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OPINIÓN PÚBLICA

OPINI ÓN PÚB LICA

Antología
(material de trabajo)
OPINIÓN PÚBLICA

CONTENIDO
1. INTRODUCCIÓN
2. SURGIMIENTO Y CRISIS DE LA NOCIÓN DE OPINIÓN PÚBLICA
3. PRINCIPALES CONCEPTUALIZACIONES CONTEMPORÁNEAS DE LA OPINIÓN
PÚBLICA
4. COMUNICACIÓN Y OPINIÓN PÚBLICA
5. FORMACIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA
6. FACTORES COMPONENTES DE LA OPINIÓN PÚBLICA
7. PÚBLICO Y OPINIÓN PÚBLICA
8. ELEMENTOS DE FORMACIÓN DE LA OP
9. ARQUETIPOS
10. ESTEREOTIPOS
11. PREJUICIOS
12. IDENTIDAD
13. IDEOLOGÍA
14. GRUPOS DE OPINIÓN
15. LÍDERES DE OPINIÓN
16. ESTADO Y GOBIERNO
17. PROPAGANDA EMPRESARIAL
18. LA OPINIÓN TELEDIRIGIDA
19. MANIFESTACIONES DE LA OP
20. MEDICIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA
21. EJEMPLO DE ANÁLISIS: LEGALIZACIÓN DEL ABORTO

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OPINIÓN PÚBLICA

Introducción

L a opinión pública es un fenómeno psicosocial que tiene origen desde el momento


en que se forma un grupo humano, su objetivo es encontrar un punto de
convergencia: es la búsqueda de consenso entre grupos para encontrar un acuerdo
respecto a asuntos de interés común.
No obstante, aun cuando este fenómeno ha sido una constante en la historia de
las colectividades, no siempre fue concebido con el término "opinión pública", incluso no
fue estudiado sino hasta el siglo XX, con el surgimiento de las ciencias de la
comunicación, en sus primeras décadas.
El concepto opinión pública, sin embargo, no ha sido definido con precisión aun
con todos los estudios que respecto a éste se han realizado. Diversos investigadores
han aportado, desde sus propias disciplinas, argumentaciones para explicar el
fenómeno, pero no ha habido una definición clara y precisa que logre conjuntar todo
este conocimiento.
Jordi Berrio, señala al respecto, "no resulta fácil definir qué es este fenómeno
social que conocemos como opinión pública. Harwood Childs (1965) reunió unas
cincuenta definiciones de dicho concepto, lo que indica que no existe ninguna definitiva
y que no se ha llegado a acuerdo alguno entre los especialistas sobre el tema".
Debido a la complejidad del concepto "opinión pública" será prudente estudiarlo
desde su polisemia. Es decir, desde la pluralidad de significados que los términos por
separado "opinión" y "público" pueden tener.

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OPINIÓN PÚBLICA

1. HACIA UNA DEFINICIÓN DE OPINIÓN PÚBLICA

Intentaremos comenzar a definir a la opinión pública separando los términos que lo


componen; sin embargo, no podemos tener una visión reduccionista concentrándonos
exclusivamente en que la definición de sus componentes es la definición de todo el
fenómeno. Este será tan sólo el comienzo del complejo camino que aquí se seguirá
para estudiarla.

OPINIÓN

El Diccionario de la Lengua Española define "opinión": Del lat. opinĭo, -ōnis. 1. f.


Dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable. 2. f. Fama o concepto en que se
tiene a alguien o algo.
Platón definió a la opinión como una posición intermedia entre el conocimiento y
la ignorancia; un conocimiento parcial de la realidad.
K. Young, por su parte, señala: "Una opinión es una creencia bastante fuerte o
más intensa que una mera noción o impresión, pero menos fuerte que un conocimiento
positivo en pruebas complejas o adecuadas. Las opiniones son en realidad creencias
acerca de temas controvertidos o relacionados con la interpretación valorativa o el
significado moral de ciertos hechos. Una opinión no es, sin duda, algo tan cierto como
una convicción, que se relaciona más estrechamente con el sentimiento".1

1
Young. K et al; La opinión pública y la propaganda, Paidós Studio no. 69, México, 1986, pág. 10.
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OPINIÓN PÚBLICA

PÚBLICO

El concepto de público es quizá aún más polisémico. El Diccionario lo define con las
siguientes acepciones: Del lat. publĭcus. 1. adj. Notorio, patente, manifiesto, visto o
sabido por todos. 2. adj. Vulgar, común y notado de todos. Ladrón público 3. adj. Se
dice de la potestad, jurisdicción y autoridad para hacer algo, como contrapuesto a
privado. 4. adj. Perteneciente o relativo a todo el pueblo. 5. m. Común del pueblo o
ciudad. 6. m. Conjunto de las personas que participan de unas mismas aficiones o con
preferencia concurren a determinado lugar. Cada escritor, cada teatro tiene su público
7. m. Conjunto de las personas reunidas en determinado lugar para asistir a un
espectáculo o con otro fin semejante.
Young define al público desde diversas perspectivas. Comienza señalando que
el público no se mantiene necesariamente unido. "Público significa gente, pero llegó a
significar el cuerpo general o la totalidad de los miembros de una comunidad. El término
ha sido empleada también con un sentido más limitado para significar una masa
transitoria de individuos que no se encuentra próximos unos de otros, con un interés
común o general... El público no se mantiene unido por medio de contacto cara a cara y
hombro a hombro; se trata de un número de personas dispersas en el espacio, que
reacciona ante un estímulo común, proporcionado por medios de comunicación
indirectos y mecánicos.
"Algunos autores definen público como un sustantivo colectivo, para denotar un
cuerpo de adultos o ciudadanos interesados en problemas políticos. Aun bien no todos
los públicos sólo se interesan por las cuestiones políticas y encontramos públicos como
los financieros, los culturales y algunos otros tópicos de interés general".2

2
Idem, pág. 7-8.
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OPINIÓN PÚBLICA

Sólo para comenzar a puntualizar una probable definición de opinión pública


fusionaremos lo que ya sabemos de estos términos. La opinión pública consiste en las
opiniones sostenidas por un público en cierto momento.

ORÍGENES DEL CONCEPTO DE OPINIÓN PÚBLICA

De acuerdo con Vincent Price, la opinión pública es un concepto que aparece durante la
Ilustración. "La idea está íntimamente ligada a las filosofías políticas de finales del siglo
XVII y del siglo XVIII (Locke, Rousseau) y sobre todo a las ideas democráticas del siglo
XIX (Bethams y Mill)".3
Sin embargo, muchos escritores anteriores establecieron aproximaciones a las
teorías modernas sobre la opinión pública, algunas de éstas se podrán apreciar en los
cuadros I y II.
"Si las variadas concepciones conviven y debaten académicamente, todas ellas
se han nutrido de diversas posturas teóricas construidas históricamente. Y es que la
expresión opinión pública que se usa actualmente, se remonta a mediados del siglo
XVIII. No obstante antes de aquel momento se manejaban términos parecidos como
opinión común, opinión popular, voluntad general, vox populi, etc. que hacen
referencias indirectas sobre la opinión pública".4

De esta manera, Protágoras hace referencia a “creencias (opinión) de las


mayorías”, Herodoto de la “opinión popular”, Demóstenes de la “voz pública de la
patria”, Cicerón habla del “apoyo del pueblo” y Tito Libio de la “opinión unánime”. Pero,
como es sabido, son los filósofos griegos quienes hacen los mayores aportes y
precisiones. Platón, hace por ejemplo una separación entre doxa (opinión) y epistema
(ciencia), es decir el saber del vulgo, frente al auténtico conocimiento de la ciencia

3
PRICE, Vincent; La Opinión Pública. Esfera pública y comunicación, Paidós Comunicación no. 63, Barcelona, 1994,
pág. 18.
4
TUESTA SOLDEVILLA, Fernando; Opinión Pública

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OPINIÓN PÚBLICA

reservado a una minoría. En cambio, para Aristóteles la doxa es sólo un conocimiento


probable, de esta manera, el hombre para opinar no requiere acudir a la ciencia, pues
posee el criterio del sentido común, de sus experiencias directas y de las
comprobaciones empíricas.
La Edad Media cambiará los términos de las referencias antes planteados por el
de la fe y que no serán abandonados sino con el Renacimiento. Será Nicolás
Maquiavelo, en El Príncipe, quien desarrollará las ideas básicas de la comunicación
política entre gobernantes y gobernados. Más tarde, Hobbes señalará que la conciencia
se convierte en opinión, nivelando los actos del crear, del juzgar y del imaginar, en tanto
Locke, habla de la Ley de la opinión, de gran importancia como la Ley divina y la Ley
estatal. Ella no es otra cosa que la idea que de uno tienen los demás. De los fisiócratas,
Mercier de la Riviere, en 1767, expondrá su doctrina de la opinión señalando que quien
manda no es el rey, sino el pueblo a través de la opinión pública.
Pero quien utilizará por primera vez el término opinión pública será J.J.
Rousseau, quien desde 1750 se preocupará sistemáticamente del poder que reviste. En
medio de esta preocupación, la revolución francesa será el movimiento histórico que
permitirá que se traslade el monopolio de la opinión pública por parte del pequeño
círculo de los ilustrados, a manos del pueblo. Pero será el liberalismo el que articule de
manera más precisa una teoría de la opinión pública. Desde el comienzo de la escuela
clásica con Adam Smith, David Ricardo y otros defenderán el régimen de opinión frente
al despotismo. Cada uno de sus representantes aportarán elementos favorables para el
desarrollo de las libertades individuales, entre ellas las de opinión. Frente a este
planteamiento se eleva la concepción marxista. Para Marx y Engels, no existe una
opinión pública general que nace en la sociedad civil, sino una opinión que pertenece a
la clase dominante. Por ello, para el marxismo la ‘falsa conciencia’ se condensaría en la
opinión pública oficial.

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OPINIÓN PÚBLICA

En el siglo XX, quienes se interesarán por la opinión pública serán los que
comparten las tesis de la sociología del conocimiento (Max Scheler, Karl Mannheim,
Robert K. Merton, P. Berger y T. Luckmann, entre otros), para quienes el individuo
aislado en pocas oportunidades crea, de manera individual, opiniones.
No obstante, otras relaciones sociales, distintas a las de clase (religión, grupo
étnico, nacionalidad, grupo político, etc.), pueden ser determinantes en la construcción
de las opiniones de los individuos.

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OPINIÓN PÚBLICA

SURGIMIENTO Y CRISIS
DE LA NOCIÓN DE OPINIÓN PÚBLICA*
Por GillO Germani

EL ILUMINISMO Y LA NOCIÓN DE OPINIÓN PÚBLICA

La sociedad moderna se caracteriza por los conflictos ideológicos que se desarrollan en


su seno. Por su intensidad y extensión, esta lucha ha alcanzado un nivel sin
precedentes en otra época de la historia. En toda sociedad existen áreas de
conformidad absoluta y áreas de divergencias. Ahora bien, son estas últimas las que en
nuestra sociedad alcanzan un máximo de extensión.
El sector específico de la lucha ideológica es el pensamiento político, social y
económico. Desde el Renacimiento, con el proceso de secularización de la actividad
política y más aún, desde el período iluminista, la transición hacia el predominio del
modo discursivo y racional de alcanzar las verdades en este terreno se ha afirmado
como una conquista del espíritu humano.
El reconocimiento de la existencia de un campo de debates de opiniones
contradictorias enfrentadas racionalmente con la pretensión de alcanzar de este modo
la verdad, se remonta justamente a la época iluminista. Responde ella al surgimiento de
un nuevo tipo de sociedad, la sociedad burguesa, y a una nueva concepción del
hombre y del Estado.
¿Qué es lo que supone el reconocimiento de una opinión pública como
mecanismo para alcanzar ciertas verdades en el terreno de los hechos políticos y
sociales? Supone la existencia de una esfera de hechos cuya dilucidación es
alcanzable a través del libre debate público llevado a cabo por individuos dotados de

*
YOUNG, K. y otros; La opinión pública y la propaganda, Paidós, Col. Paidós Studio no. 69, México, 1986, capítulo 3
pags. 100-109.
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OPINIÓN PÚBLICA

capacidad raciocinante y discursiva que le permitirá lograr, a través del uso de dichas
facultades, aquella verdad que otrora estaba reservada a la revelación o a la autoridad.
El reconocimiento de las funciones de la opinión pública en una sociedad,
juntamente con el requisito de las libertades públicas para el ejercicio de la libre
discusión, se funda sobre la idea del hombre como ser racional plenamente capaz de
alcanzar por sí mismo la verdad en el orden político y social. Al mismo tiempo, debe
suponerse que de este libre debate entre los individuos surgirán las orientaciones más
adecuadas para la sociedad en su totalidad. Debe re. gir aquí un supuesto acerca de
una natural armonía entre la razón y la voluntad de los individuos, análogo al que la
economía liberal propone en calidad de hipótesis con respecto a la actividad
económica. Del mismo modo que el Homo aeconomicu3, al perseguir sus intereses
particulares, según el principio hedonista, logra los máximos beneficios no sólo para sí,
sino también para la colectividad. Conforme a un mecanismo análogo, puede
suponerse que en la sociedad liberal el libre debate de las opiniones en el que cada
individuo defiende sus puntos de vista habrá de conducir a las formulaciones más
favorables para el Estado y la sociedad toda.
Detengámonos por un momento en este supuesto del hombre racional, capaz de
alcanzar por sus propios medios la verdad en el terreno político y social. Este hombre,
que es también el "soberano" dentro de un régimen de sufragio universal, sólo necesita.
ser "educado". La importancia trascendental de la educación, entendida sobre todo
como instrucción pública, universal y obligatoria, surge muy clara de estas
consideraciones. La lucha en contra de la ignorancia, en contra de las trabas que se
oponen al libre ejercicio de las facultades intelectuales, representa la garantía y el
medio más indubitable para asegurar ese libre debate de opiniones que constituye la
base de una sociedad liberal.
La insistencia sobre la necesidad de instrucción general obligatoria demuestra
aún mas el carácter racionalista de esta concepción, pues señala como principal

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OPINIÓN PÚBLICA

obstáculo opuesto a la existencia de una sociedad de hombres racionales, el


predominio de la ignorancia, heredada de un pasado de oscurantismo.

LA CRÍTICA MARXISTA A LA NOCIÓN ILUMINISTA DE OPINIÓN PÚBLICA

En el siglo XIX, esta teoría de la opinión pública halló una crítica muy neta
(aunque expresada más implícita que explícitamente), en el marxismo. Éste adoptó, con
respecto a la concepción política liberal, una actitud nueva; no sólo dedicóse a criticar
su contenido, sino que se orientó hacia el "desenmascaramiento" de lo que podríamos
llamar el origen existencial de ese pensamiento. Cada clase social tendría su propia
perspectiva: una peculiar visión del mundo surgida tanto de su particular ubicación
dentro de la estructura social como de la situación que tiene con respecto a la dinámica
histórica. La ideología burguesa en sus diferentes aspectos, ya sea en el terreno
económico con la ciencia económica liberal, ya sea en el terreno jurídico, político y de
las doctrinas sociales en general, expresaría así la particular visión del mundo
formulable desde la perspectiva de la clase burguesa en ascenso que había destruido
la sociedad feudal y había sustituido los antiguos estamentos señoriales que la
dominaban.
De este modo, aquella opinión pública que, dentro de la concepción iluminista del
siglo. XVIII, era interpretada como la expresión de un proceso racional y reflexivo capaz
de alcanzar la verdad objetiva, se concibe por el marxismo como la expresión de una
particular visión del mundo cuya verdad no depende ya de la racionalidad del proceso
discursivo a través del cual fue alcanzada, sino de la particular posición en que se
encuentra, dentro de la dinámica histórica, el grupo social al que esa visión corresponde
como perspectiva, pues (y en esto hallamos una característica esencial del
pensamiento marxista a este respecto) no se elimina totalmente la posibilidad de lograr
objetividad en el campo del pensamiento político-social, sino que a esa objetividad se la
hace depender de la posición que ocupa cada grupo dentro del proceso histórico. Sólo

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OPINIÓN PÚBLICA

las clases en ascenso logran tener una visión del mundo "verdadera", es decir,
correspondiente objetivamente a la realidad histórico-social.
Ocurre todo lo contrario con las clases en descenso cuyo "tiempo" ha concluido o
se halla próximo a concluir: su visión del mundo se vuelve "ideológica" y su
conciencia, "falsa", debido a esa misma posición de decadencia en que se hallan
colocadas.
De este modo, el pensamiento liberal logró coincidir con la realidad histórica
mientras la clase queera su portadora se hallaba, en su marcha ascendente, en plena
lucha con las clases del viejo orden, portadoras de ideologías "superadas". Pero tan
prontocomo la burguesía transforma la sociedad, imponiéndose y logrando la
hegemonía dentro de ella, pierde esa objetividad con respecto, esta vez, a la visión del
mundo de una nueva clase en ascenso, el proletariado.
Es a éste a quien corresponde ahora una perspectiva privilegiada. Su
pensamiento posee ese carácter de objetividad que le permite descubrir y
desenmascarar el carácter ideológico de las formas ideológicas correspondientes a
otras clases sociales.
La crítica marxista, tiende, por tanto, a destruir los fundamentos de la opinión
pública tal como la conciben la teoría y la sociedad liberales, escindiendo su contenido
en dos irreconciliables sectores: el sector "ideológico" correspondiente a la opinión
pública de la clase en descenso y el sector "objetivo" correspondiente a la opinión
pública de la clase en ascenso. Lo que es importante retener aquí es la afirmación de
que el carácter de objetividad y de verdad que puede alcanzar la opinión pública ya no
depende del proceso racional y reflexivo a través del cual se desarrolla el debate de las
ideas.
Desde las últimas décadas del siglo XIX y la primera del siglo XX, la crítica a los
fundamentos racionales de la opinión pública se generaliza en diferentes sentidos. Por
un lado, se desarrolla la concepción marxista que desemboca por fin en la sociología
del conocimiento. Por el otro, surgen posiciones irracionalistas que, desde diferentes

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OPINIÓN PÚBLICA

ángulos, tienden a destruir, ya de una manera radical, la posibilidad misma de un


pensamiento racional en la esfera político-social.

LA SOCIOLOGÍA DEL CONOCIMIENTO Y LA NOCIÓN DE OPINIÓN PÚBLICA

La sociología del conocimiento halla sus representantes en las más diferentes


escuelas; bástenos citar los nombres de Durkheim, Scheler, Sorokin y Mannheim. De
ellos, nos interesa particularmente este último autor 1, pues su teoría apunta
directamente al problema de las ideologías políticas y sociales. Mannheim generaliza el
relativismo introducido por el marxismo en el problema de las ideologías. Ya no se trata
solamente de la vinculación del pensamiento ideológico con las clases sociales sino del
hecho más general de que cualquier grupo social dotado de cierta importancia y
consistencia dentro de la sociedad global posee una cosmovisión que le es peculiar.
Claro está que la clase representa, a este respecto, el grupo de mayor significado. Sin
embargo, no es el único en el que se da un condicionamiento existencial del
pensamiento.
Mannheim, por lo demás, generaliza también en otro sentido las formulaciones
marxistas. En efecto, el carácter "ideológico" que el marxismo limitaba exclusivamente
al pensamiento de clases que, dentro de la dinámica histórica, se hallan en posición de
decadencia, es generalizado ahora por Mannheim a todos los grupos sociales. Toda
perspectiva es relativa; el pensamiento político-social de cualquier grupo debe
considerarse a este respecto "ideológico", es decir, que representa. una determinada
perspectiva que, por su carácter particular, no alcanza ni puede alcanzar la verdad
objetiva sino solamente uno de sus aspectos. Sin embargo, Mannheim logra salir del
relativismo que supone esta formulación afirmando la posibilidad de trascender las
diferentes perspectivas particulares a través de una visión sintética que logre abarcarlas
a todas eIlas y superarIas. Aquí también descubrimos cierto paralelismo con el
pensamiento marxista, pues Mannheim atribuye a una categoría especial de personas

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OPINIÓN PÚBLICA

esta posibilidad de superación de las perspectivas particulares. Este grupo es el


constituido por los intelectuales, los que, desvinculados de pertenencias existenciales,
desarraigados de grupos ubicados en diferentes posiciones dentro de la estructura
social, estarían en condiciones de poder superar las distintas perspectivas particulares
para colocarse en una posición superior capaz de abarcar, en síntesis, la totalidad de
las perspectivas posibles. De este modo, la perspectiva privilegiada que el marxismo
asigna a las clases en ascenso correspondería, en el sistema de Mannheim, a los
intelectuales. Lo que nos interesa es que, con esta formulación, es posible salvar un
principio de objetividad en el pensamiento político. El racionalismo del siglo dieciocho
no queda así totalmente eliminado, pues podríamos pensar que los aspectos que el
iluminismo asignaba a la opinión pública de la sociedad global quedan transferidos a
una categoría determinada de personas, a un público muy especial, el público
constituido por los intelectuales.

POSICIONES IRRACIONALISTAS. PARETO Y FREUD

El ataque más destructivo contra los fundamentos iluministas de la opinión


pública en nuestro siglo lo haIlamos en dos autores cuyas concepciones presentan
muchos puntos comunes a pesar de haberse desarrollado de manera independiente.
Nos referimos en primer lugar a Pareto cuya teoría de los residuos y las
derivaciones constituye una formulación completa, aplicable a las ideologías políticas.
Como se sabe, Pareto clasifica todas las acciones humanas en acciones lógicas
y no lógicas. Las primeras, que presentan una adecuación racional entre fines y
medios, son aquellas que corresponden a la actividad científica y a la económica. Las
segundas, en las que no se da tal adecuación, constituyen prácticamente todas las
demás y, en particular, las acciones político-sociales. En cada acción, cabe distinguir
los elementos: un núcleo -el "residuo"- representado por el impulso o motivo real de la
acción que, en el caso de las acciones no lógicas, corresponde a un impulso irracional

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OPINIÓN PÚBLICA

de origen probablemente emocional o instintivo, y otra parte -la "derivación" mucho más
variable, que. representa la explicación que los hombres se dan de sus propias
acciones. Las ideologías serían entonces -dentro de la terminología paretiana-
"derivaciones". Lo característico aquí es que su contenido no guarda ninguna relación
con el motivo o causa real de la acción. Tenemos así: por un lado, una conducta
movida por impulsos irracionales, y, por el otro, pseudo-explicaciones que los sujetos,
de plena buena fe, dan de sus propias acciones.
Una posición muy parecida la encontramos en el psicoanálisis. Aquí también se
considera a gran parte de las acciones humanas como expresión de impulsos
inconscientes acompañados por pseudo-explicaciones de orden racional, que los
sujetos les dan a los otros y se dan a sí mismos. Tales explicaciones son -según un
término que se ha popularizado- racionalizaciones. Una ideología -dentro de la
terminología psicoanalítica- es, pues, una racionalización, una explicación a posteriori
de las acciones cuyo verdadero motivo reside en el inconsciente. Esta posición,
extendida a la conducta política, origina aquella formulación de Lasswell según la cual
las acciones políticas deben explicarse de acuerdo con este esquema: a) motivos
privados, inscritos en la estructura del carácter a través de su formación en los primeros
años de su vida; b) desplazados al llegar a la etapa adulta sobre objetos de carácter
público, y c) racionalizados en términos de interés político.
A la imagen del hombre que nos presenta el iluminismo -al ser racional que
debate sus opiniones en el campo abierto de la libre polémica a través de un proceso
discursivo-- la sustituye un hombre cuyas opiniones no son sino la justificación de.
impulsos racionales que él mismo desconoce. No hay duda de que estas opuestas
concepciones acerca de la formación de las opiniones en el siglo XVIII y en nuestros
días obedece a una profunda modificación de la situación histórica. El hombre racional
del siglo XVIII corresponde al de una pequeña sociedad de hombres cultos, que es
como podía considerarse a la sociedad burguesa de aquel entonces. El ser que nos
describe la sociología paretiana o el psicoanálisis presenta, en cambio, un estrecho

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OPINIÓN PÚBLICA

parentesco con el hombre masa de nuestro tiempo, movido por impulsos irracionales
cuyo origen y naturaleza le son ocultos y en nombre de ideologías que son meros clisés
o estereotipos, y que constituyen las antípodas mismas del fruto largamente madurado
de su raciocinio y reflexión.

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OPINIÓN PÚBLICA

PRINCIPALES CONCEPTUALIZACIONES
CONTEMPORÁNEAS DE LA OPINIÓN PÚBLICA
Si bien hay un número importante de académicos contemporáneos que han
reflexionado sobre el tema de la opinión pública es el proveniente del mundo alemán el
que en los últimos tiempos ha aportado el liderazgo intelectual en esta materia. Las
grandes tendencias podrían clasificarse gruesamente en la perspectiva político
valorativa de Jürgen Habermas, la antropológico social de Elisabeth Noelle-Neumann y
la sociopolítica funcionalista de Niklas Luhmann. No siendo éstas las únicas, son las
que han marcado los estudios y las reflexiones más interesantes sobre el tema.

Muchas de estas definiciones colocan el acento en relación con los marcos de


referencias conceptuales en que se sustentan. Por ejemplo:

Desde una perspectiva racional y voluntarista, Ferdinand Tönnies (1902) entiende:


“Opinión pública como conglomerado de puntos de vista, deseos y propósitos diversos
y contradictorios, y opinión pública como potencia unitaria, expresión de la voluntad
común”.

Desde la perspectiva histórica, Herman Oncken (1906) "es el complejo de


declaraciones políticas similares".

Desde una perspectiva mental-estereotipada, Walter Lippmann (1922) sostiene que:


“Las imágenes que se hallan dentro de las cabezas (...) de los seres humanos, las

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OPINIÓN PÚBLICA

imágenes de sí mismos, de los demás, de sus necesidades, propósitos y relaciones son


sus opiniones públicas”.

Desde una perspectiva liberal-democrática, Hans Speier (1950) entiende: “por opinión
pública (...) las opiniones sobre cuestiones de interés para la nación expresada libre y
públicamente por gentes ajenas al gobierno, que pretenden tener el derecho de que sus
opiniones influyan o determinen las acciones, el personal o la estructura de su
gobierno”.

Niklas Luhmann (40's): " La opinión pública es la estructura temática de la


comunicación pública que permite una acción intersubjetiva en un sistema social.

Desde una perspectiva crítica-normativa, Jürgen Habermas (1962) señala que:


“Opinión pública significa cosas distintas según se contemple como una instancia crítica
con relación a la notoriedad normativa pública, ‘representativa’ o manipulativamente
divulgada, de personas e instituciones, de bienes de consumo y de programa”.

Desde una perspectiva sistémico-informativa, Otto Baumhauer (1976) sostiene que:


“La opinión pública es el producto del proceso transformativo de información introducida
en el sistema abierto de clima de opinión pública”.

Desde una perspectiva psicosocial, Elisabeth Nöelle-Neumann (1974) construye una


definición operativa en la que sitúa la opinión pública como “las opiniones sobre temas
controvertidos que pueden expresarse en público sin aislarse”.

Desde una perspectiva de la ciencia política, Giovanni Sartori (1987) sostiene que la
opinión pública es ante todo y sobre todo un concepto político. Para el investigador
italiano la opinión pública es “un público, o multiplicidad de públicos, cuyos difusos

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OPINIÓN PÚBLICA

estados mentales (de opinión) se interrelacionan con corrientes de información


referentes al estado de la res pública”.

LAS DISTINTAS POSICIONES TEÓRICAS SOBRE EL FENÓMENO DE LAS OPINIONES COLECTIVAS1

La opinión pública ha sido contemplada, en nuestros días, desde varias


posiciones teóricas. En realidad, puede decirse que cada escuela científica se ha
aproximado al fenómeno desde su particular perspectiva. Por ello, si se pretende
ofrecer una visión general de los estudios que se han destinado a aclarar las
circunstancias que intervienen en la ordenación de las conductas y opiniones
colectivas, será imprescindible proporcionar no una, sino algunas visiones teóricas
sobre el tema que nos ocupa.

Teoría normativa
Empezaré en primer lugar por la teoría normativa, denominada así porque nos
indica cómo tiene que ser la comunicación pública desde el punto de vista político y
también ético para que pueda ser relacionada con los fenómenos de la opinión pública.
La teoría normativa parte de la existencia de personas privadas que se reúnen, directa
o indirectamente, en calidad de público, para discutir sobre temas de interés general.
Según lo dicho, esta corriente considerará que, en sentido estricto, no puede hablarse
de opinión pública si no es en un régimen de libertades y en un sistema político en el
que lo que piensa y quiere la gente condicionará tanto las leyes como las acciones del
ejecutivo, a través de vías institucionales como por ejemplo los parlamentos, las
elecciones o los vínculos informales que deben existir entre ciudadanos y gobierno. De
lo que hemos expuesto hasta ahora puede extraerse otra idea básica, y es que la
opinión pública debe ser expresada por personas ajenas al gobierno y al sistema
político en general, lo que, a su vez, supone la separación entre sociedad civil y Estado.

1
Berrio, Jordi; La opinión pública; Portal de la Comunicación | Aula abierta, Departamento de Periodismo y de
Ciencias de la Comunicación. Universidad Autónoma de Barcelona
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OPINIÓN PÚBLICA

La comunicación, tal y como acabamos de ver, fue directa al principio de las


sociedades burguesas, ya que los ciudadanos se reunían en los salones, en las casas
de café o en otras instituciones sociales que cumplían la misma finalidad. En la
sociedad actual, sin que hayan desaparecido las relaciones cara a cara y sin quitarles
importancia, muchos de los temas de interés general se elaboran y se elevan a públicos
a través de los medios de comunicación. Por ello es necesario renovar, adaptar, las
visiones teóricas al uso hasta hoy, e, incluso, crear otras nuevas.
La teoría normativa ha sido desarrollada principalmente por Jürgen Habermas.
Se trata de una propuesta realizada desde la perspectiva de una democracia
deliberativa, es decir, basada en la posibilidad, y más aún, en la necesidad de que los
temas de interés colectivo sean discutidos desde posiciones racionales y éticas.
Habermas analiza la opinión pública a partir de una perspectiva histórica, en lo
referente al origen del concepto. Se trata del proceso filosófico de concreción del
concepto a partir de los pensadores políticos ilustrados y también del proceso de
constitución de las democracias liberales. Se califica a esta teoría de normativa porque
se definen las condiciones políticas, éticas y racionales que son necesarias para que
puedan darse los fenómenos que conocemos como opinión pública. De acuerdo con lo
dicho, se desprende que no todos los fenómenos colectivos de decantamiento de
opiniones pueden considerarse como opinión pública. Quedarían excluidos los
procesos inducidos a base de acciones de propaganda, manipulación o violencia. Está
claro que sólo son posibles las discusiones racionales dentro de un marco razonable de
libertades públicas.
Hasta aquí el origen y formación del concepto dentro de las democracias
liberales primitivas, pero Habermas también se plantea la evolución del concepto desde
su origen hasta el momento actual. En un trabajo reciente (Habermas, 1998) vuelve a
tratar el tema de la opinión pública, tras habernos legado, durante más de treinta años,
su teoría social basada en la acción comunicativa. Recordemos, por último, que el autor
alemán propugna una reconstrucción de la modernidad y, por lo tanto, de la

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OPINIÓN PÚBLICA

racionalidad y la aspiración al progreso, al margen de los retrocesos ahistóricos de la


postmodernidad.

Positivismo
Desde otra perspectiva teórica, desde la tercera década del siglo XX, y
fundamentalmente en Estados Unidos, se ha trabajado para construir una ciencia de la
opinión pública en el sentido positivista y conductista del término (Allport, 1937; Hyman,
1957; Berelson y Steiner, 1964), construyendo un edificio empírico para estudiar las
opiniones colectivas. Aquellos que defienden esta corriente rechazan las concepciones
abstractas que no tienen referente empírico. Parten de la evidencia de que las
opiniones son siempre individuales y de que sólo se pueden estudiar si se manifiestan.
Rechazan las abstracciones por considerarlas metafísicas. De acuerdo con lo anterior,
se rechazan conceptos como “público” si quiere decir algo que vaya más allá de
comportamientos individuales. Como se trata de estudiar las opiniones, debes ser
tenidas en cuenta cuando aparecen, y en caso contrario, provocarlas. Los referéndums
y las elecciones son actividades sociales a través de las cuales se manifiestan las
preferencias de los ciudadanos. Innumerables acciones sociales, como el consumo,
también sirven para expresar sus preferencias. Pero la forma más clara y directa de
hacerlo es preguntando a la gente; de aquí las encuestas para medir las opiniones y
actitudes de los individuos que forman las colectividades. Una entrevista demoscópica
estructurada se basa en un cuestionario que tiene por objeto convertir en tangible
aquello que, en principio, no lo es. Si las entrevistas se multiplican, entonces puede
tenerse una idea de las opiniones del universo estudiado, según las normas aportadas
por las teorías de los grandes números. De los estudios demoscópicos propugnados
por aquellos que mantienen una actitud empírica puede inducirse una definición de
opinión pública, que no es otra que la suma de las opiniones particulares. Siguiendo
esta línea de pensamiento, se cree que los medios llegan al conjunto o a la mayoría de

22
OPINIÓN PÚBLICA

individuos que forman las colectividades. Sin embargo, sus efectos deben estudiarse en
cada individuo particular: las influencias, así como las opiniones, sólo las
encontraremos en los comportamientos particulares.
La ciencia de la opinión pública se ha convertido en una verdadera ingeniería
social que proporciona información útil a aquél que desee poseer datos sobre ciertos
aspectos de la conducta de la gente. La confección de encuestas se convirtió en una
verdadera industria desde que George Gallup montó su empresa en la década de los
treinta del siglo pasado (Blondiaux, 1998) y empezó a medir opiniones y ofrecerlas a la
prensa de Estados Unidos. Más tarde esta actividad se extendió por Europa, de forma
evidente, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. Actualmente, los estudios de
las opiniones se han convertido en un instrumento insustituible para los partidos
políticos en la organización de campañas electorales, y para los gobiernos empeñados
en auscultar el sentir popular cotidianamente. También en el mundo de la publicidad
comercial y en el de los estudios de mercado el uso de las técnicas demoscópicas
resulta ya cotidiano.
Sin embargo, de forma objetiva, debemos aclarar que la pretendida ciencia de la
opinión pública no ha explicado la cuestión fundamental de cómo las opiniones
individuales se articulan en las opiniones colectivas para producir consecuencias
sociales y políticas. Sin resolver esta cuestión no puede hablarse de ciencia, sino sólo
de una práctica empírica más o menos útil. Según dicho argumento, las
técnicas desarrolladas no van más allá de una ingeniería social de corto alcance,
aunque útil para aquellos que sólo pretendan obtener visiones fotográficas de las
actitudes y opiniones de la gente.
A pesar de la universalidad que ha alcanzado actualmente la confección de
encuestas de todo tipo, no han faltado voces científicas que han criticado su uso en
general, y particularmente las destinadas a medir opiniones y actitudes. Una de las
críticas que ha tenido más impacto ha sido la realizada por Pierre Bourdieu. El
sociólogo francés argumenta que las preguntas de los cuestionarios inducen a

23
OPINIÓN PÚBLICA

contestar aunque los encuestados no tengan ninguna opinión formada sobre la


cuestión. Por otro lado, la propia confección del cuestionario parte del malentendido
basado en la confianza de que lo que se pregunta a la gente es aquello que les
preocupa. En definitiva, podría decirse que al confeccionar una encuesta se encuentra
lo que quiere encontrarse, y no lo que existe (Bourdieu, 1973).

Profesión periodística
Desde otra perspectiva completamente distinta, tenemos las aportaciones que
hizo Walter Lippmann al respecto. Este autor escribió un libro muy original, hace mucho
tiempo (Lippmann, 1922), en el que sitúa la opinión pública en un contexto diferente de
los expuestos anteriormente, lejos de las cuestiones éticas y políticas, así como
también de las medidas empíricas de las opiniones individuales. Centra el tema
fundamental de la opinión pública en los estereotipos con carga emocional que dominan
las opiniones de las personas. A través de su experiencia como periodista, sabía que
los medios crean o reflejan los estereotipos y los difunden en el ambiente social,
invadiendo las mentalidades de la gente. Los estereotipos son expresiones o frases que
expresan unas ideas preconcebidas que se aplican selectivamente a los temas,
buscando provocar las connotaciones adecuadas. Como ejemplo, diremos que las
expresiones “banda terrorista”, “lavado de cerebro” o “armas de destrucción masiva”
intentan evitar que los públicos analicen críticamente los temas controvertidos.
Lippmann cree que aquél que controle la creación y uso de estos símbolos podrá
dominar la notoriedad pública. Uno de los aspectos que debe tenerse en cuenta es que
los estereotipos son temporales; al variar las circunstancias, pierden su validez. La
verdad es que los profesionales de la información colaboran a ello porque el uso de
estereotipos les simplifica su labor diaria. Emplear sobreentendidos convierte sus
mensajes en simples y comprensibles.

Espiral del silencio

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OPINIÓN PÚBLICA

Hasta aquí hemos visto cómo la opinión pública es estudiada desde la más pura
racionalidad teórica en la teoría normativa y desde la perspectiva también racional que
la circunscribe al ámbito empírico; también la hemos analizado desde el punto de vista
de la profesión periodística. Ahora deberíamos contemplar la opinión pública como un
fenómeno surgido de las pulsiones instintivas y de los sentimientos profundos de
nuestra especie. Desde esta perspectiva, lo que es sustantivo en la opinión pública
sería el instinto de grupo. Se trata de la teoría de la espiral del silencio, desarrollada por
la investigadora alemana Elisabeth Noëlle-Neumann. Esta teoría se desarrolló en una
época en que el sistema comunicativo ya estaba dominado por la televisión; en una
época también en que ya no podía dudarse de la influencia de los medios en los
procesos cognitivos de las audiencias (Noëlle- Neumann, 1995). Esta autora recupera
las concepciones de autores como John Locke, David Hume y otros a partir de las
cuales se consideraba la opinión como reputación; es decir, aquello que los demás
piensan de uno mismo. La gente es muy sensible a este hecho. Nadie quiere sentirse
aislado; por lo tanto, tenderá a añadirse a las opiniones que se perciben como
mayoritarias. Noëlle-Neumann considera que todos tenemos una especie de capacidad,
o de sensibilidad casi estadística, que nos lleva a detectar cuáles son las tendencias,
opiniones y modas que avanzan, y cuáles las que retroceden. Por ello, ante un proceso
de manifestación de las opiniones colectivas, actúan los mecanismos psicosociales
descritos. En un proceso electoral, por ejemplo, siempre existen expectativas distintas
respecto a los partidos que participan en los comicios. Existen estados de opinión
decantados hacia una fuerza u otra que pueden aumentar en intensidad o que pueden
cambiar de sentido. Se trata de la noción denominada “clima de opinión”. Este clima es
apercibido por los individuos, lo que lleva a profundizar todavía más las tendencias.
Aquellos que creen que ganarán, actuarán con más seguridad y contundencia en sus
relaciones comunicativas interpersonales, mientras que a los que se creen en minoría
les pasará lo contrario. Entonces se originará un proceso denominado “espiral del

25
OPINIÓN PÚBLICA

silencio”, que es como la investigadora alemana ha denominado su teoría. La espiral


del silencio no hará sino reforzar las tendencias que van a favor del clima de opinión.
Precisamente, las personas más aisladas del resto son las que con más intensidad
participan en los cambios de última hora. Porque desean participar en la victoria: se
trata de lo que ha dado en denominarse efecto “carro del vencedor”. Todo este conjunto
de procesos psicosociales explicarían tanto los fenómenos de formación de opiniones
como los de cambio e, incluso, de cambio repentino.
Tal y como hemos visto, si en la teoría normativa hablábamos del ejercicio en
público de la racionalidad dentro de una sociedad democrática, en la teoría de la espiral
del silencio debemos basarnos en los vínculos instintivos e irracionales que mantienen
unidas a las personas dentro de sus colectividades. No se trata tanto de teoría política
como de antropología social aplicada al estudio de los procesos de opinión.

Temas y atención pública


Por último, deberíamos contemplar los trabajos relacionados con las estructuras
del sistema comunicativo que rigen la elaboración de temas y que centran la atención
pública. Nos referimos a los trabajos de Niklas Luhmann, por un lado, y a los que
podríamos decir que provienen de la escuela italiana. El funcionalismo sistémico de
este autor alemán se aparta radicalmente de la teoría normativa. Por lo tanto, prescinde
de la verdad y la mentira, así como también de las cuestiones éticas, para centrarse en
los elementos estructurales. Así pues, lo importante en la comunicación pública radica
en describir cómo se elaboran los temas y cómo unos desplazan a otros. Luhmann
parte del papel que juega la complejidad en su teoría social. La realidad ambiental
siempre es más compleja que la capacidad que poseen los sistemas para procesarla.
En consecuencia, la reducción de la complejidad es una de las labores básicas del
sistema comunicativo, ya que los espacios y tiempos con que cuenta son limitados,
como también lo es la atención de los públicos. A partir de aquí nos dice que la opinión
pública no puede ya ser considerada como un fenómeno políticamente relevante, sino

26
OPINIÓN PÚBLICA

como la estructura temática de la comunicación pública (Luhmann, 1978: 87). La


cuestión central, por lo tanto, es cómo se elaboran y procesan los temas, siguiendo las
reglas de la atención pública, basadas en la actualidad y la novedad. De forma sintética,
podríamos decir que lo importante no es qué se dice, sino de qué se habla.
Similarmente en algunos aspectos, un conjunto de autores italianos encabezados
por Carlo Marletti también han situado el punto neurálgico de la comunicación pública
en los procesos de selección y elaboración de los temas que centran la atención de los
públicos. Los autores italianos han estudiado en su detalle los procesos periodísticos —
como es el caso de las rutinas profesionales— de elaboración de los temas, pero
también, a diferencia del funcionalismo sistémico, la capacidad del sistema político y de
los distintos poderes de la sociedad de influir en la selección de los temas (Marletti,
1985). Esta corriente, denominada tematización, pretende aclarar los procesos sociales
de elaboración de los temas desde sus orígenes en los acontecimientos, pero,
especialmente, a partir del momento en que llegan a los públicos. Los temas nacen, se
enriquecen, decaen y, finalmente, desaparecen de la atención pública.

CONCLUSIÓN
Tal y como se desprende de la presente exposición, la opinión pública es un
tema abierto. Se ha definido y vuelto a definir. Ha ido evolucionando a medida que
también lo hacían los sistemas político y comunicativo. Actualmente vivimos una época
de cambios muy y muy importantes. La introducción de las redes telemáticas sin duda
abrirá nuevas posibilidades a las relaciones sociales. Hay quien habla ya de una nueva
esfera pública. Los sistemas democráticos están cambiando, aunque no parezca, a
veces, que lo hagan demasiado positivamente. Por otro lado, la construcción de la
Europa unida puede abrir nuevas e insospechadas perspectivas a los sistemas políticos
de futuro. Por todo ello, no cabe la menor duda de que tendremos que seguir
trabajando teóricamente para dibujar los perfiles que adquirirán las relaciones

27
OPINIÓN PÚBLICA

comunicativas entre los ciudadanos y los caminos que seguirán los acuerdos colectivos
sobre opiniones y actitudes.

28
OPINIÓN PÚBLICA

COMUNICACIÓN Y

OPINIÓN PÚBLICA

La noción de opinión pública supone, en principio, que se trata de opiniones, y esto

quiere decir juicios sobre cuestiones de interés general. Las opiniones se mueven en un
terreno que podemos considerar que existe entre el conocimiento y la ignorancia, y se
articulan alrededor de temas respecto a los que no se pueden tener ideas definitivas;
son juicios que no son ni verdad ni mentira. Las opiniones se moverán, por lo tanto, en
el campo de la verosimilitud; de lo que es creíble o probable. No tiene sentido que
alguien diga que opina que la Tierra es redonda, porque es una cuestión de hecho. La
Tierra es o no es redonda. En cambio, sí se estará de acuerdo en que la pertinencia de
hacer la paz o la guerra es una cuestión sobre la que se pueden tener ideas varias, lo
que quiere decir que la opinión supone una posición personal; no diría compromiso,
pero sí el decantamiento de una persona hacia una explicación de las cosas que
permite más de una posibilidad. Por otro lado, las opiniones implican racionalidad e
información en grado variable, y siempre deben argumentarse de forma positiva o
negativa. Por otra parte, las cuestiones que son objeto de conocimiento son
impersonales; no dependen de nadie particularmente, y, en consecuencia, no requieren
ningún compromiso personal. No es necesario argumentarlas, sino, sencillamente,
demostrarlas.
Las opiniones siempre suponen juicios individuales, lo que hace que al hablar de
opiniones colectivas se corra el riesgo de crear abstracciones que carecen de cualquier
tipos de correspondencia con nada que tenga una realidad empírica. Sin embargo, y tal
y como enunciábamos anteriormente, estas abstracciones pueden ser útiles para
explicar unas determinadas situaciones que sí se dan en la sociedad.
29
OPINIÓN PÚBLICA

Cuando se habla de opinión pública, generalmente se quiere hacer referencia a


algo que va más allá de las opiniones individuales, e incluso de su suma. Se puede
admitir que los temas que afectan al conjunto de la sociedad originan debates y
procesos de información que ayudan a los individuos a formar sus opiniones
individuales. Por lo tanto, se tratará siempre de opiniones de personas concretas, pero
que son el resultado de la interacción comunicativa directa, cara a cara, o indirecta, a
través de los medios de comunicación. La existencia de opiniones individuales requiere
que haya ciudadanos capaces de tenerlas, es decir, personas razonablemente
informadas o muy informadas y que tengan la suficiente autonomía de juicio como para
poderse formar ideas personales de los problemas que afectan a la comunidad.
De estas generalidades podemos sacar algunas consecuencias. La primera es
que, para que se pueda hablar de opinión pública, es necesario que exista la posibilidad
de informar y de informarse con una libertad suficiente. En este punto todo el mundo
está más o menos de acuerdo. Después, debe aceptarse la necesidad de un debate
social más o menos libre o condicionado. En este punto existen algunas diferencias.
Asimismo, tendremos que admitir que, para que pueda hablarse de opinión
pública, es obligado que se manifieste de una u otra forma. No se pueden confundir
nunca la confidencialidad o los juicios no expresados con la opinión pública, ya que ésta
requiere necesariamente publicidad. Las opiniones, por lo tanto, es necesario que sean
manifestadas; después también será necesario que estas opiniones manifestadas
tengan algún tipo de operatividad social, esto es: que sean cultural y políticamente
relevantes.
Una última consecuencia que también tendremos que extraer de lo que hemos
dicho hasta ahora es que el ejercicio de la razón pública precisa que haya ciudadanos
capaces de razonar con libertad de conciencia y con capacidad crítica; es decir, que
haya públicos. Es evidente que las masas compuestas por sujetos indiferenciados o las
multitudes reunidas en un lugar y en un espacio de forma circunstancial no son, no
pueden ser, los sujetos de la opinión pública. La existencia de públicos activos es un

30
OPINIÓN PÚBLICA

fenómeno moderno que está relacionado con la creación de las democracias que se
establecieron en algunos países a raíz de las revoluciones burguesas.
La opinión pública es fundamentalmente un conjunto de procesos de
comunicación que se realizan entre los ciudadanos, y entre éstos y el gobierno. Tales
procesos se llevan a cabo mediante contactos directos y también indirectos, a través de
los medios de comunicación. Esta realidad indiscutible ha llevado a considerar a los
medios de comunicación como los instrumentos indispensables para el ejercicio de la
razón pública en las sociedades complejas actuales. Pero a menudo se ha errado
cuando se han pretendido considerar los contenidos de los medios y la opinión pública
como una misma cosa. Es lo que Allport (1937) ha denominado el malentendido
periodístico de la opinión pública. Los medios de comunicación, si desempeñan bien su
función, vehiculan las opiniones de la gente o le procuran las informaciones oportunas
para que los públicos puedan formárselas. Pero si se convierten en instrumentos de
propaganda, entonces ya no está claro si van a favor o en contra de la opinión pública.

31
OPINIÓN PÚBLICA

FORMACIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA

Rivadeneira parte de la siguiente definición de opinión pública para explicar la


formación de la OP:

La opinión pública es, por su formación, un producto de opiniones individuales sobre


asuntos de interés común y que se origina en las formas comunicativas humanas, en
procesos individuales, primero, y en procesos colectivos, después, en diversos grados,
según la naturaleza de las informaciones compartidas por los individuos, a la vez
influidas por los intereses particulares de los grupos afectados.

Producto y no Suma
En principio esclarece que no es la suma de las opiniones individuales, sino el producto,
ya que un sistema no puede sumar o restar nada a sus elementos:
“Si no podemos explicar la totalidad del sistema por la suma de elementos que lo
constituyen, esto vale para la opinión pública: producto, fenómeno de existencia propia,
totalmente independiente de sus factores constitutivos, donde es inseparable, al mismo
tiempo, la interacción de sus factores”.

Para ello comenzaremos por distinguir la opinión individual


SCHRAMM, al tratar el tema sobre el desarrollo de la comunicación, dice:
“Los pueblos operan a través de la opinión pública que surge del chisme y a través de
la comprensión que se deriva de la familiaridad”.

32
OPINIÓN PÚBLICA

El chisme
Esta aseveración informa de uno de los más poderosos elementos de formación de
opiniones individuales (son anteriores a la opinión colectiva): el chisme.

Opiniones personales
Su origen está en la comunicación y, consiguientemente, en la información que se
recibe a través de las formas comunicativas, en la percepción de hechos, recepción y
descifrado (decodificación) de significados. No hay opinión sin comunicación y dicho
axioma se extenderá del modo siguiente: no hay opinión sin información, cualquiera que
sea el mecanismo (medio) de trasmisión y recepción de mensajes que se utilice.
Mas no toda opinión individual es apta para la formación de opinión pública;
existen las opiniones personales que corresponden a la zona de la “mente pública”,
como Roberto E. Park llama a la opinión pública.

Las cuestiones de orden colectivo, inherentes a la “res pública”, de donde deriva la


institución jurídico-política llamada república, son los elementos aglutinantes de las
opiniones individuales.

La condición básica es que el sistema político reconozca, practique y garantice el


libre ejercicio de las opiniones y proteja con leyes adecuadas los derechos de expresión
de los grupos sociales. En condiciones adversas la opinión pública no desarrolla otra
cosa que estados de ánimo, murmuraciones y difusión de puntos de vista en forma
personal y directa, con la natural deformación de hechos y falsificación de la verdad.

33
OPINIÓN PÚBLICA

Medios masivos, sólo como estímulo


Hoy en día la comunicación de masas ha pasado a ocupar el primer lugar en la
información noticiosa. Pero, paradójicamente, en la sociedad de masas la base de la
formación de opiniones sigue siendo la comunicación directa, recíproca y personal. Los
medios masivos cumplen funciones de estímulo/refuerzo, de deformación e influencia,
según los casos y las intensidades manipulatorias, al mismo tiempo que son vehículo
de control social.

Comunicación horizontal
La formación de opinión se da, primeramente, entre personas, dentro de grupos de
pertenencia individual: comunicación horizontal: contacto personal y directo de los
individuos.

Comunicación vertical
El segundo nivel de la formación de la OP es influida por los medios masivos, en línea
vertical, de arriba abajo, por canales unidireccionales.

34
OPINIÓN PÚBLICA

Etapas Formación de OP
Rivadeneira

a) Disposición individual y clima comunicativo.


b) Información a través de medios masivos, e información no tecnificada: personal,
recíproca y directa.
c) Intercambio de puntos de vista entre los miembros del grupo social, que equivale
a procesamiento de la información, input energético importado.
d) Problemática del hecho. Qué es lo que nos afecta y por qué; cuál es su
importancia.
e) Confrontación de puntos de vista con miras a integrar elementos básicos de
coincidencia.
f) Proposición de vías de solución o alternativas a los aspectos y variantes que
ofrecen el problema.
g) Debate en torno a las proposiciones.
h) Acuerdo más o menos compartido sobre el modo que es o parece ser la vía de
solución. Éste puede ser controvertido por minorías, pues un acuerdo total es
imposible.
i) Estimulación del consenso para pasar a la acción y completar el proceso,
retroalimentación de la información.
j) Difusión del criterio finalmente admitido por la “mente colectiva”; hecho que
rebota en el mismo grupo y en cada uno de los miembros por efecto de los
mismos medios empleados para la información originaria y la retroalimentación.

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OPINIÓN PÚBLICA

Fases de Formación de la OP
Price

1. Fase de Problema:
Consiste en la identificación del problema que vulnera el sistema establecido.

2. Fase de Propuesta:
Se propone una solución al problema.

3. Fase Política:
Es propiamente la fase de debate social que tiene por objeto lograr el consenso
que defina la solución aceptada por la mayoría. Es en esta etapa donde surgen
las encuestas, hablan los expertos y se disputa el liderazgo.

4. Fase Programática:
Plantea las pautas a seguir, paso a paso, para llevar a cabo la solución elegida.

5. Fase Evaluativa:
Se evalúa el resultado una vez que se desarrolló la solución. Esta podrá dar
pauta a un nuevo debate según los resultados obtenidos.

36
OPINIÓN PÚBLICA

Esquema de la Teoría de Sistemas


de Baumhauer para la Formación de la OP

37
OPINIÓN PÚBLICA

Distinción entre opinión pública y opinión publicada

Un sistema político democrático exige un constante conocimiento de lo que


piensa la ciudadanía, la opinión pública. Pero, la opinión es “pública”, en dos sentidos.
En primer lugar por ser la “opinión compartida”, la opinión de la mayoría y en segundo
lugar, por ser una “opinión publicada”, gracias a que se publica17.
A estas alturas vale la pena hacer una distinción de estas dos asociaciones que
se prestan comúnmente a confusión. La opinión pública es un juicio más o menos
generalizado entre la población respecto a los asuntos que son de conocimiento
colectivo. Se estima que la opinión pública expresa un grado de legitimidad acerca del
gobierno, sus actos, así como de las demás instituciones. Su fuerza radica en las
acciones de permanencia y cambios en las actitudes del gobierno y –algunos
argumentan incluso– en el grado de control sobre ellos. “La opinión pública del público”
u opiniones del público, es un proceso cuantitativo de adición de opiniones. Es una
opinión pública que se suma; la “opinión pública del público” es la de una gran mayoría,
susceptible de ser medida por encuestas.
La opinión pública, por el contrario, es una noción cualitativa, es una opinión
pública autorizada, es una opinión pública que se publica. Incluso para algunos autores
la opinión pública es la de una minoría que tiene medios específicos y directos para
hacerse oír por el público, a través de los voceros de opinión pública. La opinión pública
es una dimensión del poder político. En esta medida los medios (de comunicación)
pueden desempeñar un papel reforzador de la legitimidad o cuestionador de la misma.
Para aclarar este punto es quizá necesario distinguir, entre opinión pública y
opinión privada. Mientras que la primera incide en los temas de interés público, la
segunda hace referencia a las opiniones de los particulares. De esta manera, así un
particular tenga una relevancia política o social (ej. un columnista de prensa) y publique
sus opiniones, éstas no pasan a ser la opinión pública. Lo que sí puede representar es
una corriente de opinión, aunque no toda opinión publicada es representativa de una

38
OPINIÓN PÚBLICA

corriente de opinión. A la inversa, no todas las corrientes de opinión de una sociedad se


tienen que ver necesariamente reflejadas en opiniones publicadas en los medios de
comunicación. Por lo tanto, el agregado de las coincidencias de las opiniones privadas
no son equivalentes a la preocupación colectiva. Pero, en general los temas sobre los
que se crean corrientes de opinión relativamente firmes, presentan una doble condición
de repercusión personal y colectiva (medidas de protección y seguridad, control de la
natalidad, p.ej.), en la que un individuo opina como ciudadano, como padre de familia,
miembro de una organización política o religiosa. De tal manera que en algunas
oportunidades una persona tiene opiniones duales, cuando lo hace en consonancia con
un grupo y cuando lo hace a partir de defender sus intereses particulares.

Factores Componentes de la Opinión Pública

De las varias clasificaciones es interesante la propuesta por el profesor Bernard C.


Hennessy en su libro “Opinión pública”, para quien los factores o componentes de la
opinión pública se pueden agrupar de la siguiente manera1:

La presencia de un tema. La opinión pública se forma alrededor de un tema o conjuntos


de temas públicos que se encuentran en el tapete y que ocasionan posturas
contrapuestas.

La naturaleza del público. Hay muchos públicos volcados hacia diferentes focos de
interés. Cada tema genera su propio público, aunque en muchos casos algunos
individuos se sitúen en diversos públicos.

Un complejo de creencias del público. Se trata de la distribución de las opiniones sobre


un tema. Hay que tener en cuenta que algunas creencias y sólo algunas son
mutuamente excluyentes entre sí. Ellas están en función de las actitudes y experiencias

39
OPINIÓN PÚBLICA

anteriores, como de la complejidad del tema. Algunos temas homogenizan públicos y


otros no. Este conjunto se denomina “complejo de creencias”. En política suele
presentarse una situación dicotómica: posición de mayoría y de minoría.

La expresión de la opinión pública. Resulta desde los medios de comunicación de toda


su variedad hasta los gestos, mímica y todos los códigos simbólicos.

El número de personas involucradas: en cada caso el número es diferente y quizá


incierto; lo importante es que el número sea capaz de producir algún efecto.

Estos componentes son básicos para entender los complejos pasos que conforman la
estructuración y cambios en la opinión pública.

40
OPINIÓN PÚBLICA

PÚBLICO Y OPINIÓN PÚBLICA

El término público tiene también a varios sentidos. Ya se señaló, líneas arriba, que la
ambigüedad del término opinión pública, según algunos autores, deviene de estos
varios sentidos del público. Existe una acepción legal que se centra en la idea de
“apertura”, en el sentido de ámbito abierto a todos (plaza pública, lugar público, juicio
público, etc.), en contraste al de la esfera privada. Un segundo sentido, desarrollado por
el derecho y el poder público, es el otorgado por la relación con el Estado. Es decir, en
el sentido de los asuntos relacionados con el bienestar general. Por último un tercer
sentido, sociológico, coloca el énfasis en que el individuo no desarrolla su vida hacia
adentro, en su intimidad, sino hacia afuera dirigida no sólo a otras personas sino
también a la sociedad como un todo.
Los públicos están compuestos –dicen Gerth y Mills– por gente que no está en
relación cara a cara, pero que, sin embargo, manifiestan intereses similares, o está
expuesta a estímulos semejantes, aunque más o menos distantes”. Público es,
entonces, aquella pluralidad de personas que constituyen el soporte de la opinión
pública. A diferencia de otras pluralidades, como masa, muchedumbre o multitud, este
término incorpora implícitamente, valoraciones positivas14. Por lo tanto, sólo el público
es portador de opinión pública. Es por ello que, “cuando el público deja de ser crítico –
sentencia R.E.Park–, se disuelve o se transforma en multitud”15. Una característica, por
lo tanto, del público es el desacuerdo, la diferencia en los intereses similares. La
investigación de la opinión pública permite desprender que existe un contínuo que va de
masa a público, en las siguientes formulaciones colectivas:

a) El público en general. Es el que corresponde a aquellos que consideran al público


como a la totalidad de la población. Allport, en el primer número de la prestigiosa revista
Public Opinion Quarterly (1937), se define decididamente en esta concepción y que
41
OPINIÓN PÚBLICA

ayudó a las prácticas de las encuestas. Existía detrás de esta concepción, la idea
democrática de la inclusión de todos los miembros de la sociedad. El problema es que
de este universo sólo un porcentaje –que varía en el tiempo y de una sociedad a otra–
está interesado e informado de las cuestiones públicas.

b) El público que vota. Es una de las más comunes operacionalizaciones del público,
siendo el resultado de las elecciones –para quienes la defienden– la mayor visibilidad
de la opinión pública en un sistema de democracia representativa. Pero, este colectivo
indiferenciado representa, en EEUU por ejemplo, sólo a la mitad de la población apta
para votar. Pero, muchas evidencias señalan que muchos electores, particularmente en
sistemas de voto obligatorio, realizan el acto de votar sin información e interés en la
campaña que los convoca.

c) El público atento. Es aquel sector de la ciudadanía que está informado e interesado


en los asuntos públicos y que conforma la audiencia de las élites públicas. D.J.Devine,
señala cinco medidas para reconocer al público atento: el interesado en política en
general, el interesado en campañas electorales, el que habla de política, el que se
expone a las noticias políticas de los medios y el que lee sobre política en revistas16. En
muchos casos, sin embargo, es un público pasivo, aunque más activo que los
anteriores.

d) El público activo. Es un grupo más pequeño, que sale del público atento. Su
compromiso con los asuntos públicos es intenso, incluyendo aspectos formales de
participación política, como informales pero de manera muy activa (debates y
discusiones públicas). Normalmente a este grupo se le denomina élite, e incluye gente
tan variada como líderes políticos, funcionarios gubernamentales, creadores de opinión,
entre otros. Todos ellos participan y compiten en una suerte de mercado de opinión en
donde buscarán conseguir seguidores y conversos.

42
OPINIÓN PÚBLICA

Si bien este último grupo tiene una influencia mayor que el resto (algunos dirán
desproporcionada), merecen la atención de los medios y son los actores de la
comunicación política, no se debe dejar de lado a los espectadores de la misma, en la
medida en que en la interacción de ambos grupos se encuentra la formación y el
impacto de la opinión pública.

43
OPINIÓN PÚBLICA

ELEMENTOS DE FORMACIÓN
DE LA OP
Recordemos que la opinión pública es un fenómeno psicosocial que, como señala la
teoría de los sistemas abiertos de Otto Baumhauer, es el producto del proceso
transformativo de información introducida en el sistema abierto de clima de opinión
pública.
De acuerdo con el esquema anterior, encontramos que un hecho convertido en
información se transforma (throug put) de acuerdo a una serie de elementos que le dan
un tinte determinado y al final sale de este sistema a manera de opinión.
Cierto mensaje es pasado por los engranajes de la mente del individuo o del
grupo social, por los medios de comunicación, etc. y ello influye en la formación de
nuestras opiniones, a partir de nuestra visión del mundo que esto nos genera.
¿Por qué la sociedad debate un tema y no otro? ¿Por qué un grupo dice lo que
dice y otro da otro argumento? ¿Por qué el debate social se mueve o cambia hacia uno
u otro lado? Pues son los elementos que determinan a la opinión pública las que van
dando estas pautas.
Los elementos que influyen en la formación de la opinión pública se encuentran
en diversos niveles, que de cualquier forma son un ciclo y se influyen unos a otros. Pero
para cuestiones prácticas dividiremos:

43
OPINIÓN PÚBLICA

INDIVIDUO SOCIEDAD ESTADO MEDIOS


Arquetipos Ideología Estado Prensa
Estereotipos Cultura Tipo de gobierno Radio
Prejuicios Educación Sistema Económico Cine
Identidad con el grupo Religión Propaganda* Televisión
Grupo de Opinión Propaganda Internet
Empresarial*
Líderes de Opinión Publicidad* ***
*Estos elementos evidentemente se relacionan con los medios de comunicación, pero
dependen de los otros niveles.

44
OPINIÓN PÚBLICA

ARQUETIPOS
Teoría de los Arquetipos de Jung

Los contenidos del inconsciente colectivo son los arquetipos. Arquetipo significa
"modelo original o prototipo", pero la definición, desde la psicología junguiana no es tan
sencilla. Y menos cuando leemos al sabio suizo que indica que "el arquetipo es el
núcleo de un complejo1", con lo que aquellos adquieren renovada trascendencia. Los
complejos que -siguiendo la expresión junguiana- "mueven" al hombre tienen como
elemento básico a un arquetipo.
No uno en especial. Diversos arquetipos pueden originar diversos complejos. Y
se pueden tener varios complejos a la vez, unos más intensos que otros...
Ya no son entonces, estos, contenidos del inconsciente colectivo, algo lejano, oscuro y
profundo de rara presencia en los estratos superficiales de la psique. Ahora
comprendemos otro de los motivos por los que son ellos quienes rigen nuestra
existencia. Hall y Nordby indican que "es muy importante para la correcta comprensión
de la teoría junguiana sobre los arquetipos, que estos no sean considerados como
cuadros totalmente desarrollados en la mente, como imágenes de los recuerdos de las
experiencias pasadas de nuestra vida. El Arquetipo de la Madre, por ejemplo, no es
una fotografía de una madre o de una mujer. Más bien es como el negativo de lo que
debe ser desarrollado por la experiencia" (1).
"Lo que se hereda -dirá el profesor Rubino, aclarando términos- es la estructura
potencial de los arquetipos". Y agrega: "No percibimos a los arquetipos en sí mismos,
sino a sus manifestaciones simbólicas. Los arquetipos se manifiestan a través de
proyecciones, lo que nos permite inferir la presencia de ellos".
Para Jung, una imagen primordial determinada, es decir, un arquetipo, se
cumplimenta como tal, con respecto a su contenido, solamente cuando se hace

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OPINIÓN PÚBLICA

manifiesto, y se completa, por lo tanto, con el material de la experiencia consciente.


Volvemos aquí a la imagen ilustrativa del cauce seco del río y la experiencia
rellenándolo vigorosamente.
En efecto, puede considerarse que llegamos al mundo con potenciales
estructuras arquetípicas que son, en nuestra psique, como un nutrido complejo de
cauces de ríos que en este momento se hallan secos. Estos, así como sucedió en la
Tierra con el Cañón del Colorado, fueron labrados por las 'corrientes' de generaciones
y generaciones. No corrientes de agua que lo recorren desde hace millones de años
como ocurre en el Gran Cañón, sino corrientes psíquicas, mentales. Con toda la
metáfora significativa que implica hablar de inundaciones psíquicas, sequías psíquicas,
remansos psíquicos, erupciones psíquicas y toda otra combinación posible de este
estilo. Así, heredamos cauces secos. Ríos muertos. Pero nuestra experiencia los va
haciendo fértiles. Les agrega agua una vez más. Y entonces, los arquetipos dejan de
ser meras estructuras para convertirse en símbolos proyectados hacia el exterior. Y, en
lo interno, al recibir esa "agua" benefactora, renuevan el vigor, adquieren la capacidad
de utilizar y canalizar la energía enorme que poseen y llegan a intervenir en otros
estratos psíquicos que trascienden la psique colectiva.
En sus primeros escritos Jung denominó a estas estructuras hereditarias
"imágenes primordiales", expresión que toma de Burckhardt. Pero, después,
comprendió que era más preciso llamar "arquetipos" a estos fenómenos que él había
descubierto. Lo hizo con el sentido que le diera San Agustín y, antes que él, Hermes
Trimegisto, la versión griega del dios egipcio Toth, quien en el Poimandres (que es la
primera parte del grupo de títulos que componen la obra Corpus Hermeticum) expresa:
"Habéis visto en vuestra mente la imagen arquetípica". Para ese tiempo Jung ya sabía
que los arquetipos "estaban tan elevadamente organizados y vivos en el inconsciente,
y que influían tanto sobre la imaginación consciente, que podían ser personificados o
cuanto menos asumir una expresión abstracta (...). Hay un ejemplo de la vívida

1
Complejo como nosotros conocemos: complejo de inferioridad, complejo de mujer falta, complejo de mártir, etc.
46
OPINIÓN PÚBLICA

complejidad de este mundo de los arquetipos, las representaciones instintivas e


intuitivas de la mitología griega. Este sistema espiritual es quizás el modelo más
altamente colectivo que aún poseemos. Es precisamente debido a esta excepcional
conciencia instintiva del inconsciente colectivo, demostrada en sus mitos y leyendas y
en todo lo que surge de ellas, que los griegos fueron capaces de hacer una
contribución tan formidable a la evolución del espíritu humano" (2).
Jung expresa también que los 'arquetipos' son las formas innatas, a priori, de
'intuición', de percepción y de aprehensión. "Igual que los instintos impelen al hombre a
un modo específicamente humano de existencia, así los arquetipos fuerzan sus vías de
percepción y de aprehensión dentro de esquemas específicamente humanos".
Sigue siendo, sin embargo, difícil llegar a comprender el concepto de arquetipo
según la psicología junguiana. El doctor Rubino anota lo siguiente: "Los arquetipos son
formas o imágenes que tienen naturaleza colectiva y que se dan en todos los hombres
que habitan y habitaron la Tierra, proveyendo los temas míticos. Estas estructuras
arquetípicas las podemos observar también en el individuo en sí mismo como en las
comunidades "ágrafas" e históricas. Se trata de algo así como 'modelos- patrones' en la
formación de símbolos y que se repiten desde las tinieblas primordiales".
Completa esta exposición, que ya va adquiriendo ahora sí límites precisos,
Frieda Fordham quien, como ya dijimos, cuenta con el apoyo intelectual del maestro en
sus obras escritas. Dice ella: "Podemos aventurarnos a suponer que las imágenes
primordiales o arquetipos se formaron durante los milenios en que el cerebro humano y
la conciencia humana iban lentamente emergiendo de un estado animal; pero sus
representaciones, es decir, las imágenes arquetípicas, como tienen la cualidad
primordial, se modifican o se alteran de acuerdo con la era en que aparecen. Algunos,
sobre todo aquellos que indican un cambio importante en la economía de la psique,
aparecen en forma abstracta o geométrica, tal como un cuadrado, un círculo o una
rueda: ya sea por separado, ya en combinación formando de modo más o menos
elaborado un símbolo particularmente importante y típico (...). Otros se presentan como

47
OPINIÓN PÚBLICA

formas humanas o semihumanas, como dioses o diosas, enanos, gigantes: aparecen


como animales o plantas, reales o fantásticos, de los que hay ejemplos incontables en
la mitología" (3).
He aquí, entonces, que los arquetipos aparecen en el hombre a través de formas
determinadas: en las mitologías, en las leyendas, en los sueños, en ciertos deseos de
colectividad. Mediante el estudio de determinados sueños (Jung hablará de sueños del
inconsciente colectivo y otros, los más comunes, donde aparecen elementos de ambos
estratos, ya que raramente existen manifestaciones oníricas puras), de las leyendas y
de las mitologías - particularmente las de culturas en estado primitivo o bien otras de
enorme esplendor creativo como la egipcia, la griega y la romana-, es posible deducir la
existencia de los mismos arquetipos a través de los tiempos. Lo que sucede es que,
como indica Fordham, estos presentan los "ropajes" propios de cada época. Cada
tiempo y cada momento de cada cultura reviste el arquetipo con un "maquillaje"
especial y particular de ese lugar y ese momento. Le otorga un "tinte" propio donde
intervienen las circunstancias y el desarrollo de esa cultura. Con distintos emergentes
visibles o imaginarios, son los mismos arquetipos de siempre.
Jung explica que las expresiones más directas del inconsciente colectivo se
encuentran cuando los arquetipos aparecen como imágenes primordiales en los
sueños, en estados desacostumbrados de la mente (hoy llamados estados alterados de
conciencia) o en las fantasías de los psicóticos.
Al referirse a la intervención del inconsciente colectivo en las enfermedades
mentales graves, indica Jung que se despiertan los arquetipos para una vida
independiente y asumen la dirección de la personalidad psíquica, reemplazando al ego
incapaz y a su voluntad y su deseo, demasiado débiles. Agrega también que "el
aislamiento en el solo YO tiene la paradójica consecuencia de la aparición en los
sueños y fantasías de contenidos impersonales, colectivos, que son también el material
de que pueden nutrirse ciertas psicosis esquizofrénicas".

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OPINIÓN PÚBLICA

Para vivir la experiencia arquetípica, obtener su análisis y concluir obteniendo la


síntesis de estos, es requisito esencial no identificarse con los arquetipos. Porque, de
suceder semejante cosa, habremos incentivado la principal característica de la reacción
patológica, y estaríamos invadidos por fuerzas primordiales.
Cabe aquí hacer una aclaración, una división tajante, para no confundir
conceptos. El material psíquico arquetípico se encuentra tanto en el inconsciente de
una persona normal como en el de quien padece esquizofrenia. Hasta ese punto no
hay diferencia. Lo que sucede es que debe observarse si estas presencias arquetípicas
están o no elaboradas. Y, en tal caso, de qué modo se encuentran hechas esas
elaboraciones. Del estudio de estas dos variables habremos de poder discernir si el
material arcaico es la causa psicopatológica de la enfermedad. No de otra manera.
Jung siempre advierte acerca de ciertos cuidados que deben ser tenidos en
cuenta en el trabajo analítico de la psique. Dice que en los casos de psicosis latente, en
los que basta un empujón para que aparezca manifiestamente la catástrofe, puede ser
suficiente para ello la admisión del estado presente o la acción de un complejo. Uno de
los peligros que más próximo está es el de la identificación con las formaciones del
inconsciente. Si existe una disposición lábil puede producirse un estado equivalente a
la psicosis. Es por este motivo que, como dijimos anteriormente, Jung no vacilaba -ante
algunos casos dejar que la neurosis del paciente siguiera su curso evolutivo, pues
advertía que esta era la única contención contra la presencia de manifestaciones más
graves que podrían producir, por ejemplo, una psicosis.
Con respecto a la neurosis, Jung la considera no sólo desde el punto de vista
clínico, sino desde la visión psicológica y social, y llega a la conclusión de que es una
afección grave, particularmente en lo que se refiere a sus efectos en relación con el
medio ambiente y el modo de vida neurótico, pudiendo ser la neurosis nuestro peor
enemigo o nuestro mejor amigo, por cuanto sus mecanismos tienen un doble
significado: mira adelante y atrás, abajo y arriba. Agrega luego que no es el paciente
quien se ha curado de la neurosis, sino que la neurosis ha curado al paciente.

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OPINIÓN PÚBLICA

Estos que preceden son conceptos muy importantes en las consideraciones


psicopatológicas que hace la psicología junguiana. Aquí se presenta a la neurosis
como un elemento a través del cual se hace posible la curación del paciente. Entonces
obtenemos el siguiente corolario: no se produce una neurosis como síntoma de una
perturbación psíquica, sino que la neurosis es el elemento con el que reacciona la
personalidad para curar el disturbio.
La neurosis cumple aquí un papel similar al de los glóbulos blancos en lo físico,
valga la comparación. Los glóbulos blancos no son el resultado de una enfermedad, de
una infección por ejemplo: sino que estos existen para contrarrestarla, para eliminarla.
Algo así sucedería con la presencia de la neurosis. A tal punto que ésta en ocasiones,
según determinó Jung, está cumpliendo el papel de dique de contención a efectos de
no dejar pasar el agua que se desliza por aquellos viejos y milenarios cauces que
fueron labrados por los arquetipos y que buscan, en ese momento, adueñarse de la
persona, lo que ocasionaría al individuo el nacimiento de una enfermedad peor para él
y para la sociedad. Una esquizofrenia, por ejemplo.
La concepción junguiana del inconsciente lo revaloriza respecto de otras
psicologías ya que no lo presenta como un depósito de basuras, de cosas dolorosas
que debieron ser reprimidas, anuladas, escondidas.
Al revelar la existencia de un inconsciente colectivo encontramos que además de
aquel estrato sombrío, existen también motivos para la alegría de vivir y las fuentes de
la inspiración y la creatividad. El inconsciente es la "fuente de la conciencia y del
espíritu creador, y también del destructivo de toda la Humanidad". Se trata de una
conjunción de polos opuestos. Un reservorio totalizador. Es, otra vez más, la presencia
enantiodrómica que habrá de hallar Jung en todos sus estudios sobre el hombre. Aquí,
el inconsciente aparece como la arena y, a su vez, los protagonistas que luchan en esa
arena. Es la cotidiana justa entre el Bien y el Mal.

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OPINIÓN PÚBLICA

(1) Hall, Calvin y Norby V.J., Conceptos fundamentales de la psicología de Jung, Ed.
Psique, 1975, página 40.
(2) Van der Post Laurens, Jung y la Historia de Nuestro Tiempo, Sudamérica, Bs.As,
1978, pággina318-319.
(3) Fordham Frieda, Introducción a la Psicología de Jung, Morata, Madrid, 1968,
páginas 27-28.

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OPINIÓN PÚBLICA

ESTEREOTIPOS

Teoría de los Estereotipos de Walter Lippmann

Estereotipo y clisé tienen el mismo sentido, que sirve para reproducir señales y
signos. Es el conjunto de imágenes que guarda cada persona acerca de diversidad de
objetos.

STEINBERG Y BLUEM
Ninguna expresión de opinión se encuentra completamente sola; su formación
exige: un hecho observable, una proyección imaginada y la aceptación de lo declarado
por otros. Nuestras percepciones son, en cierto grado, a priori: “escogemos aquello que
nuestra cultura ha definido ya para nosotros y tendemos a percibir lo que escogemos
en la forma en que nuestra cultura lo ha estereotipado para nosotros”.
El estereotipo sugiere la existencia de imágenes que conservamos por
experiencia anteriores y que han quedado almacenadas en nuestra memoria.
Qué tanto sabemos acerca de algo es la medida que puede señalar la cualidad de
modelos en confrontación con los cuales reaccionamos. Qué tanto se nos ha compelido
por la propaganda, a través de la tradición cultural, sutil o brutalmente a formar
nuestros estereotipos, nos dará la relativa cuantificación del proceso de manipulación.
Muchos estereotipos se fijan por la constante repetición de frases hechas,
estribillos, slogans de diversos contenidos: políticos, comerciales, extraídos de
discursos, de la moda, de textos literarios, porque suenan bonito, o porque los
pronunció un líder de opinión...
Llevada a la exageración, la aplicación de estereotipos es una forma indolente
de reaccionar al mundo que nos rodea. Tiende a resultar en la aceptación, sin crítica
alguna, de las apariencias como realidad.
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OPINIÓN PÚBLICA

Como indica Lippmann, los estereotipos como tales no son ni buenos ni malos; es el
conocimiento de que son simplemente estereotipos, lo que los hace capaces de
absorción y modificación.
Los estereotipos es un proceso perezoso y apócrifo en el mejor de los casos,
pues no sólo reduce al mínimo y produce cortos circuitos en el esfuerzo y en la acción
inteligentes, sino que tiende a dejarnos a merced de los aspectos más despreciables
de la propaganda.
Los estereotipos o clisés invaden todos los campos de nuestras experiencias, de
nuestro aprendizaje, del conocimiento racional, sensible e intuitivo del mundo exterior.
Esta formación de imágenes fijas, que bien pueden ser alimentadas o enriquecidas por
los marcos de referencia en constante aumento, se debe, en gran medida, a la
influencia de los medios de comunicación; a los sistemas de los códigos, patrones bajo
los cuales seleccionamos las informaciones; parámetros que permiten obtener
elementos de codificación y decodificación, en función de las intenciones comunicativas
de la fuente y agentes interventores en todas las fases del proceso comunicativo. Los
estereotipos tienen su base en cada lenguaje y están reforzados y divulgados por la
comunicación.
Nuestro mundo de estereotipos está, entre otros, compuesto por los siguientes
elementos:
• señales físicas que van desde las mismas palabras que integran un idioma,
hasta códigos de señales, signos y símbolos de que se ocupa la semiología;
• sentencias, adagios, refranes, terminología científica y técnica,
• creencias, dichos populares, frases literarias, versos, coplas anónimas,
• slogans, lemas, etc.,
que recibimos como herencia de generaciones anteriores, en unos casos; que nos
hemos acostumbrado a repetir desde la infancia, que imponen en la actualidad la
propaganda política, la publicidad comercial, el cine, las estaciones de radio, la

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OPINIÓN PÚBLICA

televisión, los diarios, las revistas y aun las actitudes sociales como la moda y los usos
de cada época.
Se trata de multitud de formas expresivas que no nos pertenecen
auténticamente, sino que forman parte de experiencias almacenadas a través de toda
la cultura; frases construidas en situaciones especiales.
Quizá resulta legítimo hablar de formas estereotipadas alienantes, cuando
nuestras imágenes concuerdan con apariencias de otras realidades, de otros pueblos,
de otras mentalidades y contrastan o son absolutamente ajenas a la realidad propia.
Nuestros juicios de valor, además de otras influencias, reciben las de
estereotipos cuya importancia ha sido estudiada dentro del marco de las “expectativas”
que tenemos acerca del comportamiento de los otros.
Lippmann reconocía en su tiempo que “la más sutil y la más general de todas las
influencias es aquella que crea y mantiene el repertorio de estereotipos. Nos hablan del
mundo antes de que lo hayamos visto. Nos imaginamos la mayor parte de las cosas
antes de haberlas experimentado. Y esas preconcepciones, a menos que la educación
nos haya hecho agudamente observadores, gobiernan profundamente el proceso total
de la percepción”.
Los estereotipos no confrontados, no comparados con la realidad, llevan a
cometer excesos (pues se trata de apariencias) en nuestros juicios de valor, en
nuestras opiniones, en conceptos que vertimos acerca de personas, situaciones,
grupos de personas, pueblos, naciones.

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OPINIÓN PÚBLICA

PREJUICIOS

Muchas opiniones tienen su origen en la predisposición agresiva o negativa de la


persona hacia algo; ya sea oro grupo, otra persona, una idea, una obra de arte, una
cultura, etc. El prejuicio es anterior a la experiencia con el objeto. Es una manera de
ver, un punto de vista adoptado, un concepto preformado.
LINDGREN: la naturaleza del prejuicio es la expresión hostil que puede
expresarse “de una manera simbólica y no directamente”.
KLINEBERG: el prejuicio puede ser también positivo: “es un juicio previo, un
sentimiento o reacción hacia las personas o las cosas, anterior a la experiencia y, por
tanto, sin fundamento para ella”.
Si el prejuicio es aparentemente idéntico a los estereotipos, su base verdadera
es el comportamiento ante el objeto, mientras que el estereotipo es una “imagen”, de
donde podemos inferir que la relación estereotipo-prejuicio se refiere a que el
primero es anterior al segundo.
BAUMHAUER: “Los prejuicios son auxiliares necesarios par ala vitalidad de la
orientación por seguir, de las decisiones por tomar, a pesar de todos los prejuicios
contra el prejuicio... ¿Qué haría el hombre si en todas las situaciones de la vida
cotidiana, en cada momento, tuviera que comenzar por hacer el análisis racional de las
circunstancias, a fin de poder decidir cómo conducirse?”
Los prejuicios son elementos orientadores imprescindibles para nuestras
actitudes frente a objetos del mundo externo, y eso vale tanto para el comportamiento
individual como para el de índole social.
Su importancia en la comunicación es notable, si consideramos que el proceso
se rige por niveles de selección de mensajes conforme a patrones de orientación entre
los cuales descubrimos al prejuicio.
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OPINIÓN PÚBLICA

IDENTIDAD

La identidad personal tienen que ver con la idea que tengo de mí mismos. A
nivel colectivo es la idea grupal que se tiene del nosotros. Lo que somos y lo que
queremos ser. Ésta se forma a partir de símbolos que todos reconocemos y a los que
nos sentimos pertenecer.
En contraposición al nosotros se encontrará siempre el otro o los otros (el que es
diferente), el extranjero.
Los símbolos del grupo pueden ser la bandera, el himno nacional, el escudo
nacional, los símbolos religiosos, los distintivos de un partido, el uniforme de un equipo,
etc.
Un ejemplo es cuando un mexicano sale al extranjero y se topa con alguien que
porta su bandera. Seguramente serán "carnales" durante el viaje, aunque uno sea de
Monterrey y el otro del DF, al finalizar el viaje seguramente nunca se volverán a ver...
pero el efecto de pertenencia al sentirse extranjero en otro país será evidente.
Aquí se refuerza la teoría de La espiral del Silencio de Nöel Neuman, el hombre
opina de acuerdo a su identidad o su sentimiento de pertenencia con un grupo, de ahí
la necesidad de estudiar los sistemas de identidad de los diversos grupos para saber
por qué un grupo opina como opina.

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OPINIÓN PÚBLICA

IDEOLOGÍA

La ideología es una categoría fundamental para el análisis y comprensión de los


medios de comunicación. Aunque el término "ideología" posee muchas definiciones, las
he reducido aquí intencionadamente a sólo dos para observar más claramente sus
diferencias.

Definición 1. La ideología es un conjunto de ideas, normalmente políticas,


formuladas deliberadamente, coherentes y racionales, empleadas para delimitar y
comprender la forma en que puede organizarse la sociedad.
Utilizada de esta manera, se confiere a la ideología un carácter peyorativo, buscando
denigrar y anular las ideas de aquellos a quienes se refiere. Este uso del término
sugiere que las ideas, de alguna forma, son inherentemente falsas e imperfectas
puesto que no son realistas (en el sentido de que son inalcanzables) o no reflejan la
realidad. Es habitual que la gente se refiera a la filosofía de un cierto movimiento
político como si se tratara de una ideología: ideología nazi, fascista, socialista, de
derechas, de izquierdas, etc. Las ideologías son, en este sentido, algo que alguien trata
de imponernos.
Esta definición no es útil para nuestro propósito puesto que desestima las
ideologías sin preocuparse de saber lo que son.

Definición 2. La ideología es un conjunto de valores sociales, ideas, creencias,


sentimientos, representaciones e instituciones mediante el que la gente, de forma
colectiva, da sentido al mundo en el que vive.
Todo el mundo debe tener un conjunto de valores, sentimientos, creencias que
‘tenga sentido’ para ellos. Todo aquello que hacemos —ir a trabajar, visitar un amigo,
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OPINIÓN PÚBLICA

leer un libro— debe tener algún sentido. Por supuesto, es posible que comencemos a
hacer algo que no tiene sentido y dejemos de hacerlo. Como sabréis, hay ocasiones en
que ponemos en duda nuestra ideología y pensamos que ha dejado de tener sentido
atenerse a ella de la misma forma en que veníamos haciéndolo. Claros ejemplos de
esto podrían ser el nacimiento de un hijo, la pérdida del trabajo o de un amor, o una
tragedia en nuestra comunidad. Si cambiamos entonces nuestro comportamiento,
habremos encontrado una nueva forma de acción social que vuelve a tener sentido;
habremos adoptado un nuevo conjunto de sentimientos, creencias y valores.
Esta definición se fija en el hecho de que la gente busca sentido al mundo
colectivamente. Para que una ideología tenga repercusión social debe ser compartida,
convenida entre un grupo numeroso de personas. Yo puedo creer que soy la
reencarnación de la Princesa Diana de Gales. Pero si nadie acepta esta creencia, me
encerrarán en una clínica psiquiátrica. Si la creencia comienza a ser compartida
extensamente, se abre ante mí un futuro de fama y fortuna. Éste es un ejemplo tonto y
trivial. Pero puede no serlo si una persona o personas deciden tener la "solución final"
al "problema Judío" o al de la convivencia interracial en la antigua Yugoslavia, etc.

Las dos definiciones comparten este mismo argumento: las ideologías son
conjuntos de ideas que explican cómo funciona la sociedad, aquello que da sentido al
mundo. Pero la segunda definición hace hincapié en que las creencias y los
sentimientos son importantes en cualquier ideología. Esta idea nos traslada fuera del
reino de lo puramente racional y consciente. Lo que estoy sugiriendo es que las
ideologías se conectan a nuestros corazones tanto como a nuestras cabezas y no
siempre somos conscientes de ellas.

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OPINIÓN PÚBLICA

IDEOLOGÍA DOMINANTE
Todo grupo social tiene su propia forma de pensar, sentir, creer y entender el
mundo. Existen múltiples ideologías; quiero considerar ahora la idea de ideología
dominante planteada por Louis Althusser.
Althusser, siguiendo a Marx, sugirió que todas las sociedades tienen una
ideología dominante. Esta ideología, compartida por la mayor parte de la sociedad, está
compuesta por un conjunto de creencias y valores coincidentes. La ideología es
dominante en dos sentidos. En primer lugar, en sentido numérico. En segundo lugar,
porque apoya los intereses de la clase dominante. Analizaré la manera en que las
creencias y valores dominantes, apoyados por grupos específicos de la sociedad,
llegan a ser aceptados y compartidos por muchos, y cómo los medios de comunicación
contribuyen a lograr esa aceptación.
Althusser sostiene que el concepto de ideología trasciende la conciencia.
Contempla la ideología como la fuerza inconsciente en que la gente vive más que
notarla. A modo de ejemplo, pensad en la forma nada problemática en que se acepta la
noción de propiedad privada en la cultura occidental. Damos por hecho que los
individuos pueden acceder a la propiedad exclusiva de toda clase de bienes y tierras.
La propiedad privada, sin embargo, ha evolucionado desde sociedades en las que el
derecho de propiedad se encontraba predominantemente en manos de una minoría. El
siete por ciento de la población de Gran Bretaña y Australia —el que se beneficiaba
realmente del sistema de propiedad privada: el sistema mantenido por la ley y regulado
por ella— poseía el 84% del total. No estoy diciendo que el derecho de propiedad
privada sea una equivocación. Sino, simplemente, que de esta ideología, compartida
de forma mayoritaria en Occidente, se benefician en realidad aquellos que
tradicionalmente disfrutan de mayores posesiones. La ideología dominante apoya los
grupos de poder dominantes. De aquí surge la pregunta: ¿por qué apoyamos algo que
no nos beneficia?

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OPINIÓN PÚBLICA

Althusser propone la existencia de dos mecanismos para conseguirlo: el Aparato


Represivo del Estado y el Aparato Ideológico del Estado.

EL APARATO REPRESIVO DEL ESTADO


El Aparato Represivo del Estado se compone de mecanismos que obligan a la
gente a adaptarse a la ideología dominante. Se utilizan deliberadamente para controlar
el sistema penal y coaccionar a la gente que pretende cambiar el sistema. Se trata
fundamentalmente de instituciones legales: la policía, el sistema judicial, el sistema
penitenciario y el ejército, que se ocupan de quienes perturban el desarrollo de la
sociedad. Estas fuerzas no actúan sobre los sentimientos y las ideas de la sociedad,
sino que hacen uso directo de la fuerza. Sus tácticas, aunque actúen de la misma
forma, varían a través del tiempo. Considérese por ejemplo el castigo. En la Edad
Media, el castigo era un espectáculo público. A la gente se la ahorcaba en público, se
la encadenaba en la plaza mercado, eran lapidados. Hoy el castigo es privado. A los
criminales se les encierra en lugares apartados. Las ejecuciones son privadas y no
públicas. En el contexto de los medios de comunicación, la censura es parte del
Aparato Represivo del Estado.

EL APARATO IDEOLÓGICO DEL ESTADO


Éste resulta bastante más interesante para quienes analizamos los medios de
comunicación. Se trata de instituciones mediante las que se nos socializa a fin de
aceptar la ideología dominante. El aparato ideológico del Estado no funciona de
manera coactiva. Opera simplemente a través de conquistar nuestro asentimiento hacia
la ideología dominante. Althusser identificó las instituciones fundamentales que llevan a
cabo este proceso de socialización: la iglesia, la familia, el sistema educativo y los
medios de comunicación. De hecho, hoy en día los medios son con toda probabilidad
un agente de socialización más importante que la iglesia.

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OPINIÓN PÚBLICA

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN COMO PARTE DEL APARATO IDEOLÓGICO DEL ESTADO

Los medios de comunicación tienden a apoyar la ideología dominante. Más


adelante introduciré mayor complejidad en el argumento. Por ahora señalaré que los
medios de comunicación apoyan la ideología dominante produciendo programas y
productos que defienden los valores de la cultura blanca, patriarcal y capitalista. No
obstante, hay dos elementos importantes que tienden a socavar este proceso:
1. Con el objetivo de ganar apoyo para la ideología dominante a través de sus
productos, los medios de comunicación deben obtener el respaldo de aquellos
grupos sometidos y minoritarios (mujeres, indígenas, clase trabajadora, etc.). Deben
ofrecer productos que también proporcionen placer a esos grupos, puesto que
suponen la mayor parte de la audiencia.
2. Los medios de comunicación se ocupan a menudo de tensiones y desórdenes
sociales. Por ejemplo, las noticias y sucesos de sociedad están casi siempre basadas
en conflictos. El teatro, las series y las películas giran habitualmente en torno a
conflictos: entre personajes y sistemas de valores. Los dramas policiacos centran su
atención en crímenes y fracturas sociales. Las comedias de situación se ocupan de la
familia y las relaciones entre sexos. Podemos ver así que aunque los medios de
comunicación apoyan la ideología dominante prestan también atención a los problemas
sociales. Si bien, el hecho de que se ocupen de ello no significa que lo hagan de una
forma que cuestione el sistema. Lo que es fundamental son las convenciones utilizadas
por estos programas para manejar y resolver los problemas que presentan. En ello
consiste la acción ideológica de los medios de comunicación.

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OPINIÓN PÚBLICA

GRUPOS DE OPINIÓN

Para la ciencia de la comunicación, la importancia de los grupos radica en las


interacciones e interrelaciones que equivalen a nexos comunicativos con efectos y
acciones recíprocos.
Cómo actúan los grupos en sus relaciones con otros, cómo ejercen funciones en el
complejo de instituciones sociales (módulos duraderos del comportamiento: Bottomore)
es problema que interesa especialmente a:

a) la psicología social, porque su objeto es descubrir el efecto que ejerce sobre


el individuo ese ambiente social al cual pertenece y el efecto que produce en la
conducta el hecho de cómo los hombres se influyen recíprocamente.
b) la ciencia de la comunicación, porque toda conducta brotada de tales
interacciones grupales tiene significado de forma comunicativa.

Pero la composición grupal es muy compleja; no basta decir que un grupo es un


conjunto de dos o más personas: nos interesa conocer qué es lo que hace que dos o
más personas se reúnan físicamente o participen espiritualmente de algo.

DEFINICIÓN DE GRUPO

‰ Grupos primarios: las relaciones de los individuos son de naturaleza íntima,


permanente: familia. Son informales.
‰ Grupos secundarios: relaciones más abstractas, de naturaleza menos íntima más
impersonal: asociaciones.

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OPINIÓN PÚBLICA

Se caracterizan por su formalidad, sus estructuras complejas, porque son fáciles de


disolución y están sometidos a las “dinámica de grupo”.

SISTEMA DE PAPELES
NEWCOMB: Consiste en dos o más personas que comparten normas con respecto
a ciertas cosas y cuyos papeles sociales están estrechamente vinculados: familia,
escuela, trabajo, partido político.

Condiciones para la existencia de un grupo:


1. que las personas compartan normas con respecto a algo,
2. que existan interrelaciones de papeles entre los participantes del grupo.
Así, Newcomb califica al grupo como un “sistema de papeles”.
Opera como un sistema fluido sólo en la medida en que sus miembros se comunican
significados comunes con respecto a objetos materiales, personas o instituciones.

GRUPOS Y CUASIGRUPOS
BOTTOMORE: Un grupo social puede ser definido como un agregado de individuos
en el que existen relaciones definidas entre los individuos que lo componen y cada uno
de ellos es consciente del grupo y de sus símbolos.

• Grupos sociales: tiene por lo menos una estructura y una organización


rudimentaria (reglas, ritos, etc) y una base psicológica constituida por la conciencia de
sus miembros: la familia, el pueblo, la nación.
• Cuasigrupos: es un agregado sin estructura u organización y cuyos miembros
pueden ser inconscientes o débilmente conscientes de la existencia del grupo: clases
sociales, multitudes, los de sexo o edad.

63
OPINIÓN PÚBLICA

Grupos sociales y cuasigrupos tienen interrelaciones y variables importantes; los


cuasigrupos pueden servir de base para la organización de instituciones sociales: la
clase x forma el partido y. Ninguna persona pertenece a un solo grupo sino a muchos.

CLASIFICACIONES
LINDGREN: Consiste en dos o más personas que entablan alguna clase de relación
entre sí. Incluso los grupos informales y efímeros crean algunos elementos
estructurales en sentido de que sus miembros detentan rango, forman relaciones de
acuerdo con su posición y desempeñan papeles recíprocos.

• Grupos Duraderos: se caracterizan por su estructura y aceptación de los


miembros de las normas comunes a la vez que están motivados por estímulos de
carácter permanente.
• Grupos Efímeros: Surgen a veces de la casualidad (mirones de un accidente).

o Grupos exclusivos: aquellos en que los miembros son cuidadosamente


seleccionados en virtud de los objetivos y naturaleza de las normas: sociedad de
oncólogos. El rasgo sobresaliente es la funcionalidad de los miembros, al rededor de
un mismo objeto por todos conocido.
o Grupos Inclusivos: los intereses comunes son amplios y nada limitativos.

¾ Grupos Propios (in groups): el sentimiento de pertenencia es básico para su


existencia; de allí emanan su poder social: consorcios, camarillas políticas... donde la
identificación, pertenencia y sensación de pertenencia, sin solución de continuidad, es
el secreto de la fuerza conjunta. (mexicanos).
¾ Grupos Ajenos (out groups): revelan la existencia de sectores marginados de los
usos, recursos y beneficios sociales (chicanos).

64
OPINIÓN PÚBLICA

› Grupos Reales: consisten en congregaciones a las que físicamente pertenecemos


y cuyas influencias recibimos consciente y directamente, en nuestras relaciones
personales: escuela
› Grupos Imaginarios: La pertenencia es por identificación con determinadas
normas derivadas del uso de los mismos medios entre individuos que no se conocen
personalmente, pero que comparten las mismas inquietudes, las mismas expectativas
o intereses, que pueden ser de índole variada: lectores de un periódico. Hay un efecto
de la referencia.

REFERENCIA
Se entiende como el proceso de virtud del cual se producen efectos normativos en
nuestro comportamiento

GRUPOS Y OPINIÓN PÚBLICA


Dentro del vasto mundo de complejos factores de formación de la opinión pública es
propio el campo de los grupos sociales en interacción.

PRESIONES OPUESTAS
Los círculos grupales pueden encontrar en su funcionalidad factores de
coparticipación intergrupal, de identidad de objetivos, de intereses recíprocos; pero
también contraposiciones e incompatibilidades que generan el fenómeno que
Lasswell ha denominado “presiones opuestas”.

Young: la mayor parte de los miembros de una sociedad compleja pertenecen a


una cantidad de grupos. A menudo, los distintos fines y funciones de estos grupos
pueden hallarse en conflicto. A estas influencias las llamamos presiones opuestas y
pueden definirse como:

65
OPINIÓN PÚBLICA

“la gravitación de dos o más factores determinantes de la opinión sobre el mismo


individuo o grupo.”

GRUPOS Y PRESIÓN SOCIAL


Cada grupo puede representar, al mismo tiempo, el factor de presión social que se
ejerce a través de los medios, empleando métodos diversos que van del soborno hasta
el crimen.

CAMBIO DE CIRCUNSTANCIAS
El nivel de formación social de un individuo sufre alteraciones y modificaciones que
Dicey llama “circunstancias”, entre las que se mencionan en Young: noticia, cambio en
la experiencia real, cambio en la práctica y liderazgo.

DINÁMICA DE GRUPO
La preocupación de los investigadores se concentra en saber si las decisiones de
grupo (resultantes de todo el proceso ya mencionado al tratarse de formación de
opinión pública) están en coherente relación con las de los individuos que lo integran.
Al objeto de esa preocupación se le ha llamado dinámica de grupo.

Brown: Las decisiones pueden variar en muchas dimensiones conforme a las


cuales aquéllas del grupo podrían diferir de las decisiones individuales.

66
OPINIÓN PÚBLICA

LÍDERES DE OPINIÓN

El fenómeno del liderazgo es psicosocial,


un producto de las relaciones de los individuos entre sí,
de los efectos de esas relaciones.

Responde a un doble principio:


Por parte del líder: autoafirmación y autovalorización.
Por parte del que reconoce el liderazgo del otro: sumisión y subestimación.

LA FUERZA
En todas las especies se dan relaciones de liderazgo; asimismo en las comunidades
primitivas. Uno de los primeros efectos de la dominación es la fuerza.

SPROTT: CONDUCTOR
Cualquier persona que actúe como modelo para otros.

El término Líder implica un principio de aceptación por parte de los demás, aunque en
muchos casos ese consentimiento está viciado por la presión física, el soborno, la
usurpación y otros medios.

67
OPINIÓN PÚBLICA

Liderazgo desde el punto de vista sociológico:


Es el resultado de la condensación, en un hombre, del instinto de poderío grupal”.
Sus fuentes serán:
1) Carisma o prestigio.
2) Representatividad.
La función del líder y su autoridad son aspectos que resultan del mandato y la
representatividad, aunque a veces el caudillismo invierte las cosas y el mandato se
torna en carta blanca otorgada al líder con poderes irrestrictos bajo una irracional,
irreflexiva devoción o endiosamiento del sujeto carismático.

El término líder cubre genéricamente a una serie de AGENTES CONDUCTORES DE GRUPOS,

no importa su tamaño:
En el sector público: jefe, dirigente, conductor, caudillo o “demagogo”,
gobernante.
En el sector privado: empresario, director gerente y administrador.

LIDERAZGO Y PODER
El liderazgo está rodeado del atributo del poder, en el sentido de una facultad que el
líder inviste para tomar decisiones, impartir órdenes, en una palabra, actuar en nombre
de los demás, de sus seguidores y adeptos.

VIROUX
El líder es un jefe natural
el individuo que toma la dirección de un grupo
tanto por su valor personal
como en razón de la aceptación voluntaria de los demás.

68
OPINIÓN PÚBLICA

Es una arrasador,
el que es capaz de influir sobre el comportamiento colectivo del grupo
y de orientar su conducta social.

ACEPTACIÓN ESPONTÁNEA
El verdadero líder será aquel cuya aceptación se produzca de forma espontánea y
libremente por parte de los demás.
La imposición es autoritarismo, pero de igual forma influye en la opinión pública.

LÍDERES SEGÚN LOS TIPOS DE GRUPOS


Así como hay grupos formales e informales, así también surgen los líderes.
Líderes formales: pertenecen a grupos concretos, constituidos: líder sindical.
Líderes informales: pertenecen a grupos no organizados.
El líder informal puede convertirse n líder formal y lo es ante la mirada de sus
seguidores.

La influencia del líder está en relación con el tipo de conducción que ejerza aquél
sobre sus seguidores.

LÍDERES VISIBLES E INVISIBLES


Podemos distinguir también entre líderes visibles y líderes invisibles; los que ejercen
influencia de manera directa y aquellos cuyos actos producen efectos sin que podamos
percatarnos, los que están detrás de la silla.

Poder: grado en que los dirigentes influyen la conducta de los demás.


El poder varía según el prestigio; es decir, según el grado en que los demás consideren
que sus actos son significativos, pertinentes o importantes.

69
OPINIÓN PÚBLICA

PRESTIGIO: relacionado con el rango, sea quien sea; o también de acuerdo al modo en
que los demás perciben su conducta.

LÍDER MÁS FUERZA QUE LOS MEDIOS MASIVOS


La importancia de los líderes en la formación de opinión es tal, que muchas decisiones
derivan de esa influencia. Estudios realizados por Lazarsfeld señalaron que la
influencia de los líderes es mayor que aquélla de los medios, sobre las opiniones del
individuo.

RECOMPENSA INMEDIATA
“Un individuo a diferencia de un medio masivo, es capaz de presentar razonamientos y
argumentos de pertinencia personal inmediata al que escucha. Y finalmente, cuando
alguien cede a la influencia personal de otro para tomar una decisión, la recompensa
en aprobación es inmediata y personal”.

70
OPINIÓN PÚBLICA

ESTADO Y GOBIERNO

Estado, denominación que reciben las entidades políticas soberanas sobre un


determinado territorio, su conjunto de organizaciones de gobierno y, por extensión, su
propio territorio.
Aunque el siglo XX ha sido escenario del nacimiento de muchas instituciones
internacionales, el Estado soberano sigue siendo el componente principal del sistema
político internacional.
En el plano nacional, el papel del Estado es proporcionar un marco de ley y
orden en el que su población pueda vivir de manera segura, y administrar todos los
aspectos que considere de su responsabilidad. Todos los estados tienden así a tener
ciertas instituciones (legislativas, ejecutivas, judiciales) para uso interno, además de
fuerzas armadas para su seguridad externa, funciones que requieren un sistema
destinado a recabar ingresos.

Gobierno, organización política que engloba a los individuos y a las instituciones


autorizadas para formular la política pública y dirigir los asuntos del Estado. Los
gobiernos están autorizados a establecer y regular las interrelaciones de las personas
dentro de su territorio, las relaciones de éstas con la comunidad como un todo, y las
relaciones de la comunidad con otras entidades políticas. Gobierno se aplica en este
sentido tanto a los gobiernos de Estados nacionales como a los gobiernos de
subdivisiones de Estados nacionales, por ejemplo condados y municipios.
Organizaciones tales como universidades, sindicatos e iglesias, son en general también
gubernamentales en muchas de sus funciones.
Los gobiernos se clasifican de diversas maneras y según distintos puntos de
vista; muchas de las categorías inevitablemente se solapan. Una clasificación familiar
es la que distingue la monarquía de los gobiernos republicanos. Los estudiosos de la
71
OPINIÓN PÚBLICA

época contemporánea, en particular del siglo XX, han subrayado las características que
distinguen a los gobiernos democráticos de las dictaduras. En una clasificación de
gobiernos, los gobiernos federales se diferencian de los estados unitarios. Los estados
federales, como Estados Unidos y Suiza, son uniones de estados en los que la
autoridad del Gobierno central o nacional está limitada constitucionalmente por los
poderes establecidos legalmente en las subdivisiones que los constituyen. En México,
república federal, se repite el esquema organizativo del gobierno central en los 31
estados del país: el poder ejecutivo lo ejerce el presidente (o el gobernador), el
legislativo reside en el Congreso (o Cámara de diputados), y el judicial la Suprema
Corte de Justicia (o Tribunales Superiores). En los estados unitarios, como Gran
Bretaña y España, las subdivisiones constituyentes del Estado están subordinadas a la
autoridad del gobierno nacional. El grado de subordinación varía de país en país.
Puede variar también dentro de un mismo país de una época a otra y según las
circunstancias; por ejemplo, la autoridad central del gobierno nacional en Italia creció
mucho de 1922 a 1945, durante el periodo de la dictadura fascista. En una clasificación
de naciones democráticas, los gobiernos parlamentarios o consejos de ministros
difieren de los sistemas presidencialistas. En los gobiernos parlamentarios, de los que
son ejemplo Gran Bretaña, India y Canadá, el poder ejecutivo está subordinado al
Parlamento. En gobiernos presidencialistas, como Francia, Estados Unidos y la mayoría
de los países de América Latina, el ejecutivo es independiente del legislativo, aunque
algunas de las acciones del ejecutivo se someten a una revisión del legislativo. Otras
clasificaciones dependen de las diversas formas gubernamentales y poderes entre las
naciones del mundo.
Los gobiernos a su vez pueden ser clasificados como democráticos o no
democráticos.
En el enunciado a mayor democracia, mayor libertad, por tanto mayor
participación, encontraremos por tanto mayor desarrollo de la opinión pública. Por el

72
OPINIÓN PÚBLICA

contrario, una sociedad menos democrática tiene menos libertades y menor


participación civil, por lo que la opinión pública tendrá menor desarrollo.
La cultura política de una sociedad sustentará así los valores democráticos o no
de ésta y entonces determinará el desarrollo de su opinión pública.

SISTEMA ECONÓMICO
El marco del sistema económico de nuestro país es fundamental para la vida
política de éste, pues hoy en día el sistema económico global se sobrepone al gobierno
y éste define sus acciones de acuerdo a las necesidades del mercado mundial.

Economía mundial, conjunto de actividades económicas que se llevan a cabo en


todo el mundo. Hoy en día, la forma de ganar dinero en un país, de obtener ingresos y
gastarlos o ahorrarlos para obtener riqueza, depende de cómo se gane dinero, se gaste
y se ahorre en el resto de los países. Estos vínculos internacionales han existido desde
hace mucho tiempo pero, debido al cambio de naturaleza de estos vínculos, a su
intensificación y ampliación, la economía mundial actual es muy distinta a la economía
internacional del pasado.
En el feudalismo un granjero podía sentirse parte íntegra de una economía local
muy delimitada y distinta de la del pueblo de al lado, porque casi todo lo que consumía
y lo que utilizaba se había fabricado en su pueblo, y pagaba la renta a un terrateniente
local; era una economía de carácter local, aunque se comerciara con otros pueblos e
incluso con otros países; durante el siglo XIX el desarrollo del capitalismo, de los
nuevos Estados nacionales como Alemania e Italia y de los nuevos conceptos de
identidad nacional, como en Japón durante la etapa Meiji, hicieron que predominara la
economía nacional sobre la mundial. Una de las ideas que más caracterizaban este
dominio era que la situación económica de los ciudadanos de un país quedaba reflejada
en las actividades que se desarrollaban en él, y eran las importaciones y exportaciones
las que mostraban la fortaleza o debilidad de un país. El predominio de la economía

73
OPINIÓN PÚBLICA

nacional tuvo su máxima vigencia en el periodo transcurrido entre 1945 y mediados de


la década de 1970, debido a los principios del keynesianismo, que impulsaron a los
gobiernos a intentar alcanzar objetivos económicos precisos, como la búsqueda del
pleno empleo de los recursos mediante medidas de política económica. Pero para
alcanzar estos objetivos debían tener en cuenta el contexto internacional e instituciones
económicas como el Fondo Monetario Internacional (FMI), que intentaba fortalecer la
capacidad de cada país para alcanzar sus propios objetivos económicos. La idea de
economía nacional sigue existiendo, pero en la actualidad la economía de cada país (y
de cada provincia, región, ciudad o pueblo del país) se enmarca en el contexto de la
economía mundial, donde las condiciones económicas existentes en una región afectan
a las de otras, predominando la idea de economía global sobre la de economía local.
Por lo tanto, cuando se habla de economía mundial no sólo se está hablando de
los vínculos internacionales, que han existido desde el nacimiento del comercio, sino
que se afirma que la producción, el consumo, la inversión, las finanzas y cualquier otra
actividad económica se organizan a escala mundial, por lo que las condiciones
mundiales determinan las condiciones locales. Esto implica que las instituciones
nacionales tienen mucho menos poder para influir sobre su propia actividad económica.
Los gobiernos tienen un limitado margen de maniobra para variar el nivel de empleo o
cambiar el saldo de la balanza de pagos por medio de su política fiscal o su política
monetaria. Tienen que cooperar con otros gobiernos o, en el caso de los países con
economías débiles, ajustarse al entorno económico mundial con las condiciones
impuestas por las instituciones internacionales, concretamente el Fondo Monetario
Internacional y el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD).
Las empresas nacionales han sido sustituidas por grandes multinacionales. Los
sistemas bancarios nacionales han quedado subordinados a las empresas financieras
internacionales que operan en los distintos mercados de valores del mundo.
En la economía mundial moderna, las relaciones entre personas, regiones y
países no son ni accidentales ni pasivas, sino que son mecanismos de integración

74
OPINIÓN PÚBLICA

activos que intensifican y cambian la vida económica internacional. Existen tres


importantes mecanismos que integran la economía mundial: el comercio, la producción
y las finanzas.

75
OPINIÓN PÚBLICA

PROPAGANDA EMPRESARIAL
Chomsky
Rollback: el retorno del capitalismo depredador
Me refiero al campo de la publicidad empresarial, que es uno de los fenómenos
más importantes del mundo actual y apenas está investigado. Su ensayo más
importante, «Changing Public Opinión: The Corporate Offensive», que ha circulado a
través de canales alternativos durante años (yo mismo he hecho innumerables copias y
lo he hecho circular), nunca fue publicado en vida suya. Se incluye en esta nueva
recopilación. Este ensayo empieza señalando —él lo dice de una manera mucho
mejor— que en el siglo xx se han producido tres fenómenos muy importantes respecto
a la democracia. Uno es el de la ampliación del sufragio, que era muy reducido. El
segundo es el del crecimiento de la empresa. Y el tercero es el del crecimiento de la
propaganda empresarial para minar la democracia. Y tiene toda la razón. Este es el
motivo por el que existe una industria de relaciones públicas, que se estableció
aproximadamente al mismo tiempo en el que las empresas alcanzaron su forma actual
a principios de este siglo. Fue creada para «controlar la opinión pública», según dicen
ellos mismos, porque reconocían que la opinión pública podía constituir el mayor peligro
de los industriales, y que la democracia es una amenaza real a la tiranía privada, igual
que lo es de un estado tiránico. Ahora mismo, vivimos en un sistema de tiranía privada
establecido a principios de siglo de una manera muy consciente. De hecho se
estableció conscientemente para atacar a las libertades individuales. Forma parte de las
leyes empresariales y sólo se conoce en los círculos de expertos.
Parte de esta operación tenía como finalidad asegurar que la democracia no
pudiera funcionar. Y desde que existe cierto grado de violencia estatal, en un grado
limitado, especialmente gracias al incremento del voto y de la participación, se
76
OPINIÓN PÚBLICA

comprendió en seguida que es necesario controlar a la opinión pública. Esta idea dio
lugar a una inmensa industria de relaciones públicas y a campañas publicitarias
masivas, en un esfuerzo por vender el americanismo y la armonía y también para
vender el capitalismo norteamericano. Se inunda a la población con esta publicidad a
través del Consejo Publicitario, la radio, la televisión y otros medios. Se trata de una
maniobra muy consciente. Carey es el primero que la ha estudiado seriamente, y casi el
único. Ahora mismo se están escribiendo algunas obras sobre el tema: en primer lugar
un excelente estudio titulado Selling Free Enterprise de Elizabeth FonesWolf publicado
por la Universidad de Illinois, centrado en el período posterior a la segunda guerra
mundial. PonesWolf aporta gran cantidad de material sobre el aumento extraordinario
de los esfuerzos publicitarios «para adoctrinar a la población acerca de la historia
capitalista» y de los esfuerzos conscientes de «la lucha interminable para conquistar la
opinión de la población». Es un tema de gran significación en el siglo xx y debería ganar
importancia. Estamos inmersos en él todo el tiempo. Explica muchas cosas. Los
Estados Unidos funcionan, en este sentido, de manera muy diferente a otros países.
Poseen una comunidad empresarial con una mayor conciencia de clase, por diversos
motivos históricos. No surgió del feudalismo y de la aristocracia, por eso en los Estados
Unidos no existen los factores de conflicto que sí existieron en otros lugares; es una
comunidad empresarial con una enorme conciencia de clase, de carácter muy marxista,
marxista vulgar, que lleva a cabo, conscientemente, una dura lucha de clases. Leer sus
publicaciones internas es la mitad del tiempo lo mismo que leer panfletos maoístas. No
gastan miles de millones de dólares al año en publicidad para divertirse. Lo hacen con
una finalidad. Durante mucho tiempo, esta finalidad fue la de contener y oponerse a los
derechos humanos, a la democracia, a la estructura entera del estado del bienestar y al
contrato social que se ha desarrollado a lo largo de los años. Querían contenerlo y
limitarlo. En la actualidad creen poder llevar a cabo una estrategia de rollback, de
dominio y vuelta atrás. Volverían a las fábricas satánicas, para matar a la población
pobre, volverían básicamente a la estructura social de principios del siglo XIX. Esta es

77
OPINIÓN PÚBLICA

la situación que estamos viviendo ahora mismo. Estas ofensivas masivas de publicidad
forman parte de ella.

78
OPINIÓN PÚBLICA

LA OPINIÓN TELEDIRIGIDA

Giovanni Sartori

Videopolítica

La televisión destaca por una cosa: entretiene, distrae, divierte. Cultiva el homo
ludens. Pero la televisión también impregna toda nuestra vida, se afirma incluso
como demiurgo. Tras formar a los niños, sigue formando, o influyendo, a los
adultos "informándoles". Informándoles, en primer lugar, de noticias (más que de
nociones), es decir, anunciando lo que sucede en el mundo, tanto cercano como
lejano. La mayor parte de estas noticias terminan por ser deportivas, de sucesos,
de crónica rosa (o lacrimógena) y de catástrofes. Lo que no quita que las noticias
de mayor repercusión, de mayor importancia objetiva, sean las informaciones
políticas, las informaciones sobre la polis (la nuestra y la de otros). Saber de
política es importante, aunque a muchas personas no les interese, porque la
política condiciona nuestro vivir y nuestro convivir. La ciudad cruel nos encarcela,
nos hace poco o nada libres; y la mala política —incluida la política económica—
nos empobrece (cfr. Sartori, 1993, pp. 313-316).

El término videopolítica (un término acuñado tal vez por mí)1 comprende sólo uno
de los múltiples aspectos del poder del video: su incidencia en los procesos
políticos mediante una transformación radical del "ser político" y de la
"administración de la política". La videopolítica no es una prerrogativa de la
democracia. El poder del video también está a disposición de las dictaduras. Pero
aquí sólo me ocuparé de la videopolítica en los sistemas liberaldemocráticos, es
decir, en los sistemas que se fundan en elecciones libres. La democracia ha sido
definida con frecuencia como un gobierno de opinión (Dicey, 1914, por ejemplo),
y esta definición deviene pertinente con el nacimiento de la videopolítica. Porque
es cierto que la televisión es una fuente importante de creación de opinión. En la
79
OPINIÓN PÚBLICA

actualidad, el pueblo soberano "opina" sobre todo de acuerdo con la forma con la
que la televisión le induce a opinar. El poder del video se convierte en el centro
de todos los procesos de la política contemporánea por su capacidad de orientar
la opinión.

La televisión condiciona el proceso electoral, tanto en la elección de los


candidatos,2 como en su modo de combatir la disputa electoral, como en la
posibilidad de que triunfe el ganador. Asimismo, la televisión condiciona, o puede
condicionar, un gobierno, es decir, las decisiones de un gobierno: lo que puede
hacer un gobierno, o dejar de hacer, o decidir qué va a hacer.

La formación de la opinión

Si la democracia es un sistema de gobierno guiado y controlado por la opinión de


los gobernados, entonces la pregunta que debemos plantearnos es: ¿cómo nace
y cómo se forma la opinón pública? Casi siempre o, por lo menos, con mucha
frecuencia, la opinión pública es un "dato" que damos por descontado. Existe y
basta. Es como si las opiniones de la opinión pública fueran, como las de Platón,
ideas innatas. Opinión pública es, en primer lugar, una ubicación, una colocación:
es el conjunto de opiniones que se encuentran en el público o en los públicos.
Pero la noción de opinión pública es también, y sobre todo, el conjunto de
opiniones generalizadas del público, opiniones endógenas, que son del público
porque su sujeto real es el público. Y se denomina pública no sólo porque es del
público sino también porque incluye la res publica, la cosa pública, es decir, los
argumentos que son de naturaleza pública: el interés general, el bien común, los
problemas colectivos.

Merece la pena subrayar que es correcto decir "opinión". Opinión es doxa, no es


epistème, no es saber y ciencia; es sencillamente un "parecer", una opinión

80
OPINIÓN PÚBLICA

subjetiva que no necesita ser demostrada.3 Las matemáticas, por ejemplo, no


son una opinión. Dicho de otra manera, una opinión no es una verdad
matemática. Las opiniones son convicciones débiles y variables. Si se convierten
en convicciones profundas y profundamente arraigadas, entonces se transforman
en creencias (y el problema cambia). De todo lo dicho anteriormente se deduce
que es fácil desmontar la objeción de que la democracia es imposible porque el
pueblo "no sabe". Dicha objeción puede ser válida respecto a la democracia
directa; respecto a un demos que se autogobierna y, además, gobierna solo. Pero
la democracia representativa no se caracteriza por ser un gobierno del saber sino
por ser un gobierno de la opinión, fundado en un público sentir de res publica. Lo
que equivale a decir que a la democracia representativa le basta, para existir y
funcionar, que el público tenga opiniones propias; y nada más, pero también —
precisemos— nada menos.

Entonces, ¿cómo se forma una opinión pública autónoma que sea realmente del
público? Es claro que este proceso de opinar debe estar expuesto a flujos de
información sobre el estado de la cosa pública. Si fuera "sordo", demasiado
cerrado y demasiado preconcebido respecto a la situación de la res publica,
entonces no serviría. Pero, por otra parte, cuanto más se abre y expone la
opinión pública a flujos de informaciones exógenas (recibidas del poder político o
de los medios de información de masas), más riesgos corre de convertirse —
como decía Riesman— en opinión pública "heterodirigida". Cuando eran
fundamentalmente los periódicos los que plasmaban la opinión pública, el
equilibrio entre opinión autónoma y opiniones heterónomas (heterodirigidas)
estaba garantizado por la existencia de una prensa libre y múltiple, con muchas
voces. La llegada de la radio no alteró este equilibrio de forma sustancial. El
problema surge con la televisión y debido a su capacidad de suplantar la reflexión
por la imagen.

81
OPINIÓN PÚBLICA

Cuando prevalece la comunicación lingüística, los procesos de formación de la


opinión no se producen desde arriba hacia abajo; se producen "en cascada", o
mejor dicho, como en una sucesión de cascadas interrumpidas por concavidades
en las que las opiniones se mezclan (de acuerdo con un modelo formulado por
Deutsch, 1968). Además, las cascadas se complementan y se contraponen a
ebulliciones que provienen del fondo; e incluso a resistencias y viscosidades de
naturaleza varia.4

Pero la fuerza perturbadora de la imagen rompe el sistema de reequilibrios y


retroacciones múltiples que habían instituido progresivamente, a lo largo de casi
dos siglos, los estados de opinión difusos, identificados, desde el siglo XVIII en
adelante, con el término "opinión pública". La televisión es invasora porque
supera a los denominados líderes intermedios de opinión y porque anula la
multiplicidad de "autoridades cognitivas" que establecen de forma diferente, para
cada uno de nosotros, en quién creer, quién es digno de crédito y quién no lo es.5
Con la televisión la autoridad reside en la visión misma: es la autoridad de la
imagen. No importa que las imágenes puedan engañar aún más que las palabras,
como veremos más adelante. Lo importante es que el ojo cree en lo que ve; y,
por tanto, la autoridad cognitiva más auténtica es lo que se ve. Lo que se ve
parece "real", y puede ser considerado como verdad.

He observado anteriormente que a la democracia representativa le basta, para


funcionar, que exista una opinión pública que sea realmente del público.6 Pero
cada vez esto es menos frecuente, ya que la videocracia está fabricando una
opinión masivamente heterodirigida que refuerza en apariencia, pero que vacía
sustancialmente, la democracia como gobierno de opinión. Porque la televisión se
muestra como portavoz de una opinión pública que es en realidad el eco de su
propia voz. Herstgaard ha escrito: "Los sondeos de opinión mandan.
Continuamente se pregunta a 500 estadounidenses para que nos digan, a los
otros 250 millones de estadounidenses, lo que debemos pensar".7 Y es falso que
82
OPINIÓN PÚBLICA

la televisión se limite a reflejar los cambios en curso en la sociedad y en su


cultura. En realidad, la televisión refleja cambios que, en gran medida, promueve
e inspira.

Menos información

El mérito casi indiscutible de la televisión es que "informa". Por lo menos esto es


lo que nos dicen. Pero aclaremos antes ese concepto. Informar es suministrar
noticias, incluyendo las noticias sobre nociones. Se puede estar informado sobre
acontecimientos pero también sobre el saber. Aún así, hay que precisar que
información no es conocimiento, no es saber en el sentido heurístico de la
palabra. Por sí misma la información no es comprensión: se puede estar muy
informado sobre muchas cosas y, al mismo tiempo, no entenderlas. Es correcto,
por tanto, afirmar que la información suministra sólo nociones. Lo cual no es en sí
mismo un mal. Incluso el saber mediante nociones contribuye a la creación del
homo sapiens. Pero si no se debe despreciar el saber nocional, tampoco hay que
sobrevalorarlo. Acumular nociones no es siempre entenderlas.

Se debe subrayar también que la importancia de las informaciones es variable.


Muchas informaciones son sólo frívolas, sobre sucesos sin importancia, o tienen
un valor de puro y simple espectáculo. Es decir, están desprovistas de cualquier
valor o relevancia "significante". Otras informaciones son, por el contrario,
objetivamente importantes porque son informaciones que van a crear una opinión
pública sobre problemas públicos, sobre problemas de interés público. Y cuando
hablo de subinformación o de desinformación se debe entender que me estoy
refiriendo a la información de "relevancia pública". La televisión informa poco o
mal respecto a ese tipo de información (y no respecto a las noticias deportivas, de
crónica rosa o de sucesos). Pero es necesario distinguir entre subinformación y
desinformación. Por subinformación entiendo una información insuficiente que
83
OPINIÓN PÚBLICA

empobrece la noticia sobre la que se informa; o incluso una falta de información,


la pura y simple eliminación de nueve noticias de cada diez. La subinformación es
una reducción excesiva. Por desinformación entiendo una distorsión de la
información, una información manipuladora que induce a engaño al oyente. Pero
nótese: no siempre la manipulación de la información es premeditada; muchas
veces refleja una deformación profesional. Y esto la hace menos culpable pero
también más peligrosa. La distinción es analítica, sirve para realizar un análisis
claro y preciso del problema. La subinformación y la desinformación tienen zonas
de superposición y se mezclan entre sí, pero esto no nos impide examinarlas por
separado.

La difusión de la información que se presenta como tal se produce en el


periódico. El término inglés newspaper declara exactamente su propia naturaleza:
folio o papel "de noticias". El italiano giornale subraya el aspecto de lo cotidiano:
algo que aparece todos los días. Pero la información de masas propiamente
dicha nace con la llegada de la radiofonía. El periódico excluye eo ipso el
analfabeto que no lo puede leer, mientras que la voz de la radio llega incluso a
quien no sabe leer ni escribir. A esta extensión cuantitativa se corresponde un
empobrecimiento cualitativo (salvo cuando la comparación se hace con los
tabloides de carácter escandaloso). En cualquier caso, existe siempre una
diferencia entre periódico y radio. Y es ésta: puesto que la radio habla incluso a
quien no lee, la radio debe simplificar más y debe ser, por lo menos en los
noticiarios, más breve. Se puede afirmar que la radio complementa el periódico.

¿Y la televisión? Admitamos que la televisión informa más que la radio puesto


que llega a una audiencia más amplia. Pero la progresión termina aquí. Porque la
televisión da menos información que cualquier otro medio de comunicación.
Además, lo que cambia de manera radical es el criterio de selección de las
informaciones o entre las informaciones. La información importante es la que se
puede filmar; y si no hay nada que filmar no existe la noticia, no se produce la
84
OPINIÓN PÚBLICA

noticia, no es una noticia "videodigna". La fuerza de la televisión —la fuerza de


hablar con imágenes— es también su mayor obstáculo. Los periódicos y la radio
no tienen el problema de estar en el lugar del acontecimiento. Sin embargo, la
televisión lo tiene. Lo tiene limitadamente. No tiene, o no tendría, necesidad de
exagerar. No es que todas las noticias necesiten a la fuerza el apoyo de las
imágenes. El problema de encontrarse en el lugar del acontecimiento es en parte
un problema que se ha creado la propia televisión (y que provoca su crecimiento
excesivo).8 Durante un cierto tiempo, los telediarios fueron sobre todo lecturas de
noticias hechas en el estudio. Posteriormente, alguien descubrió que la misión, el
deber de la televisión era "mostrar" las cosas de las que se hablaba. Y este
descubrimiento marcó el inicio de la degeneración de la televisión. Porque es éste
el descubrimiento que ha "aldeanizado" la televisión en el sentido exactamente
opuesto al indicado por McLuhan: limita la televisión a lo cercano (a las aldeas
cercanas) y abandona las localidades y los países difíciles o demasiado caros de
alcanzar para un equipo televisivo.

Muchos habrán notado que en la televisión cada vez son más abundantes las
noticias locales-nacionales y más reducidas las noticias internacionales. Aún
peor, o peor que nunca, habrán notado que la televisión ha adoptado como
principio la obligación de "mostrar" visualmente, la exigencia de tener imágenes
de todas las noticias. Lo que se traduce en una inflación de imágenes vacías, de
imágenes de acontecimientos tan insignificantes como artificialmente hinchados.
Al final, sucede que terminan por contarnos las elecciones en Reino Unido o en
Alemania rápidamente, en 30 segundos, cuando tenemos suerte. Tras lo cual,
llegan unas imágenes de un pequeño pueblo que deben justificar su costo con
una retransmisión de dos o tres minutos; o unas imágenes de alguna historia
lacrimosa (la madre que ha perdido a su niña entre la multitud) o truculenta (de
algún asesinato), cuyo valor informativo y formativo de opinión es prácticamente
nulo. De la media hora que duran los telediarios actuales, dedican 20 minutos a

85
OPINIÓN PÚBLICA

producirnos un hartazgo de crónicas triviales y de noticias que existen sólo


porque han sido elegidas e inventadas por la cocina de los noticiarios. ¿Es esto
información? Sí, incluso la noticia sobre la muerte de una gallina a causa de un
alud puede ser llamada información. Pero es una información no digna de
mención.

La obligación de "mostrar" produce además el deseo o la exigencia de


"mostrarse". Y de esta forma se produce el seudoacontecimiento, el
acontecimiento que existe sólo porque hay una cámara que lo graba. El
seudoacontecimiento es el acontecimiento fabricado por la televisión y para la
televisión. A veces esta fabricación está justificada. Pero siempre resulta un
"hecho falso", expuesto a serios abusos y fácilmente transformable en verdadera
desinformación. El problema es, insisto, que la producción de
seudoacontecimientos o la caída en lo trivial y en lo insignificante no se debe a
ninguna necesidad objetiva, a ningún imperativo tecnológico. Se podría utilizar la
información televisiva mucho mejor. Pero, una vez dicho esto, es necesario
constatar que la fuerza de la imagen aprisiona la imagen. Para darse cuenta de
esto, es suficiente comparar la información escrita del periódico con la
información visual de la televisión.

El hombre de la cultura escrita, de la era de los periódicos, leía al día unos quince
acontecimientos significativos (nacionales e internacionales) y digamos que cada
uno de esos acontecimientos estaba desarrollado, por lo general, en una columna
periodística. En los telediarios las noticias se reducen a la mitad y con tiempos de
retransmisión que a veces descienden a uno o dos minutos. La reducción-
restricción es gigantesca; y lo que desaparece en esa restricción es el enfoque
del problema al que se refieren las imágenes. Porque la imagen es enemiga de la
abstracción, y explicar es un discurso abstracto. Como he dicho más de una vez,
los problemas no son "visibles". Y la imagen que privilegia la televisión es la que
"conmueve" a nivel de sentimientos y emociones: asesinato, violencia,
86
OPINIÓN PÚBLICA

enfrentamientos con armas, arrestos, protestas, quejas; o si no terremotos,


incendios, inundaciones y accidentes.

En resumen, la imagen nos aprisiona en la imagen. Para el hombre vidente (y


nada más) lo no visto no existe. La amputación es tremenda, agravada por el por
qué y el cómo la televisión elige esa imagen especial entre 100 o mil
acontecimientos igualmente dignos de consideración. A fuerza de subinformar,
privilegiando e hinchando al mismo tiempo las noticias locales, se termina por
perder de vista la amplitud del mundo y casi dejar de interesar. La CBS ha
comentado con toda tranquilidad: "Es simplemente una cuestión de preferencia
de los oyentes. El nivel de audiencia aumenta con acontecimientos como
terremotos y huracanes". Este comentario es terrible por su miopía y cinismo:
atribuye al público las culpas que son, por el contrario, de los medios de
comunicación. Si el hombre de la calle no sabe nada del mundo, es evidente que
no se interesará por él. En principio, incluso la información (como leer) "cuesta"
trabajo. Informarse exige una inversión de tiempo y de atención que gratifica (es
un precio que compensa) sólo cuando la información almacenada llega a una
masa crítica preparada para recibirla. Para amar la música es necesario saber un
poco de música: de otra forma, la música de Beethoven se convierte en ruido.
Para que guste el futbol es necesario entender las reglas del juego. Para
apasionarse con el ajedrez es necesario conocer las jugadas. De forma análoga,
en política y en los asuntos internacionales el que ha superado el "umbral crítico"
capta inmediatamente las noticias del día, porque entiende al vuelo su significado
e implicaciones. Pero quien no dispone de un "almacén" informativo debe hacer
un esfuerzo, no comprende de la misma manera, y por tanto se aburre.

Antes de que llegase la televisión, el público se interesaba por las noticias


internacionales, y lo demuestra el hecho de que los periódicos las publicaban.
Ahora se interesa cada vez menos. ¿Por qué? ¿Se ha atrofiado el público por sí

87
OPINIÓN PÚBLICA

solo? Claro que no. Sin duda la prensa escrita alimentaba intereses y
curiosidades que la videopolítica ha apagado.

Más desinformación

La desinformación propiamente dicha no es informar poco (escasamente), sino


informar mal, manipular. Anticipo que, al menos en parte, la desinformación
televisiva es involuntaria y, en cierto modo, inevitable. Constato además que la
aldea global de McLuhan es "global" sólo en parte, por lo que en realidad no es
global. La telecámara entra con facilidad y libremente en los países libres; entra
poco y con circunspección en los países peligrosos; y no entra en absoluto en los
países que no son libres. La consecuencia es que cuanto más tiránico y
sanguinario es un país, la televisión más lo ignora y por lo tanto lo absuelve.

No se puede imputar a la televisión que no muestre lo que no puede mostrar.


Pero lo que sí se debe imputar a la televisión es que avale y refuerce una
percepción del mundo basada en dos pesos y dos medidas, y por lo tanto injusta
y deformante.

Hasta ahora hemos analizado manipulaciones que son fruto de un mundo visto
parcialmente y que son, por lo tanto, manipulaciones de lo no visto. Pasemos a
otros tipos de desinformación. He hablado antes sobre la fabricación de
seudoacontecimientos. Pero respecto a otros tipos de desinformación es algo
nimio. Me referiré ahora a las manipulaciones informativas más relevantes, y
empezaré por las estadísticas falsas y por las entrevistas casuales. Por
estadísticas falsas entiendo resultados estadísticos que son "falsos" por la
interpretación que se les atribuye. Incluso la prensa se ejercita ahora en este
género de falsedades; pero es la televisión la que las ha impuesto a todos
(incluida la prensa) como dogmas. Porque para la televisión los cuadros

88
OPINIÓN PÚBLICA

estadísticos (simplificados y reducidos al máximo) son como el queso para los


macarrones. Con cuadros y porcentajes se puede condensar todo en pocas
imágenes; en imágenes que parecen de una objetividad indiscutible. En las
estadísticas hablan las matemáticas. Y las matemáticas no son una banalidad.
Las matemáticas no. Pero la interpretación de un resultado estadístico, sí.

A las estadísticas falsas hay que añadir, como factor de distorsión, la entrevista
casual. El entrevistador al que se le manda rellenar un acontecimiento (e incluso
un no acontecimiento) con imágenes sale a la calle y entrevista a los transeúntes.
Así, finalmente, es la voz del pueblo la que se oye. Pero esto sí que es un
engaño. Dejemos aparte el hecho de que esas entrevistas están siempre
"cocinadas" con oportunas distribuciones de síes y noes. El problema es que el
"azar" de las entrevistas casuales no es una casualidad estadística, porque el
transeúnte no representa nada y a nadie: es sólo su punto de vista. En algunos
casos, las entrevistas casuales producen animación. Pero cuando se trata de
problemas serios, generalmente son formidables multiplicadores de estupidez.
Dichas en el video, las estupideces crean opinión: las dice un pobre hombre que
balbucea con dificultad, y al día siguiente las repiten decenas de miles de
personas.

Además de alimentarse de falsas estadísticas y de entrevistas casuales, la


desinformación también se alimenta de dos distorsiones típicas de una
información que debe ser a toda costa excitante: el premio a la extravagancia y el
predominio del ataque y la agresividad. Sobre el primer aspecto me limito a
observar que las posiciones extremas, las extravagancias, los "exagerados" y las
exageraciones tienen garantizada su aparición en la pantalla. Cuando más
estrafalaria es una tesis, más se difunde y se le da publicidad. Las mentes vacías
se especializan en extremismo intelectual para adquirir notoriedad (difundiendo
vaciedades). El resultado de todo esto es una increíble y absurda selección a la
inversa. Salen a flote los charlatanes, los pensadores que no valen dos duros, los
89
OPINIÓN PÚBLICA

que practican la novedad a toda costa; y se quedan en la sombra las personas


serias y reflexivas, lo cual en realidad es servir a un "interés mal entendido". El
otro aspecto es el predominio del ataque y la agresividad.

La televisión llega siempre con rapidez al lugar en donde alguien protesta, se


manifiesta, ocupa edificios, bloquea carreteras y líneas ferroviarias, ataca.9 Se
dirá: sucede así porque el ataque es espectáculo, y la televisión es espectáculo.
En parte es así. Pero el mundo real no es es espectáculo; y quien lo disfraza de
esta guisa deforma los problemas y nos desinforma sobre la realidad de la peor
manera posible.10 El aspecto más grave de esta preferencia espectacular por el
ataque es que viola en sus raíces el principio de toda convivencia civil, el principio
de "escuchar a la otra parte". Si se acusa, se debe escuchar al acusado. Si se
bloquean carreteras y trenes, se debe escuchar y mostrar a los perjudicados, a
los inocentes que viajan. Casi nunca sucede esto. Generalmente, la televisión
recoge sólo la voz de quien ataca. De este modo la protesta se convierte en un
protagonista desproporcionado que siempre se sale con la suya (incluso cuando
está completamente equivocado). Es positivo escuchar las exigencias, las quejas
y las denuncias. Pero para servir de verdad a una buena causa, y hacer justicia,
es necesario que la protesta esté tratada con imparcialidad. Donde hay una
acusación debe haber también una defensa. Si quien ataca sale en pantalla,
también debe salir el atacado. Pero el ataque es "imagen" y sorprende; la
defensa es, por regla general, razonamiento. Dios nos coja confesados. El video
nos llena de manifestaciones, pancartas, gente que grita, que lanza piedras e
incluso cocteles molotovs, y tienen siempre razón (en las imágenes que vemos)
porque a su voz no se contrapone otra voz.11 Se diría que en el código de la
televisión está escrito inaudita altera parte. Y ya se ha convertido casi en norma
que el entrevistador deba "simpatizar" con sus entrevistados (por lo que un
asesino se convierte en un "pobre" asesino que nos debe conmover). Pero éste
es un mal código de una mala televisión.
90
OPINIÓN PÚBLICA

Concluyo con esta pregunta: ¿valía la pena distinguir —como se ha hecho hasta
ahora— entre información, subinformación y desinformación? Para los videoniños
crecidos en el negropontismo,12 el problema está resuelto incluso antes de ser
planteado. Es más, los negropontinos ni siquiera entienden la pregunta. Para mí,
informar es comunicar un contenido, decir algo. Pero en la jerga de la melaza
mediática, información es sólo el bit, porque el bit es el contenido de sí mismo. Es
decir, todo lo que circula en la red es información. Por tanto, información,
desinformación, verdadero, falso, es todo lo mismo. Incluso un ruido, una vez que
está en la red, se convierte en información. El problema se resuelve vaporizando
la noción de información y diluyéndola sin residuo en un comunicar que es
únicamente "contacto". Quien se aventura en la red y se permite comentar que un
ruido no informa, o que una información falsa desinforma, es (para Negroponte y
los suyos) un probrecito que todavía no ha entendido, un residuo de una "cultura
pasada", muerta y enterrada. Cultura a la que yo estoy encantado de pertenecer.

Incluso la imagen miente

Es difícil negar que la subinformación y la desinformación son el negativo de la


televisión. No obstante —se rebate—, la televisión triunfa sobre la información
escrita porque "la imagen no miente". No miente, no puede mentir, porque la
imagen es la que es, y habla por sí sola. Si una cosa está fotografiada, esa cosa
existe, y es tal como se la ve. No cabe ninguna duda de que los noticiarios de la
televisión dan al espectador la impresión de que lo que ve es verdad: de que ve
los acontecimientos tal como suceden. Y, sin embargo, no es así. La televisión
puede mentir y falsear la verdad como cualquier otro medio de comunicación. La
diferencia radica en que la "fuerza de autenticidad" connatural a la imagen hace
la mentira más eficaz y, por tanto, más peligrosa.

91
OPINIÓN PÚBLICA

La videopolítica encuentra su sede óptima en los denominados talkshows,


dirigidos en EU y en Reino Unido por periodistas realmente inteligentes e
independientes. En el debate bien dirigido, a quien miente se le contradice
inmediatamente. Pero es porque en los talkshows (la misma palabra lo dice) se
habla, y porque en este contexto la imagen pasa a segundo plano. Es siempre
importante, porque hay rostros que en televisión no resultan agraciados porque
hay personas poco telegénicas. Pero lo importante es siempre lo que se dice y
cómo se dice. Por desgracia, la televisión que nos informa correctamente es una
televisión atípica. La típica está totalmente centrada en la imagen. Y lo que se
nos muestra —repito— puede engañarnos. Una fotografía miente si es producto
de un fotomontaje. Y la televisión de los acontecimientos, cuando llega al
espectador, es siempre un fotomontaje.

Pero procedamos ordenadamente. He dicho antes que la frontera entre


subinformación y desinformación es porosa. Lo mismo vale para las falsedades
televisivas. En ciertos casos son poco importantes y pueden ser atribuidas a una
información insuficiente. En otros casos son graves, pero a veces es difícil
establecer si una falsedad es el resultado de una desinformación o de una
manipulación deliberada, de un deseo de engañar. Incluso aquí se producen
zonas de superposición. En general, la visión en video siempre falsea un poco
porque descontextualiza, porque está basada en primeros planos fuera de
contexto. La verdad es que para falsear un acontecimiento narrado con imágenes
son suficientes las tijeras. Además no es verdad que la imagen habla por sí sola.
Se nos muestra una persona asesinada. ¿Quién la ha asesinado? La imagen no
lo dice; lo dice la voz de quien tiene en la mano el micrófono; y si el locutor quiere
mentir, o se le ordena que mienta, ya está todo hecho

___________________________

Notas

92
OPINIÓN PÚBLICA

1
Cfr. Sartori (1989). Cuando hablo de video me estoy refiriendo a la superficie del televisor en la
que aparecen las imágenes. Esta es también la acepción etimológica del término, puesto que
video es un derivado del latín videre, ver. La acepción técnica inglesa del término es diferente:
video es la película (o la cinta) sobre la que se graba y de la que se extraen las imágenes (como
en las expresiones videotape o videocasete). Pero no debemos someternos a la estupidez de
quien inventa las palabras sin ton ni son, por lo que insisto: video es la superficie en la que vemos.
2
Paradójicamente, cuanto más democrática es la elección de los candidatos, es decir, basada
como en EU en elecciones primarias, más decisiva (y distorsionadora) es la televisión (cfr. Orren y
Polsby, 1987). No hay que olvidar que también influye en las elecciones partitocráticas de los
candidatos.
3
Cfr. en contra de Habermas, el cual sostiene que Locke, Hume y Rousseau acuñaron el término
"opinión pública" falseando e interpretando la doxa platónica como juicio racional. La tesis no está
justificada puesto que todos los autores de la Ilustración conocían perfectamente el griego. Dijeron
"opinión" a pesar de que sabían que doxa era, en la tradición filosófica, lo contrario de verdad
objetiva.
4
Las opiniones de cada uno remiten a grupos de referencia, por lo que no derivan sólo de
mensajes informativos sino también de identificaciones (son opiniones sin información y poco
penetrables). También hay opiniones relacionadas con los gustos de cada uno; y como se sabe,
de gustibus non est disputandum (cfr. Berelson, et al, 1954).
5
Para profundizar sobre estos problemas remito a Sartori (Opinión pública, capítulo VIII, 1995).
6
El problema está reforzado por la idea de opinión pública "colectiva" (cfr. Page y Saphiro, 1993);
pero ni siquiera esta opinión agregada puede evitar la erosión que describo.
7
Cit. en Glisenti y Pesenti, p. 145, 1990.
8
La ley de Parkinson (Parkinson, 1957) prevé el crecimiento automático de las burocracias
independientemente de cualquier necesidad objetiva, sólo por mecanismos internos de
proliferación, algo que puede aplicarse al crecimiento del personal de la televisión.
9
De esta forma se alimentan los seudoacontecimientos en los que la televisión crea la protesta.
Quien quiere protestar por algo, primero va a la televisión para pedir que se le grabe. Lo han
admitido los productores de leche que han bloqueado durante mucho tiempo al aeropuerto
milanés de Linate: bloqueamos carreteras y aeropuertos para que "sea noticia". En casos como
éste, la televisión promueve ejemplos negativos y perjudica.
10
La creciente dificultad de la política (Sartori, pp. 157-165, 1996) se inscribe en este contexto.
Como ha notado Michael Robinson, "el desapego entre público y gobierno empezó a crecer
cuando los telediarios de la noche pasaron de durar 15 minutos a durar 30"; y "no es una mera
coincidencia, puesto que un noticiero televisivo que muestra instituciones sociales y políticas en
estado de conflicto permanente alimenta el cinismo, la desconfianza (…) el sentido de ineficacia,
la frustración" (cit. en Zukin, p. 379, 1981).
11
Lo curioso, o incluso peor, es que ni siquiera se explica la protesta. Recuerdo que cuando se
celebraban los Juegos Olímpicos en Corea todas las noches nos mostraban fornidos muchachos
habilísimos en el lanzamiento de cocteles molotov. ¿Qué estaban asaltando? Nunca lo he sabido
gracias al telediario: el acontecimiento era uno de los muchachos maltratado por la policía, o el
incendio del polideportivo a causa de uno de esos molotov.
12
Alusión a los discípulos de Nicholas Negroponte (N. del T.).

Bibliografía

Bernard Berelson, et al, Voiting: A Study of Opinion Formation, Chicago, University of Chicago
Press, 1954.

Karl Deutsch, The Analysis of International Affairs, Prentice-Hall, Englewood Cliffs, 1968.

93
OPINIÓN PÚBLICA

Albert V. Dicey, Lectures on the Relation between Law and Public Opinion in England,
Londres, MacMillan, 1914.

Paolo Glisenti y Roberto Pesenti, Persuasori e persuasi. I mass media negli Usa degli anni’90,
Roma-Bari, Laterza, 1990.

Nicholas Negroponte, Being Digital, Knopf, Nueva York, 1995.

Gary R. Orren y Nelson W. Polsby, Media and Momentum: The New Hampshire Primary and
Nomination Politics, N. J. Chatham House, Chatham, 1987.

Benjamin Page y Robert Y. Shapiro, en Marcus y Hanson The Rational Public and Democracy,
1993.

C. Northcote Parkinson, Parkinson’s Law, The Riverside Press Cambridge, 1957.

Giovanni Sartori, "Videopolítica", en Rivista italiana di Scienza politica, agosto, 1989.

—Democrazia: cosa è, Milán, Rizzoli, 1993.

—Elementi di teoria politica, Bolonia, II Mulino, 3a. ed., 1995.

—Ingegneria costituzionale comparata, Bolonia, II Mulino, 2a. ed., 1996.

Cliff Zukin, "Mass communication and public opinion", en Dan D. Nimmo y Keith R. Sanders,
Handbook of Political Communication, pp. 359-390, Beverly Hills, Sage, 1981.

Giovanni Sartori es catedrático de la Universidad de Columbia. Autor de


Partidos y sistemas de partidos y Teoría de la democracia.
Esta es una versión abreviada del capítulo 2 de Homo Videns, de reciente
aparición en España bajo el sello de Taurus.
Texto tomado de Claves de Razón Práctica, enero-febrero 1998, núm. 79, con
autorización de sus editores.
Traducción: Valentina Valverde.

94
OPINIÓN PÚBLICA

MANIFESTACIONES
DE LA OP
La opinión pública se va conformando en la cabeza de los individuos, por tanto en el
interior de los grupos participantes del debate. Sin embargo, no es pública si no se
manifiesta. De acuerdo a la temática y al grupo que la emite las formas pueden variar.
Entre las formas de manifestación de la opinión pública encontramos:
• El sufragio-Voto
• La huelga
• Las marchas
• Los plantones
• Otras formas de la cultura popular:
Las consignas y pintas
Música
Caricatura
Chistes
Vestimenta (tribus urbanas)
Performance
Entre otras.

95
OPINIÓN PÚBLICA

SUFRAGIO Y VOTO

El vocablo “voto” proviene del latín votum, y ello ya nos ilustra acerca del

origen religioso del término que debía entenderse en el sentido de ofrenda o


promesa hecha a los dioses. Si atendemos a las acepciones de esta voz

admitida por la Real Academia Española1 comprobaremos cómo ese

significado religioso perdura2 , baste al efecto con atender a sus dos primeras
acepciones.
Comúnmente, se suelen utilizar como vocablos sinónimos los de “voto” y
“sufragio”. La voz “sufragio” proviene del latín sufragium y puede traducirse
inicialmente por ayuda, favor o socorro (Diccionario de la Lengua Española, op.
cit., tomo II, pág. 1269), acepción que no va del todo desencaminada pues,

como ha advertido Lucas Verdú3, mediante el sufragio los ciudadanos electores


coadyuvan en cuanto miembros de la comunidad política (Estado-comunidad)
a su conexión con la organi-zación jurídico-política del Estado (Estado-aparato)
y, por ende, a la in-tegración funcional de toda la sociedad política. No en

vano, como pusiera de manifiesto Maurice Hauriou4, el sufragio es la


organización política del asentimiento y al unísono, del sentimiento de
confianza y de adhesión de hombre a hombre.
En todo caso, en un momento ulterior, al vocablo “sufragio” se ha dado un
nuevo significado, el de voto. El propio Diccionario de la Lengua Española
recoge como una de las acepciones de aquel vocablo la de “voto” de quien tiene
capacidad de elegir. La circunstancia precedente ha propiciado una utilización
indistinta de las voces “sufragio” y “voto” por parte de amplios sectores

doctrinales. Así, Pérez Serrano5 define el sufragio como una operación


administrativa por su forma y procedimiento, mediante la cual se designa a
quienes hayan de ocupar determinados cargos públicos, se manifiesta el criterio

96
OPINIÓN PÚBLICA

del Cuerpo electoral con respecto a una medida propuesta, o se expresa la


opinión de los ciudadanos con voto en un cierto momento con respecto a la
política nacional. Sin embargo, por nuestra parte, entendemos que conviene
deslindar los términos “sufragio” y “voto”, aun a sabiendas de que entre ambos
existe una indis-cutible analogía. El tema de la naturaleza jurídica del sufragio
ha pro-piciado posiciones doctrinales divergentes que, aun cuando con infinitos
matices, pueden reconducirse a dos grandes grupos.
En el primero de ellos se sitúan quienes entienden que el elector al votar
ejercita un derecho de los llamados innatos u originarios. El origen de esta
posición se vincularía en algún modo a la concepción rousseaunia-na de la ley
como expresión de la voluntad general, que se reflejaría en el Art. 6 de la
Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, de 26 de agosto de
1789, a cuyo tenor: “La Loi est l’expression de la volonté générale. Tous les
citoyens ont droit de concourir personnellement, ou par leurs représentants, à sa
formation...”.
En definitiva, si la ley debe reflejar fielmente la voluntad general, todos los
ciudadanos han de participar en su formación a través de la elección de
quienes, en cuanto representantes suyos, han de elaborarla.
Dentro del segundo grupo podríamos ubicar aquel sector de la doctrina que
sostiene que el acto de votar no supone el ejercicio de ningún derecho
individual, sino que en él el elector actúa como un órgano del Estado que realiza
una función del mismo. Así concebido, el sufragio constituye una función, sin la
cual no puede desenvolverse el Estado, porque le faltarían órganos
auténticamente representativos. Lejos de manifestar su criterio individual, el
elector lo que hace al emitir su voto es dar efectividad a un estado de opinión
social.

Por nuestro lado, creemos con Giménez Fernández6 que ambas posiciones
no son del todo inconciliables. Es claro que el sufragio, aun no siendo un

97
OPINIÓN PÚBLICA

derecho innato u originario, no puede concebirse como una mera función.


Estamos en presencia de un derecho fundado en la convivencia social, propio
del hombre, no en cuanto ser humano, sino en cuanto ciudadano de un Estado,
cuya esencia, por tanto, corresponde al hombre-ciudadano, pero cuya
determinación compete al Estado, que es el encargado de asegurar la
realización del derecho.
En definitiva, entendemos que el sufragio es el derecho político que los
ciudadanos tienen a participar en los asuntos públicos, directamente o por
medio de representantes. Se trata, consecuentemente, de un derecho público
subjetivo de naturaleza política.

Frente al sufragio, el voto, como señala Fayt7 es una determinación de


voluntad que comprende otras especies que el sufragio político. Se vota en las
asambleas legislativas, en los tribunales colegiados, en los cuerpos directivos,
en el seno de los órganos de dirección y deliberación de todo tipo de
instituciones, públicas o privadas. El voto constituye, pues, una forma de
expresión de voluntad, y con relación al sufragio político, el voto constituye el
hecho de su ejercicio.
La actividad que desarrolla el elector cuando vota, la acción de emitir el voto,
configura un acto de voluntad política –que deriva del previo derecho subjetivo
de sufragio– mediante el cual, sin necesidad de una fundamentación explícita,
expresa su respaldo hacia una determinada opción, fórmula o solución política,
o manifiesta su deseo de que unos determinados candidatos ocupen ciertos
puestos de autoridad; en definitiva, formaliza la propia voluntad u opinión en
orden a una decisión colectiva.
Este acto de voluntad política puede clasificarse con base en criterios muy

dispares. Como han puesto de relieve Carreras y Vallés8, la mayoría de los


criterios clasificatorios pueden agruparse en dos grandes capítulos: los que se

98
OPINIÓN PÚBLICA

refieren a la expresión material del voto y los que contemplan los efectos del
mismo.

I. Tipos de voto según su expresión material


Nos referiremos sucesivamente al voto público y secreto, al voto nominal y de
lista, y al voto personal, por correo o por delegación.

A. Voto público y voto secreto


El voto es secreto cuando su emisión se efectúa de tal modo que no es
posible conocer, respecto de cada votante, en qué sentido ha mani-festado su
voluntad. El principio del voto secreto se opone a la emisión pública o abierta
del voto, así como al voto al dictado, por aclamación o a mano alzada.
Históricamente, en el pasado siglo, era norma común de las legislaciones
electorales el carácter público de la emisión del voto. Montesquieu y, sobre
todo, Stuart Mill, en su ardiente defensa del Representative Government, se
mostrarían partidarios de la publicidad del voto sobre la base de que toda
función que desarrolla el valor cívico debía ejercitarse públicamente.
Si en una sociedad perfecta no existiesen motivos para defender el secreto
del voto, la realidad de las presiones políticas, sociales y econó-micas, e incluso
de toda suerte de coacciones, abogan por la necesidad de respetar aquel
secreto, que de esa forma se presenta como un requisito ineludible de la
libertad de ejercicio del derecho de sufragio y de la autenticidad en la
manifestación de voluntad del ciudadano elector. No en vano la supresión de la
votación abierta ofrece seguridad frente a la corrupción e intimidación
organizadas, ya provengan de parte de personas influyentes o de la presión de
la opinión pública.
Hoy puede afirmarse que la casi totalidad de la legislación contem-poránea
establece que el voto debe ser secreto, lo que sin embargo con-trasta con lo

99
OPINIÓN PÚBLICA

que acontece en los comités y entidades menores de todas clases en los países
occidentales, siendo, por ejemplo, procedimiento común de las Trade Unions
británicas, no tanto para las elecciones como para los acuerdos plebiscitarios a
favor o en contra de determinadas condiciones de trabajo, el carácter público
del voto.

En todo caso, como con razón afirma Nohlen9 , el principio del voto secreto
no es una norma jurídica obligatoria para el elector. Lo único que se requiere es
que se asegure, jurídica y organizativamente, la posibilidad del secreto en la
emisión del voto. Ello no obstante, la jurisprudencia alemana ha defendido el
criterio de que la emisión secreta del voto se configure como una obligación.
A lograr el secreto del voto se orientan una serie de regulaciones técnicas,
como la cabina electoral, las papeletas oficiales opacas, las urnas selladas, el
empleo –cual sucede en Suecia– de las máquinas elec-torales... etcétera.

B. Voto nominal y voto de lista


Esta diferenciación se encuentra muy ligada a la opción por uno u otro tipo de
distritos: uninominales o plurinominales y a la propia fórmula electoral.
El voto nominal implica el voto por un candidato individual. Puede tratarse de
elegir un solo candidato en el marco de un distrito uninominal, o de elegir a un
candidato individual de una lista. Si existe al unísono voto plural, se fortalece la
posibilidad de cambiar el orden original de los candidatos de una lista.
El voto de lista implica por el contrario la opción del elector no entre
individuos, sino entre listas de candidatos, cada una de ellas patrocinada por un
partido o fuerza política. Equivale en la práctica a un sistema de “votar la
papeleta del partido” (voting the party ticket).
Los sistemas de lista pueden asociarse al sistema mayoritario simple, o bien
a otro sistema mayoritario cualquiera, pero en general, como advirtiera

Mackenzie10, la opinión reacciona contra los sistemas que permiten a un

100
OPINIÓN PÚBLICA

partido obtener todos los escaños de una circunscripción plurinominal por una
mayoría absoluta, e incluso por mayoría relativa. A ello se debe que los
sistemas de lista lleven casi siempre consigo fórmulas orientadas a distribuir los
escaños entre los partidos en proporción a los votos obtenidos por cada lista.

C. Voto personal, por correo o por delegación


El voto es personal cuando el propio elector lo deposita en la urna del colegio
electoral correspondiente. En algunos supuestos es imposible el traslado del
elector al colegio (así, por ejemplo, enfermos y presos); de ahí que algunas
legislaciones electorales hayan llegado a admitir el voto a domicilio, por virtud
del cual, una comisión de la mesa electoral se traslada al lugar de residencia de
los electores; bien es verdad que la regla generalizada en estos supuestos es la
del recurso al voto por correo.
En otro orden de consideraciones, hemos de significar que es compatible con
el voto personal la posibilidad legalmente contemplada en algunos países –por
ejemplo, en Francia y España entre otros–, de que el elector que no sepa leer o
que, por defecto físico, esté impedido para ele-gir la papeleta o colocarla dentro
del sobre para entregarla al Presidente de la mesa de votación, pueda servirse
para estas operaciones de una persona de su confianza. Tal posibilidad es
asimismo plenamente acorde con el secreto del voto.
Las legislaciones electorales de gran número de países subrayan de modo
explícito el carácter personal del voto. Así, el Art. 3 del Código Electoral de 1952
de la República de Costa Rica determina que “el voto es acto absolutamente
personal”, y el Art. 9 del Código Electoral Nacional de Argentina del año 1983,
prescribe que “el sufragio es individual”. El voto por correo es la forma más
común de solucionar las imposibilidades materiales de votar. Está previsto para
aquellas personas que se encuentren accidentalmente ausentes de su
circunscripción el día de los comicios; también para quienes hayan alterado su

101
OPINIÓN PÚBLICA

residencia tras el último censo y para los que por razones de salud o de
transporte encuentren dificultades para desplazarse hasta la mesa electoral. En
Inglaterra el voto por correo se introdujo en 1918. Hoy lo encontramos bastante
generalizado en las legislaciones electorales.
En cuanto al voto por delegación, implica la posibilidad legal de conceder
autorización a otro para que vote en nombre del que delega por imposibilidad de

realizarlo personalmente. Como recuerda Mackenzie11, el voto por delegación


no se adoptó en las primeras elecciones inglesas porque la tradición establecía
que los comicios eran una reunión pública; tampoco se siguió en las elecciones
francesas para los Estados Generales, salvo respecto a las electoras que,
siendo propietarias, tenían derecho a votar, y sólo podían hacerlo válidamente a
través de un representante masculino. En las elecciones modernas su uso está
limitado al caso de aquellos electores ausentes por fuerza mayor y en
circunstancias en que sea casi imposible votar por correo. Así, por ejemplo, en
Inglaterra, la actual legislación electoral limita el uso del voto por delegación a
los miembros de las Fuerzas Armadas y a los civiles que se encuentren en
altamar o fuera del país el día de los comicios, ya sea porque se lo imponga su
trabajo o por pertenecer a las fuerzas militares auxiliares. En Bélgica, el vigente
Código Electoral, de 19 de agosto de 1928, dedica un capítulo (el capítulo III bis
del Título IV) al “vote par procuration”, que, tras una Ley de 5 de julio de 1976,
se reconoce respecto de cinco categorías dife-rentes de electores: enfermos,
ausentes del país por razones profesionales o de servicio, comerciantes
ambulantes, electores privados de libertad en virtud de sentencia judicial y
quienes por razón de sus convicciones religiosas se hallen imposibilitados para
presentarse en el colegio electoral. Para ser designado mandatario, la normativa
belga exige una vinculación de parentesco hasta el segundo grado con el
mandante.

102
OPINIÓN PÚBLICA

II. Tipos de voto según sus efectos y su forma

Incluimos en este segundo apartado –siguiendo a Carreras y Valles12 –


aquellos tipos de voto que revelan alguna variedad en cuanto a sus efectos –
relación más o menos inmediata con la designación de los elegidos, va-lor
específico de cada sufragio, etc.– o en cuanto a la forma en que debe
expresarse la voluntad interna del elector –aceptando una propuesta
preestablecida o estableciendo libremente un orden de preferencias entre las
posibilidades sometidas a su voluntad–. Nos hallamos ante ca-racteres que
afectan a la misma naturaleza del voto y, casi siempre, se hallan en relación con
la concepción política dominante de la época que los registra.

A. Voto directo y voto indirecto


El voto directo es aquel en el que el elector se pronuncia por la persona que ha
de representarle en la cámara legislativa, mientras que el indirecto presupone la
elección de un compromisario que, en un momento ulterior, habrá de proceder a
realizar la elección definitiva.
El voto indirecto, por su lado, puede ser de varios grados según la sucesión de
compromisarios existentes hasta llegar a la elección definitiva. Como es obvio,
con él, el elector no se pronuncia por quien ha de representarle, sino por un
compromisario. Por lo general, las elecciones indirectas han tenido como
objetivo atenuar los movimientos de opinión pública. La razón de la implantación

en un principio de la elección de dos grados –dirá Giménez Fernández13


refiriéndose a España– no era otra que, en teoría, el deseo de depurar el
sufragio encomendando la desig-nación de los representantes a personas
dotadas de ciertas y determinadas condiciones.
Históricamente, el voto indirecto ha venido respondiendo a una orien-tación
moderada que, a través del mismo, restaba pasión a la lucha polí-tica. Sin

103
OPINIÓN PÚBLICA

embargo, como recuerdan Cotteret y Emeri14, se ha recurrido igualmente al


voto indirecto como forma de organización del federalismo; tal ha sucedido en el
caso de Estados Unidos, donde el Presidente es ele-gido constitucionalmente
por unos compromisarios o “grandes electores” designados a este efecto en
cada uno de los Estados. Bien es verdad que el devenir de las elecciones
presidenciales norteamericanas ha supuesto el cambio de unas elecciones
materialmente indirectas a otras tan sólo formalmente indirectas.

A este respecto, Nohlen15 ha diferenciado dentro de las elecciones


indirectas, las elecciones mediatas formales y materiales. Los comicios
formalmente indirectos son aquellos en los que aparece una instancia de
intermediarios entre los electores y los titulares de los cargos, pero en las que el
elector, sin embargo, únicamente emite un voto concreto por una persona o una
lista que han de orientar al compromisario hacia un órgano representativo o
hacia personas y listas que sean candidatos a un cargo público; en definitiva,
son elecciones en las que la voluntad de los electores no está mediatizada por
la instancia de compromisarios. Por el contrario, los comicios en los que la
instancia de compromisarios procede a elegir –sin vinculación ninguna– a los
titulares definitivos de los cargos se han de considerar elecciones materialmente
indirectas.
Cabe decir finalmente que en nuestro siglo la universalización del sufragio ha
ido unida a la generalización del voto directo, que hoy se con-sidera como un
principio esencial del Derecho electoral de una democracia moderna.

B. Voto igual y voto reforzado


La idea del voto igual se expresa en la clásica fórmula “un hombre, un voto”.
Todo ciudadano tiene idéntico derecho a votar y a que los votos valgan lo
mismo sin que sea posible diferenciar la importancia del voto en función de
criterios de propiedad, educación, religión, raza, sexo o posición política. Los

104
OPINIÓN PÚBLICA

regímenes democráticos que informan las mo-dernas estructuras políticas han


generalizado el voto igual, pero no es ra-ro encontrar todavía defensores del
llamado “voto reforzado”.
En todo caso, es preciso tener presente que el principio de igualdad del voto
añade a la formulación tradicional de “un hombre, un voto” la idea del valor igual
de cada voto, por lo que hoy es enunciado bajo el rótulo de “one man, one vote,
one value”. Y es que, como señalara el Juez Warren, Presidente del Tribunal
Supremo de los Estados Unidos de América, en la conocida Sentencia
“Reynolds versus Sims”, de 15 de junio de 1964: “Los legisladores representan
personas, no árboles o campos. Los legisladores son elegidos por los electores,
no por granjas, ciudades o intereses económicos... Es inconcebible que una ley
que tienda a multiplicar los votos de los ciudadanos por dos, cinco o diez en una
región del Estado, mientras en otras los contabiliza por la unidad, pueda ser
constitucionalmente admisible”. El Juez Warren optaba, como advierte en un

completo estudio sobre esta problemática Pierre Vialle16, por la exigencia de


una igualdad matemática precisa del voto –desde la perspectiva
circunscripcional–, que no debía entenderse tanto en el sentido de una igualdad
matemáticamente perfecta, cuanto en el de una llamada a una “representación
justa y efectiva”.
En cuanto al voto reforzado, es aquel que autoriza a determinados electores
individuales que reúnan unas condiciones especiales para participar en los
comicios con más de un voto. Aun cuando este tipo de voto es hoy en extremo
raro, ha sido muy frecuente hasta no hace muchos años. Sus modalidades más
conocidas son:

1. El voto plural, que implica la atribución de más de un voto a los


electores en quienes concurran determinadas circunstancias o situaciones

jurídicas. Como significa Mackenzie17, la razón fundamental a favor del voto

105
OPINIÓN PÚBLICA

plural es que constituye un modo sencillo de aumentar la fuerza de aquellos


electores a los que el Estado desea favorecer, pues ofrece la posibilidad de
establecer diferencias a favor de los electores más “expertos” y “responsables”
concediéndoles votos adicionales. Otra razón consiste en que, si se concede un
segundo voto a determinadas clases de electores (como los graduados
universitarios, por ejemplo) agrupados en circunscripciones espe-ciales, se
logra diversificar la representación, por requerirse un tipo distinto de campaña
electoral y elegirse un tipo de representante dis-tinto. Aunque la determinación
jurídica del voto desigual es, funda-mentalmente, un fenómeno del siglo XIX, ha

llegado casi hasta nuestros días. Nohlen18 recuerda al efecto cómo los 52
diputados de la Cámara baja de Irlanda del Norte se elegían por medio de un
voto plural hasta el año 1968. Derecho a su segundo voto tenían: 1- Los
electores universitarios. 2- Los llamados “occupiers of business premises” ésto
es, los propietarios de casas, tierras o negocios, así como sus esposas.
Diremos por último que el tipo más frecuente de voto plural ha sido el llamado
“voto de capacidad” defendido por Stuart Mill, que favorecía a quienes se
hallaban en posesión de un determinado título, ejercían un cargo especial o
reunían cualquier requisito que suponía una formación cualificada.

2. El voto familiar, que supone la atribución de un voto suplementario a


los padres de familia, o bien un número variable de votos en relación con el
número de componentes de la familia. En todo caso, parece evidente que la
difusión del sufragio femenino ha restado valor a los argumentos que se
esgrimían en favor de este tipo de voto.

106
OPINIÓN PÚBLICA

3. El voto múltiple, que implica el derecho de un elector a emitir un voto


en más de una circunscripción electoral, a consecuencia de los diferentes títulos
jurídicos que concurren en el mismo. Este sistema ha subsistido en Inglaterra
hasta el año 1948.

C. Voto individual y voto corporativo


El voto individual supone que sólo el individuo que cumple los requisitos
legalmente determinados, hallándose, pues, en la plena capa-cidad de goce de
sus derechos políticos, puede ser elector. El individuo aparece como unidad de
base de la sociedad política.
Por el contrario, el voto corporativo es el que se ejerce a través de entidades
económicas, sociales, laborales... etc. Contrasta por ello mismo con el voto
individual, asentado en la consideración típicamente liberal que ve a todos los
hombres iguales y, como tales, ciudadanos, y por ello mismo votantes.
El cooperativismo entiende que no se puede considerar al individuo
aisladamente; ello constituye una abstracción, pues la realidad nos mues-tra al
hombre integrado en unas colectividades sociales; de ahí que sea dentro de

ellas donde debe actuar políticamente. Como afirma Sánchez Agesta19, la


doctrina de la representación corporativa tiene una vaga relación con los
principios en que se basó la representación medieval. No es la voluntad del
pueblo como sujeto indeterminado y sin conexión con los representantes
designados por el cuerpo electoral lo que debe representarse, sino la vida
concreta de los grupos en que el pueblo se or-dena. El vínculo ha de
establecerse de una manera inmediata entre esas instituciones y sus
representantes; éstos no son representantes de la “vo-luntad general”, sino de
la institución o grupo a que representan.

107
OPINIÓN PÚBLICA

A la unidad del cuerpo electoral se opone de este modo la concepción plural


orgánica del pueblo. La representación funcional y el voto cor-porativo
constituyeron una de las ideas nucleares de los fascismos del período de
entreguerras, aunque bien es cierto que sectores políticos muy alejados de ese
pensamiento han propugnado intermitentemente un voto corporativo para la
elección de las Cámaras altas.
Por nuestro lado, creemos con Justo López (Justo López, Mario: La
representación política, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1959, pág. 40) que la
representación funcional o corporativa encierra una cierta contra-dicción, pues
aspira a lograr la unidad social y nacional, y para obtenerla construye un
rompecabezas con los intereses económicos y sociales antagónicos.

D. Voto absoluto y voto ordinal

Es Rae20 quien utiliza esta terminología, que otros autores sustituyen por la
de “voto de aceptación” y “voto preferencial”.
Nos hallamos ante un voto absoluto o de aceptación, cuando el elector viene
obligado a pronunciarse por un partido en el Parlamento frente a los demás. Su
decisión no puede ser matizada, ya que el elector debe limitarse a un
pronunciamiento positivo o negativo por los candidatos que le presentan las
formaciones políticas.
Por el contrario, estamos ante un voto ordinal o preferencial, cuando el
elector puede matizar su voluntad, marcando sus preferencias acerca de los
candidatos que se someten a su juicio. Un ejemplo de voto absoluto nos puede
venir dado por el modelo británico, en el que el votante ha de inclinarse por uno
u otro de los candidatos en liza, pero también es absoluto el voto de lista vigente
en muchos sistemas europeos, pues no permite al elector sino escoger una de
las listas presentadas por las formaciones políticas que participan en la
contienda electoral; es el caso, por ejemplo, del modelo español de listas

108
OPINIÓN PÚBLICA

completas, cerradas y blo-queadas. En algunos supuestos, el elector puede


mostrar sus preferencias parcialmente, entre los candidatos de un partido
concreto, pero no puede dividir su mandato entre partidos o candidatos de
partidos diferentes. El voto ordinal propiamente dicho permite que el elector
exprese una preferencia más compleja y condicional, llegando incluso a poder

ordenar los partidos. Rae21 se ha referido a tres modalidades concretas:

1. El voto preferente que rige en Australia para la elección de la Cámara


Federal de Representantes, o también, la aplicación en Irlanda del “método
Hare”, que invita al elector a ordenar sus preferencias entre los candidatos de
diferentes partidos. Con relación a este último, cabe decir que el llamado
sistema de “voto único transferible” o “sistema de Hare” combina la
representación proporcional con el escrutinio mayoritario. Se basa en el
principio de que queda elegido todo candidato cuyos votos sobrepasan el
cociente electoral, que a su vez se obtiene dividiendo el número de votos
expresados por el número de diputados a elegir aumentando en una unidad. El
sistema opera en circunscripciones plurinominales en las que, sin embargo,
cada elector no dispone más que de un solo voto sea cual fuere el número de
escaños a cubrir; pero este voto es transferible si su candidato ha obtenido más
votos de los necesarios para ser elegido, o si su candidato es de los que han
conseguido menor número de votos. Por ello, el elector ha de indicar los
candidatos que tienen sus segundas, terceras, cuartas... etc. preferencias.

2. El voto acumulado, que implica que el elector tiene la posibilidad de


otorgar varios votos a un único candidato, o bien, la posibilidad para distribuir
sus votos entre las diferentes listas de partido en la proporción que él mismo
decida, bien que estas posibilidades puedan establecerse limitada o
ilimitadamente.

109
OPINIÓN PÚBLICA

3. El voto combinado (panachage) va más lejos aún que los modelos


precedentes, dando a los electores unas posibilidades notorias de in-fluir en el
proceso electoral, pues permite borrar candidatos de una lista y sustituirlos por
los de otra, esto es, recoger candidatos sin consideración de las listas de partido

en que aparezcan sus nombres. Como advierte Jiménez de Cisneros22 esto

significa realmente que el elector puede configurar su propia lista. Mackenzie23,


por su parte, ha puesto de manifiesto cómo, teóricamente, con procedimientos
de este tipo (panachage entre listas) un sistema de lista puede adquirir, en
cierto modo, la flexibilidad propia del voto único transferible, al que nos
referíamos anteriormente.

La cuestión de la libertad o margen de elección del ciudadano se en-cuadra

actualmente, como bien dicen Carreras y Vallés24, por la función esencial que
los partidos desarrollan en el proceso electoral, especialmente en lo que se
refiere a la selección de candidatos. Parece claro que conforme aumente el
margen decisorio del elector, disminuirá correlativamente el marco de maniobra
del partido en la selección de los candidatos llamados a intentar acceder a la
asamblea legislativa. En todo caso, quizá el ideal venga dado por la
conveniencia de compaginar el ejercicio del libre derecho de sufragio de todo
ciudadano, con el carácter social de todo proceso político, y por ello mismo, del
proceso electoral. Es evidente que con el voto absoluto el elector viene obligado
a realizar un acto terminante, entregando su mandato a un solo partido; desde
este punto de vista, en el microcosmos de la conducta del elector, el voto
absoluto implica el rechazo de toda solución de compromiso.

Con ello, como advierte Rae25 el voto absoluto encauza cada porción de
fuerza electoral hacia las manos de un solo partido, mientras que el voto ordinal
puede dispersarlas entre varios.
110
OPINIÓN PÚBLICA

En conclusión, el voto absoluto concentra toda microporción de fuerza en un


solo receptáculo, mientras que el voto ordinal no impone semejante
condensación del éxito electoral. Si esta diferencia se repite en cada miembro
del electorado, permaneciendo constantes los demás factores, podremos
suponer que el voto absoluto concentra la fuerza en menos partidos, mientras
que el voto ordinal la difunde entre mayor número de ellos. Ahora bien, hemos
de indicar finalmente que no puede ignorarse que los electores, por lo general,
no se muestran proclives a combinar candidatos de fuerzas políticas diferentes,
ni tan siquiera a variar el orden de preferencia preestablecido en las listas por
los partidos. Tal circuns-tancia relativiza de modo significativo el margen de
maniobra que el voto ordinal o preferencial ofrece al elector, por lo menos en la
praxis.

111
OPINIÓN PÚBLICA

Bibliografía:
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Pérez Serrano, Nicolás: Tratado de Derecho Político, Editorial Civitas, Madrid, 1976.
Vialle, Pierre: La Cour Suprême et la répresentation politique aux Etats-Unis (Nouvel essai sur le
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Francisco FERNÁNDEZ SEGADO

NOTAS
1 Diccionario de la Lengua Española. 20a ed., Madrid, 1984. Tomo II, pág. 1398.
2 En análogo sentido se pronuncia Daniel Moreno: Diccionario de Política, Editorial Porrúa,
México, 1980, pág. 240.
3 Lucas Verdú, Pablo: Curso de Derecho Político, vol. III, Editorial Tecnos, Madrid, 1976, págs. 207
y sigs.
4 Hauriou, Maurice: Principios de Derecho Público y Constitucional, Instituto Editorial Reus,
Madrid, 1927, pág. 496.
5 Pérez Serrano, Nicolás: Tratado de Derecho Político, Editorial Civitas, Madrid, 1976, pág. 337.
6 Giménez Fernández, Manuel: Estudios de Derecho Electoral contemporáneo, 2a ed., Sevilla,
1977, pág. 3-4.
7 Fayt, Carlos S.: Sufragio y representación política, Bibliográfica Omeba, Buenos Aires, 1963,
pág. 10.
8 Carreras, Frances De y Valles, Josep M.: Las Elecciones, Editorial Blume, Barcelona, 1977, págs.
88 y sigs.
9 Nohlen, Dieter: Sistemas electorales del mundo, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid,
1981, pág. 72.
10 Mackenzie, W. J. M.: Elecciones Libres, Editorial Tecnos, Madrid, 1962, pág. 83.
112
OPINIÓN PÚBLICA

11 Ibid. Pág. 143.


12 Carreras F., Vallés J.: Op. cit., págs. 89 y sig.
13 Giménez Fernández.: Op. cit., pág. 35.
14 Cotteret, Jean Marie y Emeri, Claude: Los sistemas electorales, Oikos-Tau Ediciones, Barcelona,
1973, págs. 46-47.
15 Nohlen, Dieter: Op. cit., pág. 73.
16 Vialle, P.: La Cour Supreme et la répresentation politique aux Etats-Unis. Nouvel Essai sur le
gouvernement des juges. L.G.D.J, París,1972, pág. 157.
17 Mackenzie, W.: Op. cit., pág. 33.
18 Nohlen, Dieter: Op. cit., págs. 69-70.
19 Sánchez Agesta, Luis: Principios de Teoría Política, 4ta ed., Editora Nacional, Madrid, 1972,
págs. 280-281.
20 Rae, Douglas W.: Leyes Electorales y sistema de partidos políticos, Ediciones Citep, Madrid,
1977, págs. 16 y sigs.
21 Ibid. pág. 18
22 Jiménez De Cisneros J.: Ley Electoral, Presidencia del Gobierno, Madrid, 1983, pág. 28.
23 Mackenzie, W.: Op. cit., pág. 90.
24 Carreras F y Vallés J.: Op. cit, pág. 91.
25 Rae, D.: Op. cit., págs. 18-19.
26 Díez de Velazco: Las organizaciones internacionales, 10a ed., Editorial Tecnos, Madrid, 1997,
pág. 41.
27 Ibid. Pág. 106.

113
OPINIÓN PÚBLICA

EL DERECHO AL SUFRAGIO

Lic. Rodolfo Montes Alcántara.


Magistrado de la Cuarta Sala Regional del Tribunal Electoral del Estado.

En el lenguaje común SUFRAGIO y VOTO se emplean como conceptos


equivalentes, si bien en la doctrina se marcan diferencias entre ellos.
Para algunos autores el voto representa el acto mediante el cual se concreta el
ejercicio del derecho al sufragio. En este sentido sólo tienen derecho al SUFRAGIO los
ciudadanos que satisfacen los requisitos establecidos en la ley; mientras que el VOTO
se utiliza de manera más amplia para tomar decisiones en todo tipo de cuerpos
colegiados.
Para otros, el derecho al voto en materia electoral se concretiza a través del
sufragio, de tal manera que sólo pueden sufragar los que tienen derecho para votar.
Sin embargo, debemos apuntar que no existe inconveniente alguno para utilizar
ambos términos como sinónimos.
En los Estados democráticos las leyes que establecen el derecho al sufragio son
fundamentales y tan importantes, que en toda democracia representativa el sufragio
universal viene a significarse como el medio idóneo para la integración, conformación y
legitimación de todo Gobierno.
Para llegar al sufragio universal, se tuvo que recorrer un largo camino durante el cual,
en la mayoría de los países, se limitó el ejercicio de los derechos políticos en favor de
grupos.

114
OPINIÓN PÚBLICA

Se tiene conocimiento de que en épocas pretéritas existían distintas limitaciones al


derecho de voto, toda vez que de los padrones electorales se excluían a quienes no
reunían ciertos requisitos.
De entre esas modalidades al voto mencionaremos, las que se configuraron por
estimaciones económicas, en las que se condicionaba el otorgamiento del derecho a
votar mediante la comprobación de un ingreso; y aquellos que no acreditaban una
determinada renta anual, no eran registrados en los padrones electorales, quedando
por tanto sin posibilidad de votar.
En otros casos, por razones que se decían educativas, dieron como resultado que se
negara el voto a los analfabetas.
También por motivos racistas, en ciertos países no se les reconocía el derecho de
voto a los miembros de ciertos grupos como los judíos o los negros.
Por valoraciones ideológicas, que impedían sufragar a grupos de personas que no
comulgaban con los intereses del partido en el poder, como sucedió con los católicos,
capitalistas, comunistas o judíos.
Por razones de sexo, que se basaron en una supuesta ineptitud natural de las
mujeres para las cuestiones políticas.
Respecto a la discriminación por sexo en materia electoral, hoy parecen fuera de
lugar las consideraciones ideológicas o de conveniencia política que se alegaron hasta
una fecha no tan lejana para defender tal posibilidad.
En la actualidad casi la totalidad de las constituciones reconocen la plena igualdad
jurídico-electoral de mujeres y hombres.
La evolución del sufragio en nuestro medio ha sido el resultado de una serie de
luchas reiteradas a través del tiempo.
Es así como el poder constituyente de 1857 suprimió la exigencia de saber leer y
escribir para poder votar.
En 1953 se modificó el texto constitucional y se precisó la igualdad política de las
mujeres y hombres nacionales.

115
OPINIÓN PÚBLICA

También contribuyó a universalizar el sufragio en nuestro medio, la reforma que en


1970 experimentó el artículo 34 constitucional, al otorgar la ciudadanía a todos los
mexicanos al cumplir 18 años de edad, que tengan un modo honesto de vivir; y ello con
independencia de su estado civil.
La edad mínima para el ejercicio del voto suele situarse en la mayoría de edad civil,
lo que se explica desde diferentes criterios; se dice que quien puede gestionar sus
propios asuntos, también puede gestionar los de su nación; la plena capacidad de obrar
parece implicar la de obrar en el campo político.
Por otra parte, para poder ejercer el derecho al voto se exige estar inscrito, en la
fecha de la votación, en el censo electoral.
En el caso de las y los jóvenes, la inscripción en el censo puede realizarse algunos
meses antes de alcanzar la mayoría de edad, ya que ésta, o sea la mayoría de edad se
exige se cuente con ella en el momento de la votación.
Hasta una fecha muy reciente los ministros de culto religioso en México, no se les
permitía hacer uso de su derecho al voto; esta situación cambió con la reforma
constitucional de 1992.
Cabe hacer notar que en nuestro país se ha configurado al sufragio no sólo como un
derecho, sino también como un deber, donde “votar en las elecciones constituye un
derecho y una obligación del ciudadano”.
El sentido exacto de esta obligatoriedad no deja de ser discutible, en virtud de que no
hay prácticamente sanción para quien no vota.
El artículo 35 Constitucional establece como prerrogativa del ciudadano, votar en las
elecciones populares y poder ser electo para todos los cargos de elección popular; el
mismo ordenamiento en el artículo 36 establece como obligaciones del ciudadano,
inscribirse en los “padrones electorales” y votar en las elecciones populares.
El COFIPE precisa en su artículo 4 que “votar constituye un derecho y una obligación
del ciudadano que se ejerce para integrar los órganos del Estado de elección popular”.

116
OPINIÓN PÚBLICA

Los ciudadanos empadronados pueden y deben solicitar al Registro Federal de


Electores la entrega de su credencial para votar toda vez que dicho documento, en
términos de lo dispuesto por el artículo 6 del COFIPE, y sus correlativos en los
ordenamientos de las Entidades, resulta indispensable para que sus titulares puedan
ejercer su derecho al voto; habida cuenta que en las listas nominales de electores, sólo
deben figurar los ciudadanos a los que se les haya entregado su respectiva credencial.
Tomando en consideración la importancia que reviste la credencial de elector para la
celebración de comicios transparentes y confiables, los partidos políticos le han
conferido una atención preferente, todo lo cual ha hecho posible que en los últimos
años se hayan logrado importantes avances para su confiabilidad, dentro de los que
destacan los siguientes: contener los apellidos paterno, materno y nombre completo;
domicilio; sexo; edad y año de registro; la entidad federativa, municipio, y localidad que
correspondan al domicilio; el distrito electoral y la sección en donde deberá votar; clave
de registro; lugar para asentar la huella, firma y fotografía del elector, así como los
espacios necesarios para marcar año y elección de que se trate; y la firma impresa del
Secretario Ejecutivo del I.F.E.
De igual forma se han configurado diversos instrumentos jurídicos tendentes a
asegurar que tan sólo voten los ciudadanos mexicanos que se encuentren en pleno
goce de sus derechos, que cada elector represente un voto y que la ciudadanía pueda
expresar con toda libertad su voluntad electoral.
En este orden de ideas, para que los ciudadanos puedan ejercer el derecho del voto,
deberán estar inscritos en el registro federal de electores y contar con la credencial para
votar con fotografía.
Las conquistas sucesivas que se han alcanzado en esta materia, han dado como
resultado que en el presente, el sistema político mexicano descanse sobre el
reconocimiento de que el sufragio es universal y que la voluntad ciudadana debe
expresarse en forma individual y secreta, por medio del voto libre y directo, es decir, sin

117
OPINIÓN PÚBLICA

que se ejerza presión ni intervenga intermediario alguno y que tampoco pueda ser
transferible.

SUJETO ACTIVO EN EL DERECHO AL SUFRAGIO.


Se entiende por sujeto activo del sufragio a las personas capacitadas para participar
en la designación de los representantes, es decir, aquellos encargados de pronunciarse
a favor de alguno o algunos de los candidatos a la elección.
Actualmente en términos generales, la condición de elector corre paralela con
algunas salvedades a la del ciudadano.
Esta situación no ha sido siempre idéntica a lo largo de la historia. Es hasta el siglo
actual en que se puede hablar de un sufragio universal o capacidad general de la
ciudadanía de uno u otro sexos, mayores de edad y que hayan satisfecho determinados
requisitos de carácter formal, para participar en las elecciones políticas de
representantes.
Son derechos políticos inherentes y exclusivos de los mexicanos que tengan la
calidad de ciudadanos: votar y ser votado.
Las leyes que regulan el derecho de sufragio suelen excluir dos tipos de condiciones
bien distintas.
No pueden votar los incapaces, es decir, los privados de sentido en el momento de la
elección o quienes hayan sido condenados por determinadas categorías de delitos que
se consideran proyectan una carga de “indignidad” sobre quienes por ellos han sido
condenados, de conformidad con lo cual no son merecedores del derecho al voto.
Como la condición de ciudadano va ligada a la de elector, el requisito del vivir
honesto se traslada para la inscripción en el registro de electores.

118
OPINIÓN PÚBLICA

EL SUJETO PASIVO EN EL DERECHO AL SUFRAGIO.


De acuerdo con los principios constitucionales que conforman a nuestro sistema
político electoral, es un derecho político fundamental de los ciudadanos mexicanos ser
electo para ocupar un cargo de representación popular siendo éstos, en el ámbito
federal, los de Presidente de la República, Diputado Federal y Senador; en el ámbito
local, los de Gobernador, Diputado Local, Representante ante la Asamblea del Distrito
Federal; y en el ámbito municipal, los de Presidente Municipal y miembros del
Ayuntamiento.
El derecho pasivo del sufragio o derecho a ser elegido representante en unas
elecciones, aparece estrechamente ligado a una determinada concepción de la
representación; precisamente, porque se espera de los elegidos unas cualidades
singulares, se les exigen condiciones distintas y más estrictas que las que se requieren
para el sufragio activo.
En general, además de las que se exigen para el sufragio activo puede requerirse
una edad especial; por ejemplo la de 21 años a los Diputados, ser ciudadano mexicano
por nacimiento, en ejercicio de sus derechos, ser originario del Estado en que se realiza
la elección o vecino de él con residencia efectiva, con anterioridad a la fecha de la
elección; a los Senadores los mismos requisitos excepto el de la edad, que será el de
30 años cumplidos el día de la elección y 35 al Presidente de la República; la exigencia
conforme a la cual para poder ser Presidente de la República es preciso no sólo ser
ciudadano mexicano en pleno goce de sus derechos, sino ser hijo de padre o madre
mexicanos.
La inelegibilidad constituye un impedimento jurídico al ejercicio del mandato;
convierte en absolutamente nula la elección del candidato.
Los requisitos de elegibilidad, en todo caso, son necesariamente de carácter objetivo
y vienen establecidos en la Constitución y leyes electorales y hacen referencia a la

119
OPINIÓN PÚBLICA

edad, capacidad, nacionalidad y relación con la colectividad que se pretende


representar.
Existe, un grupo de ciudadanos más o menos extenso que se ve privado del derecho
de sufragio pasivo por ostentar posiciones o cargos que puedan limitar la libertad del
elegido o del elector.
Dentro de este grupo se encuentran los militares en servicio activo de quienes se
dice que su dependencia jerárquica privaría de la necesaria libertad en el ejercicio de
sus funciones así como a sus subordinados de un efectivo derecho libre de voto; ser
Secretario o Subsecretario de Estado, Procurador General de la República, Gobernador
de algún Estado; no tratarse de una reelección; no tener mando en la policía; tampoco
ser Ministro de la Suprema Corte, Secretario de Gobierno de algún Estado, Magistrado
o Juez Federal o del Estado, no ser Ministro de algún culto religioso, Jueces,
Funcionarios Electorales o Autoridades que puedan influir de manera cierta sobre el
comportamiento de los electores, entre otros.
La inelegibilidad, puede proceder también de una condena penal, como
consecuencia de la cual se estima que el reproche social a la conducta realizada,
inhabilita para el desempeño de cargos representativos.
Teniendo en cuenta que toda inelegibilidad supone una restricción a un derecho
fundamental, no cabe duda de que, necesariamente, debe encontrarse establecida en
la una ley y no ser contraria a la posible regulación constitucional de la misma y que,
además, su interpretación, como siempre que se trate de limitación de derechos, debe
ser estricta.
Con base en las consideraciones anteriores, se dice que si es requisito esencial de la
democracia representativa que todos los ciudadanos tengan derecho al voto y
dispongan de los medios para expresar su voluntad política, sin embargo, no lo es el
que tengan que manifestarse si prefieren permanecer en silencio.

120
OPINIÓN PÚBLICA

Sin embargo, no menos cierto es que el abstencionismo resulta ser un fenómeno


político negativo que daña a todos los partidos así como al propósito de hacer de la
democracia una realidad cada vez mas plena.
La calidad democrática de un régimen puede ser juzgada por el grado de
participación ciudadana.
Tanto las Constituciones como el la responsabilidad de los partidos políticos no se
agota en la participación COFIPE y demás ordenamientos electorales, parten de la
consideración de que periódica en los procesos electorales, sino que además deben
desempeñar, en forma permanente, una función educativa que haga posible el
desarrollo político de la sociedad.

121
OPINIÓN PÚBLICA

HUELGAS

Las medidas de lucha usadas colectivamente por los trabajadores son sumamente
variadas y se encuentran en constante cambio, razón por la cual, toda enumeración
que se intente será irremediablemente incompleta.
Una primera forma de acción colectiva está constituida por los comunicados, murales,
carteles o el uso de carteleras, distintivos, brazaletes, vinchas, etc.
En segundo término, pueden mencionarse las declaraciones públicas y conferencias de
prensa.
En tercer lugar, las asambleas informativas, que ponen en juego importantes
cuestiones jurídicas, como son, por una parte, sus vinculaciones con el derecho de los
representantes de los trabajadores a ingresar al lugar de trabajo y con el derecho de
reunión y de asamblea en el mismo.
Una cuarta forma de manifestación del conflicto es el silencio o su contrario, el ruido,
ambos concertados y concentrados en un breve lapso.
En quinto término, las "sentadas", "serpientes" o "trencitos" (recorridos por el local de
trabajo en fIlas ondulantes formadas por trabajadores), mini-concentraciones internas,
etc.
Los piquetes externos, fuera de la fábrica, a sus puertas, son una forma muy tradicional
de conflicto colectivo en algunos países, especialmente anglosajones.
El "boicott" puede ser principal, inmediato o directo, cuando se dirige contra el
empleador o secundario, mediato o indirecto, cuando trata de afectar a otras empresas
suministradoras o compradoras. Un caso particular de combinación de huelga parcial y
"boicott" se da en aquellos casos en que el personal que no está en conflicto con su
empleador, detiene solamente aquellas actividades dirigidas a otra empresa que sí está
en conflicto (no se despacha mercadería para ella, por ejemplo).
El "laber' o etiquetado sindical forma parte, también, del amplio elenco de formas de
122
OPINIÓN PÚBLICA

acción sindical.
La no-colaboración, el trabajo a reglamento, la huelga de celo o "tortuguismo" (como se
le denomina en Brasil), además de constituir una muy frecuente modalidad de conflicto
colectivo, se relaciona con otras modalidades vecinas, como la negativa a trabajar
horas extras o a realizar prestaciones personales a clientes o directivos que, aún sin
ser obligatorias, normalmente se efectúan en el marco de la colaboración dimanante de
la relación laboral en momentos no conflictivos.
La denominada "huelga de brazos caídos ", "huelga blanca" o "trabajo a desgano"
podría diferenciarse de la anterior modalidad si supusiera una abstención o
enlentecimiento superior al resultante de trabajar con celoso apego a los reglamentos y
puede llegar a confundirse con la ocupación durante la jornada de trabajo.
En el extremo opuesto se da la denominada "huelga activa ", "hipertrabajo ", o "huelga
al revés ", que consiste en incentivar exageradamente el ritmo de trabajo.
La ocupación de los lugares de trabajo es, también, una modalidad de ejercicio del
derecho de huelga relativamente frecuente en situaciones de alta conflictividad, de
peligro de pérdida de la fuente de trabajo o para evitar el abastecimiento a otra
empresa en conflicto.
Particulannente actual, por las razones que se expondrán más adelante, es la "huelga
relámpago", de advertencia o simbólica: el mini-paro, de escasísima duración, por
ejemplo, un minuto, que en algún caso se ha llegado a proponer concretamente en
Italia, como mera virtualidad (sciopero virtuale).
Esta modalidad de huelga virtual, simbólica o relámpago, constituye el puente, el tres-
d'union, el punto de contacto entre las fonnas de huelga sin cesación del trabajo y
aquellas otras modalidades de ejercicio del derecho de huelga con cesación del
trabajo.
Además de la huelga tradicional o indefinida, con cesación del trabajo por tiempo
indeterminado, se da, también, el paro o huelga por tiempo determinado (un día, unas
horas, una hora, diez minutos).

123
OPINIÓN PÚBLICA

Cuando se alternan paros más o menos breves con lapsos de trabajo, se da la huelga
intermitente o como se la llama en Italia, "sciopero a singhiozzo" (huelga "con hipo").
En la huelga turnante, rotativa o articulad a, se suceden paralizaciones parciales que
no afectan simultáneamente a toda la empresa ni a todos los trabajadores, sino que se
concentran sucesivamente en diversos sectores. De tal fonna, se para sucesiva o
alternativamente en sectores del proceso productivo, de modo de obstaculizado con
menos horas de huelga y manteniendo la disponibilidad de una parte importante de los
trabajadores. Por ejemplo, en una empresa de transporte colectivo, paran primero las
boleterías, durante cuatro horas; luego, por otras cuatro horas, los conductores;
fmalmente por otro lapso sinú1ar, el personal de limpieza y mantenimiento. No está
demás destacar, como hace Sinay(H), que esta fonna de huelga fragmentada
constituye, de algún modo, la réplica del trabajo parcelado, característico de la
sociedad industrial contemporánea.
La huelga neurálgica o huelga-trombosis, no es otra cosa que una huelga parcial,
concentrada en un determinado sector, más o menos estratégico, cuya inactividad
paraliza a otros.
La huelga parcial afecta a un solo sector, actividad o tarea de las múltiples que fonnan
parte de la prestación laboral completa, que nonnalmente brindan los trabajadores. La
huelga parcial puede
paralizar una determinada sección o actividad de la empresa o de la rama afectada, o
puede recaer sólo sobre una de las actividades personales del trabajador. A este último
tipo, que es el más novedoso, pertenece la "huelga de bolígrafos" de los médicos
españoles, que consiste en brindar la atención médica completa, pero absteniéndose
de escribir los registros o fichas clínicas o de extender las recetas. De la misma clase
son las "huelgas de corrección de exámenes" de los docentes italianos, que realizan la
labor pedagógica en su plenitud, incluso tomando exámenes y absteniéndose,
solamente, de corregidos. Análoga es la huelga de cobro de pasajes, practicada en el
transporte colectivo portugués, y que consiste en la abstención del cobro del billete,

124
OPINIÓN PÚBLICA

aunque el servicio de transporte se presta con nonnalidad, salvo que el empleador


suspenda el servicio. En nuestra opinión, es a esta modalidad que pertenece la práctica
sindical bancaria uruguaya consistente en no pagar o compensar cheques de un
determinado banco.
La huelga de hambre: abstinencia total de alimentos que se impone a sí misma una
persona o conjunto de ellas, mostrando de ese modo de morir si no se consigue lo que
se pretende. Este tipo de huelga es el más comúnmente usado en países
latinoamericanos con el fin de que el gobierno solucione los problemas por la vía
diplomática y asegure la supervivencia de los inconformes. De la misma manera es la
huelga con mayor uso a nivel mundial y la que alcanza las más rápidas respuestas.

125
OPINIÓN PÚBLICA

MARCHAS,

PLANTONES Y CONSIGNAS

Marcha
Cualquier desplazamiento de un conjunto de personas que tienen, buscan o persiguen
un objetivo, un fin o una meta determinada, pero que es afin a las ideologías que ese
grupo maneja.

Plantón
Término puramente mexicano usado para denotar a aquel grupo de personas que se
congrega, amotina y permanece cierto tiempo en un lugar público, con el propósito de
obtener algo a cambio, de negociar algún asunto con el Estado, de protestar por algo o
para exigir un conjunto de demandas regularmente hechas con anterioridad por el
grupo inmiscuido en este movimiento de masas.

Consignas
Por Arturo Cano

El pueblo callado jamás será escuchado. ¿El pueblo gritón tendrá solución? Vaya usted
a saber, pero se consiga no la demanda anhelada, se derrote o no al adversario en las
urnas, se libere o no al pres-político-libertad, las consignas siguen en las calles y las
plazas, en las paredes o las cartulinas de veloces trazos. Aunque las campañas
electorales de a de veras tengan por escenario central la televisión, la consigna
callejera vive y la lucha por las bardas sigue, sigue.

126
OPINIÓN PÚBLICA

Las consignas riman o fallan. Son gritos pelones o cartulinas mal escritas para que las
vea, si se tiene suerte, el señor delegado. Corso de masas o masitas. Mantas
improvisadas, mandadas a hacer o elaboradas por militantes que se han hecho
profesionales a fuerza de marchas y mítines.
Las fuerzas de la izquierda han sido las principales creadoras de consignas. Marchistas
y mitineras, en algo tenían que invertir las horas en la calles.
Los gritos del PRI y la derecha son la mayor parte de las veces adaptaciones de las
consignas de izquierda. Lo que va de "El que no brinque es charro" de los sindicalistas
independientes a "El que no brinque es ateo" de las juventudes católicas. O "El pueblo
voto", Cárdenas ganó transformada por los priístas en "Cárdenas perdió, Salinas lo
jodió".
¿Sirven las consignas? ¿Alguien las recuerda? ¿Pegan todavía? Una certeza: tienen
momentos memorables.
Aquel día de 1988 cuando los diputados priístas bajaron a empellones a los de la
oposición y, dueños ya de la tribuna, se desgañitaron al grito de "¡Salinas, Salinas,
Salinas!, a falta de otra consigna que le diera el tono preciso a ese momento inolvidable
(sobre todo porque los opositores ya los tenían hartos con aquello de "Repudio total al
fraude electoral")
¿Sirven las consignas cuando no se emiten en la pantalla en horario triple A y
acompañadas de imágenes épicas?
El grito, en las bocas, las mantas o las paredes. De protesta o de apoyo. Del PRI, PAN
o PRD. De las consignas duras y bravuconas "al por favorcito vote por el PARM".
Claro, todo lo que grite o pinte podrá ser usado en su contra o en su favor, según sea
vea.
Así esta forma de expresión particular se ha convertido en la manifestación de la
opinión pública desde su cultura popular.

127
OPINIÓN PÚBLICA

MEDICIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA

Conocer y evaluar actitudes y opiniones es de gran importancia para el control social


que se desea ejercer. La mercadotecnia y la política basan sus programas en los
resultados de las encuestas permanentes; registrando los cambios y alteraciones de las
actitudes y opiniones sociales, con un doble objetivo:
Manipularlas cuando es posible
Adecuarse al sentir y actuar social, cuando no hay más remedio.

Las evaluaciones reciben diversos nombres: “mediciones” (Klineber y Newcomb);


“sondeos” (Young); “valuaciones” (Sprott).

MÉTODOS DE MEDICIÓN
En el estudio de los cambios de opinión han sido empleados dos métodos: uno es el
método cualitativo y de sentido común de la historia y el estudio del caso. El otro, el
método cuantitativo, emplea cuestionarios, tests, encuestas y otros procedimientos
estadísticos.

CUALITATIVO
El primer método no es considerado enteramente objetivo y confiable, pero proporciona
una imagen general del proceso de cambio. A partir de cierto número de historias de
casos pueden hacerse algunas generalizaciones y predicciones.
CUANTITATIVO
El método cuantitativo es considerado generalmente como más científico, pero también
está abierto a ciertas críticas.
Existen dos tipos de estudios cuantitativos sobre la formación y cambio de las
opiniones. En uno, que podría ser llamado el método cuasi-experiemental o de prueba,
127
OPINIÓN PÚBLICA

los psicólogos y científicos sociales confeccionan un tema y tratan, mediante ciertas


técnicas estadarizadas, de registrar y medir los cambios de opinión.
En el otro tipo se hace un esfuerzo directo por observar un cambio presente de la
opinión pública tal como tiene realmente lugar; los métodos principales son el estudio
de las cartas a funcionarios públicos, las encuestas sistemáticas, las entrevistas y la
observación de masas.

Escala de Actitud
Bogardus (1925) “Escala de Distancia Social”, también desarrollado por Thurstone.
Consiste en la comparación de la intensidad del grado de opinión de un individuo con
respecto a la de otro.
Se realiza utilizando una escala lógicamente construida por frases, afirmaciones o
proposiciones (ítemes); Newcomb denomina a esto escala de respuestas de actitud.

La escala se construye ubicando en los extremos los valores mínimo y máximo que
representan el más bajo y el más alto valor numérico, respectivamente, de la adhesión
y oposición a un objeto concreto que se desea investigar. Entre los valores mínimos y
máximos asciende la escala propiamente dicha.
La predisposición del individuo puede codificarse con un valor X. Ese resultado se
somete a la comparación con los items otorgados a otros individuos y, así
sucesivamente, hasta llegar a resultados promediales.
Con esta escala se puede detectar, por ejemplo, en qué condiciones, bajo qué
limitaciones es capaz un individuo o está dispuesto a aceptar a un candidato o a
defender una idea.

128
OPINIÓN PÚBLICA

Considera al párroco de su iglesia:


PEDRO JUAN TERESA RAMÓN MARÍA
a) muy confiable muy confiable
b) confiable confiable confiable
c) moderadamente confiable
d) poco confiable poco confiable poco confiable
e) nada confiable

EXAMEN DE LA ENTREVISTA (Técnica de Likert)


Es un método fundamentalmente de elaboración de escalas que supera las dificultades
de selección de tipos de muestreo, y evita dejar la delicada operación selectiva al
arbitrio del encuestador.
La selección óptima se obtiene mediante un minucioso examen del universo en que se
pretende detectar grados de predisposición.
Requiere procesos de clasificación de una zona investigable, elaboración cuidadosa de
un cuestionario para las entrevistas, entrenamiento y supervisión de quienes la realizan.
De especial interés resulta la atención que se presta al conjunto de respuestas y al
análisis de las interrelaciones de éstas en vez de detenerse en cada una de ellas.
Otro rasgo peculiar del método mencionado es que la escala llega a colocar, a dos
sujetos a encuesta, en un mismo grado de evaluación, pese a que las respuestas
pueden parecer diferentes. Esta notable característica ha sido criticada como elemento
de contradicción al principio básico de la noción de actitud, mismo que establece la
regularidad de respuestas como pauta de las actitudes.

129
OPINIÓN PÚBLICA

El Panel
Con base en las encuestas, este método permite pulsar el rumbo que están tomando
las actitudes sociales. Las encuestas de opinión son compulsadas y sus resultados,
materia de comprobación en debate.
Participan en las reuniones de grupo de personas seleccionadas del universo de
aquellos sujetos a encuesta.
La selección de panelistas se ajusta a las reglas de representatividad. El grupo se
somete a sucesivas confrontaciones de actitudes, lo cual facilita localizar las
modificaciones producidas entre el momento de expresar la opinión (en la encuesta) y
el momento del debate. Se extraen, asimismo, constantes de variables y de
permanencia de criterios. Al mismo tiempo, un papel bien organizado sirve para
confrontar las relaciones de consonancia o disonancia entre actitudes y opiniones.

Observación de Masas
Es un método incontrolable y está más librado al azar. Fue elaborado por primera vez
en Inglaterra durante los últimos años de la década de 1930 y ha sido usado, con
modificaciones en los EU.
Como entrevistador se puede emplear tanto a entrevistadores entrenados como no
entrenados.
Los entrevistados escuchan conversaciones sobre cuestiones públicas o provocan
discusiones informales entre la gente; pueden, en realidad, orientar deliberadamente
una conversación hacia ciertos temas con el fin de poner de manifiesto puntos de vista
y reacciones emocionales. Los registros se hacen posteriormente y se los clasifica e
interpreta de modo rudimentario.
En este también se hacen pruebas repetidas pruebas repetidas con el fin de obtener las
líneas de tendencia. Se preserva el anónimo de los informantes. Aunque es más

130
OPINIÓN PÚBLICA

natural, este método conlleva muchas desventajas y posibilidades de interpretación


erróneas.

Técnica de Proyección
Es una técnica psicológica adaptada para la evaluación de actitudes.
Significa sustituir el interrogatorio de las entrevistas por un conjunto de imágenes que el
sujeto debe interpretar libremente, sin presiones ni interferencias de género alguno.
Se anotan las respuestas del entrevistado para someterlas luego a análisis de
deducción y asociación de datos. En la etapa de evaluación se obtienen rasgos
reveladores de actitudes y se comparan con los resultados de otros sujetos sometidos
al mismo experimento, para arribar al deseado índice de predisposiciones grupales.
Generalmente se utilizan fotografías, pinturas, diapositivas o películas cortas mudas.
Este método es el que mejores condiciones de espontaneidad y libertad ofrece al
entrevistado, pues toda encuesta a la que hay que responder por escrito o verbalmente
lleva consigo una interpretación dada por los investigadores, cuando no un punto de
vista deducible de la forma en que se plantea el interrogatorio.

131
OPINIÓN PÚBLICA

La Encuesta de Opinión
Toda investigación a través de encuestas presenta problemas que los especialistas
deben resolver. El método consta de una estructura fundamental que podemos resumir
así:
a) selección del área de interés,
b) ejecución y
c) evaluación.

Roger Muchielli identifica las siguientes etapas en el proceso de una encuesta de


opinión:
1. Definición del objetivo de la encuesta y estudio de medios materiales.
2. Preparación de los términos generales de la encuesta: la pre-encuesta.
3. Determinación de la muestra o muestreo.
4. Selección de técnicas por utilizar y elaboración del cuestionario.
5. El pre-test o puesta a prueba del cuestionario.
6. Elaboración final del cuestionario.
7. Elección del modo de aplicar el cuestionario.
8. Tabulación de los resultados y procesamiento.
9. Análisis del resultado de la encuesta en relación con el objetivo inicial.
10. Elaboración del informe.

132
OPINIÓN PÚBLICA

A) Selección del área de interés

El área de interés para la encuesta es el objetivo mismo de la investigación: equivale a


precisar, por un proceso de selección, qué se desea saber y de quién se desea saber.
Consta de dos subáreas: temática y humana.
1. Subárea temática: comprende un complejo de cuestiones del cual es preciso
elegir un problema concreto o una unidad de problemas específicos e
interrelacionados.

2. Subárea humana: Está constituida por el universo en el que ha de


investigarse; incluye un aspecto social y otro geográfico; ámbitos de los
cuales se procede a la elección de la unidad de interés, aplicando criterios de
localización, dimensiones y de relación directa con el tema prefijado, con lo
que obtendremos el grupo social definido, o un sector de la población que sea
de interés particular.

B) Ejecución

1. Selección o fijación de individuos para muestreo.


Depende de qué se quiere averiguar: dependencia del área de interés en la subárea
temática; asimismo, establece otra interrelación del tema con el grupo social
seleccionado.

El grupo se elige por MUESTREO PROPORCIONAL, aplicando el principio de


representatividad.
La proporcionalidad contienen caracteres y atributos del universo investigado: edad,
sexo, ubicación geográfica, estatus, etc.

133
OPINIÓN PÚBLICA

El grupo de muestreo proporcional es la fuente de inferencia de actitudes y opiniones


del universo.

Universo y muestra son diferentes. El primero es la totalidad de la población o grupo


social del cual se pretende su opinión. La segunda es una porción representativa del
primero cuya opinión permite inferir la opinión de la población o grupo.

Procedimientos técnicos para establecer la muestra para un sondeo de opinión


a) Muestra accidental: consiste en toar, al paso, a los individuos de un grupo o
de una población.
b) Muestra al azar: librada a la casualidad, pero dentro de un grupo estratificado,
valiéndose de ciertas frecuencias.
c) Estratificación: identifica grupos humanos en razón de indicadores
sociodemográficos: edad, sexo, ingresos, nivel de instrucción, cultura,
procedencia, oficio o profesión, intereses y expectativas, etc.
Exige un estricto control de variables sociodemográficas y culturales, pero una
vez vencidos estos escollos, parece ser el método más fiable para garantizar una
buena representatividad de la muestra respecto al universo investigado.

2. La elaboración de cuestionarios
Corresponde a un equipo de trabajo que tiene prefijado el objetivo de la investigación y
se ha señalado las metas respectivas. El cuestionario puede contener una pregunta
básica o un conjunto de éstas, según la encuesta se refiera a un tema determinado o a
una unidad temática. Las preguntas pueden ser cerradas y merecen una respuesta
concreta: “Sí”, “No”, “No lo sé”; se llaman también “preguntas de opción forzosa”,
porque el entrevistado se enfrenta a dar una respuesta categórica sin posibilidades de
evasión.

134
OPINIÓN PÚBLICA

Las interrogaciones de opción abierta son más flexibles; permiten al entrevistado


explicar sus respuestas, condicionarlas, etc. Tienen la ventaja, por otra parte, de que el
estudio de respuestas, en la fase de evaluación, hay material para detectar dirección,
grado e intensidad; así como la consistencia y prominencias para la medición de
actitudes.
Tanto para las preguntas abiertas o de opción forzosa, las preguntas tienen que ser
muy claras, preferentemente de oraciones breves y lo más objetivas posibles.
Para algunas respuestas de carácter sexual, de honestidad o de ciertas conductas, es
preferible hacer preguntas indirectas; es decir, que a través de otras preguntas se
infieren respuestas del tema sin que el entrevistado se dé cuenta del verdadero sentido
de la investigación.

La realización de la entrevista comprende la etapa de recolección de datos a través de:


a) Entrevista directa
b) Entrega de cuestionario

C) FASE DE EVALUACIÓN

Es la etapa más ardua de la investigación por encuestas, pese a que en la actualidad


se cuenta con las computadoras se tienen que alimentar del análisis de los
cuestionarios.
Cuando se trata de preguntas de opción forzosa, los resultados son generalmente fríos,
cuantitativos; se aproximan a las estadísticas ordinarias y servirán como datos para
formulación de hipótesis de trabajo o comparaciones estadísticas.
En las respuestas explicativas, la cuantificación se enriquece con los rasgos cualitativos
que emergen de ellas, aunque también pueden arrojar bases para la formulación de

135
OPINIÓN PÚBLICA

hipótesis de trabajo, pero lo más importante es que señalan actitudes y opiniones


acompañadas de porqués.
Los datos de la encuesta son susceptibles de tratamiento para los otros métodos de
medición de actitudes: examen de la entrevista, escalas de actitud, el panel y la
proyección. Con el auxilio de estas técnicas la investigación seguramente se nutrirá de
modo considerable y sus resultados serían más precisos y confiables.

136
OPINIÓN PÚBLICA

EJEMPLO
COMPONENTES DE LA OPINIÓN PÚBLICA: EL CASO DE LA

LEGALIZACIÓN DEL ABORTO*


Gaceta de Ciencia Política ITAM

Por Verónica Baz


1. Introducción

El objeto del presente ensayo es entender cómo interactúan los componentes de la


opinión pública —como son el interés propio, la identificación de grupo y los principios—
en el caso de la legalización del aborto. Con tal fin se emplean, a lo largo del estudio,
dos métodos para estudiar la formación de la opinión: uno cualitativo y otro cuantitativo.
El primero, puesto en práctica por Robert Lane (1962), propone la realización de
entrevistas de fondo, mientras que el segundo método, basado en la escuela de Philip
E. Converse (1964), se fundamenta en el estudio empírico de las encuestas. Mientras
que el primer método, cualitativo, ayuda a entender el proceso de formación de opinión
y a profundizar en la interpretación de los resultados empíricos, el segundo método,
cuantitativo, permite llegar a conclusiones a partir de los resultados de las muestras
representativas. En otras palabras, mientras que el primer método nos permite
vislumbrar las dinámicas que conducen a determinadas opiniones, el segundo permite
llegar a generalizaciones sobre la opinión pública como fait accompli.

Dado que la opinión pública en México es todavía un tema nuevo y, a la vez,


inagotable, se optó por trabajar con una sola encuesta y realizar una serie de
entrevistas de fondo, retomando, de nuevo, el trabajo de Lane. La encuesta
seleccionada cuenta con 136 reactivos y tiene la desventaja de haber sido aplicada

137
OPINIÓN PÚBLICA

únicamente a mujeres (520) de la Ciudad de México y la zona conurbada. Si bien esto


es una desventaja, no representó un obstáculo dado que no se estaba llevando a cabo
un estudio comparado por regiones o entre hombres y mujeres, sino sobre el proceso
de formación de la opinión. La encuesta, llevada a cabo por el periódico Reforma, se
aplicó en mayo de 1999.

En lo que concierne a las entrevistas de fondo, se llevaron a cabo quince, para las que
se buscaron mujeres voluntarias. En la mayoría de los casos la entrevista fue el primer
contacto con las entrevistadas; en el caso de que existiera una relación previa se buscó
que no fuera tan estrecha que pudiera inhibir o sesgar la comunicación. Por otra parte,
vale la pena aclarar que éstas no pretenden constituir una muestra representativa de la
población. Todas las entrevistas se grabaron para ser transcritas posteriormente. Por
cuestiones éticas y con el fin de tener una mayor fluidez en la comunicación, se aclaró
que no se revelaría su identidad. En todos los casos, las mujeres estuvieron de acuerdo
en que se utilizara su primer nombre. Asimismo, se les explicó detalladamente el
objetivo de las entrevistas.

2. Marco teórico

La literatura académica sugiere que la formación de la opinión en las personas es un


proceso complejo y multifacético donde interactúan —de manera simultánea— una
serie de elementos como la ideología, los valores, la identificación con distintos grupos,
y la estructura cognitiva de las personas. Sin embargo, la forma de entender y explicar
la opinión ha cambiado a través del tiempo. De aquí que utilicemos las obras de varios
autores. En orden cronológico, el estudio aborda las diferencias que existen entre la
metodología y resultados de Philip E. Converse (1964) y Robert Lane (1962) para,
posteriormente, abordar el trabajo de Kinder y Sanders (1996) realizado cuatro décadas
más tarde.

138
OPINIÓN PÚBLICA

Como lo hace notar Kinder (1983), si bien Converse y Lane trabajaron exhaustivamente
con el concepto de ideología y el impacto que ésta tiene sobre el sistema de creencias
políticas,[1] su trabajo metodológico y sus hallazgos conforman teorías rivales dentro de
la Opinión Pública.[2] A continuación se exponen las principales aportaciones de cada
autor y las divergencias entre sus trabajos.

En su ensayo The Nature of Belief Systems in Mass Publics, Converse explora la


conformación del sistema de creencias en la población, sentando así las bases para el
debate académico sobre la opinión pública de los próximos cuarenta años. Por sistema
de creencias —término utilizado en vez de ideología, con el cual Converse intenta ser
más específico—, se entiende “la configuración de ideas y actitudes bajo la cual los
elementos están cohesionados en una interdependencia funcional” (1964: 207). Su
investigación explora la correlación que existe entre la opinión sobre diversos temas y la
capacidad de poder asociar conceptos ideológicos con partidos y figuras políticas. Esto
con el objeto de encontrar el grado de coherencia que existe en el sistema de valores
de las personas, así como los elementos que son centrales y los que son secundarios o
periféricos en los diversos temas.

Los hallazgos de Converse indican que el grueso de la población, a diferencia de las


élites informadas, no tienen un sistema de creencias ideológicamente coherente sobre
los temas políticos. A decir de Converse, conforme desciende el nivel de información en
las personas, las ideas muestran una mayor desorganización, se nutren de conceptos
políticos imprecisos y padecen de inconsistencia en el transcurso del tiempo. Por el
contrario, las élites informadas cuentan con un sistema abstracto de creencias que
guían, de manera coherente, las opiniones sobre diversos temas. De esta forma, una
persona que tiene suficiente información sobre el sistema de creencias puede entender
las diversas posturas que existan o surjan en torno a temas nuevos y saber cuál va más

139
OPINIÓN PÚBLICA

de acuerdo con su sistema de creencias (1964: 212).

Luego entonces, ante la poca familiaridad de las personas con los conceptos
ideológicos, la falta de asociación entre posturas ideológicas y los partidos y el fracaso
para usar conceptos ideológicos abstractos que establecen vínculos entre los diversos
temas, Converse concluye que los estadounidenses, quienes conforman su grupo de
estudio, vislumbran el mundo político bajo lo que él denomina “inocencia ideológica”.

Así pues, Converse encuentra que las personas que tienen coherencia y organización
en su sistema de creencias son quienes poseen un mayor nivel educativo. La
relevancia de la educación, menciona Converse, radica en que ésta brinda al individuo
la capacidad para abstraer información sobre las ideas, la gente, la sociedad y la
política. Aunque los individuos de mayores niveles de educación den por hecho esta
capacidad para abstraer, como si ésta fuera tan sólo una herramienta mental más, los
estudios demuestran que la capacidad de abstracción no es compartida por el grueso
de la sociedad (1964: 255). El trabajo de Converse es de gran importancia para
entender la manera en que la educación y la información influyen en la formulación de
la opinión de los individuos. El trabajo de Converse ayuda a entender la manera en que
la información y la educación le permiten a las élites edificar un sistema coherente de
creencias que pueda guiar la opinión sobre distintos temas.

En lo que respecta a su metodología, Converse preside la escuela basada en estudios


de panel, que consiste en entrevistar a las mismas personas en distintos momentos en
el tiempo. La importancia de esta metodología, cuya base son las encuestas, radica en
la precisión de las inferencias que se pueden hacer sobre una población determinada
en varios instantes, lo cual a su vez permite utilizar métodos estadísticos con distintos
niveles de sofisticación.

140
OPINIÓN PÚBLICA

Hasta la fecha, el trabajo de Converse ha recibido réplicas y reafirmaciones. Sin


embargo, solamente se tratará aquí la crítica llevada a cabo por Robert Lane. La razón
por la cual se escogió a Lane, aparte de haber sido un crítico contundente de Converse,
es por la metodología alterna que éste desarrolló. El nuevo esquema se sustenta en la
idea de que los estudios sobre la opinión prestan demasiada atención al producto final,
dejando a un lado el proceso de formación de la opinión (Kinder, 1983). Como
resultado, Lane utiliza una metodología alterna, basada en entrevistas de fondo, cuyo
propósito es encontrar la importancia de lo que dicen y piensan las personas, así como
penetrar en el significado del contenido para, posteriormente, hablar de las
implicaciones sociales a las que la opinión conlleva. “El análisis de las entrevistas debe
tomar en cuenta el significado que las personas le dan a las palabras, así como a la
asociación de ideas que se lleva a cabo a lo largo de la conversación” (1962: 9).

La principal divergencia entre ambos autores radica en que, mientras para Converse los
ciudadanos son “ideológicamente inocentes”, Lane centra su atención en una suerte de
ideología latente o implícita que proviene de la vida en sociedad y se construye
mediante la generalización de la experiencia diaria, las premisas culturales, las
cualidades compartidas entre la población y los conflictos sociales, actuales e históricos
(1962: 11). A diferencia de Converse, Lane considera que aun cuando las personas no
saben ni los nombres de sus representantes ni el vínculo exacto entre los temas, sí
poseen una noción básica sobre lo que ocurre en el ámbito político. “Su juicio sobre
asuntos internacionales y nacionales, si bien con frecuencia puede ser errado, rara vez
está divorciado de la realidad” (1964: 380).

La diferencia en la manera en que ambos autores acotan el concepto de creencias


políticas está relacionada no sólo con la metodología, sino con los temas que tratan.
Mientras que Converse trabaja con la capacidad de las personas para vincular
conceptos ideológicos con partidos, candidatos y políticas públicas determinadas, Lane

141
OPINIÓN PÚBLICA

tiene una concepción más amplia de creencias políticas, misma que lo lleva a explorar
temas más generales como, por ejemplo, la política exterior, la libertad, la igualdad, la
equidad, los derechos de las personas y la democracia. Así, Lane encuentra que las
personas son ideológicas y que la asociación entre ideas y conceptos tiene su propia
coherencia en cada persona. Años después, Kinder menciona que Lane, a diferencia de
Converse, le da a las personas la oportunidad de expresar su propia organización de
ideas. “La idea de cohesión (en el sistema de creencias) pasa por lo tanto del analista al
sujeto” (1983: 398). Bajo esta perspectiva, la última palabra acerca de lo que es
“coherente” lo tiene cada individuo.

Aun cuando las investigaciones tienen enfoques totalmente diferentes entre sí, en
términos metolodógicos el trabajo de Lane, lejos de restarle valor a los hallazgos de
Converse, puede complementarlos. Tal es el caso del estudio de Kimberly Cook (1998),
Divided Passions, donde complementa los resultados de las encuestas sobre el aborto
y la pena de muerte con entrevistas de fondo.

Con el tiempo, el debate en torno al impacto de la ideología en la opinión pública fue


cediéndole el paso a otros elementos, como por ejemplo el grado de polarización que
existe en las posturas con respecto a los temas de la agenda pública, la manera en que
se plantean las preguntas y los intereses que están en juego. Norman Nie y Kristi
Andersen (1974) argumentan que los hallazgos de Converse y de Lane pertenecen a
una época donde hubo mucha más calma social. “La calma de los años de Eisenhower
fue seguida por una revuelta en varios frentes: los derechos civiles, la militancia negra y
la violencia urbana, una guerra que causó división, movimientos estudiantiles, cambios
en la moral y en los estilos de vida llevaron a las personas a tener una idea más clara
sobre sus posturas en determinados temas.” (1974: 544) De esta forma, las personas
empezaron a formarse opiniones sobre temas que, hasta entonces, no habían sido
relevantes. Lo cual sugiere que la opinión está íntimamente vinculada con el entorno

142
OPINIÓN PÚBLICA

político, social y económico.

En este mismo tono, Kinder explica cómo la noción de que las creencias políticas
provienen de principios ideológicos de carácter abstracto, que determinan la opinión
sobre la manera en que el gobierno y la sociedad deberían estar organizadas, se agotó
(1983: 399). Con ello, se dio pie a la identificación de una serie de nuevos elementos
teóricos —más específicos— que ayudan a entender el proceso de formación de la
opinión con mayor precisión.

Así, la forma como Kinder y Sanders entienden la opinión pública en Divided by Color
es un buen ejemplo de un trabajo hecho bajo ese espíritu, ya que estudian la opinión
desde elementos más concretos. Para ellos, la opinión pública es una expresión de
ingredientes primarios, como son los intereses materiales que se perciben en el tema —
lo que también se conoce como interés propio—, la simpatía o el resentimiento que se
muestra o posee por las partes involucradas en el conflicto, y los principios a los que el
tema hace referencia, como son la equidad, el individualismo económico y el gobierno
limitado, siendo estos últimos componentes del American Ethos.

Los ingredientes primarios van a ejercer una mayor o menor influencia sobre la opinión
en relación con el tema, pero también con la manera en que éste se plantee. Para
Kinder y Sanders, los marcos interpretativos o frames que se les da a los diversos
temas son cruciales en la formación de la opinión. Asimismo, la manera en que el tema
se plantea puede apelar a distintos componentes de la opinión, como podrían ser
algunos principios o la identificación con algún grupo.

En Divided by Color, Kinder y Sanders dividen los marcos interpretativos en dos: por
una parte, las estructuras internas que ayudan a ordenar las ideas y que le dan
significado a los eventos de la vida pública, y por otra, las estructuras interpretativas

143
OPINIÓN PÚBLICA

que, al ser utilizadas por las élites, cumplen con el fin de avanzar los intereses de éstas.
“Las elites bombardean constantemente a los individuos sobre la manera en que los
temas deben ser entendidos y como deben ser planteados” (1996: 10). De esta forma,
los grupos de interés, como pueden ser los partidos, sirven también como “atajos
informativos” al resumir o abreviar una postura frente a un tema determinado (Popkin,
1991).

En lo que respecta al tema de la legalización del aborto, se encontró que la estructura


interpretativa que se le da a cada tema y que destaca aspectos específicos tiene una
gran relevancia sobre la opinión. Así por ejemplo, se encontró que, mientras hablar del
estatus moral del embrión conduce a una oposición hacia la legalización del aborto,
destacar el problema de salud pública —dadas las malas condiciones en las que se
practican los abortos clandestinos— propicia una opinión más favorable. De este modo,
como lo explican Kinder y Sanders, “la manera en la que se entiende un tema, así como
los elementos que son centrales y los que son secundarios, se refleja en la manera en
la que el tema está planteado” (1996: 164).

A diferencia de autores como Converse, que consideran que los individuos no tienen
actitudes estables con respecto a las creencias políticas, Kinder y Sanders encuentran
que el tener actitudes firmes está relacionado con la relevancia de los temas y la
manera en la que se formulan las preguntas (1996: 164). Esto último matiza con creces
la afirmación de Converse cuando concluye que el grueso de la población no tiene un
sistema coherente de creencias ni opiniones estables en el tiempo.

Casi cuatro décadas después de que Converse llevara a cabo su ensayo seminal,
Kinder y Sanders nos ayudan a entender hacia dónde ha evolucionado el estudio de la
opinión pública, esclareciendo qué componentes de la opinión adquieren mayor o
menor peso en función del tema que se trata y de los elementos a los que éste apela.

144
OPINIÓN PÚBLICA

A la luz del marco teórico ofrecido por estos autores y dada la evolución en el estudio
de la opinión pública, a continuación se hace un esfuerzo por esgrimir los elementos
que poseen una mayor relevancia en la formación de la opinión sobre la legalización del
aborto.

3. Opinión sobre la legalización del aborto

A continuación se esclarecen algunos de los elementos que determinan la opinión de


las mujeres con respecto a la legalización del aborto. Si bien varios componentes son
importantes en este tema, los valores y los principios mostraron ser fundamentales en la
formación de la opinión. Esto último puede adjudicársele al vínculo estrecho que tiene el
aborto con temas como: la vida, la muerte, la definición moral del embrión, los
embarazos indeseados y el rol de la mujer en la sociedad.

Primero, se llevó a cabo un repaso de la obra de Kristin Luker (1984) y de Kimberly


Cook (1998) que tratan el aborto desde la opinión pública, ya que sus hallazgos
sirvieron de guía para la presente investigación. En segundo lugar, con base en las
entrevistas de fondo, se exponen los principales argumentos que sustentan las distintas
posturas en torno al tema. Enseguida se lleva a cabo un análisis estadístico, donde, con
la finalidad de medir el impacto de algunas variables sobre la opinión —en su mayoría
variables sociodemográficas—, se realiza una regresión logística. Por último, se
concluye con los principales hallazgos.

3.1 El aborto y la opinión pública

Si bien el aborto ha sido estudiado desde diversas disciplinas y movimientos sociales,


como podrían ser la teología, la medicina y el feminismo, también se ha profundizado

145
OPINIÓN PÚBLICA

en el tema desde la opinión pública. De aquí que algunos trabajos ya existentes hayan
sido de gran utilidad para profundizar en la complejidad del tema. Por su metodología y
hallazgos, se tomaron en cuenta principalmente dos obras: la de Kristin Luker (1984),
quien, tras estudiar el perfil “pro-libre elección” y “pro-vida” de las activistas en Abortion
and the Politics of Motherhood, se convirtió en una de las principales exponentes del
tema, así como el trabajo de Kimberly Cook (1998), Divided Passions, donde, al llevar a
cabo encuestas y entrevistas a personas no activistas y trabajar de manera conjunta
con la pena de muerte, vislumbra el aborto y la legalización de éste desde una
perspectiva diferente a los trabajos previos que estudiaban únicamente al aborto.

La metodología de Luker se basa en llevar a cabo entrevistas a activistas, tanto las


“pro-vida” como las “pro-libre elección”, tras la idea de que son ellas las que van a
sentar las bases del debate y las que mejor representan estas dos posturas. La autora
de Abortion and the Politics of Motherhood encuentra que, a diferencia de las mujeres
que tienen una postura “pro-libre elección”, las “pro-vida” tienden a estar más a favor de
la división de labores entre el hombre y la mujer, por lo que consideran que tanto el
tener hijos como el ser ama de casa deben ser la prioridad en las mujeres.

Los hallazgos de Luker muestran que las mujeres construyen sus argumentos, a favor o
en contra del aborto, en función del tipo de vida que escogieron llevar, con la finalidad
de justificar las decisiones de vida que hicieron.[3] Así, dado que Luker considera que el
tema del aborto es secundario y que los temas centrales son los valores y las creencias
vinculados con el tema, existen pocas probabilidades de que haya cambios en la
opinión sobre el aborto y su legalización.

Si bien el trabajo de Luker sirve para definir dos cosmovisiones, el análisis de Cook se
enfoca en elementos más sutiles. En Divided Passions, Cook trabaja de manera
conjunta con el aborto y la pena de muerte, lo que la lleva a clasificar a las personas en

146
OPINIÓN PÚBLICA

cuatro grupos —pro-vida y anti-pena de muerte, pro-vida y a favor de la pena de


muerte, pro libre elección y anti-pena de muerte, pro libre elección y pro-pena de
muerte— como resultado de las posturas que pueden tener con respecto a estos dos
temas. Esta división permite medir la influencia que tienen determinados elementos
sobre la opinión, como es el aspecto religioso —en cuanto a la intervención que el
hombre debe o no tener sobre el comienzo y fin de la vida—, el grado de intervención
que debe tener el Estado, y el aspecto punitivo y retributivo que surge de castigar a los
infractores de la ley. Así, por ejemplo, si la persona es pro-vida y está en contra de la
pena de muerte, Cook considera que el valor más relevante para esta persona es la
vida humana. Sin embargo, si es pro-vida pero está a favor de la pena de muerte,
tenderá a estar mucho más preocupada porque los derechos individuales se extiendan
a la vida fetal. Aun cuando no se estudió a fondo la opinión con respecto a la pena de
muerte, el marco teórico de Cook ayudó a introducir elementos utilizados en su
investigación en las entrevistas con las mujeres.

3.2 Elementos que sustentan las opiniones

A continuación se muestran los hallazgos de las entrevistas de fondo, mismos que


permitieron vislumbrar las aristas del tema así como los motivos que llevan a las
mujeres a tomar una u otra postura.

La pregunta que se llevó a cabo fue: está a favor o en contra (muy o algo) de que se
legalice el aborto en México. Con respecto a la pregunta, vale la pena remarcar que el
cuestionamiento gira en torno a si se está a favor o en contra de la legalización del
aborto, dejando a un lado el tema del aborto per se. El planteamiento de la pregunta es
el adecuado si se considera que ninguna mujer desea tener un aborto, aun si el
contexto y determinadas circunstancias, como son los embarazos no deseados y las
condiciones adversas para la crianza, llevan a algunas mujeres a optar por ese camino.

147
OPINIÓN PÚBLICA

Si bien la pregunta sienta las bases para debatir los beneficios y perjuicios de la
legalización, el contenido de las opiniones gira en torno a la posición que se tiene con
respecto al aborto en sí mismo y a las aristas que presenta el tema, siendo la
legalización tan sólo una de ellas. Asimismo, dado que las personas esperan que el
sistema legal se apegue a sus valores y creencias, las opiniones sobre la legalización,
en la mayoría de los casos, son tan sólo una extensión de la postura con respecto al
aborto. Sin embargo, en las entrevistas que se llevaron a cabo se encuentran
excepciones, como el caso de Mirtha, mujer casada de clase media alta que es ama de
casa y madre de dos hijas. Ella lleva a cabo una reflexión sobre los beneficios de la
legalización, independientemente de que esto contradiga su postura original. “Yo estoy
en contra de que se legalice... Lo malo es que se llevan a cabo en malas condiciones.
La ventaja es que habría mejores abortos, pero más.” Sin embargo, esto no fue lo que
se encontró en la mayoría de los casos.

A diferencia de otros temas donde a lo largo de las entrevistas se modifica la postura


original, en el tema del aborto las mujeres muestran posturas definidas desde un
principio. Así, las conversaciones giran en su mayoría en torno a los argumentos que
justifican cualquiera de las dos posturas. Los principales elementos que se encuentran
en las opiniones están relacionados con los siguientes elementos: la definición moral
del embrión, la definición de personalidad, la responsabilidad que implica el ser madre y
las dificultades en la crianza de los hijos.

Con respecto a la definición de persona humana y a la definición moral del embrión,


uno de los hallazgos es que las personas que se oponen de manera más firme a la
legalización tienden a no diferenciar entre el estatus moral del embrión y el de una
persona. Así, por ejemplo, Elisa, de 26 años, que estudió computación e ingresó a la
fuerza laboral tras la muerte de su padre, considera que la vida es lo más importante:

148
OPINIÓN PÚBLICA

“Si la vida de la madre está en peligro sí (se debe permitir el aborto). En caso de
violación, depende. Imagínate que tú hubieras sido ese producto y mereces vivir
también. Es cuestión de platicar con la persona y que se pusiera en lugar de ese bebé y
(preguntarle) qué sentiría.” Asimismo, está el caso de Jeanine, ama de casa de 55 años
de clase media alta y madre de dos hijas, que considera que el aborto es equivalente a
matar a una persona: “No estoy a favor de la legalización ni del aborto ni de nada que
sea matar; nadie tiene derecho a acabar con la vida de nadie y eso (el aborto) es
matar.” Si bien no se puede generalizar con base en dos entrevistas, resultó interesante
que, para ambas mujeres, la vida humana tiene un valor sagrado desde su concepción
hasta su fin, ya que ambas se oponen también a la pena de muerte. A la vez, las dos
tienen valores religiosos muy arraigados, además de asistir con frecuencia a servicios
religiosos, lo cual coincide con los hallazgos de Cook.

A diferencia de los casos anteriores, las mujeres que están a favor de la legalización del
aborto o que se oponen, pero de manera menos radical, muestran su preocupación por
la actitud irresponsable de las futuras madres, la falta de un ambiente propicio para la
crianza, así como el problema de salud pública derivado de los abortos clandestinos.
Por ejemplo, Norma, de 38 años, que estudió una carrera técnica y es madre soltera de
un niño, considera que ahora que hay más posibilidades de planificar cuántos hijos se
quiere tener, las mujeres deberían ser más responsables y no lo contrario, como ella
cree que ha ocurrido. “Yo estoy en contra. ¿Por qué ahora que estamos más liberadas
y que existen tantas cosas para que se cuiden debe existir eso (el aborto)?” Asimismo,
está el caso de Dolores, de 25 años y psicóloga de una primaria, quien está a favor del
aborto y mostró una gran preocupación por el sufrimiento en el que incurren los niños
que nacen en condiciones adversas. El argumento que sustenta su opinión tiene un
vínculo estrecho con las experiencias obtenidas en su profesión. “Se evitaría mucho
abandono y maltrato a menores; se evitarían problemas con los niños.”

149
OPINIÓN PÚBLICA

Otro elemento que vale la pena resaltar es que las entrevistas muestran que la gran
mayoría de las mujeres que están en contra de la legalización del aborto consideran
que debe haber, no obstante, excepciones. Al respecto, una encuesta llevada a cabo en
el Distrito Federal por el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) y la
Red por la Salud de las Mujeres confirma este hallazgo, al profundizar más sobre los
motivos que ameritan excepción. La encuesta muestra que el 42% estuvo a favor de
mantener la prohibición pero con excepciones; el 62% consideró necesario el aborto si
es producto de una violación; 59% si la vida de la madre está en peligro y 47% si el
producto presenta malformaciones.[4]

Con respecto a lo anterior, se puede decir que muchas de estas excepciones provienen
de experiencias personales o de situaciones en las que las mujeres prevén que ellas
mismas se podrían encontrar. Así, está el caso de Maricarmen, de 23 años, quien
estudió hasta secundaria y ahora trabaja en una fábrica. Ella estaba en contra del
aborto; sin embargo, a raíz de que tuvo una hija con síndrome de Down, cambió de
opinión. “Depende de la situación; si el producto viene mal es mejor el legrado. Tuve
una niña con síndrome de Down… me comunicaron después de 5 años. Era mejor
porque no estaría sufriendo porque todo mundo la rechaza; prefiero que Dios me la
recogiera en otra situación a que todo el mundo te la esté mal-viendo.” Así, además del
impacto que tiene la experiencia personal, se percibe que el interés propio puede influir
en los valores y las creencias.

En lo que respecta estrictamente a la legalización, existen argumentos como el de Rosi,


de 58 años y divorciada, que se dedica a dar clases de actividades manuales. Ella cree
que la legalización no aumentaría las cifras. “Es un secreto a voces que se está
haciendo, solamente (que siendo legal) sería mas seguro para la mujer”. Mientras tanto,
las mujeres que se oponen muestran una preocupación porque suponen que al
legalizar el aborto aumentaría la frecuencia de los casos y, sobre todo, la

150
OPINIÓN PÚBLICA

irresponsabilidad en las mujeres. Un ejemplo de ello es Asunción, viuda de 48 años,


quien se mostró en contra: “Si no, cuántas se embarazan y es más fácil abortar”. La
contraposición de estos argumentos radica en la manera en la que se concibe el
sistema legal y el impacto que éste tiene sobre la conducta. En el primer caso, se cree
que la prohibición legal no es un impedimento para que se lleven a cabo abortos
clandestinos en condiciones adversas, por lo que legalizarlo solamente traería
beneficios. Mientras tanto, el argumento que se opone a la legalización considera que la
prohibición legal inhibe esta práctica.

Como se ve, las entrevistas sirven para entender cuáles son, en un plano
argumentativo, los elementos que le dan sustento a las opiniones de las mujeres. A
continuación se exponen los resultados del análisis cuantitativo. Éste utiliza un modelo
de regresión logística que se lleva a cabo para sondear la relación entre variables —
principalmente sociodemográficas, como son la religión y la clase social— sobre la
postura frente a la legalización del aborto.

3.3 Modelo estadístico

En esta parte se lleva a cabo un modelo de regresión logística donde la variable


dependiente es el resultado a la pregunta: Está usted a favor o en contra (muy o algo)
de que se legalice el aborto en México.[5] Ante esta pregunta el 30% estuvo a favor y el
59% estuvo en contra. Las variables explicativas que se escogieron fueron: 1) edad, 2)
hijos, 3) vivir con su pareja, 4) ser o no ama de casa, 5) clase social, 6) religiosidad, 7)
ubicación izquierda-derecha, 8) identificación partidista con el PRI, 9) identificación
partidista con el PRD, y 10) identificación partidista con el PAN.
Regresión Logística
Variable dependiente: en contra de la legalización del aborto.
B E.E.

151
OPINIÓN PÚBLICA

Edad 0.017* 0.01


Hijos -0.08 0.319
Vive con su pareja -0.406 0.262
Ama de casa 0.471** 0.227
Clase social -0.256*** 0.049
Religiosidad 0.385*** 0.118
Ubicación izquierda-derecha -0.037 0.046
Identificación partidista PRI 0.172 0.268
Identificación partidista PRD -0.498* 0.299
Identificación partidista PAN -0.021 0.327
(Constante) 1.909 0.741
Pseudo R cuadrada 0.201
N 486
X Cuadrada 76.382
Sig. 0.000
Porcentaje predicho 70%
* p ≤ a .10, significativo a un nivel de confiabilidad de 90%.
** p ≤ a .05, significativo a un nivel de confiabilidad de 95%.
*** p ≤ a .01, significativo a un nivel de confiabilidad de 99%.

3.3.1 Resultados de las variables explicativas

Se esperaba que a mayor edad hubiera una mayor oposición a la legalización del
aborto. Dado que los derechos de la mujer han ido adquiriendo una mayor relevancia,
esto se le adjudica a una cuestión generacional y no a una característica inherente al
ciclo de vida. La variable tiene un impacto significativo pero con un coeficiente bajo.

152
OPINIÓN PÚBLICA

El trabajo de Luker muestra que las mujeres que escogieron ser madres tienden a
mostrar valores de carácter más tradicional. Sin embargo, en nuestra muestra el tener
hijos no tiene un impacto significativo sobre la opinión.

Con respecto al vivir con la pareja, se esperaba que hubiera una relación positiva, es
decir, que el vivir con su pareja ejerciera una predisposición a estar en contra de la
legalización. Esto se debe a que las mujeres que viven con su pareja tienen un mayor
apoyo económico, lo cual les facilitaría la ayuda en la crianza de los hijos. Sin embargo,
esta variable no tiene un impacto significativo.

Dado que existe una alta correlación negativa entre el ser ama de casa y el tener un
empleo remunerado, solamente se puede utilizar una de las dos variables. En este caso
se utilizó el ser ama de casa, porque marginalmente dio mejores resultados. Se
esperaba que las amas de casa se opusieran a la legalización del aborto, debido a que,
como explican Cook y Luker, ellas optaron por un tipo de vida tradicional donde las
mujeres se encargan de las labores del hogar mientras los hombres se desarrollan en el
ámbito laboral. La variable sí tiene un impacto significativo.

La clase social también tiene un impacto significativo sobre la opinión. La hipótesis es


que las mujeres que pertenecen a niveles más bajos tienen un mayor apego a
esquemas tradicionales de género. A la vez, un sinnúmero de estudios han encontrado
que un mayor nivel educativo genera actitudes más pro-feministas, entre las que se
encuentra la demanda por la legalización del aborto. Esto sí se cumple en el modelo.

La Iglesia católica en México ha tenido una gran penetración en las ideas de las
personas. De aquí se espera que entre mayor sea el nivel de religiosidad, mayor sea
también la oposición a la legalización del aborto. El que la variable religiosidad tenga un

153
OPINIÓN PÚBLICA

impacto significativo sobre este tema confirmó esta idea.

La ubicación izquierda-derecha no tiene un impacto significativo sobre la opinión con


respecto al aborto. Los términos izquierda y derecha resumen posiciones político-
ideológicas sobre diversos temas (Moreno, 1999: 47). Con respecto al aborto, mientras
que la derecha ha sido más renuente a darle a las mujeres el derecho a decidir sobre
su cuerpo, la izquierda ha tenido un vínculo más estrecho con las causas feministas,
donde se cree que la mujer debe tener el derecho a decidir sobre su cuerpo. “En lo
social y lo cultural, los individuos de izquierda son más tolerantes hacia los
homosexuales y el aborto y más propensos a favorecer los temas feministas y los
derechos de las minorías” (Moreno, 1999: 63).

Con respecto a la identificación partidista —misma que sirve como atajo informativo
para tomar posturas sobre diversos temas—, se esperaría que una mayor identificación
con el PRD estuviera acompañada de una postura más liberal, mientras que una
identificación con el PAN correspondiera a un perfil más conservador. Esto se debe a
los valores y principios perseguidos por ambos partidos, aun cuando el perfil de las
personas que se identifican con éstos no necesariamente refuerce estas tendencias. De
esta forma, si bien el PAN es más afín a una postura conservadora con respecto al rol
de la mujer, el perfil de las mujeres que se identifica con este partido (una clase con
mayor nivel de educación) es, por lo general, uno con ideas menos conservadoras.

A continuación se muestra la ubicación de la media de las mujeres que se identifican


con cada uno de los tres partidos en un espectro izquierda-derecha, donde 1
corresponde a estar favor de la legalización del aborto y 3 a estar en contra.

Como se puede ver, el PRD se encuentra más hacia la izquierda, mientras que el PRI
se encuentra a la derecha. Sin embargo, únicamente la identificación partidista con el

154
OPINIÓN PÚBLICA

PRD tiene un impacto significativo sobre la opinión.

155
OPINIÓN PÚBLICA

4. Conclusiones

Las entrevistas de fondo permiten constatar que, aun cuando la pregunta hace
referencia a la legalización y no al aborto per se, el tema de la legalización es
secundario en la mayoría de los casos y la atención se centra en la opinión que se tiene
del aborto.

Parte fundamental de la naturaleza del tema radica en la importancia de los valores y


las creencias en la opinión sobre el aborto y la manera en la que éste debe ser
regulado. Además, se comprueba el impacto de la religiosidad sobre la opinión. Esto
puede adjudicársele al contenido religioso del tema, además de ser uno donde la Iglesia
católica tiene una postura (en contra) claramente definida.

Por otra parte, la clase social tiene un impacto importante. Son las mujeres de estratos
sociales medios y altos las que poseen una mayor probabilidad de apoyar la
legalización del aborto. En las entrevistas, éstas muestran más capacidad para
diferenciar entre el aborto en sí y el tema de la legalización, a la vez que se mostraron
consternadas por las malas condiciones en las que se practican los abortos
clandestinos. A primera instancia esto parece sorprendente, ya que los abortos más
riesgosos son los que se practican en los estratos sociales más bajos. Sin embargo,
una de las explicaciones es que son las mujeres de un mayor estrato social las que
tiene una mayor capacidad para abstraer y contextualizar la información.

Las entrevistas muestran que las mujeres tienen posturas claras y preconcebidas con
respecto al aborto. A la vez, esto es coherente con la idea de Luker (1984) cuando
explica que la opinión con respecto al tema de aborto no cambia fácilmente, toda vez
que tiene un fuerte arraigo en las personas dado su vínculo con los valores y las

156
OPINIÓN PÚBLICA

creencias. Aun cuando esto se confirma, las entrevistas muestran que en este tema las
experiencias personales sí pueden cambiar la opinión.

Los resultados sugieren que la opinión sobre este tema también tiene un vínculo con el
estilo de vida de las mujeres. Así, por ejemplo, las amas de casa se muestran mucho
más renuentes a aceptar la legalización del aborto. Esto refuerza la teoría de Luker, que
sugiere que la opinión sobre el aborto justifica el estilo de vida que se escogió llevar,
por lo que la opinión sobre el aborto es parte de una cosmovisión mucho más amplia.
Por último, resulta interesante que, aun cuando la identificación con el PRD tiene un
impacto negativo en favorecer la equidad en el mercado laboral, en este caso la
identificación con el partido impactó positivamente a favor de la legalización del aborto.
Esto refuerza la idea de que no existe un espectro que sea pro-derechos de la mujer,
sino que existen diversas vertientes dentro del tema de los roles de género. Además, el
tema del aborto implica muchos más elementos que simplemente el otorgarle a las
mujeres mayores derechos.

De esta manera se consiguió identificar los aspectos más relevantes en la formación de


la opinión, a la vez que se vislumbró, a través de las entrevistas de fondo, el proceso
detrás de la formación de opinión y el contexto en el que ésta se desarrolla. La valía del
estudio radica, por tanto, no sólo en sus propios hallazgos respecto a la opinión sobre el
aborto entre las mujeres de la Ciudad de México y la zona conurbada, sino en haber
demostrado como ambos métodos se pueden complementar en estudios posteriores de
Opinión Pública.

157