ALARCOS Y EL BROCENSE: EN TORNO A LA VOZ PASIVA Emilio Alarcos Llorach, en un par de artículos1 recogidos en la recopilación que lleva por

título Estudios de gramática funcional del español, se pregunta sobre la existencia de la llamada “voz pasiva” en español. En estas breves notas vamos a poner en relación lo que aquí dice Alarcos acerca del español con lo que, en 1587, decía el Brocense acerca de la voz pasiva en latín, en su Minerva2. En el primero de estos dos artículos dice Alarcos que “en la noticia es difundida (...) lo que en la expresión indica el contenido pasivo es sólo la combinación, la junción del verbo auxiliar y el participio de auxiliado”3. Nada más en la expresión, ni el verbo “ser” ni el participio “difundida” –que encontramos también como activo en los llamados tiempos compuestos-, puede ser portador de contenido pasivo. Concluye Alarcos que “por ahora es imposible aceptar con seguridad en español la existencia de morfemas de diátesis, pues sus posibles formantes recubren indiferentemente las tres clásicas diátesis del griego. Lo cual no quiere decir que el español sea incapaz de manifestar estos contenidos, pero sí que éstos carecen de forma lingüística diferenciada en castellano”4. En el segundo de los artículos mencionados, señala Alarcos que “las llamadas estructuras pasivas se identifican –en cuanto a sus elementos y relaciones gramaticalescon los predicados caracterizados por la atribución”5. Así, las oraciones César fue vencido y César fue vencedor presentan una estructura y unas relaciones gramaticales idénticas. Y es que “el matiz semántico que separa los atributos de las oraciones tradicionalmente llamadas ‘copulativas’ y los de las ‘pasivas’ no es consecuencia de peculiares relaciones gramaticales entre los varios elementos de la oración, sino de diferencias de orden léxico entre unos y otros o dependiendo de las conexiones internas del sintagma que funciona como atributo, esto es, de las relaciones que se establecen entre sus signos componentes”6. Hasta aquí Alarcos. Por su parte, el Brocense en su Minerva niega rotundamente la existencia de los tiempos de perfecto de la voz pasiva en latín, es decir, de aquellos tiempos que se forman con el participio de perfecto y el auxiliar sum, justamente el sistema de construcción de toda la llamada “pasiva” del español. Dice el Brocense: “Amatus no sólo tiene valor de pasado, sino de todos los tiempos. Lo que sucede es que, como los verbos en –or no tienen pretérito, los gramáticos interpretaron este participio con el valor de pretérito perfecto; de ahí que se haya creído que es un participio pasivo. Pero en realidad, sum amatus es un presente; eram amatus, un imperfecto; fui amatus, un pretérito; y ero amatus, un futuro” 7.

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“Las diátesis en español” y “Pasividad y atribución en español”, Estudios de gramática funcional del español, Madrid, Gredos, 1982. Pp. 90-94 y 163-171 respectivamente. 2 Sánchez de las Brozas, F., Minerva o De causis linguae latinae, Sánchez Salor, E. (introd. y ed.), Chaparro Gómez, C. (ed.), Cáceres, Institución Cultural El Brocense, U.Ex., 1995. 3 “Las diátesis en español”, op. cit., pp. 92-93. 4 Íbidem, p. 94. 5 “Pasividad y atribución en español”, op. cit., p. 166. 6 Íbidem, pp. 170-171. 7 Op. cit., p. 109.

Más adelante añade el Brocense: “De la misma forma que se dice homo doctus est, mulier pudica est, así también se dirá homo est amaturus o amatus o amandus, mulier est amatura, amata, amanda”8. Esto es, el Brocense equipara las estructuras atributivas a las estructuras formadas por un participio más el verbo sum, entre ellas las formas conocidas como tiempos de perfecto de la voz pasiva en latín. Por su parte, el Esbozo de la R.A.E., en el capítulo dedicado a las “Perífrasis verbales”, afirma, refiriéndose a las perífrasis «ser + participio» y «estar + participio», que “tales perífrasis no expresan solo una modificación semántica del concepto verbal (...), sino que producen además modificaciones en la estructura de la oración en que se hallan”9. Y un poco más abajo: “Ya en el Cantar de Mio Cid, la pasiva con ser se usa menos que en latín, y este uso relativamente escaso ha ido decreciendo desde entonces acá. (...) Podríamos pensar que el carácter nominal de las construcciones pasivas con ser (asimilables por su forma a las oraciones de verbo copulativo), choca con la tendencia idiomática a preferir la construcción verbal, dinámica y animada, que se manifiesta también en otros puntos de nuestra Sintaxis”10. Éstas son las breves notas que quería exponer sobre las coincidencias interpretativas de Alarcos y el Brocense en torno a la voz pasiva. Dejo para más adelante las reflexiones que puedan hacerse, partiendo de este asunto, acerca de la relación que Sánchez de las Brozas establece entre grammatice y latine loqui, esto es, entre la estructura racional y el uso, y la relación que la gramática estructural hace entre ‘expresión’ y ‘contenido’ lingüístico.

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Op. cit., p. 393. Esbozo de una Nueva Gramática de la Lengua Española, R.A.E., Madrid, Espasa-Calpe, 1989. P. 451. 10 Íbidem.