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La Argentina Reciente I

Ivancich-Talento

EL DESCAMISADO
Del gobierno a la censura

Ignacio J. Cardone
D.N.I.: 27.231.284
Cursada: 1º cuatrimestre 2001
Julio 2003
Índice _

Introducción p.4

Contexto Histórico p.5

Análisis de la publicación p.7

Los sucesos desde “El Descamisado”

La Política p.9
La relación con Perón p.17
El enfrentamiento con la derecha p.25
Las Organizaciones de masas p.27

La ideología desde “El Descamisado”

La construcción de un pasado p.31


La mitificación desde lo simbólico p.33
Patria Peronista y Patria Socialista p.34
Entre la Liberación y la Dependencia p.35

Conclusiones p.37

Bibliografía p.40

Notas p.41
Ignacio J. Cardone

Introducción _

La presente monografía está basada en un trabajo de investigación desarrollado bajo


la hipótesis de que:

A la llegada al poder del peronismo en 1973, hubo de operarse en Montoneros,


mecanismos ideológicos de negación de la realidad, que le impidieron desarrollar una
estrategia alternativa al peronismo y definirse por la lucha revolucionaria. Se daría de este
modo una visión alterada, simplista e inocente de la realidad y de la figura de Perón.

Para poder comprobar esta hipótesis, se seleccionó el semanario “El Descamisado”


como la fuente documental que permitirá delinear la interpretación montonera de los sucesos
que van desde mayo de 1973, hasta los primeros días de abril de 1974. La selección se realizó
en base a que la revista constituía la publicación oficial del grupo Montoneros, y contenía,
además de las interpretaciones de la realidad política diaria, concepciones dogmáticas que
permitirían establecer el marco ideológico mediante el cual se operaba dicha interpretación.
A manera introductoria la monografía incluye, en primer lugar, un breve esquema del
contexto histórico.
Luego se procede al análisis de las partes, secciones, estructura y lenguaje de la
publicación.
El núcleo central de la investigación incluye un recorrido por todo el desarrollo de la
revista, desde su primera edición hasta el cierre definitivo. Parte del análisis de los sucesos
políticos más relevantes y la óptica dada por el grupo Montoneros, para pasar al análisis
de aquellos acontecimientos más ligados directamente con la relación entre Perón y La
Tendencia. Asimismo se analizará el la perspectiva aplicada al enfrentamiento con la derecha
y a la conformación de diversas organizaciones de masas.
Posteriormente, el análisis se detiene en la identificación del esquema ideológico de
los Montoneros que se encuentra presente en “El Descamisado”. Describe así, la creación de
un pasado por parte de la organización y el establecimiento de un vínculo histórico con ese
pasado; la mitificación de los símbolos e íconos del peronismo, como forma de establecer los
modelos ejemplares; y la concepción de compatibilidad entre las nociones de patria peronista
y patria socialista que deberá enfrentarse ante la dependencia para alcanzar la liberación
nacional.
Por último las conclusiones llevarán a afirmar que la hipótesis inicial era incorrecta; y
que por tanto es necesario redefinirla en función de las conclusiones obtenidas. No se trataría
en este caso de una incapacidad en la interpretación de los sucesos, o una visión simplista
e inocente de la realidad. Se trataría, en cambio, de una necesidad práctica por un lado, y
de una necesidad de identificación por otro. La necesidad práctica será la de evitar lo más
posible una fractura con Perón que pudiera significar su aislamiento político. La necesidad
de identificación (también ligada a una necesidad práctica: la de lograr adhesión) será la de
establecer un marco de interpretación que pueda hacer compatible las medidas que Perón
adoptaba en su contra, con su identidad peronista; irrenunciable desde el momento en el que
constituye el objetivo por el que lucharon y arriesgaron sus vidas.

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El Descamisado: del gobierno a la censura

Contexto Histórico _

“El Descamisado” abarca el período de ascenso de la Tendencia al Gobierno a través


de la fórmula del FREJULI (Frente Justicialista de Liberación Nacional) con la candidatura
de Cámpora (por designación directa de Perón como su representante) para la presidencia.
Desde allí acompañará los sucesos de avance de la derecha en las posiciones de gobierno y
factores de poder, el encarnizamiento del conflicto con los sectores sindicales y de derecha
del Movimiento Peronista y el enfrentamiento con el propio Perón, culminando con el cierre
de la revista por decreto durante la presidencia de este último.
Lo que dio en llamarse La Tendencia en el movimiento - o la izquierda peronista
– logra ubicarse en una posición de privilegio a partir del lugar otorgado por Perón en la
campaña para la vuelta del peronismo a la vida política argentina a partir de la década del
70. Dichos grupos armados juveniles son promovidos y alentados por Perón como forma de
contrarrestar el poder de los sectores conciliadores del peronismo y como forma de jaquear a
los sectores antiperonistas más duros.
Con la designación de Galimberti como intermediario entre la Juventud Peronista y
Perón comienza a institucionalizarse en un sentido subsidiario la relación entre el “Líder” y
dichos sectores. La necesidad de contrapesar a la derecha y la necesidad de dar participación
a quienes se concebían a sí mismos como los protagonistas del retorno del peronismo a la
vida política oficial, introdujeron en la fórmula del FREJULI a algunos integrantes de las
diferentes agrupaciones de la izquierda peronista.
El protagonismo adjudicado y la participación otorgada, junto con el alto grado
de movilización alcanzado por las agrupaciones juveniles, dotaron a la Tendencia de la
sensación de poder ejercer un control directo en las decisiones y la vida de gobierno.
Previamente a la asunción de Cámpora, Rodolfo Galimberti, dirigente de la JP
anunció públicamente la formación de “milicias populares”; lo cual le costó su relevo del
cargo por parte de Perón.
En la fiesta del 25 de mayo de 1973, en la cual asumió Héctor Cámpora como
Presidente de la Nación, la JP desbarató una multiplicidad de actos oficiales y ejerció el
control de la casa rosada y los actos masivos, en una demostración de su poder y capacidad
organizativa. La misma noche del 25, una gigantesca movilización frente a la cárcel de
Devoto presionará al gobierno para que cumpla de inmediato con su promesa de liberación
de los prisioneros políticos.
Más allá de que dichos hechos constituyeran realmente una amenaza al orden y la
seguridad social, es probable que amplios sectores de la derecha nacional y peronista y de la
sociedad misma así lo percibieran.
La sensación de poder que dio dichos actos a La Tendencia es factible que haya
condicionado a ésta en su apreciación estratégica respecto a su relación de poder frente a la
derecha, a la burocracia sindical y al mismo Perón. Al mismo tiempo alertó a estos sectores
sobre los peligros de un sector que no se encuadraba dentro de los cánones del movimiento
y que emitía constantes amenazas a sus posiciones de privilegio. Más allá de las constantes y
permanentes afirmaciones de lealtad a Perón y a la verticalidad del movimiento, no fue Perón
quién dio las órdenes para los actos del 25 y la movilización a Devoto.
Consecuentemente con su trayectoria política; Perón decidió limitar el accionar de la
izquierda como resultado de dichas demostraciones de poder por parte de esta. Consecuencias

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Ignacio J. Cardone

inevitables serían la masacre de Ezeiza, la dimisión de Cámpora, La ascensión de Perón a la


Presidencia y la escalada de violencia.
La masacre de Ezeiza se presentará como un enfrentamiento interno entre los dos
sectores peronistas (izquierda y derecha) y será la primera evidencia de importancia para La
Tendencia, de que su base de apoyatura en el Gral. Perón había cambiado sustancialmente.
Ante la llegada al país del Gral. Perón, la Tendencia movilizó a una gran cantidad
de personas que inevitablemente se apoderarían del protagonismo en el acto. Frente a tales
circunstancias, la derecha peronista, encargada de organizar el acto montó un operativo de
agresión que culminó con el asesinato de gran cantidad de personas y la cancelación del
mismo.
A partir de este momento, la izquierda peronista comenzará un proceso de
enfrentamiento abierto con la derecha y los sectores sindicales.
La dimisión de Cámpora, presentada por la izquierda como parte de una conspiración
de los sectores reaccionarios del movimiento (la derecha peronista), probablemente haya
obedecido a la decisión de Perón de limitar el poder de Cámpora, quien a partir de la
apoyatura de la izquierda se mostraría menos dócil a las directivas emanadas del líder al
tiempo que mucho más permeable a las presiones de la izquierda.
Ya con el gobierno provisional de Lastiri, la izquierda comenzará un proceso de
retroceso en lo institucional, tanto en cuanto a su participación en el gobierno, como en su
participación en las estructuras del movimiento peronista (hegemonizado por la derecha).
La asunción a la presidencia por parte de Perón no mejorará su posición al tiempo
que la escalada de violencia ejercida por la derecha peronista va generando una brecha
cada vez más amplia, y los sectores movilizados por la Tendencia comienzan a cuestionar
cada vez más abiertamente la verticalidad y representatividad de las estructuras formales del
movimiento.
Las sucesivas legislaciones represivas, tanto en lo laboral, político y económico,
aprobadas por el gobierno peronista serán opuestas por la izquierda sin lograr resultados
positivos. La violencia así institucionalizada llevará a un cuestionamiento abierto hacia Perón
y la posterior “ruptura” a partir del acto del 1º de mayo de 1974.
Una de dichas medidas represivas será la clausura en abril de 1974 del semanario “El
Descamisado” y las posteriores clausuras de las demás publicaciones de izquierda.
“El Descamisado” abarca desde el período de ascenso de la izquierda peronista al
poder hasta el comienzo de la ruptura con Perón durante los primeros meses de su gobierno,
siendo representativo del intento de la izquierda armada de institucionalizarse en el Gobierno
consecuentemente con la concepción de que se trataba de una lucha integral, que debía
llevarse a cabo en toda la multiplicidad de frentes.

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El Descamisado: del gobierno a la censura

Análisis de la Publicación _

“El Descamisado” fue una publicación semanal de venta al público. Su primera


edición nº0 salió el 8 de mayo de 1973; y su última publicación, la nº46, salió el 2 de abril
de 1974.
La revista tiene un formato de tamaño A3 y cuenta desde el nº0 al nº5 (19 de junio
de 1973) con 16 páginas; pasando a contar a partir del nº6 (26 de junio de 1973) y hasta
su cierre –nº46- con 32 páginas (con excepción de algunos números excepcionales1). Muy
factiblemente el salto cualitativo de la revista se haya debido, además de la gran demanda
obtenida, de la seriedad que asumen los hechos para La Tendencia a partir de los sucesos del
20 de junio de 1973 en Ezeiza. La necesidad de ampliar el espacio de expresión del grupo
Montoneros, como forma de acceso a las masas, pudo haber determinado la ampliación de la
revista a fin de profundizar el análisis y la línea doctrinaria que se procuraba transmitir.
Con una tirada de unos 100.000 ejemplares2 era una de las publicaciones de mayor
importancia, configurándose junto con el diario “Noticias” como los órganos de difusión del
grupo Montoneros.
Hasta la publicación del primer número, fue dirigido por Mario Hernández, siendo
reemplazado por Dardo Cabo, quien sería su director hasta el cierre de la publicación. Sus
editoriales constituirían las críticas más incisivas dentro de la revista, revelando un inicial
desconcierto frente a Perón y más tarde la brecha que se irá abriendo entre la Tendencia y el
líder peronista
El estilo de la publicación refleja el público al cual se dirige y utiliza una retórica de
gran particularidad. Emulando el lenguaje popular, no duda en expresarse mediante frases
populares, insultos y reproducir fielmente los cánticos y consignas de las manifestaciones.
Sin ser vulgar, la revista busca reproducir el lenguaje joven, cotidiano y de uso común.
La retórica utilizada va dirigida a amplios sectores populares y no solamente a un sector
intelectual o formado. El intento es el de hablar con el lenguaje del “pueblo”, el identificarse
con él y ser parte del mismo.
Ejemplo de esto puede verse en que se presenta un intento de revisionismo histórico
en un lenguaje informal, como es la historieta, en la serie titulada: “450 años de guerra
contra el imperialismo”.
La gráfica de la revista busca un estilo informal. Colores planos se contrastan con
el contenido, las fotos y demás elementos de manera de causar un lenguaje visual fuerte,
pleno de simbolismo. En este sentido, las fotografías y los recursos simbólicos (tipografías y
grafismos) se combinan de manera de dotar de un “clima” específico a cada hecho particular.
Las amplias fotografías de Perón, de Evita, de los Montoneros caídos y de las Multitudinarias
Manifestaciones se oponen a aquellas fotos secuenciales donde los protagonistas son la
policía y los grupos de derecha disparando o agrediendo a manifestantes; los locales volados
o asaltados, y las víctimas de la violencia tiradas en las calles o en los ataúdes, con los
rostros dolidos de sus familiares. La crudeza visual será un recurso que reforzará la retórica
implementada en el discurso presentado. La fraseología aplicada, los eslóganes, los cánticos
de las manifestaciones y las pintadas serán reproducidas fielmente como las consignas que
acompañarán a esas imágenes.
Una particularidad, es su forma de presentar los grandes temas de la política nacional
e internacional de la manera más accesible, a fin de llegar a todo tipo de público. Tanto los

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complejos análisis de la situación nacional e internacional; las críticas a las legislaciones


represivas; las explicaciones sobre las causas de la explotación y otros temas similares, serán
explicados de una forma sencilla, muchas veces ejemplificado y en algunos casos utilizando
definiciones obtenidas en “la calle”, explicaciones de “la gente”.
Si bien la revista no cuenta con una estructura definida que se mantenga durante toda
la publicación, pueden establecerse varias secciones que estarán presentes en la gran mayoría
de los números y que reflejan gran parte de las temáticas que se abordará.
En primer lugar la revista cuenta, salvo algunas excepciones, con una Editorial, donde
habitualmente se plasma la opinión política de la revista frente a la actualidad del momento.
Otra de las secciones destacadas será el “Correo Descamisado”, espacio donde se
publicarán cartas de lectores opinando acerca de diversos temas, haciendo críticas o halagos
a la revista, realizando pedidos, o denuncias al publico.
La sección “Organizar, movilizar, controlar, custodiar, apoyar” será destinada
principalmente a conflictos laborales o sindicales, apareciendo en algunas oportunidades
definiciones institucionales de las diferentes agrupaciones de La Tendencia.
La historieta “450 años de guerra contra el imperialismo” de la que se habló
anteriormente, incluirá varios números, abarcando una gran cantidad de períodos y
acontecimientos históricos.
Algunas notas aparecerán desarrolladas en varios números. Entre ellas se pueden
destacar algunas denuncias de corrupción, como la del caso de la línea Aérea Austral, el
negociado de las carnes en la Argentina, y el Negociado de la Basura; algunas definiciones
doctrinarias, como las 20 verdades del peronismo, o la historia del Perón Vuelve; y algunas
relacionadas con el enfrentamiento entre la izquierda y la derecha, como el Informe Ezeiza
sobre la masacre de Ezeiza, y la historia de la UOM, respecto a la historia del vandorismo.

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El Descamisado: del gobierno a la censura

Los Sucesos desde “El Descamisado” _

La Política:

La revista comienza con un hecho político fundamental ligado a la relación entre


Perón y La Tendencia: el relevo de Galimberti del cargo de líder de la Juventud Peronista.
El anuncio de la creación de “milicias populares” por parte de Galimberti fue la
causante del castigo político al líder juvenil, quien en una entrevista con Perón el 28 de
abril de 1973 recibió la noticia del propio líder. Montoneros, a través de la revista, aprobó la
medida de Perón afirmando que Galimberti se había excedido en sus declaraciones

“Galimberti se adelantó a dos etapas con su anuncio y su cabeza política rodó, en


consecuencia. Esta sanción fue necesaria y justificada”.3

Sin embargo, los Montoneros verán en la entrevista privada que mantendrá Perón con
el ex delegado de la juventud, una señal positiva de reconocimiento para con éste.
La asunción a la Presidencia de Cámpora, es celebrada por la revista destacando el
clima de “festejo popular” que, según ésta, caracterizó al evento. Presentan a las Juventudes
Peronistas como aquellas que dispusieron la organización y el orden en los diferentes
actos, y que se enfrentaron al control de la policía y el ejército demostrando su capacidad
organizativa.
El otro hecho de relevancia que se destaca de este 25 de mayo de 1973 es la
liberación inmediata de los presos políticos de la Cárcel de Devoto, como consecuencia de la
movilización masiva. Este acontecimiento, es presentado como paradigmático del gobierno
que acababa de acceder a la presidencia en su compromiso por la pacificación nacional, y
como muestra de su fidelidad a las promesas de campaña.
De este modo el gobierno y su accionar durante la Presidencia de Cámpora, es visto
con benevolencia por la revista, al sentirse partícipes de la nueva reconstrucción nacional y
del nuevo gobierno.
Inclusive el Pacto Social, que establecía un aumento de salarios y congelamiento
de precios a cambio del congelamiento de las renegociaciones de los convenios colectivos
por dos años (es decir la capacidad de la clase trabajadora y los sindicatos de negociar
su posición), es vista con aprobación desde “El Descamisado” como un instrumento de
confluencia entre las clases. Sólo más tarde y bajo la Presidencia de Perón, el Pacto Social
será criticado duramente por la revista.
El impasse a la sensación de triunfo que se vislumbraba en las primeras ediciones
de la revista lo constituyen los sucesos del 20 de junio de 1973 en Ezeiza, donde
bandas armadas de la derecha peronista masacraron a las multitudes encuadradas bajo la
conducción de La Tendencia que se habían movilizado hasta Ezeiza para recibir a Perón
en su vuelta definitiva al país. Sin haber previsto el suceso “El Descamisado” publicó,
inclusive, unas instrucciones del Ministerio de Bienestar Social a cargo de José López Rega
(quién encabezaría el enfrentamiento con La Tendencia y sería el mentor de la llamada
Triple A4) para la movilización hacia Ezeiza: “Instrucciones para el 20”5.
La imprevisibilidad de la agresión explicaría la falta de respuesta por parte de los
grupos armados de La Tendencia, en especial de Montoneros. La gravedad de los hechos,

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Ignacio J. Cardone

la sorpresa y el dolor causado por una agresión gestada desde sectores del peronismo
justifican la dureza y profundidad con que es tratado el tema. La publicación posterior al
suceso y sucesivas publicaciones dedicarán un gran espacio al tratamiento de la masacre.
Probablemente lo más difícil de explicar es cómo aquellas personas de confianza de
Perón, nada menos que la conducción del Partido Peronista, constituían claramente e
irremediablemente a partir de ese momento el enemigo principal que había que combatir.

“Vi a mis compañeros igual que yo, mirando al piso, sin fuerza para gritar ya, casi
sin mirarnos; volver sin ver a Perón, sabiendo que él también estaría triste”.6

“´Tenemos ahora a nuestros peores enemigos dentro del Movimiento´”.7

La gravedad de los sucesos, probablemente exigió la expansión de la revista a 32


páginas a fin de lograr una mayor profundidad y extensión en el análisis. Dicho formato
se mantendrá hasta el cierre de la publicación, presumiblemente bajo la conclusión de que
había comenzado una puja por el dominio doctrinario del Movimiento, que por lo tanto
hacía necesario una fuerte definición ideológica y política que solo sería posible a través
de los medios masivos de comunicación. Al ver cerrados sus canales de acceso a la radio
y la televisión (en manos de los sectores percibidos por La Tendencia como “cipayos” y
“reaccionarios”), las publicaciones gráficas constituirían su mayor recurso (junto con la
militancia activa) en este sentido.
La renuncia de Cámpora a su cargo, será otro de los acontecimientos que pondrá
en juego la posición de Montoneros frente a Perón. Desde El Descamisado, la Conducción
Nacional de Montoneros intentará mostrar un golpe palaciego de la derecha peronista y
burocracia sindical que, siguiendo la lógica aplicada desde el 20 de junio, estaría intentando
y logrando ganar posiciones al interior del Movimiento y del Gobierno. Su postura frente a
Perón en cambio será la de que éste está intentando neutralizar la “conspiración” siguiendo
su juego. Los enemigos serán definidos como agentes del imperialismo infiltrados en el
movimiento, opuestos a las luchas populares.
Acto seguido destacarán las palabras de Perón dedicadas a Cámpora, en las cuales
subrayaba sus cualidades de hombre, ciudadano y peronista; equiparando su renunciamiento
con el de Evita a la candidatura vicepresidencial en 1951.

“...22 de agosto [Renunciamiento de Evita] y 13 de julio [Renunciamiento de


Cámpora] ya están entrelazados. Como lo están Evita y Cámpora. Dos leales. Dos
revolucionarios”.8

La caída de Cámpora será solo el primero de los embates políticos que sufrirán Los
Montoneros en cuanto a su acceso al gobierno.
El sucesor de Cámpora será el Diputado Lastiri, conocido en la revista como “el
yerno” por ser el esposo de la hija de López Rega, a quien se le adjudicaba el haberlo
colocado en dicho cargo mediante maniobras institucionales (en lugar de quien legalmente
debía ser el sucesor, a saber: el Senador Díaz Bialet).
Ya bajo el gobierno de Lastiri, El Descamisado pasa a una franca oposición al
gobierno, criticando la figura de un presidente que afirmará, nadie conoce ni nadie votó.

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El Descamisado: del gobierno a la censura

El reclamo que harán será que Perón acceda a la presidencia inmediatamente.


El encuentro entre Perón y representantes de la Juventud Peronista a mediados de
julio será vivido como la ruptura del “cerco” tendido por López Rega y su camarilla de
conspiradores para evitar el contacto de La Juventud con su Líder.
En oposición con la postura frente a Cámpora, cada medida de gobierno será
criticada por la publicación. Se acusará al gobierno de tomar medidas y posiciones
impopulares y represivas, abarcando las políticas sociales, laborales y económicas.

“¿Qué clase de gobierno peronista es este que despide compañeros?”.9

En dicho marco se intensificarán las críticas al ala derecha del movimiento,


recayendo sobre los ministros de gobierno; en especial en la figura de López Rega.
La elección de la candidatura Perón - Perón10 por el Congreso Nacional Justicialista
según la propuesta del mismo Juan Domingo Perón será la primera ocasión donde la revista
revelará su desconcierto frente a la actitud de su Líder. En principio acogida sin mayores
comentarios excepto que la candidatura de Isabel fue apoyada por pequeños sectores en
dicho Congreso (en el cual La Tendencia no tenía participación), pasarán a cuestionas
explícitamente la candidatura de la vicepresidenta y la autoridad y representatividad del
Congreso.

“...la vicecandidatura de Isabel [...] como candidatura del Movimiento pensamos


que no era lo más representativo de estos 18 años de lucha”.11

“Ese Congreso no era el marco digno para proclamar la candidatura del General.
Al General lo proclama su pueblo, en la calle y saludándolo...”.12

A partir de ese momento, la revista comienza un cuestionamiento, no ya solamente


a las figuras de la derecha peronista, sino a las estructuras institucionales del partido. Así
tomarán el llamado a la reorganización del Movimiento y de la rama juvenil realizado por
Perón para reclamar por una democratización de las instituciones del movimiento a fin de
hacerlo verdaderamente representativo.
A mediados de agosto, el intento del vicegobernador de Buenos Aires, Calabró; de
lograr la dimisión del Gobernador Bidegain, ligado a La Tendencia, reavivará la crítica
al gobierno, y en especial a López Rega, como autores de una conspiración contra un
gobernador verdaderamente popular.
Al principio indiferentes al llamado de movilización en apoyo a Perón frente a la
CGT el 31 de agosto, decidirán finalmente concurrir 48 horas antes. El acto será descripto
de manera cronométrica por la revista a modo de medir posiciones con los sindicatos.
El hecho destacado será el tiempo tomado por La Tendencia en desfilar frente a Perón,
supuestamente apurados por los organizadores. En cambio los sectores sindicales, con
varias semanas de organización, cientos de miles de dólares invertidos en la logística de la
movilización y una huelga decretada a fin de recoger a los obreros de las fábricas lograría
desfilar algunos minutos más solamente.

“En solo dos días de convocatoria la JP logró llevar organizadamente al 60 por

11
Ignacio J. Cardone

ciento de los manifestantes”.13

El 11 de septiembre de 1973 la caída del gobierno de Allende en Chile y su muerte


fue vivida con gran preocupación por Montoneros. El tema había sido tratado por la
revista desde comienzos del golpe en julio. La caída del gobierno popular chileno será
revelado como el ejemplo del futuro argentino en caso de no mediar una derrota de los
elementos pro imperialistas y reaccionarios en la Argentina. Para ello, argumentarán, es
necesaria la organización y movilización para defender el gobierno popular y a Perón,
quien estaba rodeado por un grupo de aduladores reaccionarios y no representativos. De
esta preocupación derivará el espacio que le dedicarán al tratamiento del tema y las agudas
advertencias que harán sobre el “cerco imperialista” que se cerniría sobre la Argentina. Más
tarde serán objeto de crítica el trato dado a los refugiados chilenos en la Argentina y la
negativa a brindarles asilo político permanente.
El 23 de septiembre Perón gana las elecciones con el 62% de los votos. El triunfo
es celebrado por la revista. Sin embargo dicha celebración se verá acompañada de una
crítica y un desafío. La crítica estará dirigida hacia la campaña electoral que reemplazó la
movilización de personas por los afiches y medios propagandísticos.

“La campaña electoral cambió a la gente por la plata”.14

De esa manera el blanco de las críticas serán los sindicatos y demás sectores que financiaron
la campaña, restando el protagonismo que había tenido La Tendencia en las elecciones que
llevaron la candidatura de Cámpora a la presidencia.
El desafío por su parte será la reorganización del movimiento de modo de lograr
la participación de las masas en el nuevo gobierno popular y restablecer el contacto
histórico de Perón con su pueblo. Para ello continuarán con la iniciativa en cuanto a la
institucionalización de la juventud en el movimiento (a fin de desplazar a Yessi15 de la
derecha juvenil y neutralizar cualquier iniciativa de su grupo) y la apertura de locales
regionales de la J.T.P. quienes pasarían a disputar la hegemonía de la dirigencia sindical
tradicional ligada a la derecha peronista.
A los dos días el líder sindical Rucci sería asesinado. En un editorial que llama a
la pacificación nacional, la Conducción Nacional de Montoneros desmiente su autoría del
hecho, aunque gran parte de la opinión pública se la atribuiría de cualquier modo; y justifica
la violencia “de abajo” (la de ellos) como consecuencia de la violencia “de arriba” (la de la
dirigencia sindical, el gobierno y los sectores empresarios).

“La cosa, ahora, es cómo parar la mano. Pero buscar las causas profundas de esta
violencia es la condición. [...] Alonso, Vandor, ahora Rucci [...] La palabra es ´traición´”.16

A los pocos días será publicado el “Documento Reservado” en el diario La Opinión


de Jacobo Timmerman. En dicho documento Perón instaba al movimiento a realizar la
purga interna de los elementos infiltrados que siguieran ideologías marxistas. El hecho será
presentado una vez más como una conspiración de la derecha por separarlos de Perón,
utilizando a La Opinión como instrumento para tal fin.
La dimisión de Puiggrós como Rector de la Universidad de Buenos Aires a pedido

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El Descamisado: del gobierno a la censura

de Perón será enmarcada dentro de este mismo intento, al afirmar, el mismo Perón
públicamente que él nunca había pedido la renuncia.
Frente al tratamiento de la Ley de Asociaciones Profesionales que comenzó en
Octubre, El Descamisado comenzó con una crítica constructiva, pasando luego a cuestionar
seriamente el contenido de la Ley una vez que fuera promulgada. La crítica inicial pasó por
intentar dotar a la Ley de un contenido que permitiera democratizar los sindicatos, quitando
los mecanismos para que fueran proscriptos los grupos opositores, lo que determinaba el
“enquistamiento” de la burocracia sindical en las dirigencias de los sindicatos. El fracaso de
su gestión parlamentaria en dicho sentido hizo que la Ley fuera duramente criticada una vez
promulgada, ya que permitirá a los dirigentes sindicales proscribir a las listas opositoras en
cuanto estas representen una amenaza a su posición.
El 12 de octubre de 1973 Perón asume por tercera vez como Presidente de los
argentinos. En un acto que es criticado por La Tendencia porque se lo presenta a Perón
detrás de una cabina antibalas, se afirma, sin embargo, que se ha restablecido el contacto
de Perón con su pueblo.

“¿Quién puede afirmar que no se comenzó el diálogo el 12 en la plaza? Ese diálogo


de hilos invisibles. Ese diálogo que lleva al Líder a responderle a su pueblo lo que el
pueblo le está pidiendo”.17

El hecho se conjuga políticamente con la unificación de las FAR y Montoneros, que


pasarán a encuadrarse, de ahora en más, bajo el nombre Montoneros.
A fines de ese mismo mes Martiarena, Secretario General del Movimiento Peronista,
pedirá el cierre de “El Descamisado” y dos publicaciones más, en lo que será la primera
embestida contra la publicación. El hecho es criticado junto con la intimación a Cámpora y Obregón Cano
(Gobernador de Córdoba) como parte de la intoxicación antimarxista en el movimiento concluyendo con un
pedido de renuncia a Martiarena por parte de “El Descamisado”.
Al mismo tiempo la JTP fija su posición en la revista frente a la Ley de Prescindibilidad
que estaba siendo votada en el Congreso. Inicialmente, la ley es vista con buenos ojos en
cuanto constituye, para la JTP, una herramienta para echar de la administración pública y las
empresas estatales a los elementos “gorilas” y reaccionarios.

“La actitud de la JTP se enmarcó fundamentalmente en el apoyo a la ley de


Prescindibilidad, en tanto significa para el gobierno popular un instrumento para
profundizar el proceso de Reconstrucción y Liberación Nacional, permitiéndole eliminar
de las esferas de conducción a los funcionarios reaccionarios que, premeditadamente,
entorpecen la tarea del gobierno e impiden la participación del pueblo organizado”.18

Esta “ilusión” sobre el espíritu esbozado en la ley durará solamente hasta que sea
puesta en práctica.
El intento de desplazar a otro de los gobernadores ligados a La Tendencia, el
Gobernador de Mendoza González Baca, provocará por parte de “El Descamisado” una dura
crítica a los sectores sindicales y a la dirigencia del partido, ligados a dicho intento. La
respuesta de Perón no se hará esperar y desde un discurso en la CGT acusará a la izquierda
peronista de infiltrados e instará a no criticar a los dirigentes sindicales de amplia trayectoria
en la lucha peronista y a sus allegados y ministros. La respuesta por parte de Montoneros será

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Ignacio J. Cardone

la de reafirmar con dolor la verticalidad del movimiento y la sumisión a la decisión del líder,
sin dejar de expresar su desacuerdo.
A mediados de noviembre La Tendencia sufre una nueva embestida desde el Consejo
Superior del Movimiento quien no reconoce como asociación gremial del Movimiento
Peronista a la JTP. La medida es contrapuesta por Montoneros mediante la publicación en la
portada del semanario de una foto con una multitud agrupada bajo banderas de la JTP con
el título “Juventud Trabajadora Peronista – Estos son los que no existen”19. Asimismo, la
descripción de las numerosas luchas por reivindicaciones laborales y de democracia sindical
que se viene operando en la revista, refuerza el ideario de legitimidad de la agrupación.
La adhesión alcanzada, será una carta de legitimación que La Tendencia mostrará cada
vez que desde el movimiento se cuestione su identidad peronista, o la legitimidad de sus
instituciones.
A fines de ese mes, Perón sufre una recaída que alerta a Montoneros a publicar en
su editorial una advertencia sobre el riesgo de que el entorno de Perón se haga cargo de su
herencia política.
La Ley de inversiones extranjeras, propuesta en el Congreso a fines de noviembre,
es duramente criticada por favorecer la dependencia del país al dinero foráneo, facilitando la
inserción de los capitales extranjeros en el país y la consiguiente distorsión en la definición
de los intereses nacionales.
Por otra parte la cesantía de 200 obreros de la fábrica de IME en Córdoba
perteneciente al Ejército, a partir de la aplicación de la Ley de Prescindibilidad, llevará a “El
Descamisado” a afirmar que ha sido viciada la Ley en su aplicación práctica.

“Córdoba: una ley hecha para los gorilas ahora se usa contra los peronistas”.20

La inocencia del análisis, al menos aparente, respecto a la Ley de Prescindibilidad,


no se condice con el análisis y la crítica incisiva que Montoneros realizará al resto de la
legislación dictada por el gobierno de Perón. Si había motivos tácticos para mantener acallada
la crítica a dicha Ley, éstos son, al menos, indefinibles. Pero es difícil pensar, siguiendo el
análisis que harán en los otros casos, que Montoneros se haya mantenido inocente respecto a
la intencionalidad de la Ley de Prescindibilidad al ser propuesta en el Parlamento.
La muerte del Gobernador y Vicegobernador de Misiones en un accidente aéreo a
principios de diciembre es vivida con dolor por La Tendencia, al tiempo que se acusa de
regocijo a los sectores opositores. Inclusive se afirma que el accidente pudo haber sido
causado intencionalmente, continuando con la avanzada de la derecha para captar posiciones
en las provincias gobernadas por “gobernadores populares”.
Llegando a fines de 1973, el BID concede a la Argentina un crédito por 700 millones
de dólares. Este suceso es criticado nuevamente desde la argumentación de que sólo favorece
la dependencia de la Argentina, que en realidad bajo un gobierno peronista debería estar
dirigiéndose en el camino de la Liberación Nacional. El cuestionamiento a la política de
gobierno es patente en el titular del 24 de diciembre de “El Descamisado”

“Crédito de 700 millones de dólares concedidos por el BID - ¿Los yanquis nos
financian la Liberación?”.21

14
El Descamisado: del gobierno a la censura

La Crítica a las medidas de gobierno comienza a abrirse paso a través de la crítica


al Pacto Social y a las diferentes leyes votadas hasta entonces. Pero es con la Reforma
del Código Penal que el desconcierto de la Conducción Nacional de Montoneros se va
convirtiendo paulatinamente en una crítica, cada vez más explícita, al gobierno de Perón,
expresada a través del semanario.
La crítica a la Reforma del Código Penal será encarada desde la continuación a la
crítica del Pacto Social. La explicación será la de que un Pacto Social no representativo de los
intereses de los trabajadores, firmados por dirigentes sindicales no elegido democráticamente
y por tanto ilegítimos, no puede sostenerse si no es mediante una represión de la organización
y movilización popular y obrera, que sólo es posible, en un marco legal, mediante la
gestación de una legislación altamente represiva. La existencia de un gobierno popular sería
incompatible con esta legislación que impone, inclusive, penas más duras que las vigentes
durante la dictadura anterior.

“Esto es lo que ocurre con el actual Pacto Social. Este está viciado, porque la clase
trabajadora no cuenta con legítimos representantes”.22

“Los mismos legisladores populares que el 25 de mayo derogaron la persecución de


Lanusse ahora votarán una nueva legislación represiva más dura”.23

Para el mismo tiempo, el líder de la revolución panameña, Gral. Torrijos arribaba a la


Argentina, siendo recibido fríamente por el gobierno. La Tendencia en cambio, festejará su
arribo y llamará a una movilización popular para darle la bienvenida.
El 20 de enero el fracasado intento de copamiento por parte del ERP del Regimiento
X Húsares de Pueyrredón de la localidad bonaerense de Azul, culminará con el pedido de
renuncia de Bidegain a la gobernación de Buenos Aires. La acusación al gobernador de estar
ligado a la facción guerrillera atacante será efectuada por el mismo Perón quien será quien
exigirá la renuncia del mismo. La postura de la revista será la de salir al cruce de la acusación
al gobernador. Afirmando su vocación popular y peronista asegurarán que el pedido de Perón
fue producto del aprovechamiento por parte de la derecha de un suceso ajeno al gobernador.
Acusarán al ERP (al que definirán como extrema izquierda) de confluir en su accionar con
los intereses de la derecha (definida como extrema derecha) al justificar medidas represivas
por parte del gobierno. En este sentido, tratando de dañar al enemigo, solo lo fortalecerán
legitimando su accionar.
Para fines de enero la aprobación de reforma al Código Civil provocará la renuncia de
los diputados montoneros del FREJULI, que desafiados por Perón a obedecer o irse, tomarán
la consecuente actitud de irse, afirmando el derecho a disentir en el peronismo, encuadrando
su actitud, nuevamente, en la obediencia y lealtad al líder. Igual que en el caso de Cámpora,
la renuncia de los diputados será presentada como la actitud de renunciamiento de Evita
condensada en la frase que esta pronunciara en su oportunidad donde afirmaba renunciar a
los honores (en este caso los cargos parlamentarios), pero no a la lucha (en este caso contra
la reforma del Código Penal).
Asimismo los rumores acerca del nombramiento de Villar y Margaride, quienes
habían estado al servicio de la represión en los gobiernos militares, serán tomados por
la revista para cuestionar seriamente la validez de tales nombramientos; en especial por

15
El Descamisado: del gobierno a la censura

la Argentina para incorporar un Primer Ministro en el Poder Ejecutivo. La maniobra se


explicaría de la siguiente manera:

“De esta manera Perón renunciaría argumentando incapacidad física, Isabel lo


sucedería pero sin gobernar efectivamente, ya que esta tarea estaría a cargo del Primer
Ministro y un gabinete de coalición integrado con todos los partidos y las Fuerzas Armadas.
[...] Ello bastaría para explicar el apresuramiento de ciertos sectores: acumular poder para
la negociación”.25

Marzo presentará un mes convulsivo para la publicación. A las críticas del gobierno
y la detención de Firmenich se le sumarán el atentado al diario “Noticias”, también del
grupo Montoneros; el cierre del diario “El Mundo”, órgano de expresión del ERP; y la
promulgación de la Ley Universitaria, con reformas favorables a una represión ideológica y
política en el ámbito universitario.
Por parte de la izquierda, no será de menor importancia el asesinato del líder sindical
Coria. En este caso la publicación no hará el llamado a la pacificación que hiciera en ocasión
de la muerte de Rucci; sino que pasará a justificar directamente el hecho como consecuencia
de las actitudes de traición y corrupción del líder sindical.
En abril una manifestación frente al Ministerio de Bienestar Social del Movimiento
Villero Peronista culminará con el asesinato por parte de la policía del militante del MNVP
Chejolán. La publicación de la serie fotográfica que muestra al policía disparando contra el
manifestante desarmado y las acusaciones al Ministro de Bienestar Social, José López Rega
de haber dado la orden directa de disparar, culminan con el cierre de la revista decretado por
el gobierno.

La relación con Perón: “...fuimos ´la juventud maravillosa´ y hoy somos los infiltrados...”.26

El primer hecho de relevancia en la relación entre Montoneros y Perón será el relevo


de Galimberti de la conducción de las Juventudes Peronistas por parte del líder peronista.
Ante tal sanción Montoneros mantendrá una aprobación explícita, justificando la medida por
el exceso de Galimberti en sus atribuciones y declaraciones.
No verán en el hecho un castigo a La Tendencia y un giro en la posición de Perón
respecto a las “formaciones especiales” y la insurrección armada. En palabras del propio
Galimberti:

“-´El Viejo´ entiende la guerrilla como la entiende Clausewitz. Una formación, que
él llama ´formación especial´ que atraviese la línea enemiga, haga el operativo, vuelva y se
repliegue con su jefe.
Se lo comenté a los muchachos [los líderes de Montoneros] pero ellos no lo entienden.
Se creen que ´El Viejo´ me bajó a mí solo y se equivocan. Perón nos bajó a todos”.27

Por el contrario Montoneros presentarán la reunión privada que mantendrá Perón con
el ex líder de la Juventud Peronista, como una muestra de perdón por parte de Perón y de
reafirmación de su confianza y vínculo personal.

17
Ignacio J. Cardone

“Sin embargo, veinticuatro horas después de su defenestración, Rodolfo Galimberti


era llamado al despacho del gral. y se entrevistaría con él durante una hora y media. Una
actitud de Perón sin antecedentes históricos”.28

La medida de Perón por ende, fue justificada desde una necesidad estratégica, que
ante el riesgo de ver peligrar el tramo final para el ascenso al poder del peronismo por un
anuncio que ponía en tela de juicio la aceptación de los militares y demás partidos del nuevo
proceso democrático abierto, hizo necesaria una corrección del rumbo político. Pero según
su argumentación, el gesto de Perón constituyó una demostración de que tal hecho constituyó
una reprimenda, pero de ninguna manera una desautorización o un abandono de la política
de “Revolución Nacional” trazada por Perón.
A la víspera del regreso definitivo del líder a la Argentina, “El Descamisado”
presentará una versión propia de la historia de Perón en formato de historieta, donde se
lo presenta como un líder verdaderamente revolucionario. Respecto del fallido intento de
retorno de Perón a la Argentina dirán:

“Vandor trata de capitalizar el fracaso [...] ´Perón no quería volver. Por algo salió
sólo con una valijita´. Simula ignorar que en la ´valijita´ Perón traía una metralleta...”.29

Y será esa misma visión romántica de Perón la que estará presente cuando, luego
de los acontecimientos de Ezeiza el 20 de junio a su regreso, expliquen el intento de los
“infiltrados”30 dentro del Movimiento de evitar el contacto del líder con su pueblo. La
masacre de Ezeiza no sería otra cosa más que la forma de evitar que Perón tomara contacto
con el pueblo, regenerando ese vínculo trascendente que era el peronismo. El objetivo era
frenar la Revolución, inevitable si Perón y las masas se unían.

“La fuerza de relación líder-masa que impulsa el movimiento hacia la profundización


del proceso revolucionario del peronismo es temida por los sectores antirrevolucionarios
que ejercen una práctica de conducción no basada en la movilización sino en las ambiciones
personales e intentan heredar el liderazgo de Perón.
En el acto del día 20 la cosa estaba perfectamente preparada. A tal punto que se
pareció mucho a una emboscada: el objetivo era que Perón no hablara con su pueblo”.31

Los “infiltrados” causantes de la traición serán: el Ministro de Bienestar Social López


Rega, el Jefe del Comando de Organización gral. Osinde, el líder sindical José Rucci, Norma
Kennedy y Brito Lima, entre otros.
Presumiblemente, la estrecha relación de estos autores de la masacre con Perón,
pusieron al descubierto para Montoneros la brecha que comenzaba a abrirse entre ellos y su
“Líder”. Sin embargo esto no se verá reflejado en la publicación, sino que por el contrario
será canalizado como una mera conspiración que intentaría establecer esa separación.
Las causas para omitir una crítica a Perón serán probablemente la necesidad de contar
con el apoyo (o al menos la no reprobación explícita) del Líder a fin de lograr la mayor
adhesión masiva posible. Una de las tareas pendientes para Montoneros en junio de 1973
será la de lograr la adhesión obrera a La Tendencia. Para que esta fuera posible la identidad

18
El Descamisado: del gobierno a la censura

peronista y el apoyo de la figura de Perón serán un requisito indispensable. Por otro lado
es probable que Montoneros esperaran un nuevo giro del Líder en su favor en la medida
de que la movilización y organización masiva permitieran a La Tendencia demostrar el
potencial poderío y apoyo que podrían significar para Perón y la irreversibilidad del proceso
revolucionario.
Para justificar su postura, “El Descamisado” presentará textos donde Perón acusa a
la “infiltración” de buscar la división del Movimiento Peronista y como uno de los enemigos
principales a combatir. La ambivalencia de los discursos de Perón permitirán que ambos
bandos utilicen los mismos adjetivos y los mismos fragmentos de los discursos para dirigirse
contra sus opositores.
Con la renuncia de Cámpora ocurrirá algo similar. El Descamisado presentará los
hechos como parte de una conspiración de la camarilla de aduladores que rodean al gral.
urdiendo la traición. La actitud de Perón, sin embargo, sería coherente con la consigna
de campaña, “Cámpora al gobierno, Perón al poder”, al tiempo que constituirá para la
publicación montonera una estrategia inteligente por parte del Líder.

“...la conducta operativa de Perón: no poner el pecho a una embestida, sino


encaramarse sobre ella a fin de neutralizarla y de aprovecharla simultáneamente para los
propios objetivos”.32

De esta manera Perón es presentado nuevamente como un astuto dirigente, al tiempo


que se evita admitir la embestida de Perón para debilitar el peso de La Tendencia en el
gobierno.
En oportunidad de la reunión que mantendrá Perón con las Juventudes Peronistas a
fines de julio “El Descamisado” anunciará eufórico la ruptura del “cerco” del “brujo” López
Rega sobre Perón y la restitución del contacto entre Perón y JP.
Probablemente este hecho no era más que una táctica de Perón para lograr la sumisión
del sector juvenil a sus directivas33, pero lo cierto es que la entrevista será capitalizada por La
Tendencia como una forma de restitución de la antigua confianza del líder y como una carta
de legitimidad frente a los sucesos inmediatamente anteriores que podían ser interpretados
como un abandono por parte de Perón. Como prueba de esa nueva muestra de confianza
publicarán citando a Perón:

“Es de vital importancia que yo tenga un contacto permanente con la JP cuando me


quieran ver”.34

Pero esa oportunidad durará solamente hasta la proclamación de la vicecandidatura


para Isabel Martínez de Perón, su tercera esposa, ligada a López Rega, y, con él, al ala
derecha del peronismo. Frente a la inicial postura acrítica se justificarán posteriormente, una
vez que hayan sido víctimas del cuestionamiento por parte de los lectores y la militancia por
no tomar partido frente a la misma. A Partir de allí comenzará una expresión de profundo
desconcierto frente a Perón que se plasmará principalmente en los editoriales de la revista.

“La semana pasada nos quedamos mudos. [...] Las ventas bajaron notablemente, los
reproches llegaron por todos lados.[...] Pero la sorpresa nos enmudeció.[...]”

19
Ignacio J. Cardone

“Pero ahora, ahora ya no entendemos. [...] Pero permítanos General, luego de


dieciocho años de soldados, expresar nuestra confusión ante esta orden. Nosotros [...] no
tapamos el nombre de Evita con el de Isabel [...]. Nosotros no estamos de acuerdo, pero
callamos disciplinados, y confiados, y vamos a cumplir”.35

Como se verá, el desconcierto incluye un cuestionamiento serio, hecho en nombre


de la no participación de La Tendencia en la decisión y en la no representatividad de la
fórmula electoral; al tiempo que la reafirmación de lealtad y obediencia al líder, les permite
nuevamente salvar la distancia de un enfrentamiento frontal con Perón.
En agosto Perón hará un llamado a la reorganización del movimiento, que será
recogido por Montoneros a fin de generar iniciativas que le permitan posicionarse nuevamente
en el gobierno a partir de su inserción institucional en el movimiento. Estas iniciativas
serán legitimadas desde el llamado a la reorganización del movimiento y sus estructuras
“como manda el general”. Abogarán con ello por una democratización sindical y por la
institucionalización de la rama juvenil.
Es interesante destacar en este sentido, como cada discurso o llamado de Perón es
apropiado por la Tendencia y reinterpretado de manera concordante con sus intereses. Opera
de esta manera un mecanismo de autolegitimación en tanto que su accionar no es más que
el cumplimiento de las órdenes de Perón, y por tanto responden a la lealtad y obediencia al
mismo.
El triunfo electoral de Perón en agosto y la movilización del 31 frente a la CGT
es aprovechado por la Revista para publicar un Suplemento Especial: “Perón llega a su
Pueblo”36 donde se idealiza nuevamente la figura de Perón y su relación con el pueblo

“Pero nada de eso ya importaba. Era todo un Pueblo que se reencontraba con su
Líder”

“Ya nadie puede engañar a nadie. El General pudo ver con sus propios ojos la
realidad de su Movimiento.
Pudo iniciarse ese diálogo histórico impedido por los gobiernos gorilas durante 18
años”. 37

Al mismo tiempo mediante el cronometrado del desfile frente al líder peronista, el


semanario aprovecha para dar muestras de su capacidad de movilización, midiendo fuerzas
contra el sector sindical y la juventud no perteneciente a La Tendencia.
El 8 de septiembre Perón realizará una reunión con las diferentes agrupaciones de la
juventud a fin de definir la institucionalización del mismo. Los enfrentamientos generados
entre las diferentes facciones polarizadas de derecha e izquierda impidió llegar a un acuerdo.
La reunión fue tomada nuevamente por Montoneros para reclamar por una democratización
institucional del movimiento, y siguiendo palabras de Perón, solicitarán que se acabe con la
designación arbitraria de los dirigentes.
Con gran entusiasmo exaltarán en el semanario la asunción de Perón al gobierno:

“Perón hoy es Argentina. Es Soberanía. Es Patria. Y esto es lo que al menos 62

20
El Descamisado: del gobierno a la censura

argentinos de cada cien que depositaron su voto, quisieron expresar.


Esto habla, evidentemente, de que el Líder ha sido enteramente asumido por el
conjunto del pueblo”.38

“Y nos fuimos cantando, como habíamos llegado, con una esperanza nueva de Perón
en el gobierno”.39

Y destacarán nuevamente su rol protagónico en dicho logro, como una forma de


reclamo por su participación en el gobierno.

“Y los cantos de guerra. Enormes banderas y carteles con el nombre de Montoneros


con su doble significado: reconocimiento a su lucha, que permitió el Perón presidente; y
adhesión a la lucha que sigue hasta la definitiva liberación”.40

“El pueblo no olvida a quienes lucharon y dieron su vida para que Perón volviera al
gobierno”.41

Esta proclamación de protagonismo opera al menos en tres niveles. En primer lugar


es un llamado directo a Perón a admitir a La Tendencia en el proceso de toma de decisiones
junto con la advertencia de que no podrán ser dejados de lado, ya que han arriesgado y
dado sus vidas para que él pudiera acceder al gobierno. Por otro lado, sirve al propósito
de diferenciarse de los dirigentes sindicales. Éstos solo han negociado sus posiciones con
los diferentes gobiernos que proscribieron al peronismo y han mantenido su lealtad a Perón
mediante sus declaraciones, pero no mediante una resistencia activa como sí lo hicieran los
dirigentes sindicales combativos y los grupos de izquierda. Por último, el reclamo opera al
nivel de la autolegitimación y autoafirmación, con el sacrificio impuesto como bandera a
llevar adelante y justificación del lugar protagónico merecido en la nueva conformación del
escenario nacional.
Pero luego del asesinato de Rucci y la publicación del “Documento reservado”, la
relación con Perón irá cambiando sustancialmente. Si bien se mantendrán en la revistas las
proclamas de lealtad al líder y a su conducción. Su figura mítica irá siendo dejada de lado
paulatinamente, para ser utilizada solo ocasionalmente.
El discurso de Perón en la CGT en el cual acusará a La Tendencia de ser la
“infiltración” en el movimiento causará la crítica de la revista, que llegará, como en el caso
de la candidatura de Isabel, una semana más tarde a la publicación del mismo. En un editorial
más doliente aún que el de la candidatura de Isabel, Dardo Cabo expresará:

“Podríamos hacernos los burros y, como nosotros no somos infiltrados, ni troskos,


decir que la bola va para otro, agacharnos y hablar de la guerra del Medio Oriente. Pero
el General hablando desde la CGT, rodeado por los que quieren echar del movimiento a
los leales como Cámpora orienta sus palabras hacia nosotros. El general nos ha dado una
sacudida. Si no lo hubiese hecho desde la CGT –que hoy no es la casa de los trabajadores
sino de los burócratas- la mano no sería tan mala”.42

Volviendo luego a reafirmar su lealtad al Líder, presenta por primera vez una veta de

21
Ignacio J. Cardone

ruptura, por cuanto la legitimidad de Perón proviene de haberle sido leal al pueblo, y no ya
de un carácter intrínseco de su persona

“El general ha conducido este movimiento casi durante 30 años. Ha llevado a su


pueblo por el camino de la liberación [...]. Perón le ha sido leal al pueblo y el pueblo le
ha sido leal a Perón [...]. Por eso esto [sic] es lo que debemos tener en cuenta cuando
Perón nos sacude. Quien conduce es Perón, o se acepta esa conducción o se está fuera del
Movimiento”.43

Un hecho destacado es que “El Descamisado” opta, siguiendo una política de


transparencia, transcribir los discursos de Perón en su totalidad, a pesar de que incluyan
acusaciones dirigidas contra La Tendencia, incluso cuando la operación de interpretar
libremente los conceptos de “infiltrados”, “conspiración”, etc., ya no pueda ser operada en su
favor.
La recaída de Perón será vista con preocupación por Montoneros, ya que significaba
el inminente enfrentamiento con el gobierno en el caso de mediar la muerte de Perón.

“...una cosa quedó crudamente expresada: el poder de Perón, la importancia de su


vida y la locura de su muerte. [...] Solos de Perón todo quedó desinflado y sin fuerza. No hubo
ni gobierno, ni unidad nacional, ni movimiento.
La unidad nacional, quedó confirmado, sin Perón se va a la mierda. Porque Perón es
hoy el único factor de unidad, los diferentes sectores son incapaces de ponerse de acuerdo
entre sí...”.44

Así quedará expuesto claramente el carácter funcional que mantendrá aún la figura de
Perón para Montoneros, evitando la confrontación directa entre las dos alas del peronismo.
Sin embargo, dicha necesidad funcional de la figura de Perón no evitará el
agudizamiento de la crítica a Perón y su gestión de gobierno.
Citando un nuevo discurso de Perón en la CGT en ocasión de la defensa de su
Ministro de Economía Gelbard y el Pacto Social ante una jugada del sindicalismo por
desplazarlo dirán que:

“El general sostuvo: 1º) que no habrá aumentos salariales; 2º) que los dirigentes
sindicales son leales y honestos; 3º) que los que los acusamos de burócratas traidores
somos tontos y aventureros; y 4º) que el Pacto Social y la política económica llevada
adelante hasta el momento cuentan y seguirán contando con su aval explícito”.45

Con la reforma del código penal y el nombramiento de Villar y Margaride para la


jefatura de la policía la crítica a Perón adquiere una nueva dimensión. Llega inclusive a
advertir que la violencia de “arriba” puede ser generadora de una respuesta violenta de
“abajo”. Y procede a comparar lo que fuera vislumbrado por Montoneros como la tradición
popular peronista con el actual proceder de Perón.

“...este gobierno popular no se ha planteado una legislación específica para


reprimir a los monopolios, los vaciamientos, los acaparamientos, los latifundios, las malas

22
El Descamisado: del gobierno a la censura

condiciones de trabajo, las torturas, etc. y sí se plantea reprimir cosas tales como la
incitación a la violencia o las ocupaciones de fábricas”.46

El pedido de renuncia de Bidegain luego de los sucesos de Azul y el llamado a la


defensa de Perón ante tales hechos serán recogidos con crítica por parte de La Tendencia

“...EL General nos llamó a defenderlo y no sabemos cómo ni de quién.


Porque fue el E.R.P. el que copó Azul, pero lo rajaron a Bidegain. Porque los
diputados fueron a hablar con el General como el Conductor del Movimiento Peronista, y se
encontraron con un acto de Estado, televisado y una puesta en escena a todo trapo. Y luego
estos mismos diputados renuncian para no tener que desobedecer a Perón...”.47

Al mismo tiempo ante la crítica por la legislación represiva por parte de los
diputados Montoneros, Perón responderá que pueden marcharse quienes no estén de acuerdo.
Consecuentemente, los diputados Montoneros habrán de renunciar a sus bancas; afirmando
que renuncian para no oponerse. Pero la actitud de Perón no será pasada por alto por los
Montoneros.

“Honestamente, y como en el caso de la Ley [de Seguridad Nacional], preferimos


renunciar a ser diputados, a desobedecerlo a Ud. votando en su contra. Pero a favor de una
ley de represión nunca vamos a estar, ni como diputados ni como militantes. Por eso General,
¿de quién y cómo lo defendemos? De los traidores que merodean a su lado, de los matones
que todo lo arreglan a tiros, del E.R.P., del imperialismo, ¿de quién? Y cómo lo hacemos,
desorganizados, con dirigentes que no nos representan, en un movimiento en donde uno abre
la boca para discutir lo tildan de infiltrado, donde todos los que pedimos una organización
masiva para defender la liberación, el gobierno y el socialismo nacional somos troskistas.
¿Cómo General?”.48

Y consiguientemente definirán la lealtad a Perón como líder y conductor como una


consecuencia histórica, cuestionando nuevamente el carácter intrínseco de éste como líder.

“¿Por qué Perón es líder y conductor? ¿Por qué generó lealtad? Porque a su vez
fue consecuente con un principio que todos mamamos: en la lucha por la cual estamos
empeñados la lealtad fundamental es la lealtad a la clase trabajadora”.49

Así definida, la identidad y lealtad peronista solo es atribuible en virtud de esa


“lealtad a la clase trabajadora”, en lugar de la anterior lealtad a Perón. Perón solo sería el
vínculo intermedio que media entre ambos. Pero si Perón ya no cumple con esa función,
porque ya no es leal a la clase trabajadora y sus luchas, entonces el vínculo debe establecerse
directamente. Privados de Perón, no se privarían de este modo de su identidad peronista.
La entrevista de Perón con los líderes de la Juventud Peronista Gullo y Obeid a
principios de febrero de 1974 no mejorará la posición de la Tendencia respecto de Perón.
Sin obtener ninguna afirmación positiva que poder esgrimir como carta legitimadora
podrán solamente manifestar que

23
Ignacio J. Cardone

“...agregó que la´JP está dentro de la ley, con todas sus expresiones, la mayor de las
cuales es MONTONEROS´”.50

En cambio, la crítica que les hará Perón será directa y sin atenuantes, instándolos a
que

“...a los que les gusta el socialismo [...]podían irse a los cinco partidos socialistas
que existen en nuestro país. Al que le guste el comunismo, agregó, que se vaya al Partido
Comunista”.51

El encarcelamiento de Caride por planear un supuesto atentado contra la vida de


Perón, junto con la detención “accidental” de Quieto y la posterior detención de Firmenich,
culminarán el cuadro que harán que Montoneros no puedan evitar más el enfrentamiento
frontal con el Líder del Movimiento Peronista.
Junto con las expresiones de desazón, se juntarán los sentimientos de dolor y las duras
críticas por un Perón que no se asemeja en nada a aquel por el cual lucharon y estuvieron
dispuestos a dar sus vidas.

“Ayer éramos ´los muchachos´y éramos saludados por el Jefe del Movimiento con
emoción por nuestra lucha, se honraban nuestros muertos y ahora, por ser como Perón
dijo que tenían que ser los peronistas [...], por eso ahora nos señalan que hay otros
partidos ´socialistas´ donde podemos ir si queremos. ¿Por qué no nos dijeron antes, cuando
peleábamos, que nos pasáramos a otro partido?”.52

Inclusive en el Nº42 aparecerá la pregunta que se hará característica, posteriormente


en la fiesta del 1º de mayo de 1974, de la ruptura de Perón con la Tendencia.

“¿Qué pasa general?”53

La única salida posible será su reafirmación de su identidad peronista por su lealtad


a la clase trabajadora y el pueblo peronista; y por la legitimidad que les otorga el haber
derramado su sangre para que el peronismo pudiera acceder al poder a fin de que hiciera
realidad la revolución nacional.

“De aquí nadie tiene derecho a echarnos, ya ahora no nos despide nadie. Porque
nosotros somos los hijos legítimos de esta lucha”.54

Tal vez en este sentimiento se condense la razón de ser del enfrentamiento en el


seno del peronismo. Una vez que hubieran muerto o arriesgado sus vidas en nombre de una
causa y una identidad, era demasiado pretencioso suponer que simplemente se apartarían
de la política cediendo terreno a quienes no habían participado de esa lucha con su sangre.
Nadie, ni el mismo Perón, tendrá derecho a echarlos del partido. Su sangre habrá servido
para afirmar para siempre su identidad peronista, mas allá de cualquier hombre o de cualquier
institución.

24
El Descamisado: del gobierno a la censura

El enfrentamiento con la derecha:

El enfrentamiento de la Tendencia con el enemigo aparecerá desde la primera edición


de “El Descamisado”; inicialmente circunscripto al enfrentamiento con la dictadura militar
saliente.
La represión de los actos públicos y movilizaciones ligados al triunfo electoral del
peronismo, luego de las primeras elecciones verdaderamente libres desde la proscripción del
peronismo, serán denunciados por los Montoneros mediante el semanario.
La revista describirá la represión como el ensañamiento de una camarilla militar al
servicio del imperialismo norteamericano.
Pero la definición del enemigo cambia notablemente luego de la masacre de Ezeiza.
El peligro se presenta ahora mediante el enfrentamiento existente al interior del movimiento
entre la facción de “ultraderecha” (según Montoneros) con la izquierda (La Tendencia).
La herida que abre el asesinato masivo de militantes de izquierda en Ezeiza hará
que desde su consumación, la revista dedique un gran espacio a atacar a los personajes
principales en la planificación y ejecución del hecho: López Rega; Osinde; Rucci; etc.,
abriendo un espacio de crítica que se mantendrá y habrá de intensificarse hasta el cierre de
la revista.
Para tal fin, la revista procederá a describir detalladamente los asesinatos, secuestros,
y agresiones de militantes de izquierda por parte de los grupos armados parapoliciales; así
como el atentado contra locales y medios de comunicación ligados a La Tendencia. La
represión de los movimientos obreros en reclamas laborales, las reclamas sociales de los
sectores carenciados y las movilizaciones populares, se inscribirán dentro del marco de esta
crítica al Ministro de Bienestar Social y sus allegados. Lopez Rega será definido como:

“...responsable de la Comisión Organizadora del acto del 20 de junio; el que puso


la estructura de su Ministerio [...] al servicio de los matones a sueldo que tiraron contra
el pueblo impidiendo el contacto de éste con Perón, el mismo que valiéndose de maniobras
logró ubicar a su yerno, el desconocido diputado Lastiri, en el cargo de Presidente
Provisional...”.55

Se definirían de este modo dos campos: el campo nacional-popular, ligado a las


luchas obreras, los reclamos sociales y a La Tendencia

“El PUEBLO, constituido por la clase trabajadora, los sectores marginados [...],
los pequeños productores urbanos y rurales, la gran mayoría del estudiantado y la
intelectualidad, y sus aliados los medianos productores urbanos y rurales, y todos aquellos
que se sienten identificados con los objetivos de la liberación”.56

En su extremo opuesto el campo anti-popular, anti-nacionalista y proimperialista,


conformado por los antiguos sectores antiperonistas (en especial la oligarquía terrateniente),
la derecha peronista; la burocracia sindical; y el capital internacional ligado a los intereses
imperialistas.
Mientras el campo nacional-popular sería dirigido por el General Perón en su lucha

25
Ignacio J. Cardone

por la Reconstrucción y Liberación Nacional, su contraparte se dirigiría a evitar el contacto


de Perón con las masas, desbaratando ese proyecto nacional, a fin de perpetuar la dependencia
de la Argentina, y con ello mantener sus posiciones de privilegio.
Y una vez que la Tendencia vea vulnerada su posición de influir sobre Perón y
las estructuras del gobierno y del movimiento, acusarán de “intoxicación antimarxista” a
la campaña de violencia desatada por la derecha peronista en contra de los militantes de
izquierda.

“Hay sectores que persisten en el ejercicio de la provocación como práctica principal


en lucha contra una supuesta infiltración marxista en el movimiento. Son grupos que oscilan
entre la delación policial y el aprovisionamiento de fondos en los sindicatos, siempre
dispuestos a ofrecer medios y comodidades”.57

Pero lo más distintivo del enfrentamiento serán las diferencias que establezcan
entre los actos de “traición cobarde” acometidos contra los peronistas de izquierda y los
obreros; en contraposición con los actos de “justicia” aplicados por “el pueblo” (es decir, La
Tendencia).

“Y no hay caso, si la justicia oficial no está al servicio del pueblo –la historia es terca
y no podemos cambiarla- , el pueblo busca justicia. Sin apuro pero sin olvidos. Ahí están
si no Aramburu, Vandor, Alonso, Sanmartino, Sánchez, Berizzo, Moreno, Deheza, Rucci y
ahora se suma Rogelio Coria a la larga lista inacabada”.58

Como puede observarse en el caso citado, la denuncia incluye también una amenaza
implícita. Los Montoneros están dispuestos a esperar, pero no a olvidar. Todos aquellos que
hayan sido definidos como sus enemigos serán víctimas de la “justicia” administrada por
ellos en nombre del pueblo.
Frente a la multiplicidad de asesinatos, torturas y agresiones de grupos de derecha,
la policía y el ejército denunciados por la revista; sólo serán presentados algunos casos
significativos de asesinatos realizados por la izquierda contra dirigentes sindicales o políticos
de derecha.
Se hará también una distinción cualitativa en la descripción de la agresión. Cuando
sea la derecha la causante de la agresión, el hecho será presentado en detalles, destacando la
dolencia de los seres queridos, las virtudes de la persona o personas agredida/s o asesinada/s,
y la injusticia de la agresión frente a la justa causa que defendía el individuo o grupo
agredido. Las víctimas mortales de las agresiones de la derecha serán convertidos en mártires
e idealizados en la revista por su heroísmo revolucionario. Por el contrario, no habrá reparos
en las descripciones de los sucesos y en la crueldad de sus perpetradores.
En cambio, cuando el acto sea un acto de “justicia” acometido por la izquierda (no
se atribuyen en la revista los atentados a Montoneros, sino a organizaciones menores), los
sucesos serán presentados esquemáticamente; siguiendo en algunos casos esquemas técnicos
de la operación a modo de una explicación táctica de un operativo militar; y serán destacadas
las causas que justificaban dicho acto, los defectos de la víctima de la agresión que lo
hacían un sujeto desdeñable, y la virtud de heroísmo de quienes tomaron parte de dichos
“operativos”.

26
El Descamisado: del gobierno a la censura

En la descripción del operativo que cobró la muerte del líder sindical Augusto Vandor,
la revista declarará que sus autores:

“Eran cinco peronistas. Cinco argentinos y que no lo hacían por dinero, sino por una
Patria Justa, Libre y Soberana”.59

Es interesante además, como la revista utiliza a las diferentes agrupaciones de masas


de Montoneros, para criticar a los diferentes sectores que compondrán su definición del
enemigo. Así, por ejemplo, la JP será el marco ideal para criticar a Jessi y sus JPRA; el
Movimiento Villero Peronista la agrupación mediante la que se criticará la gestión de López
Rega en el Ministerio de Bienestar Social; la Agrupación Evita de la Rama Femenina del
Movimiento Peronista quien servirá de crítica al gobernador de derecha Calabró y la JTP la
agrupación que elaborará la crítica a los sectores sindicales y al Ministerio de Trabajo a cargo
de Otero.
Y será un acto de violencia contra un militante villero el que cierre el ciclo de la
publicación Montonero. Chejolán, militante del MVP, será asesinado por la policía en una
manifestación de la Agrupación frente al Ministerio de Bienestar Social. Asesinado por la
policía, esa que fue viciada por la dictadura y entrenada para reprimir. Esa policía que no
fue capaz de unirse en la etapa de reconstrucción nacional. Una policía que pasó de ser
criticada tibiamente a ser percibida a partir del nombramiento de Villar y Margaride como un
instrumento del sector antirrevolucionario. Una policía que recibió órdenes de López Rega
para matar. Y las palabras finales incluirán una acusación y una sentencia.

“¿Qué significa este llanto General? Porque aquí no hay caras felices. Acá es el
pueblo el que llora. Es un peronista el asesinado. Sí, el asesinado. Quién dio la orden. El
pueblo sabe quién”.60

“Han matado a un peronista. A metros de la plaza... Allí estará Alberto [Chejolán] el


1º de Mayo. En la voz del pueblo peronista, que no negocia, ni olvida”.61

Las Organizaciones de Masas:

La publicación de El Descamisado será contemporánea del intento por parte de


Montoneros de lograr un apoyo masivo mediante las diferentes agrupaciones de masas que
pudieran competir con sus potenciales adversarios en el movimiento y disputarles así la
hegemonía de la representación popular.
Como todo movimiento revolucionario, el apoyo masivo (en especial de la clase
trabajadora) será un requisito indispensable para la revolución, más allá de que el combate a
nivel militar sea dirigido por una elite de vanguardia.
La guerra de Liberación Nacional, se afirmará desde las páginas del descamisado,

“...sigue siendo la Guerra Integral, es decir la que se hace en todas partes, en todos
los momentos y por todos los medios, con la participación de todo el pueblo en lucha y
utilizando los más variados métodos de acción...”.62

27
Ignacio J. Cardone

Para ello será necesario

“Asumir la directiva del General Perón de permanecer en estado de alerta


manteniendo y desarrollando todas las formas organizativas que nos permitan continuar
la lucha en todos los terrenos hasta la toma del Poder”.63

Siguiendo estas premisas de acción, El Descamisado será testigo de la creación y


promoción de las organizaciones de masas que servirán a Montoneros para hacer frente a
estos desafíos más allá del campo netamente militar.
Estas agrupaciones serán: 1) Las Juventudes Peronistas, que si bien ya había
experimentado su organización en regionales y su expansión masiva, encontrarán un espacio
de difusión en la revista. 2) La Juventud Trabajadora Peronista (JTP) encargada de disputar
la hegemonía de la burocracia sindical en el ámbito obrero. 3) La Juventud Universitaria
Peronista (JUP), que también había adquirido preeminencia con anterioridad a la creación
de la revista, pero que permitirá un ámbito de debate más allá del ámbito estrictamente
universitario. 4) El Movimiento Nacional Villero Peronista (MNVP). 5) La Agrupación Evita
de la Rama Femenina del Movimiento Peronista, que disputará el lugar a la institución bajo la
égida de Isabel Perón. 6) La Unión de Estudiantes Secundarios (UES). Y otras agrupaciones
menores que no tendrán una participación de importancia en la publicación.
La Juventud Peronista mantendrá una presencia importante durante todo el desarrollo
de la publicación. Serán los protagonistas del acto del 25 de mayo en ocasión de la asunción
de Cámpora a la presidencia y los mentores de diversas actividades sociales, como el
operativo Dorrego, realizado conjuntamente con las Fuerzas Armadas. Institucionalmente, la
JP definirá la relación entre La Tendencia y Perón.

La creación de la Juventud Trabajadora Peronista será anunciada en la primera


edición de la revista, constituyendo el intento de trasvasamiento generacional en el ámbito
sindical. Pero será a partir de la publicación Nº16 que cobrará protagonismo dentro de la
publicación, manteniéndolo durante algunas semanas.
Su accionar será ubicado dentro de las 62 Organizaciones en sus primeras definiciones
y se lo considerará el corolario de la democratización de los sindicatos y expresión del
carácter revolucionario de la clase obrera.

“En pocos meses [...] la JTP ha hecho lo que la burocracia no hizo: ponerse de
lado de las bases, compartir sus luchas y su explotación. Organizarlas de abajo y hacia
arriba y ser fiel intérprete de las reivindicaciones de la clase obrera y encauzar su condición
revolucionaria”

“[la JTP] Actúa y seguirá actuando dentro de las 62 porque la batalla tiene dos
frentes: arrancarle a la burocracia los gremios que ha tomado por asalto o que bien
mantiene a través de prácticas sindicales deleznables, y operar desde dentro mismo de las
estructuras orgánicas del peronismo, en este caso las 62”.64

Esta postura de actuar al interior de las 62 Organizaciones será contrarrestada al

28
El Descamisado: del gobierno a la censura

establecer el Consejo Superior del Movimiento Peronista que la JTP no constituía una
organización sindical perteneciente al Movimiento.
La respuesta de La Tendencia será la de reclamar legitimidad a partir de la adhesión
lograda en los pocos meses de existencia.
Durante toda la publicación, los reclamos laborales y los conflictos al interior de los
gremios y sindicatos contarán con el destacado papel de la JTP, ya sea protagonizando los
reclamos y la organización de los mismos, ya sea brindando su apoyo activo.

La JUP, por su parte, tendrá una aparición importante a partir de la renuncia al cargo
de Rector de la Universidad de Buenos Aires de Rodolfo Puiggrós a principios de Octubre de
1973. El hecho se debió supuestamente un pedido de renuncia que habría sido falseado bajo
el nombre de Perón.
La presencia de la JUP en la revista servirá para denunciar el accionar de bandas
armadas de derecha en el interior de la universidad, y para fijar la posición frente a los
intentos del gobierno por desplazar a La Tendencia del control de la Universidad de Buenos
Aires. Dicho intento se hará a través de las modificaciones a la Ley Universitaria; y será la
JUP la que abogará porque se excluyan de dicha ley las medidas represivas que contenía.

La gestación del MNVP, será tratada a partir de su definición en el Nº24. Si bien


la temática villera ya había sido tratada con anterioridad como una crítica al Ministerio de
Bienestar Social, encuadrando los reclamos mediante la JTP, a partir de dicho número, la
cuestión villera se constituirá en una instancia institucional.

“El M.N.V.P. es una organización político-reivindicativa con la Doctrina Peronista,


que nos damos los compañeros de todas las Villas de la República para participar
activamente en el Gobierno Popular del General Perón, guiado por el espíritu revolucionario
de la compañera Evita y comprometido a continuar el proceso de Liberación por el cual
dieron la vida tantos compañeros en estos 18 años de lucha”.65

Como se ha dicho con anterioridad, el MNVP será a partir de entonces la organización


que canalizará el cuestionamiento al Ministerio de Bienestar Social y sus políticas; y será
el asesinato de uno de sus militantes, Alberto Chejolán, el hecho que protagonice la última
publicación de la revista.

La constitución de la Agrupación Evita, será anunciada en el Nº19 de la publicación.


Definida como la verdadera representación de la mujer dentro del Movimiento, rescatará la
figura mítica de Eva Perón y el sacrificio de las mujeres dentro de las luchas peronistas,
ya sea actuando activamente en la confrontación armada; ya sea aportando ese caudal de
identidad peronistas a sus hijos, dispuestas a que éstos den sus vidas por Perón.

“...Evita que, como nunca, esta vez volvió y fue millones.


En la emoción de las madres que dieron sus hijos por la causa peronista, que dieron
sus hijos por Perón y hoy los recuerdan junto a Evita, hermosa y revolucionaria; ´Evita
montonera nuestra madre espiritual´. En la firmeza de saber que la lucha continúa y gritar
´Perón o muerte´”.66

29
Ignacio J. Cardone

La AE-RF organizará con el auspicio del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires,


campamentos de verano donde se llevarán a los chicos carenciados a disfrutar de juegos
y otras actividades. Entre las actividades y juegos de los campamentos, se les enseñarán
a los niños canciones montoneras y se les inculcará la virtud de las luchas populares del
peronismo. Llegarán incluso a hablar de los niños como “montoneritos”.
El cierre de los campamentos de verano por el Gobernador Calabró, quien desplazara
a Bidegain, será tomado como eje de crítica a dicho gobernador por la Agrupación a través
de la revista.

Al anunciar la reorganización de la UES, “El Descamisado” rescatará una visión


mitificada de dicha organización durante los primeros dos mandatos de Perón

“...los estudiantes pasaron a protagonizar una etapa revolucionaria que durante 10


años mantuvo enhiesta la soberanía popular e hizo feliz al conjunto de nuestro pueblo”.67

En febrero de 1974, la UES cobrará importancia en la publicación al movilizar


unos 500 estudiantes a Salta para cumplir tareas sociales. Estas tareas de “Reconstrucción
Nacional” serán llevadas a cabo en el denominado “Operativo Martín Miguel de Güemes”.

“El Descamisado” servirá asimismo para hacer públicas las declaraciones, solicitadas
y discursos de las diferentes agrupaciones ligadas a Montoneros, así como para definir su
evolución institucional y responder ante posibles confusiones debidas a las escisiones de
facciones disidentes o a declaraciones falseadas por parte de la oposición.
Constituirá así el medio de expresión institucional tanto del grupo Montoneros, como
de sus agrupaciones de masas.
Por último cabe aclarar que a pesar de la presentación de las organizaciones de masas
como organizaciones hechas desde abajo, claramente representativas de los intereses de
sus integrantes; Montoneros mantendrá una relación verticalista de autoridad frente a éstas,
siguiendo su visión militarista de organización, y determinando no sólo la conformación de
las mismas, sino su posterior configuración y definición política.

30
El Descamisado: del gobierno a la censura

La Ideología desde “El Descamisado” _

La construcción de un pasado:

Toda organización y todo movimiento tiene su historia, la cual va definiendo no sólo


su configuración; sino también su identidad. Pero ocurre que habitualmente, para constituirse
como tal, la organización debe tomar del pasado alguna identidad histórica que le permita
encausar los elementos desagregados en una confluencia unificadora.
El peronismo operó en este sentido como un elemento de gran confluencia para los
nuevos sectores que, alentados a la insurrección armada por un sistema político represivo,
verían en el peronismo un terreno fértil para lograr el apoyo masivo de amplios sectores que
históricamente ya se encuadraban bajo dicha identidad.
Pero en dicho proceso la identidad peronista se verá transformada, reconstruida con
el aporte de las valoraciones de las nuevas generaciones incorporadas a su seno. Y serán
los elementos destacados de la historia del peronismo y su mítica, los que provocarán esta
redefinición del mismo; al ser interpretados por sujetos ajenos a la experiencia histórica real
de dichos acontecimientos.
La identidad peronista del grupo Montoneros, deviene de la propia definición del
grupo Montoneros como movimiento revolucionario; que lo llevará a buscar una identidad
que lo asimile a las reivindicaciones populares y lo acerque a la clase obrera. Desde
ese momento, la identidad peronista de Montoneros será un derecho inalienable para la
organización, por cuanto constituirá el eje de su autoconcepción y la base de sustentación del
apoyo masivo recibido.
Dicha identidad e interpretación de la historia estarán presente permanentemente en
“El Descamisado”, haciéndose patente en todas las definiciones políticas de La Tendencia.
La particular interpretación histórica de La Tendencia, será presentada en diversas ocasiones
y de diversos modos. Uno de los más característicos de ellos será la historieta “450 años de
guerra contra el imperialismo” que procurará arrojar una nueva luz sobre la historia nacional,
circunscribiéndola en la teoría de la dominación, y haciendo un análisis histórico revisionista,
alterando el tradicional orden de héroes y villanos en la historia nacional”
De este modo Montoneros se presenta, en el plano inmediato, como herederos de las
luchas populares iniciadas bajo la conducción del General Perón. Siendo su expresión última,
reclamarán para sí, el ejercicio del “trasvasamiento generacional” publicitado en diversas
oportunidades por el mismo Perón. Serán las herederas de la tradición de lucha y resistencia
encarnada bajo el nombre del movimiento peronista.

“Los bombardeos de junio de 1955 nos despertaron. [...] Ni el sindicato ni el partido


nos sirvieron para defender el gobierno.
Nos refugiamos entonces en otros ámbitos [...] Fuimos creando nuestra resistencia con
imaginación y lealtad a Perón”.68

A partir de esta interpretación de la historia, se presentarán las luchas originadas a


partir del derrocamiento de Perón en el 55´ como la expresión inicial y embrionaria de las
luchas armadas iniciadas en la década del 60´ que alcanzarán su máxima expresión en la
década del 70´ bajo las “formaciones especiales” del peronismo, quienes protagonizarán la

31
Ignacio J. Cardone

lucha frente a la dictadura, para que Perón pueda reunirse nuevamente con su pueblo, y pueda
llevarse a cabo la Revolución Nacional.
En una visión idealizada de la historia, se omite el grado de organización de las luchas
obreras antes de Perón y se presenta a éste como el líder que despertó la conciencia del
pueblo y mostró el camino de cambio que había que transitar; un camino “revolucionario”.
Establecido de ésta manera, el carácter revolucionario de Perón y el peronismo se demuestra
a partir de su historia; a partir de los logros obtenidos por la clase obrera durante las
presidencias de Perón, y por las medidas nacionalistas y de industrialización adoptadas por
el mismo.
La revolución será defendida luego del golpe de estado de la “revolución libertadora”
en 1955 por los líderes sindicales en los años de la resistencia peronista. Pero será
rápidamente traicionada a partir de la entrega de algunos líderes sindicales, quienes se
pactarán con el poder de turno a fin de satisfacer sus ambiciones personales, y traicionando
con ello la causa popular.
Pero el pueblo no se deja engañar y a los sucesivos gobiernos militares y pseudo
civiles, y a la burocracia sindical entreguista, el pueblo sabrá responder con la insurrección y
nuevas formas de lucha y resistencia.

“En esta reacción antiimperialista, el pueblo peronista va dejando en el camino sus


primeros mártires [...]. Todo estalla en 1969 y alcanza su pico mayor con el Cordobazo”.69

Y será la organización de este sentimiento de reacción frente a una conducción


política que no respondía a los intereses de la Nación, los que darán origen a los grupos
armados peronistas.

“Y nacen también en esta época las organizaciones armadas, como tales vinculadas
estrechamente con las acciones de masas y la conducción del Gral. Perón. [...] Combinadas
con las movilizaciones populares e insertadas definitivamente en el peronismo, agregan a la
lucha un elemento definitivo para la liberación nacional y social”.70

Es así como se presenta el origen de Montoneros y su identidad peronista como una


consecuencia histórica del derrocamiento de Perón en 1955, con su consecuente serie de
luchas populares para el retorno del peronismo al poder. La gestación de estos grupos y
su protagonismo en la última etapa de luchas populares serán vivenciados como un salto
cualitativo para el peronismo en su camino para la Reconstrucción y Liberación Nacional.

“Todo el movimiento en su conjunto, con la conducción de Perón es el dueño de ese


triunfo. Pero más que ninguno esos que dejaron sus vidas y su libertad”.71

En el plano mediato, la interpretación histórica de “El Descamisado” se volverá


acrítica, vislumbrando en las luchas de liberación indígenas y criollas, antecedentes de las
luchas obreras peronistas y de su propia historia de resistencia.
En este sentido reclamarán la herencia histórica de las revueltas indígenas contra
los conquistadores españoles; de la resistencia de los criollos frente a las tropas realistas
y las invasiones inglesas; de la facción nacionalista defensora de “La Patria Grande” y del

32
El Descamisado: del gobierno a la censura

liderazgo popular de Artigas y Rosas entre otros. Siguiendo un intento de destacar una
identidad autóctona de su lucha, confundirán a todos estos actores históricos bajo el nombre
de luchas populares, sin tener en cuenta las importantes distancias y diferencias que median
en cada caso.

El análisis de la publicación, revela que la construcción del pasado, será una


forma de encontrar un lugar en el presente, ubicándose dentro de una tradición histórica
revolucionaria.
Es probable que por un lado la falta de profundidad en el análisis histórico respondiera
a la falta de la vivencia histórica del peronismo. Los protagonistas de las formaciones
especiales habían recibido de sus antecesores los relatos mistificados de los hechos (ya
sean para deificarlos o para demonizarlos) fallando a la hora de entrever las características
del peronismo y su Líder que se revelarían más adelante cuando Perón hubiera llegado
efectivamente al poder.
Pero por otro lado es factible que esa construcción idealizada, revisionista y
estereotipada de la historia haya sido intencional. Al ser la identidad peronista un factor
fundamental de la definición de la organización, y al tratar de adecuar lo que fue la
experiencia histórica real del peronismo a la nueva concepción del peronismo por parte de los
sectores recientemente incorporados, era de vital importancia el lograr una redefinición de la
visión histórica que adecuara a Perón y al Peronismo a esta nueva configuración para hacerla
posible. La legitimidad de la historia así reinterpretada les permitirá destacar elementos de la
mítica peronista a la hora de criticar el gobierno de Perón.

La mitificación desde lo simbólico:

El proceso de mitificación es un proceso consecuente de la construcción idealizada


de un pasado. La construcción de una mitología propia cumple funciones que hacen también
a la identidad de un grupo.
“El Descamisado” proporcionará, por ende, diversos ejemplos de mitificación de
elementos que pasarán a constituir el bagaje mitológico de la agrupación. La construcción de
íconos permitirán construir ejemplos de las conductas y modelos a seguir, conformando una
moral propia.
Los personajes más destacados dentro de la revista y que aparecerán idealizados y
mitificados serán: la figura del Perón Revolucionario; la figura de Evita Montonera; y las
diferentes figuras que constituirán ejemplos de los líderes y mártires revolucionarios que
dieron su vida en nombre de la lucha popular.
Respecto a Perón, su figura mitificada lo presentará como un líder revolucionario, leal
a la lucha de la clase trabajadora y con un vínculo especial, también mítico, con el pueblo.
Los discursos públicos de Perón serán presentados en la revista como parte de un “diálogo”
de Perón con su pueblo, en una construcción y reconstrucción constante de ese fenómeno tan
particular que es el peronismo. Su liderazgo carismático será definido por su lealtad a la clase
trabajadora y a sus proclamas y se expresará en las banderas del peronismo y la Doctrina
peronista.
Pero será justamente esta visión mítica del Perón revolucionario la que se irá

33
Ignacio J. Cardone

contraponiendo con el Perón real en el gobierno. La salida elegida para tal enfrentamiento
será la de oponer el Perón mítico al Perón real como un momento histórico, que no puede
repetirse a causa de una alteración de la relación de Perón con su pueblo por parte de la
“conspiración”.
Tal enfrentamiento determinará que el Perón mitificado sea atribuido al pasado,
y manteniendo la afirmación de lealtad de esa figura mítica, se vaya abandonando el
protagonismo (como ya se ha analizado anteriormente en el presente trabajo) de Perón, para
pasar a legitimarse la identidad revolucionaria del peronismo en otros íconos y figuras.
Evita será otra de las figuras que presentarán un fuerte componente idealizado, y que
reemplazará en parte a la figura de Perón, una vez que ésta vaya cediendo protagonismo en
la revista.
La afirmación de que si viviera Evita sería Montonera, obedece a la visión idealizada
del lugar de Eva Perón en la historia del peronismo. Dentro de dicha visión, Evita,
la abanderada de los pobres, sería quién con más fervor defendió la posición de los
desamparados y de sus “descamisados” en contra de una oligarquía que mantenía en el rezago
a dichos sectores. También se la hará protagonista del llamado popular a la movilización del
17 de octubre y de una acto de lealtad extrema al renunciar a su candidatura vicepresidencial
en 1951.
Otro hecho destacado será que Evita tuvo la iniciativa de organizar bandas populares
armadas. Lo que no dirá la mitología montonera es que será el propio Perón el que desbaratará
esas intenciones por la desconfianza que tenía en poder controlar a dichas bandas.
La imagen de la Evita humilde, será la que esté presente en las numerosas fotos de
página completa que la revista le dedique, mostrando una Eva Perón sin maquillaje, con el
pelo suelto, sin los atavíos y las joyas que exhibiría una vez que se convirtiera en primera
dama.
Y será por último el imaginario de los mártires Montoneros, el que comenzará a
exhibiese en los relatos heroicos y las historias de lucha y muerte. La martirización será
una operación de gran importancia para una agrupación que reclamaba de sus cuadros, nada
más ni nada menos, que pongan en riesgo sus vidas y libertad. Los Montoneros caídos
serán siempre ejemplo de valentía y heroísmo, ensalzados en sus cualidades de líderes,
revolucionarios y combatientes, protagonistas de un cambio de importancia histórica. Sus
nombres serán elegidos para nombrar los diferentes cuadros y locales de las diferentes
agrupaciones nucleadas en La Tendencia, perpetuando sus nombres.
Esos mártires peronistas, soldados de Perón, serán los ejemplos a seguir por parte de
todos aquellos que quieran lograr un lugar de trascendencia en la historia.

Patria Peronista y Patria Socialista:

“...no existe ninguna diferencia entre la patria peronista y la patria socialista, ya


que el Mov. Peronista conducido por el Gral. Perón está al servicio de los intereses de los
trabajadores y justamente por eso se plantea la construcción del Socialismo Nacional”.72

Desde esta definición la construcción del “socialismo nacional” sería consecuente


con la propia definición de Perón de su propuesta. Pero tanto los términos “socialismo

34
El Descamisado: del gobierno a la censura

nacional”, como los de “revolución”, “infiltrados”, “reconstrucción nacional”, etc. pueden


ser tomados desde diferentes abordajes y significaciones.
Seguramente Perón no estuviera pensando lo que pensaban los Montoneros cuando
hablaba de socialismo y revolución, mientras que sus apelaciones a la “infiltración” en el
movimiento será tomada por cada parte como una acusación a su oposición (hasta que La
Tendencia deba aceptar de que Perón se dirige a ellos). Pero lo mismo que sucede con la
construcción histórica y la mitificación, la utilización e interpretación de dichos conceptos
por parte de Montoneros se hará en función de su propia estrategia; a fin de legitimar su
discurso mediante el discurso de Perón, quien constituía el líder indiscutido del peronismo.
Así afirmarán que el Socialismo Nacional es una definición que aparta a dicho
modelo de los dos imperialismos existentes (en especial del norteamericanos). La revolución
social debe seguir un camino nacional, en un proceso que de cuenta de las características
particulares y de la historia de una sociedad y una nación.
Es por ello que el socialismo en la argentina, según “El Descamisado”, debe hacerse
en el marco del peronismo. Ya que el peronismo es la expresión histórica en Argentina de la
clase obrera y las luchas populares. Construyen de esta manera una justificación lógica para
su discurso de socialismo nacional, apoyándose a su vez en las palabras de Perón.
Patria peronista y patria socialistas serán, según este razonamiento, términos
equivalentes.
Otro concepto que será interpretado de manera particular por La Tendencia será el
llamado a la Reconstrucción Nacional hecho por Perón. Dicha Reconstrucción Nacional será
contestada por la Juventud Peronista (siguiendo el imperativo de la acción implícito en toda
La Tendencia, particularmente en Montoneros) mediante obras sociales de “reconstrucción”:
refacción de caminos, obras sanitarias, saneado de inundaciones, etc.. Una visión práctica de
dicha reconstrucción, le permite esgrimir ejemplos concretos de acciones emprendidas, en
lugar de meras afirmaciones discursivas.

Entre la Liberación y la Dependencia:

La definición teórica de la Tercera posición será la de una posición equidistante


entre los dos imperialismos existentes. Uno protagonizado por la explotación del capital,
encarnado en EE.UU., y el otro protagonizado por la explotación por parte del Estado,
encarnado en la U.R.S.S..
Dicha posición será la mantenida teóricamente por Perón y consecuentemente por la
revista; pero en sus definiciones de los peligros que acechan a la Argentina, el análisis de la
situación será muy distinto.
En primer lugar, por su ubicación geográfica, la Argentina representa un interés
dentro del área vital de EE.UU.. El enemigo principal a enfrentar según la revista será el
“Imperialismo yanqui”, causante del deterioro de Latinoamérica y de su incapacidad para
el desarrollo, como consecuencia de su política de dependencia, que halla correlato en
los países latinoamericanos mediante la colaboración de los pequeños grupos oligárquicos
interesados en mantener su posición de privilegio a costa de los intereses nacionales.
Los sucesos periféricos preocuparán gravemente a la revista, en especial los golpes
de estado en Chile y Uruguay y el plan “poncho verde” de EE.UU. con Brasil.

35
Ignacio J. Cardone

Afirmarán que con la caída de Allende en Chile se habría cerrado un cerco imperialista
para contener y evitar el proceso de Liberación Nacional; encausado por la llegada de Perón
al gobierno. Las relaciones de colaboración entre la dictadura de Brasil y los EE.UU. harán
que definan a Brasil como el principal peligro en Latinoamérica, ya que éste actuaría en
conveniencia con la CIA y los intereses norteamericanos.
Los modelos internacionales del Socialismo Nacional serán identificados en la Cuba
de Fidel y la China de Mao. Pero la Argentina carece de la ventaja de Cuba, ya que el
imperialismo norteamericano está en alerta, dispuesto a emplear los medios que sea necesario
a fin de destruir cualquier intento revolucionario en el país. Por ello el pueblo debe estar
dispuesto a defender la revolución y a Perón; y Latinoamérica debe definir como objetivo la
conformación de la “Patria Grande”, la Patria Latinoamericana

36
El Descamisado: del gobierno a la censura

Conclusiones _

El análisis de “El Descamisado” revela algunas conclusiones que pueden ser útiles
para analizar la conformación del marco ideológico de Montoneros.
Es así como la definición del imaginario presente en la revista permite entrever la
conformación del complejo interpretativo del grupo ante los convulsivos hechos que median
entre el ascenso de Cámpora al poder y el cierre de la revista.
Asimismo servirá para determinar las posibles motivaciones de Montoneros en
mantener ciertas posturas frente a Perón, el movimiento peronista, y el gobierno.
Podría afirmarse así que en la publicación puede verificarse una evolución que va
desde la postura de apoyo total al Gobierno de Cámpora hasta la oposición crítica al Gobierno
de Perón que decretará su cierre.
El cambio comienza a operarse en junio de 1973 con la masacre de Ezeiza,
revelándose en primera instancia con una crítica a los sectores protagonistas de la agresión,
es decir la derecha peronista y el sector sindical. Pero la crítica adquirirá un nuevo matiz
a raíz de la proclamación de la candidatura de Isabel Perón para la vicepresidencia de la
nación, al aparecer por primera vez un cuestionamiento a la decisión del líder peronista.
Luego el discurso de Perón en la CGT hará que pasen directamente a una postura defensiva,
al admitir que serán ellos a quienes hacen referencias las palabras de infiltrados por parte de
Perón. Y con la Ley de Seguridad de Estado y la detención de líderes Montoneros, la crítica
comenzará a mostrarse abierta, llegando incluso a la amenaza indirecta.
La construcción del pasado y la mitificación de Perón que hiciera Montoneros,
explicada brevemente en el trabajo, no será una idealización consciente, sino que obedecerá
a circunstancias históricas de los elementos que conformarán los cuadros de la agrupación.
Privados de la vivencia histórica de lo que fuera la experiencia de los dos primeros gobiernos
peronistas, los jóvenes que pasaron a conformar los cuadros de Montoneros tomaron de los
libros la imagen reconstruida y caricaturizada de Perón y su liderazgo, perdiendo de vista
los detalles que podían llegar a especificar las diferencias entre la concepción de éste con la
izquierda.
En palabras de Firmenich:

“Y entonces a Perón le costó entender que la relación con nosotros era distinta con
el resto del movimiento [sic]. Y a nosotros nos costó entender que el Perón de carne y hueso
era distinto del de la síntesis histórica”.73

De esto se derivaría que la confrontación con Perón será vivido más como un cambio
en el carácter del líder, quien ya no estaría en condiciones de realizar un liderazgo efectivo,
que como una falta de profundidad histórica en su visión de Perón.
Al contrario de lo que planteaba la hipótesis sobre la que partía la investigación de
esta monografía, la crítica que realizarán a través del Descamisado hace pensar que su visión
de Perón no estará impregnada de una visión inocente que no podrán apartar a la hora de
confrontarla con la realidad; sino que operaba un mecanismo más complejo de identidad, el
cual puede explicarse desde una necesidad ideológica y desde una necesidad práctica.
La identidad peronista de Montoneros surge y se dirige al Perón histórico más que
al Perón “de carne y hueso”. El Perón al que efectivamente les tocará enfrentarse, estará

37
Ignacio J. Cardone

limitado por su condición física y circunscripto por un círculo cerrado que lo alejaría del
contacto con la izquierda. Por ello la lealtad al Perón individuo, no se hará más que en
función de aquel Perón histórico, mítico. La creencia en su figura se mantendrá incólume a
pesar del enfrentamiento con su persona, porque la lealtad no será hacia ese Perón que los
enfrentaba y los agredía, sino a aquel que encausaba su misma lucha popular y el mismo
camino de la Liberación Nacional para la construcción del Socialismo Nacional; en síntesis,
aquel “Perón Revolucionario”.
Y para sostener la legitimidad de tal lealtad a fin de separar ambas configuraciones de
“Perón” apelarán a la comparación entre las medidas tomadas por el Perón sintetizado por la
historia, y el Perón que se enfrentaba a ellos. La virtud mediante la cual ellos se convierten en
árbitros que pueden determinar esta distinción es aquella brindada por la lucha, por la puesta
en juego de la propia vida. Su afiliación peronista no figurará en los documentos del partido,
pero estará firmada con la sangre de los caídos en la lucha por Perón.
Claro está que esta distinción no es de ninguna manera explícita ni consciente, ni
niega el verdadero carácter de Líder con el que contará personalmente Perón; pero sirve para
explicar el fenómeno por el cual Montoneros mantiene su fidelidad a Perón, sin significar con
ello una visión acrítica, contradictoria, o inocente de los acontecimientos.
Constituirá el elemento de mayor profundidad en el análisis de esa concepción de
lealtad, el hecho de que se defina la lealtad a Perón por la lealtad del pueblo hacia éste, que a
su vez era causada por la lealtad de Perón al mismo en sus luchas y sus proclamas. La lealtad
a Perón será, entonces, la lealtad al pueblo peronista, y como tal podrá establecerse más allá
de la persona física, como lealtad a la causa que encarnó en su persona.
Por otra parte, en el plano más concreto de la práctica política, la identidad peronista
definida de esta manera y su mantenimiento aún frente a las embestidas del gobierno de
Perón, será necesaria para ganar tiempo en el intento de Montoneros por ganar espacio
político mediante la movilización masiva de sus agrupaciones de base. Con ello es probable
que Montoneros previeran la posibilidad de lograr un vuelco favorable por parte del Líder
peronista en el caso de que el apoyo masivo produjera una inversión en las relaciones de
fuerza; o, al menos, juntar fuerzas para enfrentar bajo el liderazgo montonero la revolución
nacional.
De allí devendrá el carácter utilitarista aplicado a su lealtad por Perón, que niega
de plano que se trate simplemente de una postura inocente o que derive simplemente del
desconcierto ante un Perón distinto del imaginado.

La nueva hipótesis deberá definirse de la siguiente manera:

Ante el enfrentamiento producido entre Montoneros y Perón, luego del ascenso del
peronismo al gobierno en 1973, diversos mecanismos operaron a nivel ideológico, que
pudieron hacer compatibles los ataques acometidos por Perón y la derecha peronista, con
su identidad peronista y su lealtad a Perón, obedeciendo motivaciones, intereses y razones
objetivas.
Estos mecanismos operan del siguiente modo:
• En primer lugar hay razones objetivas para que, tanto Perón como Montoneros
procuraran evitar el mayor tiempo posible una fractura entre ambos. Esto se explica
desde la necesidad de Perón de contar con una amenaza efectiva contra las presiones de

38
El Descamisado: del gobierno a la censura

la derecha y el sector sindical; y desde la necesidad de Montoneros de ganar tiempo que


le permitiera reacomodar y aumentar sus fuerzas para el inminente enfrentamiento con
la fracción opuesta.
• Por otro lado, la identidad peronista había sido uno de los factores aglutinadores al
interior mismo de Montoneros, consistiendo uno de los recursos de captación de cuadros
más importantes (sobre todo en el ámbito obrero).
• En tercer lugar hay razones subjetivas que explican que se mantenga la identificación
peronista aún cuando se vean aislados del andamiaje institucional del movimiento
peronista. La identidad peronista se define para Montoneros no por un lugar institucional,
sino por una definición en términos de la posición histórica que toman los sujetos. Ser
peronista implica estar del lado de las luchas nacionales y populares y en contra de la
dependencia, más que cualquier vínculo o posición dentro de un aparato institucional.
El lugar de “peronista” no lo da una persona o institución alguna, sino que lo brinda ese
posicionamiento en el campo de la liberación (frente a la dependencia). La lucha armada
será la carta irrefutable de pertenencia al peronismo, ya que había implicado el riesgo a
la muerte en la lucha por esa identidad.
• En este sentido no existía alternativa alguna para Montoneros de operar por fuera del
peronismo, ya que ellos definían al peronismo por su propia virtud de peronistas, por su
ubicación en el campo popular.
• Por último, la retórica de lealtad peronista les permitió respecto a Perón tres cosas:
- a) Instar moralmente a Perón a abandonar sus prácticas represivas frente a ellos al
proclamarle permanentemente devoción, dándole a este una posible vía de escape en
el caso de que quisiera volcarse hacia su sector.
- b)Realizar una distinción no explícita entre un Perón peronista, que representaba la
causa que decía defender, y que era la visión histórica idealizada de Perón al cual iban
dirigidos en realidad sus declaraciones de lealtad al liderazgo; y un Perón real, actual,
al cual los años y el entorno no le permitían operar políticamente.
- c)A partir de tal distinción autolegitimar sus acciones a través de su adhesión al
mandato del líder y la adecuación a su conducción. En este sentido Montoneros
tomarán cada fragmento discursivo que puedan interpretar a su favor, a fin de que sus
acciones aparezcan no como decisión de unos dirigentes montoneros que operaban
independientemente; sino como la respuesta al llamado y reclamo por parte del líder
(incluso aún cuando sus actitudes sean exactamente las contrarias a las que Perón
hacía referencia).

Si bien no deja de ser cierto que la contrastación del Perón “de carne y hueso” con
ese Perón que habían idealizado en su luchas por la Liberación Nacional habría causado
un alto grado de desilusión por parte de La Tendencia, las conclusiones extraídas permiten
comprender mejor el porqué luego de los acontecimientos estudiados aquí, los Montoneros
pudieron seguir levantando la bandera de Perón, dispuestos a luchar y morir por ella.

39
Ignacio J. Cardone

Bibliografía _

- “El Descamisado”, Buenos Aires, Año I, nº0, 2, 4-46, nº extra (14 de marzo de 1974)

- Caballero, Roberto - Larraquy, Marcelo, Galimberti. De Perón a Susana. De Montoneros


a la CIA, Buenos Aires, Grupo Ed. Norma, 2001.

- Di Tella, Guido, Perón-Perón. 1973-1976, Buenos Aires, Ed. Hyspamerica, 1985.

- Gillespie, Richard, Soldados de Perón, Buenos Aires, Ed. Grijalbo, 1998.

- Giussani, Pablo, Montoneros, la soberbia armada, Buenos Aires, Ed. Sudamericana/


Planeta, 1984.

- Godio, Julio, El Movimiento obrero argentino (1955-1990), Ed. Legasa, 1991.

- Landi, Oscar, La tercera Presidencia de Perón: gobierno de emergencia y crisis política,

- Luvecce, Cecilia, Las Fuerzas Armadas Peronistas y el Peronismo de Base, Buenos


Aires, CEAL, 1993

- Martuccelli, Danilo; Maristella, Svampa, La Plaza Vacía. Las transformaciones del


peronismo, Buenos Aires, Ed. Losada, 1997.

- Pigna, Felipe, Mario Firmenich, www.elhistoriador.com.ar

- Sigal, Silvina – Verón, Eliseo, “Perón o muerte” Los fundamentos discursivos del
fenómeno peronista.

- Smith, Wayne, El diálogo Perón – Lanusse,. En: José Enrique Miguens - Frederick C.
Turner: Racionalidad del peronismo. Perspectivas internas y externas que replantean un
debate inconcluso, Buenos Aires, Ed. Planeta, 1988.

40
El Descamisado: del gobierno a la censura

Notas _

1
Los números que incluyen “suplementos especiales” cuentan con 40 páginas y son: El nº10 (24/07/73)
incluye un suplemento especial de Evita (8 páginas)y el nº16 (04/09/73) que incluye el suplemento especial:
Perón llega a su pueblo (8 páginas). Por otro lado fue publicado un “Número Extra” (entre el nº43 y el
nº44) de 16 páginas (14/03/74) donde se publicaban los festejos del 11 de marzo en el primer aniversario
del triunfo electoral de Cámpora.
2
González Janzen, Argentina: 20 años de luchas peronistas, México, 1975, pp.219-220 – Citado por Richard
Gillespie, Soldados de Perón, Ed. Grijalbo, Buenos Aires, 1998, p.161 n.
3
La Renuncia de Galimberti – Un Golpe de Timón - “El Descamisado” – Nº0 (8 de mayo de 1973) – p.12
4
La Alianza Anticomunista Argentina, conocida como Triple A, eran fuerzas de choque parapoliciales ligadas
a la derecha peronista cuyo accionar incluía la amenaza, agresión, secuestro y asesinato de militantes de
izquierda (o aquellos que eran percibidos como tales), la ruptura de huelgas y el bombardeo de locales ligados a
agrupaciones de izquierda o contestatarios del gobierno. Usualmente contaban con el apoyo implícito e incluso
activo de la policía, el ejército y los dirigentes sindicales (la llamada burocracia sindical)
5
“El Descamisado” – Nº5 (19 de junio de 1973) – p.7
6
Dardo Cabo - Emboscada y Matanza en Ezeiza – Carta del Director – “El Descamisado” – Nº6 (26 de
Junio de 1973) – p.2
7
Unánime condena de los jóvenes peronistas ante la masacre de Ezeiza – La voz Oficial de la JP – “El
Descamisado” – Nº6 (26 de Junio de 1973) – pp. 6-7.
8
Compañero Héctor J. Cámpora: El Renunciamiento – “El Descamisado” – Nº9 (17 de julio de 1973) – p.18
9
“El Descamisado” – Nº11 (31 de julio de 1973) – p.7
10
La candidatura elegida por el Congreso Nacional Justicialista en agosto de 1973 será la de Juan Domingo
Perón para presidente y su tercera esposa, Isabel Martínez de Perón para la vicepresidencia.
11
Firmenich – citado en “Perón Presidente” – Atlanta, 22 de agosto – Discurso completo de Firmenich – “El
Descamisado” – Nº15 (28 de agosto de 1973) – p.6
12
Carta del Director – “El Descamisado” – Nº13 (14 de agosto de 1973) – p.2
13
Recuadro de foto en Suplemento Especial: Perón llega al poder – “El Descamisado” – Nº16 (4 de
septiembre de 1973) – p. IV.
14
El final de una batalla: Perón Presidente. El comienzo de otra: Liberación – “El Descamisado” – Nº19
(26 de septiembre de 1973) – p.2
15
Yessi, líder de la Juventud Peronista de la República Argentina (JPRA o según”El Descamisado”
“JPerRA”), perteneciente al ala derecha peronista, había sido reconocido por Perón a pesar de las numerosas
objeciones por parte de La Tendencia (de no tener representatividad ni capacidad de movilización alguna).
Fue visualizado por la izquierda como sus de los enemigos principales ya que fue uno de los protagonistas
de la agresión en la masacre de Ezeiza; y constituyó con sus JPRA, bandas armadas juveniles de choque que
intervinieron en los atentados y enfrentamientos con la izquierda.
16
Compañeros: ante la muerte de Rucci – “El Descamisado” – Nº20 (2 de octubre de 1973) – p.2
17
Se reinició el diálogo entre Perón y su pueblo – “El Descamisado” – Nº22 (16 de octubre de 1973) – p.2
18
Ley de Prescindibilidad: La JTP fijó su posición – “El Descamisado” – Nº24 (30 de octubre de 1973)
– p.14
19
“El Descamisado” – Nº27 (20 de noviembre de 1973) – p.1
20
“El Descamisado” – Nº31 (18 de diciembre de 1973) – pp. 26-29
21
“El Descamisado” – Nº32 (24 de diciembre de 1973) – p.1
22
Editorial: Este Pacto Social necesita esta legislación represiva – “El Descamisado” – Nº35 (15 de enero
de 1974) – p.2
23
¿Por qué? ¿Qué pasó? – “El Descamisado” – Nº35 (15 de enero de 1974) – p.26
24
Dardo Cabo - Editorial – Compañeros: los leales pueden disentir, los obsecuentes siempre traicionan – “El
Descamisado” – Nº38 (5 de febrero de 1974) – p.2
25
Qué votamos el 11 de marzo – “El Descamisado” – Nº43 (12 de marzo de 1974) – p.3
26
Suplemento Especial: El combate del 11 de marzo – “El Descamisado” – Nº42 (5 de marzo de 1974)
– p.III
27
Galimberti, Rodolfo – Citado en: Marcelo Larraquy y Roberto Caballero – Galimberti. De Perón a Susana.

41
Ignacio J. Cardone

De Montoneros a la CIA – Grupo Editorial Norma – Buenos Aires, 2001 – p.188


28
La Renuncia de Galimberti– Op. Cit - p.12
29
Perón: la reconquista del gobierno – “El Descamisado” – Nº5 (19 de junio de 1973) – p.13
30
El calificativo de “infiltrados” era utilizado indistintamente por la izquierda y la derecha para calificar a su
contraparte. En este caso, como en el de más abajo, se refieren a los grupos de derecha.
31
Unánime condena de los jóvenes peronistas – Op. Cit.– p.6
32
Para entender perfectamente lo que sucedió el 13 de julio – La historia de una conspiración para la traición –
“El Descamisado” – Nº9 (17 de julio de 1973) – p.5
33
Tanto Peron como La Tendencia utilizarán recíprocamente la conveniencia de mantener una unidad, al
menos, aparente. En el caso de Perón esto es útil para poder utilizar a La Tendencia como amenaza para
contrapesar al sector sindical y evitar la pérdidad de una importante base de sustentación masiva. Por parte de
Montoneros, la utilidad de esta actitud está desarrollada más adelante.
34
La Juventud Peronista y Perón: contacto permanente sin intermediarios – “El Descamisado” – Nº10 (24
de julio de 1973) – p.2
35
Dardo Cabo – Carta del Director: - Op. Cit.– pp.2-3
36
“El Descamisado” – Nº16 (4 de septiembre de 1973)
37
Suplemento especial: Perón llega a su Pueblo - “El Descamisado” – Nº16 (4 de septiembre de 1973) – p.II
38
El final de una batalla: Perón Presidente – Op. Cit.– p.2
39
Una realidad por la que luchamos 18 años – Perón ya es nuestro gobierno – “El Descamisado” – Nº19
(26 de septiembre de 1973) – p.5
40
Idem
41
Nota de Foto. - Ibíd
42
Dardo Cabo – Compañeros – “El Descamisado” – Nº26 (13 de noviembre de 1973) – p.2
43
Idem
44
Dardo Cabo - Compañeros: La salud de Perón es la salud del pueblo – “El Descamisado” – Nº28 (27
de noviembre de 1973) – p.2
45
Editorial: ¿Qué pasa con el Pacto Social? – “El Descamisado” – Nº31 (18 de diciembre de 1973) – p.2
– el destacado en negrita es propio
46
Editorial: Este Pacto Social necesita esta legislación represiva – Op. Cit.– p.3
47
Dardo Cabo - Compañeros: cómo y de quién lo defendemos General – “El Descamisado” – Nº37 (29
de enero de 1974) – p.2
48
Idem.
49
Dardo Cabo – Compañeros: los leales pueden disentir – Op. Cit. – p.2
50
La entrevista de Perón-JP – “El Descamisado” – Nº38 (5 de febrero de 1974) – p.8
51
Idem.
52
Dardo Cabo – Compañeros: porqué somos peronistas – “El Descamisado” – Nº39 (12 de febrero de
1974) – pp.2-3
53
“El Descamisado” – Nº42 (5 de marzo de 1974) – pp.27-32
54
Idem.
55
Solicitada: Perón enfrenta la conspiración – “El Descamisado” – Nº9 (17 de julio de 1973) – pp. 16-17
56
“Construir el poder popular – “El Descamisado” – Nº4 (12 de junio de 1973) – p.2
57
Con una propuesta para reorganizar la rama juvenil – La JP toma la iniciativa – “El Descamisado” – Nº19
(26 de septiembre de 1973) – p.7
58
Editorial: Por qué murió Coria – “El Descamisado” – Nº45 (26 de marzo de 1974) – p.2
59
La historia del Vandorismo: La muerte del Lobo – “El Descamisado” – Nº41 (26 de febrero de 1974)
– p.30
60
Nota de Foto - El asesinato del compañero Chejolán – El pueblo ya marcó al culpable – “El Descamisado”
– Nº46 (2 de abril de 1974) – p.16
61
Idem – p.19
62
“Construir el poder popular – Op. Cit. – p.3
63
FAR y Montoneros: Apoyar, defender y controlar – “El Descamisado” – Nº2 (29 de mayo de 1973) –p.2
64
El triunfo de la JTP en las elecciones de ATE – Hacia la toma de la batuta – “El Descamisado” – Nº17
(11 de septiembre de 1973) – p.10
65
Organizarse desde abajo para luchar – “El Descamisado” – Nº24 (30 de octubre de 1973) – p.13

42
El Descamisado: del gobierno a la censura

66
“Mujeres son las nuestras; mujeres peronistas, las demás están de muestra” – “El Descamisado” – Nº25
(6 de noviembre de 1973) – p.28
67
Lo señaló Caretti, en la reunión del sábado 8 “La UES está presente. Mi General” – “El Descamisado” –
Nº18 (18 de septiembre de 1973) – p.27
68
Suplemento extraordinario: 18 años de lucha – “El Descamisado” – Nº2 (29 de mayo de 1973).
69
Idem.
70
Ibíd.
71
Íbidem.
72
Firmenich, Mario Eduardo – citado en: Preguntan los periodistas – Responden los compañeros Quieto y
Firmenich – “El Descamisado” – Nº4 (12 de junio de 1973) – p.4
73
Firmenich, Mario Eduardo – Citado por Felipe Pigna en www.elhistoriador.com.ar

43