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1769 Nace en Ajaccio (Córcega).

1784 Cadete en la Escuela Militar de


Brienne.
1785 Termina sus estudios en la Escuela
Militar de París.
1789 Participa en la insurrección de
Córcega.
1793 Obtiene el ascenso a general de
brigada, por sus méritos de guerra.
1795 Salva a la Convención Nacional (el
gobierno revolucionario republicano
francés) de una insurrección parisina.
1796 Nombrado general en jefe del ejército
de Italia, obtiene numerosas
victorias. Se casa con Josefina de
Beauharnais.
1798-99 Campañas de Italia y Egipto.
1799 Fracasa en la conquista de Siria y
regresa a Francia. Toma el poder en
Francia mediante un golpe de estado.
Es nombrado Primer Cónsul, con lo
que pasaba a ser el principal
gobernante de Francia, con poderes
dictatoriales.
1800 Vence a Austria en la batalla de
Marengo y consolida sus conquistas
en el norte de Italia. Nueva
Constitución.
1802 Es nombrado en Cónsul Vitalicio.
1804 Coronado emperador de los franceses
en Notre Dame.
1805 Derrota a Austria y a Rusia en la
batalla de Austerlitz.
1806 Establece la Confederación del Rin y
pasa a controlar Polonia. Crea
el Sistema Continental, destinado a
bloquear y arruinar el comercio
inglés.
1807 Invade Portugal.
1808 Nombra rey de España a su hermano,
José I. Guerra de Independencia de
España y Portugal, que se prolongará
seis años.
1809 Se anexiona Roma y los Estados
Pontificios. Anulación de su
matrimonio con Josefina.
1810 Matrimonio con la archiduquesa María
Luisa de Austria, hija del emperador
Francisco I.
1812 Desastrosa campaña en Rusia.
1814 Abdica como emperador y se exilia en
la isla de Elba.
1815 Escapa de Elba, regresa a Francia y
toma el poder. Las coaliciones
europeas consiguen vencerle en
Waterloo. Es deportado a la isla
africana de Santa Elena.
1821 Muere en la isla de Santa Elena.

Las batallas libradas desde 1799 hasta 1815 entre Francia y varias naciones
europeas son ya históricamente conocidas como las Guerras Napoleónicas. Estos
enfrentamientos militares fueron una continuación de las guerras mantenidas por
Francia en Europa durante la Revolución Francesa (1789-1799). En ellas brilló el
talento estratega de Napoleón Bonaparte. Durante los años que había pasado en
guarniciones de provincias (Valence y Auxonne), había aprovechado su tiempo
para ampliar su preparación militar (profundizó en sus estudios de matemáticas,
artillería y táctica militar); entró entonces, además, en conocimiento de los
pensadores políticos clásicos (en especial Maquiavelo y Montesquieu) y descubrió
su pasión por la historia (le deslumbraron las biografías de Alejandro, de Julio
César y en especial la de Federico II).

La Primera Coalición

Durante la guerra de la Primera Coalición (1793-1797), Francia luchó contra la


alianza formada por Austria, Prusia, Gran Bretaña, España, las Provincias Unidas
(actuales Países Bajos) y el reino de Cerdeña. El gobierno francés -el Directorio-
confió a Napoleón la dirección de las operaciones militares contra las tropas
austriacas en el norte de Italia en 1796. En menos de un año, Napoleón había
vencido a las fuerzas de Austria, superiores en número. En 1798, se le asignó el
mando de una expedición que tenía como objetivo conquistar Egipto para cortar la
ruta británica a la India. La invasión fracasó tras la batalla del Nilo y Napoleón
regresó a Francia. Aunque ambas campañas se produjeron durante el régimen del
Consulado, antes de la asunción del poder por Bonaparte, suelen ser consideradas
como la primera fase de las Guerras Napoleónicas. Fue en ellas donde el líder
francés desplegó por primera vez a gran escala su talento como jefe militar.

La segunda coalición
La victoria de Napoleón en la campaña contra los austriacos en el norte de Italia
puso fin a la Primera Coalición. No obstante, durante su estancia en Egipto se
formó la Segunda Coalición (24 de diciembre de 1798) integrada por Rusia, Gran
Bretaña, Austria, el reino de Nápoles, Portugal y el Imperio otomano. Las batallas
principales de la guerra de la Segunda Coalición, que se inició a finales de 1798,
tuvieron lugar en el norte de Italia y en Suiza al año siguiente. Los austriacos y los
rusos, dirigidos por el general Alexandr Suvórov, vencieron a los franceses en el
norte de Italia en las batallas de Magnano (5 de abril de 1799), Cassano (27 de
abril), el Trebbia (17-19 de junio) y Novi (el 15 de agosto). La Coalición también
tomó Milán; abolió la República Cisalpina, que se había constituido bajo los
auspicios del gobierno francés en 1797; ocupó Turín y privó a Francia de sus
anteriores conquistas en Italia.

Napoleón en la batalla de Eylau (cuadro de A. J. Gros)

El resultado de la lucha en Suiza fue más favorable para los franceses. Tras ser
derrotados en Zurich (7 de junio) por Carlos de Habsburgo, archiduque de Austria,
las fuerzas francesas dirigidas por el general André Masséna vencieron a las tropas
rusas del general Alexander Korsakov el 26 de septiembre. Suvórov y sus fuerzas
abandonaron el norte de Italia atravesando los Alpes para unirse a Korsakov en
Suiza, donde sus tropas se habían dispersado tras ser vencidas. El ejército de
Suvórov hubo de refugiarse en las montañas del cantón de los Grisones, donde
quedó diezmado a causa del frío y el hambre. Los rusos se retiraron de la Segunda
Coalición el 22 de octubre alegando como motivo la falta de cooperación de los
austriacos.

Cuando Napoleón regresó a Francia procedente de Egipto en octubre de 1799,


pasó a ser el líder del Consulado y ofreció la paz a los aliados. La Coalición rechazó
esta propuesta y Napoleón planeó una serie de ataques contra Austria para la
primavera de 1800. Bonaparte se adentró en Italia cruzando los Alpes con un
nuevo ejército formado por 40.000 hombres y venció a los austriacos en la batalla
de Marengo el 14 de junio. Mientras tanto, las tropas francesas del general Jean
Victor Moreau habían penetrado en el sur de Alemania atravesando el Rin y
tomando Munich. Moreau también había derrotado a las fuerzas austriacas del
archiduque de Austria Juan de Habsburgo en la batalla de Hohenlinden, que tuvo
lugar en Baviera el 3 de diciembre, y se había aproximado a la ciudad de Linz
(Austria).
Las victorias francesas obligaron a firmar a Austria el Tratado de Lunéville el 9 de
febrero de 1801, por el que Austria y sus aliados alemanes cedían la orilla
izquierda del río Rin a Francia y reconocían a las repúblicas Bátava, Helvética,
Cisalpina y Ligur, además de realizar otras concesiones. Asimismo, este tratado
marcó la disolución de la Segunda Coalición. El único aliado que continuó la lucha
contra Francia fue Gran Bretaña. Las tropas británicas se habían enfrentado sin
éxito contra las francesas en territorio holandés en 1799, pero habían conquistado
algunas posesiones francesas de Asia y otros lugares. Gran Bretaña firmó el 27 de
marzo de 1802 la Paz de Amiens con Francia.

No obstante, esta paz resultó ser una mera suspensión de las hostilidades. En
1803 se produjo una disputa entre ambos países a propósito de la cláusula del
acuerdo que establecía la restitución de la isla de Malta a la orden de los
Caballeros de San Juan de Jerusalén. Gran Bretaña se negó a entregar la isla, por
lo que estalló una nueva guerra contra los franceses. Una importante consecuencia
de este conflicto fue que Napoleón abandonó su proyecto de establecer un gran
imperio colonial francés en Norteamérica, al verse obligado a concentrar sus
recursos en Europa. Así pues, vendió Luisiana a Estados Unidos. En 1805, Austria,
Rusia y Suecia se unieron al conflicto en apoyo del bando británico, y España se
alió con Francia; este fue el inicio de la guerra de la Tercera Coalición.

La Tercera Coalición

Napoleón se apresuró a tomar medidas contra la nueva alianza. Había ejercido una
gran presión sobre Gran Bretaña desde 1798 al mantener a un ejército
concentrado en Boulogne -a orillas del canal de la Mancha-, que hacía pensar a los
británicos que se preparaba una invasión de Inglaterra. Bonaparte aumentó
considerablemente el número de fuerzas destacadas en Boulogne cuando
comenzaron las disensiones que hicieron estallar la guerra en 1803. Tras la
formación de la Tercera Coalición contra Francia, sus tropas abandonaron
Boulogne para enfrentarse a los austriacos, que habían invadido Baviera con un
ejército dirigido por Fernando III, el gran duque de la Toscana, y el general Karl
Mack von Leiberich. Varios estados alemanes, entre los que se contaban Baviera,
Württemberg y Baden, se aliaron con Francia. Napoleón derrotó a las fuerzas de
Austria en Ulm, capturó a 23.000 prisioneros y, a continuación, marchó con sus
tropas a lo largo del Danubio y conquistó Viena.

Los ejércitos rusos, liderados por el general Mijaíl Kutúzov y Alejandro I,


emperador de Rusia, respaldaron a los austriacos, pero Bonaparte venció a las
fuerzas austro-rusas en la batalla de Austerlitz, también denominada de los Tres
Emperadores. Austria se rindió nuevamente y firmó el Tratado de Presburgo el 26
de diciembre de 1805. Una de las cláusulas del acuerdo estipulaba que Austria
debía entregar a Francia la zona del norte de Italia y a Baviera parte del propio
territorio austriaco; asimismo, Austria reconoció a los ducados de Württemberg y
Baden como reinos.

La Confederación del Rin

Dado que las tropas del general Masséna habían derrotado al ejército austriaco
mandado por Carlos de Habsburgo en Italia, Napoleón aprovechó esta situación
para nombrar a su hermano, José I, rey de Nápoles en 1806; asimismo, nombró a
otro de sus hermanos, Luis I Bonaparte, rey de Holanda (la antigua República
Bátava); el 12 de julio estableció la Confederación del Rin, constituida finalmente
por todos los estados alemanes a excepción de Austria, Prusia, Brunswick y Hesse.

La formación de esta entidad política puso fin al Sacro Imperio Romano Germánico
y casi toda Alemania quedó bajo el control de Bonaparte. No obstante, los éxitos
en el continente quedaron contrarrestados en gran medida por la derrota que el
almirante británico Horatio Nelson infligió a la fuerza conjunta de la flota francesa
y española frente a las costas del cabo de Trafalgar el 21 de octubre de 1805.
Napoleón implantó en 1806 el denominado Sistema Continental por el que los
puertos de toda Europa quedaban cerrados al comercio británico. La superioridad
naval de los británicos dificultó la aplicación del Sistema Continental e hizo
fracasar la política económica europea de Bonaparte.

La Cuarta Coalición

Prusia, ante el incremento de poder de Francia en Alemania, se unió a la Cuarta


Coalición compuesta por Gran Bretaña, Rusia y Suecia en 1806. Bonaparte aplastó
a las tropas prusianas en la batalla de Jena el 14 de octubre de ese mismo año y
tomó Berlín. A continuación, derrotó a los rusos en la batalla de Friedland y obligó
a firmar la paz a Alejandro I.

La batalla de Friedland (cuadro de Carle Vernet)

De acuerdo con las principales condiciones del Tratado de Tilsit, Rusia tuvo que
entregar sus posesiones polacas y aliarse con Francia, mientras que Prusia perdió
casi la mitad de su territorio, tuvo que hacer frente a cuantiosas indemnizaciones y
se le impusieron severas restricciones al tamaño de su ejército permanente. Rusia
y Dinamarca emprendieron una acción militar contra Suecia que obligó a su
monarca, Gustavo IV Adolfo, a abdicar en favor de su tío, Carlos XIII, a condición
de que éste nombrara como su heredero al general Jean Baptiste Jules Bernadotte,
uno de los mariscales de Napoleón. Bernadotte fue coronado en 1818 con el
nombre de Carlos XIV Jean-Baptiste Bernadotte y fue el fundador de la dinastía
actual sueca.
El Nacionalismo antinapoleónico

En 1808, Napoleón dominaba toda Europa, a excepción de Rusia y Gran Bretaña.


Las principales razones del posterior declive fueron el surgimiento del espíritu
nacionalista en varias de las naciones europeas derrotadas y la persistente
oposición de Gran Bretaña, que, a salvo ya de una invasión gracias a la
superioridad de su armada, no cesó de organizar y financiar nuevas coaliciones
contra Napoleón.

España fue la primera nación en la que Bonaparte tuvo que hacer frente a las
insurrecciones nacionalistas que provocaron su caída. El emperador francés,
después de haber destronado al rey Carlos IV de España, nombró a su hermano
José Bonaparte rey de este país en 1808. Los españoles se rebelaron y expulsaron
al nuevo gobernante de Madrid. Se desató la guerra de la Independencia española
(1808-1814) entre los franceses, que intentaban restaurar a José I Bonaparte en
el trono, y los españoles, apoyados por las fuerzas británicas mandadas por Arthur
Colley Wellesley, duque de Wellington.

Batalla de Wagram (cuadro de Carle Vernet)

Los franceses fueron derrotados, y el número de bajas que sufrieron perjudicó


seriamente a Napoleón cuando se vio obligado a hacer frente a sus nuevos
enemigos del este y el norte de Europa. Su primera oponente era Austria, que se
unió a Gran Bretaña para formar la Quinta Coalición en 1809. El emperador
francés derrotó a los austriacos en Wagram (julio de 1809) y les obligó a firmar el
Tratado de Viena, por el cual Austria perdió Salzburgo, parte de Galitzia y grandes
áreas de sus territorios del sur de Europa. Asimismo, se divorció de su primera
mujer y contrajo matrimonio con la hija de Francisco II de Austria, con la vana
esperanza de que este país no participara en nuevas coaliciones contra él.

La derrota de Napoleón

En 1812, Francia y Rusia entraron en guerra porque Alejandro I se negaba a


aplicar el Sistema Continental. Dado que gran parte de sus hombres se
encontraban en España, Napoleón invadió Rusia sólo con 500.000 hombres.
Derrotó a los rusos en Borodino y conquistó Moscú el 14 de septiembre de 1812.
Los rusos invadieron la ciudad, impidiendo así a las tropas francesas establecer allí
cuarteles de invierno. Abandonaron Rusia y se adentraron en Alemania, pero la
mayoría de los hombres murieron a lo largo del camino a causa del frío, el hambre
y los ataques de la guerrilla rusa.

El Imperio Ruso se unió entonces a la Quinta Coalición, de la que también


formaban parte Prusia, Gran Bretaña y Suecia. Prusia, en un estallido de fervor
nacionalista provocado por las reformas políticas y económicas que se habían
implantado desde la derrota de Jena, inició la guerra de Liberación contra
Napoleón en 1813. Éste consiguió su última victoria importante en la batalla de
Dresde, donde el ejército francés derrotó a las fuerzas conjuntas de Austria, Prusia
y Rusia el 27 de agosto de 1813. Sin embargo, durante el mes de octubre,
Napoleón se vio forzado a replegarse sobre el Rin tras la batalla de Leipzig,
quedando liberados los estados alemanes. Los ejércitos rusos, austriacos y
prusianos invadieron Francia desde el norte al año siguiente y tomaron París en
marzo de 1814; Napoleón abdicó y hubo de exiliarse en la isla de Elba, situada en
el mar Mediterráneo.

Los miembros de la Quinta Coalición se reunieron en el Congreso de Viena para


restaurar a las monarquías que Napoleón había derrocado en Europa. Sin
embargo, mientras trazaban el nuevo mapa europeo, Bonaparte consiguió escapar
de Elba, se dirigió a Francia, donde se apresuró a formar un ejército; tras vencer
en Ligny y fracasar en Quatre-Bras, el 18 de junio de 1815 fue definitivamente
derrotado en la batalla de Waterloo, que puso fin a las Guerras Napoleónicas.