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Que lograsen hacer el trabajo

ya fue un milagro.

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La tarea ya era lo bastante dif ícil, pero,
además, los aviones eran verdaderas
antiguallas. El presupuesto de la Royal
Navy se había ido en acorazados y, en
vez de un bombardero moderno, a los
pilotos del cuerpo aéreo de la marina
se les asignó el Farley Swordfish.
Llevaba en servicio desde 1935, pero parecía la reliquia de una guerra de otro
tiempo. No hubiese desentonado en cielos gobernados por biplanos y triplanos.
Era un esqueleto de madera y metal recubierto de tela cuya velocidad máxima
era de 160 km por hora (la mitad que el caza enemigo más lento). Su armamento,
bombas aparte, consistía únicamente en dos ametralladoras de bajo calibre:
una para el artillero, atrás, y otra para que el piloto hiciese lo que pudiese con ella.

En la cabina, abierta, las comunicaciones entre


los tres hombres de la tripulación se realizaban
mediante tubos acústicos. Incluso en los cielos
del Mediterráneo, las temperaturas en altitud
eran insoportables.

Lo único que tenían a su favor era


su juventud y su entrenamiento.
Y ninguna de los dos se había
puesto a prueba.

Sin embargo, esa noche, como tantas otras...

...subieron a sus aviones y despegaron.

1. A sus muchachos
en su tarea
¿qué?

he dicho que
qué son... ¿qué?

no hay
¡estos putos por qué gritar,
tubos! ¡he dicho chaval. ¡te oigo
que qué son...! perfectamente!

¡paps, ollie está


haciendo el gilipollas
¡serás cabrón, otra vez! ¿sabes cuál
culo de caballo! es la señal de reco-
¡por una vez podrías nocimiento de hoy?
dejar de tocarnos verde,
los cojones! creo.
¡es que te
tomas la guerra pero no
demasiado en serio, pondría la
archie! ¡sabes que mano en el
tengo razón! fuego.

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¡pues me dejas
más tranquilo!

no sé por qué te
preocupas tanto... ¡pueden
ver perfectamente que
somos nosotros!

sí, pero cuando


empiece el baile, no se
lo van a pensar. ¡si tienen
dudas, nos derribarán
a cañonazos!
tú dispara una verde,
coño.
¡ah, claro! ¿seguro que
¡salimos a hacer es verde?
un vuelo de prueba
y, media hora después,
lo que vuelve es
un stringbag
capturado con
tres espías!
aviones.
en el sol.

dios... un
momento...

calma...
ya pasó el susto.
son fulmars*.

*Farley Fulmar, avión de reconocimiento y


11 caza británico, introducido en 1940. (N. del T.)
no me gustan
esos trastos.

esa puta cosa es


pues a ellos sí les demasiado grande. es como un
gustamos nosotros, hurricane* pasado por un escurridor. la marina, otra
así que relájate. además, si se supone que es un caza... vez dependiendo de
¿para qué añadir el peso de un esos mierdas...
segundo gilipollas?

al menos tienen ocho


ametralladoras. haría más daño
con un arco y una flecha que
con este trasto.

paps,
estudiante de los
clásicos...

¡no hay
que tomarse esas
cosas a broma!

o una ballesta. así


podrías darle a un albatros
y estaríamos malditos por
toda la eternidad...**

*Hawker Hurricane, caza monoplaza británico **Se refiere a The Rime of the Ancyent Marinere,
diseñado en los años 30. (N. del T.) 12 poema de Samuel Taylor Coleridge. (N. del T.)
si ya lo dice
el jefe... ¿cómo es y os apuesto
posible que la marina no lo que queráis a que
tuviese el control de la esos pijos engominados
aviación naval hasta el año quieren recuperar el
pasado? ¡la marina, a las control. ¡por eso tenemos
órdenes de la fuerza que demostrar lo que
aérea! somos capaces de
hacer...!

cómo están
ya me gustaría
las cosas, archie.
ver a esos mier-
das hacien...
hablando
de eso...
¡pues sí, joder!
¡nosotros somos
capaces de hacer
todo lo que hace
la raf y, además,
aterrizar en un
portaaviones con
la gorra!

¡...ahí tienes
una oportunidad para
lucirte, maestro!

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A finales de 1940, Gran Bretaña se
encontraba al borde del precipicio.
Sola en una Europa ocupada por los
nazis, contando únicamente con las
tropas de su distante imperio para
reforzar su ejército, la nación era
asediada por tierra y por aire.

Los submarinos de Hitler hundían cualquier barco


mercante con el que se topasen en un esfuerzo
de doblegar por el hambre a la población inglesa.
Su Luftwaffe bombardeando, casi cada noche,
Londres y otras ciudades.

Con únicamente el Canal de La Mancha y la Royal


Air Force protegiéndolos contra una invasión, los
ansiosos ojos ingleses se volvieron hacia el Medi-
terráneo, donde la vital vía de abastecimiento del
Canal de Suez traía petróleo y materias primas del
lejano oriente. Pero otro problema, en la forma de
la Italia de Mussolini, surgió allí.

Después de que su aliado alemán hiciera el trabajo


más duro, el dictador fascista declaró el Mediterráneo
Mare Nostrum, “nuestro mar”. Ninguna de las
naciones ocupadas podía responder a tal pretensión.
Lo que Inglaterra podía hacer, estaba por verse.
Con la ocupación de Libia, las fuerzas italianas amenazaron a las
tropas británicas en Egipto, a las que superaban en una proporción
de cuatro a uno. En el aire, las perspectivas eran todavía peores.
En el mar, los barcos de guerra italianos superaban ampliamente a
los anticuados navíos de la Royal Navy quien, como de costumbre,
tenía demasiadas cosas que hacer en demasiados sitios a la vez.

En juego estaban en el canal la base en Malta y las


cruciales rutas de mercancías del Mediterráneo. Ceder
tales tesoros al enemigo era impensable. Con unas
expectativas tan malas a la vista, ningún plan podía
descartarse, ni siquiera el más insensato o disparatado.

El que eligió la Armada fue la Operación Juicio,


que aseguraba que la noche del 11 de noviembre
de 1940 estaría en los libros de Historia.
cuatro
intentos...

esta tarde
necesitó cuatro intentos
para aterrizar. tuvo que
dar la vuelta cuatro
veces...

es que no
lo veía bien,
señor. yo...

cállese.

¿se da cuenta de cómo


nos hace quedar eso ante los
otros escuadrones? ¿ante
la armada entera?
son payasos como
usted los que dan mala fama
a los pilotos de la armada.
ustedes son la razón de que
nos hayan dado esas cometas
que deberían estar en un museo.
¡ustedes son la razón de que
seamos el hazmerreír
del ejército!

capitán
shanks... yo... debo
protestar...

no lo
haga. créame,
no quiere
hacerlo.

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