REFLEXIÓN

Federico Malpica

La gestión de la calidad pedagógica a través de comunidades de investigación e innovación sobre la práctica educativa

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Organización y gestión de centros

En este artículo se habla sobre la importancia de desarrollar un espacio para la calidad compartida de la gestión pedagógica en el aula.

Las CIPE1 como metodología para implantar la calidad en el aula
Si el objetivo de la calidad en el aula es que exista una buena enseñanza en todas las clases de todas las asignaturas de todos los cursos de la institución educativa, hemos de comenzar por hacernos algunas preguntas como: ¿Qué es una buena enseñanza? ¿Qué constituye una enseñanza competente? ¿Cómo la identificamos cuando la veamos? ¿Cómo hacer para mejorar continuamente las competencias de nuestro profesorado y directivos? ¿Cómo lanzamos discusiones acerca de lo que es enseñanza efectiva, de calidad, enseñanza competente?

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Lo primero que necesitamos es tener una visión compartida de lo que es una buena práctica educativa en nuestra institución educativa. Para ello, es necesario, como en cualquier sistema de calidad, calibrar los criterios,

Cuadro 1. Relación ISO, EFQM y Gestión de la Calidad Pedagógica (GCP)

EFQM: modelo de máximos.

GCP: modelo específico del proceso clave.

ISO: modelo de mínimos.

observando buenas prácticas educativas varias veces hasta que se puedan alinear criterios comunes, consensuar pesos específicos hasta llegar a un concepto común de la calidad pedagógica. Sin embargo, en el ámbito educativo esto sólo se puede conseguir si dichos criterios e indicadores se construyen a partir de: a) las propias finalidades institucionales y objetivos educativos de los programas formativos, así como de b) los principios psicopedagógicos sobre cómo aprenden las personas. Uno de los problemas y, por tanto, de los mayores retos que tenemos en la educación es el de hacernos con una descripción compartida, clara y específica de lo que debemos llamar «una buena enseñanza». Ahora bien, ¿cuál es nuestro punto de partida si queremos conseguir un objetivo así? Contamos con un buen camino recorrido, ya que en la última década se han implantado sistemas de calidad de diversa índole en las instituciones educativas, sistemas que contienen una valiosa infraestructura sobre la cual se soporta también la calidad en el aula. En el cuadro 1 podemos establecer esta relación. Y hablando más en concreto, ¿qué herramientas de la calidad nos pueden servir para implementar estos sistemas en el aula? Por ejemplo, el ciclo de mejora continua PDCA2 nos proporciona un modelo de mejora continua, que, de hecho, ha sido ampliamente utilizado en educación (implícitamente) a través de la intervención reflexiva: planificación, acción, análisis, revisión y mejora. Si hablamos de utilizar este ciclo en el proceso de enseñanza, estaremos situándonos en un ejercicio de reflexión compartida sobre la práctica educativa basado en un modelo de investigación-acción que bien puede ser colaborativa si se da en el marco de una comunidad profesional de la práctica educativa. Por otro lado, si hablamos del proceso de aprendizaje, entonces el ciclo de mejora continua PDCA es una herramienta útil para la evaluación y mejora de los resultados de aprendizaje en cada curso escolar, que puede

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Uno de los problemas y, por tanto, de los mayores retos que tenemos en la educación es el de hacernos con una descripción compartida, clara y específica de lo que debemos llamar «una buena enseñanza»

plantearse como una autoevaluación integradora o una auditoría llevada a cabo con el fin de garantizar cada vez más que todos los estudiantes aprendan. Por tanto, podemos extrapolar al aula los mismos principios de la calidad que nos han servido para crear una cultura organizativa donde se promueve la importancia de la estandarización de unos protocolos para seguir, el registro de las experiencias, la entrega puntual de documentación, la observación y comunicación de incidencias, la colaboración para realizar acciones correctivas, preventivas o proyectos de mejora, el reconocimiento de las prácticas exitosas, etc. Tomando en cuenta todos estos principios y sabiendo que se pueden vehicular a través de una metodología como las CIPE, ¿cuál es el alcance de este sistema de calidad de la gestión pedagógica? El objetivo debería ser que la dinámica de las interrelaciones entre la gestión pedagógica y organizativa fluyera desde el aula hacia la comunidad educativa e influyera de manera decisiva en toda la organización y en el desarrollo profesional de los docentes. En este sentido, una metodología como la de las CIPE implica trabajar a través del profesorado para la mejora en la gestión pedagógica, pero al mismo tiempo ir trabajando

aspectos de la gestión de la calidad del centro, así como del desarrollo profesional y formación docente, inherentes a la mejora de la organización como sistema (véase cuadro 2).

Componentes del sistema de mejora continua a través de las comunidades de investigación e innovación sobre la práctica educativa
Finalmente, siguiendo algunas de las conclusiones del estudio realizado por Wagner y Kegan (2006, p. 27) se describen algunos de los componentes relacionados de manera sistémica, que permiten fortalecer la práctica educativa y centrar el trabajo para garantizar que la inversión en dichas CIPE sea aprovechada por la institución para su mejora continua: Generar urgencia por el cambio: ofrecer datos cuantitativos y cualitativos para identificar la brecha entre lo que se hace y lo que se debería hacer en el aula. Generar una visión compartida de los resultados de los estudiantes: la primera tarea es obtener un consenso muy bien definido sobre el desempeño y evaluación del trabajo de los estudiantes en todos los niveles y grados. Se ha de tener claro cómo es un trabajo de calidad y generar consistencia en los estándares de la evaluación. Generar una visión compartida de lo que es una «buena práctica educativa»: antes de documentar buenas prácticas, primero hay que generar un consenso de lo que es una buena impartición para, posteriormente, buscar las prácticas que coincidan con ello. Se trata de generar un lenguaje y unos criterios comunes para calificar las buenas prácticas. Generar reuniones enfocadas a la práctica: diseñar y mantener reuniones periódicas sólo para la discusión constructiva sobre buenas prácticas docentes y sobre acciones de mejora continua en los centros.

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Cuadro 2. Dinámica de la relación GCP y CPP

Gestión de la calidad organizativa

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GESTIÓN DE LA CALIDAD PEDAGÓGICA

Desarrollo profesional y formación docente

Cabe recordar que las buenas prácticas no tienden a ser fácilmente extrapolables, a menos que se tenga en cuenta: a) contextualizar-

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las, b) lograr el compromiso Si queremos sistemas de calidad espacios para el trabajo en de las CIPE con ellas, y c) si- que respondan a las necesidades y comunidad, compartir buetuarlas como parte del expectativas de los docentes, los nas prácticas educativas, aprendizaje adulto y entre estudiantes y la sociedad es impor- consensuar el registro y la profesionales. tante desarrollar un espacio para profesionalización del equipo A partir de ahí, se han la calidad compartida de la gestión docente como órgano colede cuidar tres aspectos más pedagógica en el aula giado; en resumen, desarrode manera permanente, los llar un espacio para la cuales permitirán que dicho sistema de la calicalidad compartida de la gestión pedagógica dad pedagógica pueda mantenerse e instituen el aula, con una metodología que permita ir cionalizarse: avanzando poco a poco, transformando la culSupervisión efectiva: se debe contar con una tura interna a todos los niveles en las institusupervisión que sea bien recibida, ya que faciones educativas, y sentar las bases para hacer cilita la labor docente y de los demás agentes de la profesión docente uno de los pilares de educativos. Ahora bien, dicha supervisión las sociedades en este siglo XXI. debe ser frecuente, rigurosa y completamente enfocada a la mejora de la gestión pedagóHEMOS HABLADO DE: gica y la impartición. Desarrollo profesional: se debe contar con un Calidad educativa. Gestión de la calidad educativa. programa basado en las necesidades de cada individuo, intensivo, colaborativo y de mejora del desempeño en el trabajo, que sea diseñado y dirigido por los profesores y agentes educativos, quienes han de modelar las mejores Notas prácticas de enseñanza-aprendizaje. 1. CIPE o comunidades de investigación-innovación sobre la práctica educativa es un término acuDatos diagnósticos con colaboración conñado como parte de la metodología del Sistema de trastada: se trata de realizar evaluaciones Gestión de la Calidad Pedagógica ESCALAE®, del periódicas de los resultados de los alumnos, Instituto de Recursos e Investigación de la Formapara identificar su estado de aprendizaje, así ción (IRIF). como las prácticas de impartición más efec2. También llamado Ciclo Deming en alusión a Edward Deming y sus trabajos sobre calidad total lletivas. En las CIPE, las personas tienen tiempo vados a cabo en Japón a mediados del siglo XX. para investigar dichas experiencias y los rePDCA, del inglés Plan (‘planifica’), Do (‘haz’), Check sultados, con tal de compartir las mejores (‘revisa’) y Act (‘actúa’). prácticas, optimizar el programa de desarrollo profesional y realizar mejoras organizativas que apoyen los resultados en los alumnos. Referencia bibliográfica Para ello, puede ser necesario que participen WAGNER, T.; KEGAN, R. (2006): Change Leadership. también ciertos expertos en diversas áreas y A Practical Guide to Transforming Our Schools. conocimientos, pero con el objetivo especíSan Francisco, CA. Jossey-Bass. fico de mejorar aspectos puntuales de la práctica educativa.

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Por tanto, si queremos sistemas de calidad que respondan a las necesidades y expectativas de los docentes, los estudiantes y la sociedad, y como está claro que de manera individual no saldremos adelante en las instituciones educativas, es importante que vayamos generando
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Federico Malpica Basurto Instituto de Recursos e Investigación para la Formación
fmalpica@irif.es

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