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DEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGÍA
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
UNIVERSIDAD DE CHILE

REVISTA
CHILENA DE
ANTROPOLOGÍA
Nº , Santiago, -
ISSN -

Estados Unidos) Luis Alberto Borrero (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. España) Rosamel Millamán (Universidad Católica de Temuco.html ISSN 0716-3312 Diseño de portada y diagramación: Nacor Quiñones Impreso en Gráfica LOM . Reseñas corresponde a recensiones de libros de interés a cualquier campo de la Antropología. Artículos Temáticos se compone de contribuciones relacionadas a un tema puntual de rele- vancia en el campo de la Antropología. Enrique Luque (Universidad Autónoma de Madrid. Estados Unidos). Brasil) Alfredo González Ruibal (Universidad Complutense. Editores Andrés Troncoso. Argentina) Charles Stanish (Cotsen Institute of Archaeology. monografías o investigaciones publicadas de no más de 5 años de an- tigüedad. Departamento de Antropología. la revista se estructura cuatro secciones diferentes: Artículos Temáticos. Tesis comprende resúmenes de tesis de grado y postgrado que han sido realizadas en el Departamento de Antropología de la Universidad de Chile en el último tiempo. Perú) Josepa Cucó (Universida de Valencia.facso. Andrés Gómez y Eugenio Aspillaga. University of California.uchile. Estas pueden referirse tanto a publi- caciones de libros.cl http://www. reflexiones teóricas y/o proposiciones metodológicas.cl/publicaciones/antropologia/index. Artículos corresponde a contribucio- nes de cualquier ámbito de la Antropología y que no estén en relación con la sección anterior. Se espera que los trabajos incluidos en este apartado entreguen resultados de investigaciones. Para ello. Universidad de Chile Comité Editorial Hugo Benavides (Fordham University. Ignacio Carrera Pinto 1045 – Ñuñoa Santiago. Chile E-mail: rchant@uchile. Este volumen es una edición del Departamento de Antropología de la Universidad de Chile Consultas y suscripciones deben dirigirse a: Revista Chilena de Antropología Departamento de Antropología-Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Chile Av. Artículos. España) Pedro Paulo Funari (Universidade Estadual de Campinas. el que es predefinido por el comité editorial y en el que se espera que los aportes recibidos aborden la problemática en cuestión desde diferentes perspectivas antropológicas y con una mirada crítica. Reseñas y Tesis. con el fin de comprender los múltiples aspectos de las realidades sociales y culturales de Latinoamérica y el Caribe. Su objetivo es difundir y discutir la investigación en las diferentes ramas de la Antropología. Chile) Horacio Sabarots (Universidad de Buenos Aires. Argentina) Luis Jaime Castillo (Pontifica Universidad Católica del Perú. España).Revista Chilena de Antropología es una publicación del Departamento de Antropología de la Universidad de Chile. Es una revista internacional arbitrada por pares académicos.

....................... 63 Daniel Muriel Patrimonio cultural y pueblos indígenas en Argentina: el fomento a la producción artesanal en la comunidad Chané de Campo Durán.. Provincia de Salta . 117 Carina Jofré y Gabriela González Contextos alfareros de interacción social: lo local y lo foráneo en el cementerio Inca de Quinta Normal..................................... 143 Itaci Correa................ 9 Rafael Curtoni y María Gabriela Chaparro Memorialización estatal del pasado indígena y las políticas de la memoria Atacameña ............................................................................................................................................................... Índice Editorial Revista Chilena de Antropología ..................................... Francisco Bahamondes.......... 89 Cecilia Benedetti “En la radio han dicho que no se puede tocar nada”... Mauricio Uribe y Claudia Solervicens ............................... 7 El re-entierro del cacique José Gregorio Yancamil.............. política y memoria de piedra en la Pampa Argentina ........ Reflexiones sobre el patrimonio arqueológico en la Provincia de San Juan (Argentina) ....... Patrimonio.................... 37 Patricia Ayala El patrimonio como tecnología para la producción y gestión de identidades en la sociedad del conocimiento ........................

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Revista de Antropología N°19. brasileños. peruanos. El presente número de la Revista Chilena de Antropología inaugu- ra este particular. hemos hecho un esfuerzo por consolidar nuestro comité editorial considerando referentes internacionales en la disciplina antropo- lógica: investigadores españoles. 2007 . es por ello que en este punto renovamos el compromiso con la ciencia antro- pológica y nos hacemos cargo de las transformaciones que nuestra disciplina exige. mexicanos. Esto nos lleva a plantear una serie de cambios que creemos mejorarán la comunicación y difusión de los avances investigativos de nuestros pares. ecuatorianos. franceses. argentinos. objetos y metodologías de investigación a través de las cuales la producción antropológica asociada al Departamento de Antropología de la Universidad de Chile ha surcado las Ciencias Socia- les. como tal ciencia del hombre. Si bien. De la misma forma identificamos como desafío el posicionamiento en bases de datos e índices de referencia internacional. no ha sido ni es ajena a los cambios que las disciplinas sociales han vivido. En este sentido nuestra antropología. así mismo hemos visualizado como una necesidad la difusión de este conocimiento científico en el espacio local-nacional. hoy este aspecto debe estar acompañado por nuevos parámetros en la organización formal y las exigencias de la difusión científica. esto es la de formalizar e internacionalizar nuestro conocimiento. Un conjunto de temas. el rumbo de contenidos y formas de hacer antropología lo han dado y seguirán dando las discusiones y proposiciones que los autores nos ofrecen a través de sus propuestas de artículos. De alguna forma sabemos como antropólogos que son los cambios de largo aliento los que dan más sentido a las transformaciones y esperamos e . estadounidenses.2008: 7-8 Editorial Revista Chilena de Antropología La larga historia de la Revista Chilena de Antropología muestra a tra- vés de sus ediciones la diversidad de aspectos que nos han constituido como disciplina. Así mismo hemos consolidado un conjunto de evaluadores externos que nos permiten acreditar la calidad y actualización de los trabajos recibidos y de paso constituir una red de inter- cambio de información especializada entre nuestros colegas.

contamos con cuatro artículos de especialistas nacionales como extran- jeros. Editorial invitamos a nuestros colegas a sumarse a este viaje desde el rigor y la crítica que los distingue. Para ello. El presente número convoca una figura que. que desde diferentes miradas discuten las distintas inflexiones de este tema. en cuanto políticas. Junto a ello se agrega un trabajo de arqueología en la sección de artí- culos libres. en cuanto espacio reflexivo de la cultura. 8 . lo que nos ha permitido confeccionar este número. Agradecemos a los autores el haber compartido sus resultados de investigación. si bien clásica en su ob- jeto. espacio trenzado por la textura cultural en cuanto memoria. Nos referimos al Patrimonio. ha activado un conjunto de análisis y reflexiones teóricas y por ello se la puede considerar emergente para el conocimiento antropológico.

El mismo sentido de colonialidad es atribuido a la práctica de la arqueología como empresa científica moderna. Política y Memoria de Piedra en la Pampa Argentina Cacique’s José Gregorio Yancamil reburial. Olavarría. Buenos Aires. Heritage. A través de la discusión planteamos que la concepción de patrimonio que ha predominado en las políticas de reconoci- miento se vincula con las formas eurocéntricas de construcción del conocimiento y puede considerarse como parte de los efectos de la colonialidad del poder/saber. considerando los aportes teóricos del denominado giro decolonial latinoamericano. Abstract In this paper we discuss the idea of heritage. the politics of indige- nous recognition and the consequences of constructing monuments as memorials. Colonialidad del poder. We 1 CONICET. INCUAPA. Monumento. E-mail: chaparro@soc. Patrimonio.edu. INCUAPA. Aceptado: Junio 2008. Argentina. Facultad de Ciencias Sociales. Se presenta como caso de estudio la ceremonia de re-entierro de los restos mortales del cacique Rankülche José Gregorio Yancamil. UNCPBA.unicen.edu. politics and memory of rock in the argentine pampas Rafael Pedro Curtoni y María Gabriela Chaparro Resumen En este trabajo se discuten la idea de patrimonio. UNCPBA. Argentina. Del Valle 5737 (7400). realizada en el 2006 en la ciudad de Victorica. Giro decolo- nial. Yancamil. provincia de La Pampa. Facultad de Ciencias Sociales. Palabras clave: Patrimonio.Revista de Antropología N°19. Avda.ar Recibido: Marzo 2008. we use the pro- posals developed by the Latin-American decolonial movement.ar 2 CONICET. las políticas de reconocimiento indígena y las consecuencias de la construcción de monumentos como memoriales.2008: 9-36 El Re-entierro del Cacique José Gregorio Yancamil.unicen. Avda. República Ar- gentina. As a frame of theoretical reference. 2007 . E-mail: rcurtoni@soc. . Buenos Aires. Olavarría. Del Valle 5737 (7400).

naturaleza-cultura.g. y la transversalidad epistemológica. el mundo académico fue entregando sus “mejores productos”: la clasificación racial de la otredad. sean considerados constructos occidentales y modernos. constituyen expresiones no sólo de occidentalización sino más bien de relaciones de saber-poder. Coloniality of power. declara- ciones de la UNESCO). The same sense of coloniality it is attributed to archaeology as a modern scientific enterprise. la negación de la simultaneidad. Yan- camil. el establecimiento de jerar- quías cronológicas para ordenar las diferencias (e. Como consecuencia de ello y expresado en su devenir histórico. Ucko 2001). La pretendida aplicación universalista de esos conceptos (e. carried out in 2006 at the city of Victorica. Monument. sobre todo a partir de finales de la década de 1980. Introducción: Colonialidad y Patrimonio En ciencias sociales el reconocimiento del proceso de globalización implicó que los conceptos de “patrimonio cultural” y “manejo de los recur- sos”. la cosificación del su- jeto. Decolonial turn.). de carácter general y superficial. Esta reflexión. Preucel y Hodder 1996. Merriman 1991. Argentina. la otredad es localizada en otro tiempo-espacio “tradicional”. etc. com- monly used in the politics of indigenous recognition. Key words: Heritage. “pre-moderno”). el sostenimiento de oposiciones (e. se comenzó a cuestionar y a subvertir las implicaciones de las definiciones de patrimonio a la par de la puesta en escena de otras valoraciones asociadas a los mismos (Mamani Condori 1989. sujeto-objeto. Throughout the dis- cussion it is argued that the predominant idea of heritage. mente-cuerpo.g. la conformación de los Estados nacionales y la posterior concepción de la ar- queología como empresa científica contribuyeron a la efectiva instauración y naturalización de esas relaciones. aplicados a lo arqueológico. la naturalización de 10 . Rafael Pedro Curtoni y María Gabriela Chaparro present. lingüística y de sentido de los mismos. as a case of study. Como resultado. the ceremony of reburial of the cacique Rankülche José Gregorio Yancamil. conlleva una crítica inmanente y un sentido de alerta a la imposición conceptual que suele caracterizar tanto al discurso como a la práctica académica. La Pampa province. could be as- sociated with the Eurocentric ways of constructing knowledge and also as part of the effects of the concept of coloniality of power.g. En el contexto sudamericano.

Asimismo. univer- sales del conocimiento” (Lander 2003: 23). En Argentina. Restrepo 2007.. relaciones sociales. Política y Memoria de Piedra en. cuya apariencia de universali- dad surge exclusivamente del poder de expansión universal que les dan los centros donde nacen” (Jauretche [1957] 2004: 99). Escobar 2005. de la negación de todos los valores locales y de las posi- bilidades de creaciones originales. El concepto de “colonialidad” refiere a un patrón mundial de poder. Coronil 2003. Esta perspectiva del conocer. “las formas del conocimiento desarrolladas para la comprensión de esa sociedad se convierten en las únicas formas válidas. De esta forma. tanto del pasado como del presente. excluyendo de esa manera todo lo preexistente.El Re-entierro del Cacique José Gregorio Yancamil. Mignolo 2003. Quijano 2003. Patrimonio. que actúa por medio de la naturalización de las jerarquías raciales. considerando también las dimensiones geopolíticas y cronopolíticas del conocimiento. identificaron con “cultura” los valores universales consagrados por los centros de poder. en la con- formación de los proyectos nacionales las elites intelectuales o la “intelli- gentzia” según Jauretche. concentró bajo su hegemonía el control de todas las formas de subjetividad. en un gran metarrelato uni- versal en el cual la sociedad industrial liberal (sociedad moderna europea) es considerada la expresión más avanzada y culminante de todo el proceso. explotación por el capital y subalternización de los conocimientos. denominada ‘eurocéntrica’. planteamos que estos procesos. articulado a partir de la conquista de América. La colonialidad del saber es vista como un dispositivo que organiza la totalidad del espacio y del tiempo de todas las culturas.. En su ensayo sobre la “co- lonización pedagógica” expresó que bajo la apariencia de valores universales se siguen introduciendo como tales “valores relativos correspondientes sólo a un momento histórico o lugar geográfico. entre otros (Castro Gómez 2003. Ver- desio 2005). por medio de la destrucción del indígena que podía ser un obstáculo. Asimismo. Lander 2003. el pensador Arturo Jauretche reflexionó sobre la reali- dad del país en la década de 1950 en términos similares a los implicados en el concepto colonialidad del poder. vinculados al “deber ser” de la arqueología y a lo “políticamente correcto”. codificando y legitimando las dife- rencias entre conquistadores y conquistados. experiencias y formas de vida de los dominados (Quijano 2003). Así el proceso de “europeización que se 11 . reflejan y son producto de nuestras relaciones con el pasado generadas bajo los efectos de la colonialidad del poder y la colonialidad del saber. objetivas. lo cual permite dominación territorial y epistémica. de cultura y de producción y reproducción de los saberes (Quijano 2003). pueblos y territorios del mundo. El ideal promovido por la “intelligentzia” consistía en crear Europa en América.

mito. En Sudamérica. de criterios de demarcación. Langebaek 2005. la asepsia epistemológica. conocimiento vs. la preeminencia de la racionalidad. Verdesio 2005). sino que también al presentarse estructuradas bajo el formato científico desnudan sus propias construcciones. Por la primera. entendemos la promoción e imposición unívoca y universal. teóricas) del conocer por sobre otras (Gnecco 2003. etc. Considerando el tema de este trabajo.g. desde lugares de enunciación específicos (e. el principio de primacía del objeto. la escisión de pro- blemáticas contemporáneas. como la que sostiene la falta de continuidad entre el pasado prehispánico y los pueblos indígenas contemporáneos. Estas formulaciones pueden verse como resultantes de la colonialidad del poder/saber y a su vez forman parte de la esencia de la cosmovisión moderna y/o del modus operandi instaurado a partir del imaginario colonial. etc. las ciencias sociales en general y la arqueología en par- ticular se conformaron en estos espacios de poder y no estuvieron exentas de las influencias ideológicas promovidas por el imaginario moderno/colonial (Castro Gómez 2003.g. acción y praxis. Gnecco 2005. como también en una di- mensión externa (dado que constituye una formación discursiva “puesta en escena”). a través de la neutralidad valorativa. como disciplina. sino en la derogación lisa y llana de aquella” (Jauretche [1957] 2004: 102). Haber 2004. valor. Además. En su relación externa la arqueología se expresa mediante formaciones discursivas puestas en escena como saberes “expertos” que no sólo conllevan la subalternización de los conocimientos “otros”. distinciones y categorizaciones. oposiciones binarias: hecho vs. la arqueología pre-establece formas y prácticas institucionalizadas que configuran el “deber ser” académico y define relaciones de poder que implican la hegemonización de unas modalidades (paradigmáticas. Restrepo 2007). construidas discursivamente.). que se han ex- presado. A estos sentidos. Politis y Pérez Gollán 2004. A ello se suman las narrativas hegemónicas que im- pusieron algunas formulaciones axiomáticas. material vs. muchas de las cuales fueron naturalizadas y permanecie- ron incuestionadas (e. espiritual. se podrían agregar otros mecanismos de poder-saber que actuaron y actúan en la disciplina arqueológica y que pueden relacionarse con la efectiva instauración de la colonialidad del pasado/arqueología. países centrales y anglófonos). Rafael Pedro Curtoni y María Gabriela Chaparro practicó no consistió en la incorporación a la cultura preexistente de los valores europeos. Se puede sostener que la colonialidad de la arqueología se manifiesta tanto en una dimensión interna (en tanto práctica disciplinada de producción académica). algunos de los resultados es- pecíficos más destacados de los sentidos de colonialidad (relaciones de po- 12 . básicamente.

República Argentina. Escobar 2005. Bajo estas formas eurocéntricas de producción y reproducción del conocimiento se anulan.g. 1984). pues se vincula con una conceptualización de la idea patrimonial consonante con las formas occidentales. Walsh 2007).. Maldonado Torres 2007. académicas y modernas de construcción. indígenas). Patrimonio. las posibilidades de existencia de “otras” alternati- vas de construcción y circulación de los saberes.El Re-entierro del Cacique José Gregorio Yancamil. la intención de este trabajo es discutir la cons- trucción conceptual de la idea de patrimonio. las primeras críticas hacia los fundamentos y conse- cuencias sociales de la arqueología procesual (Tilley 1989. a partir de un posicionamiento crítico enmarcado en el denominado “giro decolonial” latinoamericano (Castro Gómez 2003. pueden generarse ideas. manejo y puesta en valor del saber. A través de estos procesos. las implicaciones de las po- líticas de reconocimiento indígena y los efectos de su monumentalización.. es decir en el Manejo de los Recursos Culturales (Shanks y Tilley 1987. silencian y/o niegan. Trigger 1981. Santos 2006. Carman 13 . en los países angloparlantes. Ante esta situación. no tardaron en repercutir en el área gestora de la misma. asociados por lo general con el reconocimiento y la reparación. la construcción del monumento/mausoleo asociado al re-entierro del cacique Rankülche José Gregorio Yancamil. Discutiendo “Patrimonio” Desde que comenzaron a sonar a fines de la década de 1970. imágenes y representaciones que suelen contribuir a sustentar la inexisten- cia actual del sujeto evocado (e. Lander 2003. Este marco de referencia introduce diversidad de cues- tiones que impactan en la praxis como aquellas vinculadas con otras formas de construcción del conocimiento desde la diferencia y con las situaciones geopolíticas implicadas. en paralelo con una actitud de descrédito público y desaprensión ante los reclamos cotidianos efectua- dos por las mismas organizaciones originarias. realizada en la ciudad de Victorica. En el caso aquí tratado. der-saber). puede ser visto como efecto/producto de la colonialidad del poder. Grosfo- guel 2007. Política y Memoria de Piedra en. como “memoria de piedra”. pro- vincia de La Pampa. por medio de diferentes estrategias. se vinculan con la musealización y patrimonialización de cier- tos aspectos del mundo indígena. Para esto se utiliza como punto de partida y ejem- plo de aplicación la mencionada ceremonia de re-entierro de los restos del cacique Rankülche José Yancamil. Mignolo 2007. parece estar regida por una idea de pa- trimonio que busca escenificar y brindar una imagen “congelada” de “algo” de lo indígena. Sostenemos que el monumento.

fueron creados como conse- cuencia de la posguerra e integrados. Bender 1998. museólogos. Paralelamente se discute quién decide qué es patrimo- nio y qué proteger. Indudablemente cuando hablamos de Manejo de Recursos Cultura- les se tiende a asociar al mismo con los organismos de cooperación inter- nacional y las ONG. Merriman 1991) y además. no se puede negar que la misma idea de “patrimonio mundial” y la creación de un movimiento internacional para la protección de sitios culturales y naturales que comenzó a gestarse en 1959. 1995). inicialmente. por Estados Miembros ubicados al oeste del Muro de Berlín. las crí- ticas fueron de índole teórica y socavaron básicamente estos principios. etc. juristas. para esos años estaba muy ligada a la arqueología de rescate ya que una de las ideas centrales era que los recursos culturales (o arqueológicos) “son limitados y no renovables”. conceptualizar a los restos como “recursos” implica una mercantilización del pasado (Hewison 1987. Vinculado a esto se cuestiona la asignación de valores occidentales (científicos) que se otorga a los recursos y el desconocimiento de la existencia de diversas visiones o percepciones de otras culturas y de minorías étnicas (Ayala 2005. y si hay una única forma de manejo de recursos culturales y de protección (Byrne 1991). cuya misión es la 14 . conservadores. Rafael Pedro Curtoni y María Gabriela Chaparro et al. Layton 1989).). Por un lado. Gnecco 2005. ¿son los recursos culturales no renovables? (Ucko 2000. En este sentido. Básicamente se cuestiona la intromisión del Estado y de los organismos internacionales en la definición sobre qué es patrimonio y en la gestión del mismo. Holtorf 2001). la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y sus Recursos (UICN) y el Centro Internacional de Estudios de Conser- vación y Restauración de Bienes Culturales (ICCROM). con la gran campaña de rescate del templo de Abu Simbel en Egipto-Sudán. el Comité del Patrimonio Mundial (World Heritage Committee) que pertenece a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación. biólogos. como es el caso de Tiwanaku en Bolivia donde los ay- maras fueron desposeídos de sus lugares sagrados (Mamani Condori 1989). Asimismo. la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Por ese motivo. el Comité del Patrimonio Mundial (en adelante CPM) posee diversos organismos asesores integrados por expertos (principalmente arquitectos. En primer lugar. Estos “expertos” fueron los encargados de la elaboración de la Convención sobre la Protec- ción del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de 1972. La misma. como el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS). son desde sus orígenes. si aquello que consideramos cultura material es una construcción del presen- te y va cambiando témporo-espacialmente. y dependiente de las Organización de las Naciones Unidas (ONU). una imposición de valores occiden- tales.

El Re-entierro del Cacique José Gregorio Yancamil. Patrimonio, Política y Memoria de Piedra en...

de “identificar el patrimonio de valor universal excepcional en el mundo y
garantizar su protección gracias a la cooperación internacional” (UNESCO
2000). Como puede observarse, los criterios de la ciencia occidental son
los que priman, expresados a través de la evaluación de los expertos encar-
gados de verificar si se cumple el principal requisito, el de “valor universal
excepcional” o el tan discutido criterio de autenticidad (Ucko 2000). Hacia
1996, estos criterios se cristalizaron en una Lista del Patrimonio Mundial
desbalanceada, entre otros cosas, porque en ella prevalecían los centros his-
tóricos (29%), los monumentos y catedrales cristianas (20%) y los palacios
y castillos (6%), ubicados en su mayoría en Europa (48%), (Cleere 1996:
229). Sin embargo, hace más de diez años que esta situación se está revir-
tiendo. Desde el mismo seno de los organismos percibieron los desbalances
y miradas eurocéntricas que predominaban en las valoraciones. Muchas ve-
ces, las opiniones de los expertos entraban en contradicción con los valores
sagrados o espirituales de diferentes sitios. Asimismo en las Guías Opera-
cionales, antes de 1996, se recomendaban formas de gestión y conservación
que luego eran impuestas, desde los Estados, en detrimento del bienestar
de las comunidades locales (Langford 1983, Pressouyre 1996, Wei y Aass
1989). Desde ese entonces, en las recomendaciones del CPM para la selec-
ción de sitios, cambiaron los criterios ajustándose a las nuevas discusiones
teóricas y a los avances técnicos (Endere 2005, 2007).
Dos reuniones cuestionaron el rol del “experto”, posicionado tan
fuertemente en la Carta de Venecia (1964). Por un lado, ICOMOS Austra-
lia había revisado en 1988, algunos de los puntos de la Carta de Burra re-
comendando el reconocimiento de la significación de los lugares sagrados
(Carta para la conservación de lugares de significación cultural, ICOMOS
Australia 1979, revisada en 1988). Posteriormente se sumó la Carta para
la Conservación de lugares del patrimonio cultural por ICOMOS, Nueva
Zelandia (1993), donde se plantea que no alterar la asociación espiritual es
más importante que preservar el aspecto físico de los lugares del patrimo-
nio cultural indígena. Estos antecedentes permitieron que la Conferencia
de Nara (Japón 1994) se centrara en la discusión acerca del valor de la
autenticidad en la conservación y el manejo, concluyendo que “cada bien
patrimonial se considere y juzgue dentro de los criterios del contexto cul-
tural al que pertenecen”, reconociendo que no es posible juzgar la autenti-
cidad en base a un criterio fijo y que existen diversas formas de valoración
en cada comunidad (Documento de Nara para la Autenticidad; Larsen
1995).

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Rafael Pedro Curtoni y María Gabriela Chaparro

En este sentido, actualmente, el CPM reconoce que el patrimonio
primariamente pertenece a sus comunidades y alienta la participación de
las mismas en la toma de decisiones, en la preservación y usufructo del
mismo y hasta en la construcción de narrativas (Arizpe 2000, Avrami et al.
2000). Sin embargo, estos principios basados en la retórica multicultural,
siguen reproduciendo relaciones de poder/saber eurocéntricas al promover
la construcción conjunta de narrativas sobre la “otredad”, pero sin conside-
rar las propias historias de esos “otros” (Gnecco 2005, McNiven y Russell
2005, Santos, 2006). En otras palabras, el multiculturalismo, como parte
de los paliativos posmodernos, promulga la inclusión de los “otros” por
medio de diferentes vías como las políticas de integración (asimilación),
síntesis y participación (por añadidura o simple sumatoria), que en sí mis-
mas devienen estrategias que, por un lado, profundizan la falta de recono-
cimiento de la validez de otras formas de producción de conocimientos
y por otro, ocultan y/o niegan la existencia de epistemes alternativas. Lo
destacable, es que estos intentos pretendidamente superadores han sido ge-
nerados y siguen generándose manteniendo una concepción disciplinaria
estructurada bajo los principios y mandatos de los presupuestos epistemo-
lógicos y ontológicos de la ciencia moderna occidental. Los encargados del
“saber experto” aparecen en esta retórica como los responsables fundacio-
nales de la apertura académica y como los administradores absolutos de
los conocimientos y de la “otredad”. De esta manera, en la medida en que
no se establezcan, más allá de lo discursivo, procesos decolonizadores (en
principio) al nivel del sujeto y de sus prácticas académicas, no será posible
superar las actuales exclusiones provocadas por las jerarquías epistémicas de
la colonialidad global.

Monumentos y Memoria
Los patrimonios tangibles e intangibles son parte de las memorias
que pueden servir como instrumentos de reconstrucción histórica de pue-
blos o grupos que quieren ser visualizados en contextos mayores. La memo-
ria, configurada desde y por los cuerpos, los objetos, los paisajes y las prác-
ticas (Piazzini 2006), puede considerarse como “la capacidad de conservar
determinadas informaciones, remite ante todo a un complejo de funciones
psíquicas, con el auxilio de las cuales el hombre está en condiciones de
actualizar impresiones o informaciones pasadas, que él se imagina como
pasadas” (Le Goff 1991: 131). Pueden identificarse al menos tres formas
materiales de construcción de la memoria, como la arquitectura monumen-
tal, el culto a los patriotas y héroes y la demarcación de lugares históricos.

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El Re-entierro del Cacique José Gregorio Yancamil. Patrimonio, Política y Memoria de Piedra en...

La monumentalización de la memoria es una forma de documentar, cons-
truir o consolidar diferentes identidades (Achugar 2003, Jelin y Langland
2003, Castiblanco Roldán 2007). En este caso, a los monumentos habría
que concebirlos como una herencia del desarrollo de la sociedad en un
momento determinado. El monumento es un elemento que vincula pasado
y futuro, existe como recuerdo de los que lo construyeron y de lo que ellos
quisieron conmemorar y al mismo tiempo crea su propia historia.
Hacia fines del siglo XIX y durante las primeras décadas del siglo XX,
en la República Argentina se comenzó con los procesos de construcción
monumental, como pilares de la civilización y en sintonía con la memo-
ria narrativa oficial, para recordar héroes, mártires y eventos. Es a partir
de esos primeros años donde se transforma en una política de Estado y es
aquí donde es relevante mencionar que el Presidente de la República du-
rante los períodos 1880-1886 y 1898-1904, era el brigadier Julio A. Roca,
quien había sido jefe de la denominada “Conquista del Desierto” (ofensiva
armada contra los indígenas de Pampa y Patagonia realizada entre 1878 y
1885, cuyo objetivo era obtener grandes extensiones de tierra por medio del
exterminio y/o expulsión de sus habitantes). Esta “guerra contra el indio”,
como también se la llamaba, constituye uno de los principales etnocidios
fundacionales del país (Bertoni 1992). De esta manera, en los actos oficia-
les donde se conmemoraban fechas patrias, se realizaban grandes desfiles
militares para reafirmar y recordar las “gestas heroicas”. A partir de 1887 y
explícitamente a través de proyectos presidenciales se considera que es nece-
sario consagrar en “fundaciones imperecederas las tradiciones honrosas de la
patria [porque] quedan en la tierra apenas unos cuantos testigos de aquella
edad heroica” (presidente Juárez Celman, citado en Bertoni, 1992: 98). A
partir de ese momento, se constituye en normativa estatal la construcción
de estatuas, placas, bustos y monumentos para glorificar e inmortalizar a los
patriotas, no solamente en Capital Federal, sino también en cada plaza de la
República Argentina.
En ese contexto, en la ciudad de Victorica (provincia de La Pam-
pa), el emplazamiento de la denominada “Pirámide Héroes de Cochicó”
en 1922 en la plaza central no constituye un hecho aislado, sino uno más
dentro de un largo proceso que su comienzo, por lo menos en Argentina,
podemos situarlo entre las décadas de 1880-1890. Durante ese período
las elites gobernantes se vieron movilizadas ante el avance de millares de
inmigrantes, especialmente italianos, que recreaban sus costumbres y fes-
tejos desde la nostalgia a su tierra (e.g. escuelas italianas) y reaccionaron
ante la expresa amenaza extranjera que cuestionaba la hegemonía local. La

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Mansilla. es el que decide qué. esos aspectos de la memoria política de la nación se convirtieron en elementos cohesionadores del ciudadano. comunicación y control para la encarnación de la nacionalidad. acaecido en 1870 con mo- tivo de discutir tratados de paz. Rafael Pedro Curtoni y María Gabriela Chaparro construcción de una nacionalidad argentina fue la salida que incluiría la gran diversidad interna y las constantes transformaciones que se sufrían. En este sentido. Estas consideraciones remarcan que la construcción de monumentos como memoriales nacionales ha sido una preocupación sostenida por parte del Estado. “El Patrimonio cultural” Rankülche En los últimos años se han efectuado. En esta política estatal. cómo y en qué contextos se debe recordar. se construyó un “Monumento a Leubucó” de forma piramidal y dos metros de alto. Este consiste en una estatua de estructura hueca 18 . la escuela y la enseñanza de la historia con la celebración de las fiestas patrias fueron instrumentos claves para su puesta en funcionamiento. En 1985 la Laguna de Leu- bucó. sobre el cual se colocaron dos tacuaras cruzadas. restitución y “reparación” vinculadas al mundo indígena de los Rankülche. Como trataremos de analizar. cómo y dónde conmemorar (Achugar 2003. Casi un siglo después y en la misma plaza central de Victorica se eri- ge otro monumento (mausoleo). para depositar los restos del cacique José Yancamil. el cual intenta recrear la memoria colectiva de un pasado no muy lejano que la historia se encargó de invisibilizar mediante hechos. tanto en el pasado como en la actualidad. frecuentemente vinculadas con narrativas políticas e ideológicas que determinan qué. A partir de lo cual se implementaron una serie de estrategias “de acción. respaldada en la tradición patria” (Bertoni 1992: 79-80). En 1994 y como parte de los homenajes y reconocimientos del lugar. adoptando criterios y funda- mentos del saber “experto”. parece ser que el Estado. Jelin y Langland 2003). así como también los museos. fue declarada “Sitio Histórico Provincial” por la Subsecretaría de Cultura de la provincia. En 1992 se construyó el primer monumento para representar el encuentro entre el cacique Panghitruz Güor (conocido también como Mariano Rosas) y el Coronel Lucio V. En 1999 otro gran “Monumento a los Rankülches” fue inaugu- rado en el mismo sitio. en la provincia de La Pampa. asentamiento del cacique Panghitruz Güor durante el siglo XIX. la cons- trucción de textos y discursos oficiales. diferentes acciones de homenaje. De manera concisa mencionamos los casos más relevantes que se han desarrollado.

Asimismo. coherente y consensuado. uno al inmigrante. Lazzari 2007). La idea de un patrimonio pareciera anular la existencia no sólo de otras miradas sobre el mismo fenómeno. poner en práctica y repro- ducir el aparato estatal de la provincia. donde no sólo se cons- truyen visiones hegemónicas. En el mismo lugar la comunidad Rankülche erigió un rehue y un área con enramada y quincho destinada a la realización de ceremonias (Endere 2002. En la mayor parte de los casos mencionados. siendo en consecuencia. Endere y Curtoni.. pers. otro al indio y otro al criollo. en las cuales primaba un sentido universal. Endere y Curtoni 2006. monolítico. Lo contrario ha ocurrido con los actores de las comunida- des originarias. Finalmente. sino también la posibilidad de puesta en escena de otras expresiones que podrían ser designadas con aquel concepto. otra faceta interesante de discusión es la connotación de singularidad invocada con la palabra patrimo- nio. reproducción y manejo de los saberes. De esa forma. las autoridades provin- ciales han tenido una activa participación y poder de decisión sobre los con- tenidos de las políticas de reconocimiento. implicando la idea de algo compacto. Anteriormente habíamos señalado el carácter tradicional y colonial del concepto de patrimonio que parece sostener. Los restos del cacique fueron trasladados hasta la ciudad de Victorica y de allí a la Laguna de Leubucó para ser depositados en un mausoleo construido para tal fin.El Re-entierro del Cacique José Gregorio Yancamil. entonces al no darnos entidad. Patrimonio. objetivo. 2006). Al indígena en La Pampa no se le daba entidad.. En esa época no se nos consultaba. Lazzari. [entrevista personal] 2005). estático y esencialista de las mismas. únicas y universalizantes. laminada con placas de metal e incisiones de bronce de 8 metros de altura y denominado localmente como “robocop” (Curtoni 2004. reproduciendo acepciones sobre la idea de patrimonio consus- tanciadas con las representaciones académicas de la modernidad occidental. incontroversial. parece ser que en la provincia de La Pampa “el Estado administra la etnicidad” (Mendoza 2007: 139). quienes han tenido menor participación en las decisiones plenas y relativas a los planes de manejo del “patrimonio” cultural indígena (Endere y Curtoni 2007. Así lo expresa el lonko (jefe) de la comunidad Rankülche Germán Canuhé: “La provincia inició un proyecto de restitución de varios caciques y su intención era construir tres monumen- tos. sino también se nie- 19 . ellos hacían las cosas como querían” (Canuhé. Esta forma de concebir al patrimonio se vincula con un contexto de poder más amplio de producción. en 2001 se concretó la restitución de los restos del cacique Mariano Rosas (Panghitruz Güor) por parte del Museo de Ciencias Naturales de la ciudad de La Plata. com. 2007). Política y Memoria de Piedra en. homogéneo.

fueron ubicados en una recámara ubicada debajo del monumento. La organización de las actividades estuvo a cargo de representantes de la comunidad indígena local y del gobierno pro- vincial y municipal. pero sobre todo a partir de este último. Quizás esta prescripción se vincule con la irreductible necesidad de la modernidad/ colonialidad occidental y de la empresa científica de hacer tangible e indu- dable aquello considerado como patrimonio. 20 . y por otro el “monumento/mausoleo” realizado con un bloque de mármol crudo como referencia del personaje. provincia de La Pampa. el gobernador provincial y el intendente municipal fueron realizadas para finalizar con la ceremonia (Figura 3). En estos dos referentes. se pone en juego la potencial activación y construcción de memoria promovida por el acto de reconoci- miento y reparación. mitos y/o relatos pseudocientíficos. En este caso. allí fueron exhumados el día 18 a la mañana y trasladados en procesión hasta un salón de la Muni- cipalidad ubicada frente a la plaza central. rogativas y discursos pronunciados por descendientes del ca- cique. contenidos en una pequeña urna. Rafael Pedro Curtoni y María Gabriela Chaparro gan o desacreditan otras. Los restos mortales de este jefe indígena se encontraban en una tumba del cementerio municipal de Victorica. considerándolas frecuentemente como leyendas. Estas caracterizaciones y clasificaciones conforman parte de las estrategias y efectos de la colonialidad del pasado/ arqueología donde también se prescribe la dependencia en la materialidad certera como condición indispensable de legitimación discursiva. se realizó la ceremonia de re-entierro del cacique Rankülche José Gregorio Yancamil (Figura 1). pero a través de sus “restos”. “restos” y “monumento”. A la mañana siguiente los restos fueron depositados en un monumento/mausoleo de forma cuadran- gular construido con un bloque de mármol crudo colocado sobre un lateral de la plaza (Figura 2). podríamos argumentar que en la ceremonia de re-en- tierro de Yancamil esa necesidad se expresó en los elementos considerados como más importantes de la perfomance: por un lado el cacique. Sobre la urna se dispuso un “toki” de madera (artefacto asociado a los jefes indígenas) como parte del acompañamiento ritual. Los restos de Yancamil. En la Municipalidad se rindieron honores al cacique durante todo el día con guardia permanente y visitas de distintos representantes provinciales y nacionales. dado el carácter invisible y oculto del primero. “Memoria de piedra”: el re-entierro de Yancamil El 19 de agosto de 2006 en la ciudad de Victorica. como danzas nativas. Otras actividades.

Asimismo. se destaca la selección del espacio en el cual depositar los restos del cacique Rankülche. La plaza central de la ciudad de Victorica se denomina “Plaza Héroes de Cochi- có”. Diferentes placas alusivas adornan los laterales del monumento. si lo hubieran trasladado a otro lugar. es así… no vamos a cambiar ahora. ello explicaría las controversias y re- chazos expresados por varios pobladores no Rankülches de Victorica ante el traslado de Yancamil a la plaza central. en referencia a los soldados del ejército argentino que protagoniza- ron. siempre fue así. De esa manera. En primer término. la pirámide se convirtió a través de los años en una referencia simbólica para los ciudadanos y autoridades de Victorica y la provincia. sí…” (Entrevistas realizadas a pobladores victori- quenses por Mendoza 2007: 131-132). tal como ha sido registrado por Mario Mendoza: “…estamos enojados. el denominado último combate contra los grupos indígenas de la región comandados por Yancamil en cercanías del Paraje Cochicó. para muchos ciudadanos de Victorica la pirámide a los héroes de Cochicó forma parte del recurso identitario y la batalla se constituye en “un relato que opera como una matriz de identificación y diferenciación” (Mendoza 2007: 131).. dado que contiene los restos mortales de los mismos (Figura 4). el cual puede ser visto como un recurso mnemotécnico que activa determinados procesos de memoria social y política como el de la denominada “Conquista del Desierto” o guerra contra el indio. el 19 de agosto de 1882. Cada 19 de agosto se efectuaba en la plaza y frente a la pirámide un acto de homenaje a los soldados del ejército y en conmemoración del éxito civilizatorio logrado en aquella batalla. Desde chiquito para mí los héroes son los soldados. Política y Memoria de Piedra en. Al respecto. Patrimonio. 21 . La gente no está de acuerdo en ver al indio y al soldado juntos.. Diferentes circunstancias y hechos ocurridos como reacción ante la realización del re-entierro de Yancamil remarcan la dimensión política del mismo así como reflejan el impacto que esta ceremonia tuvo en un contexto regional y nacional. Como parte de los homenajes a los soldados muertos en ese enfrentamiento se construyó en 1922 y en el medio de la plaza una pirámide conmemorativa que luego se convirtió en mausoleo.El Re-entierro del Cacique José Gregorio Yancamil.

In the background view of the Cochicó Heroes’s monument. city of Victorica. La Pampa. Figure 1: Members of the Rankülche community starting Yancamil’s reburial ceremony. Central square. Figure 2: Panoramic view of Yancamil’s monument/mausoleum. La Pampa. 22 . Rafael Pedro Curtoni y María Gabriela Chaparro Figura 1: Miembros de la comunidad Rankülche iniciando la ceremonia de re-entierro del cacique José Gregorio Yancamil. Plaza central de la ciudad de Victorica. Figura 2: Vista del monumento/mausoleo a Yancamil. Al fondo se observa la pirámide a los Héroes de Cochicó.

23 . Patrimonio. De allí la asignación de héroes a los caídos y sobrevivientes de este desproporcionado enfrentamiento. nostalgia y por supuesto controversia. la historiografía de corte épico destaca como característica principal de la batalla de Cochicó el hecho que unos pocos soldados (25) enfren- taron y vencieron a centenares de indígenas (entre 150 a 300).. Hux 2003). consensuadas y construidas por medio de relaciones de poder y narrativas asociadas a la conformación del Estado- nación y representadas en la materialidad icónica de la plaza y la pirámide. Sin embargo. Asimismo. Al res- pecto. Quienes cuestionan la narrativa oficial invo- can la circunstancia que los sargentos del ejército solían “inflar” sus reportes para potenciar ulteriores méritos y reconocimientos. No se trata de cualquier actor. Política y Memoria de Piedra en. sino de la última y precisamente apelando a esa circunstancia temporal los historiadores han cargado los diferentes relatos de la batalla con cierto aire de emotividad. sino de José Yancamil. indígenas) estaríamos como antes” (Ídem anterior). Esta última alternativa no es descabellada sobre todo teniendo en cuenta que en esos momentos se comenzaban a repartir miles de hectáreas de tierras a los jefes del ejército de acuerdo a los logros obtenidos en la guerra contra el indio (Podgorny y Politis 1992).El Re-entierro del Cacique José Gregorio Yancamil..g. También se suman a estas apreciaciones las percepciones sobre los indígenas como “atrasados” y “vagos” en contraposición con las ideas de civilización y progreso aportadas por los blancos/criollos: “si fuera por ellos (e. no se trata de cualquier resistencia. Estas significaciones históricas. después de haber sido tomado prisionero. La evocación de la “Conquista del Desierto” y la gesta colonizadora promovida a partir de las primeras fundaciones de pueblos conforman parte de la retórica constante que fortalece y sustenta la antinomia decimonónica de civilización o barba- rie. el cacique que simboliza la lucha de resistencia indígena contra el invasor. se encuentran ahora cuestionadas no tanto por la ceremonia de re-entierro sino más bien por la figura-agencia del sujeto homenajeado. el mismo Yancamil. contra un número similar de soldados con fusiles Rémington (Depetris y Cazenave 1998. desacredita esa versión y relata que su grupo no era superior a los treinta lanceros munidos solamente con lanzas y boleadoras.

Casi todo lo vinculado con homenajes al 24 . Sobre estas significaciones. antiguo asentamiento Rankülche y residencia del cacique Pangüitruz Güor (Mariano Rosas). con sus monu- mentos y connotaciones conforma una “puesta en obra” de diferentes voces. mientras que entraña “rebeldía” para el ejército. Rafael Pedro Curtoni y María Gabriela Chaparro Figura 3: Danzas realizadas para conmemorar la ceremonia de re-entierro de Yancamil. Oxímoron Rankülche. como “indio”. tratando de “borrar” las controver- sias y apelando a la construcción de una nueva identidad “pampeana” basada en la síntesis multicultural. En ese contexto. intenciones y políticas. se impone el discurso de las autoridades oficiales que plantea un sentido de reparación e integración. Sin dudas que la actual plaza central de Victorica. Figure 3: Dancers at the ceremony to commemorate Yancamil’s reburial. en el mejor de los casos de mestizaje y en otros expre- sado como figura patrimonializada. actores. pirámide y monumento/mauso- leo no están solos. En esta búsqueda de identidad pampeana “lo indígena” fluctúa sin anclaje bajo diferentes formas. Sin embargo. Los pobladores de la ciudad consideran que Leubucó está en “medio de la nada” pues un amplio espacio semidesértico rodea al mis- mo. en los últimos años un fenómeno interesante y acrecional estuvo ocurriendo en Leubucó. con su plaza. remite a “vago” y “atrasado”. siendo por momentos sinónimo de pasado. Invisibilización visible La ciudad de Victorica. Yancamil visto como refe- rencia onomástica simboliza “resistencia” para los indígenas. unos 25 km al norte se encuentra la Laguna de Leubucó. para algunos vecinos de la ciudad. y en su acepción genérica.

Como ejemplo de ello. Figure 4: Panoramic view of the Piramide Héroes de Cochicó. mundo indígena fue. menos el único y verdadero: ‘siempre estuvimos aquí’…” (Canuhé 2003).El Re-entierro del Cacique José Gregorio Yancamil. sobre los derechos y reclamos. ignoran la presencia de habitantes ori- ginarios en el centro de Argentina. se encuentran diferentes narrativas históricas que se han encargado de enunciar tanto la ausencia de “indios” en la provincia. In the background view of the Yancamil’s monument. Navarro Floria 1999. Al fondo monumento a Yancamil. significaciones y valoraciones. Patrimonio. sobre el “ser” indígena. “depositado” en los márgenes de la laguna (Curtoni et al. Política y Memoria de Piedra en. homenaje y promoción turística. silencios y negación operados sobre los sujetos. adjudicándonos diversos orígenes. como la de Germán Canuhé (lonko de la comunidad indígena Willy Kalkin). 25 . sobre el activismo político y sus repre- sentantes. al expresar que “los escritos contemporáneos. De esa manera. en diferentes momentos. permeado por un sentido de reivindicación. en el cual pueden observarse. son consecuencia de dos procesos simultáneos que denominamos de “invisibilización específica” y de “visibilización genérica”. Endere y Curtoni 2066. se conformó el “Parque indígena Leubucó”. Algunas de esas narrativas oficiales fueron contestadas por voces Rankülches. como fuera mencionado antes. Lazzari 2007). influidos por la prédica roquista (de Julio A. 2003.. refe- rimos a las estrategias de ocultamiento.. sobre las necesidades concretas de las comu- nidades. Por el primero. Lazzari 2007). Estos continuos hechos de aislamiento de lo indígena en “medio de la nada” y en la periferia de la ciudad (ahora podríamos agregar también en el centro). diferentes monumentos construidos con diversas intenciones. Figura 4: Vista de la Pirámide Héroes de Cochicó. como de cuestionar la legitimidad de las actuales identidades indígenas (ver discusiones en Depetris 1998. Roca) de que conquistaron un desierto.

Rafael Pedro Curtoni y María Gabriela Chaparro

En paralelo, se generan los mecanismos de visibilización genérica,
puestos en escena, en general, por el poder estatal y vinculado con acciones
de reparación, rescate y revalorización de “lo indígena”. Las formas preferi-
das de expresión de este proceso son la materialización y monumentaliza-
ción de “algo” referido al mundo indígena, sin mediar discusión y consenso
sobre qué y cómo, con la intención de visibilizar las acciones y demostrar
conciencia política. Algunas consecuencias de este mecanismo se relacio-
nan con las inexorables tendencias de cosificación, esencialización, museali-
zación y patrimonialización. El Parque indígena Leubucó, el monumento/
mausoleo a Yancamil, así como otros monumentos, marcas y referencias
realizadas en la provincia, reflejan esta tendencia de visibilización “muda” y
en algunos casos tergiversada (Curtoni 2004, Endere y Curtoni 2007, Men-
doza 2007). Sin lugar a dudas, los dos procesos, engendrados en relaciones
de poder, se interrelacionan, se alternan en forma compleja sin tiempo ni
espacios y aunque parecen autónomos reflejan cierta dependencia mutua
sin llegar a ser excluyentes. Es decir, pareciera que los dos procesos funden
sus sentidos dado que la misma pre-figuración de la pretensión de invisibi-
lidad conlleva, como resultado no deseado, su implicancia contrapuesta y,
en simultáneo, las formas expresas elegidas de visibilización (al menos en
el caso aquí presentado) comportan en sí mismas ocultamientos “otros”.
Este entrecruzamiento ambiguo de las implicaciones de los procesos de
invisibilización y visibilización alimenta el sentido de omnipresencia de “lo
indígena” y a su vez ello podría vincularse con el concepto de “fantasma”
propuesto por Lazzari para analizar la re-emergencia étnica de los Rankül-
ches (Lazzari 2007). Por medio de ese concepto se remite a una especie
de alternativa que permite a los sujetos moverse y actuar estratégicamente
entre el “dispositivo de desvanecimiento” del Ranquel, iniciado a fines del
siglo XIX, y el “dispositivo de retorno” de lo Rankülche activado en las
últimas décadas (Lazzari 2007).

Discusión y comentarios finales
La monumentalización del re-entierro de Yancamil pareciera desa-
fiar, en un sentido ontológico y proxémico, no sólo al proceso histórico
que trató de exterminarlos (e.g. “Conquista del Desierto”) y a una forma
de vida asociada con el mismo, sino también al icono (e.g. pirámide de
Cochicó) y a los agentes representados. Ahora, una parte de lo indígena se
encuentra en el corazón de la ciudad enfrentando la pirámide, si bien bajo
una forma “congelada”, “muda”, “patrimonializada”, conforma una especie
de “práctica intersticial de libertad” (sensu Lazzari 2007: 92), que posibili-

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El Re-entierro del Cacique José Gregorio Yancamil. Patrimonio, Política y Memoria de Piedra en...

ta resignificar las acciones de reconocimiento provincial y connotar en su
materialidad, al menos, la existencia de “algo de lo indígena”. El monu-
mento/mausoleo, como recurso mnemotécnico, tiene el potencial de poder
activar memorias y valoraciones, que pueden ser heterogéneas, tanto entre
los descendientes indígenas como entre los no indígenas. Esto remarca el
hecho que un mismo referente (en este caso el monumento) puede consti-
tuirse en diferentes patrimonios dependiendo de quién lo está percibiendo
y qué procesos de memoria se connotan, activan y construyen en cada uno.
La potencial pluriversalidad que puede detonar el monumento/mausoleo
a Yancamil ha quedado expresada en las diferentes visiones y versiones que
el mismo refiere para algunos representantes de las comunidades indígenas,
el ejército, las autoridades, los ciudadanos no indígenas de Victorica y los
“académicos”.
En síntesis, el monumento en sí mismo puede ser visto como actuan-
do en la ambigüedad, otorga visibilización al tiempo que invisibiliza, dice y
no dice. En ese sentido, se constituye en un efectivo ‘dispositivo de poder’
(sensu Foucault 1997), pues invisibiliza (en forma específica) cosificando el
“ser” y “estar” indígena, congela una dinámica transtemporal, opera enmu-
deciendo voces, no dice de la cosmovisión, percepción, creencias, leyendas,
reclamos, etc. Asimismo, el monumento visibiliza (en general) refiriendo
como mínimo a “algo” de lo indígena, aunque ese algo pueda provocar
diferentes reacciones y estar asociado con los homenajes, las memorias, las
reparaciones y los pasados. Esas posibilidades conforman “lo dicho” por
medio de la materialización y en ocasiones lo dicho (como hegemónico)
reserva el indulgente lugar de la inexistencia contemporánea de indígenas.
Pero también el monumento, como “memoria de piedra” puede simbolizar
estrategias contra-hegemónicas del activismo indígena (lo no dicho), posi-
bilitando promover lugares “otros” y/o intersticios desde los cuales operar
en función de intereses propios, aun con elementos aportados por el apa-
rato oficial.
Por otro lado, si bien en los últimos años las políticas de “reconoci-
miento” y “reparación” del gobierno provincial pueden considerarse como
activas (aunque asociadas a los sentidos de colonialidad moderna), las mis-
mas no han dado cuenta de los reclamos de tierras y de los actuales pro-
blemas de despojo que sufren campesinos e indígenas de los lugares que
tradicionalmente ocupan (Curtoni et al. 2007). Estas políticas contempo-
ráneas, al desatender y/o negar los derechos que legalmente corresponden a
los pueblos indígenas y que forman parte de los reclamos cotidianos, tam-
bién invisibilizan de manera específica. Como lo expresa Ana María Do-

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Rafael Pedro Curtoni y María Gabriela Chaparro

mínguez (descendiente Rankülche) en relación a la falta de correspondencia
ante los pedidos concretos: “A nosotros no nos queda lugar ni para enterrar
a los muertos. Nosotros reclamamos lugares sagrados que pertenecen a los
pueblos indígenas. Para nosotros, todos los lugares donde hubo población
indígena hay una presencia sagrada. Sagrado es todo, todo es espiritualidad
para nosotros porque somos parte de la naturaleza. Cada comunidad tiene
sus reclamos puntuales por espacios territoriales propios para realizar sus
ceremonias” (ver Endere y Curtoni 2006).
En 1994, el texto reformado de la Constitución de la Nación Argen-
tina incorporó el siguiente inciso 17 al artículo 75: “Corresponde al Con-
greso reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas
argentinos. Garantizar el respeto a su identidad; […] reconocer la persone-
ría jurídica de sus comunidades y la posesión y propiedad comunitarias de
las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas
y suficientes para el desarrollo humano; […] Asegurar su participación en
la gestión referida a sus recursos naturales” (Constitución de la Nación
Argentina, 1994). Sin embargo, en la provincia de La Pampa, como en mu-
chas otras provincias de Argentina (Dargoltz 2003, Ferrara 2007, Curtoni y
Chaparro 2007), el artículo constitucional no dejó de ser una instancia me-
ramente declarativa, letra muerta sin aplicación concreta. Esta es una de las
tantas acciones “paradójicas” del estado provincial, que por un lado reco-
noce y realiza homenajes a los indígenas y en simultáneo, oculta y silencia
los reclamos concretos y puntuales. Sin dudas, estos hechos en apariencia
contradictorios y ambivalentes no hacen otra cosa que demostrar el amplio
horizonte y capacidad/poder de acción, efectos y reacción promovidos por
el mismo agente.
Por último, como mencionamos anteriormente, el re-entierro del
cacique José Gregorio Yancamil generó distintas sensaciones y reacciones,
acuerdos y desacuerdos. Al parecer, la decisión para trasladar los restos de
Yancamil a la plaza central estuvo mediada por el expreso consentimiento y
acuerdo del pueblo Rankülche, tal como lo expresa Luis Dentoni Yancamil,
bisnieto del cacique “…en el 2005 hicimos una reunión de comunidades
para acordar, y si el pueblo rankel no estaba de acuerdo no se hacía… por
suerte estuvieron todos de acuerdo” (Dentoni com. pers. 2006 [entrevista
personal]). Por el contrario, la iniciativa fue cuestionada por el escritor y
periodista Osvaldo Bayer, en nombre de la Asociación Awka Liwen, consi-
derando que era inadmisible ubicar a Yancamil en un espacio donde “se glo-
rifica a las fuerzas que actuaron en la violenta represión contra los indígenas.
Yancamil no hubiera aceptado ser recordado y homenajeado en una ciudad

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Como los ya mencionados relatos de los propios in- dígenas acerca del origen del pueblo Rankülche (e. Dussel 2003. se puede sostener que algo ha cambiado últimamente. Canuhé 2003). presentado aquí como caso de análisis. expresan que el proyecto de re-entierro del cacique debió haber tenido instancias más abarcadoras de conversación. Patrimonio. condescendientes. la puesta en juego de voces y saberes “otros” generados en la diferencia y/o subalternizados.. desafiantes. Política y Memoria de Piedra en. No hay dudas que la ceremonia de re-entierro de Yancamil con su memorial de piedra. tensio- nes y conflictos. Ese espacio se convierte en una oportunidad para que se pongan en juego y ac- tiven diferentes mecanismos donde confluyen las contradicciones. por medio del pensamiento heterárquico. el reconocimiento de espacios de con- flicto y tensión. al tiempo que reclamar. no hacen otra cosa que desnudar. De esta manera. Más allá de la presencia monolítica de Yancamil en la “Plaza Héroes de Cochicó”. etc. Estas con- troversias.El Re-entierro del Cacique José Gregorio Yancamil. En ese contexto. los reclamos territoriales y las opiniones divergentes sobre el re-entierro de Yancamil vinculadas con la alteración del descanso del jefe indígena. Escobar 2005. cos- 29 .g. revitalizando y resignificando las historias locales y donde los protagonistas pueden ser. la perspectiva decolonial promueve. intereses y visiones que pueden entrar en pugna y alejarse o promover interrelaciones y fluidez de sentidos. Dáva- los 2005. sumadas a las opiniones de algunos vecinos de Victorica (Men- doza 2007). discusión y consenso con los distintos actores interesados. continuas. la puesta en obra. el espacio de oportunidad se conforma en una es- pecie de palimpsesto de actores. y en una plaza donde se inmortaliza precisamente a los que sirvieron a esa guerra injusta de exterminio…” (Diario La Arena 19-08-2006). de lo “no dicho”. es un hecho consumado que en su propia finalización in- augura la puesta en marcha de un entramado dinámico y heterogéneo de significaciones y resignificaciones. Asimismo. significaciones. discontinuas. en cualquier momento. actores diversos con intenciones y valoraciones distintas. tanto para poner en consideración el tema del re-entierro en sí mismo como también la forma de plasmar un posible homenaje. de los intersticios y estrategias. Asimismo.. Grosfoguel 2007. discusión y resignificación de saberes e ideas generados desde la diferencia colonial y apuesta a las construcciones del conocimiento “en lugar” (Castro Gómez 2007. las connotaciones de lugares sagrados. Mignolo 2003). de pluriversalidades. en este giro decolonial deberíamos dar un paso más y reconocer desde nuestra propia arrogancia y limitaciones que ya existen esos “espacios otros” donde se configuran distintos saberes con otras epistemologías.

. Arizpe. Mason y M. E. Avrami. Estos saberes no necesitan ser empoderados (actitud paternalista bastante común en algunos discursos postcoloniales) y mucho menos del concurso académico o del guiño “experto” para poder posicionarse y obtener credibilidad. pp: 32-37. The Getty Conservation Institute. R. Textos Antropológicos 15 (2): 249-261.Stonehenge. En Values and Heritage Conservation. P. En Monumentos. Agradecemos a Andrés Troncoso por la invitación a participar en este volumen. 2000. B. Los resultados de esta opor- tunidad/alternativa son difíciles de prever. Madrid. Los Angeles. dirigido por el Dr.Values and Heritage Conservation. Esos saberes ya “son” desde sus propias formas y lo que necesitamos es un giro que parta más que nada de la lucha de la decolonialidad. Research Report. Oxford. 1998. Making Space. Bibliografía Achugar. “fantasma”. 2005.“Cultural Heritage and Globalisation”. pp: 191-216. a propósito de monumentos (Motivos y paréntesis)”. R. Jelin y V. el oxímoron Rankülche expresa “siempre estuvimos aquí” y exuda resistencia. Los Angeles. omnipre- sencia indígena.“El lugar de la memoria. las perspectivas de la decolonialidad parecen abrirse paso como alternativas éticas y políticas. editado por E. Berg. 30 . Siglo XXI de España Editores. legitimidad y existencia. De esa forma. Research Report. antes que considerarlas como una opción teórica. palimpsesto. The Getty Conservation Institute. L. pero sin dudas todo este proceso ha servido para poner en obra una escena olvidada con actores también olvidados que esperaban saltar a la palestra. Bender. Gustavo Politis y financiado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT). de la Torre. Ayala. Avrami. de la Torre. H. editado por E. Chile)”. “haciendo ver de este modo la complicidad modernidad-colonialidad como marco central que sigue organizando y orientando ‘las ciencias’ y el pensamiento académico-inte- lectual” (Walsh 2007: 111). 2000. 2003. Rafael Pedro Curtoni y María Gabriela Chaparro movisiones y racionalidades. Mason y M. Langland. Agradecimientos: Los trabajos realizados en la provincia de La Pampa forman parte del Núcleo de Investigación INCUAPA (Investigaciones Ar- queológicas del Cuaternario Pampeano).“Pueblos originarios y arqueología: discursos en torno al patrimo- nio arqueológico en San Pedro de Atacama (Segunda Región. Memoriales y Marcas Territoriales. Invisibilización visible.

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Gustavo Le Paige s. . Universidad Católica del Norte. así como a partir de un nivel de discusión regional. En particular. Chile. Memory. con alcances a nivel nacional. San Pedro de Atacama. Esta problemática es abordada desde la perspectiva de tres actores de este proceso: el Estado.Revista de Antropología N°19. 2007 . Atacameños. naturalize. This problem is addressed from the perspective of three actors in the pro- cess: the State. Asimismo.. Indigenous. The focus will be put on the regional atacameño level and on a national scope. Calle Gustavo Le Paige 380. control and direct the indigenous past. Arqueología. Key words: Heritage.cl Recibido: Marzo 2008. 1 Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo R. P. se discute el uso e instrumentalización que hace el Estado de estos discursos con el fin de crear. controlar y encauzar el pasado indígena. Palabras claves: Patrimonio. como lo es el caso atacameño. Email: rayala@ucn. Aceptado: Junio 2008. Archaeology. j. I discuss the use and manipulation that the State makes of these discourses in order to create. naturalizar. archaeologists and Indigenous People. los arqueólogos y los indígenas. Specifically. Atacame- ño People. se indaga sobre cómo las agrupaciones étnicas internalizan estas formas hegemónicas de construcción de su pasado. Indígenas. Miembro del Grupo de Estu- dios sobre Territorialidad Indígena y Multiculturalismo de Estado (GETIME).2008: 37-62 Memorialización Estatal del Pasado Indígena y las Políticas de la Memoria Atacameña State Remembering of the Indigenous Past and the Politics of Atacameño Memory Patricia Ayala Rocabado Resumen En este artículo se presenta una reflexión sobre el rol de los discursos patrimonial y arqueológico en la construcción estatal del pasado indí- gena en Chile. The paper also explores how ethnic groups internalize these hegemonic ways of building their past. Abstract This paper presents a reflection about the role of heritage and ar- chaeological discourses in the construction of the indigenous past in Chile. Memoria.

los arqueólogos y los 38 . lo cual queda reflejado en las reivindicaciones y demandas étnicas vinculadas con el patrimonio arqueológico (Cfr. legal e institucional orientado a los pueblos indígenas. En particular. discuto el uso e instrumentalización estatal de estos discursos con el fin de crear. además de indagar sobre cómo las agrupaciones étnicas internalizan y resignifican estas formas hegemónicas de construcción de su memoria histórica. la construye. Patricia Ayala Rocabado Introducción En los últimos quince años el Estado chileno se encuentra en un proceso de reconfiguración de sus relaciones con los pueblos indígenas. que se asimiló al de etnia. El control del pasado es y ha sido un espacio de disputa entre el Esta- do y las agrupaciones étnicas. su cultura y su pasado. se instaló un nuevo escenario ideológico. Dentro del sinnúmero de cambios producidos por este nuevo contexto. los cuales se enfrenta- ron a un proceso reflexivo de repensar su identidad. con el retorno a la democracia. como el atacameño. Estas transformaciones tuvieron una serie de consecuencias para los sujetos y agrupaciones étnicas. existe un vacío en el estudio de los mecanismos estatales de construcción del pasado indígena en Chile. Sin embargo. Ayala 2006 y 2007). el lenguaje político del Estado multicultural no sólo implicó cambiar el valor del concepto de in- dio. controlar y encauzar dicho pasado. sino también la relación de las poblaciones indígenas con su pasado. Abordo esta problemática desde la perspectiva de tres actores de este proceso: el Estado. a principios de la dé- cada de los 90. En efecto. en este artículo reflexiono sobre el rol de los discursos patrimonial y arqueoló- gico en la construcción estatal del pasado indígena. además de reconocer y promover la diversidad. situación que en sus inicios no estuvo exenta de conflictos ya que en algunos casos. integración y asimilación a otra de reconocimiento y promoción de la diversidad étnica existente al interior del país. así como a asumir una filiación cultural con las poblaciones prehispánicas y reconocerlas como an- tepasados. hubo resistencia a identificarse como indígenas y ser integrados como tales en la nueva legislación. ha- biendo cambiado su discurso de identidad nacional homogeneizante por un discurso multicultural que. ya que de una política de negación de su vínculo con las sociedades prehispánicas se pasó a otra de reconocimiento y difusión de su continuidad histórica. Dada la relevancia de comprender esta problemática para indagar sobre las relaciones de poder entre el Estado y estas poblaciones. ya que se pasó de una política estatal de negación. na- turalizar. desconociéndose el proceso a través del cual se conforman estos discursos de negación o reco- nocimiento de los vínculos entre los indígenas contemporáneos y el pasado precolombino.

proceso a partir del cual el patrimonio declarado y valorado como tal se nacionaliza. como lo es el caso atacameño. el punto de vista desde el cual se legitima e institucionaliza qué instrumentos normativos y ejecutivos deben aplicarse. cómo patrimonializar y escenificar (López 2004:187). selección. Es por ello que esta noción se encuentra permanentemente sobrecargada de estatalidad y “ello hace dudar acerca de si es realmente posible concebir la noción de patrimonio cultural y su trayectoria. tanto como al de soberanía” (Machuca 1998:29). a partir del cual se fija la dispersión de sentidos y se construye un espacio de regulación social. así como a partir de un nivel de discusión regional. ya que está fuertemente vinculada al concepto de propiedad de la nación. conservación y protección de los bienes culturales. Este discipli- namiento ejercido por el Estado puede ir tanto por el lado de los contenidos. Vivas 2003). significación. una síntesis y una recapitula- ción simbólica a través del filtro estatal.Memorialización Estatal del Pasado Indígena y las Políticas de la Memoria Atacameña indígenas. Melgar Bao 2000. un modo de codificación que hace posible una recuperación política del pasado en beneficio del presente. conlleva la legalización. lo cual se constituye en un discurso hegemónico del pasado. En este sentido. a través de la patrimonialización. estudio. este proceso se concibe como un instrumento estatal de domesticación de la memoria social. Endere 2001 y 2002. En Chile el discurso patrimonial se inicia e institucionaliza en 1925 con la creación del Consejo de Monumentos Nacionales a través del De- creto Ley Nº 651 (Ayala 2006). 39 . En este período inicial. catalogación. es decir. con alcances a nivel nacional. Memorializando el pasado indígena El concepto de patrimonio es consustancial al Estado. disociada. Todo proceso de memorialización estatal. Lacarrieu 2004). como por el lado de las formas. qué patrimonializar. Vivas 2003. desde el poder público ha buscado y busca legitimar una forma de control social. los cuales han atri- buido un valor simbólico a determinados bienes para legitimar la identidad nacional a lo largo de su historia (Ballart 1997. En relación a lo anterior. quién lo debe hacer y con qué propósitos. al ser su cons- trucción una práctica propia de los Estados modernos. poder y autoridad a través de monumentos o sitios históricos. al igual que en otros países latinoamericanos (Endere 2001. libre y desembarazada de ese sentido estatal. qué debe patrimonializarse y qué no. el patrimonio se concibe como una producción del Estado. es decir. poder y autoridad2. la cual es pensada 2 Para Lacarrieu (2004) el discurso patrimonial. Es el Estado y su institucionalidad y legislación patrimonial. qué debe protegerse y qué no. en su carácter ordenador. el discurso patri- monial apoya la construcción de la identidad nacional.

40 . si quería dejar de ser vinculado con la noción de indio. que contaba con escasos supervivientes o estaba en franco proceso de asimilación a la sociedad chilena (Gundermann y González 2005). Patricia Ayala Rocabado desde cánones europeizantes tal como lo demuestran las declaratorias de Monumentos Nacionales de la época. la visión naturalizada del patrimonio automáticamente lo muestra como un bien museístico intocable e incontaminable. como patrimonio. en- tonces. Para el Estado. como una objetivación de la cultura e historia nacional. en las cuales el patrimonio estaba compuesto mayormente por iglesias. Sin em- bargo. es decir. como un elemento congelado o suspendido en el tiempo. ningún sitio arqueológico es declarado Monumento Nacional sino hasta los años 70. los cuales hasta ese entonces habían sido re-categorizados desde la ciencia como sitios o yacimientos arqueológicos. ambos concebidos a partir de lo definido en el Viejo Mundo. los indígenas eran parte del pasado. protec- ción y conservación definidas por el Estado y los especialistas.288) y los sitios prehispánicos se integran al patrimonio nacional con una normativa especial que plantea que todos los vestigios arqueológicos son Monumentos Nacionales sin la necesidad de ser declarados como tales (Aya- la 2006). De acuerdo a Lacarrieu (2004). Funari 2004. además. Gnecco 2002). estableciéndose una ruptura entre las sociedades prehispánicas y las poblaciones indígenas contemporáneas. en los marcos del proceso de patrimonialización estatal a los vestigios arqueológicos no se les otorgaba el valor y categoría de patrimonio. En 1970 se produce un cambio sustancial en el proceso de patri- monialización. Esto parece deberse a que estos vestigios no calzaban ni con la noción de patrimonio ni con los criterios de monumentabilidad de la época. el pasado prehispánico se excavaba para conocer al indígena que estaba en vías de integración. ya que se crea la Nueva Ley de Monumentos Nacionales (17. Se podría plantear. debía apropiarse del discurso oficial de segmentación histórica. En esta etapa se instala con más fuerza una idea naturalizada del patrimonio y de nociones de preservación. además. a diferencia de lo descrito para otros contextos en los cuales desde temprano los yacimientos arqueológicos pasaron a formar parte del patri- monio nacional (Echeverría 2003. De este modo se nacionalizan los lugares de memoria indígena. que mientras se desarrollaban mecanismos estatales de asimilación e integración de las poblaciones indígenas. Verdesio 2004. siendo considerados como objetos de estudio pero en ningún caso como emblemas de la identidad nacional o patrimonio. En este contexto. fuertes y edificios públicos. pasando en este período a ser re-catego- rizados. que el pasado indígena se estu- diaba pero no formaba parte del patrimonio de la nación. el cual.

el Estado utiliza el proceso de patrimonialización como un dispositivo de creación y control de la me- moria indígena y de neutralización de la diferencia. repercutieron en la reconfiguración del proceso de patrimonialización. volver las expresiones de la intangibilidad a un soporte de lo duradero y en conse- cuencia convertirlos en bienes congelados en un tiempo especial. lo cual sin duda se relaciona con este discurso de identidad nacional exacerbado. reflejo de la autenticidad y ambigüedad que otorgan identidad al grupo involucrado 3 Aún se encuentran en estudio las características y particularidades del proceso de patrimonialización durante el gobierno de la Unidad Popular (1070-1973). De este modo. destacándose este gobierno como uno de los principales impulsores de la memorialización del pasado indígena. como instrumento de gestión. el cual alcanza a 509 declaratorias. Al respecto es interesante considerar que entre 1970 y 1994 se produce un incremento inusitado en la declaración de Monumentos Nacionales. es decir. En efecto. lo cual implica tangibilizar lo intangible. asume el rol de domesticar la diferencia con el fin de convertirla en diversidad institucionalizada desde el poder estatal. es fuertemente impulsado por el régimen militar. en un contexto en el cual el Estado conti- núa negando a las poblaciones indígenas y desconociendo su vínculo con el pasado prehispánico. Pero dicho proceso no sólo se refiere a los bienes materiales sino también al patrimonio inmaterial. durante la dictadura se refuerza la identidad nacional basada en una comunidad única que no deja espacio a la población indígena. Asimismo. Si bien este proceso se inicia en etapas previas. en circunstancias en que para el gobierno autoritario era importante estudiar. el proceso de patrimonialización funciona como un dispositivo de nacionalización de la memoria indígena. el cual se quiere controlar y encauzar a través de su patrimo- nialización. Las transformaciones producidas en la década de los 90 en cuanto al reconocimiento de la diversidad cultural existente en Chile. dando paso a otras concepciones de patrimonio y a otras modalidades de control social en el marco del multiculturalismo de Estado. ambas cubiertas con el manto hegemónico y homogeneizador de la historia e identidad nacional. de redefinición de su relación con el pasado prehispánico y de mercantilización de su cultura.Memorialización Estatal del Pasado Indígena y las Políticas de la Memoria Atacameña A diferencia de lo observado en etapas previas. el patrimonio. Los sitios arqueológicos pasan de ser reflejo del “pasado indígena” a ser parte del “pasado de la nación”. desde esta década se produce una coincidencia entre la política estatal de asimilación de las poblaciones indígenas y el mecanismo de integración del pasado y el pa- trimonio indígena a la nación. documentar y exhibir el pasado prehispánico de la nación3. En este sentido. 41 .

al igual que con la tradición indígena. Benavides 2004. a través del discurso patrimonial y arqueológico se enfatizan las diferencias entre las distintas etnias del país y se alimenta la necesidad de autenticidad del mercado. dicha participación se encuentra definida y controlada por el Estado. construyendo una imagen exótica de los atacameños basada en su ancestralidad. siendo un hecho concreto en este sentido que la creación del Área de Patrimonio de los Pueblos Indígenas (2001) en el Consejo de Monumentos 42 . Teniendo en cuenta que el Estado multicultural tiene como objetivo canalizar y reorientar la emergencia social desplegada por los grupos indí- genas en los últimos años (Boccara 2006). lo que Hale y Millaman (2004) han denominado el “indio permitido”. Sin embargo. Es así que el Estado sigue ejerciendo el control del pasado indígena. el Estado multicultural promueve una diversidad funcional al sistema y determina lo que los indígenas están au- torizados a ser. Patricia Ayala Rocabado (Lacarrieu 2004). el último de los cuales debe ser permanentemente reformu- lado para servir al nuevo imaginario nacional del multiculturalismo del Es- tado. como un proceso de memoralización del pasado étnico. gestión y control de su memoria. Sin embargo. sus antepasados prehispánicos y sus sitios arqueoló- gicos. En estos años. de acuerdo a la Ley de Monumentos Nacionales el patrimonio arqueológico sigue siendo de propiedad del Estado. por lo que desde este cuerpo legal se mantiene una política inte- gracionista. aunque en respuesta a la apropiación social del patrimonio liderada por diferentes colectividades. en el proceso de patrimonializa- ción es posible visualizar diferentes mecanismos de control. Endere 2002. De este modo. observándose en la región atacameña el fortalecimiento de este dispositivo de control de la diferencia entre las poblaciones del Salar de Atacama y la cuenca del Loa. además de visualizarse como un espacio de institucionalización. Por un lado. desconociéndose las diferencias y derechos culturales de los pueblos indígenas como significativos. la apertura hacia la participación ciudadana también se ha extendido al proceso de memorialización estatal. Por otro lado. la patrimonialización se ha constituido en un espacio de disputas por el poder de significación y control del pasado indígena en los últimos años (p. la cual se sustenta en la idea de un patrimonio nacional. Gnecco 2002.e. En la le- gislación patrimonial los indígenas son tratados como cualquier ciudadano chileno. estos discursos también son utilizados para homoge- neizar a las agrupaciones indígenas. Ayala 2007). es decir. es decir. La patrimonialización representa el sitio donde el pasa- do y las costumbres indígenas se definen en términos estatales y jurídicos. Junto con esto.

en el actual contexto económico. Esto en circunstancias que se identifican una serie de proble- mas de conservación y preservación en los sitios abiertos al uso público. Ayala 2006). Por otro lado. 43 . así como en la autentificación y ancestralidad de las agrupaciones indígenas insertas en dicho mercado. además de mostrar su interés por ejercer un control más concreto sobre este tipo de bienes en el contexto político multicultural. una vez definidos como pa- trimonio nacional o de la humanidad. el Ministerio de Bienes Nacionales y el Consejo de Monumentos Nacionales. a partir de la cual se promueven estrategias alternativas de desarrollo económico vinculadas a la valoración de los sitios arqueológicos como recurso turístico (Muñoz 2002. Ayala 2006). Asimismo.Memorialización Estatal del Pasado Indígena y las Políticas de la Memoria Atacameña Nacionales. tales como la propiedad estatal del patrimonio y la noción y valoración de patrimonio que se difunde. Los últimos de los cuales. entre otros (Cfr. el patrimonio se valora como un recurso rentable necesario de proteger y conservar ya que aporta la cuota de diversidad y originalidad que demanda el mercado turístico. es entendida como un proceso de apertura institucional hacia estas poblaciones. restoranes y tiendas de artesanía (Cfr. lo cual ha contado con el apoyo de instituciones como la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena. Melgar Bao 2000). la apertura de esta área evidencia la preocupación del Estado por incluir el patrimonio indígena como parte del patrimonio nacio- nal. aunque más esporádi- camente también a la implementación de salas de exhibición. el valor mercantil del patrimonio arqueológico es im- pulsado tanto por el Estado como por empresas privadas y por las propias comunidades indígenas. el cual no sólo es impulsado por el Estado sino también por organismos internacionales como la UNESCO e ICOMOS (Machuca 1988. aportan en la producción de bienes exóticos. la participación étnica en los proyectos patrimoniales se desarrolla en el marco y modalidad que el Consejo considera pertinente. 4 Estos fondos se destinan casi exclusivamente a sueldos y mejora de servicios básicos. En la región atacameña esto se ha traducido en la administración comunitaria de sitios arqueológicos para su uso turístico. la Corporación Nacional Forestal. Lima 2003). Esto se relaciona con la concepción neoliberal del patrimonio como mercancía. en circunstancias que se encuentra integrada exclusiva- mente por el encargado de la misma. En circunstancias en que la cultura se tornó indisociable del mercado (Arantes 2004). existiendo temas que ni siquiera son discuti- dos por esta institución. De este modo. ya que hasta ahora no se destina una parte de los ingresos obtenidos por venta de entradas a buscar soluciones en este sentido4.

que desarrollan investigaciones arqueológicas y etnográficas en la zona. Verde- sio 2004. a la construcción de la fábrica multicultural. Preucel y Hodder 1996. En efecto. se plantea que la arqueología es un discurso hegemónico del pasado. Trigger 1984 y 1992. La arqueología llega a Chile en el siglo XIX e inicialmente es practica- da por científicos provenientes de diferentes especialidades. Funari 2004). acorde al discurso modernizador del Estado chileno. 2003 y 2004a). En este contexto. De manera coherente con el contexto científico de la época (Trigger 1992). “tanto de la diferencia al hacerla aparecer como parte constitutiva de la identidad nacional. siendo recién a principios del siglo XX que se cuenta con arqueólogos profesionales proce- dentes de países europeos. Vivas 2003. Smith y Wobst 2005). Zimmermann 1989a y 2001. el discurso arqueológico participaría de un doble mecanismo de domesticación. Al respecto. se desarrolla una importante actividad científica en la región atacameña. Patricia Ayala Rocabado Saber Arqueológico y Poder Desde la propuesta de Shanks y Tilley (1987) respecto a reinterpretar la propia palabra arqueología desde el punto de vista del estudio del poder y no sólo desde el estudio del pasado. en los últimos años. Uno de ellos aborda los vínculos entre el discurso arqueológico y las políticas estatales orientadas a los pueblos indígenas. en circunstan- cias que el Estado requería información para avalar su proyecto nacionalista. se plantea que el proyecto homogenei- zador de identidad nacional utilizó el discurso arqueológico para validar su mecanismo de ruptura de la continuidad histórica. que el Estado utiliza e instru- mentaliza el conocimiento arqueológico ya sea para legitimar la identidad nacional o para aportar. el cual ha sido legitimado por la autoridad que impone la ciencia desde sus orígenes coloniales hasta la actualidad (p. De Créqui-Montfort y Boman. la arqueología era practicada como una herra- mienta de conocimiento y colonización del pasado indígena. Trigger 1984 y 1992. Gnecco 2002.e. Sería en los marcos del proceso de memorialización del pasado indígena descrito anteriormente. desde principios del siglo XX. al mostrar a los pueblos indígenas como parte del pasado. Llegan equipos extranjeros como la Misión Científica Francesa integrada por De la Grange. Asimismo. contribuyendo así a su sometimiento den- tro de la identidad nacional (Echeverría 2003. de mestizaje e hibridación de los Estados-nación americanos (Mamaní 1989. siendo uno de los debates más amplios en este sentido el referido al aporte de la arqueología en la legitimación de la política asimilacionista. se han generado diferentes contextos de discusión. Del mis- 44 . como de la me- moria social al integrarla a una historia que transformó la alteridad en mis- midad” (Gnecco 2002:135).

el pasado y la diferencia indígena. quien realiza investigaciones arqueológicas y reconstrucciones históricas en el norte del país. entre otros.Memorialización Estatal del Pasado Indígena y las Políticas de la Memoria Atacameña mo modo. el gobierno contrata a Max Uhle. En este sentido. sobre todo considerando que las exposiciones museales se caracterizan por su carácter estratégico y selectivo de las representaciones culturales (Clifford 1999). ya que el proyecto de identidad nacional requería la construcción de una historia que abarcara los orígenes prehispánicos de los habitantes de esos territorios. desplegó sus efectos de poder al estigmatizar a las formaciones dis- cursivas que no controlaba y que escapaban a su regulación. Por otra parte. en circunstan- cias en que la existencia de atacameños en la prehistoria no era problemática para el proyecto de identidad nacional. Se plantea que la arqueología. los orígenes coloniales de la arqueología se materializan en una serie de dis- positivos de control de la memoria. recientemente anexado al Estado de Chile en ese entonces. Preucel y Hodder 1996. Es así que el sentido político que se le otorga a las investigaciones arqueológicas es similar al identificado en la construcción de los Estados-Nación del Viejo Mundo. como disciplina reproductora del colo- nialismo. Posteriormente. Gnecco y Hernández 2007). donde el conocimiento del pasado prehistórico alimentó los discur- sos de identidad de las nuevas naciones. se haya inaugurado la sección de antropología del Museo Nacional de Historia Natural. en su interpretación del registro arqueológico y en las relaciones que establece con estas poblaciones en su práctica cotidiana. En este sentido se podría plantear que la adscripción étnica y cultural otorgada al registro arqueológico por Uhle. el poder del discurso arqueológico también se ma- nifiesta en la imagen de los indígenas que se difunde en sus publicaciones (Cfr. desde tiempos de Le Paige en adelante. Gosden 2002. Esto fue particularmente importante en el territorio ataca- meño. no es una coincidencia que contempo- ráneamente al inicio del proceso de patrimonialización en Chile (1925). arqueólogo y etnólogo alemán. contribuyó a fijar a los atacameños en el pasado y a circunscribirlos a un territorio en particular. la preterización de los atacameños continuaría siendo objetivada en las salas de exhibición del Museo Arqueológico de San Pedro 45 . Oyarsún. Trigger 1992). Latcham y Mostny. Gnecco 2002. La inclusión de los pueblos indígenas en las salas de exhibición de este museo contribuyó a su integración y asimilación al proyecto nacional. Siguiendo esta perspectiva. mani- festados en sus construcciones discursivas. relegando a los indígenas al pasado y negando su vínculo con sus descendientes contempo- ráneos (Trigger 1984. Ferguson 1996. 2003 y 2004a y b.

En este con- texto. desde sus inicios la arqueología en Atacama se caracterizó por relaciones de poder marcadamente asimétricas con los indígenas. En esta ocasión también se discute y acuerda abandonar las categorías étnicas en la designación del registro arqueológico y sustituir la denominación de “cultura atacameña” por la del “complejo cultural San Pedro”. reproduciéndose así el efecto de poder de preterización del discurso arqueológico. Sin embargo. quienes desde una posición de subordinación cumplieron un rol de obreros y/o de informantes. 6 Es importante mencionar que Le Paige practicó otros tipos de modalidades de interacción con los atacameños definidas como relaciones de conocimiento mutuo y colaboración (Cfr. ya que en su guión museográfico la cultura atacameña siguió siendo relegada al pasado5. quien comienza sus investigaciones y funda el museo de San Pedro de Atacama a finales de la década del 50. en ausencia de referencias u objetos etnográficos que avalaran una continuidad histórica. más aún considerando que los primeros arqueólogos que trabajaron en la zona se vinculaban a intereses estatales y/o privados y se trataba de extranjeros o santiaguinos profesionales asociados a la clase dominante. en congresos y publicaciones defiende la idea de una continuidad histórica de larga data de los atacameños. el mensaje recibido por los visitantes de la época era que los vestigios arqueológicos no estaban vinculados con los habitantes contemporáneos del oasis. Patricia Ayala Rocabado de Atacama. En efecto. la exhibición/depósito que creó circunscribía a la cultura atacameña a tiempos prehispánicos. vivió en San Pedro de Atacama durante 26 años. se distinguen ciertas diferencias en su discurso museográfico y académico. Ayala 2006 y 2007). Una relación más compleja es la establecida por Le Paige. Este planteamiento fue escasamente acogido por los arqueólogos de ese enton- ces. 46 . generando diferentes modalidades de interacción mediatizadas por su poder científico y sacerdotal6. En cuanto a la labor arqueológica de Le Paige. cabe mencionar las relaciones de negación establecidas por los arqueólogos en la región atacameña (sensu Ayala 2006). des- de las primeras ocupaciones cazadores recolectoras hasta la actualidad. Paralelamente a esto. quienes apoyaban más bien la tesis rupturista. aunque posteriormente algunos investigadores conti- nuaron otorgando una adscripción étnica a estos vestigios. Por un lado. Respecto a los dispositivos de poder materializados en la práctica ar- queológica. siendo cuestionado pú- blicamente en el Congreso Internacional de Arqueología realizado en San Pedro de Atacama en 1963. son sin duda sus relaciones 5 Este guión fue construido a mediados de la década de los 80 y recién fue modificado parcialmente el año 2007. ya que además de representar a la iglesia e instituciones académicas.

distante y desligado del presente. con definiciones temporales que. Le Paige negó los discursos y prácticas de la población local. aunque con diferentes matices en su interior y eventualmente acompañada de otras formas de interacción como se verá más adelante (Cfr. “complejos culturales” y “períodos”. paralelamente a lo cual se fortalece e incrementa el proceso de patrimonialización y con ello el control estatal de esta disciplina. Como vimos anteriormente. Es así que comienzan a utilizarse definiciones neutras y distantes para interpre- tar los vestigios arqueológicos. las relaciones de negación entre arqueólogos e indígenas con- tinuaron desarrollándose en Atacama. con lo cual se relaciona también el desarrollo de estudios antropológicos en la región andina (Gundermann y González 2005Ms). En efecto.Memorialización Estatal del Pasado Indígena y las Políticas de la Memoria Atacameña de negación con los atacameños las vinculadas a las críticas de la población indígena sobre su labor científica. De este modo se construye una perio- 47 . Después de su muerte y hasta la actualidad. Este distanciamiento correspondería a una de las estrategias más poderosas de la antropología en la construcción de la alteridad ya que de esta manera la mantiene a una distancia prudente. como por ejemplo. Estas categorías fueron adoptadas y reproducidas en el discurso arqueológico chileno en un contexto de profesionalización creciente de la disciplina. “fase Yaye”. En este período la prehistoria atacameña es construida en base a la definición de “fases”. el discurso patrimonial es utilizado como un dispositivo de naciona- lización y control de la memoria indígena a favor del fortalecimiento de la identidad nacional. “período arcaico” y “período medio”. más que simples categorías organizativas. es la reproducción de un pasado objetivo. sobre todo en territorios fronterizos donde era necesario una mayor presencia del Estado. “fase Solor”. sus excavaciones fueron vistas como una “falta de respeto” a las creencias locales. al igual que en años anteriores durante el gobierno militar. son “herramientas discursivas de distancia- miento temporal” (sensu Fabian 1983). Desde la década del 70 se consolida la profesionalización de la arqueo- logía chilena. lo cual ha sido inter- pretado como una negación del significado cultural que esto tenía para los atacameños. Al respecto. En este contexto se continuó con el estudio de los orí- genes prehispánicos de esta comunidad imaginada. ya que a pesar de conocer los valores vinculados a los “abuelos” o “gentiles” –entidades que habitan los sitios arqueológicos–. Ayala 2006). recor- demos que uno de los mecanismos de poder con los cuales la arqueología construye el pasado indígena.

surgen planteamientos alternati- vos al respecto. pudiendo interpretarse como hechos concretos de este proceso la designación de un arqueólogo como Secretario Ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales. en la actualidad se sumaron las Universidades de Tarapacá. es el fortalecimiento del proceso de memorialización y la creciente popularidad de la arqueología en el espacio público. 9 Además de los arqueólogos contratados por el Consejo. Evidentemente. 7 Autores como Deloria (1992) y Mamani (1089) abordan la discusión referida al tiempo lineal construido por la arqueología y lo contraponen a la concepción del tiempo de las sociedades indígenas. además de preterizar a estas poblaciones al hablar de “atacameños”. lo que ha repercutido incluso en el aumento de la demanda por estudiar esta carrera y su apertura en diferentes universidades8. A partir de la década de los 90 una de las consecuencias más eviden- tes de las transformaciones políticas producidas por el multiculturalismo de Estado. Sin embargo. En estas circunstancias. desde la década del 70 se integró formalmente a un representante de la Sociedad Chilena de Arqueología. 48 . se generan ciertas diferencias y tensiones entre el discurso arqueológico y el discurso estatal del patrimonio. Patricia Ayala Rocabado dificación lineal en la arqueología atacameña a partir de la cual se relata la historia del otro (Preucel y Hodder 1996)7. Con estas afirmaciones. en circunstancias en que se plantea que la arqueología “busca su nicho perdido en el extinto ecosistema nacional y trata de encontrarlo en el ecosistema multicultural que lo reemplaza” (Gnecco 2002:145). 10 Mario Orellana y Lautaro Núñez. el in- greso de varios arqueólogos a esta institución9. se podría decir que los arqueólogos participan más activa- mente que nunca en la construcción del discurso patrimonial del Estado. y la designación de dos pro- fesionales de esta disciplina como Premios Nacionales de Historia10. sin embargo. En los últimos años se ha constituido una Comisión de Arqueología en la que participan arqueólogos miembros de esta sociedad. en este período esta discipli- na alcanza mayor notoriedad y visibilidad política. al continuar segmentando la historia de estas poblaciones y circunscribirlas a tiempos prehispánicos. 8 Tradicionalmente la Universidad de Chile impartió esta carrera desde sus inicios. al igual que en tiempos de Le Paige. que postulan la existencia de ciertas continuidades entre las sociedades prehispánicas tardías y las poblaciones indígenas contemporáneas de ese territorio. La exhibición permanente del Museo Arqueológico de San Pedro de Atacama sigue difundiendo un discurso de ruptura entre el pasado y el presente in- dígena. al identificarse algunas voces disonantes respecto a la preterización de las poblaciones indígenas. “cultura atacameña” o “nación atacameña” al referirse a las sociedades prehis- pánicas del oasis. al alero de las investigaciones arqueológicas en la localidad de Toconce (Loa Superior). SEK y Bolivariana. En la década de los 80 la arqueología sigue reproduciendo sus efectos de poder en la construcción del pasado indígena.

el discurso ar- queológico ha contribuido a legitimar. en el marco de un proceso de memorialización del pa- sado indígena que demanda una mayor visibilización y participación de esta disciplina. al volver a hablar de atacameños en la prehistoria regional y postular una continuidad histórico-cultural entre las sociedades prehispá- nicas tardías y los indígenas contemporáneos (p. siendo para ellos la tierra el fun- damento principal de su existencia y cultura…. En efecto. en el discurso arqueológico se retoma con fuerza la adscripción étnica del registro arqueológico. que conservan manifestaciones étnicas y culturales propias. tal como se puede apreciar en la documentación entregada a la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena.e. con la promulgación de la Ley Indígena en 1993 el Estado chileno establece una continuidad entre el pasa- do prehispánico y los indígenas contemporáneos al plantear: “Los indígenas de Chile son los descendientes de las agrupaciones humanas que existen en el territorio nacional desde los tiempos precolombinos. Es precisamente esta confluencia entre el discurso científico y el difundido por el Estado la que aportó. Asimismo. 1997). en la inserción de arqueólogos a instituciones estatales y en la orientación patrimonialista de las nuevas carreras de arqueología. ya que además de otro tipo de información los atacameños presentaron publica- ciones arqueológicas que avalaban su presencia en estos territorios desde tiempos prehispánicos (Cfr. En este contexto. 49 . Al respecto. tanto el discurso patrimonial del Estado como el arqueológico se articulan entre sí. cabe mencionar que es recurrente la utilización de datos arqueológicos en las solicitudes de constitución de las comunidades atacameñas. lo cual se refleja en los proyectos de gestión y puesta en valor patrimonial.”. los procesos de diferenciación de distintas colectividades indígenas del país. desde la autoridad que impone la ciencia. en el reconoci- miento de la etnia atacameña para su inserción en la Ley Indígena. entre otros factores. Agüero et al. incluso. lo que sin duda es coherente con el modelo económico neoliberal que ha dado vida a este proceso. Como vimos anteriormente. la arqueología ha aportado en el proceso de patrimonialización a lo largo de su historia. Se podría decir. que se ha producido una verdadera patrimonialización del campo laboral arqueológico. Uribe 1996. con la implementación de una nueva política estatal orien- tada a los pueblos indígenas cambia el discurso estatal de segmentación y preterización de estas poblaciones. A esto se suma el crecimiento y demanda acelerada de la Arqueología de Contrato o Arqueología de Impacto Ambiental en los últimos quince años. Paralelamente a esto. así como el Estado se encuentra cada vez más vinculado al desarrollo de esta disciplina y con ello ejerce un mayor control sobre la misma.Memorialización Estatal del Pasado Indígena y las Políticas de la Memoria Atacameña De este modo. Ayala 2006).

el saber y la memoria indígena son construidos y controlados por el Estado. a través del proceso de patrimonialización. desde aquel pasado que se añora y mira con nostalgia y por el cual los turistas están dispuestos a pagar. ya que aportan a la conformación del indígena exótico. Por otro. conlleva la mercantilización de la cultura (Arantes 2004). En este contexto. prácticas y creencias son vistas desde lo auténti- camente puro. Le Paige. Por un lado el Estado impulsa y aporta recursos para una serie de proyectos de “recuperación” o “revalorización” de la historia oral de las organizaciones étnicas. Teniendo en cuenta que el multiculturalismo de Estado. Junto con esto. el vínculo es- tablecido entre el pasado prehispánico y las poblaciones indígenas también se torna funcional a las necesidades de ancestralidad del mercado. cada vez más la industria turística requiere de capacitaciones arqueológicas para que los guías cuenten “la verdad” sobre la prehistoria atacameña. divulga y financia –más insistentemente que nunca– la historia indígena construida a partir de las investigaciones arqueológicas en San Pedro de Atacama. lo cual se ha transformado en otro campo de disputa entre estos profesionales y los indígenas. Del mismo modo que la necesidad de una mayor infraestructura hotelera constantemente demanda la participación de los arqueólogos en estudios de impacto ambiental. De esta manera. control y nacionalización del pasado indígena en los términos que impone el discurso histórico oficial. Es así que la arqueología despliega sus efectos de poder en la construcción de la memoria indígena. conformándose una vez más el “indio permitido” (sensu Hale y Millaman 2004). mejor. cuyas conceptualizaciones. para el cual mientras más antiguos y tradicionales son los grupos indígenas. 11 Este curso está orientado principalmente a las etnias atacameña y quechua y es financiado por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena. en la cual se transmiten pequeñas reseñas de la prehistoria atacameña. historia que no sólo se difunde en cursos y talleres de capacitación patrimonial como Escuela Andina11. evidenciando un doble mecanismo de control dentro del proceso de patrimonialización. tanto el patrimonio arqueológico como el discurso genera- do por la arqueología son productos insertos en el mercado turístico de San Pedro de Atacama. el Consejo de Monumentos Nacionales y Programa Orígenes/MIDEPLAN– BID y por el Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo G. sino también en publica- ciones y la “Radio Orígenes Likan Antai”. Patricia Ayala Rocabado El Estado ha utilizado el discurso arqueológico como una herramienta de creación. 50 . así como su pasado es naturalizado a través del discurso arqueológico. que en este caso sería aquel que conoce y estudia su pasado a través de los discursos autorizados y legitimados por la ciencia y el Estado.

los mecanismos de poder desplegados en la práctica arqueológica. más claramente que otras modalidades de interacción. Mesas de diálogo IIAM) en las cuales se abordan los problemas y temáticas planteadas desde esta disciplina y el poder de decisión continúa recayendo 12 Cabe mencionar que en períodos previos a la década de los 90. Encuentro Ollagüe. negociación e intermediación (sensu Ayala 2006)12. ha sido una forma histórica de relacionarse con el otro indígena desde la arqueología atacameña. Desconocer a los indígenas. diálogo. además de las relaciones de negación. en cuanto a las modalidades de interacción establecidas en este contexto político. se realizan reuniones (p. Sin embargo. la apertura al diálogo o la integración indígena se realiza en el sentido de “ha- gámoslo para no tener problemas”. Sin duda. En este sentido. como ayudantes o informan- tes de terreno. No obstante. funciona como un mecanismo de control de las voces disonantes (Angelo 2007). el reciente discurso arqueológico de “participación comunitaria”. ya que con ciertos reacomodos o reajustes se sigue reproduciendo el mismo tipo de arqueología en la región atacameña. no reconocer sus significados culturales. ya que también se identifican relaciones de colaboración.Memorialización Estatal del Pasado Indígena y las Políticas de la Memoria Atacameña Ahora bien. 51 . las relaciones de negación reflejan los orí- genes coloniales de esta disciplina y evidencian.e. es decir. ciertamente la reproducción de relaciones de ne- gación está directamente vinculada con los conflictos entre estos actores sociales. excluirlos de la práctica arqueológica y negar su derecho a conocer y opinar sobre esta disciplina. la arqueo- logía ha seguido reproduciendo similares relaciones de poder (Cfr. Ayala 2006 y 2007). quizá una de las repercusiones más evidentes del mul- ticulturalismo de Estado en la arqueología atacameña es la diversificación de las modalidades de interacción entre arqueólogos e indígenas. más que evidenciar un cambio en la práctica disciplinaria. también lo es que se han utilizado con el fin de neutralizar los conflictos y las demandas indígenas. si bien es cierto que estas formas de interactuar han generado espacios de apertura y participación de los atacameños en la práctica arqueológica. no establecer relaciones con los mismos. visibilización. ya que a pesar del cambio en la política indígena estatal. valoraciones e intereses vinculados a los vestigios arqueológicos y al pasado. Un ejemplo de ello es que en la mayoría de los proyectos de investi- gación los indígenas continúan asumiendo el mismo rol que tenían en los inicios de la arqueología en Atacama. Ayala 2006 y 2007). más que por producir un cambio en las relaciones de poder o por la motivación o interés de trabajar en conjunto con los atacameños. se identi- fican relaciones de conocimiento mutuo y colaboración (Cfr. Asimismo. En estos casos.

en el cual se deben te- ner en cuenta las disputas por los sentidos del pasado. Políticas de la memoria atacameña Las sociedades indígenas no han estado aisladas de los procesos más amplios de cultura y poder y se han reconstituido a partir de una constante relación con las instituciones dominantes. no visitarlos ni tomar nada de allí (p. Ayala 2006). al no ser políticamente correcto. Junto con esto. Patricia Ayala Rocabado en los arqueólogos. la construcción de memorias indígenas está cru- zada por representaciones hegemónicas del pasado. sino por discursos que promueven una cuestionable participación indígena. De este modo. las cuales se constituyen en la memoria dominante que es enfrentada por otras concepciones del pa- sado de grupos o individuos particulares (de Jong 2004). es a partir de este mecanismo de nacionalización de la memoria indígena. sigue siendo minoritario el grupo de profesionales que valida la perspectiva y autorización comunitaria como una instancia decisiva para la ejecución de sus investigaciones. a partir del cual se crea. así como en las proscripciones sociales vinculadas a los mismos. El dis- curso de ruptura temporal con estas entidades de otra época. que se establece una ruptura entre el pa- sado y el presente indígena. Esto evidencia que la reproducción de viejas prácticas no necesariamente pasa por la ne- gación del otro. pero también aquellas determinaciones hegemónicas sobre las identidades y la memoria.e. por lo que es mejor no molestarlos. Como vimos anteriormente. naturaliza y controla el pasado indígena. En Chile el proceso de memorialización estatal se constituye en la representación histórica dominante. En este sentido. Castro y Gallardo 1995-1996. desplegado por los aparatos históricos hegemónicos. Esto queda claramente reflejado en los relatos atacameños referidos a los “abuelos” o “gentiles” como entidades de otra humanidad y otra época. se podría decir que tanto el poder colonial como el Estado moderno se incorporaron a la cotidianidad de las poblaciones indígenas de manera que han llegado a ser parte fundamental de su memoria y su identidad (Aquino 2003. apertura disciplinaria y diálogo entre los actores. la memoria constituye un campo netamente relacional. Castro 1997. son lugares y obras de los “abuelos” o los “gentiles”. Manríquez y Sánchez 2003). espacios que hay que respetar y temer. en los cuales puede “pescarte la tierra” o pueden “agarrarte los abuelos” y producirte enferme- dades. de un tiempo 52 . Por ello. Para los atacameños los lugares denominados cien- tíficamente como sitios arqueológicos. la misma que ha sido reproducida por estas poblaciones a lo largo de su historia.

difícilmente estas entidades podían ser percibidas como ancestros.Memorialización Estatal del Pasado Indígena y las Políticas de la Memoria Atacameña pre-cristiano y contradicho al tiempo contemporáneo. Queda menos claro cuándo los atacameños comenzaron a hablar de estos lugares como “abuelos” (Ayala 2006 y 2007). Con el fortalecimiento del proceso de memorialización impulsado por el multiculturalismo de Es- tado. Se desconoce el momento en el cual los lugares de los “abuelos” co- menzaron a ser designados como “cosas de indios”. Gnecco y Hernández (2007) sostienen que el miedo a los ances- tros. Sin duda. negar cualquier tipo de vínculo con los vestigios arqueológicos como antepasados. entre otras cosas. estableciéndose así una continuidad entre tiempos prehispánicos y el presente indígena. proscripción de origen colonial que implica una clasificación en otros buenos y otros malos. Algo similar ocurre con el concepto de “antepasados” ya que esta noción puede referirse a ascendien- te. En el contexto político multicultural se observa una relación renova- da de los atacameños con su pasado. aunque se cuenta con referencias de que en la década de los 80 los habitantes de San Pedro de Ata- cama utilizaban este mecanismo de situar lo indígena en el pasado. con anterioridad al proceso de emergencia étnica de los últimos años la población local quería dejar de ser indígena. ya que los “abuelos” o “gentiles” pa- saron a concebirse como antepasados. lo cual se relaciona con el hecho de no considerarse descendiente de los “abuelos” y catalogar a los sitios ar- queológicos como “cosas de indios”. ya que distanciarse de la imagen de indio debió implicar. En efec- to. 53 . las acepciones más utilizadas por los líderes étnicos en sus discursos políticos e identitarios son las de “abuelos” y “antepasados”. o a gente del pasado con la cual no se tiene un vínculo familiar pero que se asume que forman parte de la historia de una población. siendo los españoles y la iglesia católica quienes instalan las categorías de “gentiles”. progenitor y pariente. tuvo como fin instrumental cortar la relación de las sociedades nativas con tiempos previos al catolicismo. “moros” y “no bautizados” para referirse a los an- tiguos asentamientos indígenas (Castro 1997)13. puede retrotraerse a tiempos coloniales. en los marcos de una política estatal asimilacionista y de negación de los indígenas en Chile. Es así como las poblaciones indígenas en Atacama se apropian y reproducen el discurso de segmentación de su pasado difundido por el Estado. siendo la pri- mera una noción ambigua14. 14 El concepto de “gentiles” no es utilizado en los discursos políticos. 13 Refiriéndose al caso guambiano en Colombia. razón por la cual es útil como herramienta de diferenciación. ya que puede aludir tanto a los antecesores de un grupo humano como a gente antigua cuyos restos materiales se encuen- tran distribuidos en el territorio ocupado por una población.

Pese estas contradicciones internas. así como el uso y selección de los discursos hegemónicos del pasado y la utilización de su ancestralidad para su inserción en el mercado cultural. proceso que es descrito por otros autores como internalización de las formas hegemónicas de representación del pasado en la propia confor- mación de la subjetividad. En este contexto. la construcción de la memoria atacameña involucra la apropiación y resignificación del discurso estatal15. En este territorio. Para abordar el problema de la participación en el campo de la salud en Atacama. en tanto tales representaciones lejos de ser un factor externo constituyen parte de las experiencias y han pasado a integrar el sentido común de los grupos subordinados (Alonso 1988). Boccara y Bolados 2008. algunos atacameños todavía hablan de los “abuelos” o “gentiles” como de “gente de otra época”. tanto el discurso patrimonial como el arqueológico fueron apro- piados y resignificados en etapas previas al proceso de emergencia étnica en el país. estableciendo una ruptura con ellos al decir que se trata de los “no bautizados” y que pertene- cen a “otra humanidad”. De este modo se observa que los usos políticos de la memoria indígena conllevan la internalización de la temporalidad impuesta por el Estado. en este trabajo me refiero exclusivamente a aquellos vinculados con el registro arqueológico. Por el contrario. al interior de las comunidades atacameñas se observan algunas discrepancias respecto a la idea de una continuidad histórica. en sus discursos políticos e iden- titarios los atacameños se apropian del discurso estatal de continuidad his- tórica y con ello construyen una memoria basada en un tiempo lineal que les es ajeno. pero los considera sus antepasados. En el caso atacameño. otros afirman que los “abuelos” son sus antepasados y establecen una continuidad histórica y cultural con los mismos. 54 . mientras otros continúan con estas prácticas pero no establecen un vínculo filial con estas entidades como antepasados. Esta tensión al interior de la memoria indígena local se desa- rrolla en circunstancias en que una parte de los atacameños ya no practica o desconoce la ritualidad asociada a las creencias de “los abuelos”. Sin duda una paradoja interesante de analizar como consecuencia de la articu- lación entre la construcción estatal de la memoria indígena y las políticas de la memoria atacameña. En efecto. el desarrollo de una conciencia étnica involucra 15 A pesar de que la conformación de la memoria indígena conlleva la utilización de otros referentes simbólicos. ver Boccara 2007. Patricia Ayala Rocabado Sin embargo. siendo en los marcos de la política multicultural que se diversifican los significados otorgados al patrimonio arqueológico en Atacama (Ayala 2006). al menos en tiempos contemporáneos. lo cual podría relacionarse con un acceso y apropiación diferencial de los discursos arqueológico y patrimonial o bien corresponder a distintos ámbitos de apli- cabilidad de los mismos.

Es así que se crea. en particular el registro etnográfico. controla. tanto el discurso patrimo- nial como el arqueológico son utilizados por el Estado para nacionalizar la memoria indígena. el de los 55 . se demanda una inser- ción de expertos locales a la Escuela Andina como una forma de validación y legitimación del conocimiento atacameño. el aprendizaje del discurso científico ha repercutido en que alumnos atacameños de la Escuela Andina enfaticen la importancia de aprender los métodos de la ciencia. Sin embargo. En ambos casos.Memorialización Estatal del Pasado Indígena y las Políticas de la Memoria Atacameña reivindicar los vestigios arqueológicos y el pasado como una forma de ob- tener significado cultural. legitimidad política y acceder a recursos que los beneficien económicamente. la política estatal orientada a los pueblos indígenas en Chile se vincula a un dispositivo de construcción y control del pasado. lo cual evidencia que las luchas por el pasado son parte integral del proceso de patrimonialización y emergencia étnica (Ayala 2006). Junto con esto. Esto eventualmente ha derivado en el desplazamiento del conocimiento local a favor del conocimiento científico de la arqueología. En los últimos años las demandas de diferenciación cultural y auten- ticidad que imponen el Estado multicultural y el mercado. por otro. en la cual se destaca su ancestralidad y antigüedad validada por los fechados absolutos obtenidos por la arqueo- logía. paralelamente a esto se ha producido un empoderamiento de las comuni- dades atacameñas en torno a su patrimonio y con ello el planteamiento de demandas al respecto. el cual desde su punto de vista debe ser integrado en los mismos términos que el conocimiento científico (Garrido 2005). y. En este contexto. por un lado. han repercutido en que los atacameños participen de cursos de capacitación patrimonial para aprender “su historia” a partir de los discursos legítimos del Estado. para rescatar la memoria oral de sus comunidades. Palabras Finales De acuerdo a lo expuesto. ya sea en un contexto político asimilacionista o multicultural. administra y gestiona la historia de los otros y se reproducen las relaciones de poder entre los discur- sos hegemónicos del Estado y la ciencia. la memoria y la diferencia cultural. así como las prácticas tradicionales en proceso de desaparición. Asimismo. la apropiación estratégica de los discur- sos científico y patrimonial en la construcción de la memoria atacameña ha legitimado sus demandas culturales y ha aportado en la conformación de una conciencia étnica común. sobre todo en el ámbito del turismo y los discursos políticos (Garrido 2005).

además. ade- más de su popularidad y encuadre con el discurso multicultural en términos de legitimar el discurso de continuidad histórica. en la arqueología atacameña se distinguen algunas voces disonantes que contradicen y entran en tensión con el discurso estatal de segmentación del pasado indígena en determinados momentos. Junto con esto. libros de viaje. desplegando en ello sus mecanismos de poder de origen colonial. Vivas 2003. asimilación y represión de la diferencia cultural. el Estado opera a través de un discurso de reconocimiento y legitimación de la diversidad cultural y de continuidad entre el pasado prehispánico y presente indígena. protección y difusión del patrimonio arqueológico. en la ruptura del pasado indígena y la preterización de estas po- blaciones. páginas web y guiados turísticos. Se plantea. sino también en folletos. Sería en los marcos del proceso de memorialización del pasado de estas poblaciones que la arqueología ha sido y sigue siendo instru- mentalizada y controlada por el Estado para legitimar el discurso histórico dominante. sino también con la construc- ción de una imagen exótica de los indígenas que contribuye a la demanda de ancestralidad de la industria del ocio y la evasión. Funari 2004. el discurso arqueológico no sólo se reproduce en los museos y publicaciones científicas como en otras épocas. desde el retorno a la democracia y en los marcos de los diferentes gobiernos de la Concertación. el discurso arqueológico sale de los circuitos académicos y se instala en aquellos del libre mercado. De acuerdo a lo anterior. hoteleros o viales. es su inserción y visibilidad en campos alejados del propiamente científico y su creciente cercanía a la empresa privada a través de la arqueología de contrato. Verdesio 2004). En este período esta discipli- na aporta fundamentalmente en la legitimación del discurso de identidad nacional. así como a partir de un discurso patrimonial centralizado y apegado al valor científico de la arqueología. ade- más de responsabilizar a los indígenas de la administración. Sin embargo. En este contexto. conservación. el proceso de patrimonialización difunde un discurso de descentraliza- ción de la noción de patrimonio y una idea de participación ciudadana. Por otro lado. insertándose así de lleno en la economía 56 . Patricia Ayala Rocabado pueblos indígenas. contrariamente a lo planteado para otros países americanos donde ambas construcciones discursivas confluyen ininterrumpidamente a lo largo de la historia (Echeverría 2003. Quizá uno de los cambios más fuertes respecto de la arqueología. que con anterioridad a la década de los 90 el Estado chileno operó a través de la negación. donde no sólo aporta con información técnica sobre la existencia o no de sitios arqueológicos a ser estudiados antes de la instalación de megaproyectos mineros.

territoriales y económicos. 57 . políticos. ya que a pesar de plantear una apertura institucional con la creación del Área de Patrimonio Cultural de los Pueblos Indígenas en el Consejo de Monumentos Nacionales. seleccionan y resignifican los discursos patrimonial y arqueológi- co en la conformación de su memoria. defini- ciones y valores difundidos por el proceso de patrimonialización. El proceso de patrimonialización evidencia una serie de “paradojas de la participación” (sensu Paley 2001). la partici- pación de estas poblaciones se limita a la lógica impuesta por el Estado. En efecto. que generan la idea de una integración de los indígenas en el quehacer científico. Agradecimientos: Este artículo es resultado del Proyecto FONDE- CYT 1070014. se plantea que las políticas de la memoria indígena con- llevan la internalización de estas construcciones hegemónicas del pasado. con anterioridad al contexto político multicultural. en algunos casos la arqueología reproduce este mismo dispositivo de poder al promover relaciones de co- laboración. cuestionan y evalúan el quehacer científico. la definición y propiedad estatal del patri- monio y la toma de decisiones al respecto. en un proceso de apropiación de su discurso de segmentación o continuidad entre el pasado prehispánico y el presente de los pueblos originarios. Esto ha generado una serie de respuestas contra- hegemónicas que. en circunstancias que este último sigue teniendo el control y propiedad sobre su patrimonio arqueológico15. los atacameños adoptan. diálogo.Memorialización Estatal del Pasado Indígena y las Políticas de la Memoria Atacameña neoliberal impulsada por el gobierno militar y legitimada y fortalecida por los partidos de la Concertación. Por su parte. Finalmente. ya que es desde la perspec- tiva arqueológica que se sigue definiendo y encauzando el pasado de los pueblos originarios. que no es otra cosa que una “participación sin participación”. negociación e intermediación. a través del uso estratégico de los conocimientos. surgiendo en los últimos años un proceso de empoderamiento de los mismos con fines identitarios.

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Después. Abstract This paper aims to introduce cultural heritage as a tool oriented to the (re)construction of meaning and identities in contempo- rary society. el texto se centra en el caso del patrimonio cultural como tecnología para la producción y gestión de identida- des. sociología de la ciencia. fragmentary and contingent identities. Universidad del País Vasco. Aceptado: Octubre 2008.Revista de Antropología N°19. algunos de sus modelos de actuación.es Recibido: Marzo 2008. donde se configura. Universidades e Investigación. con fines analíticos. un espacio específico manejable por el experto: la identidad. . a través de una beca de Formación de Personal Investigador del Departamento de Educación. identidad. fragmentarios. Departamento de Sociología 2. which can be defined by the loss of the great social referents and the multiplication of precarious. 2007 . Email: danimuriel@yahoo. sociedad del cono- cimiento. especificando. Para ello se des- cribe un escenario social atravesado por el conocimiento experto y las racionalidades políticas postmodernas. contingente.2008: 63-87 El Patrimonio como Tecnología para la Producción y Gestión de Identidades en la Sociedad del Conocimiento1 Heritage as a Technology for the Production and Management of Indentities in Knowledge Societies Daniel Muriel Resumen Este artículo busca presentar el patrimonio cultural como una he- rramienta de (re)construcción del sentido y de las identidades en la sociedad contemporánea. Palabras clave: patrimonio cultural. gubernamentalidad. 2 Centro de Estudios sobre la Identidad Colectiva. marcada precisamente por la pérdida de los grandes referentes de sentido y la multiplicación de identidades de carácter precarios. de manera explícita. It describes a social scenario where expert knowledge and postmodern political rationalities are capital is- 1 La redacción de este artículo se ha realizado bajo la financiación del Gobierno Vasco.

Para ello. y que tienen que ver con la manera en la que se construyen las identidades en los nuevos escena- rios sociales. y ante la densidad de las nociones traídas a colación. in an explicit way. sostenida por complejas redes expertas. se deberá entender este artículo como un intento por mostrar un esbozo más o menos coherente de algunas de las principales líneas teóricas que estoy desarrollando en la actualidad. el desarrollo de la idea del patrimonio como dispositivo diseñado para la construcción y manejo de las identidades. orientaré el presente artículo en la dirección de los objetos de interés en los que he venido trabajando últimamente. mi intención es la de presentar un texto que dé cuenta de la importancia del patrimonio cultural en las sociedades contemporáneas. se abordará. en segundo lugar. In this scenario is set up. identity. dentro del contexto descrito. Puesto que el espacio de exposición es limitado. esos serán los ingredientes teóricos que utilizaré en la siguiente receta sociológica: todo un cóctel de conceptos que intentaré ubicar y disponer adecuadamente sobre los escenarios de la sociedad del conocimiento. describing some of its forms of action. Later. modificación y gestión de las identidades colectivas e individuales. para la producción. el caso que trataré aquí será el del patrimonio cultural como tecnología. sociology of scien- ce. governmentality Introducción Siguiendo la línea temática marcada para este número por el comité de esta revista. 64 . Por lo tanto. lo que me llevará a abordar brevemente la noción de sociedad del conocimiento y las implicaciones que conlleva la asunción de la existencia de este escenario. knowledge society. como puede ser la sociedad del conocimiento. El orden de exposición será el siguiente: en primer lugar. exponiendo una propuesta analítica de los modos en los que aquél puede actuar sobre estas últimas. Así. Key words: heritage. the text focuses on cultural heritage as a technology for the production and management of identities. an specific and easy to handle space by the expert: identity. Daniel Muriel sues for its understanding. se intentará dibujar el esquema de las condiciones sociales de existencia contemporáneas que me interesa resaltar.

De esta manera. 2001b). Woolgar. o desde una vertiente propia de los estudios dentro del área del management. Miller. se centran en el papel fundamental que juega el conocimiento científico en la sociedad actual. por ejemplo. quienes tras la senda de la sociedad pos- tindustrial de Bell (1994). me desmarco así de otra literatura que ha abordado la sociedad del conocimiento sola- mente desde los estudios de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. especialmente. Dean) o la sociología de la ciencia (Latour. entendiendo. y a riesgo de simplificar en exceso. La identidad como espacio manejable por el experto en la sociedad del conocimiento Muchos han sido los esfuerzos realizados por la teoría social en las últimas décadas para intentar tejer un entramado teórico sobre el cambio de época que se atisba. que ni agota en ningún caso las múltiples posibilidades y perspectivas desde las que se puede abordar la realidad social contemporánea. Para ubicar de forma mínima esta hipótesis. y como éste no es el lugar en el que iniciar tales debates. tomo aquí el sentido que le han dado a la etiqueta sociedad del conocimiento autores como Lamo de Espinosa (1996) o Stehr (1994). donde se atiende a un criterio que discrimina según las metáforas sociológicas bajo las que se presenta: sociedades de la reflexividad y sociedades de complejidad. partiré de la hipótesis sociedad del conocimiento. En cualquier caso. Por ello.El Patrimonio como Tecnología para la Producción y Gestión de Identidades en la Sociedad. ni tampoco pretende mostrarse como un modelo teórico que pueda identificarse con la totalidad de los múltiples aspectos que un cambio de época implica.. Callon). De cualquier modo. utilizo aquí la sociedad del co- nocimiento como una herramienta conceptual útil que nos permite pensar determinadas problemáticas contemporáneas. generalmente orientada a la redacción de manuales sobre gestión del conocimiento en el mundo empresarial3.. aunque mis planteamientos teóricos se desmarquen en muchas ocasiones de sus premisas y yo haya en- garzado algunas de sus disquisiciones con otras corrientes teóricas como la neofoucaultiana (Rose. 2001a. la sociedad del conocimiento como una extensión sofisticada de la sociedad de la información de Cas- tells (2000. 65 . cuyo precursor ha sido Drucker (1998) y su visión postcapitalista de una sociedad del saber. entiendo que los dos ejes principales que definen la sociedad del conocimiento son los siguientes: la emergencia de una creciente 3 Otra forma de clasificar los distintos modelos teóricos que abordan la sociedad del conocimiento lo podemos encontrar en Seguel (2005). desde mediados del siglo XX.

las cajas negras. entiéndase como ese conjunto de textos. lo único que desplegamos nosotros son pautas de conocimiento práctico 4 En otro lugar discuto sobre la sociedad del conocimiento como vía plausible después de la crisis de la moderni- dad.las inscripciones. . que nos invadan números y estadísticas sobre toda clase de problemáticas o que se recuerde la más nimia de las efemérides. esos compactos contenidos de conocimien- to del que sólo nos preocupan. es decir. crean referencias circulantes (Latour 2001). mapas. comparables y estandarizables. y en el que ahondo más en estas cuestiones (Muriel 2005).. ya que el conocimiento científico ha desarrollado distintas formas para extenderse a través de lo social como: . en el predominio del conocimiento científico4. los datos de entrada que intro- ducimos y la salida que éstos producen. por un lado. a lo sumo. en su versatilidad. que (re)combinadas pueden generar más inscripciones ad infinitum. Se puede considerar que el conocimiento científico ha inundado cada recoveco de la sociedad. Y todo ello sin necesidad de saber nada acerca de infrarrojos. informes. Unas inscrip- ciones que son fácilmente transportables. Seguramente lo más com- plicado que podemos llegar a hacer con nuestra televisión es sintonizar los canales. el televisor. una incipiente cultura experta se está asentando en nuestras sociedades reside. etc. diagra- mas. manchas. en parte. en el desarrollo de comple- jas redes expertas. números registrados. Por lo tanto no debería sorprendernos encon- trarnos rodeados de infinitos estudios científicos sobre cualquier materia. De esta manera. cada vez más. lo que explica su capacidad para inscribir conocimiento sobre cualquier aspecto de la realidad social. cambiar los canales desde el mando a distancia o subir y bajar el volumen. Por ejemplo. Su eficiencia a la hora de copar todos los espacios de la realidad social estriba. Daniel Muriel cultura científico-experta y la aparición de un tipo de gubernamentalidad postmoderna. trazos. y por otro lado. y apenas ha obviado resquicio alguno debido a su capacidad para traducirse y su habili- dad para generar posos de legitimidad. Nosotros sabemos utilizar el botón de encendido y apagado. 66 . fotografías. alineándose. Cultura Experta La asunción de que. estableciendo rutinas y disciplinas en torno a su ejercicio y a sus productos. y que. se ha filtrado por todos sus poros. física electromagnética o programación de circuitos integrados.

67 . la predominancia del conocimiento científico y la pro- liferación de grandes redes expertas desembocan en una cultura experta que crea sujetos habituados y disciplinados. Además. Este sustrato común de lo científico-técnico que lo envuelve todo. de cien- tíficos y técnicos (Lamo de Espinosa.El Patrimonio como Tecnología para la Producción y Gestión de Identidades en la Sociedad. a la gran ciencia. no sólo a la hora de seguir los pro- tocolos para hacer ciencia como parte de una red experta. que son el verdadero objeto de estudio que debe abordarse si se desea investigar la importancia que el conocimiento científico posee en las sociedades con- temporáneas. 1996: 127). denominan “teoría reificada”. en sus departamentos o en cualquier otra entidad dedicada al estudio científico. la del científico aislado o la del intelectual totalizador. pautas y protoco- los. que moviliza gigantescos recursos no sólo materiales.. de una parte. sino que además estas redes implican el seguimiento de multitud de normas. que nos permiten desenvolvernos en la maraña del conocimiento científico reificado que nos rodea5. por no hablar de las tecnologías y toda clase de herramientas que son necesarias en la labor técnica que se desarrolla. en la que el diseño y ejecución de un experimento puede implicar a cientos. En cualquier caso. se desarrolla a través de la instauración de complejas redes expertas. en una hipotética sociedad del conocimiento la imagen del experto aislado no resulta fecunda. trabajando en sus laboratorios. las redes expertas forman imbricadas redes socio-técnicas en las que se conjugan las condiciones socio-materiales de producción del conocimiento que tanta im- portancia posee en las sociedades de hoy día. la sociedad del conocimiento no es la del sujeto cognos- cente. rutinas. En definitiva.. pública o privada. sino también humanos. sino también cuando se desenvuelven cotidianamente con los artefactos y códigos técni- co-expertos que pueblan las sociedades contemporáneas. algo consumado por la diferencia de en- vergadura que se produce en la transición entre las maneras de hacer ciencia a finales del XIX o principios del XX de la actualidad: El resultado es. Por lo tanto. 5 Es lo que Latour y Woolgar (1995:79). figuras más propias de otras épocas. en sus grupos de investigación. si no a miles. el tránsito desde la pequeña ciencia realizada por pioneros o profesores en pequeños laboratorios arte- sanales. Y es que no sólo se trata de movilizar a grandes cantidades de técnicos y científicos interconectados. siguiendo a Bachelard.

que identifican lo que puede ser considerado la racionalidad política contemporánea: el neo-liberalismo o liberalismo avanzado. Esta nueva racionalidad política sigue la lógica del panóptico llevada al paroxismo. por mor de su éxito. 2007). se vuelve exhaustiva hasta el detalle. Nos encontraríamos. el panóptico. Ya no es necesario el encierro en un espacio delimitado para la labor de vigilancia. Daniel Muriel Gubernamentalidad Postmoderna El otro eje que me gustaría reseñar sobre la sociedad del conocimien- to es la aparición de un tipo de gubernamentalidad postmoderna. sanitarios o de orden social en un vocabulario de la gestión. 68 . ésta. 6 Las traducciones al español de las citas en inglés son propias. y es que aho- ra todos. autonomía individual y gobierno. pueden observarse entre sí. podrían aliarse con los ciudadanos traduciendo sus inquietudes diarias a un lenguaje que les permitiera manejarse mejor en su vida cotidiana (Miller y Rose. con las autoridades políticas. traduciendo sus problemas económicos. Miller y Rose (1992) o Dean (1999). En definitiva. Ahora estamos más sujetos a la mirada que nunca. pues. que por puro diluido parece que no existe. Entonces. Este planteamiento sigue las aproximaciones neo-foucaultianas de autores como Rose (1999a. el actor social por excelencia en una sociedad del conocimiento. Libertad y control. se torna en perfecta trazabilidad. llevaría a cabo una especie de doble alianza: por un lado. pero nos vigila cons- tantemente. humanos y no-humanos en sus infinitas combinaciones. 1992: 188). son pares que no se encuentran reñidos. pero ahora más que nunca no estamos sujetos a ninguna mirada concreta: es el ojo múltiple. por otro lado. en un modelo postpanóptico. que acaba por superarla: la autorregulación alcanza su máximo nivel ya que “los individuos pueden ser gobernados a tra- vés de su libertad para elegir” (Miller y Rose 1992: 201)6. forman parte indisociable de una nueva fórmula en el manejo de realidades poblacionales. como si hubiera explosionado en un sinnúmero de pequeños pedazos cada cual con sus capacidades de vigilancia intactas. anclada en una suerte de racionalidad política neo-liberal que busca principalmen- te gobernar a través de la libertad individual. y sin embargo. 1999b. ha quedado completamente descentrado. en la sociedad del conocimiento. una época marcada por el “control abierto y continuo” (Tirado y Gálvez 2004). controlarse mutuamente sin que así lo parezca. la pregunta a hacerse es la siguiente: ¿cómo gobernar una serie de dominios sin destruir su autonomía? El experto. Por lo tanto. de la contabilidad. de la medicina o de la ciencia social.

. también sus propias identida- des. economías. por lo tanto. No es de extrañar. escuelas. comodidad. además. señalaremos la tendencia que puede observarse de un tiempo a esta parte respecto a lo que puede considerarse que es un nuevo campo de acción directa para las cuestiones de gobierno. familias. 69 . longevidad. Rose (1999). su inteligibilidad. prosperidad. su mo- vilidad y su maleabilidad. habiendo cubierto de ma- nera muy desigual esas necesidades. dotando de higiene. buscándose. siguiendo los desarrollos de la teoría foucaultiana por parte de Poovey y Millar. individuos. ya sea trabajo. su contabilidad. seguridad. la gubernamentalidad reviste fórmulas postpanópticas de poder en el que el conocimiento científico-técnico y la figura del experto son indispensables para llevarse a cabo. u orden a las poblaciones. poco a poco se va extendiendo allí donde se ha configurado un nuevo lugar para la omnívora apetencia de la racionalización y el conocimiento científico: la creación y gestión de identidades. naciones. ya que entra perfectamente dentro de una lógica que pretende formar subjetividades que se autorregulen. aquí. clases. pues. Hoy día. que dentro de la naturaleza de estos espacios abstractos. que se disponga la identidad como campo de acción del experto y las biopolíticas. salud. Debemos recordar que el principal objetivo buscado con la biopolítica es la maximización de las fuerzas sociales. Consecuencias “Reales” del Nuevo Escenario La definición de este nuevo escenario implica. seguridad.. Siendo ese el armazón general de una gubernamentalidad postmo- derna. Cabe pensar. por qué no. factorías. deberíamos afirmar que estamos ante semiopolíticas o biopolíticas del sentido. pues. que se gobiernen a través de su propio derecho individual a elegir. o lo que es lo mismo.El Patrimonio como Tecnología para la Producción y Gestión de Identidades en la Sociedad. aparezca la propia identidad. dos con- secuencias de gran calado que hay que tener en cuenta si se desea abordar cualquier temática en dicho contexto. Refinando más nuestro instrumental conceptual. una desigualdad especialmente visible entre los países ricos y aquellos en vías de desarrollo. sociedades. cómo se está problematizando un nuevo espacio sujeto a la ac- ción biopolítica: la identidad. destaca la existencia de unos “espacios abstractos” que caracterizan los espacios gobernables: pobla- ciones. que se convierte entonces en espa- cio gobernable y supeditado a toda clase de operaciones de racionalización experta. al menos. residencia y.

las identidades se han vuelto fragmentadas. no se trata de una sociedad caracterizada principalmente por encontrarse siempre en un constante progreso y donde todo el mundo posee grandes cantidades de conocimiento. por los discursos y prácticas tecno- científicas. no está de menos realizar una breve reflexión acerca de la definición de sociedad del conocimiento que he dado más arriba. donde ya no existe un Santo Grial que alcanzar. Al contrario. como la emancipación del hombre o la paz perpetua. lo que requiere la creación de nuevo conocimiento que reinicia el proceso de nuevo. propia del nuevo escenario descrito. ya que la mayoría de la comprensión de la realidad que nos rodea se encuentra mediada. y. la sociedad del co- nocimiento precisamente se encuentra marcada por el desencanto con el pensamiento ilustrado. Teniendo en cuenta estas consecuencias. en mayor o menor medida. tal y como podemos observar en la incesante proliferación de investigaciones y estudios sobre toda clase de asuntos y materias. De esa consecuencia puede extraerse otra. resulta necesario que modifiquemos nuestro instrumen- tal de análisis con la intención de acercarnos a esos espacios de realidad que resisten la mirada. una sociedad. La realidad (aquí. entre otros procesos. Una inestabilidad causada. conduciéndose a sí misma en función de ello. que la realidad se está convirtiendo en un gran laboratorio en sí misma. un grupo o una comunidad) absorbe los enunciados que se hacen sobre ella y las acciones que se llevan a cabo en su superficie. Daniel Muriel En primer lugar. y se nos enfrentan de muy diversas formas. sólo hasta cierto punto porque la ciencia es poderosa pero no omnipotente. contestando este conocimiento sobre sí. y que es la existencia de una creciente reflexividad que hace de la realidad algo inestable. por otro lado. por un lado. por la acción reflexiva a través de la cual el simple acto de conocer algo transforma lo que está siendo conocido. basadas en la ideolo- 70 . ya que nuestros objetos de estudio no son tan estáticos ni tan duros como creíamos. Esto es especialmente cierto cuando tratamos con temas relacionados con la identidad: ya no existe una identidad unívoca que comprenda todos los significados para un individuo o grupo. Lo que implica que. esa. evidentemente. puesto que tal y como yo la entiendo. en ocasiones. todo necesite pasar por las manos de los expertos para que algo alcance algún tipo de status de realidad. flexibles. la realidad es colonizada por la ciencia. Por lo tanto. en muchas ocasiones. son huidizos y resbaladizos. cambiantes. casi beatífica imagen de la sociedad contemporánea que algunos defienden.

cabe rea- lizar una pequeña genealogía del patrimonio. unos bienes que. incluso.. Antes de comenzar con ello. Al menos aún nos queda explorar nuevas formas de hacer ciencia. la sociedad del conoci- miento es el momento socio-histórico en el que la institucionalización de la biopolítica y la creación de una cultura experta alcanzan su apoteosis. Después. la voz patrimonio en español. el del patrimonio como tecnología que permite producir. de estudiarnos a nosotros mismos como expertos. Mi idea de la sociedad del conocimiento es más ambigua y oscura que entusiasta.El Patrimonio como Tecnología para la Producción y Gestión de Identidades en la Sociedad. La sociedad del conocimiento no es teleológica sino tautológica. modificar y gestionar identidades. que venía a referirse al “conjunto de los bienes que poseía el paterfamilias” (Bermejo 2005). es decir. en definitiva. El patrimonio como tecnología para la producción y gestión de identidades Del Patrimonio-Hacienda al Patrimonio Cultural A continuación trasladaré todas estas cuestiones generales a un ejem- plo concreto. de construir conocimiento de aquello que elude la mirada técnica.. se poseen de los padres. Resumiendo esta primera parte del artículo. que son heredados del padre (Ballart y Tresserras 2005: 11). Etimología de la voz “patrimonio” y su tránsito hacia el sintagma “patrimonio cultural” Si atendemos a su significado original. y en el que sólo nos queda volver una y otra vez sobre los artefactos tecnocientíficos que vamos depositando sobre la realidad. pero ya no son partes de una metanarrativa que los explique todos. Por supuesto. en el que no existe apenas superficie que no haya sido colonizada por las técnicas de gobierno y la labor del experto. Es como si únicamente pudiera generar más y más conocimiento porque fuera lo único que nos queda: la maquinaria científica para producir conocimiento sobre conocimiento. Según 71 . cada vez hay más cantidad de conocimiento y existen multitud de objetivos que cumplir. se observarán las transiciones y ampliaciones que ha sufrido el concepto original de patri- monio hasta convertirse hoy día en el sintagma patrimonio cultural y cómo se presenta como una herramienta para la reconstrucción del sentido y las identidades. construyendo realidades sobre realidades previas. gía del progreso. al igual que la palabra patrimoine en francés. procede del latín patrimonium.

7 Búsqueda del término “hacienda” en la RAE: http://buscon. Se trata de resaltar el uso del patrimonio designado como el “conjunto de bienes y riquezas que alguien tiene”7. Si nos paramos a analizar términos similares al patrimonio en otros idiomas. que a su vez procede del latín. el desarrollo de este concepto en el ámbito técnico-jurídico indica estrictamente “un conjunto de bienes económica- mente valorables.es/draeI/SrvltGUIBusUsual? TIPO_ HTML=2&LEMA=hacienda 72 . es posible observar numerosas coincidencias. y por lo tanto. pertenece al ámbito de la privacidad. a efectos de su diferenciación con el concepto de patrimonio que aquí analizo en el contexto de la socie- dad del conocimiento. patrimonio-hacienda. De hecho. el patrimonio es una posesión valiosa legítimamente heredada y legalmente protegi- da. del legado. en todo caso. por otro lado. la cuestión de la herencia. de lo valioso. Daniel Muriel Santamarina (2005: 21). privada. que en este texto he convenido en llamar. o también. He aquí más aspectos que definen a esta noción primigenia de patrimonio: individual. legítimo. la familia. un inventario de propiedades económicamente valiosas formulado según un código de derecho. según esta etimología. Vemos entonces los antecedentes conceptuales del patrimonio que pueden resumirse en la siguiente carga semántica: propiedad (que se posee). principalmente una cuestión económica regulada legalmente. es decir. Por lo tanto. Éste sería. agrupados por su común pertenencia a un sujeto o afectos a un fin” (Ariño 2002: 334). Otros aspectos interesantes a señalar son que. algo que no tiene por qué ser hecho público. el significado original de la palabra patrimonio. entonces. herencia (que se hereda de los padres). su titulari- dad es individual una vez heredado y. como aquellas circunstancias o beneficios que pasan de una generación a otra (Howard 2003: 6). visible para los demás. El patrimonio es. que su legitimidad es ordenada legalmente. la voz inglesa heritage (del galicismo héritage.rae. De nuevo. regulada según códigos pertenecientes a la legalidad). el patrimonio remitiría a una “categoría económica y jurídica de larga tradición histórica”. que es justo. a pesar de que el conjunto de bienes procede de una especie de entidad colectiva. que implicaría la “transmisión de bie- nes de nuestros antepasados”. pues. valor (que tiene un valor económi- camente ponderable) y derecho (en un doble sentido: por un lado. salvo aquellos a los que el propietario considere oportunos. Así. hereditarius) queda definida como aquello que ha sido o puede ser heredado.

hoy día. yaci- mientos. formas específicas de hacer o practicar algo. tal y como lo considero. al menos en las poderosas retó- ricas que lo envuelven). que se une así a la clásica preocupación por el legado material. Por lo tanto. cultural. a la nación. ya que puede revestir un valor histórico. construcciones.La creciente importancia de lo inmaterial y lo simbólico. prácticas. artístico. antropológico. la palabra patrimonio tiene significados adicio- nales asociados al sintagma patrimonio cultural.Ampliación de las formas valorativas del patrimonio. pertenece a la esfera de lo público y. el patrimonio como herencia cultural. entre los que cada vez destacan más las representaciones en las que predomina la llamada carga inmaterial (lenguas. sin embargo. pero ya no simplemente económica.De lo privado a lo público. por otro lado. utilizado desde hace siglos con escasas variaciones semánticas. en muchas ocasiones. como ese conjunto de monumentos. y por lo tanto. por ende.. de lo espectacular y teatralizado. como riqueza individual.. paisajes. entre otros muchos. . obras artísticas. puede afirmarse que actualmente conviven dos concep- tos del patrimonio por separado: por un lado. de lo visible. no es algo que deba hacerse necesariamente visible. creencias. formaciones biológicas y un largo etcétera de elementos diversos que merecen ser conservados por algún tipo de criterio y que es un concepto que. el pueblo o la huma- nidad como titulares del patrimonio. El patrimonio-hacienda es una cues- tión que se mueve dentro del ámbito de lo privado. emerge alrededor del ecuador del siglo XX y es consolidado en su último cuarto. vemos que. tradiciones. Una vez realiza la breve etimología del concepto patrimonio. que es parcialmente pro- ducto de una traslación en los significados y una ampliación de los usos del patrimonio-hacienda clásico: . Por 73 . científico o natural. la comunidad. fiestas. Se ha pasado del paterfamilias o de la persona física o jurídica. el patrimonio como hacienda. al pa- sar a ser un tipo especial de propiedad colectiva. . lugares. . Sigue sien- do un conjunto de elementos sujeto a algún tipo de estimación valorativa (el patrimonio es algo necesariamente valioso. a una preocupación por la preservación de elementos simbólico-culturales.De lo individual a lo colectivo. social. aconteci- mientos pasados). De una preocupa- ción estrictamente económica o sentimental por la posesión y conservación de unos bienes de índole material. El patrimonio cultural.El Patrimonio como Tecnología para la Producción y Gestión de Identidades en la Sociedad. es decir. estético.

a finales del XVIII. natural. artística. y que teme que grandes partes del pasado y del presente se disuelvan en la vorágine de los acontecimientos modernos. aparece una conciencia histórica que se preocupa por lo anterior. y en ningún momento. por la que se generaliza un sen- timiento de pérdida postrevolucionario (Revolución Francesa. Es la ya clásica tesis de Lowenthal (1985). 74 . etc. No obstante. Revolución Industrial). momento en el que se utiliza metafóricamente la voz patrimonio para referirse a un activo de índole cultural. Admito que había una preocupación previa por el pasado. Pero esta traslación de significados. objetos y dispositivos aislados. especialmente como tecnología para manipular y gestionar sentidos. se remonta más allá de un siglo o tan sólo a los últimos cincuenta años. hoy todos ellos relacionados con el patrimonio. unido todo ello a la ruptura histórica que provoca el desmoronamiento de la idea de progreso. En esta presentación no entraré a discutir si la aparición del patrimonio tal como lo entendemos ahora. arquitectónico. fueron vinculados conjuntamente bajo la etiqueta del patrimo- nio. Es cierto que. histórica. ya entrado el siglo XIX con la corriente romántica. y sobre todo. Sólo en una época en la que existe la percepción de una pérdida generalizada y una dificultad para consignar espacios de sentido. los archivos y las galerías. artístico. afectos. identidades. sería la acepción moderna o postmoderna del patrimonio. 2002: 329). no puede entenderse si no se tienen en cuenta algunas consideraciones que envuelven el nuevo tipo de sociedad en el que nos encontramos. como patrimonio cultural (o patrimonio histórico. etnográfica. el uso metafórico del concepto original del patrimonio sobre una problemática contemporánea. además de existir dispositivos como los museos. Daniel Muriel lo tanto. etnográfico. el patrimonio cultural. ya que eso sólo ocurre alrededor del ecuador del siglo XX. identificado como “boom patrimonial” (Ariño. y que in- cluso existían prácticas como los actos de coleccionar y preservar objetos materiales. que no es otra que mostrar el patrimonio como una tecnología genérica para hacer y manejar identidades. conside- rando que tras la Segunda Guerra Mundial se produce una intensificación del fenómeno. Es ahí donde muchos autores sitúan el nacimiento del patrimonio. es donde pue- de aparecer el patrimonio cultural. o natural entre otros ejemplos.). con- sidero que esas eran prácticas. ya que eso nos desvía de la cuestión central en este texto. tras la Revolución Francesa.

que él plasma adecuadamente según los códigos imperantes en la sociedad del conocimiento. alrededor del comienzo de la segunda mitad del siglo XX. únicamente puede surgir cuando el sentimiento de pérdida es total. ahora adjetivado como cultural. ni presentes. como el proceso activo por el que se construye esa diferencia identitaria. el de la tradición. cabe pensar en el patrimonio no sólo como lo que compendia las cosas que valen sino también como los proce- dimientos que hacen de esas cosas algo valioso (Gatti y Muriel 2006: 65). ni futuros) sólidos sobre los que cimentar algún tipo de estrategia encaminada a la generación de sentido. el que lo entiende como hacienda personal. se mantiene y se gestiona. por no hablar de los miedos que evoca: conciencia de riesgo (Beck. ausencias. como la disposición de un conjunto de bienes simbólico-materiales que conforma el sustrato del valor diferencial de una identidad. tal y como he mencio- nado anteriormente. Un sentido pasivo del patrimonio frente a otro activo. Y es que uno de los aspectos sintomáticos de esta nueva época. El patrimonio cultural como reconstructor de sentido e identidades Esta forma de entender el patrimonio como dispositivo. el patrimonio como tecnología. que constituyen la encrucijada fundamental en la que se encuentra la identidad en las sociedades actuales: por un lado. 1998). dificultad para dar sentido a la existencia. Y dentro de esas pérdidas. es la experiencia de la pérdida: pérdida del sentido (semántica y rumbo). Así. esas que también nos conducen a la hipótesis de la sociedad del conocimiento. y temores. obviando el primer significado del patrimonio. no ago- ta todos los modos de acercarse a su realidad. por otro lado. como una tecnología sostenida por complejas redes expertas. cuando ya no exis- ten referentes (ni pasados. Habría que tener en cuenta otros discursos y prácticas no expertos. los de la pérdida de lo anterior.El Patrimonio como Tecnología para la Producción y Gestión de Identidades en la Sociedad. 1984). el patrimonio como configuración. con la correspondiente prudencia.. Y esto sólo ocurre. pérdida de la realidad. y los vacíos y ausencias que ello provoca: deambular errático del individuo. que en muchas ocasiones son los que proveen al experto en patrimonio con la materia prima que procede de ese mundo cultural. temor al vacío. 75 . En cualquier caso. es evidente que esta forma de abordar el patrimo- nio. momento en el que se pueden atisbar unas nuevas condiciones de po- sibilidad.. nos encontramos con dos variantes semánticas del término. Siendo así. problematización y puesta en cuestionamiento de lo real (Baudrillard.

que se aplica a la realidad semiótico-material sobre la que se ejerce la posi- bilidad de revivir. el patrimonio logra aparecer como una tecnología que actúa sobre las identidades a través. El patrimonio no deja de ser una tecnología propia de su tiem- po. la inestabilidad de la realidad. Ni tan siquiera de remiendo o parche. ¿cómo llevar a cabo estrategias de producción de sentido. Resulta conveniente aclarar. lo que he expuesto hasta ahora podría resumirse de la si- guiente manera: nos encontramos en una época marcada por el conoci- miento experto. de llenar artefactualmente sus vacíos y ausencias. aquí propondré que. o hacer del propio socavón. o de construir un armazón tecnológico cuya finalidad sea la de protegernos de ciertos riesgos contemporáneos y disipe parte de nuestros miedos a la pérdida completa del sentido. en términos genera- les. una tecnología para producir. un intento de suturar mecánicamente algunas de las heridas descarnadas de la moder- nidad. aunque sea el del collage. precisamente en unas condiciones de posibilidad en las que la propia gene- ración de estos espacios es lo problemático? Es aquí donde entra en juego el patrimonio como unos de los instrumentos sociotécnicos destinados a la re- construcción parcial del sentido. vacío y miedo. basadas en la labor experta y científica. que el patrimonio no tiene por qué llegar a una fórmula de reconstrucción o de restitución. Desde un estricto punto de vista analítico. por lo tanto. exis- ten herramientas que han sido desarrolladas con la intención de actuar bajo esas circunstancias. Una de ellas es el patrimonio como instrumento. básicamente. En ocasiones. y los del miedo al vacío histórico. de cuatro formas que detallo a continua- ción: . Entonces. formas que generen su propio sentido. de las racionalidades políticas que lo envuelven. y los esfuerzos dirigidos a gobernar una realidad cambiante preñada de sentimientos de pérdida. también. mundos sociales y realidades 76 . el del vacío. múltiples y fragmentados. Daniel Muriel los de la ausencia de un legado que dote de sentido el presente y oriente el futuro. el de la supuración. funcionando como una fórmula extrema de biopoder. de volver a traer a la vida.la primera. el de la grieta. formando parte de una realidad en la que emergen sujetos e identidades descentrados. basta con recoger pedazos inconexos. modificar o gestionar identidades. De este modo. Modalidades de Actuación del Patrimonio sobre las Identidades Entonces. El patrimonio es. crisis o herida.

generalmente relacionados con sucesos trágicos o traumas sociales. a experi- mentar. de la ruptura. en algo que pude ser trascrito a los códigos de la homologación. y en ocasiones obliga. Pero antes de pasar a describir esas cuatro modalidades ideales de acción. zonas en las que se puede dar ca- bida a lo que. lo comunitario. excepcionalmente.la segunda. de lo reproducible. la biopolítica: el del sentido de pertenencia. intenta buscar una solución técnica para aquello que nunca se había prestado al frío cálculo de lo científico-racional: las identidades. en las condiciones sociales y materiales contemporáneas. la gubernamentalidad alcanza su máximo grado de expresión: por un lado. lo social. actuando como un instrumento que permite explorar los límites de la representación de la memoria y de la identidad de esos grupos y acontecimientos que carecen de espacio de representación. haciendo de la identidad algo manejable. resultaría interesante realizar algunas consideraciones generales en torno al patrimonio como tecnología y que se sustentan en los dos ejes que definirían la sociedad del conocimiento: la cultura experta y la gubernamen- talidad postmoderna. Con el patrimonio. . y eventual resolución. convirtiéndola en rutina. a ser un sujeto de la experiencia. de la fórmula. de lo exportable e incluso de lo comercializable. se le exhorta también a que se constituya como usufructuario o propietario del patrimonio. extintos. pretende gobernar in- cluso los espacios del vacío. haciendo del propio patrimonio un lugar para la canali- zación. el de las identidades.El Patrimonio como Tecnología para la Producción y Gestión de Identidades en la Sociedad. los grandes referentes del sentido. El patrimonio viene a espolear al individuo a que sea sujeto activo de la representación patrimonial.. de las diversas disputas sobre la identidad y la memoria. convirtiéndolos en lugar de trabajo y problematización del experto. Como afirmaba en la primera parte de este texto. el de lo cultural. en definitiva.la tercera.la cuarta. se le incita. mediante la intermediación experta. a que participe del andamiaje tecnológico que lo sustenta.. permitiendo. . La proliferación de ecomuseos. por otro lado. . de la nada. ya no tiene lugar. maleable. 77 . de un tiempo a esta parte se ha configurado un espacio al que ha accedido.

o que. y que mostraré con mayor detalle más ade- lante. puesto que el poder no es ninguna sustancia. la libertad. y la unión de individuos que se representan (individual o colectivamente) como sujetos adscritos a una comunidad de sentido. El patrimonio cultural. que se autorre- gulen no ya desde la amenaza del panóptico que crea cuerpos dóciles a la disciplina. se pueda considerar el patrimonio como el modo en el que la identidad se objetiva. se escenifica. 21-09-1996. No existe el patrimonio de lo que será. Daniel Muriel museos-territorio. por favor” en EL PAIS. Así. juega un papel fundamental la teatralización y especta- cularización del patrimonio. escuelas-taller. entre otros muchos. aun- que fuera mínimo. de ciertas invenciones tecnológicas. Y en todo esto. nota 13). y el deseo [will]. una agencia activa. no se oponen al poder o a la tecnología. Es por esto que García Canclini (2001) considera que el patrimonio es fuerza política. requiere de la existencia de algún tipo de libertad. como ya señalé más arriba. Según las racionalidades políticas contemporáneas. sino que son el resultado de unas configuraciones concretas de poder. parques temáticos. a la participación. todos ellos empujan a la interacción. ya que “no hay poder sin que haya rechazo o rebelión en potencia” (Foucault 1990: 139). siempre hace referencia a algo relacionado con el pasado. la subjetividad. en mayor o menor medida. Se ha pasado del conservador “prohibido tocar” al “prohibido no tocar”8 (Prats 1997: 49. la agencia. es un tipo específico de establecer relaciones entre individuos. Reviviendo el pasado: espacio de excepción En mi opinión este es el uso tecnológico más común del patrimonio. consecuencia de la forma en la que se materia- liza esta tecnología de gobierno. a la viven- cia. 8 Cita extraída por Prats a su vez de Montaner. ciudades-patrimonio. es posible entender el patrimonio como una tecnología que ayuda a construir un amplio sentido de la libertad individual. las del liberalismo avanzado. itinerarios culturales. es poder. sino. siguiendo a Gatti (2002). en cómo el patrimonio “constituye a la identidad en espectáculo” (Gatti 2002: 126). “Toque. en la medida en que se teatraliza. 78 . circuitos culturales o parques naturales. edición Cataluña. el deseo de la experimentación. Como bien afirma Rose. Precisamente. o de ciertas técnicas más o menos racionalizadas de relacionar- los con nosotros mismos (Rose 1999b: 54-55). Josep María (1996). se convierte en una entidad visible y autónoma. desde el ejercicio de su libertad individual. se pretende crear individuos-ciudadanos activos. en definitiva.

El Patrimonio como Tecnología para la Producción y Gestión de Identidades en la Sociedad. intentando darles una experiencia completa de cómo ellos podrían haber sido. el de revivir cosas? El patrimonio. Y esta tendencia de hacer a la gente partícipe de esos pasados. el patrimonio cultural funciona como una poderosa fórmula de semiopoder. sana. o sus significados han sido vaciados. al menos. Por supuesto. han pasado a mejor vida. El primero. revivir el pasado tiene su impacto en las identidades presen- tes. siempre es acerca de lo que fue una vez y ya no es. En este caso.. ¿cómo puede el patrimonio alcanzar el milagro de la resu- rrección? El patrimonio cultural aparece en estas ocasiones como un espacio de excepción que comprende la suspensión de algunas condiciones sociales 79 . Como afirma Foucault (2003). y “no solamente conocerlo. pero incluso en esos casos. Podemos imaginar todo tipo de cosas que. segura. manteniéndola viva. Entonces. que recrea extintos mundos sociales en unas circunstancias socio-materiales que le son hosti- les.. dos interrogantes principales. reconstruidas. ¿cuáles son las implicaciones de otorgarle al patrimonio semejante poder. Sabemos. se encuentran virtualmente o completamente en ruinas. sino verlo y sentirlo” (Lowenthal 1985: 14). como el de la era digital. lo cual nos dirige a la otra gran cuestión que quedaba pendiente: ¿cómo es esto posible?. siempre dentro de lo que puede ser considerado como tal en un universo dado (por ejemplo. que hay nuevos tipos de patrimonios que emergen día a día. próspera. como las novelas de ciencia ficción. debe existir un objeto obsoleto. el biopoder es cada vez menos el derecho sobre la muerte (el poder del soberano) y cada vez más el derecho sobre la vida (desde finales del siglo XVIII). han sido revividas. por ejemplo. simuladas o resignificadas. gracias a las redes expertas que soportan el patrimonio. Este carácter instrumental del patrimonio puede verse como el resul- tado de esa gubernamentalidad postmoderna de la que ya he escrito varias veces en el presente artículo. es presentado en muchas ocasiones como una máquina del tiempo que pue- de satisfacer el irrevocable sentido del pasado. no biológica. Estos enunciados dejan. se trata de un modo figurativo de renacimiento ya que el pa- trimonio apunta a los dominios del sentido. siendo su preocupación por las poblaciones semántica. En este caso el patrimonio parece ir más lejos: es capaz de revivir aquello que está muerto. literalmente. Como sabemos. diez años para un videojuego o un equipo informático puede ser considerado una eternidad). es una forma muy efectiva de reinventar (o en ocasiones condicionar) las identidades. el objetivo de la biopolítica es cuidar de la población que cae bajo su preocupación. pero que ahora.

un estándar. Funcionaría como un laboratorio cognitivo y material que permitiría controlar algunas variables del entorno para facilitar la entrada. o.euskalnet. De alguna manera. la mayoría hoy día extintos. o la digitalización del patrimonio para que puede consultarse vía web. que permiten su rutinización. en definitiva. el patrimonio cultural funciona desde una excepcionalidad institucionalizada. tiene como consecuencia la traducción de las identidades en códigos cientí- fico-expertos. malviven y están abocados al fracaso. De hecho. recreada o interpretada. una fórmula. Haciendo de la identidad una rutina: proceso de traducción Otra de las formas en las que el patrimonio ayuda a moldear las iden- tidades. aislarlas. y singula- rizarlas. cómo hoy día. navegarse (el e-patrimonio. o los que han sobrevivido “lo hacen en un estado de completa momificación” (Prats 1997: 84). dejándolas listas para su representación. por el rigor técnico y la profesionalización de los expertos. políti- co. haciéndolas comparables. físico o natural contemporáneo. que no se han insertado adecuadamente en la red experta del patrimonio y han sido traducidas a sus códigos. haciendo visitas virtua- 80 . teatralizada. y su comercialización. reproducibles. Pero como buena tecnología gubernamental postmoderna. pueden venderse productos típicos que lo son porque cumplen unos cuidados procedimientos certificados cien- tíficamente. la red experta que sostiene el patrimonio cultu- ral habilita la posibilidad de recortar las identidades. sobre todo. cultural. La forma cuasi-amateur de llevar esos museos. Daniel Muriel y materiales de existencia que constituyen el orden social. su experimentación. el senderismo y sus caminos homologados. estriba en su capacidad de hacer de estas algo rutinario. La intervención técnica y experta en el mundo sociocultural. nos encontramos con que en muchas ocasiones. De esta manera las identidades pueden andarse (diseño y señalización de senderos homologados que atraviesan diversos patrimo- nios culturales y naturales). contrasta con la profe- sionalización y tecnificación de ciertas actividades consideradas patrimonio folclórico o popular. aquellos elementos tradicionales que no han pasado por el tamiz de la ciencia. con- trastables y. de esas cosas que ya no son.net/aurresku/). legal. como es el caso de multitud de museos comarcales que proliferaron en España durante los años de la transición. como lo demuestran los casos de la representación por parte de profesionales de la sardanha catalana (Howard 2003: 91). el au- rresku vasco (ver http://www. normalizada (Agamben 2004).

representarse (interpretar. en el patrimonio cultural que conocemos actualmente. utilizadas (astutamente) por identidades precarias para refugiarse en ellas. podían 81 . primitivismo y originalidad que hacen de sus productos algo más vendible (Pazos 1998: 38). como si de un espectáculo se tratara. asemejándose más bien a una producción en cadena que puede eliminar los matices de cada identidad indígena. dando lugar a nuevas configuraciones de identidad. estirándolas. hace accesibles. mediante la traducción de las identidades a códigos estándar. con las limitaciones que también impone su excesiva profesionalización y comercialización. Canalizando disputas: escenario técnico-experto Como ya se mencionó cuando realicé una pequeña genealogía del concepto de patrimonio y cómo éste se transforma. recursos culturales y sociales para que los individuos puedan experimentar con sus identidades y gestionar sus propios significados. La astucia consiste en apropiarse de esos propios de las representaciones institucionalizadas de la identidad (modalidades fuertes). Cuestión. habitándolas parasitariamen- te. es la homogeneización de las mismas.El Patrimonio como Tecnología para la Producción y Gestión de Identidades en la Sociedad.. el principal riesgo al que se enfrentan en este caso aquellos que consumen estos patrimo- nios y por lo tanto. fruto de una serie de transiciones. ritos tradicionales. su patrimonio. formas de vida extintas. pervirtiéndolas. táctica o astucia que per- mite pensar. poseyéndolas y parasitándolas. no hay que perder de vista a figuras como la del pará- sito. una forma de hacer patrimonio a los alimentos tradicionales). el patrimonio cultural. danzas popu- lares. que ocurre cuando se observa que en muchas poblaciones indígenas se producen objetos. No obstante. pudiendo ser explotadas por formas creativas de consumo. identificada como estrategia.. estas modalidades fuertes de la identidad pueden considerarse representaciones ha- bitables. Así. comerse (productos típicos ahora certificados por las denominaciones de origen. acomo- dándose a cierta imagen de autenticidad. o procesos de producción antiguos). desarrollada por Gatti (2002) en relación con su noción de modalidad débil de la identidad. Evidentemente. como un movimiento de algo que se busca y se construye. por ejemplo. en las maneras de disponerse ante las identidades. También podría ocurrir esto con esas representaciones estandarizadas de la identidad que el patrimonio cultural puede llevar a cabo. les). antes que en la identidad. unas determinadas identidades. y no como algo que se es y ya se tiene (un propio). En definitiva.

un listado de cosas. tales como “la destrucción del patrimonio o su apropia- ción y recalificación. El patrimonio. Siempre existe la po- sibilidad. El patrimonio sistematiza. El sentido activo del patrimonio cultural. o su sustitución” (Prats 1997:38). más sujetos a la confrontación social por la disputa de su interpre- tación hegemónica. Así. lo que incluye todo tipo de acciones muy perceptibles. del mismo modo que todo lo que sucede en la llamada sociedad del conocimiento. el patrimonio no es más que la forma extrema y racionalizada de esa reflexividad consustancial a la vida social. la cultura. en apariencia. permite darle una materialidad y fi- sicidad a las disputas simbólicas sin parangón. rara vez se puede considerar un patrimonio totalmente cerrado. la sociedad. legaliza y racionaliza una 82 . símbolos. Sin embargo. está revestido de una reflexividad extrema: la identidad. lo estamos analizando en este apartado. tiende a definir el patrimonio cultural como un producto acabado. objetiviza. Es entonces cuando el patrimonio se convierte en un escenario ex- perto dispuesto para canalizar diversas disputas en torno a la identidad y las cuestiones de sentido. lo que habilita todo tipo de soluciones técnicas a los procesos de negociación. Sin embargo. son convertidos en objetos reflexivos por los propios integrantes de esas conjugaciones del sentido social: En este sentido. de carácter únicamente simbólico (sobre todo relacionados con identidades). se hacen espectacularmente visibles gracias a la materialidad que el patrimonio le dota a la disputa. de contestación respecto a su propia naturaleza y sobre aquello que supuestamente se representa. grupo o comunidad. Esto ocurre especialmente en los patrimonios más sensibles. la acepción pasiva del mismo. en el que conflictos. de esta manera. trabaja como una tecnología que actúa sobre las identidades. todo lo relacionado con el patrimonio. incluso en los más consolidados. antes que como un pro- ducto acabado que puede utilizarse como arma arrojadiza en diversas dispu- tas. el nosotros mis- mos. resulta preferible entender el patrimonio. acabado. costum- bres y tradiciones que merecen ser conservados y que forman el acervo de un pueblo. la comunidad. Daniel Muriel identificarse dos significados dentro de dicho sintagma: uno activo y otro pasivo. otra cosa es que el patrimonio como ingenio tecnológico logre ahormar completamente las identidades y los significados-otros que pudiera contener. No sin motivo. como un “campo de confrontación” en sí mismo.

catástrofes naturales.. intentar representar esos acontecimientos o épocas. no com- parto en este caso la asunción que Cruces hace sobre la sistematización de una serie de autoimágenes preexistentes.El Patrimonio como Tecnología para la Producción y Gestión de Identidades en la Sociedad. en ese proceso. En ningún caso estaríamos ante corroboraciones objetivas de lo ya existente. sin embargo. Precisamente. como buen instrumento que intenta dotar de sentido lo presente a través de las representaciones que hace del pasado. en definitiva. De hecho. Aunque existe cierta tendencia a describir el patrimonio como ins- trumento para la unión de sentido (no es de extrañar. y. y permitir. objetivo. en su origen. Cuando se produce un acontecimiento traumático a nivel social. al menos directamente.. la irrepresentabilidad del mismo. a aquello que tradicionalmente carecía de ello (o aunque lo tuviera. Esa es la labor del patrimonio como tecnología: sistematizar. actualmente. físico. las etnias y los grupos” (García Canclini 2001: 187). técni- co. como pueden ser guerras. luchadas. Transformando en patrimonio lo que no puede ser patrimonio: los límites de la representación Este sería el modelo de acción sobre las identidades más problemático del patrimonio. autoimagen preexistente en la sociedad de múltiples formas (Cruces 1998: 83). apa- rece entonces como un intento de explorar los límites de esa imposibilidad. la potencialidad del patrimonio estriba en dotar de un sustrato material. se torna imposible. co-construidas. se encontraría en la frontera entre lo que puede considerarse patrimonio y lo que no. negociadas. y objetivar determinadas construcciones de sentido. regí- menes dictatoriales. o lo que en su esfuerzo por hacer opera- tiva una sociología del vacío social. no estaba sujeto a acciones de gobierno y experticia). está su labor clínica de suturar las fallas de sentido abiertas). explíci- tamente. es también un buen detector de las des- igualdades sociales y culturales existentes dentro de una sociedad concreta según se convierte en “espacio de lucha material y simbólica entre las clases. lo nuestro. o situaciones muy graves de crisis económica. Ahí es donde se “ubica[n] la imposibilidad de narrar y los huecos simbólicos de lo traumático” (Jelin 2002: 80). El patrimonio cultural. 83 . le suele suceder un vacío de sentido. es decir. de forma más subyacente. que son con- testadas. la emergencia de múltiples imágenes sobre lo propio. Gatti (2005) plantea como su principal problema metodológico. legalizar. generalmente producido por hechos extremada- mente violentos y con efectos devastadores.

el patrimonio busca preservar aquello que merece ser conservado. quebradizo. ya que en muchas ocasiones se apoyan unas sobre otras y resulta muy complicado encontrar un patrimo- nio que funcione exclusivamente según uno de los modelos de acción des- crito más arriba. liminares. De cualquier manera. el patrimonio como ese artefacto que permite remendar determinados desajustes de origen social. Me gustaría mencionar de nuevo que el esquema presentado solamen- te puede ser considerado desde un punto de vista estrictamente analítico. la paradoja es doble: en primer lugar. en segundo lugar. no en una forma directa de intervención por parte del entramado experto. técnica y profesional. que en ocasiones busca una uniformidad incompatible con la naturaleza de lo memorado. 2005: 54). por naturaleza. De cualquier forma. No son. Y en esa tensión paradójica en la que se mueve el patrimonio cultural cuando aborda la catástrofe social es donde puede ayudar a vislumbrar. escurridizas. sino más bien en depositar en los propios ciudadanos o usufructuarios de un patrimo- nio las herramientas necesarias para gestionar su propio espacio social. las (no-)identidades precarias. De nue- vo. 84 . es un debate que en lugar de insertarse directamente en la problemática del patrimonio cultural se suele situar en el de la memoria. pretende hacer coherente aquello que. ese bien común que nos enriquece. es inconexo. en esta ocasión sirve para retener aquello que quisiéramos que nunca hubiese ocurrido. la labor experta. en ningún caso. remitiéndonos de nuevo a un espacio de lucha y confrontación. tal y como es señalado por Newman et al. donde aflorarán identidades negadas en otro tiempo o nuevas formulaciones de viejas identidades sustentadas durante muchos años. acciones excluyentes. En todos los casos. más bien lateralmente. algo que no es motivo de orgullo. Daniel Muriel Sin embargo. riqueza o valor. en definitiva. siempre resulta indispensable. el patrimonio cultural está relacionado con aquello que deseamos con- servar. (2005) en su investigación sobre pro- yectos museísticos en zonas deprimidas de Newcastle upon Tyne y Glasgow (Reino Unido) en el que “se utiliza la cultura como una manera de ayudar a resolver problemas de exclusión social” (Newman et al. indecible. sin embargo. quizás también fuera prudente incluir una mo- dalidad especial de acción sobre la identidad que esté basada.

2002. Valencia.El Patrimonio como Tecnología para la Producción y Gestión de Identidades en la Sociedad. sobre los artefactos que hemos ido depositando sobre la realidad. Navarro Sustaeta. M. García Blanco. troquelar sentimientos de pertenencia y diferencia. CIS. Homo sacer II. En este contexto el patrimonio aparece como una tecnología.. D. Barcelo- na. y donde únicamente somos capaces de volver. Beck. la memoria. Bell. y. a partir de estos equipamientos. J. editado por J. con el auxilio de los técnicos. Madrid. además. Ariño. Alianza. Barcelona. Bibliografía Agamben. 2005. La sociedad del riesgo. la total visibili- dad. 1984. en el que se incluía la cons- trucción de un ecomuseo: Pero es que. una maquinaria. para construir identidades allí donde no las hay o donde las hubo y se quieren modificar las que existen. El advenimiento de la sociedad post-industrial. A. de reflexión sobre su pasado. la comunicación y sus nuevas tecnologías. Hacia una nueva modernidad. la población de la comarca. Paidós. Madrid. Estado de excepción. y P. En ¿Más allá de la modernidad? Las dimensiones de la información. G. Así es como queda patente en el siguiente extracto de un plan de ordenación patrimonial en Lleida (España). 85 . J. “La patrimonialización de la cultura y sus paradojas en la sociedad del riesgo”. su presente y su futuro. Baudrillard. J. 1994. 1. Ballart. Ariel. y la mano del experto–. Un intento de prognosis social. pp: 329-352. Kairós. Conclusión A modo de breve conclusión se puede decir que la sociedad del cono- cimiento es el espacio-tiempo sociohistórico en el cual la institucionalización de la biopolítica y la creación de una cultura experta alcanzan su apoteosis. una y otra vez. dispone de un instru- mento permanente de investigación. Cultura y simulacro. 2004. U. El patrimonio sirve pues –a través de la reflexividad.. Pre-textos. para la construcción de su identidad (Prats 1997: 144). 1998. Bar- celona. Tresserras. momento en el que apenas existe superficie alguna que no haya sido colo- nizada por la labor experta y las técnicas de gobierno. y J. y administrar lo pasado. por tanto. o un dispositivo para moldear identidades. Gestión del patrimonio cultural.

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Por últi- mo. Pueblo Chané.com Recibido: Febrero 2008. 2007 .2008: 89-116 Patrimonio Cultural y Pueblos Indígenas en Argentina: El Fomento a la Producción Artesanal en la Comunidad Chané de Campo Durán. Tras describir sintéticamente la producción artesanal en Campo Durán. y en las representaciones que los artesanos sostienen sobre su trabajo y el resultado del mismo.Revista de Antropología N°19. 1 Universidad de Buenos Aires – Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET). Ciudad de Buenos Aires. Provincia de Salta. incidiendo en los pro- cesos de producción y circulación social de estos objetos y reprodu- ciendo definiciones específicas sobre los mismos. Instituciones. Departamento de San Martín. Cecilia Mariana Benedetti Resumen Las prácticas patrimonialistas han sido fundamentales en la cons- trucción del campo artesanal en Argentina. caracterizaremos las transformaciones que atraviesan los procesos patrimoniales en la actualidad. . Palabras clave: Patrimonio Cultural. abordaremos las implicancias de estas gestiones en la configu- ración de los procesos de producción y circulación artesanal. Aceptado: Octubre 2008. El objetivo de este trabajo consiste en reflexionar sobre esta problemática centrándo- nos en una investigación que estamos realizando en la comuni- dad chané de Campo Durán. Dirección postal: Felipe Vallese 470 3ºA (1405). Artesanía. Cultural heritage and indigenous people in Argentina: The promotion of handcraft production in the Chané community of Campo Durán. en la provincia argentina de Salta. Argentina. En primer lugar. E-mail: cbenedetti@ hotmail. presentaremos a los organismos que intervienen en esta comunidad indígena y su actuación en el mismo.

Key words: Cultural Heritage. Tras describir sintéticamente a la producción artesanal en Campo Durán. Iinsti- tutions Introducción Las acciones institucionales han sido fundamentales en la configura- ción del campo artesanal en Argentina. The aim of this work is to reflect about this matter considering a research that we are developing in the chané community of Campo Durán. ubicado en el extremo nordeste de la provincia argentina de Salta. in the province of Salta. Argentina. Departamento de San Martín. construyendo y reproduciendo defi- niciones específicas sobre los mismos. reflexionaremos sobre las implicancias de estas participaciones en la configuración de los 90 . Chané People. incidiendo en los procesos de pro- ducción y circulación de estos objetos. En primer lugar. En esta dirección. falling into the production and circulation process of these objects. in General San Martín Department. Handcrafts. En este sentido. los señalamientos que efectua- mos en este artículo provienen de nuestro trabajo de campo realizado entre los años 2005 y 2006. and reproducing specific definitions about them. we present the institutions that are intervening in this indigenous community and their performance. we characterize the trans- formations of patrimonial processes in the present. El objetivo de este trabajo consiste en reflexionar sobre las transformaciones que atraviesan los procesos de patri- monialización de las artesanías indígenas en la actualidad. Por último. First. examinaremos las gestiones institucionales que se desarrollan en torno a la actividad artesanal en esta comunidad. At last. abordaremos a los organismos que intervienen en esta localidad y su actuación en el mismo. we consider the implications of these ac- tions in the configuration of handcraft production and circulation processes. After describing briefly the handcraft production in Campo Durán. and in the representations that the artisans have of their work and its results. centrándonos en una investigación que estamos realizando en la comunidad chané de Campo Durán. presentaremos ciertas transformaciones que atraviesa la problemática patrimonial en la actualidad. Cecilia Mariana Benedetti Abstract The patrimonial practises have been fundamental in the construc- tion of the handcraft field in Argentina.

Además de importantes transformaciones económicas. Florescano 1993). quien plantea concebir a las artesanías como un proceso de producción donde se expresan prácticas.. aquel que refiere a la organización material necesaria para elaborar algo. políticas y sociales. los movimientos indígenas adquieren protagonismo como actores sociales y políticos (Gómez Suárez 2002). por otro lado. este proceso implicó la consolidación de una nueva identidad colectiva que apuntaba a reemplazar la heterogeneidad cultural existente en la sociedad. representan y modelan identidades rela- cionadas con el Estado nación– están atravesados por nuevos fenómenos en la actualidad. reformula- das para que cumplan funciones económicas. En relación a las identidades étnicas –a diferencia de lo que sucedía en períodos históricos anteriores donde se pensaba que estas particularidades se disolverían al integrarse en los conjuntos nacionales– se plantea la reivindicación de la diversidad cultural y la construcción del plu- riculturalismo en los Estados nacionales (al menos retóricamente) (May- bury Lewis 2003). Simultáneamente. sino considerar su definición en la dinámica a través de la cual las mismas son engendradas. Los procesos de construcción patrimonial de índole política –en tan- to espacios donde se constituyen. procesos de producción y circulación artesanal. El autor propone que el análisis debe moverse en dos niveles: por un lado. Como lineamientos teóricos generales. ciertos autores plantean concebir al patrimonio común como 91 . validándose un modelo único sobre los de- más y negándose la pluralidad preexistente (Bonfil Batalla 1993.. quienes reivindicaron ciertas manifestaciones a la vez que negaron y excluyeron otras. asignadas a determinados espacios.Patrimonio Cultural y Pueblos Indígenas en Argentina: El Fomento a la Producción Artesanal en. En esta dirección. aquel que alude a las representaciones implica- das en todo proceso productivo (García Canclini 1982). y articuladamente la construcción de un patrimonio común. Las activa- ciones de estos repertorios fueron realizadas por los sectores hegemónicos de los nuevos Estados. Esto implica no partir de una noción a priori sobre qué son las artesanías. nos basamos en los señala- mientos de Néstor García Canclini. relaciones e instituciones. y en las representaciones que los artesanos sostienen sobre su trabajo y el resultado del mismo. conocerlo o representarlo. que representara simbólicamente estos sentidos de pertenencia. Patrimonio y Desarrollo Las primeras políticas de valorización de los bienes culturales en Amé- rica Latina surgieron durante la conformación de los Estados entre los siglos XIX y XX. políticas y sociales.

Por otra parte. es decir. que se tiene de nuestra identidad desde los centros emisores de turismo” (Prats 1997: 42). Prats señala que una de las transformaciones fundamentales con- sistió en la proliferación de activaciones patrimoniales donde ya no prima el carácter identitario. se plantea la articulación/con- frontación entre ambas lógicas anteriormente mencionadas (García Cancli- ni 1993. Esto implicó modificaciones en la gestión patrimonial. en la bibliografía sobre el tema se da cuenta de nue- vas dinámicas que adquieren importancia en relación al patrimonio en las últimas décadas. En este contexto. Adquieren relevancia en América Latina a fines de la década de 1990 –cuando las consecuencias negativas de la puesta en marcha de políticas de liberalización. que constituye uno de los puntos centrales sobre los cuales se asienta el paradigma de “desarrollo local” o “endógeno”. desregulación y privatización de la estructura productiva de los Estados nacionales. Así. Cecilia Mariana Benedetti espacio para la reivindicación de la diversidad cultural. desde estos enfoques se propone reforzar la capacidad para dinamizar procesos de desarrollo endógeno en poblaciones rurales empobrecidas a partir de la 92 . el destino mercantil guía los criterios empleados en las acciones patrimoniales. En esta dirección. etc. Prats 1997). una de las problemáticas que presenta preeminencia refiere a la relación entre patrimonio y desarrollo. y a menudo es- tereotipada. a la imagen externa. Estos planteos son impulsados por las grandes agencias de co- operación internacional (como Food and Agriculture Organization o Fede- ración Internacional de Desarrollo Agrícola) y otros organismos internacio- nales. Machuca 1998). los autores señalan que en la actualidad se ha consolidado la “concepción mercantilista” del patrimonio: es decir. sino el turístico comercial: “los referentes activados y los significados conferidos no responden ya a los diversos nosotros del nosotros que pueden representar las distintas versiones ideológicas de la identidad. En términos amplios. sino al nosotros de los otros. Florescano 1993. midiéndose su eficacia por el consumo –es decir. la cantidad de visitantes– y no en términos de las adhesiones a determinados discursos políticos (Prats 1997). que debió adaptarse a la lógica del espectáculo. en tanto campo de expresión de las diferencias y del diálogo entre las culturas (Bonfil Batalla 1989. comenzaron a hacerse cada vez más evidentes– y apuntan a efectivizarse en aquellas áreas que han quedado relegadas de los flujos financieros y productivos mundializados. (García Canclini 1993). así se menciona la participación de agentes privados tales como agentes tu- rísticos. En esta dirección. empresas inmobiliarias.

presentándose como “el garante frente al público de la calidad del producto. Hemos realizado una crítica a algunos de los supuestos que subyacen a estos enfoques –especialmente en relación a las nociones de “cultura”. Así. 93 . dándole su sello de origen” (Aguilar Criado 2003: 85). 2006). que pro- mueven un discurso de recuperación y revitalización de elementos cultura- les de determinadas zonas” (Aguilar Criado 2003: 79). “mercado global”– en Carenzo y Benedetti (2006). buscando su diferenciación justamente en aquellos atributos culturales que le otorgan una identidad definida y particular (Carenzo y Benedetti 2006). se propone orientar bienes y prácticas ligadas a las identidades locales de los diversos colectivos sociales –que pueden incluir productos alimenticios. adquieren relevancia instituciones y organismos que se instituyen como “intermediarios oficiales entre productores y consu- midores”. “tradicional” (Aguilar Criado 2003. potencialidad económica de sus patrimonios naturales y culturales. con el fin de que sean competitivos en los mercados globales. artesanías. Uno de los puntos centrales de estas líneas de acción institucional consiste en “adecuar” estas manifestaciones culturales locales a los estándares de calidad fijados en las normas internacionales. “étnico”. que permitan dinamizar procesos productivos y contribuir a mejorar las condiciones socioeconómicas (Soto Uribe 2006). caracterizados por la valoración de lo “natural”. etc. apuntando a comprender su relación con la problemá- tica patrimonial. festividades. el destino de estas producciones serían los mercados “globalizados” –con- formados principalmente por consumidores del “primer mundo”– donde se desarrollan nuevos patrones de consumo. Así. se propician nuevas intervenciones sobre el patrimonio. Fonte et al. En este sentido. música. En esta dirección. también nos preguntamos cuál es el verdadero alcance de los bienes “típicos” y/o “culturales” y los sistemas productivos que los susten- tan para convertirse en motores de crecimiento en el marco de economías locales empobrecidas (Carenzo y Benedetti 2006). la estrategia consiste en valorizar aquellas dimensiones en las que los productos masivos e industrializados no pueden competir. a partir de la investigación que estamos realizando. “tanto desde la administración pública como desde entidades privadas. constituyéndose como recursos económicos en zonas deprimi- das.. Aquí nos proponemos reflexionar sobre estos enfoques “en acción”. según los programas centrados en el desarrollo local. “identidad”.Patrimonio Cultural y Pueblos Indígenas en Argentina: El Fomento a la Producción Artesanal en. Por otra parte. En este sentido.– hacia la “ofer- ta global”..

94 . en buena medida. quienes los sojuzgaron y dominaron hasta bien entrada la época colonial (Metraux 1930). En 1925. los misioneros franciscanos fundaron las primeras misiones entre estos grupos. Campo Durán (Figura 2). como consecuencia de una serie de medidas estipuladas a partir de la resolución de los conflictos limí- trofes entre Bolivia y Argentina. este grupo se localizó en los contrafuertes andinos. poste- riormente.2005. los chané perdieron sus tierras (Slavutsky y Belli 1999). originaria del extremo norte del continente sudamericano y parte de América Central. y principalmente por la presencia de importantes yacimientos de gas y petróleo. siendo población fronteriza entre las culturas andinas y las selváticas. quienes se asentaron en la zona que abarca desde Pocitos hasta Embarcación. Hacia el siglo XV fueron invadidos por grupos tupí-guaraní o chiriguanos. económica y social. como consecuencia. Cecilia Mariana Benedetti El Pueblo Chané de Campo Durán El pueblo Chané proviene del brazo moxo-mbaure de la familia awarak. En la actualidad los chané constituyen una población de aproxima- damente 2000 personas2. asentados principalmente en tres comunidades en el Departamento de General San Martín: Tuyunti. 2 Según datos extraídos de la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas 2004. realizada por el Ins- tituto Nacional de Estadísticas y Censos. del gran desa- rrollo económico en el noreste argentino (especialmente en la explotación agrícola). Esta zona forma parte de una extensa región conocida como “Umbral al Chaco” que integra los contrafuertes andinos en dirección norte-sur. Campo Durán y El Algarrobal (Figura 1). que es la cabecera municipal. la dominación europea implicó importantes transformaciones en estos pueblos. Hacia la segunda mitad del siglo XIX se produjo un gran movimiento migratorio de chiriguanos y chané hacia el este de la provincia de Salta. se localiza a unos 25 ki- lómetros al sur de Salvador Mazza (frontera con Bolivia) y a 15 kilómetros al noreste de la ciudad de Aguaray. Luego de sucesivos desplazamientos por el área amazó- nica. representada en extensos valles aluviales aptos para el desarrollo de la agricultura. En este contexto. Se trata de un territorio de gran riqueza natural. densos bosques de maderas du- ras. que sobrevivieron en condiciones de subordinación polí- tica.

. Figura 2: Comunidades indígenas en el municipio de Aguaray Figure 2: Indigenous communities in Aguaray municipality. 95 . Argentina. Figure 1: Localization of Campo Durán in the province of Salta.. Figura 1: Localización de Campo Durán en la provincia Argentina de Salta.Patrimonio Cultural y Pueblos Indígenas en Argentina: El Fomento a la Producción Artesanal en.

en las otras comunidades de esta etnia la elaboración de estos objetos es considerablemente menor.A. La Actividad Artesanal en Campo Durán Actualmente. Esta actividad se focaliza en dos especia- lidades –piezas de cerámica y máscaras de madera– destinándose fundamen- talmente a la comercialización. la terciariación a través de contratistas y otras empresas del ru- bro– redundaron en una precarización de las condiciones laborales dentro y fuera de la planta en las actividades vinculadas a la explotación de gas y petróleo. Así las condiciones laborales en el presente se caracterizan por la contratación temporaria y frecuentes períodos de desempleo. Cecilia Mariana Benedetti La población total de Campo Durán es de 760 personas. En 1992. en el marco de desregulación de la actividad hidrocarburí- fera. quedando en manos de la empresa Refinor S. esta planta fue privatizada. de las cuales 46 se reconocen como pertenecientes al pueblo chané y el resto como criollas3. esta explotación estuvo en manos principalmente de la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). También existe un Salón Comunitario que está emplazado en la «misión» y que es utilizado para realizar las asambleas convocadas por el cacique y como espacio de reunión multipropósito. El paraje cuenta con parroquia. 4 La caracterización de la actividad artesanal ha sido trabajada junto al Licenciado Sebastián Carenzo en Benedet- ti y Carenzo 2005. Campo Durán constituye el principal centro productor de artesanías chané. el espacio está informalmente divido en el sector donde viven los chané –que se suele denominar “la misión”– y el sector habitado por los criollos. Desde mediados de este siglo y hasta los años ochenta. la actividad hidrocar- burífera comenzó a desarrollarse en el área. ambos dependientes del gobierno provincial y concentrados en el «sector criollo». En el caso de la cerámica. Si bien no se trata de límites tajantes. 96 . escuela primaria y un puesto sanitario. La misma tuvo importantes implicancias en la configuración de las prácticas económicas y sociales de los chané. la cual habilitó numerosos pozos de extracción y construyó una refinería para la obtención de derivados. A partir de las primeras décadas del siglo XX. esto sucede casi con 3 Información suministrada por el agente sanitario de Campo Durán. Ciertas acciones emprendidas en este marco –la reducción de puestos de trabajo. La población indígena es mayoritaria y está organizada como comunidad aborigen –con personería jurídica– cuyo repre- sentante político es el cacique. adquiriendo gran rele- vancia el trabajo asalariado en la reproducción de la vida (Belli y Slavutsky 2006). distribuidas en 101 familias.

cabe señalar que el estudio de los significados rituales de estos objetos a partir de su mercantilización constituye una interesante problemática. también se usan piedras y otras arcillas para obtener colores y leña de carnaval y tusca como combustible para su cocción mediante horneado “en pozo”6. que comparativa- mente es muy pequeña. Si bien dentro de la cavidad se alcanzan altas temperaturas. tal como se la conoce en la actualidad (Magrassi 1981). tazas. jarros. acotada a la celebración del arete (o pim pim. 6 Se trata de una técnica que consiste en cavar un pozo donde se colocan las piezas y se hace el fuego por encima. 97 . tal como se lo denomina en la actualidad)5. Respecto de la decoración de las piezas. La cerámica chané se despliega en una amplia variedad de piezas tanto utilitarias –azucareras. acompañadas por escasas herra- mientas de confección casera como los pinceles de pelos de acutí. etc. entre los que se destacan las flores. Figura 3: Artesana chané elaborando piezas de cerámica Figure 3: Chané artisan making ceramics. macetas que muchas veces adop- tan figuras de animales. principalmente representaciones de figuras zoomorfas (Figura 3. De todas maneras. y aquellos más modernos. hortalizas. En principio.Patrimonio Cultural y Pueblos Indígenas en Argentina: El Fomento a la Producción Artesanal en. se dificulta mantener una temperatura uniforme. las artesanas utilizan principalmente sus manos. La elección del tipo de diseño responde a la demanda de los consumidores. Para elaborarlas. podemos establecer una división por género en el trabajo. que se obtiene en cárcavas localiza- das entre 200 y 500 metros de la comunidad.– como ornamentales. 4 y 5). Si bien aquí no nos referiremos a esta cuestión. destinada al uso local. existe una producción.. La principal materia prima empleada es la arcilla roja. representados por formas geométricas simétricas que combinan líneas y tramas. más adelante ve- remos que este aspecto atraviesa un proceso de flexibilización en la actualidad. en el caso de las máscaras. ya que las mujeres elaboran piezas de cerámica y los hombres máscaras. ollas. exclusividad. 5 El arete o pim pim remite a una celebración que originalmente se desarrollaba cuando se producía la madu- ración del maíz. las artesanas suelen distinguir entre los dibujos que remiten a “los antiguos”.. luego los misioneros hicieron coincidir esta fiesta con el carnaval.

víboras. lechuzas. etc. y al igual que en el caso de la cerámica. en menor medida presentan la forma de rostro humano que están más ligadas a la cele- bración del pim pim. Como herramientas se utilizan machetes. Cecilia Mariana Benedetti Figura 4: Cerámica chané Figure 4: Chané ceramics. loros. La talla en madera refiere principalmente a máscaras que represen- tan animales de la zona. cuchillos. cucharas. 98 . medianas y grandes (Figura 6). tanto salvajes (yaguaretés. piedras y hierbas nativas para obtener colores. lijas y pinceles de acutí. coatíes. gallinas y gallos). yacarés. cavadores. La principal materia prima empleada es la madera de palo borracho rosado o yuchán que se obtiene en los densos montes que rodean la comunidad. Suelen adoptar diversos tamaños: pequeñas.) como domésticos (toros.

Figura 5: Cerámica chané Figure 5: Chané ceramics. Figure 6: Chané animal mask.. 99 .. Figura 6: Máscara zoomorfa chané.Patrimonio Cultural y Pueblos Indígenas en Argentina: El Fomento a la Producción Artesanal en.

lavado de ropa. Si bien es una actividad que puede desarrollarse durante todo el año. en buena medida por la escasez de otras fuentes laborales. el cual se desarrolla en la vivienda familiar. Si bien la mayoría de los grupos domésticos cuentan con por lo menos un miembro que se dedica a la producción de cerámicas o máscaras. Prácticamente ninguna mujer realiza trabajos extradomésticos. distin- guimos diversos grados de participación de estas prácticas como fuente de ingreso. La transmisión del saber artesanal se suele consu- mar predominantemente durante la socialización: los niños y los jóvenes aprenden de sus padres. El artesano interviene en todas las fases del proceso productivo. Cecilia Mariana Benedetti El grupo doméstico organiza y controla el proceso de producción ar- tesanal. En menor medida realizan otras tareas como el cultivo en el cerco o la marisca en el monte. las mujeres se dedican a la- bores domésticas como el cuidado de los niños. que se realiza en forma esporádi- ca como forma de sobrellevar los períodos de desempleo. a otros para los cuales la producción de arte- sanías representa una actividad secundaria. en los mer- cados más importantes estas piezas enfrentan desfavorablemente una gran competencia con la cerámica de las áreas rurales del noroeste argentino. cuidado de aves de corral. más acorde a las necesidades utilitarias y gustos estéticos de los consumidores. En 100 . La producción alfarera registra una escasa salida comercial en la actua- lidad. Según los agentes de comercialización. elabo- ración de comidas. Esta dinámica está íntimamente ligada con la posibilidad de emplearse en las empresas petroleras de la zona. tíos o abuelos. pero difícilmente de otros artesanos no parientes. principalmente en las empresas petrolíferas de la zona. aseo. requiriendo una mínima o nula inversión de capital: las materias primas se obtienen de los recursos naturales de la zona y las herramientas son escasas y de confección casera. Además de la elaboración de alfarerías. más adelante veremos que este proceso está atravesando ciertas modificaciones en la actualidad. desde grupos que están “especializados” en la producción artesanal como principal medio de vida. pero en parte también porque no se trata de una práctica socialmente bien aceptada. Los hombres alternan la producción de máscaras con el trabajo asa- lariado. en las distintas unidades varía notablemente el carácter que adopta la ocupación. determinadas variaciones climáticas pueden llegar a disminuir su nivel: este es el caso del período de lluvias que dificulta la recolección de la materia prima y el secado de las piezas en general. esto se debe a que. En este sentido. principalmente en función de las estrategias de reproducción social que se desarrollan. De todas maneras.

Esta segunda modalidad es excluyente en el caso de los viajes hacia ciudades más lejanas. Si bien la intensidad de extracción sobre la especie es baja (no incluye el uso de maqui- nas. Buenos Aires. fenómeno que está desencadenando diversas transformaciones en los procesos productivos. muchas mujeres pasaron a colaborar más activamente en la producción de estos objetos. Córdoba. tanto a través de sus propios medios como a partir de financiamientos para participar en ferias y eventos.Patrimonio Cultural y Pueblos Indígenas en Argentina: El Fomento a la Producción Artesanal en.. podemos señalar la reducción de la disponibilidad de la materia prima principal para esta producción: el yuchán. ya que los productores no tienen la posibilidad de costear estos pasajes. Si bien el hombre es el que en gran medida sigue desarrollando el trabajo del formado. Así. Los si- tios de expendio incluyen tiendas especializadas en artesanías. negocios de artículos regionales. En efecto. Córdoba o Rosario. en los últimos años se advierte un incremento sostenido en la de- manda mercantil de máscaras.. los artesanos se trasladan hacia otras localidades –como Aguaray. mercados artesanales. en el presente el área de recolección se ha desplazado entre 7 y 15 kilómetros. las mujeres asumen una labor secundaria como el lijado de las piezas o bien un rol más relevante responsabilizándose por el pintado de las mismas. en algunos casos la obtención de la materia prima ha comenzado a monetarizarse. Tartagal. Salta– para vender sus piezas. En algunos casos las piezas son adquiridas en la comunidad por los mismos responsables de estos comercios. Consecuentemente. dedicándose en forma esporádica a la cerámica. como Buenos Aires. está espacialmente acotada y no presiona sobre otras especies). En primer lugar. ya sea por la necesidad de contrata- ción de servicios de flete para transportar la madera. termina generando una alta presión focalizada en el área inmediata. cambio. Con menor frecuencia. ferias y eventos. Por otro lado. Estas artesanías son vendidas tanto en mercados locales –Tartagal por ejemplo– como extralocales: Salta. en otros se obtienen a través de intermediarios. Incluso –aunque con menor frecuencia– pueden encarar la producción completa de las mismas: generalmente se trata de unidades pequeñas –las “miniatu- ras”– que debido a su costo y a su facilidad de transporte presentan gran salida mercantil en la actualidad. 101 . o en menor medida a través de la compra de la misma. mientras que anteriormente estos árboles se encontraban en las cercanías de la co- munidad. las mayores posibilidades de comercialización de las máscaras también derivaron en ciertos cambios en la división sexual del trabajo que presentaba anteriormente esta actividad. Rosario.

Asimismo. que fracasó ya que se realizó en terrenos contaminados con petróleo. sin embargo esta instalación no llegó a concretarse. Aunque muy incipientemente. Así. actualmente esta compañía proyecta la construcción de un museo en el paraje. o bien ha perdido relevancia. Nos expandiremos sobre su caracterización. cuyas intervenciones se limitan principalmente a invitaciones para vender artesanías en eventos locales. Cecilia Mariana Benedetti La trama institucional en campo durán En términos generales. esta situación se expresa en una serie de intervenciones implementa- das por organismos de diversa índole. donando ciertos materiales para construir un espacio para la enseñanza y la venta de artesanías. 102 . esta- blecen como sus propósitos “mejorar las condiciones de vida de los produc- tores” a partir de la comercialización de sus artesanías. debajo de las viviendas. líneas de acción y modalidades de relacionamiento con los artesanos en los próximos apartados. Esta iniciativa surgió vinculada al proyecto de exhibir un conjunto de urnas funerarias7 que se han hallado en la zona. cabe mencionar al Departamento de Cultura y Educación de la Municipalidad de Aguaray. o bien aún no se ha consolidado. las empresas petroleras de la zona también se han involucrado en este campo. entre los que se destacan una institución estatal provincial –la Secretaría de Cultura de Salta (SCS)– y dos Organizaciones No Gubernamentales (ONG). sino más bien acciones específicas desarrolladas por actores heterogéneos. La empresa petrolera Tecpetrol también intentó actuar en vinculación a esta problemática. que interactúan escasamente. Las Organizaciones No Gubernamentales Las dos ONG que actúan actualmente en Campo Durán están consti- tuidas como instituciones orientadas a la comercialización de producciones artesanales de pueblos indígenas y criollos en situación de pobreza. En la comunidad chané de Campo Durán. en Argentina no encontramos una política global coherente ni una labor interinstitucional articulada en torno a la problemática artesanal (Rotman 1999). Refinor procuró insta- lar un vivero para la reforestación del yuchán hace algunos años. Por un lado. existen otros cuya participación o bien es considerablemente menor. no aptos para el cultivo. pero también “pro- 7 Se trata de grandes cántaros de cerámica que antiguamente se utilizaban para enterrar a los muertos. Si bien los agentes anteriormente mencionados son los que adquieren mayor preeminencia en torno a la problemática artesanal en la actualidad. pero también se propone como sitio de venta de artesanías.

. sus iniciativas estarían cen- tradas en articular la creación de fuentes de trabajo basadas en las culturas locales con el fortalecimiento de las “tradiciones” y “las identidades étnicas”. el empleo infantil. centrados en la venta a los consumidores finales –quienes principalmente se ubican en sectores sociales medios-altos y altos– aun- que en menor medida también efectúan ventas mayoristas. que busca lograr términos de intercambio más justos para los productores excluidos y desfavorecidos. En esta dirección. Considerando los objetivos anteriormente mencionados. “rescatar sus valores”. su campo de actuación refiere principalmente a la mercantilización de máscaras de madera. siendo la adquisición de piezas de cerámica considerablemente menor. Implementan sus gestiones en parte a través del autofinanciamiento. planteándose que estas transacciones comercia- les constituyen contribuciones para que productores empobrecidos puedan “vivir dignamente”. 103 . en los 8 Información extraída de www. ambas ONG poseen locales propios en la ciudad de Buenos Aires. con difusión a nivel mundial. En tanto se apunta a que el consumidor ac- ceda a conocer el origen y el contexto que rodea a estas mercancías. para que pueda obtener ingresos suplementarios y mejorar sus condiciones de vida. cabe señalar que también desarrollan otras líneas de acción. que en los últimos años ha comenzado a consolidarse en Argen- tina: el “Comercio Justo”. la degradación del medio ambiente. mover su cultura”. El aspecto me- dular de la misma consiste en pagar al productor un precio superior al que se maneja en el mercado. especialmente destinadas a la exportación. así como no mercantilizar productos que involucren la explotación de trabajadores.Patrimonio Cultural y Pueblos Indígenas en Argentina: El Fomento a la Producción Artesanal en. En el caso espe- cífico de Campo Durán. Tal como veremos más adelante. Así se trata de una modalidad mercantil que trasciende lo económico poniendo en juego un complejo conjunto de valores éticos y morales (Carenzo y Benedetti 2006). se apunta a la construcción de un consumo “responsable”. estas ONG se inscriben en un movimiento de comercialización. La adhesión a esta modalidad es fuertemente publicitada en sus espacios de difusión y comercialización y está legitimada –en parte– por la pertenencia de estas organizaciones a la Federación Internacional de Comercio Alternativo (IFAT). “reivindicar la multiculturalidad que existe en el territorio argentino”.org. por ejemplo8. “solidario”. Es decir. Esta modalidad se presenta como una propuesta “alternativa” de intermediación.. y en parte a través de subsidios de organismos internacionales.setem. Con respecto a los consumidores. Otro de sus principios consiste en la consolidación de vínculos a largo plazo con los productores.

en esta dirección. y también se combinan con el envío de las arte- sanías a través de encomiendas. ciertas exigencias se vinculan con los objetivos “preservacionistas” de estos organismos. Con respecto a los productores. Por otro lado. En esta segunda modalidad. Por un lado. a través de folletos. la no consumación de los mismos puede conducir al debilitamiento o quiebre de los lazos. que son costeadas por estos organismos. el principal requerimiento es que sea 104 . Cabe señalar que estos organismos identifican la modalidad de comercialización de los intermediarios comerciales o “mayoristas” como una de las principales problemáticas que obstaculizan la consolidación de la artesanía como fuente de ingresos –debido a los bajos precios que se manejan en estas transaccio- nes– a la vez que sus bajos requerimientos cualitativos deterioran el carácter artístico de estas producciones. los artesanos destinan a ellos las piezas de menor calidad o aque- llas que sobran luego de cumplir con los requerimientos de la ONG. las ONG se relacionan individual- mente con un número limitado de familias chané. El establecimiento de criterios que definen y delimitan las piezas ar- tesanales destinadas a estos canales es fundamental en las transacciones. carteles. No se demandan rebajas por compras en cantidad. con respecto a otros intermediarios. explicaciones de los vendedores (Carenzo y Benedetti 2006). notas periodísticas. el pago por las artesanías es depositado en cuentas bancarias (en algunos casos financiadas por las ONG) o enviado a través de giros. estos límites son menos estrictos. ya que se entiende que al no tratarse de un trabajo mecanizado el costo de producción no se modifica. En la relación con las ONG. los significados que adquieren las piezas en el contexto local. Cecilia Mariana Benedetti sitios de expendio se presenta información sobre las condiciones de vidas de los artesanos. se plantea una relativa exclusividad entre los artesanos y la ONG que comercializa su producción. En esta línea. constituyendo lazos es- tables con las mismas y adquiriendo un volumen significativo de la produc- ción de sus miembros a precios entre un 30 y un 50 por ciento superiores respecto a los de otros intermediarios. el artesano asume por un lado el com- promiso de cumplir con los pedidos de piezas en cantidades y cualidades establecidas por estos organismos. Esta exclusividad adquiere centralidad respecto a la otra ONG. Las transacciones suelen desarrollarse en los hogares de los artesanos durante los viajes que los responsables de estas instituciones realizan. los procesos productivos que desarrollan. pero a la vez también permiten la diferenciación mer- cantil de los objetos.

durante nuestro trabajo de campo observamos que ciertos aspectos excluidos de este circuito de comercialización que no se correspon- derían con los modelos tradicionales –uso de témperas. la diferencia central de las ONG respecto a otros canales de comercialización refiere a la discrimi- nación del aspecto cualitativo de los objetos. implica su adecuación a las caracte- rísticas (formas. se valora especialmente la prolijidad. Así. la figura del tigre debe asemejarse al jaguar americano (tigre del monte) y no al tigre de Bengala (oriundo de África). reproduciéndose así un lugar subordinado para las mismas en las jerarquías culturales. aquí se pone en escena que la “autenticidad” a la cual estos organismos apelan constituye una construcción a partir de la cual se actualizan relaciones de poder im- plicadas en estos vínculos: son las ONG quienes deciden “qué representa a quién”. Es interesante señalar que si bien en sus locales las ONG apuntan a dar cuenta de las condiciones de vida actuales de los indígenas a través de diversos medios por un lado.. tamaños. En esta dirección. “todo natural” (según las palabras de los artesanos). es decir. motivos “exógenos” (como dragones)– sí se hacen presentes en las máscaras destinadas al uso interno en la celebración del pim pim. Es decir. se prefieren los diseños ancestrales o ciertos motivos asociados al territorio. la realización de tallas de líneas delicadas. 105 . por ejemplo.. es necesario discutir la efectiva valoración de “lo identitario”. por otro lado se pretende fomentar un tipo de producción artesanal que refiera al “pasado ancestral” de estos grupos. En el caso de la cerámica. la búsqueda de nuevos tonos y coloraciones. imponiendo sus criterios sobre las representaciones identitarias de estos pueblos. la posibilidad de inclusión de estas piezas en el ámbito mercantil al cual las ONG se dirigen. esto se expresa en la demanda de motivos de los antiguos. colores) y criterios de calidad de los compradores finales. en el caso de los animales que representan las máscaras.Patrimonio Cultural y Pueblos Indígenas en Argentina: El Fomento a la Producción Artesanal en. En este sentido. “lo local” que posibilitan estos canales mercantiles. De este modo. promoviendo así la elabora- ción de artesanías con altos niveles de calidad. esto implica fundamentalmente la exclusión de tallas que no estén relacionadas con la fauna de la zona. ex- cluyendo elementos que forman parte de la vida cotidiana de estos pueblos. estas producciones son valoradas mien- tras no contradigan los criterios estéticos de los consumidores (que tal como ya lo mencionamos pertenecen a los estratos medios o altos de la sociedad). Por otro lado. la complejización de las técnicas de pintado. que se prescin- da de productos industriales en la elaboración de las piezas. Así. En este sentido. Por otra parte.

cercos). La principal línea de acción de la SCS en la actualidad remitió a la organización de talleres para la transmisión del saber artesanal. Las clases se dictaban una vez por semana en la casa del maestro/a. esto implicó en cierta medida que la concurrencia se ligara a los contactos del artesano/a. Asimismo. ya que no sólo se han invo- lucrado artesanos. recibió financiamiento del Consejo Federal de Inversiones (CFI). cobrando un sueldo por esta tarea. el Programa de Promoción del Fortalecimien- to de la Familia y el Capital Social (PROFAM). o bien no se producen máscaras. o bien las mismas tienen escasa relevancia. sino también unidades domésticas donde. La Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta La Secretaría de Cultura de la provincia de Salta constituyó la institu- ción oficial que durante el trabajo de campo adquiría mayor preeminencia en Campo Durán. las ONG también implementan otros tipos de proyectos. Los mis- 9 Citado en “Los chané de Salta. Cecilia Mariana Benedetti Además de la comercialización. Uno de ellos remite a la reforesta- ción del palo borracho: así propone fomentar la plantación de este árbol en espacios domésticos (macetas. Este plan se ha difundido con gran amplitud. Consejo Nacional de la Mu- jer (CNM) y Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF). Los mismos estaban a cargo de ar- tesanos/ as experimentados/ as –con los cuales ya existían relaciones estable- cidas a partir de la comercialización–. por lo tanto este organismo atraviesa profundos cambios en el momento actual. Su accionar se encuadraba en un plan provincial más amplio para el sector artesanal. Es fundamental señalar que recientemente se han realizado elecciones en la provincia y consecuentemente ha ingresado una nueva gestión en el gobier- no. la asistencia técnica y financiera y la promoción para la comercialización”9. centrado en “la investigación y puesta en valor. ha intentado implementar diversas líneas de acción en torno a la producción artesanal chané que han alcanzado diferentes grados de relevancia. huertas. quienes transmitían sus habilidades a grupos de alumnos. otra de las acciones consistió en un programa de talleres para la enseñanza del saber artesanal que duró tres meses. Folleto divulgativo publicado por la Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta. Para la concreción de estos proyectos. aquí nos referiremos a los que se presentaron con mayor relevancia en nuestro trabajo de campo. que se basaron especialmente en lazos de parentesco. 106 . Una forma de estar en el mundo”. abonando al participante un pago ($25) por cada yuchán plantado que haya alcanzado cierto tamaño.

como los pinceles. éstos luego adquirieron cierta estabilidad. que no eran suficientes para todo el grupo. Existió una considerable desproporción en la cantidad de participantes en cada uno de los talleres. Así. en el caso de las máscaras. la inserción de esta institución en el ámbito mercantil no refería tanto a generar ingresos a partir de la comercialización (aunque sí se proyecta para el futuro) sino a difundir las piezas y generar contactos comerciales. tal como ya lo men- cionamos. Paralelamente. Cabe señalar que esta institución presentaba importancia especial- mente en la comercialización de cerámica. En el caso de las máscaras había alrededor de 16 alumnos. Este proyecto incluyó también el acondicionamiento del salón y la adquisición de mobiliario que permitiera la implementación del mismo. formas desparejas que denoten el no uso de moldes.. por lo cual no generaban ingresos significativos y continuos para los artesanos.. Con respecto a las instancias productivas. mos presentaron continuidad en el ciclo anual y se realizaron de lunes a viernes durante dos horas en espacios pertenecientes al centro vecinal de la comunidad. apuntando a invo- lucrar a un gran número de artesanos. Por ejemplo. la comercialización de producciones artesa- nales no constituía una línea de acción central para la SCS. cuya inserción mercantil ha declinado considerablemente en las últimas décadas. Se suponía que este 107 . cuyas edades oscilaban entre ocho y diez años aproximadamente (no se permitió la par- ticipación de menores ya que la actividad involucraba la utilización de ele- mentos cortantes). A diferencia de las ONG. como apoyo escolar y un merendero. Si bien en principio se había planteado que los puestos de maestra/o fueran rotativos. que- dando a cargo de un mascarero y una ceramista. diseños geométricos. condiciones que han generado ciertos problemas operativos. Otras dificultades surgieron de la escasez de ciertas herramientas. Cabe señalar que el financiamiento de los talleres no contempló la provisión de las materias primas ni de las herramientas. si bien también se realizaban compras de artesanías destinadas especialmente a ferias (tanto nacionales como internacionales) y museos. Estas transacciones solían realizarse en el salón comunitario de la “misión”.Patrimonio Cultural y Pueblos Indígenas en Argentina: El Fomento a la Producción Artesanal en. En esta dirección. al mismo tiempo eran esporádicas y de volúmenes pequeños. menor pulido. se fomentaba la producción de piezas que condensaran ciertas técnicas y motivos: cocción en pozo. se ofrecían otras actividades. el taller estaba sujeto a que el maestro disponga de dinero para pagar el flete para el acarreo de la madera. se apuntaba a difundir el “valor diferencial” de esta alfare- ría a través de dos líneas complementarias. en el caso de la cerámica. había sólo una aprendiz de 17 años.

a la vez que se enfatiza en la minuciosidad y precisión de ciertos detalles como los plumajes. desarrollando procesos productivos más complejos (Benedetti y Carenzo 2005). que son considerablemente menores a las de los antepasados. por ejemplo. a pesar de que implicara ciertas características –aspecto más tosco. Esto se expresa especialmente en la pintura de las máscaras: así. caracterizado por la sistematiza- ción del proceso de trabajo. la mayor planificación de la producción artesa- nal y el desarrollo de un estilo propio. En las instancias productivas. observamos 108 . podemos pensar que estos artesanos están atra- vesando un proceso de profesionalización. etc. según palabras de una funcionaria de esta institución. se incrementan la cantidad de “capas” para lograr mayor intensidad y consistencia de los colores (realizándose entre dos o tres pasa- das en vez de una). esto posibilita menores volúmenes de producción: en el caso de las piezas de alta calidad es posible pintar entre tres y cinco unidades por día. En términos generales. aunque también debían conservar los tamaños actuales de las piezas. Si bien estos criterios de calidad propuestos por las ONG en prin- cipio son centrales en las transacciones con estos organismos. menor brillo. Implicancias de las acciones de fomento artesanal Nuevos canales de comercialización y procesos de diferenciación entre los artesanos Tal como hemos señalado. el accionar de las ONG en los circuitos de comercialización ha implicado la consolidación de una producción –espe- cialmente de máscaras– de alta calidad. en los espacios de exhibición/ comercialización estas piezas se acompañaban con información –a través de folletos y carteles– con el objetivo de que el consumidor ad- quiriera las alfarerías a partir de conocer y apreciar su “valor cultural” como “algo único” de “un puñado de chane que quedan”. los ojos. menor prolijidad– que no son acordes a las demandas estéticas ge- nerales de los consumidores. Así apuntan a diferenciar y destacar su artesanía. mientras que esta cantidad asciende a diez cuando se trata de objetos con menores exigencias cualitati- vas. Cecilia Mariana Benedetti tipo de alfarería se asimilaría más estrechamente con la de “los antiguos”. Desde ya. por otro lado. Esto posibilitaría distinguir en el mercado a esta cerámica de la que elaboran otros grupos. esto generó el surgimiento de distinciones entre los artesanos que se dirigen a este circuito de comercialización y aquellos que no lo hacen. Por lo tanto.

y en el tallado en menor medida. en parte debido a las rebajas que exigen los mayoristas para compras de gran volumen. En este sentido. a diferencia de los hogares donde únicamente se recurre a la actividad artesanal frente a la es- casez de trabajo asalariado. en las transacciones entre artesanos e intermediarios. Sin embargo.Patrimonio Cultural y Pueblos Indígenas en Argentina: El Fomento a la Producción Artesanal en. En las transacciones con las ONG. Asimismo. que en cambio se expresa –tal como ya lo señalamos– en la pintura. la valorización diferencial de esta producción está garantizada a través de precios acordados. logran un ingreso complementario durante las temporadas donde adquieren relevancia otras fuentes de ingreso –que suele ser destinado a la compra de indumentaria o calzado para los generalmente 109 . Pero estos nuevos criterios lentamente también comienzan a extenderse a otros intermedia- rios. Así. desde la perspectiva de los artesanos que se enfocan hacia este tipo de producción. durante nuestro trabajo de campo. Por otro lado. especialmente el trabajo asalariado. expresando que ellos quieren aprender a hacer máscaras similares a las de este productor. este tipo de producción implica incipientemente el surgi- miento de nuevos criterios para el establecimiento de precios.. De esta manera. Sin embargo. garante de la destreza en el oficio. en parte debido a la competencia en la oferta. Por lo tanto. en estas artesanías de alta ca- lidad. y así los artesanos desarrollan nuevas prácticas para fijar los precios –en buena medida gracias a la capacitación de estos organismos– como por ejemplo calcular el tiempo que demanda la producción de las unidades. las unidades domésticas que se vinculan con las ONG mantienen la continuidad en la producción durante los períodos de empleo. venderle a una ONG implica cierto prestigio.. se presenta la noción de que ser un “buen artesano” implica cumplir con estos parámetros cualitativos. los costos de los objetos varían según su tamaño. no siempre es posible apelar a estos parámetros. los acuerdos entre estos organismos y los artesanos que hemos mencionado anteriormente implican cumplir con el abastecimiento de piezas con cierta continuidad. en los períodos donde los hombres están empleados en las empresas. la au- sencia prolongada del artesano o la falta de stock de piezas puede debilitar la relación comercial con los compradores. este aspecto no refleja la cantidad de trabajo incorporado al producto. Por ejemplo. pero también de aquellos que no lo hacen. varios niños y jóvenes señalaron como su referente a uno de los artesanos vinculado estre- chamente a una de las ONG. que son superiores a los que se manejan en el mercado. que paulatinamente han comenzado a ampliarse a la comercialización en general. Esta cuestión se pone en juego en relación al carácter complementario de la artesanía con otras fuentes de ingresos de la unidad doméstica. En la misma línea. Generalmen- te.

que se convierte en un valor negativo. Por lo tanto estas artesanas y sus modalidades 110 . En esta direc- ción. En general. han tenido cierto impacto en relación a las representaciones sobre la actividad artesanal y la artesanía. en la configuración de la artesanía como una fuente de ingre- sos. Cecilia Mariana Benedetti numerosos grupos familiares– y enfrentan con mayor solidez la ausencia de estas fuentes. se señala que ellos “no le dan importancia” o “no se toman en serio la artesanía”. a través de la intensificación del pulido logran que las mismas tengan un aspecto más brilloso. Es interesante señalar que en esta cuestión se suele permear la dimensión étnica. Estos últimos son criticados por vender piezas de inferior calidad a bajos precios. en el caso específico de la cerámica. las que cuentan con más vínculos co- merciales y por lo tanto logran mayores ventas han innovado respecto a las técnicas y motivos: así cuentan con un horno para la cocción de las piezas. Esta diferenciación entre los artesanos se expresa en la comunidad en disputas donde se ponen en escena las representaciones actuales sobre la ac- tividad artesanal. Esta competencia actualmente también se ha imbricado con los criterios de legitimidad que ha difundido la SCS respecto a las piezas. Así. implementan formas y motivos de los “an- tiguos” pero también otros más modernos. sin “hacer valer las artesanías”. de quienes “se acuerdan de que son indígenas” única- mente frente a la necesidad económica al estar desempleados. se ha articulado con las disputas de larga data referida a quiénes son las “mejores” artesanas. y por lo tanto encaran con mayor profesionalismo la producción artesanal. Así. a la vez que no cumplen con los pedidos deteriorando la imagen de toda la comunidad. aspecto que se articula con una actitud en general de no preocuparse por “progresar” o “salir adelante”. presentan gran prolijidad tanto en el formado como en la decoración de las piezas. Los artesanos caracterizan esta actitud “condenable” a partir de la falta de continuidad en la producción (especialmente durante los períodos donde los hombres están empleados en las empresas). que usualmente se dirime en relación a quienes tienen mayor éxito comercial. o también del desinterés por “mejorar” la producción. distinguiéndose entre aquellos que valorizan las tradiciones chané. esta diferenciación en las modalidades productivas tiende a convertirse en una jerarquización donde se disputa por la forma “correcta” de abordar la actividad artesanal. Si bien las compras que realiza la SCS no son de gran volumen. Así quienes han logrado la consolidación de lazos estables con las ONG se diferencian como “artesanos” de los que “hacen artesanías” (Benedetti y Carenzo 2005).

En términos generales. Así puede explicarse la diferencia cuantitativa de alumnos en los talleres de máscaras y cerámica a partir de la posibilidad de mercantilización de las piezas. que involucra una sistematización en la transmisión del conocimiento y al mismo tiempo una menor relevancia del grupo familiar en esta actividad. destacando la exclusión de las mismas de la comercialización con la SCS. en cambio. Desde la perspectiva de los participantes. que no representan a la “cerámica de aquí” y sobre todo.. llevaba piezas de sus alumnos para vender cuando participa en ferias y eventos en grandes ciudades. en estos espacios las representaciones sobre la concepción de la actividad artesanal estaban fuertemente permeadas por su configuración como una fuente de ingresos. la disponibilidad de maestras ha sido considerablemente mayor. productivas son criticadas. entre las cuales son preeminentes la escasez de fuentes laborales para las mujeres y la reducida salida comercial de la alfarería. estos talleres eran percibidos como espacios para la adquisición de una salida laboral. Al mismo tiempo.Patrimonio Cultural y Pueblos Indígenas en Argentina: El Fomento a la Producción Artesanal en. Quienes trabajan en la empresa. Sin embargo. En el caso de la cerámica. los mismos no implicaron necesariamente un desplazamiento del aprendizaje informal. En el caso de los hombres. Nuevas fuentes de ingresos relacionadas con la actividad artesanal Si bien los talleres se han planteado especialmente frente a la pro- blemática de asegurar la transmisión del saber artesanal. han preferido dedicar su tiempo libre a la producción de artesanías –y no a su docencia–. Podemos pensar que a partir de la existencia de los talleres la adqui- sición del saber artesanal estaría atravesando un proceso de formalización.. que es más redituable económicamente. estos proyectos impactaron en la comunidad principalmente a partir del surgimiento de una nueva salida laboral para los artesanos: la enseñanza. 111 . debido a los bajos sueldos que se reciben por esta tarea. sin alternar con el trabajo asalariado. ya que los niños también continuaron formándose simultáneamente con sus parientes en el marco doméstico. En esta dirección. el maestro mascarero –junto con las técnicas de producción– transmitía ciertas cuestiones sobre comercialización: por ejemplo cómo “mostrarse” y explicar sobre las artesanías a los compradores. aduciendo sus piezas que no se asemejan “a lo que hacían los antiguos”. Podemos relacionar esta cuestión con diversas variables que ya mencionamos. la misma resultó apreciable especialmente para los productores que se dedican ex- clusivamente a la artesanía.

la ausencia de articulación entre el Estado y las ONG implica que –aunque con ciertas particularidades– ciertas gestiones imple- mentadas sean similares. organismos internacionales. Por último. este aspecto no se presenta con contundencia respecto a otras líneas de acción. En términos generales. ONG. Cabe aclarar que estos ár- boles estarán lo suficientemente crecidos para permitir el aprovechamiento de la madera en quince años aproximadamente. permitiendo a los sujetos recurrir a ambas opciones. estas acciones están contextualizadas en el marco de las dificultades para la obtención de esta materia prima. Esto se evidencia por ejemplo en el caso de los talleres. cabe señalar que para la comunidad en general estos talleres están fuertemente asociados a la transmisión del saber artesa- nal a los criollos –especialmente niños–. Consideraciones Finales La concepción del patrimonio como recurso para el desarrollo –espe- cialmente en los casos de grupos subalternos en condiciones de marginali- dad y altos niveles de pobreza– adquiere gran relevancia en la actualidad en los discursos de agentes diversos. es importante destacar que este proyecto ha contribuido considerablemente a la conscien- tización sobre esta problemática y a la búsqueda de soluciones frente a la misma. en esta línea. un individuo nos señaló que él participaba en el proyecto para luego poder vender la madera. Tal como lo señalamos anteriormente. no presentándose una correla- ción directa entre la producción de máscaras y la participación en el pro- yecto (como señalamos anteriormente). Por otro lado. no se expre- saron importantes conflictos respecto a este tema. aunque algunos consi- deran que los criollos tienen “manos duras”. Las tareas de plantación y cuidado solían ser realizadas por las mujeres de las unidades domésticas. el proyecto para la reforestación del yuchán también implicó en cierta medida una nueva fuente de ingreso ligada a la artesanía. donde la existencia de dos espacios de enseñanza implicó una am- pliación de la oferta. agencias de cooperación. mayor dificultad para aprender. sectores aca- 112 . Si bien estaba ligado a otros fines. Cecilia Mariana Benedetti En esta dirección. tales como instituciones gubernamentales. es decir. Asimismo. ya sea de instancias de aprendizaje para los alumnos. si bien en la comercialización en cierta medida se desarrollan ciertos pactos de relativa exclusividad entre las ONG y los artesanos. quienes no pueden adquirir estos conocimientos en el grupo doméstico. ya sea de la fuente laboral como maestros/ as.

. Así. se constituye como un elemento inocuo sin fuerza ni significado (Devalle 1989). y por lo tanto son ellas quienes delinean las definiciones identitarias legítimas. generando diferenciaciones entre los artesanos según al tipo de producción al cual se enfoquen. démicos. Lentamente. las representaciones sobre la alteridad indígena que construyen y reproducen estos agentes no sólo adquieren legitimidad entre consumidores externos. que respon- den al “nosotros de los otros” en términos de Prats. Especialmente los segundos focalizan en el campo de la comercia- lización. Esto se expresa no sólo en los objetos que se comercializan sino también en la información que acompaña a los mismos sobre la realidad de estos pueblos en la actualidad. sino también entre los mismos artesanos de la comunidad. este fenómeno desencadena transfor- maciones en los procesos de trabajo ligados a la elaboración de piezas de alta calidad. se activan procesos de patrimonialización donde se construyen definiciones identitarias orientadas por el destino comercial de los objetos. 113 .Patrimonio Cultural y Pueblos Indígenas en Argentina: El Fomento a la Producción Artesanal en. noso- tros observamos que actualmente la implementación de acciones centradas en estas propuestas es llevada a cabo por organismos tanto oficiales como no oficiales. A partir de la reflexión sobre la actividad artesanal en la comunidad chané de Campo Durán.. la cual constituye una selección y un recorte acorde a los objetivos de estas instituciones. En esta dirección. Así “ser un buen artesano”. “darle importancia a la artesanía” comienza a ser asociado a la producción de este tipo de objetos y al cumplimiento de las pautas que establecen estos agentes de comercializa- ción. estos criterios van permeando las definiciones y las representaciones de los artesanos y su relación con la artesanía. podemos pensar que la reivindicación de lo local y la diversidad cultural a través de esta modalidad. a la vez que estas conductas también empiezan a ligarse en la comu- nidad con concepciones tales como “defender la cultura nuestra”. En las instancias productivas. parafraseando a Devalle. determinados bienes son valorizados como representaciones identitarias de los grupos que las producen de acuerdo a definiciones y cri- terios que permitan su inserción en mercados globales. En esta línea. En esta dirección. delimitando un tipo de producción artesanal destinada a estos cir- cuitos centrado en la combinación de aspectos preservacionistas con pautas de calidad orientadas al “consumo global”. observamos que son estas instituciones quienes estipulan criterios que deben cumplir las piezas para ser representativas de lo local. que redundan en un proceso al que noso- tros hemos definido como “profesionalización”. Si bien desde los discursos de estos organismos se propone el “for- talecimiento” de las tradiciones y la revalorización de la cultura indígena.

En Antropología y políticas culturales. E. En términos ge- nerales. y R. 2005. Desde la perspectiva de los artesanos. México. 2003. Ceballos. el trabajo asalariado en las empresas petroleras continúa pre- sentando una importancia fundamental en la mayoría de las unidades do- mésticas. pp: 43-52. 2006. Patrimonio e identidad. Ponencia presentada en las III Jornadas de Investiga- ción en Antropología Social. cabe señalar que aunque estos proyectos consolidan e incrementan la participación de la artesanía como fuente de ingreso en las unidades domésticas. Benedetti. estas acciones se constituyen como nuevas fuentes laborales vinculadas a la actividad. “Identidad nacional y patrimonio cultural: los conflictos ocultos y las convergencias”. Departamento Nacional de Antropología y Folklore. G. “Transformaciones económicas en el Chaco Salteño: una aproximación a la problemática artesanal en la comunidad cha- né de Campo Durán”. Revista Artesanías de América 55: 73-98. En El patrimonio cultural de México. compilado por R. C. 1993. que representan un ingreso complementario para las familias. Argentina. Cecilia Mariana Benedetti Simultáneamente. 1989. Bonfil Batalla. G. estos procesos son emergentes tanto de procesos históricos como de un contexto socioeconómico más amplio que continúan reproduciendo la subordinación económica. E. Buenos Aires. Florescano. 114 . Argentina. “Representaciones identitarias en espacios públicos. y S. Carenzo. Los pinpines de Tartagal”. Slavutsky. pp. Buenos Aires. Belli. Bonfil Batalla. Ponencia presentada en las IV Jornadas de Investi- gación en Antropología Social. “Entre lo global y lo local. política y social de los pueblos indígenas. En este sentido. La revitalización de la produc- ción artesanal en España”. “Nuestro patrimonio cultural: un laberinto de significa- dos”. Bibliografía Aguilar Criado. se destacan otras gestiones destinadas a asegurar la reproducción/continuidad de la actividad artesanal. 19-39. Así. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires. podemos pensar que estas propuestas vinculadas al desarrollo lo- cal y a la “cultura como recurso” hasta el momento no han permitido ni subvertir la situación de pobreza en la que se encuentran los pueblos in- dígenas ni lograr una efectiva valoración de la diversidad cultural. que operan sobre pro- blemáticas tales como el abastecimiento de las materias primas o la trans- misión de los saberes. compilado por E.

compilado por E. pp. “Percepciones de la cultura en la posmodernidad”. México. 1998. Florescano. García Canclini. R. fragmentacao e diversidade na América Latina. Machuca. Maybury Lewis. metáforas. pp. compilado por S. M. México. Trabajo presenta- do en el Seminario Doctoral: ¿Desarrollo rural. “Los usos sociales del patrimonio cultural”. pp: 11-40. 2002. “El patrimonio cultural y la política de la cultura”. En Estudios antropológicos sobre la cuestión indígena. T. Devalle. Radovich y A. Resistencia étnica y poder de Estado. y C. En Estudios antropológicos sobre la cuestión indígena. Acampora y V. Benedetti. “Estructura de Oportunidad Política de los movimientos indígenas Latinoamericanos”. 1999. Recife. N. Metraux. S. México. Slavutsky. J. 2003. Florescano. Buenos Aires. 2006. Nueva Imagen. “El “estado actual” de las artesanías indígenas como exploración de una problemática”. compilado por J. Florescano. Editorial Minerva. Sacco. Reflexiones en torno a la construcción de nuevos paradigmas en el desarrollo”.Patrimonio Cultural y Pueblos Indígenas en Argentina: El Fomento a la Producción Artesanal en. Prats. E. En El pat- rimonio cultural de México. Zarur. 1997. México.Scout y G. “Introducción. García Canclini. Rotman. 115 . A. 9-39. Fondo de Cultura Económica. En El pat- rimonio cultural de México. Revista Alteridades 23: 109-123. Desarrollo rural e identidad cultural: re- flexiones teóricas y casos empíricos. Las culturas populares en el capitalismo. A. Balazote.org). 67-81. 1930. pp: 41-61. 1989. Belli. Universitaria da UFPE. “Etudes sur la civilisation des indiens chiriguano”. El Colegio de México. 1993. L. “El tigre sigue aquí”. Balazote. Fonte. compilado por P. En Iden- tidade. En La diversidad prohibida. y E.. Devalle. Editorial Minerva. N. Centro Latinoamericano para el desarrollo rural. Etnicidad: discursos. 1993.rimisp. compilado por E. Santiago (disponible en http://www. Facultad de Filosofía y Letras. Carenzo. Ed. Revista Al- teridades 8: 27-41. Universidad de Buenos Aires. Radovich y A. Barcelona. pp: 11-18. 1982. 1999. Ariel. desarrollo local. pp. 2006. realidades”. Fondo de Cultura Económica. Antropología y patrimonio. D..rural.. Buenos Aires. compilado por J. 83-96. “Identidade etnica em estados pluriculturais”. Revista del Instituto de Etnología de la Universidad Nacional de Tucumán I: 295:493. Gómez Suárez. M. S. “Territorio e identidades. desa- rrollo territorial rural?.

rimisp. Santiago (disponible en http://www. 2006. La identidad cultural y el desarrollo territorial rural. Cecilia Mariana Benedetti Soto Uribe. Centro Latinoamericano para el desarrollo rural. una aproximación desde Colombia. 116 .org). D.

2008: 117-141 “En la Radio han dicho que no se Puede Tocar Nada…”. Consideramos que es de suma importancia conocer aquel mundo de significaciones que crean y recrean los sujetos y comunidades. Universidad Nacional de Catamarca.com Recibido: Marzo 2008. Catamarca. Avenida Bel- grano 300. República Argentina. Pabellón Norte. arqueológico. conserva- ción y revalorización del patrimonio histórico y cultural solemos referirnos a aquellas pautas y reglamentaciones que como grupo selecto estamos autorizados a recomendar. Reflexiones sobre el Patrimonio Arqueológico en la Provincia de San Juan (Argentina)1.Revista de Antropología N°19. En relación a esto. y someter esta situación a crítica debería ser una prioridad de la agenda de las investigaciones. E-mail: cayanacolectivodearqueologia@gmail. ¿Pero qué sucede con aquellas ideas. Predio Universitario. Aceptado: Octubre 2008. Original- mente este trabajo fue presentado con el título: “El Patrimonio Arqueológico de la Provincia de San Juan en la versión de la gente”. Escuela de Arqueología. cultural? Definir a priori las carac- terísticas y significados de los bienes culturales de las sociedades ha sido siempre la política imperante en nuestro país. “In the radio they have said that nothing can be touched…” Reflections about the archaeological heritage in San Juan (Argentine). Enfatizamos la 1 Este trabajo fue presentado con modificaciones en la “Mesa Redonda: Preservación del patrimonio arqueológi- co: Propuestas pedagógicas desde distintos espacios socioculturales” del XVI Congreso Nacional de Arqueología Argentina llevado a cabo en la ciudad de San Salvador de Jujuy entre el 8 al 12 de octubre de 2007. Carina Jofré y Gabriela González Resumen Cuando los/as arqueólogos/as hablamos de protección. . aquí nos referimos a al- gunos aspectos de una investigación arqueológica que actualmente se encuentra en curso en la Provincia de San Juan. conceptos y significados que los sujetos y comunida- des no científicas o académicas poseen acerca de su propio patri- monio histórico. 2007 . San Fernando del valle de Catamarca. 2 Cayana: Colectivo de Arqueología. como una forma de involucramiento sincero con el trabajo arqueo- lógico que realizamos.

Argentina. Abstract When archaeologists speak about protection. Key words: Archaeological heritage. 118 . mientras que las campañas militares se encargarían del exterminio físico de lo indígenas y la posterior ocupación de sus tierras. Breve caracterización de las investigaciones arqueológicas en la provincia de san juan La meta de la ciencia decimonónica era deshistorizar al indio. San Juan. Palabras claves: Patrimonio arqueológico. their elaborations of the uses and meanings of the archaeolo- gical heritage. negarle su identidad y cultura (Stagnaro 1993). Significaciones sociales. conservation and re- valuation about the historical and cultural heritage we usually talk about those guidelines and regulations we are authorized to recom- mend as a select group. Dentro de este proyecto de nación en Argentina se generaron políticas culturales que recortaron. archaeological cultural heritage? To define beforehand the characteristics and meaning of the cul- tural goods of the societies has always been the prevailing policy in our country. as a real way of becoming part of the archaeological work we make. sus elaboraciones de los usos y significados del patrimonio cultural arqueológico. In this way. we will talk about some aspects of an archaeological investigation in course in San Juan. We want to emphasize in the relationship that the social agents and some communities make about the indigenous past. We considered it is very important to know those meanings that the agents or actors and communities create and recreate. Social meanings. el Estado y algunos sectores privados fueron asumiendo el papel para definir el patrimo- nio cultural que correspondería a la nación argentina. concepts and meaning that the actors and academic or scientists communities have about their own historical. What happens to those ideas. En este proceso. privilegiaron y conservaron determinados campos del patrimonio cultural. Carina Jofré y Gabriela González relación que los agentes sociales y algunas comunidades entablan con el pasado indígena. suprimieron. and to make a reflection about this situation must be taken as a priority of the investigations. San Juan.

2004). 1992. Martin de Zurita. entre otros). Shobinguer. 2000. Estas investigaciones fueron desarrolladas desde el recientemente denomi- nado “Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo Prof. 1966. 119 . temas relacionados con la historia reciente. muchas de las cuales no tuvieron resolución de continuidad (Berberian. La Prehistoria fue atribuida a esas “otras sociedades” que poblaron la provincia y que hoy se presumen desaparecidas. Salvo algunos trabajos de Micheli. Berberian.. González. Prieto. Por su parte. de una manera u otra. 2000. Reflexiones sobre el Patrimonio. 1996. Riveros (2004). 1968. exten- diéndose por casi toda la provincia y abarcando diferentes lugares y periodos de ocupación indígena prehispánica. Iribarren Char- lin. sobreponiendo así sus interpretaciones sobre el pasado local. Riveros y Varela (2001). entre otros). en los cuales se abordó el estudio de algunos momentos históricos de intro- ducción española y colonia (aunque siempre con énfasis en la interacción con sociedades indígenas) (Micheli. 1994. entre otros) en la provincia no se desarrollaron otras líneas de investigación que se embarcaran en otros tipos de estudios arqueológicos como. 1934. 1976. 2004. 1967. Gambier y Sachero (1969. Debenedetti. al cual siguieron algunas breves pero conocidas publicaciones en la provincia.En la Radio han dicho que no se Puede Tocar Nada…”. Beorchia Nigris. 1977. 2001. ubi- cada en un pasado lejano. 1979. en sus comienzos. 1917. 1981. Sachero. 1996. Lo indígena fue asimilado a la naturaleza –más cercana a lo salvaje y bárbaro– y separado de la “cultura provincial sanjuanina”. poseía la denominación de “Museo Arqueológico D. 1962. por ejemplo. La historia indígena se convirtió en la Prehistoria provincial que. fueron apropiándose física y simbólicamente de la cultura material indígena. 1998. 1971. 1998. Entre algunas de sus conocidas publicacio- nes pueden mencionarse: Gambier (1970. La historia de las investigaciones arqueológicas en San Juan puede si- tuarse desde el temprano trabajo de Aguiar (1900). 1975. Es posible que esta situación ten- ga relación con la sedimentada percepción local de la arqueología como una disciplina solamente dedicada al estudio de sociedades indígenas de épocas prehispánicas. Calandra y Sachero. 1983. desde fines de 1960 se comenzó a desarrollar en la provincia una monolítica línea de investigación dirigida por Gambier y posteriormente por Micheli. la transformación de lo indígena en obje- tos y sitios arqueológicos susceptibles de integrar el patrimonio arqueológico de la provincia fue un proceso iniciado por las élites locales que. 1985. 1988. 3 Antiguamente. F.. se diferenció del pasado histórico provincial más cercano. 1992. Micheli (1983. 1975. Vignati. Gambeta. 1952. Castro y Castro. En la provincia de San Juan. Mariano Gambier”3 (dependiente de la Universidad Nacional de San Juan). Sarmiento”. 1970). 1997.

2001. algunas de ellas se han afianzado más reciente- mente desde centros de investigaciones fuera de la provincia (Barcena. 2006). en nuestra área de es- tudio predomina el enfoque histórico cultural caracterizado por una jerga descriptiva que organizó la cultura material indígena en un marco temporal de culturas. esta arqueología ambiental no ha creado datos locales o mi- crorregionales detallados tal y como lo argumenta Politis (2003. 2004. compuesta por “culturas indígenas desaparecidas” (Jofré. Consens. 1997. No obstante. 1975. 2004. Podestá y Rolandi. dando prioridad a las explicaciones que hablan de adaptaciones ecológicas de los sujetos en ambientes hostiles (Jofré 2008).. 2003. Con ello restringió su teoría y práctica al pasado. 2000. como modo de distanciamiento del objeto de estudio creado (Gnecco. Gambier. 2006a) en su caracterización de esta línea de investigación en un contexto mayor. Jofré et al. 2002. Micheli. 2006. 2001. Tal y como lo sostiene Politis (2003. 2007. Escolar. Podemos afirmar que en el caso de San Juan hay una tendencia hacia este enfoque con una orientación ecológica. Shobinguer. García. 2007. 2008a. Algunos investigadores han sido más categóricos que otros al respecto (Beorchia Nigris. 2004. 2008). pregonando la idea de que el pasado era un tema clausurado cuyo tratamiento en el pre- 120 . 1991. 2003. 1983. entre otros). cuyas interpretaciones acerca del cambio cultural surgen en relación a mo- dificaciones ambientales. acerca de la discontinuidad cultural y biológica entre los sujetos indígenas del pasado y las poblaciones actuales. Sobre esta negación se construyó una secuencia arqueológica regional mensurable con grados de menor a mayor complejidad. 1988. Jofré. 2006a). Desde el pensamiento tipológico (Gnecco y Langebaek. Damiani. 1991-1992. García. sobre todo. 1989. 2008b. 1985. 2008. aquella arqueología normativa plantó sus bases sobre la idea de una dicotomización entre pasado y presente. 2001. 1999). 1977. 2006.. 1994. Consens. Podestá et al. 1998. descartando así la posibilidad de involucrarse en las problemáticas y conflictos sociales del presente y. negándose su permanencia en el presente. 1966). Particularmente estas investigaciones locales se definen por un escaso desarrollo teórico acompañado de metodo- logías que adoptan las topologías y seriaciones cerámicas afanadas por esta- blecer secuencias que homologan la variabilidad arqueológica en unidades estratigráficas significativas (ídem). La alteridad indígena fue relegada al pasado. 2000. Carina Jofré y Gabriela González Otras investigaciones arqueológicas y antropológicas se han venido desarrollado en San Juan. Un rasgo característico de estas investigaciones en San Juan es que los investigadores han coincidido en sus interpretaciones. algunas de corte na- cionalista. períodos y fases (ídem). 1996.

si bien las interpretaciones científicas mencionadas tienen un impacto sociocultural profundo al generar un corte y vaciamiento histórico (Jofré et al. Así. 2006.En la Radio han dicho que no se Puede Tocar Nada…”. 2008b). marcando una ruptura con las concepciones neopositivistas de la arqueo- logía de fines de los años 60 (Navarrete. sente sólo posee una importancia para el estudio científico como testimonio de la historia de las culturas y civilizaciones. 2008a).. Consecuencias prácticas de los discursos arqueológicos en San Juan. Nastri (2004). por ejemplo. Vale decir que algunos trabajos de la Arqueología Social Latinoameri- cana plantearon ya la necesidad de una arqueología socialmente relevante y comprometida políticamente (Lumbreras. Sanoja y Vargas. Gnecco (1999). de las cuales intentamos dar cuenta en este artículo. 2005b). han enfatizado la perspectiva crítica y conciente de la situación neocolonial del contexto latinoamericano y sus consecuencias últimas en la generación y validación del conocimiento científico construido por las arqueologías locales (Politis. Nuestras investigaciones. En la actualidad. Desde comien- zos del 2006 hemos venido trabajando acerca de la importancia de rastrear las representaciones sociales y sus modos locales de narración. El caso de los medios de difusión educativos En este recorrido creemos encontrar entonces. Haber (2005a. vinculados a “lo indígena” y “lo arqueológico”. Algunas investigaciones han empezado a revertir este distanciamiento entre las investigaciones y las comunidades involucradas poniendo en crisis las categorías conceptuales más empleadas de la arqueología sanjuanina y evidenciando las consecuencias últimas de estos discursos arqueológicos en el presente. 2007. 2003). 1995). trabajos como los de Angelo (2006). 1981. con el fin de situar nuestras propias inves- tigaciones en el marco de las problemáticas locales.. pretenden desarrollar una arqueología desde una “construcción co- lectiva de conocimiento” (Jofre et al. la relación constitu- tiva y el contexto histórico-político desde el cual emerge como tal nuestra 121 . tratando de generar una apropiación social positiva de las comunidades involucradas. Gnecco y Langenbaek (2006). Reflexiones sobre el Patrimonio. Navarrete (2004).. los estudios etnográficos de Escolar han de- mostrado que. 2004). algunas comunidades locales suelen emplear las mismas “monumentalizaciones arqueológicas” para reinterpretar su presente-pasado en términos de continuidad (Escolar. 2006b)..

auspiciada por el Minis- terio de Educación de la República Argentina. En este sentido. Un patrimonio que se define de todos pero que. pareciera ser sólo definido por algunos pocos capaci- tados “para protegerlo y cuidarlo”. contradictoriamente. Provincia de San Juan. un ejemplo interesante lo constituye una página de internet de Educ. La entrevista es realizada a Mariano Gambier y Teresa Michieli. ¿Qué harías entonces? -¿Ya pensaste una respuesta? Compárala con la que cuenta un espe- cialista. La página está dirigida a un público en edad escolar. Carina Jofré y Gabriela González disciplina. como lo establece la legislación provin- 122 . -¿A dónde van las momias que se encuentran en un sitio arqueológi- co? -¿Ya pensaste una respuesta? Compárala con la que cuenta un espe- cialista.ar. en la cual se puede acceder a información sobre hallazgos arqueológicos de Calingasta. -¿Por qué pensás que se les da tanta importancia a los restos arqueoló- gicos? ¿Para qué pensás que sirven? -¿Ya pensaste una respuesta? Compárala con la que cuenta un espe- cialista. Excavas un poco y te das cuenta de que estás frente a un hallazgo arqueológico muy importante. trans- cribimos una parte de la misma a continuación: ¿Adónde se llevaron las piezas halladas? Todos los restos arqueológicos (tanto los que tienen valor museo- gráfico como los que tienen solamente valor documental) se archivan y conservan en el Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo de la Universidad Nacional de San Juan. bajo el título: “De Momias de Leyendas”: Historia y Prehistoria de una región con magia3. y en cuyo mismo contexto podemos rastrear los modos tradi- cionales de establecer “propuestas pedagógicas” para la “puesta en valor del patrimonio arqueológico”. incitando a los lectores a comparar sus respuestas sobre la preservación y conservación del patrimonio arqueológico con aquellas provistas por pro- fesionales arqueólogos en entrevistas que pueden descargarse de la misma página: -Vas caminando por un valle desierto y ¡oh! de repente ves que a tus pies hay algo similar a un hueso humano.

permite la conservación controlada de los restos. ya que justamente el trabajo profesional del arqueólogo trata de preservar documentalmente el contexto. Ello suma en una visión exotizada de alteridades “desaparecidas” tras la homogeneización blanca de la construc- 123 . El mensaje transmitido es aquel que sostiene que los bienes arqueo- lógicos. estableciendo los horizontes de aparición y desaparición de estos grupos sociales. cial de protección de bienes culturales. ¿No se descontextúan los objetos cuando se los extrae del lugar en donde los encontraron? Cuando los restos son extraídos por profesionales arqueólogos no se descontextualizan. su inves- tigación. 2008). 2002). la arqueo- logía en San Juan ha construido e instalado en los imaginarios colectivos representaciones segmentadas de las sociedades indígenas. ¿Cuál es la función de los museos en relación con este tipo de hallazgos? El Museo. la revisión de esta investigación cuando se descubren o inventan nuevas técnicas o procedimientos.. cuando funciona como tal y no como un simple reservorio de cosas viejas. relegándolos así a un pasado remoto (Jofré. en detrimento de cualquier significación que los mismos puedan adquirir en contextos de in- teracción social. ¿Qué le diría a la gente que critica el traslado de las piezas arqueo- lógicas a los museos? Dejar los restos en diferentes lugares sin garantía de conservación. Algunos son expuestos en el Museo Arqueológico (dependiente del Instituto) donde la comunidad puede co- nocerlos.. Reflexiones sobre el Patrimonio.En la Radio han dicho que no se Puede Tocar Nada…”. son quienes posibilitan el conocimiento a la vez que poseen las herramientas conceptuales y técnicas para el “correc- to” tratamiento y manipulación de los restos arqueológicos. Lo contrario sucede cuan- do algún aficionado hace alguna recolección o excavación porque carece de la formación y conocimiento necesario. A través de sus mecanismos discursivos de disciplinamiento (Foucault. Los arqueólogos se representan a sí mismos como “protec- tores del patrimonio arqueológico”. principalmente. cuidado y estudio no sólo impediría su conocimiento sino que los sometería al riesgo de destrucción en muy corto tiempo. son objetos de valor científico. la protección del patrimonio histórico de la comunidad y la exhibición del mismo con la información histórica que los trabajos de investigación han conseguido.

promulgada en 1997 y asesorada por los investigadores arqueólogos locales. es y será una obra civilizadora” (Gambier y Micheli. se erige sobre un concepto de patrimonio cultural y natural que los concibe como elementos aislados. Carina Jofré y Gabriela González ción nacional. es también reproducida por la legislación pa- trimonial provincial (Ley N° 6. y que por tanto él no sabe.801) (Jofré et al. la legislación pro- vincial sobre patrimonio vigente. sé. al cual se debe llenar de contenido. Geertz. Al anular los lazos que pueden construir vínculos identitarios con los sujetos y sociedades indígenas locales. 2007). homogéneos temporal y espacialmente. 1988). 1985: 7). Existe en esta definición un supuesto invariante de elementos culturales y naturales puros. incontaminados y homogéneos que prevalecen inmutables a lo largo del tiempo. y residuales o externos a los sujetos y a la sociedad en general. Esta tarea civilizadora comprende a sujetos que “no saben lo que hacen” y por eso son siempre peligrosos agentes destructivos del patrimonio arqueológico. La ley N° 6. Se desconocen los procesos de significa- ción sociocultural por los cuales las personas en su vida cotidiana recrean y transforman los marcos de sentido para interpretar el mundo y orientar su acción (Giddens. 1987. 1984. Estos esencialismos también están relacionados con la llamativa ausencia en el documento de los concep- tos de cultura e identidad y su reemplazo por los más frecuentes conceptos de conocimiento científico y desarrollo cultural. Esta postura resulta explícita en la respues- ta de los profesionales a la última pregunta de la entrevista y en artículos publicados en revistas de divulgación: “La tarea del Museo ha sido. a través de su cultura material arqueológica. reservándoles 124 . Al mismo tiempo.. este corte y vaciamiento aludido toma los funda- mentos del discurso civilizatorio que se erige sobre una pedagogía de tipo lineal que sostiene la idea de que el ‘otro’ es un recipiente vacío. El caso de la legislación patrimonial provincial Esta retórica cientificista. que pareciera estar ampliamente reprodu- cida en el imaginario social. integrándose en los espacios escolares y universitarios. Así por ejemplo. transmitirle aquello que yo.801 le adjudica al Estado provincial el derecho legal sobre el patrimonio arqueológico que se encuentra en el territorio. como profesional. se hace posible para la arqueología tradicional vaciar de conte- nido social la retórica conservacionista que promueve. y pocas veces activos productores de cultura con capacidad para otorgar sentidos en el universo de las significaciones sociales a las que está sujeta la cultura mate- rial arqueológica.

conforme a lo establecido en la presente ley integran el Patrimonio Cultural y Natural de la Provincia de San Juan.. 2006). La inclusión del lenguaje del “desarrollo” en esta acepción del patrimonio cultural –en el cual se encuentra contenido el patrimonio arqueológico– supone la adhesión a un proyecto político de transformación 125 . Reflexiones sobre el Patrimonio. Fue esta cosificación del pasado indígena lo que lo hizo apropiable por parte del Estado en tanto “objeto” de interés y estudio de la ciencia (Crespo. Esto puede apreciarse en las clasificaciones arbitrarias entre patrimonio histórico y arqueológico que posee la ley y en el establecimiento como coordenadas históricas a la instalación de la “cul- tura hispana” en el territorio. Endere. aborígenes o nativos.. La legislación provincial referida provee una clasificación patrimonial en la cual se traslucen algunas de las representaciones que el Estado provin- cial hace de los Pueblos Originarios (los “otros”) y de la sociedad sanjuanina (el “nosotros”). deberán ser con- servados como testimonio para el conocimiento y desarrollo cultural de las gene- raciones futuras”. la patrimonialización de la cultura material arqueológica indígena implica necesariamente su expropiación por parte del Estado. el lugar de tenedores a los sujetos que poseen en tutela los mismos. indígenas. 2000). 2006. Esta negación ubica en el campo de lo “impensable” todo reclamo de devolución y/o recomposición a los sujetos y/o comunidades que adscriban a identida- des aborígenes en la provincia.801. Las alteridades y/o identidades indígenas son aludidas de forma indirecta en la ley sólo cuando se refiere “a las culturas an- teriores al establecimiento de la cultura hispana en el territorio provincial”. ratificando así la ideología hegemónica e in- volucrando la ausencia de cualquier cuestionamiento sobre estos eventos de exterminio físico y simbólico de los sujetos y sociedades indígenas (Crespo 2006). solo se hace referencia a un colectivo provincial y regional (Provincia de San Juan y Región Cuyo) en relación a un territorio. En ella se sostiene que: “Todos los bienes que. las organizaciones y comunidades indígenas locales no tienen representación en el Consejo Provincial de Patri- monio Cultural y Natural creado por la ley 6. De hecho.En la Radio han dicho que no se Puede Tocar Nada…”. En toda la declaratoria no se hace alusión alguna a los Pue- blos Originarios. Es decir. siem- pre y cuando estos últimos hayan declarado la posesión de dichos bienes. En esta legislación prima la visión del patrimonio arqueológico como objetos del pasado sin vinculación con el presente. testimonio mudo de un mundo perdido. además de ex- presar una forma específica de conceptuar y normativizar el pasado indígena (Crespo. A través de esta ley se establece como único criterio de valoración del patrimonio arqueológico indígena su aporte al “desarrollo cultural” de la Provincia de San Juan.

tras dos años de trabajos de investigación. sin embargo. ya que la gran mayoría de dichos textos reproducen historias de aborígenes de los “grandes centros de cultura” como Perú y Mesoamérica. En casi todos los casos. dado que el material arqueológico e historiográ- fico a disposición sostiene la extinción aborigen tras la irrupción española. 1988. Carina Jofré y Gabriela González cultural basado en las experiencias de la modernidad capitalista (Escobar. En relación a esto último. 1991. Los talleres y jornadas llevados a cabo con docentes rurales en el Nor- te de San Juan pusieron de manifiesto concepciones de la historia como algo lejano. en el ámbito educativo. Esto mismo pudo constatarse en talleres realizados con alumnos de diferentes edades en comunidades como Malimán. tal como hemos mencionado antes. una visión que. abonando con ello la construcción de un presente aborigen externo y lejano. los maestros la vincularon con el estudio del pasado a través de restos materiales de grupos indígenas. arrastrando categorías problemáticas (como aquellas señaladas en las secciones anterio- res) a la hora de abordar la historia local. Los textos mayormente em- pleados son Gambier (1977. Angualasto y Colanguil (Departamento de Iglesia) y Pachimoco (Departamento de Jáchal). 2000) y Micheli (1983). En me- nor medida algunos docentes emplean manuales escolares recomendados por el currículo. dejando planteada solamente la construcción de una modernidad occidental blanca. El caso de los espacios escolares en la provincia Por otra parte. En cuanto a la categorización de la arqueología como disciplina. puede ser ras- treada en la bibliografía especializada local. pudimos constatar sorpresivamente que en las escuelas rurales del Norte de la provincia. en estos casos la situación no es muy distinta. los docentes también identifican 126 . Algunos docentes rurales señalan la ausencia de material bibliográfico que narre la historia local. sin referencia alguna a la historia aborigen local. 2001). De esta manera los maestros se ven obligados a impartir bibliografía referente a poblaciones indígenas actuales de otras regiones de la Argenti- na. cuya utilidad “rescata” la arqueología para el “conocimiento” del pasado de los “primitivos habitantes”. los docentes trabajan con material bibliográfico producido por las investigaciones arqueológicas sin previa adaptación para su transposición didáctica o contenidos acordes a las demandas educativas en el nivel inicial y medio en contextos rurales. la transposición didáctica se hace sin una valoración crítica de los contenidos impartidos en los diferentes contextos de enseñanza.

algunas maestras se remitieron a la idea de que ello solamente integra “cosas materiales”. donde ésta es identificada con lo indígena exclusivamente. generalmente. Esto se corresponde con aquella narrativa hegemónica sobre el estado de naturaleza de los pueblos originarios. de la zona capitalina y del interior de la provincia reproducen la concepción de lo indígena como parte de la naturaleza. Finalmente. Cuando se habla de patrimonio se lo hace en referencia al Patrimonio Cultural integrado por los objetos y las tradiciones tecnológi- cas o costumbres de “lo puramente sanjuanino”. A su vez.. Los museos con colecciones arqueológicas. Reflexiones sobre el Patrimonio. esto es. ya sean privados o pro- vinciales. y ha permitido. como restos de elementos indígenas que sirven de testi- monio de un pasado remoto y extraño. “lo indígena” como sujetos que vivieron en el pasado. Esto se vincula directamente a la concepción de cultura e identidad como elementos estáticos inmutables en el tiempo. sin contemplar la presencia de identidades indígenas presentes en la región. por objetos tales como fósiles y rocas minerales. retórica central del Estado provincial apoyado en los preceptos sarmientinos naturalizados como esencia de la “identidad sanjua- nina”. es decir.. sin una incorporación de los sujetos his- tóricos que los produjeron. este “patri- monio sanjuanino” representa sólo a un sector de la sociedad: a las clases 127 . audios o en las pa- labras de los guías que acompañan las recorridas museográficas de estos mu- seos de la provincia. que no son de nadie y son a la vez de todos. concebir a los museos de la provincia de San Juan como reposi- torios. entre otras cosas. Es común que en las muestras museográficas se advierta una relación muy estrecha entre las épocas de ocupación indígena del territorio con las tempranas etapas geológicas de la evolución de la tierra representada. El caso de los museos públicos y privados con colecciones arqueológicas La idea de la desaparición física de los sujetos y sociedades indígenas es constitutiva de la historia provincial y nacional. las manifestaciones del pasado colonial hispano y provincial-republicano. Llama la atención que el concepto de Patrimonio Arqueológico no aparece como elemento de los mensajes de la cartelería. por oposición al “nosotros” nacional/ provincial “civilizado”. que ya no están. se componen de una acumulación de objetos que se presentan como restos materiales dejados por los “indios”. al abordar la categoría de Patrimonio Cultural Arqueoló- gico.En la Radio han dicho que no se Puede Tocar Nada…”. Las salas dedicadas a la arqueología. el almacén de los objetos que pertenecen al pasado remoto.

las clasificaciones confusas de patrimonio cultural. ¿Qué ocurre con aquellos que no visitan el museo? Por último. Se confunde cultura con un conjunto de objetos estáticos que por su sola cualidad de antiguos transmiten saber. Carina Jofré y Gabriela González sociales dominantes locales que desde mediados del siglo XIX perseguían un proyecto de Estado-Provincial equivalente al Estado-Nación Argentino. provista en la legislación se trasladan también al discurso de los museos. 2001). histó- rico. aparecen conjugadas en el discurso de los museos en un sentido similar al de la legislación provin- cial. También en las reelaboraciones que realizan los museos de la provincia de San Juan están presentes todos lo elementos conceptuales con los cuales se caracteriza al Patrimonio Arqueológico provincial en la ley N°6. autodenominados repo- sitorios legales del Patrimonio Arqueológico local. porque la cultura está en el museo. nos encontramos frente a la posibilidad de poder articular estas reflexiones con 128 . particularmente en San Juan. territorio y economía de su territorio: considerar a la provincia “libre” de población indígena y borrar la vincula- ción con Chile exaltando la participación de los sanjuaninos en la soberanía argentina (Escolar. junto a “conocimiento científico”. también hacen uso de conceptos de cultura e identidad que resultan problemáticos en su abordaje social del Patrimonio Arqueológico y Cultural en general. De ahí que se conciba a estos espacios como lugares en donde se acumula conocimiento. arqueológico. como elemento residual o ex- terno a los sujetos y posible de ser definida a partir de rasgos estáticos ho- mogéneos e identificatorios de un “ser sanjuanino” ideal. Una etnografía para la construcción colectiva de una arqueología distinta Luego de más de un año y medio de trabajo en la provincia de San Juan indagando sobre las narrativas y relatos locales del pasado indígena. dos principios de inclusión-exclusión para la incorporación de la población. se apuntalaron históricamente dos premisas básicas. La cultura es concebida como localizada y homogénea. En este sentido vale decir que. etnológico.801. Se afirma que los museos irradian cultura. Los museos arqueológicos de la provincia. que como hemos mencionado tiene estrecha relación con las representaciones del pasado indígena local provistas por los arqueólogos. natural. Las palabras claves de “modernización” y “desarrollo”.

seguidos de charlas. por tanto. alumnos. entrevistas. maestros. la metodología de trabajo optada se articula en una investigación que indaga acerca de los conocimientos lo- cales del pasado-presente indígena desde la propia construcción de sentido de los sujetos devenidos en interlocutores válidos. desde el saber científico. cada uno puede aportar a la construcción de conocimiento (Freire. nos encontramos con una esci- sión entre lo que para nosotros constituía. al mismo tiempo. dado que el diálogo sólo es posible desde la relación sujeto-sujeto y no de la de sujeto-objeto. En congruencia con esto. Partir desde lo dialógico. y lo que para nuestros interlocutores era una construcción histórica de sentido atravesada por su lugar específico en el mundo.. puesto que hablar de diálogo habilita a que dentro del proceso de investigación puedan articularse distintos saberes en la construcción de conocimiento y es a partir de esta articulación desde donde puede emerger la posibilidad de la construcción teórica de un objeto de estudio arqueológico. relevamientos de documentos. La gente de las áreas rurales y urbanas de la provincia: pobladores. 2003b. que implicó una metodología de tipo etnográfico con empleo de observaciones. Reflexiones sobre el Patrimonio. o por lo menos de aquella arqueología que queríamos hacer a través de una construcción colectiva. a través de sus experiencias tematizan al “patrimonio arqueológico” inscribiéndose en matrices discursivas que poseen su propia historia y desde donde también otras voces hablan y dicen a través de ellos. De esta forma. los sentidos que emanan de los sujetos con los que fuimos construyendo esta nueva mirada de la arqueología. oficiales gendarmes. 1999). La noción de diálogo resulta fundamental en nuestra teoría y práctica arqueológica.. Neufeld. Esta relación parte la idea de que todo sujeto 129 . y concepciones del mundo y. talleres y jornadas en espacios educativos. tejiendo así complejas tramas de interacción social vinculadas a diversos planos y registros de la vida de los sujetos.En la Radio han dicho que no se Puede Tocar Nada…”. arqueólogos y coleccionistas. agen- tes municipales y del Estado provincial. luego del trabajo de campo. Estos últimos. 2003a. guías y directivos de museos. es en sí misma una provocación crítica a estos mismos concep- tos empleados por la arqueología y. implica adherir a una concepción determinada de sujeto. museos y universidad. Nuestra propuesta para la conservación y preservación del patrimonio arqueológico. un ‘bien patrimonial’ o arqueológico. todos ellos nos fueron dando pistas sobre sus puntos de vistas siempre diferentes y diferenciales. se inscribe en una pe- dagogía que parte fundamentalmente del reconocimiento de que cada sujeto es portador de un saber.

estos supuestos no se encuentran restringidos a la sola experiencia del sujeto investigador. El patrimonio arqueológico bajo el prisma de las significaciones sociales. al pensar a partir desde una relación dialógica. ese pedacito de tierra nos dicen lo que hacen… si van a venir y no van a hacer nada. al mismo tiempo. toda interpelación de “uno” frente a ese “otro”. Sin embargo. se abre la posibilidad de una historización del “yo” con el “otro”. o lo van a destruir… (…) que vengan como turismo. por ende. 2001). o van a dejar eso así no más. ¿pero qué piensan de eso? P -Si lo piden en nombre de la ciencia… pongamos acá. eso es lo que dicen en la radio. está bien… porque capaz que ustedes como turismo. De esta forma. 1986). son los distintos saberes en tensión los que dan lugar a la producción colectiva de conocimiento durante todo proceso de investigación. ¿Acaso el propio término de patrimonio no encierra aquella misma práctica a la cual buscamos oponernos? ¿Es posible articular los diversos saberes (el de los sujetos de las comunidades y los nuestros –investigadores–) aun cuando hasta el lenguaje que empleamos resulta ya distante y anacróni- co? Una manera de dar respuesta a estas preguntas es a partir de lo que los mismos pobladores de Malimán nos contaron durante una entrevista: Poblador -Por la radio han dicho que no se puede tocar nada… Carina Jofré -Y ustedes qué piensan de eso? CJ -Digamos. Por otro lado. con el fin de reconocer la igualdad en la diferencia (ídem). Así. implícita o explíci- tamente. tanto el investigador como el sujeto de la problemática se constituyen mutuamente. sino que son parte de una relación dialéctica por la cual. qué sé yo. Carina Jofré y Gabriela González es portador de una historia con sentido y toda historia con sentido es im- portante de ser conocida (Piña. a todo trabajo de investigación. requiere siempre que ambos se posicionen. poco a poco se va dando lugar a nuevas formas de interpretar y abordar tanto el presente como el pasado que lo constituye. el “otro” me hace pensarme a “mí mismo” (Bianchi y Silvano. a ver. Cuando hablamos de producción colectiva nos referimos entonces. 130 . De esta forma. a una forma distinta de pensar al ‘otro’ y. que al revivir las experiencias de cada uno permite hacer pensar al “otro” y. El caso de Malimán. bueno.

cobrándole. un pequeño poblado de 40 habitantes en el Distrito Angualasto. en tanto bien que adquiere un valor científico. los sitios arqueológicos. lo que para nosotros son fragmentos de cerámica indígena de épocas pasadas. no… ella. Si usted va a entrar y va a sacar… pero. CJ -¿Y la abuela María tiene memorias de esto? P -No. etc. Pero si viniese un contacto del gobierno. es decir. los cuerpos momificados.En la Radio han dicho que no se Puede Tocar Nada…”. cayanas… de los cántaros… nosotros todos los días vemos cayanas. según lo enuncian las investigaciones y la legislación patrimonial. al estar inscriptas en el mundo de lo cotidiano forman parte de las experiencias vivibles de los sujetos. pueden dejar algo… pero si van a venir a romperlo o a llevárselo... son buscadas por los/as arqueólogos/ as. no están estrictamente patrimonializadas. al norte del Departamento Iglesia. que haya visto que haya pasado. han venido los arqueólogos u otra gente a llevarse las cosas arqueológicas? P -No… no. no… Gabriela González -¿Y acá ha pasado eso. Y si bien. no. pueden comprar algo. pudimos comprender que las “cayanitas”. sí… A través de esta entrevista realizada en noviembre de 2006 a una fa- milia de Malimán. no… nunca nos ha comentado de historias… CJ -¿O nunca le preguntaron? P -Bueno. GG -¿Y usted sabe de algún lugar en el que haya cosas? P -¿Cayanitas? Les llamamos así nosotros… CJ -¿Cayanitas? P -Claro.) que yo. Mientras que las ca- yanitas parecen inscribirse en el mundo de lo cotidiano. ahí está el tema… nosotros no le damos importancia. ahí sí le vamos a dar importancia (…) Cobren por ahí $2 por ver el lugar (se refiere a los sitios arqueológicos). lo arqueológico se constituye a partir de su apropiación y expropiación por parte de la ciencia para el Estado. las cayanitas también son referentes arqueológicos. llevan esto ustedes (señala un objeto) y cobran por él. como sí lo están los objetos considerados de “valor patrimonial”: los objetos arqueológicos completos. no. porque aquí no hay gran cosa como en otros lugares de la zona (…. 131 . Reflexiones sobre el Patrimonio.

de esta forma. y en tal sentido no son objetivadas estrictamente como objetos de valor científico y/o de mercado. los organismos de incumbencia patrimonial del Estado provincial. sacar algún tipo de beneficio –en este caso económico– para la comunidad. Esta es una percepción que. tal como también se espera que lo hagan la administración de los recursos naturales del Parque Nacional y las explotaciones metalíferas que actual- mente realizan los capitales extranjeros en la región. no pueden tocarse y están prohibidos. lejos de estar errada. Carina Jofré y Gabriela González En la entrevista citada. 2007. que se presenta a primera vista como una cuestión de índole económica. Los pobladores sostienen que el patrimonio arqueológico local debe servir para generar alternativas económicas para el desarrollo de las comunidades. abiertamente promocionada en el lugar por los arqueólogos a través de la Universidad Nacional de San Juan. puede ser interpretada como una apropiación que intenta subvertir las relaciones hegemónicas de poder que atraviesan la esfera cultu- 132 . la apropia y la adapta a su realidad de subalternidad. El mismo señala que esa objeti- vación es externa a ellos y. 2003. subvirtiendo de este modo el propio sentido hegemónico implicado en el estado de patrimonialización de “lo arqueológico”. nos advierte sobre la mirada de los pobladores locales sobre la relación cómplice de los arqueólogos/as con las políticas de intervención del Estado. Al preguntar por “lo arqueológico” los lugareños hacen alusión a aquellos objetos y lugares que son objetivados como arqueológicos por “los que saben” y que. es decir. 2002). el poblador de Malimán sostiene que debería instruírselos sobre el valor patrimonial de los restos ar- queológicos para. se subsumen sentidos de perte- nencia relacionados con los procesos de construcción de las identidades locales. en tal sentido. Pero también se advierte una apropiación de la lógica moderna desarro- llista. Esta significación de la “cayana” inscripta en el mundo de “lo cotidiano” y en oposición a “lo arqueológico”. Administración del Parque Nacional San Guillermo. Es así que los sentidos acerca del pasado muchas veces son utilizados para negociar espacios socia- les (Escolar. el poblador sostiene que ellos no le dan interés. enfrentadas o diferenciadas de otras regiones. y por la Empresa Minera Transnacional Barrick. En esta valorización de lo propio. 2006. Es interesante que el entrevistado se refiera a “contactos del gobierno” para aludir a los especialistas que pueden reconocer el valor de estos objetos del pasado. Gordillo. el Municipio. Isla. las “cayanas” forman parte constitutiva de sus experiencias coti- dianas en el lugar. si bien no la problematiza demasiado. En la versión de la cayana.

los discursos de los pobladores de Malimán se montan sobre las propias hegemonías y al hacerlo le dan un sentido local a las políticas desarrollistas (Escobar. Para entender esto es necesario situar al patrimonio cultural-arqueológico indígena como parte de una construcción histórica atravesada por relaciones de poder estructu- radas y estructuradoras de los espacios y sujetos sociales (Giddens. Dicho de otro modo. Reflexiones sobre el Patrimonio. 1987). gobernado por leyes naturales y universales (ídem). los pobladores de Malimán. Esto último alimentó un imaginario que naturalizó la pobreza como una condi- ción ahistórica.. deshistorizada y deshistorizante. El ocultamiento del poder en las políticas del desarrollo también se expresó obsecuentemente en la formulación de una ciencia pretendidamente “pura”. distanciándose y generando alternativas al estado de “patrimonialización” (expropiación cultural) al que son expuestos. distintas y exterio- res a la economía oficial del orden capitalista (ídem). en tanto agentes actuantes con subjetividades históricamente constituidas. fruto de formas económicas atrasadas. en nuestro caso de estudio. estos últimos. De esta forma. A modo de conclusiones A partir del ejemplo proporcionado con el caso de Malimán. dado que las significaciones locales de “lo arqueológico” son reorientadas esta vez de acuerdo a los intereses sociopolíticos de las comunidades en cuestión. ral y económica local.En la Radio han dicho que no se Puede Tocar Nada…”. 2001) involucradas en las significaciones del patrimonio arqueológico en San Juan. esto queda claro en el 133 . No se tra- ta de una simple reproducción de estos discursos hegemónicos. sostenemos que es posible tra- zar una relación entre la construcción del patrimonio cultural-arqueológico sanjuanino y una epistemología moderna-desarrollista. 2007). para el ocul- tamiento de las relaciones y estructuras de poder y los vínculos estructurales de subordinación y expropiación que ligan a los sectores populares con el conjunto social de la provincia y la nación (Machado Aráoz.. apar- tándose de los intereses manifiestos de los grupos y sectores de poder. Particularmente. el proceso de reordenamiento económico nacional sentó sus bases ideológicas en la des-historización y des- politización de los procesos sociales que subyacen a la pobreza. coherente con la particular comprensión de la economía como un dominio separado. Durante sus fases de consolidación. representan el patrimonio arqueo- lógico local con sentidos propios anclados en su experiencia con el mundo. y en el marco de la caracterización que hemos realizado de la arqueología sanjuani- na y sus repercusiones en ámbitos públicos.

lo indígena. apoyada sobre la retórica de su extinción ha servido para perpetuar la relación de hegemonía/subordinación en la cual ha sido pensada. los museos pri- vados y los organismos de administración y control del patrimonio arqueo- lógico en San Juan. De manera conjunta. la “patrimonialización de la cultura material arqueológica” en San Juan no ha implicado la valoración positiva de los Pueblos Originarios en el pasado y en el presente. coincidieron en no reconocer otros discursos que involucren ideas y sentidos diferentes acerca de lo arqueoló- gico. y si bien siempre se ha mantenido de manera pretendidamente neutral en los embates contra las identidades indígenas. los arqueólogos profesionales. y de las cuales también participa la arqueología. con la incorporación de la noción de “patrimonio científico” dentro de la clasificación de bienes patrimoniales que ofrece la ley. necesario para mejorar las condiciones de viabilidad del paquete cultu- ral para el mercado (por ejemplo. Carina Jofré y Gabriela González enfoque científico desarrollista optado en la declaración patrimonial san- juanina. Esto hace posible la reproducción eficaz de retóricas nacionalistas –adoptadas por la provincia– que combaten la diferencia cultural incorporando cons- trucciones discursivas de la arqueología en un proceso de estructuración recursivo. tabla raza sobre la que se escribe el progreso. la arqueología local no ha teni- do capacidad para defender la diferencia cultural. en general. por el contrario. y lo patrimonial. En este escenario. Allí. 1991. en líneas generales. Los discursos y relatos registrados en las escuelas rurales. las políticas culturales impartidas en la Provincia de San Juan. “lo arqueológico” es aludido por su importancia científica (en tanto conocimiento instrumental) para el desarrollo cultural (modernización con bases económicas). suelen partir de un sujeto vacío de significados. por su posible rentabilidad turística y/o competencia académico-científica). 134 . Todo esto ha tenido y tiene un impacto profundo sobre las interpretaciones del patrimonio arqueológico indíge- na. Por ello sostenemos que. los museos y en algunos espacios mediáticos educativos demuestran claramente que. 2001). sus representaciones sobre el patrimonio arqueoló- gico han alimentado los preceptos modernizantes del desarrollo en tanto principio central necesario como organizador de la vida social de las áreas rurales en la provincia. queda mayormente expuesta la invocación a un discurso científico-técnico neu- tral. y no así por su valor como fuente de significación en los procesos de construcción de identidades locales particulares y diferenciadas. En un esfuerzo del Estado por eliminar o domesticar los fantasmas de la alteridad (Escobar.

02054/05.C. S.. acreditado y financiado por la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Catamarca. PFIP 2006-2008. Fue por medio de la palabra que pudimos ver. 2177/05. N° 012/05 Exp. por la imposición de reglas y pautas avaladas por un “saber” devenido hege- mónico: el científico o académico. Ciencia y Tecnología de la Nación. Nos posicionamos desde un paradigma dialéctico- crítico. 0839/05. ideas y significados que los sujetos poseen acerca de su propio patrimonio histórico. para su activa participación en los procesos locales de reconstrucción e invención cultural. cultural y arqueológico. Res. valorizaciones y significaciones (Freire. PID EDA25995603. partiendo del reconocimiento de la igualdad en la diferencia de suje- tos históricos en diálogo.S. diálogo en el cual. Diálogo que habilita el encuentro con el otro por medio de la palabra dicha y sentida. Lugar caracterizado. la más de las veces. acreditado y fi- nanciado por la Secretaría de Ciencia y Tecnología e Innovación Productiva del Ministerio de Educación.I. es decir.P. sino que en dicho preguntarse creemos poder dar con las representaciones y significaciones que poseemos y construimos en nuestras interpretaciones presentes del pasado. sin posibilidad de formar parte de los procesos de construcción de identidades locales. Ivana Carina Jofré. desde otro lugar. la arqueología puede. por ejemplo–. Por todo lo dicho. El mismo que por radio establece prohi- biciones de “no tocar el patrimonio arqueológico” –tal cual nos contaban los pobladores de Malimán. sus saberes. Res. y luego reflexionar. C.T. al preguntarnos por nuestras propias prácticas dis- cursivas. Reflexiones sobre el Patrimonio. y a partir del cual los sujetos que lo van construyendo se constituyen mutuamente desde las experiencias de vida particulares de cada uno. Exp. estamos convencidas de que al redefi- nir esta relación antagónica de conocimientos. Agradecimientos: El presente trabajo fue preparado a partir de in- vestigaciones realizadas en el marco de proyectos en marcha desarrollados desde la Escuela de Arqueología de la Universidad Nacional de Catamarca y dirigidos por la Lic. Convenio 099/ Exp. acerca del lugar de nuestra práctica. aquellos bienes culturales que por medio de la prohibición se transforman en entidades ajenas a los sujetos. no pretendemos reducir el presente trabajo a un análisis del len- guaje que como investigadoras empleamos. contribuir a que a los sujetos puedan asumirse en la historia. Y es esa reflexión (no la imposición unilineal de saberes) la que habilita a una cons- trucción de conocimiento y es capaz de articularse con los conceptos. 2003b).. Rectoral N° 0602/05. 2006-2010. Por nuestra parte. 135 .En la Radio han dicho que no se Puede Tocar Nada…”.

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Palabras clave: Tawantinsuyu. Francisco Bahamondes M. E-mail: fjabm@yahoo.cl 4 Licenciada en Antropología mención Arqueología. Departamento de Antropología Universidad de Chile. Ñuñoa. E-mail: solervi@yahoo. Additionally contextual and bioanthro- pological information of the burials is presented.. Santiago.com Recibido: Mayo 2008. Ignacio Carrera Pinto 1045. Claudia Solervicens C. found at the site Estación Intermodal Quinta Normal de Santiago (Chile).com. 2007 . Finalmente. Inca pottery. Mauricio Uribe R. Sobre la base de rasgos formales y decorativos de la alfarería. 3 Arqueólogo. . se discuten temáticas relacionadas con la escala y naturaleza de la presencia Incaica en la cuenca de Maipo-Mapocho. we discuss topics related to the nature and scale of the Inca presence in the Maipo-Mapocho basin and its relationship with local groups. Aceptado: Noviembre 2008. que constituyen parte de las ofren- das de siete entierros del Período Incaico registrados en el sitio Estación Intermodal Quinta Normal de Santiago. Aconcagua culture. se realiza una adscripción estilís- tica de estas piezas. . Key words:Tawantinsuyu.com 2 Licenciado en Antropología mención Arqueología. Chile.Revista de Antropología N°19. dinámicas de aculturación. Adicionalmente. cultura Aconcagua. E-mail: kusvetiver@gmail.2008: 143-171 Contextos Alfareros de Interacción Social: Lo Local y Lo Foráneo en el Cementerio Inca de Quinta Normal Pottery contexts of social interaction: local and foreign elements in the Inca cemetery of Quinta Normal.. cultu- ral dynamics.  Resumen Se dan a conocer 17 vasijas cerámicas. Finally. se entrega información contextual y bioantropológica sobre los entierros. which are part of the offerings from seven burials of the Inca Period. Based on morphologic and decorative attributes we make a stylistic classification of the vessels. 1 Licenciada en Antropología mención Arqueología. Alfarería Inca. y su relación con las poblaciones locales. E-mail: mur@uchile. Abstract This paper provides information about 17 ceramic vessels. Itaci Correa G.

Zuidema (1964).. es cuando se inicia el Horizonte Tardío. Stehberg 1995. mo- mento en el que se produce la anexión de la región de Ica al Tawantinsuyu. que conllevó distintas etapas de desarrollo. Wachtel (1973).). A partir de ello. . Itaci Correa G. los autores que han tratado el tema centrados en una perspectiva más arqueológica (Raffino 1981 y 1993. expansión y dominación del territorio imperial. Murra (1975) y Rostworowski (1988).. Williams 2004. Claudia Solervicens C. con información de contextos arqueológicos. quienes han trabajado temas de cronología. Bauer 1996. econó- mica y territorial sobre la base de documentación histórica comparada en menor medida. Esta mirada más conservadora de la sociedad Incaica y su expansión. el entendimiento de las dinámicas sociales genera- das por la presencia Incaica en Chile Central a nivel político. D’Altroy 1992 y 2003. económico e ideológico requiere la observación de la organización existente en la cultura material. los estudios en cerámica han sido relevantes a la hora de generar interpretacio- nes respecto a la interacción social con las poblaciones locales Aconcagua. desde una perspectiva más localista. organización política.C. En el contexto de la intervención estatal del Tawantinsuyu. Introducción Una parte de la investigación en torno al Estado Inca y la naturaleza de su expansión se ha constituido a partir de los trabajos de Rowe (1945). A partir de ello. asume que aproxi- madamente hacia el año 1476. Mauricio Uribe R. De esta manera se configuraría una corta cronología en donde el desarrollo y expansión del Incario se habría llevado a cabo en 70 años aproximada- mente. Uribe 1999-2000) desarrollada a partir de la excavación y análisis de sitios arqueológicos. las que configuran la unidad cultural arqueológica del período agroalfarero tardío. en la porción sur del imperio se ha registrado una temprana presencia del Tawantinsuyu. se han abocado a la comprensión de los procesos de emergen- cia. Williams y D’Altroy 1998. 144 . basados en tipología y cronologías absolutas. Francisco Bahamondes M. Por su parte. evidenciándose una secuencia cronológica bastante más extensa que la propuesta desde la etnohistoria (1400 d.

Es decir. a la vez que una presencia de alfarería Aconcagua de la Fase Inca. un contexto Incaico de características más puras. Se hipotetiza una zona muy poblada en el curso medio del Mapocho. evidenciada por la existencia de variantes de la red vial. incluyéndose tramos del camino Inca. donde la materialidad refleja expresiones Inca-Diaguita. 145 . tal es el caso de Nos (Stehberg 1976) y Las Tinajas de Quilicura (Baudet 2002). como el caso del asentamiento de funcionalidad multivariada de Cerro La Cruz (González 2000) y fortalezas como Mercachas. Cornejo 2001. encontramos cementerios de otra naturaleza. Se sugiere que estos distintos cementerios podrían estar vinculados a diferentes sistemas de asentamientos. González 2000. en relación a los contextos funera- rios y el ofertorio de piezas involucradas.. Los cementerios registrados en la cuenca Maipo-Mapocho presentan vínculos estilísticos diferentes entre sí. donde es posible encontrar sitios Incaicos de características variables. Por otro lado. que hablan de una mayor interacción con la población local. Sánchez 2003).. con cámaras funerarias y ajuares con mayor presencia de objetos de estilo incai- co. Por un lado tenemos el caso del cementerio de bóvedas de La Reina (Mostny 1947). Marcoleta y Compañía (Uribe 1999-2000) es po- sible evidenciar más bien alfarería Inca-Aconcagua. Sánchez 2004). Y ya en Plaza Italia. marginal al resto del territorio donde el do- minio ha sido considerado como fragmentario y discontinuo (Raffino y Ste- hberg 1997. enclaves de extracción y producción de recursos locales. acequias para agricultura y una cantidad considerable de cemente- rios.Contextos Alfareros de Interacción Social: Lo Local y Lo Foráneo en el Cementerio Inca. con disímiles grados de intervención Inca en el panorama local. especialmente metalurgia. Antecedentes Diversos autores han señalado que Chile Central se constituye como un área periférica del imperio. donde el elemento incaico se vería mediatizado por grupos foráneos diaguitas (González 2000. Los análisis estilísticos hablan en general de la presencia Inca-Diaguita en el contexto de un proceso de integración y acul- turación por parte de la población Aconcagua. Chena y Cerro Grande de La Compañía. en cambio más al sur serían representativos los asentamientos defensi- vos constituidos por recintos amurallados en altura relacionados a la red vial (Stehberg 1976). La influencia incaica ha sido abordada a través del análisis del comportamiento de la cerámica presente en estos variados sitios y conjuntos de sitios. donde se encontraron tumbas que se considera pertenecieron a individuos de la élite Incaica.

han permitido hablar de un hipotético sistema de asentamiento Nos-Chena. tal sería el caso de algunas makas (aríbalos). Francisco Bahamondes M. Las correlaciones estilístico-decorativas observadas en la cerámica existente entre el Pukara de Chena y los cementerios de San Agustín de Tan- go y Nos. . sin referentes previos al contacto con el Inca. Sin embargo es posible dar cuenta de situaciones donde se generarían articulaciones de forma y diseño locales y foráneas que implican motivos y modalidades novedosas. En general se ha considerado que el Inca impone sus patrones cul- turales relegando los de origen local a un estado de subordinación. donde patrones tales como la división cuatripartita del mundo. cuyos rasgos generales son tomados y luego modificados (Sanhueza 2001). sin la eliminación total de estos últimos. Itaci Correa G. Algo similar se ha planteado para la relación existente entre la forta- leza de Chada y los sitios habitacionales de actividad agrícola Las Turbinas 1 y 2 en la zona de Angostura de Paine. Sin embargo la presencia efímera de ambos tipos cerámicos en las estructuras de vigilancia sugiere para los autores que esta coexistencia se debe a un corto período de aculturación. relacionada a las características de los sitios habitacionales y las óptimas condiciones del valle llevan a plantear un sistema de producción agrícola basado en la mano de obra local con funciones de abastecimiento y control territorial. estos dos últimos de filiación Acon- cagua. 146 . lo que lleva a plantear que la población nativa habría sufrido una aculturación rápida y superficial. categoría de vasija netamente incaica. Mauricio Uribe R. con variaciones relacionadas más bien a la decoración. manteniéndose patrones culturales más profundos como los son los vinculados al uso de cerámica utilitaria (jarros y ollas).. con la existencia de copias locales “burdas” sin claro conocimiento del significa- do de algunos motivos cuzqueños. donde no se habría alcanzado una real imposición de los elementos Inca-Diaguitas sobre la alfarería local (Planella y Stehberg 1997). Cantarutti y Mera 2002).. observándose así situaciones disímiles respecto a la influencia Inca y la reacción local hacia ella. La coexistencia de cerámica Inca-Diaguita y Aconcagua en la fortale- za. Claudia Solervicens C. que habría funcionado bajo un mismo esquema de producción especializada (Stehberg 1976). se fusionan con las estructuras y motivos locales (Cornejo 2001. Desde la cerámica algunos autores han visto esto reflejado en la utilización de las formas incaicas. Aquí se observa la readaptación y transfor- mación de las formas y diseños cuzqueños hacia una realidad regional.

con una distribución selectiva a otras áreas en el contexto de estos núcleos de dominio discontinuo. Por otro lado se ha planteado que el Estado Inca controlaría local y regionalmente la fabricación de su cerámica empezando por las fuentes de materia prima. revelando una ocupación des- igual y discontinua por parte de éste. Así. lo que se ha interpreta- do como producto de diferentes relaciones sociopolíticas generadas con las poblaciones locales. llevado a cabo en distintos momentos y bajo diferentes estrategias de negociación con los locales (de acuerdo también a las características productivas y estratégicas de cada área) se vincula también a la idea de que los límites del imperio Inca son de difícil definición. al ser mediatizado por la cultura Diaguita.. La hipótesis de un control discontinuo del espacio. económicas e ideológicas no necesariamente son coincidentes y poseen alcances variados (Dillehay y Gordon 1988. Williams 2004). Así a partir del registro material se observaría una situación heterogé- nea y variable para la presencia incaica en la zona. en el contexto de esta interacción social. La articulación de cerros-fortalezas y cementerios a modo de centros administrativos generaría sistemas de asentamiento que funcionarían como focos de la lógica expansiva del Tawantinsuyu. junto a las evidencias estilístico-decorativas entre esta fortaleza y los cementerios asociados. desde una perspectiva tecno-funcional se sugiere un sistema de producción. Por ejemplo. Esto se basa en la no- ción de que el dominio incaico. Esta interacción adquiriría pautas locales debido a que las autoridades no habrían poseído dominio sobre grandes segmentos de la población (Sanhueza 2001).. Esto lleva a plantear que los grupos Aconcagua no habrían sido asimilados totalmente y la participación dentro de las nor- mativas incaicas se habría dado desde núcleos poblacionales específicos. estaría aprovechando las relaciones previas de ésta con la cultura Aconcagua (Sánchez 2004). 147 . La homogeneidad observada en el uso y la elaboración de las pastas de la frag- mentería del Pukará de Chena. Los grupos Aconcagua manifestarían una asimilación diferencial que se ha interpretado como dependiendo del grado de resistencia a la conquista (González 2000) o como un fenómeno de interdigitación cultural donde prima la interacción entre los grupos más que una aculturación o incaización plena de lo local. ya que las fronteras políticas.Contextos Alfareros de Interacción Social: Lo Local y Lo Foráneo en el Cementerio Inca. indicarían una producción local con un origen areal de la materia prima. uso y redistribución especializado de cerámica dentro del área Nos-Chena (Vásquez 1994). por lo cual la presencia Inca adquiere un carácter discontinuo o difuso (Sánchez 2003).

funcionarían dentro de un proceso de sa- cralización y apropiación cultural de nuevos dominios generando un nuevo “paisaje cultural”. el cementerio –cuyas piezas se describen y analizan a continuación– fue excavado en una primera etapa hacia el año 2001 (Can- tarutti y Mera 2002). siendo la estandari- zación del estilo y de sus técnicas parte de las dinámicas operacionales de incorporación (Bray 2003). el oriente boliviano y el nor-oeste argentino). características que vincularían a los individuos con una situación de privilegio dentro del Estado. donde el ritual de la capacocha acompaña actividades que habrían estado restringidas al manejo estatal. a través de mecanismos de eficacia simbólica. la cerámica se plantea como una expresión material de importancia. y las fortalezas como recordatorio constante de la presencia incaica. sólo elementos locales. en el proceso de incorporación de territorios lejanos. como en este caso. Allí se rescataron cinco tumbas que contenían un ofertorio cerámico Diaguita-Inca y Aconcagua cronológicamente ubicados en el siglo XV (Tabla 1). símbolo del poder Incaico y articula- dor del paisaje local con el paisaje estatal. denotando unos. a partir del estudio de estas 22 piezas. que se estaría frente a un contexto de producción que entrecruza rasgos de los diversos grupos en interacción. dichos ofertorios presentaban concentraciones di- ferenciales. se consideró la clasificación previa propuesta por Cantarutti y Mera (2002) en este mismo cementerio. son relevantes también las estrategias estatales de incorporación de los gru- pos locales al Tawantinsuyu. Claudia Solervicens C.. como Cerro El Plomo (Mostny 1957) o Cerro Peladeros. se enmarcan en un accionar simbólico-religioso. Itaci Correa G. Con lo que la presencia de cerámica incaica o la existencia de distintos grados de influencia en la cerámica local. sugieren distintos niveles de relación con algún segmento de la red social y política del Estado (Cantarutti y Mera 2002). En cuanto a la adscripción de los tipos decorativos y clases cerámicas. Descripción de los contextos funerarios Particularmente. Desde esta perspectiva la población local es transculturada bajo la estrategia que reproduce el lugar de origen del “apropiador” (Uribe 1999-2000). . y otros. Con el propósito de darle continuidad al regis- tro de la información rescatada previamente se ha considerado la estructura 148 . Mauricio Uribe R. Así. Francisco Bahamondes M. De esta manera. La presencia de santuarios de altura. los autores observan.. El camino Inca. donde se sugiere una presencia de carácter más fragmentario y con estrategias variables de dominio (considerando lo observado en el norte del Ecuador.

2005.55 d.C.C. Fechados por termoluminiscencia del sitio Cementerio Estación Quinta Normal (Reyes et al.C.50 d. a diferencia del trabajo del año 2002. Tabla 1.55 d. Olla monocroma 3 1475 +/. Aríbalo 4 1485 +/.. Cabe aclarar que la nomenclatura general de las tumbas se basó en la numeración existente para los entierros excavados en la campaña anterior (Reyes et al. fueron tomados en cuenta los trabajos bioantro- pológicos disponibles (Reyes et al.50 d. Olla monocroma 4 1470 +/. Leiva 2006).C.C. Escudilla Decorada 149 . Olla monocroma 5 1495 +/. 2005). ayudando a generar una información más acabada del contexto de rescate de las ofrendas cerá- micas detallada a continuación (Tabla 2). Cantarutti y Mera 2002).50 d. Escudilla Rojo Engobada 2 1500+/. 2005) Table 1.50 d.Contextos Alfareros de Interacción Social: Lo Local y Lo Foráneo en el Cementerio Inca.C. Thermoluminiscence dates from Quinta Normal Station Cemetery site (Reyes et al.C. analítica y metodología de este último estudio.. Sin embargo. Jarro Pato Decorado 5 1405 +/. Tumba Fecha Material 1 1485 +/. 2005.60 d.

N° Tipo Sexo Edad Orienta.1 vasija minado entre 4 y 6 minada minada cerámica años 1 vasija cerámica 11 1 Indeter.Indefinido Indetermi. como arena fina en las tumba 8 y 13. Algunas de ellas presentan además una hilera de cantos rodados y clastos al costado de los cuerpos a modo de apoyo para el dorso o simple- 150 . Entierro ción Fosa Subadulto Decúbito lateral 1 1 Primario Femenino entre 15 y 20 N/O derecho Norte 6 vasijas años extendido cerámicas Adulto Decúbito lateral 2 1 Primario Femenino entre 20 y 30 N/O derecho Norte 1 vasija años extendido cerámica Adulto Decúbito dorsal 3 1 Primario Masculino mayor de 20 N/O extendido Arriba 4 vasijas años cerámicas Adulto Decúbito dorsal 4 1 Primario Femenino entre 20 y 25 SE-NW extendido Poniente 8 vasijas años cerámicas Adulto Decúbito lateral 5 1 Primario Femenino entre 25 y 35 N/O derecho Norte 3 vasijas años extendido cerámicas 6 1 Primario Femenino Adulto NE-SW Decúbito lateral Noroeste entre 18 y 28 derecho 4 vasijas años extendido cerámicas 7 1 Primario Indefinido Infante NW-SE Decúbito lateral Norte entre 3 y 5 derecho 2 vasijas años extendido cerámicas 8 2 Femenino Adulto NE-SW Decúbito Norte ventral Primario más de 28 derecho 3 vasijas años extendido cerámicas Múltiple Indefinido Infante 3 años NE-SW Decúbito lateral Norte y cuentas de collar derecho semiflectado 10 1 Indeter.Indefinido Infante Indeter. Mauricio Uribe R. Indeterminada Indeter. Indeterminada Indeter.. Indeter.y cuentas de minado nado minada minada collar 13 1 Primario Masculino Adulto N-S Decúbito lateral Sur 5 vasijas cerámicas entre 18 y 28 derecho y 2 puntas años extendido proyectil Para la mayor parte de los entierros es posible discernir los límites de las fosas a partir de cambios en la matriz. Contextos funerarios según tumba Table 2.. Francisco Bahamondes M. Claudia Solervicens C. Tabla 2. . Funeral contexts by tomb Tum.Posición Mirada Ofrendas ba Indiv. Itaci Correa G.

consti- tuyéndose la primera únicamente de restos de cráneo encontrados bajo una escudilla asociada a tres clastos depositados en conjunto. aislados por restos de estas mismas fibras (Leiva 2006). Esto también se aplica a una posible cobertura para los contenedores cerámicos depositados en dicha tumba.. engobada y pulida. pero sólo se encontraron algunos dientes humanos asociados a espículas de carbón y cinco semillas directa- mente relacionadas a la ofrenda cerámica (Leiva 2006). cuya superficie exterior. ubi- cada bajo el entierro 7 y separada de éste por 30 centímetros de sedimentos estériles. Las tumbas 10 y 11 no poseían buen estado de conservación.. además de Figura 1. mente siguiendo la orientación del cuerpo. Cuentas de collar se registraron in situ como ajuar funerario asociadas al cráneo del infante de la tumba 8. que fueron interpretadas como remanentes de elementos textiles y cuerdas que podrían haber estado fijando las articulaciones de rodillas y to- billos manteniéndolos juntos. Tumba 6: Vasija nº15: Depositado cerca del cráneo del individuo se registró un aríbalo. 151 . a modo de un fardo funerario. exhibe un color blan- co en el cuello y rojo en todo el cuerpo. correlacionando el hecho de que se registraron restos de la extremi- dad de un camélido sobre el hombro izquierdo del individuo. donde se registra una posible bóveda relacionada con un cúmulo de bolones hacia Sur-Oeste de la fosa. Se infiere que el individuo de la tumba 13 poseía una mortaja debido al hallazgo de fibras vegetales con urdimbre que envolvían el cuerpo. La superficie interior también se encuentra engobada y pulida. éste había sido depositado sobre el dorso del individuo femenino. lo que sucede en las tumbas 6 y 7. pero sólo hasta la altura del amplio borde de 5 Para la descripción de cada una de las piezas remitirse a Tablas 3 y 4. donde fue directamente depositado el cuerpo del individuo masculino. En la tumba 13 éstas se encuen- tran alineadas de mayor a menor a lo largo del costado izquierdo del cuerpo. poseía una fosa con límites claros. Otro rasgo interesante es la existencia de fibras vegetales en las tumbas 6 y 7. Esta última presenta límites definidos por arena y arcilla sobre el estrato natural de bolones. con la cabeza apoyada en la región glútea (Leiva 2006). Notorio es el caso de la tumba 13. La disposición de las ofrendas cerámicas se observa al costado de los cuerpos o junto al cráneo de los individuos. La tumba 11.Contextos Alfareros de Interacción Social: Lo Local y Lo Foráneo en el Cementerio Inca.

en comparación con el otro aríbalo correspondiente al individuo de la tumba nº13. lo que genera una configuración cuatripartita. Esta pieza. Vasija nº3: Corresponde a un puco6 que fue ubicado a la altura del tórax del individuo. en el extremo oeste de la tumba. donde el tratamiento es en general tosco. Vasija nº4: Colocada junto a los pies del individuo. En la superficie externa es posible observar la presencia de ahumado y hollín.9. . la vasija. la superficie es de color marrón y se encuentra alisada tanto por dentro como por fuera. Itaci Correa G. No posee decoración. se encuentra una olla. presenta la inversión de sus bordes. junto a pi- quetes y rasmilladuras en el cuerpo inferior. En general destaca la irregularidad de su manufactura. La pieza aquí descrita denota una fuerte erosión en el perímetro de la base. es decir.. adherencias posiblemente producto de la exposición directa o indirecta al fuego. Presenta hollín y ahumado práctica- mente en toda la superficie exterior. cuyas propor- ciones altura/diámetro deben ser iguales o menores que 1:2. posee una coloración café rojiza en el exterior y en el interior la superficie es café anaranjada. 152 . se diferencia del puco al no presentar paredes altas y por tener un borde directo o abierto. Muestra. Se diferencia del cuenco. estando el resto del cuerpo alisado y espatulado (Figura 1 y 2). además. ya que éste. pero aquí el puco presenta una banda perimetral en el borde y una cruz diametral llevada a cabo con el mismo pigmento rojo sobre el fondo natural. no restringidas y de paredes altas. Claudia Solervicens C. en cambio. No posee decoración. en una proporción altura/diámetro igual o mayor a 1:3. completamente alisada.. Vasija nº2: Consiste en un jarro colocado junto al cráneo del indivi- duo en el extremo Este de la tumba. También se registran diversas rasmilladuras y piqueteos en la zona de la base. 6 Entendemos por puco todas aquellas piezas de perfil simple. La escudilla. Esta pieza posee ahumado y ho- llín en toda la base y sección frontal del cuello y cuerpo (zona opuesta al asa). siendo una forma no restringida. La superficie exterior se encuentra pulida y engobada de rojo. Mauricio Uribe R. no así en la base. lo mismo sucede en el interior. la cual exhibe erosión (zona de apoyo). hacia el norte de éste. a pesar de poseer un contorno simple. consiste en una vasija restringida. Francisco Bahamondes M.

emplazada sobre el labio y unión cuello-cuerpo 13 2 Olla Evertido Convexo Hiper. 7 1 Plato Directo Plano. / boloide convexa 13 5 Plato Invertido Convexo / Subelíptica Convexa / 153 . emplazadas a la altura del cuerpo medio 13 4 Botella Evertido n. Plano Cilín. Ovoide Cóncava Dos asas verticales en arco boloide Invertido de correa. Subesférico Plano.En arco de correa. de sección elipsoidal. emplazadas en el cuerpo medio 6 2 Jarro Directo Convexo Cónico Ovoide Plana Asa vertical en arco de Inverti.Tipo de Tipo Tipo Forma Forma Tipo Asas ba sija Artef. levemente acanaladas 13 3 Aríbalo Evertido Convexo Hiper. / Subelíptica Convexa Asa horizontal en arco de convexo correa. boloide convexaverticales. Borde Labio Cuello Cuerpo Base 6 1 Aríbalo Evertido Convexo Hiper. Subelíptica Convexa / Evertido drico 10 1 Plato Directo Plano. boloide de sección subelíptica. boloide verticales. Ovoide Plano. adherida y remachada en el extremo inferior. / Invertido cóncava 8 3 Cuenco Lev. emplazada de do labio (adherida) a cuerpo (remachada) 6 3 Puco Directo Convexo / Subelíptica Convexa / 6 4 Olla Evertido Convexo Hiper. Hiper. Ovoide Convexa Asa vertical en arco boloide de correa. / Subesférico Convexa / convexo 11 1 Cuenco Invertido Convexo / Subelíptica Convexa / 13 1 Jarro Evertido Convexo Hiper. correa. Vasijas cerámicas y atributos morfológicos del sitio Cementerio Estación Quinta Normal Table 3..Va.. Pottery vessels and morphologic attributes from Quinta Normal Station Cemetery site Tum. Ovoide Cóncava Dos asas cinta en posición boloide Apuntado vertical. Tabla 3. Subelíptica Convexa Dos asas en arco de correa.p. 8 2 Puco Directo Plano / Cónico Plano. Ovoide Convexa Asa vertical tipo cinta. Adheridas en ambos extremos (una ausente). Contextos Alfareros de Interacción Social: Lo Local y Lo Foráneo en el Cementerio Inca. adherida en ambos puntos de unión al labio 7 2 Cuenco Invertido Plano. / Subelíptica Convexa / convexo 8 1 Jarro Evertido Convexo Hiper.

Escala = 5 cm. Claudia Solervicens C. Mauricio Uribe R. Scale: 5cm.Itaci Correa G. Figure 1: Image of vessels by tombs.. Figura 1: Cuadro vasijas por tumbas. Figura 2: Aríbalo Rojo y Blanco. tomb 6. .. vessel 1. 154 . Tumba 6 Vasija 1 Figure 2: Red and white aribalo. Francisco Bahamondes M.

Diam.. 113 * 121 189 8 28000 6800 13 5 Plato 46 175 171 / n. Cada par de líneas se disponen en lados opuestos en el plano del diseño.d.d. presenta un motivo constituido por cuatro líneas que parten de triángulos rectángulos rellenos ubicados junto al borde de la pieza. En sentido perpendicular se observa otro motivo que consiste en dos triángulos con pestañas con greca incluida que se reflejan y posteriormente se oponen a otro par idéntico en el otro extremo del plato. Esta forma es adscribible al plato plano tipo A definido por González (González 1995). / 5 1200 343 8 1 Jarro 270 * 105 n. Vessels from the Quinta Normal Station Cemetery site and their metric attributes (* = partial heights) Tipo de Alt. / 4 700 247 13 1 Jarro 278 237 106 87 n. Gar. / 4.7 750 414 6 3 Puco 77 180 180 / n. / 4 2400 533 11 1 Cuenco 65 135 133 / n. Tabla 4. Vasijas del sitio Cementerio Estación Quinta Normal y sus atributos métricos (* = alturas parciales) Table 4. / 5 1300 409 6 4 Olla 174 164 145 36 69 122 6 2400 945 7 1 Plato 47 188 188 / n. Ambos pares de triángulos 155 . en el interior se encuentra además decorada con pintura negra.d. Diam.7 1450 489 10 1 Plato 82 250 250 / n.d.d.8 9200 2700 13 3 Aríbalo 409 287 152 86 86 91 6 14500 3200 13 4 Botella 448 * 357 n. 190 6. / 5 800 324 7 2 Cuenco 71 176 171 / n. 100 5..2 6450 2100 13 2 Olla 261 255 220 67 n.d. 77 * n. Total Cuerpo Borde Cuello Base ganta Pared (cc) (gr) Tumba Vasija (mm) (mm) (mm) (mm) (mm) (mm) (mm) 6 1 Aríbalo 294 240 130 64 98 98 6 6550 2900 6 2 Jarro 123 114 59 38 74 80 4. Peso Artef. Diam. hacia el extremo este de la tumba.Contextos Alfareros de Interacción Social: Lo Local y Lo Foráneo en el Cementerio Inca. Vol.d. dos protuberancias cercanas entre sí.d.p. Toda la superficie se encuentra pulida y engobada de rojo. / 5 700 375 Tumba 7: Vasija nº1: Consiste en un plato que fue depositado junto al sector donde se ubicaba el cráneo del individuo (sólo se registraron los dientes).d.5 900 374 8 3 Cuenco 96 161 152 / n.3 5500 2200 8 2 Puco 160 64 64 / 136 / 6. las que convergen hacia un centro definido por el delineado de un círculo. el cual presenta un asa en forma de arco horizontal y en el borde opuesto.Esp. de origen Diaguita.d.p. 106 5. Alt. Esta decoración.

Mauricio Uribe R. . señalando que se trata de piezas de paredes más bajas que los otros pucos.. Se asemeja a la variedad C pro- puesta para esta categoría de vasijas por González. En el cuerpo exterior también presenta estas características. lo que también se registra en el interior. Por otro lado presenta dos protúberos adheridos al labio en la sección opues- ta al asa. El punto de apoyo de la base se encuentra levemente erosionado y se observa piqueteo en el labio. Tumba 8: Vasija nº1: Se trata de un jarro que fue depositado.. El plano general de la disposición de es- tos motivos se configura de forma hexagonal y se encuentra delimitado por una línea perimetral al interior del labio. así como fracturas antiguas en dos sectores del borde. Presenta huellas de uso claras en el cuerpo inferior. junto con otras vasijas. exclusivamente en el cuello del jarro. no así la base que al parecer bajo las huellas de exposición al 156 . Posee pequeñas zonas con abrasión en el interior. observándose leve erosión en la base y salpicaduras del engobe en varias zonas del cuerpo. Se encuentran separados por 40mm y también fueron pintados de negro. Las fracturas antiguas que posee éste también se deducen del uso. en especial hacia el interior en el centro del plato. unidas en sus extremos. Manifiesta también huellas de uso previo. Vasija nº2: Corresponde a un cuenco ubicado en el extremo oeste de la tumba. Vasija nº2: Consiste en un puco que hace parte del conjunto de vasijas depositadas detrás del cráneo del individuo. Este se encuentra completamente engobado de rojo. Esta pieza está pulida y engobada de rojo en exterior. en lo que habría sido el sector de los pies del individuo. Claudia Solervicens C. allí la superficie se observa muy erosionada. de base ancha y semiplana (González 1995) (Figura 3). Itaci Correa G. Francisco Bahamondes M. La superficie interior de la pieza se encuentra pulida y engobada de blanco. Sobre el asa se registra una línea que corre por el costado del asa traspasando la unión con el labio del plato. que se orientan hacia el centro donde se ubica el círculo. El cuello inferior interno presenta salpicaduras posiblemente por golpeteo. Presenta ahumado en prácticamente toda la superficie exterior. Hay que señalar que esta oposición al asa no es simétrica del todo. proyectan dos líneas paralelas. estando pulido al interior y bruñido al exterior. detrás del cráneo del individuo.

. presentando ade- más. Figura 3: Patrón Zig-Zag B. principalmente al interior. a tal punto de hacer difícil la observación del tratamiento de superficie y decoración.Contextos Alfareros de Interacción Social: Lo Local y Lo Foráneo en el Cementerio Inca. pero posee engobe del mismo color sólo en el borde. Este diseño decorativo se construye a partir de la combinación de los motivos de gre- cas. leves huellas de erosión en el punto de apoyo de la base y el perímetro 7 La tumba 9 corresponde a un entierro que posee una olla del tipo Inciso Reticulado Oblicuo sin decoración ni modelados. 2004). muestra un baño de engobe rojo. triángulos escalerados opuestos. También se observan descascaramientos o salpi- caduras del esmalte.. verticales y diagonales que se distribuyen en 10 campos. No se observan claras huellas de uso. el interior de la pieza está pulido. 157 . Sobre este revestimiento presenta decoración pintada en negro y rojo que combina motivos que generan el patrón zig-zag adscribible al tipo C de González (1995. Vasija nº3: Corresponde a un cuenco registrado adyacente al occipital del individuo. Tumba 107: Vasija nº1: Esta escudilla fue rescatada junto al cráneo del individuo. vessel 2. tomb 8. asignada al Período Alfarero Temprano. La superficie exterior se observa pulida y engobada de rojo. fuego. más específicamente a la tradición Llolleo (Sanhueza y Latorre 2006). sin embargo es posible encontrar una descripción com- pleta en el Informe de análisis cerámico: Las vasijas completas del sitio Estación Intermodal Quinta Normal. Tumba 8 Vasija 2 Figure 3: Zig-Zag pattern B. líneas paralelas horizontales. Dicha pieza no se considera en el presente escrito. Este puco presenta gran cantidad de ahumado y hollín en el cuerpo y la base exterior. Hacia el exterior se encuentra pulida y engobada de rojo.

La cara externa presenta erosión y descascaramiento en el perímetro de apoyo del cuerpo inferior. Tumba 11: Vasija nº1: Se trata de un cuenco que se ubicaba en el centro de la fosa donde sólo fueron rescatados restos dentales. 158 . Este se encuentra pulido y engobado de rojo en el exterior y en el borde interior (Figura 4). tomb 13.. pues exhibe un agujero intencional en el cuerpo superior (16 mm. Francisco Bahamondes M. diámetro). vessel 1 8 La tumba 12 corresponde a un entierro sin ofertorio cerámico. Tanto la superficie externa como la interna se encuentran engobadas de rojo y pulidas. Itaci Correa G. . fue “matada”. Claudia Solervicens C. En tanto. además de dos profundas raspaduras en el labio realiza- das con un instrumento cortante y/o abrasivo. del labio. Tumba 13 Vasija 1 Figure 4: Red painted jug. la superficie interna se encuentra pulida y pintada de rojo. Tanto el cuerpo inferior como el labio presentan erosión por uso. Tumba 138: Vasija nº1: Consiste en un jarro que se disponía a los pies del indivi- duo en el extremo norte de la fosa. cuatripartiendo la pieza. posiblemente hollín.. Si bien la vasija se presenta comple- ta. Figura 4: Jarro Rojo Engobado. Se registran pequeños residuos dispersos en el interior y exterior. Mauricio Uribe R. exhibiendo dos gruesas líneas perpendiculares que se cruzan en el cen- tro en ángulo recto.

definidos por no presentar asa.. evocando quizás de manera abstracta motivos zoo antropomorfos (Troncoso 2005). Vasija nº5: Se trata de un plato que se ubicaba sobre la vasija nº4. Muestra algo de salpicaduras del engobe en la zona media del cuerpo. rojo y blan- co. Vasija nº3: Trata de un aríbalo que se encontraba a la altura de la pelvis del individuo. rectángulos rellenos con pestañas y líneas perpendiculares for- mando ángulos rectos. recordando el motivo del felino expresado en la cultura Diaguita. lo cual refuerza la idea de conexiones estilísticas con dicha tradición en la pieza descrita. Presenta dos pares de protúbe- ros opuestos adheridos al labio. se asocia a los platos pla- nos de Forma B propuesta por González (1995). Presen- ta huellas de hollín en gran parte del cuerpo exterior y una intensa abrasión en la base y cuerpo inferior interno. ad- yacente a la zona del abdomen del individuo. como el ahu- mado y el hollín. se manifiestan en la pared externa en todo el cuerpo. Esta pieza exhibe erosión en el perímetro de la base y cuerpo inferior. que se encontraba junto al brazo izquierdo del individuo. el resto del cuello y el cuerpo presentan superficies alisadas. Huellas de uso producto de actividades domésticas. sino dos pares de protuberancias en el borde. en el centro de la alineación de cántaros del entierro. opuestas entre sí (Figura 159 . mientras que la base se encuentra muy erosionada.Contextos Alfareros de Interacción Social: Lo Local y Lo Foráneo en el Cementerio Inca. Tanto la superficie exte- rior como la interior fueron alisadas.. Por otra parte el cuerpo inferior sólo se encuentra pulido sin ningún tipo de revestimiento. evidenciando también erosión y huellas de ahumado. La pieza se encuentra completamente alisada y su aspecto presenta variaciones de color café marrón. en las mismas tonalidades que la pared externa. Por otro lado. en la alineación norte-sur de vasijas ofrendadas. denotando tonos de color café. cuyos negativos forman triángulos que se reflejan y forman pares de círculos concéntricos. La superficie interna a su vez. evidenciando una alta abrasión. Este último rasgo. Vasija nº2: Corresponde a una olla que se ubicaba junto a la tibia iz- quierda del individuo. En tanto. en ciertas zonas de la superficie interior se observan descascara- mientos y una leve mancha oscura en la base. pulida y con decoración pintada de color negro. Esta decoración también se presenta en aríbalos y platos planos Inca Mixtos del área Diaguita (Cantarutti 2002: 212). denotando líneas perpendiculares que forman ángulos rectos refle- jados. exhibe pintura negra sobre engobe blanco en el borde. Esta consiste en una banda de rombos rellenos de reticulados oblicuos. Vasija nº4: Consiste en una botella de grandes proporciones. El cuello y la parte superior del cuerpo evidencian una superficie externa en- gobada de rojo.

sin elementos foráneos (Tabla 5). Mauricio Uribe R. se define la alfarería Inca Cuzqueña. La superficie interna en tanto. formando un patrón zig-zag. la cual reúne tanto elementos cuzqueños como otros de filiación alterna (Diaguita-Inca p. 5).. rojo y blanco. tomb 13. . Análisis estilístico y clasificación de la alfarería Este estudio y análisis estilístico se basa en la clasificación propuesta por Calderari y Williams (1991) que fue aplicada al contexto Incaico de la cuenca del Maipo-Mapocho por Cantarutti y Mera (2002). Figura 5: Plato plano. que copia los cá- nones estilísticos del núcleo con una producción local. Tumba 13 Vasija 5 Figure 5: Flat plate. denotando ciertas huellas de hollín y erosión cerca de la base. está pulida y pintada negro. En el presente sitio no se registran piezas asignables a la alfarería Inca Cuzqueña e Inca Provincial.). la alfarería Inca Provincial. la alfarería Inca Mix- ta.e. Claudia Solervicens C. vessel 5 La decoración consta de una banda anular estrecha que en su interior presenta líneas diagonales cortas separadas y triángulos negros en negativo. Itaci Correa G. y la Alfarería Aconcagua de la Fase Inca. Francisco Bahamondes M. de origen netamente imperial. Sin embargo se registran cuatro vasijas para 160 . La superficie exterior se encuentra engobada de rojo y pulida.. sobre la base del análisis formal de elementos. Allí. asociado a expresiones de la cultura Diaguita (Cantarutti y Mera 2002). carece de engobe rojo y se encuentra levemente erosionada en el centro.

antrop. la tercera clase cerámica... escalerado y Plato Plano Inca) pestañas c/ grecas al Forma A interior 7 2 Cuenco Aconcagua de la Fase Inca / 8 1 Jarro Aconcagua de la Fase Inca / 8 2 Puco Diaguita de la Fase Inca Banda de triángulos y Puco Forma A grecas escaleradas 8 3 Cuenco Aconcagua de la Fase Inca / 10 1 Plato Aconcagua de la Fase Inca Cruz diametral Estilo Aconcagua 11 1 Cuenco Aconcagua de la Fase Inca / 13 1 Jarro Aconcagua de la Fase Inca / Agujero de “matado” 13 2 Olla Aconcagua de la Fase Inca / Fragmentada y restaurada 13 3 Aríbalo Inca Mixta de Chile Banda 8 rombos retic. de los dos aríbalos registrados en la muestra (Vasija 1 Tumba 6.. en parte. 6 1 Aríbalo Inca Mixta de Chile / Central 6 2 Jarro Aconcagua de la Fase Inca / 6 3 Puco Aconcagua de la Fase Inca Cruz diametral Estilo Aconcagua 6 4 Olla Aconcagua de la Fase Inca / 7 1 Plato Inca Mixta (Diaguita. 13 4 Botella Aconcagua de la Fase Inca / Fragmentada y restaurada 13 5 Plato Inca Mixta de Chile Banda anular de zig-zag Escudilla Central (Diaguita-Inca) múltiple Forma B El primero exhibe una forma aribaloide poco acabada. Vasija 3 Tumba 13). evocando al tipo Cuzco rojo y blanco (Rowe 1944). Ceramic types from Quinta Normal Station Cemetery site Tipo de Clase Cerámica Motivos Decoración Observaciones Tumba Vasija Artef. sin embargo no detenta ningún otro ele- 161 . las que evidencian ciertos elementos clásicos de la alfarería Incaica que se encuentran alterados en forma o decoración y/o se fusionan con elementos propios de las tradiciones alfareras locales. Central (Diaguita-Inca) triángulos rellenos y elem. Tabla 5.Contextos Alfareros de Interacción Social: Lo Local y Lo Foráneo en el Cementerio Inca. Triáng. clase cerámica conocida también como Inca Local. Clases cerámicas del sitio Cementerio Estación Quinta Normal Table 5. Se trata.

. Figura 6: a) Visión extendida diseño banda aríbalo. Itaci Correa G. tumba 13) también se vincula a expresiones Diaguita-inca.. se trata de dos triángulos escalerados. Mauricio Uribe R. variante A. Además se encuentra una escudilla (vasija 1 tumba 7) que evidencia ca- racterísticas decorativas y morfológicas Inca mixtas. b) vasija 3 tumba 13. tomb 13. donde la decoración se dispone en una banda horizontal a lo largo de todo el cuerpo superior de la pieza (Sanhue- za 2001) (figura 6a y 6b). Esta variedad no sería propia de la alfarería nuclear. c) Patrón Zig-Zag. pues se trata de un plato plano con dos pares de protúberos opuestos adheridos al labio y una banda anular interior de pa- trón zig-zag asociada a expresiones decorativas Diaguita (Figura 8). río Elqui (Cornely 1962) Figure 6: a) Extended view aribalo band design. que exhiben una greca en su interior. El otro aríbalo. exhibe una morfología más tí- pica para las definidas en Chile central. que se reconfiguran en una expresión de carácter abstracto (figura 6c y 6d). detentando a nuestro parecer elementos Diaguitas zooantropomorfos. Elqui river (Cornely 1962). siendo la disposición de la decoración adscribible al tipo decorativo B. a su vez la presencia de otros cuatro triángulos forman una disposición hexagonal de los motivos (Figura 7). mento más de los descritos para contenedores incaicos como los protúberos y modelados (Sanhueza 2001). y generan una reflexión en espejo en 90º. b) vessel 3. mientras que la disposición de los motivos remite más bien a una manifestación Diaguita. c) Zig-Zag pattern from Illapel river (González 2004). Por una parte la forma ge- neral de la vasija se asocia a una expresión incaica. 162 . procedente del río Illapel (González 2004) d) Plato de Altovalsol. La última de estas piezas (vasija 5. d) Plate from Altovalsol. Claudia Solervicens C. Francisco Bahamondes M. Específicamen- te. .

por lo que cabe considerar esta vasija como una expresión Diaguita de momentos incaicos. 2004) (Figura 3 a y b) o patrón local (Cantarutti 2002 y 2004). c) Patrón zigzag J1. proveniente del valle de Elqui (Cornely 1962) Figure 7: a and b) Vessel 1 from tomb 7. pero que difiere a escala estilística y morfológica de las piezas registradas en el Norte Chico (Cantarutti y Mera 2002). presenta un motivo Dia- guita patrón zigzag B (González 1995. Ante- riormente en este mismo cementerio se adscribió a esta categoría la vasija 1 de la tumba 5 que corresponde a un jarro pato. sin una certeza respecto a su origen específico. 163 . Figura 7: a y b) Vasija 1 de la tumba 7. se ha propuesto la existencia de una variedad cerámica Diaguita que muestra atri- butos de forma y/o decorativos de otras tradiciones. c) Zig-Zag pattern J1 from Elqui valley (Cornely 1962) En otros trabajos (Cantarutti 2002. En nuestro caso.. la vasija 2 de la tumba nº8. La aparición de esta pieza en contextos funera- rios de tiempos tardíos en Chile Central no nos otorga certeza respecto a la procedencia de su elaboración. Lo anterior se ha enten- dido como híbridos que generan sincretismos con la población local.. Cantarutti y Mera 2004).Contextos Alfareros de Interacción Social: Lo Local y Lo Foráneo en el Cementerio Inca. pieza característica de la fase Diaguita III.

Claudia Solervicens C. a partir de la identificación con el patrón zig-zag Diaguita tipo B (Cantarutti y Mera 2002. .. b) Zig-Zag pattern B from Elqui valley (Cornely 1962). tomb 13. Dentro de esta categoría se encuentran las vasijas pertenecientes a la tradición alfarera del complejo Aconcagua. Sin embargo. este motivo también lo hemos podido identificar en otras tradiciones alfare- ras del período Intermedio Tardío como es la misma Aconcagua e incluso en la tradición bícroma rojo sobre blanco del complejo El Vergel (motivo zig- zag múltiple Tipo 3) (Adán et al.. ha sido adscrita anteriormente como Aconcagua de la Fase Inca con Influencia Diaguita. 2005). procedente de vasijas del cementerio de Nos (Stehberg 1976) Figure 8: a) Extended view escudilla design. siendo posiblemente originarios de la tradición Diaguita. González 2004). Itaci Correa G. De este modo. que se manifiesta hacia tiempos tardíos durante la presencia del Inca en Chile Central. b) Zig-Zag pattern B from vessels of Nos cemetery (Stehberg 1976). La mayoría de las vasijas de este estudio se enmarcan al interior de la clase cerámica definida como alfarería Aconcagua de la Fase Inca. Francisco Bahamondes M. procedente del valle de Elqui (Cornely 1962) c) vasija 5 tumba 13. la evidencia abre la posibilidad a que estos motivos hayan sido compartidos a una mayor escala. Mauricio Uribe R. Finalmente. c) vessel 5. una de las cuales exhibe el clásico diseño de la cruz dia- 164 . d) Patrón zig-zag B. la variedad decorativa que presenta la vasija nº5 de la tumba 13. exhibiendo rasgos que las vinculan a los tipos cerámicos de este complejo cultural (Massone 1978) como las vasijas 3 y 4 de la tumba 6. Figura 8: a) Visión extendida diseño escudilla b) Patrón zig-zag B.

situación que también se 165 . Más bien se observa que la manifestación cerámica incaica se entrelaza con elementos de poblaciones Diaguitas en Chile Central. expresadas bajo una esté- tica Aconcagua en la morfología. la única pieza ofrendada al individuo 11. ni imitaciones fieles a dicha alfarería. c) Escudilla with diametrical cross and Aconcagua bowl from San Bernardo (Massone 1978) Discusión y Conclusiones Entre las piezas cerámicas pertenecientes al ofertorio fúnebre del ce- menterio Estación Quinta Normal. la vasija 2 del entierro 7. entendidas como la manifes- tación cerámica de esta tradición para la fase inca. tomb 10.. sólo los rojos engobados. Tumba 10. visualizado en cuatro piezas de carácter Inca Mixto. b) Vessel 3. la nº3 de la tumba 8. podrían acusar influencias Incaicas en el tratamiento de superficie. Figura 9: a y c) Vasija 1. así como la pieza de la tumba 10. y la nº 2 y 4 del entierro 13. Tumba 6.Contextos Alfareros de Interacción Social: Lo Local y Lo Foráneo en el Cementerio Inca. b) Vasija 3. no fueron registradas vasijas que pu- dieran ser asignadas como cuzqueñas. Con respecto a los tres jarros. La presencia de estos ejemplares se conjuga con otras asignables a la tradición Aconcagua. metral (Figura 9).. Por otra parte el último jarro monocromo (vasija nº2. tumba 6) no posee rasgos diagnósticos que hicieran posible su asignación. tomb 6. c) Escudilla con cruz diametral y cuenco Aconcagua de San Bernardo (Massone 1978) Figure 9: a and c) Vessel 1.

Tabla 3). Falabella et al. observa en los enterratorios encontrados con anterioridad en este cemente- rio (Cantarutti y Mera 2002). como Las Tinajas de Quilicura y Nos (Cfr. Nos. . ligado a la contención y manipulación de líquidos. Con respecto a esto. donde se describe que los aríbalos (makas) y jarros. y en nuestro caso la gran botella de la tumba 13) en contextos de festividad. La Reina. González 2000) han señalado el carácter altamente selectivo de las ofrendas cerámicas. Por otra parte. Itaci Correa G. en función de una complejización de la estructura sociopolítica traída por el Inca (Vásquez 1994).. entre otros). Francisco Bahamondes M. podrían estar refiriéndose a lo señalado por este autor. algunos estudios que tratan sobre la producción y el uso de piezas incaicas en la zona. algunos volúmenes alcanzan grandes dimensiones siendo equiparable a lo observa- do en otros sitios de la cuenca. relacionado con unidades de consumo crecientes y vinculadas a una convocatoria mayor de personas. el autor relaciona las funcio- nalidades descritas en los documentos etnohistóricos. contabilizando todas las tum- bas descritas para esta área de enterratorios. En el caso del sitio analizado. ligados a la estructuración de alianzas y actividades de legitimación del poder (Vásquez 1994. se registra un notable tamaño y capacidad volumé- trica de algunas piezas. Los grandes contenedores se verían relacionados con el almacenaje de alimentos para sostener actividades estatales. Por otra parte. En su investigación. las alteraciones de la superficie interna regis- tradas en el aríbalo de la tumba 13. Así. Claudia Solervicens C. Mauricio Uribe R.. los trabajos de análisis contextual de la funebria Acon- cagua (Durán 1979. tales como los dos aríbalos Inca mixtos o la gran botella de probable origen local. por ejemplo. los platos (chuas) y pucos se asocia- rían al consumo cotidiano de alimentos y las ollas a la preparación de éstos (alta exposición al fuego). Quevedo 1979. Sánchez 1995. 2008). pertenecen al universo funcional. Con relación a los contextos funerarios. Desde el punto de vista del uso dado a las piezas descritas para el ofer- torio cerámico de este cementerio. se observa un alto número de individuos femeninos y una presencia generalizada de la ofrenda cerámica a la vez que se observa una variabilidad de formas y tipos decorativos presen- tes. las huellas existentes se condicen con los datos referidos a los patrones de utilización detectados por Vásquez (1994) en piezas de contextos incaicos de Chile central (Marcoleta. hablan de un aumento en el tamaño de los contenedores cerámicos. Quilicura. la cual se 166 . la producción y ofrenda de chicha (como los aríbalos. y por otro lado.

mientras 167 . Diaguita-Inca y Aconcagua de la fase Inca grafican la articulación y fusión de múltiples identidades hacia momentos prehispánicos tardíos en Chile Central. esencialmente masculinos. existiendo un reconocimiento de la identidad de cada uno. que se hace presente en otros espacios. esta interacción de expresiones cerámicas. como en el cementerio de La Reina y el santua- rio del cerro El Plomo. a partir de una aproximación desde el género. hecho que reafirma la idea de un dominio diferencial sobre los distintos actores y ámbitos del quehacer social en esta región. la decoración evidencia modificaciones e híbridos que mani- fiestan elementos nortinos y locales. En Quinta Normal. La existencia de contenedores de filiación Diaguita. como se observa en otras áreas vinculadas al Tawantinsuyu. En estos contextos de carácter ritual. Así. prácticas y patrones culturales hacia el Intermedio Tardío. junto a nuevas formas como el arí- balo. Por otro lado. hecho observado en algunos ejemplares mixtos. la presencia imperial se observa a través de una imposición. que se manifiesta en los contextos funerarios donde coexisten y a veces se fusionan las diversas expresiones cerámicas. hace presente en pocos individuos. la presencia netamente cuzqueña se encuentra ausente.. En nuestro caso. estableciendo ésta una distancia con la tradición local. la cultura local Aconcagua y su relación con lo Inca se ve mediatizada por la cultura Diaguita.Contextos Alfareros de Interacción Social: Lo Local y Lo Foráneo en el Cementerio Inca. como se puede observar en los platos y escudillas. señala la importancia de la mujer como partícipe en las relaciones de poder en la sociedad incaica. principalmente de las formas incaicas. realizados en el contex- to de las reciprocidades y en el proceso de intercambio exogámico. En tanto Bray (2003). las relaciones de poder se hacen visibles a través de las dinámicas de eficacia simbólica materializadas por la alfarería. La vigencia de la tradición cultural Aconcagua ha sido vista por algunos como una ausencia de aculturación mayor de la población local por parte del Inca (Sánchez 2004). A su vez. puede hacernos pensar en la articulación de lo local con lo foráneo. que observamos en el cementerio estudiado y otros como los de Nos y Quilicura. Lo Aconcagua participa en conjunto tanto con lo Inca como con lo Diaguita. donde la producción alfarera se encontraría más relacionada con los cánones de producción nu- clear del imperio (Bray 2004). Éstas se involucrarían en la política de expansión del imperio.. sin una clara presencia imperial. debido a su relación con el manejo de la vajilla como contenedor y elemento de materialización de las dádivas y festejos. Hecho que denotaría otro orden. dando cuen- ta también de una sobreespecialización respecto a ciertas formas y diseños cerámicos.

Santiago. Cantarutti. G. B... 168 . Mera. 2003. and gender in imperial state design”. IV Región de Coquimbo. G. También se agradece a Claudio Rodríguez Aquea por sus acabadas ilustraciones. 1996. 2004. merecen nuestra gratitud los evaluadores de este artículo por sus valiosos comentarios y observaciones. Latin American Antiquity 14 (1): 3-28. Mera. Bray. R. Baudet. “La alfarería imperial Inca: una comparación entre la cerámica estatal del área de Cuzco y la cerámica de las provincias”. Francisco Bahamondes M. “Estadio Fiscal de Ovalle: Redescubrimiento de un sitio Diaguita-Inca en el valle de Limarí”. . M. “La tradición cerámica bí- croma rojo sobre blanco en la región sur de Chile: los estilos decorativos Valdivia y Vergel”. “Re-evaluación de los estilos cerámicos Inca- icos en el noroeste argentino”. Uribe. donde la coexistencia de la producción alfarera implica el abandono de ciertas pautas y la adopción de nuevos rasgos. Comechingonia 9: 73-95. Chungara 36(2): 365-374. L. Actas del XVI Congreso Nacional de Arqueología Chilena. Alvarado y M. Calderari. 2002. y V. Memoria para optar al título de Arqueólogo. Cantarutti. Estadio Fiscal de Ovalle: redescubrimiento de un sitio Di- aguita – Inca en el valle de Limarí. Concepción. Análisis cerámico sitio Las Tinajas. 399-410. Cantarutti. M. Williams. pp. “Alfarería del cementerio estación Matucana: ensayo de clasificación y relaciones con la cerámica del período Inca de Chile central y áreas vecinas”. y R. que en otros se expresa el claro sustrato local que se adapta al nuevo pano- rama cultural. Agradecimientos: Este trabajo se enmarca dentro la investigación ge- nerada en el contexto del proyecto “Estación de Intercambio Intermodal Quinta Normal” realizada durante el mes de julio del año 2006. Mera. Chungará 36: 833-845. 2004. Bauer.. Revista Werkén 3: 147-170. Mauricio Uribe R. 2002. Claudia Solervicens C. G. T. T. Itaci Correa G. D. Cuzco. feasting. Universidad de Chile. 2005. Bray. Bibliografía Adán. El desarrollo del estado Inca. A su vez. 1991. Manuscrito en posesión de los autores. 2002. dirigida por la investigadora Verónica Reyes. y R. quien nos ha permitido analizar estos mate- riales. Centro de Estudios Regionales Andi- nos Bartolomé de Las Casas. “Inca pottery as culinary equipment: food.

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negrita y con mayúscula. La Re- vista Chilena de Antropología sólo publica artículos originales en lengua española o inglesa. centrado. Una vez aceptados los trabajos. punto 12. Agradecimientos: Se incluyen tras el texto con formato de subtítulo primario. Las contribuciones deben ser enviadas por internet a la siguiente dirección: rchant@uchile. márgenes de 2. Su estructura es la siguiente: Resumen (texto) Palabras clave: Abstract (texto) Key words: Texto: Debe estar claramente organizado. letra Times New Roman. mientras que los secundarios alineados a la izquierda. con jerarquización de subtítulos pri- marios y secundarios. El del segundo idioma centrado. No debe exceder las 200 palabras.cl. Envío de contribuciones La Revista Chilena de Antropología recibe contribuciones de forma ininterrumpi- da durante todo el año. cursiva y con mayúscula. máximo cinco. Los artículos deben ajustarse a la siguiente estructura: Título: En español e inglés. El título en el primer idioma debe ir centrado. En todos los casos se incluye bibliografía. La extensión máxima para manuscritos en la sección Artículos Temáticos y Artí- culos es de 9000 palabras.5 cm. Como segundo idioma debe considerar- se el español o inglés. Los primeros deben ir en formato mayúscula y centrado. . Resumen: Deben representar el contenido del manuscrito y se ordenan de acuerdo al idioma de presentación del manuscrito. dirección postal y co- rreo electrónico. respectivamente. se debe indicar nombre y apellido del (los) autor(es). Autor(es): en renglón seguido. doble espacio y con cada una de las páginas numeradas. Los manuscritos deben ser enviados en formato word. estos serán publicados en relación al orden del desarrollo del proceso editorial y a la afinidad con la sección temática (en caso de corresponder a manuscritos propuestos para esta área). con letra cursiva y formato oración. El resumen y abstract de- ben ir seguidos de palabras claves y key words. En renglón siguiente Filiación Institucional. tamaño carta. Reseñas y Tesis no deben superar las 2000 palabras. inglés y español. Se aceptan artículos en idioma español e inglés.

Memorias y Tesis Castro. Actas del VII Congreso de Arqueología de Chile. Tykot. Dieta en sociedades alfareras de Chile central: Aporte de análisis de isótopos estables. FLACSO. Libros: Salinas. Su título debe estar en español e inglés. año) en caso de no ser citas textuales y (autor. Chun- gará 39 (1): 5-27. Al final del escrito. V. 1984. En caso de que las imágenes excedan la posibilidad de . Actuar. tras sección notas. Notas: corresponden a notas al final del artículo y tras la sección Referencias Bi- bliográficas. editado por E. en hoja aparte. formato TIFF. C. Variación de los estilos de arte rupestre en Chile. F. M. Las imágenes no se deben incluir en el texto y de- ben ser enviadas en formato digital. H. Falabella. Buenos Aires. tomo II. Deben utilizar letra Times New Roman.T. Editorial Universidad Bolivariana. Lander. Mención Etno- historia. punto 10 y números arábicos. Santiago. Aspillaga.1997. Atacama La Baja. Revista Chilena de Antropología 4: 11-30. tras sección agradecimientos se deben incluir las referencias de todos los textos citados. Tablas: Deben ser incluidas en hoja aparte. Universidad de Chile. incluyendo la leyenda de cada una en español e inglés. Ciudad y vecinos: cuatro ideas para la enseñanza de la vida urbana. Se priorizarán imágenes en blanco y negro. año: página) en caso de ser citas textuales. Tesis para optar al grado de Magíster en Historia.. Artículos en Revistas: Munizaga. Departamento de Ciencias Históricas. Simposio o Seminario: Niemeyer. Capítulo de Libro: Escobar. Se deben usar sólo excepcionalmente y deben ir numeradas secuencial- mente en el texto. en orden alfabético y ajustándose a la siguiente normativa. Altos de Vilches. 2000. Sanhueza y R. Santiago.Referencias Bibliográficas: Las referencias en el texto deben ajustarse al formato (autor. El lugar de la naturaleza y la naturaleza del lugar: ¿Globalización o Postdesarrollo? En La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. E. Todas las tablas de- ben ser antecedidas por una numeración correlativa en sistema arábico y un título que indique su contenido. 2007. pp: 649-660. Huacca Muchay. Figuras: Deben listarse posterior a las notas. A. 1977. Sentir. Chile. Pensar. L. Planella. pp: 113-143. Evangelización y Religión Andina en Charcas. pers- pectivas latinoamericanas. Método en Antropología Social. F. Artículo en Actas de Congreso. EPS o Photoshop. 2007.

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