EDITORIAL

La discriminación es un problema social que nos afecta a tod@s: el color de la piel, la complexión, el estatus social, la raza, la religión, el nivel de estudios, la orientación sexual y el género entre otros, son aspectos que sirven de excusa para llevarla a cabo. El bajo nivel de conciencia es lo que permite y provoca que la discriminación sea posible. Es necesario comprender el valor de la dignidad del ser humano para poder respetarlo y aceptarlo con sus diferencias, mismas que son sólo eso: diferencias y no desigualdades. En una época tan convulsionada como la que estamos viviendo, en la que la globalización, el consumismo, el materialismo, la falta de valores, incluido el poco valor por la vida misma, es de vital importancia reflexionar acerca de la discriminación y sus graves consecuencias. La discriminación nos divide y debilita como sociedad, porque en lugar de aprender un@s de otr@s para enriquecernos nos empobrece y empequeñece, porque en lugar de sumarnos nos restamos. Se trata de ser solidari@ y junt@s construir una sociedad en la que el valor prioritario sea la integridad humana, y para ello es indispensable elevar nuestro nivel de conciencia de aceptación y comprensión hacia nosotr@s mism@s y los demás seres humanos, ya que ese es el único camino posible para lograr construir una sociedad en la que la discriminación no tenga cabida.

Lic. Margarita Emilia González Coordinadora de Capacitación y Enlaces Instituto Estatal de las Mujeres

ÍNDICE
2 GRANO DE ARENA DEBATE Prohibido pertenecer Josefina Leroux 4 MANZANA EDUCACIÓN La discriminación en la escuela Antonio Lucio López 8 A CAPELA TESTIMONIO Tener un hijo... obstáculo o posibilidad 10 ENTRE DOS OPINIÓN Prendas de desvestir Luis Manuel Garza 12 CENTRAL VIOLETA DISCRIMINACIÓN ¿Existe discriminación en México? Reyna Verónica Serna 14 MUCHO GUSTO ENTREVISTA Personas con capacidades diferentes pero iguales derechos Angélica Valle DESDE LA EXPERIENCIA EDAD Discriminación por edad Sandra Elizabet Mancinas DESDE LA TRINCHERA TRABAJO Discriminación a domicilio: las sirvientas bajo la lupa Séverine Durin A CAPELA TESTIMONIO La apariencia también cuenta para ser discriminada DESDE LA REDACCIÓN NOTAS El Instituto informa

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DIRECTORIO
CONSEJO DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA Elizabeth Aguilar Presidenta Anaeli S. de A. de Márquez Vicepresidenta Graciela Jaime Jorge Estrella Juan Gómez Jayme Luis Manuel Garza Manuel Pérez Ramos María de la Luz Molina Teresa Almaguer Úrsula W. de Bolaños CONSEJO EDITORIAL Alejandra Rangel Felipe de Jesús Rodríguez Vértiz Francisco Gómez Graciela Ríos Jorge Villegas Rosaura Barahona JUNTA DE GOBIERNO Lic. José Natividad González Parás Gobernador Constitucional del Estado Sra. Cristina Maiz de González Parás Invitada especial Lic. Rogelio Cerda Pérez Secretario General de Gobierno Comisario Jefe Antonio Garza García Secretario de Seguridad Pública Lic. Luis Carlos Treviño Berchelmann Procurador General de Justicia Lic. Rubén Martínez Dondé Secretario de Finanzas y Tesorero General Dr. Reyes Tamez Guerra Secretaria de Educación Dr. Gilberto Montiel Amoroso Secretario de Salud Ing. Alejandro Páez Aragón Secretario de Desarrollo Económico Lic. Alejandra Rangel Hinojosa Presidenta del Consejo de Desarrollo Social Profra. Gabriela del Carmen Calles González Directora General del Sistema DIF INSTITUTO ESTATAL DE LAS MUJERES María Elena Chapa H. Presidenta Ejecutiva María del Refugio Ávila Carmona Secretaria Ejecutiva José Humberto Alanís Alanís Coordinador de Difusión e Imagen Angélica Valle Dirección general Margarita Flores Coordinación de diseño Marcela Landeros · Lidia Saavedra A.· Angélica Valle Fotografía Lidia Saavedra Portada
Violeta es una revista trimestral del Instituto Estatal de las Mujeres de Nuevo León. Es un espacio de libre expresión. Las opiniones aquí vertidas no reflejan necesariamente la postura de la institución. Certificado de Reserva de derechos al uso Exclusivo Número 04-2004072014370400-102. La correspondencia se recibe en Morelos 877 Ote.entre Dr. Coss y Diego de Montemayor, Barrio Antiguo, Centro, Monterrey, N.L. C.P .64000. Tels: 83-4577-71, 20-20-97-73 al 76. Lada 01800-00-EQUIDAD ( 01800-00-3784323) E-mail: instituto.mujeres@mail.nl.gob.mx Violeta se reserva los derechos de los artículos que publica. Pueden reproducirse siempre y cuando se cite el nombre de esta revista. Se aceptan colaboraciones.

GRANO DE ARENA DEBATE

Prohibido pertenecer
- POR JOSEFINA LEROUX

“... todos somos lo mismo, es decir humanos…” Hannah Arendt “No uses ese baño hija, me dijo una mujer estadounidense, es para las negras”. Era mi primer viaje a Estados Unidos a mitad de los años sesenta y no entendía porque las personas de raza afro americana debían sentarse en mesas o lugares apartados. Tiempo antes ni siquiera podían asomarse a lugares para blancos. En los años cincuentas todavía se prohibían las bodas interraciales. Los enlaces eran realizados en secreto. Cuando se enteraba la policía, irrumpía en las celebraciones para llevar a los novios a la cárcel. Los ministros religiosos apoyaban estas acciones en los púlpitos, difundían entre sus fieles que Dios quería separadas a las razas por eso los había creado en distintos continentes. Nos horrorizan esos hechos pero acciones semejantes siguen practicándose muy cerca de nosotros hacia los homosexuales. Por qué ser indígena, pobre, mujer, embarazada, homosexual, vieja, tener una religión distinta o padecer ciertas enfermedades implica ser víctima potencial a la discriminación. La respuesta es compleja, involucra creencias religiosas, ignorancia, narcisismos. La discriminación se define como segregación, exclusión, restricción y omisión por razones de sexo, religión, etc. Es un fenómeno social que se caracteriza por tratar con menosprecio y odio a las y los que se interpretan diferentes. Al discriminar se niega al otro(a), se descalifican sus creencias, su estilo de vida, su color de piel y todo aquello objeto de prejuicio. Las personas que sufren la marginación no entienden por qué no son tratados de igual manera que otros que ven iguales. No comprenden las creencias, los valores o escrúpulos irracionales de la sociedad que fomenta o permite esas diferencias. Cuando no se encuentran justificaciones se termina por creer en la malicia humana, se gesta el odio y el resentimiento hacia aquellos que sin razones segregan. “Me sentía furiosa contra ellos, la familia de mi novio tenía mucho dinero y no me querían. Yo me creía una chica excepcional, así me lo habían hecho sentir en mi casa y en las escuelas donde había estudiado”. La exclusión provoca coraje y rebeldía, a veces pica el orgullo para esforzarse con más ahínco para ser aceptada. Pero cuando ésta se repite, empieza a golpear la autoestima y la persona duda de sí misma hasta sentirse inferior. “Lo siento, no puede entrar su niño al colegio porque ustedes están divorciados. Este es un colegio católico”, le dijeron a una amiga que cargaba ya con varias discriminaciones por haberse atrevido a separarse de un marido golpeador. Los efectos de la discriminación temporal se reducen cuando la persona consigue ser aceptada por alguien, pero cuando la segregación es heredada o consistente, debilita el espíritu y genera

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GRANO DE ARENA DEBATE
desesperanza. Sucede a los indígenas quienes desprovistos de casi todo han crecido en los márgenes de las civilizaciones por siglos. Tras años de estudiar los efectos del racismo, el investigador P. Steffen encontró que causa insomnio, eleva la presión arterial y aumenta la incidencia de enfermedades cardiovasculares. Durante el tiempo que debieran dedicar a descansar, los discriminados piensan cómo integrarse. Las víctimas de racismo sienten rabia por la situación que atraviesan pero contienen esa ira y la internalizan sin expresarla abiertamente. El silencio y la impotencia para cambiar las circunstancias de marginación desencadenan estrés, angustia y ansiedad. Como resultado de la discriminación de género, las mujeres experimentan violaciones o agresiones de su integridad corporal, violencia interpersonal y abuso físico, informa el Center for Policy Alternatives, 1998. A causa de estas agresiones el sistema inmunológico se desgasta, padecen miedo que origina enfermedades psicosomáticas. En el terreno político, los y las ciudadanas discriminadas terminan por renunciar a sus derechos como una forma de rendirse a tanta marginación. Cuando algún “líder” pregunta dónde están los ciudadanos, debiera saber que millones se encuentran intentando insertarse en la sociedad y luchando por la supervivencia con sus hijos. Las personas discriminadas debilitan su concepto de sí mismas y dudan de sus capacidades. Después de exclusiones constantes emergen en ellas sentimientos de minusvalía, tristeza, depresión e ideas suicidas. Igual que los bebés abandonados que dio cuenta R. Spitz, en donde jóvenes y adultos discriminados pierden el sentido de la vida, y se dejan morir de diversas formas cuando no existe alguien con quien identificarse. La discriminación es experimentada como una pérdida que provoca emociones semejantes a las que observó E. Kübler-Ross en las personas ante la muerte. Al sentirse excluidas sufren al principio negación o rabia. Pasan después al intento de negociación pero luego a la tristeza profunda, depresión, desesperación y finalmente a la resignación, momento en que la sociedad las pierde.

La autora es psicóloga con especialidad en sexología, editorialista. josefina.leroux@gmail.com

Publicaciones sobre el tema: El Estigma y la Discriminación: Ciudadanos Estigmatizados; Sociedades Lujuriosas de Fernando A.Stern. Ediciones Novedades Educativas. Formas Modernas de la Intolerancia: de la Discriminación al Genocidio de Isidro H.Cisneros. Edit. Océano. Derecho de las Minorías ante la Discriminación, de Claudio Marcelo Kiper. Edit. Hammurabi SRL. El Derecho a la no Discriminación en México de Carlos de la Torre Mtz. Edit. Porrúa Hostigamiento y Discriminación Sexual: Un Breve Manual contra estos Males Sociales de Mauricio Saldaña R. Vila Editores
-FOTOGRAFÍAS: MARCELA LANDEROS

Yo no Soy Racista, pero...: El Aprendizaje de la Discriminación de Margarita García O Meany. Edit. Intermon.

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MANZANA EDUCACIÓN

La discriminación en la escuela
- POR ANTONIO LUCIO LÓPEZ

Hasta hace unos años la principal preocupación de los estudiantes era aprobar las asignaturas. Ahora, aparte de los problemas académicos y familiares, los alumnos tienen que enfrentar otro: el maltrato de sus compañeros. Para algunos estudiantes el hacer las tareas y cumplir con los deberes impuestos por los docentes, es lo más fácil de su vida escolar, el reto para ellos es sobrevivir en el aula. Y es que la escuela, donde los padres de familia confiamos a nuestro mayor tesoro: nuestros hijos, se ha vuelto insegura y existe una cerrazón del sistema educativo a reconocer que en las aulas ocurren casos de violencia. La escuela es el reflejo de nuestra sociedad y en una ciudad que vive tiempos violentos, el microsistema de los iguales, es decir de los alumnos, también se ve afectado. Las

relaciones entre estudiantes se enturbian y en las interacciones, otrora pacíficas, se dan casos de alumnos que pegan a sus compañeros, les roban o dañan objetos personales, los insultan, les ponen apodos que los denigran y ridiculizan; los obligan a hacer cosas que no quieren, los excluyen socialmente y difunden malos rumores en su contra. Entonces es en la escuela, donde el ser humano comienza a ser víctima de la discriminación y ésta no es racial, porque las escuelas de la entidad albergan a pocos alumnos extranjeros; ni de género, porque afecta a ambos sexos por igual. La discriminación tiene que ver con la apariencia física, los gustos y las habilidades mentales y la sufren los alumnos que son objeto de exclusión social. En las aulas son reciben burlas los alumnos con sobrepeso, la alumna con pechos más

desarrollados que sus compañeras, el adolescente muy delgado, la estudiante menos bella, la que no viste a la moda que tratan de imponer los alumnos populares o los medios de comunicación y los inteligentes. Porque aunque usted no lo crea, ser inteligente también es un factor de riesgo en la escuela y es lamentable que alumnos brillantes tengan que bajar sus notas para no ser discriminados. Antes, quienes los acosaban, los llamaban “nerds”, ahora les dicen “ñoños” y molestan a los demás por el simple hecho de dedicarse a lo que debe hacer un estudiante normal: estudiar. Siempre hay un insulto para los alumnos brillantes, mismo que es matizado por una enorme carga emocional de celos y envidia. En la escuela también se vive la tiranía de la moda y ésta es impuesta por los alumnos considerados como “los populares” del colegio. Este fenómeno es más notable en

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MANZANA EDUCACIÓN
preparatoria, pues es en este nivel educativo en que los estudiantes asisten a clases sin uniforme escolar, que de alguna manera los igualaba en la primaria y la secundaria. En los centros educativos, los alumnos crean divisiones en diversas tipologías por su forma de vestir e incluso de hablar, entre ellos los llamados “fresas”, que visten ropa de marca y generalmente son hijos de gente pudiente; los “darketos”, que visten de negro; “los punketos”, “los punk”, entre otras divisiones, como pueden ser “los colombia”, que escuchan y tocan música colombiana. El sector donde se ubique la escuela, es determinante para saber que grupo impera. Pero, aunque usted no lo crea, en todas existe la discriminación. El ser excluido socialmente, produce en el adolescente un sentimiento de tristeza y desolación, que le baja la autoestima y lo lleva a pensar que nada vale. Y esto es porque es precisamente en esta etapa de la vida, cuando el ser necesita de reconocimiento, no de sus padres que quizás le den su lugar, sino de sus iguales. Ese sentimiento de no tener valor ante los demás, provoca en quien lo sufre cuadros depresivos, gastritis, colitis, insomnio, ansiedad y una angustia que es más evidente cuando llega la hora de asistir a clases. Recuerde usted cómo se sintió la última vez que alguien “le hizo el feo” multiplique ese sentimiento y sabrá lo mucho que sufren los alumnos que se ven excluidos por sus compañeritos de escuela, que se reúnen en grupos a tratar diversos temas de conversación y los marginan de dos maneras: Les permiten estar en el grupo, pero ignoran sus comentarios, como si no existieran, o bien les impiden a toda costa que se integren al grupo. Y esto no sólo ocurre a las chicas, pues los chicos también son discriminados de esa forma, pero con más frecuencia en las canchas deportivas. Recuerda al chico o la chica al que nunca dejaban jugar por ser gordito, debilucho o “maleta”. Esta historia se repite a diario en las escuelas y es escrita por “bullys” o matones de patio, como se conoce a los agresores, a pesar de que participar en prácticas deportivas o juegos, es un derecho que tienen todos los estudiantes. Esta discriminación, en casos extremos, ha provocado verdaderas tragedias. Cuántas veces no hemos escuchado las acciones violentas de jóvenes que han agredido a compañeros y maestros, incluso los han asesinado por la presión ejercida en su contra. Los alumnos tienen que soportar vejaciones con tal de ser incluidos en algún grupo y muchas veces hacen cosas que no quieren, antes que verse relegados en las aulas o en el patio escolar. Historias como estas son recurrentes en las escuelas, pero las autoridades no reconocen su existencia, porque es más fácil negarla que ponerle remedio. Grave es que los docentes miren a otro lado cuando ven una de estas situaciones o crean que son “cosas normales” entre los alumnos. En estudios que he realizado con alumnos de la entidad, la mayoría de los profesores, contestó que sí atestiguan los maltratos que he descrito, pero aseguran que no intervienen por considerarlo algo normal. Y es que a ningún profesor le llega alguien y le quita el lonche, le roba la cachucha, lo empuja, le esconde su mochila, lo espera a la salida para agredirlo y le obliga a poner un letrero de “patéame” en la espalda de un estudiante. Tampoco le obligan a hacer la tarea del grandulón de la clase, ni tiene que darle dinero a sus acosadores, por un día de clases en paz. De acuerdo a la investigación que he realizado, los maltratos de exclusión social, son los más frecuentes en las escuelas nuevoleonesas. Si a usted le interesa saber cómo funciona la discriminación en las aulas, le diré que empieza por una imperfección física evidente en el alumno o alumna que será la víctima. La matona o el matón del salón, le pone un apodo referente a la imperfección. Muchos adultos recordamos a la “flaca costal de huesos”, al “chicato”, de lentes gruesos o al “porky”, que eran objetos de burlas. Ya puesto el apodo, el matón organiza burlas en contra de la víctima que lo hacen sentirse ridículo ante los demás; le esconde la mochila o algún útil escolar para hacerlo pasar como tonto o tonta, mientras busca desesperado sus pertenencias. Después, el matón acosa a la víctima en

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MANZANA EDUCACIÓN

los pasillos, el patio, las canchas deportivas, los laboratorios y resto de las instalaciones donde tienen contacto, hasta que el alumno(a) víctima pasa la mayor parte del tiempo cercano a personas adultas, que la mayoría de las veces son sus profesores. A pesar de la cercanía con el docente, el alumno(a) no hace ninguna denuncia y prefiere sufrir en silencio a ser víctima de un ataque más grave, si el matón(a) se entera de que “se peinó” o sea que lo denunció. Cuando a pesar del acoso, el o la alumno(a) víctima sigue contando con algunos amigos fieles (éstos lo compadecen, pero tampoco denuncian el acoso), el matón o la matona esparce malos rumores de su víctima. De los alumnos se difunde el rumor de que son “maricas” y de las mujeres, se difunde el rumor de que se ha acostado con medio mundo o de que son lesbianas. De hecho, en los estudios que he realizado, cuatro de cada diez alumnos señalan que han difundido malos rumores en su contra

con toda esa serie de maltratos, el o la matón(a) logra aislar completamente a su víctima y puede hacer lo que quiera con él, como pegarle que es el último paso y de ahí empieza a quitarle dinero, relojes, cachuchas, entre otras cosas que los padres del acosado extrañan, pero que no investigan el paradero, porque su hijo alega “que los perdió”. A esa altura de las circunstancias, el o la alumno(a) víctima empieza bajar las calificaciones, padece gastritis, colitis e insomnio, y trata en ocasiones de faltar a clases para pasar un día en paz, y sus padres lo permiten porque antes de ir al colegio, perciben en el una ansiedad -que anuncia la llegada de cuadros depresivosy que les hace intuir que bien pudiera tener una enfermedad. Cuando el o la alumno(a) se resiste al matón(a), éste hace aparecer a su víctima como culpable de todo lo malo que ocurre en el salón, y estudiante pasa muchas veces en la dirección, llevando reportes a

su hogar, y termina siendo expulsado o cambia de escuela. Lo que para el caso es mejor. Lo más grave es que todos estos maltratos ocurren en el aula y nadie hace algo por evitarlo. Tenemos que entender que cuando un alumno es expulsado fracasa el sistema educativo, pues fue incapaz de encontrar solución al problema para lograr la mejor formación del alumno; fracasa el Estado, al no lograr formar buenos ciudadanos ni transmitir los valores que los sustenta en el poder; fracasa la familia, pues no cumple el proyecto de vida que había trazado para su hijo; y fracasa el alumno, que comete un suicidio académico, que lo mantendrá relegarse, por el resto de sus días. Es decir, fracasamos todos. Una de las funciones de la escuela, es la salvaguarda de los alumnos, que la sociedad le entrega para su formación, y creo que, si no se toman medidas, va directo al fracaso. Si usted se pregunta por qué actúa así el agresor, le diré que es el reflejo de los

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valores que observa en su casa. Tengo la convicción de que el hombre no nace bueno ni malo, sino que es lo que es gracias a los valores positivos o negativos de que se nutre, principalmente en el hogar. Así que piénselo bien cuando usted insulte frente a sus hijos a alguna mujer, o se burle de algún obeso o exprese su odio contra alguna persona por sus gustos o aficiones. Seguramente estará formando un discriminador. Dígale a su hijo que él es muy superior a todos los vecinos, amigos o compañeritos o enséñele que para ser muy hombre, hay que ser muy valiente o violento. Entonces, tendrá en la escuela no a un alumno, sino a un hijo agresor, que tarde o temprano terminará atacado por una víctima desesperada o pisando la cárcel antes de cumplir la mayoría de edad. Los estudios longitudinales que se han realizado a los agresores, han demostrado que los agresores acaban con problemas de alcoholismo y drogadicción; se ven envueltos en casos de violencia familiar, y antes de los 25 años, ya tienen un historial de varias caídas a la cárcel. Las víctimas siguen su vida con baja autoestima, son retraídos en el trabajo, batallan para socializar y llega un momento en que estallan en rabia contra la persona menos imaginada. Se creen culpables de lo que les pasa y aún en el trabajo siguen siendo víctimas de violencia, sólo que a este acoso en el trabajo se le conoce como mobbing. Hay los que creen tener tan poco valor, que se la pasan queriendo caerle bien a todo el mundo, son aduladores y sumisos, y hasta hacen chistes de su persona para agradar a los demás. ¿qué cree?, adivinó, la personalidad de la víctima también la formamos los padres en la familia.
-FOTOGRAFÍAS: LIDIA SAAVEDRA

Pero no crea que sólo la familia es culpable de la violencia, la escuela tiene mucho que ver. Hay maestros que ponen apodos, que se burlan y ridiculizan a los alumnos, que les impiden exponer sus ideas, que les pegan e incluso que llegan al acoso sexual. También tienen que ver las películas violentas, los videojuegos, las web peligrosas de Internet, la música violenta, los noticieros informativos, la lectura de literatura racista como la obra de Adolfo Hitler, y la neutralidad del Estado para transmitir valores positivos en la educación. El problema, entonces, es de todos. Y debemos empezar a hacerle frente en la escuela, predicando con el ejemplo de igualdad, condenando la exclusión social y expresando lo nocivo que es, en cualquiera de sus manifestaciones, la discriminación.
El autor es Doctor en Educación por la Universidad Complutense de Madrid. Tiene un premio nacional de periodismo otorgado por la SIP.

Ignorado o sin participación 3 de 10 se sienten ignorados 2 de 10 son relegados

Discriminación por zonas 7 de 10 escuelas urbanas

Discriminación por género 51.9 % varones

2 de 10 escuelas suburbanas 1 de 10 escuelas rurales

48.1 % mujeres

Compare a sus hijos con otros chicos, dígales que nada hacen bien, impídales expresar sus ideas, búrlese de ellos por las cosas que hacen mal, y seguramente tendrá en el aula a un hijo víctima de la violencia escolar.

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A CAPELA TESTIMONIO

Tener un hijo... obstáculo o posibilidad
- POR SUSANA

Desde su época estudiantil la perspectiva laboral de Susana era de triunfo, pues a pesar de estar en el quinto semestre de su carrera, ya trabajaba en uno de los principales periódicos de la ciudad. Entre triunfos personales por coberturas relevantes, su desarrollo en la Universidad era más que satisfactorio. Su capacidad y desenvolvimiento fueron dos de los factores que le ayudaron cuando fue despedida del periódico por diferencias con sus jefes inmediatos. Así, de un trabajo pasó a otro durante 10 años, tiempo en que siguió destacando, logrando posiciones directivas en las diversas dependencias gubernamentales en las que se desempeñó, hasta

aquí para Susana, el hecho de ser mujer no le impidió llegar a niveles superiores dentro de las organizaciones ni tampoco tuvo necesidad de ser valorada por sus atributos femeninos. La vida pasaba y la dedicación al trabajo fue dejando de lado las relaciones sentimentales, los ascensos se continuaban y, a pesar de no contar con un sueldo similar a compañeros varones del mismo nivel, su salario era suficiente para darse sus lujos, como la compra de un departamento, auto del año, ropa de moda, viajes y en fin, todo lo que una mujer de 30 años pudiera tener al alcance. Susana no sufrió un accidente, no presentó un retroceso en su espíritu emprendedor, tampoco manifestó crisis de saturación laboral; Susana solo tomó una determinación: para dejar huella en la vida debía tener un hijo a pesar de su soltería.

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A CAPELA TESTIMONIO

Para todo hubo tiempo, menos para sostener una relación personal permanente. La permanencia siempre estuvo en el trabajo. La vida en ese momento marcaba la necesidad de trascender, pero no solo con el recuerdo de una buena profesionista, o una buena compañera o buena hija, Susana quería ser recordada como madre. El querer cubrir uno sus principales deseos, ser madre, cortó de tajo la vida profesional ascendente de Susana. Su honestidad para con el Director del área de nada sirvió, o mejor dicho sirvió para que desde el quinto mes de embarazo él buscara que se otorgara la incapacidad por embarazo de alto riesgo. Susana ya contaba con 35 años y era su mejor argumento. Para los jefes de Susana el hecho de que estuviera embarazada representaba un problema, su soltería y estar en espera de un hijo resultaban un caos. Así se lo hicieron saber: “Y quién cuidará de su hijo”. “Usted es la cabeza del área, será necesario ir pensando en su sustitución”. De las palabras pasaron a los hechos y finalmente lograron que la incapacidad se diera a los 7 meses de gestación.

Susana dio a luz un varón de peso y talla normal, sin complicación alguna…45 días después del alumbramiento se presentó en su oficina, que ya era ocupada por un hombre. “Un hombre que por cierto jamás tendría este tipo de complicaciones”. El director simplemente le telefoneó para decirle que debía salir de ahí, que su puesto ya estaba ocupado, en palabras claras, estaba despedida. La discriminación recibida fue una humillación en todos los sentidos, su posición de empleada de confianza en la dependencia pública la colocó en una situación indefensa, no había otro remedio, solo acatar. Hoy han pasado 12 años, Susana volvió a los medios de comunicación en donde su pequeño hijo no representó problema alguno para seguir su desempeño profesional; en donde se destacó por priorizar su responsabilidad en mandos directivos; pero en donde finalmente por ser mujer no ha podido acceder a los montos salariales de sus compañeros varones en puestos similares. Sin embargo, Susana sabe que en esta vida ya plasmó su huella. Que su hijo constituye una posibilidad de vida.

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-FOTOGRAFÍAS: LIDIA SAAVEDRA

ENTRE DOS OPINIÓN

- POR LUIS MANUEL GARZA

Prendas de desvestir
- POR LUIS MANUEL GARZA

Hace algunas semanas, la sección Vida del periódico El Norte publicó un reportaje de la agencia Reuters titulado ”Mas que sexo, ellas prefieren…¡ropa!” el cual resultó todo un éxito, al grado que hasta Sergio Sarmiento el hombre serio de los medios, se interesó en el tema y le dedicó su espacio, después de hacer su propio sondeo. De acuerdo a una encuesta de extraño formato, realizada entre aproximadamente mil mujeres en diez ciudades de Estados Unidos, la mayoría de ellas prefirió la ropa al sexo, asegura el artículo. Por ejemplo, aunque sólo el dos por ciento de las encuestadas manifestaron no estar dispuestas a abstenerse por tres años de relaciones sexuales a cambio de un guardarropa nuevo, el promedio sí lo aceptaría si el término se acorta quince meses. El sesenta y un por ciento manifestó que sería peor perder su prenda favorita que un mes de abstinencia sexual. Curiosa la encuesta esa que compara operaciones mercantiles con una necesidad fisiológica-afectivo-emocional. Porque también compararon la duración de las prendas de vestir con las relaciones afectivas.

“Creo que muchas mujeres compramos ropa, con el deseo inconsciente que un hombre nos la quite para tener sexo.”
Irene, Profesionista mexicana, 24 años.

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ENTRE DOS OPINIÓN

“La mujer promedio de entre 18 y 54 años ha conservado su prenda favorita durante 12 años y medio, un año más de lo que ha durado su relación más larga”, asegura el reportaje. Lo interesante del tema es que la ropa de mujer y el sexo se encuentran interrelacionados. La publicidad de prendas femeninas tiende a presentar un cierto grado de erotismo; aunque en ocasiones, es sexualmente explícita. Por otra parte, hay mujeres que obtienen ropa a cambio de sexo, con o sin matrimonio de por medio; y también las hay quienes reciben aún más ropa ante la falta de sexo, normalmente estando ellas casadas. Además, la ropa puede llegar a resaltar o esconder los atributos físicos de la mujer, generando así un deleite para la pupila o la imaginación. Esa es la razón por la cual esa ingeniosa encuesta tuvo éxito mediático: por lo atractivo que resulta analizar lo que hay detrás del tema de la ropa femenina en relación al sexo. Y el asunto es exclusivo de mujeres. Entre nosotros, no existe el tema de la compra de ropa. Nunca hablamos de eso. Y cuando compramos, es normalmente por necesidad, más que por vanidad. Podemos ir a una boda vestidos todos iguales, meseros incluidos, sin que nos afecte. Pero si dos mujeres tienen la mala suerte de llevar vestidos iguales, se les arruina la noche ante el beneplácito del resto de las presentes, sin que los hombres nos percatemos de la tragedia. Al hacer mi propia encuestita sobre el tema, algunas me cuestionaron sobre el tipo de ropa y la calidad del sexo, asegurándome que no estaba dando suficientes elementos para responder. Aparentemente, las gringas encuestadas pudieran pensar que el sexo va y viene, y que la ropa es lo importante. Pero mis amigas mexicanas no. El buen sexo no lo cambian por prendas, aunque prefieren la abstinencia que sexo sin orgasmos. Una más, simplemente respondió: “sexo “. La más profunda fue mi amiga Irene, a quien arriba cito, quien respondió de manera freudiana. Concluyo que la encuesta con las americanas revela más la insatisfacción sexual que su preferencia por la compra de ropa.

Ahora, ya tenemos un indicador. Si nuestra pareja tiene un impulso incontrolable por la adquisición de prendas de vestir (o de desvestir), habrá que analizar lo que hacemos o dejamos de hacer con ella en la cama.
El autor es catedrático en la Facultad Libre de Derecho de Monterrey. Ex presidente y fundador de la CAIP de Nuevo León. Editorialista de importantes medios de comunicación locales y consejero ciudadano del Instituto Estatal de las Mujeres.

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-FOTOGRAFÍAS: MARCELA LANDEROS

CENTRAL VIOLETA DISCRIMINACIÓN

¿Existe discriminación en México?
- POR REYNA VERÓNICA SERNA

¿Existe discriminación en México? Seguramente todos hemos hablado o escuchado acerca del tema y, también seguramente, tenemos una opinión acerca de ese fenómeno tan relevante en nuestra sociedad. La discriminación consiste en clasificar a los individuos en distintos grupos y tratarlos de forma distinta precisamente por su pertenencia a ese grupo. El criterio que define a cada grupo, como sexo, raza, edad, o estrato social, determina el tipo de discriminación. Discriminar consiste así en infravalorar los intereses de un individuo por criterios de grupo. La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, vigente en México desde junio de 2003, señala que: “… se entenderá por discriminación toda distinción, exclusión o restricción que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas”. Una encuesta publicada en mayo de 2005 acerca del tema, reflejó que ocho de cada diez mexicanos consideran que revertir este fenómeno es tan importante como abatir la pobreza. Al publicarse los resultados de la encuesta la entonces Secretaria de Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota, sostuvo que este ejercicio evidencia que la discriminación está estrechamente ligada a la falta de recursos, por el simple hecho de que la primera pone trabas a ciertos sectores para que alcancen mejores remuneraciones y oportunidades. La encuesta, realizada por la Sedesol y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), tuvo una muestra de 5 mil 608 cuestionarios en todo el país y reveló que pese a que "a primera impresión el mexicano promedio (hombre) no da un trato discriminatorio a las mujeres", los hechos muestran lo contrario.

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CENTRAL VIOLETA DISCRIMINACIÓN

Los resultados de la encuesta revelan que "Uno de cada cinco considera que es natural que a las mujeres se les prohíban más cosas que a los hombres (39.2 por ciento), casi 15 por ciento opina que no hay que gastar tanto en la educación de las hijas porque luego se casan, uno de cada cuatro pediría un examen de embarazo a una mujer al solicitar empleo (24.4 por ciento) y casi 40 por ciento opina que las mujeres que quieren trabajar deben hacerlo en tareas propias de su sexo." Asimismo "30.5 por ciento considera que es normal que los hombres ganen más que las mujeres, 21 por ciento opina que las mujeres tienen menos capacidad que los hombres para ejercer cargos importantes y prácticamente uno de cada cuatro está de acuerdo en que muchas mujeres son violadas porque provocan a los hombres". Entonces, ¿existe discriminación en nuestro país? Problemas similares a los de las personas con discapacidad y las mujeres son vividos por los indígenas, los portadores o enfermos de VIH/SIDA, los niños y niñas, los adultos mayores, las minorías religiosas, las minorías sexuales o los trabajadores migratorios. Pero, la discriminación no es cuestión de minorías. Si hacemos cuentas, nos resultará claro que la mayoría de la población de nuestro país sufre una u otra forma de discriminación (Rincón Gallardo, 2004). Pero ¿a qué se debe que exista la discriminación? Y más importante aún, ¿cómo podemos evitarla? El primer paso es asumir que existe y educarnos y educar a quienes nos rodean, no sólo con discursos, sino con acciones. Nuestro trato con las personas, independientemente de su ocupación, sexo, raza, orientación sexual, y cualquier característica diferente a nosotros, establecerá las bases para una convivencia basada en la tolerancia y el respeto. Como señala Gilberto Rincón Gallardo: la discriminación se trata de prácticas concretas que generan daños sociales, que definen el perfil de las instituciones públicas y privadas, que marcan tanto la cultura política como la cultura popular de una nación, que conllevan un alto costo económico para la sociedad, que fragmentan aún más el ya frágil tejido social y que producen una inercia o

costumbre que llega incluso a convencer a aquellos que padecen las prácticas discriminatorias de que éstas son naturales y hasta merecidas. Vale la pena reflexionar sobre el tema y actuar con responsabilidad para que las nuevas generaciones valoren la importancia del respeto a los derechos humanos y la solidaridad social.
La autora es Profesora de Educación Primaria, Media y Normal; Licenciada y Maestra en Ciencias de la Comunicación y candidata doctoral en Tecnología y Educación a Distancia.

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-FOTOGRAFÍAS: MARCELA LANDEROS

MUCHO GUSTO ENTREVISTA

Personas con capacidades diferentes pero iguales derechos
Entrevista a

Cynthia Suárez Flores
- POR ANGÉLICA VALLE

“Todos somos diversos y todos merecemos el mismo respeto, Porque donde termina el respeto y tu dignidad como persona termina la del otro. “ Cynthia Suárez Sentada al frente de su escritorio Cynthia Suárez Flores nos recibe con una amplia sonrisa y una apacible mirada que refleja serenidad y entusiasmo. “Adelante, pasen, por favor, gracias por estar aquí”, saluda luego de abrirse en forma automática la puerta de su pequeño privado. Con su larga y sedosa cabellera, sus ojos claros maquillados en forma discreta destacan en su rostro. Nos acercamos a ella para saludarle. Como coordinadora del área de Campus Accesible del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, conocer su opinión sobre el tema de discriminación, resulta valioso. El departamento de Campus Accesible se enfoca a brindar seguridad y comodidad a aquellas personas que acuden al Campus ya sea como alumnos, personal docente o administrativo y tienen una discapacidad temporal o permanente. Luego de instalarnos, la sensación que se percibe es de serenidad, pese a las voces que se escuchan del exterior, el ventanal ubicado a espaldas de Cynthia permite percibir la luz exterior que inunda el lugar sin llegar a molestar. La firmeza de su voz es otro elemento que nos llama la atención, misma que expresa un pensamiento claro,

lleno de convicción y apasionamiento por su labor. Adentrándonos en el tema, que más que ejemplo de discriminación, en este caso, se eligió como un ejemplo de aceptación a las diferenci a s , C y n t h i a a f i r m a : “ H a y segregaciones de todas formas, de clases sociales, de razas, de formas de pensar, ideologías y muchas más”. “Culturalmente hablando tenemos muchos rezagos en muchos temas; pero creo que la esencia y base de todo esto es el respeto, la falta de respeto hacia los demás, hacia los modos de vida distintos, hacia todos los modos que sean diferentes a lo que tú eres o a lo que tú representas, o a lo que tú estás acostumbrada”, señala. La diferencia nace, agrega, en las diversas visiones que del mundo se tienen, si aquello que ves no se asemeja a tu visión, ya es erróneo, ya no es viable para ti. “Entonces desde ahí surgen las diferencias, surgen las divisiones. Yo considero, al

menos en nuestro país, que es un problema cultural y de educación totalmente”. Esa situación, explica Cynthia, nace desde el hogar, en la forma como se tratan los temas de discriminación tanto al interior como al exterior; del sello distintivo que da el tratarlos con amor hacia los demás. Campus Accesible Bajo ese pensamiento, Cynthia coordina las tareas en apoyo a todas aquellas personas que, de alguna forma, utilizan las instalaciones del Campus Monterrey del Tec. Ella trata de tener comunicación constante, con aquellos que tienen la oportunidad de crear los espacios, como arquitectos, diseñadores, ingenieros, explica, para que así como piensan en la majestuosidad de la construcción, así también piensen e incluyan en ellos rampas y accesos para discapacitados(as). Es un proyecto integral, porque no solo ve la infraestructura, también busca concientizar y culturizar a la población en general,

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MUCHO GUSTO ENTREVISTA

comenta.“Va de la mano, porque a mi no me sirve de nada que yo coloque una rampa, un acceso de entrada, o elevadores si la gente que los utiliza el día a día, no los respeta, yo tengo que garantizar que esos lugares tienen un uso exclusivo para las personas que realmente lo necesitan y que se respete”. Campus Accesible no solamente se limita a las personas que tienen discapacidad permanente, también le da atención a aquellas personas que tienen discapacidad temporal, es decir a todos aquellos que se fracturan un pie, tengan una lesión en la columna, un embarazo de alto riesgo, estén recién operadas, o traen un esguince. Para Cynthia apoyar a jóvenes alumnos con capacidades diferentes es un motivo de felicidad porque son jóvenes que se atreven a salir de sus casas sin pensar en los obstáculos, que buscan un ámbito profesional.“Mi trabajo es proveerle de una mejor estancia, que utilice y se desplace por todas las instalaciones como cualquier otro alumno”. Se busca hacer un programa integrador, que no divida unos de otros, simplemente que hay partes o lugares que están destinados para unas personas, eso es todo, explica. Re escribiendo la vida Cynthia Suárez tuvo un accidente automovilístico en 1994 cuando regresaba de vacaciones con su familia, sufriendo lesión de vértebras cervicales. A raíz del accidente tiene necesidad de desplazarse en una silla de ruedas, aparato que no le limita en su vida profesional, sino por el contrario le facilita sus labores cotidianas. Conocer en carne propia las dificultades y necesidades de una persona con Para ella su trayectoria después del accidente es como abrir brecha en este campo, ya que hace 13 años, cuando cursaba la secundaria en el Instituto Montessori las facilidades de desplazamiento y acondicionamiento distaban mucho de las actuales. Para terminar la secundaria los maestros acudían a su casa para impartir las clases. Sin embargo, el entusiasmo por continuar con una carrera la llevó a inscribirse en el Acceder a una carrera profesional en el Tecnológico de Monterrey y ahora laborar en esa institución es un orgullo para Cynthia. Contar con el apoyo de su familia ha sido su gran fortaleza, porque al conocer de su lesión cuando tenía 15 años no imaginó que su vida se re escribiría. “Para toda mi familia y amistades cercanas fue un proceso de aprendizaje igual que yo, porque en ese momento, que sucedió el accidente y me dicen tienes fractura en las

capacidades diferentes le ha brindado a Cynthia la capacidad de proyectar, proponer y llevar a cabo diversas y múltiples acciones a favor de aquél que requiere de accesos más viables.

Liceo de Monterrey, en donde, en aquel entonces, se carecían de instalaciones adecuadas para subir en silla de ruedas hasta el tercer piso, donde se impartía la preparatoria.

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cervicales, yo dije: pues me van a enyesar, como un brazo, como una pierna, como cualquier otra rotura, y en seis meses voy a estar perfecta. “Fue un proceso de aprendizaje del tema en conjunto, y entonces todos poco a poco fuimos aprendiendo cuál era la magnitud del problema, qué era lo que había sucedido y cuál iba a ser mi nueva realidad. Fue un proceso de aprendizaje en familia” explica. Descuido o discriminación Aunque nunca ha sido discriminada con intención, Cynthia comenta que para las personas con capacidades diferentes, basta con que alguien de prisa ocupe un lugar de estacionamiento destinado a ellos para hacerlo. El simple hecho de sentir el deseo de ir a algún lugar y no poder hacerlo porque carece de instalaciones adecuadas equivale a no pensar en ellos. “Sales al exterior a tratar de reactivar tu vida cotidiana, te enfrentas, llegas a un lugar y ups! hay puras escaleras y no puedes entrar, entonces piensas: aquí no pensaron en mí. “No es una discriminación directa, pero es indirecta, porque tu ya no puedes acceder a ese lugar, no solo que no lo puedas acceder porque no puedas pagarlo o porque no seas bien recibido, eres bien recibido, te pueden decir te ayudamos a cargarte, pero no es lo ideal”. El respeto, despojarse de prejuicios y paradigmas sobre cuanto nos rodea, es parte fundamental para aceptar la diversidad de los seres humanos, señala. “En este caso es una discapacidad. Una discapacidad no es estar enfermo… una discapacidad no solamente es estar en silla de ruedas, creo que básicamente y sumamente importante, si todos partimos del punto, de que todos, sin excepción, somos personas con capacidades diferentes, nos entenderíamos mejor. “Todos somos personas con capacidades diferentes. Una persona tiene capacidad para el arte, otra para construir, una para bailar, otra para escuchar, desde tener los lentes con un mínimo de graduación, es una discapacidad visual. “Todos somos diversos y todos merecemos el mismo respeto, Porque donde termina el respeto y tu dignidad como persona termina la del otro” Cynthia Suárez Flores es Licenciada en Relaciones Internacionales egresada del ITESM.
La autora es Licenciada en Ciencias de la Comunicación ha sido Directora de noticias en TVAzteca Noreste; Multimedios Televisión y actualmente labora en el mismo puesto para WRadio Televisa Radio Monterrey.

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-FOTOGRAFÍAS: ANGÉLICA VALLE

DESDE LA EXPERIENCIA EDAD

Discriminación por edad
- POR SANDRA ELIZABET MANCINAS

La discriminación es “una conducta culturalmente fundada sistemática y socialmente extendida- de desprecio contra una persona o grupo de personas sobre la base de un prejuicio negativo o un estigma relacionado con una desventaja inmerecida, y que tiene por efecto (intencional o no) dañar sus derechos y libertades fundamentales1”. Las personas con capacidades diferentes, los indígenas, los homosexuales, las mujeres y las personas mayores constituyen grupos vulnerables a la discriminación. A la discriminación de las personas mayores se le denomina viejismo. Este término es acuñado en 1969 por Robert Butler como un proceso de “estereotipación y discriminación sistemática hacia las personas porque son viejas”. Esta estereotipación y discriminación cobra fuerza en contextos industrializados donde ser viejo es dejar de poseer los atributos altamente valorados: juventud, autonomía y productividad. De manera que el viejismo alude a todas las ideas que relacionan lo viejo con lo obsoleto, con la decrepitud, con la inutilidad y con la improductividad.

1 Rodríguez, J. (2005). ¿Qué es la discriminación y como combatirla?. En Cuadernos de la igualdad No. 2. CONAPRED, México.

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DESDE LA EXPERIENCIA EDAD

Pese a que en México socialmente existe una imagen ambivalente de lo que significa ser viejo, ya que por un lado a los adultos mayores se les rinde tributo, pero por otro no se reflexiona suficiente sobre lo que representa ser mayor; son las actitudes negativas hacia ellos las que parecen predominar. Es frecuente ver comerciales en la televisión donde ser viejo es sinónimo de verse mal, o ser viejo es sinónimo de poca capacidad. “Qué viejo te ves con esas canas” dice un comercial; “esta lavadora es tan fácil de usar que hasta el abuelo lo puede hacer”, reza otro. Gilberto Rincón Gallardo Titular del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) considera que la discriminación es “también olvido y omisión… una sociedad como la nuestra también discrimina cuando deja de lado las necesidades especiales de los menos afortunados, cuando renuncia a crear entornos y atmósferas habitables… cuando se empeña en reproducir los contextos sociales en que ha florecido la propia discriminación”. De manera que una ciudad con pocos o nulos espacios arquitectónicos para que las personas mayores crucen las calles, o accedan a las banquetas y a los edificios con facilidad denuncian discriminación. Camiones de ruta sin dispositivos para que las personas mayores suban sin problema denuncian discriminación. Las manifestaciones de viejismo, además de que son violentas en sí mismas porque atentan contra los derechos y las libertades de las personas mayores, pueden favorecer episodios más graves de violencia hacia ellos. Por ejemplo, en Canadá un anciano reportaba que estando de visita con un amigo internado en un hospital, éste último pidió ayuda para ir al baño, la enfermera le respondió: “está bien señor, tiene un pañal puesto, no necesita ir al baño”, esto le pareció un acto indignante y un atentado contra la integridad de su amigo. Podemos darnos cuenta de que detrás de acciones como esta se encuentra la idea de que las personas mayores y/o sus necesidades son poco importantes. Quizá lo más grave de las voces de la discriminación, es que resuenan tan fuerte que atraviesan la imagen que las personas mayores tienen de sí mismas. Muchas de ellas consideran que ser viejo es “ya no servir” y por lo tanto ya no tener nada que ofrecer.

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DESDE LA EXPERIENCIA EDAD

Por ejemplo, Don Daniel de 92 años, originario de Chapultenango Chiapas expresaba lo siguiente cuando un investigador le solicitó una entrevista:

¿Pero qué interés tiene en mi persona?, si yo no puedo leer y escribir, ya estoy viejo y no sirvo para nada. No le puedo enseñar nada. Mi vista se ha nublado, no puedo reconocer dinero, no oigo bien, me duele todo el cuerpo y me pierdo con facilidad de la iglesia a mi casa, por eso ya no salgo. Me siento en la banqueta de mi casa para que me pegue el sol. Veo sombras y las saludo, pero ellas ya no me oyen y tampoco voltean a verme. ¡Ya me hice invisible! (Me pide que no grabe su llanto). Mis hijos ya se olvidaron de mí, y si vienen, sólo para pelear. Ya quiero “descansar”, que Dios se acuerde de mí. No tengo ningún temor de morir, estoy preparado…Ya no platico con nadie, tampoco nadie me visita; estoy, pero no estoy2.

La contundencia de los efectos del viejismo en la imagen social de las personas mayores puede perpetuar los actos de discriminación; de manera que esto nos debe comprometer a todos(as) a tomar acciones para combatirlo. Creemos que además de desplegar grandes campañas en los medios de comunicación para favorecer una imagen positiva de los ancianos, pequeñas acciones como dejar de celebrar chistes donde se ridiculiza a los ancianos, abstenerse de insultar a alguien llamándolo viejo, apoyar iniciativas para que el transporte público cuente con dispositivos de fácil acceso y cuestionar aquellos comerciales en que se favorece una imagen negativa de las personas mayores, pueden ayudar a cambiar los contextos sociales en que florece la discriminación.
La autora es estudiante del Doctorado en Filosofía con Especialidad en Trabajo Social y políticas de Bienestar Social Comparadas. Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
-FOTOGRAFÍAS: LIDIA SAAVEDRA

2 Reyes, L. (2006). Estatus social y rol de la ancianidad. En. Miradas sobre la vejez. Un enfoque antropológico.

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DESDE LA TRINCHERA TRABAJO

Discriminación a domicilio: las sirvientas bajo la lupa
- POR SÉVERINE DURIN

Es común escuchar que la Constitución Mexicana es una de las mejores del mundo. Por ejemplo, en 1992 con la modificación del Artículo 4º. Constitucional se reconoció la composición pluricultural de la nación mexicana. Se dio un paso importante para que los diez millones de indígenas mexicanos dejen de ser considerados como un residuo prehispánico, una raíz que sólo se recuerda cuando se trata de fomentar la unión nacional, y dar paso a una era en la que identidad nacional y diversidad cultural son compatibles. Asimismo, el Artículo 1º Constitucional prevé que “queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las capacidades diferentes, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”. Así se reconoce que el origen étnico y el género son motivos de discriminación de tal suerte que al ser una mujer e indígena las probabilidades de ser discriminada son altas. La discriminación se nutre de la desigualdad entre hombres y mujeres, así como entre indígenas y no indígenas. Los hombres, y los que se reconocen como no indígenas, tienen mayor autoridad

en los asuntos públicos. Justifican su ventajosa situación a través de discursos sobre la inferioridad natural de las mujeres y de los indígenas. Es común que estos últimos sean presentados como “flojos” y por lo tanto culpables de la situación de subordinación en la que se encuentran. A través del proyecto de investigación “La migración indígena en el Noreste de México: el caso de Monterrey ”1 hemos insistido en el hecho de que en Nuevo León la mayoría de los indígenas son mujeres y entre éstas muchas son jóvenes: se emplean como sirvientas en hogares adinerados de la ciudad. Este trabajo lo desempeñan por varios meses con una misma familia, y a veces, por años. Viven en casa de sus empleadores y trabajan un número de horas muy variable al día, lavan, hacen de comer, a veces cuidan niños y descansan un día y medio cada semana. Reciben un sueldo semanal que oscila entre los 800 y mil 200 pesos y cuentan con servicios médicos a discreción del empleador. Se trata de un empleo que se inserta en la llamada economía informal. Estas jóvenes llegan a trabajar recomendadas por familiares. Enviando remesas, apoyan la economía familiar y el estudio de sus hermanos. Su condición de soltera constituye una garantía de su completa disponibilidad para su empleador. Así, mientras no quiera juntarse y formar su propia familia, está en condiciones de trabajar

1 Proyecto coordinado por la Dra. Séverine Durin, CIESAS Programa Noreste, y auspiciado por el CONACYT

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DESDE LA TRINCHERA TRABAJO

todo el día y a veces hasta tarde en la noche. De hecho es muy común que al hablar de las sirvientas se diga “mi muchacha”, pues es casi una pertenencia sobre la que se puede decidir el devenir. Ahora bien, estas mujeres al tener de 13 hasta 25 años de edad se encuentran en una etapa de su vida en la que ocupan sus tiempos libres para reunirse con sus amigas, así como, para noviar. Obviamente, al conseguir pareja y al embarazarse, ya no pueden dedicarse a su empleo como sirvienta. El empleador “la patrona” se siente defraudada. Entra la discriminación en el escenario y surgen discursos de poder que las culpa por su falta de lealtad. En una sociedad dominada por varones, quienes consideran a los indígenas como sinónimos de atraso, se les culpa por ser poco responsables y confiables, mujeres de mala vida que se acuestan con cualquier albañil, viciosas que ocupan sus fines de semana en flirtear, madres irresponsables que abandonan a sus hijos. Para colmo, cuando esto llega a suceder es para no perder el trabajo… ¿Por qué calificarlas de irresponsables mientras las patronas les dejan encargados a sus hijos para atender compromisos sociales? .

Ahora bien, ¿usted ha escuchado algún comentario acerca de que estas mujeres deberían tener derecho a un servicio médico? ¿Alguien habrá considerado que como mujeres embarazadas no pueden ser despedidas? ¿Qué como tales se les debe dar un seguimiento obstétrico y ofrecerles servicio de guardería para sus bebés? ¿Por qué nunca se discute acerca de la informalidad de su trabajo? Pareciera que siempre deberían estar agradecidas por las “ayudas” que se les brindan y el favor de darles un trabajo y un techo. Estos discursos discriminatorios son de lo más cotidiano en las casas neoleonesas. ¿Qué hacer para que los principios constitucionales sobre la discriminación no sean letra muerta?.

La autora es investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) Programa Noreste, durin@ciesasnoreste.com.mx

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-FOTOGRAFÍAS: LIDIA SAAVEDRA

A CAPELA TESTIMONIO

también cuenta para ser discriminada
“Sobrepasar los 100 kilogramos de peso me ha puesto en aprietos en los últimos años. Aunque he logrado terminar mi carrera como Licenciada en Administración de Empresas, colocarme en un buen trabajo o cuando menos en mi rama de estudios, en verdad que se ha convertido en todo un calvario. Cuando era pequeña llamaba la atención por ser una bebé rolliza, pero hasta cierto punto de peso aceptable que, conjugado con el color de mis ojos y piel –soy muy blanca, de ojos claros- para todo mundo era una niña hermosa. Sin embargo, por cuestiones genéticas y malas costumbres, el sobre peso que alcance cuando llegué a la adolescencia y el no “estirarme hacia arriba”, trajo como consecuencia que “mi belleza infantil” se convirtiera en una gran depresión.

La apariencia

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A CAPELA TESTIMONIO

Pese a los métodos a los que he tenido alcance y los esfuerzos que hago para bajar de peso, esto no ha sido posible, ahora soy la gorda que no cabe en muchos lugares. Asistir a la escuela fue para mi una lucha diaria, siempre tenía que enfrentar las risas, burlas, apodos y travesuras de los compañeros, si bien algunos se compadecían de mi, otros en realidad me provocaban hasta ganas de golpearlos, aunque siempre terminaba llorando. El apoyo de mi familia ha sido lo más grande que he tenido, mi madre siempre ha estado atenta, siempre buscando el apoyo de nutriólogos, motivándome para hacer ejercicio, para lucir femenina; para terminar mi carrera. Aunque trato de lucir a la moda, - mamá aprendió costura para vestirme ante las pocas prendas que podía comprar ya hechas-, el rechazo es de muchas formas. Las dificultades que se me presentan son para alcanzar el estribo de los camiones, poder sentarme

en ellos o, incluso, cuando trato de tomar un taxi no resulta del todo fácil. Ni que decir cuando acudo a un restaurante, o los reservados están muy estrechos o las sillas son angostas. Pero las situaciones mas penosas las he tenido al tratar de encontrar un trabajo, en muchas ocasiones ni siquiera me han citado para entrevistas, al informar sobrepeso y estatura en automático quedo descartada; en una ocasión omití esos datos y me citaron, cuando llegué al lugar tan solo de verme la persona de Recursos Humanos simplemente se disculpo –muy atenta- y me dijo: “disculpe, fue un error, la vacante es para otro puesto”. Definitivamente la discriminación que se hace de las personas con sobrepeso quizá no es intencional, pero sencillamente los espacios no se hacen a nuestra medida. Ahora pienso que no me queda otro remedio que buscar cualquier empleo para ahorrar y que me pongan una banda gástrica”.

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DESDE LA REDACCIÓN NOTAS

EL INSTITUTO INFORMA
Entre los eventos y acciones más significativas correspondientes al trimestre enero-marzo figuran: La presentación del libro Marco conceptual y bases para una metodología de la observación ciudadana. Observatorio de violencia social y de género para el área metropolitana de Monterrey, fue el 28 de febrero. Asimismo, el 8 de marzo se presentó el libro Una relación poco explorada: Padres e hijas. Diálogos con María Elena Chapa. Ambas presentaciones se realizaron en el Museo de Historia Mexicana. En febrero se llevó a cabo la reunión con las mujeres que fungirán como enlaces entre sus respectivos municipios y el Instituto en el período comprendido entre 2006 y 2009. El objetivo de esta acción es trabajar en conjunto proyectos que beneficien a las mujeres en todo el Estado de Nuevo León, al contar los 51 municipios con una representante. Cinco mil 123 personas pertenecientes a los sectores público, social y académico de la sociedad nuevoleonesa fueron capacitadas mediante cursos, talleres, seminarios y conferencias. Se inició el segundo diplomado de Tejedoras de historias a cargo de la Dra. Patricia Basave, En total participan 35 mujeres Comisión de Equidad y Género del Congreso del Estado.

“Equidad de género” fue el título de la conferencia impartida por personal del Instituto ante miembros de la Sección 50 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, la Lic. María Elena Chapa participó como conferencista en diversos foros e instituciones. “Las mujeres y sus retos” fue el tema abordado en el Instituto de la Juventud; “Mujeres triunfadoras” ante más de 700 mujeres emprendedoras reunidas en CONVEX, y “Cultura de género y equidad” en facultades y preparatorias de la UANL. Asímismo participó en la ceremonia oficial que para conmemorar el 8 de marzo, organizó la En el Primer Foro Estatal Multiculturalidad y Educación para la Diversidad. Retos de la Educación Indígena, fueron compartidos los resultados de la campaña “Las mujeres indígenas queremos una vida sin violencia”. Durante este trimestre se atendieron a 622 personas: 306 con asesoría legal y 316 con atención psicológica.

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Marco conceptual y bases para una metodología de la observación ciudadana Observatorio de violencia social y de género para el área metropolitana de Monterrey
- POR REYNA RAMÍREZ

La atención a la violencia es un asunto prioritario que al Estado le interesa erradicar en cualquiera de sus formas, especialmente aquella relacionada contra las mujeres, niñas, niños y adolescentes. En este sentido, el Instituto Estatal de las Mujeres asumió el reto y la tarea de ofrecer una base informativa de la situación que guarda la violencia social y de género. Con este motivo, impulsó la creación del Observatorio de violencia social y de género en el área metropolitana de Monterrey, financiado por el Consejo de Desarrollo Social, con fondos federales de la Secretaría de Desarrollo Social mediante el Programa Hábitat. El Instituto Estatal de las Mujeres planeó e integró los trabajos de un equipo de expertos, contó con un sólido respaldo conceptual y un minucioso trabajo de campo. De todo este esfuerzo y dedicación se integró un documento general que detalla lo investigado cuya información, quedó plasmada en el libro Marco conceptual y bases para una metodología de la observación ciudadana: Observatorio de violencia social y de género para el área metropolitana de Monterrey, que ponemos a disposición para su divulgación.

Una relación poco explorada: Padres e hijas Diálogos con María Elena Chapa H.
El sentido de lo masculino, de la paternidad y de la educación afectiva, entre otros, son los temas que aborda el documento Una relación poco explorada: Padres e hijas. Diálogos con María Elena Chapa H. el libro de más reciente publicación del Instituto Estatal de las Mujeres de Nuevo León. Este texto reúne quince entrevistas a diversos hombres de nuestra sociedad con oficios distintos y que tienen, como punto de unión, el tener únicamente hijas mujeres. De esta forma, mediante una serie de entrevistas, leemos sobre modelos masculinos, de cómo las relaciones entre padre y madre influyen en la formación de las hijas; de la educación sexual y de la apertura al mundo público y a la toma de decisiones, entre otros tópicos. En Una relación poco explorada: Padres e hijas, comparten sus experiencias de vida personajes como Aldo Fasci, Carlos Salazar, Dante Leal, Fernando Reyes Santos, Francisco Javier “El abuelo” Cruz, Francisco Garza Egloff, Gerardo Ibarra, Israel P. Reyes, José Luis Prado, Juan F. Livas, Luis M. Garza, Mario Alanís, Raúl Leal, Sergio Galán y Ulrich Sander. Todos ellos reconocen que, de la convivencia con mujeres, surgen relaciones más equitativas, de respeto y comprensión.

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