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EFECTOS ECONÓMICOS DE LAS CONSTITUCIONES

AUTORES:
TORSTEN PERSSON Y GUIDO TABELLINI

Desde los 90’s las reformas constitucionales han dado lugar a grandes
debates en muchas democracias que han permitido un número
importante de reformas. Entre los países industriales, Italia abandonó
su antigua dependencia en la representación total proporcional (PR),
introduciendo un sistema past – the – post para 75% de los puestos en
la asamblea nacional. Nueva Zelanda introdujo un sistema de
pluralidad PR combinado, pero desde un punto de vista opuesto de
salida: el sistema británico tradicional de nombramiento de todos los
representantes a la cámara y senadores por regla plural en
constituciones de un miembro. Japón también renunció a su forma
especial de voto plural a favor de un sistema mixto. En Latinoamérica,
Bolivia, Ecuador y Venezuela se comprometieron con una reforma
electoral a gran escala en los 90’s, como también Fiji en Filipinas.
En el Reino Unido las discusiones sobre el cambio a un sistema
combinado o electoral proporcional ha resurgido recientemente. En
Italia, los líderes políticos clave están considerando propuestas para
traer elementos del presidencialismo o semi-presidencialismo en el
actual régimen parlamentario; en Francia a algunos comentaristas les
gustaría ir en otra perspectiva, más hacia el parlamentarismo. Las
ideas alternativas de cómo dirigir la formulación de decisiones
ineficientes y el “déficit democrático” en la Unión Europea implica
reformas constitucionales introduciendo claros principios de
democracias parlamentarias o presidenciales al nivel Europeo. Estos
debates sobre reformas constitucionales a menudo se refieren a los
supuestos efectos de tales reformas sobre la política económica y el
comportamiento económico.

Constituciones y política: un eslabón perdido

Los científicos sociales hasta recientemente, no han dirigido el asunto


de los efectos constitucionales sobre la política económica y el
comportamiento económico. Algunos observadores incluso han
considerado imposible de predecir las consecuencias de una reforma
constitucional para la economía de un país, lo que es una posición
extrema. Analizando los efectos de las alternativas constitucionales
han sido durante mucho tiempo un tópico principal en la investigación
de la ciencia política, sin embargo se conoce poco sobre los efectos
económicos de las constituciones alternativas. Para entender por qué,
se explica el proceso de formulación política democrática donde los
ciudadanos y los grupos en un país tienen preferencias de conflicto
sobre la economía política. Las instituciones políticas agregan estas
preferencias en unos resultados políticos específicos, y estas a su vez
inducen decisiones políticas públicas en el dominio económico
(flechas a la derecha en la figura). Las políticas públicas interactúan
con los mercados e influencias los precios de diferentes bienes,
empleo, y remuneraciones en diferentes sectores de la economía y
esos resultados de mercado facilitan las preferencias políticas (las
flechas a la izquierda). En esta visión las reglas formales de la
constitución de un país influencian las decisiones políticas sobre su
política económica, dada una distribución de preferencias (primitivas)
sobre los resultados económicos en la población. Nuestro objetivo es
aprender sobre los efectos de estas reglas constitucionales formales
sobre las políticas económicas específicas.

La figura 1.1 es el dominio de la política comparativa tradicional. Esta


investigación se centra en: cómo los diferentes sistemas electorales
afectan el número de partidos o la incidencia de los gobiernos de
coalición, cómo diferentes formas de gobierno afectan la frecuencia
de la crisis gubernamental y la inestabilidad política y así. Teniendo en
cuenta la figura, la investigación de la ciencia política sobre las
constituciones ha permanecido dentro de los confines de la caja a la
derecha, trata con el vínculo entre reglas constitucionales y
resultados políticos. Esta investigación se encamina hacia una
investigación de consecuencias políticas sistemáticas que resultan de
la aplicación de reglas constitucionales. Pocos científicos políticos se
han preguntado empíricamente “entonces qué”, cómo las reglas
constitucionales influencian la política económica. Ampliamente
basados en correlaciones simples en un conjunto de datos
relativamente pequeño de democracias desarrolladas, sin tener una
evidencia clara de mapeo de reglas electorales, o formas de gobierno
para los resultados políticos. No se puede decir completamente que
toda la investigación en la ciencia política ha permanecido dentro de
la caja a la derecha de la figura. Otra literatura de la ciencia política
relaciona la economía política a los resultados políticos, tales como
estructura de partido o inestabilidad política. Estos resultados políticos
son tomados típicamente como el punto de partido del análisis, y no
son explícitamente vinculados a las características constitucionales
específicas. Puede ser conceptualizada como un estudio de la flecha
de “resultados políticos” hacia “decisiones políticas” en la figura 1.1.

La caja a la izquierda de la figura 1.1 es el dominio de las economías


tradicionales. Los economistas en el campo de la economía política
han tratado de escapar de esta caja, prestando su atención a otros
asuntos ilustrados en la figura 1.1. Ellos se han preguntado cómo la
política económica interactúa con los mercados para conformar las
preferencias políticas de individuos específicos y grupos y cómo la
distribución de estas preferencias a su vez, induce los resultados de la
política económica y el comportamiento. La literatura sobre economía
política se ha centrado principalmente en las partes restantes de la
figura 1.1 mientras que el tratamiento de la caja al lado derecho es
oscuro. Por lo que esta investigación también ha generado pocas
predicciones empíricas sobre cómo las características constitucionales
influencian los resultados de la política económica.

¿Cuáles reglas y políticas constitucionales?


El tema general de los efectos constitucionales sobre las políticas
económicas está aún muy lejos para un solo libro. Nosotros lo
reducimos solo considerando unas pocas características
constitucionales y áreas de la política enfocándonos casi
exclusivamente en evidencia empírica en vez de modelación teórica.
Nos limitamos a dos aspectos amplios de constituciones: 1) las reglas
para elecciones y 2) la forma de gobierno. Sobre el aspecto político,
consideramos diferentes aspectos de la política fiscal, las rentas
políticas toman la forma de corrupción y abuso de poder, y las
estructuras políticas fomentan el desarrollo económico. Nos
centramos exclusivamente en el vínculo directo (o forma reducida)
entre las constituciones y políticas, los efectos causales intermedios
de las constituciones sobre los resultados políticos y de ellos, sobre
las políticas económicas.

Primero las reglas electorales y las legislativas asociadas con formas


diferentes de gobierno son las reglas constitucionales más
fundamentales en las democracias representativas modernas. Los
votantes delegan la elección política a representantes políticos en
elecciones generales, pero qué tan bien sus preferencias políticas
están representadas y si cómo se las arreglan para sacar a los
ladrones en las reglas para la elección así como también las reglas
para aprobar y ejecutar la legislación. Los políticos hacen elecciones
políticas, pero sus iniciativas electorales específicas y poderes de
perseguir, modifican, vetan y promulgan políticas económicas que
giran sobre las reglas de elección, legislación y ejecución. Las reglas
electorales y las formas de gobernar son también características
constitucionales que han atraído la mayor atención de los
investigadores en política comparativa. Tenemos de esta manera un
cuerpo sólido de trabajo para confiar en cuando bien a medir e
identificar los aspectos críticos de estas instituciones políticas en las
democracias existentes.

Segundo, nuestras áreas de elección de política y comportamiento


exponen un gran acuerdo de variación en resultados observados. Si
miramos a través de los países a finales de los 90’s, observamos que
el gasto gubernamental como fracción del PIB estuvo alrededor del
60% en Suecia y también bien sobre 50% en muchos países de
Europa continental, pero alrededor del 35% en Japón, Suiza, y Estados
Unidos. También vemos variaciones sorprendentes entre países en la
composición del gasto: las transferencias son altas en Europa, pero
bajas en Latinoamérica; entre los 15 miembros de la unión europea, el
gasto en desempleo en los 90’s iban del 2% del gasto total (Italia) a
17% (Irlanda). Las percepciones de corrupción e inefectividad en la
provisión de servicios gubernamentales son generalmente altas en
África y Latinoamérica que en los países de la Organización para la
Cooperación Económica y Desarrollos (OECD) pero aún difiere un gran
trato entre países a niveles comparables de economías desarrolladas.
La producción por trabajador y el factor de productividad total varía
enormemente entre países, reflejando amplias brechas en los
estándares de vida no solo en el mundo sino también dentro de los
mismos continentes.

Durante los últimos 40 años vemos algunos patrones comunes en los


datos. En un grupo grande de países el promedio de gastos de
gobierno creció por cerca de 10% del PIB desde principios de los 60’s
a mediados de los 80’s, estabilizando un nuevo alto nivel hacia finales
del siglo. Los déficits presupuestarios en estos países estuvieron en
promedio, por debajo del 2% del PIB a principios de los 60’s y a finales
de los 90’s, pero alcanzaron el 5% del PIB a principios de los 80’s. A
pesar de tales tendencias comunes, sin embargo, observamos
diferencias sustanciales en el tiempo de diferentes países.
Como veremos más adelante, las diferencias políticas entre países
permanecen, incluso si tomamos en cuenta el nivel de desarrollo,
estructura de la población, y muchas otras características
observables. Es importantes explorar si alguna variación que
permanece después de tomar ciertas características en cuenta,
pueden atribuirse a diferentes sistemas políticos, que es lo que
hacemos en el resto del libro. Pero nuestro objetivo principal acá es
dibujar conclusiones sobre los efectos causales de las constituciones
en resultados políticos específicos. Nos gustaría formular preguntas
como: si el Reino Unido estuviera influenciado para cambiar sus reglas
electorales de mayoritarias a proporcionales, cómo afectaría esto el
tamaño del estado de bienestar o su déficit presupuestario? Si
Argentina abandonara su régimen presidencial a favor de una forma
de gobierno parlamentaria, facilitaría la adopción de políticas hacia el
desarrollo económico?. Esto implica inferencias sobre efectos causales
a través comparaciones entre países lo que es un ejercicio teórico, y
gran parte de este libro resuelve la pregunta de cómo dibujar
inferencias robustas sobre la causación de patrones observados en los
datos, este libro trae muchas técnicas econométricas a la política
comparativa para descubrir algunos efectos económicos de las
constituciones políticas.

CAPÍTULO 2
Qué dice la Teoría
La formulación de política económica genera conflictos en diferentes
dimensiones: entre diferentes grupos de votantes, diferentes grupos
de políticos, entre votantes y políticos. La idea básica del capítulo es
que la resolución de estos conflictos – y por tanto los resultados
políticos que observamos – depende de las instituciones políticas, idea
que es familiar para los economistas y que tiene una analogía en la
teoría de la microeconomía. Los mercados generan conflictos de
interés entre consumidores y productores sobre el precio y la calidad
del producto y entre diferentes productores sobre la ganancia. Cómo
son resueltos depende de las instituciones del mercado. Los precios
de equilibrio, calidades, y ganancias dependen de las regulaciones
que determinan las barreras de entrada y la extensión de la
competencia entre los productores. También dependen de la
legislación determinando cómo los consumidores pueden mantener
fácilmente a los productores responsables por la mala calidad del
producto o el comportamiento de colusión en los precios. La literatura
sobre instituciones políticas y política económica ofrece una idea
similar.

Las instituciones políticas son una etiqueta que estado unida a un


amplio rango de diferentes fenómenos: constituciones escritas, a
través de organizaciones como partidos políticos o acuerdos
comerciales, todos el camino para normas sociales existentes. En este
libro, investigamos solo las reglas formales, como establecidas por
provisiones explicitas en las constituciones (u otras leyes). Como
decimos en el capítulo 1 nos concentramos en dos aspectos
fundamentales de las constituciones: reglas electorales y formas de
gobierno. La primera determina como las preferencias de los votantes
son agregadas y cómo los poderes de tomar decisiones sobre política
económica son adquiridos por los representantes políticos; la segunda
determina cómo esos poderes pueden ser ejercidos una vez y cómo
se pueden resolver los conflictos entre los representantes elegidos.
Tres líneas distintas pero relacionadas de investigación han
comparado reglas electorales alternativas y formas de gobierno y sus
consecuencias. La más vieja y la tradición más establecida es la
política comparativa, uno de los campos principales en la ciencia
política. Los investigadores de la ciencia política comparativa se han
focalizado en las consecuencias políticas de las constituciones
alternativas (por ejemplo, el número de partidos, la emergencia de
extremismo político, y la frecuencia de crisis políticas). Una visión
básica de esta línea de investigación es que las características de las
constituciones alternativas implican diferentes combinaciones de dos
atributos deseables de un sistema político: responsabilidad y
representatividad. Si un sistema político es dicho a tener
responsabilidad, significa que es posible bajo ese sistema para los
votantes identificar quién es responsable por las decisiones políticas y
derrocar a los representantes que encuentran que actuaron
deficientemente. Si un sistema político es dicho a tener
representatividad, significa que las decisiones políticas bajo ese
sistema reflejan las preferencias de un grande espectro de votantes.
El equilibrio entre responsabilidad y representatividad es muy rígido
en el caso de reglas electorales: la regla de pluralidad está orientada
hacia mantener la responsabilidad de los políticos, y PR hacia la
representación de diferentes votantes en el proceso legislativo. Pero
un equilibrio similar también surge en la evaluación de formas
alternativas de gobierno incluso aunque las distinciones sean más
sutiles. Un régimen presidencial se inclina hacia la responsabilidad,
porque concentra los poderes del ejecutivo en una sola oficina
responsable directamente para los votantes y proporciona la
vigilancia y los balances a través de una clara separación de las
prerrogativas legislativas y ejecutivas. Un régimen parlamentario en
vez de eso, se inclina hacia la representatividad, desde donde el
gobierno representa y debe mantener junta la posible heterogeneidad
de la coalición en la legislatura.

Una segunda línea de investigación de la política comparativa ha


explotado las visiones de una tradición comparativa para preguntar
cómo las reglas electorales y las formas de gobierno forman los
resultados de la política económica. Si las características
constitucionales alternativas tienen implicaciones relevantes para
responsabilidad y representatividad, es probablemente reflejada en
las decisiones de política económica que emanan del proceso político
(por ejemplo en la extensión de la corrupción política y abuso del
poder, en el tamaño y extensión de los programas de redistribución).
Esta línea de investigación utiliza herramientas de economía y
modelos formales de procesos políticos como un juego de delegación
entre votantes y políticos. Pregunta cómo las reglas alternativas del
juego integradas en características constitucionales alternativas
conforman las iniciativas de los jugadores racionales y ultimadamente
el equilibrio del resultado político. El objetivo principal de este capítulo
es resumir las principales predicciones de esta línea teórica sobre el
efecto causal de las constituciones en la política económica.

Una aproximación común


Las instituciones políticas agregan intereses de conflicto dentro de las
políticas públicas, estamos interesados en conflictos con origen
económico, por lo que nos centramos en la descripción general sobre
la política económica en general, más específicamente en las
aplicaciones en la literatura que trata con el gasto de gobierno. Es
importante distinguir entre 3 tipos de política económica sobre la base
de los beneficiarios. La política económica puede proporcionar
beneficios para: 1) muchos ciudadanos; 2) un grupo estrecho de
ciudadanos; o 3) virtualmente no ciudadanos, pero un grupo
específico de políticos. Cada uno de estos tipos de política induce a
una clase de conflicto económico específico. Amplios programas en la
forma de bienes públicos generales como defensa o amplios
programas redistributivos como seguridad social o pensiones son
ejemplos de la política 1, la cual proporciona beneficios a muchos
individuos. A casusa de su amplia naturaleza y diseño universal, estos
programas no pueden ser fácilmente medidos para demandas
específicas de grupos bien definidos de ciudadanos. Así, grandes
grupos de beneficiarios los evalúan similarmente. Muchos de estos
programas son típicos del modero estado del bienestar. Los bienes
públicos locales o programas redistributivos específicos, como soporte
agrícola o transferencia a empresas del gobierno, son ejemplos de
política de tipo 2, benefician solo a pequeños grupos de ciudadanos.
El gasto involucrado en esta clase de programas se refiere a “los
fondos públicos asignados a fines electorales” y a menudo, aunque no
siempre, reflejan decisiones políticas discrecionales. Tales programas
pequeños pueden más fácilmente ser dirigidos a grupos en áreas
geográficas específicas que los programas de tipo amplio 1.

El tercer tipo de política económica genera rentas a los políticos. Estas


rentas pueden tomar varias formas: literalmente, son salarios para
trabajadores públicos o la financiación de partidos políticos. Menos
literalmente, uno puede considerar varias formas de corrupción y
despilfarro como última provisión de rentas para políticos. Mientras
que ampliamente o estrechamente los programas dirigidos inducen a
conflictos entre los votantes, las rentas para los políticos están en el
núcleo de los problemas de agencia en la política, enfrentando a los
votantes contra los políticos (u otros trabajadores del gobierno). Los
votantes son unánimes en su deseo de limitar las rentas extractadas
por los políticos pero pueden carecer de medios necesarios para
lograr este objetivo. La cantidad de recursos apropiador como rentas
es quizás pequeña en la mayoría de las democracias modernas,
comparadas con el tamaño total de ingresos por impuestos. Pero ya
que ellos benefician directamente a los agentes a cargo de las
decisiones políticas, la lucha política para apropiar tales “porciones”
puede no obstante influenciar fuertemente otras decisiones políticas.
Más aún, en democracias desarrolladas, particularmente aquellas con
bajos niveles de desarrollo, la extracción directa de recursos por los
líderes del poder político puede ser cuantitativamente significativa,
como revelan los ejemplos de África, Asia y América Latina.

La discusión presentada acá sugiere una aproximación general a la


modelación de los resultados de la formulación de las políticas. Cómo
estos tres tipos de conflicto son resueltos u así que política económica
que observamos en un país determinado depende de sus reglas
constitucionales. En este sentido la política económica es el resultado
de equilibrio de un juego de delegación en el cual la interacción entre
votantes y políticos es modelado formalmente como un juego en
forma extensiva. Los votantes (múltiples principales) eligen
representantes políticos (agentes), quienes a su vez, establecen una
política para promover sus propios objetivos. Los principales tienen
cierto margen de maniobra sobre los agentes porque pueden
ofrecerles premios de elección o reelección. Pero estos premios son
mayormente implícitos, no explícitos, por lo que la constitución se
convierte en un “contrato incompleto”, dejando a los políticos algo de
poder en forma de derechos de control residual. Los aspectos
cruciales de las constituciones son aquellos que promueven las reglas
de este juego de delegación, principalmente, las reglas electorales y
las reglas para la formación y disolución del gobierno.

Reglas electorales
Todos los estudios sobre reglas alternativas para la elección de
legisladores se centran en diferentes aspectos de la política fiscal (y
en particular, sobre gasto del gobierno) pero la idea principal
generaliza a otras políticas económicas. La literatura de la ciencia
política discute las dimensiones de las elecciones legislativas, en
detalle enfatizando en tres de ellas: magnitud del distrito (determina
el número de legisladores dado el tamaño de la legislatura,
adquiriendo un lugar en un distrito por voto); fórmula electoral
(determina como los votos son trasladados a puestos, bajo el rol de
pluralidad, solo aquellos que ganan el más alto voto forman parte de
los puestos dados en el distrito, mientras que PR otorga puestos en
proporción al voto obtenido) y estructura de la papeleta (determina
cómo los ciudadanos emiten su voto, eligiendo entre diferentes
candidatos o diferentes listas de partido).

Magnitud del distrito


Muchos escritos de política comparada predicen que la magnitud del
distrito influencia la composición y distribución del gasto prometido
durante la campaña electora. Persson y Tabellini utilizan un modelo
de votación probabilístico en el cual el resultado de una elección es
incierto antes que el de las elecciones, cuando los dos partidos
diseñan sus plataformas electorales. Los resultados de la política
económica son determinados por los compromisos de los partidos en
estas plataformas. En grandes distritos se difunde la competencia
electora, induciendo a los partidos a buscar soporte de amplias
coaliciones en la población (y del total de la población en el caso
extremo cuando toda la legislatura es elegida en un solo distrito). En
distritos más pequeños, en vez de dirigir la competencia electoral más
estrechamente hacia circunscripciones geográficas, las cuales son en
consecuencia los beneficiarios primarios de las promesas electorales
de ambos candidatos. Cuando los distritos son pequeños y no
totalmente homogéneos en la composición de sus votantes, cada
partido es típicamente un cierto ganador en algún distrito “seguro”, y
la competencia electoral llega a estar concentrada en los distritos
fundamentales restantes. Ambos candidatos tienen así fuertes
iniciativas para dirigir sus políticas hacia los votantes en estos
distritos. Claramente, los amplios programas son más efectivos en la
búsqueda de un amplio soporte y programas dirigidos de soportes
estrechos. Las elecciones implican que los amplios distritos deberían
estar más parcializados hacia programas no dirigidos, tales como
bienes públicos generales o programas de transferencia. En un
examen sobre el colegio electora en EE.UU. Strömberg (2002) estudia
una versión más general de la misma clase de modelo. Se enfoca en
la distribución del gasto de la campaña electoral, predice que ambos
candidatos en una elección presidencial deberían gastar más en los
distritos electorales fundamentales, lo cual es consistente con los
datos de las recientes elecciones de los EE.UU.

Bajo el supuesto de que el ganador se lo lleva todo y la rol de


pluralidad, la magnitud del distrito tiene un segundo efecto que
refuerza la anterior predicción. Los votos para un partido no
obteniendo pluralidad son perdidos completamente, y la magnitud de
distritos pequeños reduce la coalición mínima de los votantes
requerida para ganar la elección. Con distritos de un solo miembro y
pluralidad, por ejemplo el partido necesita solo 25% del voto nacional
para ganar (50% en 50% de los distritos). Con un solo distrito
nacional, en contraste, necesita 50% del voto nacional. Los políticos
son inducidos a internalizar la política que beneficia a un gran
segmento de la población, el cual les da iniciativas más fuertes bajo
PR que bajo la regla de pluralidad para elegir los programas políticos
con beneficios amplios. Lizzeri y Persico (2001) realizan este punto en
un modelo de competencia electoral en el cual los votantes están
revisando el panorama futuro y dos candidatos políticos se
comprometen con promesas electorales de cómo dividir un
presupuesto dado entre bienes públicos nacionales y transferencias
que pueden ser dirigidas a cualquier coalición de votantes. El
equilibrio tiene más provisión de bienes públicos bajo un solo distrito
nacional que bajo distritos con muchos miembros. Persson y Tabellini
(2000 a) alcanzan la misma conclusión en un modelo en el cual las
elecciones política en vez de estar comprometidas con elecciones
anteriores como en el modelo de Lizzeri y Persico, son hechas por
beneficiado una vez está en su cargo. Los votantes siguen una
estrategia retrospectiva, reeligiendo titulares para quienes las
elecciones políticas les dan una alta utilidad para superar un nivel de
reserva. Una vez más, el equilibrio tiene más provisión de bienes
públicos con un solo distrito nacional.

Milesi-Ferretti, Perotti y Rostagno (2002) obtienen un resultado similar


en un modelo en el cual la política es decidida después de elecciones
en la negociación entre los políticos elegidos para la legislatura. Los
votantes entienden el trabajo de la legislatura postelección negocian y
eligen sus representantes estratégicamente. Como resultado los
legisladores representan principalmente grupos socioeconómicos
cuando los distritos son grandes, mientras que representan
principalmente grupos en localidades geográficas específicas cuando
los distritos son pequeños. Distritos más pequeños de nuevo llegan a
estar asociados con decisiones de grupos geográficos pequeños,
mientras que distritos más grandes llegan a estar asociados con
amplios programas que benefician a los votantes a través de muchos
distritos. Los autores también obtienen el resultado que distritos
grandes están asociados con grandes gastos totales, mientras que
Persson y Tabellini encuentran el efecto del tamaño del distrito sobre
el gasto total que es ambiguo.

La magnitud del distrito probablemente influencia la extracción de


renta, con distritos grandes que reducen las rentas extraídas por
políticos. Uno de los mecanismos a través del cual puede ocurrir es el
analizado por Myerson (1993). En este modelo los partidos (o
equivalentemente, candidatos) difieren entre dos dimensiones: su
honestidad intrínseca y su ideología. Los votantes prefieren
candidatos honestos pero no están de acuerdo con ideología.
Beneficiarios deshonestos pueden sin embargo aferrarse al poder si
los votantes comparten las mismas preferencias ideológicas no
pueden encontrar un candidato sustituto honesto. Con grandes
distritos un candidato honesto está dispuesto para todas las
posiciones ideológicas y en equilibrio. Los candidatos deshonestos no
tienen opción de ser elegidos. En el modelo del autor la conducta es
endógena para la regla electora, mientras que la deshonestidad es
una característica exógena de los candidatos. Ferejohn (1986)
endogeniza la conducta de los beneficiarios permitiéndoles escoger
un nivel de esfuerzo, dado que los votantes mantienen a los
beneficiarios responsables de su comportamiento a través de una
regla de voto retrospectivo. Este modelo puede ser reformulado como
extracción de renta.
Fórmula electoral
Las fórmulas electorales alternativas influencian la composición del
gasto del gobierno según Lizzeri y Persico (2001), la regla electoral
proporcional es una en la cual ambos candidatos maximizan el
compartir voto. La regla de pluralidad está asociada con el supuesto
del ganador se lo lleva todo (el botín va directamente al ganador) en
este modelo resulta ambiguo: proporcionalmente es asociado con más
bienes públicos y menos redistribución dirigida, comparada con la
regla de la pluralidad, solo si el bien público es muy deseables para
los votantes, de otra manera puede ocurrir lo contrario. La intuición es
que si el bien público es muy deseable, su reducción implica una gran
caída en la cuota de voto de los votantes no esenciales, bajo la regla
de pluralidad los candidatos desprecian este costo, pero si les importa
la cuota de voto, internalizan el voto, el cual les permite proporcionar
más bienes público al gasto de redistribución dirigida.
Austen-Smith (2000) sugiere otro mecanismo por el cual la fórmula
electoral puede conformar en nivel total de contribución y de gasto.
Su modelo toma la estructura del partido como exógena pero hace el
supuesto empíricamente plausible que menos partidos están
representados bajo la regla de pluralidad (dos partidos) que bajo PR
(tres partidos). La política, en la forma de redistribución de los
impuestos, es decidida en la negociación poselectoral. Bajo la regla de
pluralidad, el supuesto del ganador se lo lleva todo resulta en el
partido que domina una mayoría, pero bajo PR, ningún partido domina
una mayoría, y más de un partido debe formar una coalición para
establecer una política.

Estructura de la papeleta
Mientras los votantes emiten su papeleta entre candidatos
individuales bajo la regla de pluralidad, ellos la emiten entre las listas
de partido bajo PR. Persson y Tabellini examinan las consecuencias
políticas de esta diferencia entre regla de pluralidad y PR en un
modelo donde los políticos individuales pueden extraer rentas
personales en un proceso político, aquí los políticos tienen
preocupaciones sobre su carrera política, sin embargo, pueden
mejorar sus carreras (por ejemplo, mejorar sus opciones de
reelección) a través de la construcción de una reputación para la
competencia entre votantes informados imperfectamente. Los
políticos entonces enfrentan iniciativas compensatorias: la actual
extracción de renta tiene un beneficio directo, al costo de una
disminución de reputación. En este modelo la votación por listas de
partido está asociada con más extracción de rentas que en la votación
por un individuo, porque la preocupación por la carrera política
(reelección) llegar a ser más débil en contrapeso a la extracción de
renta por los políticos cuando ellos son responsables colectivamente
en vez de individualmente.
Cuando los votantes eligen entre listas de partido, las iniciativas de
los políticos son diluidas por dos efectos: primero; hay un problema de
free-rider entre los políticos de la misma lista. La razón es que bajo PR
el número de puestos depende de los votas coleccionadas por el total
de la lista en vez de que dependan de un solo candidato del partido.
Segundo, si la lista es cerrada y los votantes no pueden escoger su
candidato preferido, las opciones individuales de reelección dependen
de su clasificación en la lista, no de su comportamiento individual. Si
las listas son elaboradas por los líderes del partido (como es común),
la clasificación probablemente refleja criterios no relacionados con la
competencia en la provisión de beneficios para los votantes, tal es la
lealtad del partido o esfuerzo entre el partido. Luego las iniciativas
individuales para comportarse bien son muy débiles. Este modelo
predice que las rentas políticas y la corrupción son mayores de la baja
proporción de las representatividades elegidas a través de las
asignadas individualmente en vez de la listas de los partidos. Es más,
las rentas Deneb ser más altas si la lista es cerrada (por ejemplo, los
votantes no tienen elección en la clasificación de un candidato en la
lista) que si es abierta.

Predicciones empíricas
Resultados políticos a partir de las exposiciones de arriba. En la
composición del gasto, grandes distritos y PR se mueven en dirección
de amplios programas, mientras que pequeños distritos y pluralidad
se mueven en dirección de programas estrechamente dirigidos a
circunscripciones pequeñas, esto refleja una fuerte correlación entre
el tamaño del distrito y las fórmulas electorales a través del sistema
electoral del mundo real en cuanto a votación de distritos con reglas
de pluralidad. Distritos pequeños y reglas de pluralidad favorecen
programas estrechos. Otras reglas electorales sonde decididamente
proporcionales, combinando distritos electorales grandes con PR, que
favorecen amplios programas. Algunos modelos (aunque no todos)
predicen que los sistemas mayoritarios estarán asociados totalmente
con un gasto de gobierno pequeño e impuestos. En Milesi-Ferretti,
Perotti y Rostagno (2002), la razón para esta asociación es el tamaño
pequeño de un distrito, mientras que en Austen-Smith (2000), la razón
es a regla de pluralidad. Cuando se trata de rentas para políticos
nuestras predicciones son más sutiles. Debido a que sus distritos
pequeños, los sistemas mayoritarios presentan altas barreras para
entrar que los sistemas proporcionales, lo cuales deberían permitir
más extracción de rentas. Pero hay más responsabilidad directa
debido a que los votantes eligen entre individuos (bajo la regla de
pluralidad) en vez de entre partidos, lo cual debería restringir la
extracción de rentas. El efecto total es ambiguo, depende de cuál de
estas características es cuantitativamente más importante; algunas
ideas discutidas anteriormente tienen incidencia en los ciclos
electorales en gasto e impuestos. La responsabilidad es mayor en
sistemas con elecciones mayoritarias, en particular, bajo la regla de
pluralidad. Así, los funcionarios elegidos podrían tener fuertes
iniciativas para pedir a sus votantes en la inminencia de elecciones
bajo mayoría que bajo regla electoral proporcional. Los ciclos en gasto
o impuestos son más pronunciados en sistemas mayoritarios
(pluralidad y centro individual).

Formas de Gobierno
La teoría moderna ha dedicado poco esfuerzo a estudiar las reglas
para la legislación que para las elecciones. Pero ha clarificado las
consecuencias de dos aspectos del régimen legislativo inherente en
diferentes formas de gobierno. Estas conciernen los poderes sobre la
legislación: hacer, modificar o vetar las propuestas políticas. Una es la
distribución de estos poderes a diferentes funciones: hay una
separación efectiva de poderes a través de diferentes políticos y
oficinas, o hay una sola oficina establecida con varios poderes
diferentes? El otro aspecto es cómo estos poderes son mantenidos en
el tiempo: en particular, el ejecutivo está sujeto a un requerimiento de
confidencia de soporte continuo de una mayoría en la asamblea
legislativa?, estos dos aspectos de las reglas legislativas pueden estar
asociados con las dos formas predominantes de gobierno
principalmente; democracias presidenciales y parlamentarias.

Separación de poderes
Muchos regímenes presidenciales tienen una fuerte separación de
poderes entre el presiente y la legislatura, y también entre comités
legislativos que mantienen importantes poderes de propuesta en
diferentes esferas de política que muchos regímenes parlamentarios
en los cuales los poderes propuestos sobre la legislación están
concentrados en las manos del gobierno. Este argumento refleja que
la separación de poderes también difiere de un gran acuerdo
detallado en acuerdos constitucionales. Pero, por qué la separación de
poderes es importante para la política económica. Un argumento
clásico formulado por James Madison hace más de 200 años,
mantiene que la vigilancia y el balance entre las diferentes funciones
públicas limitan los políticos de abusar de sus poderes. Persson,
Roland y Tabellini (1997, 2000) demuestran que los políticos
beneficiados establecen políticas bajo supuestas alternativas sobre
negociación legislativa diseñada para capturar algunas distinciones
básicas entre diferentes formas de gobierno. Los políticos se
mantienen responsables por votantes retrospectivos. A causa de la
mayor concentración de poderes en los regímenes parlamentarios, es
más fácil para los políticos coludir con cada uno a expensas de los
votantes, en equilibrio la responsabilidad electoral más débil resulta
en altas rentas y altos impuestos que en los regímenes presidenciales,
en los cuales una vigilancia más pronunciada y balances ayudan a los
votantes a mantener a los políticos más responsables del abuso de
poderes para desviar ingresos tributarios para su ganancia privada.

Requisito de Confidencia
Una segunda distinción entre las democracias parlamentarias y
presidenciales, es la presencia o ausencia de un requisito de
confidencia. Los regímenes presidenciales carecen de tal requisito:
una vez determinado (típicamente en una elección directa), el
ejecutivo puede mantener sus poderes sin el soporte de una mayoría
en la legislatura. De acuerdo con el principio de parlamentarismo, los
gabinetes en los regímenes parlamentarios necesitan una continua
confidencia de una mayoría en la legislatura para mantener sus
poderes a través de un periodo de elección entero. La presencia o
ausencia del requisito de confidencia es importante en términos de
cómo trabaja el proceso legislativo. Los partidos que apoyan un
ejecutivo parlamentario mantienen poderes valiosos que arriesgan en
un gobierno con crisis. Por lo tanto, el requisito de confidencia crea
fuertes iniciativas para mantener la disciplina partidaria. Pero como
analizó en detalle Diermeier y Feddersen (1998), las iniciativas
mantienen al legislativo con mayorías ejecutivas amplias de los
miembros del mismo partido a las coaliciones de partidos. El requisito
de confidencia crea “cohesión legislativa”, principalmente, las
mayorías estables apoyan el gabinete y el voto sobre las propuestas
políticas. La ausencia del requisito de confidencia, en contraste,
fomenta coaliciones inestables y menos disciplina dentro de la
mayoría. Persson, Roland y Tabellini (2000) hacen 2 predicciones
sobre la política fiscal en su modelo, donde los legisladores elegidos
por votantes retrospectivos en diferentes distritos, establecen política
en acuerdos alternativos para la negociación legislativa. En los
acuerdos modelados sobre los regímenes parlamentarios, una
mayoría estable de legisladores tiene a perseguir el interés conjunto
de sus votantes. El gasto llega a ser dirigido hacia amplios programas
que benefician una mayoría de votantes, tales como programas de
transferencias sociales o bienes públicos generales. En regímenes
presidenciales, la carencia (relativa) de tal mayoría tiende a oponer
los intereses de diferentes minorías contra cada uno con respecto a
diferentes cuestiones sobre la agenda legislativa. Como resultado, el
modelo predice la distribución del gasto para dirigir el poder de las
minorías entre las circunscripciones de los funcionarios que tienen el
poder. Más aún en regímenes parlamentarios, la mayoría estable de
los legisladores beneficiados, así como también la mayoría de
votantes los apoyan, llegando a ser “acreedores residuales” sobre el
ingreso adicional; ellos pueden mantener los beneficios de gastar
dentro de la mayoría, poniendo parte de los costos en la minoría
excluida. Ambas mayorías favorecen altos impuestos y alto gasto. En
regímenes presidenciales, por otro lado, ninguno de tales acreedores
residuales del ingreso existe, y la mayoría de los contribuyentes y
legisladores por lo tanto resisten altos gastos. Por tal razón los
autores predicen grandes gobiernos (altos impuestos y gasto total) en
regímenes parlamentarios que en presidenciales.

Predicciones empíricas
En resumen, la mayoría de las predicciones resulta de la investigación
teórica de cómo los resultados políticos están afectados por las reglas
legislativas consagradas en diferentes formas de gobierno. De
acuerdo con el argumento de separación de poderes, los regímenes
presidenciales deberían estar asociados con menos extracción de
renta y menor contribución que en los regímenes parlamentarios. De
acuerdo con el requisito de confidencia, debería ser asociado con
programas más dirigidos a expensas de programas de amplio gasto.
Los regímenes parlamentarios tienen gobiernos más grandes que los
presidenciales.

Ideas relacionadas
Elecciones proporcionales implican distritos más grandes y una
fórmula electora proporcional va de mano en mano con número más
grande de partidos. Los regímenes parlamentarios con reglas
electorales mayoritarias están mientras en coalición y los gobiernos
minoritarios están más probablemente por dejado de PR. Los
regímenes presidenciales están algunas veces asociados con un
gobierno dividido, con presidente y mayorías del congreso provienen
de diferentes partidos, mientras que esto es reglamentado en los
regímenes parlamentarios. Lo anterior puede tener efectos
sistemáticos sobre la formulación de política económica, creando por
lo tanto un vínculo directo entre reglas constitucionales y resultados
de la política económica de interés. La idea general que las
estructuras de partido y los tipos de gobierno forman la reaparición de
la política económica en muchos estudios.
En particular algunos estudios del problema de fondo común en
política fiscal sugieren que este problema es más generalizado bajo
los gobiernos de coalición. Este problema se refiere a una situación
donde los beneficios del gasto del gobierno están concentrados entre
grupos relativamente pequeños de beneficiarios, mientras que los
cotos involucrados en el aumento de los ingresos son compartidos
entre los contribuyentes. Aquí todos los grupos tienen una iniciativa
de empujar para más gasto del cual se benefician, desde que ellos
internalizan solo una parte del costo. Un equilibrio de tal situación es
probablemente resultado de un exceso de gasto agregado.
Kontopoulos y Perotti (1999) argumentan que el gasto del gobierno
podría incrementar en el número de partidos de coalición. Scartascini
y Crain (2001) producen resultados empíricos similares, debido a que
los gobiernos de coalición son más comunes bajo reglas electorales
proporcionales que mayoritarias, por lo que se obtiene una asociación
directa entre el tamaño del gobierno y las reglas electorales
proporcionales. Huber y sus colegas argumentan que el
presidencialismo, así como también las elecciones mayoritarias,
produce poder político disperso y múltiples puntos de influencia sobre
la política y que esto obstaculizará la expansión del estado de
bienestar. Muestran que un índice constitucional incluyendo estos y
ofreciendo características tiene una influencia negativa sobre los
gastos del estado de bienestar, cuando un número de otras variables
económicas y sociales se mantienen constantes, en el conjunto de
datos que abarca 17 democracias desarrolladas en 30 más años. En
su trabajo sobre trabajo extensivo en el déficit presupuestal del
gobierno, Alesina y Perotti (1995), exponen sobre el trabajo de
Velasco (1999) y argumentan que los gobiernos de coalición enfrentan
una dinámica severa del problema de fondo común que los hace
propensos a ejecutar déficits. Halleberg y Von Hagen (1998, 1999)
vinculan la severidad del problema de fondo común a los sistemas
electorales y formas de gobiernos y argumentan que las reformas
apropiadas del proceso presupuestal difieren entre a través de reglas
constitucionales, soportados por evidencia empírica de Europa y
América Latina. Como los gobiernos de coalición tienen más jugadores
de veto, tales gobiernos podrían estar sujetos a una mayor tendencia
de status quo serios enfrentando los choques adversos. Las crisis del
gobierno son una prioridad más probablemente y empíricamente más
frecuente bajo elecciones proporcionales (debido a la mayor
incidencia de la minoría y gobiernos de coalición en sistemas con
elecciones proporcionales) tales crisis podrían permitir una mayor
miopía política y déficits presupuestarios más grandes. Estas ideas
están relacionadas con el estudio de Tsebelis en el cual un número
más grande de jugadores de veto tiende a encerrar la política
económica y su habilidad de manejar choques externos. Esta
concepción de elecciones proporcionales a menudo permite
multiplicar el veto de jugadores de partidos en el gobierno y así más
miopía política, incluso aunque la regla electora no es primitiva.
Amplios movimientos en las preferencias ideológicas de los gobiernos
como resultado de elecciones son menos probables en los sistemas
donde los gobiernos de coalición están en la norma.
La mayoría de estudios sugiere que deberíamos esperar encontrar
mayores déficits presupuestales bajo elecciones proporcionales que
bajo mayoritarias (al menos entre regímenes parlamentarios),
también se sugiere otra pregunta: los ajustes de gasto o impuestos
son condicionales para los choques económicos en las reglas
electorales? así como se pone en argumento el por qué los ciclos
electorales podrían depender de la regla electoral. Ningún análisis
formal ha tratado de comparar el tamaño del déficit presupuestal o la
reacción de la política a choques económicos en regímenes
presidenciales y parlamentarios. La comparación podría ir en dos
caminos. Por un lado, la separación más efectiva de poderes baja
regímenes presidenciales podría extender que incrementa el número
de jugadores de veto más que en el régimen parlamentario, implica
un sesgo del status quo mayor en la formulación de política. Por otro
lado, en el término fijo de la función oficial y la mayor durabilidad del
ejecutivo en regímenes presidenciales podría reducir la miopía política
relativa para los regímenes parlamentarios. Pero si la fuerza de los
ciclos electorales depende de la responsabilidad electoral, la
separación de poderes más pronunciada, y la naturaleza individual del
ejecutivo en regímenes presidenciales, la fuerza y la naturaleza de
tales ciclos pueden ser asociadas con la forma de gobierno.
Toda la discusión presentada se ha centrado en política fiscal, que
incluye rentas para políticos, así como se puede pensar en otras áreas
de la formulación de política económica, tales como política
regulatoria o política comercial. Los mismo mecanismos dentro de
regímenes presidenciales y bajo elecciones mayoritarias que influyen
las decisiones políticas hacia programas de gasto dirigido a grupos
estrechos puede dirigir las decisiones políticas a impulsar los ingresos
de intereses geográficamente concentrados, es decir, proteccionismo
tarifario o regulación de entrada. Por lo que es posible sacar la
conjetura que tales políticas estructurales también difieren
sistemáticamente entre sistemas políticos.
No solo estamos interesados en las políticas del gobierno per se, sino
también en su efecto total en las medidas de carácter económico
fundamental y desempeño social.

Qué preguntas planteamos para los datos?


Hay un vínculo de las reglas constitucionales y los resultados
políticos?
De acuerdo con la teoría los regímenes presidenciales deberían tener
gobiernos más pequeños que en los regímenes parlamentarios y
también menos gasto sobre los programas tan amplios del gobierno
versus programas dirigidos. Los regímenes presidenciales están
también predichos para tener menos extracción de renta que los
regímenes parlamentarios. Bajo elecciones mayoritarias deberíamos
observar menos gasto sobre amplios programas que bajo elecciones
proporcionales asociadas con gobiernos más grandes. Dada la
correlación entre tamaño de distrito y fórmula electoral discutida
antes, las diferentes predicciones concernientes a las reglas
electorales y gasto en la literatura refuerzan otra. En el caso de la
extracción de renta, el tamaño del distrito y a estructura de la
papeleta encontrado comúnmente en elecciones mayoritarias en
direcciones opuestas: mientras los distritos sean más pequeños
implica rentas más grandes, el voto sobre los individuos implica
rentas más pequeñas. Todas estas predicciones se derivan de
modelos teóricos estáticos.
Si nos movemos debajo de la tabla encontramos el tema de las ideas
relacionadas. Estamos interesados en el efecto de las dos provisiones
constitucionales enumeradas al principio de la tabla sobre el balance
presupuesta (superávit o déficit). Muchas teorías sugieren que las
elecciones mayoritarias deberían estar asociadas con déficits más
pequeños, el impacto prospectivo de las formas de gobierno sobre
balances presupuestales es más incierto. A la luz de la discusión sobre
las ideas relacionadas, nos debería interesar saber si la estructura de
las políticas promueve el crecimiento económica y la eficiencia difiere
sistemáticamente bajo reglas electorales alternativas o formas de
gobierno. Se quiere explorar los diferentes sistemas políticos que
implican diferencias sistemáticas en el comportamiento económico,
pero no se tiene una hipótesis principal para guiar la exploración. Se
tiene una conjetura plausible: iniciativas más fuertes para el
comportamiento de los políticos deberían generar más ciclos
electorales pronunciados bajo elecciones mayoritarias que bajo
elecciones proporcionales.

CAPÍTULO 3
Política Fiscal
Tamaño del Gobierno
Aparecen dos medidas del tamaño del gobierno en el conjunto de
datos. La primera medida es el gasto del gobierno central (incluso de
seguridad social) como un porcentaje del PIB (CGEXP), también se
consideran los ingresos como porcentaje del PIB (CGREV). (Fuente de
las estadísticas FMI y la base de datos de estadísticas financieras
estatales – IFS).
Una pregunta natural es por qué examinamos los gobiernos centrales
en vez de generales (el último incluye gobiernos locales y
regionales) la principal razón es la disponibilidad de datos y la
comparabilidad. La definición de entidades relevantes del gobierno o
la definición precisa de desembolsos del gobierno e ingresos a
menudo no es comparable entre países o tiempo. En países donde los
datos sobre gobiernos generales están disponibles, el coeficiente de
correlación entre el tamaño de gobiernos centrales y generales es
muy alta (cerca de 0.9). Más aún, la centralización de gasto (medida
como la razón de gasto entre gobierno central y general) no está
correlacionada con variables constitucionales de interés (regla
electoral y forma de gobierno). Sin embargo el enfoque en gobiernos
centrales en vez de generales no influye nuestras inferencias, sin
embargo se incluye una variable de indicador para estructuras
políticas federales (llamada FEDERAL) en el análisis transversal de
países. Muchas características básicas de países son probablemente
correlacionadas de forma sistemática con el tamaño del gobierno. Una
idea se origina con la ley de Wagner (1893) es que el gasto del
gobierno aumenta con el ingreso. Las diferentes medidas en un nivel
de desarrollo que utilizamos cada ingreso per cápita real del país
(LYP).
Otra característica relevante, dado nuestro interés sobre los efectos
constitucionales, es la calidad de las instituciones democráticas. Esta
característica la medimos utilizando un índice producido por la Casa
de la Liberta (GASTIL) para 85 países de la sección transversal y
variables similares compiladas por Eckstein y Gurr (1975)
(POLICY_GT), ambas variables van de una escala de 1 a7, con valores
más altos que indican instituciones democráticas más débiles. Muchos
trabajos empíricos sobre el tamaño del gobierno encuentran fuertes
correlaciones entre la composición demográfica de la población y el
gasto gubernamental, poblaciones más viejas son asociadas con altos
gastos. Trabajos anteriores empíricos, empiezan con Cameron (1978)
que encontró que las economías más abiertas tienen gobiernos más
grandes. Lo que podría reflejar incrementos en la demanda por
seguridad social en economías más abiertas (y así, más riesgo) pero
también podría reflejar bases de impuestos disponibles resultando de
impuestos sobre la exportación e importación a menudo explotados
en países desarrollados, aquí utilizamos la medida de apertura de
países (TRADE), definida como exportaciones más importaciones
sobre el PIB.

Variación entre países


Hay fuertes razones para creer que la geografía y la historia podrían
estar correlacionadas sistemáticamente con el gasto del gobierno, la
historia de la colonia puede ser particularmente importante. Alesina y
Wacziarg (1998) han sugerido que el gasto del gobierno es quizás
influenciado por el tamaño del país (lo cual determina la esfera de
acción de las economías de escala o la heterogeneidad de las
preferencias de los votantes) y no a través de la apertura al comercio
internacional per se. Naturalmente el tamaño del país y la apertura
están correlacionados negativamente y cuando ambas variables están
incluidas en nuestras regresiones, no resultan ser estadísticamente
significativas.
En países con bajos niveles de desarrollo, los costos administrativos y
fijos de impuestos podrían limitar el tamaño del gobierno. Pero un
sector de minería grande podría proporcionar una fuente barata de
ingresos gubernamentales, directamente o indirectamente a través
del ingreso de las comparaciones que operan en el sector. Cuando el
sector minero como fracción del PIB es adicionado a la regresión, su
coeficiente estimado es positivo y estadísticamente significativo, pero
la minería no está sistemáticamente correlacionada con variables
constitucionales de interés, y su omisión o inclusión no tiene imparto
en los resultados sobre influencia de la constitución en el tamaño del
gobierno. Finalmente muchos modelos del votante medio sugieren
que altos niveles de ingreso inequitativo aumentan el gasto del
gobierno, para capturar este aspecto, utilizamos el coeficiente de Gini.

Variación a través del tiempo


En algunos países el sistema político no puede ser descrito como
democrático, debido a las reglas de juntas militares u otras
restricciones de derechos democráticos.
Es importante tener en mente que el ingreso tiene una fuerte
tendencia ascendente en muchos países sobre el periodo de tiempo,
conformada por personas viejas y apertura. También hay una
tendencia ascendente en promedio del tamaño del gobierno, por lo
que el efecto estimado de estas variables podría ser espurio.

Composición del gobierno


Cuando se discute sobre la composición del gasto del gobierno, nos
enfocamos en los programas de estado de bienestar como un
porcentaje del PIB. Medimos el tamaño de estos programas en un país
utilizando el nivel de seguridad social y gasto en bienestar por el
gobierno central (SSW), el cual incluye gasto dentro de programas
tales como pensiones y seguridad al desempleo. En países
industriales avanzados, los amplios programas de transferencia social
como pensiones y seguro al desempleo ciertamente no pueden
finalmente estar dirigidos hacia circunscripciones geográficas
estrechas. Así SSW mide el tamaño de amplios programas
redistributivos probablemente para beneficiar grupos grandes en la
población, como opuestos a circunscripciones geográficas estrechas.
Si la interpretación de esta variable también aplica a países
desarrollados es menos evidente: en tales países, el tamaño de gasto
en bienestar social es generalmente muy pequeño y a menudo
dirigido a residentes urbanos. El tamaño del gobernó, el gasto de
estado de bienestar varía mucho en el tiempo y lugar.
En este apartado la calidad de la democracia es estimada para
aumentar el gasto solo cuando los datos incluyen transiciones
democráticas significativas en el caso examinado en este apartado.

Superávit presupuestal
El resultado de la política fiscal final que examinamos aquí es el
balance del presupuesto gubernamental, el cual medimos utilizando el
tamaño del superávit presupuestal del gobierno central (SPL), una vez
más como porcentaje del PIB. El análisis de este apartado sugiere que
países más ricos tienen mejores balances fiscales que los pobres, lo
mismo sucede con países más dependientes del comercio
internacional, pero estos resultados solo aparecen en los datos de los
90’s y no en toda la muestra. Los países de África y América Latina
parecen tener déficits más pequeños que los países que pertenecen a
la OECD, aunque los coeficientes estimados no son estadísticamente
diferentes de cero. Esto podría reflejar restricciones en los préstamos
en los mercados financieros internacionales en vez de una propensión
más baja a prestar. Las antiguas colonias británicas tienen peores
resultados presupuestales que los países no colonizados, pero la
diferencia es estadísticamente significativa solo en el largo plazo. Un
país no puede mantenerse con déficits presupuestales grandes
siempre sin llegar a ser insolventes. Si una teoría hace predicciones
sobre tendencia hacia déficits presupuestales bajo sistemas políticos
específicos, estas predicciones aplican al stock de débito del gobierno
en el estado estable, no para el déficit presupuesta por sí mismo. Esto
sugiere que en el estudio de determinantes de déficits presupuestales
en la sección transversal de los países, debemos evitar centrarnos en
periodos de tiempo muy cortos (particularmente si es un periodo de
consolidación presupuestal como en los 90’s) por esta razón cuando
estimamos el efecto constitucional sobre el balance presupuestal de
variación entre países reportamos solo resultados de datos promedio
sobre el total del periodo en el cao 196-1998.

Extracción de rentas
Medidas de corrupción
Dada la teoría revisada en el capítulo 2, una medida ideal se
focalizaría en rentas políticas ilegales. Claramente los abusos del
mundo real de una función política alta puede tomar la forma de
corrupción absoluta y más generalmente, no gobernación. Utilizamos
tres medidas distintas en el trabajo empírico, dos de las cuales se
refieren a corrupción y la tercera a la efectividad en la provisión de los
servicios del gobierno. Como Tanzi (1998) observa, es difícil definir
corrupción en resumen. Sin embargo, como la corrupción
generalmente es ilegal, lo violadores tratan de mantenerla en secreto.
Las diferencias culturales y legales entre los países hace difícil
investigar la corrupción dentro de unas características específicas del
país. Buenas aproximaciones para la corrupción política debería
ofrecer información fiable sobre abuso ilegal del poder político, así
como también un fuerte nivel de comparabilidad entre los diferentes
países.
El índice de percepción de corrupción (CPI) va hacia el compromiso de
estos requisitos. Este índice producido por transparencia
internacional, organización que disemina y compila información sobre
corrupción mundial, mide las “percepciones del grado de corrupción,
como visto por los negociantes, analistas de riesgo y público en
general”. Cada calificación del país en un año dado en un número de
encuestas, evalúa el comportamiento del país, a partir de diferentes
fuentes. Estas encuestas están altamente correlacionadas
positivamente.
Una alternativa para medir la corrupción está basada en una colección
similar de encuestas aplicadas en 1997 y 1998 presentada y discutida
en Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999). Las encuestas
observadas resultan estar combinadas en diferentes grupos de
indicadores de gobierno utilizando un procedimiento estadístico de
componentes no observados. Utilizamos el sexto grupo llamado
“Oficio”. De acuerdo con estos autores, este grupo particular captura
el éxito de una sociedad en desarrollo un ambiente donde reglas
justas y predecibles forman la base de las interacciones económicas y
sociales, donde las percepciones de corrupción juegan un papel
central. Aunque el grupo “oficio” está basado en el corto plazo se
centra menos en la “elevada corrupción política”. Otro grupo de
indicadores de gobierno presentado por los autores se centra en
encuestas de efectividad del gobierno en el mismo periodo de tiempo.
Cuyo propósito “la efectividad del gobierno” es combinar
precepciones de calidad de la provisión de servicio público en un país
particular, la calidad de su burocracia, la competencia de los
servidores civiles y su independencia de las presiones políticas.

Determinantes de la corrupción
Trabajos anteriores basados en datos entre países identificaron un
número de variables económicas, sociales, culturales, históricas y
geográficas asociadas con la incidencia de la corrupción. Algunas de
estas variables aparecieron en la discusión anterior sobre política
fiscal. Los desarrollos económicos y políticos de un país están
probablemente correlacionados con la extracción de rentas por los
políticos. Como en el caso de la política fiscal, medimos estos
aspectos utilizando el índice de democracia (GASTIL), el nivel de
ingreso per cápita (LYP) y el indicador para los miembros de la OECD
(OECD). Como trabajos anteriores han mostrado que la apertura al
comercio y la estructura política descentralizada están negativamente
correlacionadas con la corrupción, incluimos nuestra medida de
apertura (TRADE) y nuestro indicador de federalismo (FEDERAL).
Basados en la literatura existente se incluyen también otras
características del país una de las cuales es el tamaño de la
población, medido en millones y expresado en logaritmo natural
(LPOP). Muchos de los recientes estudios han encontrado que una alta
racionalización de la población de un país con respecto al lenguaje o
etnia es un determinante significativo de mal gobierno. Utilizamos
solo una amplia medida disponible para la racionalización lingüística y
étnica (AVELF) compuesta en promedio por cinco diferentes índices.
También es probable que una población más educada sufra menos de
extracción de renta por los políticos. Utilizamos una medida
comprensiva del nivel de educación del país (EDUGER), midiendo la
inscripción a primaria y escuela secundaria como porcentaje de un
grupo relevante de edad en la población. Muchos autores también han
encontrado las creencias religiosas como significativas asociadas con
el grado de corrupción, utilizamos las acciones de la población de un
país con tradiciones religiosas protestantes o católicas (PROT y
CATHO).
Un aspecto alternativo de la historia constitucional concierne a la
historia de sistemas legales nacionales. Para medir la influencia de los
sistemas legales sobre la corrupción, utilizamos un conjunto de
indicadores o variables de origen legal tomados de Porta et al 1998.
Estos autores analizaron el impacto de estas variables en varias
medidas de eficiencia del gobierno; Treisman (2000) estudió sus
efectos sobre la corrupción, intentando separar el marco legal como
tal de las influencias coloniales en la “cultura legal” de un país, las
variables clasifican el origen de los sistemas legas en cinco categorías
diferentes: Ley común Anglosajona, ley civil francesa, ley civil
alemana, ley escandinava.
Productividad y política
La última medida del éxito perdurable de una política económica en
un país es su impacto en el desarrollo económico. Como se dijo en el
capítulo 2, es natural preguntar si y cómo las diferentes reglas
constitucionales influencian el desarrollo económico. Para estudiar el
desarrollo económico es útil distinguir entre dos tipos diferentes de
preguntas. Una concierte a la acumulación agregada de conocimiento
que puede ser potencialmente aplicado al proceso de producción en
cualquier momento dado. Qué determina los cambios en las fronteras
del conocimiento en el tiempo? Esta pregunta es importante para
entender por qué los EE.UU y otros países industrializados mantienen
creciendo todo el tipo y por qué ellos son mucho más ricos ahora que
hace 50 o 100 años. Un segundo tipo de pregunta concierne a cómo
los diferentes países actualmente aplican el conocimiento disponible a
su proceso de producción. Por qué algunos países solo aplican una
fracción de tecnologías existentes a la producción de bienes y
servicios? y por qué otros países son mucho más eficientes en
explotar innovación e incorporar conocimiento a la frontera? Esta
pregunta es importante para entender las diferencias internacionales
en el ingreso.
Recientes contribuciones por economistas han enfatizado que las
instituciones y políticas económicas estructurales determinan las
iniciativas de las firmas y los individuos para adoptar técnicas
productivas eficientes y ser los factores principales que explican las
diferencias en el nivel de desarrollo entre países.