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Hoy es Segundo Domingo de Pascua, día que fue declarado por el

Papa, ahora Beato Juan Pablo II, Fiesta de la Divina Misericordia.


La Divina Misericordia es una piadosa devoción propagada por Sor
María Faustina Kowalska durante el primer tercio del Siglo XX. Sor
María Faustina, fue declarada doctora de la Iglesia y santificada
por Juan Pablo II el 30 de abril del año 2000. Luego el 30 abril de
2005 el Papa Juan Pablo II fue llamado a la Casa del Padre. Desde
entonces nos bendice desde el cielo. Estas coincidencias, que no
casualidades, son regalo del Señor para la humanidad y
especialmente para la cristiandad.

Mas sobre la Devoción de la Divina Misericordia del Señor.

El Señor le reveló a Sor María Faustina que las 3:00 de la


tarde, la hora de su muerte es la
“Hora de la gran Misericordia para el mundo entero”

Ahora bien, por experiencia personal y habiendo experimentado el poder de la Divina Misericordia
del Señor, con mucho afecto, de seguidas te la recomiendo, porque te aprecio y deseo para ti y los
tuyos las gracias que El Señor nos ofreció a través de Sor María Faustina:

“En esa Hora puedes obtener todo lo que pidas para ti o para los demás. En esa Hora se
estableció la gracia para el mundo entero: la Misericordia triunfó sobre la justicia”

“En esta Hora nada le será negado al alma que pida por los méritos de Mi Pasión...”

También le enseño El Señor a Sor María Faustina como encomendarse a la Divina Misericordia.

“He aquí como rezarás el Rosario de la Misericordia”, "Empezarás rezando un Padrenuestro,


un Ave María y el Credo”

De seguidas tienes la explicación, en lenguaje humano las negrillas son lenguaje Divino:

[Aquí, antes de continuar, puedes incorporar una petición personal para que sea alcanzada por la
divina e infinita misericordia gracias a tu piedad al realizar esta oración, por ejemplo "ofrezco
esta oración por el bienestar de mi familia consanguínea, espiritual y laboral, y por la satisfacción de
nuestras necesidades espirituales y transitorias"]

Para continuar, usa un Rosario Mariano, y:


En las cuentas del Padrenuestro, pronuncia las siguientes palabras: "Padre eterno, te ofrezco el
cuerpo y la sangre, el alma y la divinidad de tu amadísimo hijo, nuestro Señor Jesucristo, en
expiación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero".

En las cuentas del Ave María pronuncia las siguientes palabras: "Por su dolorosa pasión, Ten
piedad de nosotros y del mundo entero" Una vez recorridas las 50 cuentas del Rosario, para
terminar dirás tres veces: "Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal. Ten piedad de nosotros y
del mundo entero”.

Y seguidamente dirás: "Oh sangre y agua que brotaste del corazón de Jesús, como una fuente
de misericordia para nosotros, en ti confío"

Para terminar, realiza la siguiente oración final para todos los días.

Padre Eterno, en Quien la Misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve


a nosotros Tu Mirada bondadosa y aumenta Tu Misericordia en nosotros, para que en
momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza,
nos sometamos a Tu Santa Voluntad, que es el Amor y la Misericordia misma. Amén.

“Oh, qué enorme caudal de gracias derramaré sobre las almas


que recen este rosario!”

Finalmente te muestro la gloriosa imagen que El Señor revelo a Sor María Faustina para que el
mundo entero conociera su verdadero rostro.

“Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá.


Prometo ya aquí en la tierra la victoria sobre los enemigos:
sobre todo a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como
a mi Gloria. Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han
de venir a la fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese
recipiente es esta imagen con la firma:
Jesús, en Vos confío”

La Paz esté con ustedes!


ATV