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El privilegio de ser mujer

El Pte. Hinckley dijo: Las mujeres de nuestra vida son criaturas engalanadas con cualidades
divinas muy particulares, las que hacen que extiendan manos de bondad y de amor a quienes las
rodean. También dijo: Las mujeres son una parte esencial del “plan de felicidad” que nuestro
Padre Celestial ha delineado para nosotros. Ese plan no puede operar sin ellas.

Por lo general, el vocablo “mujer” se utiliza en las Escrituras como título de respeto (Juan
19:26; Alma 19:10).

En libros canónicos se mencionan más de 639 veces la palabra “mujer” (singular y plural):
En el Antiguo Testamento se mencionan 377 veces,
En el Nuevo Testamento se mencionan 150 veces,
En el Libro de Mormón se mencionan 68 veces,
En Doctrina y Convenios se mencionan 18 veces,
y en La Perla de Gran Precio se mencionan 26 veces.
También se ven 539 veces “esposa”, 331 veces “madre”, ¡muchas! veces “hija”, 21 veces
“nuera”, 18 veces “suegra”, 3 veces “cuñada”, 1 vez “tía” y 1 vez “abuela”… todos
números aproximados… de muchas de ellas se nos da información, de otras en parte, y
hay también muchas anónimas…
Ustedes se preguntaran, ¿Por qué hablar de esta información?
Porque, ¡de todas ellas podemos aprender muchísimas cosas para aplicar en nuestras
vidas!

Nombraré algunas mujeres que nos han dejado en el mundo un ejemplo a seguir:

1 EJEMPLO: Predicar el Evangelio

Abish la criada de la reina y el rey Lamoni

Alma 19:16-17

16) Y sucedió que invocaron con ahínco el nombre del Señor, hasta que todos hubieron caído a
tierra, salvo una mujer lamanita cuyo nombre era Abish, la cual se había convertido al Señor
muchos años antes a causa de una notable visión de su padre;

17) de modo que se había convertido al Señor, y nunca lo había dado a conocer. Por tanto,
cuando vio que todos los siervos de Lamoni habían caído a tierra, y que también su ama, la
reina, y el rey y Ammón se hallaban caídos en el suelo, supo que era el poder de Dios, y
pensando que esa oportunidad de hacer saber a la gente lo que había sucedido entre ellos, y que
el contemplar aquella escena los aharía creer en el poder de Dios, corrió, pues, de casa en casa,
haciéndolo saber al pueblo.

De esta historia surgieron los Anti-Nefi-Lehitas; y sus hijos fueron los dos mil jóvenes
guerreros, los cuales dijeron que: “Sus madres les habían enseñado que si no
dudaban, Dios los libraría” Alma 56:47.

2 EJEMPLO: Caridad

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La Madre Teresa de Calcuta

La Madre Teresa de Calcuta: Fue una monja católica albanesa que vivió durante décadas en la
India, y fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad en 1950. Durante más de
cuarenta años ayudó a pobres, enfermos, huérfanos y moribundos, y fue también quien dirigió
su congregación en diversos países del mundo hasta pocos meses antes de su muerte. Ya en la
década de 1970 era conocida internacionalmente, tenía una importante reputación humanitaria y
era considerada una relevante defensora de los pobres.[3] En 1979 obtuvo el Premio Nobel de la
Paz y, un año después, en 1980, el presidente Neelam Sanjiva Reddy, en presencia de la Primer
Ministro Indira Gandhi, le otorgó uno de los mayores galardones civiles de la India, el premio
Bharat Ratna, que sólo había sido concedido a presidentes y jefes de Gobierno hasta este
momento.[4

3 EJEMPLO: Virtud

Las 3 vírgenes

Abraham 1:11

11) Ahora bien, en cierta ocasión, este sacerdote (de faraón) había sacrificado a tres
vírgenes, hijas de Onítah, uno de los de linaje real directamente de los lomos de Cam.
Sacrificaron a estas vírgenes por motivo de su virtud; no quisieron postrarse para adorar
dioses de madera ni de piedra; por consiguiente, les quitaron la vida sobre este altar, y se
hizo según la manera de los egipcios.

4 EJEMPLO: Fe

La viuda de Sarepta

1 Reyes 17:10-16

10) Entonces él (el profeta aElías, el tisbita) se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la
puerta de la ciudad, he aquí que una mujer viuda estaba allí recogiendo leña; y él la llamó y le
dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso para que beba.

11) Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar y le dijo: Te ruego que me traigas también
un bocado de apan en tu mano.

12) Y ella respondió: Vive Jehová, Dios tuyo, que no tengo pan cocido; solamente un puñado
de harina tengo en la tinaja y un poco de aceite en una vasija; y he aquí que ahora recogía dos
leños para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos y nos muramos.

13) Y Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello
una pequeña torta cocida y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.

14) Porque así ha dicho Jehová, Dios de Israel: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite
de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová mande lluvia sobre la faz de la tierra.

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15) Entonces ella afue e hizo como le dijo Elías; y comieron él, y ella y su casa durante muchos
días.

16) Y la harina de ala tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra
que Jehová había dicho por medio de Elías.

5 EJEMPLO: Arrepentimiento

La mujer pecadora

Lucas 7:37-48

37) Y he aquí una mujer que había sido pecadora en la ciudad, cuando supo que Jesús estaba a
la mesa en casa de aquel fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume,

38) y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los
enjugaba con los cabellos de su cabeza, y besaba sus pies y los ungía con el perfume.

39) Y cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Si éste fuera profeta,
conocería quién y qué clase de mujer es la que lo toca, porque es pecadora.

40) Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él dijo: Di,
Maestro.

41) Un acreedor tenía dos deudores: Uno le debía quinientos adenarios, y el otro cincuenta;

42) y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de éstos le amará más?

43) Y respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo:
Rectamente has juzgado.

44) Entonces, mirando a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa y no me
diste agua para mis pies; pero ella ha regado mis pies con lágrimas y los ha enjugado con sus
cabellos.

45) No me diste beso, pero ella, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.

46) No ungiste mi cabeza con aceite, pero ella ha ungido mis pies con perfume.

47) Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; pero al
que se le perdona poco, poco ama.

48) Y a ella le dijo: Tus pecados te son aperdonados.

6 EJEMPLO: Sacrificio

La Viuda Pobre

Lucas 21:1-4

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1) Y mirando, Jesús vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca del tesoro.

2) Y vio también a una viuda pobre que echaba allí dos ablancas (La moneda de menos valor
del sistema monetario judío).

3) Entonces dijo: En verdad os digo que esta viuda pobre echó más que todos.

4) Porque todos éstos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas ella, de su
pobreza, echó todo el sustento que tenía.

7 EJEMPLO: Humildad

La mujer cananea

Mateo 15:21-28

21) Y saliendo Jesús de allí, se fue a las regiones de Tiro y de Sidón.

22) Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquellos alrededores clamaba, diciéndole:
¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un
demonio.

23) Pero él no le respondió palabra. Entonces, acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo:
Despídela, pues da voces tras nosotros.

24) Y él, respondiendo, dijo: No soy aenviado sino a las ovejas perdidas de la casa de bIsrael.

25) Entonces, ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!

26) Y respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los aperrillos.

27) Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de
sus señores.

28) Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Oh mujer, grande es tu afe; hágase contigo como
quieres. Y su hija quedó sanada desde aquella hora.

Sabemos de Ester, Noemí y Rut en el Antiguo Testamento; Saríah en el Libro de Mormón;


María, la madre misma del Redentor del mundo, a quien Dios escogió y fue descrita por Nefi
como: “Una virgen, más hermosa y pura que toda otra virgen” (1 Nefi 11:15).

Fue ella quien llevó al niño Jesús a Egipto para salvarle la vida de la ira de Herodes. Fue ella
quien le crió en Su infancia y le guió en Su adolescencia. Ella permaneció junto a Su torturado
cuerpo que colgaba de la cruz del Calvario. En medio de Su tormento Él le dijo a ella: “Mujer,
he ahí tu hijo”. Y a Su discípulo, en una súplica para que cuidara de ella, Él le dijo: “¡He ahí tu
madre!” (Véase Juan 19:26–27).

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En la vida del Señor también vemos a María y a su hermana Marta, y a María Magdalena. Fue
ella la que llegó al sepulcro aquella primera mañana de Pascua, y fue a ella, ¡una mujer!, a
quien Él se le apareció primero como el Señor resucitado.

Por alguna razón, “junto a la cruz”, desafiando los peligros de la ocasión, había tres mujeres:
“su madre, la hermana de su madre María mujer de Cleofas, y María Magdalena” (Juan
19:25).

Cabe señalar, que Jesús, durante su ministerio, tuvo muy buena comunicación con las mujeres
en una época en que eran relegadas y muchas veces despreciadas por los hombres. Las
respetó y a veces las eligió para introducir su doctrina. Sin duda, percibía que eran más
sensibles a los temas espirituales.

Timoteo (en el Nuevo Testamento), fue el joven compañero misional de Pablo durante el
ministerio.

Pablo llamó a Timoteo su propio “hijo en la fe” (1 Tim. 1:2, 18; 2 Tim. 1:2). Timoteo tal vez
fue el ayudante más capaz y digno de la mayor confianza de Pablo (Filip. 2:19–23).

Pablo en su Segunda Epístola a Timoteo le dice:

5) trayendo a la memoria la afe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela
Loida y en tu madre bEunice; y estoy seguro de que en ti también.

En los albores de esta dispensación, deseo mencionar sólo a tres mujeres que jugaron un papel
especial: Lucy, la madre del Profeta, Emma, “la Señora elegida”, esposa del Profeta José,
primera presidenta de la Sociedad de Socorro y quien por mandato del Señor, seleccionó los
primeros himnos y Eliza R. Show, poeta y creadora de numerosos himnos, entre ellos “Oh mi
Padre”.

En la conclusión, deseo mencionar a las fieles hermanas que sirven en la Iglesia, comparables a
Ana de la antigüedad, “que servía de noche y de día con ayuno y oraciones”. (Lucas 2:37)

Repito lo que decía el Presidente Heber J. Grant:


“De no haber sido por la fe, el sacrificio y la laboriosidad de las primeras hermanas de la
Iglesia, esta Obra hubiera fracasado.”

CUANDO PENSABAS QUE NO TE VEÍA (en especial para mi esposa y mi madre)

Cuando pensabas que no te veía, te vi pegar mi primer dibujo en el refrigerador, e


inmediatamente quise pintar otro.

Cuando pensabas que no te veía, te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese
agradable vivir en ella, pendiente de detalles, y entendí que las pequeñas cosas son lo más
especial de la vida.

Cuando pensabas que no te veía, te escuché pedirle a Dios y supe que existía un Dios con el que
podía yo platicar, y en quien confiar.

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Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí
que todos debemos ayudarnos y cuidarnos unos a otros.

Cuando pensabas que no te veía, te vi dar tu tiempo y dinero para ayudar a personas que no
tenían nada y aprendí que aquellos que tienen algo deben compartirlo con quienes no tienen.

Cuando pensabas que no te veía, te sentí darme un beso por la noche y me sentí amado y
seguro.

Cuando pensabas que no te veía, te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y
aprendí a cuidar lo que nos es dado.

Cuando pensabas que no te veía, vi como cumplías con tus responsabilidades, aún cuando no te
sentías bien, y aprendí que debo ser responsable cuando crezca.

Cuando pensabas que no te veía, vi lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las
cosas duelen, y que está bien llorar.

Cuando pensabas que no te veía, vi que te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser.

Cuando pensabas que no te veía, aprendí casi todas las lecciones de la vida que necesito saber
para ser una persona buena y productiva cuando crezca.

Cuando pensabas que no te veía, te vi y quise decir "gracias por todas las cosas que vi, cuando
pensabas que no te veía"

Final
Cuán agradecido estoy, cuán agradecidos debemos estar todos, por las mujeres en nuestra vida.
Que Dios las bendiga; que Su gran amor descanse sobre ellas y las corone con brillo y belleza,
gracia y fe. Y que Su Espíritu descanse también sobre nosotros, los varones, y nos guíe siempre
para que las respetemos, estemos agradecidos por ellas, les demos ánimo, fuerzas y amor, lo
cual es la esencia misma del Evangelio de nuestro Redentor y Señor. Esto ruego humildemente,
en el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.