Abril 24, 2011

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Esculturas de arcilla de Xochicalco.
Silvia Garza Tarazona
l Museo Regional Cuauhnáhuac con motivo de los 100 años en que se iniciaron las exploraciones arqueológicas en Xochicalco expone actualmente tres esculturas que se describen a continuación. Las piezas fueron recuperadas en religioso. la temporada de campo de 1992, El Creador representa una exploración que se llevó a cabo divinidad proveedora y en la terraza inmediatamente fecunda, que año con año y debajo de la Acrópolis por ciclo con ciclo daban vida a los su lado norte, hallando una seres humanos. Por lo mismo, gran cantidad de fragmentos portaba el símbolo del año en cerámicos que conforman el la cabeza y además generaba conjunto escultórico y que riqueza representada en los suponemos estuvo localizado frutos del cacao que decoran originalmente en el techo de las lianas que le envuelven. aquel grupo arquitectónico al Son muchos los elementos que consideramos el centro que esta escultura comparte rector de la ciudad. con pueblos mesoamericanos Lo tiestos analizados han contemporáneos como son permitido determinar que los ojos semi-cuadrados, las existió un total de 14 escultura lianas con cacao y el nudo antropomorfas, todas con formado con el miembro, la misma forma y posición todo ello se encuentra en las anatómica; cuatro iguanas; esculturas mayas. En cuanto y tres pumas. De todos estos a la posición es igual a la fragmentos, hasta ahora solo se que tiene las deidades en los ha podido armar un ejemplar códices prehispánicos. Y por de cada una de las formas y de último las pulseras con bandas manera incompleta. de algodón y dos semillas que Estas esculturas han sido lleva son iguales a las que porta fechadas para el año 800 el hombre pájaro de Cacaxtla, d.C., momento crucial en el Tlaxcala. desarrollo de Xochicalco, El puma (77cm de alto por 51 mismo que alcanza su final cm de ancho y 54 cm de espesor) como centro rector hacia el año está sentado en sus cuartos 1100 d.C. en un conflicto entre traseros y la cola le recorre el dos grupos antagónicos de la anca continua por las patas misma ciudad, que culmina en delantera y regresa para terminar la destrucción de todo lo que en una de ellas, las orejas las representa el poder político y tiene hacia atrás en actitud

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de alerta y lleva un cordón al cuello con los extremos ancho que forman un rectángulo. Esta escultura si conserva sus colores originales el cuerpo es amarillo las encías y la lengua son rojos y el pecho es banco. Un puma de estas dimensionas

Puma

100 años de labores arqueológicas en Xochicalco
Claudia i. alvarado león

se encontró en Monte Albán, Oaxaca pero aquel tiene una actitud mucho más rígida que el de Xochicalco. La iguana (47 cm. de alto, 1.05 m. de largo y 34 cm. de espesor) de este conjunto escultórico es la que más movimiento le imprimieron los escultores y lleva como adornos pulseras en las cuatro patas y un collar de grades cuentas.
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El Creador

Fotografías: Adalberto Ríos Szalay

Iguana

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n la obra de Fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España escrita en la segunda mitad del siglo XVI, es el primer lugar en donde se registra de manera escrita la existencia de la antigua ciudad de Xochicalco. En el prologo a su libro, Sahagún señala “Hay grandes señales de las antiguallas de estas gentes, como hoy día parece en Tula y en Tulantzinco, y en un edificio llamado Xochicalco, que está en los términos de Quauhnahuac...” (Sahagún 2006: 15). De eso hace ya más de 426 años.

el tlacuache 464
Dos siglos después, a finales del XVIII, es cuando se vuelve a saber de la existencia de Xochicalco gracias a la visita y reconocimiento por parte del científico José Antonio Alzate; pero no es, sino hasta principios del siglo XX, que esta importante ciudad vuelve a ser noticia cuando se inician los primeros trabajos de orden arqueológico por parte de Leopoldo Batres quien interviene edificio más emblemático y reconocido de Xochicalco, la Pirámide de las Serpientes Emplumadas en el año de 1910. Es así, como en los inicios del siglo XXI se celebran los 100 años de la primera exploración arqueológica llevada a cabo de manera sistemática en Xochicalco. Pero los trabajos han continuado desde entonces y varios han sido los resultados que han permitido que esta ciudad sea reconocida como una de las más importantes dentro del territorio nacional y haya sido aceptada como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO desde 1999. Por ello, a continuación se presenta una síntesis general de los trabajos arqueológicos que se han llevado a cabo en la zona arqueológica de Xochicalco y áreas aledañas, con la idea de hacer evidente el gran esfuerzo que ha implicado la liberación, conservación y mantenimiento de la zona arqueológica, así como dar una idea del trabajo que se realiza tras bambalinas con todo el material arqueológico que se recupera en cada una de las temporadas de campo. De ahí que, la historia de los trabajos en Xochicalco posteriores a los realizados por Batres comienzan con los del arqueólogo Eduardo Noguera quien inició sus exploraciones en el año de 1934. El dedico 10 temporadas de campo a lo largo de 26 años, durante las que exploró, liberó y reconstruyó varios espacios abiertos y edificios que hoy se pueden observar al visitar el sitio arqueológico. Entre las estructuras más importantes que liberó Noguera, se encuentra el Juego de Pelota Sur y un conjunto de cuartos en ese mismo sector que se denomina El Palacio. También se trabajaron edificios ubicados en la Plaza Principal como la Pirámide Gemela. Entre otras cosas, Noguera hizo importantes aportaciones en cuanto a avances en estudios cerámicos de Xochicalco mismo y otras áreas del México antiguo, además de iniciar una propuesta cronológica del sitio en base a la cerámica. Bajo la dirección de Noguera en 1951, William Sanders y Pedro Armillas llevan a cabo un estudio de patrón de asentamiento utilizando los datos en superficie, innovando para ese entonces las metodo-logías utilizadas en las inves tigaciones arqueológicas en el sitio. Ya para 1961, César Sáenz tomó la dirección de los trabajos arqueológicos de la zona y se dedicó a trabajar la Pirámide de las Estelas, llamada así por el hallazgo que él mismo realiza en el templo superior del edificio. En ese sitio, Sáenz encontró tres estelas fragmentadas con grabados que presentan fechas calendáricas, rostros antropomorfos y otros elementos iconográficos. Posteriormente en subsecuentes temporadas de campo, Sáenz trabajo la Pirámide de las Serpientes Emplumadas para determinar su secuencia constructiva, hallando por lo menos dos etapas arquitectónicas anteriores al edificio decorado; incluso estas subestructuras son visibles desde la parte superior del mismo edificio. Durante estos trabajos, Sáenz encontró una tumba con ofrendas de concha y otros materiales. También se dedicó a liberar y reconstruir los dos edificios principales que se localizan en la Plaza de la Estela de los Dos Glifos, donde también liberó el altar central en donde se encuentra la estela que da nombre a esta plaza. Cuatro años más tarde, en 1965 los arqueólogos Pedro Armillas y Jaime Litvak realizaron un proyecto con estudiantes de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), que tuvo como objetivo central realizar una investigación de índole más regional para articular la ciudad de Xochicalco con otros sitios de la región. Este estudio dio lugar a otros realizados posteriormente para poder comprender en conjunto la conformación social y espacial de Xochicalco dentro de un sistema comunitario más complejo. Tal es el caso de los trabajos realizados por Kenneth Hirth en 1975, quién continuó con la misma idea de un proyecto regional en los alrededores de Xochicalco para definir patrones de población. Sin embargo, más adelante en 1978 el mismo Hirth realizó el Proyecto de Mapeo de Xochicalco en el que su objetivo principal fue fechar el crecimiento y desarrollo del sitio, y explorar las zonas residenciales. Años más tarde, entre 1984 y 1986 el arqueólogo Norberto González dirigió una serie de excavaciones a gran escala que se enfocó en la exploración de una de las entradas a la ciudad hallando una calzada interna que da acceso a la parte central y más alta de Xochicalco. Durante estos trabajos se excavaron zonas residenciales, una buena parte de la muralla y del foso que rodea en la parte sur del cerro a la ciudad. El Proyecto Especial Xochicalco fue uno de los grandes proyectos auspiciados por el Gobierno Federal durante los años 1993 y 1994. Este proyecto que dirigió el arqueólogo Norberto González, fue de orden extensivo en la parte central de Xochicalco. Durante 22 meses, se exploró, liberó, excavó y consolidó la gran mayoría de los edificios que actualmente se pueden visitar. Estas investigaciones, arrojaron gran cantidad de información que permitió comprender la disposición arquitectónica de la ciudad, pudiendo determinar, accesos, espacios públicos, espacios domésticos asociados a grupos de alto rango social, edificios de índole religioso y otros más que se identifican como áreas de orden gubernamental que tienen que ver más con el control político y económico de la ciudad como lo es la Acrópolis. Durante esos 22 meses, se recuperó una enorme cantidad de tiestos cerámicos, de materiales líticos, conchas, carbones y otra cantidad de restos arqueológicos que han permitido resolver algunas de las incógnitas que resguarda la ciudad y han generado otras más. Sin embargo, los trabajos arqueológicos en Xochicalco después de aquel extenso proyecto continuaron. La Acrópolis, edificio localizado en la parte más prominente del cerro donde descansa la ciudad, no fue totalmente liberada en 1993-1994, por lo que en el año 2005 bajo la dirección de la arqueóloga Silvia Garza, se concluyó una buena parte de lo que restaba por liberar. De esta manera, además de entender el espacio como un todo, se recuperaron materiales arqueológicos que correspondían con otros hallados en temporadas anteriores, por lo que la comprensión de este importante espacio arquitectónico fue más evidente al integrar las partes restantes. Los últimos trabajos arqueológicos llevados a cabo en la ciudad se realizaron en el 2009. El Proyecto dirigido por el arqueólogo González, planteó el trabajo de otra de las entradas originales a la ciudad por el este, entrada que se comunica con la calzada que proviene del Museo de Sitio y por la que el visitante pasa para acceder a la zona arqueológica. Los resultados de los trabajos en este sector de la ciudad mostraron la forma en que los xochicalcas resguardaban su fortaleza, la forma de control que tenían para restringir el paso al visitante y su capacidad de manejar los espacios según sus necesidades. Es así, como desde hace 100 años de manera constante y con el afán de comprender un poco más de la sociedad xochicalca, los trabajos arqueológicos realizados en la gran ciudad de Xochicalco han continuado. Sin embargo, en todas y cada una de estas investigaciones los materiales arqueológicos hallados representan una gran labor que involucra todo un equipo de trabajo. Desde el lavado, marcado, clasificación y armado de piezas, hasta todo un análisis que implica desde

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las técnicas más sencillas hasta las más complicadas, como la obtención de huellas de manufactura o de uso analizadas y comparadas a través de microscopía especial, análisis químicos de pisos, vasijas cerámicas que pueden permitir definir funciones, análisis de restos arqueobotánicos que ayudan a determinar los tipos de plantas utilizadas para tareas específicas, estudios comparativos en cerámicas, obsidianas y otros materiales para definir fuentes de procedencia, intercambios con otras sociedades, uso de técnicas externas, y un largo etcétera. Todo ello, quizá para permitir a los investigadores determinar las razones por las cuales la destacada e imperante sociedad xochicalca desapareció después de 450 años.
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César Sáenz con una de las tres estelas recuperadas en sus trabajos en 1961

existen piezas más pequeñas que, aunque presentan talón percutido no sugieren un apropiado agarre por lo que se proponen dos posibilidades: 1. El cincel, como se mencionó anteriormente, no necesariamente debe sujetarse con la mano, pues existe la probabilidad de que en determinados casos se utilizará algún tipo de enmangue, haciendo posible el empleo de impactos más fuertes sin el riesgo de lesionar a quien sujeta el cincel. 2. La otra alternativa es el empleo ocasional o constante del uso bifuncional del artefacto como hacha y como cincel. En cuanto a las hachas, son de dimensiones mayores a los cinceles que permiten fácilmente el enmangado y en sus filos podemos encontrar bordes fracturados por los impactos realizados al momento de cortar que suelen ser característicos en este tipo de instrumentos de trabajo. Muy posiblemente se emplearon en la obtención de madera que utilizaban en sus actividades diarias, debiendo participar en labores de tala de árboles, cortes y rajados de madera y como descortezamiento de troncos, entre otras. (Vega, 1970). Es importante mencionar que nunca podemos descartar la posibilidad de que los artefactos se emplearan en distintas actividades, incluso para aquellas para las que no fueron producidos de manera predeterminada. Así, un cincel en algunas ocasiones pudo servir como hacha y viceversa.
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