UNESA tuvieron que hacer un esfuerzo inversor muy relevante, sobre todo en el período 1980-1986, que no se reflejó suficientemente en la política tarifaría, haciendo necesario un intercambio de activos entre las empresas en 1986, y, posteriormente, el establecimiento del Marco Legal Estable. En todo este proceso el papel jugado por UNESA resultó muy importante, y por ello también el de Juan Alegre como Presidente. A este respecto, es oportuno recordar algunas palabras que decía Juan Alegre en 1980: “No deja de resultar chocante que algunas veces en España se nos niegue el reconocimiento de méritos que han sido altamente valorados a nivel internacional, por países incluso como Estados Unidos y Japón, como es el caso de la labor que viene desarrollando UNESA, como instrumento de coordinación del sector y de canalización de la política energética instrumentada por los sucesivos Gobiernos”, y añadía: “Posiblemente existan muy pocos sectores de la economía española que se hallen en condiciones de afrontar de forma inmediata la integración en Europa como puede hacerlo el sector eléctrico. Creo que ésta es una buena prueba para juzgarnos”. La forma serena y profunda de enfocar los problemas sitúa a Juan Alegre como un directivo reflexivo y conciliador. Profundo conocedor de los principios y funcionamiento de un Estado de Derecho, en él se reúnen dos grandes características: hombre moderno de empresa y brillante hombre de leyes. Era, además, un convencido de la validez y eficacia del modelo de la economía de mercado. Dentro del sector eléctrico, fue también Presidente de Sociedad Productora de Fuerzas Motrices, S.A. y de Unión Térmica, S.A., así como Consejero de Eléctricas Reunidas de Zaragoza, S.A., Hispano-Francesa de Energía Nuclear, S.A., Fuerzas Hidroeléctricas del Segre, S.A. y Tecnatom, S.A. A nivel internacional fue Vicepresidente de la Unión Internacional de Producción y Distribución de Energía Eléctrica (UNIPEDE). Fuera del ámbito eléctrico, desempeñó la Presidencia de Mutua Nacional del Automóvil y fue Consejero de las sociedades Inversiones Balboa, S.A. y General Europea de Seguros, S.A. Juan Alegre Marcet ha recibido numerosos reconocimientos por su dilatada e intensa labor empresarial, habiendo sido distinguido con la Gran Cruz del Mérito Civil, entre otras condecoraciones.

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Manuel Gómez de Pablos González
Presidente de UNESA Período de Presidencia: octubre 1989 - octubre 1990

anuel Gómez de Pablos nació en San Sebastián en agosto de 1922. Estudió el bachillerato en el Instituto Escuela y cursó la carrera de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos en Madrid.

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Comenzó su actividad profesional en Saltos del Sil, donde había trabajado mientras estudiaba la carrera, siendo nombrado Jefe de la Oficina de Estudios y Proyectos de esta sociedad. Más tarde entró como funcionario del Ministerio de Obras Públicas, para encargarse de la construcción de la carretera de Monforte de Lemos a Chantada, y de la Presa de Montefurado. En 1953 trabajó en Renfe en diversos cometidos hasta el año 1956. En ese año, marchó a Venezuela como Delegado para Latinoamérica de la empresa privada Cimentaciones Especiales – Procedimientos Rodio. Después de una estancia de 3 años, regresó a Madrid para coordinar, desde esta empresa, la construcción de diversos saltos hidroeléctricos, pertenecientes a Iberduero, Hidroeléctrica Española, Fenosa y Unión Eléctrica Madrileña. Su especialidad técnica era la de asegurar la impermeabilidad de las presas. En 1968, el Ministerio de Obras Públicas le ofreció la dirección del Servicio Geológico del Ministerio y dos años más tarde fue nombrado Director General de Obras Hidráulicas, puesto en el que estuvo más de tres años. Dada su experiencia profesional en el área hidroeléctrica, Manuel Gómez de Pablos recibió en febrero de 1978 la oferta de Iberduero para ocupar la Dirección General de la misma. En marzo de ese mismo año, fue nombrado Consejero de Iberduero y en 1981 accedió a la Presidencia de su Consejo de Administración. Dados los momentos difíciles que por razones extraempresariales atravesaba la sociedad –recuérdse que había perdido dos de sus ingenieros del proyecto nuclear en atentados terroristas–, su principal objetivo fue, además de buscar una solución al problema de Lemóniz, el de reconducir el equipo humano de la empresa a los mismos niveles de ilusión que existían cuando se construyeron los aprovechamientos del Duero. Por ello, el excelente trabajo realizado por Manuel Gómez de Pablos en los años de su presidencia resulta difícilmente ponderable. En el año 1991 se fusionaron Iberduero e Hidroeléctrica Española, para formar la actual Iberdrola, en la que Íñigo de Oriol ocupó la Presidencia, y Manuel Gómez de Pablos la Presidencia de Honor. Esta fusión venía a ser un adelanto de la nueva etapa que se avecinaba en el Sector, que se iba a sustanciar en el cambio hacia un modelo liberalizado, proceso fomentado desde la Unión Europea.

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En representación de Iberduero, Manuel Gómez de Pablos fue nombrado Presidente de UNESA en octubre de 1989, sustituyendo a Íñigo de Oriol Ybarra. Aunque en esta época, por una nueva previsión estatutaria, las presidencias de UNESA pasaron a ser de duración anual, no por ello su mandato estuvo ausente de contenido, pues no puede olvidarse que le correspondió dirigir las acciones sectoriales en circunstancias como el accidente de tipo convencional de la central nuclear de Vandellós I, que sería cerrada posteriormente en 1990, pero sobre todo cuando dio comienzo la crisis del Golfo Pérsico, que estallaría en el siguiente año con una elevación drástica de los precios energéticos. Por otro lado, en 1986 Manuel Gómez de Pablos fue nombrado Presidente del Consejo de Administración del Patrimonio Nacional, responsabilidad que ocupó durante 11 años. En 1992 presidió el XV Congreso Mundial de la Energía, ocupando posteriormente la Presidencia de la Fundación Cruz Roja Española. Ha recibido, entre otras, las Grandes Cruces al Mérito Civil, al Mérito Agrícola, al Mérito Turístico y de Isabel la Católica, así como de la Medalla de Oro de la Cruz Roja Española.

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Julián Trincado Settier (1921 - 2000)
Presidente de UNESA Período de Presidencia: octubre 1990 – octubre 1991

ulián Trincado Settier nació en Valencia el 25 de junio de 1921. Realizó sus estudios de enseñanza media en el Instituto Escuela de Valencia, y cursó posteriormente la carrera de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos en Madrid.

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En el año 1946 entró a trabajar en Saltos del Sil, S.A. donde ocupó, sucesivamente, los cargos de Ingeniero Jefe de la División de Construcción, Jefe de Explotación y Subdirector, así como Director de la empresa Constructora del Sil, filial de Saltos del Sil, S.A. En 1965 fue nombrado Director de Eléctricas Leonesas, S.A. (ELSA), sociedad en la que fue designado Presidente cuatro años después, cesando en esta función al fusionarse dicha sociedad con Unión Eléctrica en 1970. Durante este tiempo fue presidente de los grupos de trabajo de Maquinaria Hidroeléctrica y Explotación Conjunta de Sistemas Hidroeléctricos y Termoeléctricos de ASINEL, asociación de UNESA dedicada a la investigación eléctrica. Tras una breve estancia en Huarte y Cía, Julián Trincado volvió al Sector Eléctrico al ser nombrado Director General de Fuerzas Eléctricas del Noroeste, S.A. (FENOSA). En el año 1979 fue designado Consejero de esta Sociedad, ocupando tres años después el cargo de Consejero Delegado de la misma. Al fusionarse FENOSA con Unión Eléctrica, S.A., pasó a ocupar el cargo de Consejero Delegado de Unión Eléctrica-Fenosa, S.A., y a finales del año 1983 fue nombrado Presidente de la Sociedad. En julio de 1993 renunció a su cargo de Presidente, siendo nombrado Presidente de Honor y perteneciendo al Consejo de Administración hasta enero de 1997, fecha en la que renunció a estos puestos de acuerdo con las normas de edad vigentes en el Consejo. Durante la Presidencia de Julián Trincado, el parque generador de Unión Fenosa se amplió con la entrada en funcionamiento de los grupos térmicos de La Robla II y Narcea III en 1984. Después, en 1988, entraría la central nuclear de Trillo, central contemplada en el PEN-83 y que fue aprobada durante el primer año de su presidencia. En el año de 1985, Unión Fenosa tuvo un destacado papel en el intercambio de activos y poco después, una vez aprobado el Marco Legal Estable en 1987, consigue el objetivo de dar por finalizado el proceso de saneamiento de la empresa. Con Julián Trincado se implantan en Unión Fenosa los sistemas informáticos y el modelo de gestión basado en la Planificación Estratégica, modelo que ha sido una pieza importante en el desarrollo de la Sociedad. Además, se firmó el primer contrato internacional con UTE (Uruguay-1988), y se inició la política de diversificación de la empresa. En 1991 se firmó el Plan Cuatrienal para la Mejora Eléctrica de Galicia y

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en el año siguiente adquiere una participación en Hidroeléctrica del Cantábrico. En octubre de 1990, Julián Trincado accede a la Presidencia de UNESA en representación de Unión Eléctrica Fenosa, cargo que ocupó hasta octubre de 1991. Bajo su presidencia en el Sector se produce la fusión de Iberduero e Hidroeléctrica Española y Endesa lanza las OPA’s amistosas sobre Viesgo, Sevillana y Fecsa. Estos hechos suponen la mayor reordenación empresarial del Sector en toda su historia. Además, llega a su punto álgido la Guerra del Golfo Pérsico, que encarece drásticamente los precios del petróleo. Julián Trincado ha ejercido su carrera profesional sin ocupar ningún cargo público, y toda su actividad laboral, a excepción de breves períodos de tiempo, ha discurrido en el Sector Eléctrico, aunque supo compaginar esta dedicación con actividades en otros ámbitos económicos. Así, por ejemplo, formó parte de la Junta Directiva del Círculo de Empresarios desde marzo de 1984. Además, fue Presidente de la Sociedad Autopistas del Atlántico Concesionaria Española, S.A. (AUDASA) y de la Sociedad Ingeniería del Atlántico, S.A. (IDASA), consejero de Compañía Insular del Nitrógeno, S.A. (CINSA), de Sociedad Material y Construcciones, S.A. (MACOSA), y de Red Eléctrica de España, S.A. En el año 1973 fue nombrado Consejero Delegado de la Sociedad Anónima La Toja, pasando a ocupar el puesto de Presidente de dicha Sociedad en el año 1975. En el campo cultural, Julián Trincado Settier ha estado siempre íntimamente influido por el pensamiento liberal. En el año 1973 fundó, con un grupo de amigos, la Unión Editorial con el objetivo de difundir en la sociedad española las ideas liberales. Recibió numerosos reconocimientos, pudiendo destacarse la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1996) y la Medalla Castelao de Galicia (1998); fue miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (1988), y se le otorgó la Medalla de Honor del Colegio de Ingenieros de Caminos Canales y Puertos (1989). Julián Trincado Settier falleció en Madrid el 21 agosto del año 2000.

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Feliciano Fuster Jaume
Presidente de UNESA Período de Presidencia: octubre 1991 – octubre 1992

eliciano Fuster Jaume nació en diciembre de 1924 en Santa Margarita (Mallorca). Cursó la carrera de Ingeniero Industrial en Barcelona y se graduó en el año 1949, entrando después en el Cuerpo de Ingenieros Industriales del Ministerio de Industria.

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Después de algunos años en la Administración Pública, Feliciano Fuster comenzó a trabajar en el año 1955 en Gas y Electricidad, S.A. (GESA), como Ingeniero Adjunto a la Dirección. Tras ocupar diversos cargos de responsabilidad en esta empresa, fue nombrado Director Gerente en 1968 y, finalmente, en el año 1973 fue designado Presidente Ejecutivo de su Consejo de Administración, cargo que ocupó durante veinticuatro años. En este período de tiempo, el parque generador de GESA se triplicó, ya que se pasó de producir 1.070 GWh en 1973 a los más de 3.500 GWh generados en 1997. En este año fue designado Presidente de Honor de la sociedad. En el año 1984, Feliciano Fuster fue nombrado Presidente Ejecutivo de ENDESA y su Grupo de empresas, en donde realizó también una brillante labor durante los más de doce años que desempeñó el cargo. Bajo su presidencia, ENDESA amplió su parque eléctrico en 1984, con la entrada de Compostilla II y del primer grupo de la central térmica de Carboneras. Asimismo, entró en el campo nuclear con la puesta en operación de Ascó (1986) y Vandellós II (1987). En el área hidroeléctrica, amplió también su potencia con la puesta en servicio de la centrales de La Remolina en 1990 y de Río Oscuro en 1992. Por otro lado, en 1985 ENDESA intervino de forma muy importante en el intercambio de activos entre empresas eléctricas, con la compraventa de diversas centrales y la incorporación de Eléctricas Reunidas de Zaragoza a su Grupo de Empresas. Bajo su presidencia, ENDESA compró participaciones importantes de Cía. Sevillana de Electricidad, S.A., Electra de Viesgo, FECSA, Saltos del Nansa, e Hidroeléctrica de Cataluña, empresas que finalmente, en abril de 1999, quedaron integradas en el Grupo ENDESA. Conviene señalar en este punto que en 1983, año anterior al nombramiento de Feliciano Fuster como Presidente de ENDESA, GESA, ENHER, UNELCO y ENCASUR se habían ya integrado en este Grupo, mediante la adquisición de sus acciones por el Instituto Nacional de Industria. En 1988 se hizo la primera oferta pública de acciones en ENDESA, y comenzaron a cotizarse en la Bolsa de Nueva York (Wall Street). Posteriormente el Grupo ENDESA amplió su área de actividades mediante su entrada en Aguas de Barcelona (1994) y, en el área de telecomunicaciones, en Airtel (1995). Dentro del área eléctrica, ENDESA compró diversos activos de generación y distribución en Argentina (Central de Dock Sud, y Compañía de Electricidad del Norte de Buenos Aires, en consorcio con otras sociedades).

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En octubre de 1991, Feliciano Fuster fue designado Presidente de UNESA, cargo que ocupó hasta octubre de 1992. Durante su mandato se produjo en el sector una reordenación importante entre las empresas de UNESA, surgiendo los grandes grupos empresariales actuales, como anticipo de los cambios necesarios en orden a la apertura del Sector a la libre concurrencia, tal y como propugnaba la Unión Europea por esa época. Feliciano Fuster ocupó otros importantes cargos relacionados con el sector energético, entre los que cabe citar: Presidente Ejecutivo de ENHER, Vicepresidente y Consejero de Cía. Sevillana de Electricidad, Presidente de Saltos del Nansa, Presidente de la Federación Empresarial de la Industria Eléctrica (FEIE), Consejero de Red Eléctrica de España, S.A., Consejero del Centro de Investigación Energética Medioambiental y Tecnológica (CIEMAT), Director de la División de Energía Eléctrica del INI, y Director del Programa Energético UNESA-INI (P.E.U.I.). Otros puestos desempeñados en sectores ajenos al energético fueron: Vicepresidente y Consejero de la Sociedad General de Aguas de Barcelona, Vicepresidente y Consejero de IBERIA, e Ingeniero Municipal del Ayuntamiento de Palma. Ha recibido numerosos actos de reconocimiento a sus méritos y diversas condecoraciones, como son la Orden de Isabel la Católica, Caballero de la Orden de Leopoldo de Bélgica, Encomienda de la Orden del Mérito Civil, Mejor Empresario del año 1990 en Baleares, y Mejor Empresario del año 1992. Actualmente desempeña, entre otros cargos, la Presidencia de Honor de ENDESA y GESA, y es Asesor de UNESA y de la Sociedad General de Aguas de Barcelona.

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Fernando de Ybarra y López-Dóriga (1930 – 2001)
Presidente de UNESA Período de Presidencia: octubre 1992 – enero 1994

ernando de Ybarra y López-Dóriga nació en Guecho (Vizcaya) en 1930. Curso estudios de Economía y Derecho en la Universidad de Deusto, licienciándose en esta última especialidad en la Universidad de Valladolid.

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Participó desde muy joven en la creación y desarrollo de empresas en los sectores químico, mecánico, montajes industriales, servicios financieros y de gestión empresarial, inmobiliario, etc. Entre otras actividades empresariales, fue Consejero del Grupo ICOA, S.A., Ganzler Ibérica, Talleres y Montajes Industriales, Banif, S.A., Alquiber, S.A., Electrificaciones del Norte, S.A., Altos Hornos de Vizcaya, DowUnquinesa y vicepresidente de Naviera Vizcaina. Posteriormente, fue nombrado consejero del Banco de Vizcaya, y luego de su sucesor el BBV,y de Iberduero En 1977 fue nombrado miembro del Consejo de Administración de la Compañía Sevillana de Electricidad y en septiembre de 1986 fue designado Presidente de su Consejo de Administración, cargo que ocupó hasta la integración de la empresa en el Grupo ENDESA, en el año 1999. Con la llegada a la presidencia de Fernando de Ybarra se llevó a cabo una importante reestructuración en Sevillana, basada en nuevos criterios organizativos y funcionales, para adecuar a la compañía a la nueva etapa de liberalización en el Sector Eléctrico español, como consecuencia de nuestra entrada en la Unión Europea. A su vez, se puso en vigor un nuevo esquema de funcionamiento, para adaptarse mejor a los cambios que se estaban produciendo en el negocio eléctrico, y se implantaron nuevas directrices en las áreas de la gestión empresarial de la sociedad. En referencia al parque generador, Sevillana realizó inversiones importantes para la entrada en funcionamiento los grupos nucleares de Almaraz I y II (Cáceres), Los Barrios (Cádiz) y la central nuclear de Valdecaballeros. Pero desafortunadamente, esta central se incluyó en la moratoria nuclear establecida por el PEN-83. Por otra parte, compró a Unión Fenosa el 25% de Saltos del Guadiana (GUADISA), ampliando por tanto la participación de Sevillana en esta sociedad hasta el 75%. En 1985 se moderan las inversiones en activos de generación y se orientan principalmente hacia la ampliación de la red de transporte y distribución, con el objetivo fundamental de mejorar la gestión de la compañía y dar una mejor calidad de servicio. Como se sabe, durante el bienio 1991-1992 se produce una reordenación en el sector eléctrico español. Y así como desde el campo privado se promueve la fusión de Iberduero e Hidroeléctrica Española, desde el sector público ENDESA lidera la formación de lo que hoy es su importante Grupo.Ya al comienzo de 1991, mediante una OPA amistosa había adquirido Viesgo, pero en su plan estratégico también consideraba el control de Sevillana y FECSA, aunque no de modo simultáneo. Se consideró

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prioritaria Sevillana, por ser los sistemas eléctricos de ambas compañías más complementarios. En consecuencia, los presidentes de ambas compañías comenzaron las conversaciones, gracias a las cuales se llegó a un primer acuerdo de alianza en junio de 1991, por el que ENDESA participaba en un 33% del capital de Sevillana, respetando la gestión de la compañía andaluza y la continuidad de su equipo directivo. Posteriormente, en julio de 1994, ENDESA compró algunos activos de generación de Sevillana, a cambio de aumentar el límite de participación de ENDESA en su capital; este pacto reforzó la integración operativa y estratégica, que finalmente, en abril de 1999, se completó al ser aprobada la fusión, por absorción, de todas las empresas del Grupo público, y entre ellas Compañía Sevillana de Electricidad. Por otro lado, un hecho muy importante en la presidencia de Fernando de Ybarra fue la Expo 92 de Sevilla, donde la presencia de Sevillana contribuyó de forma importante al éxito de este acontecimiento. A la Presidencia de UNESA Fernando de Ybarra accedió en octubre de 1992, como en representación de la Compañía Sevillana de Electricidad, S.A., ocupando el cargo hasta enero de 1994. Durante este período, en el ámbito sectorial se realizaron estudios y acuerdos para la modernización del sistema eléctrico, que luego sirvieron de base para la posterior entrada en vigor de la Ley de La Ordenación del Sector Eléctrico (LOSE). En el área medioambiental representó a España en varias ocasiones ante el PNUMA (programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), y fundó el Centro Internacional de Formación Ciencias Ambientales (CIFCA). Asimismo, Fernando de Ybarra participó en la vida pública española, desempeñando diferentes cargos como Alcalde de Guecho y Presidente de la Diputación de Vizcaya, Director General de Administración Local y Subsecretario de Planificación del Desarrollo. En el ámbito cultural fue miembro del Patronato de la Universidad de Deusto, del Museo de Bellas Artas de Bilbao, del Instituto de Empresa, de la Fundación Cotec, vocal de la Fundación Banco Bilbao Vizcaya, miembro del Patronato Príncipe de Asturias y Vicepresidente de la Asociación Hispania Nostra, entre otras instituciones. Además de recibir un amplio reconocimiento por su intensa y fructífera actividad empresarial, estaba en posesión de varias condecoraciones nacionales, entre ellas, la Gran Cruz de Isabel la Católica, del Mérito Civil, del Mérito Militar y de Alfonso X el Sabio, y era Caballero de la Orden de Santiago. Ostentó el título de Marqués de Arriluce de Ybarra. Fernando de Ybarra y López-Dóriga falleció en Madrid el 15 de noviembre de 2001.

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Luis Magaña Martínez (1937 – 1996)
Presidente de UNESA Período de Presidencia: enero 1994 – enero 1995

uis Magaña Martínez nació en Valencia en noviembre de 1937. Después de la enseñanza secundaria, cursó la carrera de Ingeniero de Minas en Madrid, obteniendo posteriormente el doctorado.

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Desde 1964 hasta 1975 ocupó diferentes puestos en el sector del Petróleo relacionados con la ingeniería y construcción en REPESA y ENPETROL, tanto en la refinería de Escombreras como en las oficinas centrales de dichas compañías. Entre otros cargos, fue Director de Ingeniería y Construcción del proyecto de la refinería de Tarragona. En el año 1972 fue nombrado Director de la refinería de Escombreras (ENPETROL), puesto que ocupó hasta 1975. En diciembre de 1975 fue nombrado Director General de la Energía, y después pasó a ser Comisario de la Energía y Recursos Minerales del Ministerio de Industria y Energía, cargo que mantuvo hasta 1982. Luis Magaña ocupó estos cargos de máxima responsabilidad en la política energética durante los mandatos de cuatro Ministros de Industria: Carlos Pérez de Bricio, Alberto Oliart, Agustín Rodríguez Sahagún e Ignacio Bayón. Fueron aquellos años muy difíciles, debido a la crisis energética, por lo que las directrices principales de la estrategia, al igual que en el resto de los países desarrollados, se orientó hacia la diversificación energética y la máxima sustitución del petróleo. Esta política se plasmó, fundamentalmente, en el Plan Eléctrico Nacional de 1979 y en las medidas de ahorro y eficiencia energética recogidas en la Ley 80/82 sobre conservación de la energía. Luis Magaña fue el máximo impulsor de estos dos documentos, de tanta importancia en España para hacer frente a la crisis energética. En 1983 volvió al ámbito de la empresa privada, al ser nombrado Vicepresidente Ejecutivo de la Compañía Española de Petróleos (CEPSA), cargó que ocupó hasta comienzos del año 1987. En febrero de 1987 fue nombrado Presidente de Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. (FECSA) que por entonces atravesaba una severa crisis económico-financiera. Aunque en el año 1986, había mejorado sensiblemente la situación de las empresas eléctricas, debido en una parte, al intercambio de activos realizado, y de otra, a que estaban en la fase final del ciclo inversor, recogido, en los PEN-79 y PEN-83, el saneamiento financiero no había alcanzado por igual a todas las empresas eléctricas. Tras definir un plan de saneamiento Luis Magaña solicitó a los Bancos acreedores la refinanciación de su deuda. La noticia tuvo gran repercusión entre los inversores y entidades crediticias, tanto españolas como extranjeras, por lo que las otras empresas eléctricas, así como el Gobierno Central y la Generalitat acudieron en ayuda de FECSA. Las empresas eléctricas se comprometieron a suscribir ampliaciones del

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capital de la compañía para que ésta incrementara sus fondos propios y pudiera reducir su endeudamiento, según el plan de saneamiento estudiado por la dirección de la compañía. Estas ampliaciones se hicieron en 1988, y pudo con ello reanudarse la cotización en Bolsa de las acciones de FECSA. En el verano de 1991, ENDESA, que ya había acordado con Sevillana el lanzamiento de una OPA amistosa sobre una participación significativa de ésta, decidió hacer una operación análoga con FECSA. Por ello, los dos Presidentes, Feliciano Fuster (ENDESA) y Luis Magaña (FECSA), llegando a un acuerdo que se sustanció en septiembre de 1991, cuando los respectivos Consejos de Administración aprobaron la operación. Luis Magaña continuó como Presidente de la Compañía, y las dos sociedades intensificaron de forma notable su colaboración. Luis Magaña supo, por tanto, gestionar con éxito esta crisis, que permitió alcanzar el saneamiento financiero de FECSA. Lógicamente, durante esta etapa no pudieron realizarse en FECSA inversiones en generación. Solamente se invirtió en mejorar la red de distribución, para conseguir una mayor calidad del servicio prestado por la sociedad. En enero de 1994, Luis Magaña fue nombrado Presidente de UNESA, sustituyendo a Fernando de Ybarra y López-Dóriga, cargo que ocupó hasta marzo de 1995. Durante su mandato se aprobó la Ley de Ordenación del Sector Eléctrico (LOSEN), que recogía la amortización de los grupos nucleares en moratoria, tema que Luis Magaña conocía muy bien al haber sido el máximo responsable del Plan Eléctrico1979, desde la Comisaría de Energía y Recursos Minerales del Ministerio de Industria. Luis Magaña ocupó otros cargos de gran importancia en el área energética. Además de la Vicepresidencia Ejecutiva de la Compañía Española de Petróleos, S.A. (CEPSA) en 1983, fue nombrado Presidente de esta sociedad en marzo de 1996, un mes antes de su fallecimiento. Fue también Consejero de varias empresas energéticas, como son: Enher, Endesa, Iberduero, Unión Fenosa, Instituto Nacional de Hidrocarburos, Hunosa, Enpetrol, Hispanoil, Eniepsa y Petroliber. Luis Magaña Martínez falleció en Madrid en abril de 1996.

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Martín González del Valle y Herrero
Presidente de UNESA Período de Presidencia: enero 1995 – marzo 1996

artín González del Valle nació en Oviedo en 1918. Estudió bachillerato en esta ciudad y cursó la licenciatura de Derecho en la Universidad de Madrid, ampliando posteriormente sus estudios en la Universidad de Lovaina (Bélgica).

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Desde muy joven promovió diversas iniciativas empresariales, participando en la constituciones de Sociedades como Química Ibérica, Esindus o Socelec, entre otras. En el año 1952 entró a formar parte del Consejo de Administración de Hidroeléctrica del Cantábrico, del que fue nominado Vicepresidente ejecutivo en 1966 y Presidente del Consejo de Administración en 1987, cargo que ocupó hasta abril de 1999, cuando fue nombrado Presidente de Honor. Durante su presidencia, Hidroeléctrica del Cantábrico inició un proceso de crecimiento y expansión, aprovechando las oportunidades que le ofrecía la liberalización del sector energético español. Este proceso supuso que pasase de ser una empresa regional a tener un ámbito nacional, ampliando de forma significativa tanto su parque de generación como las actividades de distribución y comercialización de electricidad, así como el inicio de otro tipo de actividades, como es el caso de las telecomunicaciones. La potencia de generación de Hidroeléctrica del Cantábrico en 1987 era de 1470 MW con una producción de unos 5.000 GWh, mientras que en 1999 la capacidad instalada era de más de 5.000 MW, con una producción anual superior a los 10.000 GWh, es decir, el parque generador de Hidroeléctrica del Cantábrico se multiplicó por cinco bajo su presidencia. En 1987 se constituyó Hidroeléctrica Gas de Asturias, para el transporte y distribución de gas natural, consiguiendo alcanzar en el año 1999 la cifra de unos 125.000 clientes, localizados en diecinueve municipios de Asturias. Con relación al sector de telecomunicación puede señalarse que, desde 1995, Hidroeléctrica del Cantábrico participa activamente en Telecable y Retecal, ampliando sus servicios de telefonía, además de Asturias, a las provincias de Castilla y León. En el año 1998, Hidroeléctrica del Cantábrico constituyó la empresa SINAE para el desarrollo de actividades relacionadas con las energías renovables y la diversificación energética, habiéndose complementado esta actividad en 1997 con la integración de la empresa de servicios medioambientales Itsemap Ambiental. En representación de Hidroeléctrica del Cantábrico, Martín González del Valle fue nombrado Presidente de UNESA en enero de 1995, sucediendo a Luis Magaña Martínez. De acuerdo con las previsiones estatutarias, ocupó el cargo hasta marzo de 1996.

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En esta etapa comienza la aplicación de la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional (LOSEN), que había entrado en vigor en 1994. Como se sabe, la Ley representaba un intento de modernización del sistema eléctrico y su corta vigencia hizo que los elementos de competitividad existentes en ella no llegaran a ponerse en pleno funcionamiento, dado que sólo fue desarrollada de forma parcial. Sin embargo, dio solución satisfactoria al problema del Sector sobre la amortización de los grupos nucleares en la moratoria nuclear, ordenando su paralización definitiva y compensando a las empresas copropietarias con un porcentaje en las tarifas eléctricas, permitiendo, además, la titulización de estas compensaciones. Martín González del Valle ha ocupado otros cargos de gran responsabilidad, como fueron su nombramiento de Consejero en el Banco Herrero, en Duro Felguera y la Presidencia, durante cinco años, de Acción Social Empresarial. En 1996 fué designado Presidente de la Fundación Hidroeléctrica del Cantábrico. Entre los reconocimientos a su amplia labor profesional, fue distinguido con la Orden de Leopoldo II de Bélgica, la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio y la Medalla al Mérito en el Trabajo. Por otro lado, es miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras de Barcelona, de la Real Academia de Medicina de Oviedo. Ostenta el título de Barón de Grado.

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José María Amusátegui de la Cierva
Presidente de UNESA Períodos de Presidencia: marzo 1998 - agosto 1999 septiembre 1999 – junio 2002

osé María Amusátegui de la Cierva nació en marzo de 1932 en San Roque (Cádiz). Cursó la carrera de Derecho en la Facultad de la Universidad Central de Madrid. En el año 1959 ingresó en el cuerpo de Abogados del Estado, prestando sus primeros servicios en la Delegación de Hacienda de Madrid. En 1967 fue nombrado Secretario del Consejo y Jefe de la Asesoría Jurídica de Altos Hornos de Vizcaya, puesto que ocupa hasta 1970, año en el que es designado Vicepresidente del Instituto Nacional de Industria (INI).

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En el año 1974 pasa a la empresa privada dentro del grupo del Banco de Madrid, como Vicepresidente de su holding industrial PRODINSA. Un año más tarde es nombrado Presidente de Industrias de Telecomunicación, INTELSA (Sociedad Mixta TELEFONICA-ERICSON). En 1980 vuelve al Sector Público como Presidente de Astilleros Españoles y Director de la División de Construcción Naval del INI. En 1981 ocupa la Vicepresidencia del Instituto Nacional de Hidrocarburos y, un año después, es nominado para la Presidencia de CAMPSA, cargo que ocupó hasta 1985. En 1985, José María Amusátegui fue nombrado Vicepresidente Ejecutivo del Banco Hispano Americano, cargo que compatibilizó con la presidencia del Banco UrquijoUnión. En diciembre de 1985 pasa a ser Consejero Delegado del Banco Hispano Americano, y en junio de 1991 fue nombrado Presidente de su Consejo de Administración. Al producirse la fusión de los Bancos Central e Hispano Americano, a partir de 1992 desempeñó la Presidencia Ejecutiva de la entidad resultante. Con la fusión del Banco Central Hispano y el Banco Santander, José María Amusátegui asume la Co-presidencia de la nueva Entidad, cesando en este puesto en el año 2001, y siendo nombrado Presidente de la Fundación Santander Central Hispano. Por tanto, José María Amusátegui ha protagonizado los principales procesos de concentración bancaria en España durante los últimos años. En el Sector Eléctrico comenzó su actividad en enero de 1991, al ser nombrado Consejero y Vicepresidente de Unión Eléctrica-Fenosa, S.A. En junio de 1993 asume la Presidencia de esta empresa, cargo que ocupó durante más de ocho años, hasta marzo del año 2002. Durante la presidencia de José María Amusátegui, Unión-Fenosa acometió un importante programa de crecimiento en el Sector energético y de expansión en negocios emergentes, tales como la consultoría, las telecomunicaciones y el gas natural. Se reforzaron, además, los criterios estratégicos de este programa en las tres áreas de negocio en que se estructura la empresa: energía, tecnología y servicios.

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En los primeros años de su presidencia, hay un nuevo intercambio de activos entre empresas eléctricas, reduciéndose el endeudamiento de Unión-Fenosa en un 17%, lo que permitió iniciar un proceso diversificador de actividades con la adquisición de participaciones en los sectores del petróleo (CEPSA) y de las telecomunicaciones (AIRTEL). Se constituyen las sociedades Unión Fenosa Energías Especiales y Unión Fenosa Inversiones, creciendo en 1995 rápidamente la actividad en consultoría internacional, con la presencia de la empresa en 17 países de Europa, América, Asia y África, y consiguiendo un volumen de facturación significativo. Unión Fenosa adquiere en 1997 una participación de la Compañía Manila Electric Company (Meralco) de Filipinas, distribuye electricidad en Panamá y Guatemala, gestiona la red de transporte de Bolivia y se convierte en el primer generador eléctrico independiente de Kenia. En 1996 se firma el tercer Protocolo con el Gobierno, que define los fundamentos de la liberalización del Sector que establecería la Ley del Sector Eléctrico de noviembre de 1997, y en 1998 se establece la Ley del Sector de Hidrocarburos que desregulariza el gas natural. Asimismo se impulsa también la liberalización de las telecomunicaciones. En el año 2000 se compra SOLUZIONA para integrar los servicios profesionales de Unión Fenosa, creándose también AUNA, donde la empresa integra la mayoría de sus participaciones en telecomunicaciones. Asimismo, en el 2001 pone en explotación la central de ciclo combinado de gas natural en Hermosillo (México), y firma un importante contrato de gas en origen con Egyptian General Petroleum Corporation. También en este año firma un acuerdo con la ONE de Marruecos para suministrar electricidad al mercado marroquí. Finalmente conviene señalar que Unión Fenosa, denominación de la sociedad aprobada en mayo de 2001, recibe varios galardones y trofeos, destacando entre ellos el Premio Edison, que es considerado como el galardón más prestigioso de la industria eléctrica mundial. En marzo de 1998, José María Amusátegui fue designado Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA), en representación de Unión Eléctrica-Fenosa, S.A., ocupando este cargo hasta su disolución como Sociedad Anónima en agosto de 1999. Al transformarse en la Asociación Española de la Industria Eléctrica fue ratificado como Presidente y ocupó este cargo hasta junio del 2002. Bajo su presidencia, el Sector Eléctrico español inició el proceso de liberalización basado en la Ley del Sector Eléctrico de noviembre de 1997, proceso de gran calado y que terminó con la liberalización total de las actividades de generación y comercialización en 1 de enero del 2003. Este cambio de modelo exigió un gran esfuerzo por parte de todos los agentes del sector, incluidas las empresas eléctricas, dada la gran complejidad que conlleva el proceso. En el campo académico, José María Amusátegui ha sido profesor en la Cátedra de Derecho Civil de la Universidad Central, de Madrid. Ha recibido numerosos reconocimientos y condecoraciones, destacando, entre otras, la Gran Cruz del Mérito Civil y la Encomienda de la Orden de Mayo al Mérito de la República Argentina.

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Íñigo de Oriol e Ybarra
Presidente de UNESA Períodos de Presidencia: enero 1987 – octubre 1989 marzo 1996 – marzo 1998 junio 2002 –

ñigo de Oriol e Ybarra nació en Madrid en junio de 1935. Es hijo de José María de Oriol y Urquijo y María de Gracia de Ybarra y Lasso de la Vega. Estudió el bachillerato en el Colegio de Areneros, de los Padres Jesuítas, en Madrid, y se licenció en Derecho por la Universidad Complutense.

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La vida profesional de Íñigo de Oriol está profundamente marcada por la larga tradición empresarial de su familia. Por ello, sus actividades empresariales, aunque muy variadas, se han desarrollado principalmente en el ámbito eléctrico. Entró a trabajar en Hidroeléctrica Española en el año 1959, pasando a ser, en esta primera etapa, responsable de las relaciones institucionales de la empresa. Durante este tiempo, Hidroeléctrica Española llevó a cabo el aprovechamiento integral del río Tajo, desde Talavera de la Reina hasta la frontera de Portugal, y se pusieron en marcha los grupos IV y V de la central térmica Escombreras, así como las centrales de Aceca y Castellón. Después de desempeñar diversas responsabilidades empresariales y de ser nombrado en 1975 consejero, en 1985 pasó a desempeñar la presidencia de Hidroeléctrica Española, tras la fecunda y carismática etapa de José María de Oriol al frente de la sociedad. Una de las primeras actuaciones de Íñigo de Oriol en este puesto fue el establecimiento de un plan de reducción de costes, de acuerdo con el Segundo Protocolo firmado con la Administración, en 1986. Además, Hidroeléctrica Española entró en los mercados financieros más importantes de Europa, como son Londres, Ginebra, Zurich y Frankfurt. Cuando España se preparaba para la efectiva integración en la Unión Europea (UE) y comienza el proceso de liberalización del Sector Eléctrico fomentado desde Bruselas, Íñigo de Oriol negocia con Manuel Gómez de Pablos, Presidente de Iberduero, la fusión de ambas empresas, que fue realizada en 1991, con la constitución de Iberdrola. Íñigo de Oriol pasó a ser el Presidente de la nueva sociedad y Manuel Gómez de Pablos fue nombrado Presidente de Honor. Por otro lado, dentro del proceso de intercambio de activos llevado a cabo en 1993 Iberdrola vendió a Endesa algunos saltos hidroeléctricos y compró a Unión Fenosa una participación en la central nuclear de Trillo. Bajo la presidencia de Íñigo de Oriol, Iberdrola amplía y consolida su presencia en Iberoamérica, comprando diversos activos en Brasil, Bolivia, Chile y Guatemala. Además se construye una central de ciclo combinado de gas natural en Monterrey (México) y otra en Altamira (Estado de Tamaulipas-México), así como el suministro

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de agua potable en Monterrey. Para fortalecer su posición competitiva en Latinoamérica, Iberdrola establece un acuerdo estratégico con Electricidade de Portugal (EDP). En el año 2001 se estudió, por ambas sociedades, una fusión amistosa de Iberdrola y Endesa, con el objetivo de desarrollar un proyecto de expansión internacional y de diversificación. Pero en febrero de 2001 se desistió de este intento como consecuencia de las imposiciones del Gobierno y la aprobación por éste del Real Decreto-Ley 2/2001, que desincentivaba este proceso. En el ámbito sectorial, Íñigo de Oriol fue nombrado Consejero de Unidad Eléctrica, S.A. en representación de Hidroeléctrica Española en 1980, y ha sido designado Presidente de su Consejo de Administración durante dos períodos de tiempo de gran importancia: 1987-1989 y 1996-1998. En el primer mandato se culminó el ciclo inversor de sustitución del petróleo en la producción de electricidad para hacer frente a las crisis del petróleo. Esta estrategia puso a las empresas eléctricas, en general, en una situación de deterioro económico-financiero, una de cuyas consecuencias más importantes fue la crisis de FECSA, a la que se debió hacer frente mediante una actuación solidaria del sector, y UNESA negoció intensamente con la Administración Pública para el establecimiento del Marco Legal Estable. En su segundo período en la presidencia en UNESA, se estableció el Tercer Protocolo Eléctrico con el Gobierno español, que sentaría las bases de la Ley del Sector Eléctrico 54/1997, en la que se basó el marco de liberalización del sector. En estas actuaciones el papel de Íñigo de Oriol, como representante máximo del sector, fue decisivo para la culminación de este proceso, poniendo de manifiesto una gran valentía y tenacidad en la defensa de los planteamientos del sector. Realizado ya el tránsito institucional desde Unidad Eléctrica, S.A. a la Asociación Española de la Industria Eléctrica, en junio de 2002 Íñigo de Oriol fue elegido Presidente de su Junta Directiva, cargo que ocupa en la actualidad. En otros campos profesionales, Íñigo de Oriol fue nombrado en 1968 Presidente de la Cámara de Industria de Madrid, en la que una de sus principales actuaciones fue la de fomentar un acuerdo con la Cámara de Comercio para la fusión de ambas instituciones, lo que se logró en el año 1970. En 1971 fue nombrado Presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid, cargo en el que se mantuvo hasta 1978, dejando esta institución fortalecida y con un gran prestigio en su ámbito de actuación. Asimismo, ha sido vocal de la Asamblea General y miembro de la Junta Directiva del Comité Ejecutivo de la CEOE durante los períodos de 1987-1989 y 1996-1998, en ambas ocasiones en representación de UNESA-FEIE (Federación Empresarial de la Industria Eléctrica). En el ámbito público, Íñigo de Oriol formó parte del Consejo del Reino, por lo que vivió de forma directa una época de especial importancia de la política española, en la que se hizo la transición hacia la Monarquía Constitucional. En el ámbito académico, Íñigo de Oriol firmó en 1973 la constitución de la Fundación

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Universidad-Empresa de Madrid, primera de las creadas en España, y que permitió acabar con unas relaciones anticuadas entre los mundos universitario y empresarial. Otra iniciativa en este ámbito fue su participación en el año 2000, conjuntamente con el embajador de Estados Unidos en España, en la creación de la cátedra Príncipe de Asturias de Ciencias y Tecnología de la Información en la Universidad de Nuevo México, Albuquerque (EEUU).

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II. DIRECTORES GENERALES DE UNESA

RELACIÓN DE DIRECTORES GENERALES DE UNESA
Períodos de Dirección septiembre 1944 - marzo 1964 marzo 1964 - diciembre 1981 diciembre 1981 -

José Luis Redonet Maura Teodomiro González-Baylín Antonini Pedro Rivero Torre

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José Luis Redonet Maura (1902 – 1983)
Director General de UNESA Período de Dirección: septiembre 1944 – marzo 1964

osé Luis Redonet nació en Madrid en febrero de 1902. Después de estudiar la enseñanza secundaria, en 1926 obtuvo el título de Ingeniero Industrial en la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de Madrid.

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José Luis Redonet empezó a trabajar en 1926 como ingeniero en Standard Eléctrica. En el año 1931 ingresó en el Cuerpo de Ingenieros de Estado, y fue destinado a la delegación del Estado en CAMPSA. Posteriormente, pasó al departamento de construcciones de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, en el que ocupó durante varios años el cargo de Ingeniero-Jefe. Pidió la excedencia voluntaria en este puesto para trabajar en el ámbito de la empresa privada, entrando en Hidroeléctrica Española como Secretario Técnico. En agosto de 1944 fue nombrado Secretario General de Unidad Eléctrica, S.A., que acababa de constituirse, y poco después fue designado Director General, cargo que desempeñó por espacio de veinte años. Durante los primeros años de UNESA, José Luis Redonet tuvo que organizar la empresa para cumplir los objetivos que habían establecido las diecisiete empresas constituyentes, es decir, “coordinar el sistema eléctrico nacional a nivel supraregional y supraempresarial, efectuando los intercambios de electricidad necesarios para optimizar su gestión”. Para ello se creó en UNESA una Oficina Central de coordinación de la explotación conjunta del sistema. Años más tarde, en 1953, el Ministerio de Industria le asignó esta función con carácter permanente, pasando a llamarse Repartidor Central de Cargas (RECA), y delegando en esta oficina las competencias administrativas precisas para cumplir su función. Como eran tiempos difíciles para la economía de nuestro país, la Dirección de UNESA tuvo que crear, con pocos medios, una estructura organizadora que permitiese responder con la máxima eficacia a los requerimientos exigidos por los Órganos de gestión de la sociedad. Las actuaciones de UNESA más significativas durante la primera etapa de la dirección de José Luis Redonet fueron las relativas a la interconexión de los parques eléctricos de las empresas propietarias, lo que permitió una mejor coordinación de sus producciones, disminuyendo al máximo las restricciones eléctricas que se produjeron en nuestro sistema hasta finalizar en el año 1958. En este año la capacidad del equipo generador y las interconexiones realizadas pudieron ya hacer frente a todo el consumo demandado. En el año 1951 se habían establecido las Tarifas Tope Unificadas, y ello permitió realizar las inversiones necesarias para el desarrollo del sistema. Tras una etapa de estabilización y apertura de nuestra economía en los años finales de la década de los cincuenta, el aprovechamiento de los recursos hidroeléctricos y

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del carbón nacional permitió hacer frente al comienzo de una época con altas tasas de crecimiento en el consumo eléctrico. En esta etapa UNESA jugó también un papel importante en la gestión del Sistema Eléctrico Español. Al cesar en 1964 José Luis Redonet como director de UNESA, continuó colaborado con el Consejo de Administración de la misma como Asesor Técnico, encargado principalmente de las relaciones con los organismos internacionales. Realizó una intensa labor en este ámbito y, por ello, fue nombrado Presidente de la Unión Internacional de Productores y Distribuidores de Energía Eléctrica (UNIPEDE), entidad que agrupaba a las principales empresas eléctricas europeas. Fue, asimismo, el responsable de la organización del Congreso de UNIPEDE que se celebró en Madrid en el mes de mayo de 1967. Recibió numerosos reconocimientos por el intenso trabajo realizado a lo largo de su vida profesional en el Sector Eléctrico, tanto a nivel nacional como internacional. José Luis Redonet Maura falleció en Madrid el 19 de diciembre de 1983.

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Teodomiro González-Baylín (1916-1997)
Director General de UNESA Período de Dirección: marzo 1964 – 1981

eodomiro González-Baylín nació en Málaga en agosto de 1916, y estudió el bachillerato en el Colegio del Pilar de Madrid. Cursó la carrera de Ingeniero de Minas en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Madrid.

T

Comenzó su actividad profesional en 1941 como ingeniero de Altos Hornos de DuroFelguera. Después, en 1943, fue llamado para desempeñar el cargo de Ingeniero en la Dirección General de Minas, puesto en el que permaneció durante cinco años. Posteriormente, en 1948, fue nombrado Director de Fundiciones y Talleres Mecánicos del Manzanares (FUNTAM), cargo que desempeñó durante dos años. En 1950, González-Baylín pasó a trabajar en el sector eléctrico, concretamente en Hidroeléctrica Española, en donde, tras ocupar varios cargos de responsabilidad, fue nombrado Ingeniero-Jefe de Producción. En marzo de 1964 fue nombrado Director General de UNESA, cargo en el que permaneció hasta diciembre de 1981. Durante la primera parte del período de dirección de González-Baylín, la economía española siguió creciendo de forma importante, por lo que las empresas eléctricas tuvieron que satisfacer incrementos altos en el consumo eléctrico (del orden del 10% de tasa anual), que exigían la duplicación del parque eléctrico cada siete años. Ello exigió a UNESA realizar una importante labor coordinando las cuantiosas inversiones precisas. Por ello, el Ministerio de Industria encargó en 1969 a esta sociedad la elaboración del primer Plan Eléctrico Nacional. Este Plan se fue revisando cada dos años, hasta que quedó integrado en el primer Plan Energético Nacional del año 1975. Después de la crisis energética del año 1973, hubo que diversificar las fuentes energéticas, así como sustituir al máximo el uso del petróleo que, en el sector eléctrico español, se hizo fundamentalmente en base al carbón y a la energía nuclear. Esta estrategia fue establecida, principalmente, en el Plan Energético Nacional del año 1979, que impulsaba, además, numerosas medidas de ahorro y uso racional de la electricidad. También en este período la labor de UNESA fue importante, colaborando con el Ministerio de Industria para el análisis de las distintas alternativas de desarrollo del sector eléctrico. Otro hecho relevante para el sector, consecuencia también del PEN-79, fue la constitución de ASELÉCTRICA, sociedad que tenia como objetivo principal la coordinación conjunta del sistema eléctrico, siendo la continuadora de las funciones que tenía asignadas hasta ese momento el Repartidor Central de Cargas (RECA). Asimismo, durante la dirección de González-Baylín se constituyeron en UNESA sus tres Asociaciones: en 1965, ASINEL, encargada de la investigación eléctrica; en 1969, AMYS, que coordinaba las actuaciones de las empresas en el área de la prevención

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de los riesgos laborales; y en 1973, ADAE, cuyo objetivo principal era, como consecuencia de la crisis energética, la formación e información para el uso racional de la electricidad por parte de los consumidores. Como Director General de UNESA, era institucionalmente Presidente de los Consejos Rectores de estas tres Asociaciones. En otros ámbitos de su labor profesional, Teodomiro González-Baylín fue designado en 1953 Presidente de la Cámara Oficial de Industria de Madrid, cargo que desempeñó a lo largo de quince años, durante los cuales fue nombrado Tesorero del Consejo Superior de Cámaras. Ocupó también otros cargos importantes, como fueron su pertenencia a la Comisión Nacional de Productividad y al Comité de Dirección de la Unión Internacional de Productores y Distribuidores de Electricidad (UNIPEDE). En el campo académico, fue Catedrático de Generadores y Motores Térmicos en la Escuela Superior de Ingenieros de Minas de Madrid. Recibió numerosos reconocimientos por su amplio trabajo realizado, tanto dentro del Sector Eléctrico como en el campo académico. Teodomiro González-Baylín falleció en Madrid el 10 de julio de 1997.

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Pedro Rivero Torre
Director General de UNESA Períodos de Dirección: diciembre 1981 -

edro Rivero Torre nació en Guarnizo (Santander) en noviembre de 1938. Cursó los estudios de Perito y Profesorado Mercantil en la Escuela de Comercio de Santander. Después hizo la Licenciatura y el Doctorado de Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad Complutense de Madrid.

P

En 1960 inició su actividad profesional, como Jefe del Gabinete de Economía de la Caja Rural Nacional. Después, en 1964, entró como Asesor del Gabinete de Economía en el Ministerio de Agricultura, cargo que ocupó hasta el año 1967. En ese año, Pedro Rivero se incorporó a Unidad Eléctrica, S.A. en el Departamento Técnico-Económico, encargándose del área Económico-Financiera del mismo. Después de desempeñar diversos cargos, fue nombrado Director General en diciembre de 1981 y en octubre de 1989 fue nombrado, además, Vicepresidente. En ambos cargos fue ratificado cuando se produjo la transformación jurídica e institucional de UNESA, en agosto de 1999. Cuando Pedro Rivero se hizo cargo de la Dirección General de UNESA eran tiempos difíciles para el sector, puesto que las empresas estaban inmersas en la aplicación de la política energética del PEN-1979 y en ella se buscaba sustituir al máximo la utilización del petróleo para la producción de electricidad. La labor que en este período correspondió a UNESA fue de una especial importancia. En 1982, y tras la firma el Primer Protocolo con las empresas eléctricas, se revisó el Plan Energético de 1979. Las principales consecuencias en el Sector Eléctrico del nuevo PEN, aprobado en 1983, fueron la nacionalización de la Red de Transporte y creación de Red Eléctrica, S.A. para la gestión del sistema conjunto, y la moratoria de cinco grupos nucleares. UNESA, además de negociar con el Gobierno la amortización de las inversiones involucradas en moratoria nuclear, hubo de impulsar el Intercambio de Activos entre las empresas, con el objetivo de equilibrar la producción y los mercados de las mismas. Bajo la dirección de Pedro Rivero, estas actuaciones sectoriales resultaron esenciales, ya que algunas empresas eléctricas tuvieron que apoyar económica y financieramente a otras con objeto de salvar la continuidad de las mismas, haciendo UNESA una labor de arbitraje que resultó fundamental para el Sector, y fue designado árbitro en el intercambio de activos de 1985. Como la política tarifaria llevada por el Gobierno había sido insuficiente, UNESA hubo de impulsar un Segundo Protocolo para que, entre otros aspectos, se garantizase la rentabilidad de sus activos en función de unos valores estándar. El resultado de todo ello fue el establecimiento en 1987 del Marco Legal Estable, que estaría vigente, con algunas modificaciones, hasta el proceso de liberalización del Sector.

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En el bienio 1991/1992 comienza un proceso muy importante de reordenación del Sector, preparándose las empresas eléctricas para una desregulación que venía de la UE a través de sus Directivas. Por ello, UNESA tuvo que trabajar, primero, en el establecimiento de la LOSEN, y después, impulsar el Tercer Protocolo GobiernoEmpresas Eléctricas, que sería la base de la Ley del Sector Eléctrico de noviembre de 1997, en la que quedó definido el marco de liberalización del sector, que empezó a implantarse en enero de 1998 y en el que UNESA tuvo que realizar un importante trabajo dada la enorme complejidad de este cambio en el Sector. Pedro Rivero ocupa otros cargos de gran responsabilidad, como son: Consejero de Red Eléctrica de España y de la Compañía Operadora del Mercado Español de Electricidad (OMEL), miembro del Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de Energía, vocal de la Asamblea General y de la Junta Directiva de la CEOE, Miembro del Consejo Económico y Social y otros puestos en diversos organismos relacionados con el Sector Eléctrico. Además, fue Presidente de la Unión Internacional de Productores y Distribuidores de Electricidad (UNIPEDE), durante los años de 1991 a 1994. En el campo académico, es Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Empresa, en la Universidad Complutense de Madrid, y miembro de diversas entidades nacionales e internacionales relacionadas con la economía, como son AECA, ASEPUC, CEMIDE, REA, etc. Ha recibido numerosos reconocimientos por su intensa actividad en el ámbito profesional y académico, entre los que cabe destacar la Cruz del Mérito Aeronáutico de Primera Clase, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Castilla-La Mancha, y la Medalla de Titulado Mercantil y Empresarial del año 2003. Asimismo, es miembro desde 1991 de la Real Academia de Doctores.

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Complejo-sede de los Ministerios de Economía y Hacienda y de Industria, Turismo y Comercio.

III PARTE
EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL SECTOR ELÉCTRICO ESPAÑOL A TRAVÉS DE UNESA

CRONOLOGÍA DE LOS HITOS MÁS IMPORTANTES DEL SECTOR ELÉCTRICO ESPAÑOL A TRAVÉS DE UNESA
Antecedentes Históricos. (Período 1800-1900)
Años Hitos Observaciones

1800

Construcción de la primera Pila de Electricidad (A. Volta) Primera experiencia de iluminación por arco voltaico (H. Davy) Inducción Electromagnética (H.C. Oersted y M. Faraday) Primeras máquinas Magneto-eléctricas para generar electricidad (Pixil, Clarke, Siemens, Nollet y otros) Se inventa la pila impolarizable (J.T. Daniell)

Los fundamentos habían sido expuestos por A. Volta veinte años antes

1813

Obtuvo luz intensa pero por corto período de tiempo

1820/1821

Principio básico de los generadores eléctricos Permiten transformar energía mecánica en eléctrica.

1832/1867

1836

Un electrodo de cobre en sulfato de cobre y de zinc en ácido sulfúrico. Es una fuente de electricidad más fiable Movió un barco por el río Neva (San Petersburgo) Fue un acontecimiento nacional de primer orden Siguió a la experiencia de Barcelona y se utilizó una pila galvánica

1838

Primera experiencia de la máquina rotativa (motor eléctrico) en el sector transporte (K. Jacobe) Iluminación con electricidad de una botica en las Ramblas de Barcelona (F. Doménech) Iluminación de la Plaza de la Armería y del Congreso de los Diputados (Madrid)

1852

1853

Instalación de los primeros telégrafos eléctricos (Barcelona) R.D. que incluye la asignatura de “Aplicaciones de la Electricidad y de la Luz”en las E.T.S. de Ingenieros Industriales Se inventa la batería recargable al conectarla a la corriente eléctrica (G. Plante) Se presenta la máquina Magneto-Gramme en la Exposición Universal de Viena (Z. Gramme) La E.T.S. de Ingenieros Industriales de Barcelona compra una Magneto-Gramme (Profesores F. de Rojas y R. Manjarrés. Habían visitado la Exposición de Viena) Iluminación de Las Ramblas y el Castillo de Montjuic con una magneto instalada en la fragata Vitoria (T.

Las aplicaciones de la electricidad se amplían

1858

Sería posteriormente, en la década de los setenta, cuando las E.S. de Ingenieros Industriales darían un impulso grande al estudio de la electricidad Este sistema es todavía utilizado en las baterías de coche

1860

1870

Modelo más perfecto que podía utilizarse también como motor.

1874

Estos profesores fueron los principales impulsores de la enseñanza de la electricidad en España. El empresario que importó la Gramme fue T. Dalmau La fragata estaba anclada a 3 km. de distancia y la experiencia tuvo una gran repercusión pública

1875

evolución histórica del sector

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Años

Hitos

Observaciones Puede considerarse la primera empresa que suscribió un contrato eléctrico

1875 (cont.) Dalmau y N. Xifrá son los promotores) La empresa Maquinista Terrestre y Marítima ilumina sus talleres con máquinas Gramme 1879 Primer motor eléctrico para el ferrocarril (W. Siemens)

Alcanzó una velocidad de 6,5 km./hora

Primera lámpara incandescente (bombilla) Fue muy importante para el uso de la (T.A. Edison -EEUU- y Swan -Inglaterra-) electricidad en todo el mundo. Primera “Fábrica de la Luz”en la Rambla de Canaletas Ley de Aguas El ingeniero de la fábrica era N. Xifrá Primera regulación de las aguas continentales. Estuvo vigente hasta 1985 Es la primera empresa eléctrica de España, con un capital social de 20 millones de pesetas. Los socios fundadores fueron T. Dalmau y N. Xifrá. Presentado en la Exposición de Bucarest de ese año La gran expansión del uso de la electricidad en el alumbrado exige esa primera regulación Prohibe el alumbrado con gas en estos locales. Solamente lo permite como sistema de emergencia Posteriormente, de la fusión con otras sociedades resultaría Unión Eléctrica Madrileña 175 km., a 15 kV. y utilizando un transformador trifásico (K Telsa) de AEG

1881

Constitución de la Sociedad Española de Electricidad (Barcelona)

1885

Primer Transformador Eléctrico (Zipermowsky, Deri y Blathy, de la Empresa Gramme) Primer R.D. dictando normas para la concesión de instalaciones eléctricas

1888

Real Orden que regula el alumbrado eléctrico en los teatros españoles

1889

Constitución de la Compañía Madrileña de Electricidad (Madrid)

1891

Primer transporte a larga distancia desde el Salto de Lauffen a Frankfurt

1894

Constitución de la Compañía Sevillana Se crean numerosas sociedades de índole local de Electricidad (Sevilla) y otras sociedades o regional, pues no estaba desarrollado por todo el país suficientemente el transporte de electricidad a larga distancia Primer transporte a larga distancia entre la central de Niágara y Búfalo (EEUU) Entrada en Servicio de la C.T. de Mata (250 kW) Se alcanza la cifra de 75.000 kW instalados (60% térmicos y 40% hidráulicos) Constitución de la Sociedad Gallega de Electricidad (Galicia) Mediante corriente alterna bifásica

1895

1896

Es propietaria la Compañía Barcelonesa de Electricidad y la empresa alemana AEG El consumo eléctrico se aplicaba fundamentalmente en iluminación, 60% (lámparas incandescentes y de arco) y como fuerza motriz, 40% Para la explotación de los saltos de Segad y Fervenza. Antecesora de Fenosa

1900

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evolución histórica del sector

DESARROLLO DE LA INDUSTRIA ELÉCTRICA ANTES DE LA CREACIÓN DE UNESA
Período 1901-1943
Años 1901 Hitos Se publica la primera estadística oficial eléctrica Conexión del Molino de San Carlos con la ciudad de Zaragoza Constitución de Hidroeléctrica Ibérica (Bilbao) 1903 Observaciones Elaborada por los Ministerios de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas Longitud, 4 km. Fue el primer transporte a distancia de electricidad en España Para el aprovechamiento de las cabeceras de los ríos Duero, Urdón, Júcar y Tajo

Constitución de Hidroeléctrica del Chorro Para la explotación del Salto del Chorro en el (Málaga) río Guadalhorce. Se fusionaría en 1967 con Cía. Sevillana de Electricidad Constitución de Mengemor Para el aprovechamiento de los ríos Guadalimar, Guadalquivir y Ohanes. Se fusionaría en 1952 con Cía. Sevillana de Electricidad Para el aprovechamiento del río Manzanares y el suministro a Madrid Longitud del recorrido, 5 km.

1904

1905 1906

Constitución de Hidráulica de Santillana (Madrid) Se inaugura el primer ferrocarril eléctrico (Barcelona-Sarriá)

Constitución de Electra de Viesgo (Bilbao) Para la explotación de los ríos Pons y Urdón y una central de gas pobre en Santander. 1907 Constitución de Hidroeléctrica Española (Madrid) Para el aprovechamiento de los ríos Júcar, Cabriel y Tajo. Distribuía electricidad en las zonas de Madrid y Valencia

1909 1911

Transporte de la C.H. de Molinar a Madrid La longitud de la línea era de 250 km.Y la tensión, de 60 kV Constitución de Riegos y Fuerzas del Ebro Filial de la Barcelona Traction Light and Power era conocida popularmente por “la Canadiense”. Construyó saltos en el Noguera-Pallaresa Constitución de Eléctricas Reunidas de Zaragoza (ERZ) (Zaragoza) Para el aprovechamiento eléctrico del río Gállego Nace de la fusión de la Compañía Madrileña de Electricidad y la Sociedad de Gasificación Industrial y el Salto de Bolarque Es el primer órgano consultivo de la Administración en el área eléctrica, y debía representar a España en las reuniones internacionales

1912

Constitución de Unión Eléctrica Madrileña (Madrid) Real Decreto para la creación de la Comisión Permanente Española de Electricidad

1914

Inicio de la I Guerra Mundial (1914-1917) Afectó de forma positiva a la economía española, suministrando bienes a las naciones contendientes Constitución de Saltos del Duero (Bilbao) Para construir los saltos del tramo internacional del Duero. Un largo litigio con Portugal retrasó el comienzo de estas centrales hasta 1927. El R.D. prevé una REN con 4.400 km. de longitud, un presupuesto de 130 millones de pesetas y las líneas más importantes a 220 kV.

1918

El Ministerio de Fomento encarga por R.D. a la Comisión Permanente de Electricidad un dictamen sobre los principios básicos que debe tener una Red Eléctrica Nacional (REN)

evolución histórica del sector

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Años 1919

Hitos Constitución de Hidroeléctrica del Cantábrico (Oviedo) Creación de la Asociación de Productores y Distribuidores de Electricidad Propuesta de la primera Red Eléctrica Nacional por el Padre Pérez del Pulgar, fundador del ICAI

Observaciones Compra los Saltos hidroeléctricos de Narciso H. Vaquero para la distribución de electricidad en el triángulo Oviedo-Gijón-Avilés El primer Presidente fue D. Luis Sánchez Cuervo, Catedrático de Electrotecnia de la E.S. de Ingenieros de Caminos de Madrid Proponía la creación de una Sociedad Anónima con un capital social de 200 millones de pesetas, intervenida por el Estado. La red tenía una longitud de 6.500 km. Acudieron al concurso varias entidades, entre ellas la Cámara de Productores y Distribuidores de Electricidad. Este asunto se retrasó, y al estallar después la Guerra Civil no se llevó a efecto Nace de la fusión de la Sociedad de Alumbrado por Gas (Mallorca 1958) y de la Compañía Mallorquina de Electricidad (1903) Eran estadísticas más fiables que las oficiales, pues recibían la información directamente de las empresas eléctricas. Utilizaban Zonas Eléctricas muy parecidas a las empleadas por UNESA

1920

1926/1927

Real Decreto y RR.OO. estableciendo un concurso para desarrollar una REN, invitando a todas las entidades nacionales interesadas en el tema

1927

Constitución de la Compañía de Gas y Electricidad (GESA) (Mallorca)

1929

Comienzan a publicarse las primeras estadísticas eléctricas por parte de la Asociación de Productores y Distribuidores de Electricidad Constitución de la Compañía de Luz y Fuerza de Levante (LUTE)

1930

Se fusiona posteriormente con otras empresas de la zona de Levante, siendo finalmente absorbida por Hidroeléctrica Española Constitución de la Union Electric Company Nace de la fusión de la Compañía Insular (UNELCO) (Canarias) Colonial de Electricidad y Riegos (1926), la Sociedad de Electricidad de Las Palmas (1898) y la Compañía Eléctrica de Tenerife (1893) Orden Ministerial creando la Cámara de Productores y Distribuidores de Electricidad Fue prácticamente una transformación jurídica de la Asociación. Fue la predecesora de UNESA Para coordinar las acciones en este campo. UNESA ha sido históricamente un socio fundamental de las actividades de esta Asociación Se produce una escasez de los bienes y servicios en los mercados exteriores que fomenta la utilización de los recursos autóctonos

1938

Creación de la Asociación Electrotécnica Española (AEE)

1940

Estalla la II Guerra Mundial (1040-1945)

1943

El parque generador contaba con La mayor importancia del parque hidráulico, 1.818 MW, de los cuales 1.408 eran hacía muy vulnerable nuestro sistema a la hidráulicos (77%) y 410 MW eran térmicos hidraulicidad de cada ejercicio (el 23% restante)

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evolución histórica del sector

LOS AÑOS DE LA AUTARQUÍA
Período 1944-1952
Años 1944 Hitos Creación de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) Observaciones Su primer objetivo fue la coordinación de la explotación del sistema eléctrico nacional, mediante la construcción de una Red Eléctrica Peninsular Creador e impulsor de UNESA. Es nombrado en agosto y su primer mandato se prolonga hasta abril de 1949 Primer Director General de UNESA, nombrado en septiembre. Su período en el cargo finalizó en marzo de 1964 Su primer objetivo fue la Construcción de la C.T. de Ponferrada (Compostilla I) Resultado de la fusión de Hidroeléctrica Ibérica con Saltos del Duero Fue, junto a 1945, uno de los años más secos de las series hidrológicas de España Debido a la escasez de equipo generador y de interconexiones entre regiones, junto con la baja hidraulicidad del año (el equipo hidráulico era el 77% del total) Su objetivo era desarrollar un tramo del río Sil Afectaba de forma muy importante a la producción del sistema, pues no había suficiente capacidad de regulación Su objetivo era operar en Cataluña. En 1965 se fusionó con la Compañía de Fluido Eléctrico Para el aprovechamiento de los ríos Noguera, Ribagorzana y afluentes y un tramo del Ebro Tenían como objetivo el paliar las restricciones en las zonas geográficas más necesitadas Anteriormente se había construido la primera C.T. de Burceña en 1907, por Hidroeléctrica Ibérica Ocupa en cargo en abril y su mandato se prolonga hasta marzo de 1955 Fue la primera central construida y explotada por ENDESA Para intercambio de energías estacionales

D. José María de Oriol y Urquijo es nombrado Presidente del Consejo Rector de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) D. José Luis Redonet Maura es nombrado Director General de Unidad Eléctrica,S.A. (UNESA) Creación de la Empresa Nacional de Electricidad, S.A. (ENDESA) Constitución de Iberduero Año hidráulico extremadamente seco Comienza el período de restricciones

1945

Creación de Saltos del Sil Año hidráulico extremadamente seco

1946

Constitución de Hidroeléctrica de Cataluña, S.A. (HIDRUÑA) (Barcelona) Constitución de Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana, S.A. (ENHER) (Barcelona) Entrada en servicio de las primeras centrales móviles

1948

Entrada en servicio de la C.T. de Burceña (Bilbao) D. Julio de Arteche y Villabaso es nombrado Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) Entrada en servicio del primer grupo Compostilla I (León)

1949

1950

Primer contrato internacional entre Iberduero y Electricité de France (EDF) Constitución de Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. (FECSA) (Barcelona)

1951

Consecuencia de la quiebra y liquidación de la Barcelona Traction. Para el abastecimiento de electricidad en Cataluña y alguna parte de Aragón Comenzó su implantación en 1953. Hasta entonces no había un único sistema de tarifas eléctricas con validez para todo el país

Decreto para la implantación del sistema de Tarifa Tope Unificada (TTU) y regulación del régimen de la Red General Peninsular

evolución histórica del sector

231

Años

Hitos

Observaciones Tres años antes había entrado en funcionamiento a 138 kV.

1951 (cont.) Entrada en servicio de la primera línea a 220 kV (Villalcampo-Burgos-Bilbao)

Creación de la Unión para la Coordinación Formaban parte ocho naciones de Europa de la Producción y Transporte de Occidental (España no participaba) y su Electricidad (UCPT) objetivo era promover las interconexiones eléctricas 1952 Cia. Sevillana de Electricidad se fusiona con Mengemor Supone el primer paso importante para la constitución de una gran empresa eléctrica en Andalucía

LIBERALIZACIóN DE LA ECONOMíA ESPAÑOLA
Período 1953-1959
Años 1953 Hitos Observaciones

Implantación de las Tarifas Tope Unificadas Tuvo un efecto muy positivo para ir acabando (TTU) con el déficit de capacidad de producción Creación de la Oficina Liquidadora de Energía (OFILE) Consecuencia de la tarifa eléctrica única en el país, con diferencias en los costes de producción hidráulica y térmica

Creación del Repartidor Central de Cargas Extensión de la coordinación del sistema (RECA) dentro de UNESA eléctrico a todo el ámbito nacional, bajo la supervisión del Ministerio de Industria 1955 D. Pedro Barrié de la Maza es nombrado Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) Creación del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) Entrada en servicio del primer grupo de Escombreras 1958 Final del período de restricciones Entrada en servicio de la primera fase de la Subestación de La Mudarra 1959 Es nombrado Presidente en marzo y su mandato se prolonga hasta marzo de 1959

1956

Organización mundial de la ONU para la seguridad y la cooperación en el uso pacífico de las tecnologías nucleares Fue la primera central que utilizaba únicamente fuelóleo como combustible Las Tarifas Tipo Unificadas habían dado sus frutos Luego se convertiría en un gran centro de Transporte de la Red Peninsular

D. Carlos Mendoza Gimeno es nombrado Ocupa el cargo desde marzo. Durante su Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. mandato, en 1969, las Presidencias de UNESA (UNESA) pasan a ser desempeñadas por empresas asociadas. Su período de Presidencia finaliza en marzo de 1973 Plan de Estabilización Económica El parque generador tenía 6.384 MW, de los cuales 4.436 MW eran hidráulicos (69%) y el resto, 1.948 MW, eran térmicos convencionales (31%) Fue el motor del cambio en la política económica del país, hacia una mayor liberalización Se ha producido un aumento en la participación del equipo térmico convencional

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evolución histórica del sector

LOS AÑOS DEL DESARROLLO ECONóMICO
Período 1960-1972
Años 1960-1972 Hitos Período de gran expansión del parque generador, ya que en estos años se constituyeron las grandes centrales hidroeléctricas y térmicas, y se ponen en servicio los primeros grupos nucleares Observaciones De 6.567 a 21.871 MW Cabe destacar la entrada de los primeros grupos de grandes centrales: a) Hidráulicas Aldeadávila: 1.139 MW. (1962) José Mª Oriol: 915 MW. (1969) Villarino: 810 MW. (1970) b) Fuelóleo Santurce: 936 MW. (1969) Castellón: 1.083 MW. (1972) San Adrián del Besós: 1.050 MW. (1973) c) Carbón Compostilla II: 1.312 MW. (1961) Soto de Ribera: 683 MW. (1962) Guardo: 516 MW. (1964) La Robla: 655 MW. (1971) d) Nuclear (Primeros grupos nucleares) José Cabrera: 160 MW. (1968) Vandellós I: 500 MW(1971) Garoña: 466 MW. (1971) 1961 Primer contrato internacional ENHER/EDF con garantía anual Constitución de la Unión Franco-Ibérica para la Coordinación de la Producción y el Transporte de Electricidad (UFIPTE) 1964 Primer Plan de Desarrollo Nombramiento de D. José Luis Redonet, Director General de UNESA, como Presidente de UNIPEDE El suministro de energía se garantizaba durante todo el año (no sólo estacionalmente) Posteriormente se integró en la UCPT. Comienzan los intercambios con Portugal de forma continuada Plan indicativo para el desarrollo económico del país Es un reconocimiento tanto personal como a la labor de representación y colaboración de UNESA en este Organismo Internacional

Entrada en funcionamiento de la primera Tenía una longitud de 111 km. dentro de línea a 380 kV Rubí-La Gaudière (Francia) España D. Teodomiro González-Baylín Antonini Es nombrado en marzo de 1964. Ostenta el es nombrado Director General de UNESA cargo hasta diciembre de 1981 1965 Absorción de Saltos del Sil, S.A. por Iberduero Constitución de la Asociación de Investigación de la Industria Eléctrica (ASINEL) Facilita la puesta en explotación de aprovechamientos del río Sil El objetivo era coordinar la investigación eléctrica a nivel sectorial. Eran socios las empresas de UNESA y numerosas sociedades de fabricación de equipos eléctricos, montajes, etc. Representa un paso más en la creación de una única empresa regional en Andalucía Primera central térmica de carbón de importación Supone un reconocimiento de la capacidad técnica de UNESA

1967

Cía. Sevillana de Electricidad absorbe a Hidroeléctrica del Chorro Entrada en servicio de la C.T. de Pasajes

1968

Orden Ministerial encargando a UNESA el Primer Plan Eléctrico Nacional

evolución histórica del sector

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Años 1969

Hitos Aprobación del Primer Plan Eléctrico Nacional

Observaciones Su objetivo era el de adecuar las importantes inversiones del Sector al gran crecimiento del consumo eléctrico

Constitución de la Asociación de Medicina Su objetivo era la coordinación a nivel y Seguridad en el Trabajo (AMYS) sectorial de las actividades de Prevención de Riesgos Laborales. Eran socios las empresas eléctricas y sociedades relacionadas con seguridad y medicina en el trabajo. 1970 Entrada de ENDESA en UNESA Con ello estaban integradas en UNESA la práctica totalidad de las empresas eléctricas españolas Nace como consecuencia de la absorción de varias sociedades por Unión Eléctrica Madrileña Su objetivo era estimular el uso racional de la electricidad, mejorando la explotación del sistema generador La red de transporte se desarrolla de forma importante en este período, acorde con la expansión del equipo generador Sigue aumentando la participación del equipo térmico convencional y además hay un 6% de equipo nuclear

Constitución de Unión Eléctrica, S.A. (1970)

1971

Establecimientos de Tarifas binómicas

1972

La Red de Transporte de Alta Tensión alcanza los 30.000 km. de longitud (380 kV, 220 kV y 110/132 kV) La capacidad del parque generador tenía 21.871 MW, de los cuales 11.136 MW son hidráulicos (51%), 9.615 MW son térmicos convencionales (43%) y 1.120 MW son nucleares (6%)

LA CRISIS ENERGÉTICA Y SUS CONSECUENCIAS
Período 1973-1982
Años 1973 Hitos Primera Crisis Energética Implantación del Sistema Integrado de Facturación Eléctrica (SIFE) Observaciones Se multiplica por cinco el precio del petróleo en un año Sustituye a las Tarifas Tope Unificadas

Supresión de OFILE y Creación de OFICO Consecuencia del cambio del sistema tarifario Creación de la Asociación de Aplicaciones Su objetivo era informar, formar y asesorar a de la Electricidad (ADAE) los consumidores para el uso racional de la electricidad. Eran socios las empresas eléctricas y sociedades relacionadas con la fabricación de electrodomésticos, construcción, energías renovables, vehículo eléctrico, etc. D. José María de Oriol y Urquijo vuelve a Segundo mandato en la Presidencia, desde ser elegido Presidente de Unidad Eléctrica, marzo 1973 (esta vez en representación de S.A. (UNESA) Hidroeléctrica Española, S.A.), hasta octubre de 1977 1974 Primer Contrato grupo de Empresas/ENDESA Creación de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) Consecuencia de la supresión de OFILE (fórmula B) Creada por los países consumidores de petróleo (países de la OCDE menos Francia) para contrarrestar a la OPEP

234

evolución histórica del sector

Años

Hitos

Observaciones Comenzó con el nombre de Centro de Estudios de la Energía. Su objetivo es el ahorro energético y el apoyo a las energías renovables y a la cogeneración. En 1986 pasó a ser Entidad Pública Empresarial Llegó tarde y fue poco efectivo Régimen de concierto entre Administración y el Sector Eléctrico para conseguir los objetivos del PEN-1975

1974 (cont.) Creación del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE)

1975

Primer Plan Eléctrico Nacional (PEN-1975) Acción Concertada Sector Eléctrico

Creación del Sistema de Compensaciones Consecuencia de la tarifa única en toda España entre las empresas de UNESA (CEUN) y de la diferencia en los costes de producción 1977 Creación de la Secretaría de la Energía Constitución de la Federación Empresarial de la Industria Eléctrica (FEIE) D. Juan Alegre Marcet es nombrado Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) 1979 Segundo Plan Energético Nacional (PEN-1979) Se sobrepasan los 100.000 GWh de producción anual, alcanzando los 105.779 en este año 1980 Segunda Crisis Energética Ley de Conservación de la Energía Creación del Centro de Control Eléctrico (CECOEL) Creación de la Asociación de Empresas para la Explotación del Sistema Eléctrico (ASELÉCTRICA) Plan Acelerado del Carbón En su primera etapa se llamó Comisaría de Energía Su objetivo eran las relaciones laborales y la interlocución con los agentes sociales, especialmente los centros sindicales. Era un complemento de UNESA. Es Presidente en representación de Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. (FECSA), desde octubre de 1977 hasta enero de 1987 Sustitución máxima posible de fuelóleo por carbón y nuclear para la producción de electricidad De ellos, 47.473 GWh (45%) eran hidráulicos, 51.606 GWh (49%) térmicos convencionales y el resto, 6.700 GWh (6%), nucleares Se duplica el precio ya muy alto del petróleo Fomenta el ahorro energético y promueve las energías renovables Según el PEN-79 es una transformación del RECA para mejorar su gestión Para gestionar el CECOEL bajo supervisión de la Administración Siete unidades de carbón con 3.000 MW de potencia total. Se establece por retraso del Plan Nuclear Se rehabilitan numerosas minicentrales por un total de 1.400 MW. Además se establece detalladamente por cuencas su potencial Responsable de la seguridad y de la protección radiológica en las instalaciones nucleares Al comienzo se llamaba Plan de Investigación de UNESA (PIU). Se desarrollaron 1.285 proyectos de investigación con cargo de 795 millones de euros al PIE y el resto, 435 millones de euros, se autofinanciaron por las empresas eléctricas y otras entidades de I+D. El PIE se financiaba con el 0,3% de los ingresos por venta de electricidad

Plan de rehabilitación y actualización de las minicentrales hidroeléctricas Creación del Consejo de Seguridad Nacional R.D. para la creación del Programa de Investigación Electrotécnica (PIE)

evolución histórica del sector

235

Años

Hitos

Observaciones Su objetivo era adecuar a los nuevos escenarios el mix de generación de Hidroeléctrica Española Empieza a ser una red muy mallada, como consecuencia del incremento del equipo generador y el aumento del consumo Adecúa el contrato establecido con los nuevos escenarios Es el primer grupo nuclear de la serie de 1.000 MW. Utiliza un reactor de Agua Ligera a Presión Resultante de la fusión de Unión Eléctrica y FENOSA

1980 (cont.) Hidroeléctrica Española absorbe a Cía. Eléctrica de Langreo

La Red de Transporte de Alta Tensión sobrepasa los 40.000 km. de longitud (380, 220 y 110/132 kV) 1981 Segundo contrato Grupo de Empresas ENDESA Entrada en servicio del grupo nuclear Almaraz I Constitución de Unión Eléctrica-Fenosa, S.A.

D. Pedro Rivero Torre es nombrado Director Es nombrado en diciembre de 1981. General de UNESA Actualmente es Vicepresidente-Director General de UNESA 1982 Parada de la construcción de la C.N. de Lemóniz Por razones de terrorismo

La potencia del parque eléctrico es de La potencia del parque térmico convencional 33.509 MW, de los cuales 13.821 MW son ha sobrepasado a la del equipo hidráulico hidráulicos (41%), 17.637 MW son térmicos convencionales (52%) y 2.051 MW son nucleares (7%)

AÑOS DE IMPORTANTES CAMBIOS EN EL SECTOR ELÉCTRICO
Período 1983-1990
Años 1983 Hitos Primer Protocolo Eléctrico Observaciones Se acordó fundamentalmente: — Nacionalización de la Red de Transporte — Necesidad de revisar el PEN-79 — Marco tarifario más estable y transparente El INI integra todas sus participaciones en ENDESA como cabecera del Grupo. Comprende, además de ENDESA, a ENHER, GESA, UNELCO y ENCASUR Segundo grupo de la serie de 1.000 MW. Utiliza un reactor nuclear de Agua Ligera a Presión Consecuencia del menor crecimiento del consumo y de las nuevas centrales del Grupo ENDESA Tercer grupo de la serie de 1.000 MW. Utiliza un reactor nuclear de Agua Ligera a Presión — Revisión a la baja del consumo eléctrico — Establecimiento de la Moratoria Nuclear — Expansión de la red de gas natural Comprende la paralización de cinco grupos nucleares en construcción: Lemóniz I y II, Valdecaballeros I y II y Trillo II

Formación del Grupo ENDESA

Entrada en servicio del grupo nuclear Almaraz II Revisión del Contrato del Grupo Empresas/ENDESA Entrada en servicio del grupo nuclear Ascó I 1984 Segundo Plan Energético Nacional (PEN-83) Moratoria Nuclear

236

evolución histórica del sector

Años

Hitos

Observaciones Establecía la creación de una empresa de mayoría pública para gestionar la explotación del sistema a través de la Red de Alta Tensión Su objetivo es que las empresas cumplieran determinados requisitos de transparencia económico-financiera Consecuencia de los nuevos desequilibrios de producción y mercado de las empresas, y de sus costes de producción. Cuarto grupo de la serie de 1.000 MW. Utilizaba un reactor de Agua Ligera en Ebullición Su objetivo es la gestión de los residuos de las instalaciones nucleares Operación que se contempla dentro del Plan de Saneamiento Financiero del Sector

1984 (cont.) Ley de Explotación Unificada del Sistema Eléctrico Nacional Programa Financiero del Sector Eléctrico

Nuevo Sistema de Compensaciones

Entrada en servicio del grupo nuclear de Cofrentes Creación de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) OPA de Hidroeléctrica Española al 80% de participación de Hidroeléctrica de Cataluña 1985 Entrada de España en la UE

Tras un período largo de negociaciones, España entra en la UE de los doce países

Nacionalización de la Red de Alta Tensión El R.D. 91/1985 autorizaba su creación con el – Constitución de Red Eléctrica de objetivo de gestionar la explotación unificada España (REE) del sistema, a través de la Red de Alta Tensión. Además debía explotar, mantener y ampliar esta red. Intercambio de activos Su objetivo era alcanzar un mayor equilibrio económico-financiero de las empresas. El valor total de los activos de generación y de mercado intercambiados se acercó al billón de pesetas Tercer grupo de la serie de 1.000 MW. Utiliza un reactor de Agua Ligera a Presión Sustituye a la Ley más que centenaria de 1879. Regula la utilización y el uso de las aguas continentales con criterios actuales Un paso más en el proceso histórico de concentración del Sector Consecuencia de la entrada de España en la UE. Sustituye al Impuesto de Tráfico de Empresas (ITE) en la factura eléctrica Programa Cuatrienial para completar el equilibrio financiero del Sector: — Plan de medidas para reducir los costes de suministro — Política tarifaria suficiente 1987 D. Íñigo de Oriol e Ybarra es nombrado Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) Aprobación del Marco Legal Estable (MLE) Primer mandato en representación de Hidroeléctrica Española, S.A., desde enero de 1987 hasta octubre de 1989 Establece un nuevo sistema de tarifas basado en la estandarización de los costes de producción, recuperando las inversiones a lo largo de la vida útil de las instalaciones. Estuvo vigente hasta la liberalización del Sector con algunas modificaciones

Entrada en servicio la C.N. Ascó II Aprobación de la Ley de Aguas

Absorción de ERZ por ENDESA

1986

Implantación del IVA

Segundo Protocolo Eléctrico

evolución histórica del sector

237

Años

Hitos

Observaciones A pesar del intercambio de activos, tiene que refinanciar la deuda, y es paralizada su cotización en Bolsa. Fue apoyada por las empresas de UNESA y otras instituciones Quinto grupo de la serie de 1.000 MW y utiliza un reactor de Agua Ligera a Presión Consecuencia de la entrada en vigor del MLE

1987 (cont.) Crisis de FECSA

Entrada en servicio la C.N. Vandellós II

1988

Extinción del Contrato Grupo de Empresas/ENDESA

Entra en servicio el grupo nuclear de Trillo Sexto grupo de la serie de 1.000 MW. Utiliza un reactor de Agua Ligera a Presión, pero con tecnología alemana Primera Oferta Pública de Venta (OPV) de Comienza el proceso de privatización de esta acciones de ENDESA sociedad 1989 D. Manuel Gómez de Pablos es nombrado Ocupa la presidencia en el mes de octubre en Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. representación de Iberduero. Su mandato se (UNESA) prolonga hasta octubre de 1990 Cierre de la C.N. de Vandellós I La capacidad del parque de generación en España alcanza los 45.376 MW, de los cuales 16.642 MW son hidráulicos (37%), 21.370 MW son térmicos convencionales (47%) y 7.364 son nucleares (16%) D. Julián Trincado Settier es nombrado Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) Consecuencia de un incidente convencional en la turbina de la central Aumenta de forma considerable la participación en potencia del equipo nuclear. En producción esta participación es mucho mayor (36%) Es nombrado en octubre en representación de Unión Eléctrica-Fenosa, S.A. hasta octubre de 1991

1990

LOS AÑOS DE LA PRELIBERALIZACIÓN
Período 1991-1996
Años 1991 Hitos Observaciones

Tercer Plan Energético Nacional (PEN-91) Trata de reducir las inversiones en el parque de generación. Fomenta el aumento de la cogeneración y del uso de energías renovables. Abogaba por un modelo de ordenación del sector que quedaría plasmado después en la LOSEN Oferta Pública de Acciones (OPA) de ENDESA sobre Electra de Viesgo Guerra del Golfo Pérsico D. Feliciano Fuster Jaume es nombrado Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. OPA de ENDESA sobre Cía. Sevillana de Electricidad OPA de ENDESA sobre FECSA Entrada en servicio de la C.T. de Escatrón Nombramiento de D. Pedro Rivero Torre, Director General de UNESA, como Presidente de UNIPEDE Supone la incorporación de Electra de Viesgo al Grupo ENDESA Tiene una gran repercusión en los precios del petróleo Es Presidente en representación de Empresa Nacional de Electricidad, S.A. (ENDESA), desde octubre de 1991 hasta octubre de 1992 Adquiere el 33,5% de las participaciones de Sevillana Adquiere el 40% de las participaciones de FECSA Primera planta piloto de carbón en España con lecho fluidificado a presión Supone un reconocimiento tanto personal como a la labor desarrollada por UNESA en este organismo internacional

238

evolución histórica del sector

Años 1992

Hitos Constitución de IBERDROLA Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Río de Janeiro – Brasil) D. Fernando de Ybarra y López-Dóriga es nombrado Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA)

Observaciones Resultante de la fusión de Iberduero e Hidroeléctrica Española Los países industrializados se comprometen a reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) Su nombramiento se produce en octubre de 1992 en representación de Cía. Sevillana de Electricidad, S.A. Ocupa el cargo hasta enero de 1994 Hay un nuevo intercambio de activos entre empresas para seguir mejorando el equilibrio financiero de las mismas. Su volumen fue mucho menor que el de 1986. Es Presidente desde el mes de enero, en representación de Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A., hasta enero de 1995 Es un primer intento de liberalización del Sector. Consideraba dos sistemas: el Integrado, que seguía el modelo tradicional, y el Independiente, que estaba liberalizado. No llegó a desarrollarse totalmente. Establecida en la LOSEN, era un ente regulador del Sector para velar por la objetividad y transparencia de su funcionamiento. Posteriormente quedaría integrada en la Comisión Nacional de Energía La participación del Estado en la sociedad se reduce al 66,89% Establece los requisitos necesarios para acogerse al Régimen Especial, cuya producción goza de un régimen técnicoeconómico ventajoso

1993

Segundo intercambio de activos

1994

D. Luis Magaña Martínez es nombrado Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) Ley de Ordenación del Sector Eléctrico Nacional (LOSEN)

Creación de la Comisión del Sistema Eléctrico Nacional

Segunda Oferta Pública de Venta (OPV) de acciones de ENDESA R.D. 2366/1994 sobre “Producción eléctrica en instalaciones de cogeneración y fuentes de energías renovables”. Puede considerarse el establecimiento efectivo de las instalaciones de Régimen Especial 1995 D. Martín González del Valle y Herrero es nombrado Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) D. Íñigo de Oriol e Ybarra vuelve a ser nombrado Presidente de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA)

Ocupa la Presidencia, en representación de Hidroeléctrica del Cantábrico, S.A., desde enero de 1995 hasta marzo de 1996 Segundo mandato, en representación de Iberdrola, desde marzo de 1996 hasta marzo de 1998

1996

Solución definitiva a la Moratoria Nuclear Consecuencia de la LOSEN. Se paralizan definitivamente las instalaciones en moratoria y se compensa a las empresas afectadas con un porcentaje de la tarifa eléctrica Tercer Protocolo Eléctrico Establece las bases operativas que habían de regir en el período transitorio hasta la liberalización del sistema eléctrico Con estas adquisiciones ENDESA pasa a controlar el 75% del capital social de FECSA y Sevillana Primera central en España de gasificación del carbón con ciclo combinado integrado. Es un proyecto piloto en el que participan varios países de la UE

Adquisición por ENDESA de nuevas participaciones en FECSA y Sevillana Entrada en servicio de la central de ELCOGÁS (320 MW)

evolución histórica del sector

239

Años

Hitos

Observaciones Pieza fundamental para el Mercado Interior de la Electricidad en la UE. Se equipara la electricidad a una mercancía o servicio en la UE. El parque eólico comienza a tener una participación significativa. La potencia de los aerogeneradores ha ido en aumento a un elevado ritmo

1996 (cont.) Directiva 96/92/CE sobre “Normas Comunes para el Mercado Interior de la Electricidad” El parque generador es de 49.292 MW, de los cuales 17.834 MW son hidráulicos y eólicos (36%), 23.960 MW son térmicos convencionales (49%) y 7.498 MW son nucleares (15%)

LIBERALIZACIÓN DEL SECTOR
Período 1997-2004
Años 1997 Hitos Ley 54/1997 del Sector Eléctrico Observaciones Es la base de la liberalización del Sistema Eléctrico. Ha exigido un desarrollo normativo muy importante Responsable de la “casación”diaria entre la oferta y la demanda de electricidad Responsable de la seguridad y calidad técnica del suministro eléctrico

Creación Cía. Operadora del Mercado Eléctrico Español Creación del Operador del Sistema Eléctrico (REE)

Creación de la Comisión Nacional Energía Se crea en base a la Ley 54/1997 del Sector Eléctrico y a la Ley 34/1998 del Sector de Hidrocarburos. Es un órgano regulador de carácter consultivo con competencia en los mercados de electricidad, gas, petróleo y sus derivados Comienzan los intercambios de electricidad Es una actuación estratégica de gran con Marruecos a través de un cable importancia submarino por el estrecho de Gibraltar Plan Nacional de la Minería (1998-2005) Firma del Protocolo de Kioto (PK) Plan de ayudas a la minería española del carbón Los países industrializados se comprometen a reducir el 5,2% de sus emisiones de GEI en el período 2008-2012, con respecto a 1990. Está pendiente de ratificación En su artículo 64 crea el Impuesto sobre la Electricidad que grava específicamente el consumo eléctrico Es presidente, en representación de Unión Eléctrica-Fenosa, desde marzo de 1998 hasta agosto de 1999, cuando Unidad Eléctrica, S.A. se transforma jurídicamente en Asociación Española de la industria Eléctrica. Continúa su mandato en esta nueva asociación hasta junio de 2002 A través del Mercado Mayorista de Electricidad gestionado por OMEL Los consumidores de electricidad van adquiriendo el derecho de ser clientes cualificados en función de su consumo anual Con esta operación ENDESA pasa a ser una compañía privada

Ley 66/1997 de Medidas Fiscales Administrativas y de Orden Social

1998

D. José Mª Amusátegui de la Cierva es nombrado Presidente de UNESA

Comienza el funcionamiento en competencia de la generación eléctrica Comienza la liberalización del mercado por escalones de consumo Tercera OPV de ENDESA por el 33% de su capital social

240

evolución histórica del sector

Años

Hitos

Observaciones Paso importante para la constitución del Mercado Interior de la Energía. La necesidad de armonización de ambos sistemas ha ido retrasando su implantación España es de los países de la UE con mayor aprovechamiento de la energía eólica. En el 2004 pasaría a ser el tercer país del mundo Cumple con una Disposición Transitoria de la Ley del Sector Eléctrico y tiene como objetivo el que estas energías alcancen el 12% del consumo total de energía primaria en el 2010 Se aprueba por fusión por absorción en todas las Juntas Generales de Accionistas de las empresas participadas Consecuencia de la liberalización del Sector Eléctrico español Unificar criterios en la defensa de los intereses de las Industrias Eléctricas de los países de la UE

1998 (cont.) Primer acuerdo entre los Gobiernos de España y Portugal para el establecimiento del Mercado Ibérico de la Electricidad. (MIBEL) Se sobrepasan los 1.000 MW de potencia eólica en el sistema eléctrico español 1999 Plan de Fomento de Energías Renovables

ENDESA completa su integración corporativa Transformación jurídica de Unidad Eléctrica, S.A. en Asociación Española de la Industria Eléctrica Fusión de UNIPEDE y EURELECTRIC

La producción anual de España sobrepasa De ellos, 30.788 GWh fueron principalmente los 200.000 GWh, siendo generados hidráulicos y eólicos (15%), 120.213 GWh 209.803 GWh este año térmicos convencionales (57%) y 58.852 GWh nucleares (28%) 2000 I Convención del Sector Eléctrico: “La relación de las empresas eléctricas y los distintos agentes económicos y sociales” OPA de Unión Fenosa sobre Hidroeléctrica del Cantábrico R.D. 277/2000 de separación jurídica de actividades en las empresas eléctricas Esta Convención, primera en la historia de UNESA, permitió vislumbrar nuevos escenarios socio-económicos de la industria eléctrica en la década 2000-2010 El Gobierno desestimó esta OPA al considerar que disminuía el número de agentes de producción eléctrica Obliga a la separación jurídica de las actividades reguladas, Transporte y Distribución, de las liberalizadas, Generación y Comercialización Seis meses después abandonan el proyecto ante las excesivas restricciones impuestas por el Gobierno Se transfirió por R.D. 430/2004 a la normativa española. Fija valores límite de emisión de centrales térmicas y de combustibles fósiles Tiene como objetivos indicativos el lograr para estas energías el 12% del consumo de energía primaria en el año 2010 y el 22,1% para la producción de electricidad en la UE (se incluye toda la hidráulica) En octubre de 2004 no estaba transferida a la normativa española Permitió analizar los aspectos sociales de la producción y distribución de la electricidad ENEL compró en dos etapas Viesgo Generación (activos vendidos por ENDESA) y Viesgo Distribución

Endesa e Iberdrola plantean una fusión amistosa que permitiría tener una empresa eléctrica de gran proyección internacional y de diversificación 2001 Directiva 2001/80/CE sobre grandes Instalaciones de Combustión (mayores de 50 MW) Directiva 2001/77/CE sobre el Fomento de Energías Renovables para la Generación de Electricidad en el Mercado Interior de la Energía Directiva 2001/81/CE sobre techos nacionales de emisión de determinados contaminantes atmosféricos II Convención del Sector Eléctrico: “Energía y Sociedad” Constitución de ENEL-VIESGO

evolución histórica del sector

241

Años 2002

Hitos Entrada en servicio de San Roque I. (397 MW.) “Planificación de Los Sectores de Electricidad y Gas. Desarrollo de las Redes de Transporte (2002-2001)”

Observaciones Primera central de ciclo combinado con gas natural Tiene carácter de planificación indicativa en lo referente a los medios de generación, y vinculante en redes de transporte

R.D. 1432/2002 sobre la nueva Metodología Se aplicó por primera vez en el año 2003, y para el Cálculo de la Tarifa Eléctrica permite una mayor estabilidad y transparencia en las tarifas eléctricas D. Íñigo de Oriol e Ybarra es nombrado Tercer mandato del Sr. Oriol, en representaPresidente de la Asociación Española de la ción de Iberdrola, esta vez en la nueva Industria Eléctrica (UNESA) Asociación, desde junio de 2002 hasta la fecha 2003 Liberalización total de clientes para la elección del suministrador de electricidad “Estrategia para el Fomento del Ahorro y Eficiencia Energética (2004-2012)” Directiva 2003/54/CE sobre Normas Comunes para el Mercado Interior de la Electricidad Desde el 1 de enero de 2003, todos los consumidores pueden elegir el suministrador de electricidad, o acogerse a la Tarifa Regulada Establece unos objetivos de ahorro energético para los distintos sectores y actividades económicas. Está pendiente su desarrollo Adecúa la Directiva correspondiente de 1996. Fija que el 1-7-2004 todas las empresas pueden elegir suministrador y el 1-7-2007 lo mismo para todos los consumidores domésticos. Establece el comercio de CO2 en la UE para el año 2005 Transposición de la Directiva 2003/87/CE y crea la Autoridad Designada para Proyectos MDL (Mecanismos de Desarrollo Limpio) Para sectores afectados acogidos a la Directiva 2003/87/CE, entre ellos el Sector Eléctrico Aprobada por el Consejo Nacional del Clima

Directiva para el establecimiento del Comercio de Emisiones en la UE 2004 R.D. Ley 5/2004 por el que se regula el régimen del Comercio de Derechos de Emisión de GEI R.D. Ley 1866/2004 por el que se aprueba el Plan Nacional de Asignaciones de Derechos de Emisión para 2005/2005 Estrategia Española para el Cambio Climático

Directiva 2004/8/CE sobre el Fomento de Fomenta la cogeneración de alta eficiencia la Cogeneración en el Mercado Interior de para la mejora del sistema energético la Energía Convenio para la Constitución del MIBEL Establece criterios para la armonización de los sistemas eléctricos español y portugués, y prevé su comienzo en julio de 2005 El parque de generación en enero de este El parque generador se distribuye de la año alcanza los 66.438 MW. Observar que siguiente manera: el parque eólico ya es comparable en Hidráulico 18.492 MW capacidad instalada al equipo nuclear, y Eólico 6.214 MW está previsto que lo sobrepase a corto plazo. Cogeneración 5.997 MW La Red de Transporte de alta tensión tiene Biomasa y Residuos 917 MW una longitud de 53.710 km. Térmica Convencional 26.922 MW Nuclear 7.896 MW

242

evolución histórica del sector

Anexo I
RELACIÓN DE MINISTROS RESPONSABLES DE LA POLÍTICA ENERGÉTICA: 1944-2004

continuación se recoge la relación de los Ministros que han estado encargados de la cartera de Industria, u otros ministerios responsables en su momento de la política energética, desde la creación de UNESA en 1944 hasta el año 2004. No se ha hecho una reseña completa de sus amplias biografías, sino solamente sus períodos de mandato en tanto en cuanto tuvieron relaciones con el Sector Eléctrico y UNESA, lo que lógicamente constituye sólo una parte de sus múltiples responsabilidades.

A

MINISTROS
Fecha de Nombramiento Demetrio Carceller Segura Juan Antonio Suanzes y Fernández Joaquín Planell Riera Gregorio López Bravo José María López de Letona y Núñez del Pino Alfredo Santos Blanco Alfonso Álvarez Miranda Carlos Pérez de Bricio Olariaga Alberto Oliart Sousol Agustín Rodríguez Sahagún Carlos Bustelo y García del Real Ignacio Bayón Mariné Carlos Solchaga Catalán Joan Majó Cruzate Luis Carlos Croissier Batista José Claudio Aranzadi Martínez Juan Manuel Eguiagaray Ucelay Josep Piqué i Camps Rodrigo Rato Figaredo José Montilla Aguilera 16.10.40 20.07.45 19.07.51 10.07.62 29.10.69 3.01.74 4.03.75 11.12.75 4.07.77 24.02.78 5.04.79 2.05.80 2.12.82 4.07.85 25.07.85 11.07.88 13.07.93 6.05.96 27.04.00 20.04.04 Fecha de Cese 29.07.45 19.07.51 10.07.62 29.10.69 30.12.73 4.03.75 11.12.75 4.07.77 24.02.78 5.04.79 2.05.80 2.12.82 4.07.85 23.07.86 11.07.88 12.07.93 5.05.96 27.04.00 20.04.04 —

anexo i

245

Anexo II
DOCUMENTOS Proyecto de Ley para el Establecimiento de una Red Nacional de Distribución de Corriente Eléctrica. Escritura de Constitución de Unidad Eléctrica, S.A. Escritura de Constitución de la Asociación Española de la Industria Eléctrica

Proyecto de Ley para el Establecimiento de una Red Nacional de Distribución de Corriente Eléctrica. BOE. 12 de Febrero de 1919

anexo ii

249

250

anexo ii

Escritura de Constitución de Unidad Eléctrica, S.A.

anexo ii

253

254

anexo ii

anexo ii

255

256

anexo ii

anexo ii

257

258

anexo ii

anexo ii

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anexo ii

anexo ii

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anexo ii

anexo ii

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anexo ii

anexo ii

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anexo ii

anexo ii

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anexo ii

anexo ii

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270

anexo ii

Escritura de Constitución de la Asociación Española de la Industria Eléctrica

anexo ii

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anexo ii

anexo ii

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anexo ii

anexo ii

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anexo ii

anexo ii

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anexo ii

anexo ii

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anexo ii

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anexo ii

anexo ii

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anexo ii

anexo ii

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288

anexo ii

anexo ii

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Anexo III
SOCIEDADES MIEMBROS DE UNESA Y SUS ASOCIACIONES: ADAE, AMYS Y ASINEL

Sociedades de UNESA en diciembre 2004
Endesa Iberdrola, S.A. Unión Fenosa, S.A. Hidroeléctrica del Cantábrico, S.A. Enel Viesgo

Sociedades de UNESA en diciembre 1973
Iberduero, S.A. Hidroeléctrica Española, S.A. (HIDROLA) Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. (FECSA) Compañía Sevillana de Electricidad, S.A. Unión Eléctrica, S.A. Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana, S.A. (ENHER) Fuerzas Eléctricas del Noroeste, S.A. (FENOSA) Electra de Viesgo, S.A. Empresa Nacional de Electricidad, S.A. (ENDESA) Hidroeléctrica del Cantábrico, S.A. Hidroeléctrica de Cataluña, S.A. (HECSA) Eléctricas Reunidas de Zaragoza, S.A. (ERZ) Compañía Eléctrica de Langreo, S.A. Gas y Electricidad, S.A. (GESA) Energía e Industrias Aragonesas, S.A. (EIASA) Unión Eléctrica de Canarias, S.A. (UNELCO) Fuerzas Hidroeléctricas del Segre, S.A. Empresa Nacional Eléctrica de Córdoba, S.A. (ENECO) Saltos del Nansa, S.A. Saltos del Guadiana, S.A. (GUADISA) Minero-Siderúrgica de Ponferrada, S.A.

Sociedades fundadoras de UNESA. Agosto 1944
Hidroeléctrica Española Sociedad General Gallega de Electricidad Saltos del Duero Hidroeléctrica Ibérica Electra de Viesgo Mengemor Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya Energía Eléctrica de Cataluña Compañía de Riegos y Fuerzas del Ebro Compañía Sevillana de Electricidad Compañía de Fluido Eléctrico

anexo iii

293

Eléctricas Reunidas de Zaragoza Energía e Industrias Aragonesas Compañía Eléctrica de Langreo Unión Eléctrica Madrileña Saltos del Alberche Hidroeléctrica del Chorro

Sociedades miembros de ADAE. Año 1998
a) Socios Numerarios Iberdrola Endesa Unión Eléctrica Fenosa, S.A. Cía. Sevillana de Electricidad, S.A. Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. Red Eléctrica de España Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana, S.A. Hidroeléctrica del Cantábrico Electra de Viesgo, S.A. Hidroeléctrica de Cataluña, S.A. Unión Eléctrica de Canarias, S.A. Gas y Electricidad, S.A. Eléctricas Reunidas de Zaragoza, S.A. Empresa Nacional Eléctrica de Córdoba, S.A. (ENECO) Saltos del Guadiana, S.A. (GUADISA) b) Socios Colaboradores ADAE tuvo numerosas empresas colaboradoras a lo largo de su existencia, pertenecientes, principalmente, a los sectores de Fabricación de Electrodomésticos, Empresas de Instaladores Eléctricos, Consultoras e Ingenierías.

Sociedades miembros de AMYS. Año 1998
a) Socios Numerarios Iberdrola Endesa Unión Eléctrica Fenosa, S.A. Cía. Sevillana de Electricidad, S.A. Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. Red Eléctrica de España Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana, S.A. Hidroeléctrica del Cantábrico Electra de Viesgo, S.A. Hidroeléctrica de Cataluña, S.A.

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anexo iii

Unión Eléctrica de Canarias, S.A. Gas y Electricidad, S.A. Eléctricas Reunidas de Zaragoza, S.A. Empresa Nacional Eléctrica de Córdoba, S.A. (ENECO) Saltos del Guadiana, S.A. (GUADISA) b) Socios Adheridos Asociación de Investigación Industrial Eléctrica Instalaciones Abengoa, S.A. Cobra Instalaciones y Servicios, S.A. Elecnor, S.A. Empresa Nacional del Uranio, S.A. Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, S.A. Sociedad Española de Montajes Industriales, S.A. ABB Sadespa, S.A. Lainsa, S.A. Fapsa Instalaciones y Obras, S.A. Benito, S.A. Fomento Técnico Hispano-Alemán, S.A. Tensa, S.S. Montajes Eléctricos Segurinsa, S.L. Isolux Wat Potencial y Tensión, S.L.

Sociedades miembros y empresas colaboradoras de ASINEL. Año 1998
a) Empresas de Producción, Transporte y Distribución de Energía Eléctrica Cía. Sevillana de Electricidad, S.A. (CSE) Electra de Viesgo, S.A. (EV) Eléctricas Reunidas de Zaragoza, S.A. (ERZ) Empresa Nacional Eléctrica de Córdoba, S.A. (ENECO) Empresa Hdroeléctrica del Ribagorzana, S.A. (ENHER) Grupo Endesa Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. (FECSA) Gas y Electricidad, S.A. (GESA) Hidroeléctrica de Cataluña, S.A. (HEC) Hidroeléctrica del Cantábrico, S.A. (HC) Iberdrola, S.A. Red Eléctrica de España (REE) Saltos del Guadiana, S.A. (GUADISA) Termoeléctrica del Ebro, S.A. (TEE) Unión Eléctrica de Canarias, S.A. (UNELCO) Unión Fenosa, S.A.

anexo iii

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b) Empresas de Fabricación, Servicios y Otros ABB, S.A. ABB Trafo, S.A. Abengoa, S.A. Alcatel España, S.A. ALKARGO, S. Coop. AMYS APRESA-PLP Spain, S.A. BICC General Cable Energía, S.A. Cahors Española, S.A. Cepsa Lubricantes, S.A. CIDESPA Claved, S.A. Cobra Instalaciones y Servicios, S.A. Comercial Electro Industrial, S.A. DEGREMONT DIMAT, S.A. DENA Desarrollos, S.L. ECN Cable Group, S.L. ELECNOR, S.A. Electrotécnica Arteche Hermanos, S.A. ELIOP, S.A. Empresa Nacional de Ingeniería y Tecnología, S.A. ERICSSON Inforcom España, S.A. Europea de Construcciones Metálicas, S.A. FACEL FERCABLE, S.A. Fundación LABEIN GE Power Management, S.A. GHESA, Ingeniería y Tecnología, S.A. GOULD Electric, S.A. HAZEMEYER Española, S.A. Hispano Mecano Eléctrica, S.A. Ibérica de Aparellaje, S.L. IMEFY, S.A. INCASA Industrias Arruti, S.A. Industrias de Aparellaje Eléctrico, S.A. (INAEL) Industrias Duero, S.A. Ingeniería, Estudios y Proyectos NIP, S.A. Internacional de Construcciones Eléctricas, S.A. (INCOESA) Internacional de Ingeniería y Estudios Técnicos, S.A.

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ISOLUX WAT, S.A. Laboratorio Electrotécnico, S.C.C.L. Lucent Technologies Network Systems España, S.A. MADE, Tecnologías Renovables, S.A. Manufacturas Eléctricas, S.A. METREGA, S.A. NALCO Española, S.A. NKF Ibérica, S.L. NORCONTROL, S.A: NYNAS Petróleos, S.A. Orbis Relojería Industrial, S.A. Ormazábal y Compañía, S.A. Philips Telecomunicaciones, S.A. Phoenix Contact, S.A. Pirelli Cables y Sistemas, S.A. Postes Nervión, S.A. Repsol, S.A. RIESA Contadores Eléctricos, S.A. RYMOIL, S.A. SAINCO, S.A. de Instalaciones de Control Saint Gobain La Granja S.L. Schneider Electric España, S.A. Schlumberger Industries, S.A. SEG Ibérica Shell España, S.A. SIEMENS, S.A. SIMÓN, S.A. Sociedad Española de Montajes Industriales, S.A. Sulzer España, S.A. T&A Team Arteche, S.A. Terasaki España, S.A. Unidad Eléctrica, S.A. Universal de Productos Eléctricos, S.A. Urbar Ingenieros, S.A. ZIV Aplicaciones y Tecnología, S.A. c) Empresas Colaboradoras en los Grupos de Trabajo de Normalización Alcatel Cable Ibérica, S.A. Amper Telemática, S.A: Aplicaciones Tecnológicas Medioambientales, S.A: Construcciones Eléctricas Olmedo, S.A. Crady Eléctrica, S.A.

anexo iii

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DEHN Ibérica, S.A. DF, S.A. Draka Cables Industrial, S.A. EASA Electro, S.A. IBM Centro de Homologación y Normalización IDS Protec, S.A. INDRA Sistemas, S.A. LAYBOX, S.L. OASA Transformadores, S.A. Porcelanas Industriales, S.A. PRONUTEC, S.A. Protecciones Eléctricas, S.A. P.S.R., S.L. Siemens Metering, S.A. Trenzas y Cables de Acero, S.A. (TYCSA)

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anexo iii

Anexo IV
PROTOCOLOS DE ACUERDO ENTRE EL GOBIERNO Y EL SECTOR ELÉCTRICO ESPAÑOL A TRAVÉS DE UNESA 1983 Primer Protocolo sobre la Nacionalización de la Red de Alta Tensión 1986 Segundo Protocolo sobre el Programa de Actuación a Medio Plazo del Sector Eléctrico 1996 Tercer Protocolo sobre el Establecimiento de una Nueva Regulación del Sistema Eléctrico Nacional

Año 1983
Primer Protocolo de Acuerdo sobre la Nacionalización de la Red de Alta Tensión Conscientes del papel fundamental del Sector Eléctrico dentro del conjunto energético, como utilizador de diferentes tipos de energía primaria, así como de su importancia estratégica en la economía nacional en cuanto suministrador de energías finales a los sectores doméstico e industrial, los Presidentes de las Empresas Iberduero, Endesa, Hidroeléctrica Española, Fecsa, Sevillana de Electricidad y Unión Eléctrica-Fenosa, reunidos con el Ministro de Industria y Energía, han acordado abordar la resolución de una serie de problemas que afectan actualmente al Sector Eléctrico y eliminar posibles incertidumbres, en base a los siguientes principios: — El Ministerio de Industria y Energía practicará una política tarifaria que permita una rentabilidad suficiente a las empresas, garantice la remuneración de los capitales y asegure la adecuada dotación a amortizaciones. — Se nacionalizará la Red de Alta Tensión mediante la participación mayoritaria del Sector Público en una sociedad mixta que tendrá como objetivo asegurar la optimización de la explotación del conjunto de instalaciones de producción y transporte. Para ello, dicha sociedad, que tendrá la propiedad de los tramos de la Red de Alta Tensión necesarios para dicha optimización, por cuya utilización por parte de las Empresas Eléctricas percibirá el canon a convenir entre unas y otras, asumirá la titularidad del actual Despacho Central de Aseléctrica (CECOEL). Se asegurará mediante el correspondiente reglamento técnico de las empresas al Despacho Central (CECOEL). — Dicha nacionalización será, por otra parte, la única programada por el Gobierno en dicho sector, quedando garantizada a las actuales empresas la propiedad y la gestión del resto del mismo. A este fin, los abajo firmantes han acordado: — Auditar los datos de balance y cuentas de explotación de las empresas eléctricas en base a los cuales se establecerán las medidas necesarias para lograr una adecuada rentabilidad y financiación del sector, al tiempo que se asegura la minimización de los extracostes de la explotación del sistema derivados de la desviación a la baja de la demanda de energía eléctrica sobre las previsiones establecidas en anteriores programaciones, y la evolución del tipo de cambio de la moneda. — Analizar el procedimiento y las medidas más adecuadas para llevar a la práctica la revisión prevista en el Plan Energético Nacional, con especial referencia a la entrada en funcionamiento de nuevos grupos nucleares y su explotación conjunta con el resto de la potencia instalada, así como los mecanismos económicos y de financiación para el tratamiento de los retrasos que puedan tener lugar, tanto en el período del Plan como con posterioridad. — Estudiar de inmediato la creación de la sociedad mixta con mayoría pública a la que se hace referencia anteriormente, a la que se afectarían los activos asimismo indicados, procediéndose a una valoración de los mismos y al establecimiento de su forma de pago por el Estado en la parte y cuantía que le corresponda.

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Los Presidentes de las Empresas mencionadas manifiestan su voluntad de colaboración en la reordenación mencionada del Sector Eléctrico, dentro de las directrices que emanen del Ministerio de Industria y Energía, así como su aceptación de la conveniencia de una explotación coordinada del sistema productivo y del transporte en alta tensión. El Ministerio de Industria y Energía, por su parte, manifiesta la voluntad del Gobierno de facilitar la gestión del sector por parte de las actuales compañías, cuyo grado de competencia está acreditado, comprometiéndose a autorizar en el más breve plazo posible, una vez cumplidos todos los trámites y requerimientos preceptivos, la entrada en funcionamiento de las centrales de Almaraz (Grupos I y II) y de Ascó (Grupo I), y sucesivamente de las demás instalaciones que queden incluidas en el Plan Energético Nacional revisado. Madrid, 6 de mayo de 1983

302

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Año 1986
Segundo Protocolo de Acuerdo sobre el Programa de Actuación a Medio Plazo del Sector Eléctrico Siguiendo el espíritu de concertación que dio origen al Protocolo de 6 de Mayo de 1983 y como desarrollo y continuación del mismo, a partir del acuerdo alcanzado con los intercambios activos, el ministro de Industria y Energía y los Presidentes de las Empresas Eléctricas acuerdan establecer un programa de actuaciones a cuatro años con el objeto de completar las medidas de equilibrio financiero ya iniciadas y de asegurar un abastecimiento eléctrico competitivo. A tal efecto acuerdan las siguientes actuaciones: 1. Saneamiento en los plazos compatibles con la viabilidad económico-financiera de las empresas, de los ajustes, salvedades o excepciones reconocidos en las auditorías. 2. Las empresas establecerán unos criterios para la retribución de sus recursos propios en función de los resultados de explotación. 3. Flexibilización de los criterios contables relacionados con anteriores normas de saneamiento dentro del estricto cumplimiento de los criterios fijados en el Plan Nacional Contable. 4. Intensificación de las medidas conducentes a una reducción de costes mediante el establecimiento de un programam específico que atienda a cada uno de los componentes de la cuenta de explotación. 5. Realización de los intercambios del mercado necesarios para mejorar la calidad de servicio en la región Cantábrica, Catalana y en las ciudades de Madrid y Barcelona. 6. Adopción por parte de las empresas propietarias de las centrales nucleares de un conjunto de acciones tendentes a asegurar el establecimiento de cauces de información técnica y programas globales de I+D y de formación de técnicos. 7. Establecimiento durante cuatro años de una política tarifaria que, teniendo en cuenta los costes, permita disminuir progresivamente el desequilibrio financiero de las empresas y del sector. 8. Implantación de una política positiva de captación neta de recursos mediante mayores niveles de desembolso en las ampliaciones, la renegociación de la deuda y una utilización más diversificada de los instrumentos financieros. 9. Realización de las inversiones hidráulicas previstas en el PEN, o en sus futuras revisiones. 10. Elaboración de las resoluciones necesarias para que el cálculo de las compensaciones pueda realizarse automáticamente. 11. Establecimiento de una política fiscal que suponga una bonificación a los rendimientos de préstamos, créditos y obligaciones destinados a la inversión en el sector.

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El desarrollo y concreción de los puntos a que hace referencia el presente acuerdo exigen el establecimiento de programas sectoriales e individuales, disposiciones y seguimientos, a cuyos efectos el Ministerio de Industria y Energía y las Empresas Eléctricas, dentro del espíritu de concertación que se persigue, acuerdan la celebración de reuniones conjuntas para establecer las propuestas correspondientes a cada uno de dichos puntos. Madrid, 25 de Febrero de 1986

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Año 1996
Tercer Protocolo de Acuerdo sobre el Establecimiento de una Nueva Regulación del Sistema Eléctrico Nacional El Ministro de Industria y Energía tiene la decidida voluntad de modificar el actual marco normativo del sistema eléctrico, propiciando una mayor liberalización, asegurando la competencia entre las empresas integrantes del mismo y tomando las medidas oportunas para garantizar un menor coste de la energía eléctrica para el conjunto de la economía española. Dada la complejidad del sistema eléctrico, el Ministerio de Industria y de Energía considera que antes de proponer al Gobierno para su remisión a las Cortes las modificaciones legales correspondientes, es conveniente alcanzar un acuerdo básico con los principales integrantes del sistema eléctrico español. Como es obvio, el contenido del presente Protocolo no puede prejuzgar las conclusiones del debate parlamentario, cuyos resultados se trasladarán a las empresas firmantes, a los agentes sociales y a cualquier otra institución o entidad concernida. Por consiguiente, el objetivo del presente protocolo es establecer las bases operativas que han de regir en el funcionamiento del Sistema Eléctrico Español, definir los plazos, medidas y salvaguardias que deberán ser puestos en práctica durante el período transitorio hasta alcanzar los objetivos de liberalización del mercado eléctrico, establecer aquellos criterios que deberán regir la estructura del Sector Eléctrico Español, garantizando la competencia entre las empresas que lo integran y la competitividad de las mismas, así como sentar las bases de retribución adecuada para cada una de las actividades que se realizan en régimen de monopolio natural, y cuya regulación debe contemplar los intereses de los accionistas que conjuntamente sustentan el negocio de la empresa. El presente Protocolo refleja adicionalmente el compromiso que las empresas eléctricas firmantes y sus filiales o participadas eléctricas están dispuestas a asumir como participación en el esfuerzo colectivo de los diferentes agentes económicos para la consecución de los objetivos fijados en relación con la Unión Monetaria Europea. En este sentido, se establece de manera puntual la aportación que el Sector Eléctrico integrado en UNESA deberá realizar en 1997 como contribución a la competitividad de la economía española, vía reducción en términos nominales de la tarifa eléctrica para 1997. Por último, los firmantes constatan que la Ley 40/94, de 30 de Diciembre, de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional y la posición común del Consejo de Ministros de la Unión Europea sobre el proyecto de Directiva sobre Normas Comunes para el Mercado Interior de la Electricidad, de 25 de julio de 1996, constituyen los puntos de partida en los que se basan los acuerdos que a continuación se adoptan, siendo por tanto también estas normas, la referencia obligada en relación con las materias no contempladas en el presente protocolo, referentes al Sistema Eléctrico Nacional.

1. Hidroeléctrica del Cantábrico se adhirió tres meses después.

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ACUERDOS Primero: Modelo de funcionamiento del sistema eléctrico español El Ministerio de Industria y Energía y las empresas eléctricas firmantes del presente protocolo acuerdan que las bases para el funcionamiento del Sistema Eléctrico Español, teniendo en cuenta las diversas actividades que lo componen, serán las siguientes: 1. Generación A partir del 1 de enero de 1998, el orden de funcionamiento de los diferentes grupos de generación se establecerá en función de la oferta que las empresas titulares de dichos grupos efectúen para cada uno de ellos individualmente. Todos los grupos de generación disponibles efectuarán sus ofertas de la manera que se establezca en el desarrollo del presente Protocolo, desarrollo que deberá contemplar la antelación mínima con la que deben realizarse las ofertas, el horizonte de las mismas y el período de programación y régimen de operación. La programación de los grupos se realizará partiendo de la oferta más barata hasta igualar la demanda, sin perjuicio de las posibles restricciones técnicas que pudieran existir en la red o de otras alteraciones excepcionales en el orden establecido en el funcionamiento, cuyo tratamiento se determinará como desarrollo de este Protocolo. Asimismo, se estudiarán, como desarrollo de este Protocolo y a la vista de las experiencias internacionales disponibles al respecto, los procedimientos más adecuados para incorporar a la demanda en el mecanismo de ofertas y para que la respuesta de la misma a las señales de precio sea tenida en cuenta en la determinación del coste marginal del sistema eléctrico. La energía generada en cada período de programación será retribuida al coste marginal del sistema eléctrico basado en la oferta realizada por el último grupo de generación cuya puesta en marcha haya sido necesaria para atender la demanda. Adicionalmente, los generadores serán retribuidos con el factor de garantía de potencia establecido en el apartado 3, así como, en su caso, por los servicios complementarios establecidos en el apartado 2. Para ello, todos los generadores deberán estar dotados de los equipos de medida que, con criterios homogéneos de ubicación y con la precisión requerida, permitan determinar, para cada uno de dichos períodos de programación, la energía realmente vertida en las redes de transporte o distribución. El Gobierno se reserva el derecho de establecer las medidas necesarias para garantizar la seguridad de suministro de energía eléctrica. El sistema descrito será de aplicación a toda instalación de potencia instalada igual o superior a 50 MW, a las de menor potencia existentes que estén actualmente sujetas al Marco Legal Estable, y aquellas otras de menor potencia que así lo deseen con las particularidades descritas en el apartado 6. El resto de instalaciones no estarán sujetas, en su funcionamiento, al régimen de programación por ofertas, y serán retribuidas al precio resultante indicado anteriormente en cada período de programación que funcionen, incluido el factor de garantía de potencia, con las particularidades descritas en el apartado 6. Las instalaciones de generación y el consumo deberán asumir los costes derivados de su

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posición con respecto a la red de transporte y al consumo, mediante un procedimiento de determinación de coeficientes de pérdidas o por medio de mecanismos equivalentes. Dicho procedimiento deberá incluir el adecuado tratamiento para las instalaciones de régimen especial. La parte del consumo sometido a tarifa regulada y las ofertas recibidas de cada grupo de generación que se encuentren en operación antes del 31 de diciembre de 1997 no se verán afectadas por dicho procedimiento hasta el 31 de diciembre del año 2001. En casos de emergencia en los que exista grave riesgo de desabastecimiento por indisponibilidad de las centrales o fallos graves en las redes, el sistema de ofertas podrá ser modificado para hacer frente a dichas situaciones. Se establecerá un procedimiento de asignación, reparto y retribución de los costes provocados por las situaciones de emergencia. La energía generada podrá ser objeto de un régimen de contratación que adoptará la forma de: — Contratos vinculados al precio derivado del sistema de ofertas. — Contratos a precio pactado que se liquidarán por diferencias con respecto al precio resultante del sistema de ofertas. Además se estudiará la utilización de otros tipos de contratos, tanto físicos como financieros, a la vista de las experiencias internacionales disponibles al respecto y atendiendo a conseguir la máxima flexibilidad en la participación de los agentes involucrados, manteniendo la máxima eficiencia posible en la seguridad y en la operación del sistema eléctrico. Su aplicación estará supeditada a su compatibilidad con el sistema de ofertas. La liquidación es la operación consistente en asignar a los grupos de generación que hayan funcionado o hayan estado disponibles en cada período de programación, el precio de la Energía y capacidad correspondiente, determinando los pagos y cobros concretos que deben realizar los diferentes agentes. A estos efectos, los contratos a precio pactado por diferencias, que se comunicarán en las condiciones que se determinen al operador de mercado, se liquidarán al precio resultante del sistema de ofertas, estableciéndose por las partes el saldo por diferencias entre el precio pactado y el citado precio resultante del sistema de ofertas. Todos los generadores se adherirán a las condiciones establecidas por el Operador del Sistema y por el Operador del Mercado para el funcionamiento del despacho y para la liquidación y pago de la energía. Dichas condiciones se establecerán como desarrollo de este Protocolo. Se creará un Registro de Generadores y de otras Entidades que puedan realizar ofertas en el sistema descrito, en el que deberán quedar reflejadas las características de las instalaciones de generación. Sin perjuicio de otros que puedan ser creados en las Comunidades Autónomas, dicho Registro estará ubicado en la Dirección General de la Energía. Estas características de las instalaciones deberán ser puestas de manifiesto al Operador de Mercado para que pueda ejercer sus funciones con la máxima efectividad. 2. Servicios complementarios Son los servicios que complementan la producción de energía eléctrica necesarios para que la electricidad llegue al consumidor, y se entregue en las

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debidas condiciones de calidad y seguridad de servicio. Entre otros se incluyen los siguientes: — — — — — — Regulación primaria de grupos generadores. Regulación secundaria de las zonas o seguimiento de carga. Reserva terciaria de generación. Energía reactiva/control de la tensión. Arranque autónomo. Otros que en el futuro puedan considerarse.

Los servicios complementarios, que no sean obligatorios para las empresas de generación, serán objeto de contratación u oferta de las empresas eléctricas al operador del sistema, siendo retribuidos adicionalmente por los distribuidores-comercializadores, comercializadores o clientes con capacidad de elección del suministro y formarán por tanto parte del precio de la generación del sistema. 3. Capacidad y disponibilidad de las instalaciones de generación Se reconoce a todos los grupos de generación existentes y de nueva construcción integrados en el sistema de ofertas definido anteriormente, el derecho a ser retribuidos por la garantía de potencia que presten efectivamente al sistema. La garantía de potencia se percibirá por todos los grupos según la potencia efectivamente disponible y su valor podrá variar en función de las necesidades de capacidad a largo plazo del sistema, de manera que el valor integrado de la energía origine señales correctas en el mercado propiciando, si fuera necesario, nuevas inversiones. Su determinación y procedimiento de reparto, cuestiones de especial importancia, se realizará mediante un procedimiento que se acordará como desarrollo de este Protocolo. La repercusión de este coste de garantía de potencia a los diferentes adquirentes se determinará en ptas/kWh, será objeto de análisis y, en todo caso, se efectuará atendiendo a criterios objetivos indicativos de la incidencia de los consumos en la capacidad total del sistema. El valor inicial de la garantía de potencia y el procedimiento a seguir para su eventual actualización serán fijados en el desarrollo de este Protocolo, atendiendo a criterios de estabilidad de la señal y de fomento de nuevas inversiones eficientes para el sistema eléctrico en su conjunto. Con carácter indicativo y a la espera de los resultados de los trabajos de desarrollo del presente Protocolo, se estima que la repercusión de la retribución por garantía de potencia efectivamente disponible podría situarse en torno a 1,30 ptas/kWh. 4. Libertad de establecimiento La instalación de nuevos grupos de generación eléctrica se considerará liberalizada a todos los efectos, sin perjuicio de la obtención de las autorizaciones previstas en la normativa vigente para la ejecución de la instalación y sujeta a la regulación medioambiental y de ordenación del territorio establecida por la autoridad competente en cada materia. El Ministerio de Industria y Energía podrá establecer medidas adicionales a la retribución por garantía de potencia para garantizar la seguridad del suministro a largo plazo.

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5. Liberalización del suministro de energías primarias para la generación Las partes firmantes del Protocolo acuerdan que, para una efectiva liberalización y competencia en el sector eléctrico, es necesario propiciar un acceso sin restricciones a las diversas fuentes de energía primaria utilizadas para la generación de electricidad. A partir del 1 de enero 1998, con las excepciones que se recogen en los párrafos siguientes, los abastecimientos de materias primas para la generación de energía eléctrica se efectuarán sin restricciones, sin que quepan limitaciones en materia de política energética o de fijación de precios o de acceso a las infraestructuras, según lo previsto en el Real Decreto Ley 7/1996 de 7 de Junio y el Real Decreto 2033/96, de 6 de Septiembre. El Ministerio elaborará la normativa correspondiente para hacer efectivo este compromiso. En el caso del carbón autóctono, se estará a lo dispuesto en el Plan de Futuro de la Minería del Carbón y Desarrollo de las Comarcas Mineras. El uso de este carbón se atendrá a criterios de racionalidad económica y social. El Ministerio elaborará la normativa correspondiente para hacer efectivo este compromiso negociándola con los agentes sociales. En el marco del Plan de Futuro de la Minería del Carbón y Desarrollo de las Comarcas Mineras, cuyo contenido no se prejuzga en el presente Protocolo, las compañías eléctricas formalizarán contratos a medio y largo plazo de adquisición de carbón nacional, retribuyéndose el coste a un determinado volumen de existencias por encima del stock de seguridad. El proceso de suscripción de contratos se efectuará con la supervisión del Ministerio de Industria y Energía y de los agentes sociales. El Ministerio se compromete a que este compromiso de las empresas eléctricas se lleve a cabo de forma efectiva, de acuerdo con las cantidades garantizadas que en su caso se fijen en el Plan de Futuro de la Minería del Carbón y Desarrollo de las Comarcas Mineras. Adicionalmente, el Ministerio hará uso a partir de la transposición de la Directiva de la Unión Europea sobre normas comunes para el mercado interior de la electricidad de las facultades que le confiere el artículo 8 del citado proyecto de Directiva, con objeto de dar estabilidad al sector minero del carbón. El Ministerio se compromete a tratar de mejorar todos los aspectos que se refieren al carbón en el citado proyecto de Directiva. En todo caso, el Ministerio de Industria y Energía entiende que la gradualidad es un principio básico que debe regir la evolución del sector minero. Asimismo, el Plan de Futuro de la Minería del Carbón y Desarrollo de las Comarcas Mineras supondrá un marco estable en el que la Minería del Carbón se desenvolverá en el futuro. Para ello, el Ministerio elevará al Gobierno la solicitud de que se promueva un debate parlamentario que contribuya a dotar de estabilidad la política que se establezca con respecto a la minería del carbón. En casos de emergencia como los definidos por la Agencia Internacional de la Energía para el caso del petróleo o en situaciones similares que pudieran afectar a los mercados del gas natural, uranio o del carbón, o si se produjeran graves distorsiones en los mercados internacionales de materias primas que pudieran afectar a España en sus relaciones exteriores, el Ministerio de Industria y Energía podrá determinar salvedades a lo dispuesto durante el período de tiempo que durara la situación. La titularidad de las responsabilidades en relación con la segunda parte del ciclo de combustible nuclear seguirá siendo asumida por el Estado a través de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, S.A. (ENRESA).

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6. Instalaciones de producción en régimen especial El Ministerio de industria y Energía y las empresas eléctricas son conscientes de la importancia de este tipo de producción y de la aportación que la misma, en especial la procedente de fuentes renovables, realiza bajo el punto de vista medioambiental, y de ahorro de energías primarias y de eficiencia energética. Por ello, para su adaptación a un modelo competitivo, ambas partes acuerdan que el funcionamiento de estas instalaciones debe adecuarse a la nueva regulación e introducción de competencia. A las instalaciones de este tipo, de potencia instalada superior o igual a 50 MW, les será de aplicación el modelo de ofertas competitivas definido en el apartado 1. Para el resto de instalaciones, sus excedentes de energía eléctrica serán adquiridos al precio que resulte de las ofertas definidas en el apartado 1, incluida la garantía de potencia a que se refiere el apartado 3. No obstante, se establecerán primas que se aplicarán sobre los precios resultantes del sistema de ofertas o instrumentos económicos equivalentes para incentivar a las instalaciones de energías renovables (minihidráulica, eólica y otras), biomasa, residuos y a las instalaciones de cogeneración de hasta 25 MW de potencia instalada, que contribuyan a la mejora del medio ambiente o al ahorro de energía primaria y eficiencia energética. Las primas que se establezcan para las energías renovables (minihidráulica, eólica y otras), biomasa y residuos, tendrán en consideración el nivel de tensión de entrega de la energía, la contribución a la mejora del medio ambiente, y los costes, al efecto de conseguir unas tasas de rentabilidad razonables con referencia al coste del dinero en el mercado de capitales. El precio de adquisición resultante se fijará dentro de una banda porcentual referida a la media de las tarifas para los consumidores finales que no tengan la categoría de clientes con capacidad de elección, incluyendo los correspondientes factores de discriminación horaria. En el caso de las instalaciones que utilicen residuos, estos incentivos se establecerán previo informe de la autoridad competente en materia de medio ambiente sobre el desimpacto ambiental que produzcan dichas instalaciones y teniendo en cuenta asimismo el porcentaje de combustible principal y de residuos utilizado en la instalación. Las primas que se establezcan para las instalaciones de cogeneración de hasta 25 MW, tendrán en consideración el nivel de tensión de entrega de la energía y los costes de inversión, al efecto de conseguir unas tasas de rentabilidad razonables con referencia al coste del dinero en el mercado de capitales. La percepción de esta prima se mantendrá como máximo hasta la supresión de la retribución fija incluida en los costes de transición a la competencia definidos en el apartado 7 del presente Acuerdo. A las instalaciones acogidas en la actualidad al régimen previsto en el Real Decreto 2366/94, continuará siendo de aplicación dicho Real Decreto hasta los cinco años de su entrada en explotación, o bien podrán optar por acogerse al régimen económico que en aplicación del presente Protocolo se establezca. Con la excepción de lo establecido en los párrafos anteriores y del compromiso regulatorio establecido en el Acuerdo Segundo, apartado 1, el funcionamiento del régimen especial de

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producción eléctrica no podrá ser objeto de discriminación, en relación al funcionamiento del resto del sistema. 7. Formación de precios La formación de precios de la electricidad para los consumidores finales se realizará de conformidad con los criterios que figuran en el apartado 11. Se relacionan a continuación los distintos componentes del coste de suministro, agrupados por conceptos para facilitar una elaboración correcta y gradual de las tarifas: a) Costes de generación, que constan de: — La retribución de la energía producida por cada generador, según el coste marginal del sistema y, en su caso, de los ajustes que se establezcan por las pérdidas incurridas en la red de transporte y de los costes derivados de las alteraciones del régimen normal de funcionamiento del sistema de ofertas. — La retribución por capacidad y disponibilidad de las instalaciones de generación. — Los costes por servicios complementarios que se establezca que hayan de ser remunerados. b) Costes permanentes de funcionamiento del sistema eléctrico, que incluyen: — Los incentivos o efectos económicos adicionales derivados del Real Decreto 2366/1994 a la producción en régimen especial. — Los costes de la entidad a cargo de la explotación del sistema, y los del operador del mercado. — Los costes de la CSEN. c) Costes de transporte, que constan de los reconocidos a las entidades transportistas por el ejercicio de sus actividades de construcción, operación y mantenimiento de sus instalaciones. d) Costes de distribución, que constan de los reconocidos a las entidades de distribución por el ejercicio de sus actividades de construcción, operación y mantenimiento de sus instalaciones, así como de los costes de las pérdidas en estas redes. e) Costes de gestión comercial y gestión de la demanda, en su caso, derivados de las actividades necesarias para suministrar energía a los consumidores considerados no elegibles. f) Costes de transición a la competencia, que constan de: — La retribución fija establecida durante el período transitorio en el Acuerdo segundo. — Los costes asociados al stock estratégico de combustible nuclear y el tratamiento posterior de los residuos. — Los costes asociados a la moratoria nuclear. g) Costes de seguridad de abastecimiento, que constan de: — Los costes asociados a la minería del carbón, al exceso de stock de carbón nacional en su caso y los costes indirectos relacionados con el Plan de Futuro de la Minería del Carbón y Desarrollo de las Comarcas Mineras. Todos estos conceptos se repercutirán como costes de energía o de potencia en el proceso de formación de precios.

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El valor Integrado de la Energía (VIE), en cada tramo de programación que se establezca, comprenderá los conceptos incluidos en (a) y la imputación que fije el Ministerio de Industria y Energía de los conceptos establecidos en (b). Los costes de transición a la competencia y los costes de seguridad de abastecimiento, se imputarán a todos los consumidores de acuerdo con las directrices que se establezcan por el Ministerio de Industria y Energía, teniendo en cuenta las características de su consumo y sus niveles de tensión de suministro. 8. Despacho, transporte y operador de mercado Las partes firmantes consideran que el desarrollo de la función de Operación del Mercado que se desprende del presente Protocolo exige la creación de una entidad, jurídicamente separada de RED ELÉCTRICA DE ESPAÑA, S.A., que tenga a su cargo todos los mecanismos de recepción de ofertas, casación y comunicación necesarios para establecer el mercado de generación y demanda. La entidad Operador del Mercado realizará las liquidaciones que correspondan a las transacciones mercantiles efectuadas bajo su operación. Esta entidad, Operador del Mercado, se constituirá como Sociedad Anónima antes del 31.12.1997. En el marco del desarrollo del presente Protocolo se establecerá la composición accionarial de esta sociedad. La actuación de la entidad Operador del Mercado estará sometida, sin perjuicio de las competencias que correspondan al Ministerio de Industria y Energía y a la Comisión del Sistema Eléctrico Nacional, al seguimiento y control de un Comité de Agentes del Mercado (CAM) cuya composición y funcionamiento se establecerán como desarrollo del presente Protocolo. RED ELÉCTRICA DE ESPAÑA, S.A. continuará ejerciendo las actividades contempladas en la LOSEN como empresa de Transporte y Operador del Sistema siendo exigible, en cualquier caso y de acuerdo con la ley, la separación contable de ambas actividades. En el marco del desarrollo del presente Protocolo se establecerá el adecuado esquema de funcionamiento de la sociedad. Para ello se tomarán en cuenta, por un lado, las sinergias derivadas de la utilización compartida de activos comunes y, por otro lado, los conflictos de intereses que pudieran afectar a su funcionamiento. Asimismo, se estudiará el marco regulador de las actuaciones de Red Eléctrica de España, S.A. en el desarrollo de sus actividades y funciones. No se impone restricción alguna de titularidad pública a RED ELÉCTRICA DE ESPAÑA, S.A.. Su accionariado se reestructurará pudiendo participar en su capital cualquier agente que intervenga en el funcionamiento del Sistema Eléctrico Nacional. Ningún accionista podrá tener una posición de dominio directa o indirectamente y el conjunto de accionistas garantizará la neutralidad de sus actuaciones. Esta reestructuración deberá culminarse antes del 31.12.1997. La normativa sobre la gestión de los intercambios internacionales se elaborará partiendo de lo establecido al efecto por la posición común del Consejo de Ministros de la Unión Europea sobre el proyecto de Directiva sobre Normas Comunes para el Mercado Interior de la Electricidad y por la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional. Para ello se otorgará la máxima libertad a los agentes del Sistema Eléctrico Nacional, atendiendo a que esto

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sea compatible con salvaguardar la eficiencia y seguridad del Sistema Eléctrico Nacional y el interés público, aplicando para ello la condición de reciprocidad del proyecto de Directiva cuando sea necesario. Se tomarán las medidas oportunas para garantizar que Red Eléctrica de España, S.A. pueda cumplir los actuales compromisos internacionales que tiene establecidos. La retribución de la actividad de transporte se realizará teniendo en cuenta el reconocimiento de costes de inversión unitarios y costes de Operación y Mantenimiento por instalación con criterios transparentes, objetivos y no discriminatorios. Las actividades de RED ELÉCTRICA DE ESPAÑA, S.A. como Operador del Sistema tendrán un coste reconocido. A estos efectos la retribución global de RED ELÉCTRICA DE ESPAÑA, S.A. para 1997 se establece en 49.358 Mpta. Esta cantidad se revisará anualmente con el IPC-1 así como cada cuatro años para tener en cuenta la evolución de su inmovilizado (neto). El peaje por utilización de la red de transporte que, como contraprestación de dicha utilización deberán satisfacer las empresas distribuidoras-comercializadoras, comercializadoras y aquellos clientes que se acojan a la libertad de elección, se establecerá en ptas/kWh teniendo en cuenta el nivel de tensión del suministro y las características del uso que hagan de la red. 9. Distribución y comercialización El Ministerio de industria y Energía y las empresas eléctricas acuerdan que los costes reconocidos a estas actividades de las empresas firmantes de este Protocolo y sus filiales o participadas peninsulares, ascenderán en 1997 a la cantidad de 528.894 Mpta., incluidos los 25.000 Mpta. que se contemplan en 1997 en la partida de otros ingresos a que se refiere la disposición adicional quinta del Real Decreto 1538/1987, excluidos los costes de estructura de la distribución que ascienden a la cantidad de 16.857 Mpta. e incluidos los costes de las instalaciones de transporte cuya propiedad corresponde a estas empresas eléctricas y que asciende a 41.161 Mpta., cuya retribución se realizará con los mismos criterios que los correspondientes a las instalaciones propiedad de RED ELÉCTRICA DE ESPAÑA, S.A.. Se dispondrá de una cuantía máxima de 10.000 Mpta. cada año de coste reconocido adicional con objeto de retribuir planes de mejora en la calidad del servicio de las empresas distribuidores, de acuerdo con el artículo 46.2 de la LOSEN, siempre que en dichos planes participen las Comunidades Autónomas. Adicionalmente, se podrán considerar costes relativos a programas de incentivación de la gestión de la demanda a realizar por los distribuidores-comercializadores y comercializadores, por una cuantía máxima de 5.000 Mpta. para el año 1997 y siguientes. La retribución global de la distribución se actualizará anualmente teniendo en cuenta el IPC-1 y las variaciones del mercado afectadas estas últimas por un factor de eficiencia. El reparto de la retribución global entre las diferentes empresas de distribución responderá a un modelo que caracterice las distintas zonas de distribución, y variables objetivas de la actividad y que evolucione en función de parámetros objetivos de calidad del suministro y reducción de pérdidas. Se establecerá el procedimiento de determinación de los peajes por utilización de las redes de

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distribución que serán únicos, teniendo en cuenta el nivel de tensión de suministro y las características de consumo. Tendrán derecho a la utilización de las redes de transporte y distribución los clientes con capacidad de elección y las compañías que realicen funciones de comercialización. Todas las compañías que realicen funciones de comercialización figurarán en un registro que llevará el Operador de Mercado. Igualmente, el sistema que se establezca deberá prever las especificidades de los sistemas extrapeninsulares. Al objeto de garantizar que las empresas que realizan actividades de distribución perciban la retribución que se determine con el modelo descrito en el párrafo anterior, se establecerá un sistema de liquidación entre las empresas distribuidores. En dicha liquidación se incluirán además los incentivos de las compras que hayan realizado los distribuidores a la generación en régimen especial con derecho a las mismas. Todos los distribuidores y comercializadores se adherirán a las condiciones establecidas por los operadores del sistema y del mercado para el funcionamiento del despacho de generación y para la liquidación y pago de la energía. 10. Liberalización del suministro eléctrico El Ministerio de Industria y Energía y las Empresas Eléctricas acuerdan que, a partir del 1 de enero de 1998, las empresas distribuidoras-comercializadoras, los comercializadores y clientes con capacidad de elección a los que se refieren los párrafos siguientes podrán contratar el suministro de energía eléctrica, ya sea al valor integrado de la energía o mediante contratos que se liquidarán por diferencias con respecto a dicho valor integrado de la energía. Los contratos deberán ser comunicados en las condiciones que se establezcan al operador del mercado y constituirán un compromiso firme de suministro a los precios pactados entre el comprador y el vendedor. En una primera etapa la capacidad de elección de suministro será otorgada a aquellos consumidores cuyo consumo anual sea superior a 20 GWh/año y a aquellos distribuidorescomercializadores, cuyo mercado alcance dicho nivel y a los comercializadores en la parte de su mercado que corresponda a sus clientes con capacidad de elección. En el año 2000, la capacidad de elección será posible para aquellos consumidores cuyo consumo sea superior a 9 GWh/año y en el año 2001 para aquellos consumidores con un consumo mayor o igual a 5 GWh/año. Dicha capacidad de elección será igualmente posible para aquellos distribuidores-comercializadores cuyo mercado alcance dichos niveles. Hasta el año 2002, los clientes con capacidad de elección que no deseen ejercitarla tendrán la posibilidad de contratar su suministro de electricidad a tarifa regulada. A partir de esta fecha para consumos superiores a 5 GWh/año no habrá tarifas de suministro de electricidad. No obstante, el Ministerio de Industria y Energía podrá mantener determinadas tarifas más allá del año 2002, para ciertos tipos de consumos superiores a 5 GWh/año, dadas sus especiales características. Las menciones anteriores a consumos anuales se refieren a consumos por punto de suminis-

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tro o por instalación para consumo propio en el caso de los consumidores y por el mercado servido por sus propias redes para los distribuidores-comercializadores. A partir del 2002, se irá ampliando la capacidad de elección de los consumidores adaptándola a la evolución del mercado pudiendo llegar hasta la total liberalización del suministro de energía eléctrica. En el proceso de revisión del presente Protocolo a que se hace referencia en el apartado 3º del Acuerdo 2º, a realizar en el año 2001, se precisará el ritmo de liberalización del mercado. Hasta el año 2002 o mientras el Ministerio de Industria y Energía haga uso de la facultad de mantener tarifas a partir de dicha fecha, existirá un sistema de liquidación entre los distribuidores-comercializadores y comercializadores que tenga en cuenta las diferencias que se puedan producir entre el valor integrado de la energía y el coste de la energía incorporado en determinadas tarifas reguladas que serán establecidas por el Ministerio de Industria y Energía. A estos efectos se creará un Registro de Distribuidores-Comercializadores, comercializadores y clientes con capacidad de elección que, sin perjuicio de otros que puedan ser creados en las Comunidades Autónomas, estará ubicado en la Dirección General de la Energía. Se deberán establecer los requisitos a exigir a los distribuidores y comercializadores para el desempeño de su actividad en relación a la capacidad legal, técnica y económica.Todas aquellas sociedades que en la fecha de firma de este Protocolo tengan la propiedad de redes de distribución para el suministro y venta de energía eléctrica a terceros, tienen derecho automáticamente a quedar incluidos en el Registro citado, sin más requisito que el de solicitar su inscripción en el mismo en el plazo de seis meses desde la fecha de entrada en vigor de la normativa correspondiente que desarrolle este punto. Todos los distribuidores-comercializadores, comercializadores y consumidores, a los que se vaya confiriendo progresivamente el derecho a elegir suministrador de energía eléctrica tendrán, asimismo, derecho de acceso a las redes de transporte y distribución, debiendo abonar por ello las cantidades fijadas como peaje por el acceso a estas redes. Todos los distribuidores-comercializadores, comercializadores y clientes con capacidad de elección que ejerzan esta opción, se adherirán a las condiciones establecidas por los operadores del sistema y del mercado para el funcionamiento del despacho de operación, para la liquidación y pago de energía, incluidos los costes de transición a la competencia. 11. Estructura de tarifas Los firmantes del Protocolo manifiestan la necesidad de establecer una estructura de tarifas que permita mantener el régimen de tarifas máximas y únicas en todo el territorio nacional, de acuerdo con lo dispuesto en la LOSEN. Antes del 31 de Julio de 1997 el Ministerio de Industria y Energía presentará al Gobierno un proyecto de Real Decreto que desarrolle un modelo de estructura tarifaria basado en lo posible en un acuerdo con los principales agentes interesados, cuyos objetivos sean los siguientes: — Diseño de una estructura tarifaria que progresivamente pueda tomar en consideración la estructura de precios resultantes del valor integrado de la energía y los costes de transporte, distribución y gestión comercial.

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— Diseño de un esquema de transición adaptado en el tiempo al proceso de liberalización del mercado que deberá finalizar en el 2002 para los consumidores con capacidad de elección y que podrá ser revisado por el Gobierno con carácter trienal en atención al desarrollo de las relaciones contractuales que se produzcan en el contexto de la liberalización y de los umbrales de elegibilidad para los consumidores que reglamentariamente se establezcan. — Diseño de conceptos tarifarios que permitan que el término variable de la tarifa corresponda al coste marginal de suministrar una unidad, permitiendo prácticas comerciales a las compañías eléctricas. El Ministerio de Industria y Energía se reserva la capacidad de establecer un marco tarifario o de mantener determinadas tarifas más allá del año 2002, para cualquier tipo de cliente. 12. Consideración de especialidades extrapeninsulares Las actividades que se desarrollen en los territorios insulares y extrapeninsulares serán reguladas de forma específica de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 9 de la Ley 40/1994, de 30 de diciembre, de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional, y su retribución se establecerá con criterios, objetivos y congruentes con respecto a los aplicados en el sistema peninsular. Segundo: Implantación del nuevo modelo La nueva regulación del sistema eléctrico, al introducir competencia, conducirá a una reducción en los precios de la energía eléctrica, lo cual supondrá una reducción de los ingresos de las empresas que debería ir acompañada de la correspondiente reducción de costes. En caso de que la aproximación entre precios y costes se produjera de manera no gradual, se alteraría el equilibrio financiero de las empresas. 1. Período transitorio Al efecto de permitir un proceso gradual y garantizar la viabilidad financiera de las empresas durante la transición a un mercado en competencia, se considera necesario un período transitorio, en el que se establezcan unos precios que permitan un paso razonable a los que prevalecerían en una situación de competencia efectiva. Dado que el inicio de este período transitorio sería en el año 1998, las tarifas para el 1997 deben fijarse con el mismo criterio de acercarlas a los precios en competencia. Las bases para este período transitorio son las siguientes: 1. Este período tendrá una duración de 10 años, del año 1998 al 2007, ambos inclusive. 2. La evolución de las tarifas será la siguiente: — 1997 - Reducción nominal del 3%. — 1998 - Reducción nominal del 2%. — 1999 a 2001 ambos inclusive - Reducción nominal del 1 %. — 2002 al 2007 ambos inclusive - Se tendrá en cuenta lo dispuesto en el punto 5. Estas reducciones de tarifas se considerarán mínimas, pudiendo incrementarse de acuerdo con las condiciones que más adelante se establecen. 3. Las empresas firmantes del presente Protocolo percibirán durante el período transitorio una retribución fija, expresada en ptas/kWh, que se calculará como la diferencia entre los ingresos medios de tarifa y el conjunto de costes recogidos en el apartado 7 del Acuerdo

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1º, excepción hecha de esta retribución fija, a la que se hace referencia en el apartado 7 f). Esta retribución fija incorpora en todo caso el abono de 1 pta/kWh, para aquellos grupos de generación que hayan efectivamente consumido carbón nacional y por la cuantía equivalente de este consumo. En todo caso, el valor actual neto de los importes a recuperar con cargo a este concepto, a 31.12.97, por las empresas eléctricas firmantes y sus filiales o participadas eléctricas peninsulares ascenderá, como máximo, a 1.988.561 Millones de ptas. No obstante, si el coste de generación a que hace referencia el apartado 7. a) del Acuerdo 1º excediera el valor medio anual de 6 pta./kWh, este exceso se deducirá del valor actual neto antes citado. La percepción de esta retribución fija en ningún caso se prolongará más allá del año 2007. 4. Las reducciones de tarifas expresadas en el punto 2 podrán ser superiores si se diera alguna de las siguientes condiciones: a) Si la retribución fija expresada en pta/kWh a la que se refiere el punto 3 anterior resultara un año superior a la del precedente. b) Si se produjesen eventuales reducciones en las externalidades existentes en las tarifas. c) Si se produjera un crecimiento de la demanda superior al 3,5%. d) Si se produjera un descenso de la media anual del Mibor a tres meses por debajo del 6,5%. 5. En el año 2001, y coincidiendo con la revisión general del modelo prevista en el apartado 3º, se evaluarán los resultados de la primera etapa en términos de: funcionamiento de dicho modelo, importe global recuperado con cargo a la retribución fija, evolución del precio del mercado en relación con el precio de referencia estimado de 6 pta/kWh, evolución económico-financiera de las empresas, resultado para los consumidores y evolución conjunta de las variables macroeconómicas a que se refiere el punto 4º anterior. Esta evaluación tendrá por objeto establecer, en la forma que proceda, los criterios que regirán la evolución de tarifas y de la retribución fija durante el período 2002-2007. 6. De acuerdo con lo establecido en los párrafos 2º y 3º del punto 3, el importe de 1.988.561 Mpta. incluye 295.276 Mpta. destinados a aquellos grupos de generación que hayan efectivamente consumido carbón nacional. El importe restante, 1.693.285 Mpta., se repartirá de acuerdo con el siguiente esquema: Hasta el 75,4% del importe del valor recuperado cada año se repartirá de acuerdo con los siguientes porcentajes: IBERDROLA, S.A. 21,7% ENDESA 28,6% UNIÓN FENOSA 10,3% SEVILLANA 4,3% FECSA 8,0% ELCOGÁS 2,5%

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El 24,6% será asignado a las distintas empresas firmantes del presente Protocolo, a sus filiales y participadas eléctricas peninsulares, y eventualmente, a otras empresas eléctricas peninsulares pertenecientes a UNESA, mediante un procedimiento general de reparto. Estas normas de reparto deberán tener en consideración los variables relevantes del balance de las compañías, la evolución del equilibrio económico-financiero de las empresas a lo largo del período transitorio, el impacto de contingencias en el funcionamiento de determinados grupos de generación, y en su caso, otros criterios que puedan considerarse. En este marco, si durante el período transitorio se observaran especiales dificultades financieras en alguna empresa, el Ministerio, previo informe de la CSEN, podrá autorizar un plan de financiación extraordinaria a partir de la asignación específica de parte de esta retribución básica. En sentido contrario, si se observara una evolución muy favorable de las cuentas financieras de alguna empresa, el Ministerio de Industria y Energía, previo informe de la CSEN, podrá ajustar un plan especial para esa empresa que reduzca su participación en esta parte de la retribución fija. En todo caso, para aprobarse un plan de este tipo, se debe justificar razonablemente que el margen observado en las cuentas financieras se debe a un exceso de valoración del importe a recuperar con cargo a la retribución fija a esa empresa y no a la gestión eficiente de la misma. En el caso de que en el desarrollo de los trabajos del presente apartado no se alcanzase un consenso sobre las posiciones y puntos de vista entre las diferentes empresas antes del 31 de marzo de 1997, sobre el procedimiento de asignación del citado 24,6% restante, UNESA elaborará un informe que contendrá la posición de las diferentes empresas eléctricas, y el Ministerio de Industria y Energía establecerá, previo informe de la CSEN y si se considera oportuno, previo informe de un tercero designado por las partes que realice los estudios adicionales que fueran necesarios, los criterios de asignación. 2. Tarifa para 1997 Por la especial importancia del proceso de convergencia europea y la necesidad de mantener la competitividad de la industria española, el Ministerio de Industria y Energía y las Empresas Eléctricas acuerdan que estas últimas renuncien a parte de lo que les correspondería en aplicación del Real Decreto 1538/1987 y normas de desarrollo, aceptando, por consiguiente, una reducción en la tarifa para 1997 en términos monetarios del 3%, instrumentada atendiendo a los conceptos que se citan en el ANEXO I. La estructura de esta reducción para las diferentes tarifas en 1997 será la establecida en el ANEXO II. 3. Comprobación del nuevo modelo Durante el ejercicio de 1998, en el que se inicia el nuevo sistema descrito se realizarán las comprobaciones necesarias de funcionamiento del mismo, comprometiéndose el Ministerio de Industria y Energía a introducir las modificaciones del modelo que resulten convenientes o necesarias para lograr los objetivos propuestos. Durante el ejercicio 2001 se producirá una evaluación de los resultados de funcionamiento del nuevo modelo y se propondrán las modificaciones que a la vista de la experiencia sobre el mismo resulten convenientes, convocando a los firmantes del Protocolo y a los agentes sociales si las modificaciones tuvieran relación con la minería del carbón. Tercero: Separación de actividades, estructura de mercado y régimen accionarial La Ley 40/1994, de 30 de diciembre de ordenación del Sistema Eléctrico Nacional, en su disposición transitoria tercera dispone, como fecha límite para que las empresas realicen la exi-

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gencia de separación jurídica de las actividades de generación y distribución, el 31 de diciembre del 2000. Considerando la complejidad y los efectos que se puedan producir en las sociedades afectadas, así como en el tratamiento retributivo de las sociedades y la necesidad de que la Comisión del Sistema Eléctrico Nacional emita su informe preceptivo, el Ministerio de Industria y Energía se compromete a no exigir la separación jurídica de actividades antes de la citada fecha. En tanto no se haga efectiva dicha separación jurídica, las Empresas Eléctricas procederán a la separación contable de sus actividades de generación, transporte, distribución, comercialización, distinguiendo entre comercialización a clientes a tarifa y comercialización a clientes con capacidad de elección, y otras, debiendo presentar al Ministerio de Industria y Energía auditorías separadas. El Ministerio de Industria y Energía y las Empresas Eléctricas firmantes del presente Protocolo, UNESA, el ICAC y la Comisión del Sistema Eléctrico Nacional, analizarán las peculiaridades contables de esta separación de cuentas a los efectos del establecimiento de la correspondiente normativa contable. Las empresas eléctricas firmantes del presente Protocolo se comprometen a no ser propietarias, ni directa ni indirectamente, de ninguna acción del capital del resto de las empresas firmantes, con la excepción de la participación de ENDESA en Cía. Sevillana de Electricidad, S.A. y FECSA, y la de estas compañías en ENDESA. Los firmantes del presente Protocolo coinciden en la necesidad de evitar la presencia en los diferentes Consejos de Administración de los mismos representantes de un mismo accionista, aun cuando dicho accionista pudiera participar simultáneamente en el capital de las distintas compañías. Por ello, se comprometen a promover de forma simultánea, con la excepción ya citada del grupo ENDESA-FECSA-SEVILLANA, las modificaciones necesarias en la composición de sus órganos de Gobierno. Cuarto: Desarrollo del Protocolo Para el análisis de la normativa necesaria en el desarrollo del presente Protocolo, el Ministerio de Industria y Energía y las Empresas firmantes acuerdan la creación de los grupos de trabajo que se definen en el párrafo siguiente. Estos grupos serán convocados por el Ministerio de Industria y Energía y estarán formados por representantes del propio Ministerio, de las empresas firmantes del presente Protocolo, de UNESA y de la Comisión del Sistema Eléctrico Nacional, así como en los grupos que se considere necesario Red Eléctrica de España, S.A., debiendo presentar sus conclusiones antes del 31 de marzo de 1997. Se creará un grupo de trabajo para cada una de las siguientes materias: — — — — — — Formación de precios en generación y diseño del mercado. Servicios complementarios. Transporte. Distribución y comercialización. Estructura de tarifas. Extrapeninsulares.
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— Normativa contable. — Autoproducción. — Asignación de la retribución fija integrada en los costes de transición a la competencia. Los Sindicatos participarán en los grupos de trabajo: — Formación de precios en generación y diseño del mercado. — Estructura de tarifas. Podrán participar, asimismo, en las tareas de estos grupos de trabajo las Comunidades Autónomas y otros agentes o colectivos interesados en las citadas materias. El Ministerio de Industria y Energía se compromete a proponer al Gobierno las modificaciones necesarias de la normativa existente sobre el Sector Eléctrico que se deriven del contenido del presente Protocolo y de las conclusiones de los grupos. En las modificaciones necesarias en el proceso de desarrollo del presente Protocolo, se informará previamente a los firmantes y a los agentes sociales. El desarrollo del presente Protocolo se realizará en lo posible en el marco de la Ley 40/1994, de 30 de Diciembre, de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional a través de los desarrollos reglamentarios que sean necesarios para ello. Y en prueba ded conformidad, las partes otorgantes firman el presente documento en septuplicado ejemplar, en la ciudad y fecha al principio mencionadas.

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Anexo I: Tarifa de 1997 Con objeto de contribuir a la mejora de la competitividad de la economía española en el ejercicio 1997, que será un año clave por constituir el ejercicio previo a la puesta en marcha de la tercera fase de la Unión Monetaria Europea, las empresas eléctricas y el Ministerio de Industria y Energía consideran que la reducción del 3% en términos nominales de la tarifa eléctrica correspondiente a 1997 puede alcanzarse sobre la base de las siguientes medidas: — Reducción de los costes expresados como porcentajes de facturación en la determinación de la tarifa de 1997 es 16.088 Mpta., según las últimas estimaciones al día de hoy, cuya distribución sería la siguiente: 0,35% (7.155 MPTA.) 0,09% (1.840 MPTA.) 0,2% (4.088 MPTA.) 0,025% (505 MPTA.) 2.500 MPTA. Programa I + D. (Derogación del art. 11 del RD 1486/1980) Stock básico uranio (ENUSA) 2ª parte del ciclo combustible nuclear (ENRESA) CSEN + OFICO Red Eléctrica de España, S.A.

— Laminación de costes correspondientes a la tarifa de 1997 en ejercicios posteriores, de acuerdo con las siguientes partidas: 31.487 MPTA. 46.607 MPTA. 10.834 MPTA. 8.951 MPTA. 14.741 MPTA. Corrección de desviaciones Ampliación de 25 a 30 años del plazo de amortización de las C. Nucleares. Omisión de inversiones extraordinarias. Reducción sobrecoste por intercambio de activos nucleares. Reducción del pago correspondiente a extensión de vida útil.

— Contribución por reducción directa de costes reconocidos con las siguientes partidas: 13.000 MPTA. 19.500 MPTA. 30.000 MPTA. Reducción del pago correspondiente a extensión de vida útil. Reducción del importe del contrato de importación EDF. Reducción del sobrecoste por intercambio de activos.

Los costes que se relacionan en el concepto de laminación se han incluido íntegramente en ejercicios posteriores como costes de transición de retribución fija. Las desviaciones, incluida la hidraulicidad, que se produzcan en el ejercicio 1997 se integrarán en dichos costes. La retribución de la actividad de distribución se verá incrementada en 25.000 Mpta., que se contemplará en la partida de otros ingresos a que se refiere la disposición adicional quinta del Real Decreto 1538/1987, de 11 de diciembre, por el que se estableció el procedimiento de determinación de la tarifa de las empresas gestoras del servicio. A su vez, se incluirá para el ejercicio 1997 y siguientes una partida de 5.000 Millones de ptas. para programas de gestión de la demanda. El incremento de 25.000 Mpta., que será percibido por las empresas en función de su porcentaje de mercado, debe considerarse como provisional, en tanto no se produzca el desarrollo reglamentario de la LOSEN correspondiente a la retribución de la distribución a que se

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refiere el apartado 8 del acuerdo Tercero y que el Ministerio se compromete a enviar al Gobierno con anterioridad al 30 de junio de 1997. Con carácter adicional, la retribución de la distribución podrá verse incrementada en una cuantía máxima de 10.000 Mpta., correspondiente a inversiones susceptibles de acogerse al último párrafo del punto tercero de la O.M. de 22 de diciembre de 1988, por el que se rigen los costes estándares de distribución y procedimientos para su reestructuración, siempre que figuren en Protocolos suscritos entre el Ministerio de Industria y Energía y las Comunidades Autónomas, y cuyo objeto sea el aumento de la calidad del servicio en el ámbito rural.

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Anexo II: Estructura de tarifas de 1997 La estructura de tarifas para 1997 experimentará modificaciones mínimas, habida cuenta de que la introducción de elementos diferenciales sustanciales requiere la realización de estudios adicionales a los actuales, en colaboración con las compañías eléctricas, así como su consideración como desarrollo reglamentario de la LOSEN, en un contexto de introducción progresiva de competencia en generación y del desarrollo de un sistema completo de peajes por la utilización de las redes de transporte y distribución. En consecuencia, los principios de modificación para 1997 obedecerán a los siguientes criterios: — Simplificación de la tarifa 2.0.N. — Reducción de la tarifa 2.0 en torno al 1%. — Concentración de las rebajas fundamentalmente en la tarifa 3.0, 4.0 y corta utilización de alta tensión para impulsar la mejora de la competitividad a las PYMES. — Mantenimiento de la tarifa G.4. — Reducciones moderadas en las tarifas específicas y variaciones en la tarifa D. — Modificación de la tarifa horaria de potencia introduciendo determinadas modulaciones por tensión y flexibilidad en su aplicación. — Introducción de ventas de energía a precios distintos a los de tarifa, de acuerdo con un esquema de convergencia a costes marginales, teniendo en cuenta la disponibilidad y restricciones del sistema eléctrico.

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Copyright, 2005, UNESA. Asociación Española de la Industria Eléctrica. Francisco Gervás, 3. 28020-Madrid Teléfono: 91 567 48 00 Fax: 91 567 49 87 Correo electrónico: info@unesa.es Página web: www.unesa.es DISEÑO Y PRODUCCIÓN: PROMOCAMSEIS Miguel Ángel, 1 dup. 3.º Izda. 28010-Madrid Teléfono: 91 702 03 98 Fax: 91 702 03 81 Correo electrónico: direccion@promocamseis.com FOTOGRAFÍAS: UNESA, Endesa, Iberdrola, Unión Fenosa, Hidrocantábrico, Enel Viesgo, Red Eléctrica de España, Foro Nuclear, Enusa y Enresa. Producción gráfica e impresión: Espiral, S.L. y Artes Gráficas Palermo, S.L. Depósito legal: M-20.593-2005 Impreso en España

Este libro se terminó de imprimir el día 15 de mayo de 2005, festividad de San Isidro Labrador, en Artes Gráficas Palermo, S.L. Para su composición se utilizaron las tipografías Palatino y Dax y para su impresión se utilizó papel estucado mate de 150 gramos.

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