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La Iniciación cristiana, como mediación de la Iglesia, se verifica también un conocimiento adecuado del significado de los gestos
principalmente mediante dos funciones pastorales íntimamente y de las acciones sacramentales. La liturgia inspira además una
relacionadas entre sí: la catequesis y la liturgia. En el peculiar y muy necesaria forma de catequesis, llamada
catecumenado de adultos, catequesis y liturgia constituyen mistagógica, que "pretende introducir en el Misterio de Cristo -
visiblemente dos dimensiones de una misma realidad, introducir es mistagogia- procediendo de lo visible a lo invisible, del signo
a los hombres en el misterio de Cristo y de la Iglesia. En a lo significado, de los 'sacramentos' a los 'misterios".
cualquier tipo de iniciación cristiana, cada una de estas
funciones sigue teniendo un alcance propio dentro de la única      
misión evangelizadora y santificadora de la Iglesia, y de la
finalidad común que es la edificación de la comunidad eclesial. "La catequesis es elemento fundamental de la Iniciación
cristiana, y está estrechamente vinculada a los sacramentos de la
Por razones de claridad, se exponen por separado las Iniciación, especialmente al Bautismo, 'sacramento de la fe'. El
características propias de cada una de estas funciones en eslabón que une la catequesis con el Bautismo, sacramento de la
relación con la Iniciación cristiana, pero no debe perderse de fe, es la profesión de fe que es, a un tiempo, elemento interior
vista su íntima complementariedad y apoyo mutuo. En efecto, de este sacramento y meta de la catequesis". La catequesis debe
"la catequesis está intrínsecamente unida a toda la acción procurar "una enseñanza, aprendizaje, convenientemente
litúrgica y sacramental, porque es en los sacramentos y sobre prolongado, de toda la vida cristiana", con el fin de iniciar a los
todo en la Eucaristía, donde Jesucristo actúa en plenitud para la catecúmenos en el misterio de la salvación y en el estilo de vida
transformación de los hombres". La liturgia, por su parte, "debe propio del Evangelio.
ser precedida por la evangelización, la fe y la conversión; sólo
así puede dar sus frutos en la vida de los fieles: la vida nueva Señalados documentos del Magisterio Pontificio y de nuestra
según el Espíritu, el compromiso en la Iglesia y el servicio de su Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis han estudiado
unidad". La catequesis, en este sentido, prepara para la en profundidad el papel de la catequesis hoy en la Iniciación
celebración de los sacramentos de la fe, los cuales "no sólo la cristiana para todas las edades. Es suficiente, por esto, señalar
suponen, sino que a la vez la alimentan, la robustecen y la de forma sucinta algunos puntos más importantes remitiendo,
expresan por medio de palabras y de elementos"; y proporciona para un conocimiento más detallado, a los diversos documentos.

          


La catequesis al servicio de la Iniciación cristiana se presenta como:
a) "Una formación orgánica y sistemática de la fe... Indagación vital y orgánica en el misterio de Cristo que es lo que, principalmente,
distingue a la catequesis de las demás formas de presentar la Palabra de Dios".
b) "Una formación básica, esencial, centrada en lo nuclear de la experiencia cristiana... La catequesis pone los cimientos del edificio
espiritual del cristiano, alimenta las raíces de la vida de fe, capacitándole para recibir el posterior alimento sólido en la vida ordinaria de
la comunidad cristiana".
c) "Un aprendizaje a toda la vida cristiana, una 'iniciación cristiana integral', que propicia un auténtico seguimiento de Jesucristo e
introduce en la comunidad eclesial".
d) La catequesis de Iniciación cristiana de niños, adolescentes y jóvenes, a diferencia de lo que ocurre en el catecumenado de adultos, está
definida también en cierto modo por la mistagogia, como ya se ha dicho. En efecto, el camino hacia la adultez en la fe, abierto y
configurado por el sacramento del Bautismo, se desarrolla por medio de los demás sacramentos de la Iniciación que dan sentido y
vertebran todo el proceso iniciatorio.

 
Entre los principales criterios de orden pedagógico que han de inspirar la catequesis de Iniciación cristiana, cabe señalar los siguientes:
a) Debe ser considerada como un proceso de maduración y de crecimiento de la fe, desarrollado de manera gradual y por etapas. Esta
gradualidad de la catequesis tiene su origen en el modo como Dios actúa en la historia de la salvación y sigue la celebración del misterio
de Cristo en el año litúrgico, como ya se ha dicho. Al estar "al servicio del que ha decidido seguir a Jesucristo, es eminentemente
cristocéntrica".
b) Esencialmente unida al acontecimiento de la Revelación y a su transmisión, la catequesis de la iniciación ha de inspirarse, como su
fuente y modelo, en la pedagogía de Dios manifestada en Cristo y en la vida de la Iglesia, y ha de contar con la acción del Espíritu Santo
en la comunidad y en cada cristiano, "favoreciendo así una verdadera experiencia de fe y un encuentro filial con Dios".
c) A lo largo de todo el proceso, el catequizando crece en la fe ayudado por la oración y el ejemplo de toda la comunidad, meditando
asiduamente el Evangelio, tomando parte activa en la liturgia, practicando la caridad fraterna y soportando con fortaleza las pruebas de la
vida.
d) La catequesis al servicio de la Iniciación cristiana está impregnada por el misterio de la Pascua, de modo que ha de caracterizarse por
el aprendizaje del sentido de la Nueva Alianza, del paso del hombre viejo al hombre nuevo, de la lucha y superación del mal con la ayuda
de la gracia divina, de la experiencia del gozo de la salvación.

       


En la catequesis de Iniciación cristiana la figura del catequista es básica. Llamado por la Iglesia a ejercer el servicio de la catequesis, ha
de estar "dotado de una fe profunda, de una clara identidad cristiana y eclesial y de una honda sensibilidad social". Ha de destacar por su
madurez humana, cristiana y apostólica, así como por su formación y capacitación catequética, como corresponde al cometido que ha de
desempeñar y que es el de guía espiritual de los catequizandos, acompañándoles en el aprendizaje y maduración de la fe.
Se trata en definitiva de "lograr que el catequista pueda animar eficazmente un itinerario catequético en el que, mediante las necesarias
etapas, anuncie a Jesucristo, dé a conocer su vida, enmarcándole en la historia de la salvación, explique los misterios del Hijo de Dios,
hecho hombre por nosotros, y ayude, finalmente, al catecúmeno o al catequizando a identificarse con Jesucristo en los sacramentos de
iniciación".
Los catequistas, especialmente los que preparan a los adolescentes y los jóvenes para recibir el sacramento de la Confirmación, ejercen
una función eclesial relevante, ya que también ellos son transmisores de la fe de la Iglesia, y no simplemente unos animadores o
monitores que coordinan y acompañan el trabajo del grupo. Precisamente por esto la formación de estos catequistas debe ser cuidada de
un modo especial, en atención a la edad de los que van a recibir el sacramento.
       

en la Eucaristía con el manjar de la vida eterna y, así, por medio de estos
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sacramentos de la iniciación cristiana, reciben cada vez con más abundancia los
El término iniciación designa etimológicamente, la introducción de una persona
tesoros de la vida divina y avanzan hacia la perfección de la caridad´[24]. La
en un determinado grupo humano, asociación o religión e indica el conjunto de
Iglesia, mediante la iniciación cristiana manifiesta su identidad de madre y, a la
enseñanzas y de ritos encaminados a producir un cambio radical en la persona
vez que incorpora al hombre a Cristo, le incorpora al Cuerpo de Cristo; a la vez
iniciada. Representa, pues, un proceso de aprendizaje, de asimilación y
que engendra al cristiano, edifica la Iglesia, de modo que podemos afirmar que
adquisición progresiva de una doctrina o de una práctica determinada, de unas
por la iniciación cristiana la Iglesia engendra a la Iglesia.
creencias y valores o de unas costumbres y comportamientos nuevos. Es un
Ahora bien, esta función maternal de la Iglesia se lleva a cabo en cada Iglesia
aprendizaje, en definitiva, que afecta a toda la persona y supone una renovación
particular en la que está verdaderamente presente y activa la única Iglesia de
profunda de su ser[18].
Cristo, es presencia particular de la Iglesia universal y ésta se realiza en ella[25].
$     En la Iglesia particular corresponde al Obispo, responsable de la acción
La iniciación cristiana, teniendo puntos de contacto con las formas iniciáticas evangelizadora y santificadora de la Iglesia particular a él encomendada,
comunes, es sin embargo un fenómeno singular de naturaleza diferente. establecer y orientar la pastoral de la iniciación cristiana[26].
Por iniciación cristiana ha de entenderse la inserción o incorporación del Este don de Dios realizado por la Iglesia requiere la decisión libre del hombre.
candidato en el misterio de Cristo, muerto y resucitado, y en la comunidad de la Como afirma la constitución Dei Verbum 5: ³A Dios revelador debe prestársele
Iglesia, sacramento de salvación por medio de la fe y los tres sacramentos de la obediencia de la fe (Rom. 16,26), por la que el hombre se entrega entera y
iniciación; de tal modo que el iniciado, profundamente transformado e libremente a Dios y le ofrece el homenaje total de su entendimiento y voluntad´.
introducido en la nueva condición de vida, muere al pecado y comienza una A la iniciativa gratuita y amorosa de Dios ha de responder el hombre
nueva existencia hacia su plena realización. Esta inserción y transformación libremente, auxiliado por la gracia divina y de la mano de la comunidad eclesial.
radical, llevada a cabo al interior del ámbito de fe de la comunidad eclesial, En el seno de la comunidad ha de recorrer un camino de entrega incondicional a
donde ha de integrarse la respuesta de fe del candidato, exige, por lo mismo, un Dios, de conversión, de liberación del pecado y de crecimiento en la fe. Un
proceso gradual o itinerario catequético que ayude a madurar en la fe. Palabra, camino progresivo que ha de introducirle a la adhesión plena y a la obediencia
pues, y sacramento en íntima unidad; confesión de fe, catequesis y Bautismo en de la fe, a la aceptación de Dios como fundamento y base de la existencia, a la
mutua integración. Por eso el Directorio General para la Catequesis afirma que confesión de la fe y al reconocimiento consecuente de la nueva realidad
³La catequesis es elemento fundamental de la iniciación cristiana y está sobrevenida.
estrechamente vinculada a los sacramentos de iniciación´[19]. En este itinerario de fe toda la persona del hombre queda implicada, todas las
En consecuencia, podemos decir que la iniciación cristiana: esferas y dimensiones de su ser; pues todo él debe abandonar su anterior modo
Es, ante todo, %  &", que en su bondad y sabiduría ha querido de vida, para entregarse a Dios y entrar gozosamente en la comunión de la
³revelarse a Sí mismo y manifestar el misterio de su voluntad: por Cristo, la Iglesia.
Palabra hecha carne, y con el Espíritu Santo, pueden los hombres llegar hasta el Por todo ello es necesario que este proceso o camino de crecimiento guarde la
Padre y participar de la naturaleza divina´[20]. necesaria vinculación entre la acción de la gracia divina y la respuesta personal
Es Dios quien sale a nuestro encuentro amorosamente, nos manifiesta su de la fe. En definitiva, es necesario que el hombre alcance a descubrir las
proyecto de salvación para la humanidad y nos da con abundancia los tesoros de maravillas del amor de Dios y de su iniciativa salvadora; logre comprender el
la vida divina. sentido de la mediación eclesial; y, finalmente, asuma con responsabilidad las
Es sólo Dios quien puede cambiar en el hombre su corazón de piedra por un implicaciones concretas para su vida personal, eclesial y social de la respuesta
corazón de carne (Ez. 36,26); dar vida a los huesos secos y quebrantados (Ez. libre que ha dado a Dios. La iniciación cristiana, en este sentido, es obra a la vez
37,5); hacer que el ser humano vuelva a nacer por el agua y el Espíritu (Jn. 3, 5), divina y humana.
ingertarle en la vid verdadera que asegura la permanencia en la vida (Jn. 15,5), Todo esto requiere un itinerario catequético que ayude a garantizar el
nutrirle con el pan bajado del cielo que da la vida eterna (Jn.6,51). nacimiento, aprendizaje y maduración de la fe.
La iniciación cristiana es gracia benevolente y transformadora, que nos precede La iniciación cristiana es, también,'&&    
eligiéndonos para ser sus hijos adoptivos, y nos da la vida verdadera, "(&%. Mediante la iniciación cristiana Dios se acerca al hombre y
bendiciéndonos en Cristo, de modo que, en verdad, podemos decir: ³Bendito sea le ofrece entrar en comunión de vida y de amor con él; el hombre, a su vez, con
Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo que nos ha bendecido con toda clase de su respuesta libre, acepta el don de Dios y se entrega confiadamente a él. La
bendiciones espirituales en los cielos, en Cristo; por cuanto nos ha elegido en él llamada y la respuesta se unen en un acontecimiento definitivo: Dios establece
antes de la creación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, con el hombre una Alianza que es ratificada por el bautismo.Este pacato de vida
en el amor; eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de y esperanza que le ofrece Dios al hombre en la Alianza, queda sellado por
Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su Jesucristo, el Redentor del hombre. Y así por Él, le es dado al hombre participar
gracia con la que nos agració en el Amado´ (Ef. 1, 3-6). de la vida divina que recibe como don ³en el sacramento del nuevo nacimiento
Así, pues, la iniciación cristiana es, en primer lugar, don del Padre que por su por el agua y la palabra en la Iglesia[27]. Por la Eucaristía la Alianza alcanza su
Hijo y el Espíritu Santo hace a los hombres hijos de Dios y coherederos de plenitud.
Cristo[21]. Es, pues, obra de la Santísima Trinidad[22]. La propia unión La iniciación cristiana representa así la participación humana en el diálogo de la
orgánica de los tres sacramentos de la iniciación (Bautismo, Confirmación y salvación. Dios llama al hombre y le lleva a participar de la relación filial con él.
Eucaristía) está expresando la unidad de la obra trinitaria de la iniciación El hombre inicia un camino hacia Dios que ha irrumpido en su vida y habita su
cristiana. existencia. Esta nueva vida, esta participación en la naturaleza divina constituye
Esta obra del amor de Dios, que es la iniciación cristiana,        el núcleo y corazón de la iniciación cristiana. El iniciado, profundamente
 &   . A ella le ha sido encomendada por Cristo transformado e introducido en una nueva condición de vida, muere al pecado y
la misión, que a su vez él había recibido del Padre, de anunciar y llevar a comienza una nueva existencia, avanzando hacia la plena realización, ³hacia la
plenitud la salvación[23]. perfección de la caridad´[28].
Y así la Iglesia, asociada a la obra de la redención, sale al encuentro del hombre En resumen, el cristiano recibe de Dios el don de la fe y de la vida divina en la
a quien anuncia la Buena Noticia, le acoge y le acompaña en el camino de la fe, Iglesia. Es en la Iglesia donde llegará a captar la verdad y la radical novedad de
pone los fundamentos de la vida cristiana, le incorpora al misterio de Cristo por su existencia: ser hijo de Dios. Y, es en el seno de la comunidad eclesial, donde
los sacramentos de la iniciación, le hace partícipe de la vida y misión de la podrá responder de modo .libre e incondicionado a Dios. La profesión de fe del
Iglesia, quía y alimenta a estos hijos suyos, que acaba de engendrar, y los bautizado y la ratificación de la Alianza de Dios con el hombre alcanzarán su
sostiene a lo largo del camino, desde el nacimiento hasta la madurez de la vida expresión más alta en la celebración de la Eucaristía, que es el centro de la vida
nueva en Cristo. Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica: ³La de la Iglesia.
participación en la naturaleza divina que los hombres reciben como don Conforme a todo lo expuesto, concluimos afirmando que la iniciación cristiana
mediante la gracia de Cristo, tiene cierta analogía con el origen, el crecimiento y comprende los siguientes & )
el sustento de la vida natural. En efecto, los fieles renacidos en el Bautismo, se
fortalecen con el Sacramento de la Confirmación y, finalmente, son alimentados
- El misterio pascual de Cristo.
- La Iglesia, comunidad de salvación.
- La unidad indisoluble de los tres sacramento de la iniciación.
- El anuncio de Jesucristo y su mensaje de salvación.
- La fe y la adhesión personal a la intervención salvadora de Dios en Cristo por el Espíritu Santo.
- La maduración de esa fe, el progresivo y radical cambio de mentalidad y de estilo de vida, en la comunidad eclesial.
De este modo .o expresa el Catecismo de la Iglesia Católica: ³Desde los tiempos acogida del Evangelio que lleva a la conversión, la profesión de fe, el Bautismo,
apostólicos, para llegar a ser cristiano se sigue un camino y una iniciación que la efusión del Espíritu Santo, el acceso a la comunión eucarística´[29].
consta de varias etapas. Este camino puede ser recorrido rápido o lentamente. Y Y junto a estos elementos o aspectos esenciales, podemos señalar también
comprende siempre algunos elementos esenciales: el anuncio de la Palabra, la como &     %*  de la iniciación cristiana, las
siguientes:
 & la iniciativa de Dios que hace a los hombres partícipes del hace entrega de la fe y, después, miembro de la Iglesia,
+ acontecimiento pascual mediante los sacramentos del asociándole a su vida y misión.
  &  Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía.  & la función eclesial que tiene como cometido fundamentar y
 & la comunidad de la Iglesia que anuncia al Señor, da  , enraizar la adhesión del hombre por la fe a la Palabra y,
  testimonio de El y celebra la Alianza; comunidad que acoge garantizar su aprendizaje y maduración.
al hombre, le acompaña en el camino de la conversión y le  & que nos habla de la vida nueva en el Espíritu que nos ha
'  transformado radicalmente y nos ha configurado en Cristo.
  Una vida nueva que tiene un origen, se vive ya aquí, y tiene,
asimismo, una meta y plenitud, que ansiamos y esperamos en
la parusía.