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LA CARTA CULTURAL IBEROAMERICANA

1. Aporte de la Carta en relación a otros documentos de la cooperación cultural


internacional.

La Carta Cultural Iberoamericana es un instrumento de integración regional llamado


a convertir la cultura en uno de los ejes básicos de las relaciones actuales de
cooperación internacional. La Carta es un proceso que se inició en la XIV Cumbre
Iberoamericana celebrada en San José, Costa Rica en el año 2004, en el que ya se
adoptó un acuerdo por el que los jefes de Estado y de Gobierno acuerdan promover
la preparación de instrumentos internacionales para impulsar la cooperación cultural
en la región. Esa es una de las finalidades para las que nace la Carta y para la cual
es necesario el reconocimiento y fortalecimiento de un espacio cultural
iberoamericano.

Un grupo de expertos de la OEI y la SEGIB elaboraron el primer texto que se aprobó


en la reunión de Ministros que se celebra Córdoba en junio de 2005. En un inicio se
pretendía que la Carta se aprobara como Tratado Internacional, pero Brasil se opuso
a su aprobación como tal Tratado. Hay que tener en cuenta que en esos
momentos se estaba tramitando en París la Convención de la Diversidad Cultural de
la UNESCO y Brasil quería evitar que la tramitación de la Carta como Tratado
pudiera interferir en la tramitación de la Convención.

Por ello, finalmente, la Carta se aprobó como Declaración en la reunión de


Montevideo del año 2006, aunque con el texto inicial reducido considerablemente,
sobre todo en lo que se refería al espacio cultural iberoamericano que quedó
reducido a un capítulo. No obstante lo cual, el centro de la Carta es precisamente
ese espacio cultural, como después se dirá de manera más amplia.

La Carta, por tanto, es una Declaración Política, una declaración de voluntades,


donde los Jefes de Estado expresan unas metas y principios, y por la que los
Estados se comprometen a incluir los principios de la Carta en sus políticas
culturales, pero no es un instrumento obligatorio jurídicamente como lo es un Tratado
Internacional. En Chile en octubre de 2007 se aprobó el plan de ejecución de las
acciones de la Carta y se dispara la ejecución de la Carta con la reunión de la SEGIB
en diciembre de 2007.

Por otro lado, la Carta viene a dar cumplimiento a uno de los mandatos de la
Convención de la Diversidad de la Unesco, en concreto al artículo 12. Este
artículo 12 indica a los Estados que adopten acuerdos multilaterales, regionales,
internacionales para conseguir los objetivos de la Convención de la Unesco. La
Carta, en este contexto, quiere ser un desarrollo del mandato que han asumido los
Estados Iberoamericanos en la Convención de la Unesco. Por lo tanto, es el primer
instrumento internacional que da vida a la Convención.

¿En qué se diferencia la Carta de otros instrumentos jurídicos internacionales? La


Carta es una declaración básica de principios, la Carta no quiere reiterar lo que ya
está expresado en otros instrumentos internacionales, sino que parte de que ya hay
un conjunto de principios consolidados en otros instrumentos internacionales como la
Convención de la Diversidad, y no se quiere reiterar en ellos. La Carta que
desarrolla aspectos novedosos de principios que ya están consolidados.

Así, la Carta es el único instrumento internacional que aborda la cultura de forma


plena. La Carta afirma una concepción integral de la cultura. Todos los
instrumentos existentes hasta ahora, la Convención de patrimonio inmaterial, la
Convención del patrimonio subacuático, la Convención sobre los derechos de autor,
etc., son tratados e instrumentos referidos la mayor parte a patrimonio cultural en el
caso de la UNESCO y a propiedad intelectual, en el caso de la OMPI.

El propio tratado de la Diversidad Cultural de la UNESCO no trata de la diversidad


cultural completa, ostentando un título que no se corresponde exactamente con su
contenido, sino que más bien hace hincapié en la diversidad en los bienes y servicios
culturales en el marco de la diversidad en las industrias culturales.

Sin embargo, la Carta es global, y tiene una visión muy contemporánea de la


cultura. Este es su gran aporte. El concepto de cultura que se maneja en la Carta
no es el concepto usual que vemos en los textos políticos y jurídicos acerca de la
cultura. La Carta recoge un concepto de la cultura muy amplio, en el que junto a los
contenidos clásicos, patrimonio cultural, propiedad intelectual, el régimen de las
industrias culturales, etc., incorpora temas que son muy novedosos y actuales, como
son cultura y educación, cultura y ambiente, cultura y economía solidaria, cultura y
turismo, cultura, ciencia y tecnología, dando una idea de la apertura conceptual de
este texto.

Otros aportes de la Carta es que nombra los derechos culturales y los define,
facilitando a los grupos el ejercicio de esos derechos.

La Carta otorga un valor central a la cultura, la cooperación y a la diversidad cultural,


y en este marco amplio la Carta reconoce a las culturas indígenas, tradicionales
y afroamericanas como parte esencial de la cultura Iberoamericana por primera
vez dentro de un documento jurídico global, formando parte de una comunidad más
amplia y no como una comunidad separada, uniendo desde la diversidad.

La Carta expresa que las culturas tradicionales, originarias y afro descendientes en


sus múltiples manifestaciones son parte esencial de la cultura iberoamericana y
constituyen un patrimonio fundamental para la humanidad, y para su protección
establece unas acciones dirigidas a adoptar medidas para garantizar su
preservación, protección y fomentar su desarrollo, formular políticas nacionales y
regionales que impidan su aprobación indebida en perjuicio de las comunidades a
las que pertenecen y propiciar el reconocimiento de los orígenes de las
manifestaciones culturales, los conocimientos, innovaciones y prácticas de estas
comunidades y garantizar las condiciones para que se haga efectiva una justa
remuneración y repartición equitativa de los beneficios de su utilización.

Me parece importante la última parte referida a una “justa remuneración y repartición


equitativa de los beneficios de su utilización”. Los principales beneficiarios de la
cooperación cultural y de la cooperación al desarrollo no deben ser los actores del
país o la región desarrollada, sino las propias comunidades minoritarias.

La Carta puede ser un instrumento importante en la cooperación al desarrollo, en


primer término por el reconocimiento y la inclusión que hace de las culturas
tradicionales, indígenas y afro descendientes, y en segundo término, por el
reconocimiento de la diversidad cultural.

Es importante para los indígenas sentir ese reconocimiento de su cultura, pero es


igual de importante obtener directamente las plusvalías generadas por el
conocimiento y la creatividad de su comunidad. Sentir el respeto y la valoración de
su cultura, sentirse partícipes de una comunidad al tiempo que autónomos e
independientes para generar su desarrollo es el mayor aporte que se puede otorgar
a estos pueblos.

Por último, la Declaración gira en torno al Espacio Cultural Iberoamericano,


concepto que aparece en diversas partes del texto y tiene dedicado un capítulo;
reconocimiento que servirá de instrumento para la aplicación de los principios de la
Carta.

1. El Espacio Cultural Iberoamericano.

El Espacio cultural iberoamericano es el objetivo central de la carta, aparece


enunciado en los fines, es nombrado en el resto de los apartados de la carta y tiene
un capítulo dedicado a él.
La Carta habla de reconocimiento, fortalecimiento y consolidación del espacio
cultural iberoamericano, no de creación o constitución, de lo que se deduce que es
un hecho cultural que ya existe. Esta Carta es el reconocimiento y fortalecimiento de
ese espacio cultural iberoamericano ya existente.

La carta no da una definición de lo que es el Espacio cultural Iberoamericano.


Iberoamérica se refiere a las regiones de América Latina, España y Portugal, pero
¿qué significado le damos a la palabra espacio? El Preámbulo de la Carta
menciona que Iberoamérica se manifiesta como un gran sistema donde aparecen
elementos únicos excepcionales y que es poseedora de un patrimonio cultural
común y diverso que es indispensable promover y proteger. Por ello, podemos
entender este espacio como un sistema que tiene elementos comunes y diversos;
un sistema regional de diversidad cultural, dinámico, histórico y singular, que tiene en
común unos principios y objetivos recogidos en la Carta y en el que se reconocen y
protegen las distintas manifestaciones culturales.

A Latinoamérica, España y Portugal le unen la historia, la lengua, la religión, ambas


culturas han bebido la una de la otra y son esos lazos los que nos permiten hablar de
la existencia de unos elementos comunes.

Reconocido el espacio cultural iberoamericano, podemos actuar en su ámbito


fomentando las interacciones y la cooperación cultural entre las distintas regiones
que lo conforman, sobre la base del respeto a la dignidad de todas las culturas y el
beneficio mutuo es posible.

Para ello es necesario seguir trabajando y aplicando los principios de la Carta, y de


esa manera afianzar y construir un espacio cultural iberoamericano el que desde los
elementos comunes se genere un sentimiento de pertenencia a ese espacio, y
partiendo de ese nexo de unión se promuevan y respeten todas las culturas que la
integran. Sin ese sentimiento de unidad, sin una confianza en el sistema no
prosperará.

Si nos fijamos en el proceso de la Unión Europea tras sus inicios con el Tratado de la
CECA para la libre circulación del acero y del carbón y observamos su evolución,
veremos que tras la ampliación de sus competencias en el ámbito económico,
jurídico y político, se han dado cuenta de que es necesario para que las políticas
funcionen que haya un sentimiento de ciudadanía europea, de que haya una cultura
europea.

Iberoamérica como espacio común inicia su andadura partiendo del hecho cultural, lo
cual, bajo mi punto de vista, es un acierto. Desde esa concepción se podrá avanzar
hacia otros sectores más económicos, políticos y jurídicos. Este espacio es un
hecho, pero es un hecho en construcción.
Si utilizamos la Carta como herramienta para facilitar la libre circulación de bienes y
servicios culturales, la movilidad de los artistas, la coproducción y colaboración de
las industrias culturales, difuminando las barreras entre países, si se armonizan las
regulaciones jurídicas de los países y se va creando una estructura organizativa
común, el proyecto será viable. Es decir, si las ataduras jurídicas, económicas y
políticas se flexibilizan, si somos más libres seremos más ricos.

Para ello queda un largo camino que deberá ser construido con la voluntad política
de los gobiernos y el trabajo de los demás actores pertenecientes a las diversas
regiones en Latinoamérica, España y Portugal.

Enlaces

Organización de Estados Iberoamericanos. Carta cultural iberoamericana.


http://www.oei.es/cultura/carta_cultural_iberoamericana.htm

Encuentro "Carta cultural Iberoamericana como instrumento para la cooperación.


http://redsocial.uimp20.es/video/el-espacio-cultural

Ana José Ganga Ferriz