Curaduría crítica

Por José Ignacio Roca Una vez leí una entrevista en la que un curador se vanagloriaba de haber curado más de 1000 exposiciones en veinte años. Un dato como este no puede dejar de despertar admiración. Sin embargo, haciendo la división respectiva encontramos que 1000 entre 20 da 50. ¡Cincuenta exposiciones al año! ¿Cual es la naturaleza, entonces, de lo que en una época se entendía por curaduría en este país? ¿La gestión y organización de exposiciones? ¿La confección de una lista de artistas? Creo que estas son preguntas que vale la pena hacerse, para tratar de definir esa categoría imprecisa que llamamos Curaduría. Existen, por supuesto, las asociaciones coloquiales que despierta la palabra en nuestro medio. A mi oficina han llamado a preguntar por el »curandero« de la Sección de Artes Plásticas, y hay no pocas personas que identifican el término con la restauración, por aquello de curar las obras. Lo de curandero tiene algo de cierto: el chamán de una tribu tiene la función, entre otras, de guía espiritual, y podríamos pensar que un acto de curaduría es el ejercicio de una posibilidad de visualidad para la obra y el artista, una suerte de guía para el mismo y para el público que va a ver la exposición. Una forma de buscar una definición básica es, por supuesto, la raíz etimológica. El término curador proviene originalmente del latín, y es utilizado en el ámbito de lo legal, del cual migró al contexto artístico. Curador es »aquel que está a cargo de los bienes de los niños y los locos«. Esta definición, aunque se refiere al ejercicio legal, no deja de tener algún sentido cuando se aplica al arte, pues pone de presente que la práctica artística incluye dos aspectos presentes en el mundo infantil y en las dimensiones insondables de la locura: la voluntad de vivir fuera de ciertas convenciones sociales como el sentido utilitario de los actos, el comportamiento convencional, el manejo del tiempo. La crítica argentina Marta Traba, cuyo ejercicio crítico marcó toda una generación de artistas colombianos, no se refiere explícitamente a la figura del Curador en su extensa obra; en cambio, aborda en muchas ocasiones el tema de la labor de la crítica en un país que ella consideraba un terreno casi baldío. En ese contexto, la labor de los críticos no era tan importante en lo que se refiere a la organización misma de las exposiciones (pensemos en ella misma o en Casimiro Eiger como galeristas-críticos), sino en la esencial función educativa y de filtro que debía, imperativamente, ejercer el crítico de arte. Marta Traba habló de la necesidad de una crítica »destructiva«, (en oposición a una crítica »constructiva«, complaciente y conciliatoria) que »todo lo redime teniendo en cuenta nuestra irreparable mediocridad, considerándonos como débiles mentales que, en este continente subdesarrollado, 'hacemos lo que podemos'« [1]. Marta traba se refería a lo que ella misma definía como »la crítica de arte semanal, persistente, obstinada, dispuesta a formar un criterio normativo, aunque solo fuera por su cronométrica regularidad«[2] .

quien concibe en este momento la próxima edición de la Bienal de Venecia. que la exposición entendida como un texto complejo en el cual la obra es una frase que cobra sentido al ser vista en relación con el resto. Se concibe a sí mismo como un 'ciudadano particular' con opiniones singulares que lucha por ser oído en medio de una cacofonía de voces y opiniones concurrentes.. Cuando dos curadores están de acuerdo. El conocido curador suizo Harald Szeemann. condicionados por el conjunto de sus diversas funciones. deciden. El crítico neoyorquino Dave Hickey establece la diferencia entre la labor del crítico y la del curador [4].. En las entrevistas imaginarias que hizo a varios críticos importantes nos da claves de su pensamiento a este respecto. como servidores públicos. así que deben siempre verse a si mismos. en un cierto sentido. se ha convertido en el paradigma de la figura del curador contemporáneo. (. »Los críticos tienen libertades conmensurables con su ausencia de poder. este acuerdo es visto como representativo de un consenso del gusto público. Carolina Ponce de León hablaba de una »complicidad« con los artistas en el sentido de una cercanía con el medio artístico que le permitiría al curador (y al crítico) involucrarse de manera sincera con las instancias de la creación para convertirse en un catalizador de las posibilidades de visualidad de la obra. en tanto que mediadores o . de una cierta manera. »En primer lugar. No decide lo que vemos. Es decir. En tanto que administradores.pero en su formación moderna. funcionan tras las bambalinas de las grandes manifestaciones. apasionarlo por ella e iniciarlo en su misterio.) Debe ser inmisericorde y no tener la más mínima blandura. Los curadores. Incluyen y excluyen. uno de ellos es redundante«. consideraba que la obra debía ser analizada en sí misma. rápidamente se convierten en vicios en la práctica curatorial«..) al decir que sólo puede realizar un acercamiento entre el público y la obra de arte. De hecho muy autónomos. no era visto por Marta Traba como el sujeto de fondo del ejercicio crítico. el crítico de arte siempre habla por sí mismo. como »Cuando las actitudes devienen forma« o la quinta Documenta. Los Curadores tienen responsabilidades que se derivan de su claro poder de excluir. Szeemann reflexiona sobre la figura del Curador [5]: »Los organizadores de exposiciones son figuras ambivalentes. por el contrario. Solamente discute sobre si vale o no la pena verlo. en otras palabras. señalar tanto los aciertos como las salidas en falso de los buenos artistas . [3] En realidad. en su lógica interna.Esta función la ejercía de manera autoritaria y sin ambigüedades . tanto en la escogencia de los »entrevistados«. como en las preguntas que inducen las calculadas respuestas. Varias de sus exposiciones pertenecen ya a la mitología del mundo del arte.pues consideraba que era una actitud ética separar la maleza del grano. Tomemos a Benedetto Croce: »el único fin de la crítica es aquel que señala tan admirablemente Croce (. y como consecuencia. los gustos excéntricos y combativos y las opiniones que constituyen la virtud que esperamos del crítico. si realmente quiere adiestrar al público en el conocimiento de la verdadera belleza y de los auténticos valores artísticos«.. Cuando dos críticos están de acuerdo. pero están. solo recientemente la figura del curador ha hecho aparición en las reflexiones sobre el ejercicio artístico en nuestro país.

en el centro de las cosas y en el medio de nada [6]: »En cierto sentido. naturalmente. la naturaleza convencional de la representación tiende a estar oculta durante su utilización. Tienen el poder de escoger. Actualmente esta distinción se subvierte. no solamente separa. Las leyes de proyección se vuelven invisibles. Marcel Broodthaers siempre decía que el museo era una verdad rodeada de otras verdades igualmente dignas de ser exploradas. sin distinción. Szeemann había sido provocador. el curador es un catalizador.« [7] A mi modo de ver. y debe poder desaparecer en un momento dado. el término 'poder' debe ser colocado entre comillas. define y describe un sitio particular. Cuando el arte solamente reside en el museo. sino 'lo uno y lo otro'. como en los mapas. pues en una ocasión dijo que los artistas eran como »manchas de color« con las que componía su propia obra. designar y poner en valor. la curaduría puede ser definida como una serie de parámetros que permiten que las ideas que han tomado forma en la obra de un artista o conjunto de artistas se sumen para construir un nuevo juego de significados por asociación. sino que también representa el territorio de acuerdo con un método de proyección: un juego de convenciones y reglas bajo las cuales el mapa es construido. este efecto se puede potenciar: »Con respecto al asunto de los espacios museales versus aquellos fuera de la institución. Un curador joven como Hans-Ulrich Obrist. Pero.) Otra de sus funciones es la de crear situaciones en las cuales las propuestas de los artistas sean catapultadas hacia la esfera pública. Como tal. El artista francés Daniel Buren decía en una ocasión (refiriéndose a Harald Szeemann) que »el curador de una exposición es el único artista realmente expuesto«.. quien se ha caracterizado por proponer constantemente proyectos expositivos en los que vincula artistas entre sí y los pone en contacto con casas editoriales. pero también por el in-between que se genera a partir del diálogo entre ellas . Al respecto cabe traer a cuento la metáfora cartográfica de John Tagg: »Cada exposición es un mapa. pues en el contexto cultural. se realiza el flujo usual de visitantes y puede faltar un efecto de perturbación«. El problema radica en que en las exposiciones. Pero si se atacan otros espacios. (. yuxtaposición y acumulación. 'poder' significa ante todo 'hacer las cosas realizables para los demás'«. apoya la noción de un curador que está en una especie de espacio intermedio.« [8] En el pasado el curador era alternativamente cauce o barca respecto al río creativo. en tanto que prospectores. pero es importante que estos parámetros sean explicitados para que las convenciones que permiten moverse a través de esa nueva obra que se llama exposición . resaltando sus rasgos principales y puntos significativos y omitiendo o simplificando otros. al existir una tendencia en la que los artistas se erigen en curadores de sus propias exposiciones. la cuestión no es 'lo uno o lo otro'. En realidad Szeemann se refería al acto curatorial como un acto de creación. museos y contextos en los cuales normalmente no ocurre el arte.negociadores.. con el fin de estimular una apertura del campo significacional de la obra aislada. en tanto que managers de su propia imagen. Los parámetros que validan la inclusión o exclusión de un determinado artista y de su obra en el contexto de una exposición temática varían según la agenda de cada curador.compuesta por las obras. en el sentido .sea comprensible para el público.

En una entrevista reciente. sentimientos. Es el error más grande y más corriente. En mi caso personal. La exposición es un medio. críticos y curadores. exposición que está actualmente siendo preparada por la artista antioqueña Gloria Posada. Artistas en Residencia y el espacio de arte que acaba de organizar Rafael Ortiz en el centro de la ciudad. El resultado han sido excelentes exposiciones sobre temas tan diversos como el cuerpo y sus representaciones (curada por José Alejandro Restrepo y Miguel Huertas). Una característica del programa es que los curadores son exclusivamente artistas. Tiene una lógica propia y debe ser entendida como una creación artística autónoma. y es uno de las fuerzas detrás. Hoy en día se impone más que nunca la necesidad de un hilo conductor o de una visión detrás de la exposición. La aventura puede ser también concentrar las energías en torno a la colección que una institución ha adquirido a través de muchos años y mostrarla. En lugar de esperar que un precario medio del arte se ocupe de ellos. y fuera de todo no es ni siquiera democrático.« [11] . encontramos que una forma de invertir críticamente el postulado es cuando el artista se constituye en curador. conceptos. por ejemplo. los artistas han comenzado a ejercer las funciones de galeristas. son tan solo algunos ejemplos de esta tendencia [10]. el rol de la museografía en la interpretación de la obra de arte (Mauricio Cruz). arraigadas en la ortodoxia de la Historia del Arte y con reputaciones personales e institucionales a las cuales atender. he tratado de apoyar esta tendencia a través de un programa que lleva a cabo la Sección de Artes Plásticas de la Biblioteca Luis Angel Arango. la historia cultural del color (Luis Luna). Retomando la proposición de Buren. ha devenido obsoleto. Szeemann toca este tema: »Exponer no es solamente exponer. Experiencias de espacios de artistas como Gaula. Lejos del Equilibrio. es acompañar las obras y los artistas. obra colectiva complementada por discusiones y tertulias realizada en la Galería Sextante. Espacio Vacío. eventos como la Bienal de Venecia (de Santa Fé de Bogotá). llamado »La mirada transversal«. para expresar ideas. Homenaje a Pedro Manrique Figueroa. del surgimiento de lo que ha dado por llamarse el »nuevo arte británico« [9]. Colombia no ha sido la excepción. Esta serie de exposiciones consiste en una mirada crítica sobre la Colección Permanente del Banco de la República. que son seleccionados tratando de establecer una relación entre los intereses explicitados en su obra personal y una posible mirada curatorial sobre la Colección. Esta tendencia no es nueva. la cual es tomada como una suerte de material básico sobre el cual ejercer un trabajo curatorial desde ejes temáticos. pero sí ha tenido un auge innegable en la última década. las funciones cambiantes del género Paisaje (Rafael Ortiz) o el tópico de la ciudad. editores.en que la coexistencia de varias obras en un espacio dado establece diálogos entre ellas que comienzan a tejer nuevas posibilidades de significación. que funcionaba en los años setenta. El traje nuevo del Emperador o la revista Valdez. Pero no se puede simplemente dividir un espacio en tantas secciones como artistas invitados haya. logrando en muchas ocasiones llegar a públicos más amplios que las curadurías »tradicionales«. la abstracción geométrica como modelo de realidad (Jaime Iregui). el conjunto de acciones artísticas en el Parque Nacional llamado por ejemplo: un parque. el curador como el único artista realmente expuesto. Este sistema. como la pintura o la fotografía.

la reacción y saber decir que no. La curaduría debe tratar de conformar este espacio-mentalidad. notas: [1] Marta Traba. Revista Espiral. en donde los argumentos que sustentaron la escogencia de los artistas son puestos a prueba. y no deberían delegarse en un tercero. 1957. entendiendo el montaje como la posibilidad de que las relaciones obraespacio y obra-obra se den en función de la »mitología individual« que motivó la curaduría. que debe sin duda existir. generar un clima emotivo e intelectual que genere una experiencia estética a la vez que se constituya en un campo amplio de discusión. 1996). contabilista. José Roca (Esta ponencia participó en el foro en torno al tema »El papel del curador en el arte contemporáneo«. La crítica »destructiva«. Bogotá. pero como interlocutor del curador. Las relaciones problemáticas entre las obras que conforman una exposición son la base de su coherencia como tal. . Nueva York.p. p. amante enfático. [6] Una frase tomada de Deleuze. [3] Marta Traba. Revista estampa. Autocrítica y crujir de dientes. [2] Marta Traba. Carta. 1984. Museo de Arte Moderno de Bogotá. 145. La curaduría multicéfala estuvo ausente durante el montaje. pp. 1999. A las labores propuestas por Szeemann para el curador. Si el espacio es »la forma a priori de la sensibilidad exterior« (Kant) y la mentalidad es »el conjunto de las creencias y hábitos comunes que informan y definen el pensamiento de una colectividad«. Ibidem. a la que este encuentro teórico está directamente ligado. escritor de prólogos. que se organizó con motivo de la exposición »Puntos de Cruce« Premio Johnnie Walker en las Artes. cuyas prioridades son la limpieza visual y la legibilidad global de la exposición. 40-. [5] Harald Szeemann. apoderado. dejando la responsabilidad de este último al museógrafo. no en el papel de los textos curatoriales sino en el espacio mismo. [4] Dave Hickey. financista y diplomático« se añadiría aquella de montajista. A mi modo de ver se perdió la posibilidad de haber trabajado la exposición misma como postulado. En Marta Traba. conservador. bibliotecario. 1960. animador. en junio de este año). Szeemann propone la ecuación espacio+mentalidad=clima. ensayo para la exposición Mixology en Apex Art Curatorial Program. »administrador.p. Bruselas.Esta última nota es pertinente al analizar la exposición »Puntos de cruce«. Ecrire les expositions (La lettre volée. 134-135. Bogotá. p.

1997. 26 de enero de 1997. 1997. y una versión más corta del mismo artículo fué publidada en el Magazín Dominical de El Espectador No. 30.p. p. . Greenberg. 1. p.[7] Robert Fleck. Strategies d'exposition.p 112. 1. Entrevista a Harald Szeemann. Mayo 1995. 1979. 79-81. 29.. [9] Este fenómeno es en el artículo de Julian Stallabrass. Academy Editions. en ARTFORUM. Londres. The contemporary art museum and beyond. [11] Por la exposición como medio de expresión. 715. Blocnotes No. Nairne. Curating. »A socialist perspective on photographic practice«. en Curating. If it's tuesday. [8] John Tagg. p. Artist-curators and the new british art. [10] Me he referido en detalle a esta tendencia en el artículo Curar el Museo en OJO. revista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano No.p. Hayward Gallery. entrevista a Hans-Ulrich Obrist. Londres. Three perspectives on photography. Academy Editions. »Mapping international Exhibitions. The contemporary art museum and beyond.p. Citado en Ferguson. Londres. p.