La protección de los nacionales en el extranjero (Remiro, A.) I.

Consideraciones generales La protección de los nacionales como función básica del Estado: Entre las funciones clásicas del Estado se encuentra la de proteger a sus nacionales en el extranjero. La CV sobre relaciones diplomáticas dispone que entre las funciones de una Misión diplomática se encuentra la de proteger en el Estado receptor los intereses de los nacionales del Estado acreditante, dentro de los límites permitidos por el DI. Respecto de las funciones consulares, se encuentra la de prestar ayuda y asistencia. Modos de protección: la protección diplomática y la asistencia consular: la protección de los naciones en el extranjero puede adoptar las siguientes modalidades: - Protección diplomática: invocación por un Estado de la responsabilidad de otro por el perjuicio causado a uno de sus nacionales a consecuencia de un hecho internacionalmente ilícito, previo agotamiento de los recursos internos. - Asistencia Consular: función de las oficinas consulares, entre esta se encuentran: los auxilios materiales; el auxilio al nacional en sus relaciones con lo órganos jurisdiccionales o administrativos del Estado receptor; la asistencia a los nacionales arrestados, detenidos o en prisión; la información y asistencia a los nacionales. Esta modalidad de asistencia consular tradicionalmente denominada protección consular, se distingue de la diplomática en dos aspectos: la reclamación puede versar sobre la infracción no solo del DI sino también del Derecho interno del Estado reclamado y se sustancia por el jefe de la respectiva oficina consular ante los órganos domésticos competentes del estado infractor. No se trata de una reclamación internacional de Estado a Estado, por lo que no da lugar a una controversia internacional, además no exige el agotamiento previo por el particular de recursos internos del Estado. La protección de los ciudadanos de la UE: “todo ciudadano de la UE podrá acogerse en el territorio de un tercer país en el que no esté representado el Estado miembro del que sea nacional, a la protección de las autoridades diplomáticas y consulares de cualquier estado miembro, en las mismas condiciones que los nacionales de dicho Estado. Hay tres consideraciones: Se refiere a la protección de las autoridades diplomáticas y consulares. La protección no podrá abarcar el ejercicio de la protección diplomática y queda limitada en el ámbito de la asistencia consular a la buena voluntad del Estado.

. La falta de ejercicio de la protección diplomática o el ejercicio ineficaz de la misma puede engendrar en ciertos casos la responsabilidad patrimonial del estado. Los requisitos para el ejercicio de la protección diplomática: El ejercicio de la protección diplomática está sometido a dos condiciones: que el particular presuntamente perjudicado ostente su nacionalidad y que haya agotado los recursos internos en el Estado infractor. El objetivo de ésta es la protección por el Estado de los derechos reconocidos a sus nacionales por el DI en los supuestos que han sido violados por otro Estado. la causa de sus nacionales. El requisito de la nacionalidad del perjudicado. La nacionalidad de las personas físicas: Es el vínculo de la nacionalidad entre el Estado y el individuo el único que da al estado el derecho de protección diplomática. II. Sin embargo. así como cesar en cualquier momento su ejercicio.No consagra el derecho subjetivo de todo ciudadano de la Unión. La protección diplomática Caracterización: Si el nacional de un Estado es víctima de un ilícito internacional atribuible a otro Estado podrá reclamar ante los órganos competentes de éste en conformidad con las reglas de su derecho interno. habrá que acudir al estado de su nacionalidad para que ejerza la protección diplomática. ni la jurisprudencia internacional ni la práctica estatal avalan tal opinión. La discrecionalidad del estado en ejercicio de la protección diplomática también comporta el derecho del Estado a disponer de la indemnización debida por el estado infractor. El carácter discrecional de la protección diplomática comporta el derecho del estado a decidir libremente en cada caso si la ejerce o no. Nada impide el ejercicio de la protección diplomática a favor de un . La protección diplomática como derecho del Estado: al ejercer la protección diplomática el Estado asume por derecho propio. la regla admite excepciones: Una primera excepción admitida en la sentencia de la CPJI proviene de los acuerdos particulares. El Derecho a protección por las autoridades de otro Estado miembro sólo tendrá el alcance que en dicho estado le reconozcan a favor de los propios nacionales. el estado con derecho a ejercer la protección diplomática es el estado de la nacionalidad. Si una vez agotados los recursos del ordenamiento del Estado presuntamente infractor no obtiene satisfacción. sin embargo. Un sector de la doctrina ha entendido que resulta asimismo exigible la conducta correcta del particular (clean hands). La configuración de la protección diplomática como un derecho propio del estado tiene como corolario la afirmación del poder discrecional del estado en su ejercicio.

No obstante. . En el caso de doble nacionalidad debe distinguirse: . El perjudicado debe haber tenido de modo continuo la nacionalidad del Estado reclamante.Que el particular perjudicado tenga junto a la nacionalidad del estado reclamante la nacionalidad de un tercer estado: La CDI plantea que cualquier estado del que sea nacional una persona con doble o múltiple nacionalidad puede ejercer la protección diplomática frente a un estado del que no sea nacional. afirmando que el derecho a ejercer la protección diplomática de una sociedad corresponde al estado bajo cuyas leyes se ha constituido y en el que la misma tiene sede. le incumbe a cada estado determinar con arreglo a sus propios ordenamientos quienes son sus nacionales. No obstante. el DI impone ciertos límites a la competencia estatal en esta materia. La protección de los refugiados y apátridas por el estado de acogida debiera permitirle ejercer protección diplomática en su favor. distintos sectores han aplicado el criterio de la nacionalidad efectiva o dominante. Si bien. Este criterio ha sido objeto de duras críticas. desde la fecha que se produjo el perjuicio hasta la de la presentación oficial de la reclamación. La continuidad en la nacionalidad: el requisito del perjudicado tiene como regla la continuidad en la nacionalidad. La sentencia de la CIJ en el asunto Nottebohm ha sido invocada para sostener la exigencia no ya de un vínculo suficiente sino efectivo o auténtico. ya que el estado bajo cuya legislación se constituyó la sociedad y en cuyo territorio mantiene su sede puede carecer de interés en ejercer protección diplomática. La nacionalidad de las personas jurídicas: La CIJ abordó esta cuestión en el asunto Barcelona Traction.- extranjero si media el consentimiento del estado de su nacionalidad como del estado reclamado. la CIJ admitió la protección diplomática por el Estado de la nacionalidad de los accionistas en dos supuestos: Cuando la sociedad o persona jurídica ha dejado de existir y cuando el comportamiento ilícito cause perjuicio directo a los derechos propios de los accionistas. . admitiendo incluso un ejercicio conjunto de la protección.Que el particular ostente la nacionalidad tanto del estado reclamante como del estado reclamado: Un sector de la doctrina ha venido entendiendo que un estado no puede conceder la protección diplomática a uno de sus nacionales contra otro estado cuya nacionalidad también posee.

La persona perjudicada está manifiestamente impedida de ejercer los recursos internos. Ciertamente no siempre es fácil discernir si el daño se ocasiono directamente al estado o a sus nacionales. La protección por las OI de sus funcionarios Una protección funcional: de un dictamen de la CIJ se desprende que no cabe que una organización reclame por cualquier ilícito del que sea víctima un funcionario suyo.El requisito de agotamiento de los recursos internos: El fundamento se encuentra en el respeto de la jurisdicción del estado competente para conocer de la cuestión por conducto de sus órganos judiciales. Protección diplomática del Estado versus reclamaciones internacionales por los particulares: existen numerosos tratados que facultan a los particulares para entablar por si mismos reclamaciones internacionales sin necesidad de solicitar al estado de su nacionalidad el ejercicio de la protección diplomática. El argumento tradicionalmente esgrimido contra su validez es que un particular no puede renunciar a la protección diplomática puesto que se trata de un derecho del Estado. ha sufrido un verdadero desplazamiento a favor de los arbitrajes. o que sean eficientes. La inexistencia en el momento en que se produjo el perjuicio de un vínculo pertinente entre el particular lesionado y el estado cuya responsabilidad se invoca. ha sido objeto de un amplio debate. El particular lesionado debe agotar todos los recursos existentes en el derecho interno que ofrezcan una posibilidad de reparación. En relación con la carga de la prueba en un contencioso internacional corresponderá al estado demandado probar que ni se han agotado los recursos disponibles y al demandante que los recursos disponibles no son eficaces. III. Por ejemplo tratados de DDHH. La . La dilación indebida en la tramitación de un recurso interno. El requisito del agotamiento de los recursos internos no es exigible como es obvio cuando el estado reclamante haya sufrido un daño directo por el hecho ilícito de otro estado. Excepciones a la exigencia de agotamiento de los recursos internos: La inexistencia de recursos internos disponibles. pues en la actualidad prácticamente todas las controversias relativas a inversiones se someten a arbitraje en el marco de la APRI. - La renuncia a la protección diplomática: Famosa ‘Cláusula Calvo’. La renuncia por el estado reclamado. En relación con los intereses de las personas jurídicas en particular los inversores.

estando limitada a los daños sufridos por sus agentes en ejercicio de sus funciones. .protección de la organización es de carácter funcional.

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