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UNIVERSIDAD NACIONAL DEL LITORAL

FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS

CARRERA: LIC. EN FILOSOFÍA.


ASIGNATURA: “TALLER DE LECTURA Y PRODUCCIÓN DE TEXTOS”.

ALUMNA: Micaela Bonacossa.

“EL ESTAR DESPIERTOS.”

LA IMPORTANCIA DE LA CAPACIDAD CREADORA DEL HOMBRE.

DOCENTE: Lic. María Virginia Fosero.


Ayudante De Cátedra: Lic. Luis Capelari.
Paraná, Entre Ríos - Argentina.
15 de febrero de 2010.
INTRODUCCIÓN.

Los objetivos de este trabajo han sido influenciados por la búsqueda de un


nuevo hombre el cual viva conforme a la realidad sin recurrir a la invención de
mundos suprasensibles y que no crea en el conocimiento objetivo obtenido en la
ausencia de la subjetividad. Es la hazaña por volver a aceptar a todas las
categorías de la vida y tener por estado permanente el estar despiertos1.
Es por ello, que ubico a la problemática abordada, hacia fines del siglo XIX en el
auge de la ciencia, de los métodos científicos, y sobre todo en el re-
descubrimiento de la capacidad creadora del hombre. Época en la cual asimismo,
la Ilustración y el empirismo serán considerados como el remedio para el
dogmatismo, ya que establecieron nuevas nociones de verdad y arrojaron al
hombre a un estado decadente. En evidencia, aquellos tiempos llevaron a que el
hombre se tuviera que delinear un nuevo horizonte y se reivindicara en la vida.
El disparador para realizar este trabajo, ha sido esencialmente tener
producción de pensamientos que no partan o se basen únicamente en las ideas
platónicas o también, en las suprasensibles; es el querer re-afirmar lo positivo de
lo propiamente humano y volver a apreciar a las cualidades que nos integran. Por
consiguiente, se pretende aludir a la capacidad subjetiva del hombre, devolverle la
importancia que tiene el crear, el organizar, el descubrir a la realidad en toda su
crudeza.
En efecto, se torna necesario recuperar o ver re-nacer a esta clase de hombre, ya
que con el desarrollo de la ciencia y la influencia de ciertos pensadores, se ha
caído en la trágica anulación de su instinto biológico, arrojándolo a una larga
pesadilla.
Por esos motivos brevemente esbozados, cuando consideramos a los errores
de este sistema (el dogmatismo), comprendemos inmediatamente que el mayor

1
Nietzsche, Friedrich, Más allá del bien y del mal, ed. Folio, trad. Andrés Sánchez Pascual, España, 1999,
Prólogo, p. 18. (subrayado en el original).

2
error ha sido el platonismo, es decir, “la invención del espíritu puro y del bien en
sí, la escisión de la realidad”.2
No obstante, hoy afortunadamente, la delineación del nuevo género de
filósofos, ha despertado a aquellos necios de su letargo, debiendo, por ello,
considerar como tarea persistente de todo nuevo filósofo el estar despiertos3. Pues
el agonismo en el hombre ha creado una maravillosa tensión del espíritu el cual lo
ha tornado cual arco de tiro que anhela metas más lejanas. Pues, nosotros
tenemos la penosidad y la entera tensión del arco...y, “(...)¿quién sabe? Incluso el
blanco...”4
En evidencia de lo dicho, considero al dogmatismo como una puerilidad y cosa
de principiantes caracterizada por poseer medios inhábiles e ineptos para
cuestionar a la verdad, lo cual nos señala cierta tensión en el espíritu y engloba
toda una época que es muestra de cierta decadencia y de yacer en un profundo
sueño.

2
Ídem p18.
3
Ídem p 18.
4
Ibídem p. 19.

3
¿Qué es el dogmatismo?

Cuando tratamos de definir al dogmatismo no es erróneo asociarlo al ámbito


religioso, pues esto resulta adecuado, ya que en ese sentido los dogmas son
considerados como declaraciones de la palabra divina, sagrada y certificada por la
doctrina clerical. La aceptación es un claro acto de fe, que excluye de manera
exigua toda ciencia y filosofía. No obstante, al momento de utilizar este término en
el ámbito de la filosofía, adquiere un matiz sumamente distinto, siendo que en las
iniciales utilizaciones, dogma significó oposición y se lo aplicaba a las opiniones
filosóficas que aludían a los primeros principios.
Es probable que por ello se haya considerado al dogmatismo como la posición
que sólo admitía la posibilidad de conocer las cosas en su ser en sí. En
consecuencia, también puede recibir la caracterización de ser la confianza
absoluta en una doctrina en particular. Como también el dogmatismo puede
señalar la ausencia de reflexión crítica, es decir, ser la aceptación incondicional y
sin examen previo de los principios a los cuales se adhiere mostrando una mera
sumisión a la autoridad.
A su vez, puede agregarse que el dogmatismo es una suerte de fundamentalismo
intelectual, ya que sus dogmas expresan verdades ciertas, indudables y que por
definición no son sujetas a ninguna revisión o crítica.
Es por ello, que en este trabajo calificaremos a los dogmáticos como aquellos
que son obstinados en sus creencias. Se los puede señalar con el calificativo de
propeteia lo cual sugiere que son pensadores que poseen precipitaciones típicas,
es decir, el hombre está seguro de sus juicios y de las decisiones que toma, su
acción es precipitada en el sentido de que no razona, no musita y no tiene duda,
pues cree poseer una Verdad Absoluta y por principio a la causalidad.
El principio de causalidad nos dice que las cosas de más alto valor no pueden
tener su origen en la falsedad ni tener la misma raíz que las cosas malas. Sino
que, su principio debe estar en el seno del Ser, en lo imperecedero, en la cosa en
sí, en Dios.

4
¿Quiénes son dogmáticos?

La obra Más allá del bien y del mal de Friedrich Nietzsche redactada en la
primavera de 1886, nos dice que Descartes, Spinoza, Kant, Schopenhauer fueron
dogmáticos. Todos ellos creyeron en la verdad, todos ellos fingieron que habían
alcanzado sus convicciones más queridas en virtud de una dialéctica fría, cuando
en realidad se trataba siempre de proposiciones no examinadas buscadas a
posteriori; pues imaginaron que habían logrado des-cubrir al Ser y a la verdad en
su sentido absoluto eterno e inmutable.

Crítica de Nietzsche al dogmatismo: sus causas y fundamentos.

Para interpretar la crítica que Nietzsche realizó contra los dogmáticos,


debemos tener presente que los ha considerado como meros platónicos. Esto no
deja de albergar cierta gravedad, ya que se está aludiendo al mayor error de los
pensadores tradicionales: el haber dado continuación a la creencia de dos
mundos; pues estos filósofos han creído en la posibilidad de alcanzar el
conocimiento objetivo negando todo tipo de perspectivismo. Motivo por el cual
logró que Nietzsche bautizara a su modo de conocimiento con la denominación de
perspectiva de rana5. La perspectiva de rana es todo objeto ubicado por encima de
la altura del ojo y sólo logra captar lo banal y lo corriente del pensar.6
De este modo, ponemos en evidencia, que Nietzsche realiza una fuerte crítica
al dogmatismo filosófico y postula su perspectivismo. Rechaza todo tipo de
fanatismo y posiciones cerradas, pero fundamentalmente, evita los estilos
impositivos y autoritarios, sosteniendo que actualmente la verdad ha devenido en
plural y perspectivesca en contraposición a los dogmáticos para quienes la verdad

5
Nietzsche, Friedrich, Op. cit, Aforismo 2, p. 24.
6
También existe la perspectiva de pájaro caracterizada por ser la visión de un objeto que se sitúa por debajo
del ojo. De acuerdo a ello, es altamente factible, en mi apreciación personal, que nuestro pensador optara por
la perspectiva de pájaro, ya que se comporta como la ideal visualización del blanco para atacar. Es un ojo
que ya no está malenseñado ni forcejado, parafraseando a Andrés Sánchez Pascual.

5
es unívoca y absoluta. En consecuencia, ya no podemos dejar de lado a nuestro
instinto biológico y subjetivo, pues:
“(...) la mayor parte del pensar consciente de un filósofo está guiada de modo
secreto por sus instintos y es forzada por éstos a discurrir por determinados
carriles.”7

Por lo tanto, cuando Nietzsche nos habla del perspectivismo debemos interpretarlo
como todo conocimiento que ha sido alcanzado desde un punto de vista del cual
es imposible prescindir. Esto quiere significar, que cuando el sujeto conoce posee
ciertas características, ya sean psicológicas, sociales, físicas; que hacen imposible
superar la propia perspectiva, es decir, no podemos desprendernos de nuestra
subjetividad cuando intentamos conocer la realidad.
Si se tiene presente que la filosofía ha ido creciendo mediante los conceptos
que reflejan perfectamente a la realidad, y también, por las relaciones que los
conceptos son capaces de representar entre las cosas, comprenderemos por qué
en la tradición se ha necesitado de la definición precisa de cada término y el rigor
en el uso de las palabras, como también la necesidad de su aplicación unívoca y
no metafórica. Pues para los dogmáticos la realidad, la filosofía, es tan sólo un
negar este mundo terrenal y tener por cierto un mundo alejado de los sentidos del
hombre el cual tiene por rasgo de ser lo Absoluto.
No obstante, la idea nietzscheana de la realidad resulta más adecuada para
crear conceptos o bien para entender la realidad, ya que afirma, que no podemos
utilizar a las palabras de modo unívoco, sino que nos señala que el mejor modo de
captar a la realidad es utilizando a la metáfora8, pues ella resalta la desigualdad
entre los objetos, no presenta los significados sino que más bien los sugiere y nos
confiere la posibilidad de completarlo a partir de nuestra experiencia.
Con esto, visualizamos que Nietzsche concibe al perspectivismo como al ojo
del hombre que ya no es forzado a mirar lejos, sino que más bien debe aprender a
mirar microscópicamente. No obstante en la filosofía tradicional se consideró como

7
Ibídem, Aforismo 3, p. 24.
8
Nietzsche, Friedrich, Aurora, ed Gradfico, sin trad. Bs. As, 2005, Aforismo 43, p. 48.

6
posible a la objetividad del conocimiento, esto significa que los filósofos
dogmáticos creyeron poder utilizar a la razón desprendida de cualquier elemento
subjetivo que pudiera afectarla, demostrando así que lo único que les parecía
esencial era el conocimiento objetivo e inmutable. Por lo cual, Nietzsche sugiere
que esta confianza en las posibilidades de la razón descansa en la creencia de la
realidad absoluta: el mundo de las Ideas de Platón o el Dios cristiano.
No obstante, hay que tener presente que esta realidad no deja de ser una
construcción de la fantasía humana. Podemos hablar de conocimiento concluye
Nietzsche pero aceptando su carácter relativo, subjetivo.9

La época de la decadencia.

La época de la decadencia es entendida como la anulación del instinto


biológico del hombre, es la creación de un mundo inteligible y la negación de las
categorías de la vida las cuales manifiestan, ya sea a la temporalidad como la
muerte o el nacimiento, como también el cambio, lo perecedero y lo terrenal. Por
estos motivos, a continuación se detallará brevemente la historia de la decadencia.

Historia de la decadencia:

Grecia S V. a C. hasta el siglo de Pericles: esplendor del mundo griego, no se


ocultan las dimensiones fundamentales y trágicas de la vida (lo irracional, lo
temporal, la muerte). El arte trágico y la religión politeísta afirman la vida.
Inicio de la decadencia: Eurípides, Sócrates y Platón. En ellos se reinicia la
cultura occidental y la decadencia con respecto al ciclo anterior. Se le asigna un
lugar a la creencia por el platonismo, es decir, creencia en un mundo objetivo,
eterno, racional, inmutable; y el desprecio por las categorías de la vida: cambio,
individualidad, el cuerpo, la temporalidad.

9
Ibídem, Aforismo 44, p. 49.

7
Estos pensadores dan lugar a la ciencia y a la metafísica en condiciones que
permiten la aparición de la religión y la moral.
Presencia del cristianismo: se extiende a todos los hombres las ideas exclusivas
de unos pocos como ser: el dualismo ontológico y antropológico; el mundo
inteligible de Platón es el mundo divino, el mundo sensible es lo terrenal; el alma
está en oposición al cuerpo.
Edad moderna: es la crisis del platonismo y del cristianismo; el empirismo, la
Ilustración y el materialismo señalan el carácter ilusorio de las creencias
anteriores.
En el presente: estamos en una época de crisis, “la muerte de Dios” que ha sido
el eje de orientación en toda cultura ha desaparecido y ello provoca que el hombre
se sienta desorientado y ya no pueda creer en la Verdad Absoluta. Sin embargo,
esta crisis es necesaria ya que ella llama a una nueva forma de estar en el mundo,
a la aparición de un nuevo hombre, una nueva concepción de la vida.

Significación nietzscheana de la Decadencia.

En una de las obras de Nietzsche se define a la decadencia del siguiente


modo:

“La decadencia misma no es cosa que se tenga que combatir; es absolutamente


necesaria y propia de toda época, de todo pueblo. Lo que hay que combatir con
todas nuestras fuerzas es la importancia del contagio a las partes sanas del
organismo.” (La voluntad de poder).10

Como consecuencia de la decadencia, Nietzsche se propone desmitificar a la


verdad, burlarse de la fidelidad ciega que los pensadores tradicionales le
propinaron y castigarla con el peyorativo adjetivo de dogmatismo, pues a los ojos
de este pensador, la decadencia señala la anulación de la fisiología del hombre,

10
Nietzsche, Friedrich, La voluntad de poder, citado en Savater, Fernando, Idea de Nietzsche, ed. Ariel, 5ta.
Ed. Barcelona, Apéndices, p119.

8
asimismo niega el perspectivismo y asume verdades ubicadas en un mundo
alejado del real.

Noción de verdad.

De acuerdo a Nietzsche.

“¿Qué cosa existente en nosotros es la que aspira propiamente a la verdad?”11

En la búsqueda de la verdad no hay sólo pasiones sino que también hay valores
decadentes -o no – que actúan en ella; es decir, el hombre buscará la verdad de
acuerdo a lugares previamente fijados; esta situación se la puede denominar como
Überzeugung (convicción).
La convicción significará el estar por encima de las pruebas, el aceptar el hecho
de que en cada persona funciona un conjunto de preguntas establecidas de
antemano, a las que la multiplicidad que somos responde con ciertas afirmaciones
también fijadas de antemano.
La noción de verdad en Nietzsche es concebida como metáforas que se han
convertido en monedas manoseadas y gastadas que han perdido su valor 12. En
otras palabras la sagacidad de este pensador estuvo en quitarle toda mítica
concepción y en despojarla de sus adornos y artificios. Asimismo, sostuvo que los
dogmáticos le construyeron sólidos edificios a la verdad (geométricos-
matemáticos, sistemas morales, históricos), en los cuales ella jamás se sintió
cómoda, sino que se resintió de que la separaran del mundo de la experiencia y la
restringieran a lo suprasensible.

11
Nietzsche, Friedrich, Más allá del bien y del mal, Op. cit. Aforismo 1, p. 21.
12
Nietzsche, Friedrich, “Verdad y mentira en sentido extramoral”, trad. Editorial Tecnos, Madrid. p. 6.

9
Pensadores tradicionales.

Es notable que la tradición siempre tuvo en estima a la verdad como el


supremo valor y al error lo signó como lo absolutamente indeseable, sin embargo,
Nietzsche subvierte esta valoración y recomienda pensar desde el regazo materno
del error.

“(...) los juicios más falsos (de ellos forman parte los juicios sintéticos a priori) son
los más imprescindibles para nosotros, que el hombre no podría vivir si no
admitiese las ficciones lógicas, si no midiese la realidad con la medida del mundo
puramente inventado de lo incondicionado, idéntico-a-sí-mismo.”13

Por ello indicaremos que este filósofo:


 Afirma el perspectivismo cognoscitivo.
 El vocabulario empleado en sus obras no siempre es técnico sino que
también es poético, lo cual presta a confusiones.
 Mantiene entre paréntesis la noción de verdad filosófica con la que fueron
formados los tradicionales pensadores.
 Cambia el género de la verdad, al decir en el Aforismo 1 que la verdad es
mujer.14
 Pone la voluntad de verdad al servicio de la voluntad de poder.
En consecuencia, la verdad en la obras de Nietzsche, nombrará situaciones muy
diferentes; tendrá ocasiones de poseer una marca negativa o positiva que la
acompañe y eso será de acuerdo a los distintos predicados con que se
corresponda esas palabras en sus distintas ocurrencias, pues una misma palabra
se utiliza con predicados implícitos opuestos.
En efecto, la verdad se puede interpretar por un lado como: “no hay verdad”,
siendo que allí se está aludiendo a la verdad tradicional, absoluta, invariable,
eterna, incondicionada, universal, objetiva, racional. Esa verdad lleva marca

13
Nietzsche, Friederich, Op. cit, Aforismo 4. p.24.
14
Ídem, Aforismo 1. p.21.

10
negativa; por otro lado “no hay verdad” puede implicar otra frase, es decir, que ello
que se dice es verdad.
Consecuentemente, la negación de la verdad en la primera no invalida la
afirmación de la verdad en la segunda, porque se trata de verdades diferentes.
Esto nos deja como reseña que la verdad no es algo que esté allí para ser
descubierto, sino que es algo que se produce, que se construye por relación a
problemas culturales concretos. El hombre creador le llena de contenido, le manda
a hacer ser algo y ella obedece cuando el mandante tiene poder, cuando sabe
mandarla. En consonancia, la verdad es esa clase de error, sin el que un
determinado tipo de seres vivientes no puede vivir, pues, los filósofos auténticos,
son los que les ponen nombres a las cosas y las re-bautizan de acuerdo a la
realidad contingente que están viviendo.
En efecto, lo que importa no es la verdad de la verdad, sino su utilidad, es decir,
las ventajas que derivan de tenerla por verdad.

Despiertos vs. los dormidos.

De acuerdo a lo expresado en los puntos anteriores, podemos alegar que el


funcionamiento del sumo lema de los pensadores tradicionales: omnibus
dubitandum (dudar de todas las cosas)15 no ha sido puesto en escena, pues en
primer lugar no han dudado de la posibilidad de la antítesis de valores, la cual se
comportó durante largo tiempo como la base de sus creencias metafísicas, y en
segundo lugar, tampoco han puesto en oscilación a las supersticiones populares,
sino que solamente han recibido el carácter de ser todo mirar de abajo hacia arriba
(perspectiva de rana).
Nietzsche afirma la posibilidad de atribuir los mismos valores de la verdad, a la
apariencia y al engaño. Así también, sostiene que sería posible que “lo que”
constituye el valor de aquellas cosas benévolas sea el hecho de hallarse
emparentadas y entreveradas con éstas cosas malas, siendo que, quizás sean

15
Ídem, Aforismo 2, p. 22.

11
esencialmente idénticas a ellas; lo cual demuestra que se deberá comenzar a
aceptar como condición de vida a la no-verdad.16

En relación a Platón.

La idea fundamental de esta teoría es sostener que la realidad no cambia y


todo aquello que cambia no será lo real, ya que, lo verdadero es inmutable. 17 En
efecto, comprenderemos que la realidad para Platón consiste en alcanzar un
conocimiento de lo que existe, de manera inmutable, igual a sí mismo.

“Y de lo múltiple decimos que es visto, pero no concebido, y de las ideas, en


cambio, que son concebidas, pero no vistas.”18

En evidencia, suponemos la unidad de las cosas, y las denominamos como


aquello que es. Así como también, entendemos que la filosofía ha nacido del
traspaso del mito al logos, es decir, de la superación de las descripciones del
mundo basadas en la imaginación, por descripciones racionales y objetivas, las
cuales ofrecen conceptos antitéticos como ser: razón – sentido; cuerpo – alma,
entre otros.
Ahora bien, puntualmente el platonismo es aquella teoría que se basa en la
escisión de la realidad en dos mundos, tiene en primer término un mundo de
carácter verdadero el cual alberga a la razón inmutable y objetiva y en un segundo
término un mundo de rasgo aparente dominado por los sentidos, lo cambiante y
subjetivo.
La teoría platónica conlleva asimismo a la idea del Bien, entendida como la
verdad, el conocimiento y el lugar a donde la verdadera filosofía se dirige,
despojándose de los placeres del cuerpo y atendiendo sólo a los del alma.

16
Ídem, Aforismo 3, p. 24.
17
Ésta concepción es consensuada asimismo por el cristianismo.
18
Platón, República L. VI, Instituto de Estudios Políticos, trad. José Manuel Pabón y Manuel Fernández
Galiano, Madrid, 1969. p. 213, 507 c.

12
Por consiguiente, para Platón la educación será importante para el ojo de la
filosofía ya que, por ella, se pueden introducir confusiones si no se realiza
previamente la diferenciación esencial entre lo que es bueno en sí y lo que es
bueno relativamente.

“(...) a causa de nuestra defectuosa educación no estamos acostumbrados a


investigar la verdad y nos basta cualquier imagen que se nos ofrece (...)”19

En base a esto, el que posee una naturaleza no filosófica llamará bueno a todo
aquello que le cause placer y mal a todo lo que lo irrite, siendo, por el contrario,
que la idea del bien es el objeto del más sublime conocimiento, donde la justicia y
las demás virtudes deben a ésta su utilidad y todas sus ventajas, porque es ella, la
que nos proporciona el objeto de conocimiento y sus facultades, pero también, es
la idea del bien, causa de la ciencia y de la verdad.

“(...) el bien no es esencia, sino algo que está todavía por encima de aquélla en
cuanto a dignidad y poder.”20

En contraposición a Platón ubicaremos a Nietzsche, filósofo considerado como


el que más lejos ha llevado a la reivindicación de la vida y a la corporeidad, ya que
logra que desarrollemos el buen carácter en la apreciación de todas las categorías
de la vida; situación que con los platónicos no podíamos desarrollar ya que lo
banal del cuerpo, es la cárcel del alma. Por ese motivo también se lo hace
responsable a Nietzsche de la superación del platonismo, pues, nos ha explicado
que su aparición ha sido interesada y consecuencia de la negación de la realidad 21
en toda su crudeza.
Por consiguiente la filosofía nietzscheana es uno de los intentos más radicales
de la historia del pensamiento por superar al platonismo y defender la tesis
opuesta: la aceptación de la existencia de un mundo carente de sentido
trascendente y de su realidad en toda su crudeza.
19
Ibídem., p. 91, 343 c.
20
Platón, Op. cit., p. 217, 509 b.
21
Realidad entendida como el lugar en el que se da la vida, el orden, pero también, la muerte, el caos

13
En relación a Kant.

Con respecto a Kant y su relación con Nietzsche detallaremos ciertos rasgos


de la Metafísica como también de la razón. Tendremos presente que en la
perspectiva kantiana la Ilustración es llegar a la mayoría de edad, llamar cada
cosa por su nombre y el pensar por sí mismo, es más que nada, el gran lema de
¡Atrévete a saber!
Kant destaca que la razón emplea sus funciones de modo independiente a la
experiencia, posee un tribunal fundado en leyes inmutables y eternas, y pretende
alcanzar conocimientos sin valerse de la experiencia, por lo tanto podemos
concluir que la razón pura constituye una unidad perfecta cuyo principio es
suficiente, donde, en consecuencia, la Metafísica será definida como el inventario
sistemáticamente ordenado de todo lo que poseemos mediante la razón pura:

La perfecta unidad de esta especie de conocimientos compuestos como están


únicamente de conceptos puros y que nada deben a la experiencia y tampoco a
ninguna intuición particular que hacia alguna experiencia determinada inclinarla
pudiera, influyendo en su aumento o extensión, hacen esta completa integridad no
sólo factible sino también necesaria.22

Este pensador le asignó a la verdad y a la razón un sumo respeto y nunca


imaginó siquiera cuestionarla o criticarla como Nietzsche lo realizó sin escrúpulos
alguno.
No obstante el chino de Königsberg no se salvó de que se refieran a él como un
mero creyente que se esfuerza por tener de sus creencias el saber, la verdad 23,
pues todo estriba en la pretensión nietzscheana por obtener pensamientos que no
sean producción de ideas platónicas o bien suprasensibles, sino que, se debe re-
22
Kant, Immanuel, Crítica de la Razón pura, Prefacio a la 1ra. edición Ed. Losada, trad. José del Perojo, Bs.
As. 5ta. Ed, 1967, p 126.
23
“De oriente- ha llegado un asno, hermoso y muy fuerte- y muy apto para las cargas.” En este fragmento
del aforismo 8 de la obra Más allá del bien y del mal, citado anteriormente, Nietzsche señala cómo catalogaba
a Kant: el paciente ideal de profesor de filosofía. Emplea esa denominación para referirse a la pesadez y la
minuciosidad pretenciosa de Kant.

14
formular a la noción de los conceptos para que no sean rocas o representaciones
que han olvidado su carácter de representación y que sólo se toman por la verdad
de la cosa; pues nacieron de una experiencia original y única, pero ahora deben
servir para experiencias innumerables, forzadamente análogas, en todo caso para
sustituir lo diverso por lo uno, lo cambiante por lo estable.

“Ahora para conseguir el conocimiento, hay que tropezar constantemente con las
palabras que se han hecho eternas y duras como la piedra, tanto que es más fácil
romperse una pierna que romper una palabra.”24

En la circunstancia inevitable por dejar de citar ese fragmento de Nietzsche así


como otras frases de sus obras como lo he realizado a lo largo de ésta
monografía, podemos ir concluyendo que los objetivos de sus trabajos han sido la
reivindicación del hombre, el nuevo revuelo por su capacidad creadora, por su
voluntad de poder, por su superación...

Nuevo género de filósofos.

La mayor inquietud que mantuvo viva la chispa de éste trabajo ha sido la


necesidad de ver a un nuevo género de filósofos, pues a mi entender, durante
siglos la razón ha dominado fuertemente al hombre, quitándole su capacidad
creadora e inspiradora. Por consiguiente he hallado en Nietzsche ciertos rasgos
que logran una nueva clase de pensadores, los cuales se instalan en el horizonte.
Ellos son los filósofos del porvenir y poseerán el derecho de ser llamados críticos y
hombres experimentales. Críticos de cuerpo y alma, pues se complacerán en
servirse de la realidad en un sentido nuevo, quizá más extenso, quizá más
peligroso.25

24
Nietzsche, Friedrich, Aurora, Op. cit. Aforismo 47. p. 50.
25
Nietzsche, Friedrich, Más allá del bien y del mal, Op. cit. Aforismo 2, p. 23.

15
CONCLUSIÓN.

Ha sido necesario para elaborar este trabajo la lectura de diversas obras de


Nietzsche como ser Aurora, Así habló Zaratustra y Más allá del bien y del mal, ya
que para poder comprender al estilo intempestivo y metafórico que expresa en sus

16
obras hay que estar atento a sus estados anímicos, la época en la cual escribe o
sus influencias externas.
En consecuencia, he descubierto que el vocabulario utilizado no resulta de fácil
comprensión, pues cada palabra capital empleada para aludir a algo, aparece
hilvanada con mitología, burlas, críticas, desprestigio, las cuales me han llevado a
que me arme de cierta paciencia a la hora de desarrollar este trabajo, ya que es
inevitable que caiga en ciertas telas de araña a la hora de comprender a
Nietzsche.
Ha resultado que el título de mi trabajo se inició con una de las pretensiones
que puede captar de este autor: la importancia del estar despiertos. Con lo que a
mí respecta, estoy de acuerdo en su labor para la producción de pensamientos
que carezcan del eje orientador tradicional ya que la postulación del
perspectivismo y de la subjetividad son claves para comprender ésta época actual
y para asimismo salirse del eterno sueño de creer en una irrealidad alejada de
este mundo.
En efecto se puede comprender que la crisis que experimentamos hoy en día se
torna necesaria para el alumbramiento del nuevo filósofo....el cual quizás con sólo
anhelar una realidad subjetiva o más bien creadora ya se está colocando con ello
más allá del bien y del mal.
En resumen, considero a este trabajo, como una leve génesis del nuevo
género de filósofos. Esto resulta así por las paradas que tuve que realizar a la
hora de comenzar a pensar en un nuevo hombre, por ello estarán embarcados a
circular por el dogmatismo, Platón, Kant, la decadencia y demás significaciones
que Nietzsche ha elaborado en sus obras para obtener el nacimiento de un posible
superhombre, o tan sólo en esta instancia un filósofo del porvenir.

BIBLIOGRAFÍA:

Bibliografía primaria:

17
 Nietzsche, Friedrich, Más allá del bien y del mal, ed. Folio, trad. Andrés
Sánchez Pascual, España, 1999.

Bibliografía secundaria:

 Kant, Immanuel, Crítica de la Razón pura, Prefacio a la 1ra. edición Ed.


Losada, trad. José del Perojo, Bs. As. 5ta. Ed, 1967.

 Platón, República L. VI, Instituto de Estudios Políticos, trad. José Manuel


Pabón y Manuel Fernández Galiano, Madrid, 1969.

 Nietzsche, Friedrich, Aurora, sin trad. ed Gradfico, Bs. As, 2005.

 Nietzsche, Friedrich, Así habló Zaratrustra, ed. Alianza, trad. Andrés


Sánchez Pascual, España.

 Nietzsche, Friedrich, “Verdad y mentira en sentido extramoral”, trad.


Editorial Tecnos, Madrid.

 Savater, Fernando, Idea de Nietzsche, ed. Ariel, 5ta. ed. Barcelona 2003.

18