José Pedro Jarpa Marín De Montaigne a Paz [ensayo occidental] Escuela de Literatura Prof.

Thomas Harris 12 de setiembre de 2007 Sueño Lúcido Despertando a la Vida [Waking Life] 2001 de Richard Linklater
No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta¡ ¡ Alerta¡ Federico García Lorca

El cine de autor no ha muerto. Linklater sin temores ni ningún miedo presenta una película complejísima tanto desde su propuesta estética como argumental. Para un director que no es ni Bergman, Godard o Buñuel lo que logra Linklater es prodigioso, tomando en cuenta que desarrolla su trabajo en Hollywood, el gesto romántico de Despertando a la Vida nos sorprende y nos llena de esperanzas. No todo está perdido. La cinta fue filmada con actores de carne y hueso, pero Linklater para darle una atmósfera onírica (utilizando la técnica del rodoscopio) la transformó en una cinta animada; el resultado provoca la sensación de estar apreciando un sueño, los personajes y los lugares se mueven discordemente que pueden inducir al mareo y confusión del espectador. Si pareciese que ya con la propuesta estética se habían roto todos los cánones del cine comercial, el argumento es aún más peligroso y revolucionario: entramos en el viaje de un joven que se perdido en uno sueño del cuál no logra despertar ,y en esa búsqueda circular va metafísicas, existencialistas, conociendo un sin fin de teorías :

inteligencia artificial , psicodélicas , biología evolucionista , entre otras que se presenta mediante conversaciones entre el soñador y los especialistas de cada teoría que se unen con la trama central de la película : el deseo de despertar del soñador ; logrando un guión
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fragmentario y sobre todo discursivo que especula y reflexiona sobre la realidad y los sueños. Reflexionar es un verbo que ha menudo se aleja del cine actual, por la necesidad imperiosa de la acción y la rapidez para no aburrir al espectador. Linklater revoluciona, va un paso más allá, se atreve. Mucha gente verá esta película y querrá salir corriendo de la sala de cine o si se topa con ella en la televisión deseará cambiarla ante la primera conversación del soñador con los especialistas. Posiblemente se le puede criticar de pretenciosa intelectualidad lo que propone Despertando a la Vida, son válidas las críticas que quieran apuntar para ese lado, al menos en ningún de los casos – ni en el peor – podrá ser llamada una película facilista y subordinada por la industria Hollywoodense. Creo que ya estamos en condiciones para empezar. Un muchacho moreno de aspecto mexicano (que lo llamaremos siempre como el soñador) mira por la ventana de un tren en movimiento. El tren se detiene. Dos niños juegan con un papel que muestra la frase que será clave para comprender la película: “Tu destino está en los sueños.” Este flash-back del soñador en un principio parece ser sólo una intención retórica y poética de Linklater, pero es más que eso, con esa frase se responde el fin cíclico del argumento. La vida es sueño. Este Segismundo posmoderno está viajando lucidamente en un sueño del cual no puede despertar; ¿sueños qué son? Ilusiones de los imposible. Presagios del futuro y si hilamos más fino ¿Qué pasaría sin la línea que divide sueño y realidad no existe y sólo somos el sueño de otro? ¡Wake up ¡ Aunque lo intente y una mil veces el soñador no puede despertar: está soñando dentro de un sueño, donde sueña que está soñando que nunca puede despertar. Irónicamente con el fin especulativo que busca la película todas las teorías que se le presentan al soñador en este

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sueño lúcido sólo siembran más dudas y ninguna lo ayuda con su fin último. Despertar. Podemos imaginar que nuestra angustiosa existencia se basa en nunca despertar, permanecer en el estado ilusorio que nos propone el mundo. Algunas religiones buscan ese despertar, algunas drogas consiguen conectar sueño y realidad, la ciencia propone que los sueños son pura y llanamente expresiones cerebrales del inconsciente. Nada es real. Todo es ilusión. Vivimos en un transito ilusorio sin querer abrir los ojos, ya que la vida con los ojos cerrados es más fácil. El soñador ha tenido una revelación: ha despertado, lo que para nosotros sería caer en un sueño sin regreso. Ante todo este descalabro que acrecienta las dudas existenciales del soñador este se mantiene tranquilo escuchando atentamente todo lo que el sueño lúcido le entrega: mucha teoría y poca praxis. Desde la abstracción que propone la ilusión v/s la realidad podemos especular incasablemente: todos tienen un poco la razón y todos están un poco equivocados. Linklater intencionalmente al hacer desfilar este sin fin de teorías contemporáneas se ríe de la portentosa intención posmoderna de querer saberlo todo. Despertando a la Vida es una cinta discursiva que permite el ejercicio de la reflexión, como espectadores no somos simples receptores de datos – como parece sucederle al desdichado soñador desde nuestras perspectivas podemos ir construyendo nuestras propias dudas y hipótesis permitiendo que haya un dialogo entre objeto y sujeto. En la ficción – qué tiene mucho de ilusión - el soñador no logra nunca despertar y se aleja hacía el infinito suspendido en el cielo, en la realidad – que a estas alturas poco y nada sabemos de ella – la puerta queda abierta: podemos despertar a la vida o seguir plácidamente durmiendo.

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