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Inmunología General, 2º Medicina (2005-2006)

TEMA 3
TEJIDOS DEL SISTEMA INMUNE

3.1 Los tejidos: el sistema Linfoide (diapositiva 3.3).


Los órganos linfoides se pueden clasificar en: órganos linfoides primarios o centrales y
secundarios o periféricos (desde un punto de vista funcional) y encapsulados y difusos
(desde un punto de vista anatómico-estructural).
En los órganos linfoides primarios es donde se produce la diferenciación de linfocitos
(linfopoyesis) T y B. La de linfocitos B ocurre en hígado fetal y médula ósea. La de
linfocitos T sucede en el timo.
En los órganos linfoides secundarios se presentan los antígenos y se monta la respuesta
inmune específica (ganglios linfáticos, bazo, MALT [tejido linfoide asociado a mucosas])
Los conductos linfáticos se distribuyen por todo el organismo (diapositiva 3.4), llegan a
todas las zonas y tienen cadenas de ganglios intercalados. Destacan las cadenas
ganglionares localizadas en la zona inguinal, axilar y amigdalar. El punto de conexión
entre vasos linfáticos y vasos sanguíneos es el llamado Ducto (o conducto) torácico: la
linfa se vuelca en la vena subclavia.
No hay que confundir el concepto de “ganglio linfático” con el de folículo linfoide
(diapositiva 3.5). Estos últimos no son otra cosa que acumulaciones de linfocitos que
adquieren forma esférica. Es un modo, pues, de organización de tejidos linfoides. Existen
folículos linfoides en todos los órganos linfoides encapsulados: ganglios, bazo, timo.
Además, en los órganos linfoides difusos (como el MALT) se han observado la presencia
de folículos linfoides en unas estructuras denominadas Placas de Peyer, pero no en el
resto del tejido.

3.2 Órganos Linfoides Primarios.


a) Médula Ósea:
La médula ósea está formada por islotes de células hematopoyéticas situados en el
interior de los huesos. Todas las células del sistema inmune se originan a partir de las
células hematopoyéticas primordiales pluripotentes (células stem) de la médula ósea a
través de los linajes mieloide y linfoide (diapositiva 3.6). Durante la edad fetal estas
funciones se realizan por el hígado, que abandona esta actividad después del nacimiento.
Además, la médula ósea actúa como órgano linfoide secundario (diferenciación final de
células B a células plasmáticas).
b) Timo:
El timo es el lugar donde maduran los linfocitos T. Es un órgano bilobulado que se localiza
en el mediastino anterior. Cada lóbulo está dividido en varios lobulillos por tabiques
fibrosos y cada lobulillo está formado por una corteza externa y una médula interna.
Los linfocitos del timo, también denominados timocitos, son células de estirpe T en
diferentes estadios de maduración. En general, los linfocitos T más inmaduros llegan a la
corteza del timo a través de los vasos sanguíneos. Los precursores de los Linfocitos T
llegan por vía arterial llegan a la corteza y a través de los capilares pasan a la médula
(diapositivas 3.7, 3.8 y 3.9) .De la médula salen por los capilares venosos. Los linfocitos
se diferencian en el trayecto de la corteza a la médula. La diferenciación (diapositiva
3.10) consiste en la presentación por parte de las células epiteliales de sus proteínas HLA
sucediendo la llamada selección positiva. Después las células dendríticas y los
macrófagos enseñan a los timocitos los antígenos HLA con péptidos propios en su

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hendidura (selección negativa).Con esta selección se eliminan el 95 % de los posibles


linfocitos T. La selección positiva (elimina linfocitos T con receptores poco apropiados) se
realiza en la corteza y en la selección negativa (médula ) se eliminan los linfocitos que
reconocen elementos propios del organismo.

3.3 Órganos Linfoides secundarios:


a) Ganglio Linfático (diapositivas 3.11, 3.12 y 3.13):
Los ganglios linfáticos son agregados nodulares pequeños de tejido rico en linfocitos que
se distribuyen a lo largo de los conductos linfáticos por todo el organismo. Los ganglios
linfáticos están formados por una corteza externa y una médula interna. Cada ganglio
linfático está rodeado por una cápsula fibrosa atravesada por numerosos vasos linfáticos
aferentes que drenan la linfa en un seno capsular o marginal. La linfa difunde a través de
la corteza hacia el seno medular y abandona el ganglio por los vasos linfáticos eferentes
en el hilio. Algunos folículos contienen áreas centrales denominadas centros germinales,
que se tiñen ligeramente con las tinciones histológicas habituales. Los folículos que
carecen de centros germinales reciben el nombre de folículos primarios y los que
presentan centros germinales son folículos secundarios.
Presenta dos vías; las de entrada son conductos linfáticos aferentes , venas
postcapilares y arterias postcapilares. La de salida es un conducto linfático eferente.
Existen tres zonas estructuralmente distinguibles:
-corteza , en esta zona existen células B y folículos linfoides. Estos folículos pueden ser
primarios (presentan células B vírgenes en reposo) o secundarios (presentan centros
germinales con Linfocitos B activados tras la presentación de antígenos)
-paracorteza, muy rica en linfocitos T.
-médula , en esta zona se encuentran los linfocitos maduros que están listos para salir del
ganglio.

b) Bazo (diapositiva 3.14, 3.15 y 3.16):


El bazo es el lugar principal donde tienen lugar las respuestas inmunitarias a los
antígenos que transporta la sangre. El bazo es un órgano que pesa alrededor de 150 g en
los adultos y que se localiza en el cuadrante superior izquierdo del abdomen. Recibe su
irrigación a través de una arteria esplénica única, que perfora la cápsula en el hilio y se
divide progresivamente en ramas más pequeñas que están rodeadas por trabéculas
fibrosas protectoras y de sostén.
Los folículos linfáticos, algunos de los cuales contienen centros germinales, están unidos
a las zonas T. Igual que en los ganglios linfáticos, los folículos son las zonas de linfocitos
B. Los folículos están rodeados por un anillo de linfocitos y macrófagos, denominado zona
marginal. Estos tejidos linfáticos densos forman la pulpa blanca del bazo.
Las arteriolas terminan en sinusoides vasculares, entre los que están dispersos un gran
número de eritrocitos, macrófagos, células dendríticas, escasos linfocitos y células
plasmáticas. Todos estos constituyen la pulpa roja. Los sinusoides terminan en vénulas
que drenan en la vena esplénica, que transporta la sangre fuera del bazo y alcanza la
circulación portal.
En la pulpa blanca se realiza la presentación de antígenos. Los linfocitos llegan por la
arteria esplénica y capilares arteriales y salen por las venas y vasos linfáticos eferentes.

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c) Tejido Linfoide Asociado a Mucosas (MALT):


Como en la piel, las superficies mucosas de los aparatos respiratorio, digestivo y genito-
urinario, están colonizadas por linfocitos y células presentadoras de antígeno que inician
las respuestas inmunitarias frente a antígenos ingeridos o inhalados.. Igual que en la piel,
estos epitelios mucosos son barreras entre el medio interno y externo y, por tanto, son un
lugar importante de entrada de microorganismos. Gran parte del conocimiento de la
inmunidad de las mucosas se basa en estudios del aparato digestivo.
Los MALT son agrupaciones de tejido linfoide no encapsulado, situado en la lámina propia
y áreas submucosas (diapositiva 3.17 y 3.18) de los tractos gastro-intestinal (GALT),
respiratorio (BALT) y tracto génito-urinario. Tiene particular interés (dada su extensión) el
tejido asociado a la mucosa gastro-intestinal o GALT.
En las microvellosidades de los enterocitos existen redes capilares y vénulas además de
un conducto linfático que recibe el nombre de “lacteal”. Los linfocitos están dispersos
(tejido difuso) en todo el tejido, salvo en las placas de Peyer (diapositiva 3.18), donde
existen folículos linfoides no encapsulados pero que aparecen agrupados.

3.4 Recirculación de linfocitos en el organismo:


Hay 2 sistemas circulatorios en el cuerpo: la sangre y la linfa. La sangre llega hasta todos
los tejidos a través de arterias, arteriolas y capilares arteriales. Parte del fluido sanguíneo
de los tejidos drena y entra en los conductos linfáticos eferentes. Así los canales linfáticos
forman una red, cuando confluyen varios canales se constituyen los nódulos linfáticos a
los que llegan varios conductos aferentes (de entrada), y que drenan por un único
eferente (de salida). Finalmente, la linfa encuentra el camino hacia el llamado Ducto
torácico que es donde la linfa se vuelca a la sangre (el ducto torácico se funde con la vena
subclavia) (diapositiva 3.19).

Una característica única de los linfocitos es que pueden cruzar el cuerpo a través de la
sangre y la linfa. Este tráfico de sangre a linfa se denomina “recirculación linfocitaria”. Los
linfocitos abandonan los tejidos infectados hacia los ganglios linfáticos regionales. Allí, son
activados tras encontrar células presentadoras de antígeno. Una vez activados, vía
conductos linfáticos se vuelcan en el ducto torácico a la circulación sanguínea. Y por
último, a través de la circulación vuelven al tejido infectado para ejercer su función
(diapositiva 3.20).